Anatomía patológica y citología


Cadáveres y recomposición


ÚLTIMOS ESTUDIOS SOBRE EL CADÁVER Y RECOMPOSICIÓN DEL MISMO

  • Introducción

Después de abrir las piezas y haberlas dejadas fijadas en formol se deben hacer lonchas de 3 mm de espesor de todos los órganos, viscerados o no, para que se introduzcan después en parafina y hacer todo el proceso de desecación y sustitución por el alcohol.

Las muestras se meterán en cápsulas perforadas; estas cápsulas son de plástico (antiguamente eran metálicas) y presentan un cierre con tope. Al introducir la muestra se debe siempre tener en cuenta que el cierre de la cápsula esté en buen estado, para que luego en el procesamiento en el aparato no se pueda abrir y se esparzan las muestras tomadas.

Otra cosa a tener en cuenta es que se debe rotular la cápsula con lo que vayamos a introducir. Se rotulan normalmente con lápiz y después se tendrá cuidado de no tocarlo con los dedos.

  • Mama

En el proceso de disección hemos tomado con el bisturí colecciones de tejido adiposo superficial desde los compartimentos entre tabiques.

El tejido glandular es un estroma aerolar denso (fibroso), a partir del que se extienden los tabiques hasta las capas más profundas de la piel. El cáncer de mama puede producir fibrosis de los ligamentos suspensorios y posterior retracción y depresión de la piel de la mama.

Se tomarán muestras de partes de la mama que aparezcan como lesionadas y muestras representativas de las diferentes estructuras que presenta la glándula mamaria.

  • Médula ósea

La autopsia debería finalizar, de forma habitual, con el examen de la médula ósea, si bien, dado que es una operación engorrosa, no suele en la práctica realizarse.

Por lo general se examina la “médula ósea del fémur”. Para ello debe extraerse el fémur. La técnica de extracción de este hueso comienza con una incisión profunda que llega a contactar con éste a lo largo de la cara externa del muslo empezando unos 10 cm por encima del trocánter mayor; esta incisión se prolonga hasta el cóndilo externo de la hipófisis inferior del fémur.

La cabeza del fémur está insertada en la cavidad cotiloidea del pubis, unida mediante un ligamento, que se denomina ligamento redondo.

A continuación se rodea con una incisión semicircular el borde superior de la rótula, y seccionamos la parte del cuádriceps en ella; se pasa con el bisturí por detrás de la rótula reclinándola con el colgajo de tejidos blandos sobre la cara anterior de la pierna.

Realizado esto retomamos la primera incisión, practicando una sección en sentido caudal interno (de fuera a dentro) por la raíz del miembro inferior, hasta llegar al triángulo de Scarpa (cara interna del muslo). Este corte ha de ser también muy profundo, llegando hasta el fémur.

Una vez hecho este corte, pasamos a levantar el ángulo formado por las dos incisiones y continuamos seccionando las estructuras musculares al ras del hueso hasta llegar a su epífisis inferior.

Luego se resecan los ligamentos de la rodilla (donde se encuentran los ligamentos laterales y los ligamentos cruzados anterior y posterior), es decir, se seccionan y se terminan de cortar las uniones musculares para que el fémur quede limpio.

Pasamos a la articulación de la cadera y seccionamos la cápsula articular y el ligamento redondo, de esta manera desinsertamos la cabeza del fémur.

Una vez extraído el fémur, se pone entre las dos ramas de un torno con los cóndilos hacia arriba y se introduce para seccionarlo una sierra entre los dos cóndilos, cortando por la línea media del hueso, y, cuando llegamos a la mitad aproximadamente, le damos la vuelta y volvemos a meter la sierra por la línea media del hueso para volver a cortar.

Ya tenemos abierto el fémur, pasamos a lavar la superficie de corte con suero fisiológico isotónico, y con un cuchillo fino seccionamos la médula ósea. Introducimos por debajo la hoja del cuchillo, la despegamos de su unión con el hueso y la extraemos.

Una vez extraída la médula ósea, se realizarán unos cortes y se introducen en un líquido fijador.

  • Secciones óseas

En el epígrafe anterior y en los temas relacionados con la apertura del cadáver hemos visto que algunos huesos se van a poner al descubierto. También hemos comentado que durante estas fases se deben palpar los diferentes fragmentos esqueléticos en busca de lesiones óseas. Una vez extraídos todos los órganos se debe palpar y examinar cada una de las partes del esqueleto y, en caso de apreciar patología, hay que realizar una disección cuidadosa de esa zona para dejar al descubierto el fragmento óseo en cuestión y, en caso de que sea necesario, proceder a su extracción.

En el supuesto caso que necesitemos extraer una vértebra para estudio de alguna patología se realizará esta operación al final de la autopsia, seccionando los discos intervertebrales.

  • Músculo

La ablación de un músculo se hace desinsertando éste del hueso, a través de su tendón, cuando lo precisemos todo. Para muestras parciales de músculo se tomará una pequeña sección.

  • Toma de muestras de nervios o vasos no extraídos

En el caso de que precisemos un estudio de un determinado nervio o vaso se procede a su disección y extracción según la técnica adecuada.

  • Recomposición del cadáver

Terminada la autopsia es necesario recomponer el cadáver. Esto es especialmente imprescindible cuando la familia lo reclame.

La reconstrucción del cuerpo incluye la reposición de los órganos en la cavidad corporal, envueltos en bolsas de plástico si fuese necesario, y el cierre de toda incisión.

En general, las incisiones quedan cubiertas con las ropas del difunto y no suelen presentar problemas, los derrames y las manchas son ofensivos para los familiares, y hay que tomar precauciones para que no lleguen a aparecer.

Es preciso, por lo tanto, disimular cuanto sea posible todos los signos externos de la autopsia. Es inútil disponer de los órganos en su asiento primitivo. Así, el encéfalo puede muy bien colocarse en la cavidad torácica, ya que, n oes nada fácil volverlo a colocar en la cavidad craneal. Puesta la calota en su lugar primitivo se cubre con el cuero cabelludo y se cose, con sutura continua o discontinua. Los puntos se pueden dar con dos tipos de aguja: aguja recta quirúrgica saquera o con aguja curva. Esta sutura se disimula con el pelo.

En el caso de que convenga conservar la calota para estudios posteriores, la caja craneal se rellena con trapo, papel o algodón, intentando reconstruir la bóveda por donde se desliza el cuero cabelludo. Si el individuo es calvo, se puede utilizar una gorra para disimular la sutura.

En la cavidad torácica y abdominal se reponen los distintos órganos y en ocasiones habrá órganos que nos quedemos para su posterior estudio; estos se sustituirán por algodón o paños utilizados para la autopsia.

Se procurará, cuando se ha extraído la lengua, que la boca esté cerrada o se le da un punto en los labios para evitar que se abran; también se pueden pegar.

Los huesos largos si no se van a reponer en el cadáver se pueden sustituir por una madera.

Terminada la recomposición del cadáver se lava con agua fría, se peina y maquilla.

Si se extraen los ojos se pone una prótesis.

Por último el cadáver se mete en un sudario limpio, se etiqueta con el nombre, el DNI, etc., se introduce en la cámara frigorífica para su conservación y si el cadáver va a superar las 72 horas antes de su enterramiento se procede al embalsamamiento.




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Enviado por:Miguel Ángel
Idioma: castellano
País: España

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