Migraciones españolas en la Historia

Migración e Inmigración. Movimientos de población. Españoles en el extranjero. Inmigrantes. Áreas geográficas. Lugar de residencia. Perfil sociodemográfico

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MIGRACIONES EN ESPAÑA A LO LARGO DE LA HISTORIA

INDICE

Introducción--------------------------------------------------------------------2

PREHISTORIA - ULTIMO TERCIO SIGLO XIX-----------------------------3

ULTIMO TERCIO SIGLO XIX - ACTUALIDAD------------------------------6

Ultimo tercio siglo XIX - 1975---------------------------------------------7

Ultimo cuarto siglo(1976-actualidad)--------------------------------------8

Españoles en el extranjero---------------------------------------------------9

Inmigración y población extranjera en España---------------------------10

-Áreas geográficas de origen---------------------------------------12

-Lugar de residencia-------------------------------------------------15

-Perfil sociodemográfico--------------------------------------------16

Migraciones exteriores y crecimiento de la población. Situación en el contexto europeo--------------------------------------------------------------16INTRODUCCIÓN

Las migraciones humanas han constituido y constituyen un fenómeno de gran relevancia a escala planetaria, siendo sus implicaciones muy diversas (demográficas, socioeconómicas, socioculturales, territoriales, ambientales).

En el caso de España, las migraciones han tenido a lo largo de loa historia y sobre todo en el ultimo siglo un papel muy destacado en la evolución general de la población y en su distribución geográfica, incidiendo a su vez de manera diversa en el comportamiento demográfico, económico, cultural,, e incluso político, tanto de las arreas emisoras como receptoras.

Aunque los flujos migratorios se han incrementado de manera muy notable en España durante el ultimo siglo, cabe decir que a lo largo de este periodo las migraciones han experimentado importantes cambios tanto en su dinámica y evolución, como en lo que respecta a sus características.

Si durante los tres primeros cuartos del siglo XX la emigración hacia el exterior (América durante la primera mitad del siglo y Europa occidental en las décadas de los sesenta y setenta) y hacia las áreas mas industrializadas de España ( Madrid, Barcelona, País Vasco) se erigen en principales protagonistas, en el ultimo cuarto del siglo XX se producen importantes transformaciones en el sistema migratorio. Este se va a caracterizar por la pluridireccionalidad de los flujos, el aumento del numero de áreas emisoras y receptoras, una reducción drástica de la emigración fuera de España, y un incremento sustancial de la inmigración desde el exterior, tanto en forma de retornos de españoles como de llegada de extranjeros para radicarse en nuestro país. Esto ultimo constituye hoy día, quizás por lo novedoso, uno de los rasgos más característicos de la demografía y la sociedad española, la cual de este modo encuentra un elemento mas de equiparación con la de los otros países de la Unión Europea y del resto de países desarrollados del planeta.

PREHISTORIA - ULTIMO TERCIO SIGLO XIX

Los primeros vestigios de movimientos migratorios de los que tenemos constancia en España nos remontan hasta la llegada de los homínido a la península los cuales quizás procedían de Asia, pues hoy la mayoría de especialistas niegan el origen africano ante la imposibilidad de atravesar el Estrecho de Gibraltar, debido a sus fuertes corrientes. Estos homínidos llegaron aquí persiguiendo a las manadas de animales salvajes que les servían de principal sustento. Los restos más antiguos, que cronológicamente podrían coincidir con el Homo erectus, son distintos de él por lo que los arqueólogos que trabajan en el yacimiento les han dado una nueva denominación: Homo antecesor. Descendientes de este Homo debieron habitar, hace unos 250.000 años en las terrazas fluviales de los ríos Tajo, Manzanares y Jarama así como en la denominada Loma de los Huesos de Torralba y Hambrona (Soria.

Tras el asentamiento de esta especie, donde se evolucionó hasta el actual homo sapiens sapiens el cual comenzó a llevar una vida más sedentarias y a desarrollar la artesanía y el comercio, los celtas fueron los siguientes en llegar a la península española por el norte a través de los pasos de los pirineos centrales orientales. Estos eran pueblos indoeuropeos que precedían del sur de la actual Alemania y Austria y se establecieron al norte y este peninsular.

Él numera de celtas debió de ser elevado produciéndose con los indígenas un claro fenómeno de mestizaje y aculturación que daría lugar a los pueblos que las fuentes literarias grecorromanas designan como celtiberos, los cuales estaban asentados en torno a la Sierra del Moncayo

En el 800 a.C será otro pueblo, el fenicio, el que empujado por la pobreza minera de su tierra se lanzó al Mediterráneo, fundando colonias en Cádiz, Malaca, Sexi y Abdera. Comerciando con los indígenas les transmitieron nuevos sistemas de construcción de ciudades y necrópolis, explotaron salinas, instalaron manufacturas...

Los griegos focences llegaron mas tarde a nuestras costas, hacia mediados del siglo VII a.C.,con lo que tuvieron que conformarse con las zonas que, por lejanas o menos ricas, no interesaban a los fenicios. Desde la colonia que habían fundado en Massalia (Marsella) extendieron su influencia por la costa Este peninsular, especialmente en el golfo de Rosas donde fundaron dos importantes establecimientos: Emporion (Ampurias) y Rhode (Rosas) en Gerona; más al sur, la colonia de Akra leuke Alicante, Hemeroskopeión (¿Denia?), Artemisión y Mainake de incierta localización. Las colonias griegas levantadas en el norte del Mediterráneo eran o querían ser establecimientos definitivos por lo que intentaron un trasplante de la vida y cultura griegas en las regiones en que se instalaban, y fue grande su influencia en las poblaciones indígenas de todo el ámbito mediterráneo, difundiendo su alfabeto, sus métodos agrícolas, su religión, su arte, etc.

Más tarde un pueblo de tradición marinera procedentes de una colonia de los fenicios de Tiro que se denominó Cartago, conquistó la península ibérica cuando tras la caída de los fenicios entre los siglos VI y VII a. C se hacen con el control de todos sus territorios en el Mediterráneo Occidental, creando así un gran Imperio que, tras las Guerras Púnicas, perdió frente a Roma.

La romanización se producirá en la península muy lentamente mediante la asimilación, muchas veces por la fuerza, por parte de los pueblos que habitaban la Península Ibérica de las gormas de vida y cultura romanas (económicas, sociales, políticas, religiosas, lingüísticas, etc.). Con el tiempo habría de suponer la desaparición de muchos usos y costumbres de los pueblos indígenas, aunque algunos perduraron.

La romanización no afectó por igual a todas las regiones peninsulares. Se romanizaron muy rápidamente las zonas mas ricas (valles del Guadalquivir y Ebro, Levante. Por el contrario el norte peninsular, mas tardíamente dominado, mantuvo sus formas de vida tradicionales.

Mas tarde, la hispanía visigótica se extiende entre dos fechas marcadas por la invasión de nuestra península por pueblos extranjeros: 409, momento en que tres pueblos germánicos-suevos, vándalos y alanos- penetran por los Pirineos, y 711, fecha en la que los musulmanes irrumpen por el sur. En medio tres siglos marcados por el Reino Visigodo de Toledo que llevó a cabo la unificación territorial, jurídica, religiosa, política y cultural de todo el territorio.

Siguiendo la tradición de los pueblos germánicos, la monarquía visigoda era de carácter electivo y no hereditario, lo que a la larga supuso una inestabilidad constante, ya que mas de la mitad de los reyes fueron asesinados o depuestos violentamente. Las intrigas y luchas por el poder entre los nobles debilitaron al reino, y fue una de muchas la gestada tras la muerte del rey Huidiza, lo que facilito a los musulmanes su entrada en la Península Ibérica en 711.

ULTIMO TERCIO SIGLO XIX - ACTUALIDAD

ULTIMO TERCIO DEL SIGLO XIX - 1975

Si bien España posee una tradición emigrante relacionada, sobre todo, con su presencia colonial en América desde fines del siglo XV, no va a ser hasta él ultimo tercio del siglo XIX cuando se desarrolle en nuestro país una corriente emigratoria hacia el exterior cuantitativamente importante. El desequilibrio existente en España entre una población en crecimiento (transacción demográfica) y unos recursos todavía insuficientemente aprovechados, así como la atracción ejercida por una serie de territorios ultramarinos que inician su despegue económico, fueron, entre otros, los factores que estimulan y propician dicha emigración.

El continente americano, y especialmente algunas de las jóvenes republicas que surgen al socaire del proceso de emancipación respecto a España y Portugal (Argentina, Cuba, Brasil, etc.), así como en menor medida Francia y su por entonces colonia de Argelia, son los territorios que mayor numero de españoles acogen durante el ultimo tercio del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. Mas de tres millones medio de españoles cruzaron el Océano Atlántico entre 1880 y 1930, de los que retornan poco mas de la mitad

Como resultado de este proceso migratorio, en torno a 1920 casi un millón y medio de españoles residían en países de Latino América, mientras que en Francia su numero en esa fecha ronda los 250.000 y en Argelia los 135.000. Por el contrario, la afluencia de extranjeros hacia España es todavía bastante reducida, hecho del que dan fe las cifras del censo de población de 1920 donde solo se registran 76.144 personas de nacionalidad distinta a la española, la mayor parte oriundas de dos países vecinos, Portugal y Francia.

La crisis económica de 1929 provocó un descenso de la corriente migratoria de españoles hacia el exterior, incrementándose a su vez el número de retornos. Este flujo se reduce al mínimo durante los años de la Guerra civil española hasta que el desenlace de esta provoca la emigración forzada de varias decenas de miles de exiliados republicanos, una buena parte de los cuales encuentran acogida en los países de América Latina (México, especialmente). Las dificultades de desplazamientos provocadas por la Segunda Guerra Mundial, así como las impuestas en nuestro país por el régimen de Franco para la salida de españoles al extranjero, tienen como efecto una nueva reducción del flujo migratorio.

En la segunda mitad de la década de los cuarenta y, sobre todo en la década de los cincuenta, la corriente migratoria se reanuda de nuevo con cierta viveza, pero sin llegar desde luego a los niveles alcanzados durante las tres primeras décadas del siglo XX.. Los países de Latinoamérica (Argentina y Venezuela) y Francia siguen siéndolo principales receptores de la emigración española hasta finales de los años cincuenta. En 1960 se estima que cerca de un millón trescientos mil españoles residían en América Latina, mientras que en Francia su numero se havia elevado casi 450.000.

Desde finales de la década de los cincuenta la emigración hacia los países latinoamericanos se reduce de forma notable (a excepción de Venezuela), produciéndose a su vez una clara reorientación de los flujos hacia los países desarrollados de Europa occidental. Entre 1960 y 1974 mas de 50.000 españoles emigran anualmente a estos países, destacando entre ellos Alemania, Francia y Suiza. Como fruto acumulado de todo este proceso, a principios de la década de los setenta cerca de dos millones y medio de españoles residen fuera de nuestras fronteras, casi diez veces mas que el numero de extranjeros censados en España en 1970 (219,035)

ULTIMO CUARTO DE SIGLO (1976-ACTUALIDAD)

Los efectos de la crisis del petróleo de 1936 en las economías de los países desarrollados de Europa occidental y los cambios sociopolíticos operados en España tras el final de la dictadura franquista provocaron, entre otros factores, una reducción de la emigración española hacia el exterior y un notable incremento del numero de retornos. Desde mediados de la década de los setenta el número de entradas en España comienza a superar al de salidas, dando como resultado un saldo neto favorable a la inmigración que se va a mantener a lo largo de todo el ultimo cuarto de siglo hasta la actualidad.

En efecto, desde dicha fecha la emigración española se reduce significativamente, situándose según las estadísticas oficiales del Ministerio de Trabajo por debajo de las veinticinco mil salidas desde 1991 hasta la actualidad. Paralelamente, el numero de inmigrantes, españoles y extranjeros, que llegan a nuestro país experimenta un notable crecimiento. En la segunda mitad de la década de los setenta el proceso mas significativo es el retorno de españoles, situándose su numero entre las cincuenta y las cien mil entradas anuales hasta 1978, y por encima de veinte mil durante los años 1979 y 1980. durante la década de los ochenta la corriente de retorno se atenúa un poco situándose entre 1981 y 1986 entre las quince y las diecinueve mil entradas, a la vez que va cobrando progresivamente intensidad el flujo de inmigrantes extranjeros.

La EVR pone en evidencia como, desde finales de la década de los ochenta hasta la actualidad, el numero de personas precedentes del extranjero crece de forma exponencial pasando de algo menos de 25.000 en 1988 a mas de 400.000 en el año 2001. La inmigración de españoles se mantiene superando, al menos en las estadísticas, a la de extranjeros hasta el año 1994. la ligera tendencia al alza mostrada por la inmigración de españoles durante los cinco últimos años obedece, en buena parte, no tanto a retornos censo estricto como a la llegada de descendientes de emigrantes que han nacido fuera de nuestras fronteras.

Pero, sin duda, el hecho mas llamativo es el espectacular crecimiento del flujo de inmigrantes extranjeros, que ha pasado de algo menos de 10.000 en 1988 (40% del total) a mas de 390.000 en el año 2001 (95% del total). Si hasta 1988 fue predominante el flujo de inmigrantes extranjeros procedentes de otros países de la Unión Europea, desde 1989 es superior el numero de ciudadanos extracomunitarios, los cuales representan en el año 2001 el 87,3% de la inmigración extranjera (y el 82,9% de la inmigración total) que llega a España.

'Migraciones españolas a lo largo de la historia'

ESPAÑOLES EN EL EXTRANJERO

Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Asuntos Exteriores, correspondientes a 31 de diciembre de 2001, en los consulados de España en el extranjero había inscritos casi un millón y medio de ciudadanos de nuestro país. De estos, mas de le mitad residen en el continente americano, especialmente en los países de América Latina, constituyendo el resultado de un amplio e intenso proceso emigratorio que alcanzo su mayor desarrollo entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

De hecho, es un país iberoamericano, Argentina, el que todavía en estos momentos acoge la colonia más numerosa de españoles en el exterior, casi un cuarto de millón de personas. Venezuela, Brasil, Uruguay, México y, en menor medida, Chile y Cuba, acogen también un buen numero de españoles. Al norte del continente, en Estados Unidos y Canadá, se han ido conformando también colonias relativamente importantes, si bien estas son el resultado de un proceso migratorio más reciente, en parte alimentado por la reemigración de españoles desde los propios países de Latinoamérica.

Europa es el segundo continente que más españoles acogen en su territorio, un 45% del total. La gran mayoría reside en países de la Unión Europea y en otros estados con un elevado nivel de desarrollo socioeconómico de Europa central y occidental. Entre estos países destaca muy especialmente Francia donde residen mas de 230.000 españoles, los cuales constituyen el resultado de una larga relación de vecindad en la que, si bien los flujos poblacionales se han movido en uno y otro sentido según la época el momento histórico, han primado más, sobre todo en el ultimo siglo, los que tienen como destino el territorio galo en relación con las diferencias socioeconómicas 'Migraciones españolas a lo largo de la historia'
existentes a favor de dicho país.

Alemania, Suiza, Reino Unido y los países del Benelux (especialmente Bélgica) también presentan colonias numerosas de españoles, que son el fruto básicamente del intenso proceso emigratorio desarrollado durante las décadas de los sesenta y la primera mitad de los setenta del siglo XX. La nutrida representación española en un pequeño país como Andorra se explica por las relaciones de vecindad, así como por las posibilidades y beneficios económicos que se derivan de su peculiar estatus en el concierto internacional.

En el resto del mundo la presencia de españoles es escasa, cerca de 45.000. ni siquiera en Afrecha, donde no hace mas de medio siglo que España mantenía posesiones en régimen colonial, la presencia de españoles es relevante ( menos del 1% del total). En Marruecos y Guinea ecuatorial el numero de españoles inscritos en los registros de matriculas cosulares no llega a seis mil setecientos respectivamente.

Algo similar ocurre en Asia donde residen algo menos de 10.000 españoles (0.7% del total). Una ex -colonia, Filipinas, acoge el mayor contingente, algo mas de dos mil personas. El segundo país asiático donde reside mayor numero de españoles es Japón, si bien su numero solo rebasa ligeramente el millar. En los países de Oriente próximo existen colonias menos numerosas de algunos centenares de personas.

Australia, en el continente oce4anico, constituye el único caso que merece s4er destacado. En las antípodas de nuestro país residen algo mas de 12.000 españoles, la mayor parte de los cuales han emigrado hacia allá en las cuatro ultima décadas atraídos por las oportunidades que brinda Australia y las políticas que han venido desarrollando a favor de la inmigración extranjera.

INMIGRACIÓN Y POBLACIÓN EXTRANJERA EN ESPAÑA

Los datos disponibles del Censo de 2001 muestran que el numero de extranjeros residentes en España el primero de noviembre de dicho año era de 1.572.017, lo cual representa el 3.8% del total de la población del país. Teniendo en cuenta la extraordinaria dinamicidad del proceso inmigratorio y la indudable presencia de numerosos extranjeros que residen de forma irregular, es sumamente probable que la cifra real de extranjeros residentes sea muy superior

. Las fuentes principales para el estudio del numero de extranjeros en España y de su evolución son los Censos de población y las renovaciones de los padrones municipales publicados por el INE y los datos hechos públicos por el Ministerio de Interior referentes al numero de permisos de residencia expedidos es el mismo. Dado que estos últimos se refieren exclusivamente al numero de extranjeros que poseen residencia legal en España y no a los extranjeros que efectivamente residen, en los análisis que siguen se utilizaran principalmente los datos procedentes de los distintos Censos y renovaciones patronales. No obstante, para seguir la evolución de la población extranjera residente en España hasta el año 1981 se utilizaran los datos procedentes del Ministerio del Interior, ya que los facilitados por los censos de población hasta ese año se refieren a la Población de hecho, y no a la Población residente, España, hasta esas fechas, se puede suponer que, en las mismas, la presencia de extranjeros sin permiso de residencia era prácticamente despreciable.

Tanto el volumen de extranjeros como, sobre todo. Su proporción respecto al total de la población española pueden considerarse como relativamente bajos. Máxime, teniendo en cuenta que la proporción de extranjeros respecto a la población total es superior al 5% en el conjunto de la Unión Europea y en países como Francia (5,6% en 1999) o Alemania (8,9% en 2000).

No cabe duda, sin embargo, que el volumen, protagonismo e importancia de la inmigración y población extranjera en España se han incrementado notablemente en las dos ultimas décadas, siguiendo un proceso similar y paralelo al experimentado en la mayoría de los países de la Unión Europea, especialmente los del área mediterránea. Este protagonismo creciente de la inmigración y población extranjeras en España se han incrementado notablemente en las dos ultimas décadas, siguiendo un proceso similar y paralelo al experimentado en la mayoría de los países de la Unión Europea, especialmente los del área mediterránea. Este protagonismo creciente de la inmigración y población extranjeras en España es el resultado de factores generales que afectan al conjunto de la sociedad europea en general, y otros más específicos relacionados con la situación y características geográficas de nuestro país. Entre los últimos, merecen destacarse los siguientes:

-La proximidad al continente africano convierte a España en la principal puerta de entrada en Europa para la inmigración procedente de África en general y el Magreb en particular.

-Los lazos histórico-culturales que unen a España con Latinoamérica, convierten a nuestro país en el principal nexo de unión entre los países iberoamericanos y Europa.

-El surgimiento y desarrollo en España de una demanda laboral en sectores muy específicos ( temporeros agrícolas, servicios personales, etc.), insatisfactoriamente cubierta por la mano de obra local.

-La bondad climática de buena parte del territorio español, especialmente el mediterráneo y las islas, así como su proximidad a centros emisores de turismo internacional le ha llevado a ser elegida desde hace ya varias décadas como residencia temporal o semipermanente por varios miles de personas procedentes de los mas desarrollados países del norte y centro de Europa, Asia y Norteamérica.

Habría que remontarse a los siglos XVII y XVIII para hablar de un proceso migratorio de relativa importancia hacia nuestro país. Durante todo el siglo XIX y la mayor parte del siglo XX, España se ha caracterizado y definido como un país netamente emigrante, en el que solo nuestras bondades climáticas y nuestra relativa prosperidad respecto a los vecinos portugueses y magrebíes han sido capaces de atraer y fijar algunos miles de inmigrantes extranjeros. De hecho, desde 1942, año en el que se publican en España las primeras cifras oficiales sobre permisos de residencia en vigor, hasta 1980, los portugueses constituyen el colectivo extranjero más ampliamente representado en nuestro país.

El numero de extranjeros en España se mantiene a niveles muy bajos hasta principios de la década de los ochenta del siglo XX. Durante la posguerra y los años cincuenta el numero de extranjeros no supera los 70.000. es a principios de la década delos sesenta por efecto dela apertura internacional y el despegue del turismo cuando el numero de extranjeros comienza a incrementarse en España, alcanzándose los cien mil en 1965. durante la segunda mitad de la década de los sesenta y los primeros años de la década delos setenta se mantiene el ritmo de crecimiento, de forma lenta pero constante, llegándose a superar en 1973 la cifra de 160.000 extranjeros residentes. Entre 1975 y 1978 el numero de extranjeros se estabiliza, para retomar a partir del ultimo año una nueva senda de crecimiento que constituye el despegue de un proceso que se mantiene, ya sin interrupciones, hasta la actualidad.

En cualquier caso, y en términos cuantitativos, la inmigración y presencia de extranjeros en España no ha comenzado realmente a ser relativamente significativa hasta el segundo lustro de la década de los ochenta. De hecho, la Renovación Patronal de 1986 arroja una cifra de 287.812 extranjeros residentes en España. A finales de los ochenta el proceso inmigratorio experimenta un incremento notable que se va a mantener hasta el año 1992.

La política combinada de visado obligatorio para nacionales de muchos países (entre ellos, Marruecos) y de contingentes laborales, unidas al bache económico por el que atraviesa España, va a reinar un poco este proceso durante el quinquenio 1991-96. durante estos años se asiste fundamentalmente a una especie de “regularización encubierta” de inmigrantes que no habían podido acogerse al anterior proceso extraordinario ( junio 1991 - marzo 1992) y otros que habían llegado con posterioridad a el, aprovechando sobre todo la mayor permeabilidad de las fronteras españolas durante los grandes eventos de la primavera-verano de 1992.

A partir del año 1995, en un contexto económico más favorable, el proceso inmigratorio vuelve a tomar impulso, para experimentar una nueva aceleración desde el año 1997 que se mantienen hasta nuestros días. Así, el numero de extranjeros residentes pasa de 542.314 a 1 de mayo de 1996 a 1.572.017 a 1 de noviembre de 2001.

AREAS GEOGRAFICAS DE ORIGEN

Las cifras sobre extranjeros en España esconden tras de si unas realidades individuales y colectivas enormemente complejas y variadas, que, sin duda, no siempre se corresponden con la imagen arquetípica que la sociedad tiene del inmigrante y la inmigración. Al menos, en la acepción mas extendida de estos términos que los asocia a flujos y asentamiento de personas precedentes de áreas geográficas con menor nivel de desarrollo relativo, que se desplazan básicamente por motivos y con fines socioeconómicos y laborales.

En este sentido, cabe destacar como idea principal que el numero de extranjeros que residen en España no se corresponde totalmente con el de los que la sociedad reconoce y percibe como inmigrantes. , la verdadera realidad de la presencia extranjera en España esta definida por un protagonismo importante de las personas que ha llegado a nuestro país movidos por razones sensiblemente distintas a las que caracterizan al inmigrante “económico”.

'Migraciones españolas a lo largo de la historia'

Aun asumiendo la dificultad y los riesgos que conlleva una diferenciación entre las personas basadas en el grado de desarrollo de sus países de origen, al ocultar como bien ponen de manifiesto algunos analistas realidades y matices muy diversos, se ha llevado a cabo un esfuerzo en este sentido con objeto de clarificar y arrojar un poco de mas luz sobre el complejo fenómeno de la inmigración extranjera. Los resultados de este análisis diferenciado son elocuentes y hablan por si mismos. La población extranjera en España ha estado a lo largo de todo el ultimo tercio del siglo XX conformada básicamente por personas originarias de países del “Primer Mundo”. En el año 1991 estos representaban algo más del 56% del stock de residentes, es decir, casi seis de cada diez extranjeros. Hasta dicho año los extranjeros procedentes de países desarrollados seguían representando mas de la mitad de la población foránea en España.

El stock de extranjeros residentes a 1 de mayo de 1996 pone en evidencia, por primera vez, una superioridad de los nacionales de países subdesarrollados y en desarrollo en las estadísticas oficiales, poniendo así de relieve una tendencia que, iniciada a mediados de los ochenta, no ha hecho sino acentuarse a lo largo de los últimos años.

El análisis por continentes de procedencia, agrupaciones de países y nacionalidades pone de relieve, asimismo, la relevante participación europea en la inmigración y población extranjera en España. Europa ha sido, desde que se dispone de datos estadísticos y hasta fechas mas recientes, el continente con mayor presencia dentro del conjunto de la población extranjera residente en nuestro país. Dentro del amplio y variado colectivo europeo poseen un elevado peso especifico los ciudadanos de países de la Unión Europea, los cuales constituyen en torno a una cuarta parte del total de extranjeros residentes en España (22,9% según el Censo 2001) . Británicos y alemanes son los dos grupos nacionales con colonias mas numerosas, en torno a las cien mil personas.

Tras la caída del denominado “Telón de acero” se ha incrementado asimismo, de forma progresiva, la llegada a nuestro país de ciudadanos procedentes del Ese de Europa. Si en la primera mitad de la década de los noventa del siglo pasado fueron los polacos el grupo nacional con mayor protagonismo en este proceso, en los últimos años se ha asistido a una mayor diversificación en cuanto a las procedencias, incrementándose a su vez la participación de los oriundos de países balcánicos. Según el Censo de 2001 mas de ciento veinte mil ciudadanos de países de Europa del Este residen en España. Entre estos destaca especialmente la colonia de rumanos, una buena parte de etnia gitana, cuyo numero supera ampliamente los cincuenta mil. Búlgaros, ucranianos y polacos también presentan colonias relativamente nutridas, en torno a los veinte mil residentes.

No obstante, son los latinoamericanos el colectivo foráneo que mayor crecimiento ha registrado en los últimos años, hasta el punto de constituir según el Censo de 2001 cerca de un 40% del total de la población extranjera residente en nuestro país. Si durante los años ochenta y principios de los noventa fueron argentinos, peruanos y dominicanos los principales actores de este proceso, en el ultimo lustro han sido los flujos inmigrantes procedentes de Colombia y, sobre todo, ecuador, los auténticos protagonistas de dicho crecimiento.

La no exigencia de visado a ciudadanos colombianos ( hasta finales del 2001) y ecuatorianos ( hasta agosto de 2003) para entrar en España, así como el sensible incremento de latinoamericanos que participan en los procesos de reagrupación familiar, son probablemente los principales factores explicativos de ello. Y ello, a pesar de que son los latinoamericanos (principalmente argentinos, peruanos y dominicanos) el colectivo que hasta la fecha registra mayores niveles en cuanto a adquisición de la ciudadanía española, situación jurídica que debe conllevar la baja en las estadísticas oficiales de extranjería.

Como resultado de este proceso, Ecuador y Colombia han pasado a ser, según el Censo 2001, respectivamente el segundo y tercer país con mayor numero de nacionales residiendo en España. Mas de 200.000 ecuatorianos y de 150.000 colombianos tienen fijada su residencia en territorio español. Si bien, es posible que, dadas las enormes bolsas de irregularidad detectadas en ambos grupos nacionales, su numero real sea muy superior. A cierta distancia, aunque con colonias también relativamente numerosas (superiores a 20.000 personas), se encuentran argentinos, peruanos, dominicanos y cubanos.

Otro colectivo que ha experimentado un enorme crecimiento en la ultima década son los africanos, los cuales según el Censo de 2001 constituyen algo mas de una quinta parte del total de residentes foráneos. Por otra parte, es un país africano, Marruecos, el que mas ciudadanos tienen residiendo en nuestro país, en tormo al cuarto millón de personas según las distintas fuentes. Otros países africanos con colonias de cierta entidad en nuestro país son Argelia, Senegal, Gambia y Nigeria.

'Migraciones españolas a lo largo de la historia'
El numero y proporción de ciudadanos de otros países y áreas geográficas es muy inferior. Solo cabe destacar, en este sentido, a los extranjeros procedentes de países asiáticos, cuyo numero se ha elevado notablemente en los últimos años hasta situarse cerca de los cien mil residentes. Filipinos, pakistaníes, hindúes y, sobre todo, chinos, son los grupos nacionales con mayor presencia.

LUGAR DE RESIDENCIA

La población extranjera residente en España presenta un elevado nivel de concentración geográfica. Las grandes aglomeraciones urbanas españolas (Madrid y Barcelona, especialmente) el litoral mediterráneo y los dos archipiélagos (Baleares y canarias) acogen la mayor parte de los extranjeros que residen en nuestro país, presentando asimismo las más elevadas proporciones de estos respecto al total de su población. Esta distribución territorial esta íntimamente ligada tanto a la propia repartición espacial de la población española, claramente conectada por su parte a los desequilibrios económicos internos, como a las particulares características y preferencias residenciales de los extranjeros que viven en España (Lora-Tamayo, 1997: 11)

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En términos absolutos destaca el protagonismo de las provincias de Madrid y Barcelona, que concentran en torno al 40% del total de la población extranjera ( 37,9%. Concentraciones menos numerosas, pero igualmente relevantes en virtud de su proporción respecto a la población total, se registran en las provincias de Almería, Alicante, Baleares, Gerona, Las Palmas, Málaga, Murcia, Santa Cruz de Tenerife, y Valencia. En todos estos casos, el numero de extranjeros es superior a 35.000 y la tasa de extranjería se sitúa por encima del 5%.

En el lado opuesto, las más bajas concentraciones de población extranjera se registran en provincias del interior peninsular, coincidiendo con las áreas menos pobladas y, en general, menos dinámicas de nuestro país. Entre estas, cabe destacar tres provincias de Castilla y León ( Zamora, Palencia, y Ávila), donde el numero de extranjeros residentes es inferior a dos mil y la proporción respecto a la población total de la provincia no llega en los dos últimos casos al 1%.

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PERFIL SOCIODEMOGRÁFICO

El primer rasgo a destacar es la existencia de un cierto equilibrio de sexos, aunque con una ligera superioridad de los varones (52% varones, 48% mujeres). El numero y proporción de varones es superior entre los asiáticos y sobre todo, los africanos, mientras que las mujeres son mayoría entre los oriundos de países de Latinoamérica. En el resto de colectivos las diferencias son poco significativas.

Se pone en relieve una neta concentración en los intervalos de edad correspondientes a los adultos-jóvenes. Casi el 60% de los extranjeros afincados en España tiene entre 20 y 44 años, lo que pone de manifiesto la relación existente entre la presencia foránea y las actividades socioproductivas, así como la relativa visones de nuestro país en el desarrollo del fenómeno migratorio.

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MIGRACIONES EXTERIORES Y CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN. SIUACION EN EL CONTEXTO EUROPEO

Pese a la importancia de las migraciones exteriores en nuestro país, durante el ultimo medio siglo su papel en el crecimiento total de la población de España no puede considerarse demasiado relevante hasta fechas bien recientes. Si bien la emigración ha tenido un marcado protagonismo en el devenir socioeconómico de España durante los tres primeros cuartos del siglo XX, su impacto en el crecimiento total de la población se ha visto de alguna manera atenuado por el papel jugado por el aumento de las diferencias entre nacimientos y defunciones a favor de los primeros en un contexto de transición demográfica. De hecho, en la década de los sesenta, en la que se produjo una importante emigración hacia los países de Europa occidental, el saldo migratorio, negativo en casi 650.000 personas, se vio compensado con creces por un fuerte crecimiento natural estimado en cerca de cuatro millones de personas..

'Migraciones españolas a lo largo de la historia'

Hay que esperar hasta la ultima década, en un contexto demográfico marcado por el drástico recorte del diferencial entre nacimientos y defunciones, para que las migraciones exteriores comiencen a ejercer un papel de primer orden en el crecimiento de la población española. Reducida al mínimo la emigración hacia el exterior, es la inmigración el fenómeno que motoriza este proceso. En 1993 el positivo saldo migratorio con el exterior representa ya algo mas de un 40% de crecimiento total de la población española durante ese año. Esta proporción ha ido creciendo de forma notable en los años subsiguientes a medida que aumentaba la inmigración en España y el crecimiento natural alcanzaba mínimos históricos. En 1998, año en el que el crecimiento natural conoce su valor mas bajo de todo el siglo XX(4.682), el saldo migratorio, favorable en mas de ciento veinticinco mil personas, contribuyo en el 96,4% al crecimiento de la población total del país.

Cabe decir, asimismo, que solo hasta la ultima década los intercambios migratorios con el exterior está arrojando un balance que sea significativo al ponerse en relación con la población total del país. Durante la década de los setenta la tasa resultante de esta relación fue de -2 por mil, es decir, que la perdida neta de población por razones migratorias fue de dos personas por cada mil residentes en España. Esta tasa, aunque ahora con signo positivo, no ha vuelto a registrarse hasta la segunda mitad de la pasada década de los noventa, concretamente en 1998 (3,2 por mil), experimentando desde entonces una espectacular subida hasta alcanzar en el año 2000 su valor máximo (8,8 por mil) del ultimo medio siglo.

Este dato reviste, si cabe, mayor importancia cuando se compara con el resto de países de la Unión Europea. La tasa registrada en España en el año 2000 fue la mas elevada de todos los países comunitarios, incluyendo Luxemburgo, donde la inmigración exterior constituye un punto básico de su crecimiento demográfico. Aunque para el año 2001 la tasa registrada en España es algo inferior (5,7 por mil), e inferior solo a la de Luxemburgo, Irlanda y Portugal, países en los que, dado su pequeño tamaño demográfico, el incremento del saldo migratorio tiene una incidencia relativamente mayor.