Pensamiento de Diego Portales

Historia de América. Gobierno chileno. Orden social

  • Enviado por: Bichito
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 6 páginas
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El orden social y su contexto

Sub-sector: Historia de Chile

4 de abril, 2001

Tras el año 1823 el orden social, el cual era un equilibrio entre el orden tradicional y el orden discursivo liberal, reina demostrando cómo lo frágil puede llegar a ser más duradero y estable que los gobiernos que pretendían serlo, éstos dos fenómenos fueron formados sin una promesa de consolidarse, pero unidos formarían un orden que duraría hasta la década de 1970. Este orden se explicaría en una de las cartas del epistolario de Diego Portales:

“El orden social se mantiene en Chile por el peso de la noche y porque no tenemos hombres sutiles, hábiles y cosquillosos: la tendencia casi general de la masa al reposo es la garantía de la tranquilidad publica...”(1).

Éste pasaje escrito en 1832, en el contexto inicial postindependencia, funda una nueva noción de orden, la cual prevalecería en la historia de Chile: un orden independiente de los gobernantes, el cual simplemente “es”; Portales no propone que éste sea el orden aspirado, ni tiene una opinión sobre él, sólo lo afirma y le da una razón de ser: La falta de hombres que lo cambien o reemplacen, sumado al hecho de que los otros ordenes no están funcionando.

A. Jocelyn-Holt afirma que este orden propuesto por portales no es más que un cuasi-orden, porque necesita de los otros ordenes como referencia para existir, y sólo existe porque el orden “verdadero”, liberal, no existe.

Al referirse al “peso de la noche”, Portales muestra la ineficacia del orden sistémico-institucional ilustrado o sea el reposo de la masa ante el devenir, lo que mantendría el orden social pero, al mismo tiempo el “peso de la noche” plantea que éste orden o cuasi-orden sería sólo un orden residual, ya que al tiempo que muestra el reposo de la masa, muestra el reposo del orden q' habiendose podido cambiar, se mantiene inerte, ajeno a los agentes externos del cambio, débil, debido a su precario equilibrio, que ante la aparición de una fuerza externa eficaz desaparecería, como ocurrió con la llegada de Allende. También se le podría catalogar como un cuasi-orden dado su desentendimiento de las leyes concretas, verbalizadas, por lo que no es un orden en sí, sólo la invocación de uno, un orden que no es enjuiciado y no pretende convencer, el cual es aceptado por Portales, Quién no tiene criterios ideológicos definidos.

Sumado a la falta de leyes concretas, está la ineficacia del estado, debido al quiebre tras el colapso del imperio español en América, el cual se vivió como un trastorno, que tendría como consecuencia la aparición del racionalismo jurídico, el cual pretendió poner leyes dictadas por el ideal de la razón sin tomar en cuenta la realidad social del momento, y del liberalismo e individualismo, inspirado en las ideologías de la Ilustración y la Revolución Francesa, produciendo que el centro de gravedad política sea el ciudadano, independiente de su profesión o clase; aparecen términos como “soberanía del pueblo“ y “derechos naturales del hombre”, la ley sería cambiada, al igual que las costumbres, para hacer felices a los pueblos. La soberanía del pueblo y la libertad e igualdad de los hombres fue un tópico muy importante en la historia de Chile. Al igual que la frase dicha por Campino: “...Los gobiernos son para los pueblos y no los pueblos para los gobiernos...”(2). Se intentó un régimen con un ejecutivo en cada provincia, para limitar el poder central, siguiendo el ejemplo estadounidense, pero las perturbaciones producidas por leyes federales convencieron a muchos a volver al régimen centralizado, Pinto suspende las leyes federales y las elecciones populares de intendentes, asambleas, gobernadores y curas párrocos, en éste mismo año, 1827, se pone en uso el Reglamento electoral, pero recién un año después se produce la constitución liberal, el paso más decisivo hacia la organización más definitiva de la república, y que fracasó principalmente por el sector mayoritario, los pelucones, organizados por Portales.

Durante todo éste movimiento y la espera de O'higginistas, Estanqueros y Conservadores de la formación de un gobierno centralizado, oligárquico y fuerte, aparece la figura de Diego Portales, quien comprende que “el progreso y la estabilidad no podían obtenerse con el simple cambio de la constitución. Son las fuerzas sociales las que interesan.”(3), por lo cual busca primeramente la unión del Estado y la Iglesia, debido a la gran influencia de ésta, y actuando en conformidad a las necesidades y aspiraciones colectivas, fue conquistando la admiración y la confianza de casi todo el patriarcado chileno, que pedía la aparición de un nuevo orden, el cual se fue formando a partir de los distintos órdenes o, mejor dicho, lo que quedaba de ellos y de los pensamientos que tal como surgieron, desaparecieron dejando una sombra, todo esto fue tomado por Portales, quien no restaura el sistema ni lo recomienza, sólo toma los elementos que se conservan y continúa, sumando cambios y acumulando poder, “lo que le interesa a portales no es el orden sino el poder”(4).

Si bien se planteó que el orden social era independiente de los gobernantes, se debe plantear también que puede constituir un peligro el que el estado se vuelva autosuficiente, autogenerandose a espaldas de la elite tradicional y los militares, las dos fuerzas políticas de la época, por esto Portales, quien aunque pertenece al gobierno, ya que es ministro, al pretender usar la política como medio para ayudar a los hombres, boga a favor de una dictadura y de volver el eje autoritario a la sociedad, conservando la tranquilidad pública, además de la preferencia por un autoritarismo social sobre el estatal, aunque autoritarismo al fin, debido a su visión sobre las leyes;

“En Chile la ley no sirve para otra cosa que no sea producir la anarquía, la ausencia de sanción, el libertinaje, el pleito externo, el compadrazgo y la amistad, (...) la ley la hace uno procediendo con honradez y sin espíritu de favor”(5).

A pesar del desorden global de la época, no creemos que haya sido una anarquía, debido a que aún en el medio de este desorden, el equilibrio cívico-militar demostró ser estable, manteniéndose por tres décadas a partir de 1823, y aunque sin leyes concretas, giraba en torno a semiprincipios que fueros establecidos sin acuerdos, como por ejemplo, la mantención del orden jerárquico y controlar el poder de los militares y la Iglesia, entre otros.

Por último, coincidimos con la frase escrita por Jocelyn-Holt: “El orden es fruto del cambio y de la permanencia, en equilibrio difícil pero no imposible”(6), o sea el cambio es necesario para encontrar los factores convenientes para formar un orden en la sociedad, manteniendo los que mostraron ser efectivos.

Notas:

  • Carta de 16 de Julio de 1832, Epistolario de Don Diego Portales, 1821-1832, comp. Ernesto de la Cruz y Gullermo Feliú Cruz (Stgo, 1937), II, pp. 228-229.

  • Campino, 1827.

  • 150 años de evolución institucional, Julio Heise Gonzalez.

  • El peso de la noche, Alfredo Jocelyn-Holt Letelier

  • Carta del 6 de Diciembre de 1834, Epistolario, III

  • El peso de la noche, Alfredo Jocelyn-Holt Letelier

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