El Problema de la Verdad; Lorenzo de Guzmán

Conocimiento. Concepción. Metafísica. Ciencia. Entendimiento. Ser. Verdad ontológica, intelectual, en el lenguaje

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  • Planteamiento general del problema.

  • El problema de la verdad ha supuesto una cuestión fundamental a responder durante toda la historia del pensamiento. Ha sido abordado desde múltiples corrientes de pensamiento y se han ofrecido respuestas igual de dispares acerca de la posibilidad o no de alcanzar la verdad. El hombre no se ha conformado con mirar al horizonte sin preguntarse por la veracidad de todo aquello que lo rodea, le afecta y conoce. Guzmán considera el problema de la verdad como “el problema de todos los problemas; es la pregunta de todas las preguntas, ya que toda interrogación que el hombre puede hacerse lleva, como núcleo subyacente, esta pregunta genérica involucrada en sus entrañas. Toda pregunta es, en el fondo, una pregunta sobre la Verdad. El problema de la verdad es, pues, inmanente a toda problemática.”.

    ¿Pero en qué momento la búsqueda de la verdad supone un problema? La raíz misma la encontramos en el hombre, “la verdad, ante todo, aparece como una de las tendencias más radicales del hombre. (...) Lo cual significa también que no es algo ya poseído, sino una meta u objetivo”. Por lo tanto, la misma búsqueda supone un problema, pues todos buscamos en ella, desde el filósofo hasta el científico que elabora sus teorías, pero “las divergencias de los filósofos aparecen ya en el momento de definir o determinar la noción misma de verdad y verdadero”, pues no es sólo la búsqueda sino también intentar llegar hasta la verdadera esencia de la verdad.

    El problema de la verdad debe ser abordado desde una perspectiva global para evitar reducir el planteamiento a una ciencia particular que encuentre limitaciones en sí misma, de tal forma “debe ser abordado desde una ciencia general (...). Y esto por dos razones, entre otras muchas: Primero, porque hallándose en la raíz misma de las ciencias, como algo común a todas ellas, no habría motivo especial para tratarlo en una ciencia particular. Segundo, porque en rigor excede y desborda el ámbito y el cociente de inteligibilidad de las ciencias particulares”. Para De Guzmán esta ciencia general debe ser la metafísica, sin embargo, es más conveniente encuadrarla y ligarla “a las concepciones fundamentales del propio sistema filosófico; en relación con las posturas gnoseológicas”. De hecho fundamentalmente, De Guzmán atribuye el problema de la verdad a la metafísica para unirlo con la problemática del ser, por eso cree conveniente moverse en el campo de la metafísica, pues “el problema del ser viene a coincidir sensiblemente con el problema de la verdad y que ambos constituyen el sustractum radical de toda la problemática.”. El fundamento de todo esto viene dado por la afirmación de Guzmán sobre la fundamentación de la verdad con base en el Ser, por tanto dice “La verdad se nos ofrece como algo consecutivo al ser, como una cualidad del ser. (...) La verdad es como un vínculo, un intercambio entre la inteligencia y el Ser.”.

    Pero si también está vinculado a la inteligencia volvemos a plantear la necesidad de introducir y estudiar el problema de la verdad visto fundamentalmente como actividad cognoscitiva y no tanto metafísica. De hecho, el propio De Guzmán termina reconociendo que aunque “el problema de la verdad coincide en el fondo con el problema del ser; entendiendo éste no solamente en relación con lo que las cosas son, sino también cómo son y por qué y para qué son. Ahora debemos añadir que (...) hay que situarla en el horizonte de nuestra actividad cognoscitiva. De donde resulta que el problema de la verdad viene a constituir el núcleo fundamental del problema de nuestro conocimiento.”.

    La verdad parece indicarnos que debe haber una adecuación entre la realidad de las cosas y nuestro conocimiento. La verdad parece indicar una relación de conformidad, el sujeto proyecta sus facultades cognoscitivas sobre la realidad y se busca ese ajuste y adecuación entre pensamiento y realidad. Así pues podemos definir el problema de la verdad como consistente en “las relaciones de mutua justeza entre el conocimiento y el ser”.

    El hecho mismo de esta adecuación se ha cuestionado frecuentemente, efectivamente dice Guzmán que “lo que se pone en duda (es) el hecho mismo de la adecuación entre nuestro entendimiento y la realidad. Esta postura pesimista del hombre ante la verdad ha sido bautizada con el nombre de escepticismo”. Pero aun sabiendo que ni el escepticismo ni el dogmatismo son la mejor opción para atajar sin más el problema, debemos tener una actitud expectante, crítica y analizar todos los elementos que forman parte de la adecuación, de tal forma que sólo al obtener un equilibrio recíproco entre ambos podamos comenzar un camino optimista hacia la verdad.

    Podemos arriesgarnos a considerar la verdad como parte integrante del ámbito de la actividad cognoscitiva, aunque también es importante advertir que no todo conocimiento es verdadero; de tal forma se concluye que la verdad no se identifica con cualquier conocimiento que tengamos, sino que “la verdad es una cualidad no necesaria de nuestro conocer. Nuestro conocimiento no es necesariamente verdadero ni obligadamente falso. Puede ser lo uno o lo otro”.

  • La verdad.

  • La esencia de la verdad es la conformidad entre el entendimiento y el ser, ésta es fundamentalmente su constitución esencial. Queda ya, pues, definida la verdad, sin embargo es necesaria seguir la investigación, puesto que aún queda sin responder “si el hombre puede llegar a conseguirla y en qué medida”.

    De Guzmán establece fundamentalmente un triple orden de verdades: la verdad real u ontológica (la verdad de las cosas), la verdad intelectual (verdad subjetiva) y la verdad de las palabras. Lo que pretende concluir con esta triple distinción es que al fin y al cabo, encontramos las mismas características comunes en las diversas manifestaciones de la verdad. Esto es, podemos concluir “que toda la verdad posee esta característica esencial: está constituida por una relación del tipo: ENTENDIMIENTO-SER”..

    A continuación se analizarán los tres órdenes de verdades que propone De Guzmán:

    A/ Verdad ontológica o real. “Es la que se dice de las cosas”. La verdad real puede presentarse de dos formas. La primera son aquellas cosas que causan un conocimiento verdadero en nosotros, en este caso “la realidad de las cosas no depende del entendimiento, sino en entendimiento de la realidad. (...) existen sin duda muchas cosas que el hombre no ha llegado a descubrir y son verdaderas; y por otra parte, en las mismas que conocemos, no siempre estamos pensando”. La segunda forma de la verdad real la hallamos cuando es el entendimiento el que establece la relación verdadera con la cosa. “las cosas se dicen propiamente verdaderas con la relación a la idea, forma o modelo de ellas existente en la mente de quien las ideó y las proyectó”. Así las cosas dependen del entendimiento y deben conformarse con él.

    Es fundamental considerar en la verdad real el papel que cumple la realidad, ésta debe estar presente tanto real como virtualmente para que se produzca la adecuación con el entendimiento. Los griegos ya consideraban a la verdad como , es decir, revelación del ser a la inteligencia. En este mismo sentido la verdad real postula que “los seres causan en nuestra mente la verdad por medio de la revelación de sí mismos, por medio de su auto manifestación a la inteligencia”. La conclusión que se obtiene es que “la verdad es una comunicación de los seres a la muerte” .

    B/ La verdad intelectual: La verdad intelectual se refiere a la consideración, en cuanto verdadero o falso, del sujeto. En el ámbito del entendimiento hay que tener en cuenta dos planos el teórico o especulativo, y el práctico o activo. 1) “El plano de la verdad teórica es la respuesta del intelecto a la comunicación o revelación del ser de las cosas [...], es decir, que conoce las cosas tal y como son cuando en sus apreciaciones o juicios se conforma con el mundo real, con el modo de ser de las cosas” . 2) La verdad pragmática, la actividad es guiada por el entendimiento, ésta se puede expresar de dos formas distintas: en la actividad artística y en la actividad moral. La verdad práctica no es sino la continua confrontación de la obra con la idea intencionada.

    Sin embargo, al comparar ambos aspectos “advertimos en seguida que el primero compete de una manera más propia y radical a nuestra inteligencia”.

    C/ Verdad en las palabras o en el lenguaje. Si por algo es analizado este aspecto se debe fundamentalmente a que se considera al lenguaje como expresión de nuestro entendimiento. Las palabras “son manifestaciones de nuestro interior: de nuestros afectos y emociones o de nuestros conceptos. Son pues signos patentes de nuestro pensamiento".

    Como conclusión de este análisis de los órdenes propuestos por De Guzmán, procedemos a la definición que nos ayudará a proponer una única fórmula que caracterice la esencia de la verdad.

    • Verdad teórica: “adecuación del entendimiento con el ser de las cosas que c conoce”.

    • Verdad ontológica: “adecuación de las cosas con el entendimiento que las ha producido”.

    Ambas unidas en una única fórmula que sirve tanto para el plano teórico como para el práctico viene resumida en la fórmula clásica: “Adaequatio rei et intellectus” es decir, conformidad entre el entendimiento y las cosas.

    El significado de la adecuación o conformidad no debe entenderse como identidad entre el entendimiento y la cosa, sino que es una relación de “semejanza, concordancia, conveniencia o proporción entre dos cosas u objetos”. ¿Qué condiciones hacen posible la verdad como adecuación? En primer lugar señalar que tanto sujeto como objeto (polos del eje cognitivo) deben examinarse “dentro de la relación de mutuo encuentro que llamamos conocimiento verdadero”. En el acto de adecuación entre el entendimiento y el ser requiere en un primer momento una apertura del sujeto hacia el mundo; pero también precisa de la intencionalidad, es decir, que el sujeto proyecte hacia el ser, un salir al encuentro del objeto. “Y más allá de la intencionalidad (...)está la asimilación, la conformación con el (objeto) mismo: solo en este último estadio del análisis encontramos la posibilidad de la verdad”..

  • Otras nociones de verdad

  • La definición propuesta por De Guzmán está siguiendo la línea clásica que postulaba la Adaequatio rei et intellectus. Sin embargo, otras propuestas se han enfrentado a esta definición.

    -En primer lugar encontramos al subjetivismo, según el cual “el entendimiento es la fuente y el autor de su propia verdad. De donde se sigue que la verdad intelectiva no es otra cosa que la adecuación del entendimiento consigo mismo.” De hecho, creemos que es poco posible que el entendimiento pueda “ser la causa y el origen de su propia verdad”.

    -En segundo lugar encontramos a quienes insisten en la adecuación del entendimiento con las leyes lógicas del pensamiento, es decir, una adecuación entre las premisas y la conclusión.

    Otras corrientes distintas han propuesto una noción de verdad distinta a la que proponemos:

    -El Pragmatismo. La verdad es un medio para la vida práctica, queda reducida a la utilidad práctica. Tiene que haber una adecuación entre el pensamiento y la acción.

    -El vitalismo. Identifica la verdad con la vida. Entienden la vida como un proyecto y un cambio, así la verdad también dependerá de la perspectiva de cada individuo. Se produce un doble relativismos, el del punto de vista del sujeto, y la misma vida como cambio permanente.

    Estas posturas muestran cuanto de complejo tiene el adoptar una postura y no cerrarse a una sola perspectiva, pues se encuentra la verdad con una amplitud y abertura mentales. Sin embargo, además de la confusión entre un mar de posturas filosóficas distintas, también somos presa fácil del error. Porque el “error es la inadecuación entre el juicio mental y el ser de las cosas”.

    En la formación de conceptos simples (primera operación de la mente) no hay errores de por sí, sin embargo, se introducen errores accidentales en el momento en el que se introduce alguna composición de objetos. En los Juicios (segunda operación de la mente) “por medio de los cuales hacemos afirmaciones y negaciones que llamamos enunciados mentales”. El error se introduce o bien porque afirmamos lo que no hay en las cosas o porque negamos lo que en ellas hay. Esto son errores del entendimiento especulativo pero a esto hay que añadir los pertenecientes al entendimiento práctico que cometemos en nuestras realizaciones.

    Las fuentes del error son clasificadas por De Guzmán en tres grupos.

    a) los errores que tienen su origen en los objetos puesto que no se hacen inteligibles al hombre, se produce una desproporción entre la mente y el objeto.

    b) errores de origen subjetivo, el sujeto puede precipitarse a la hora de emitir un juicio. Aquí se introducen dos posibilidades de error del sujeto: los debidos a causas involuntarias y los que dependen directamente de nosotros. Ejemplos de algunas causas que provocan el error a nuestra razón son: Los prejuicios, el espíritu dogmático, la pereza mental, la idolatría, el pesimismo radical que se refleja en el escepticismo y el relativismo, la falta de reflexión y autocrítica.....

    De Guzmán, L. El problema de la verdad. Editorial Herder. Barcelona. 1964. Pág. 14.

    Vicente Burgoa, L. Teoría del Conocimiento I. Edito. Diego Marín. Publicaciones Universidad de Murcia. Pág., 263

    Ibídem. , pág., 263

    De Guzmán, L. Opus cit. Página 15

    Vicente Burgoa. Opus cit. Pág. 263

    De Guzmán, L. Opus cit., pág. 18

    Ibídem. Páginas 22 y 23.

    Ibídem. Pág. 37

    Ibídem. Pág. 38

    Ibídem, Pág. 100

    Ibídem. Pág. 47.

    Ibídem. Página 70, cita extraída de la página 49.

    Ibídem. Pág., 61 y 62

    Ibídem. Pág., 50

    Ibídem. Pág. 53

    Ibídem. Pág. 51

    Ibídem. Pág. 53

    Ibid.

    Ibid. Pág. 55

    ibid. Pág. 56

    Ibid. Pág. 59

    Ibid. Ambas acepciones son citadas por el autor en la página 64

    Ibid. Pág. 72

    Ibid. Pág. 91

    Ibid. Pág. 93

    Ibid. Pág. 85

    Ibid. Pág. 110