Sierra Pampeana

Sudamérica. Argentina. Provincias. Sequía. Oasis. Vid

  • Enviado por: Fox
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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Trabajo Práctico de Geografía

Las Sierras Pampeanas, La Vid

Sierras Pampeanas - Vid

Las Sierras Pampeanas han sido siempre el escenario de numerosas atracciones tales como los paisajes de cada área, sus culturas y sus climas y biomas bien diferenciados; lo cual ha impulsado enormemente a la zona como uno de los mejores centros turísticos de la Argentina y gracias a ella se debe su mejora socio-económica.

Sus relieves son testimonio de la evolución geológica del área, teniendo así sus sierras iguales características, desde el punto de vista climático y natural.

La vid es la principal producción y la más reconocida de la zona (La Rioja) teniendo como resultado uvas de muy buena calidad y vinos excelentes, siendo exportados con éxito al exterior.

Sierras Pampeanas

La región denominada Sierras Pampeanas son un conjunto de cordones que se presentan en forma de bloques con una orientación predominante norte-sur y se encuentran en el centro-oeste de la porción emergida de nuestro país y ocupa parte de las provincias de Tucumán, Catamarca, La Rioja, Córdoba, San Luis y San Juan.

Sierra Pampeana

Sus límites son:

al Norte, con la región Noroeste;

al Este, con las regiones Noroeste y de la Pampa;

al Oeste, con la región de Cuyo;

al Sur, con la región Pampeana.

La organización del espacio en esta región responde a dos factores naturales básicos: la distribución de los encadenamientos montañosos y la extrema aridez. Estos factores determinan que la sociedad ocupe sectores discontinuos de la región, de distintas dimensiones, con diferentes usos del suelo, con cierto aislamiento entre ellos, no sólo por las distancias físicas, sino también por la infraestructura insuficiente para la circulación interna.

La disposición de las sierras ordena el espacio

Las sierras se encuentran dispuestas en cuatro encadenamientos: Famatina, Velasco, Aconquija y el cordón austral de Córdoba y San Luis. Aunque no todos estos encadenamientos tuvieron el mismo origen y evolución geológica, se considera que integran una región geográfica formal por poseer las mismas características climáticas, económicas y poblacionales.

La configuración actual de los sistemas de Velasco, del Aconquija y da Córdoba y San Luis responde a las fracturas provocadas por el plegamiento andino en el macizo de Brasilia. Los bloques que se elevaron y volcaron hacia el Este formaron las sierras y los que se hundieron formaron los valles, bolsones o campos. En cambio, el sistema de Famatina tuvo un origen distinto del resto de las sierras pues se originó por plegamiento y ascenso de los sedimentos. En él se encuentra la altura máxima de la región en el cerro General Belgrano.

Como consecuencia de la elevación y vuelco hacia el Este de los bloques graníticos que forman la mayor parte de las sierras, la ladera occidental de éstas es más abrupta y se la denomina “cuesta”, como las del Portezuelo en Catamarca y la de Miranda en La Rioja. En cambio, la ladera oriental tiene la pendiente más suave y se la reconoce como “falda”.

La cumbres que se presentan aplanadas reciben el nombre de “pampas”. Los extremos de los cordones montañosos se hunden en los sedimentos que rellenan los valles formando “puntas”.

Los agentes exteriores (ríos, viento, etc.) continúan erosionando las sierras y acumulando los sedimentos en la zonas hundidas, rellenándolas. Los ríos favorecidos por la pendiente, son capaces de transportar grandes bloques rocosos, desprendidos de las sierras por la erosión, junto con bloques más pequeños y sedimentos finos. Al llegar a la base de la sierra, en el contacto de ésta con el valle, los bloques se depositan formando los conos de deyección donde se asientan las principales ciudades. Ello es así, porque esas franjas son las más apropiadas para captar y distribuir el agua antes de que ésta llegue a las salinas y, además porque los suelos son aptos para el desarrollo de la actividad agrícola que dio origen a la agroindustria. Allí se encuentran las localizadas las ciudades más importantes, San Fernando del Valle de Catamarca y La Rioja.

Los ríos que tienen caudales mayores consiguen alejarse de las sierras y se internan en el llano, transportando sólo los sedimentos más finos, como arenas, limos y sales, que se seleccionan según su peso y se disponen en forma concéntrica, formando los arenales, barreales y salinas (como ocurre en las Salinas Grandes).

Encadenamiento Oriental o de Aconquija

Se inicia en el norte de Tucumán con las Cumbres Calchaquíes y la sierra de Quilmes o del Cajón, separadas por el Valle de Santa María.

Las cumbres Calchaquíes se extienden hasta el paso del Infiernillo, continuando con la sierra de Aconquija, que es la más elevada, y culminando en el elevado de Aconquija, de 5.550 m.

Del Aconquija se desprenden dos alimientos: a) Oriental o de Ancasti y b) Occidental o de Ambato.

a) Oriental o de Ancasti: se inicia con las sierras de Escaba y Balconza, continuando al sur de la cuesta del Totoral con las del Alto, Ancasti y Brava hasta la depresión de las salinas Grandes.

Desde las Cumbres Calchaquíes, la ladera oriental esta cubierta por la selva Tucumano-Oranense, que alcanza hasta los 3.000 m de altura.

b) Occidental o de Ambato: desde la cuesta de la Chilca hasta el límite de Catamarca y La Rioja. Está formado por la sierra de Ambato, que en Manchao alcanza los 4.500 m, y cierra por el Este al campo de Belén.

Entre ambos cordones, se levantan dos sierras bajas, Narváez y Graciana, que separan al Valle de Catamarca en dos menores, al Oeste el de San Fernando del Valle de Catamarca, y al Este el de San Isidro, que es un importante centro agrícola.

La sierra de Aconquija, por su considerable elevación, es el principal frente de condensación de la humedad que traen los vientos del Nordeste, los cuales descargan durante el verano lluvias muy abundantes sobre la ladera oriental, de menor pendiente. Por ella descienden numerosos ríos y arroyos afluentes del río Salí por la margen derecha.

Encadenamiento Central o de Velasco

Se inicia en el borde sur de la Puna con la sierra Fiambalá, que enmarca por el Oeste el campo de Belén, y culmina en el cerro Morado, de 4.920 m.

Al sur de éste se eleva el gran bloque granítico de la sierra de Velasco, interpuesto entre los Llanos del este de La Rioja y el valle de Chilecito.

De la sierra de Velasco se originan ríos de caudal muy escaso. El río de los Sauces es embalsado en el dique del mismo nombre y utilizado para el abastecimiento de agua a la ciudad de La Rioja.

La sierra de Velasco se hunde en los llanos de Patquía, donde predominan los suelos arenosos y salitrosos, reapareciendo en el sur de La Rioja en la sierras de los Llanos, Malanzán, Chepes, Ulapes y Minas.

Estas alcanzan a condensar algo de humedad originándose cortos arroyos que mantienen pequeños oasis.

Encadenamiento Occidental o de Famatina

El sistema de Famatina por su evolución no pertenece a las Sierras Pampeanas. Sin embargo, se lo considera como tal por cuanto participa del mismo ámbito geográfico que el de esas sierras y posee las mismas características climáticas, económicas y poblacionales.

Este cordón se inicia con la sierra de Famatina, limitada al Este por los valles de Fiambalá y Chilecito y al Oeste por los valles Hermoso y de Chaschuil.

La mayor altura se encuentra en el cerro General Belgrano, de 6.250 m. A partir de este la altura decrece rápidamente hacia la cuesta de Miranda, que pone en comunicación el ámbito de las Sierras Pampeanas con Cuyo.

Al sur de la cuesta Miranda se encuentran las sierras de Paganzo, Vilgo y Talampaya, que delimitan los campos Talampaya e Is chigualasto, conocidos por su riqueza paleontológica y arqueológica.

Continuando el encadenamiento se elevan las sierras Valle Fértil, de la Huerta, Gigante, Guayaguas y Alto Pencoso.

Encadenamiento Austral o de Córdoba

Se extiende desde el río Saladillo, que es un brazo temporario del río Dulce, hasta cerca de los 34º latitud sur, en San Luis.

Se inicia en Santiago del Estero con las sierras de Ambargasta y Sumampa. Se continúan en Córdoba con las sierras del Norte, Quilino, San Pedro e Ischilín.

Esta última se conecta con la sierra Chica, que es un gran bloque de naturaleza predominante granítica, y alcanza su mayor altura en el Uritorco, de 1.950 m. La sierra Chica está cortada por gargantas angostas y profundas, labradas por los ríos Primero, Segundo y Tercero, que descienden del cordón situado al Oeste, conocido como sierras Grandes por su mayor altura.

El proceso de erosión fluvial fue posible pues los bloques serranos se levantaron lentamente permitiendo a los ríos mantener su desagüe hacia el Este.

Esta topografía es muy favorable para la construcción de diques de embalses como los de San Roque, Los Molinos y Río Tercero, utilizados para recreación, riego y energía.

Las sierras Chicas están separadas de las sierras Grandes por los valles de Punilla y Calamuchita, asiento de las localidades turísticas como Capilla del Monte, La Cumbre, La Falda, Carlos Paz y General Belgrano. Las sierras se inician al sur de las salinas Grandes con una serie de cordones bajos: Gaspar, Serrezuela y Pocho. En este se encuentra el cerro Yerba Buena (1.650 m), volcán actualmente inactivo.

Estos cordones se reúnen formando las sierras Grandes, que culminan en el cerro Champaquí (2.790 m).

Las sierras de San Luis están formadas por dos cordones separados por el valle de Concarán, recorrido por el río Conlara.

Al Oeste se levanta la sierra de San Luis, que alcanza a 2.150 m en el cerro Retama.

Al Este se encuentran las sierras de Tilisarao, Estanzuela y el Morro, volcán similar al Yerba Buena.

Sierra Pampeana

Sierras Pampeanas

La escasez de Agua

Este ámbito de las Sierras Pampeanas forma parte de la diagonal árida de América del Sur, pero dentro de él se representan diferencias con respecto al déficit de humedad, como consecuencia de la disposición y la altura de los cordones montañosos que influyen en la distribución de las precipitaciones y de las temperaturas; por ello existen numerosos microclimas.

Las diferencias climáticas se presentan tanto en el sentido de los paralelos como de los meridianos, pues los cordones orientales, principalmente el Aconquija, por estar enfrentados a la llanura y por su considerable elevación, constituyen el principal frente de condensación de la humedad que traen los vientos del Noroeste, emitidos por el anticiclon del Atlántico Sur. Las sudestadas descargan en el cordón de Córdoba y San Luis, durante el verano, lluvias muy intensas sobre la ladera oriental. En cambio, hacia el Oeste, las precipitaciones son insuficientes: llegan a ser 200 mm anuales de promedio y, algunos años, son incluso inexistentes. Este déficit de las mismas en relación con la evaporización xerófila y, en algunos lugares, se nota una carencia casi total de ésta, por lo que también está limitada la vida de los animales. En el monte, los árboles más representantes son el algarroba, el quebracho blanco, el espinillo y el chañar, aunque la tala discriminada, para su aprovechamiento, prácticamente los extinguió. El algarrobo es muy apreciado por los lugareños, porque les suministra sombra, alimento, bebida, madera y combustible.

En este escenario natural, la población es escasa y dispersa, debida a la ganadería extensiva para el consumo local. Como la capacidad receptiva es baja, son necesarias de 5 a 20 ha por vacuno. El ganado más difundido es el caprino, criado sobre todo para la producción de cabritos por su sabrosa carne; también se utiliza su cuero, y con la leche se fabrican los quesos regionales. Además los ovinos se crían para carne y lana, aunque esta última es gruesa y de escasa calidad. Intentando obtener mayores ingresos, el productor sobrepasrorea, es decir, coloca más cabezas que las que se pueden alimentar por hectárea e impide así el crecimiento de la pastura, produciendo, en definitiva, la desertización progresiva que puede resultar irreversible, pues los suelos quedan expuestos a la eroción del viento.

Para revertir esta situación, se iniciaron emprendimientos provinciales, que cuentan con el apoyo de organizaciones internacionales, como el de Los Llanos, en La Rioja, bajo la asistencia técnica de la República Federal Alemana. En efecto, desde 1991 hasta 1994, los técnicos estudiaron los problemas ambientales para tratar de elaborar sencillos planes de acción que les permitieran mediante tecnologías apropiadas, mejorar la infraestructura y equipamiento locales. Por ejemplo, se han propuesto cisternas para la captación y almacenaje de agua, bombas manuales para la extracción de agua, desalinizadores para el agua salitrosa, pantallas fotovoltaicas para carga de baterías o electrificación domiciliaria, etc.

Principales oasis de la región

La mayor parte se ubica en los valles de las sierras Pampeanas; otros pocos, en los valles cordilleranos.

Los ríos de estas sierras son de escaso caudal, por lo que los oasis que sostienen son pequeños y se los suele denominar “oasis pobres”, por comparación con los cuyanos, a los que se los considera “oasis ricos”. El río de mayor longitud y caudal es el río Salí - Dulce, que se origina en los numerosos cursos de agua que descienden por la ladera oriental del Aconquija. Pero su aprovechamiento no se realiza en esta región, pues ese río sólo circunda a dichas sierras. Lo mismo sucede con los ríos cordobeses Primero, Segundo, Tercero y Cuarto que, si bien se origina en el cordón austral de las Sierras Pampeanas (cordón de Córdoba y San Luis), su mayor aprovechamiento (la energía) favoreció el desarrollo industrial del Gran Córdoba, polo industrial que se encuentra emplazado en la región Pampeana.

El río que se destaca por su aprovechamiento es el Abaucán, Salado o Colorado, que tiene mayor caudal, porque nace fuera de esta región, sostiene un “oasis lineal” que por su producción es comparable al de los cuyanos; se especializa en el cultivo de la vid.

En los oasis la tierra está muy subdividida y, en muchos casos, esa superficie no le alcanza al productor para tener los ingresos necesarios para incorporar nueva tecnología. Se practica la agricultura con vid, olivos, frutales de carozo, hortalizas y hierbas aromáticas. Sólo los oasis que disponen de mayores caudales lograran que su producción se incorpore al mercado nacional.

La provincia de La Rioja se destaca por la producción de vinos; la mejor zona de cultivos está en el departamento de Chilecito al pie del Famatina. Predomina el cepaje torrontés, que es una variedad de origen europeo. En los últimos tiempos se han utilizado importantes avances en renovación de cepas y utilización de técnicas modernas, lo que permitirá un aumento en la producción y una mejora en la calidad de sus vinos que se han obtenido recientemente premios internacionales como el “Oscar de Oro” en la Vinexpo de Burdeos.

Las estaciones experimentales locales del INTA están trabajando para que los agricultores diversifiquen los cultivos introduciendo alternativas de interesantes perspectivas, como la alcaparra en Catamarca, que se adapta a zonas áridas y suelos pobres, resiste las heladas y tiene un proceso de industrialización es similar al de las aceitunas.

Otras alternativas agrícolas son la jojoba, cuyo aceite se utiliza en su mayor parte para la elaboración de cosméticos, con buenas posibilidades de encontrar mercado en los Estados Unidos, Europa y Japón; la chía, oleaginosa de cuyas semillas se extrae un aceite comestible muy fluido y de buena calidad por no ser generador de colesterol; la lesquerella, para aceite industrial; y el Kenaf, con cuya fibra se puede elaborar papel.

Con respecto a la actividad industrial, la mayor parte corresponde al rubro alimenticio, con materias primas derivadas de la actividad agropecuaria; pero en la última década se observó una expansión y diversificación por el apoyo que recibieron los productores a través de las leyes de promoción industrial.

Algunos asentamientos se disponen a lo largo de valles rodeados por montañas, como en el Valle de Chilecito (en La Rioja) y en los valles cordobeses; otros, como las ciudades de La Rioja, Catamarca y San Luis se encuentran al pie de las sierras, en zonas de contacto con extensas planicies.

Sierra Pampeana

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