Suicidio

Historia. Calificación moral y jurídica. Legislación en estados modernos. Causas. Depresión. Tratamientos. Psicología. Suicidas egoistas, anónimos y altruistas. Estadísticas. Casos

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  • País: Chile Chile
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EL SUICIDIO

INTRODUCCIÓN

El trabajo que ha continuación presentamos trata del siguiente tema:

EL SUICIDIO.

Estamos seguras de que con este informe conocerá todo lo relacionado con el suicidio, ya sea trastornos, causas, estadísticas de personas que se han suicidado, opinión de la Iglesia, leyes y una breve historia. Al mismo tiempo nos ayudará a que nosotras tomemos conciencia de lo importante que es la vida y tener nuestros valores firmes.

SUICIDIO

Acción de quitarse la vida en forma voluntaria. El suicidio se ve en todas las clases sociales desde los tiempos más antiguos, sin embargo, con el tiempo la sociedad ha cambiado su actitud con respecto a este tema, sobre todo su frecuencia.

HISTORIA

En la Europa antigua, el suicidio era considerado incluso un acto honroso. Los romanos admitían muchas razones para su práctica, incluso el filósofo Séneca lo engrandecía, diciendo que éste era el último acto de una persona libre.

Sin embargo, para San Agustín, el suicidio era un pecado. En los primeros concilios de la Iglesia Cristiana decretaron que aquellos que cometieran suicidio no se les aplicarían los rituales ordinarios después de su muerte.

En la época medieval, la Iglesia ordenó la confiscación de todas las propiedades del suicida y el cadáver sufría todo tipo de humillaciones. Hoy, el suicidio se condena en las religiones cristiana, judía e islámica.

En la antigüedad no se nombran mayores casos de suicidios, con excepción de cuatro casos de suicidios que aparecen en el Antiguo Testamento, los más conocidos son los de Sansón y el del Rey Saúl, quienes se quitaron la vida para escapar de las torturas o de su muerte en manos enemigas.

En la Grecia y Roma Antiguas, la actitud con respecto al suicidio era muy variada, desde su tolerancia y glorificación, hasta su condena más absoluta y estricta. Algunos filósofos consideraban que el suicidio era el medio ideal para evadir sufrimientos, mientras que otros como Platón lo rechazaron por razones muy unidas al cristianismo.

Durante la edad media, la Iglesia Católica consideró que el suicidio era como un homicidio y que atentaba contra la facultad divina de disponer de la vida. Como consecuencia, el cuerpo del suicida no podía ser enterrado en suelo sagrado. A partir de la Revolución Francesa de 1789, los castigos prescritos por el derecho penal y canónico para las tentativas de suicidio, fueron desapareciendo de las legislaciones europeas. No obstante, estos países y la mayoría de los estados americanos crearon códigos penales para castigar severamente la inducción al suicidio.

Actualmente la situación legal con respecto al suicidio ha cambiado, porque se ha tratado de dar mayor comprensión a las causas psicológicas que llevan a la persona a tomar esta determinación.

De ahí que en muchos países se crearon, a partir de la década de 1950, numerosos centros y organismos especializados para su prevención.

CALIFICACIÓN MORAL Y JURÍDICA DEL SUICIDIO

Hay tres definiciones para el concepto de suicidio: para algunos el suicida es un ser de fortaleza admirable, para otros un loco que merece compasión, y por último, un criminal que debe ser castigado severamente respecto a su carácter.

Al momento de suicidarse es necesaria una dosis de energía, resultado, en la mayoría de los casos de una exaltación momentánea, la cual contradice la primera definición. Pero esta energía requerida se aleja mucho de lo que pueda llamarse fortaleza o valor. El verdadero valor es aquel que hace frente a los problemas y peligros, sin arriesgar la propia existencia, solucionando las más arduas dificultades, sin retroceder jamás ante ningún obstáculo y menos cediendo a la muerte. Sacrificarse por el cumplimiento del deber es una acción heroica, pero preferir la muerte para la solución de los problemas, es una cobardía.

Descuret responde a la pregunta de que si el suicidio es un acto de valor o cobardía, diciendo que el que se quita la vida voluntariamente lo hace en algunas ocasiones con cierta energía física, pero siempre muestra cobardía moral, de lo cual se deduce que no tiene paciencia, siendo este el valor del sufrimiento y la espera.

Para Montaigue, el suicida es un cobarde que busca “la muerte para evitar las vicisitudes de la vida”; expresando el modismo: “el valor no varía de camino ni muda de paso, por recio que sea el temporal”. La respuesta de Napoleón I para esta interrogante es: “el hombre demuestra más valor enfrentando, soportando y resistiendo los infortunios que quitándose la vida. El suicidio es un acto propio de personas acabadas y arruinadas, que en vez de demostrara valor, demuestra la carencia de éste”. Debido al suicidio de dos granaderos de la guardia, Napoleón expone lo siguiente: “El granadero Gaubain se ha suicidado por causas amorosas; por lo demás era guapo soldado. Es el segundo lance de estos que en un mes ha sucedido en el cuerpo”. Mientras el primer cónsul ordena que se diga en la guardia lo siguiente: “Que el soldado debe vencer el dolor y la melancolía de las pasiones; que tan valiente es el que sufre con constancia de las pasiones, que tan valiente es el que sufre con constancia las penas del alma, como el que se mantiene firme ante la metralla de una batería”. En consecuencia, dejarse llevar por el dolor sin resistirlo es abandonar el campo de batalla sin ser vencido.

La lucha por naturaleza es ley de vida, “la vida del ser humano está llena de problemas y contradicciones, debido a que hay dos principios que se contraponen la perfeccionen y la elaboración de la perfección, la última no puede ser algo pacífico sino inquieto”; según Torras y Bages. Donoso Cortés dice: “No hay hombre que esté activo en este combate, todos son culpables de la victoria y de la derrota de esta lucha. Todos combaten durante su vida.

Job exclama con mucha razón: “la milicia es la vida del hombre sobre la Tierra”.

Pero para Carlos Salicrú: “el valor puede vencer al dolor de dos formas: una, librándose de él por medios justos; y otra, ser valiente y resignarse. Los que vencen de esta manera son realmente valerosos, son titanes del valor, gigantes del heroísmo".

La escuela de los héroes es el valor; en la batalla se adquieren los caracteres, se forman las aristocracias del valor, donde la fortaleza se vuelve de acero. Cuando los problemas tocan el alma de un ser que le ha ganado al dolor, estos problemas se vuelven “nada”.

En todas las civilizaciones, la resignación valerosa tanto al dolor físico como al moral, es considerada como una acción de superioridad. Los pueblos salvajes buscaban adquirir resistencia al dolor con una expresión de virilidad. El ser envestido con la toga viril durante una ceremonia en Roma, era un verdadero signo de dominio del hombre sobre sí mismo.

Analizando ahora la segunda definición, el suicida como un loco que merece compasión, puede asegurarse que en muchos casos, el suicidio se produce en momentos de perturbación mental, ocasionada por algún accidente pasajero o enfermedad. Hay que tener en cuenta como principio general que el suicida jamás está en posesión de su plena razón, en conclusión está loco, así lo opinan Pinel, Esquirol, Marc, Gall, entre otros. Estos tratadistas exponen la idea de monomanía suicida sin delirio, es decir, el hombre no presenta en apariencia estado alguno de perturbación intelectual, pero se siente arrastrado por una inclinación irresistible al suicidio, como puede serlo al robo, al incendio y al asesinato. Esta teoría no es aceptada, porque aunque haya cientos de personas inclinadas a cometer ciertos crímenes, para realizar el suicidio no basta sólo esta inclinación, también tendrá que ir acompañada del delirio, para que este acto se lleve a cabo. Si dicha opinión fuera cierta, no habría delitos en el mundo, incluso los actos más deplorables deberían dejarse sin sanción debido a la falta de voluntad de sus autores.

La monomanía es rechazada completamente por los criminalistas, siendo considerada como un fantasma utilizado para liberar a los reos.

Si se estudiaran los hechos que han precedido al suicidio, se verían con claridad sus causas. Si el suicida no se hubiera entregado al juego, al orgullo; si al comenzar la serie de sus desgracias hubiera invocado en su auxilio los consuelos de la religión, seguro que no hubiera llegado a tan doloroso fin.

Tal vez en el preciso momento de cometer el acto criminal se encuentra más o menos ofuscada la razón por la imaginación exaltada; pero esta exaltación es producida, no por la supuesta manía, sino por la situación en que ha venido colocándose el suicida, quizá por espacio de mucho tiempo. Aún entonces el acto debe considerarse voluntario.

Rechazadas las dos opiniones precedentes, que consideran el suicidio como un acto de heroísmo o como un acto de locura, forzoso es admitir la doctrina que reconoce en él un verdadero crimen.

“La razón fundamental de la inmoralidad del suicidio, dice Balmes, está en que el hombre perturba el orden moral, destruyendo una cosa sobre la cual no tiene dominio. El asesinato de sí mismo es un crimen contra Dios, porque significa desprecio a la ley divina. Atentar contra la propia vida es, por consiguiente, despreciar esta ley santa, el amor más grande, después del que se le debe a Dios; es la más monstruosa de las ingratitudes.

El suicidio es un crimen contra la sociedad, y por consiguiente, contra la patria y contra nuestros semejantes. El individuo es parte fundamental de la familia y de la colectividad civil, es decir es parte del todo social. El hombre constituye y condiciona la comunidad, por lo tanto tiene el deber de conservar su existencia, porque la sociedad y la patria tienen derecho sobre la misma, como todo organismo tiene derecho sobre sus miembros. Por consiguiente el suicida arrebata, injustamente, a la colectividad un miembro útil.

LEGISLACIÓN DE LOS ESTADOS MODERNOS

En todos los estados cuya legislación ha recibido el influjo del cristianismo, se ha considerado el suicidio como delito.

España: las antiguas leyes de partido consideraban que quien le prestara el arma a alguien para matarse, sabiendo que éste ha manifestado la idea de quitarse la vida, se le penalizaría. Según el código penal reformado en 1870, no se impone pena alguna al suicida, pero sí al que le preste auxilio; de 6 años y 1 día a 12 años.

Francia: antiguamente se castigaba el cuerpo del suicida, por ejemplo: se le colgaba de los pies. También se quedaban con todos sus bienes, primero los señores inmediatos del suicida y luego la corona.

La revolución de 1789 abolió todas estas prácticas como contrarias a su espíritu de libertad.

El código penal vigente no señala pena alguna para el suicidio, pero la jurisprudencia francesa ha establecido la doctrina de que quien coopere en un suicidio, será considerado como homicidio, ya que causa un mal grave que pudo evitar.

Inglaterra: aunque las leyes inglesas penan el suicidio, los tribunales siempre declaran que el suicida efectuó su muerte en un momento de problemas mentales, considerándolo como irresponsable de su acto.

El suicidio es considerado como un atentado contra sí mismo. Los cadáveres son enterrados actualmente sin pompa, lejos del terreno consagrado de los cementerios.

Alemania: la legislación alemana en esta materia no es uniforme, pues los códigos bávaros y sajones no disponen nada contra los suicidas.

Austria: el código penal de Austria, muy humanitario, dice que quien intente quitarse la vida y no logre su propósito, será puesto en custodia, siendo permanentemente vigilado, con remedios físicos y morales, hasta que vuelva a la razón y reconozca lo que debe al creador, se arrepienta de su acción y abandone su idea.

Los cadáveres de los suicidas serán enterrados sólo en presencia de un guardia y en las afueras del cementerio.

Hungría: el código de Hungría pena con 3 años de prisión a quien mata a otro porque éste se lo ha pedido, o le proporciona instrumentos para su ejecución.

Italia: el código penal de Italia castiga con 3 a 9 años de prisión a quien induce al suicidio o presta su ayuda para ejecutarlo.

Portugal: el código penal de Portugal, condena a prisión a aquél que presta auxilio al suicida, Señala también que quien se escapa de la muerte, será llamado ante el juez, donde se le hace jurar que no lo volverá a intentar.

Venezuela: castiga con 3 a 5 años al que induce al suicidio y también al que auxilia para que se realice.

Brasil: 2 a 4 años al que auxilia o proporciona los medios para el suicidio.

Estados Unidos: a diferencia de los códigos por los que se rigen los demás estados de América de Norte, contiene varias normas que se aplican raramente. Por ejemplo: quien ayude al suicida, tendrá una pena entre los 3 y los 6 años de trabajos rudos.

Condiciones que inducen al suicidio

El suicidio es una forma compleja de conducta, que tiene causas biológicas, psicológicas y sociales.

Los casos más comunes que llevan al suicidio, son por depresión, escapar de situaciones dolorosas y como acto de venganza contar otra persona a la que se acusa de ser responsable de su sufrimiento. Esto se conoce a través de cartas que deja el suicida antes de morir. Sin embargo la causa más frecuente es que la persona cree que la vida es tan dolorosa que solo la muerte le proporciona alivio. Otro factor importante en los suicidios de los hombres es el desempleo. El doctor chileno Marcelo Trucco encontró una correlación significativa entre desempleo y suicidio masculino entre los 45 y 54 años lo que se explicaría, según su juicio, porque a esa edad les he más difícil encontrar un nuevo trabajo, lo que produciría estados de desesperanza y riesgo de suicidio.

Condiciones sociales que llevan al suicidio han sido, por ejemplo, la población joven alemana después de la Primera Guerra Mundial y en Estados Unidos la Gran Depresión de 1929, donde se suicidó mucha gente de la clase alta y aristocrática, en especial banqueros y empresarios.

Causas biológicas que los científicos estudian sería el papel de la serotonina y otros neurotransmisores en el comportamiento del suicida. También se sospecha sobre el nivel del colesterol en la sangre.

Por otra parte, estudios indican que entre el 90 y el 100% de los suicidas presentan un trastorno mental. El más frecuente es la depresión, el alcoholismo y a drogadicción, seguido por la esquizofrenia y trastornos asociados al envejecimiento propio de al persona.

Los intento fallidos de suicidio son una petición de ayuda que, si es ignorada, puede llevar a posteriores intentos. Sin embargo hay que saber diferenciar estas peticiones de ayuda, de otras que solo buscan llamar la atención, cuyo propósito es manipular las emociones y comportamientos de otras personas, en especial de los familiares.

En las causas del suicidio una de las más importantes y que hay que tomarle mayor atención, es la depresión.

La mayoría de las personas se siente deprimida en algún momento de su vida, pero en algunos casos el decaimiento es más agudo y dura más tiempo. Esta depresión no desaparece por su cuenta y el decir “ánimo”, o “serénate” no sirve de nada, porque los casos no son tan sencillos. Este tipo de depresión tiene solución si son tratadas a tiempo por médicos especialistas. LO IMPORTANTE ES BUSCAR AYUDA.

Síntomas de depresión

* Temperamento deprimido- la mayor parte del día o todos los días.

* Cambios de temperamento- alegre un minuto, triste al otro.

* Falta de energía y de interés por la vida.

* Desequilibrio del sueño- dormir mucho o poco.

* Perdida o ganancia de peso notable.

* Creencias de inutilidad y culpabilidad.

* Dificultad de concentración y en pensar con claridad.

* Insensibilidad hacia el sexo.

* Pensar en la muerte y en la posibilidad de suicidio.

Advertencias hacia el suicidio

Es rara la ocasión en la que alguien decide suicidarse sin pensarlo de antemano. Durante las horas y los días antes la persona da signos y señales de advertencia. Las más frecuentes son las verbales, en las que se dicen frases como “no puedo seguir adelante”, “ya nada me importa” o incluso “estoy pensando en acabar con todo”.

Otras advertencias comunes

* Estado de depresión o abandono.

* Comportamiento temerario.

* Poner en orden los asuntos y regalar posesiones de valor.

* Un cambio radical en el comportamiento, actitud o apariencia.

* Abuso de drogas o alcohol.

* Sufrir una perdida importante o cambio de vida.

Situaciones

* Abuso sexual o físico.

* Historial familiar de suicidios o violencia.

* Fallecimiento de un amigo intimo o un integrante de la familia.

* Divorcio o separación, marcando el fin de una relación.

* Pobres resultados académicos, próximos exámenes o resultados de los mismos.

* Perdida de trabajo, problemas en el trabajo.

* Procesos legales inminentes.

* Encarcelamiento reciente o próxima excarcelación.

Comportamiento

* Llantos.

* Peleas.

* Infracciones a la ley.

* Irreflexiones.

* Auto herirse.

* Escritos acerca de muerte o suicidio.

* Comportamiento previo de suicidio.

* Extremos en el comportamiento.

* Cambios en el comportamiento.

Cambios físicos

* Falta de energía.

* Desequilibrio en el sueño- Dormir mucho o poco.

* Falta de apetito.

* Aumento o pérdida repentinos de peso.

* Aumento en las enfermedades sin importancia.

* Cambio en el interés sexual

* Cambio repentino de apariencia.

* Falta de interés en la apariencia.

Pensamientos y emociones

* Pensamientos hacia el suicidio

* Soledad- Falta de apoyo de la familia y amigos.

* Rechazo, sentirse marginado.

* Incapacidad de enfocar las cosas.

* Soñar despierto.

* Ansiedad y estrés.

* Inutilidad.

* Perdida de autoestimación.

Incluso los suicidas transmiten sus emociones e ideas hasta por medio de los poemas.

Cometer suicidio

La nostalgia me ha invadido tantas veces

que ya no tengo miedo de hacerme daño,

intente la combustión con colonia sanborn´s

y traté de ahogarme en el excusado.

Me e tirado ya tres veces de un acantilado

Y de un edificio,

que no ves que quiero que me salves antes de cometer suicidio.

Y me compré escuter para tirarme al mar,

Pero es que el mar está muy lejos,

Y me he metido cuarenta nembutales ya

Y solo tengo este pinche viaje.

La nostalgia me ha invadido

Que no vea que quiero que me salves antes que logre cometer suicidio.

Suicidio anual

En la caricia inesperada

de un vicio futuro

Se relame el suicida

ante su precipicio

y espera una señal

con una frecuencia hueca

que despedaza los tímpanos

o es inaudible como los sueños

Expresa un deseo certero

de nunca volver al día en curso

Puede parecer cobardía

pero es simple desidia

Sucede que gasta los días

como fósforos el gasista

Aunque aprendió a guardar algunos

Pocos bajo la almohada

Y se somete a la condena

de la sorprendente letanía

Y el tiempo aburre de sobra

como angustia su partida

Es como un desierto de condenas

Elige la que más duro flagela

No le gusta el dolor,

pero con su sangre goteando, sonríe

Debe recordar cuando mascaba chicle

Y todo esto era problema por venir

Recoge versos heridos

los recoge sin haberlos escritos

Se propone llegar al destino

a pesar que ya perdió el vuelo,

el tren y el lugar adonde iban

Late como un corazón de amante

late y se rompe como una hoja de nuez

muere como una hoja de mayo

muere como se muere solo una vez.

La resolución suicida es esencialmente un elemento de la esfera afectiva, por lo que el nivel cultural, su capacidad de razonamiento, no tienen sentido.

La psicoterapia tampoco ayuda en este caso, porque el suicidio no es un razonamiento, sino un sentimiento, por eso el suicida agudo debe ser internado con urgencia.

Los médicos utilizan una serie de elementos destinados a determinar la potencialidad suicida del paciente:

  • Antecedentes familiares de suicidio.

  • Intentos anteriores.

  • Insomnio.

  • Ideas de reproche de corte deliroide.

  • “Amputación” del futuro.

  • Soledad- Aislamiento

  • Imposibilidad real de reponer el objeto perdido: muerte de un familiar, jubilación, desastre económico.

  • Enfermedades orgánicas que el paciente vive cono terminales.

  • “Mientras más silenciosos, más peligrosos”.

  • También se utilizan una serie de preguntas para dar un diagnóstico:

  • En algunas ocasiones, ¿piensa que la vida así, carece de sentido?

  • ¿Algunas veces, pensó que la vida no vale la pena ser vivida, que sería mejor no vivir?

  • Realmente, ¿ha deseado desaparecer, para evitar el sufrimiento?

  • ¿Se animaría quizá a atentar contra su vida; es decir, no esperar la muerte, sino buscarla?

  • ¿Ha elaborado realmente, algún medio de hacerlo?

  • ¿Le parece que su situación, que Ud. ve sin salida, justifica el suicido?

  • ¿Se siente ya con su resolución tomada y solo la dilata por algún otro motivo?

  • ¿No cree que hay frenos para esto, como su religión, el abandono de sus seres queridos, el dolor que les causará?

  • ¿Cómo se ha sentido con los tratamientos que le hicieron? ¿Le parece que esta un poco mejor que antes o que no hay tratamiento capaz de mejorarlo?

  • Las preguntas van cambiando según sea el caso concreto.

    Tratamientos


    *Psicoterapia

    * Imipramina

    * Amitriptilina-Nortriptilina-Destramina

    * Mianserina

    * Viloclazina

    * Trazodone

    * Inhibidores de la MAO

    * Nialidamina

    * Litio

    *Seadantes

    *Desfatigantes

    *Terapéutica Electroconvulsivante


    Finalmente, por lo tanto, digamos que el tratamiento de elección en la depresión severa es:

  • Tratamiento farmacológico, cubriendo también la angustia y la ansiedad. No corresponde psicoterapia profunda en momentos álgidos del proceso.

  • Si el riesgo de suicidio es evidente, internación urgente y tratamiento de electroshock

  • Si el tratamiento farmacológico se muestra ineficaz durante un lapso, se debe efectuar electroshock.

  • Evaluar la posibilidad de psicoterapia posterior.

  • Suicidio

    En las diferentes teorías psicológicas, tiende a interpretarse el suicidio como una última expresión de la condena que una persona hace contra sí mismo, de los prejuicios y la destrucción de su propia entidad, y se relaciona su origen con una acumulación de sentimientos reprimidos de culpabilidad o de rechazo.

    Se entiende por suicidio a aquel acto por el que una persona se quita voluntariamente la vida. El derecho moderno distingue, atendiendo a los resultados directos de dicho acto, entre suicidio consumado e intento de suicidio o suicidio frustrado.

    Significación e incidencia: El sociólogo francés Emile Durkheim fue el primero que realizó un estudio sistemático y exhaustivo sobre los suicidios y estableció en su libro “Le Suicide” (1817), tres tipos de suicidio:

    • El Egoísta: Es en el que el suicida se aparta del conjunto de los seres humanos, o de la gente que los rodea.

    • El Suicida Anónimo: Es producto de que cree que todo el mundo social, con todas sus normas y valores, se desmorona y creen que con eso acaba todo.

    • El altruista: Aquí el suicidio es cometido por un acto de lealtad extrema a una causa determinada, como es el caso del hara- Kiri japonés o el de los bonzos budistas.

    Por otra parte, hay numerosas teorías psicológicas basadas en las enseñanzas o doctrinas de Sigmund Freud atribuyen las causas del suicida a depresiones que derivan de estados emocionales de agresividad, miedo, culpa venganza o algún sentimiento de frustración o algo que haya marcado negativa y psicológicamente a la persona.

    Algunos estudios realizados en Europa y Estados Unidos demostraron el rasgo típico del suicida, que respondía a determinadas situaciones y se pudo identificar más de 50 factores importantes en el suicidio, aunque solo nombraremos las más importantes:

    * El Sexo: Las tentativas de suicidios son más frecuentes en las mujeres, pero los suicidio son más altos en los hombres. En Chile, de los 918 casos registrados en 1996, 797 corresponden a hombres y solo 121 a mujeres.

    * El Estado Civil: La tasa de suicidios más alta la tienen los solteros, divorciados y viudos, los cuales superan en un 2, 3 y 5 veces, respectivamente, a los casados.

    * La época del año, el día de la semana y la hora: En invierno la tasa de suicidios disminuye, para aumentar en primavera y disminuir en verano. Los días de la semana donde se cometen más suicidios son los intermedios y la tarde y la noche son las horas de mayor peligro.

    * La Familia: Casi la mitad de las personas que en su familia ha habido suicidios, realizan una tentativa.

    * La Raza: El porcentaje de suicidios es tres veces mayor en la población blanca que la negra.

    * La Condición Social: Las tasas superiores apuntan a las familias privilegiadas, disminuyendo en las clases más pobres.

    * El Entorno: La cantidad de suicidios es mayor en las ciudades y sociedades industrializadas que en las zonas rurales.

    Más de 800.000 personas se suicidan en el mundo según la OMS, más de 10.000.000 millones cometen actos suicidas que requieren atención urgente y más de 30.000.000 podrían estar en peligro de muerte por suicidio cada año.

    En Estados Unidos, cada 15 minutos se produce un suicidio y a cada minuto una tentativa. El suicidio en ese país constituye la novena causa de muerte entre la población general, y la tercera entre los jóvenes de 15 y 24 años.

    En Chile los casos registrados durante 1996 fueron 918, que representa el 1,2% de las muertes totales. Según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el índice de suicidios fue de 6,4% por cada 100.000 habitantes.

    Pese a que en nuestro país las tasas son consideradas bajas, Chile posee una de las tasas de muertes violentas más altas de Latinoamérica, lo que supone a los expertos que hay muchos casos más escondidos en las cifras oficiales.

    Estudios

    Se investigaron 50 pacientes con tentativa de suicidio en 1993 en el área de salud del policlínico Facultad “Tosué Pais García” del centro Urbano “Abel SantaMaría” de Santiago de Cuba. Se aplicó el Test del Apgar Familiar, modificado y mejorado del original. Consta de 5 categorías:

    • Adaptación, relación, desarrollo, afecto, y convivencia.

    Las respuestas se evalúan en “A veces”, “siempre” y “nunca”, con 2,1 y 0 puntos, respectivamente. Los resultados se definen como de 18 a 26 puntos: Severamente disfuncional; de 27 a 35 puntos, moderadamente funcional y de 36 a 44 altamente funcional.

    Resultados

    El 28% de los pacientes manifestó que siempre que se enferma se siente apoyado por la familia, el 60% que a veces, y el 12% que nunca.

    TABLA 1. Variable adaptación del Apgar familiar

    A1

    A6

    A11

    A16

    A21

    A26

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    A veces

    25

    50

    30

    60

    30

    60

    19

    38

    21

    42

    23

    46

    Siempre

    14

    28

    14

    28

    8

    16

    10

    20

    20

    40

    9

    18

    Nunca

    11

    22

    6

    12

    12

    24

    21

    42

    9

    18

    18

    36

    Total

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    p < 0,05.

    En la tabla 2 aparece la variable relación, la cual muestra entre otros ítmes, que el 44 % expresó satisfacción de la forma en que la familia le contaba sus cosas y consultaba sus problemas; en tanto que el 36 % dijo que esto nunca sucedía.

    TABLA 2. Variable relación del Apgar familiar

    B2

    B7

    B12

    B17

    B22

    B27

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    A veces

    22

    44

    29

    58

    25

    50

    24

    48

    28

    56

    23

    46

    Siempre

    10

    20

    15

    30

    10

    20

    6

    12

    8

    16

    21

    42

    Nunca

    18

    36

    6

    12

    15

    30

    20

    40

    14

    28

    6

    12

    Total

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    p < 0,05.

    En cuanto a la categoría desarrollo (tabla 3), el 38 % de los pacientes refirió que nunca se respetaban sus decisiones. La variable afecto (tabla 4) registra que el 48 % de los encuestados opina que en la familia existen agresividad verbal e irritabilidad en el estado de ánimo de sus familiares.

    TABLA 3. Variable desarrollo del Apgar familiar

    C1

    C8

    C13

    C18

    C23

    C28

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    A veces

    22

    44

    15

    30

    26

    42

    22

    44

    23

    46

    24

    48

    Siempre

    9

    18

    20

    40

    16

    32

    17

    34

    8

    16

    22

    44

    Nunca

    19

    38

    15

    30

    8

    16

    11

    22

    19

    38

    4

    8

    Total

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    p < 0,05.

    TABLA 4. Variable afecto del Apgar familiar

    D4

    D9

    D14

    D19

    D24

    D29

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    A veces

    24

    48

    24

    48

    25

    50

    28

    56

    15

    30

    24

    48

    Siempre

    15

    30

    11

    22

    11

    22

    11

    22

    7

    14

    14

    28

    Nunca

    11

    22

    15

    30

    14

    28

    11

    22

    28

    56

    12

    24

    Total

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    p < 0,05.

    Por último, la categoría convivencia (tabla 5) demuestra, entre otros ítmes, que el 52 % de los pacientes tiene la vivencia de que sus familiares no comparten juntos su tiempo libre.

    TABLA 5. Variable convivencia del Apgar familiar

    E5

    E10

    E15

    E20

    E25

    E30

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    No.

    %

    A veces

    21

    42

    18

    35

    27

    54

    28

    56

    19

    38

    24

    48

    Siempre

    3

    6

    16

    32

    11

    22

    16

    32

    11

    22

    24

    48

    Nunca

    26

    52

    16

    32

    12

    24

    6

    12

    20

    40

    2

    4

    Total

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    50

    100

    p < 0,05.

    Estadísticas de suicidios en Rancagua

    Marzo

    Abril

    Mayo

    Junio

    Agosto

    Arma de Fuego

    1

    1

    1

    2

    1

    Ahorcamiento

    1

    3

    5

    1

    1

    Inst. cortante o punzante

    4

    2

    0

    1

    1

    Golpe c/ obj. Contundente (*)

    0

    0

    1

    0

    0

    Envenenamiento

    0

    1

    0

    0

    0

    Corte c/ arma blanca

    1

    0

    0

    0

    0

    (*) luego de violación

    Fuente: Servicio Médico Legal - Rancagua

    Año 2000

    El suicidio en la iglesia Católica

    Cada cual es responsable de la vida que Dios le ha dado, sin embargo Dios sigue siendo su dueño. Nosotros somos administradores de la vida y debemos conservarla para la salvación de nuestras almas.

    El suicidio contradice al ser humano a conservar su vida. Es gravemente contrario al amor de Sí mismo. Ofende también al amor del prójimo por que se daña los sentimientos de la familia, amigos, etc. El suicidio es contrario al Amor de Dios vivo.

    Sin embargo no se debe desesperar de la salvación eterna de aquellos que se han suicidado. Dios puede facilitar caminos que solo Él conoce. La Iglesia ahora que han atentado contra su vida.

    El primero en tomar una posición intransigente contra el suicidio fue San Agustín. Para este el suicidio se sitúa en contra de la Ley Natural, ya que se “el que se mata así mismo es un homicida”. En el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino sentenció que el suicidio era un pecado mortal contra Dios y un crimen. Influenciada por la obra éste y la de San Agustín, la Iglesia se opuso completamente contra los suicidas. Se les privaba de sepultura en tierra Santa y sus cadáveres quedaban expuestos a interminables humillaciones.

    Palabras del Papa Juan Pablo II. Discurso de S.S. Juan Pablo II a la Academia Pontificia para la Vida.(27-02-1999).

    “El fenómeno del suicidio, que sé esta expandiendo en la sociedad desarrollada, tiene diversas raíces y múltiples dimensiones, bien presentes en vuestro análisis.

    Hay una dimensión sociocultural, definida con el nombre de “Ocultación de la Muerte”: La sociedades, organizadas según el criterio en búsqueda del bienestar material consideran la muerte como algo sin sentido y, con el fin de resolver su interrogante, proponen a veces su anticipación. La llamada “Cultura del Bienestar”, implica frecuentemente la incapacidad de captar el sentido de la vida en las situaciones de sufrimiento y limitación, que se den mientras el hombre se acerca a la muerte. Esa incapacidad se agrava cuando se manifiesta dentro de un humanismo cerrado a la trascendencia, y se traduce a menudo en una pérdida de confianza en el valor del hombre y de la vida.

    Dimensión filosófica e ideológica

    Hay, además, una dimensión filosófica e ideológica, basándose en la cual se apela a la autonomía absoluta del hombre, como si fuera el autor de su propia vida. Desde este punto de vista, se insiste en el principio de la autodeterminación y se llega incluso a exaltar el suicidio como formas paradójicas de afirmación y, al mismo tiempo, de destrucción del propio yo.

    Obligación de la Iglesia

    Frente a las nuevas manifestaciones de la cultura de la muerte, la Iglesia tiene la obligación de mantenerse fiel a su amor al hombre que es «el primer camino que (...) debe recorrer» (Redemptor hominis, 14). A ella le compete hoy la tarea de iluminar el rostro del hombre, en particular el rostro del moribundo, con toda la luz de su doctrina, con la luz de la razón y de la fe; tiene el deber de convocar, como ya ha hecho en diversas ocasiones cruciales, a todas las fuerzas de la comunidad y de las personas de buena voluntad pare que, alrededor del moribundo se establezca con renovado calor un vinculo de amor y solidaridad.

    Sentimientos ante la muerte

    La Iglesia es consciente de que el momento de la muerte va acompañado siempre por sentimientos humanos muy intensos: una vida terrena termina; se produce la ruptura de los vínculos afectivos, generacionales y sociales, que forman parte de la intimidad de la persona; en la conciencia del sujeto que muere y de quien lo asiste se da el conflicto entre la esperanza en la inmortalidad y lo desconocido, que turba incluso a los espíritus más iluminados.

    La dignidad del moribundo

    «La dignidad del moribundo», está enraizada en su índole de criatura y en su vocación personal a la vida inmortal. La mirada llena de esperanza transfigura la decadencia de nuestro cuerpo mortal. «Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: la muerte ha sido absorbida por la victoria» ( 1 Cor 15, 54: cf. 2 Co 5, 1).

    Por tanto, la Iglesia, al defender el carácter sagrado de la vida también en el moribundo, no obedece a ninguna forma de absolutización de la vida física; por el contrario, enseña a respetar la verdadera dignidad de la persona, que es criatura de Dios, y ayuda a aceptar serenamente la muerte cuando las fuerzas físicas ya no se pueden sostener. En la encíclica Evangelium vitae escribi: «La vida del cuerpo en su condición terrena no es un valor absoluto para el creyente, sino que se le puede pedir que la ofrezca por un bien superior. (...) Sin embargo, ningún hombre puede decidir arbitrariamente entre vivir o morir. En efecto, sólo es dueño absoluto de esta decisión el Creador, en quien "vivimos, nos movemos y existimos" (Hch 17, 28)» (n. 47).

    Línea de conducta moral ante el moribundo: condenas del suicidio.

    De aquí brota una línea de conducta moral con respecto al suicidio (cf. lb., 61), y, por otra, a las formas de «encarnizamiento terapéutico», que no son un verdadero apoyo a la vida y a la dignidad del moribundo.

    Es oportuno recordar aquí el juicio de condena del suicidio, dado que, «bajo el punto de vista objetivo, es un acto gravemente inmoral, porque conlleva el rechazo del amor a sí mismo y la renuncia a los deberes de justicia y de caridad para con el prójimo, para con las distintas comunidades de las que se forma parte y para la sociedad en general. En su realidad más profunda, constituye un rechazo de la soberanía absoluta de Dios sobre la vida y sobre la muerte» (ib., 66).

    Qué pasa con el suicidio después de la muerte.

    ¿Es el suicidio una solución?. Si la vida termina con la muerte del cuerpo físico, Sí, el suicidio sería una solución a los problemas o motivos que llevan a tomar esa decisión.

    Pero, ¿Termina, realmente la vida con la muerte?, La vida no termina con la muerte del cuerpo físico.

    El cuerpo físico es un instrumento de la manifestación del real, o sea del espíritu, que es el inmortal. Con esto, podemos decir que el suicidio es el mayor error que cualquier hombre o mujer puede llegar a cometer, por que los sufrimientos que esperan al suicida son horrendos. La primera, es sentir que no ha muerto, que el intento de suicidio fue frustrado, siente venir a su mente todos los problemas o motivos que le llevaron al suicidio, y al comprobar esto, se desespera, llegando muchas veces a la locura y tiene la sensación de vagar en un espacio tenebroso, tratando de huir de si mismo.

    Otro caso es que al darse cuenta la persona de que no ha muerto, y al volver a experimentar sus problemas, comienzan una etapa de dolor, cuya duración se relaciona con los motivos que lo llevaron a tratar de suicidarse.

    El suicida no solo ha podido liberarse de sus problemas, de sus preocupaciones, de sus sufrimientos, sino, que se ve rondando un espacio obscuro, tenebroso, teniendo que soportar las sensaciones de los dolores del cuerpo físico.

    Se dice, que cuando el suicida muere sentirá por mucho tiempo la sensación física, donde quiera que sea el lugar al que se vaya, por ejemplo, el ahorcado, la desesperación tratando de liberase de la asfixia, de estar colgado y no poder desprenderse.

    El que escoge veneno, sentirá por mucho tiempo los dolores del veneno rompiendo sus vísceras.

    Los que creen que pegándose un tiro no sentirá el dolor más que solo por un momento, sentirán el estampido del tiro y el dolor de la penetración de la bala.

    Porque el suicidio no libera de los dolores, porque en muchas ocasiones el alma que da ligada del cuerpo carnal y, lejos de abreviar el sufrimiento, lo prolonga.

    Casos

    • Desesperado por la enorme presión que sus empleadores le imponían para superar la falla del milenio en su empresa, japonés de 40 años de edad puso fin a su vida arrojándose al vacío desde su hogar en Osaka.

    El desafortunado administrador de sistemas informáticos de una fábrica japonesa trabajaba un promedio de 15 horas diarias en la actualización del software corporativo. En total, sus jefes le exigían revisar y compatibilizar alrededor de 600 programas, lo que desbordó su capacidad física y emocional.

    "Al llegar a casa no hacía sino quejarse de su trabajo. Al final, sólo añoraba morir", declaró a la agencia de noticias Kyodo la viuda del administrador, que ahora exige el pago de una millonaria indemnización.

    "Le obligaron a asumir la responsabilidad por un trabajo excesivo, lo que le enfermó psicológicamente", concluyó la atribulada viuda.

    • Una joven de 30 años, que intentaba salir de la droga ,así que del hospital psiquiátrico, finalmente se suicidó con una escopeta.

    La madre de la joven nos llamó.

    Quería ver a su hija, y al mismo tiempo no se atrevía debido al estado del cuerpo de la difunta. Le respondimos que la medicina legal no permite verla, pues su cabeza estaba destrozada.

    Toda la familia se enfadó con los médicos, igualmente la madre se sentía atacada por los reproches de los familiares y conocidos. Ya había perdido hace 18 años un niño, del que todavía no se había repuesto. Desde entonces estaba con un tratamiento psiquiátrico.

    Le ayudé a los preparativos del entierro, invitando a los familiares a buscar la música que le hubiera gustado escuchar a la difunta, también les propuse a pensar sobre lo que en ese momento le hubiera gustado a la joven acerca de ellos y su presencia.

    El padrastro, persuadido de su poder, empezó a culpabilizarse de no haber impedido la muerte de la joven. Estaba en tal estado que los médicos tuvieron que darle tranquilizantes, aconsejándole igualmente de tomar una cita con el psiquiatra.

    A menudo iba a visitarles y por supuesto estuve en el entierro. El padrastro se encontraba cada vez peor, tenía verguenza de haber llorado en mis brazos. Durante bastante tiempo cada vez que iba a verles, no quería recibirme y se escondía para impedirlo.

    El hermano pequeño de la difunta estaba muy callado, tranquilo exteriormente y ésto me inquietaba. En las entrevistas familiares nunca decía nada. Hablaba a sus camaradas, al entrenador de futbol. Le dí el consejo de informarse en el colegio para recibir el apoyo psicológico oficial.

    Como los padres seguian un tratamiento, yo empecé a visitarles menos . Un año más tarde, el padrastro había intentado suicidarse y me llamó para hablarme. A pesar del tratamiento y de todas las medicinas, iba bastante mal, tanto físicamente como moralmente. Dos semanas más tarde se le operaba de un cáncer de pulmón.

    • El ahorcamiento, el método preferido de los japoneses, les parecía doloroso. El clásico haraquiri, un tópico desfasado, y el corte en las venas, nunca cien por cien efectivo. Además, detestaban la sangre. Internet fue su solución mortal. En una página de la Red, un profesor de Japón les ayudaba a quitarse la vida, enviándoles a su propio domicilio una ración de pastillas de cianuro potásico, bien por correo ordinario, bien a través de una compañía privada de transportes.

    «Si no sabes cómo suicidarte, no te preocupes. Yo tengo lo que tú necesitas», era su letal propuesta. Las consecuencias son demoledoras: tres suicidios, el de dos mujeres y el del propio cibernético profesor muerte.

    Las investigaciones policiales han confirmado hasta el momento que las fallecidas son una chica de 24 años, residente en Tokio, y una ama de casa de 21 años, también con domicilio en la capital japonesa. Las fallecidas desembolsaron por el veneno entre 40.000 y 60.000 pesetas.

    El instigador de los suicidios usaba normalmente en su web, clausurada el pasado viernes por la policía y en pleno rendimiento desde el pasado mes de junio, el sobrenombre de Ryuji Kusakabe. Tenía 27 años y vivía en Sapporo, al norte del país. Kusakabe, su apellido virtual, envió al menos a siete personas pastillas con dosis de cianuro potásico, dos de las cuales fallecieron, otras tres se encuentran vivas y de las otras dos se desconoce su estado físico.

    El presunto homicida se graduó en la Universidad de Tokio y trabajaba desde agosto en dos escuelas privadas de Sapporo, impartiendo clases a niños de Secundaria. Al mismo tiempo que estudiaba en Tokio, y tras trabajar durante tres y cuatro años en un laboratorio farmacéutico, obtuvo una licencia para administrar medicamentos, razón por la que se sabía al dedillo la cantidad necesaria para causar una muerte segura.

    En Japón existen muy pocas farmacias en las vías públicas y la mayoría de las medicinas se preparan en los hospitales o en los laboratorios a los que acude personalmente el paciente. Por esta razón, Kusakabe conocía la dificultad que los potenciales suicidas tenían para conseguir las dosis necesarias para su mortal objetivo y, lo más importante, sabía la fórmula del cianuro potásico.

    Para los vecinos, era un profesor con buena relación con sus alumnos. La policía localizó al suicida a través de uno de los envíos que le llegó a la chica fallecida de 24 años, en el que figuraba el teléfono móvil del padre de Kusakabe, quien había firmado el contrato del celular para no dejar pistas del paradero de su hijo.

    Conclusión

    El trabajo que acabamos de presentar, fue de muy gran interés y utilidad.

    Con él pudimos aprender mucho más de lo que trata el suicidio, y ver más a fondo este tema, que cada vez es más polémico en el mundo entero.

    Creemos incluso que hemos aprendido a mirar nuestra vida de otra perspectiva y a valorarnos más como persona y lo que nuestra vida significa.

    Realmente esperamos que nuestro trabajo sea de su total agrado, ya que para nosotras fue muy grato realizarlo.

    Bibliografía

    * Revista “Muy Interesante”, número 33, año1999.

    * Internet:

    www.shownomercy.com

    www.suicidio.com

    * Enciclopedia Encarta ´99

    * Enciclopedia Universal, Tomo LVIII, Páginas 559 a la 568.

    * Servicio médico legal de Rancagua

    • Libro “Los porqué de la mente Humana”.