Culto al apóstol Santiago en España

Religión y creencias. Origen. Tradiciones. Sepulcro. Catedral. Iconografía

  • Enviado por: Javier De Rosende Roca
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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El comienzo del culto a Santiago en España

  • Introducción

  • A modo de introducción diremos que Santiago El Mayor o también llamado “Hijo del Trueno” era natural de Galilea y uno de los discípulos predilectos de Jesús. Según la tradición estuvo en España, donde se le atribuyeron muchos sucesos gloriosos. De vuelta sufrió el martirio en Jerusalén, siendo degollado por orden de Herodes. Su cuerpo fue trasladado a España por sus discípulos, que desembarcaron por Iria-Flavia, cerca de Padrón. Como consecuencia de la persecución contra los cristianos se llegó a desconocer el lugar del sepulcro, hasta que entre los años 810-830 fue descubierto y siendo luego un lugar de culto.

  • Historia del culto al sepulcro de Santiago en Compostela

  • Empezaremos diciendo que el culto a Santiago no es el punto básico en la cristianización gallega y tampoco en la española. Para poder estudiar la historia de la cristianización española hay que dejar al margen la supuesta predicación del Apóstol Santiago, que de ser cierta, sería más bien una visita mostrando las ideas de la nueva religión que estaba a nacer, pero que no cuajaron o no llegaron a cuajar con el tiempo.

    Podemos decir que hay tres tradiciones que relacionan al Apóstol y la Península:

  • La primera que menciona la predicación en la península es en el libro De vita et obitu sanctorum utriusqueTestamenti, atribuida a San Isidoro de Sevilla (560?-636), aunque no con suficiente fundamento. A esto hay que añadir que otras menciones mejor documentadas, se remontan al siglo VIII.

  • La segunda, más tardía, es la aparición de la Virgen a Santiago en Zaragoza, el donde está la basílica del Pilar.

  • La tercera es la de su sepultura en Compostela, que según esta tradición, Teodomiro, obispo de Iria halló milagrosamente el sepulcro del Apóstol donde está ahora la Ciudad de Santiago, que en aquella era un monte. Los testimonios que confirman que esta tradición había sido aceptada se documentan hacia la primera mitad del siglo IX.

  • Lo que es cierto es que a partir del siglo IX este “descubrimiento” fue un factor claro para la consolidación de la cristianización del Norte de España, ya que el sur era dominado por los pueblos islámicos y también sirve para hacer frente a estos pueblos y es por ello por lo que tras el siglo X ya todo el Norte Peninsular queda bajo el dominio de esta religión. También podemos decir que la dedicación de Iglesias a Santiago hasta el siglo IX es insignificante.

    Por los testimonios que nos han llegado podemos decir que bajo la época romana y sueva se desconoce por completo la idea del sepulcro de Santiago y también su posible predicación. Más tarde, ya en la época visigoda sólo aparece un posible culto local a Santiago en Mérida bajo unas reliquias con el nombre de Sacti Iacobi, de las que sería su dueño Santiago El Mayor, pero es solo suposición.

    Debemos de tener claro que el hecho de la “invención” del culto de Santiago en el primer tercio del siglo IX no se puede estudiar fuera del marco político-religioso del reino asturiano, aquí se deben de fijar las bases que condicionaron el culto a Santiago en la Compostela y que serían:

  • El rey de Asturias, Alfonso II, crea a principios del siglo IX la sede regia ovetense, en el contexto de un significativo proceso de restauración del orden gótico, a imitación de la sede regia toledana del anterior reino visigodo, y con una doble finalidad: prestigiar el reino astur frente a la cristiandad mozárabe que, a raíz de la reciente disputa teológica en torno a la problemática adopcionista, había resucitado en la persona del arzobispo Elipando de Toledo ambiciones metropolitanas; y otorgar una mayor entidad político-eclesiástica a su reino frente al expansionismo carolingio, acompañado de un poderoso renacimiento cultural.

  • La supervivencia del reino de Asturias estaba amenazada por 2 factores: los pueblos islámicos dentro de la península y el reino carolingio en el Norte de los Pirineos. Además servía para fortalecer los lazos de unión entre los pueblos del Norte peninsular como eran los gallegos y los vascones, que eran los representantes más extremos y culturalmente diferentes del resto.

  • Es en este contexto en el que se va a producir la “invención” del sepulcro del Apóstol Santiago en el año 829, época en la que se crean y se restauran muchas iglesias en todo el reino y empieza a convertirse en un santuario nacional y caso único en occidente, a excepción de Roma, en el que la sede es una sede de tradición apostólica. También en esta época surge un proceso de formación de una devoción a Santiago, necesaria para el arraigo de esa devoción. De esta época son santos como el monje Santo Toribio de La Liébana en sus Comentarios al Apocalipsis difunde una idea favorable a la predicación del apóstol y mismo su trasladación de los restos a Compostela. A partir de esta fecha, pocos años más tarde, el arzobispado de Iria-Flavia se traslada a Santiago de Compostela, que poco a poco empieza a consolidarse pomo gran pueblo y luego como ciudad más importante de la zona.

    El tema del culto a Santiago podemos decir que empieza en los reyes de Asturias, que además de participar en la “invención” del sepulcro jacobeo erigen por la zona templos con advocación a la tumba de Santiago Apóstol y se establecen 2 órdenes monásticas en ese lugar para la protección de la nueva catedral, categoría que llega desempeñar, aunque siempre vinculada a la de Iria. Pronto fue adquiriendo importancia y así pasó a convertirse en una baza que el rey tenía de dominio ya que los obispos que en ella oficiaban eran elegidos por la corte. Esta conversión del templo de Santiago en un santuario nacional es un objetivo que los reyes astures tienen para sus donaciones, que eran referencia al hecho de que eran lugares de acogida de los visitantes pobres y de los peregrinos. Además, otro punto que ayuda a dar más importancia en esta época al culto a Santiago Apóstol es que los reyes lo solicitan para la reminiscencia de las culpas y la consecución de la salvación eterna.

    Al poco tiempo el culto a la tumba del Apóstol empieza a ir más allá de los Pirineos cuando Carlomagno hace suya la lucha contra el adopcionismo para salvar la pureza del cristianismo frente al Islam, que estaba cerca. Esto lo podemos constatar diciendo que tenemos una carta del rey Alfonso III en el año 906 en que da respuesta al clero de Tours en que era nombrada la importancia de la tumba jacobea. Con esto no debemos de caer en pensar que ya había la importancia de las peregrinaciones, porque esto empieza en el siglo XI y que con la seguridad política y económica se pueden permitir el complejo movimiento peregrinatorio. Así en el siglo XI se extiende la costumbre de la peregrinación a Compostela impulsada por Sancho El Mayor, al paso que se impulsa la peregrinación en el Sur de Francia. En el siglo XII la peregrinación vuelve a estar al alza debido a la paz reinante en Castilla y León y que garantiza la seguridad de los caminos; esto da como consecuencia el gran desarrollo de la época que está impulsado por los intercambio comerciales y culturales.

    En el siglo XIII el culto jacobeo sufre unas grandiosas transformaciones para bien del culto, impulsado por dos factores: el primero es la universalización de Compostela como centro de peregrinación cristiano comparable a Jerusalén y a Roma, el segundo es que el primer arzobispo compostelano, Diego Gelmírez, aprovecha el auge del culto jacobeo para impulsar una política de exaltación de la Iglesia de Santiago y que la propone a la curia pontificia, la casa central de Cluny y a la corte del rey de Castilla y León, que esta iglesia particular debía exceder, por su importancia, a las demás iglesia de los reinos hispánicos; con esta importancia podía tomar parte en los botines y rentas que se consiguen de los nuevos territorios que se van conquistando a los musulmanes. Aquí se sitúan en este período las ideas de un Santiago de condición de guerrero cristiano, que dirige personalmente la acción bélica en el campo de la batalla; esto hay que añadir que contaba con el apoyo ideológico de la reforma gregoriana que presionaba para la introducción de los ideales de las cruzadas en la guerra de reconquista. Esta idea del Apóstol Santiago bélico se consolida en los siglos XIII al XV, que es a medida en que se lucha en la reconquista contra los musulmanes y se va tiñendo cada vez más con tonos cercanos al fanatismo religioso y que no era conocido en los primeros siglos de la reconquista.

  • Iconografía en torno al culto al Apóstol

  • Otro punto interesante es la representación iconográfica de Santiago El Mayor, que ha dado lugar a tres tipos iconográficos:

  • El apóstol: se trata de las advocaciones más antiguas, donde aparece vestido con una larga túnica y sosteniendo el Nuevo Testamento en al mano derecha. Esta iconografía la podemos ver en la Catedral de Saint-Sernin de Toulouse y en el pórtico de la Catedral de Santiago de Compostela.

  • El peregrino: esta nueva iconografía es consecuencia de las peregrinaciones a Compostela a partir del siglo XII y se representó a Santiago con el atuendo propio de los peregrinos, es decir, se cubre con un amplio sombrero con veneras incrustadas, se apoya en un bordón y lleva el típico zurrón y la calabaza. Esta nueva iconografía la podemos encontrar en la vieja Catedral de Salamanca y en Montserrat.

  • El caballero: después de la batalla de Clavijo, que es la batalla que se libró en el monte Laturce (Logroño) en el año 844, entre las tropas de Ramiro I de Asturias y las de Abderrahmán, emir de Córdoba, en la que salió vencedora la compañía de rey asturiano y que según la tradición, con ayuda del Apóstol Santiago que aparece montado en un caballo blanco y con una bandera blanca en la mano. Vemos entonces que Santiago toma la figura de un caballero cristiano que monta en un caballo blanco y que arremete contra los moros. Esta imagen la podemos ver en Santiago de Betanzos, en la capilla de Santiago de la Catedral de Toledo, en la Catedral de Santiago y en los lienzos de Dalí, Ribalta, Tiépolo, etc.

  • Conclusión

  • Como conclusión podemos decir que no podemos saber a ciencia cierta si el que está enterrado en la Catedral de Santiago de Compostela es la persona del que deriva el nombre o si es otro, pero siendo o no el Apóstol no quita eso de que la fe con la que invocamos a ese santo no sea válida. Esté o no enterrado ahí no quita que no podamos ir ahí a pedir su intercesión.

    También podemos decir que la historia del culto a Santiago está muy relacionado con la historia general de esta región del Noroeste de la península Ibérica y también la podemos estudiar para conocer la historia de España y casi la de Europa, porque la gente que en ella aparece mucha son grandes figuras que hicieron y marcaron la historia como es el caso de los reyes que potenciaron esto, los papas que intervinieron en este amplio tema y también los arzobispos y canónigos de esta archidiócesis.

  • Bibliografía

  • Aa. Vv.: Diccionario Enciclopédico Espasa, Madrid, 1988.

  • Aa. Vv.: Gran Enciclopedia Gallega, Santiago de Compostela, 1974.

  • Aa. Vv.: Gran Enciclopedia Larousse, Barcelona, 1973.

  • Aa. Vv.: O Apóstolo Santiago e a súa proxección na Historia, Santiago, 1993.

  • Aa. Vv.: Historia de las diócesis españolas: Santiago de Compostela y Tui-Vigo, Madrid, 2002.

  • Martín Hernández, F.: España Cristiana, Madrid, 1982.

  • Martín Hernández, F.: La Iglesia en la Historia I. Visión serena de la Iglesia en el mundo, Madrid, 1990.

  • Trevijano, R.: Patrología, Madrid, ²2001.

  • Este tema lo desarrollaremos por:

    Aa. Vv.: Gran Enciclopedia Gallega, pp. 23-25

    Aa. Vv.: Historia de las diócesis españolas: Santiago de Compostela y Tui-Vigo, pp. 18-74.

    Aa. Vv.: O Apóstolo Santiago e a súa proxección na Historia.

    Cfr. R. Trevijano: Patrología, pp. 356ss.

    Cfr. Aa. Vv.: Gran Enciclopedia Larousse, p. 504.