Rubén Darío

Literatura española contemporánea. Poesía y lírica modernista. Rima. Métrica. Tema: viejo marinero y nostalgia

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Sinfonía en gris mayor

El mar como un vasto cristal azogado,

refleja la lámina de un cielo cinc;

lejanas bandadas de pájaros manchan

el fondo bruñido de pálido gris.

El sol, como un vidrio redondo y opaco,

con paso de enfermo camina al cenit;

el viento marino descansa en la sombra

teniendo la almohada su negro clarín.

Las ondas que mueven su vientre de plomo

debajo del muelle parecen gemir.

Sentado en un cable, fumando su pipa,

está un marinero pensando en las playas

de un vago, lejano, brumoso país.

Es viejo ese lobo. Tostaron su cara

los rayos de fuego del sol de Brasil;

los recios tifones del mar de la China

le han visto bebiendo su frasco de gin.

La espuma impregnada de yodo y salitre,

ha tiempo conoce su roja nariz,

sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta,

su gorra de lona, su blusa de dril.

En medio del humo que forma el tabaco,

ve el viejo el lejano, brumoso país,

adonde una tarde caliente y dorada,

tendidas las velas, partió el bergantín...

La siesta del trópico. El lobo se duerme.

Ya todo lo envuelve la gama del gris.

Parece que un suave y enorme esfumino

del curvo horizonte borrará el confín.

La siesta del trópico. La vieja cigarrera

ensaya su ronca guitarra senil,

y el grillo preludia su solo monótono

en la única cuerda que está en su violín.

Rubén Darío

COMENTARIO DE TEXTO

ANÁLISIS FORMAL

El poema está compuesto por una tirada de versos dodecasílabos, dividido cada verso en dos hemistiquios, respetando la métrica clásica.

Según la rima que ha adoptado este poema (- A -A) podemos decir que se trata de un romance heroico, agrupado en cuartetos, método puesto de por el romancero (Góngora, Quevedo y otros autores del siglo XVII).

Todos los versos aparecen dispuestos en cuartetos de rima cruzada, excepto la tercera estrofa que tiene un verso más. Este aumento en el número de versos supone un cambio de ritmo, Pero esta tercera estrofa, a pesar de que tiene cinco versos, no es un quinteto pues no sigue las normas de la métrica clásica.

El autor de este poema se ha permitido cometer algunas licencias que no hubieran sido permitidas por los tratadistas clásicos, como por ejemplo repetir la misma palabra, “gris” (vv. 4 y 27) o “país” (vv. 13 y 23). También ha utilizado extranjerismos para formar rimas “dril” (v. 21) o “gin” (v. 17), o ha utilizado cultismos, incluso antipoéticos “cinc” (v. 2).

Todas estas licencias sólo podían haber sido hechas por un poeta que no sea fiel a las normas clásicas. Por lo tanto, podemos ir avanzando que este poema pertenece a una época en que los preceptos clásicos pueden ser tratados con mayor libertad, y cuya finalidad sea la búsqueda de otro tipo de efectos (musicalidad, cromatismo, etc.). Este fenómeno sólo sucede en dos épocas de la historia de la literatura española: el Romanticismo y el Modernismo. Quizá por el uso abundante de extranjerismos podríamos inclinarnos a pensar que se trata de un poema modernista.

En cuanto a las rimas, podríamos decir que abusa de las rimas agudas, también muy criticadas por los tratadistas clásicos ya que para ellos son muy vulgares y fáciles de hacer.

En lo referente al ritmo, destaca por un ritmo externo muy marcado, basado en elementos morfosintácticos, y cuya finalidad es principalmente musical.

El ritmo se basa en la medida exacta de todos los versos, 12 sílabas, y simétricamente dividido en dos hemistiquios de seis versos cada uno. También viene dado por la repetición simétrica de la rima (- A - A...)

Otro elemento que condiciona el ritmo del poema es la abundancia de palabras agudas al final de todos los versos pares, al igual que la abundancia de palabras esdrújulas en número superior al que se utiliza en el lenguaje ordinario. Así, por ejemplo, nos encontramos en la primera estrofa con palabras como “Lámina”, “pájaros”, “pálido”... Este uso profuso de palabras esdrújulas es signo inequívoco del modernismo. Rubén Darío consideraba que las palabras esdrújulas aportaban una mayor musicalidad al poema, al llevar dos sílabas átonas después de la tónica, y conceden un tono más cadencioso. De esto se deduce que el modernismo toma las esdrújulas como elementos para marcar el ritmo.3

El poema presenta la siguiente acentuación:

1ª estrofa:

1

2

3

4

5

6

1

2

3

4

5

6

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Todos los versos aparecen acentuados en la segunda y quinta sílaba de cada hemistiquio. Con esta combinación de acentos se trata de imitar el hexámetro clásico con pies dactílicos. Estos versos serían dodecasílabos anfibráquicos:

U __ U U __ U / U __ U U __ U

En cuanto a las rimas internas, se observa por ejemplo en el verso 1 “vasto / azogado”. También cabe destacar la repetición de a en la primera estrofa: “lejanas bandadas de pájaros manchan”.

Por otra parte hay que destacar las aliteraciones que se producen a lo largo de todo el poema y que contribuyen de una forma clara a la creación del ritmo, por ejemplo:

  • Verso 1: “El mar como un vasto cristal azogado” Repetición de la a además los acentos recaen sobre esta vocal.

  • Verso 3: “lejanas bandadas de pájaros manchan” Repetición de la a nueve veces.

  • Verso 5: “El so, como un vidrio redondo y opaco” Repetición de la o que nos podría recordar la redondez del sol.

  • Verso 10: “debajo del muelle parecen gemir” Repetición de la e siete veces.

A estas aliteraciones vocálicas cuya finalidad principal es, como hemos dicho anteriormente, es contribuir al ritmo ha y que añadir una serie de aliteraciones consonánticas con la misma finalidad:

  • Verso7-8-9: “El viento marino descansa en la sombra / teniendo la almohada su negro clarín / las ondas que mueven su vientre de plomo” Repetición de la m y n.

  • Verso 30: “la siesta del trópico. La vieja cigarra” Repetición de la r que podría recordar el canto de las cigarras.

Esta característica de poseer el ritmo tan marcado es propia de los movimientos poéticos anteriores al siglo XIX: Modernismo y Romanticismo.

El ritmo interno es el que se consigue basándose en recursos semánticos o morfosintácticos.

El paralelismo morfosintáctico es aquel en el que se mantiene el mismo orden de los componentes ante la igualdad de significados.

  • Verso 1: “El mar como un vasto cristal azogado”

  • Verso 5: “El sol como un vidrio redondo y opaco”

  • Verso 15: “Los rayos de fuegodel sol de Brasil”

  • Verso 16: “Los recios tifones del mar de la China”

  • Verso 20: “Sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta”

  • Verso 21: “Su gorra de lona, su blusa de dril”

Este último quiasmo tiene como finalidad marcar la transición de la descripción del cuerpo y lo que es simple indumentaria.

Repeticiones:

  • Verso 13: “de un vago, lejano, brumoso país”

  • Verso:23: “ve el viejo el lejano, brumoso país”

  • Verso 26: “la siesta del trópico. La vieja cigarra”

  • Verso 30: “la siesta del trópico. El lobo se duerme”

Como conclusión al aspecto formal, diremos que el poeta ha tratado de crear un ritmo especialmente marcado, incluso podemos decir, un ritmo que produjera sensaciones musicales por ese conjunto de simetrías que hemos visto en la medida, rima, distribución acentual paralelismos. Unas sensaciones musicales que Verlaine trata de poner de moda en Francia y que Rubén Darío introdujo en el Modernismo.

ANÁLISIS DEL CONTENIDO

El tema de este poema es la presentación y descripción de la nostalgia que siente el viejo marinero de tierras y tiempos lejanos.

El argumento ha consistido en situar en un puerto de mar a un personaje típico, un viejo marinero, que con la tranquilidad y el sopor de la tarde cae en un dulce sueño, arrullado por el grillo y la cigarra. Se trata del momento idóneo para producir las ensoñaciones.

En este poema el tema y el argumento es una simple excusa para utilizar el lenguaje con fines estéticos.

Este texto se puede estructurar en dos sensaciones distintas. La primera, que comprende los diez primeros versos, se centra en la descripción del espacio, en la recreación de un ambiente en el que sitúa al personaje y desarrolla la anécdota -descripción del pueblo- que ha servido de argumento. La segunda secuencia, versos 11 - 33, se centra en el personaje y en la anécdota. Esta segunda secuencia se sostiene entres ideas básicas: la descripción física del marinero; la evocación de tierras lejanas; y el sueño “la siesta del trópico” que nos conduce a la simple evocación, a la soledad y tristeza del marinero.

Analizando más detenidamente la primera parte observamos la descripción del espacio y la recreación de un ambiente en el que destaca la carga de subjetividad. Ahora bien, si la descripción del puerto de mar lo hace de una manera objetiva, la subjetividad, a la que hemos aludido anteriormente, proviene de las sensaciones que le llegan al marinero al observar ese puerto de mar.

Esta subjetividad viene marcada a través de un conjunto de imágenes o metáforas con las que se transmite esas sensaciones. Estas imágenes parten casi todas ellas de una idea tópica de una imagen tradicional con lo que el poeta produce una ruptura y a través de esa ruptura aparecen nuevas sensaciones:

Verso 1: “ mar ______ cristal ________azogado” Imagen tópica del mar como espejo en el que se reflejan otros objetos, mientras que azogado (inquieto) rompe el tópico.

Verso 2: “ cielo ______lámina ________cinc” Cinc rompe el tópico, pues nunca se describe el cielo con esas tonalidades.

La descripción del espacio ha sido a través de sensaciones, no aparecen elementos objetivos. Así pues, esas sensaciones más que describir un espacio están recreando un ambiente, y esa recreación nos ha llegado a través de un conjunto de sensaciones con las que podemos formar unas isotopías o campos semánticos muy concretos, como por ejemplo en las sensaciones cromáticas domina el gris, no en vano el título del poema es “sinfonía en gris mayor”: “plata”, “cinc”, “pálido”, “bruñido”. Y al mismo tiempo se acompaña de sensaciones auditivas: “viento”, “clarín”, “gemir”, “negro” (entendido como silencio). Así pues tenemos que estas dos isotopías se cruzan y forman una sinestesia, la misma que aparece en el título: “sinfonía en gris mayor”.

Una forma de transmitir esas sensaciones ha sido dar vida a objetos inanimados, es decir, se ha servido del recurso estilístico de la personificación: “El sol, como un vidrio redondo y opaco, / con paso de enfermo camina al cenit” o “las ondas que mueven su vientre de plomo / debajo del muelle parecen gemir”.

Como conclusión de esta primera secuencia diremos que los dos elementos que han destacado han sido la subjetividad y la recreación del ambiente. Las sensaciones se nos ha transmitido a través de imágenes que funcionan como las pinceladas que el pintor impresionista hace en el lienzo y que luego son difuminadas.

En la segunda secuencia destaca las isotopías de no-movimiento o escaso movimiento: mar no se mueve, viento en calma, el sol camina muy despacio... todo esto recrea el ambiente necesario en el que se desarrolla el argumento.

Las tres ideas principales en que se sustenta esta secuencia son: la descripción del personaje protagonista -viejo marinero-; evocación nostálgica; el sueño.

En cuanto a la descripción del marinero destaca el estatismo, paralelo al estatismo del ambiente de esta secuencia. El marinero se presenta sentado, fumando, cuya imagen contrasta con el carácter aventurero de todos los marineros, pero parece ser necesaria esta actitud estática para evocar el pasado.

La descripción esta llena de tópicos que pertenecen al acervo clásico marinero. No aparece ningún elemento individualizador: “cara tostada”, “fumando su pipa”, “nariz roja”; “crespos cabellos”, “bíceps de atleta”, ese viejo lobo de mar” (metáfora lexicalizada). Los único elementos que aparecen con una función lexicalizadora es en los versos 15 y 16, cuando dice que le ha dado “el sol de Brasil” o ha estado en el “mar de la China”, por lo tanto el autor ha presentado un marinero genérico, tópico.

Siguiendo esta misma tónica general, la indumentaria también la ha descrito siguiendo los tópicos, “su gorra de lona, su blusa de dril”.

En definitiva el poeta ha hecho una prosografía del marinero.

En esta secuencia también aparecen personificaciones: “los recios tifones del mar de la China / le han visto bebiendo su frasco de gin” o “la espuma, impregnada de yodo y salitre, / ha tiempo conoce su roja nariz”.

Toda esta descripción roja y estática está en función de la evocación nostálgica siguiente que viene dada por la imagen plástica que es el humo de tabaco que evoca la nostalgia; “En medio del humo que forma el tabaco / ve el viejo lejano, brumoso país”.

Un hecho que llama la atención es como elemento secundario “el sopor de la tarde”, que está destacado de una forma tan importante en el texto marcado por la repetición anafórica en las dos últimas estrofas “la siesta del trópico”. Esto nos puede llevar a pensar en nuevas impresiones de la evocación nostálgica. Cuando hablamos de sueño puede conducirnos a pensar en el dolor, la tristeza, la soledad, el abandono, el acabamiento, la muerte, con lo que el sueño del marinero puede simbolizar la muerte del marinero. Esta idea se refuerza con la abundancia de sensaciones cromáticas, sobre todo la tonalidad del gris a la que hemos aludido anteriormente, “ya todo lo envuelve la gama del gris” y en la última estrofa se recogen las sensaciones auditivas: “La siesta del trópico. La vieja cigarra / ensaya su ronca guitarra senil, / y el grillo preludia su sólo monótono / en la única cuerda que está en su violín”

CONCLUSIONES

En este poema ha destacado la perfección formal, que se aprecia especialmente en el ritmo marcado que advierte su lectura.

El ritmo, primero lo ha conseguido a través de elementos fónicos, por medio de simetrías, en la medida de los versos - versos dodecasílabos con una cesura que divide el verso en dos hemistiquios iguales-, en las rimas -agudas en versos pares-, en la distribución acentual así como en las rimas internas, las aliteraciones, etc. pero el ritmo también se ha conseguido a través de elementos morfosintácticos o semánticos.

A esta perfección formal habría que añadirle la subjetividad con que se recrea el ambiente grisáceo, propenso para describir la nostalgia que siente un viejo marinero al caer la tarde, o tal vez al final de su vida.

La perfección formal, el ambiente nostálgico, la tonalidad grisácea nos lleva al Modernismo, y dentro de éste, Rubén Darío fue su máximo representante, especialmente en Prosas profanas obra en la que llegaron a la cumbre todos los rasgos característicos de este movimiento.

No haber tres versos seguido con la misma rima ; no acabar en pareado ; no quedar versos libres: ABBAB, AA BBBA.

Adjetivos de lengua y adjetivos del discurso: grupo de palabras que tienen un valor adjetivo “de Brasil”, “de sol”...

PROSOGRAFÍA: descripción de los rasgos externos de un personaje; ETOPEYA. Descripción de los rasgos internos; RETRATO: prosografía más etopeya.

Comentario de texto literario

Kiko Sanjuán 8