Kant y los juicios apriorísticos

Filosofía racionalista europea siglo XVIII. Pensamiento. Conocimiento científico. Juicios sintéticos a priori

  • Enviado por: Maribel Orquin
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
publicidad
publicidad

KANT

  • LOS JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI.

  • A. Crítica de la razón como tarea fundamental de la filosofía: El pensamiento de Kant surge motivado x la situación específica en que se encuentra la filosofía y la sociedad de su tiempo de clarificación del hombre y la sociedad, en el contexto histórico-social de la ilustración.

    Kant se va a encontrar con una situación en la que se han dado unas diversidades de interpretaciones de la razón, interpretaciones a veces antagónicas.

    Por una parte el dogmatismo racionalista pretende con la sola razón, y al margen de la experiencia, interpretar la estructura y sentido de la realidad.

    Por otra parte, el positivismo empirista cuya expresión última es el escepticismo (Hume), intentaba reducir el pensamiento a lo dado, con la consiguiente derrota de la razón.

    Por último, el irracionalismo, entendido como una hipervaloración del sentimiento, de la fe mística o de lo subjetivo supone la negación de la razón.

    B. Ilustración y libertad como meta de la razón: De ahí que la tarea fundamental de la filosofía sea someter a juicio a la razón. Es necesario, según Kant, llevar a crítica la razón.

    El juicio lo va a llevar a cabo la misma razón, se va a llevar a la razón ante el tribunal mismo de la razón.

    Este juicio es necesario no solo a causa de esta diversidad de interpretaciones que de la razón han dado los filósofos (dogmatismo racionalista, positivismo empirista e irracionalismo), sino también a causa del modo en que los hombres de su época viven su vida humana: un modo que es ilustrado, es decir, de minoría de edad. Pese a tratarse de una “época de ilustración”, los hombres de esta época, piensa Kant, no han llegado a hacer de ella una “época ilustrada” realmente.

    Kant registra en su época una situación humana de minoría de edad, propiciada por la pereza, el encerramiento en la individualidad abstracta y, en definitiva, por la falta de verdadera libertad. La tarea de la crítica de la razón tendrá como objetivo primordial la realización de la libertad. La razón se ha de atrever por si misma a buscar la verdad: “La máxima de pensar por sí mismo: eso es la Ilustración”

    Una crítica de la razón será la exigencia que el ser humano se impone, de clasificarse sobre lo que es y sobre sus últimos fines e intereses.

    C. La idea de filosofía: Kant distingue el concepto mundano o cósmico de la filosofía y el concepto académico. Especial interés tiene su concepción mundana de la filosofía. Según el concepto mundano de la filosofía, a esta le corresponde proponerse:

  • Establecer los principios y límites desde los cuales y dentro de los cuales es posible un conocimiento científico de la naturaleza, es decir, responder a la pregunta: ¿Qué puedo conocer?

  • Establecer y justificar los principios de la acción y de las condiciones de la libertad. Es decir, responder a la pregunta: ¿Qué debo hacer?

  • Delinear proyectivamente el destino último del hombre y las condiciones y posibilidades de su realización. Es decir, responder a la pregunta: ¿Qué me cabe esperar?

  • Al primer interrogante se ha de dedicar la metafísica, al segundo la moral, y al tercero la religión. Ahora bien, ni las tres preguntas ni las disciplinas filosóficas correspondientes están inconexas. De ahí que las tres preguntas puedan y deban ser recogidas en una cuarta que las engloba: ¿Qué es el hombre?

    Esto muestra con evidencia que el proyecto total de la filosofía kantiana es el de una clarificación racional al servicio de una humanidad más libre, más justa, más encaminada a la realización de los últimos fines.

    D. El problema del conocimiento: Lo primero que ha de hacer una crítica de la razón es responder a la pregunta ¿qué puedo conocer?. La respuesta a esta cuestión implica señalar:

  • Los principios que hacen posible un conocimiento científico de la naturaleza, y

  • Los límites dentro de los cuales se mueve tal conocimiento.

  • Esta tarea es llevada a cabo por Kant en su obra “Crítica a la razón pura”

    E. Racionalismo y empirismo: La doctrina kantiana del conocimiento se basa en la distinción fundamental entre dos facultades, fuentes de conocer: la sensibilidad y el entendimiento, que poseen características distintas y opuestas entre sí. La sensibilidad es pasiva, se limita a recibir impresiones provenientes del exterior (colores, sonidos); el entendimiento es activo. Tal actividad (que Kant llama a menudo “espontaneidad”) consiste primordialmente en que el entendimiento produce de forma espontánea ciertos conceptos e ideas sin derivarlos de la experiencia. Conceptos de este tipo son, por ejemplo, los de sustancia, causa, necesidad, existencia, etc.

    Esta distinción entre sensibilidad y entendimiento puede utilizarse para fundamentar filosofías muy distintas:

  • En primer lugar, Kant fue, en efecto, en sus principios un seguidor del racionalismo. Puesto que el entendimiento produce espontáneamente ciertos conceptos sin derivarlos de la experiencia, éste podrá conocer la realidad construyendo un sistema a partir de esas ideas, sin necesidad de recurrir a los datos de los sentidos.

  • Pero impresionado por la filosofía de Hume, Kant terminó por abandonar el racionalismo (Kant decía que Hume le había despertado del “sueño dogmático” en que estaba sumido). Bajo la influencia del filósofo inglés, Kant llegó a la conclusión de que nuestro conocimiento no pretende ir más allá de la experiencia. ¿Qué ocurre con los conceptos que no proceden de los sentidos y que el entendimiento produce espontáneamente?

  • La contestación de Kant será la siguiente: es cierto que existen en el entendimiento conceptos

    que no proceden de la experiencia, pero tales conceptos tienen aplicación exclusivamente en el ámbito de los datos sensoriales. Tomemos por ejemplo el concepto de sustancia.

    Bajo la influencia de Hume llegó Kant, por tanto, a las siguientes conclusiones acerca de los conceptos no derivados de la experiencia: primero, que el entendimiento los utiliza para conocer los objetos dados por los sentidos, para ordenarlos y unificarlos, y segundo, que no pueden ser legítimamente utilizados para referirse a algo de lo que no tengamos experiencia sensible, por ejemplo, de Dios, del cual no tenemos experiencia sensible.

    La diferencia radical existe entre Kant y los empiristas: la tesis básica del empirismo es que todos nuestros conceptos provienen de los sentidos; Kant no comparte esta afirmación, ya que, q su juicio, el entendimiento posee conceptos que no provienen de la experiencia, aunque solo tengan aplicación válida dentro de esta.

    F. Posibilidad de la metafísica como ciencia:

  • En la introducción a la crítica de la razón pura, Kant se muestra primordialmente interesado por el problema de la posibilidad de la metafísica, es decir, si es posible un conocimiento científico riguroso a cerca de Dios, de la libertad, y de la inmortalidad del alma. Kant fue en un principio racionalista. La influencia de Hume, sin embargo, hizo que esta fe kantiana, en la posibilidad de la física, se tambaleara.

  • En primer lugar, la ciencia progresa mientras que la metafísica continua debatiendo las mismas cuestiones que debatían Platón y Aristóteles, tantos siglos atrás.

    En segundo lugar, los científicos se ponen de acuerdo en sus teorías y conclusiones, mientras que el más escandaloso desacuerdo reina entre los metafísicos

  • El problema fundamental consiste, pues, en dilucidar, si es posible, la metafísica como ciencia. La solución de este problema exige, sin embargo, que nos planteemos una cuestión previa: ¿Cómo es posible la ciencia? Solo después de determinar las condiciones que hacen posible la ciencia podremos preguntarnos si la metafísica se ajusta o no a esas condiciones: ¿Puede la metafísica ajustarse a esas condiciones? Si la respuesta es afirmativa, adquirirá rango de ciencia; si, por el contrario, es negativa, la metafísica no podrá constituirse como ciencia y haremos bien en abandonarla.

  • G. El conocimiento científico:

  • ¿Cuáles son las condiciones del conocimiento científico?

  • Para comprender el planteamiento de Kant, hemos de distinguir dos tipos de condiciones que él denomina, respectivamente, condiciones empíricas y condiciones a priori.

    Este tipo de condiciones -particulares y fácticas que pueden ser alternadas- se denominan empíricas. Pero existen otras condiciones de un tipo totalmente distinto.

    Estas condiciones, según Kant, son a priori. Las condiciones a priori son, pues, universales y necesarias. A estas dos características hay que añadir una tercera, que define su naturaleza: son previas a la experiencia. Esto quiere decir que no provienen de los datos de los sentidos, sino que condicionan a éstos. Son condiciones que pertenecen a la estructura del sujeto.

    Las condiciones a priori -universales y necesarias- hacen posible la experiencia, siendo previos a lo mismo. En tanto que hacen posible la experiencia y el conocimiento, estas condiciones a priori son denominadas por Kant trascendentales.

  • La ciencia es un conjunto de juicios o proposiciones. “Los átomos constan de tales partículas”

  • Este hecho hizo pensar a Kant que la pregunta por las condiciones que hacen posible la ciencia podía concretarse de la siguiente manera. ¿Cuáles son las condiciones que hacen posibles los juicios de la ciencia? Bastará, piensa Kant, con observar cuidadosamente qué tipo de juicios utiliza el saber científico e investigar las condiciones que los hacen posibles.

    H. Los juicios sintéticos a priori:

    En efecto, ¿qué tipo de juicios son los característicos de la ciencia? Kant siempre entendió por ciencia las matemáticas y la física, tal como había sido formulado por Newton. Para aclararlos se hace necesario distinguir entre diversos tipos de juicios:

  • Juicios analíticos y juicios sintéticos

  • Kant comienza la diferencia entre juicios analíticos y sintéticos, que ya no es conocida en parte a través de la distinción que propusiera Leibniz entre verdades de razón y de hechos.

      • Un juicio es analítico, según Kant, cuando el predicado está comprendido en el sujeto, por tanto basta con analizar el sujeto para comprender que el predicado le conviene necesariamente. “El todo es mayor que sus partes”, “El círculo es redondo”, “El oro es un metal”. Estos juicios no nos dan información alguna, como dice Kant, no son extensivos, no amplían nuestro conocimiento.

      • Un juicio es sintético, por el contrario, cuando el predicado no está contenido en la noción del sujeto. “Todos los nativos del pueblo X miden más de 90”, “Cristóbal Colón descubrió América”, “César pasó el rubicón”. Estos juicios si dan información, o como dice Kant, son extensivos, amplían nuestro conocimiento.

      • Juicios a priori y juicios a posteriori.

      • La clasificación anterior está hecha atendiendo a si el predicado está incluido o no en la noción del sujeto. La clasificación de que nos ocupamos ahora, o saber, es el modo en que es posible conocer la verdad de un juicio cualquiera.

          • Juicios a priori son aquellos cuya verdad es conocida independientemente de la experiencia, ya que su fundamento no se halla en esta: “Un todo es mayor que sus partes”.

          • Juicios a posteriori son aquellos cuya verdad es conocida a partir de los datos de la experiencia.

          • Esta distinción permite diferenciar, en opinión de Kant, ciertas características importantes de uno y otro tipo de juicios. Los juicios a priori son universales y necesarios: ninguna excepción es posible al juicio “Un todo es mayor que sus partes”. Por el contrario, los juicios a posteriori no son universales ni necesarios. Tomemos la siguiente proposición “la recta es la distancia más corta entre dos puntos”. ¿Se trata de un juicio analítico?, ciertamente no, piensa Kant, ya que el predicado no está contenido en la noción del sujeto: en el concepto de línea recta no entra para nada idea alguna de distancias. Es, por tanto, sintético. ¿Es un juicio a posteriori? Tampoco, piensa Kant, ya que:

        • no consta su verdad sin tener que medir distancias entre dos puntos, sin necesidad de recurrir a ninguna experiencia comprobatoria, y

        • es estrictamente universal y necesario (carece de posibles excepciones)

        • Es, por tanto, a priori. Contrariamente a Hume, Kant admite que hay juicios sintéticos a priori. Según Kant, el cuadro de los juicios es el siguiente:

          ANALÍTICO “Un todo es mayor que sus partes” a priori (Universal y necesario)

          SINTÉTICO a posteriori (no universal estrictamente contingente)

          Hay, pues, juicios sintéticos a priori. Por ser sintéticos, son extensivos, es decir, nos dan información, amplían nuestro conocimiento de la realidad; por ser a priori, son universales y necesarios y su verdad no procede de la experiencia. Más aún, los principios fundamentales de la ciencia.

          El ejemplo que hemos utilizado antes (“la línea recta es la distancia más corta entre dos puntos”) es un juicio de las matemáticas, de la geometría. También en la física existen juicios sintéticos a priori y un ejemplo es el principio de causalidad: “todo lo que comienza a existir tiene causa”.

        • LIMITES DEL CONOCIMIENTO

        • En la “Crítica de la Razón Pura” cabe destacar tres núcleos temáticos, tres facultades del ser humano y corresponden con los tres tipos de conocimientos:

        • Estética trascendental ___ sensibilidad ___ matemáticas

        • Analítica trascendental ___ entendimiento ___ física

        • Dialéctica trascendental ___ razón ___ metafísica

        • A._ ESTÉTICA TRASCENDENTAL

          Estudia la facultad de la sensibilidad y expone las condiciones sensibles del conocimiento. Para Kant, estas condiciones, son el espacio y el tiempo. Espacio y tiempo que son formas a priori de la sensibilidad. Todo lo que nos llega son recibidos en el espacio y en el tiempo. El espacio y el tiempo no proceden de la experiencia sino que la preceden como condiciones para que esta sea posible. El espacio y el tiempo son formas a priori de la sensibilidad externa, la sensibilidad interna solamente está sometida al tiempo.

          Espacio y tiempo son instituciones puras, no son conceptos, y puras significa vacío de contenido empírico.

          Espacio y tiempo son como dos coordenadas vacías en las cuales se ordenan las impresiones sensibles (colores, sonidos, etc)

          Igualmente en el estética trascendental se ocupa Kant del conocimiento matemático, concluyendo que las matemáticas pueden formular juicios sintéticos a priori.

          B._ ANALÍTICA TRASCENDENTAL

          Se ocupa del entendimiento. Si percibir es la función de la sensibilidad, el comprender lo percibido es la función propia del entendimiento, y la función de comprender se realiza mediante conceptos. Kant distingue dos tipos de conceptos:

          • Conceptos empíricos (proceden de la experiencia, son a posteriori)

          • Conceptos puros o categóricos (no proceden de la experiencia, son a priori, el entendimiento se produce sin derivarlos de la experiencia)

          Los conceptos puros son condiciones trascendentales, necesarios para nuestro conocimiento.

          Los conceptos puros o categóricos son vacíos. Así como el espacio y el tiempo han de llevarse con los datos procedentes del conocimiento sensible. Las categorías (pluralidad, totalidad...) solamente son fuentes del conocimiento aplicadas a los fenómenos (es decir, a las impresiones sensibles, que se dan en el espacio y en el tiempo). Las categorías no tienen aplicación válida a realidades que estén más allá de la experiencia, más allá de los fenómenos. Así mismo estudia Kant el conocimiento físico concluyendo que la física formula juicios sintéticos a priori.

          C._ DIALÉCTICA TRASCENDENTAL

          Kant se ocupa de la metafísica como ciencia así como la naturaleza y el funcionamiento de la razón.

          Es importante distinguir entre fenómeno y noúmeno o cosa en sí.

          Lo dado, lo intuido en el espacio y en el tiempo se denomina fenómeno (lo que aparece o se muestra al sujeto). Noúmeno es por tanto aquello que no aparece o no se muestra al sujeto. El noúmeno o la cosa en sí no puede ser conocido por medio de la intuición sensible. De ahí que nuestro conocimiento se halla limitado a los fenómenos. El noúmeno es el límite de la experiencia, el límite de lo que puede ser conocido. No hay conocimientos de las cosas en sí, de los noúmenos. De ahí que la metafísica entendida como un conjunto de proposiciones o juicios a cerca de realidades, está mas allá de la experiencia, es imposible ya que las categorías sólo pueden usarse legítimamente en su aplicación a los fenómenos en la experiencia.

          La conclusión es que la metafísica no es una ciencia. El Yo, el Mundo y Dios no son objetos del entendimiento, sino de la razón, y para Kant la razón no es una facultad de conocer, sino de pensar. Por lo que sí conocemos mediante las categorías del entendimiento, pensamos mediante ideas. Por tanto tenemos ideas del Yo, del Mundo como totalidad y de Dios, pero no juicios sintéticos a priori. Aún así, aunque no sea ciencia, la metafísica sigue siendo útil; innecesaria para el hombre, ya que éste no puede dejar de pensar sobre estos temas. Podemos tener ideas, pero no conocimientos.

          En suma, pues la Crítica de la Razón Pura pone de manifiesto la imposibilidad de la metafísica como ciencia, es decir, como conocimiento objetivo a cerca del Mundo como totalidad, a cerca del Alma y de Dios. Sin embargo, aunque en el terreno de la razón pura no pueda plantearse la cuestión de la inmortalidad del Alma o la existencia de Dios, Kant recoge estas cuestiones en el terreno de la razón práctica, que se ocupa de cómo debe ser la conducta humana. Lo que no es accesible al conocimiento científico se va a convertir en fundamento de la conducta.

          La libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios son considerados por Kant como postulados de la razón práctica, es decir, en condiciones de la moral misma.

        • EL FORMALISMO MORAL DE KANT

        • A._ LA RAZÓN POLÍTICA Y EL ENTENDIMIENTO

          El ser humano necesita saber cómo tiene que ser su conducta y la razón tiene función moral. X eso se distinguen:

          • Fórmula teórica: Se ocupa de conocer cómo son las cosas ___ formula juicios

          • Razón práctica: Se ocupa de saber cómo debe ser la conducta humana ___ formula imperativos.

          B._ EL FORMALISMO MORAL

          La ética de Kant es formal. Las éticas materiales fingen un Bien Supremo para el ser humano como criterio de bondad y maldad. Establecen unas normas que alcanzan el Bien Supremo:

            • Crítica a las éticas morales: Kant las rechaza porque son éticas a posteriori, su contenido proviene de la experiencia. Sus preceptos son hipotéticos, son los medios para conseguir un fin, son heterónomos, recibe una ley fuera de su razón.

            • La ética formal de Kant: Todas las éticas materiales son empíricas, hipotéticas y heterónomas, por lo tanto, una ética universal y racional ha de ser formal; una ética formal nos dice cómo tenemos que obrar. El hombre actúa normalmente por deber. Hay tres tipos de acciones: contrarias al deber, conformes al deber y hechos para el deber.

            • Imperativo categórico: La exigencia de obrar moralmente se expresa en una ley o imperativo categórico, que es “obrar de manera que la máxima de tu voluntad sea Ley Divina”. El hombre no tiene que ser utilizado nunca como medio para conseguir otro fin.

          C._ POSTULADOS DE LA RAZÓN PRÁCTICA.

          Kant nunca negó la inmortalidad del alma o la existencia de Dios. Se limitó a decir que no son fenómenos que se den en la experiencia.

          La libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios son postulados de la razón práctica.

          Postulado: Enunciado que hay que admitir como verdadero porque no es demostrable; son la base de la orden moral.

          La libertad: El hecho moral supone la existencia de otra vida en la que el virtuoso tenga su premio, para ello es necesario la inmortalidad del alma. Hay que actuar como si este existiera. Para que la recompensa sea justa tiene que haber alguien infinitamente justo, que garantice una sensación íntima dada la virtud , y ese ser es Dios.