Victor Jara

Literatura hispanoamericana contemporánea. Cantautores. Vida y obra poética. Poetas chilenos. Biografía

  • Enviado por: Gonzalo Garces
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Víctor Jara

Victor Jara

Biografía

Víctor nace el 28 de Septiembre de 1932 de padres campesinos: Manuel, inquilino. Amanda, cantora.
Su infancia transcurre en Lonquén, localidad cercana a la capital y su juventud en Santiago, en la Población Nogales.

A la muerte de su madre ingresa al Seminario Redentorista de San Bernardo. Permanece allí por poco más de un año.

No posee formación musical académica: Su madre le enseña a tocar guitarra. En el Seminario aprende Canto Gregoriano.

En 1953, a los 21 años, integra el Coro de la Universidad de Chile; participa en el primer montaje de "Carmina Burana" e inicia su trabajo de recopilación e investigación folklórica en terreno.

1956: Ingresa a la Compañía de Mimos de Noisvander.

Entre 1956 y 1962 estudia Actuación y, posteriormente, Dirección en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. Participa, como alumno, en diversas producciones de la Compañía del Instituto de Teatro de la misma Universidad, Ituch.

En 1957, se integra al conjunto de Cantos y Danzas Folklóricas "Cuncumén", creado a raíz de unos cursos de temporada dictados por Margot Loyola. Tiene, también, sus primeros contactos con Violeta Parra, quien lo incita a seguir cantando.

En 1959, con 27 años de edad, tiene su primera experiencia en Dirección Teatral: dirige "Parecido a la Felicidad" de Alejandro Siveking. Viaja con la obra por Argentina, Uruguay, Venezuela y Cuba.

Violeta Parra lo incita a seguir cantando

En este mismo año graba para el sello Emi-Odeón, cantando como solista del "Cuncumén", dos villancicos que le fueran entregados por Violeta Parra.

1960: Asiste en la Dirección a Pedro de la Barra en el montaje de "La Viuda de Apablaza" de Germán Luco Cruchaga, para el Ituch. Posteriormente, dirige "La Mandrágora" de Machiavello.

En 1961 y en calidad de Director Artístico del conjunto, viaja con el "Cuncumén" por Holanda, Francia, Unión Soviética, Checoeslovaquia, Polonia, Rumania y Bulgaria.

Compone "Paloma Quiero Contarte", canción que marca el inicio de su trabajo de creación musical y poética.

Es, también, Asistente de Dirección de Agustín Siré en el montaje de "La Madre de los Conejos" de Alejandro Sieveking.

1962: Egresa de la carrera de Dirección Teatral y dirige "Animas de Día Claro" de Alejandro Sieveking para la compañía del Ituch.

Graba "Paloma Quiero Contarte" y "La Canción del Minero", contenidas en el Lp "Folklore Chileno" del grupo "Cuncumén" para el sello Emi-Odeón.

Entre 1963 y 1968 se desempeña como Director de la Academia de Folklore de la Casa de la Cultura de Ñuñoa.

Entre 1963 y 1970 forma parte, también, del equipo estable de Directores del Instituto del Teatro de la Universidad de Chile, Ituch.

En el año 1963 es Asistente de Dirección de Atahualpa del Cioppo en el montaje de "El Círculo de Tiza" de Bertol Brecht, para el Ituch. El mismo año dirige: "Los Invasores" de Egon Wolf, para el Ituch: "Parecido a la Felicidad" de Alejandro Sieveking, para Canal 9 de Televisión de la Universidad de Chile; y "Dúo" de Raúl Ruiz, para la Compañía de Los Cuatro.

Entre 1964 y 1967 ejerce como profesor de Actuación en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile.

En el 64, vuelve a montar "Animas de Día Claro" de Alejandro Sieveking con el Ituch y la lleva de gira por la Argentina, Uruguay y Paraguay.

En 1965: Compone la música y dirige la obra "La Remolienda" de Alejandro Sieveking, para el Ituch. Dirige el montaje de "La Maña" de Ann Jellicoe, para el Ictus. Recibe el premio "Laurel de Oro" como mejor Director del año por el montaje de las dos obras señaladas y el premio de "La Crítica" del Círculo de Periodistas a "La mejor Dirección del Año", otorgado por el montaje de "La Maña".

Entre 1966 y 1969 es Director Artístico del conjunto Quilapayún. Y entre 1966 y 1970, actúa como solista en "La Peña de los Parra".

En el año 1966: dirige "La Casa Vieja" de Abelardo Estorino, para el Ituch; Asiste en la Dirección a William Oliver en el montaje de la obra "Marat Sade" de Peter Weiss, también para el Ituch; vuelve a montar y dirigir

En 1966 grabo su primer LP

"La Remolienda" de Alejandro Sieveking, esta vez, para Canal 9 de Televisión de la Universidad de Chile. 1966 es además el año de la aparición de su primer Lp como solista. Lo edita el sello "Arena" con el título "Víctor Jara".


Al año siguiente, 1967, es el sello Emi-Odeón el que edita el Lp "Víctor Jara" y "Canciones Folklóricas de América", junto a Quilapayún. En el ámbito teatral, monta nuevamente "La Remolienda". Es invitado a Inglaterra, en su calidad de Director Teatral, por el Consejo Británico. Recibe el premio de "La Crítica" por su dirección en la obra "Entretenimiento a Mr. Sloane" y el Disco de Plata del Sello Emi-Odeón.

1969 Dirige el montaje de la obra "Viet-rock" de Megan Terry, para el Ituch; y "Antígonas" de Sófocles para la Compañía de la Escuela de Teatro de la Universidad Católica. Profesor invitado en dicha Escuela de Teatro.

Gana el Primer Premio en el "Primer Festival de la Nueva Canción Chilena" con el tema "Plegaria a un Labrador". Viaja a Helsinki invitado a cantar en un Mitin Mundial de Jóvenes por Vietnam que se realiza en la capital de Finlandia. El sello Dicap edita su Lp "Pongo en tus Manos Abiertas".

1970: Es invitado a la Conversación Internacional de Teatro, en Berlín. Participa en el Primer Congreso de Teatro Latinoamericano de Buenos Aires. Renuncia al Instituto de Teatro de la Universidad de Chile para realizar recitales por todo el país, en el ámbito de la campaña electoral de la Unidad Popular. Emi-Odeón edita un nuevo Lp suyo: "Canto Libre"

.

Es Embajador Cultural del Gobierno
de la Unidad Popular

En el año 1971 trabaja intensamente con el compositor Celso Garrido Lecca en la música para el ballet "Los Siete Estados", de Patricio Bunster, para el Ballet Nacional. Ingresa, junto a Isabel Parra e Inti-Illimani, al

Departamento de Comunicaciones de la Universidad Técnica del Estado. En calidad de Embajador Cultural del Gobierno de la Unidad Popular, realiza una gira de recitales y programas de televisión por México, Costa Rica, Colombia, Venezuela, Perú y Argentina. Es editado, por el sello Dicap, su Lp "El Derecho de Vivir en Paz". Obtiene el premio "Laurel de Oro" como el mejor compositor del año.


En los años 1972 y 1973, compone la música de continuidad para Televisión Nacional de Chile.

Durante 1972: investiga y recopila testimonios en la población "Hermida de La Victoria" los que forman parte de su Lp "La Población" para el sello Dicap. Realiza una gira musical por la Unión Soviética y Cuba. Es invitado al Congreso de Música Latinoamericana organizado por "La Casa de las Américas", en La Habana. Dirige el homenaje a Pablo Neruda, en el Estadio Nacional, al regreso del poeta a Chile, luego de recibir el Premio Nobel.

Es invitado por los campesinos de Ranquil para crear una obra musical acerca del lugar. Se incorpora a los trabajos voluntarios con ocasión de la huelga de los camioneros que busca paralizar al país.

En 1973: participa en la campaña electoral parlamentaria, realizando conciertos en favor de los candidatos de la Unidad Popular. Dirige y participa como cantante en un ciclo de programas de televisión en contra de la Guerra Civil y Fascismo, acogiendo el llamado hecho, en ese sentido, por Pablo Neruda.

Realiza un gira de conciertos en Perú, patrocinado por el Instituto Nacional de Cultura de Lima. Trabaja en la grabación de sus últimas composiciones para 2 Lps que no alcanzaron a ser editados. Graba el Lp "Canto por Travesura", recopilación del folklore picaresco de Chile, que no alcanzó a salir a la venta.

11 de Septiembre de 1973: Víctor se dirige a la Universidad Técnica del Estado, su lugar de trabajo, donde cantaría en la inauguración de una exposición, desde la cual se dirigiría al país el Presidente Allende. Los militares rodean el recinto universitario ingresando a él el día siguiente, tomando detenidos a todos los profesores y alumnos que se encontraban en su interior.

Víctor Jara es llevado al Estadio Chile y torturado.

Muere acribillado el 16 de Septiembre, pocos días antes de cumplir 41 años.

Su cuerpo es encontrado en la morgue como NN.

Las canciones más importantes de Víctor

Canciones de personas y cosas del país

El lazo

Esta canción es un ejemplo clásico del respeto de Víctor Jara por la gente sencilla de su país. En esta canción, Jara describe un viejo en Lonquén, un pequeño pueblo en el campo donde Víctor Jara vivía de niño. Este viejo hace los lazos con mucha destreza y estos lazos son famosos en el mundo. Hay un contraste entre el viejo en su casa pobre y la belleza y fuerza de los lazos. En esta canción, Jara expresa su amor por estos trabajadores sencillos que viven sus vidas en pobreza y produce productos de genio creativo. Este respeto es un parte importante de "La Nueva Canción."

Angelita Huenumán

Esta canción es otro buen ejemplo del respeto de Víctor Jara para las destrezas de la gente de Chile. Angelita Huenumán era una mujer india que Víctor y Joan Jara se encontraron cuando ellos viajaban por Chile. Víctor vio las mantas extraordinarias de esta mujer. Ella hacía estas bellas mantas en una pequeña choza en su tiempo libre. El respeto de Víctor Jara por este dedicación y destreza es muy evidente en esta canción.

¿Quién mato a Carmencita?

Esta canción describe los efectos de la invasión cultural en la gente sencilla de Chile. Carmencita era una niña que vivía en el lugar pobre donde Víctor Jara crecía. Esta canción es un resultado de un cuento verdadero de esta niña, quien se mató a sí misma bajo el efecto de drogas. Víctor Jara creía que ella se murió por la mala influencia de la cultura de la sociedad capitalista en la gente. Esta influencia introduce a los niños al falso esplendor y los seudo valores del consumismo. Mucha gente creía en este retrato falso de la vida, que no es un buen escape de los problemas de los pequeños pueblos en el país. Víctor Jara creía que la gente puede cambiar su vida y su país, y él no quería ver la gente en un mundo falso de drogas.

Canciones políticos

La plegaria a un labrador

Esta canción es un buen ejemplo de una canción política de Víctor Jara. Esta canción es caracterizada porque es muy similar a "El Padre Nuestro." Este canción ganó un premio en el primer festival de la Nueva Canción porque es una canción para la gente del país. La forma del poema resulta de la importancia de los valores humanos, que es importante en la Biblia, en los pensamientos de Víctor Jara. Pero lo más importante de esta canción es el énfasis en las ideas progresistas y bastante comunistas. Los pensamientos políticos de Víctor Jara son muy claros en este poema, pero también muestra sus deseos para el futuro de la gente de su país.

Preguntas por Puerto Montt

Esta canción, sin metáforas o figuras literarias, es una acusación directa y política a Pérez Zújovic, el ministro del interior. En la canción, Jara dice que Zújovic es directamente responsable de los muertos de los campesinos en Puerto Montt. Este evento ocurrió el 9 de marzo de 1969, cuando Zújovic ordenó un grupo de 250 policías a una tierra cerca de Puerto Montt. Ellos trataron de remover cerca de cien campesinos pobres sin hogares, quienes crearon un pueblo en este lugar. Cuando los policías sonó el alarma del pueblo, los campesinos trataron de protejer su pueblo con armas sencillas. Los policías respondieron con granadas de gas lacrimógeno y abrieron fuego de metralla, y finalmente rociaron las chozas con gasolina. Este ataque brutal, en los ojos de Víctor Jara, es una reflexión de una cultura con valores torcidos.

El alma llena de banderas

Esta canción también estaba influenciado por los eventos políticos en Chile. Durante las elecciones cerca de 1970, hubo mucha violencia cuando el gobierno atacó manifestaciones de la Unidad Popular. Como resultado de estos actos de violencia, la Unidad Popular organizaba muchas manifestaciones sin violencia para protestar. En unas de estas demostraciones Miguel-Angel Aguilera, un trabajador en un sindicado, estaba de pie en la esquina cuando un policía disparó a él sin razón. Esta muerte causó mucho enojo en el país. Víctor Jara escribió esta canción como resultado de este evento y atacó al gobierno. La canción también tiene un mensaje importante: la importancia de su esfuerzo es tan grave que aun la muerte es una posibilidad.

Casitas del Barrio Alto

Esta canción de Víctor Jara describe la vida en los barrios cerca de Santiago, Chile. Uso los estereotipos de un barrio como aire libre, áreas verdes y gente rica, para mostrar un retrato humorístico y triste. Él usa palabras que no existen en español. Por ejemplo, resipol, que es un liquido que pega cualquier cosa, está usado para describir las ideas que se pegan. También, 'prolen' es una tele, y este da el idea de una vida rica con un Peugeot y una televisión. A Víctor Jara no le gustan los excesos de estos barrios cuando hay mucha gente pobre en Chile. Ademas, Víctor Jara pone una situación de Chile en la canción con el verso de estos gángsters conservadores que mataron generales por diversión. Este añadido da a la canción un mensaje político muy claro. La canción está inspirada en la canción "Little Boxes," que Pete Seeger cantó y Malvina Reynolds escribió.

Móvil Oíl Special

Esta canción es un resultado de la experiencia política de Víctor Jara. Muchas veces, él cantaba para la gente durante manifestaciones en las calles. En una de estas experiencias, la policía antidisturbios usó granadas de gas lacrimógeno y cañones de agua. Como resultado, Víctor Jara escribió esta canción. El nombre extraño de la canción es una combinación entre el nombre de la policía y una compañía multinacional importante en Chile. En la canción, hay sonidos de tumultos y granadas de gas. Esta canción es una reflexión del envolvimiento de los cantantes en la revolución política en Chile. Este envolvimiento es muy importante en las ideas de la Nueva Canción.

Canciones personales

La luna siempre es muy linda

Esta canción tiene muchas imágenes del joven de Víctor Jara que revela la tristeza en su juventud, y su amor por la gente de su país, aun en esta edad joven. Primero, hay mucho resentimiento en los versos sobre su padre. Durante los años jóvenes de Víctor Jara, su padre que una influencia muy negativa. Estaba borracho con frecuencia y causaba mucha violencia en la casa a los niños y a su madre Amanda. Pero, además de las imágenes personales de la casa de Víctor Jara, también hay imágenes que muestran los pensamientos de Víctor Jara cuando él era joven. Sus versos sobre la pobre que pagar dinero a la inglesa cuando necesita este dinero para comida, muestran claramente una expresión de compasión para esta gente. También hay imágenes de las manos, cual son muy importante en las canciones de Víctor Jara (en El lazo y en Angelita Huenemán) y una expresión explícita de la cosa más importante en su vida--el amor de los seres humanos.

Te recuerdo Amanda

Cuando Víctor Jara oyó que su niña, Amanda, tenía la enfermedad de diabetes, él escribió esta canción sobre el amor a su madre Amanda, y a su hija Amanda. Esta canción es una de las canciones más famosas de Víctor Jara, y expresa sus pensamientos para la familia y amor. Aunque las acciones de Amanda y el amor entre Manuel y Amanda en esta canción parece bastante falsas por los problemas en su casa, la idea de amor y el acto bello de una

mujer caminando bajo la lluvia para ver a su marido solamente porque el la ama él es un ideal de Víctor Jara. Finalmente, hay ideas de la vida eterna que sugiere una conexión entre Amanda la madre y Amanda la hija.

Cuando voy al trabajo

Cuando Roberto Ahumada, un amigo de Víctor Jara y trabajador en la Unidad Popular, murió en una manifestación tranquila, Víctor Jara fue inspirado para escribir esta canción. Él conocía muy bien la familia de Roberto, y trató de escribir esta canción de amor desde el vista de Roberto. Pero, hay también un elemento fuerte de los pensamientos de Víctor Jara en esta canción. Las palabras de la canción previene la vida futura de Víctor Jara, así son muy indicativos de los pensamientos de él sobre las tristezas de otras personas, y son muy tristes porque describen el misma futuro para él.

Su muerte

El 10 de septiembre de 1973 recibí una invitación para la exposición “Por la vida. Contra el fascismo”, que debía inaugurarse al día siguiente en la Universidad Técnica. Allí tenia que intervenir Salvador Allende e iba a cantar Víctor Jara.

La víspera vi el enorme afiche de la exposición. Una madre amamantaba a su criatura y la sombra de ambos estaba bañada de sangre. Era un llamamiento silencioso, pero muy expresivo, a defender la vida contra el fascismo. Víctor proponía organizar un viaje de propaganda por el país para alertar al pueblo. La exposición antifascista de la Universidad Técnica tenia que marcar el comienzo de esta acción.

Pero el 11 de septiembre la exposición no se inauguro. Salvador Allende hizo aquel día su ultimo llamamiento al pueblo y no en el Foro Griego de la Universidad, sino en el palacio de La Moneda, rodeado por los putchistas.

Allende hizo aquel día su ultimo llamamiento al pueblo


Los putchistas se apoderaron de todas las fuerzas armadas. Después de la dimisión forzosa de los generales, correligionarios de Carlos Prats, que encabezaban el ejercito de tierra, fueron destituidos de sus cargos el almirante Raúl Montero, comandante de la Marina de Guerra, y José María Sepúlveda, director general del cuerpo de carabineros, que no quería sumarse a los putchistas. En las fuerzas armadas se efectuó una limpia de arriba a abajo. Los fascistas lograron convertir a muchos oficiales en ciegos instrumentos del complot, convenciéndolos de la necesidad de oponerse a la amenaza de exterminio de los cuadros de mando que, como ellos afirmaban, tramaba la Unidad Popular.

Pinochet encabezo el golpe

El nuevo comandante en jefe, general Pinochet, que en vísperas había jurado fidelidad al presidente Allende, encabezo el golpe. Fascista encubierto con la mascara constitucionalista, Pinochet dio orden de asediar el palacio de La Moneda.


En estas condiciones Allende no-se creyó con derecho a llamar al pueblo inerme a la lucha. Quería evitar un derramamiento inútil de sangre, pero decidió aceptar desigual combate en La Moneda. Sabia que con un puñado de los defensores del palacio no podría alcanzar la victoria militar. Pero el presidente estaba convencido de que el combate que libraría defendiendo el mandato del pueblo, seria una victoria moral y política de la Unidad Popular. No quería ver derrotada la bandera de la revolución, sino dejarla bien alta. El mandatario del pueblo prefirió morir arma en mano antes que capitular frente a los putchistas, estaba seguro que su muerte no seria estéril.

Jamas olvidare la firmeza con que hablaba Allende por los micrófonos de la emisora comunista Magallanes. Su voz sonaba sobre el estruendo de las explosiones:

-Ante los hechos solo me cabe decir a los trabajadores: yo no voy a renunciar. Colocado en un transito histórico, pagare con mi vida la lealtad del pueblo.

Hice girar la manecilla de la radio portátil. Después de los ataques aéreos las emisoras democráticas fueron callando una tras otra. Pero Magallanes seguía resistiendo. Los putchistas no pudieron interrumpir

...seguiremos aquí hasta el final...

el ultimo discurso de Salvador Allende. Luego escuche la voz familiar del locutor, que dijo: “En cualquier momento nos pueden interrumpir, pero seguiremos aquí hasta el final”. En medio de los cañonazos salió al aire la canción de Sergio Ortega El pueblo unido, interpretada por Quilapayun. Los que se encontraban en la emisora corearon el estribillo:

Y ahora el pueblo

que se alza en la lucha

con voz de gigante

gritando: ¡Adelante!

¡El pueblo unido

jamas será vencido!

Quienes estaban junto al micrófono sabían que los enemigos abrirían fuego contra ellos. Mi radio emitió un chasquido y una detonación ahogo las voces de los cantantes.

Trate en vano de comunicar por teléfono con Radio Magallanes cuando ceso de transmitir. Mientras tanto, en el centro de Santiago se levantaba una nube de humo. Los aviones de los putchistas estaban bombardeando el palacio presidencial.

Víctor estuvo en la Universidad, pero no canto desde el escenario, paseaba con la guitarra entre los estudiantes tratando de animarlos. En torno al edificio el aire se estremecía de las ráfagas de ametralladora.

Ahora voy a ceder la palabra a los testigos de los últimos días de Víctor Jara. El día del golpe lo vio Cecilia Coll, dirigente de la sección artística del Departamento de cultura e información de la Universidad Técnica. La entreviste en Moscú.

Cecilia Coll: “Víctor alcanzo a llegar a la Universidad cuando los militares golpistas ocupaban las posiciones claves en la capital. Pero la situación todavía era confusa. Víctor paso por mi oficina y pregunto:

-¿Que hacemos?

-Vamos a esperar

-¿Que debo hacer?

-Quedarte aquí. Animar con tus canciones a los estudiantes, académicos y trabajadores.

En espera del posible ataque fue decidido: trasladar a los estudiantes y otros trabajadores de la Universidad a la Escuela de Artes y Oficios. Era un edificio con paredes mas resistentes.
Como si fuera ahora veo el rostro de Víctor: llama por teléfono de mi oficina a su esposa Joan.

-Debo quedarme aquí un tiempo. No te preocupes. Espera. Volveré sin falta.

Víctor siempre fue un hombre del deber. Y los siguió siendo en esta peligrosa situación.
Después sufrí mucho por su muerte. Me sentí de algún modo culpable ante el. No podía perdonarme el no haberlo mandado entonces a su casa. Debí hacerlo. Aunque mas tarde los soldados ya emplazaban ametralladoras pesadas en los techos de los edificios cerca de la Universidad, pero hasta el toque de queda todavía era posible salir. Sin embargo, yo pensaba: en la calle lo pueden identificar y matar...”

Por la noche la Universidad fue rodeada por soldados en carros blindados. Toda la noche estuvieron preparándose para el ataque como si tuvieran delante una fortaleza militar. Después del intenso cañoneo, los soldados irrumpieron en el edificio

los soldados irrumpieron en el edificio

y emprendieron a culatazos con los estudiantes. El camarógrafo Hugo Araya, que había venido a filmar la inauguración de la exposición, se situó con su cámara frente a los “vencedores” triunfantes. Y casi al instante un balazo lo mato. A Víctor junto con otros estudiantes lo obligaron a tenderse en el suelo boca abajo.

-Al que se mueva le vuelo la cabeza - gritaban los oficiales.

Durante varias horas los soldados pisoteaban con sus botas a la gente tendida, sin dejar que se levantasen hasta que llego la orden de trasladar a los “prisioneros” de la Universidad Técnica al Estadio de Chile que, al igual que el Nacional, recibía a los prisioneros cautivos.

Salvador Allende murió en su puesto, con las armas en la mano

...Poco después del golpe contrarrevolucionario fascista en Chile la prensa del mundo entero publico la ultima foto de Salvador Allende. En esta secuencia histórica el “compañero presidente” en el palacio cercado por los putchistas parece un soldado ante el combate, la cabeza tocada con un casco y empuñando la metralleta en la diestra. El rostro del presidente, igual que el de los valientes defensores de La Moneda que lo acompañan, tiene una grave expresión. Salvador Allende murió en su puesto, con las armas en la mano.

Me interese por el hombre que aparecía en la foto al lado de Allende. Conversando con los chilenos me entere que se trataba del medico particular de Salvador Allende, un tal Danilo Bartulin (nieto de emigrados yugoslavos). El 11 de septiembre de 1973 Bartulin fue testigo de las ultimas horas de vida del presidente en el edificio de La Moneda, presa de las llamas.

Por inverosímil que parezca, Danilo se salvo por milagro y emigro de Chile. Me entreviste con el en México, donde estuve en 1976 por artes del periodismo. Danilo Bartulin me hablo del ultimo combate del “compañero presidente”. La conversación ya concluía cuando supe una noticia inesperada. Danilo Bartulin paso junto con Víctor Jara los últimos días de vida del cantante en el Estadio de Chile.

La entrevista termino ya entrada la noche. Danilo hablaba pausadamente, con esfuerzo. Lo escuchaba sintiendo que un dolor inextinguible me oprimía el corazón. Reproduzco el relato de Danilo Bartulin.

relato de Danilo Bartulin

“Cuando me detuvieron, me llevaron al Estadio de Chile. Fue por la tarde del 12 de septiembre. Allí ya había muchos prisioneros. Junto con otros presos nos ordenaron ponernos en fila con las manos en la nuca. De repente un oficial me reconoció:

-Es el medico de Salvador Allende.
El comandante Manrique, un fascista empedernido, se acerco a mi, desabrocho la funda, saco la pistola y apuntándome a la cabeza dijo:

-Ha llegado tu hora.
Y dirigiéndose a los soldados ordeno:

-Sepárenlo de los demás y déjenmelo a mi.
Me apartaron del grupo y me dieron un empujón que me tiro por la tierra. Vi a un grupo de jóvenes que los soldados iban arreando, apuntándolos con metralletas.
Al comandante le dijeron:

-Son los de la Universidad Técnica.
Los pusieron en fila también. Manrique recorrió la fila y señalo con el dedo a un preso:

-A ese me lo dejan a mi también.
No quería dar crédito a mis ojos. Se trataba de Víctor Jara. Varios soldados se animaron: “Aquí esta el cantante Jara...”. Pero el oficial les corto:

-Este señor quiere pasar por otro. Es un líder extremista.
Esa calificación era suficiente para justificar el asesinato.

Poco después a Víctor y a mi nos separaron de otros prisioneros y nos metieron en un pasillo frío. Estuvieron pegándonos desde las siete de la tarde hasta las tres de la madrugada. Nos encontrábamos tumbados en el suelo sin poder movernos. Estabamos aislados de otros presos políticos. A eso de las tres de la madrugada vino un teniente que me invito a sentarme. Empezó a preguntarme sobre Allende y me tendió un cigarrillo. Fume. Mientras tanto, Víctor seguía tendido en el suelo. Le entregue la mitad del cigarrillo, puesto que el teniente no quiso dar otro a Víctor.

Casi tres días estuvimos juntos Víctor y yo en el Estadio de Chile. A nosotros casi no nos daban de comer. Engañábamos el hambre con agua. Víctor tenia la cara llena de moretones y un ojo cerrado por la hinchazón.

Conversamos mucho en ese tiempo, Víctor me hablo de su familia, de su mujer y sus hijas a quienes quería mucho, de sus espectáculos en el teatro y de las nuevas canciones que soñaba hacer... En el mismo estadio donde nos tenían presos, a Víctor le habían aplaudido cuando gano el concurso de la Nueva Canción Chilena en el festival.

En el mismo estadio donde nos tenían presos, a Víctor le habían aplaudido cuando gano el concurso de la Nueva Canción Chilena

Víctor se mostraba pesimista respecto a su destino. Pensaba que no saldría de allí. Trate de animarlo. Aunque presentía su próxima muerte, seguía siendo el de siempre. Se portaba con valor, con dignidad, no pedía gracia a sus torturadores...”

Aquí interrumpo la grabación de mi conversación con Danilo Bartulin para completarla con los testimonios de otros ex-prisioneros del Estadio de Chile, a quienes también entreviste.
Rolando Carrasco, ex-director de la radio sindical Luis Emilio Recabarren:

relato de Rolando Carrasco

“Dos veces vi a Víctor en el Estadio de Chile. Fueron unos encuentros breves. El 13 o 14 de septiembre, por lo visto, por la mañana, pase cerca del pasillo donde tenían a los prisioneros aislados. Allí estaba Víctor Jara, sentado en una silla de madera, extenuado, con rastros de azotes en la frente y las mejillas. Se sonrío al verme. Nos saludamos. Al día siguiente pase de nuevo por allí y otra vez nuestras miradas se cruzaron. Nos saludamos. Al igual que el día anterior, su rostro se ilumino con una sonrisa que me reconforto el alma. ¡Llevaba ya tanto tiempo en este maldito pasillo! De vez en cuando los guardias venían por el y se lo llevaban a no se donde.

Ahora era difícil imaginar que todavía el 10 de septiembre estuviéramos bromeando alegremente en la emisora. En los estudios Víctor y yo escuchábamos la grabación de su nueva canion: Marcha de los constructores. El disco tenia que salir pronto. Jara quería que la emisora de la Central Unica de Trabajadores fuera la primera en transmitir esta marcha, compuesta a petición de los obreros de la construcción. El 11 de septiembre nuestra emisora fue saqueada por los golpistas al negarse a obedecer a la junta fascista. Al ver a Jara en el estadio, pense con amargura que seguramente aquella ultima grabación de Víctor habría sido destruida y el disco no saldría... Víctor estaba reservado y callado, mientras que en mi memoria sonaba la voz del cantante...”

A veces los verdugos dejaban en paz a Víctor Jara y Danilo Bartulin, porque tenían demasiado “trabajo” en el estadio. Después de torturarlo, aprecia que se habían olvidado del artista. Fue el propio Víctor que paso o casualmente lo enviaron con otros prisioneros. He aquí lo que me contó Carlos Orellana, ex-colaborador del Departamento de cultura e información de la Universidad Técnica, que fue detenido junto con Jara:

relato de Carlos Orellana

“Por dentro el Estadio cubierto de Chile estaba iluminado constantemente por los reflectores y no tardamos en perder la noción del día y la noche. Víctor estuvo algún tiempo con nosotros, pero no recuero cuando lo sacaron de nuestro grupo. No se si fue al día siguiente o al tercero de nuestra estancia allí.

“Normalmente en el estadio anunciaban por los altavoces el apellido del prisionero ordenándole presentarse en tal o cual lugar. Pero a Jara lo vino a buscar un soldado. En este momento Víctor estaba sentado entre Boris Navia, jurista de la Universidad, y yo. El soldado se acerco silenciosamente y sin pronunciar una palabra toco el hombro de Víctor haciéndole señas para que los siguiera. Tanto yo, como otros prisioneros teníamos la impresión de que los militares no querían decir en voz alta que a Jara se lo llevaban a alguna parte... Cuando el cantante se levanto seguramente, no pensaba volver sano y salvo- tuvo tiempo de sacar del bolsillo una hoja arrugada de papel y se la dio furtivamente a Boris Navia. Era el poema Estadio de Chile, compuesto por Víctor.

“Mas tarde, ya en el Estadio Nacional durante los primeros interrogatorios, entre las cosas de Boris Navia, encontraron el papel con el poema, lo escondía en un calcetín. El poema denunciaba el fascismo y la dictadura. Los militares creyeron que su autor era Boris y lo apalearon sin piedad. Le quitaron el poema. Pero con la ayuda de los compañeros Boris pudo hacer varias copias a mano del poema. Una de las copias fue a parar a manos de Ernesto Araneda, destacado comunista y ex-senador, que también estaba preso. No se como logro salvar el poema y enviarlo fuera. Después de la muerte del cantante el partido edito en la clandestinidad este poema, que fue rápidamente divulgado y se hizo famoso...

“Por ultima vez vi a Víctor en el Estadio de Chile, unas horas después de que se lo llevara el soldado. Hubo un momento cuando se podía moverse mas o menos libre por las graderías. Se me acerco un estudiante de la Universidad. Había visto a Víctor en un pasillo y en algún momento Víctor le insinuó que quería hablar conmigo. Cuando me acerque

En aquellas terribles condiciones Víctor pensaba en sus compañeros

al pasillo, Jara pidió al guardia que lo acompañara al baño. Me dirigí allá también. Allí pudimos intercambiar varias frases. Por el rostro ensangrentado de Víctor comprendí que lo torturaban cruelmente. Pero no me llamo para quejarse o pedir algo para el personalmente. A Víctor le parecía sospechoso un “prisionero”, también de la Universidad Técnica que deambulaba por el estadio sin temor, charlaba y hasta bromeaba con los militares. Todo eso parecía muy extraño. Víctor penso y tenia razón- que se trataba de un soplón, infiltrado expresamente. Jara creía su deber advertirnos a nosotros, profesores, colaboradores y estudiantes de la Universidad Técnica. En aquellas terribles condiciones Víctor pensaba en sus compañeros. Después de este encuentro no lo volví a ver...”


Sigamos con la grabación de la entrevista con Danilo Bartulin.

“El estadio, que daba cabida a cinco mil personas, estaba repleto. Para dominar a los prisioneros, por la noche cegaban con potentes reflectores. Ametralladoras pesadas sobre trípodes apuntaban a las graderías llenas de gente para amedrentar a los prisioneros.

“Pronto empezaron a trasladar urgentemente a los prisioneros al Estadio Nacional donde a los militares les era mas fácil controlar la situación. En el ultimo grupo formado para ir al Nacional estabamos Víctor y yo. En total éramos unas cincuenta personas. De pronto apareció el comandante Manrique, recorrió la fila y ordeno a salir a Víctor Jara, Litre Quiroga, conocido jurista y comunista, y a mi.

-Llévenlos abajo dijo.

abajo nos esperaba la muerte

“Yo sabia que `abajo' nos esperaba la muerte. Allí tenían habilitada una cámara, en lo que había sido guardarropía y varios baños. Muchos de nuestros compañeros fueron llevados alli, pero nadie volvió. Una vez que me condujeron al interrogatorio y, al pasar, vi un montón de cadáveres, de cuerpos masacrados y desmembrados. Luego sacaban los cadáveres en camiones y los dejaban tirados en la calle.

“`Abajo' nos metieron a Víctor y a mi en un mismo baño. En el baño vecino estaba Litre Quiroga. Víctor y yo comprendimos que no teníamos salvación: éramos los últimos prisioneros del Estadio de Chile. Pero inesperadamente se dio la orden de que yo saliera. Víctor y yo nos despedimos en silencio, con una sola mirada. Me llevaron a un camión blindado con el motor en marcha, me metieron dentro y cerraron la puerta. El camión estaba lleno de prisioneros. Así fui a parar al Estadio Nacional. Solo estando allí comprendí porque no me habían dejado con Víctor en la cámara de condenados a muerte. Al verme entre los recién llegados, un coronel de carabineros dijo:

“-Es el. Tiene que decirnos todo lo que sepa de Allende.

“Empezaron constantes interrogatorios y torturas. Querían que hiciera ciertas “confesiones” para desacreditar la vida y la personalidad del presidente popular. Tres veces me hicieron pasar por simulacros de fusilamiento...

“Luego supe que el cuerpo de Víctor había sido descubierto cerca del cementerio Metropolitano y el cadáver de Litre Quiroga, en una calle de Santiago. Naturalmente, los militares mataron aquella misma noche a los dos prisioneros que quedaban en el Estadio de Chile y luego arrojaron sus cuerpos en la ciudad para que pareciera que habían muerto en un tiroteo callejero...”

Danilo Bartulin concluyo su relato y recordó que estando todavía yo en Santiago los secuaces de la junta divulgaron la versión de que el cantante había atacado con metralleta a una patrulla militar y esta, defendiéndose, lo mato.

Pero la única arma de Víctor era la guitarra. A Danilo Bartulin lo torturaron para sonsacarle los datos secretos que podía saber el medico particular del presidente. Pero ¿que “secretos” podía saber el cantante?... A Víctor lo torturaron y asesinaron porque odiaban sus canciones.

Discos y algunas fotos de Víctor Jara

Aquí hay cuatro portadas de discos:

Fotos de el: