Fonología, fonética y fonémica

Acústica. Entonación. Articulatoria. Modo de Articulación. Tiempos de la Articulación

  • Enviado por: Ozziel Nájera
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Fonología, fonética y fonémica.

Acústica

El aire, a impulsos de un cuerpo que vibra, adquiere movimiento ondulatorio que se propaga en todas direcciones en forma de esferas condensadas y dilatadas , de igual manera que la superficie de un estanque se riza en ondas concéntricas alrededor del punto en que se ha producido un choque.

Las vibraciones rápidas o lentas tienen un periodo más corto o más largo, respectivamente. El número de vibraciones por segundo es la frecuencia del movimiento ondulatorio, y de ella depende el tono del sonido. A mayor número de vibraciones por segundo corresponde un sonido más agudo; si el número es menor, el sonido será más grave. La medición de la duración de los sonidos y de las sílabas se le llama cantidad. Desde la antigüedad se mide con las denominaciones aproximadas de largas y breves, entendiendo que una vocal, o sílaba, breve venía a durar la mitad de una larga.

La cualidad del sonido que nos hace distinguir las notas de un cualquier instrumento o hasta de la misma voz humana, suponiendo que todos produjesen la misma intensidad y el mismo tono, se llama timbre. Depende de que las vibraciones de un cuerpo sonoro que se producen con un tono determinado van de ordinario acompañados de otras vibraciones secundarias llamadas hipertonos o armónicos, que se suman al tono fundamental. Así se origina un movimiento vibratorio complejo, que comunica al sonido su timbre particular.

La distinción entre sonidos y ruidos se basa en la impresión que producen en nuestro oído, y por lo tanto no puede trazarse una línea divisoria fija entre unos y otros. En los sonidos el movimiento ondulatorio es periódico, mientras que en los ruidos es irregular, o por lo menos el oído no capta fácilmente su periodicidad.

Las cualidades físicas que el lingüista debe considerar son: intensidad, tono, cantidad y timbre.

La intensidad guarda relación con la amplitud de la onda sonora. Entre dos sonidos de igual amplitud es más fuerte el más agudo y más débil el más grave. Esto significa que la intensidad física depende de la energía total del movimiento vibratorio, y que ésta varía también con la frecuencia.

La duración relativa de los sonidos se mide en música por el número de notas que entran en un compás. Su duración absoluta depende del movimiento o tempo con que la composición musical se ejecuta. De igual manera importa en el lenguaje la cantidad relativa de sonidos y de sus agrupaciones, es decir, la oposición que pueda producirse entre unas duraciones y otras: contrastes en la cantidad silábica; contrastes en la extensión menor o mayor de los grupos fónicos y de las pausas.

Entonación

El tono o altura musical de un sonido depende de su frecuencia, es decir, el número de vibraciones por segundo. En la voz humana la frecuencia vibratoria de las cuerdas vocales está determinada por su longitud y por su extensión. Cuanto más largas sean las cuerdas vocales, más grave es el registro de voz, si son cortas, el registro de voz es agudo. Por esto la voz del hombre es más grave que la de la mujer.

Dentro del registro individual de voz, las cuerdas vocales se tienden y se distienden para cada sonido a causa de las contracciones y relajaciones de los músculos insertos en los cartílagos laríngeos. A mayor tensión corresponden notas más agudas.

Entre la multitud de tonos posibles, nuestra arte musical ha establecido unas notas cuya frecuencia vibratoria guarda de unas a otras una relación fija: el Do2 tiene doble número de vibraciones que el Do1; el Do3 doble del Do2; el Do4 doble del Do3 etc... Las notas intermedias de cada escala conservan igual proporción con las del mismo nombre de la escala siguiente, es decir, con su octava y el número de vibraciones crece de unas octavas a otras en progresión geométrica.

Las notas musicales son discontinuas, cada una se mantiene igual a sí misma en toda su duración, en tanto que en el lenguaje se producen elevaciones y descensos de tono dentro de cada sonido, de manera que los sonidos y sílabas contiguos pueden enlazarse en continuidad tonal.

En el lenguaje llamamos tono a la altura musical de cada sonido. Entonación es la curva melódica que la voz describe al pronunciar las palabras, frases y oraciones. Los movimientos de la voz en el lenguaje son mucho más restringidos que en la música. La zona comprendida entre los sonidos lingüísticos más agudos y los más graves se llama campo de entonación. Su extensión puede variar según las condiciones individuales, estados afectivos y énfasis de la dicción.

Articulatoria.

La corriente de aire que sale por la glotis sufre diversas modificaciones en la faringe, las fosas nasales y la boca, en virtud de contactos o estrechamientos que se producen en determinados puntos de su trayectoria. Tales modificaciones son características de cada fonema, dentro del sistema fonológico de una comunidad lingüística, y reciben generalmente el nombre de articulación.

Cuando el aire que sale por la faringe encuentra el velo del paladar levantado, de manera que toque a la carea posterior de la faringe la salida se produce por la boca, y el sonido resultante es bucal. Si el velo del paladar está caído deja una abertura por la cual se dirige el aire a las fosas nasales y sale por las ventanas de la nariz; en este caso el sonido es nasal. Puede haber salida de aire también por ambos conductos según la posición del velo del paladar, con lo cual se producen diversos grados de nasalidad.

El lugar en donde se produce contacto o estrechamiento necesario para articular un sonido se llama punto de articulación. Intervienen en la articulación órganos fijos o pasivos (dientes, alvéolos, paladar) y órganos móviles o activos (maxilar inferior, labios, lengua, velo del paladar). Cuando la articulación se forma con dos órganos movibles, uno de ellos es activo y el otro pasivo. Por ejemplo, al pronunciar las consonantes bilabiales (p, b, m) el labio superior es principalmente pasivo y el inferior activo; en las velares (k,g,n,x), el postdorso de la lengua se acerca como órgano activo al velo del paladar.

Según su punto de articulación, los sonidos se clasifican del modo siguiente:

Bilabiales: p, b, m, b.

Labiodentales: f, v, m.

Interdentales: O, z, d, n, l, t,

Dentales: t, d, n, l, s, z.

Alveolares: s, z, n, l, r, r, .

Palatales: l, n, s, y, y, j, i, i, i, e, e.

Velares: k, g, g, n, x.

Bilabiovelares: w, u, u, u, o, o, a.

Uvulares: n, g, x.

Modo de Articulación

Para determinar y describir la naturaleza de un sonido cualquiera no basta con saber donde se articula, sino que hay que tener también en cuenta como se produce su articulación. Desde este punto de vista se establece la clasificación que sigue:

Oclusivas: Son las articulaciones en que los órganos establecen un contacto que interrumpe momentáneamente la salida del aire espirado: p, t, k, b, d, g.

Fricativas: El contacto de los órganos es incompleto; se produce entre ellos una estrechez mayor o menor, por lo cuál pasa el aire rozando sin interrumpir su salida: b, f, , z, d, l, l, s, s, z, , l, l, y, x, g. Se las llama también espirantes , constrictivas o continuas.

Africadas: Están formadas por una oclusión momentánea que se resuelve gradualmente en una fricación. Se distinguen de las consonantes compuestas en que el paso del contacto oclusivo a la estrechez fricativa no es brusco, sino gradual, y en que los órganos que producen a ambos son los mismos: s, y. La  griega, por ejemplo es una consonante compuesta (ps) y no africada, porque la oclusión es bilabial y la fracción dentoalveolar.

Vibrantes: En estas articulaciones la lengua realiza uno o varios movimientos rápidos que interrumpen alternativamente la salida del aire: r, r, y ciertas variedades enfáticas de la x española (j ortográfica).

Vocales: Se caracterizan porque los órganos forman una abertura mayor o menor, pero siempre suficiente para que el aire pase sin obstáculo. La cavidad bucal forma entonces una caja de resonancia que comunica a cada vocal su timbre característico.

Tiempos de la articulación

Se distinguen tres tiempos o momentos en la pronunciación de todo sonido articulado: intensión, tensión y distensión. Los órganos realizan primero los movimientos necesarios para adquirir la posición característica del sonido (intensión); la mantienen durante más o menos tiempo (tensión), y finalmente deshacen la posición adquirida (distensión). Cuando se trata de consonantes oclusivas es frecuente llamar a estos tres tiempos implosión, oclusión y explosión, respectivamente. Estas denominaciones propias de las oclusivas se aplican con frecuencia a toda clase de sonidos. Así, al hablar de la sílaba se alude a la posición explosiva o implosiva de fonemas de cualquier modo de articulación. La tensión es el momento más característico del sonido. Durante la intensión y la distensión se realizan sus enlaces con los sonidos contiguos en la palabra y en la frase.

En el habla real es poco frecuente que los sonidos desarrollen por entero estos tres tiempos articulatorios. Lo normal es que, dentro de la sílaba, supriman, abrevien, alarguen o modifiquen alguno de ellos, de tal manera que las denominaciones de implosión y explosión se aplican hoy especialmente a la sílaba y van abandonándose en lo que se refiere a los sonidos singulares.

Fonemas.

Una cosa es el sonido que en cada caso pronunciamos y otra el fonema, especie o tipo ideal a que aspiramos. La entidad de los fonemas es abstracta; los sonidos son sus realizaciones concretas del habla.

Los fonemas son unidades fonológicas diferenciadoras, invisibles y abstractas. Diferenciadoras porque cada fonema se delimita dentro del sistema por las cualidades que lo distinguen de los demás y porque es portador de una intención significativa diferencial. Son indivisibles porque no pueden descomponerse en unidades menores, como ocurre con la sílaba o el grupo fónico. Son abstractas, puesto que no son sonidos, sino modelos o tipos ideales de sonidos.

La fonología se encarga de los fonemas mientras la fonética de los sonidos

Los fonemas no son signos por sí mismos, sino fragmentos o componentes de signos, es decir, de palabras.