Románico

Historia del Arte Edad Media. Arquitectura, escultura y pintura románica. Monasterios. Iglesias románicas

  • Enviado por: Carmenlorca
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 16 páginas
publicidad
publicidad

ARTE ROMÁNICO

INTRODUCCIÓN

Entre los siglos X y XII, Europa presenta una serie de caracteres específicos que van a hacer la existencia de un mundo que conocemos con el nombre genérico de feudalismo.

  • En política significa la disgregación de territorios en feudos en los que los señores son los verdaderos dirigentes, los vasallos dependen de ellos y los reyes sólo tienen poder efectivo en su propio territorio. Al lado de reyes y nobles, la iglesia también será propietaria de grandes feudos.

  • En el terreno social es una sociedad estamental con nobles y clero a la cabeza, y campesinos y siervos en la base de esa pirámide.

  • En economía es una sociedad rural agraria, muy antártica y con escaso desarrollo del comercio y de las comunicaciones, y por tanto, de las ciudades.

  • En el terreno cultural y como elemento integrador, la doctrina cristiana lo condiciona todo: estudios, tradiciones, arte,... Es por ello que como símbolo y representación tengamos la iglesia o el convento, a los que podríamos añadir algunos castillos.

CARACTERÍSTICAS DEL ARTE ROMÁNICO

El nombre de románico deriva de la imitación que se va a hacer de elementos del mundo romano, pero también porque coincide con la aparición de las lenguas romances. Sobre su origen, tres lugares lo disputan:

  • Norte de Italia (Lombardía).

  • Alemania.

  • Francia.

En cualquier caso su expansión se debe fundamentalmente a los monjes cluny, que son una reforma promovida por San Bernardo de la orden benedictina, con su famosa regla “ora et labora”. Estamos, por tanto, ante un arte internacional que se vio favorecido por varias causas:

  • Es un momento en que las amenazas de los pueblos del norte (vikingos), los eslavos del este y los musulmanes por el sur van desapareciendo.

  • Por una oleada de agradecimientos a Dios tras el terror del año 1.000 que se concretó en la extensión de peregrinaciones entre las cuales destacamos el Camino de Santiago.

  • El arte románico, a diferencia del clásico, va a tener un predominio absoluto de la arquitectura. La escultura y la pintura estarán supeditadas a la anterior.

    ARQUITECTURA ROMÁNICA

    La Iglesia o convento son los elementos que nos van a definir tanto en planta como en alzado. Adopta la planta de cruz latina. En el brazo mayor, se organizan en naves, tres o cinco son las más comunes. Marcan un sentido de camino hasta el transepto. El transepto se abre ahora formando la cruz. Puede tener una o más naves. La cabecera es la parte que más modificaciones tiene. Del primitivo ábside único se pasa a tener varios ábsides debido a la necesidad de cubrir el gran número de personas que celebran servicios religiosos.

    La situación de los mismos puede ser tras un pasillo deambulatorio o girola, situado tras el altar mayor, que no solamente tenía la función de dar paso a las capillas sino también en las iglesias de peregrinaje los fieles pudieran dar la vuelta a las reliquias enterradas bajo el altar principal. También en el crucero podían situarse capillas.

    En alzado, presentan una serie de caracteres que resumimos en:

    • Pervive la columna. Cuando esto aparece suele tener basa, fuste liso, poco esbelto y capitel sin labrar, muy tosco o con escenas gravadas en relieve.

    • Pero el pilar adquiere un gran protagonismo. Normalmente son de tipo cruciforme y pueden llevar pilastras o columnas adosadas.

    • El arco preferido es el de medio punto. Destacamos los que sirven para mantener la bóveda llamados fajones o perpiaños. Así como los que sirven para separar la nave central de las laterales.

    • La techumbre evolucionó de la estructura de madera a una bóveda de cañón aunque también aparezca la de aristas.

    Ello implicaba un aumento del peso, de ahí que en vertical hubiera que hacer más robustos los pilares, y para las fuerzas laterales hubiera que colocarse contrafuertes que asoman al exterior y al mismo tiempo, gruesos muros con escasez de ventanas. La disposición de estos elementos se realiza por tramos. En cada uno de ellos, en altura pueden aparecer dos o tres niveles en su nave central dependiendo que exista tribuna o triforio o no.

    Los elementos verticales más sobresalientes en las iglesias románicas son las torres que pueden parecer en los pies, pero también en el crucero y en el cruce del crucero. Con el ábside aparece el cimborrio, que es una especie de linterna.

    El tejado para las naves y el crucero es a dos aguas o a una en los laterales, y para la zona del ábside puede aparecer en forma de casquete esférico.

    MONASTERIOS

    Los monasterios son el símbolo de la ciudad de Dios en la Tierra, situados en el campo, en lugares fortificados y dependiendo de un gran feudo, van a desarrollar una tipología que con pequeñas variaciones se repite. En el recinto, una puerta de acceso. La iglesia, como elemento fundamental; y a su lado pegada, el claustro. Suele tener una estructura o una planta cuadrangular. Sus cuatro lados se denominan pandas. Una de ellas, adosada al muro de la iglesia y en las otras tres, se abren diferentes dependencias entre las que destacamos la sala capitular. El escriptorium, el dormitorio, el receptorio o comedor, la cocina y la despensa, calefactorio, hospital, hospedería, dependencias para novicios y casa del Abad son las edificaciones fundamentales.

    Como modelo de este tipo de monasterios y por la importancia que llegó a tener, destacamos en la zona de la borgoña francesa el monasterio de Cluny.

    Su estado actual es prácticamente inexistente y solo una parte de la nave del crucero sur y su torre, y unas columnas y capiteles de la girola se conservan, todo ello debido a que fue expoliado en la Revolución Francesa y vendido posteriormente. Sin embargo, su importancia fue decisiva y lo podemos considerar como “casa madre” de la que copiaron muchos monasterios de la época. Hoy los trabajos son fundamentalmente arqueológicos, lo que unido a los grabados que conservamos han permitido poder reconstruir su maqueta tanto de iglesia, como de dependencias conventuales, labor fundamentalmente realizada por el arqueólogo Konant.

    Sabemos que la fundación de este monasterio la realiza Guillermo de Aquitania en el s. X. Allí se sitúan un grupo de “frailes negros” que practican la regla benedictina y que goza de una gran independencia. A lo largo del S. XI van adquiriendo una gran influencia, sobre todo con San Mayolo y San Hugo.

    Al principio, las dependencias se situaron en torno a una pequeña iglesia que conocemos como “Cluny primera”, sustituida después por “Cluny segunda”. Pero será San Hugo quien realice las mayores aportaciones en “Cluny tercera”. Para ello va a servirse, por un lado del prestigio de la casa Cluny de la cual han surgido papas, y también de las aportaciones tanto francesas como alemanas, británicas y españolas. Ello explica la creación de un gran templo formado por cinco naves, un doble crucero, en el que se abren capillas y una cabecera con girola con cinco capillas más con lo que sintetiza la tradición francesa por la girola, y alemana por el doble crucero.

    En su alzado aparecía un completo sistema de bóvedas, de crujías (vigas de madera) de doble cimborrio y de torres de tipo poligonal. Sobre esta primitiva estructura, cuyas obras son inauguradas por el papa Urbano II ya en el s. XII pero también en románico, se le añade en sus pies una anteiglesia, en este caso de tres naves y a sus pies se les añade dos torres. El conjunto resultaba el templo más grande de la cristiandad.

    A su alrededor aparece una compleja estructura monacal: adosado a su lateral un claustro que por ampliaciones no es cuadrangular. En sus pandas aparece la sala capitular, a continuación los dormitorios, el calefactorio, el receptorio, despensa y almacenes, patio, dependencias para visitas..., todo ello en torno al claustro de los monjes. Tras el receptorio, otro claustro con dependencias para los novicios. En su parte este, la enfermería y la casa del Abad, y en su parte oeste: establo, hospicio, hospital y habitaciones de legos.

    De los restos conservados deducimos que sobre ésta estructura arquitectónica se supedita una ornamental a base de relieves en piedra que nos encontramos en el ábside, en los capiteles de la girola y en la fachada sobre cuya portada aparecía un cristo en majestad en la mandorla, los símbolos de los cuatro evangelistas, así como los 24 ancianos del Apocalipsis en cabezas sobre la arquivolta y de todo ello exceptuando los capiteles, no quedan sino mínimos vestigios.

    ROMÁNICO ESPAÑOL

    Zona Catalana:

    En este periodo (s. XI y XII) la zona catalán había tenido un gran contacto con Francia, con la zona de la Provenza derivada de su relación como marca hispánica del imperio Carlonígero. A través de Provenza llega este nuevo estilo y adaptándose a las características de la zona, va a dar origen a una verdadera muestra arquitectónica que se enriquecerá con aportaciones musulmanas.

    En los valles pirenaicos donde la población es escasa, surgen pequeñas iglesias que adoptan un modelo específico caracterizado por el contraste del pequeño tamaño de la iglesia con la esbeltez de su torre:

    • Construidas en sillarejo de piedra del lugar.

    • Tienen una única nave o tres, de planta longitudinal y con escaso desarrollo del crucero.

    • Un único ábside o tres, como remate de las naves.

    • Cubierta de madera.

    • Tejado de pizarra.

    • Sus muros solamente abren pequeñas ventanas de arco de medio punto muy estrechas y abocinadas.

    • Elemento característico decorativo: unas series de pequeños arquillos ciegos de influencia lombarda.

    • En su interior conservamos unas de las mejores muestras de pintura románica.

    • A este tipo de iglesia corresponden las de Andorra y las del Valle del Boi, hoy patrimonio de la humanidad.

    • Elemento característico: torre que aparece adosada. Algunas son de planta de sección circular, pero las más comunes son prismáticas. Están organizadas con el mismo material de sillarejo en cuerpos, todos del mismo grosor y con una graduación de apertura de ventanas más amplias en sentido ascendente.

    • Elementos decorativos: arquillos ciegos lombardos.

    En la zona catalana, hacia la costa, aparecen los primeros monasterios, entre los que destacamos el de San Pedro de Rodas, caracterizado por el sentido defensivo que lo marcan sus muros, sus torres y sus almenas. En su iglesia ya aparecen los rasgos del románico: bóveda de cañón, segmentada por arcos fajones y que para conseguir mayor ascensionalidad se sustentan mediante un sistema de columnas superpuestas y un pilar. En el ábside aparecen igualmente las ventanas de medio punto abocinadas, y exteriormente desarrolla un sistema de contrafuertes. Dos monasterios próximos a Barcelona vuelven a mostrarnos la pujanza del románico pero con la influencia del mundo musulmán: San Cugat del Vallés y San Pedro del Campo.

    En el monasterio de San Cugat del Vallés, en su claustro, además de la influencia lombarda, la estilización de sus columnas y la decoración de los capiteles, nos muestra la influencia mozárabe.

    En el monasterio de San Pedro del Campo aparece en algunos de los arcos de su claustro la forma de arcos lobulados. Como conjunto más amplio y más significativo, el monasterio de Ripoll, de clara influencia lombarda muestra ya las características más plenas. Multiplicidad de ábsides, el gran desarrollo del crucero y del cimborrio.

    CAMINO DE SANTIAGO

    Las peregrinaciones eran una tradición cristiana, las primeras se dirigían a Jerusalén y los santos lugares. Después, al constituirse Roma como cabeza de la iglesia con San Pedro también desarrollan esta faceta, y en la Edad Media se fueron extendiendo a otros lugares relacionados con mártires o santos en torno a la idea de ganarse el Jubileo (el perdón).

    De las más importantes surgidas a partir del s. IX, destaca la realizada a la tumba del apóstol Santiago, según la tradición, en Ira Flavia aparecían algunos destellos. Enterado el obispo, visita el lugar y encuentra “la tumba del apóstol”. Enterado el rey Alfonso II, manda a erigir un primer templo y comienza un nuevo peregrinaje. El mismo va a servir para la formación de caminos de entre los cuales, el denominado camino francés es el que se considera por antonomasia. Procede de Francia por cuatro vías distintas que tras pasar los Pirineos se unen en Puente Larreina y de allí, por La Rioja, Burgos, Palencia, León, penetra en Galicia hasta Santiago.

    Asociado al camino es el peregrino que como elementos distintivos lleva una capa o sayo y un bastón; la capa como símbolo de penitencia, pobreza, y el bastón como apoyo, defensa y como símbolo de la Trinidad. La concha es el recuerdo del regreso. Asociado al camino serán las múltiples hospederías, hospitales, puentes, iglesias, que lo jalonan y marcan las etapas, y asociado al camino será la comunicación de pueblos, el trasiego de ideas, la introducción de estilos arquitectónicos: primero el románico y después el gótico. Esa penetración artística va a producir multitud de realizaciones en las que poco a poco van confluyendo el estilo con influencias hispanas y con aportaciones musulmanas. Entre las primeras realizaciones románicas ligadas al Camino de Santiago está la Catedral de Jaca.

    Se caracteriza por un pórtico tras el cual se accede a una planta de tres naves con un crucero que no destaca en el exterior y remata en tres ábsides. En alzado, la separación de las naves se realiza por pilares cruciformes con columnillas adosadas y por columnas. La bóveda, hoy muy reformada, se apunta a que no fuera tal sino organizado sobre trompas, y luego desarrolla un sistema radial, de clara influencia musulmana. Parece ser que estos constructores de Jaca van a influir decisivamente en la realización de Frómista.

    (San Martín de Frómista) Su construcción a finales del s. XI se debe a donaciones dados por Doña Mayor, esposa de Sancho III el Mayor de Navarra para la creación de un monasterio del cual hoy solo subsiste la iglesia, muy restaurada a raíz de ser declarada Monumento Nacional a finales del s. XIX (1894). En planta consta de tres naves separadas por pilares con un crucero que no sobresale al exterior, tres ábsides, cimborrio, y dos torres idénticas en sus pies. Caracterizada por un estilo muy uniforme debido a que su realización fue hecha en muy pocos años, consiste en una estructura de piedra, con sillares más o menos uniformes de tamaño mediano y pequeño, y en su exterior ya nos presenta una característica especial: la nave central se eleva poco sobre las laterales y ello condiciona la no existencia del claristorio en la nave central. La iluminación, por tanto, le viene de las naves laterales, del cimborio y de los ábsides. El cimborio, exteriormente es un polígono octogonal que presenta aperturas hacia los cuatro puntos cardinales, mientras que los lados diagonales están cerrados.

    Tiene, en la actualidad, cuatro portadas, la última debida a la restauración. Las tres originales tienen una composición semejante formadas por un acceso de arco de medio punto abocinado sin decoración exceptuando la arquivolta exterior con temas geométricos. Sobre la portada hay un tejaroz, y la occidental delimitada entre contrafuertes con remate escalonado.

    Las ventanas en cimborrio y laterales también están formadas por arco de medio punto abocinado decoradas con pequeñas columnas con capitel en sus derrames. A parte de estas ventanas, en el crucero hay otras más pequeñas, y enfrente hay dos óculos. Las torres de sus pies, cilíndricas recuerdan la tradición de Andorra y solo presentan aperturas de ventanas en su extremo superior. Sobre este estilo tan simple, la ornamentación ocupa tres campos:

    • interior y exteriormente, una banda o cornisa geométrica como la de las ventanas.

    • la gran riqueza de los capiteles en su interior con motivos de la historia sagrada y simbólicos.

    • los canecillos, algunos muy restaurados y que son un amplio abanico de virtudes y de vicios.

    SAN ISIDORO DE LEÓN

    En época de Fernando I y bajo sus auspicios se construye en León uno de los edificios, hoy más emblemáticos del Románico. De esa primitiva construcción no queda sino el Panteón Real, en donde se conserva uno de los mejores ejemplos de pintura románica del mundo. La planta definitiva corresponde a Doña Urraca, hija de Fernando I y consta de una iglesia de tres naves separadas por pilares cruciformes, cubierta la central por bóveda de cañón, mientras que las laterales lo son de arista. El crucero de única nave, de la misma dimensión que la central, establece el espacio para el cimborrio. Remata en tres ábsides, hoy modificado el central por una ampliación gótica. En el alzado de la nave central destacan sus pilares con columnas adosadas, el remate de sus capiteles historiados, unos arcos de medio punto peraltados, posee claristorio, y como elemento que muestra la influencia musulmana, en los arcos torales del crucero hay arquillos lobulados.

    Elemento definitorio de San Isidoro son sus dos portadas más interesantes: la del Cordero y la del Perdón, y a ello añadimos su torre, que situada en los pies representa un modelo muy representativo del Románico en castillo de planta rectangular. Se eleva en cuerpos macizos sobre pilares decorados con arcos ciegos y solo en la parte superior hay ventanas abocinadas de medio punto.

    SANTIAGO DE COMPOSTELA

    Desde la época de Alfonso III ya existía una catedral sobre la tumba del apóstol. Ésta había sufrido los ataques de Almanzor con lo que su estado era ruinoso y la influencia de peregrinos cada vez mayor, hacía la necesidad de construir un templo más grande. En época del obispo Diego Peláez, y siendo príncipe el futuro Alfonso VI se establecen los primeros planos del nuevo templo. Conocemos los maestros que los van a dirigir: un tal Bernardo y un tal Roberto, con una clara influencia francesa. En 1078 comienza la construcción. Ésta se organiza en torno a la tumba del apóstol en donde se sitúa el ábside. Rodeándolo, una girola a la que se abren cinco absidiolos (capillas). Se adoptó el plan de planta de cruz latina. Los brazos menores de igual longitud que el brazo largo. En los brazos menores (crucero) se abren cuatro capillas. Tiene esta cabecera una clarísima influencia francesa comparable con San Sernin de Toulouse. Las obras avanzan en el crucero a cargo del maestro Esteban. Más tarde, el obispo Gelmírez continúa por el brazo largo teniendo como encargado a Bernardo “el joven”. Se finalizan las obras hacia el 1128, pero a finales de este siglo XII, los pies serán reconvertidos por obra del maestro Mateo.

    La planta, de cruz latina, consta de tres naves tanto en el lado mayor como en el crucero. Ellos se relacionan con el sentido de iglesia de peregrinaje para que se pueda deambular por el interior haciendo la procesión completa. Las naves están separadas pilares cruciformes con columnas adosadas. Entre ellos como arcos formeros (separan naves) aparecen arcos de medio punto ligeramente peraltados. Sobre las naves laterales que tienen bóveda de crucería aparece una tribuna que conserva la función de ampliación y al rodear todo el templo refuerza el sentido de peregrinaje. Se abre esa tribuna a la nave central mediante ventanas ajimezadas de arcos de medio punto. Tras la tribuna y a través de arcos fajones peraltados presenta una cubierta de bóveda de cañón igualmente peraltados. Se trata de conseguir una ascensionalidad que equilibre la gran longitud de 100 metros de ábside a pies.

    La iluminación del templo se realiza por las ventanas de las naves laterales que son dobles: unas para las propias naves laterales y las otras para la tribuna, a través de la cual llegan a la nave central. Otra zona focal es el cimborrio que ilumina el crucero, y finalmente, las ventanas de los ábsides. Todo ello va a crear en Santiago una atmósfera especial de contrastes lumínicos.

    En el exterior destacan las tres portadas: a occidente la portada del Obradoiro; la del crucero sur o Platerías; y la del lado norte, Azabachería. En las dos primeras se desarrollan dos muestras de lo mejor del relieve románico. Además de las tres portadas, destacaban nueve torres: dos en los pies, dos en la conjunción del brazo largo con el crucero, dos enmarcan cada uno de los cruceros y la que corona el cimborrio, que era poligonal y hoy absolutamente distinta. Destaca también el tejado de piedra y el remate en almenas de sus muros.

    ESCULTURA ROMÁNICA

    Durante los siglos XI y XII y siempre determinada por la arquitectura se va a desarrollar un extenso programa escultórico que presenta unos caracteres que la definen:

  • Su ubicación. A la hora de situarla, uno de los focos fundamentales va a ser en las portadas ocupando tímpano, arquivoltas, dintel, jambas y parteluz. También puede aparecer en los muros de enmarque de las portadas, así en menos medida, en la fachada. Otro lugar fundamental para el desarrollo de la escultura románica, son los capiteles tanto de los del interior de la iglesia, de las columnillas adosadas a los pilares, como los situados en el claustro. Un tercer campo va a ser en el exterior del ábside y en los canecillos.

  • Los temas que trata esa escultura son muy variados. A veces son de tipo geométrico entre los cuales destacan los de bolas, cuentas, zig - zas, o ajedrezados. También motivos vegetales y un tercer tema de carácter historiado y bíblico. Temas de carácter moralizante y también existen escenas cotidianas y, finalmente, animales fantásticos: grullas, esfinges, arpías,... unos con carácter positivo y otros negativo.

  • Técnicamente, la piedra tallada es la más usual. Busca una tendencia antinatural favoreciendo más la impresión que las proporciones naturales. Se adecua al marco, a veces se alarga, a veces se inclina o se adecua a las esquinas de los capiteles, y todo ello predominando el dibujo en un relieve ene le que domina el medio o el bajo, despegándose poco del fondo en el que no aparece ningún elemento de referencia. Las figuras suelen repetir moldes, carecen de expresividad, de comunicación, suelen predominar en sentido frontal y van desde la rigidez a los movimientos “imposibles”.

  • La función de estas manifestaciones arquitectónicas ha sido interpretada de diferentes modos. En principio, se piensa en un carácter didáctico como enseñanza del pueblo, y una segunda función es la de representar el poder y la gloria de la iglesia. Una tercera, la pura decoración ornamental de modo que depende del lugar, prevalecerá una u otra.

  • EJEMPLOS EN PORTADAS

    En las portadas solía ser un tema muy común el de Dios en majestad en el Juicio Final según el Apocalipsis de San Juan. A este modelo corresponde el de la Abadía de Moissac en Francia. En el tímpano, aparece en su parte central un Dios en majestad sentado, coronado, con nimbo (aureola) crucífero. En su mano izquierda porta el libro con las doctrinas; su mano derecha en actitud de bendecir, descalzo, e inscrito en una mandorla. Rodeándolo están los tetramorfos (toro, águila, león, ángel) y bajo el Dios en majestad, y a sus lados separados en tres bandas por una línea de oleajes, los 24 ancianos del Apocalipsis. Como corresponde a la escultura románica, todo el relieve presenta esa sensación de solemnidad, de rigidez, de carencia de elementos de la naturaleza y de escena saturada. Utiliza un doble relieve muy bajo en el Cristo en majestad y mucho más alto para los 24 ancianos. Sin embargo, se compensa por la diferente proporción entre el Dios y los ancianos. En aquel, las bandas o pliegues muy esquemáticos son los que sirven para darle el volumen, mientras que los 24 ancianos, aunque estereotipados, muestran una cierta diversidad en la postura de sus pies y los gestos de sus manos en las que porta la copa y un instrumento musical. Incomunicados entre sí, se atreven a girar sus cabezas teniendo todos como referencia al Dios en majestad. Completan este tímpano unas arquivoltas con motivos vegetales que se continúan en las jambas. EL dintel con motivos geométricos y en los muros de enmarque, alojados en nichos, hay temas evangélicos como “La Visitación” o de pecados capitales como la avaricia y la lujuria.

    SANTO DOMINGO DE SILOS

    Situado en zona burgalesa (Burgos) en zona de cruce de caminos, Santo Domingo representa uno de los lugares cumbre del estudio de la escultura románica. La fundación de este convento es temprana, en época visigoda, y tras el paréntesis musulmán, el gran auge corresponde a los siglos XI y XII. Será en el siglo XI cuando cobra gran importancia con la figura de Santo Domingo que se establece aquí como abad con el apoyo del rey castellano Fernando I. Dentro de la orden benedictina presenta los elementos bíblicos de un monasterio: iglesia, claustro y dependencias. Su claustro es uno de los más importantes lugares de la escultura románica.

    Su planta es la de un cuadrado irregular organizado en un doble cuerpo que presenta una doble galería (pórtico), ambos con cubierta de artesonado. Sus caras hacia el patio están formadas por arquerías de medio punto separadas por columnas dobles en su mayoría que individualizan el capitel. En estos es donde tenemos uno de los muestrarios más completos del románico. Podemos agrupar sus temas en los siguientes campos:

    • de tipo vegetal, solo o con animales entrelazados.

    • de animales fantásticos sacados del bestiario mozárabe.

    • escenas evangélicas, bíblicas.

    • escenas cotidianas.

    La realización de los capiteles correspondió a tres diferentes momentos, por ello se habla de los tres maestros de Silos y tres estilos, en los que las líneas del dibujo son más nítidas, en las que la adecuación al marco es más natural y en las que las proporciones se respetan mejor. Además de los capiteles, en el claustro poseemos ocho placas adosadas en la cara interna de los pilares de las esquinas. Los temas allí representados son La Ascensión (I), Pentecostés (II), Resurrección (III), Descendimiento (IV), Los discípulos de Emaús (V) y La duda de Santo Tomás (VI). Estos seis primeros tienen en común el tema de la Resurrección de Cristo. Los dos últimos son El Árbol de Jesé y la Anunciación que son posteriores.

    LA DUDA DE SANTO TOMÁS

    Corresponde al primer maestro de Silos y del ciclo de la Resurrección. Narra el momento en que Cristo, acompañado por los apóstoles muestra a Tomás su yaga y que le pide que meta su mano en ella para verificar su resurrección. Igual que los otros cinco primeros pilares, enmarca la escena bajo un arco de medio punto coronado de almenas soportadas por esbeltas columnas de fuste liso con capitel corintio y con basa. En las enjutas los relieves muestran pequeños ejemplos arquitectónicos románicos. Los personajes aparecen situados en tres bandas, en las que se mantiene la misma altura, excepto en la figura de Cristo, realizada en un tamaño mayor por motivo jerárquico. Todos los apóstoles están nimbados y en ellos aparecen sus nombres, excepto Cristo cuyo nimbo es crucífero. Todos menos Tomás en postura frontal, rígida, con modelos de cabellos, rasgos y vestimenta muy uniformes. Todos incomunicados, todos con un gesto esquemático que se repite con escasa variación, todos portando el libro de las doctrinas, menos San Pedro que lleva las llaves y San Pablo con un rollo extendido. Eso se debe a la mayor jerarquía de ambos apóstoles, y entre ellos la mayor cercanía de San Pablo a Cristo significa el principal reconocimiento que este apóstol tuvo en la iglesia cristiana mozárabe. Además de sus gestos antinaturales, los del primer término nos muestran en la postura de sus pies esa tendencia antinatural del románico. Técnicamente tallado en la piedra, el relieve se realiza en un mismo plano, con lo que desaparece el sentido de profundidad, a lo que colabora un fondo neutro. Es por tanto, el sentido de transmisión de un mensaje más que la búsqueda de una aproximación a modelos clásicos.

    PORTADA DE PLATERÍAS (Santiago de Compostela)

    Corresponde a la portada del crucero sur y es uno de los ejemplos de amalgama (mezcla) de temas, de autores, de materiales, que sin embargo componen un conjunto armónico y sintético de lo que supuso la escultura románica. La organización de la fachada es de un doble cuerpo separados por una cornisa con canecillos.

    En el cuerpo superior, la organización es a base de dos ventanas de medio punto inscritas en arcos lobulados que rematan en columnas y que se inscriben a su vez en arcos demedio punto abocinados con decoración geométrica en las arquivoltas y columnas en sus derrames. En las enjutas hay esculturas de bulto redondo.

    Es en el cuerpo inferior, organizado en una doble portada de arco de medio punto abocinado y columnas en sus jambas, donde se desarrolla un gran muestrario escultórico que ocupa los dos tímpanos, las columnas de derrame y el paño hasta los canecillos.

    En el tímpano izquierdo están representados dos temas: el más amplio, las tentaciones de Cristo, y en el ángulo derecho el tema de la mujer adúltera. El primero, formado por placas, es de un románico más primitivo, muy rígido, desproporcionado, argado de simbolismo y con un tratamiento grotesco de la figura del demonio. El segundo, en distinto material, corresponde a un románico más evolucionado en el que las proporciones y el pulido más fino nos acercan a una mayor imitación de modelos naturales.

    En el tímpano derecho, en un estilo más uniforme, semejante al de las tentaciones del tímpano anterior, se nos representan escenas de la pasión de Cristo.

    En los derrames de la portada, en esas columnas estilizadas, los relieves son muy abundantes motivos geométricos y vegetales, escenas y personajes de la iglesia están repartidos por capiteles y fustes, siendo como característica fundamental la de la perfecta adecuación al marco, y así su relieve es casi caligráfico, no se despega de la columna adoptando esas formas alargadas.

    Podemos destacar entre esas escenas, la de Adán y Eva o la del rey David. Por último, en el espacio entre los arcos y los canecillos presenta un muestrario muy diverso de materiales, de maestros y de épocas, posiblemente algunas de las muestras de la portada norte que fueron trasladadas aquí. Temas heráldicos como el árbol de Jetsé, figuras de Cristo, de apóstoles, de ángeles, de demonios, pueblan todo este paño que a pesar de su diversidad junto con el resto ya comentado supone una manifestación que casi resulta uniforme dentro de la amalgama de temas y estilos.

    PÓRTICO DE LA GLORIA

    Ya a finales del s. XII, el maestro Mateo realiza la terminación en los pies del templo trabajando como arquitecto en la cripta y como escultor, la triple portada.

    De la triple portada, la central es conocida con el nombre de Pórtico de la Gloria. En el tímpano aparece un Dios en majestad con las características semejantes al de San Pedro de Moissac. Lo rodean los cuatro evangelistas con sus símbolos. A ambos lados, figuras angélicas que portan los símbolos de la pasión. El resto del tímpano está ocupado por personajes que se interpretan como peregrinos, mientras que en las arquivoltas están los 24 ancianos del Apocalipsis, en los que destacamos un gran repertorio de instrumentos musicales. Todo este conjunto, más que una escena del Juicio Final, sería la visión de la gloria de Dios, que tendría el peregrino después de largas jornadas. En el parteluz, sobre un pilar de cuatro columnas en cuyo capitel se representan las tentaciones de Cristo. En su parte delantera y sobre un árbol de Jetsé, aparece una figura de Santiago apóstol que vestido como un peregrino, porta un rollo en el que se justifica como enviado de Dios. Es interesante ver cómo ha evolucionado el románico en sus rasgos. Su cabeza completa, huyendo del esquematismo habitual, es la representación de la etnia gallega, así como muestra un acercamiento hacia una expresión más humana. Su volumen le hace independizarse del marco.

    Acompañando al apóstol, aparecen en las jambas, apoyados sobre columnillas, profetas a su derecha y apóstoles a su izquierda que suponen la fusión entre el Antiguo y el Nuevo Testamento en la glorificación celestial. Las figuras de ellos están comunicados dos a dos, así Isaías con Moisés, Jeremías con Daniel, Pedro con Pablo y Santiago el Menor con San Juan. Individualizadas muestran no solo caracteres de edad, sino también de rasgos étnicos. Se desenvuelven todos con una libertad que modifica la tradicional rigidez románica, el volumen de sus cuerpos, la riqueza de pliegues mucho más naturales, sus gestos o el apoyo de sus pies que se amplía aún más con la policromía cuyos restos aún conservamos. Las dos portadas laterales, mucho menos rica que la central, tienen relieves en sus arquivoltas de más difícil interpretación. Los motivos vegetales de una, parecen referirse al paraíso, mientras que la otra pudiera simbolizar el limbo.

    LA ESCULTURA EXENTA

    Tuvo también importancia en el románico con dos temas fundamentales:

    • La virgen con el niño.

    • Los cristos crucificados.

    En cuanto a las vírgenes con el Niño, presentan como características comunes el aparecer sentadas en tronos. En su regazo, el niño Dios, al principio en posición frontal y poco a poco irá evolucionando y empieza a girar y a establecerse una comunicación con la madre. Siempre, aunque gire, el niño aparece en actitud de bendecir, lejos del sentido de maternidad. Pueden aparecer otros símbolos como la bola, el cetro, y como materiales suelen ser piedra, madera o bronce. A este modelo corresponden la Virgen de Solsona, Montserrat, y la Virgen de la Vega en Salamanca.

    En cuanto a los cristos en la cruz, siempre aparecen alejados de cualquier sensación de sufrimiento. Es por tanto, como Dios triunfante, de ahí que su cuerpo aparezca rectilíneo. Sus pies aparecen colgando, clavados. Son cristos de cuatro clavos. La vestimenta de Cristo aparece con hábito completo o de cintura para abajo. Como materiales más comunes: madera policromada y también marfil. A este modelo corresponden la Maestad Batllo o el de Fernando I.

    PINTURA ROMÁNICA

    Al igual que la escultura, la pintura románica va a tener una amplia difusión y estará condicionada a la arquitectura. Como lugares más comunes se dan en los ábsides, tanto en sus casquetes como en sus paredes. También en los muros de las naves laterales, en las bóvedas y en los frentes del altar.

    Los temas tienen una diversidad que varía desde lo geométrico vegetal a escenas cotidianas y, sobre todo, escenas religiosas. Según las zonas, las influencias de otras culturas van a motivar diferencias bastante acusadas, así dentro de España podemos señalar dos zonas: Cataluña y Castilla.

    • En Cataluña, lo más destacado son sus frentes de altares y las grandes muestras del Valle del Boi. Las principales manifestaciones hoy se encuentran en Barcelona. Una de las más importantes que correspondía a San Clemente es el Pantocrátor, situado en su ábside. Ocupando el casquete y en su parte central inscrito en una mandorla aparece el Dios en majestad con todos sus atributos: nimbo crucífero, mano derecha en actitud de bendecir, en su ano izquierda el libro de las doctrinas donde consta: “Yo soy la luz del mundo” y pies descalzos sobre el orbe. Acompañan a este Pantocrátor dos ángeles quienes presentan a los símbolos de los evangelistas. Tras esta zona superior, una segunda zona intermedia en un simulado de arquerías, aparece un apostolado en el que se incluye la Virgen. Todos ellos portan el libro de las doctrinas, lo toman, no con la mano abierta, sino a través de su manto, mientras que la Virgen lleva el cáliz. La parte inferior estaba ocupada con motivos vegetales y representaba a la Tierra. Toda la composición manifiesta tres tendencias: - Por un lado, la herencia bizantina de los tradicionales mosaicos en el sentido de frontalidad, de riquidez, de magnificencia, con la tradicional ausencia de fondos. - Por otro lado, señalamos la influencia de las miniaturas por la precisión de algunos detalles. - Como tercera tendencia más hispana, la mozárabe que es más cercana a la impresión natural de vida más que a la solemnidad bizantina. Así, el rostro de la virgen por su forma es bizantino, pero sus ojos, muy expresivos, rompen esa rigidez. Situación similar ocurre en el rostro de Cristo.

    Técnicamente, es una pintura plana que comunica unos trazos muy amplios casi con tendencia a la abstracción, con otros de gran detalle, como en pies y manos y rostro. Realizada al fresco con temple, su gama cromática va desde los azules contrastados con verdes a los que acompañan rojos, ocres y amarillos. La utilización de esos colores obedece a un marcado simbolismo, bandas azules y amarillas en la parte central y tonos más ocres en la parte terrenal. Como la figura más importante está ese Dios en Majestad cargado de expresión. Todo ello siendo tan plano no impide que el artista logre dotar a la pintura de cierto volumen conseguido por la línea de los pliegues y por ciertas tonalidades dentro de cada banda.

    Del mismo autor (posiblemente un italiano) en la iglesia de Santa María de Tabú, tenemos obras de sus mejores pinturas. En una composición semejante es ahora una Virgen con el niño, acompañada de los tres Reyes Magos. (no hay ninguno negro ya que el negro es símbolo de pecado) En el nivel inferior hay un apostolado.

    • En la zona de Castilla. El mejor ejemplo de pintura románica se encuentra en el Panteón Real de San Isidoro de León que fue mandado edificar por Fernando I en el s. XI y sus pinturas son del s. XII. La decoración pictórica ocupa lunetos (la parte de una pared debajo de un arco), arcos por todos los lados y bóvedas. La parte de las paredes más tosca corresponde a un autor con temas de la Virgen, la Anunciación. La Visitación y el Nacimiento. Pero el autor más afamado es el que realiza la pintura en los arcos y en las bóvedas.

    En los arcos dominan los motivos geométricos o vegetales, y en uno de ellos aparece un calendario.

    En las bóvedas apareen seis escenas: un pantocrátor, un juicio final, una última cena, un beso de Judas, una matanza de los inocentes y una anunciación del ángel a los pastores.

    La Anunciación del Ángel a los pastores supone un claro ejemplo de la influencia mozárabe en la pintura románica. Consigue crear una escena en la que la comunicación entre ángel, pastores e, incluso animales, es clara. Como tal escena aparece segmentada utilizando para ello la introducción de elementos vegetales, aunque raquíticos también.

    La gama cromática es ahora mucho más amplia al lado de los tradicionales azules y rojos dominantes, verdes, ocres, amarillos, alcanzan una gran difusión y el gusto por el detalle es más abundante y más ligado a la tradición mozárabe..

    Otros lugares también importantes de esta manifestación de cultura castellana se dan en la iglesia de Santa Cruz de Maderuelo, Segovia o en San Baudelio de Berlanga en las que combina la pintura de carácter cotidiano y de escenas de caza.

    6

    Vídeos relacionados