Historia Medieval universal

Reinos germánicos. Imperio carolingio. Expansión del Islam

  • Enviado por: José De La Mata
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 22 páginas
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TEMA 2

LAS MIGRACIONES GERMÁNICAS. EL FIN DEL IMPERIO DE OCCIDENTE. EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LOS REINOS GERMÁNICOS. ECONOMÍA Y SOCIEDAD.

EL MUNDO GERMANO ANTERIOR A LAS MIGRACIONES

Los bárbaros eran unos pueblos primitivos que practicaban la agricultura sedentaria y que se habían establecido más allá de las fronteras del Imperio Romano, tras el Danubio y el Rhin.

Políticamente estaban divididos en tribus y clanes, eran dirigidos por reyes y jefes a quienes a quienes ayudaban consejos de notables y una asamblea general de guerreros de cada tribu. Su vida estaba condicionada por la actividad guerrera.

Su principal institución era la Asamblea General de hombres libres o guerreros, elegía jefes y reyes a los que debían fidelidad.

Su religión era animista y divinizaban a las fuerzas de la naturaleza, siendo los bosques sagrados.

LAS GRANDES MIGRACIONES DEL SIGLO V

Los contactos con el Imperio se inician al servir en el ejército como mercenarios y establecerse ciertos intercambios comerciales.

Los movimientos agresivos contra el Imperio se producen por tres causas principales:

- la acción ejercida por el Imperio Romano en el limes, con restricciones vejatorias hacia estos pueblos

  • la constitución por las tribus de agrupaciones de carácter fundamentalmente militar.

  • La presión de otros pueblos provenientes del este que provocan desplazamientos hacia el oeste y el sur.

En el 382 Teodosio legaliza la entrada de tribus bárbaras en el Imperio, firmando un tratado con los reyes visigodos y apoyándose en su fuerza militar. Aunque el Imperio de Oriente se salvó, en noviembre del 401, los visigodos penetran en el norte de Italia.

La presión desde el este venía encabezada por los hunos, que en el 370 desalojan a los alanos de sus tierra de Ucrania, y estos escapan hacia el oeste progresando por la orilla izquierda del Danubio y arrastrando a otros pueblos germánicos allí instalados.

Estos pueblos cruzan el Rhin el último día 406 y atraviesan la Galia hasta cruzar los Pirineos. En Hispania se instalan alanos, vándalos y suevos, provocando el caos. El Imperio se defiende por medio de sus aliados los visigodos, que logran imponerse y se establecen a caballo entre la Galia y España.

Entre las causas de las grandes migraciones de los siglos IV y V se han propuesto: el empeoramiento del clima en el norte de Europa, lo que obligó a los ganaderos a desplazarse en la busca de nuevos pastos. La explosión demográfica y una estructura de la sociedad que obligaba a emigrar a parte de sus miembros. El espíritu de aventura y su extrema movilidad, y la presión acentuada de sus vecinos del este.

Sus éxitos se debieron a su superioridad militar y a su armamento, lo que hizo que Roma los alistase como mercenarios. Estos aprendieron las debilidades del ejército imperial, lo que unido al hastío de la sociedad romana hizo inevitable su triunfo.

Sus primeras incursiones les mostraron un Imperio rico, abundante y de mejor clima. Así los vándalos se unieron a los alanos y cruzaron la frontera del Rhin penetrando en las Galias y saqueándolas por tres años.

Los anglos y sajones invadieron la isla de Gran Bretaña expulsando a los bretones hacia la Armorica en el continente. En el 409 suevos, vándalos y alanos penetran en España y se distribuyen en el territorio. Los visigodos de Alarico invadían Italia y saqueaban Roma.

En la Galia se establecen francos, burgundios y visigodos, y los bretones procedentes de las islas británicas en el noroeste. Los reyes bárbaros no dominaban un territorio, sino a un pueblo. Poco a poco se van haciendo cargo de la administración del Imperio en las zonas por ellos ocupadas en calidad de "foedus", convirtiéndose así estos territorios en verdaderos reinos germánicos, donde los reyes tienen la misión de transformar sus bandas guerreras en un Estado territorial, un Estado que no conoce separación de poderes ya que todos se someten a la voluntad del rey.

Los principios generales de estos incipientes Estados son:

  • La noción de Estado es muy poco precisa y tiende a confundirse con la persona que ejerce el poder político.

  • La monarquía tiene un sentido patronal.

  • El carácter patrimonial del reino, siendo en los francos propiedad familiar del monarca.

  • Las dificultades para imponer los criterios de sucesión hereditaria, dado el carácter de conquista guerrera del territorio.

DERRUMBAMIENTO DEL IMPERIO ROMANO DE OCCIDENTE

La crisis de las fuerzas morales tradicionales y la crisis del Estado, se vio agravada por un proceso de orientalización, en el cual fue un factor importante la difusión en las ciudades del Cristianismo.

La amplitud del Imperio le restaba cohesión, la administración y el ejército eran inoperantes. La crisis económica era producto el desequilibrio entre el campo y la ciudad. El ciudadano romano buscaba nuevos ideales, y creyó encontrarlos en el cristianismo y en el mundo germánico.

TEMA 3

EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LOS REINOS GERMÁNICOS. ECONOMÍA Y SOCIEDAD.

La marcha de los vándalos a África dejó a los suevos instalados en Lusitania y Galecia. Su dominio conoce dos fases:

  • una primera donde sus correrías llegan a todos los puntos de la península, excepto a la Tarraconense donde se encuentran los visigodos.

  • La segunda regresiva al enfrentarse con los visigodos y ser derrotados pro estos en el año 456.

Los vándalos cruzaron España desde los Pirineos hasta pasar a África, desde donde llegaron a dominar el tráfico marítimo. Su monarquía descansaba en la Iglesia arriana y en el ejército. Su política era nacionalista. Fueron derrotados en el año 534 por las tropas de Bizancio.

Los visigodos fueron los más romanizados de los bárbaros y fueron aliados del Imperio en su lucha contra Atila y contra los suevos. Se instalaron en la Galia, creando un reino con capital en Tolosa y que ocupaba la Tarraconense en la península. Los ataques de los suevos contra esta provincia les obligaron a defenderla, ocupando todo el territorio de Hispania.

Los francos consiguen expulsarlos de la Galia y se instalan definitivamente en la península. Los inicios de su dominio están marcados por luchas sucesorias y religiosas (arrianos/católicos), contras los francos que les expulsan de la Narbonense, contra los bizantinos al sur.

Estos conflictos obligan a trasladar la capital a Toledo, donde un rey fuerte, Leovigildo, expulsa a los bizantinos instalados en Levante y se fusiona con los hispanorromanos, creando las bases para la unidad del reino. En el año 589 se establece la unidad religiosa.

En Italia hasta la llegada de los lombardos se suceden tres poderes, ambos deseosos de enlazar con la tradición del Imperio:

- Odoacro, rey de los hérulos, depuso al último emperador en el 476 y aspiraba a sucerdele, atrayéndose a la aristocracia senatorial. Su éxito inicial lo enfrenta con el Imperio de Oriente, que desvía hacia Italia a los otrogodos que le derrocan.

- Teodorico, rey de los ostrogodos, su poder conoció dos fases: en un primer momento se dirige contra Bizancio pero la diplomacia del Emperador lo convierte en generalísimo y lo desvía hacia Italia, donde vence a Odoacro.

En segundo lugar, una vez conseguida la victoria es necesario transformar la banda guerrera en un Estado territorial . respeta la obra de Roma y divide las funciones militares a su pueblo y las civiles a los romanos.

Se instalan en Italia al norte de la península, mantienen la paz, son tolerantes con los católicos y reconocen la superioridad civilizadora de Roma.

En las últimas fase de su reina intenta una coalición de monarquías germánicas, y se ve enfrentado a los católicos, contra los que emprende persecuciones.

Los lombardos llegan a Italia en el 589, ocupando Milán y la región de Liguria, extendiéndose luego por toda Italia. Se adaptan a los usos romanos, y con el edicto de Rotari (643) se convierten al cristianismo, a pesar de lo cual su lucha con el papado les enfrenta con los reyes francos, siendo derrotados en el 774 por Carlomagno.

LOS MEROVINGIOS Y LA FORMACIÓN DE LA GALIA FRANCESA.

Al desaparecer el Imperio Romano en Occidente, la Galia se hallaba dividida entre varios poderes: los visigodos al sur en torno a Tolosa, los burgundios en el valle del Ródano y los francos al norte.

Los visigodos que se encontraban parcialmente instalados en la Península Ibérica, se colocaban a la defensiva y fueron expulsados por Clodoveo. El reinado de éste comienza en el 481, y tiene dos fases:

  • dominación de todo el territorio, suprimiendo todos los pequeños reinos.

  • conversión al catolicismo, apareciendo como el brazo armado del papado, del que recibe ayuda, así como de la población galorromana.

El asentamiento franco en la Galia se realizó sin destrucción y casi sin despojo. Clodoveo recibe de Bizancio los títulos de augusto y cónsul, y establece su capital en París.

Los sucesores merovingios de Clodoveo desde fines del siglo VII ocupaban pequeños reinos en que estaba dividido el reino franco, se habían convertido en monarcas holgazanes, y habían dejado la totalidad de sus prerrogativas en manos de sus nobles.

Al frente de estos nobles, el mayordomo de palacio de Austrasia, Carlos Martel, restableció la unidad del reino, venció a sus enemigos exteriores y a los árabes en 732.

Le sucedió Pipino el Breve, que con la ayuda del papado se convirtió en rey de Francia. Esta ayuda hubo de devolverla enfrentándose a los lombardos.

LOS GERMANOS EN LAS ISLAS BRITÁNICAS.

Los siete reinos de Anglia oriental (Mercia, Hent, Essex, East-Anglia, Northumbria, Sussex y Wessex) forman la llamada Heptarquía.

Los sajones fueron los que dieron lugar a la creación de más reinos en Gran Bretaña, Essex al este y Sussex al sur, antes de finalizar el siglo V. En la primera mitad del siglo VI se formaron los reinos de Wessex (sajones del oeste), Northunbria (frisos y anglos) y Mercia (anglos, 586), formando los siete reinos de la Heptarquía.

A fines del siglo VIII los siete reinos tradicionales habían quedado reducidos a tras: Northumbria, Mercia y Wessex. Las invasiones escandinavas del siglo IX azotaron a Mercia y a Northumbria, favoreciendo la unificación anglosajona por los reyes de Wessex.

La conquista de Gran Bretaña no fue fácil para los germanos, pero una vez obtenida imprimieron su impronta sobre los territorios con mayor intensidad que en el continente dada la escasa romanización de estas tierras. La economía de estos reinos era agrícola y ganadera y los tributos se pagaban en especie. Sólo el reino de Kent tuvo algún comercio exterior.

En la primera fase de la conquista la economía fue de subsistencia, desde finales del siglo VI hasta el 675 se estableció el comercio con otros pueblos, empleando la moneda de oro merovingia, a partir del 650 se comienza a acuñar en plata.

CARACTERÍSTICAS COMUNES Y RASGOS GENERALES DE LA EVOLUCIÓN DE LOS REINOS GERMÁNICOS.

En todos los reinos germánicos aparece como rasgo común la realeza como institución básica. Junto a está el mantenimiento de la parentela tribal, la persistencia de las asambleas y las comitivas, la conversión de los hombres libres de guerreros nómadas en terratenientes, la aceptación del arrianismo por los dirigentes mientras el pueblo era católico; la separación de los germanos de los romanos con dos legislaturas, y el mantenimiento del sistema económico y administrativo romano.

Por otra parte no todos los pueblos germánicos se romanizaron de igual manera. La monarquía era electiva entre los príncipes o duques. Pero tendió a vincularse a una dinastía.

Los germanos que eran la elite militar y la clase dirigente, eran una minoría frente a la población indígena. Junto a esta nobleza apareció otra nueva formada por los obispos (arrianos y católicos), la guardia real, los vinculados por lazos de fidelidad al rey, etc.

La administración se dirigía desde Palacio y eran funcionarios de origen romano en su mayoría, aunque algunos cargos estaban reservados a germanos.

La Asamblea General fue perdiendo importancia, siendo sustituida por asambleas parciales. La vida urbana declinó y las ciudades se hicieron pequeñas y estrechas. La economía fue agrícola y ganadera, generalmente latifundios, aunque también hubo minifundios. Continuó el comercio con los países del norte y el este, pero tendió a regionalizarse.

La ley germana tuvo su origen en normas dimanadas de decisiones personales del rey. El primer código es el de Eurico (475), y en general todos los legisladores germánicos estaban muy influidos por la legislación romana.

TEMA 4

IGLESIA, RELIGIOSIDAD Y MANIFESTACIONES CULTURALES DEL OCCIDENTE BÁRBARO

Entre el siglo IV y el V se establecen las bases filosóficas de la espiritualidad cristiana, perfilándose la comprensión providencialista de la vida humana.

En este período la Iglesia pasa a ser proclamada religión oficial el Imperio por Teodosio con el edicto de Tesalónica (380). La sociedad dejó de ser pagana pero las viejas costumbres perduran en la mentalidad campesina.

Las innovaciones de los pueblos germánicos, cristianizado superficialmente por el arrianismo en el siglo V, vino a agravar la situación del cristianismo en la sociedad romana. Además los reinos germánicos nacionalizaron sus iglesias.

SAN BENITO Y EL MONACATO OCCIDENTAL

El monacato alcanzó su primer desarrollo en el oriente mediterráneo, donde llegaron a existir cerca de 8.000 eremitas entre Alejandría, Libia y las montañas de Nitra.

San Pancomio y San Basilio lograron reunirlos y procurarles unas reglas monásticas, que alcanzaron gran difusión. Estas comunidades consiguieron gran prestigio e intervinieron activamente en la evangelización y en las polémicas religiosas.

Por la influencia oriental se crearon en occidente monasterios en San Martín de Tours, Lerins, San Víctor y Arlés. En España destaca la labor de San Ildefonso de Sevilla y San Fructuoso de Braga, en Irlanda San Patricio. Pero el auténtico organizador del monacato occidental fue San Benito, fundador de las comunidades benedictinas en la Italia ostrogoda, creador de la famosa Regla.

LA EVANGELIZACIÓN DE LA EUROPA GERMÁNICA

La doctrina de Arrio sobre el valor de cada una de las tres personas de la Trinidad, fue condenada en el concilio de Nicea. A este concilio asistió un obispo godo que transmitió esas ideas a su pueblo.

La labor evangelizadora e los misioneros enviados por el emperador arriano Valente entre los pueblos germánicos, fue exitosa, porque convirtió a su fe a los visigodos, los vándalos, los burgundios, los ostrogodos y los lombardos.

En el sur la iglesia católica progresaba, estableciendo la organización diocesana y parroquial, pese a tener que enfrentarse hasta fechas muy tardías al paganismo.

La llegada al papado de un monje benedictino, San Gregorio Magno, impulsó la evangelización del mundo germano siguiendo las reglas de su orden.

EL PAPADO

Al frente de la jerarquía eclesiástica se hallaba el Papa, nombre del obispo de Roma a partir del siglo IX. Vicario de Cristo y sucesor de San Pedro en la sede de Roma, adquiriendo gran prestigio en todo el occidente europeo, sobre todo a partir de San León el Grande, defensor de la ortodoxia y definidor del dogma católico.

El programa del papado iba encaminado a conseguir que fuese reconocida la primacía de Roma, la independencia del poder espiritual del temporal, la clara definición del dogma, la conversión de infieles y la moralidad pública y privada.

Durante el siglo VII se reformó la autoridad el Papa, pero en el siglo VIII hubo de enfrentarse a los bizantinos por cuestiones doctrinales y con los lombardos que pretendían intervenir en la elección del Papa. Los reyes francos contribuyeron al engrandecimiento del Estado pontificio que perduraría hasta 1870.

LA DOCTRINA: HEREJÍAS.

En estos siglos de indefinición teológica se produjeron numerosas herejías. El siglo IV se caracterizó por las herejías trinitarias como el arrianismo, que negaba la divinidad de Jesucristo, la de los maratonianos que negaban también la del Espíritu Santo. El gnosticismo ponía en duda el conocimiento teológico cristiano. El pelegianismo concedía extraordinario valora la voluntad personal en contra de la predestinación.

Durante el siglo V predominan las herejías cristológicas, el nestorianismo que negaba la divinidad de la Virgen María y eliminaba el misterio de la Encarnación. El monofisismo establecía en Cristo una sola naturaleza. El monotelismo considera en Jesucristo una sola voluntad eliminando su voluntad humana.

Todas estas herejías se desarrollaron en oriente, y contribuyeron al establecimiento de la doctrina de la Iglesia católica. A fines del siglo VIII surge en España el adopcionismo, según la cual Cristo era hijo de Dios por adopción.

TEMA 5

EL IMPERIO ROMANO DE ORIENTE HASTA COMIENZOS DEL SIGLO VII.

LA DINASTÍA JUSTINEANEA EN BIZANCIO

Al morir sin sucesor Zenón, su viuda casó con Anastasio que se convirtió en Emperador. Tuvo que emprender numerosas luchas (isauros, búlgaros, persas) pero a su muerte dejó una administración rica y saneada.

JUSTINIANO I EL GRANDE Y SUS COLABORADORES.

Justiniano I el Grande (537-565) fue un soñador y poeta pero mal economista. Supo rodearse de grandes figuras: su esposa Teodora el jurista Triboniano, al administrador Juan de Capadocia, sus generales Belisario, Mundo, Liberio, etc.

POLÍTICA INTERIOR Y EXTERIOR

El fin de la guerra con Persia produjo un motín popular que fue sangrientamente reprimido pero que fue el inicio e la reforma administrativa, dirigida por Juan de Capadocia que la plasmó en cien constituciones en solo año y medio. Estas convertían a los obispos en jueces de los administradores, se parcelaban las provincias demasiado extensas para evitar las ambiciones de sus gobernadores. En el terreno militar destaca el general Belisario que entre otras campañas recuperó Italia a los ostrogodos. Otro importante general fue Juan Troglita que restableció el gobierno bizantino en algunos territorios de la Península Ibérica.

LA OBRA LEGISLATIVA

Destaca sobretodo la obra legislativa de Justiniano, apoyado por grandes juristas como Triboniano y Juan de Capadocia. El "Corpus Iuris Civilis" está formado por el "Codex Iustinianus" recopilación de códigos anteriores, el "Codex repetitae praeslectionis" que añadía decisiones adoptadas por Juan de Capadocia, las "Instituciones" y las "Novellae", en total cincuenta libros divididos en siete partes.

LAS INSTITUCIONES BIZANTINAS

En Bizancio el Emperador es el Estado, jefe del ejército, ejerce el poder supremo; se le considera santo, augusto y señor. Su dignidad es electiva por la Corte, el ejército y el Senado, lo aclama el pueblo.

La asociación al trono implica el derecho a designar sucesor en vida, contando con el consentimiento del ejército y el Senado. La emperatriz goza de los mismos títulos que su esposo. El Sacro Palacio es la casa civil y militar del Emperador, centro de la administración y sede de consejos y oficinas. Los órganos consultivos del Estado estaban formados por el Senado y las Asambleas.

ASPECTOS SOCIOECONÓMICOS

La base principal de la economía bizantina era la agricultura. Se organizaba de dos formas: la comunidad libre de pequeños propietarios y el gran dominio aislado.

La población llegó a ser de entre 20 y 30 millones, con ciudades de 600.000 habitantes, y un ejército de hasta 645.000 hombres.

El Estado monopolizaba la importación de artículos suntuarios, las industrias alimenticias básicas y ciertas industrias suntuarias.

Constantinopla era un gran centro comercial internacional, Siria y Egipto se distinguían por sus actividades comerciales y Asia Menor era una zona agrícola y ganadera.

LA ESPIRITUALIDAD BIZANTINA.

El acercamiento a Occidente provocó una aproximación a la Iglesia católica y un enfrentamiento con maniqueos, montanistas y monofisistas. Pero en el Imperio la Iglesia estaba mediatizada por el Estado, existiendo una política religiosa.

En el caso del Emperador Justiniano, en las cuestiones religiosas tenía gran influencia su esposa Teodora. Se cree que por ella fue depuesto el Papa Virgilio. Sus convicciones religiosas la acercaban al monofisismo, procurando difundirlo por medio de monjes.

ASPECTOS ARTÍSTICOS Y CULTURALES

En su obra artística destaca Santa Sofía en Constantinopla, donde se emplea por primera vez la cúpula semiesférica, la iglesia de Santa Irene, San Vital y San Apolinar el Nuevo, con sus mosaicos.

Los mejores colaboradores de Justiniano fueron los arquitectos Isidoro de Mileto y Antemio de Tales.

LOS SUCESORES DE JUSTINIANO

Fueron su sobrino Justino II el Joven (565-578) y el tracio adoptado por este Tiberio II, que no estuvieron a su altura. Pero es necesario recordar que heredaron un Imperio empobrecido y un ejército desorganizado. El Imperio romano sólo era de nombre, la realidad era griega. Los códigos debieron traducirse a esa lengua y las conquistas de Justiniano se fueron perdiendo. El Imperio Romano Oriental se había convertido en Imperio Bizantino.

TEMA 6

EUROPA ORIENTAL Y EL PRÓXIMO ORIENTE DESDE EL SIGLO IV AL SIGLO VII

LA PERSIA SASÁNIDA

El Imperio Persa fue la parte de la herencia de la Antigüedad, y siempre fue rival el Imperio Romano de Oriente o Bizantino. Más antiguo que éste, con capital en Csetifonte cerca del Tigris, no pudo resistir la invasión árabe y término en 651.

CARACTERÍSTICAS Y ORGANIZACIÓN DEL IMPERIO PERSA

Desde el año 226 reinaba en Persia una dinastía nacionalista. Su fundador fu Ardashir I, nieto de un sacerdote llamado Sasán del que toma su nombre la dinastía. Desde sus inicios lucharon por extirpar los vestigios culturales grecorromanos, protagonizando una fuerte centralización administrativa y la creación de una religión estatal de doctrina dualista y naturalista.

La estructura social y administrativa reconocía cuatro clases sociales: 1.- eclesiásticos o magos; 2.- nobles guerreros; 3.- burócratas; y 4.- el pueblo libre que incluía campesinos pudientes, artesanos y burgueses. Cada clase contaba con su jefe, su inspector y su instructor. Los esclavos no se incluían en la escala social.

La nobleza estaba formada por siete grandes familias. El jefe de la administración central era el gran visir, persona de confianza el rey. El ejército dependía del general en jefe y se componía de caballería e infantería. Existían seis secretarios de Estado de gran influencia.

El Imperio se dividía en cuatro distritos gobernados por virreyes, y se subdividían en provincias con gobernadores civiles y jefes de poblados.

El correo constituía una pieza esencial en el Imperio, encontrándose a las órdenes del Estado.

POLÍTICA EXTERIOR DE LOS SASÁNIDAS

Las relaciones con Bizancio fueron excelentes durante el período en el que Persia fue gobernada por Yesdigerdes I (399-420), llegando a ser tutor del futuro emperador bizantino Teodosio II, prolongándose la paz con su sucesor Varenes.

Esta etapa permitió la construcción de notables monumentos como el templo del Fuego, y la introducción de mejoras técnicas como la cúpula semiesférica.

A fines del siglo V Persia se tuvo que enfrentar a los pueblos hunos del norte y del este, provocando una crisis económica y moral. Para remediarla el rey Balash (484-488) impulsó una serie de reformas sociales, como la parcelación de los latifundios y su distribución entre los campesinos pobres, la disminución de los privilegios de la nobleza, o el intento de imponer la comunidad plena de bienes y mujeres, lo que acabó provocando una sublevación que lo derrocó.

COSROES II Y SUS LUCHAS CON BIZANCIO

A Cosroes I le sustituyó su hijo Hormizad IV que fue depuesto al enfrentarse al clero y la nobleza. En su lugar subió al trono su hijo Cosroes II que fue igualmente derrocado por el general Bahram Chobin quien se proclamó rey.

Cosroes II se refugió en Bizancio, donde el emperador Mauricio le proporcionó tropas y apoyos que le llevaron a recuperar el trono. Al ser asesinado el emperador, Cosroes II se erige en su vengador. Después de acabar con los turcos, inicia una campaña en Asia Menor, Siria y Egipto, saqueando Jerusalén durante tres días y llevándose un fragmento de la Vera Cruz, llegando a amenazar Cosntantinopla.

Persia servía de intermediaria en el comercio de Bizancio y el Occidente con el Lejano Oriente. Ctesifonte la capital era un importante mercado de perlas, especias, coral, piedras preciosas, sedas y papel.

EL FINAL DEL IMPERIO SASÁNIDA.

El declinar del Imperio persa se había iniciado. En menos de cinco años se sucedieron doce reyes, el último Yezdigerdes III enfrentó a los árabes un ejército de 120.000 hombres en 637, pero fue derrotado. Los árabes tomaron Ctesifonte y ocuparon casi todo el país, acabando con el Imperio.

A pesar de ello la influencia cultural, su organización y su cultura influyeron poderosamente en los invasores. Conservó su lengua y vió edificar una nueva capital, Bagdad cerca de la anterior.

TEMA 7

NACIMIENTO Y EXPANSIÓN DEL ISLAM

LA ARABIA PREISLÁMICA

A comienzos del siglo VII vivían en la llanura central de Arabia beduinos nómadas, camelleros, agrupados en tribus y dedicados a la cría del ganado lanar y cabrío. Existía una antigua oposición entre los yemeníes del sur, más ricos y progresivos, y los nizaríes del norte más tradicionales. Las zonas costeras estaban habitadas por pueblos marineros. En el área del mar Rojo existían dos grande ciudades, La Meca y Yatrib (luego Medina), centros carabaneros y comerciales situadas en las rutas que unían el Lejano Oriente y Siria.

Sus contactos con judíos y cristianos le enseñaron la idea del Dios Supremo, pero seguían aferrados a sus creencias animistas primitivas, adorando a diversos elementos como la piedra negra que se encontraba en La Meca en el santuario de la Kaaba.

MAHOMA Y EL ISLAM

Nació en 571 hijo de una familia quaraysi guardiana de la Kaaba en La Meca. Nació huérfano de padre y a los seis años falleció su madre, quedando al cargo de su abuelo.

Su infancia no fue fácil, trabajó de pastor y luego viajó con su tío. A los veinticinco años casó con una viuda rica, de la que tuvo cuatro hijas. La estabilidad económica le permitió meditar sobre la sociedad de su época y el monoteísmo que había conocido de judíos y cristianos.

Cuando contaba cuarenta años comenzó a tener visiones. Se le apareció el arcángel Gabriel designándole como profeta, y tres años después como mensajero de Allah. Su mujer fue la primera conversa y con ella su primo Ali. Comenzó a predicar lo que le granjeó la enemistad de los comerciantes de La Meca que veían peligrar el negocio de las peregrinaciones, teniendo que emigrar a Yatrib, que pronto se llamaría Medina (Madinat-al Nabi=la ciudad del profeta). Esta fecha de emigración, 16 de julio del 622, o Hegira es el comienzo de la Era y el calendario musulmán.

Comenzó la guerra santa por el Islam, con suerte diversa hasta que en 630 se apoderó de La Meda y destruyó los ídolos, hizo las paces con judíos y cristianos, y pronto casi todas las tribus de Arabia de Arabia se habían convertido al islamismo. Así a la muerte de Mahoma (632) la nueva religión había quedado ya perfilada.

EXPANSIÓN DEL ISLAM: EL CALIFATO ORTODOXO

A la muerte de Mahoma no había designado sucesor. Se eligió como califa (sucesor) a su amigo Abu Bakr (632-634) quien organizó el ejército y lanzó a los musulmanes a la guerra santa, completando la unificación de Arabia.

Designó sucesor a Umar (634-644), otro amigo de Mahoma que entró en conflicto con Bizancio, tomó Damasco, Siria y Palestina y más tarde Irak, al oeste conquistaron Egipto.

Alí, yerno de Mahoma, asesinó a Utman al frente de una conspiración legitimista, proclamándose cuarto califa. Pero Muawiya, primo de Utman, no quiso reconocerle. A él se unió Aysa, la última esposa de Mahoma, que fue derrotada por Alí. Muawiya se proclamó califa, trasladó la capital a Damasco y fundó la dinastía Omeya.

EL CALIFATO OMEYA Y SU ORGANIZACIÓN

El triunfo de Muawiya supuso dos hechos importantes, en primer lugar el peso de la organización recae en Siria. En segundo lugar el califato dejaría de ser electivo, siendo dominado por la familia Omeya, sunnita.

Los descendientes de Alí, no se resignaron a esta situación pero de una u otra forma fueron eliminados por Muawiya. No obstante fueron los iniciadores de la disidencia shií.

El Imperio Omeya (661-750) asimiló las tradiciones sirias y los modelos bizantinos. Como estos organizó su ejército, creó nuevas ciudades en Irak (Basora) y convirtieron a La Meca y a Medina en dos grandes centros culturales del islamismo.

Continuaron las conquistas por el norte de África, fundando Qairwan desde donde atacaban las posiciones bizantinas en Sicilia.

En Asia conquistaron Samarcanda y avanzaron hacia el Turquestán chino por la ruta de la seda.

El sucesor de Mauwiya tuvo que hacer frente a graves problemas internos. Al morir le sucedió Merwan con quien se consolidó el poder de los menaníes, iniciándose la arabización del Imperio, convirtiendo el árabe en lengua oficial, acuñando moneda propia y colocando al frente de la administración civil a árabes conversos. Se creó un servicio postal y se liberó de tributo a los musulmanes, con lo cual aumentaron las conversiones.

Durante el califato de Walid (705-715) los musulmanes llegaron por el oeste hasta el Atlántico y por el este hasta la frontera con China, penetraron en el valle del Indo, cominando el Sind y parte del Penjab y el Outh. En las mismas fechas comenzaba la conquista de la Península Ibérica.

En Oriente apuntaba la rebelión de los shiíes, deseosos de retornar al espíritu del profeta, lo que provocó desuniones. Quizá fruto de esta fue la derrota en la batalla de Toura o Potiers, lo que no impidió un continuo asedio a Aviñón. Aquella derrota coincidió con la aparición de los jázaros y tras revueltas en Irak. El Imperio Omeya estaba perdiendo autoridad y prestigio.

TEMA 8

EL CALIFATO ABBASI

Muhammad al-Abbasi, biznieto de Abbas tío del profeta, recogió los frutos del descontento de la política Omeya. Reclamó el derecho de su familia al califato y vió como se le unieron los persas de signo shiíta escandalizados con los abusos y vicios de la corte Omeya de Damasco.

Aprovechando la desunión de los propios árabes, un hijo de Muhammad, Ibrahim al-Abbasi, se sublevó contra los Omeyas, venció a las tropas de Marwan II al que persiguió hasta Egipto donde lo capturó y lo mató.

El hermano de Ibrahim, Abu al-Abbas, se proclamó califa en Cufa, iniciando la dinastía Abbasí, decretando el exterminio de los Omeyas. De este exterminio sólo pudo escapar un príncipe. Abd al-Rahman ben Imawiya, quien huyó a España y fundó un emirato en Córdoba.

Los Abbasí dirigen el mundo islámico desde 750 hasta 1258, llevando a cabo profundas reformas políticas y administrativas de gran influencia persa, ocupando esta región el centro del Islam.

Este Imperio se extendía del Atlántico al Indo y del Sahara a los valles de Asia central. Los árabes ya no eran sólo oriundos de Arabia, sino todos los ciudadanos del Imperio. Las ciudades se hicieron populosas y Abu al Abbas quiso llevar sus reformas más lejos, iba a "santificar" el califato convirtiendo el Imperio en una teocracia, y al califa en el jefe espiritual de todos los creyentes.

Su hermano y sucesor Abu Jaffar al Mansur (754-775) dominó las revuelts, fundó Bagdad y se rodeó de una corte al estilo persa. Descubrió los secretos de la fabricación del papel, propiciando su conocimiento en occidente.

Bagdad se convirtió en una ciudad rica y culta, donde se recogían las influencias de Grecia, Siria, Persia y la India, se desarrollo la filosofía, la medicina, la poesía, el canto y la teología islámica, convirtiéndose en un gran emporio mercantil.

El servicio postal tuvo gran importancia, siendo de utilización pública y privada. El Imperio se hallaba dividido en provincias, lo que a la larga favoreció la ruptura de la unidad.

ASPECTOS CULTURALES

El nivel intelectual aumentó con la fundación de escuelas primarias y secundarias adscritas a las mezquitas. Destacan figuras como al Razi médico, al Juwarizmi matemático, al Fazani astrónomo, Jabir ibn Hayyan químico, Hunayn ben Ishak traductor.

ESCUELAS Y SECTAS MUSULMANAS

La ciencia teológica y jurídica islámica se denomina "fiq". En esta época surgen cuatro grandes escuelas jurídicas ortodoxas cuyas diferencias son de interpretación del Corán. Los jueces

se denominan "cadi" y deben conocer profundamente el libro sagrado y ser extremadamente honrados e íntegros.

ASPECTOS SOCIO-ECONÓMICOS

Los árabes eran grandes comerciantes y desarrollaron una intensa actividad mercantil, siendo intermediarios entre Oriente y Occidente, favorecidos por la extensión del Imperio y por la tolerancia religiosa.

En el siglo VIII ya tenían relaciones con hindúes y malayos de los que obtenían especias, minerales, algodón, perlas, jade y piedras preciosas, que intercambiaban con los europeos por metales, armas y esclavos. Sus contactos en África les proporcionaban oro, marfil y esclavos negros. Iniciaron explotaciones mineras y acuñaron el oro sudanés.

Los artesanos trabajaban cara al público en sus casas. Agrupados por oficios. La vida en el campo también era agradable, las canalizaciones de agua favorecían la agricultura, de la que eran grandes maestros.

EL RESQUEBRAJAMIENTO DEL IMPERIO ABBASI Y LAS DINASTÍAS INDEPENDIENTES.

A mediados del siglo IX la decadencia del Imperio ya era evidente. La autonomía provincial favoreció la ruptura. España se declara independiente, Marruecos en el 788, los Tahiríes en el Jorasan, los Saffaríes en el Seistan, los Semaníes en el valle del Oxus y los Aglabíes en Túnez.

En Irak la secta shiíta de los Cárcamatas actuó en Siria, Palestina y Mesopotamia. En el Irán occidental el shií Ahman ibn Buwayh se independizó ocupando Bagdad.

EL CALIFATO OMEYA DE CÓRDOBA

Los musulmanes que ya se habían establecido en el norte de África realizaron una expedición de saqueo en el año 710 de la que consiguieron un excelente botín. Al año siguiente una expedición más numerosa al mando de Tarik se apoderó de Algeciras y derrotó el 19 de julio del 711 a don Rodrigo junto al río Guadalete. Rápidamente tomaron Écija, Córdoba, Granada, Málaga, Toledo, Orihuela, etc, encontrando el apoyo de la población. Pronto ocuparon Galicia, Vasconia, Zaragoza y Tarragona, y en sólo tres años casi todo el país estaba ocupado o sometido, y a comienzos del siglo VIII era un emirato dependiente de Damasco.

El único príncipe Omeya que escapó de la matanza abasí fue Abd al-Rahman. Tras recorrer el norte de África, desembarcó en Almuñecar, recibiendo el apoyo de los clientes de los Omeyas y derrotando al gobernador abasí, lo que le permitió declararse primer emir independiente de Al-Andalus en 756, con capital en Córdoba.

Le sucedió su hijo Hisam I, que confió las tareas de gobierno a los "faquies" de la escuela "malaki", que se convertiría en oficial en España.

Su sucesor fue al Hakam, mundano y dado a la buena vida. Tuvo numerosas revueltas a las que reprimió sangrientamente.

Su hijo Abd al Rahmán II tuvo un reinado mucho más decisivo. Fue tolerante con los cristianos, organizó la administración estatal y fue amante de las artes.

Los tres emires siguientes, Muhammad I, al Mundir y Abad Allah tuvieron que hacer frente a los graves conflictos internos, llegando a producirse la segregación de los musulmanes.

Frente a esta situación surgió en la familia omeya reinante en España, la figura de Abd al Rahman III (912-961) quien sometió a los rebeldes y se declaró califa, convirtiendo el emirato en Califato de Córdoba en 929.

Fundo la Universidad en esta ciudad y edificó la ciudad de Medina al Zahra. Su hijo y sucesor al Hakam II (961-976) dotó a Córdoba de la mayor biblioteca el mundo y terminó con el peligro fatimí. Su muerte prematura representó graves problemas para su hijo y sucesor Hisam II (976-1008), pero se salvó al contar con un primer ministro excepcional: Almanzor.

LOS TULINIES Y FATIMIES EN EGIPTO

La llegada al poder de los abasíes facilitó la aparición de reinos independientes en el África islamizada.

En el año 909 los fatimies, seguidores de Ubayd Allah que se decía descendiente de Fátima, destronaron a los aglabíes. Su líder, Ubayd asumió el título de califa y fundó la ciudad de al Mahidiya en Túnez.

Un nieto de Ubayd, al Muizz conquistó Egipto e instaló su capital en El Cairo. La dinastía fatimí perduró dos siglos en Egipto proporcionándole una época de esplendor artístico cultural y científico.

En Egipto se habían sucedido dos dinastías: la de los tulinies y las de los ijsidies.

TEMA 9

RESTAURACIÓN DEL IMPERIO EN OCCIDENTE. GENESIS Y DESARROLLO DEL IMPERIO CAROLÍNGIO.

FIN DEL REINO MEROVINGIO: LOS ÚLTIMOS MAYORDOMOS DE PALACIO Y EL CAMBIO DE DINASTÍA. LOS PRIMEROS CAROLINGIOS. DE PIPINO EL BREVE A CARLOMAGNO.

Los reyes merovingios indolentes habían dejado el gobierno en las manos del mayordomo del "Palatium" Carlos Martel, de estirpe franca. Este se erigió en defensor de la cristiandad al derrotar al emir de Córdoba Abd al Rahman en Potiers (732), deteniendo la expansión islámica en la Galia y sometiendo a Provenza a su autoridad.

Su hijo Pipino el Breve (por su estatura) era mayordomo del Palacio de Neustria, se erigió en rey en el 751, recibiendo la corona de San Bonifacio con el beneplácito del papa Zacarías, a quién prestó ayuda contra los lombardos, acabando así con la dinastía merovingia e iniciando la de los carolíngios que eran reyes "por la gracia de Dios".

Con el favor de la Iglesia franca luchó contra los árabes, arrebatándoles Septimania y el Rosellón. Luego se enfrentó con el duque de Aquitania que permanecía independiente, consiguiendo a la muerte de este la unificación del ducado.

Pipino murió poco después y dejó el reino dividido entre sus dos hijos: Carlos (Carlomagno) y Carlomán. Pero la muerte prematura del segundo permitió a Carlomagno restablecer la unidad del reino franco. Hubo sin embargo protestas, en Aquitania, Carlomagno lo convirtió en reino y lo cedió a su hijo Luis el Piadoso.

CARLOMAGNO. LA EXPANSIÓN TERRITORIAL

Carlos el Magno (768-814), Carolus Magno, más conocido por Carlomagno y considerado fundador de Europa, tuvo que luchar constantemente para mantener su grandeza.

La relación de la corona franca con el papado tuvo importantes consecuencias. El duque de Toscana, erigido en rey de los lombardos invadió los terrenos que Pipino el Breve había cedido al Papa. Carlomagno acudió en su ayuda y derrotó al duque, le arrebató sus estados en el norte de Italia, proclamándose "rey de francos y lombardos". Reafirmó los territorios concedidos al Papado y los amplió con posesiones bizantinas, por lo que la Santa Sede le concedió el título de protector de la Iglesia.

En el norte de Europa sometió a los frisones, y en Germania se apoderó del ducado de Baviera. Estableció alrededor del reino franco unas zonas fronterizas fortificadas denominadas "marcas".

Su fracaso en la expedición a España con la derrota de Roncesvalles, condujo a la creación de la marca hispánica. Deshizo el poder de loas ávaros estableciendo la marca del Este (futura Austria) y desplazando a los ávaros a Panonia (marca Panónica).

Conquistó con mucho esfuerzo Sajonia y creó la marca Soraba par proteger el Imperio de los pueblos eslavos del este.

EL IMPERIO CAROLINGIO

El hecho más trascendental del reinado de Carlomagno, fue su coronación en Roma por el papa León III el día de Navidad del año 800, consagrándose como Emperador de un renacido Imperio de Occidente.

Carlomagno se consideró sucesor de los reyes hebreos del Antiguo Testamento y único soberano de la cristiandad. En Bizancio se le consideraba un rey germánico más, pro al ocupar el trono de Constantinopla Irene, se consideró que el hecho de ser mujer implicaba que el Imperio se encontraba sin rey.

Los conflictos teológicos tuvieron gran importancia. El clérigo inglés Alcuino consideraba heterodoxo a Bizancio y por tanto la auténtica cristiandad se encontraba en Occidente, por lo que Carlomagno debía gobernar el Imperio Cristiano, y lo incitó a ayudar a León III, con lo que no sólo ganaba prestigio y el reconocimiento papal, sino también un poderoso aliado en el centro de Italia frente a lombardos y bizantinos.

Políticamente se impuso también su teoría del "translati imperii" por la cual Carlos tenía en sus manos el poder supremo de Occidente y debía ser Emperador "Christiano populo" y no sólo de los romanos.

Esto significaba la translación de los centros de poder del Mediterráneo hacia centro-europa, a la capital del Imperio en Aquisgrán.

Carlomagno inició inmediatamente gestiones en Bizancio para obtener el reconocimiento del título imperial, aunque tardó doce años en obtenerlo.

ADMINISTRACIÓN Y GOBIERNO DEL IMPERIO

La administración y el gobierno del Imperio se habían estructurado adaptando y desarrollando las viejas instituciones. La base eran los condes que se encargaban de hacer cumplir los decretos, de recaudar los impuestos, de las obras públicas, la justicia, el reclutamiento de tropas y la recepción de los juramentos de fidelidad al Emperador. Su cargo era electivo y revocable, aunque poco a poco se hizo hereditario. Se reunían una vez al año en la Asamblea General convocada por el Emperador.

El Emperador inspeccionaba los condados pro medio de los "missi" que podían ser laicos o eclesiásticos. En ausencia del conde se nombraba un vizconde. Los condados se subdividían en "veguerías" al frente de las cuales se situaba un vicario.

En las marcas gobernaba un duque o un marqués, que gozaba del privilegio de inmunidad, eximiéndoles de impuestos y vinculándose directamente al rey.

La administración central se ubicaba en el "Palatium" o corte del Emperador, donde los servicios personales y estatales se confundían. El tesoro público y el privado del Emperador eran el mismo. Los funcionarios más importantes eran a la vez consejeros del Emperador.

LA ECONOMÍA EN EL IMPERIO CAROLINGIO

Se basaba en la agricultura y la principal fuente de ingresos eran las rentas de los grandes dominios reales, divididos en villas al frente de cada una de ellas se encontraba un "villae" o administrador.

Dentro del gran dominio se incluían los "mansos" pequeñas parcelas agrícolas concedidas a campesinos libres que debían pagar censos en metálico o especies, y cultivar los campos señoriales.

Cada dominio era casi autosuficiente, producía cereales, legumbres, hortalizas, ganado lanar o cabrío, de cerda, aves de corral, pesca fluvial, etc, y contaba con artesanos, molinos y herrería propios.

Además de estas rentas el Emperador contaba con las donaciones, los ingresos de aduanas, arbitrios, peajes, mercados, un tercio de las multas y la acuñación de moneda.

La moneda era el "dinero de plata", doce dineros hacía un sueldo y veinte sueldos una libra.

Se mantuvieron las ferias o marcados locales, el comercio de vinos, sal, metales en bruto, incienso, etc.

Las ciudades estaban poco pobladas y sobrevivían por el comercio. Comenzaron a aparecer colegios de artesanos, aunque estos realizaban su labor simultáneamente con la agricultura.

El pueblo estaba cargado con muchos impuestos, aunque los más pesados eran los militares y las requisas de alojamiento de los enviados imperiales. Se pagaba el diezmo a la Iglesia y en algunos casos hasta la quinta parte de la cosecha.

EL RENACER CULTURAL

La necesidad de contar con buenos administradores hizo a Carlos el buscar espíritus cultos en Inglaterra, Italia y España dentro de los monasterios.

Alcuino, un monje anglosajón, organizó las principales escuelas carolíngias: la Palatina e Aquisgrán y otras espiscopales. En el 789 Carlomagno decretó que todos los monasterios debían de contar con escuelas donde se enseñara canto, aritmética y gramática.

Allí se formaron copistas, se establecieron bibliotecas y se crearon escritorios donde florecía la teología y la literatura.

Se establecieron tertulias filosóficas y artísticas en Aquisgrán y en las escuelas se introdujo la enseñanza del trivium (Gramática, Música y Dialéctica) y del quadrivium (Aritmética, Geometría, Música y Astronomía). A la academia palatina se permitió el acceso de las mujeres de la corte.

Junto a la academia existía la escuela para la formación de los hijos de los nobles y los futuros abades. Aunque es claro que esta cultura fue el patrimonio de unas minorías.

Las artes se renovaron en el siglo IX. En la arquitectura se construyeron edificios con influencia bizantina. Reaparece la figura humana en al decoración, iniciando la aparición del románico a partir del siglo XI.

El arte original carolingio está sobre todo en la orfebrería y en los manuscritos iluminados.

TEMA 20

DISGREGACIÓN DEL IMPERIO CAROLINGIO. LAS SEGUNDAS INVASIONES

LA SUCESIÓN DE CARLOMAGNO Y LAS DEBILIDADES POLÍTIVCO ADMINISTRATIVAS DEL IMPERIO.

Los dos hijos mayores de Carlomagno, Carlos y Pipino murieron antes que su padre. El tyercero era Luis el Piadoso, rey de Aquisgran, que fue proclamado coemperador en el 813 y ratificado por la Asamblea General. Carlomagno falleció poco después, en el 814, y fue enterrado en la capilla palatina de Aquisgrán.

El gobierno de Luis el Piadoso (814-840) tuvo grandes dificultades por las intrigas familiares. Decidió que a su muerte el reino lo heredaría su hijo mayor Lotario, excepto Aquitania para su hijo Pipino y Baviera para Luis.

Pero el emperador casó en segundas nupcias con una princesa bávara, de este matrimonio nació Carlos (el calvo), al que el emperador mostraba tanto cariño que provocó la sublevación de sus otros hijos que lograron deponerlo aunque sólo temporalmente.

En los últimos años del reinado murió Pipino y el Emperador cedió los derechos del reino de Aquitania a Carlos, con lo que se reanudaron las luchas, que continuaban en 849 al morir el emperador.

EL TRATADO DE VERDUN

En el 842 Luis el Germánico y Carlos el Calvo juraron en Estrasburgo una alianza para imponer la paz a su hermano Lotario heredero del Imperio. Al año siguiente llegaron a un acuerdo en Verdún por el cual el Imperio se repartía de la siguiente forma:

1.- Lotario conservaba el título de Emperador, el norte de Italia, Córcega y el ducado de Espoleto, una franja de Frisia a la Campania, la actual Lorena y la cuenca del Ródano. Se incluían entre otras ciudades como Aquisgrán, Lyón, Marsella y Milán.

2.- Carlos el Calvo se reservaba Francia Occidental entre el Escalda y Bretaña, con zonas de Borgoña, Aquitania, Gascuña, Septimania, zonas de Navarra y la Marca Hispánica, con ciudades como París, Borges, Autúm, Burdeos, Tolosa y Baqrcelona.

3.- Luis el Germánico aceptaba la Francia Oriental con Sajonia, Turingia, Franconia, Alemania, Baviera Carintia e Istria, con poderes sobre Croacia, las Marcas Panónica y el Este, Bohemia y Moravia, incluyendo las ciudades de Salzburgo, Colonia y Magdeburgo.

LA IGLESIA Y LA NOBLEZA EN TIEMPOS DE LUIS EL PIADOSO

La Iglesia atravesaba un período crítico de falta de autoridad, incapaz de pacificar la situación, en la que el título imperial era sólo honorífico y la autoridad del Emperador disminuía a favor de los señores locales.

EL IMPERIO DE LOTARIO Y SU DESINTEGRACIÓN

Al morir Lotario sus hermanos Luis el Germánico y Carlos el Calvo se repartieron su herencia, formando dos países Francia y Alemania, enfrentados desde ahora, e ignorando al hijo de Lotario Luis II. Carlos el Calvo asumía además la dignidad imperial.

Junto a las disputas internas el peligro venía del exterior. Los normandos asolaban el norte y el oeste, los húngaros el este y los sarracenos el sur. Los condados, que ahora eran hereditarios, eran de difícil control.

CARLOS EL GORDO. ARNULFO DE CARINTIA

En 881 fue coronado emperador Carlos III el Gordo hijo de Luis el Germánico, consiguiendo en 885 reunir las coronas carolíngias con lo que parecía que el Imperio renacía. Pero una grave enfermedad le destronó en el 887 y le llevó a la muerte en 888, con lo que el Imperio se volvió a disgregar.

Los nobles alemanes eligieron rey a Arnulfo de Carintia sobrino de Carlos el Gordo. Los nobles franceses eligieron a Eduardo conde de París. Rodolfo I conde de Ginebra, Lausana y Lyón, se coronó rey de Borgoña. Luis el Ciego hacía lo mismo en Provenza. Guido tras una breve lucha fue coronado rey de Italia, y en base a ciertos derechos sucesorios del Imperio, fue coronado pro el Papa Esteban V como Emperador en 891 y al año siguiente su hijo Lamberto fue también coronado Emperador por el Papa Formoso.

La capital del Imperio se trasladaba de Aquisgrán a Espoleto en el centro de Italia. En realidad el Imperio ya no existía más que en los deseos del papado necesitado de un protector laico. El poder político había pasado a las manos de los señores locales.

ORÍGENES Y CAUSAS DE LAS SEGUNDAS INVASIONES

Desde el 793 los escandinavos ya asolaban las islas Británicas. A partir del 809 la travesía del Canal de la Mancha dejó de ser segura, a los pocos años incluso navegar por los ríos resultaba peligroso.

Al sur los musulmanes dominaban las rutas del Mediterráneo, desde Ifriquya amenazaban Córcega y Sicilia, llegando hasta la propia Roma. Los musulmanes españoles hacían lo propio con Provenza, Luguria y Toscana.

Por el este los húngaros cruzaban a caballo el sur de Rusia llegando al Danubio medio, donde se instalaban en las antiguas posesiones del Imperio ávaro. Desde allí organizaban sus incursiones hacia Lombardía, Baviera y Suavia.

Todos estos pueblos se dedican al saqueo, desde bases lejanas o en áreas fortificadas de países invadidos, donde se retiran cada invierno a disfrutar el botín. No tenían interesen en la dominación política, sólo afán de riqueza. Con el tiempo se les plantea la necesidad de la construcción de un Estado territorial.

LOS ESCANDINAVOS

Eran parientes próximos de los germanos, entre los siglos VI y IX habían vivido en un relativo aislamiento, divididos en multitud de pueblos dedicados a la agricultura. Su sociedad se dividía en tres estratos: ricos propietarios de la aristocracia rural, los hombres libres y los esclavos.

Las causas de las invasiones son difíciles de determinar, aunque tuvieron un importante componente de aventura en búsqueda de botín y reconocimiento social. Cada pueblo actúa de distinta forma, así los noruegos operan en pequeños grupos dedicados al pillaje y a la localización de lugares con condiciones semejantes a su tierra donde instalarse.

Los daneses actúan en grandes bandas, y son casi expediciones militares. Su actuación se inicia con el pillaje, posteriormente se exigen tributos y finalmente se explota l país con animo de crear un Estado.

Los suecos eran sobre todo varegos (comerciantes) y tratan de obtener beneficios con el comercio.

LOS SARRACENOS

Proceden del norte de África, donde habían creado un Estado independiente a semejanza del cordobés. Se forman pequeñas repúblicas de marineros piratas que viven de la rapiña, de los esclavos y del saqueo de las ciudades costeras.

Su ejemplo se extendió a la península Ibérica, apareciendo piratas desde Almería hasta Denia.

Primero sólo asaltaban navíos cristianos, pero su ambición fue en aumento hasta que en el 827 inician la conquista de Córcega y Sicilia, llegando a Italia en 834 desde donde controlan el Adriático. La simultanea conquista de Creta les hace dueños del Mediterráneo.

LOS HÚNGAROS

Llegaron a Europa por las rutas de Atila, y presentan con este un gran parecido: los motivos sociológicos, los métodos militares, los caracteres económicos, etc.

En el 895 cruzan los Cárpatos y llegan a la llanura de Panonia, desde allí atacan Germanía, Francia e Italia, saqueándolas durante sesenta años en busca sólo de botín.

Su forma de guerrear a caballo impide a lso reinos cristianos hacerles frente, hacía falta un arma semejante y no existía, por ello se optó por fortificar las ciudades.

El empuje húngaro se fue debilitando al tener que profundizar cada vez más en territorio enemigo. A la vez se estaban sedentarizando, pro lo que los reinos cristianos respiran hasta que el 10 de agosto del 995 obtienen su primera victoria sobre los invasores.

LOS ESLAVOS

Su penetración en la Europa oriental fue lenta. A principios del siglo VI se situaban en las estepas de Ucrania, entre los ríos Dniester y Vístula. Sus estructuras políticas y religiosas eran poco consistentes para construir estados organizados, su unidad fundamental era la tribu.

Los eslavos se dirigen hacía el sur donde chocan con Bizancio, hacía el nordeste por la taiga y hacía el oeste por la llanura polaco-gemana. Es estas dos últimas direcciones cruzan un país vacío, totalmente desorganizado, donde su avance no plantea problemas. En los Balcanes la actitud debe ser conquistadora, aunque sólo es un medio para obtener terrenos cultivables y pastos para los rebaños.

El enfrentamiento con Bizancio terminó con un acuerdo pro el cual los eslavos pagaban tributos a cambio de una autonomía casi total.

LOS BÚLGAROS

No eran desconocidos en Bizancio al haber formado parte de su ejército como mercenarios. A principios del siglo VII el debilitamiento de los ávaros permite a los búlgaros construir un gran reino. Su unidad se deshace ante los ataques de los jázaros turcos, aunque algunos de sus pueblos conservaron su autonomía creando dos reinos principales: la Gran Bulgaria islámica que pervive hasta el siglo XIII, y el Imperio Búlgaro de los Balcanes, constante foco de problemas para el Imperio Bizantino.

CONSECUENCIAS DE LA SEGUNDAS INVASIONES

Los nuevos pueblos ocupan una extensa área de los Urales al Elba, del Báltico al Mediterráneo balcánico y el Mar Negro. Durante el siglo IX aparecen dos estados embrionarios: de los varegos y bizantinos. El primero formado pro la influencia de los varegos o comerciantes suecos.

El segundo se impone por la superioridad de su organización, su concepción del Estado, su religión y su cultura.

El primer Estado constituido fue el Imperio Búlgaro de los Balcanes. Diversos pueblos de diferentes religiones y lenguas, bajo una aristocracia de soldados turcos, que sufren una progresiva eslavización.

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