Dioses griegos

Mitología. Divinidades mitológicas. Grecia. Europa. Faetonte. Orfeo y Eurídice

  • Enviado por: Raúl Solis
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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ITESM-CCM

Clásicos de la Literatura

Trabajo Final

Dioses Griegos

Mitología es el acto en el que intervienen seres sobrenaturales. En el que existe un acto de creación, o que simple y sencillamente no podría ser hecho por seres humanos. A través de la mitología podemos ver como era la concepción del mundo y de la vida de las culturas pasadas. El verdadero interés de los mitos griegos es que la cultura del mediterráneo hizo a sus dioses a su imagen y semejanza, lo cual no había ocurrido con otras culturas. Los griegos eran mas realistas, y existía una relación entre los seres humanos y los divinos. Los griegos nos transportan a una época en que la relación con Gaia (La madre tierra) y el hombre era evidente, abierta y sin precedentes muy a diferencia de hoy en día en que al hombre no le importa la naturaleza. Cuando se escribieron los primeros mitos, se puede apreciar como la imaginación traspasaba la realidad. La razón no era primordial sino la fe que tenían los griegos en sus credos y forma de vida. La mitología nos deja apreciar la magia de los griegos, el brillo de ese mundo diferente, mas vivo y animado. La mitología nos revela las creencias de un pueblo, la mitología es: la explicación de los fenómenos naturales.

Lo extraordinario en la cultura griega es el cambio en una cultura civilizada que es la madre de las culturas occidentales. En Grecia se da una revolución respecto a la concepción del mundo, a la estructura del universo, esta es una visión antropocéntrica, el hombre es la pieza central y los dioses son los seres que rigen a los hombres.

Los griegos les dieron un enfoque distinto a sus dioses, ya que ellos tienen características humanas, haciendo al panteón griego él más importante y discutido entre todos los demás. Hechos como el ver a Hera llena de furia en contra de Zeus por culpa de las múltiples amantes de su esposo. Muy a diferencia de Egipto o Mesopotamia culturas en las cuales los dioses eran recios y firmes.

Un ejemplo de esto es Mesopotamia y Egipto, culturas en las que los dioses eran figuras antropomórficas (mezclas de animales y humanos). Por otro lado, Grecia tenía estas criaturas pero todas eran a causa la unión de dioses con fines malévolos, como Tifón y la EquidnaI. Igual que en el Cristianismo la figura de Dios no es definida, todo lo que se sabe de él es revelado por diferentes profetas., y a veces manda emisarios o avatares como lo fue Cristo.

La importancia de la mitología griega, además de la cultura inmersa en ella nos refleja una sociedad que servirá de base de movimientos literarios futuros, como el Clasicismo o el Renacimiento. Las religiones de la antigua Grecia y Roma están extintas, Las llamadas divinidades del Olimpo no tienen a ningún otro seguidor entre los hombres vivientes. Estos existen ahora no en los departamentos de teología, pero de la literatura y del buen gusto. Pero aun así todavía tienen un lugar, y continuarán manteniéndolo, por estar tan estrechamente conectados a las más dulces y bellas obras de poesía y arte, o al teatro, algunas de ellas a punto de pasar al olvido.

Nos proponemos contar las historias que conectan a los dioses griegos con los seres humanos, si así es, los humanos, los mortales que alguna vez estuvieron a la merced de los dioses de aquellas épocas. Pero detengámonos un momento para aclarar un punto, los dioses griegos no eran dioses del todo, si podían conceder la vida, crear mundos, y afectar la realidad con sólo pensarlo, pero también eran humanos, cometían errores humanos. Nunca un dios Chthonico como Anubis cometería una violación como alguna vez lo hizo Hades. Por esto a lo largo de este análisis analizaremos a los aspectos humanos de los dioses griegos. De esta manera nos propondremos contar las historias de los antiguos oradores, ensayistas, y poetas griegos, que nos han sorprendido y asombrado a lo largo de historias como La Iliada y La Odisea. Pero para poder comprender estas historias será necesario el poder comprender las ideas y la estructura en la cual el universo giraba alrededor de los griegos.

Los griegos creían que la tierra era plana y circular, que su propio país estaba en el centro del universo, y que el Monte Olimpo, el hogar de los dioses, estaba al centro de Grecia. Este disco circular era cruzado de este a oeste por el Mar, que ellos llamaban Mediterráneo, y su continuación, el Euxino. Estos eran los únicos mares que ellos conocían. Alrededor de la tierra fluía el Río Océano, y su curso era de norte al sur empezando por el oeste y terminando por el este, la región noreste de la tierra era habitada por una raza feliz llamaba los Hyperboreos, ellos habitaban en una dicha y primavera eterna, detrás de las montañas que servían como frontera de Grecia, su país era inaccesible por mar o por aire. Ellos vivían exentos de enfermedad o del paso del tiempo, lejos de problemas o guerras. Lo que a continuación sigue es el principio de "La canción de los Hyperboreos":

"Yo vengo de una tierra en donde es profundo el brillo del sol

En donde jardines dorados brillan

En donde los vientos del norte, duermen calmadamente

En donde los truenos nunca resuenan."

En el lado sur de la tierra, cerca del océano vivía unas gentes felices y virtuosas, estas personas eran llamados los Aethiopians, los dioses los favorecían tanto que incluso ha veces iban a compartir sus banquetes y sacrificios. Al extremo este existía un lugar feliz, llamado la Planicie Elísea, en donde los mortales mas favorecidos por los dioses eran enviados a disfrutar de una inmortalidad de placer eterno. Esta zona también fue alguna vez llamada "Los Campos de los Afortunados" o "Las Islas de los Benditos". De esta manera ,podemos ver que, los griegos de estas épocas no conocían casi nada de la gente real, excepto aquellos al este y al sur de su propio país, o cerca de la costa del Mediterráneo. La imaginación de los griegos pobló, al extremo oeste de gigantes, monstruos y hechiceras, cuyo único fin era el de hacer el mal a la raza humana.

Amanecer, Sol y Luna, se levantaban del océano en el lado este, y viajaban en el aire, dando luz a dioses y hombres. Existía incluso un dios-sol que se embarcaba en un bote alado que lo llevaba alrededor de la tierra y de regreso a su casa en el este. Jonh Milton hace alusión a esté en su "Comus":

Y ahora el carro del día

Con sus alas doradas se levanta

En su casa del lado del Atlántico

Y la luz del sol en su grandioso rayo

Se lanza hacia el obscuro polo

Esta llega hasta su meta

En su descanso en el este

El hogar de los dioses era el Monte Olimpo, en Thesália. En donde una puerta de nubes (vigilada por las diosas llamadas las Estaciones) era cuidada de estar abierta para permitir el paso de los celestiales hacia la tierra, y recibirlos a su retorno. Los dioses vivían en lugares separados, pero cuando todos ellos eran llamados, acudían al palacio de Zeus, así como todas las deidades que vivían en la tierra, los ríos, el mar, o el inframundo. Era también en la gran sala del rey del Olimpo, en donde todos los dioses comían ambrosía y tomaban néctar, su comida y bebida, esta última servida por la adorable diosa Hebe. En este lugar conversaban de los asuntos del cielo y de la tierra, mientras tomaban su néctar, Apolo tocaba las más dulces melodías con la lira, y las musas cantaban a su compás. Cuando el sol se ponía, los dioses se retiraban a dormir es sus respectivos lechos. Las siguientes líneas de La Odisea, nos ilustran como es que Homero concebía el Olimpo:

Y así lo dijo Atenea, la diosa de los ojos azules,

Ve hacia el Olimpo, el precioso lugar

Eterno para los dioses, en donde nunca tormenta habrá

Disturbios, lluvias, o incluso si la nieve la invade, la calma reinará

Las nubes y los brillos saldrán con la más pura luz del día

En donde estos habitantes gozarán divinamente por siempre

Los ropajes y otras partes de la ropa de los dioses eran hechos por Atenea y las Gracias. Hefesto era el arquitecto, herrero, constructor de carruajes, y artista de todo trabajo del Olimpo. Él construyó de cobre las casas de los Olímpicos, y les hizo sandalias de oro con los que caminaban por agua y aire, con los que se movían de un lado a otro a la velocidad del viento o incluso a la de un pensamiento. Era tanta su grandeza en su arte que las sillas se movían por todas partes del Olimpo para servir a los dioses apropiadamente.

Zeus, padre de los dioses y de los hombres, tuvo un principio. Cronos era su padre y Rea era su madre, Cronos y Rea eran de la raza de los Titanes, que eran los hijos de Gaea (la tierra) y Urano (los cielos), que a su vez fueron hijos Caos y su hija Nyx. Existe incluso otra cosmogonía, o el mito en el que la creación, de acuerdo a la tierra, Erebus y Amor, fueron los primeros seres vivos. Amor o también llamado Eros, salieron del huevo de Nyx (la noche) que flotaba encima de Caos, y con sus flechas, Amor flechó todo el mundo y lo llenó de gozo y de amor.

Cronos y Rea no fueron los únicos titanes. Aparte de ellos había otros cuyos nombres fueron Océano, Hyperion, Japeto y Orfeon, los hombres; Y Themis, Mnemosine, Eurynome, las mujeres. Se decía que ellos eran los dioses mayores, cuyo dominio fue transferido más tarde a otros. Cronos le dio su poder a Zeus, Océano a Poseidón, Hyperion a Apolo. Hyperion era el padre de Sol, Luna y Amanecer. Él es de esta manera el dios-sol original de que hablamos anteriormente, y su posición era tan bella y poderosa como la que Apolo adquirió después.

"Hyperion se encogió, enfrente del mismo Zeus"

-Shakespeare

Orfeón y Eurynome mandaban sobre el Olimpo hasta que fueron destronados por Cronos y Rea. Milton hace alusión en el Paraíso Perdido. Él dice que esto tiene que ver con la caída y la tentación del hombre:

Y así como la serpiente, que así ellos la llamaron

Orfeón con Eurynome (la nueva Eva)

Mandaron primero en el alto Olimpo

Hasta que Cronos los destronó

Las representaciones de Cronos no son muy consistentes, ya que por un lado se dice que su reino fue el año dorado de la pureza y la inocencia, y por el otro que fue un monstruo que devoraba a sus hijos. Zeus escapó a su furia y cuando creció se casó con Metis (la prudencia). Zeus y Metis le administraron una droga a Cronos para que vomitase a sus hermanos. Fue entonces cuando Zeus y sus hermanos, se rebelaron en contra de su padre Cronos, y sus hermanos los Titanes. Los Olímpicos derrotaron a los Titanes, y los aprisionaron en el Tártaro, y dando otros castigos a otros Titanes, por ejemplo: Atlas fue condenado a cargar los cielos sobre sus hombros.

Cuando Cronos fue destronado por Zeus, este y sus hermanos Poseidón y Hades, dividieron sus dominios. La porción de Zeus serían los cielos, para Poseidón sería el océano, y para Hades sería el mundo de los muertos. La tierra y el Olimpo serían propiedad común. Zeus era el rey de los dioses y de los hombres. El relámpago era su arma, y cargaba consigo un escudo llamado Aegis, hecho especialmente para él por Hefesto. El águila era su ave favorita, y un águila que lo acompañaba cargaba sus relámpagos.

Hera era la esposa de Zeus, y reina de los dioses. Iris, la diosa del Arcoiris, era su asistente y mensajera. El pavo real era su ave favorita. Hefesto, el artista celestial, era el hijo de Zeus, y Hera, nació deforme, y su madre estaba tan decepcionada de él, que lo lanzó desde el cielo, se dice que el cayó en la isla de Lemmos que fue consagrada a él posteriormente. Ares, dios de la guerra, era el hijo de Zeus y de Hera. Apolo, era el dios de la arquería, el oráculo, y la música, era el hijo de Zeus y Metis, así como hermano gemelo de Artemis. Él era dios del Sol, y Artemis su hermana, diosa de la luna.

Afrodita, la diosa del amor y de la belleza, fue la hija de Zeus y Dione. Otros dicen que Afrodita, nació de la espuma del mar, y que Zéfiro la llevó a través de las olas hacia la isla de Chipre, en donde fue recogida por las Estaciones, y después subió con los dioses. Todos estuvieron encantados por su belleza, y todos la querían por esposa. Zeus se la dio a Hefesto, en gratitud por haber descubierto la manera de forjar relámpagos, y de esta manera la diosa más bella del Olimpo y el dios más feo, se casaron, Afrodita poseía un collar llamado Cestus, que tenía el poder de inspirar amor, sus aves favoritas fueron los cisnes y las palomas, y la planta consagrada a ella eran la rosa y la gardenia.

Eros, el dios del amor, era el hijo y compañero de Afrodita, armado de dardos y flechas que inspiraban el deseo en dioses y mortales. Había también una deidad llamada Anteros, que era algunas veces representado como un vengador del amor no correspondido, así también como el símbolo de la afección reciproca. El siguiente mito es contado acerca de él:

"Afrodita estaba un día quejándose con Metis que su hijo, Eros, seguía siendo un niño, y Metis le dijo que era por que se sentía solo, y que si él tuviera un hermano comprendería que él tenía que crecer acorde a su edad. Anteros nació poco después, y Eros empezó a crecer en tamaño y fuerza rápidamente."

Atenea, la diosa de la sabiduría, fue la hija de Zeus sin una madre, ella salió de su cabeza completamente armada, su ave favorita fue el búho, y la planta consagrada a ella fue el olivo. Hermes, era el hijo de Zeus y Maia, precedía sobre el comercio, la lucha y otras actividades deportivas, incluso del robo, y sobre todas las actividades que requerían de destreza y habilidad. Era el mensajero de Zeus, y usaba un casco y zapatos alados, usaba en su mano un bastón que tenía dos serpientes enroscadas, que se llamaba Caduceo. Se decía también que Mercurio había sido el responsable de haber inventado la lira, y que una vez que estaba paseando por el mar encontró una concha muy grande, a la cual ató nueve cuerdas de lado a lado en posición paralela, en honor a las nueve musas. Mercurio le dio la lira a Apolo, y recibió en muestra de afecto el Caduceo.

Demeter era la hija de Cronos y Rea, y tenía una hija llamada Perséfone, que se convirtió en esposa de Hades, y reina del mundo de los muertos. Demeter, era la diosa de la agricultura. Dionisio, fue el dios del vino, y era el hijo de Zeus y Seleme, representa no sólo al poder intoxicante del vino, sino también su beneficio social y sus influencias benéficas; era también un promotor de la civilización, y mandaba de manera corta en los caminos del amor y de la paz.

Las Musas eran las hijas de Zeus y Mnemosine. Precedían encima del canto, y todo acto que requiera de una memoria fugaz. Ellas eran nueve, y a cada una estaba asignado un arte que realizaban de forma espléndida. Cada una dominaba un departamento particular de la literatura, el arte o la ciencia. Caliope fue la musa de la poesía épica, Clio de la historia, Euterpe de la poesía lírica, Mepolmene de la tragedia, Tersicore de la danza y la canción, Erato de la poesía romántica, y Polymia de la poesía sagrada, Urania de la astronomía y Thalia de la comedia.

Las Gracias eran las diosas, que precedían sobre la danza, los banquetes, y todos los recovecos concernientes a lo social y lo elegante. Eran tres en numero, y sus nombres eran Euprosine, Aglaia y Thalia.

Las Erinas eran tres diosas encargadas de castigar a dioses y mortales que cometieron un acto de maldad y escaparon de la justicia de alguna forma, y que no dejaran de castigar a sus víctimas hasta que se entreguen. Su sola presencia era terrífica y aterradora. Sus nombres son: Alecto, Tisifone y Megara.

Clotho, Lachesis y Atropos, eran las encargadas de hilar y cortar los hilos del destino, de los mortales y los dioses, ellas eran las Hijas de Themis (la ley), quien se sienta al lado de Zeus para darle consejo. Némesis, era una diosa vengativa que representaba la furia de los dioses, particularmente en contra de los tontos e insolentes. Pan era el dios de los campos y los pastores. Su hogar favorito era Arcadia, él fue el dios que dio fama a los Sátiros de ser tan activos sexualmente con sus hermanas las Ninfas.

Los Sátiros eran deidades que los bosques y los campos. Eran concebidos con cabello de caballo que rodeaba la mayor parte de su cuerpo, y con sus cabezas terminadas en pequeños y puntiagudos cuernos, así también tenían pies de chivo. Momus era el dios de la risa, y Poros, el dios de la riqueza.

Las Ninfas eran divinidades femeninas, ellas eran hijas del dios del río local, la belleza de estas divinidades es legendaria, se dice que poseían el don de transformarse en plantas así como de platicar con ellas, las ninfas eran las hermanas de los Sátiros.

Lo que acabamos de leer fue una muy pequeña recopilación de mitos griegos, sus contrapartes romanas son muy parecidas y tienen diferencias mínimas, aunque el panteón romano posee más divinidades que el griego, estas son divinidades "especializadas" en pequeños campos cubiertos más ampliamente por otras divinidades. Todos son el fruto de la pequeña cultura romana, antes de la conquista de Grecia.

A continuación daremos los relatos de los mitos en los cuales basaremos el análisis posterior a nuestra tesis.

Europa

Agenor, hijo de Poseidón y Libia, gemelo de Belo, salió de Egipto, y se estableció en Cannan. Casado con Telefasa, llamada también Argiope, tuvo por hijos a Cadmo, Fenix, Cilix, Taso, Fineo, y una sola hija Europa.

Zeus se enamoró de esta doncella, y envío a Hermes a que sacara el ganado de Agenor y lo llevara a la playa de Tiro. La muchacha tenía la costumbre de ir ahí con sus compañeras a pasear por ella. El padre de los dioses se transform+o, en un toro blanco, de muy bello cuerpo, y de pequeños cuernos transparentes. Al verlo la joven quedó prendada de él y comenzó a jugar con la afanosa bestia, dándole de comer flores y poniéndole collares florales en el cuello, lo mismo que en los cuernos. Al fin ganó la confianza suficiente como para montarse en él y lo condujo hacia la orilla del mar. De repente el toro se sumergió en las aguas y ella llena de espanto se sujetó de uno de sus cuernos, en tanto que en la otra mano llevaba todavía una cesta de flores. Al llegar a las costas de Creta, el dios se transformó a su forma original y allí poseyó a Europa. De esta unión nacieron Minos, Radamanto, y Sarpedón, según otras fuentes el Minotauro.

Análisis

“Esta historia, como en el renacimiento la idea de lo clásico, fantástico, decorado delicadamente, y muy colorido, fue tomada completamente de un poema del siglo III del poeta Alejandro Moscheus, por mucho uno de sus mejores poemas.”

Aquí se puede ver la parte humana de Zeus de la debilidad del hombre en pos de las mujeres, ya que todavía sigue hasta la fecha este problema, el rapto de Europa tal ves sea demasiado fantástico pero de alguna forma u otra es un reflejo de la vida de la forma en que era vivida en la antigua Grecia.

“El padre de los dioses, se transformó en un blanco toro, de muy bello cuerpo y de pequeños cuernos transparentes”

Esta es por mucho una de las escenas de más grande seducción, la forma en que el hombre necesita de la galantería, y de juegos, para conquistar a una mujer, no es tan solo, conocerla para llevarla al lecho, como dirían los griegos de la antigüedad.

La manzana de la discordia:

Se dice que Paris fue un pastor que poseía el don del juicio, hubo una cena de gala en el Olimpo, por lo general, Eris, la diosa de la discordia, nunca era invitada ya que por lo general causaba disputas entre los dioses.

Pero en una ocasión decidió jugar una broma a las diosas más importantes del Olimpo, de esta manera fue al Olimpo y enfrente de Atenea, Hera y Afrodita, lanzo una manzana dorada que decía “Para la más bella”. Las tres diosas, se agacharon para recoger la manzana, y por supuesto las tres empezaron a pelear por la manzana, al ver Zeus la disputa que se llevaba a cabo en el Olimpo, decidió darle el juicio a Paris para probar cuan inteligente era el pastor.

Fue entonces que envío a su hijo Hermes para que hiciera llegar a Paris el mensaje de que el sería el que decidiera quien era la más bella de las tres diosas.

“Obedezco pero con la condición de que las vencidas no se me vuelvan adversarias. Las diosas se lo prometen, Paris dice: basta verlas así. O quieres que se desnuden, tú eres el arbitro a ti te toca fijar las reglas, que se desnuden entonces”

Paris fue entrevistado por las tres diosas en privado, la primera fue Hera, que le prometió a Paris que seria el señor de Asia si le daba la manzana a ella, Paris no se doblegó ante tal ofrecimiento y continuó con Atenea. Atenea le dijo a Paris que lo convertiría en el hombre más bello, sabio, y fuerte de todos los tiempos y que lo ayudaría a ganar cualquier batalla, Paris no se doblegó ante esta propuesta, entonces llega el turno de Afrodita, Paris estaba rojo al contemplar a la diosa desnuda, estaba tan cerca de Paris que casi lo tocaba, y lo empezó a halaga diciéndole que este era muy atractivo y que si le daba la manzana, la mujer más hermosa de todos los tiempo sería suya, Helena de Troya. Paris no lo pensó dos veces y le dio la manzana a Afrodita, y ella le prometió a Paris que en cuanto Helena lo viese ella caería enamorada de él y es así como comenzó la guerra de Troya. . .

Análisis:

Esta es una de las historias más polémicas de los antiguos griegos, ya que en ella los dioses muestran un aspecto humano por demás fortísimo, la envidia, cuando las diosas pelean desdeñosamente por la manzana. La mala Fe que muestra Eris ya que ella está haciendo lo que debe de hacer: causar entropía.

También este mito es el único mito en el que los dioses tratan de dar mordida, eso es casi imposible, que los mismo dioses traten de sobornar a un pobre mortal es en realidad impresionante, también debemos de ahondar un poco más en Eris, la diosa de la discordia, una figura sobresaliente en el panteón griego. Ella es representada como una diosa de 2 caras, ya que tiene la jurisdicción de tanto producir discordia como de la venganza, y de esta última posee las dos facetas que ya hemos mencionado anteriormente, pues Eris es la diosa tanto de la buena venganza como de la mala, es decir ella apoya tanto a la venganza justa como a la negativa.

A fin de cuentas este mito nos enseña que el tomar decisiones, es lo más importante de nuestras vidas y lo son aun más cuando el que las toma somos nosotros ya que pueden dar causa desde pequeños malentendidos hasta la guerra de Troya.

Faetonte:

Helios, el Sol, tuvo un hijo con la oceánide de Climene, que recibió el nombre de Faetonte. Helios nunca lo conoció, aun cuando desde las alturas del cielo le era posible verlo todo, pues Climene hizo lo posible para esconderlo de su mirada, así como para evitar que el niño se enterara de la identidad de su padre.

Pero Faetonte creció, y cuando era todavía muy joven preguntó por su origen a Climene. Tanta fue la insistencia del joven que finalmente la oceánide accedió:

  • Tú eres mortal, hijo, pero eres muy diferente a la mayoría de los mortales. Tu padre no es un hombre, Faetonte; tu padre es un dios. Tu padre es Helios, el dios del Sol.

Faetonte se sintió orgulloso al escuchar aquellas palabras, pero también humillado, pues Helios nunca se había presentado para conocerlo.

  • Pero si mi padre no ha venido a verme -dijo a Climene, yo iré a conocerlo, y haré que me reconozca, que me reconozca ante los hombres y ante los dioses.

Con esta determinación, Faetonte partió en camino hacia el oriente, donde se encuentra el palacio de Helios, desde el que, mañana tras mañana, parte al mando de su carro de fuego, tirado por cuatro briosos caballos celestes.

El joven tuvo que pasar muchos trabajos y penalidades durante el viaje, pero finalmente, una noche, llegó al final de su azaroso camino.

- ¡Guardias, abran las puertas ¡ -ordenó Faetonte a voz en cuello.

-¿Quién grita? -preguntaron los guardias, desde el interior.

-¡Soy Faetonte, hijo de Helios, y vengo a ver a mi padre!

Las puertas del palacio, hecho de oro puro, se abrieron lenta y pesadamente, y Faetonte entró sólo hasta que se abrieron por completo. Cuando el joven llegó al salón principal, ya Helios que había sido despertado por los gritos, lo esperaba, algo molesto, pero muy intrigado.

-Helios -dijo Faetonte. Padre, vengo a reclamar mis derechos como tu heredero; vengo a que reconozcas tu paternidad sobre mí.

-¡Pero que crecido estás, Faetonte! -exclamó el dios, que bello eres. En verdad pareces mi hijo, sólo que tú eres mortal-

-Si soy tu hijo, Helios. Mi sangre tiene una parte divina.

-Así es Faetonte, y me da gusto ver que has tenido el coraje de venir hasta mi palacio para verme. Bien. Muy bien.

-Nunca hiciste nada por conocerme, padre y eso es humillante.

-Pero te amo, hijo. He pensado mucho en ti y en el futuro que he de procurarte.

-Pero a mí no me interesa mi futuro, padre. A mí sólo me interesa este momento y que si es verdad, que me amas, me lo demostrás ahora.

-Pero, hijo, no te precipites. Ya estas aquí. Ahora comienza una nueva vida para ti y para mí; para ambos.

-Espero que así sea, padre. Espero reinar contigo sobre el cielo.

Al escuchar esto Helios se sorprendió y una sombra de preocupación le cubrió el semblante.

-¿Qué quieres decir, hijo?

-Padre, vengo a que me reconozcas ahora mismo; quiero que dioses y mortales, se enteren de que tienes un hijo. Quiero conducir tu carro, quiero que todo el mundo me vea al mando de tus corceles recorriendo el cielo.

-Pero es imposible -dijo Helios, en tono terminante. Eso es imposible.

-Pero es lo que deseo, Helios. Es la única manera en que puedes mostrar el amor que dices tenerme, y la única manera como puedes reparar la ofensa que nos has hecho a mi y a mi madre al no reconocerme.

Todavía duró algo de tiempo la discusión, pero Helios no pudo hacer cambiar de parecer a su hijo, Por fin cuando Eos, la aurora, comenzaba a tender su manto por el horizonte, el dios accedió, aunque sin estar plenamente convencido. . .Preparó a Faetonte, untándole todo el cuerpo un ungüento mágico para evitar que su frágil cuerpo humano se calcinara por el calor del carro del sol. Faetonte se dispuso a conducir el carruaje del Sol, y al principio lo iba haciendo bien, pero la jornada era demasiado larga para el solo poder hacerla, al poco tiempo todos los dioses le iban viendo y Helios estaba muy preocupado ya que su propio hijo iba a morir por haberlo dejado hacer una decisión muy importante, si su padre lo amaba. Como era de esperarse Faetonte, no resistió mucho tiempo ya que el carromato del Sol, debía de ser conducido por alguien tan fuerte como Helios, después de mucho tiempo, no pudo más y el carruaje, fue perdiendo su camino, hasta llegar a quemar la tierra. Lo único que quedó del pobre Faetonte fueron sus cenizas esparcidas por todo el mundo. Helios estaba despechado, pues había sido el responsable de todo lo que había sucedido.

Análisis:

Es importante conocer bien nuestros límites, y saber hasta donde somos capaces de llegar, ya que nuestras vidas pueden pender de estas importantes decisiones, esto es lo que nos enseñó Faetonte, en este mito, que por su naturaleza de moraleja nos enseña importantes lecciones. Primero, el amor que puede tener un padre para con su hijo, ya que por mostrarle su amor, lo llevó incluso hasta la muerte, y por otro lado la soberbia que mostró Faetonte, al intentar hacer algo para lo que el no estaba preparado.

También se puede apreciar evidentemente el error de Helios al confiar tal vez no plenamente, pero confiar en que su hijo podía haber hecho lo que se proponía hacer. Los errores de los dioses son evidentemente humanos.

Orfeo y Eurídice:

Una de las más bellas leyendas heroicas es la de Orfeo y Eurídice. Hace millares de años vivía en Tracia un hombre llamado Orfeo, hijo de Caliope, musa de la poesía épica. Cantaba y representaba tan bien que los animales salvajes acudían a oírle, como asimismo le escuchaban los árboles y aun las rocas. Sus acordes armoniosos acallaban la tempestad y apaciguaban las olas. Se decía que los mismos dioses le ofrendaron su lira. Orfeo vivía feliz con su mujer Eurídice, pero la desgracia lo abrumó, Eurídice fue mordida por una serpiente, y murió antes de que pudieran llevarla a darle los cuidados necesarios. La pena de Orfeo fue inmensa. Buscaba lugares solitarios y contaba su desgracia a las piedras y los árboles. Al fin, determinó descender a los infiernos y suplicar a Hades, que le devolviera a su querida esposa.

Al fondo de un bravo precipicio, al final de un camino subterráneo estaba la laguna llamada Estigia surcada por la barca de Caronte. Llegó por fin a la sala donde se encontraba Hades con su esposa. La mirada del dios se endureció al preguntar a Orfeo como osaba haber entrado a su reino sin haber sido invitado por la muerte. Sin decir palabra alguna Orfeo tomó la lira y empezó a expresar su tristeza con los más melancólicos acordes; después se puso a cantar. Sus versos fueron tan patéticos que el mismo Hades le prometió que Eurídice lo acompañaría hasta la tierra pero bajo una condición: Que Orfeo no volteara a ver a su esposa ni por amor antes de volver al aire libre ya que si lo hacia la perdería para siempre.

Orfeo, loco de alegría, estaba resuelto a no mirar hacia atrás antes de llegar a la tierra. Pasó sin dificultad junto al Cancerbero, el monstruo de tres cabezas, que cuidaba el paso a las puertas del infierno; bastaron unos acordes de su lira para que el terrible perro se tendiera ante sus pies.

Orfeo seguía oyendo los pasos de Eurídice detrás de él. La salida del infierno estaba tan cerca que se veía ya la luz del Sol. Pero de repente, no oyó ruido de pasos. La angustia le hizo perder la serenidad y se volvió.

¡Si, su mujer estaba ahí, justo detrás de él¡ Pero junto a ella también se encontraba Hermes, el guía de las almas, que hacía ya con su mano el brazo de Eurídice para llevársela consigo. Orfeo la vio desaparecer y sólo oyó que musitaba un adiós, un adiós para toda la eternidad.

Análisis:

Llamada por muchos una de las historias más dramáticas, es también un ejemplo de cómo es que los dioses se doblegan ante las circunstancias, Hades es por mucho unos de los dioses más violentos después de Ares, por tener que ser el juez del mundo de los muertos, y aun así perdonó el alma de Eurídice ya que lo conmovieron los finos acordes de la música de Orfeo.

Existe también otra versión de la historia en la cual Orfeo es recibido por la reina del averno, Proserpine, hija de Demeter, joven diosa de la agricultura, y que ella no pudo soportar los acordes de la lira de Orfeo, hasta llegar al grado de llorar.

También de esta misma historia existe la versión de que Eurídice sé cayó y Orfeo se volteó para ayudarla a levantarse. Lo que queremos tratar de hacer con esto es tratar de explicar que las varias versiones de la mitología griega dan lugar a varias interpretaciones y por consiguiente varias versiones.

Para cerrar con broche de oro tenemos el mito del dios humano, el dios que apreció tanto a la raza humana que le dio el regalo más grande: la sabiduría, el inicio de la sabiduría.

Si, el dios del que estamos hablando es Prometeo, un Titán que decidió permanecer neutral en la guerra entre los Titanes y los Olímpicos, ya que él pensaba que lo que hacía Cronos no era digno de un dios, el cometer el acto de comer a sus propios hijos no era un acto digno.

A continuación tenemos el mito recopilado de Prometeo:

Hubo una vez en que Prometeo estaba caminando por la tierra, cuando volteó hacia un lado vio a un niño que corría espantado hacia una cueva. Prometeo se hizo invisible y entró a la cueva. Cuando estaba adentro vio a varias personas tratando de acobijarse y acurrucarse para calentarse, los vio también comiendo carne cruda, y reflexionó:

-Los humanos no tienen ninguna cualidad, es decir cuando los dioses crearon a los animales, a cada uno le dieron diferentes características, como por ejemplo el perro es leal, el león es fuerte y furioso, etc., los humanos no tienen ninguna cualidad establecida.-

Así que Prometeo pensó que sería bueno darnos un pequeño regalo para sobrellevar nuestra existencia. Prometeo no era un dios que pensaba las cosas dos veces antes de hacerlas, así que decidió que era tiempo de hacer que los mortales, tuvieran un poco de poder, fue así como llegó al carro de Helios y robó un poco de fuego divino, este fuego directo de los caballos del carro del sol, lo entregó a una persona de la que nadie se acuerda, y le enseñó a manejar el fuego, lo enseñ+o que con el fuego podía cocinar la comida, que podían hacer uso del fuego para moldear los metales.

De esta manera Prometeo dio el fuego a los mortales, cuando Zeus se enteró de tal acto mando llamar de inmediato al joven Titán y le pregunto que por que había tenido la osadía de dar a los hombres el dominio del fuego, Prometeo le dijo que:

-Es que los mortales viven de una forma vil, no tienen fuego para cocinar los alimentos que poseen y no pueden manejar los metales para protegerse de los demás animales, y por si fuera poco no poseen ninguna cualidad que los diferencie de los demás animales. Los humanos, tienen la virtud de la inocencia y se suponía que seguirían de esta forma para toda la eternidad. ¡Ahora mira lo que has hecho al darles, el fuego¡-

Al voltear Prometeo a la tierra vio que las personas estaban peleando por poseer el fuego y tener su poder, Prometeo había empezado entonces el vicio de la envidia, más tarde descubrieron que podían hacer armas con la ayuda del fuego, y las primeras guerras entre diferentes tribus empezaron, Prometeo fue castigado por Zeus, y lo condenó a pasar la eternidad encadenado a una montaña, en donde sus víseras serían devoradas, por un buitre gigante todas las mañanas y como Prometeo era un dios sus víseras se regeneraban, así que su dolor seguiría para toda la eternidad.

Análisis:

El cuento de Prometeo, nos enseña que los dioses no desean el bien incluso cuando uno piensa en ellos como dioses bélicos y poderosos, como Ares, o demasiado extraños como Priapo.

Prometeo nos enseña la lección de que no todo lo que parece bueno puede ser bueno del todo, ya que sus consecuencias pueden ser fatales, Prometeo fue el primer dios en sentir misericordia por los mortales, y en ayudarlos.

Los dioses de la antigua Grecia han pasado al olvido, los poderosos Titanes que descansaban en el Tártaro han desaparecido, el carro del Sol ya no es conducido por Helios. Los dioses de la antigua Grecia ya no son adorados por los mortales comunes que se han entregado a una religión monoteísta que promete no una eternidad de sufrimiento en el reino de Hades, sino una redención en el paraíso.

Desde la primera huida de los dioses por las manos de Tifón, los seres humanos han empezado a dejar de creer en los dioses, han dejado que poner ofrendas y sacrificios. ¿Será posible que los dioses sean inmortales después de todo? ¿Por qué huir de algo que ellos creen no poder contener?

Un dios puede morir, un dios no es inmortal, los dioses mueren en el olvido, cuando los que alguna vez creyeron en ellos ya no voltean a verlos, cuando aquellos mortales trataron de llamar para sí su atención, cuando los mortales dejaron de creer en ellos. Los dioses son mortales, cuando dejan de existir en la realidad estática de la gente, cuando ya no los recuerdan los dioses griegos pueden morir, es esto y nada más que esto el aspecto que hace a los dioses mortales. Los dioses morirán cuando ya no sean adorados, así es como murieron, ellos, descansan ahora en los que antes fueron sus templos. Afrodita está ahora descansando en Chipre, y Atenea en el Partenón, Poseidón en las profundidades de los mares, Zeus deberá de estar dormido en lo alto del Olimpo.

Los dioses griegos son por esto los más humanos de todos, ya que ellos, dictaron su muerte, su muerte ocurriría cuando ya no los recordasen, cuando ya no creyeran en ellos. Todos pensamos en ellos, son admirados, respetados y por una minoría adorados como ejemplos de templanza y fortaleza.

Los Primigenios, los antiguos, los Titanes y los Olímpicos seguirán dormidos hasta que alguien vuelva a creer en ellos, las preguntas que quedan al aire son:

¿Despertarán algún día? ¿Alguien volverá a adorarlos?

Sólo Cronos lo dirá. . .

Bibliografía:

  • Cabello, Andres, Papiros Mágicos de la antigua Grecia, 1997, ed Grunua, España, pp168.

  • Bulfinch, Edward, Bulfinch's Mythology, Londres, 1896.

  • Fernell, D.G.S, The cults of the Greek States, Oxford, 1895 ss. 5 vl

  • Frazes, A, The golden bough, Londres, 1950.

  • Garybay K., Angel María, Mitología Griega, Ed. Porrua, 1997, México D.F. pp. 197.

  • Hamilton, Edith, Mythology. pp165, ed Post.

  • Preller, L. Griechische Mythologie, Berlin, 1896-1926.

  • Rose, H. I., Handbook of Greek Mythology, Londres, 1928, ed Post.

  • www.pantheon.org

También llamada Gaea, Gaia o simplemente Ge.

Fueron los dioses que eran relacionados con la muerte, como el griego Hades, el egipcio Anubis, el etrusco Voltumma, y el hindú Yackshas.

Este extraño incidente de debe a que los historiadores trataban de igual forma a la deidad romana Saturno y la griega Cronos (tiempo) como uno mismo, la cual, debe de traer el fin para todas las cosas que alguna vez tuvieron un inicio, se dice pues que el devoró a sus propios hijos.

Se decía también que en sus orígenes la palabra lira era usada como un sinónimo, de "concha".

Estas eran también llamadas, Furias o Eumenides. Dependiendo de la referencia tomada para llamarlas, siendo griega, romana o latina.

Mythology, Edith Hamilton. Pág. 100

Mitología Griega, Ángel K. María Garybay pág. 101

También llamada Eride por algunos.

Mitología Griega, Ángel K. María Garybay pág. 194

El decir único es poco probable ya que como los mitos griegos son tan bastos y como fueron pasados por tradición oral, que ellos son casi infinitos, pues incluso después de contar este mito en este trabajo la historia está cambiando un poco, y de esa manera cambian constantemente.

Así como era mensajero de los dioses, Hermes era también el guía de las almas, Hermes es un dios multifacético ya que el también posee el legado de la medicina por parte de Apolo.

Priapo, es una deidad poco conocida en la actualidad fue el segundo dios erectofálico (que siempre tiene su pene erecto) después de los sátiros y silenos. Sus padres son Afrodita y Ares, Priapo nació y Hera los dotó con unos órganos sexuales enormes, y lo condenó con el castigo de que su pene siempre estuviera erecto para que todos los dioses vieran los arrebatos pasionales de su madre, de su nombre se deriva la enfermedad priapismo, que denota la condición constante de Priapo.

Hijo de Gaia y el Tártaro, este monstruo de 100 cabezas, mil colas, y alas capaces de tapar al sol, ahuyento a todos los dioses y los hizo ir hacia Egipto transformados en animales para pedir la ayuda de divinidades como Thot e Isis.