Santo Tomás de Aquino

Filosofía cristiana. Empirismo. Metafísica. Fe y razón. Virtud. Dios. Vías. Realista. Dualismo

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Contexto histórico

anto Tomás vivió en la Alta Edad Media, una época de cambios en el mundo y de fuertes reformas en la Iglesia Católica.

No hubo en toda la civilización occidental, época más entregada a la lógica, más preocupada por el razonamiento, las discusiones, la clasificación y la abstracción, que el siglo XIII. Esa fiebre especulativa explica con qué intereses apasionados los pensadores cristianos habían acogido los tratados de Aristóteles, sucesivamente traducidos del árabe al latín en España. Estos tratados y otros pensamientos no Católicos llegaron a Europa debido al progreso de las comunicaciones, lo cual acortó las distancias e hizo mayor el contacto con la filosofía precristiana.

A fines del siglo XIII se desarrollaron los órganos financieros eclesiásticos. La cúpula de la iglesia se había enriquecido gracias a lo que recaudaba en sus iglesias de las donaciones de los nobles más poderosos y a causa del dinero que provenía de las cruzadas. Esto produjo una centralización del poder de la iglesia que favoreció a la cohesión y a la unidad de ésta.

En esta época se le reprochaba a la iglesia el estar demasiado bien establecida, demasiado vinculada a las riqueza. Esto iba en contra de los esfuerzos realizados desde mediados del siglo XI, desde el decisivo reconocimiento de la economía monetaria, para restaurar, contra la jerarquía, la pobreza evangélica. Además, las criticas, condenaron la estructura misma de la iglesia y especialmente la monarquía pontificia que al final del siglo XIII se habían hecho demasiado italiana, demasiado política y demasiado ávida de recursos.

En esa época se popularizó la infidelidad (mantenimiento de una dama fuera del matrimonio cristiano) junto con un refinamiento de todos los placeres. Todo esto separó progresivamente a los miembros de la clase superior de los conceptos y de las obligaciones prescriptas por la iglesia y aparejó una reversión de los valores morales. La iglesia también se veía amenazada con perder la dirección de las costumbres, el control del pensamiento, e incluso su misma función, el papel de intercesora entre el hombre y Dios, debido a las continuas influencias del pensamiento Aristotélico en Europa.

La primera reacción de la iglesia contra la desviación de las costumbres, del pensamiento y de la practica religiosa fue violenta y represiva. Condenó los tratados más peligrosos del "nuevo Aristóteles"; en París, el comentario de la metafísica y de la física fue prohibido en 1228. El Papa invitó a los teólogos a no mezclar en sus demostraciones los principios de la filosofía pagana.

Federico II elaboró la primera legislación coherente en este terreno que instituía en particular la pena de la hoguera para los herejes, luego instrumentada por los Papas que, a partir de 1231, tomaron la dirección de la persecución a los herejes mediante la "inquisición".

Otro asunto urgente de la iglesia en esta época era integrar el poderoso movimiento a favor de la iglesia con las formas religiosas más accesibles a los humildes. Los Papas sobre todo favorecieron la formación y el desarrollo en el seno de la iglesia de dos equipos religiosos, animados por el espíritu nuevo: las ordenes mendicantes, dominicos y franciscanos. (Ver más adelante “Órdenes mendicantes”)

En este período la iglesia también empezó a tomar parte en la educación avanzada con el propósito de combatir la herejía. Las universidades del norte de Italia (Bolonia, la más antigua y protegida por los emperadores y también Padua, Modena, Vicenza) se mantuvieron siempre rebeldes a la influencia pontificia; en cambio, de 1212 a 1246 el cuerpo de maestros y de estudiantes parisienses buscó el apoyo de la Santa sede contra el preboste del rey de Francia; el Papado creó en Italia las Universidades de Roma, Siena y Plasencia, protegió las escuelas de Montpellier, fundó enteramente en 1229 la universidad de Toulouse para difundir las doctrinas sanas en un medio muy contaminado por la herejía cátara, favoreció por ultimo el florecimiento de Oxford, donde maestros ingleses introdujeron con éxito los métodos de enseñanza de París.

Los integrantes de la órdenes mendicantes, que eran desde su origen intelectuales preocupados de formarse en las mejores escuelas, extendieron, después de París y de Bolonia, su influencia por las grandes ciudades universitarias. Estos eran rigurosamente disciplinados y ofrecían, por lo tanto, todas las garantías de ortodoxia en la educación. Los Papas, que habían confiado a ellos la dirección de la Inquisición, los impulsaron a la enseñanza y se introdujeron así en las Universidades.

Desde 1240, las nuevas congregaciones, en estrecha relación con la Santa Sede, tomaron la dirección de los estudios teológicos y se dedicaron al gran problema que planteaba desde hacía algunos años la difusión del pensamiento griego. Se esforzaron en conciliar la filosofía de Aristóteles (cuyos nuevos tratados: la política, la retórica, la económica, acababan de propagarse) y solucionar con ello el peligro creciente de ruptura entre la actividad intelectual y la disciplina de la iglesia. Dos dominicos, ambos de la Universidad de París, Alberto de Colonia y Tomás de Aquino, consiguieron adaptar lo esencial de la filosofía de Aristóteles al dogma cristiano.

Las Universidades, sin embargo, no se habían sometido dócilmente a la disciplina intelectiva que quería imponerles Roma. En París, de 1233 a 1257, una crisis violenta había levantado contra la autoridad pontificia a los maestros seglares que querían reducir el numero de cátedras confiadas a los dominicos y franciscanos, dudando de su solidaridad y juzgándolos de demasiado sometidos a una disciplina extraña a la de la corporación.

Al mismo tiempo, el "nuevo Aristóteles", se había difundido, en especial por mediación de la escuela de Salerno y el pensamiento de Averroes, que era musulmán. Tan peligrosa doctrina, comprometió, a partir de 1270, las tentativas Tomistas de conciliación entre la razón y la fe.

Ordenes mendicantes:

Dominicos: se constituyó en la acción contra los cátaros, llegados por azar al Languedolt en 1206. Un cura español de la catedral de Osma, Domingo de Guzmán, se estableció en Toulouse y con un grupo de compañeros logró convencer a los cátaros herejes con la palabra y el eje de su vida tan austera; así adopta a su nueva vocación la regla de los curas de San Agustín: renunció a todas sus riqueza temporal y quiso vivir de la mendicidad consagrándose por entero a la predicción.

Franciscanos: el hijo de un rico comerciante de Asís, Francisco, conmovido por lo que decía el evangelio, distribuyó en 1206 todos sus bienes a los Padres de la Iglesia. En 1209 constituyó con algunos jóvenes influidos por su ejemplo la primera familia de frailes. Los franciscanos iban predicando la moral evangélica, mendigando el pan o ganándoselo como braceros en los grandes explotaciones agrícolas.

Vida de Santo Tomás

Santo Tomás de Aquino nació en 1225 en el castillo de su familia en Roccasecca en la campaña romana. A los 6 años fue enviado al monasterio Benedictino de Monte Cassino donde recibió su primera educación. A los 9 años ingresa a la universidad de Nápoles para estudiar las 7 artes liberales (gramática, retórica, dialéctica, aritmética, música, geometría y astrología) . A los 14 años, todavía con los estudios incompletos y debido a la muerte de su padre, ingresa en la orden de los Dominicos. Su madre, como se oponía a que fuera sacerdote, lo encerró un año en el castillo de su familia para hacerlo desistir. Cuando quedó liberado, se dirigió a París a completar sus estudios de teología. Allí tuvo como profesor al filósofo alemán Alberto Magno. Ya en 1250 fue ordenado sacerdote. En unos años se pasó a la universidad de Coloña siguiendo a su profesor.

Ya recibido de doctor en teología fue nombrado profesor de filosofía en la Universidad de París. Desde 1259 a 1269 sirvió como consejero y profesor en la Curia Papal en el Vaticano. Luego de esto regresó a París, donde siguió impartiendo clases.

Santo Tomás dejó París en 1272 y fue a Nápoles, donde organizó una nueva escuela Dominica. Muere en 1274, mientras viajaba a Lyon, en el monasterio de Fosonova.

Santo Tomás fue canonizado y proclamado Doctor de la iglesia en 1323 por el Papa Pío V. Hoy es el patrono de todas las escuelas católicas.

Sus obras

Suma Teológica (1265-1273): Obra que abarca desde reflexiones a cerca de la naturaleza hasta el tema de Dios, pasando por la Metafísica general, el hombre y la moral, donde podemos ver como Santo Tomás “proporciono a la iglesia un sistema doctrinal que la puso de acuerdo con el mundo natural”.

Esta obra se dividió en tres partes: sobre Dios, la vida moral del hombre y Cristo, la última está inacabada.

Santo Tomás dice que primero se estudia a Dios en sí mismo, luego como creador y gobernante y se termina considerándolo como fin supremo de todas las criaturas racionales.

Summa contra Gentiles (1261-1264): Es un estudio razonado con la intención de persuadir a los intelectuales musulmanes de la verdad del cristianismo.

Elaboró cuestiones sobre la potencia, el mal y la unión del Verbo encarnado.

Santo Tomás dice que la Suma contra Gentiles viene de la fe, la gracia divina y las Escrituras.

Aquino en esta obra se propuso demostrarle a alguien que no fuera cristiano

la importancia del cristianismo y la existencia de Dios.

Summa filosófica (1261-1264) Aquino trata de demostrar con argumentos filosóficos la verdad de la concepción cristiana del mundo.

En estas dos obras Aquino establece el sistema cabal, que se convirtió en la filosofía de la iglesia.

El núcleo del sistema es la diferencia entre la “teología natural” y la “teología revelada”.

Filosofía de Santo Tomás

La Ética

Santo Tomás sostiene que todos los hombres obran por un fin, y que los diversos fines pueden ser, a su vez, medios para la obtención de otro fin.

Afirma que todo el universo, incluido el hombre, ha sido creado por un ser perfecto, eterno, infinitamente poderoso e inteligente, que da razón de ser al orden natural del cosmos, de los seres animados y del hombre. Dios es la causa primera de todas las criaturas, orientadas en conformidad con su propia naturaleza, a su perfección.

Santo Tomás analiza los distintos tipos de bienes en los cuales el hombre puede buscar la felicidad.

B

I

E

N

E

S

Finitos

O

Creados

Del

Cuerpo

EXTERNOS

Ej: las riquezas.

Estas son sólo medios para obtener un fin.

INTERNOS

Ej: la perfección física, la salud, el placer sensible.

No pueden constituirse en un fin porque el cuerpo es un medio al servicio del alma.

Del

Alma

Ej: honor, gloria, fama.

No son en sí mismos una perfección sino que la suponen en quien las recibe.

Ej: El alma misma y sus facultades.

Las potencias anímicas se ordenan a sus actos, y éstos a sus objetos, de modo que las potencias son medios y no fines en sí mismos.

INFINITO E INCREADO: Dios:

El conocimiento de Dios brinda la única felicidad total para el hombre

El ir descartando los distintos bienes para afirmar como conclusión que Dios puede constituir la única felicidad, es solo el primer camino que emprende Tomás; tal como lo hizo Aristóteles, ensaya una segunda vía para afirmar la misma conclusión: el alma tiene dos potencias o facultades, la inteligencia y la voluntad. La voluntad es el apetito que tiende al bien, pero no es capaz de conocer por sí mismo sino que apetece aquello que la razón le muestra.

La razón, es capaz de conocer o aprender la esencia de las cosas. Este conocimiento es diferente del que nos brindan los sentidos.

La razón práctica es aquella capaz de conocer el bien; por lo tanto, puede conocer el bien universal, y éste es el objeto de la voluntad.

Sin embargo, la voluntad nunca quedará completamente satisfecha, puesto que ella desea el bien ilimitado y no lo encuentra en el orden natural. No obstante, ese bien existe y es Dios.

Podemos diferenciar entonces, dos tipos de felicidad: una imperfecta y natural, propia de esta vida y otra perfecta y sobrenatural, inaccesible durante nuestra actual existencia.

Para que el hombre comience a obrar bien irá incrementado las virtudes, que son disposiciones estables para obrar bien, es decir, "refuerzos" que reciben nuestras facultades que facilitan el obrar recto.

Las virtudes se clasifican en las intelectuales y las morales. Las primeras perfeccionan el intelecto, las segundas, la voluntad y los apetitos.

Las virtudes morales son tres: la justicia, la fortaleza y la templanza. La virtud intelectual principal es la prudencia que nos permite determinar el termino medio. Esta rige a los otras, de manera que, cuando se obra bien, los apetitos sensibles se encuentran guiados por la razón.

Al obrar guiados por la razón, estaremos obrando también conforme a la ley natural que orienta nuestros actos hasta el fin último, es decir Dios.

Metafísica

Armonía entre la razón y la Fe

El planteo de Santo Tomás esta determinado históricamente por la introducción en la época de la doctrina de la doble verdad: "algo puede ser verdadero en lo religioso y falso en materia filosófica y viceversa". Pero si bien Tomás reconoce que la fe y el conocimiento racional son diferentes, no admite que sean opuestos, sino perfectamente armónicos.

Filosofía y teología tienen un mismo objeto: Dios; allá considerado como causa primera de todo ente y estudiado mediante la luz natural (la razón).

La prueba de que se trata de dos dominios armoniosamente relacionados entre sí la encuentra el Santo Tomás en el hecho de que la filosofía ha podido alcanzar verdades coincidentes con las de la fe, ejemplo: la existencia de Dios.

La razón no puede alcanzar totalmente a Dios, ni mucho menos. No obstante, el conocimiento racional es más claro que el de la fe, pero la infinitud de Dios supera cuanto la razón pueda alcanzar.

Mas ello no quiere decir que los misterios sean antirracionales, sino suprarracionales, esto es, no opuesto a la razón, sino que son superiores a ella y la sobrepasan.

Las supuestas contradicciones entre la razón y la fe no son más que aparentes. Si embargo, si a pesar de todo se produjese un verdadero conflicto entre el saber natural y el sobrenatural, ello no podría significar sino una sola cosa: que la razón es víctima de un error. En tal caso la razón debe subordinarse a la fe, la filosofía y la ciencia a la teología.

En consecuencia, como la razón ayuda a la fe, también ésta debe ayudar a la primera, cuidando que no caiga en el error y señalándole la meta hacia donde debe dirigirse.

Santo Tomás puede entonces establecer, a modo de principio general, las relaciones entre razón y fe de la siguiente manera: "Los dones de la gracia se añaden a la naturaleza de modo tal que no la suprimen, sino que más bien la perfeccionan; de donde resulta que la luz de la fe no destruye la luz del conocimiento natural".

La razón cuando se ocupa de Dios

Como la disciplina que ocupaba a Santo Tomás era más bien la teología, Dios ocupaba en su pensamiento un lugar central. Esto se demuestra en la estructura de la Summa Teológica: se estudia primero a Dios en sí mismo, luego como creador y gobernante de todas las cosas y luego como fin supremo de todas las criaturas racionales.

Con respecto a Dios, la razón se plantea dos problemas: el primero, referido a su existencia y el segundo, a su naturaleza. Para eso Santo Tomás propone cinco demostraciones o vías.

A) PRIMERA VÍA: Prueba por el movimiento (ex motu)

Es cosa cierta, y consta por los sentidos que todo lo que se mueve es movido por otro.

Llamamos "motor" a lo que mueve; y es claro que para que algo se mueva; se necesita un motor.

Entonces, si lo que mueve al motor a su vez es movido, es preciso que el mismo sea movido por otro; y éste, por otro.

Es preciso afirmar un primer motor inmóvil, es decir, que mueve sin ser movido por nada.

Un primer motor que no es movido por nada es lo que todos entienden por Dios, un ente perfecto. Por lo tanto Dios existe

B) SEGUNDA VÍA: Prueba por la causa eficiente (ex causa efficienti)

Descubrimos que en las cosas sensibles hay una ordenación de las causas eficientes. Vemos, por ejemplo, que la calle esta mojada por efecto de la lluvia, que ésta a su vez es el efecto del desprendimiento del agua de las nubes, etc. Este caso se trata de una serie de efectos eficientes convenientemente subordinados a sus causas.

Todo efecto depende de la causa eficiente que lo produce. Si no fuera así, ese hecho sería causa eficiente de sí mismo, lo que equivaldría a decir que es algo antes de serlo.

Mas tampoco es posible que en las causas eficientes se proceda al infinito, por lo tanto hay que admitir una causa eficiente primera.

Esta causa es lo que todos llaman Dios. Por lo tanto Dios existe.

C) TERCERA VÍA: Prueba por lo posible y necesario (contingencia)

Se lama "contingente" todo ente que es, pero que "podría" no ser, es decir, lo que tiene potencia de ser y de no ser; por tanto, alguna vez no fueron y alguna vez dejarán de ser.

Veremos cómo un árbol, hubo un tiempo en que no fue tal; luego quiere decir que fue generado y llegará un momento en que dejara de ser; el árbol es algo "posible que sea y que no sea", algo contingente.

Todo lo que puede no ser, alguna vez, fue; de otra manera, si hubiese sido siempre, no sería contingente, sino necesario.

Hubo un tiempo en que nada era. Nada hubiese podido comenzar a ser; porque de la nada, nada sale, es decir, que para que algo comience a ser se precisa de un ente ya existente.

Es falso que todo sea contingente y es preciso admitir algo necesario para explicar el hecho de la existencia de los entes contingentes que nos ofrece la experiencia.

Todo ente tiene la causa de su necesidad fuera de sí mismo, o bien no. Si la tiene fuera de sí mismo, es preciso otro ente necesario que lo cause.

Pues bien, tal ente necesario, que existe por virtud de su naturaleza, es aquello a lo cual todos llaman Dios.

D) CUARTA VÍA: Por los grados de perfección (ex gradibus perfectionis)

Es una prueba cuya comprensión se recuerda con la reacción de la idea de Bien.

Se encuentra en las cosas algo más o menos bueno, verdadero y noble; cosas mejores o peores.

La realidad se nos ofrece en grados de perfección, como una jerarquía.

Toda jerarquía supone un grado o término supremo, conforme al cual se "mide" la mayor o menor perfección de cada cosa. Tiene, pues, que haber un ente absolutamente perfecto, "algo que es verísimo, y óptimo, y noblísimo".

Sólo lo supremamente perfecto puede otorgar la perfección mayor o menor que algo posea: este algo participará de ella. Por lo tanto, "hay algo que es para todas las cosas la causa de su ser, de su bondad y de cualquier otra perfección".

Pero justamente a esto lo llamamos Dios. Luego, Dios existe.

E) QUINTA VÍA: Por el orden o gobierno del mundo (ex gubernatione rerum)

Observamos en la naturaleza orden y finalidad. En efecto, vemos que algunas cosas que carecen de conciencia o conocimiento obran por causa de un fin. Esto ocurre siempre de la misma manera para conseguir lo que les sea óptimo.

Pero cuando algo carente de conocimiento se orienta hacia un fin, se trata de algo dirigido; por tanto lo debe dirigir hacia ese fin algo conciente e inteligente.

Todo orden supone un ordenador, el orden pues, debe tener una causa final.

Por tanto hay algo inteligente que ordena las cosas naturales hacia su fin. Hay, pues, una inteligencia suprema,"y a esto lo llamamos Dios". Por lo tanto, Dios existe.

Bibliografía:

Crouzet, Maurice: “Historia General de las Civilizaciones”, Volumen III - La edad media, Ediciones Destino, Barcelona 1961

Carpio, “Principios de la filosofía”, 1978

Enciclopedia Hispánica, Editorial Barsa 2000

Internet:

Thomas Instituut de Utrech home www.ktu.nl/thomas

Revista Acta Académica, Universidad Autónoma de Centro América, www.uaca.ac.cr

"La bondad de la voluntad, propiamente hablando, depende de su objeto, el cual le es propuesto por la razón (...) Por esto la bondad de la voluntad depende de la razón, según el modo mismo en que ella depende del objeto."

Santo Tomás.

"Hay en el hombre una aptitud natural hacia la virtud, pero la perfección misma de la virtud requiere necesariamente una cierta disciplina para quien quiera adquirirla"

Santo Tomás

"El hombre dispone, para luchar contra sus impulsos, de las armas de la razón, de las que no disponen otros animales."

Santo Tomás.

"El bien del hombre consiste en conformarse a la razón, y el mal, por el contrario, en lo que es fuera de ella."

Santo Tomás.

Santo Tomás de Aquino

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