Política para Amador; Fernando Savater

Filosofía española contemporánea. Filósofos españoles. Obediencia. Rebeldía. Convivencia. Sociedad, poder, democracia

  • Enviado por: Sirkyara
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 15 páginas
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1. HENOS AQUÍ REUNIDOS

En este primer capítulo, lo que el autor intenta hacernos ver, es que desde que nacemos estamos viviendo en una sociedad, ya bien sea por los objetos que nos rodean, las personas y por supuesto las leyes que se rigen. Al conjunto de todo esto se le llama sociedad, y es una palabra clave para poder seguir el libro.

La sociedad se ve como nuestra casa, donde estamos todos y nos sentimos amparados por ella, nos ayuda y nos impide realizar algunas cosas que no son aptas para la misma.

Somos miembros, resultados y productores de una sociedad pero también estamos al servicio de esta y debemos asumir sus reglas aunque no nos parezcan lo más adecuadas y por ello, existen las rebelaciones en su contra. Se trata de una sociedad, es decir, de todo el mundo y por ello no pueden existir reglas que nos beneficien individualmente. Si nosotros hemos sido los inventores de la sociedad, se supone que está más o menos de acuerdo con la mayoría de las formas de pensar, pero aún así, es lógico que no nos sintamos a gusto y necesitemos poner el grito en el cielo aunque no sirva de mucho.

Estamos rodeados de convenciones, que pueden abolirse o ser restauradas por la humanidad, pero son necesarias, incluso aquellas que ni siquiera tomamos como tales, como nuestro propio lenguaje.

Somos humanos y poseemos razón, por eso nosotros podemos realizar más cosas que los animales que sólo se mueven en un marco instintivo y aquí es donde entran las convenciones, que son inventadas y razonadas por el hombre, ya que provienen del instinto, su fin es la supervivencia y la vida más amplia y con una estancia más feliz, pero no son ni puramente instintivas ni racionales.

Somos desde que se conoce el ser humano, seres complicados que no nos conformamos con la vida de un animal común; tenemos inquietud y por ello buscamos la inmortalidad y no nos conformamos con la supervivencia. Vivimos siempre intentando tapar el futuro que nos espera (la muerte) y nos rebelamos haciendo todo aquello que no podremos hacer cuando estemos muertos. Por ello, la sociedad es tan compleja y en cierto modo, según esto, somos sobrenaturales ya que huimos de lo que nos espera inevitablemente, y como somos racionales, lo poco que vivimos, intentamos hacer de nuestra sociedad lo más acogedora posible.

2. OBEDIENTES Y REBELDES

No somos instintiva y automáticamente sociales, pero no por ello dejamos de serlo. La diferencia es que nosotros inventamos formas distintas de sociedad, transformamos la que tenemos, obedecemos y nos rebelamos y hacemos experimentos. Por esto, somos los únicos con capacidad de sublevarnos. Este era el pensamiento de Aristóteles.

También, Kant tenía mucha razón al decir que éramos insocialmente sociables, ya que nos tienen que convencer y obligarnos incluso para que desempeñemos el papel que nos rige la sociedad pero por la simple razón de que queremos obedecer otros jefes y mejores razones para respetar.

Yo estoy de acuerdo con el pensamiento de Kant y por supuesto con Aristóteles, ya que está comprobado que un animal no se rebela nunca ni hace experimentos.

Las palabras claves de este capítulo, son obedecer y sublevarse. Forma parte de la sociedad desobedecer y rebelarnos como obedecer y respetar las normas, por ello seguimos siendo igual de sociables.

Ahora, para entender la política, tendremos que tener en cuenta que es ese conjunto de razones que nos hacen sublevarnos al igual que hacen que obedezcamos.

Existen los anarquistas, que piensan que lo más fácil sería que no hubiera nadie que mandase para que así no tuviéramos que obedecer o rebelarnos y que seguir nuestra conciencia sería lo más adecuado.

Es cierto que por una parte esta forma de actuar puede ser la más adecuada y sería el final de la política pero si cada uno hace lo que ve más conveniente, si hay personas que pueden hacer daño a otras o robar, etc, entonces la humanidad sería un caos. Los anarquistas piensan que eso no sucedería porque dicen que los hombres tenemos tendencia a la cooperación y a la solidaridad, pero yo no estoy tan de acuerdo con esto.

Los anarquistas quieren obedecer a lo que piensan, a la verdadera bondad de la naturaleza humana, suponiendo así, que somos buenos por naturaleza y que no hay razón para pensar en problemas.

Si creemos en el anarquismo y estamos de acuerdo con él, queremos entonces una sociedad sin política y por lo tanto, sin conflictos, pero no sería compatible todo esto con el resultado de una sociedad humana.

Según mi punto de vista, forma parte de una sociedad humana que haya problemas, el choque entre diferentes puntos de vista, los intereses... y por ello somos sociables, porque digo yo que sería más fácil que cada uno pensara lo que pensara y siguiera adelante sin querer saber lo que piensa el vecino o preocuparse por él, y no como hacemos, que nos imitamos unos a otros y nos comparamos continuamente ya que nos preocupan, nos importan. La idea de que haya conflictos, me parece bien ya que ayuda a movernos, es decir, a competir, a intentar mejorarnos pero no conflictos muy grandes que puedan terminar con la armonía general de la sociedad. Por ello a veces es necesaria la existencia de instituciones.

Siguiendo con mi forma de pensar, es inútil querer colectivizarlo todo o que todos estemos de acuerdo en algo. Somos muy parecidos pero cada uno es un mundo y cada uno tiene sus propios intereses. Estas personas que son tan sociables, si lo toman como algo muy en serio, a la hora de la verdad, son un gran problema, los llamados colectivistas.

La existencia de la política, es decir, de un jefe o puesto de mando, tiene como fin, ayudar, prevenir, unir, modificar, organizar, etc... pero también es creadora de muchos problemas cuando intenta resolver otro. Uno de los ejemplos que me ha llamado mucho la atención y que el autor ha nombrado, es la creación de un Todo (una patria, una nación...). Estando por supuesto íntimamente ligado a la religión y que como bien se ha dicho, odia a los extraños y diferentes y lo que es peor, que mucha gente está de acuerdo con esto sabiendo que se obedece sin más a algo o alguien que promueve una injusticia. Pero ahí, ya entramos en otro tema y creo que hay muchas formas de pensar sobre esto, aunque yo expongo mi opinión.

3. A VER QUIEN MANDA AQUÍ

Me parece muy interesante la pregunta que se plantea al comienzo de este capítulo: ¿Por qué obedecemos a un jefe aunque no cumpla más o menos lo que está estipulado?. Y yo tengo otra pregunta: ¿Qué está estipulado? ¿Quién lo ha estipulado?, imagino que es una pregunta absurda y yo creo que se supone que somos nosotros los que hemos inventado las reglas, pero, ¿nosotros?, ¿todos?, ¿cuándo? Y ahora diría que antiguamente se inventaron las “reglas”, pero ¿es que acaso se hizo un consejo y estuvieron todos de acuerdo?, esto me lleva a la conclusión, de que hubo uno o algunos, pero, si es así, llegamos al punto del principio. “Él” es el encargado de modificar ese “libro de leyes” que se toma como algo bendito, ultra correcto y viable, pero... ¿y si no es lo más apropiado?, ¿quién se encarga de cambiarlo?, pues él o ellos. Estamos de vuelta al principio. Y digo yo, que existe la democracia, pero siempre hay uno o unos a los que seguimos, a los que obedecemos y por mucho que podamos expresarnos y “elegir” lo que es mejor para nosotros, siempre hay muchas cosas de las que ni siquiera podemos opinar, (como ese supuesto “libro de leyes” del que hablo, entre otros) ya que están tan asumidas que ni nos damos cuenta de que existen y que pueden ser la raíz de algunos de los problemas que existen actualmente.

Creo, que me he salido del tema aunque espero que todas esas preguntas que dejo sin contestar, tengan su respuesta cuando termine este libro.

Estoy de acuerdo con lo que pensaba Nietzsche ya que todas las promesas que nos hacemos necesitan un controlador, pero en cambio, con Hobbes, pienso que tenía bastante razón al decir que se eligió un jefe por miedo a nosotros mismos, aunque no solo por eso, pero digo yo que si se necesita a alguien para que nos mandase y controlase, ¿acaso no nos estamos infravalorando demasiado?, ¿no somos capaces de conducir nuestra vida nosotros mismos sin ayuda de nadie?, ¿y acaso ese alguien es tan “correcto y maravilloso” que puede controlar que no haya problemas? Digo yo que esa persona es tan humana como nosotros. Hobbes lo veía todo en torno a la lucha y las disputas, no creo que fuera esa la razón principal por la que se eligió un jefe.

Yo no veo mal que exista una persona que ponga orden en la sociedad o que refleje algo en lo que creer, pero sí es cierto que a veces se lo ve como algo sobrenatural, se le engrandece demasiado, o simplemente nos acostumbramos a que esté ahí y ya, por aburrimiento o monotonía obedecemos como corderos.

El autor dice que lo que buscamos de los demás es sobrevivir, yo pienso que es cierto pero al decirlo de esa manera, parece que estar con los demás nos va a dar el agua esencial para la vida o mismamente nos va a ayudar a no morirnos tan pronto. Yo, en mi lugar, diría que lo que buscamos en los demás es compañía, ayuda, vivir agradablemente... pero “sobrevivir” a secas, me parece escaso porque creo que buscamos en los demás algo más que el simple hecho de sobrevivir, sino vivir lo poco que vivimos agradablemente.

También es cierto que la fuerza y la sabiduría son las cualidades esenciales para un “jefe” y que nos sentimos resguardados y cuidados por este y más cuando estamos en grupo, pero a su vez, esto nos hace depender de este personaje superior y nos empequeñece. La pregunta que se plantea: ¿Cómo podemos depender de alguien sin disminuirnos personalmente?, es muy interesante. Pienso que una vez que dependemos de alguien, ya bien sea por el gobierno, o mismamente nuestros propios padres, nos vamos a sentir inferiores siempre. La misma palabra lo está diciendo, estamos dependiendo por lo que se nos quita un poco de nuestra libertad. Si se nos quita esta “porción” de libertad, que es nuestra seguridad, nuestra confianza en nosotros mismos... ¿qué nos queda?. Para mi, la pregunta inicial no tiene respuesta, o solución alguna.

Esta bien depender de vez en cuando de alguien, que nos lo den “todo” hecho si lo miramos de forma optimista, pero también nos regañan y nos prohíben cosas que a nuestro parecer están muy bien hechas, pero esto lo podemos encontrar en nuestros padres, porque son los que nos mandan en casa, pero ¿y los que mandan a nuestros padres?. Se diría que todo es recíproco, nuestros padres pagan a los que los mandan y estos les ayudan, pero aunque quizás sea una forma muy poco objetiva o pesimista de mirar esto, yo diría que tiene poco de recíproco ya que hay muchas cosas que prometen o que deben hacer y pocas que realizan. ¿Están cumpliendo con su deber?. Como dice el libro, antes era fácil, el más fuerte valía, era lo único que importaba, la supervivencia, pero ¿y ahora?. Ahora buscamos lo que ni siquiera se ha inventado, no nos conformamos con que el más grande nos de la comida (cosa que no es cierta), y ellos, buscan enriquecerse y sacar provecho de todo lo que puedan.

La legitimidad, o la justificación de la Ley. Pienso que si la única razón por lo que la Ley está vigente es porque eso era lo que se hacía antes... vale, pero y si volvemos para atrás, más atrás todavía, ¿ a dónde llegamos entonces?, ¿quién ha dicho eso?, ¿dónde están las leyendas?... Es decir, que el jefe es el que proviene del otro jefe que hubo antes, que fue un héroe... Parece más bien una telenovela. Porque mi bisabuelo era un héroe y el más fuerte y sabio, ¿yo también lo soy?.

Aquí también están los sacerdotes, como no, divinidades religiosas, y digo yo: Entonces, ¿aquí Dios o Jesucristo era un héroe, el más fuerte, el más sabio y todos los superiores con poder que lo siguen tienen derecho a dominarnos en masa sin hechos coherentes o pruebas o algo en lo que basarnos más científicamente, solo la interpretación que quieran dar estos “señores” a lo que ellos quieran?. Esta visto entonces, que somos corderos sumisos de nuestros “jefes”, aunque hay excepciones como los griegos que más diría yo que son nuestros salvadores, y como se decía en el segundo capítulo: Rebelación o la búsqueda de algo consistente.

4. LA GRAN INVENCIÓN GRIEGA

Es cierto que la Iliada de Homero, presenta el comienzo de la democracia. Los jefes aqueos se escuchaban unos a otros, decidían como iguales, pero ni caso a los esclavos o a otros que no tuviesen el “título” de jefes. Aquí no se muestra la democracia. No somos iguales, ya sea física o psicológicamente, ni por nuestra posesiones personales, ni por nuestros antepasados, es decir, que como bien se dice, quedó establecido que unos habían nacido para mandar y otros para obedecer. Se formularon leyes según la opinión de los más agraciados y no quedaba otra que obedecer. Estaban obligados, tanto los que mandaban porque tenían a la fuerza que mandar como los que obedecían si querían sobrevivir.

Me doy cuenta, que todo gira en torno a la religión. Mitos, leyendas, dictados de los sacerdotes... pero, ¿por qué?. ¿Cuál es el secreto de estos?, ¿Cómo lo hacen para meterse en el bolsillo a tanta gente?, ¿Qué hace que obedezcamos sin más, sin preguntarnos siquiera a qué estamos obedeciendo?, ¿Cómo es posible que una creencia (A un Dios que ni sabemos que existe realmente) tenga tanto poder de convicción?. Digo yo, que se lo han trabajado muchísimo para estar ahora tan arriba.

Como empezamos diciendo al principio, los griegos veían todas las diferencias entre nosotros, aunque al pensarlo bien, vieron que éstas no superaban a las grandes semejanzas que también existen: Todos hablamos, todos tenemos razón, podemos explicar, rechazar, defendernos, etc... Se dieron cuenta de que el hombre era algo especial, sus capacidades para defenderse, destructoras, etc. Se creó la polis, donde ahí gobierna la libertad del hombre (ahora algo más superior que los dioses, o la naturaleza), es decir: razonamiento, elección, planteamiento de soluciones... Y así se creó la democracia. Se basaba en la isonomía: igualdad en todo y absolutamente para todos y se inventaban por aquellos que debían cumplirlas. La Ley ya no venía ni de dioses ni de naturaleza ni de leyendas, era sólo y exclusivamente producto de los hombres. Pero no todo era un campo de rosas. Aún existían los esclavos, ellos no tenían derecho a participar, ni tampoco las mujeres. Se basaban en que nunca se había dicho que todos los seres humanos sean iguales, sino que todos los ciudadanos atenienses tenían derechos políticos iguales. Ahí es donde estaba el truco. Para ser ciudadano, a parte de ser varón, tenías que tener una edad, nacido en polis, etc... Hubo muchos problemas con la democracia, mientras más libertad había, existía menos tranquilidad. También tuvo sus adversarios, aquellos que decían que fiarse de muchos era fiarse de lo peor, que existen más personas malas que buenas... aunque yo creo que no la mayoría es masoquista y no creo que si vamos a decidir algo que vamos a tener que hacer, elijamos algo malo ya que nos perjudica.

Tenían razón en que la mayoría, tenía concepciones de las cosas sin adentrarse verdaderamente en el significado real. Los temas que solían mantener eran triviales, sin trascendencia alguna y también es cierto que si eran los que decidían ¿cómo iban a hacerlo correctamente?. Aunque al final de todo se llegara a la conclusión de que no es tan buena como parece la democracia y que se salía perdiendo, los griegos preferían discutir entre iguales que obedecer a un jefe superior. Preferían enfrentarse a algo “menos divino”,a una multitud que a un solo ser ¿qué raro no?. ¿Tan importante era?. Pues sí, porque si la naturaleza lo había decidido así, no se podía hacer nada.

La democracia hizo que entre los griegos se conocieran unos a otros. Que hablaran, que los que mandaban (al ser “todos”), pudieran intercambiar opiniones, que salieran a la luz los vicios y pasiones, es decir, que todo lo oculto, todo lo inimaginable, saliera a la luz.

Eran iguales, pero no lo mismo. Existen distinciones aunque nos parezcamos muchísimo, o como se quiera ver, al contrario. Aún así, ellos no potenciaron la competitividad, el camaraderismo, el reconocimiento humano, como por ejemplo, en el deporte.

Se pone el ejemplo de una obra teatral, donde todo tiene su sentido: los coros son las voces del pueblo, está el típico héroe que puede terminar mal si no hace caso... como he citado antes, se conocían unos a otros, se comparaba, se reían, se daban cuenta de que eran distinto. Creo que fue un gran paso para potenciar la sociedad humana.

5. TODOS PARA UNO Y UNO PARA TODOS

En este capítulo, se habla de la evolución de la política, desde los griegos que ya los he citado anteriormente a los protagonistas de la política moderna como son el Estado y el individuo, pasando por las jerarquías feudales, monarquías absolutas...

Tanto el Estado como el individuo están estrechamente unidos ya que el Estado está formado de individuos y cada uno de estos, lleva mucho del Estado dentro de sí. Aquí es donde la razón va tapando poco a poco a los valores naturales, como las leyes de la naturaleza por ejemplo, y el hombre comienza a socializarse más y forma el llamado Estado. Lo que el autor intenta hacernos ver en este capítulo, según mi opinión, es que entre el Estado y el individuo existe un tira y afloja. Mientras que la base del Estado, son las decisiones del individuo éste no se deja llevar por caprichos de los mismos, y éstos según les parezca, deciden rebelarse, obedecer, etc... Cada uno tira para su bando y nunca pueden predominar una idea más que la otra. Es como un pueblo sitiado, acechado por el enemigo, aunque de un momento a otro se pueden unir para calmar el asunto. Así mismo, el Estado tampoco puede predominar demasiado, ya que el individuo pierde iniciativa y capacidad de sus responsabilidades.

El autor, se declina por el individuo, lo cierto, es que estoy totalmente de acuerdo con él. Aún así, lo que me parece increíble, que si nos ponemos a pensarlo bien, estamos hablando del Estado como algo sobrenatural; dioses, o algo así. No, lo cierto es que también son individuos, somos todos nosotros, pero... ¿no hay alguien que lo controle desde arriba?, es decir, ¿el faraón de la pirámide?, ¿se refiere entonces a democracia?, ¿quién decide entonces las cosas?... Me hubiera gustado que el libro me diera una definición concreta, completa y exacta de lo que realmente es el Estado, para poder decantarme por los individuos o por los que los controlan.

La escasa definición del diccionario, me dice que el Estado es una organización política, aunque yo añadiría que también es la centralización del poder. Basándome en esto, la definición que se da de el individualismo, me ayuda a comprender un poco más el extenso tema de la política en el que nos movemos. Cierto es entonces, que el individualismo no es el típico autista, sino al contrario, el que ayuda, comprende y colabora con la humanidad y puestos así entonces diría que estoy de acuerdo con el autor, en que el individualismo no es tan malo como se le pinta.

En este capítulo se habla del derecho. Las formas políticas siguieron evolucionando y el imperio romano creó “el derecho”, regulaciones de los intereses de los individuos, sus conflictos, etc... aunó bajó una misma ley todos los territorios conquistados consiguiendo así una sociedad formada por individuos políticamente iguales y por qué no decirlo, humanamente iguales ya que consiguió reunir personas de diferentes razas y religiones.

Bueno, volviendo a lo del individuo y el Estado, hay dos maneras de colaborar con la sociedad: Pertenecer a ella, es decir, integrándote, identificándote con ella como ocurre cuando perteneces a un equipo de fútbol, o la familia. Y por otra parte, están las personas que participan en ella, voluntariamente como por ejemplo, para conseguir objetivos personales que no se pueden si no te unes a un colectivo.

Nosotros necesitamos sentirnos importantes, saber que nos necesitan, sentirnos identificados con algo, pertenecer a un grupo “x”, pero no es eso lo más importante, sino relacionarte con los demás que te siguen. Para ello, se crearon los Derechos Humanos. Estos, engloban todo tipo de personas, ya sean de etnias diferentes, de colores de piel dispares, de religiones inadmisibles, de diferentes formas de pensar...

Todo esto parece muy bonito, pero también tiene sus problemas. ¿Acaso no es cierto que siempre en un grupo hay un líder?, ¿no hay alguien o algunos que se crean más importantes, ya bien sea porque su padre es el jefe de la empresa “x”?. Sí, eso es cierto, y como no, hay que también existen los problemas de la colectividad. Se crean jerarquías, que más bien, es la razón contraria por la que existen los Derechos Humanos. Existe el racismo, aún sabiendo que todos pertenecemos a una misma especie, o por lo menos eso se creé con “Lucy”, la madre de TODOS. Lo cierto, es que como bien dice el libro, no es en realidad racismo lo que existe, sino la xenofobia. Se tiene miedo a los extranjeros, sus formas de pensar, de comportarse, su religión... ¿Qué me dices de los típicos que gritan “¡Viva España!”. Vale, un “hurra” para España, pero... nos adentramos entonces en un grupo aparte, ¿no somos todos personas?, en cambio, decimos “viva España”, pero no decimos “viva Francia” y somos iguales, racialmente hablando digo yo. Quizás no me explique muy bien, pero a lo que quiero llegar es que existe el Nacionalismo fanático: fanáticos de la Nación, todo lo que no esté dentro o no sea natural de la Nación (es decir, que haya nacido allí) no sirve, no es humano... Vale, yo soy española y muy contenta, pero digo yo que no más orgullosa o menos que un alemán, por ejemplo. El Nacionalismo es estar en una Nación, formar parte de ella, pero los problemas que existen se los pasamos a las demás Naciones. No es esto lo más importante, también nos protege, nos ayuda... aunque si te soy sincera, no me gusta nada la palabra Nación, porque siempre están “los de siempre” que se creen que su Nación es mejor que la de otros.

Cambiando de tema y hablando de los Sistemas Políticos hay que tener en cuenta que antiguamente no éramos tantos como ahora. Ahora es normal que se necesite a alguien que nos represente. Incluso en clase que somos como mucho 30 tenemos un representante, un delegado. Esa persona expone nuestras ideas, es decir, democracia a si a simple vista, pero con tanta gente, llega un momento en que los representantes hacen verdaderamente lo que les interesa. Todo va para nuestro bien (eso dicen), pero ¿es cierto?, ¿No quieren acaso enriquecerse?. Llega un momento en que ya no nos apetece ni votar siquiera. Estamos tan metidos en nuestras cosas personales (el trabajo, la familia), que nos preocupamos simplemente de decir quien puede ser mejor para asesorarnos y mandarnos, porque sí, a mi parecer vale, todos votamos y somos los que mandamos, pero llega el momento en que ellos son los que realmente deciden qué está bien, y qué está mal. A mi parecer, lo de las asambleas y reuniones está bien, pero de todos modos ¿acaso vamos a entrar todos en el campo de fútbol y vamos a exponer nuestras ideas?, sería un caos, no se sacaría nada claro y nadie podría hablar... pero si pasa con 10 personas, imaginémonos que con toda España. Para mí, que se debería limitar el campo de dominio de estos partidos, aunque tampoco sé cómo se podría hacer.

Bueno, menos mal... un capítulo menos. Lo cierto, es que con tanta cosa junta llega un momento en pelín espeso el capítulo.

6. LAS RIQUEZAS DE ESTE MUNDO

Los animales y nosotros: A simple vista tenemos diferencias claras, vale, somos civilizados, razonales... ellos tienen muy claro lo que son, lo que necesitan, no se molestan en nada más. Un error puede llevarles a la muerte, por lo menos nosotros, como tenemos tanta cosas en mente que hacer, nos podemos equivocar, pero no siempre es tan grave como para morirnos por un fallo. Tienen las ideas claras sobre lo que es esencial, importante, vital, tienen pocos caprichos... nosotros no tanto. No son sólo las claramente diferencias que existen entre nosotros, ellos se limitan a vivir tranquilamente. Sus preocupaciones no son si sube la bolsa o baja, si no tengo dinero para final de mes, si me quiere o no me quiere... se limitan a “vivir”. Como bien dice el libro, parece que están programados y aunque lo veamos muy mal, a veces nos vendría bien tener sólo esas preocupaciones y ser menos “excavadoras” con nosotros mismos, porque nos caldeamos demasiado.

Todo esto viene, porque no sabemos lo que necesitamos y qué razón tiene el libro... Puede que sepamos claramente lo que queremos (ideas claras), o lo que necesitamos (nos conocemos bien entonces), pero, ¿acaso no estamos buscando siempre algo más). Creo que somos demasiado exigentes, pero qué le vamos a hacer, esa es una de las cosas por la que “ellos” son animales a secas y “nosotros” animales racionales. Creo que esa canción de no estamos locos que sabemos lo que queremos... no me va cuadrando, por mucho ritmillo que tenga.

Me ha encantado y claro está, muy cierta que es, esta frase: “Los animales buscan, nosotros rebuscamos”. Es bonito saber que tenemos afán de superación (como me dice mi madre que es una de las mejores cosas que existen), que queremos lo mejor, que buscamos comodidad...pero, ¿no nos pasamos un poco?. Lo cierto es que para nosotros nuestra 1º necesidad es QUERER. Querer más y más. ¿Qué los hombres vivimos porque queremos?, hum...eso no lo pillo, creo que necesito un descanso.

Bueno, siguiendo con el tema. Todo esto nos ha traído complicaciones, como no, pero lo peor o a más inrri (como digo yo ahora que se me ha pegado esta frase) es que a todo esto lo llamamos sociedad. Algunos piensan que los más fácil sería volver al estado natural del hombre, pero creo que allí donde vayamos el afán por “vivir más y mejor” nos seguirá el resto de nuestros días.

¿Y si civilizamos la civilización?. Huau, eso me ha quedado bien. Como decía Rousseau, somos buenos por naturaleza, pero todo esto de las posesiones, las disputas entre los demás, la envidia, la codicia, etc nos hacen “malos”, y por eso, lo de civilizar la civilización. Él, le daba mucha importancia a la propiedad. De ahí venían todos o la mayoría de los problemas. Los defectos, que ha hecho que las personas se identificasen con lo que tiene y no como lo que son, fomenta las desigualdades... Pero también ha contribuido a que las personas se independizasen. Por ello, en las ciudades hay mucha desigualdad económica y no te hablo de política, aunque por él, se ha evolucionado mucho también aunque no estoy muy segura de haber utilizado correctamente el término de evolucionar aquí. ¡Ay el dinero!... cuántos problemas nos trae y lo insignificante que parece. Hay que reconocer, que siempre han existido las propiedades, ya sean colectivas como individuales y según Savater, mucho que ver tiene en esto la urbanización.

Como no, tenía que salir el trabajo, que por supuesto, está clarísimo que su buen papel protagonista tiene aquí también. No se puede negar que al ser humano no le gusta trabajar, sólo buscamos tener pan para hoy y mañana y asegurarnos la pensión. Entonces, según esto, estamos diciendo que trabajamos para asegurarnos el mañana ya que no tenemos ni idea de lo que nos puede amparar la vida.

Aquí entra la esclavitud también. Siempre ha habido unos que hacen que otros trabajen. Así se ha seguido siempre, incluso con reformas económicas por muy buenos principios que tengan, creo que no van a conseguir que desaparezcan las desigualdades que existen. Nadie podía estar en contra, por ello los trabajadores se reunían en sindicatos no para destruir este sistema, sino para mejorarlo. Repartir lo que unos tenían por excesivo a otros que eran más bien escasos. Gracias a Karl Marx, se pudo restaurar el capitalismo después de muchos años sin haber sacado nada bueno.

Lo cierto es que no me meto en el comunismo, ni con el marxismo. Creo que aún no estoy cualificada para sacar algo en claro sobre esto, pero aún así, me atrevo a decir, que no veo bien tanto movimiento radical y tirar por borda tantas ideas ya establecidas, pero no me ha parecido mal que el proletariado quisiera rebelarse aunque no lo hiciera de la manera más correcta.

Cambiando un poco de tercio, hoy en día oímos hablar de lo llamado “estado de bienestar” formado por las pensiones, los planes de trabajo, la seguridad social... que según parece, de esto se tiene que ocupar el gobierno. Pero estamos ante un gran problema con esto: el paro. Con la llegada de las máquinas algunos pensaron que sus problemas ya estaban resueltos, lo que ha ocurrido ha sido todo lo contrario. Ahora están en la calle.

Según Friedman, no estoy tan en contra de lo que pensaba. Vale, si hay que pagar impuestos habrá que pagarlos (cosa que no me cuadra mucho), pero si no hay dinero suficiente ni para comer, pues que otros reciban. Quizás mis ideas sobre esto, algo (por no decir mucho) confusas e inexpertas ya que no tengo mucha idea sobre este tema, (lo cierto es que estoy hablando a ciegas) me líen más todavía pero creo que no estaría nada mal hacer lo que propone Friedman, pero ya se sabe, todo es tan complicado...

En nuestro afán de más y mejor, los países ricos “abusaban” de los pobres. No creo que la falta de recursos sea la causa porque hay zonas en los que hay de sobra, el comercio con multinacionales tampoco. Entonces se trata de algo más difícil que empieza en la raíz, en el mismo lugar. Los problemas son muchos, una mala base educativa, un sistema político mal organizado...y como no, la superpoblación, que como yo digo ahora: Es lo peor. Creo que ahí tendríamos que ayudar más de lo que se hace (si es que se hace algo), pero con reformas democráticas para que estén vigentes y que se cumplan los Derechos Humanos por ejemplo.

Oh!, ahora sí que Savater me ha liado por completo. Es decir, que queremos que se desarrollen aquellos que no están desarrollados pero si lo hacemos entonces, el medio ambiente se daña más de lo que está y ahora entramos irreversiblemente en el tema de la ecología. Madre mía, parecía increíble que se pudiera llegar a esto hablando de política.

Como bien dice el libro (bueno, el autor) hay dos tipos de ecología: La ecología-ecología como todos la conocemos (no destruir el medio ambiente, capa de ozono, preservar los recursos naturales...) y los ecologistas-ecólatras que dicen que el ser humano no tiene ningún derecho especial, que los derechos humanos son exactamente igual de importantes que los derechos animales y/o vegetales... Aunque parezca increíble, son los países más desarrollados lo que más se interesan por este problema ecológico, pero no veo yo que hagan mucho. No creo que ahora venga nadie a decir que los trescientos mil que sobran se vayan a tomar viento y que nos dejen vivir la historia irrepetible de nuestra vida, pero bueno, mejor dejémoslo así por ahora que a más de uno se le puede ocurrir si no lo ha hecho ya.

7. COMO HACER GUERRA A LA GUERRA

Bueno, ya estoy preparada para otra sesión intensiva de Savater. Esta trata de el gran problema: La guerra. Según se dice, el “todo vale” es nuestro lema, y por lo que parece es bien cierto. Proviene de la razón y es la cualidad (que tantas veces se ha dicho) por la que nos diferenciamos de los animales. Gracias a éste, somos lo que somos y estamos donde estamos.

Pero vamos a centrarnos mejor en el tema protagonista de este capítulo: La guerra. ¡Oh Dios!, lo cierto es que el dato de las muertes en los últimos cinco mil años me ha impactado demasiado. La guerra ha acompañado al hombre desde su existencia y todo hay que decirlo, no creo que haya sido muy buena compañía.

Cada uno tiene su forma de ver la guerra. Algunos piensan que es “buena” ya que por decirlo de alguna manera, “aterra” a la sociedad y aunque no se sepan muy bien los motivos del por qué está ocurriendo, dicen que sirve para adoctrinar. A mi parecer, no creo que sea la mejor manera de “enseñar” a una sociedad. Mirándola desde un punto de vista individual (otro muy distinto), se ve a la guerra como “mala” ya que hace peligrar nuestra vida y la de nuestros familiares.

A algunas personas les gustan los enfrentamientos sangrientos, las bombas, pero como bien se ha dicho, una vez que se le pone el casco al hijo, todo eso tan divertido cambia de momento. También es cierto, que si a nadie le gustan las guerras ¿por qué se hacen entonces?.

Hay dos grupos diferentes de personas que se oponen a la salvación del mundo de forma bélica:

Están los pacifistas que piensan que la guerra no tiene justificación alguna puesto que surge de la codicia y del orgullo. Los pacifistas tienen una actitud totalmente religiosa. Nada tiene derecho a quitarle la vida a otra persona y menos por una guerra. El problema es que esta resistencia se enfrenta a la guerra de “malas maneras”. Como bien dice el libro al final del párrafo, este pacifismo ayuda a quien lo practica a sentirse mejor que el mundo que lo rodea pero en ningún caso ayuda a mejorar al mundo.

Luego están los antimilitaristas que piensan que vale, que la guerra es mala, pero que no es la madre de todos los problemas que existen. Esta actitud es totalmente política, al contrario que los pacifistas. Piensan que ninguna institución política debe ser abolida si no se sustituye por otra más satisfactoria. El antimilitarista favorece cuando.

-Consigue suprimir el servicio militar por ejércitos profesionales.

-Apoyan a organismos destinados a sustentar el derecho común de los individuos por encima del de la nación.

-Fomentan el control de armamento.

-Se consiga extender mundialmente los avances de la modernidad para todos.

8. ¿LIBRES O FELICES?

Bueno, en este capítulo se habla de los Estados totalitarios. Aquellos que intentan de un modo u otro abolir la libertad individual. Savater (ya con confianza) dice que los seres humanos tenemos miedo a la libertad, lo cierto es que no sé por qué dice esto. ¿Miedo a elegir por nosotros mismos?, vale, ahí puedo estar de acuerdo. Lo que sí apoyo es que el individuo tenga miedo de la libertad de los demás. Si nosotros somos peligrosos teniendo libertad... imagínate los demás haciendo lo que quieren. Creo que a muchos de nosotros nos gustaría saber de antemano lo que el otro va a hacer para poder reaccionar de un modo u otro pero ya que es libre... Como bien se dice, muchos estarían dispuestos a dar su libertad con tal de que otros no la tuvieran y si lo pensamos bien, entonces esas personas son las que piden al gobierno que se restrinja su libertad.

Ser libre conlleva una gran responsabilidad y ser responsable es ser capaz de responder por lo que se hace, es decir, dar la cara y asumir nuestros actos. ¡Uf! Aquí se pone la cosa más difícil ¿no?. También tenemos que ser capaces de dar razones cuando alguien nos pregunte el por qué, es decir, “responder” y como no, para responder se necesita estar hablando con alguien ¿no?, pues eso, “hablar” y estar en democracia con los demás. Todo esto conlleva aparte del citado “responder”, un “escuchar” también. Vale que nuestra opinión por supuesto que es la mejor y quizás la única que sirve, pero es bueno escuchar lo que opinan los demás al respecto. Se tiene que aceptar la derrota, es decir, saber perder.

Luego están los irresponsables, aquellos que siempre dicen que ellos no han hecho nada, que lo ha hecho Fulanito (el típico nombre) o que eso estaba bien en mis tiempos... pero eso sí, cuando hay algo que merece elogio, es el primero que levanta la mano y se echa las flores alabando su buenos actos. Otro tipo de irresponsabilidad es el fanatismo, es decir, que no escucha nada, que su verdad es la única que puede haber y no se condescienden a más razonamientos ¿para qué hacerlo si llevo razón? y se siente responsable ante una instancia superior. Luego está la burocrática, donde nadie da la cara por nadie y típica de las instituciones gubernamentales, ¡Esto han sido los de arriba!, pero... nunca se sabe quienes son los de arriba ¿verdad?, ¿por qué siempre los que mandan, tienen a otros que los mandan más?. El caso es que al final todos salen impunes. Luego está el complemento de estos, los que piensan el gobierno es el encargado de resolverlo todo.

En definitiva, el irresponsable es aquel que no admite la libertad, que no admite las responsabilidades, el que no tiene autocontrol. ¡Ah! Parece ser que hay otro tipo de irresponsable, y es el infantiloide, que puede ser de dos tipos. Aquellos que tienen miedo a los demás y los que se tienen miedo a sí mismos, pero eso sí, una cosa clara, que mientras más prohibiciones haya, mejor girará el mundo.

Pues yo no estoy de acuerdo con ninguno de estos tipos de irresponsables. Siempre lo he dicho, la libertad es algo vital. Se necesita ser libre. Quizás, algunos piensen que están mejor en brazos de papá (paternalismo por ejemplo) o que no serían capaces de decidir por su cuenta todos los problemas que nos acechan diariamente, pero por favor, yo pienso que si nos ponemos, nuestra libertad es tan llevadera como otra cosa cualquiera. ¿Acaso es la libertad un peso?, yo pienso que al contrario, lo que es, es un desahogo total. Poder decidir por nosotros mismos, ya sean las cosas buenas y las malas (que no todo son campo de rosas) es lo mejor que puedes hacer. ¿Qué me dices de la satisfacción personal aunque las cosas no te salgan como querría?, ¿no estas orgulloso/a de que haber decido algo importante por tus propios medios?. Vale que te puedes equivocar, pero ¿es que acaso no se trata de eso?, ¿no estamos aquí para equivocarnos y de vez en cuando (aunque sea remotamente) aprender de nuestros errores?. Bueno, creo que ha quedado bastante claro que amo la libertad ante todas las cosas, debemos ser libre y creo que hay que luchar por ello. Vale, es comprometida y mucho, pero ¿tanto como para encarcelarla?.

Creo que me ido del tema, pero bueno, estábamos hablando de los infantiloides que creen en “la tentación irresistible” o algo así. Es decir, que existe algo que nos hace perder la cabeza y no nos deja tener ideas claras cuando tienes un problema delante y se necesita al Estado para que quite de tu vista esa tentación. Pues la verdad, vaya tontería. Pero bueno, hay que ser tolerantes con estas cosas. Vivimos en una sociedad democrática en la que hay cosas que no nos agradan como bien es de suponer pero aún así, hay que tolerar al otro, no sus opiniones ni su fe sino a la persona en sí.

Todos piensan que las citadas “tentaciones” deben ser suprimidas, pero vivimos en un mundo que nos hace ser tan “raritos” que mientras más se nos dice que no, más hacemos una cosa. Es decir, que no podemos prohibirlas porque a fin de cuentas, se causa el efecto contrario de lo que buscábamos.

Y parece increíble que haya acertado, pero cuando antes he hablado de la tolerancia, resulta que estaba en lo cierto. Hay que tolerar, convivir con cosas que nos parecen absurdas, es decir, ideas, costumbres... pero cada uno es un mundo.

Se habla mucho de la democracia, y estoy de acuerdo con Savater de que hay que tener en cuenta que cuando hablamos de democracia no nos referimos a la opinión de la mayoría solamente o la ley de la mayoría (como mejor parezca). Existe una unidad básica que son las leyes de las que hemos hablado antes y las pluralidad de las formas de vida. Hay que saber convivir, pero no por ello tienes que tolerar comportamientos que van en contra de los principios legales de la democracia.

Bueno, y acabado este capítulo, creo que vuelvo a repetir, lo que párrafos anteriores dije con tanta convicción. Hay que aprender a tolerar a los demás, respetar sus ideas aunque no nos gusten y saber escuchar.

EPÍLOGO: HASTA AQUÍ PODRÍAMOS LLEGAR

Aquí Savater, habla un poco de los distintos tipos de jóvenes que pueden haber, pero eso sí, la obligación de cada uno, como la de cualquier otro es la de aprender y seguir aprendiendo hasta que no existamos aunque seamos más ancianos que Matusalén , porque como bien dice mi madre, “siempre te vas a acostar habiendo aprendido algo”, por lo que me lleva a razonar, que como me voy a acostar siempre, hasta que me muera, pues siempre voy a aprender y que a los viejos más viejos, todavía les queda mucho que saber, digo yo, aunque mucho menos que a nosotros que estamos en la flor de la vida.

Pero lo más importante es que aquí es donde se nos da una definición de “utopía”, un lugar que no existe no porque no lo hayamos conseguido todavía sino porque sería imposible conseguirlo, porque está formada por piezas incompatibles, al igual que en el terreno político en el que no todas las ventajas son ventajosas.

A ver, Savater nos dice que tengamos ideales políticos, pero que no nos de por las utopías que se convierten en sueño para nosotros y pesadilla para los demás (¿?). Los ideales políticos no intentan mejorar la condición humana sino la sociedad humana. Mientras que la utopía quiere a un hombre nuevo, los ideales se conforman con arreglarlo un poquillo. Según dice, el idealista es aquel que se esfuerza por lograr lo posible, no conformarse, pero hay que tener en cuenta que no estamos siempre de acuerdo y que como todo, es progresivo también.

Me ha encantado una de las frases que nos van despidiendo de Savater y que vienen del por qué no nos ha contado lo que va a pasarnos en el futuro, sino lo que ha pasado (más o menos, todo hay que decirlo) en el pasado: “Mucho está profetizado pero nada está escrito”. Y qué razón que tiene...

Bueno, acabando el libro, Savater se pone en plan “madre antes de ir al cole” y no hagas esto, no hagas lo otro, pero debo reconocer, que estoy de acuerdo con él, aunque claro, nunca se sabe lo que haremos el día de mañana.

MI OPINIÓN

Bueno, menos mal que he acabado ya el libro, debo reconocer que es algo... “consistente”, diría yo, que mucho, mucho tema y muy complicado, escrito en “tan poco” libro (¿tan poco?...jajaja). Pero siendo sincera y realista, creo que la intención didáctica de este libro viene fenomenal. Es cierto que los jóvenes de ahora, y yo la primera, no tenemos ni idea de política, oímos todos los días en el telediario que este partido se mete ahora con este otro, que hay problemas de raíz con los grandes “jefes”... pero más de una vez me han entrado ganas de rebelarme contra mi ignorancia sobre el tema y no dejar de pregunta por qués. Ahora, aunque me he metido muchos conceptos demasiado nuevos de golpe y creo que necesito un tiempecillo para digerirlos, le doy las gracias a Savater por haber hecho “ameno” (dentro de lo que engloba ameno, ya que hay que tener en cuenta que un libro obligado que exige un trabajo donde te van a calificar y por decirlo de alguna manera, puede ser decisivo... pues como que no puede ser muy ameno) pero bueno, a mi me ha servido de gran ayuda. Al menos, ahora puedo defenderme un poquito más en este tema tan tabú como tenía como es la política.

Cierto es que en algunas cosas he discrepado con Savater, pero debo reconocer, que en la mayoría he estado de acuerdo con sus creencias, y mira que me ha dado rabia, porque con lo que me gustan a mi los debates, quizás hubiese podido hacer este trabajo algo más personal aunque eso sí, inexperta sobre el tema, diría yo, pero bueno, he hecho todo lo posible, y estoy contenta de haber cogido lo esencial o como se dice ahora, los contenidos mínimos que exige en libro.

También es verdad, que empecé el libro un poco en contra de todo esto de la política pensando que no me iba a enterar de nada y poniéndole pegas a todo lo que se decía. Creo que está bastante claro en los primeros capítulos cuando me pongo a preguntarme cosas algo absurdas o algo evidentes o simplemente, que no tenían respuesta. Podría cambiar esos capítulos, pero no veo el por qué de ocultar como ha sido el desarrollo y mi cambio de actitud a medida que iba cogiéndole el tranquillo a Savater y a sus enrevesadas y enrolladas definiciones y opiniones.

¡Ah!, ni que decir tiene, que me han parecido muy original e interesantes los “vete leyendo” pero claro, con los estudios, no creo que pueda leerme todos los libros que se citan pero alguno tengo en mente que creo que me ayudaría a seguir puesta en el campo este de la política para no perderme demasiado.

En conclusión, que este libro, merece mi aprobación o como podría decirse, le doy el visto bueno, y yo se lo recomendaría a todos aquellos que estaban tan perdidos como yo y con ganas de mover el mundo para que si es posible podamos sentirnos un poquito más a gusto y seguir desarrollándonos para hacer nuestra vida más agradable.

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