La familia de Pascual Duarte; Camilo José Cela

Literatura española contemporánea. Narrativa expresionista. Realismo social. Argumento. Género literario

  • Enviado por: Antonio Rosillo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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- La familia de Pascual Duarte.

Esta novela son las supuestas memorias escritas por un condenado a muerte que quiere contarnos cómo ha llegado a ese trágico final.

En una "Nota del transcriptor" que aparece al comienzo de la novela, el autor nos hace creer que ha encontrado el manuscrito en una farmacia de Almendralejo (Badajoz) y lo ha corregido omitiendo pasajes de mal gusto.

En una carta que el protagonista envía a un señor de Mérida, le explica que le queda poco de vida y le pide que guarde las memorias que ha escrito durante su estancia en la cárcel y que le han servido para reflexionar sobre sus culpas. Dice que no se las envía para pedir el indulto "porque es demasiado lo malo que la vida me enseñó" (página 21).

Aparece luego una cláusula del testamento de Don Joaquín Ibarra, el señor de Mérida al que Pascual Duarte envía sus memorias, en el que ordena quemarlas, aunque si se libran de este destino durante 18 meses "sin mediar malas artes de nadie" (Página 22) da permiso al que encuentre el manuscrito para hacer con él lo que quiera.

El manuscrito propiamente dicho comienza con el protagonista diciendo que él no es malo, sino que sus crímenes son consecuencia de su destino.

Cuenta que nació hace 55 años (o sea, que cuando escribe estas memorias tiene esa edad) en un pueblo a dos leguas de Almendralejo (Badajoz). Es un pueblo pequeño y mísero. La casa más grande es la de D. Jesús. Pascual Duarte vive a las afueras del pueblo y se dedica a cazar y pasear con su perra. Un día su perra se queda mirando fijamente y él piensa que le va a culpar de algo y le pega un tiro.

En el capítulo 2 habla de su niñez "de la que no guardo muy buenos recuerdos". Su padre, Esteban Duarte Diniz, era portugués "y cuarentón cuando yo niño" (página 35) Había estado preso por contrabandista y le pegaba. Siempre estaba peleándose con su madre, que tenía pinta enfermiza, blasfemaba mucho y bebía. Fue poco a la escuela, pero aprendió a leer y a escribir.

Cuando era pequeño nació su hermana Rosario, en un parto largo y difícil. Nada más nacer, su padre le pega a su madre y se va dos días de casa sin decir nada. Su padre no le hace caso más que a ella y cuando está delante no monta broncas en casa.

A los 14 años Rosario se va de casa y se da a entender que entra en una casa de prostitución en Trujillo, pero a los cinco meses vuelve muy enferma y está un año en coma. Cuando se cura se vuelve a ir a Almendralejo y allí conoce a Paco "El Estirao" que es un chulo que se aprovecha de ella. Un día se encuentran Pascual Duarte y él y discuten.

Su madre tiene un nuevo hijo de su relación con el señor Rafael. Se llama Mario y su nacimiento coincidió con la enfermedad de su padre, que tiene la rabia. Lo tienen que encerrar en la alacena y allí aparece muerto a los dos días.

Mario es un niño enfermo y desgraciado. Un día el señor Rafael que desde que murió su padre está en casa, le pega. Su hermana lo recoge del suelo. Cuando se va el señor Rafael, la madre lo consuela ("la única vez en su vida que le vi sonreír" página 60).

Cuando tiene 10 años, Mario aparece ahogado en un barril de aceite. Su madre no llora por su muerte y Pascual Duarte comienza a odiarla por ello. El entierro es pobre y aburrido. Después del entierro, se queda sentado en la tierra mirando la tumba y entonces ve a Lola. Le mira las piernas y Lola le dice que es igual que su hermano. Se pelean y Pascual Duarte la sujeta y le muerde. Ella le dice que no es como su hermano, que es un hombre.

En este punto de la historia (comienzo del capítulo 6) deja 15 días de escribir porque está en juicios. Le han cambiado a una celda mejor y por la ventana ve pasar a dos hombres, una mujer y un niño. El niño le recuerda a su hermano y la mujer a su madre.

En el capítulo 7 continúa contando su vida. A los cinco meses del entierro de su hermano, Lola se queda embarazada. Van a casa de su madre y le dicen que quieren casarse. Esa noche duermen allí juntos. Pascual Duarte va a hablar con el cura sobre la boda.

Se casan el 12 de diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe, y se van en yegua a Mérida en donde pasan tres días, "quizás los tres días más felices de mi vida" (Página 84). Al entrar en Mérida, la yegua golpea a una vieja. Pascual Duarte le da un real. Su mujer se ríe y él lo toma como un presentimiento. Los dos primeros días no pisan la calle, pero al tercero viene a buscarlos la policía por el asunto de la vieja. Le dan seis pesetas al nieto de la vieja y se marchan.

Regresan al pueblo (que ahora sabemos que se llama Torremejía). Pascual Duarte se queda en la taberna y manda a Lola a casa. Canta y bebe con sus amigos y Zacarías le dice algo de un ladrón. Pascual Duarte cree que lo dice por él y le da tres navajazos en el hombro.

Pascual Duarte se va a casa con sus amigos. Cuando llega a su casa su mujer ha abortado por una caída de la yegua. Pascual Duarte va a la cuadra y la mata. Tras esto se queda muy deprimido durante un año entero. Lola se vuelve a quedar embarazada. Se vuelve "huraño y montaraz" y riñe mucho en casa. La perra, que también está embarazada, aborta tres perrillos. A Pascual Duarte le da mucha pena.

El embarazo va muy bien y tienen un hijo al que llaman Pascual. Su padre tiene miedo de que se muera. A los once meses, un "mal aire" penetra por la ventana y el hijo se muere.

Las tres mujeres que hay en su casa (su mujer, su madre y su hermana) no lo consuelan, sino que le amargan aún más la vida porque estaban todo el día recordándole al niño. Lola se enfada con él y le dice que es como su hermano. Su madre, por su parte, no entiende su pena. Le dice a su hermana que las otras dos piensan de él que es un hombre maldito. Piensa en matarlas.

En el capítulo 13 está un mes sin escribir tumbado en la cama. Añora la tranquilidad y se confiesa. Pasa mucha vergüenza y no puede dormir en toda la noche.

Pascual Duarte se marcha de casa. Va a Don Benito y toma el tren para Madrid con intención de ir a América. En Madrid duerme en un banco y luego se calienta en una hoguera con unos obreros. Para hacerse amigo de ellos manda a un chico a por vino y el niño se va con el dinero. Los invita a café y Ángel Estévez, uno de ellos, se ofrece a alojarlo en su casa por 10 reales, aunque luego le ganaban otros tantos entre su mujer y él a las siete y media.

En Madrid se dedica a comprar algunas cosas y a ir al café-teatro. Un día van a pasear por el Retiro y Ángel Estévez discute con un hombre por que había mirado a su mujer (era muy celoso). Se insultan pero no llegan a las manos y a Pascual Duarte le asombra que tengan tanta paciencia y no lleguen a pegarse.

A los 15 días se marcha a La Coruña en tren. Ve el mar por primera vez y le impresiona mucho. Pregunta por el precio del pasaje a América y resulta tan caro que no puede pagar ni la mitad. Se pone a trabajar en lo que le sale: llevando maletas y fardos, como pinche de cocina, de sereno en la Fábrica de Tabacos y finalmente en "casa de la Apacha", una casa de prostitución en la que sirve para hacer recados, para despachar a los clientes que montan escándalo y de "un poco de todo". En esa casa estuvo año y medio, al cabo de los cuales le entra la "morriña" y regresa a casa pidiendo dinero prestado.

Cuando llega a su casa, nota a su mujer muy cambiada. Le dice que va a tener otro hijo y Pascual Duarte quiere que llame a la señora Engracia, una vecina que le había ayudado en los partos anteriores, para que aborte, pero ella no quiere.

Su madre le evita siempre que se encuentran en casa y él sospecha que ha sido la "alcahueta de todo", es decir la que ha convencido a su mujer para que se fuera con otro.

Su mujer no quiere decirle de quién es el hijo, pero al final, Pascual la coge con mucho cariño y ella le dice que el padre es Paco El Estirao y después se muere.

Pascual Duarte va a buscar a Paco El Estirao, pero este huye al saber que ha vuelto. Va a preguntarle a su hermana Rosario, a la que encuentra muy aviejada. Rosario no sabe nada y se vuelve con él a casa. Allí lo cuida muy bien.

Un día le dicen que El Estirao está por el pueblo, pero antes de que vaya a buscarlo, se presenta en su casa para llevarse a la Rosario. Pascual Duarte no le deja marcharse, le pega a Paco El Estirao con una banqueta y lo tira al suelo con "los huesos de la espalda quebrados" (Página 146). El Estirao saca un cuchillo y promete matarle cuando se cure. Pascual Duarte lo arrastra fuera de casa y le dice que no lo mata porque se lo ha prometido a su mujer, pero discutiendo con él le pisa el pecho y lo deja allí muerto.

Lo condenan a 28 años por el asesinato y lo encierran en la cárcel de Chinchilla (Albacete), pero como trabaja en la zapatería del presidio y tiene buena conducta, a los tres años lo sueltan. Piensa entonces que si se hubiera quedado en la cárcel hubiera sido mejor.

Vuelve a casa en un tren que tarda día y medio en llegar. Llega a la estación y allí no le espera nadie. Va a su casa andando y al pasar por el cementerio siente miedo y echa a correr. Se cruza con dos hombres que van hablando de él pero no le reconocen.

Cuando llega a su casa su madre no parece alegrarse de verlo. Su hermana se ha vuelto a ir a Almendralejo y se ha liado con el señorito Sebastián (el hijo del farmacéutico, que había sido su padrino de boda).

Su hermana Rosario va a verlo y le dice que le ha buscado una novia, la sobrina de la señora Engracia y se casa con ella. Se llama Esperanza y es muy limpia y ordenada, muy religiosa y mística.

La madre de Pascual Duarte no puede ni ver a Esperanza y le hace la vida imposible. Pascual Duarte se plantea matarla y huir. El 10 de Febrero de 1.922 es el día que elige para hacerlo. Cuando se van a la cama se levanta y va a matarla, pero duda y no se atreve. Después de mucho rato su madre se despierta y luchan. Su madre tiene mucha fuerza, le muerde el pezón izquierdo y se lo arranca de cuajo. Entonces aprovecha para clavarle el cuchillo en la garganta, matarla y huir. Al salir choca con su esposa, que lo ha visto todo, pero echa a correr.

Aquí acaban las memorias de Pascual Duarte. La novela sigue con una nota del transcriptor que dice que aunque ha buscado en la farmacia de Almendralejo en la que había encontrado el manuscrito no ha encontrado más papeles.

El transcriptor, es decir el autor de la novela, supone que Pascual Duarte volvió al penal de Chinchilla y que allí permanece hasta que comienza la guerra (1.936). Durante "los quince días de la revolución" (seguramente serán los días del alzamiento) mató al Sr. González de La Riva (el que tenía la casa más grande del pueblo).

La carta del principio con la que envía el manuscrito al señor de Mérida dice que por el tipo de tinta empleada, se ha dado cuenta de que la escribe entre los capítulos 13 y 14, lo que demuestra que no es tan olvidadizo ni atontado y que escribe esas memorias para que le indultaran,

Siguen dos cartas, una del que era párroco en la cárcel que le dice que Pascual Duarte "parecía una hiena, pero en el fondo era un manso cordero" (página 181) que hacía lo que hacía por que le obligaban las circunstancias de la vida. Dice que cuando lo iban a ejecutar tuvo mucho aplomo y serenidad pero en el último momento los perdió. En la otra carta, un guardia civil que estuvo con él en la cárcel dice que era el preso más famoso que tenían y que estaba loco. Desde que confesó sus crímenes hacía penitencias y ayunos y se pasaba los días escribiendo. Un día le pide, no sabe si en tono de súplica o de mandato, que envíe una carta al señor Barrera de Mérida.

Dice también que su muerte fue corriente y desgraciada, aunque "al principio se sintiera ¡Hágase la voluntad del Señor!.Flamenco y soltase delante de todo el mundo un que nos dejo a todos anonadados, pronto se olvidó de mantener la compostura", "y terminó sus días escupiendo y pataleando, sin ningún cuidado de los circunstantes y de la manera más ruin y más baja que un hombre puede terminar; demostrando a todos su miedo a la muerte."(Página 185).