Hume

Filosofía moderna. Empirismo. Escepticismo. Juicios de moral. Principio de causalidad. Percepción. Kant. Descartes

  • Enviado por: Marta García De Castro
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas
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HUME

  • INTENCIÓN DE LA FILOSOFÍA DE HUME

  • TEORÍA DEL CONOCIMIENTO: EL EMPIRISMO DE HUME

  • LAS IDEAS, SU ORIGEN Y SUS RELACIONES

  • ASOCIACIÓN DE IDEAS

  • ÁMBITOS Y NIVELES DE CONOCIMIENTO. RELACIONES DE IDEAS Y CUESTIONES DE HECHO

  • CRÍTICA A LA CAUSALIDAD

  • LA CREENCIA

  • LA IDENTIDAD PERSONAL

  • EL ESCEPTICISMO DE HUME

  • LA MORAL EN HUME

  • RELACIONES ENTRE EL PENSAMIENTO DE HUME Y EL PENSAMIENTO DE KANT

  • RELACIONES ENTRE EL PENSAMIENTO DE HUME Y EL PENSAMIENTO DE DESCARTES

  • INTENCIÓN DE LA FILOSOFÍA DE HUME

    • La Filosofía de Hume, al igual que la de Descartes, se caracteriza por su preocupación por el Método. Descartes, como hemos visto, utilizaba el Método, que era analítico - deductivo (se buscaban las primeras verdades incuestionables y, a partir de ellas, se deducían consecuencias)

    • El Método de Hume quiere parecerse, no al Método Matemático, sino al Método de la Física de Newton. No obstante, Hume nunca llegó a entender el significado profundo del Método Hipotético Deductivo. Se asemeja a Newton en los siguientes aspectos:

  • Hume va a hablar de las leyes de asociación entre ideas. Newton propuso las Leyes de Atracción Universal.

  • Ambos autores rechazan cualquier tipo de hipótesis no verificada.

  • Ambos autores parten de elementos simples que se diferencian de los demás. En esto se asemejan también a Descartes. Las primeras verdades para todos estos autores son: la descripción matemática y cuantitativa de elementos simples.

  • TEORÍA DEL CONOCIMIENTO: EL EMPIRISMO DE HUME

  • Percepciones

  • Relaciones entre percepciones

  • Uso del Principio de Copia

  • Significado del Principio de Copia

  • La inmediatez de las impresiones

  • Otros sentidos de la experiencia

  • Estatuto lógico del Principio de Copia

  • LAS IDEAS, SU ORIGEN Y SUS RELACIONES

  • Hume va a tratar el problema del conocimiento en dos de sus obras, que son El Tratado sobre la naturaleza humana y Las investigaciones sobre el entendimiento humano.

    El punto de partida de la Teoría del Conocimiento es cuestionar toda la Metafísica que había caracterizado al Racionalismo, descartando las ideas innatas. El punto de partida del Empirismo de Hume, Locke, Berkeley, es afirmar que todas las ideas provienen de la experiencia y no se puede ir más allá de ésta.

    La experiencia inmediata va a ser denominada por Hume con el término percepción. Las percepciones, según Hume, son de dos tipos:

    • IMPRESIONES: Son datos, inmediatez de la experiencia.

    • IDEAS: Son copias debilitadas de las impresiones.

    Hume va a utilizar su concepto de percepción para cuestionar la validez de todos los principios de la Metafísica.

    Para Hume sólo tienen validez las ideas que copian impresiones. Todas aquellas ideas de la Metafísica, como Dios, Mundo o YO no tienen sentido, validez, porque no se basan en ninguna impresión sensible. Hume va a utilizar, por tanto, el Principio de Copia como criterio de validez del conocimiento. Como veremos, este criterio le va a llevar al Escepticismo absoluto. Todos nuestros conocimientos se basan en hábitos, en la costumbre, y no resisten la prueba del Criterio de Copia.

    Hume va a diferenciar también entre Impresiones e Ideas simples y complejas. Las simples no admiten distinción ni separación. Las complejas, sin embargo, son divisibles en partes, de tal forma que una idea simple es copia de una impresión simple, y una idea compleja, si es válida, debe ser copia de una impresión compleja. Sin embargo, el dinamismo asociativo de la imaginación crea, según Hume, ideas complejas que no tienen su origen en impresiones. Sería la explicación de los conceptos de la Metafísica. La relación entre impresiones e ideas, según Hume, es la siguiente: las impresiones no son siempre de sensación, también hay impresiones de reflexión. Las impresiones de sensación darán lugar a ideas de sensación. Éstas, a su vez, generan impresiones de reflexión, que serán copiadas, convirtiéndose en ideas de reflexión.

    Hume utiliza el Principio de Copia en contra de la Metafísica Abstracta (Racionalismo). El Principio de Copia es el fin de las ideas innatas, toda idea proviene de una impresión, pero las impresiones de sensación provienen de causas desconocidas, no tienen, según Hume, su origen en la realidad, como cabría imaginar. A esto se le va a llamar Inmanentismo o Escepticismo de Hume, no sabemos cuál es el origen de las impresiones.

    Las impresiones dejan encerrado el conocimiento en el problema del YO: no se puede ir más allá del conocimiento encerrado en la mente. Los anteriores Empiristas, como Locke, afirmaban que el origen de nuestras percepciones sería la realidad externa, aunque no podríamos llegar a conocerla tal cual es. Hume va a ir más allá, no tiene sentido preguntarnos por la causa de nuestras impresiones (va a criticar cualquier tipo de conexión necesaria entre causa y efecto).

    Hay que tener en cuenta que, en Hume, la palabra Experiencia significa hábito o costumbre. Como veremos, todos los conocimientos del mundo físico, según Hume, son creencias basadas en la costumbre.

    El estatuto lógico del Principio de Copia es el de una regla de procedimiento, un instrumento para llevar los conceptos hacia su fuente en la experiencia. El objetivo del Principio de Copia es investigar los términos sospechosos de la Metafísica. Esta función crítica prevalecerá sobre la función constructiva.

  • ASOCIACIÓN DE IDEAS

  • Las ideas, como hemos visto, pueden ser simples o complejas. Las ideas complejas son fruto de la combinación de las ideas simples realizada por imaginación. Mientras que la memoria conserva las ideas en el mismo orden y posición en que se nos presentan, la imaginación asocia las ideas combinando ideas simples y complejas con libertad. Esta libertad está, sin embargo, limitada por los principios de asociación de las ideas:

  • PRINCIPIO DE SEMEJANZA: por el que la imaginación asocia ideas parecidas.

  • PRINCIPIO DE CONTIGÜIDAD: por el que la imaginación asocia ideas que se nos han presentado con proximidad en el espacio y en el tiempo. Este principio opera en la relación causa - efecto.

  • PRINCIPIO DE OPOSICIÓN: por el que la imaginación asocia ideas que se contraponen.

  • Las ideas de la memoria y de la imaginación también se diferencian por su vivacidad. Las ideas de la memoria son más fuertes que las de la imaginación. Mientras que la facultad racional que explica toda la dinámica del conocimiento en Descartes es la intuición, en Hume va a ser la imaginación o dinámica combinatoria, que explica nuestras ideas complejas. La imaginación, no obstante, no puede ser interpretada como el sujeto agente del conocimiento, porque eso sería ir más allá del límite de la experiencia; no podemos preguntarnos por el origen, por la causa de nuestros conocimientos más allá de las impresiones. Sin embargo, como hemos visto en Descartes, la razón, la intuición, sería la actividad propia de un sujeto sustancial.

    La imaginación es el punto más débil del Empirismo de Hume. Es la explicación a la que recurre Hume para superar el Inmanentismo, una solución, no definitiva, porque, como hemos visto, se trata de una actividad sin un sujeto activo y que le dé significado.

  • ÁMBITOS Y NIVELES DEL CONOCIMIENTO. RELACIONES DE IDEAS Y CUESTIONES DE HECHO

  • Hume va a diferenciar dos tipos de conocimiento: las relaciones entre ideas y las cuestiones de hecho:

  • RELACIONES ENTRE IDEAS: Es el conocimiento propio de la Matemática y la Lógica, que se basa en la experiencia, por lo que es a priori, y que es eterno e inmutable. No obstante, las relaciones de ideas tienen el problema de que no permiten que el conocimiento siga progresando, por que se trata de conocimientos analíticos o verdades por definición.

  • CUESTIONES DE HECHO: Es el conocimiento propio de la Física. Este conocimiento es a posteriori y se basa en la experiencia sensible; permite descubrir nuevas parcelas de la realidad. No se basa en definiciones, es sintético. El problema de este tipo de conocimiento es que, para Hume, tiene muy poca validez, se trata sólo de creencias basadas en el hábito, en la costumbre, y en asociaciones causales, que, a fuerza de repetirse, tomamos por necesarias. Las cuestiones de hecho tienen sólo una validez probabilística. Kant va a proponer que la Física no es sólo una creencia, porque utiliza juicios a priori, como las relaciones entre ideas que, sin embargo, nos describen la realidad, son síntesis, como lo eran las cuestiones de hecho.

  • CRÍTICA A LA CAUSALIDAD

  • La conexión causal es nuestra vía ordinaria de acceso a los hechos, de acceso a la realidad: pensamos que nuestras impresiones tienen que tener una causa. Hume, criticando la conexión causal, va a cuestionar nuestro conocimiento de las cuestiones de hecho.

    En la relación causal, Hume buscará el análisis crítico de la idea de causa, es decir, si esta idea se corresponde con impresiones de sensación. Hume afirma que en la idea de causa intervienen tres tipos de impresión:

    • La impresión de contigüidad, entre la causa y el efecto,

    • La impresión de sucesión, primero la causa y después el efecto,

    • Pero la impresión de conexión necesaria entre la causa y el efecto no existe; es la costumbre la que engendra la creencia probable de que el curso de la naturaleza siempre va a seguir igual y que, por tanto, las causas de los fenómenos físicos tienen una conexión necesaria con sus efectos.

    Hume intenta explicar cómo, si no hay impresiones de conexión necesaria, podemos llegar a esta idea. Afirma que esta idea no se basa en impresiones de sensación, sino en una impresión de reflexión.

    Por tanto, la idea de conexión necesaria tiene su origen en el dinamismo asociativo de la imaginación, que siguiendo la Ley de Contigüidad asocia dos impresiones, llamando a la primera Causa y a la segunda Efecto. La costumbre nos llevará a pensar que siempre que se dé la primera de estas impresiones se dará también la segunda.

    Esta crítica a la causalidad le llevó a Hume a cerrar cualquier puerta de acceso a la realidad. El conocimiento quedará encerrado en la inmanencia del Yo que, como veremos, será también cuestionada.

  • LA CREENCIA

  • Las creencias, como hemos visto, son el nivel del conocimiento propio de las cuestiones de hecho, basadas en inferencias causales, que nos llevan a aceptar la existencia de un mundo exterior. Las creencias son ideas de reflexión con la fuerza y vitalidad de las impresiones. Esto se debe, según Hume, a que las impresiones presentes avivan estas ideas de reflexión, provocando el asentimiento subjetivo de la creencia.

    Por tanto, se da una relación de asociación entre impresiones de sensación actuales y las ideas de reflexión sobre la existencia de cuerpos exteriores a la mente. Hume ha criticado de esta manera el concepto de sustancia extensa: no existen los cuerpos como origen de nuestras impresiones. La existencia de los cuerpos es meramente una creencia.

    No obstante, este escepticismo de Hume no es absoluto para él. Las creencias no son meras ficciones, tienen validez pragmática, es decir, nos resultan útiles, y las posibilidades de desenvolvernos en el mundo se fundamentan en este tipo de creencias que, por tanto, tienen un alto valor cognoscitivo.

  • LA IDENTIDAD PERSONAL

  • Hume va a criticar también la sustancia espiritual o sustancia pensante. Como vimos, para Descartes, el ser humano era la suma de la res cogitans o sustancia espiritual y la sustancia extensa o materia. Como res extensa, el ser humano sería únicamente materia sometida a leyes mecánicas, que controlarían su comportamiento. No obstante, Descartes cree también en el alma, que está unida al cuerpo por la glándula pinial. Hume va a negar también la sustancia pensante, va a rechazar las tesis de otros filósofos sobre la identidad del Yo, utilizando dos argumentos:

  • No hay conocimiento de nosotros mismos.

  • La idea de un Yo unitario es incompatible con el principio atomista de las percepciones: somos solamente nuestras impresiones.

  • Para Hume, el Yo es sólo un haz de percepciones fluyentes. El Yo sería sólo el teatro, el escenario en el que se suceden nuestras percepciones. Hume intenta explicar cómo atribuimos normalmente identidad al Yo. Se debe a una confusión propiciada por el dinamismo asociativo de la imaginación, que tiende a asociar nuestras percepciones, dándoles por costumbre una identidad estable.

    Hume, al igual que ha negado la sustancia extensa desde la crítica a la causalidad, ha negado también la sustancia pensante, que se debe también a la confusa idea de causa de nuestras impresiones.

  • EL ESCEPTICISMO DE HUME

  • Hume nos habla de que hay dos tipos de escepticismo:

  • ESCEPTICISMO ANTECEDENTE: Es aquel que parte de la Duda Universal para encontrar la primera verdad.

  • ESCEPTICISMO CONSECUENTE: Es aquel en que la Duda es el resultado del proceso de investigación. Por ejemplo, el escepticismo de Hume sería consecuente. El escepticismo consecuente se divide en dos clases:

  • El que duda de los sentidos: Hume no va a proponer este tipo de escepticismo.

  • El que duda de la Razón: Hume no va a dudar, como hemos visto, de ésta, sino de los contenidos de la experiencia; va a dudar de si nuestras impresiones e ideas se corresponden con (cuestiones de hecho) las cosas mismas. En definitiva, Hume duda del segundo de los dos tipos de conocimiento que vimos, de las cuestiones de hecho, duda de los conocimientos físicos, que para él sólo son creencias, basadas en la costumbre. No obstante, el escepticismo de Hume respecto a las cuestiones de hecho es moderado, dado que acepta que las creencias son vitalmente prácticas y seguras. Por tanto, Hume afirma que él no cae en un escepticismo absoluto, porque acepta las verdades de la acción y de la vida en común.

  • LA MORAL EN HUME

  • Hemos visto que Hume diferenciaba dos tipos de conocimiento. Respecto a la moral, lo primero que se va a plantear es si se corresponde con alguno de ellos.

    Hume afirma que la Ética no se trata de ninguno de estos dos tipos de conocimiento:

  • No se corresponde con las ideas porque este tipo de conocimiento utiliza verdades por definición, es decir, analíticas.

  • La Ética no se corresponde con las cuestiones de hecho, porque la Ética no describe la realidad, no nos dice cómo son las cosas, sino cómo debieran ser. Creer que la Ética es una cuestión de hecho es caer en la falacia naturalista, que consiste en pensar que el atributo "bueno" es una descripción, como lo puedan ser otros adjetivos.

  • Este análisis del lenguaje moral que realiza Hume va a influir en toda la ética analítica del siglo XX. No obstante, la Ética tiene contenido y sentido, según Hume (la ética analítica contemporánea, en algunos casos, niega que las proposiciones tengan sentido, serían vacías de contenido).

    Para Hume, la Ética tiene contenido emocional y pragmático. Cuando afirmamos que algo es bueno, podemos estar diciendo dos cosas:

  • Que despierta en nosotros emociones positivas de agrado (contenido emotivo).

  • Podemos estar intentando incidir en la conducta de los demás para que cambien. En ese caso tendría un contenido pragmático.

  • RELACIONES ENTRE EL PENSAMIENTO DE HUME Y EL PENSAMIENTO DE KANT

  • TEMAS

    PARECIDOS HUME - KANT

    DIFERENCIAS

    TEORÍA DEL CONOCIMIENTO

    Sólo el conocimiento que empieza por los sentidos es válido.

    Hume niega las ideas innatas.

    Kant admite que los a priori de la Razón no vienen de la experiencia y dan validez a la experiencia.

    ÉTICA

    No.

    Hume es emotivista.

    Kant es formalista.

  • RELACIONES ENTRE EL PENSAMIENTO DE HUME Y EL PENSAMIENTO DE DESCARTES

  • La Filosofía de Hume, al igual que la de Descartes, se caracteriza por su preocupación por el Método. Descartes, como hemos visto, utilizaba el método, que era analítico - deductivo (se buscaban las primeras verdades incuestionables y, a partir de ellas, se deducían consecuencias)

    El Método de Hume quiere parecerse, no al método matemático, sino al método de la Física de Newton. No obstante, Hume nunca llegó a entender el significado profundo del Método Hipotético Deductivo. Se asemeja a Newton en los siguientes aspectos:

    • Hume va a hablar de las leyes de asociación entre ideas. Newton propuso las leyes de atracción universal.

    • Ambos autores rechazan cualquier tipo de hipótesis no verificada.

    • Ambos autores parten de elementos simples que se diferencian de los demás. En esto se asemejan también a Descartes. Las primeras verdades para todos estos autores son la descripción matemática y cuantitativa de elementos simples.

    El punto de partida de la Teoría del Conocimiento es cuestionar toda la Metafísica que había caracterizado al Racionalismo, descartando las ideas innatas. El punto de partida del Empirismo de Hume, Locke y Berkeley es afirmar que todas las ideas provienen de la experiencia y no se puede ir más allá de ésta. La experiencia inmediata va a ser denominada por Hume con el término percepción. Las percepciones, según Hume, son de dos tipos: impresiones e ideas. Las impresiones son datos, inmediatez de la experiencia; y las ideas son copias debilitadas de las impresiones.

    Hume va a utilizar el concepto de percepción para cuestionar la validez de todos los principios de la Metafísica. Para Hume, sólo tienen validez las ideas que copian impresiones. Todas aquellas ideas de la Metafísica como Dios, Mundo, o Yo, no tienen sentido, validez, porque no se basan en ninguna impresión sensible. Hume va a utilizar, por tanto, el Principio de Copia como criterio de validez del conocimiento. Como veremos, este criterio le va a llevar al escepticismo absoluto. Todos nuestros conocimientos se basan en hábitos, en la costumbre, y no resisten la prueba del Criterio de Copia.

    Hume va a diferenciar también entre impresiones e ideas simples y complejas. Las simples no admiten distinción ni separación. Las complejas, sin embargo, son divisibles en partes, de tal forma que una idea simple es copia de una impresión simple, y una idea compleja, si es válida, debe ser copia de una impresión compleja. Sin embargo, el dinamismo asociativo de la imaginación crea, según Hume, ideas complejas que no tienen su origen en impresiones; sería la explicación de los conceptos de la Metafísica. La relación entre impresiones e ideas según Hume es la siguiente: las impresiones no son siempre de sensación, también hay impresiones de reflexión. Las impresiones de sensación darán lugar a ideas de sensación. Éstas, a su vez, generan impresiones de reflexión, que serán copiadas, convirtiéndose en ideas de reflexión.

    Hume utiliza el Principio de Copia en contra de la Metafísica Abstracta (Racionalismo). El Principio de Copia es el fin de las ideas innatas, toda idea proviene de una impresión, pero las impresiones de sensación provienen de causas desconocidas, no tienen su origen, según Hume, en la realidad, como cabría imaginar. A esto se le va a llamar Inmanentismo o Escpticismo de Hume, no sabemos cuál es el origen de las impresiones.

    Las impresiones dejan encerrado el conocimiento en el problema del Yo: no se puede ir más allá del conocimiento encerrado en la mente. Los anteriores empiristas, como Locke, afirmaban que el origen de nuetras percepciones sería la realidad externa, aunque no podríamos llegar a conocerla tal cual es. Hume va a ir más allá, no tiene sentido preguntarnos por la causa de nuestras impresiones (va a criticar cualuier tipo de conexión necesaria entre causa y efecto).

    Hay que tener en cuenta que en Hume la palabra percepción significa hábito o costumbre. Como veremos, todos los conocimientos del mundo físico, según Hume, son creencias basadas en la costumbre.

    El estatuto lógico del Principio de Copia es el de una regla de procedimiento, un instrumento para llevar los conceptos hacia su fuente en la experiencia. El objetivo del Principio de Copia es investigar los términos sospechosos de la Metafísica. Esta función crítica prevalecerá sobre la función constructiva.

    Las ideas, como hemos visto, pueden ser simples o complejas. Las ideas complejas son fruto de la combinación de las ideas simples realizada por la imaginación. Mientras que la memoria conserva las ideas en el mismo orden y posición en que se nos presentan, la imaginación asocia las ideas combinando ideas simples o descomponiendo las complejas con libertad. Esta libertad está, sim embargo, limitada por los principios de asociación de las ideas:

    • Principio de semejanza: por el que la imaginación asocia ideas parecidas.

    • Principio de contigüidad: por el que la imaginación asocia ideas que se nos han presentado con proximidad en el espacio y en el tiempo. Este principio opera en la relación causa - efecto.

    • Principio de oposición: por el que la imaginación asocia ideas que se contraponen.

    Las ideas de la memoria y de la imaginación también se diferencian por su vivacidad. Las ideas de la memoria son más fuertes que las de la imginación. Mientras que la facultad racional que explica toda la dinámica del conocimiento en Descartes es la intuición, en Hume va a ser la imaginación o dinámica combinatoria, que explica nuestras ideas complejas. La imaginacion, no obstante, no puede ser interpretada como el sujeto agente del conocimiento, porque eso sería ir más allá del límite de la experiencia, no podemos preguntarnos por el origen, por la causa de nuestros conocimientos más allá de las impresiones. Sin embargo, como hemos visto en Descartes, la razón, la intuición, sería la actividad propia de un sujeto sustancial.

    La imaginación es el punto más débil del Empirismo de Hume. Es la explicación a la que recurre Hume para superar el Inmanentismo, una solución no definitiva, porque, como hemos visto, se trata de una actividad sin un sujeto activo y que le dé significado.

    Hume va diferenciar dos tipos de conocimiento:

    • Las relaciones entre ideas: es el conocimiento proio de la Matemática y la Lógica, que se basa en la experiencia, por lo que es a priori, y que es eterno e inmutable. No obstante, las relaciones de ideas tienen el problema de que no permiten que el conocimiento siga progresando, porque se trata de conocimientos analíticos o verdades por definición.

    • Las cuestiones de hecho: es el conocimiento propio de la Física. Este tipo de conocimiento es a posteriori, se basa en la experiencia sensible, permite descubrir nuevas parcelas de la realidad, no se basa en definiciones, es sintético. El problema de este tipo de conocimiento es que para Hume tiene muy poca validez, se trata sólo de creencias, basadas en el hábito, en la costumbre, y en asociaciones causales que, a fuerza de repetirse, tomamos por necesarias. Las cuestiones de hecho tienen sólo una validez probabilística.

    La conexión causal es nuestra vía ordinaria de acceso a los hechos, de acceso a la realidad: pensamos que nuestras impresiones tienen que tener una causa. Hume, criticando la conexión causal, va a cuestionar nuestro conocimiento de las cuestiones de hecho. En la relación causal, Hume buscará el análisis crítico de la idea de causa, es decir, si esta idea se corresponde con impresiones de sensación. Hume afirma que en la idea de causa intervienen tres tipos de impresión:

    • La impresión de contigüidad, entre la causa y el efecto.

    • La impresión de sucesión, primero la causa y después el efecto.

    • Pero la supuesta impresión de conexión necesaria entre la causa y el efecto no existe, es la costumbre la que engendra la creencia probable de que el curso de la naturaleza siempre va a seguir igual y que, por tanto, las causas de los fenómenos físicos tienen una conexión necesaria con sus efectos.

    Hume intenta explicar cómo si no hay impresiones de conexión necesaria podemos llegar a esta idea. Afirma que esta idea no se basa en impresiones de sensación, sino en una impresión de reflexión.

    Por lo tanto, la idea de conexión necesaria tiene su origen en el dinamismo asociativo de la imaginación que, siguiendo la ley de contigüidad, asocia dos impresiones, llamando a la primera causa y a la segunda efecto. La costumbre nos llevará a pensar que, siempre que se dé la primera de estas impresiones, se dará también la segunda.

    Esta crítica a la causalidad le lleva a Hume a cerrar cualquier puerta de acceso a la realidad. El conocimiento quedará encerrado en la inmanencia del Yo que, como veremos, será también cuestionada.

    Las creencias, como hemos visto, son el nivel del conocimiento propio de las cuestiones de hecho, basadas en inferencias causales, que nos llevan a aceptar la existencia de un mundo exterior. Las creencias son ideas de reflexión, con la fuerza y vitalidad de las impresiones. Esto se debe, según Hume, a que las impresiones presentes avivan estas ideas de reflexión, provocando el asentimiento subjetivo de la creencia. Por tanto, se da una relación de asociación entre impresiones de sensación actuales y las ideas de reflexión sobre la existencia de cuerpos exteriores a la mente. Hume ha criticado de esta manera el concepto de sustancia extensa, no existen los cuerpos como origen de nuestras impresiones. La existencia de los cuerpos es meramente una creencia.

    No obstante, este escepticismo de Hume no es absoluto para él. Las creencias no son meras ficciones, tienen validez pragmática, es decir, nos resultan útiles, y las posibilidades de desenvolvernos en el mundo se fundamentan en este tipo de creencias que, por tanto, tienen una alto valor cognoscitivo.

    Hume va a criticar también la sustancia espiritual o sustancia pensante. Como vimos para Descartes, el ser humano era la suma de la res cogitans o sustancia espiritual y la sustancia extensa o materia. Como res extensa, el ser humano sería únicamente materia sometida a leyes mecánicas que controlarían su comportamiento. No obstante, Descartes cree también en el alma, que está unida al cuerpo por la glándula pinial. Hume va a negar también la sustancia pensante, va a rechazar las tesis de otros filósofos sobre la identidad del Yo utilizando dos argumentos:

    • No hay conocimiento inmediato de nosotros mismos.

    • La idea de un Yo unitario es incompatible con el principio atomista de las percepciones: somos solamente nuestras impresiones

    Para Hume, el Yo es sólo un haz de percepciones fluyentes. El Yo sería sólo el teatro, el escenario en el que se suceden nuestras percepciones. Hume intenta explicar cómo atribuimos normalmente identidad al Yo: se debe a una confusión propiciada por el dinamismo asociativo de la imaginación, que tiende a asociar nuestras percepciones, dándoles por costumbre una identidad estable.

    Hume, al igual que ha negado la sustancia extensa desde la crítica a la causalidad, ha negado también la sustancia pensante, que se debe también a la confusa idea de causa de nuestras impresiones.