Mujer chilena en el siglo XX

Sociedad de Chile. Mujeres. Feminismo. Evolución política. Crecimiento de la educación femenina

  • Enviado por: Daniela
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 13 páginas

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INTRODUCCIÓN

Durante este periodo -finales del siglo xix y principios del siglo xx- la mujer sufre más cambios que nunca, debido a que dejó las labores del hogar y se dedicó a desarrollarse como persona en diferentes ámbitos, tales como: Política, Arte, Ciencias y Educación. Este último, alcanzó un sorprendente desarrollo durante esos años.

En Chile, esta realidad tuvo diversas repercusiones políticas y sociales, tales como: El primer sufragio femenino Y las Primeras mujeres ingresando a la Universidad; Estos hechos que hoy nos parecen tan cotidianos, marcaron en aquella época una verdadera revolución, en la cual, la principal protagonista fue la mujer.

Por supuesto, todo esto, significó grandes esfuerzos por parte de los presidentes de la época, y muchos años de dedicación para que la mujer pudiera tener más participación; y, así, sentirse realmente integrada a la sociedad y por ende, parte de ella.

Así, los grandes esfuerzos y coraje de algunas mujeres de la época, como: Eloisa Díaz, Mariana Cox y Ernestina Pérez, entre otras; contribuyeron para que la mujer llegase a ser lo que es en la actualidad y dejase de ser la marginada social de antaño.

BIOGRAFÍAS DE MUJERES DESTACADAS

Eloísa r. Díaz Inzunza.

Nació en Santiago el 25 de junio de 1866. falleció en el año 1950. Hija de Eulogio Diaz Varas y de Carmela Inzunza. Rindió exámenes de humanidades en 1887, año en que el ministro de instrucción pública, Miguel Amunátegui expidió el decreto que permitía a la mujer Chilena el ingreso a la universidad. Aprovechando esta oportunidad rindió exámenes de bachiller el 22 de abril de 1881 e ingresó a la escuela de medicina de la Universidad de Chile. El 27 de septiembre de1886 se licenció en medicina y farmacia. El 5 de enero de1887 0btenía el título de doctora en medicina y cirugía, siendo la primera mujer graduad en América del sur. Colaboró en la revista médica en 1886. En el mismo año fue medica y profesora de higiene en la escuela normal de preceptores del sur. Fue medica en la sociedad de empleados de comercio y formó parte de la sociedad científica de Chile.

Iris (Ines Echeverría Bello)

Iris, seudónimo de Inés Echeverría Bello de Larraín (1868-1949), encierra en estas 4 letras una personalidad femenina muy particular. Descendiente de Andrés Bello como Rebeca Matte y Joaquín Edwars, dejó ver a través de sus líneas un espíritu tenaz, atrevido, crítico y mordaz, un poco triste. La ensayista Marina Barros, la muestra como una mujer atormentada, que sufrió más por una característica de “su propio yo” que por las circunstancias de la vida, que en ciertas épocas le fue adversa.

Fue siempre una mujer polémica. Católicos y ateos le temían, amigos de su propio medio social no sabían como tomarla, era siempre una mujer desconcertante. Hoy, al releer sus cartas escritas con letra picuda y firme, los historiadores observan que hay frases y expresiones de ideas de gran actualidad, lo que hace difícil creer que fueron dichas hace más de medio siglo. Fue una viajera impenitente, en su larga vida, recorrió desde los Estados Unidos al Oriente, de Sudamérica a Europa.

Escribió en diarios y publicó en 1905 “Hacia el Oriente”, primera obra que, aunque los críticos expertos señalan que tienen descuidos formales y abundancia de galicismos, nunca se le ha desconocido la originalidad del contenido.

En 1910 publicó varias obras: “Hojas Caídas”, “Tierra Virgen” (Pinta los hombres, montañas y lagos del sur de Chile), “Emociones Teatrales” y “Perfiles Vagos”. Entre 1930 y 1943, vio la luz pública una serie de escritos que se refieren a la historia nacional: “Cuando mi Tierra fue Moza o Amanecer”, “Cuando mi Tierra Nació o Atardecer”, “Cuando mi Tierra era Niña o Noche”. Existe además un diario íntimo y un trabajo llamado “Por Él”, en los cuales se refirió a cosas particulares de su familia.

Siempre trató temas de crítica social a su propio medio, también tocó las costumbres, los hechos históricos y los idilios; en estos últimos defendió a la mujer subyugada y abogó por la libertad emocional de la mujer.

Sus obras contienen figuras literarias repetidas constantemente y un sinnúmero de galicismos, intromisiones de la autora en la trama. Hya que recordar que en los altos medios sociales era corriente que los escritos contuvieran frases en diferentes lenguas, el hecho de viajar y hablar constantemente en otro idioma, era parte de la personalidad misma de los chilenos.

El valor de IRIS, más que en sus creaciones literarias, estuvo en sus opiniones, en sus luchas y en sus imágenes que nos permiten conocer la vida de fines del siglo pasado y la de comienzos del presente.

Isabel Le Brun Reyes

Nació en San Felipe en 1845. Hija de Estanislao Le Brun y Francisca Reyes. Contrajo matrimonio con Marcos Fidel Pinochet. Recién terminada su educación primaria, junto con proseguir sus estudios, se dedicó a la enseñanza gratuita de los niños de su ciudad natal. En 1875 fundó el liceo que posteriormente llevó su nombre. En 1876 solicitó al consejo de instrucción pública, y obtuvo éxito, que señalara fecha para que sus alumnos rindieran exámenes universitarios, lo que fue el antecedente para el decreto de Amunátegui de 5 de febrero de1877 que permitió el ingreso de la mujer a la universidad.

Shade, (Mariana Cox Stuven)

(1881-1914). Más conocida como Shade, vivió pocos años y perteneció al mismo grupo social de Iris; fueron íntimas amigas. Fue una mujer culta, hecho que la llevó -por la vida vana de la época- a sentirse un poco al margen de los contingentes de su medio.

Sus primeros artículos aparecieron en los diarios y causaron un gran revuelo en la época. En 1908 apareció su primera novela “Un Remordimiento o Recuerdos de Juventud”, luego vino “La Vida Íntima de María Gotees”.

Recurrió al análisis sicológico y a las sutilezas. Comparte con Iris los mismos defectos normales y al igual que ella nos muestra el sentir de la época, llena de admiración por lo europeo.

Ernestina Pérez

Lamentablemente, sobre esta destacada e importantísima mujer, no encontramos muchos datos que nos lleven a describirla y conocerla plenamente. Ernestina fue la primera mujer titulada de médico en Chile, en el año 1884; ejerce como doctora por más de 50 años, para luego fallecer en Chile en el año 1953 a la edad de 88 años.

LA MUJER:

POLÍTICA Y SOCIALMENTE

Política e históricamente, la mujer chilena, no se ha quedado atrás en los grandes sucesos de desarrollo del país. Es así,como cabe destacar su actuación en la Guerra del Pacífico y durante la Independencia, donde ya se comienza a ver a la mujer de principios del siglo xx.

Muchas mujeres chilenas, fueron dispensadas de una mayor participación femenina en todos los ámbitos sociales y políticos.

Chile, ha sido un país con enormes desafíos, lo que hace que la población se enfrente a situaciones nuevas. Y la mujer chilena no estuvo ausente al enfrentarse a estas situaciones, esto se vio reflejado en la formación temprana de un grupo o sector medio, lleno de ideas progresistas, cuyos intereses se han canalizado en cierta forma, por partidos políticos y que favoreció directamente en la lucha de la mujer, pues de él salieron grandes figuras del Movimiento Femenino.

Se puede decir que la gran precursora de lo que sería la lucha en este siglo, fue Doña Martina Barros De Orrego, la que alzó su voz por primera vez en 1873, cuando publicó en la revista Santiago “La Esclavitud de la Mujer”, que provocó la curiosidad y el posterior apoyo de algunos hombres importantes.

Martina Barros fue una mujer reconocida por la sociedad de la época, desde la Publicación de este reportaje, y se ve reflejado luego, cuando va en pro del voto femenino, diciendo: “Creo que la influencia del voto femenino puede ser muy benéfica en el sentido de alejar al hombre de esa clase de luchas (de partidos) Para servir los altos intereses sociales a que la mujer, interesada en ellos, sabría arrastrarlos”.

La etapas de desarrollo que ha tenido la Participación de la mujer son las siguientes:

Desde 1900 hasta 1953:

  • La mujer comienza a tener una mayor participación, lo que dará origen a las primeras asociaciones de Muejres.

  • Luego, la mujer se organiza políticamente. El Movimiento Femenino llega al climax y consigue el derecho al Voto.

1953 a 1973:

  • La mujer participa en partidos políticos, los que tienen secciones femeninas.

  • Se aprecia una reorganización del Movimiento Femenino con fines políticos y sociales, en agrupaciones que superaban a los partidos.

El deseo de participación femenina, es el resultado de la negación al derecho de sufragio y a la incorporación laboral de la mujer.

La negación del derecho de sufragio se debió a la IGNORANTE creencia de los hombres de la posible existencia de una triple inferiordad de la mujer: Física, intelectual y Moral.

Arturo Alessandri Palma, fue el primer candidato presidencial que incluyó en su programa de Gobierno el mejoramiento de la Condición de la Mujer.

A su vez, las mujeres iniciaron en este tiempo una lucha pública. Entre ellas se destacan mujeres como la señora Inés Echeverría de Larraín, la señora Delia Matte de Izquierdo, presidenta del Club de Señoras; la poetisa Gabriela Mistral, Elvira Santa Cruz, etc.

Llama la atención, que el grupo de mujeres que luchó por sus derechos, reunió entre sus filas a representantes de los niveles más altos de la sociedad.

Fueron estas mujeres, las de alto estrato social, quienes se abrieron lugar en la vida Nacional, tanto en lo político como en el mejoramiento de Vida del País.

LA EVOLUCIÓN DE LA MUJER

La imagen de la mujer que surge de los testimonios de la época, presenta algunos rasgos que podrían indicarnos en alguna medida, su modo de ser.

Los rasgos externos más señalados entre otros, son su cortesía natural y sencilla, sus maneras afectuosas y espontáneas, su franqueza en el actuar.

La expresiones de amabilidad no eran en la mujer mera fórmula. Cuando hacían amistades, estas eran generalmente sólidas y duraderas...

No se conformaban con recibir amablemente a los forasteros, sino que conservaban la costumbre de entregar al huésped un pequeño regalo, como un testimonio de amabilidad y buena voluntad con que podrá contar, siempre que este, se les haya acercado desde un principio en forma atenta. A veces, se trataba de una rosa o una simple fruta, o en otros casos una esfera de cera llena de agua olorosa, en cuya preparación las mujeres emplean buena parte de sus conocimientos caseros.

La agudeza en las observaciones, la sutileza de ingenio y la gracia, eran otras de las características más relevantes de la mujer de la época; y suplían la falta de educación en las jóvenes de principios del siglo xix.

Las jóvenes eran poco aficionadas a la lectura, en cambio el cultivo de la música era algo digno de destacar, considerando los medios de los cuales se valían para el aprendizaje: La madre enseñaba a su hija mayor el clavicordio o la guitarra, y esta, a su vez lo enseñaba a sus hermanas menores. Las labores de mano completaban su formación. La joven era educada para el matrimonio,

Ser una Digna esposa, cumplida dueña de casa y cuidar de la educación de sus hijos; esta era su futura misión, no necesitaba de mayores conocimientos según el criterio de la época.

La imagen de espontaneidad y franqueza de la mujer, que surgía a comienzos de siglo, parece haber variado a fines de siglo: La jóvenes dan lugar a comportamientos más estudiados.

Hay críticas a su afición por los bailes, los teatros y las tertulias en desmedro de sus deberes. Las jóvenes han adquirido mayor libertad en sus modales y ya no salen acompañadas del padre, la madre o el hermano, como era de costumbre.

Es aquí donde ya comienzan a vislumbrarse los cambios en la mujer y su relación con la sociedad.

La creación de colegios particulares, liceos y la entrada femenina a la Universidad, privilegian enormemente el desarrollo de jóvenes provenientes de clase media, que se especializan en enseñanza, medicina, etc.

Este gran paso, es la clave para describir el gran avance que ha tenido la mujer hasta la actualidad.

ANEXO:

EL CRECIMIENTO DE LA EDUCACIÓN FEMENINA

Hacia el siglo xix, la educación para la mujer, sólo alcanzaba un nivel primario, ya que para la enseñanza secundaria y superior, la mujer se encontró con muchas resistencias, debido a que el rol de la mujer era principalmente de labores domésticas.

Sin embargo, esta situación fue paulatinamente cambiando, hacia 1877, año en que se crearon dos liceos de niñas (Copiapó y Valparaíso), este esfuerzo, impulsado por Miguel Luis Amunátegui, no siguió tan activo en los gobiernos venideros, ya que la resistencia social seguía latente.

Luego de la Guerra Civil de 1891, nuevamente se dio un impulso a la educación, se fundan el liceo número 1 y Número 2 de niñas.

Ya en el año 1907, los liceos llegaban a 31 que cumplían los mismos programas de los hombres; y los liceos que no cumplieran dicho programa estaban imposibilitados de que sus alumnas ingresasen a la Universidad.

Con este tipo de obstáculos, pocas mujeres llegabana a la universidad, y menos aún se titulaban. Pero el presidente Riesco hizo un esfuerzo y amplió la educación técnica de las mujeres, con este impulso, sólo era cuestión de tiempo para que la mujer fuera una destacada profesional.

ANEXO:

MUJERES EXCÉNTRICAS

María Luisa Fernández, Mariana Cox, Inés Echeverría, Luisa Lynch, Sara Hubner, Carmen y Ximena Morla Lynch, entre otras, pertenecen o estan vinculadas a la aristocracia local, fueron mujeres iconoclastas, rebeldes y anticonvencionales, en contrapunto con el sector social al que pertenecían. La mayoría de ellas tuvieron los recursos económicos y el tiempo para dedicar sus energías a las actividades del espíritu. Varias llevaron a cabo una fuerte actividad de afirmación y reflexión sobre lo femenino, tanto en el plano de la sociabilidad privada como pública. Participaron, colaboraron o dirigieron revistas y agrupaciones destinadas al fomento del espíritu independiente de la mujer, estimulando el interés por la educación, el arte y la cultura. Por otra parte las revistas en que participaron, colaboraron o dirigieron revistas y agrupaciones destinadas al fomento del espíritu independiente de la mujer, estimulando el interés por la educación, el arte y la cultura. Por otra parte, las revistas en que participaron tuvieron la inteligencia de vincular los intereses tradicionales de la mujer de elite (la casa y la familia) con los nuevos intereses de la mujer en el mundo moderno. A menudo se percibe en estas publicaciones cierta tensión entre el sujeto femenino y sujeto aristocrático, o entre un sujeto femenino tradicional y otro que busca ampliar el horizonte de la mujer hacia lo público y la cultura. Cabe señalar entre estas revistas a “La Familia” (publicada por Zig Zag entre 1910 y 1928), “La Revista Azul” (1914), “Silueta” (1917-18) y “La Tribuna Ilustrada” (1917) (que recoge la polémica entre el club de señoras y la liga de damas chilenas).

Fundaron también instituciones como clubes de lecturas (1915) o el famoso y controvertido Club de Señoras (1916-1923), institución que incentivó el rol de la mujer y realizó una extraordinaria labor en el campo cultural, situándose en las antípodas de organizaciones conservadoras como la Liga de las Damas Chilenas, institución que veía en la cultura moderna (sobre todo en el teatro y el cine, pero también en el hecho de que la mujer ampliara sus horizontes más allá de la casa y la familia), veía, decíamos, en estos aspectos una amenaza para la moral y para las buenas costumbres. A partir de estas actividades y del rol que cada una de ellas desempeñó como modelo alternativo de vida, cabe hablar de un feminismo aristocrático, un feminismo que luego en algunas autoras se transforma en feminismo a secas. Hay que señalar que todas o casi todas ellas tenían estilos de vida que desafiaban los moldes tradicionales del comportamiento femenino; varias fueron consideradas excéntricas y algunas tildadas de inmorales por la sociedad bien pensante y el “vecindario decente” de entonces. Desde un punto de vista político, a pesar de pertenecer a la aristocracia, casi todas ellas apoyaron la candidatura de Arturo Alessandri Palma y también al movimiento estudiantil, aun cuando mantuvieran una distancia frente a la política, distancia que queda bien reflejada en un editorial de “La Revista Azul” (1916): “Podríamos charlar sobre política, pero preferimos no tocarla, pues pensamos como el Mme. Augol que “la politique es tres peu poetique”.

Haciendo el alcance anterior del distanciamiento, puede afirmarse, entonces, que “la juventud rebelde” y el “feminismo aristocrático” fueron sujetos sociales y sensibilidades en alguna medida interconectadas entre sí”...

-Extracto de Contexto Cultural de la Época-

CONCLUSIÓN

Resulta extraño, es decir, poco usual; adentrarse en el tema de la Educación Femenina y las Mujeres destacadas; si lo vemos con un criterio bien formado, como es el actual; es casi imposible imaginarse la marginación social de la cual era víctima la mujer hasta el siglo xix, aproximadamente.

También, es digno de nombrar, el esfuerzo realizado por algunos presidentes y personajes públicos del período, quienes en una constante lucha contra la sociedad de aquellos tiempos, que era sumamente machista, integran a la mujer.

Estos personajes, “se la juegan”, y metódicamente, van logrando en gran medida, la inserción de la mujer en la sociedad chilena..

Actividades tan comunes y, por cierto, de derecho universal, como lo es estudiar por ejemplo, eran calificadas como “Sólo Para Hombres”.

La interrogante que nos invaden como mujeres, como alumnas aspirantes a la Universidad y, por último, como seres parte de la sociedad; después de haber profundizado en el tema, son las siguientes:

-¿Qué habría sido de nosotras si no hubiesen existido hombres como Amunátregui y Riesco? O Mujeres como las ya estudiadas?¿

Estaríamos acaso fregando pisos, bordando en nuestras casas o tal vez cuidando a nuestros niños?

Es más... ¿Qué hubiese sido de la actual sociedad Chilena sin esta majestuosa intervención?

Son interrogantes que sólo podemos dejar para una profunda reflexión personal, porque, desde luego que nunca podremos saber lo que hubiese ocurrido si las cosas se hubieran dado de otro modo.

LA MUJER CHILENA

EN LOS SIGLOS:

XIX - XX

(EDUCACIÓN)