Teatro romántico

Romanticismo. Don Juan Tenorio. Drama. Temas románticos

  • Enviado por: Sirona
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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TRABAJO TEATRO MODERNO

1.- Describa las condiciones esteticas e historicas del Romanticismo

2.- Como se manifiesta el pensamiento filosófico del romanticismo en el prologo de Cronwell de Victor Hugo?

3.- Establezca la relacion de Don Juan Tenorio con el Romanticismo.

Respuestas:

1.- Es difícil definir qué sea el romanticismo. Su carácter revolucionario es incuestionable. Supone una ruptura con una tradición, con un orden anterior y con una jerarquía de valores culturales y sociales, en nombre de una libertad auténtica. Se proyecta en todas las artes y constituye la esencia de la modernidad.

    Aunque la unanimidad del movimiento romántico reside en una manera de sentir y de concebir al hombre, la naturaleza y la vida, cada país produce un movimiento romántico particular, distinto; incluso cada romanticismo nacional desarrolla distintas tendencias. En Francia o en España se suelen distinguir un romanticismo de apariencia católica y nacional de otro más liberal y materialista. En Alemania o Inglaterra se diferencia un primer romanticismo de un segundo movimiento, más maduro y menos teórico.

El Romanticismo significó un cambio de gusto de la época y de las teorías estéticas de la creación. Lo moderno frente a lo neoclásico, simbolizado en lo francés y en la imitación de los modelos antiguos. Lessing ataca el teatro francés clasicista, propone imitar a Shakespeare y crear un drama nacional. Herder defiende la existencia de un espíritu nacional ligado al idioma cuyo desarrollo es la historia de cada país; la manifestación de ese espíritu en las creaciones del pueblo y en los grandes poetas, sobre todo en la Edad Media cristiana. En Inglaterra revive el interés por la mitología y tradiciones medievales escandinavas o celtas y se cultiva un nuevo sentimiento ante la Naturaleza. Goethe su Fausto, busca un sueño imposible de inmortalidad.

2.-Victor Hugo esta considerado como una de las figuras más universales de la literatura francesa. Fue el máximo representante del romanticismo en su pais, y uno de los principales impulsores de este movimiento. Llevo a sus obras su espiritu libertario e inconformista, que lleno con grandes dosis de sentimentalismo y anécdotas historicas. En sus obras sie,pre volcó su ideología liberal, que le obligo a exiliarse de su pais mas de una vez.En 1927 Victor Hugo escribe la obra teatral Cromwell, en cuyo prólogo pide un cambio de estilo hacia un teatro más libre y sin las restricciones del clasicismo. Este escrito se convierte en el primer panfleto del romanticismo francés.

3.- El tema del romanticismo ha sido suficientemente estudiado para que le dediquemos aquí atención detenida. De ese movimiento revolucionario, que abarca todo, desde política a las letras, nos interesa aquí el aspecto histórico, el retorno a la Edad Media y la revalorización de dramas y dramaturgos del Siglo de Oro, tan despreciados en la centuria clasicista anterior.

Don Juan Tenorio es la obra más representativa del teatro romántico español con su poder de parodia clásica. En la parodia hallamos todos los elementos de la obra seria, pero sin bases para la credibilidad. En efecto, el drama en cuestión es un muestrario de ecos del Siglo de Oro. Según el propio Zorrilla, su Don Juan es una refundición del Burlador de Sevilla y del Convidado de piedra, de Zamora. Con técnica y sensibilidad románticas el poeta revive de nuevo la figura mítica del libertino, creada por Tirso. A esto alude Ortega: “El Don Juan de Zorrilla no pretendió nunca ser una nueva interpretación del tema donjuanesco, sino todo lo contrario: un retorno a la imagen más tradicional y tópica de la leyenda”. Pero es un retorno que implica ciertos cambios debido a los presupuestos literarios de la época en que se concibe. Esta ductilidad del personaje para aparecer en múltiples reencarnaciones disminuye el carácter de parodia de sus representaciones, escribe acertadamente el profesor Morón-Arroyo en su Introducción a El condenado. Y cita, en confirmación, un párrafo de Kierkgaard donde describe a don Juan como un individuo en constante formación y crecimiento, pero jamás adulto y concluido.

Sus rasgos de héroe romántico y lo esencial de la intriga y acción cobran vigor con la presencia del antagonista Luis Mejía, sucesor en vario aspectos del marqués de la Mota, de Tirso, de una personalidad paralela a la de don Juan, si bien más esquemática y desdibujada. La escena de las apuestas tiene un claro antecedente en El condenado tirsiano cuando Enrico, rodeado de amigos en Napoles, relata la serio de crímenes de su vida pasada. El rígido código del honor clásico está representado en don Gonzalo de Ulloa con la misma inflexibilidad que en los dramas calderonianos. Brígida encarna la tercera celestinesca de la mejor tradición literaria. Ciutti es la “figura del donaire”, tan esencial en el teatro del Siglo de Oro. Lucía, por su parte, es la criada clásica, materialista e infiel, que vende a su ama al primer brillo de oro. La unión del tema del “burlador” con el del “convidado de piedra” y su banquete macabro, es una lógica poética superior a las comedias anteriores de Tirso y Zamora. Pero la gran contribución de Zorrilla y del romanticismo al tema donjuanesco es la bella creación de doña Inés, ángel de amor, “Virgen María” medianera, que hace posible la salvación del libertino. La Inés del Capitán Montoya es, sin duda, un antecedente esquemático. La salvación por el amor sitúa de lleno el drama dentro del gusto romántico. Aunque Zorrilla sigue aquí la trayectoria ya iniciada por Zamora (cuyo don Juan se arrepiente y apela a la piedad divina), al unir los nuevos elementos de mujer y amor, contribuye a ese alto sentido de redención romántica.

El estilo del drama está en armonía con el tono paródico propio de estas obras románticas. A parte de algunos desdichados intentos de habla populachera, los personajes usan un castellano moderno, si bien salpicado de cierto arcaísmos, dichos, giros, juramentos e interjecciones, que abundan en los dramaturgos del Siglo de Oro. El breve diálogo en italiano entre don Juan, Buttarelly y Miguel es también un remedo de recursos parecidos de la comedia clásica. En Lope son frecuentes generalmente con fines cómicos y en labios del gracioso. Zorrilla ha querido aquí dar sin duda cierta gracia y exotismo a la escena, a la vez que un tono realista.

Una acumulación de motivos románticos invade el drama. Al misterio inicial del héroe, acompañan elementos carnavalescos como antifaces, máscaras, disfraces y embozados, duelos y peleas callejeras, apuestas sobre vicios y crímenes, el tiempo con calidad dramática, la noche de luna y misterio en las calles sevillanas, encarcelamientos, tapias de convento asaltadas, celdas de clausura mancilladas, sacrilegio y rapto, caballos briosos apostados y bergantín fugaz dispuesto, el río Guadalquivir profundo y enigmático, muertes a fuego y espada y huida veloz del héroe arrebatado por un vértigo infernal de desesperación. Esto en la Primera Parte, todo envuelto en movimiento, dinamismo y acción. Don Juan es una tromba, una vorágine, que arrebata todo a su paso.

La Segunda Parte se abre en el panteón de la familia Tenorio. Sepulcros, estatuas de piedra, sauces llorones inclinados sobre las tumbas y cipreses enhiestos hacia lo alto en una noche de luna plateada y gélida. Pasos meditabundos y nostálgicos de don Juan entre el misterio de tumbas que sobrecogen, sombres de ultratumba, la estatua animada del Comendador, invitación temeraria. Banquete, brindis, euforia en casa de don Juan, seguido de duelos y muerte. Cena paródica en el sepulcro del Convidado de piedra, espectros, osamentas, sudarios y sombras macabras. El reloj de arena, implacable, marca el último instante. Campanas fúnebres y cantos funerarios. Arrepentimiento y apoteosis final del amor. Dos almas brillantes como llamas ascienden hacia el Empíreo entre músicas angelicales al esclarecer el alba de un nuevo día que aterrará a los Sevillanos.