Reinado de Isabel II

Historia de España. Regencia María Cristina. Espartero. Bienio Progresista. Década moderada. Unión liberal

  • Enviado por: Daniel Chocrón
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas
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ISABEL II

 

 

REGENCIA DE MARÍA CRISTINA DE NÁPOLES

 

EL GOBIERNO DE MENDIZABAL Y LA CONSTITUCIÓN DE 1837

 

Mendizábal nació en Cádiz en 1790. Estuvo siete meses en el poder en los que volvió a poner en practica la legislación de la etapa de 1812 y fomentó importantes novedades, entre las que se encuentran una declaración ministerial según la cual se comprometía a hacer realidad las peticiones de las Juntas, la creación de las Diputaciones Provinciales y la promesa de una declaración de derechos y la responsabilidad del gobierno ante las Cortes.

 

Apoyado por el estamento de procuradores su gobierno fue una dictadura plebiscita y revolucionaria. Durante todo el gobierno existió un grave peligro carlista lo que explica que la antigua milicia, ahora llamada “Guardia Nacional” multiplicase sus efectivos hasta cambiar la situación militar.

 

En el tema hacendístico Mendizábal intentó resolver los problemas que había mediante los empréstitos, repartiendo por provincias unas ciertas cuotas de ingresos obligatorios, y mediante la desamortización. Mendizábal empezó a encontrar dificultades para gobernar a partir del año 1836 y en mayo de este año fue sustituido por Istúriz.

 

Las cortes pretendían adaptar la Constitución de 1812 pero, finalmente, se trabajó en la redacción de una nueva Constitución, la de 1837, que intentó superar la de 1812 y el Estatuto Real, que habían resultado de incierta aplicación.

 

El texto fue elaborado por una Comisión presidida por Argüelles, quien tuvo gran importancia en la redacción de la Constitución de 1812. En el texto de la Constitución del 37 se aprecia el influjo del llamado liberalismo doctrinario, por el cual se trató de conseguir el mantenimiento de una parte de los poderes que le correspondían a la Monarquía en el Antiguo Régimen.

 

La Constitución de 1837 tiene tan sólo 13 títulos y 77 artículos y aunque en su preámbulo hace mención a la soberanía nacional se contempla en ella la existencia de una soberanía compartida entre el rey y las Cortes, ya que el poder legislativo corresponde a la Cortes con el rey, y éste tiene un veto absoluto sobre la legislación además de la capacidad de disolver las cámaras provocando así una nueva convocatoria electoral.

 

Esta Constitución constituye uno de los primeros prototipos europeos de texto fundamental basado en la Monarquía Constitucional. En ella se definen dos cámaras con las denominaciones actuales: Congreso de los Diputados y Senado. Además se hace alusión a la Milicia Nacional, contiene una declaración de Derechos entre los que está la libertad de imprenta y no declara el catolicismo como única religión verdadera, con lo cual no se prohiben otras religiones.

 

La Constitución de 1837 podía haber sido un campo común para las dos tendencias liberales, sin embargo la lucha partidista provocó que con cada cambio de gobierno se modificará el texto.

 

REGENCIA DE ESPARTERO

 

Después del a emigración de María Cristina hacia París la primera fórmula política que existió fue un ministerio regencia a cuyo frente estaba Espartero.

 

Espartero nació en 1793, su identificación con el progresismo fue muy tardía y su carácter autoritario, con lo que no tuvo la menor duda de su monarquismo.

 

Las elecciones de 1841 dieron la victoria a los progresistas debido al “retraimiento” de los moderados, es decir, la negativa de estos a considerar como posible el acceso al poder por procedimientos legales, lo que planteaba un pronunciamiento.

 

En septiembre de 1841 se produjo un pronunciamiento, producto de una conspiración dirigida por la ex-regente y apoyado en la oficialidad. La localización del pronunciamiento en las provincias vascas se debió al descontento de los oficiales del ejército carlista, ahora integrados en las filas del ejército regular.

 

El fusilamiento de quienes intentaron el pronunciamiento reveló el autoritarismo de Espartero.

 

A finales de 1841 se produjo la divergencia en el seno del progresismo, debido a la aparición del republicanismo en varios sectores políticos. Estos sectores presentaban un programa de izquierda con medidas sociales, como el reparto de la tierra desamortizada, la difusión generalizada de la enseñanza, o la disminución del presupuesto militar.

 

Estos sectores republicanos no supusieron un peligro para Espartero hasta que su oposición se vio multiplicada por el intento de introducir un arancel modestamente librecambista. Además los procedimientos autoritarios del regente le enfrentaron con la prensa liberal, en su mayor parte progresista.

 

Esto llevó a la sublevación de Barcelona. Debido a los temores a la política librecambista se produjo un movimiento de carácter popular en el que tomaron parte republicanos y obreros de la industria textil.

 

El movimiento fue espontáneo. En 1842 Barcelona fue bombardeada hasta su sometimiento y como castigo se le obligó a pagar una contribución extraordinaria.

 

En las elecciones de enero de 1843 los diputados progresistas electos contrarios a Espartero eran casi el doble que sus adictos. El regente cedió el gobierno a un dirigente progresista no dependiente de él. Los progresistas sublevados se sumaron a los generales moderados que habían formado una sociedad secreta: la Orden Militar Española.

 

En 1843 Narváez desembarcó en Valencia y Espartero abandonó el país.

 

 

ð       REINADO DE ISABEL II

 

LA DÉCADA MODERADA

 

NARVÁEZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1845

 

El general Narváez subió al poder en mayo de 1844. Pertenecía a un grupo de militares que protagonizaron la vida política durante todo el reinado en el que también se incluían Serrano, Concha y O'Donnell.

 

Narváez había sido un liberal templado, durante muchos años pudo ser considerado el hombre fuerte, no sólo del partido moderado, sino de todo el régimen de Isabel II. Fue quien plantó las bases del régimen durante su primer gobierno, que duró hasta febrero de 1846. Contó con la colaboración de varios sectores del partido moderado, ya que éste se podía dividir en:

Derecha: Representado por el marqués de Viluma. Deseaban una vuelta a una fórmula semejante al Estatuto Real, la reconciliación con los carlistas, mediante el matrimonio de la reina y una representación corporativa en vez del parlamentarismo liberal.

Izquierda: También denominado puritano, estaba dirigido por Joaquín Pacheco. Deseaban la conciliación con los progresistas, y, para ello, estaban dispuestos a mantener la Constitución de 1837.

Centro: En este sector se sitúa Narváez, antiguos doceañistas: Francisco Martínez de la Rosa, ilustrados: Luis López Ballesteros, y burócratas que harían las reformas de la época moderada: Alejandro Pidal y Mon.

 

Narváez se comportaba con dureza y así se demostró cuando el levantamiento de Zurbano fue liquidado con su fusilamiento.

Las cortes de 1844 se inclinaron hacia la derecha. En 1845 se redactó una nueva Constitución. La mayoría de sus artículos son una transcripción literal de la Constitución de 1837, sin embargo, los cambios configuran su texto como una alternativa política un tanto distinta.

 

En su preámbulo se plantea desde el primer momento el carácter compartido del poder entre el pueblo y el rey.

 

En la Constitución de 1837 sólo constaba la condición católica del pueblo español, en la de 1845 se obligaba a mantener el culto.

 

En la nueva Constitución el Senado tiene un papel crucial. Su composición era de nombramiento real, el número de senadores ilimitado y el cargo vitalicio.

 

Al rey se le atribuía una amplia libertad en materia matrimonial, iniciativa legislativa y capacidad para nombrar y separar los ministros o para disolver las Cortes.

 

Además se dictaron otras disposiciones, como la Ley electoral, la Ley municipal o la legislación sobre imprenta.

 

La Ley electoral tenía tales exigencias de nivel económico que el censo electoral se redujo a menos de 100.000 personas, cuando antes superaba el medio millón.

 

La Ley municipal estableció un sistema muy centralista que permitía al gobierno nombrar directamente a los alcaldes en los municipios de más de 2.000 habitantes.

 

La legislación sobre imprenta exigía elevados depósitos previos a quienes quisieran editar un periódico y establecía un tribunal de jueces y no de jurados populares para determinar los posibles delitos de prensa.

 

El matrimonio de la reina Isabel II produjo la dimisión de Narváez, ya que doña María Cristina eligió un candidato demasiado a la derecha para el gusto del presidente.

 

Organizar la Administración provincial. Los gobernadores civiles

 

 

EL BIENIO PROGRESISTA Y EL BIENIO MODERADO

 

REFORMAS PROGRESISTAS: LA CONSTITUCIÓN NON NATA DE 1856

 

El bienio progresista nació después del pronunciamiento del 54 con una colaboración de sectores políticos distintos y apenas si llegó verdaderamente a fraguar.

 

El triunfo del pronunciamiento provocó la necesidad de elaborar una nueva Constitución. En ella se impusieron los criterios del progresismo, aunque el escaso tiempo de duración del gobierno progresista impidió que la Constitución llegará a ver la luz.

El texto proclamaba la soberanía nacional y tenía una amplia declaración de derechos. Los dos puntos más originales eran la confesionalidad del Estado, al que se obligaba a mantener el culto, pero imponía la no-persecución de quienes profesaran otras doctrinas distintas del catolicismo; y el referente a lo legislativo, se introducía un Senado electivo con iguales poderes y responsabilidades que el Congreso. También se resucitaba la tradición de la Diputación Permanente de las Cortes imaginada en la Constitución de 1812.

 

 

LA ETAPA DE LA UNIÓN LIBERAL (1858-1863)

 

ENTRE MODERADOS Y PROGRESISTAS: LA POLÍTICA DE LA UNIÓN LIBERAL

 

En junio de 1858 O'Donnell recuperó el poder, y esto supuso un periodo de estabilidad.

Este gobierno no trató de elaborar una fórmula constitucional. Su política era menos represiva que la de los gobiernos moderados y las instituciones parlamentarias funcionaron, mientras que la legislación aprobada estuvo centrada principalmente en los aspectos económicos y administrativos.

 

José Posada Herrera organizó las elecciones de modo tal que los gobernadores con ayuda de los modernos medios de comunicación conseguían una mayoría electoral, pero, también cierta representación del adversario para que éste no se lanzase por el camino de la subversión.

 

Respecto a la legislación de estos años se aprobaron leyes importantes, como la de notariado y la hipotecaria. También se adoptó una política desamortizadora, pero intentando llegar a una acuerdo con la Santa Sede.

 

 

LA CRISIS DE LOS DOS ÚLTIMOS AÑOS DEL REINADO.

 

LA DECADENCIA DE LOS GOBIERNOS MODERADOS Y LA OPOSICIÓN DE PROGRESISTAS Y DEMOCRATAS

 

Tras casi un lustro de estabilidad política se volvió a una sucesión de gobiernos poco duraderos. La causa del desplazamiento de la Unión Liberal fue la descomposición interna de una coalición de procedencia tan plural.

 

Durante estos años se produjo una amplia difusión de una ideología democrática y contraria a la reina, que indica la quiebra de esa mentalidad ideológica característica de la transición entre el Antiguo Régimen y el liberalismo que es el moderantismo o el liberalismo doctrinario.

 

O'Donnell abandonó el poder en marzo de 1863 y se produjo un retorno al moderantismo más cerrado. Hubo una serie de gobiernos moderados (Miraflores, Mon) que diagnosticaron el exceso de apertura como la razón causante de todos los males del régimen y acabaron por volver a la Constitución de 1845. Esto hizo que los progresistas pasaran al insurreccionismo.

 

En un posterior gobierno de Narváez, de tan sólo nueve meses en 1864-1865, apareció un nuevo tipo de conflicto político en el que los protagonistas eran los estudiantes. La existencia de un profesorado demócrata en la Universidad Central fue un motivo de seria preocupación para las autoridades.

 

El breve paréntesis del gobierno O'Donnell trató de enderezar la situación hacia una reedición de la Unión Liberal. Sin embargo en enero de 1866 se sublevó por vez primera Prim, ahora progresista, y en junio se produjo la sublevación de los sargentos del cuartel de San Gil, que no fue ya exclusivamente militar, sino que colaboraron con ella las clases populares del sur madrileño.

 

Cuando O'Donnell abandonó el gobierno la totalidad del unionismo se separó de la monarquía.

 

El sexto y último de los gobiernos de Narváez, verano 1866-abril 1868, presenció los graves efectos de la crisis económica. En esta época España pasó por una doble crisis. Una crisis de subsistencia, debida a las malas cosechas, y una crisis financiera que produjo la quiebra de la mitad de los bancos.

 

Mientras tanto la oposición se ponía de acuerdo en un programa unitario basado en la reunión de una Asamblea Constituyente elegida por sufragio universal (Pacto de Ostende).

 

La desaparición de Narváez hizo que el poder fuera entregado a González Bravo, quien desterró a generales e incluso a miembros de la familia real, sin que ello detuviera la conspiración.