Los intelectuales en la Edad Media; Jacques Le Goff

Historia medieval. Iglesia. Universidad. Pensadores bajomedievales. Humanismo

  • Enviado por: Ramon Hernandez
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Los intelectuales en la edad media” Jacques Le Goff

Las universidades pueden ser consideradas catedrales del saber debido a que son el espacio cultural común.

El paisaje intelectual se desarrolla en medio de las ciudades emergentes (en las que se montan las escuelas urbanas laicas), la división del trabajo, las nuevas instituciones y estas catedrales del saber; que a diferencia de lo que encontramos en la Alta Edad Media (cultura parcelada), se agrupan en el espacio común de la cristiandad.

Gracias a las escuelas urbanas se crea un panorama de democratización de la educación en el que el ascenso social de campesinos (de muy pocos), es posible gracias al sistema que occidente adopta de los chinos: el examen. Por lo tanto, de ese modo la impermeabilidad de la sociedad, al añadirse otro modo de acceso al poder a los tres ya existentes (nacimiento, riqueza o sorteo) se hace un poco más transpirable. Y en la teoría, la iglesia cristiana abre el camino a todos a los honores eclesiásticos.

Los nuevos intelectuales son vendedores de palabras, se ponen al servicio de la Iglesia y el estado, pero no pierden su espíritu crítico. También son los maestros de escuela, cuyo oficio es pensar y enseñar su pensamiento.

Con el establecimiento de este estamento universitario, encontramos una sociedad trifuncional: la función religiosa, la función políticoguerrera, la función universitaria (como símbolo de la economía productiva, la abundancia). La universidad se establece como poder político.

El siglo XII. Nacimiento de los intelectuales

El intelectual nace con las ciudades, es un hombre de oficio como los demás. Antes, la intelectualidad no era un oficio en si, si no una parte de un todo más ancho: los clérigos.

El autor niega el renacimiento carolingio, o lo acepta pero solo para una élite; ya que los libros eran considerados como un bien más y si la mayoría de libros son un bien material (riqueza), esto es una barrera para la transmisión de saber.

El intelectual del siglo XII tiene como material de saber a los antiguos y como técnica la imitación de éstos. No quiere decir que los plagie, los utiliza para ir más lejos (sentido del progreso de la cultura).

La ciudad es un lugar de comercio, y también de comercio intelectual: “junto con las especias, la seda, llegan los manuscritos que aportan al Occidente cristiano la cultura grecoárabe”.

Se traducen originales árabes y griegos para combatir la ignorancia. Se llenan lagunas (helenismo, la ciencia -“cuadrivio”-, ...); “despojemos a esos infieles para enriquecernos con sus despojos en la fidelidad”, proclamaba Daniel de Morley.

Encontramos una división entre teología y dialéctica, la escuela de la soledad y la del ruído, la escuela del claustro y la de la ciudad, entre Cristo y Aristóteles e Hipócrates; hay una paradoja entre el misticismo del Oriente y la cultura grecoárabe.

Los goliardos, considerados vagabundos intelectuales, son producto de la movilidad social del siglo XII; escapan a las estructuras establecidas. Son considerados evadidos e indeseables, rebeldes (joculator); su obra tiene un carácter revolucionario que proclama la libertad de espíritu y de costumbres.

Su crítica ataca a los que están directamente relacionados con la estructura de poder, y tiene algo de anarquista. Critican la relación de la Iglesia con el dinero, justificando al cura y atacando al monje.

La primera gran figura del intelectual moderno es Abelardo, también es el primer profesor considerado como tal (el caballero de la dialéctica).

En su vida personal encontramos a Eloísa; alumna suya que terminó siendo su pareja, aunque la historia terminó mal debido a la visión que se tenía de la mujer y el matrimonio en el siglo XII.

Existía una corriente antimatrimonial, relacionada con los inicios de la liberación de la mujer. Además el hombre (el intelectual), no podía establecer relaciones que lo disminuyeran como tal. Abelardo, contra las normas, se casa en secreto. Al final, todo termina mal y lo capan. Se retira a la vida monástica hasta el fin de sus días, manteniendo la correspondencia con Eloísa, también retirada en un convento.

Abelardo era nominalista, pensaba que el esfuerzo de la lógica se debe dirigir a la adecuación del lenguaje a la realidad que manifiesta. Así como también realza la importancia de la introspección, en la “Ética” hace un análisis del libre consentimiento, reflexiona sobre el pecar o no pecar, el pecado se convierte en una falta, una ausencia más que una presencia; es importante la contricción a diferencia de la Alta Edad Media en la que eran importantes la penitencia y el castigo.

Era humanista en tanto que buscaba una alianza de la razón y la fe, sigue el camino de San Anselmo la fe en busca de la inteligencia. Además para él las tres grandes religiones (cristianismo, islamismo, judaísmo) eran la suma del pensamiento humano; esta visión implica tolerancia respecto a aquello que es diferente.

En Chartres encontramos el centro científico del siglo. El estudio estaba dividido en las artes del trivio (gramática, retórica, lógica) que eran el estudio de las voces y tenían menos importancia que las del cuadrivio (aritmética, geometría, música, astronomía) que eran el estudio de las res, de las cosas.

El espíritu científico estaba impregnado de investigación, observación y curiosidad, todo esto alimentado por la ciencia grecoárabe. “El exilio del hombre es la ignorancia; su patria es la ciencia.”.

Se cree en la omnipotencia de la naturaleza (mater generationis). Se vive un optimismo naturalista sin dejar de estar determinado por Dios. Se cree en el cosmos, la armonía y el orden frente al caos primitivo, lo que lleva a buscar explicaciones y motivos para los fenómenos.

El hombre es el centro de su ciencia, filosofía y teología. Es el objeto y centro de la creación, es un ser racional (unión razón y fe), no es un animal pero está integrado en la naturaleza y en el orden del mundo.

Adelardo de Bath dice que es una falacia creer en algo por el simple criterio del magister dixit.

El hombre reproduce el universo y está en su centro (microcosmos), se le considera con toda totalidad y [con su cuerpo], puede transformar la naturaleza con su actividad (anticipación).

En el siglo XII el intelectual ve el universo a imagen de un taller de oficios; la visión del mundo como fábrica en la que el hombre (artesano) transforma y crea (homo faber). Esto le da dignidad a los oficios menores.

Honorio de Autun hace una clasificación de las artes (vistas como ciudades): 1. Gramática. 2. Retórica. 3. Dialéctica. 4. Aritmética. 5. Música. 6. Geometría. 7. Astronomía. 8. Física. 9. Mecánica. 10. Economía. 11. Política

Las principales figuras intelectuales que encontramos son: Bernardo, profesor que se dedicaba a la formación gramatical, la cultura básica y a métodos de pensamiento; Bernardo Silvestris, Guillermo de Conches, Abelardo y Roberto de Chester, hombres de ciencia que enfatizaban la literalidad en detrimento de la literatura; Juan de Salisbury en el otro lado, afirmaba que la elocuencia daba fuerza a la ciencia; Gilberto de la Porreé, metafísico.

Chartres formó pioneros, el ambiente intelectual adoptó luego sus ideas más moderadas (Pedro Lombardo, Pedro el Comedor).

El intelectual urbano del siglo XII es un artesano (Ars es tekhné). Todo arte es como una herramienta para construir un producto. La gramática, construcciones de palabras; la dialéctica, silogismos; la retórica, discursos; la aritmética, números; la geometría, medidas; la música, melodías; la astronomía, cálculos del curso de los astros.

Abelardo: “incapaz de trabajar con mis manos, me vi reducido a valerme de mi lengua”.

Hay una relación necesaria entre ciencia y enseñanza (generosidad del intelectual), la ciencia no puede ser atesorada, si no puesta en circulación. Las escuelas son talleres de donde salen las ideas (mercancías) usando como instrumentos el espíritu y los libros.

El siglo XIII. La madurez y sus problemas

Es el siglo de las universidades y de las corporaciones (organización de los intelectuales como miembros de un mismo gremio para defender sus intereses). A partir de esto las universidades se institucionalizan y se crean estructuras rígidas.

Los universitarios son clérigos, hay una confrontación con el poder eclesiástico. El canciller pierde sus poderes en beneficio de los profesores y la política interna (secularización).

En 1229 hay un enfrentamiento entre los estudiantes y la policía real, se consigue la autonomía de la universidad: independencia de la universidad tras una lucha cultural. La población universitaria escapa al poder burgués, su poder (el poder estudiantil) recae en la huelga y la secesión.

Los estudiantes encuentran un aliado todopoderoso: el papado. Muchas universidades están bajo la jurisdicción de la Iglesia, en contra del laicismo natural intelectual. Los intelectuales de Occidente se convierten en agentes pontificios.

Las corporaciones eclesiásticas son monopolios locales, aunque internacionales por sus miembros (la ciencia que no conoce fronteras) ya que su ámbito es la cristiandad, que supera el ámbito urbano en el que nació.

En las corporaciones universitarias encontramos cuatro facultades: decreto o derecho canónico, medicina, teología (consideradas estas tres como facultades superiores) y artes.

En las facultades superiores los profesores titulares o regentes estaban bajo el mando de un decano. La facultad de artes funciona por el sistema de naciones: francesa, picarda, normanda, inglesa; cada nación está presidida por un procurador, elegido por los regentes. Los cuatro procuradores asisten al rector. El director de la universidad era el rector de la facultad de las artes, aunque su autoridad estaba limitada por el tiempo.

Ésta estructura podía variar dependiendo del sitio.

No se distinguían bien los grados de la enseñanza: entre 14 y 20 años se estudiaban artes, entre 20 y 25 medicina y derecho, y luego teología.

En cuanto a los exámenes había dos programas tipo: el del jurista boloñés y el artista parisiense. El jurista tenía un examen private y uno público; en el público tenía que defender una tesis delante de los estudiantes y ya era licenciado. El artista tenía el grado preliminar, la determinatio, y la segunda etapa que era el examen con el cual ya se lo consideraba licenciado.

Había ritos de iniciación como celebración de la admisión en el grupo. Era la ceremonia de purificación, en la que metafóricamente el estudiante pasaba de la bestialidad a la humanidad.

Se observa también una tendencia a la espiritualidad y actos de devoción (piedad mariana).

El libro es la base de la enseñanza, es un material físico, en contraposición a la oralidad y a los clérigos de la Alta Edad Media.

El libro es la expresión de otra civilización. Se hacen tamaños más pequeños, se simplifica el formato para su consulta rápida y para las facilidades económicas, empieza a desarrollarse la industria del libro.

El método en boga es el escolasticismo. Se estudian las leyes del lenguaje primario, las relaciones palabra-concepto-ser (nominalistas).

A través de la dialéctica se resuelven los problemas usando la retórica: expositio, se defiende el problema (y se ataca), y se resuelve (convicción).

El escolasticismo se nutre de textos: “ a hombros de gigantes se ve más lejos”.

La imitación está ligada a la razón, la autoridad a la ciencia, la teología apela a la razón: se convierte en ciencia. La razón iluminada por la fe.

Había una técnica didáctica llamada lectio, comentario de textos: análisis gramatical de la letra (littera), explicación lógica, sentido (sensus), exégesis que revela el contenido (sententia). Del comentario nace la discusión (quaestio) para llegar a la determinatio.

Disputa cuodlibética: se trataba de un problema planteado por cualquiera sobre cualquier tema.

La vida intelectual plantea el conflicto de donde sacar el capital para vivir. Se proponen dos opciones: el salario es la primera y el beneficio para el maestro y la beca para el estudiante la segunda. Con el salario, si paga el estado, el maestro se convierte en funcionario, o en comerciante si el capital es privado.

La Iglesia declara la gratuidad de la enseñanza, esto da posibilidades a los alumnos pobres, pero establece la ciencia como don de dios y no como mercancía. Se pone un freno al laicismo (se olvida la necesaria división: religión/docencia). Sigue habiendo estudios laicos (derecho, medicina, comercio), pero en escuelas privadas y muy técnicos. Se produce un divorcio entre arte y técnica.

Hay una oposición de los seglares a la extensión que ocupaban los maestros pertenecientes a las nuevas órdenes mendicantes (dominicas), porqué rompen la solidaridad universitaria: siguen impartiendo clase cuando hay huelga, no cobran por sus servicios.

El escolasticismo, al imitar a los antiguos no le dan valor al trabajo manual (“Yo no soy obrero de las manos” Rutebeuf), y la teoría del arte queda ligada a una visión mimetista, el arte como imitación de la naturaleza.

El naturalismo lleva a la exaltación de la naturaleza, el desafío de la muerte y a una visión de la jerarquía social como negativa frente a la igualdad primitiva.

Encontramos en los averroístas que el mundo está compuesto por dos verdades (razón y fe), frente a Santo Tomás, Alberto el Grande (platonistas). Los averroístas tenían una visión magnánima: buscaban la espiritualidad a través del hombre y del mundo.

Hay que usar la experiencia para demostrar la razón. El escolasticismo corre el riesgo de convertirse en abstracción, además el uso del latín descalifica a la intelectualidad laica, y existe el peligro de convertir la búsqueda de la verdad en una historia del pensamiento

Del universitario al humanista

En la decadencia de la Edad Media se amplían las diferencias económicas y sociales entre burguesía y proletariado. El poder se organiza alrededor del príncipe (fuente de poder).

Cada vez hay menos universitarios pobres, ya que para estudiar se necesita un protector económico; se empuja a los universitarios hacia los nuevos centros de riqueza, cortes de los príncipes y mecenas eclesiásticos y laicos.

Los derechos universitarios se hacen hereditarios, llevan una vida propia de nobles. El magister se convierte en dominus (relación de vasallaje). La ciencia es considerada una posesión y un tesoro: un instrumento de poder. Hay una separación entre el mundo de los sabios y el mundo de los prácticos.

Se construyen los colegios, donde se localizan los tipos de enseñanza que no tenían edificio propio, son centros del señorío de las universidades, se produce una oligarquización.

El escolasticismo evoluciona en diferentes corrientes: corriente crítica y escéptica (Duns Scoto, Ockham); experimentalismo científico ([mestorianos] de Oxford, doctores parisienses), empirismo; averroísmo, la vertiente más política; al antiintelectualismo de Eckhart.

La razón no puede confirmar la creencia, hay que dejar hablar a la experiencia o a la duda. Se genera un antidogmatismo, un escepticismo teológico.

La ciencia no avanza a causa de la falta de un simbolismo científico, el atraso de las técnicas y la tiranía de la teología. Además el misticismo postula la santa ignorancia.

Las universidades se han convertido en potencias políticas. Se oponen los principios de la unidad y el averroísmo político.

En Praga, la primera universidad nacional se oponen los alemanes (aristocracia) y los checos (pueblo).

El prestigio poderoso universitario se encuentra atado por la influencia del papado.

Dos corrientes escolasticistas: los antiguos (aristotélicos y tomistas) y los modernos (nominalistas, con Ockham como líder).

Se empieza a estudiar griego, surge un interés por las letras clásicas. El intelectual medieval se está quedando atrás para dejar paso al humanista del Renacimiento.

Se considera a Platón el filósofo supremo, que llega a la verdad a través de un conocimiento contemplativo. La filosofía está envuelta en retórica y poesía, como los diálogos platónicos.

Se intenta volver a una expresión bella, los humanistas se preocupan por la forma, los escolásticos solo por el fondo (“la ciencia no tiene necesidad de un lenguaje bello” Juan Mair).

El humanista aristócrata usa una academia cerrada y la idea de grupo (“Colegio de lectores reales” futuro Colegio de Francia) para proteger la riqueza material y a los que la poseen.

Se llega al aislamiento del humanista, el retorno al campo, así que deja de ser didáctico para sus contemporáneos.