Roma

Cultura romana. Ubicación geográfica. Organización política. Imperio y sociedad

  • Enviado por: Kazzumy
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Introducción

En alguna medida, todo lo que somos y sabemos constituye una herencia de la cultura greco-romana. Esto significa que nuestras leyes, idiomas, construcciones, sistema numérico y filosofía poseen una raíz común: Grecia y Roma.

Roma es, para la mayoría, sólo la capital de Italia. Sin embargo, el desarrollo social alcanzado, y la extensión territorial de su imperio, la convirtieron en un modelo de organización de la antigüedad.

Hoy, con la distancia que provocan los siglos, debemos estudiarla como un hecho integrado en la Historia Universal; debemos comprender que cada una de sus etapas significó años de crecimiento y maduración de la civilización humana, y que de no haber existido esta cultura, nuestra sociedad sería más precaria jurídica y culturalmente.

Ubicación geográfica

Italia está ubicada en la península de los Apeninos, al sur de Europa. En el mapa es fácil ubicarla por su forma, la bota. Al norte limita en la cadena montañosa de Los Alpes, al oeste con el mar Tirreno; al este sus costas son bañadas por los mares Adriático y Jónico, y al sur, por las aguas del mar Mediterráneo.

La geografía de Italia presenta valles fértiles cruzados por ríos. Los más importantes de ellos son el Tíber y el Po.

En la antigüedad, los Alpinos septentrionales eran considerados el límite norte de Italia, mientras la llanura Po, la actual Lombardía formaba parte de Glaia Cisalpina.

Los Valles de los Alpes invitaron a los itálicos a traspasar los Alpes. La isla de Sicilia hizo nexo entre todos los pueblos y todas las civilizaciones de la cuenca del Mediterráneo.

Roma: La historia de una cultura

En tiempos prehistoricos Italia estuvo habitada por los ligures. Hacia el 1200 a.c, la peninsula fue invadida por los itálicos, pueblo de origen indoeuropeo, tenían una cultura muy primitiva. Entre ellos destacaron los latinos, quienes se instalaron en las fértiles orillas del rio Tiber, al que dieron el nombre de Lacio.

En el siglo X, los estruscos , pueblo no indoeuropeo, provenientes tal vez de Asia Menor, llegaron por mar a Italia y se establecieron en Eturia, la actual Toscana, tenían una vasta cultura, vivían en magníficas cuidades, poseían desarrolladas técnicas de cultivo y gran comercio marítimo.

A partir del siglo VIII los griegos, fundaron colonias en el sur de Italia y Sicilia, la Magna Grecia. En la parte occidental de sicilia se establecieron colonias fenicias, que se colocaron bajo la protección de Cartago, próspera cuidad fenicia del norte de Africa.

Los ocupantes de la antigua Italia pertenecían a tres poblaciones diferentes: itálicos, etruscos y griegos.

  • Los itálicos, de origen indoeuropeo, tenían una cultura muy primitiva. Entre ellos destacaron los latinos, quienes se instalaron en las fértiles orillas del río Tíber.

  • Los etruscos tenían una vasta cultura, vivían en magníficas ciudades, poseían desarrolladas técnicas de cultivo y gran comercio marítimo.

  • Los griegos, en cambio, tenían presencia en la zona debido a las colonias fundadas en el sur de Italia y Sicilia

La leyenda

Según se cuenta, Rómulo y Remo fundaron la ciudad. Ellos habrían sido descendientes de Eneas (príncipe troyano), pero un enemigo de éste, para apoderarse del trono, los abandonó en las orillas del Tíber, cuando aún eran muy niños. No murieron gracias a que una loba los alimentó. En agradecimiento, ellos decidieron fundar una ciudad en el mismo lugar donde el animal los había encontrado.
Como las leyendas y la realidad son cosas muy distintas, la historia nos relata el surgimiento de Roma de otra manera: Roma surgió de la unión de siete poblados latinos en el año 753 a.C.

Organización política:

En su evolución política, Roma pasó por tres etapas fundamentales: Monarquía, República e Imperio.

  • La Monarquía se extendió desde el 753 al 509 a.C. Durante ese período, Roma estuvo bajo el poder de los reyes etruscos. Ellos eran asesorados por el Senado, cuyos miembros eran elegidos por el rey. La dominación etrusca no fue aceptada por los latinos, y en el año 509 a.C. destronan al último rey etrusco, estableciendo la República como forma de gobierno. El despotismo de Tarquino hizo que el título de Rex, rey, fuera por siempre abominable en Roma.

La institución básica de la sociedad moderna romana es la familia, compuesta por el padre, madre, los hijos, los familiares directos, los clientes, los esclavos y los bienes. La población estaba dividida en dos grupos u órdenes: patricios y plebeyos.

  • Durante la República (509 al 531 a.C.) el poder estuvo en manos de una oligarquía (gobierno de unos pocos, que generalmente pertenecen a la aristocracia). Se eliminó el cargo de rey, y sus funciones las cumplían dos cónsules, elegidos cada año. En los tiempos de la República, el Senado era el órgano supremo del gobierno, y estaba constituido por los jefes de las familias patricias (miembros de la aristocracia). Se eliminó el cargo de rey, y sus funciones las cumplían dos cónsules, elegidos cada año. En los toempos de la República, el Senado era el órgano supremo del gobierno, y estaba constituido por los jefes de las familias patricias (miembros de la aristocracia)

Los patrocios derivan su origen de las familias más antiguas de la cuidad que se decías desendientes de algún antepasado ilustre, de un Pate, por lo cual se denominaban con orgullo, patricios. El patriciado se componía de tres tribus: los armes, tos ticios y los lúceros. Cada tribu se dividía en diez curias. En los comienzos de la república, sólo ellos eran cuidadanos y formaban el populus romanus.

Sobre los patricios recaían todos los deberes, pero sólo ellos gozaban de derechos públicos.

  • Los plebeyos (hombres libres que no pertenecían al patriciado ni poseían derechos políticos),La plebe se componía de elementos de origen diverso y se formó cuando ya se había iniciado la vida política y social de Roma. Como no tenían pater no pertenecen a la populus. No podían casarse con patricias. Fueron aumentando en número y riqueza, y comenzaron a exigir un trato más igualitario. Ellos eran los que integraban la mayoría del ejército, del cual dependían los patricios para defenderse de las amenazas externas. Con esta importante carta a su favor, y tras muchas presiones y una rebelión, los plebeyos lograron algunos de sus objetivos, como:

    • derecho a elegir a los cónsules y demás magistrados.

    • Derecho a votar en los proyectos de ley y a declarar la guerra.

    • Derecho a elegir los Comicios Tributos y Tribunos de la plebe con derecho de auxilio y derecho de veto frente a los fallos judiciales y a las medidas de los magistrados.

    • A casarse con patricios.

    • A ser elegidos censores, cuestores, pretores, ediles, curiles, consulado.

    • A que el Tribuno de la Plebe, sea admitido en el Senado.

    • Derecho a tener la cuidadanía romana, etc.

Estas conquistas provocaron profundos cambios, de la fusión de las familias patricias y de las familias plebeyas surgió una nueva arstocracia, los optimates o nobiles, que se convirtieron en las familias típicas de la burguesía.

Imperio y Sociedad: Caminos hacia el desarrollo

Desde muy temprano, Roma mostró interés por conquistar más tierras. El enfrentamiento entre patricios y plebeyos no impidió que la ciudad fuese extendiendo sus fronteras. A mediados del siglo III a.C, Roma ya dominaba toda la península itálica.
El nuevo desafío era conquistar la cuenca del Mediterráneo. Esta expansión marítima llevó a Roma a enfrentarse con Cartago (una importante ciudad comercial ubicada en el norte de Africa), en las llamadas Guerra Púnicas. Ambas ciudades se disputaban el dominio del comercio mediterráneo, que finalmente quedó para Roma luego de su triunfo.
El crecimiento territorial y el poderío militar hicieron de Roma una ciudad de gran riqueza. Junto con ella, el desorden y la corrupción alcanzaron las principales instituciones del gobierno. Asimismo, la diferencia entre ricos y pobres se hizo más evidente y las tensiones entre la aristocracia (que dominaba en el Senado) y los sectores que exigían reformas, reaparecieron.
Debido a los graves problemas políticos y sociales, Julio César, gran estratego y tribuno de la plebe (representante de los plebeyos en el Senado), pone fin a este violento período, formando un triunvirato (gobierno encabezado por tres personas) con Pompeyo y Craso.

 Julio César (100 al 78 a.C.)

Poco después, Julio César concentró todo el poder en sus manos, por lo que el Senado se sintió amenazado y organizó una conspiración para eliminarlo. Julio César fue asesinado el año 44 a.C., pero su hijo adoptivo, Octavio, siguió sus pasos formando otro triunvirato, junto a Marco Antonio y Lépido.

El Imperio de Augusto

Octavio dirigió Roma con gran habilidad. Mantuvo las estructuras políticas que permitían la participación de los ciudadanos, pero en realidad concentró todo el poder en sí mismo. En su persona se unieron los conceptos honoríficos de Princeps (primer ciudadano), Imperator (máxima autoridad del ejército), Augusto (venerado) y Pontífice Máximo (cabeza de la religión).
Su largo gobierno (31 a.C. al 14 d.C.) fue beneficioso para Roma. La ciudad se convirtió en la cabeza de un gran Imperio, que se extendía a través de la cuenca del Mediterráneo.
Augusto basaba su poder en el apoyo del ejército. Terminó con las campañas militares y estableció un período de paz conocido como "Pax Romana", que se prolongó, casi sin interrupciones, por dos siglos. Esta paz le facilitó dominar los límites del Imperio.
Augusto reorganizó, también, el ordenamiento social y político; reestructuró la administración del Imperio, logró revalorar las tradiciones romanas e instauró las bases de la religión imperial, en la que el emperador era divinizado.
Por su grandeza, este período es conocido como el "Siglo de Augusto".
La política imperial de Augusto buscó rescatar las viejas tradiciones. Para ello, fomentó el matrimonio y la natalidad. Rescató las tradiciones religiosas estimulando el cumplimiento de sus ceremonias. Para combatir la mala administración en las provincias, eligió personalmente a los gobernadores, quienes debían responderle por su desempeño. Después de su muerte, pocos emperadores mostraron tanta habilidad política como él, y el imperio comenzó a ser presa de la corrupción, de los intereses particulares y las intrigas.
Como una forma de frenarlas, el emperador Diocleciano (fines del siglo III d.C.), reorganizó la estructura del Imperio. Su reforma más importante fue dividirlo en dos partes: Imperio de Oriente e Imperio de Occidente.
Ambos corrieron diferente suerte:

  • El Imperio de Occidente siguió debilitándose y Roma perdió su importancia política, hasta tal punto que el emperador Constantino trasladó la capital del Imperio a la ciudad de Constantinopla. La decadencia del Imperio aumentó, hasta que el año 476 d.C. los pueblos germanos, que habitaban la frontera norte del Imperio Occidental, invadieron los límites del imperio romano, intentando protegerse de los hunos (pueblo nómade de origen asiático que sembraba el terror en Europa).

  • El Imperio de Oriente, por su parte, mantuvo su estructura hasta el 1453 d.C., cuando fue invadido por los turcos otomanos.

La sociedad romana

Estaba compuesta por patricios, plebeyos y esclavos.

  • Los patricios eran descendientes de los fundadores de la ciudad y ocupaban los principales cargos políticos y religiosos.

  • Los plebeyos eran la mayor parte de la población, y no podían participar en las actividades más importantes. Dentro de los plebeyos estaban los campesinos pobres y los comerciantes acaudalados.

  • Los esclavos trabajaban en el campo, las minas, y los más afortunados, en las labores domésticas. También los ocupaban para remar en los barcos romanos, galeras, donde eran encadenados a sus asientos. Poseían escasos derechos.

En la lucha por obtener igualdad de derechos, los plebeyos lograron importantes avances, como la creación del cargo de tribuno de la plebe, quien tenía el poder de rechazar las leyes que perjudicaran a su sector, y la participación en la creación de leyes como:

  • Ley Canuleia (445 a.C.), que reconocía los matrimonios mixtos (entre patricios y plebeyos).

  • Ley Licinia (366 a.C.), que permitía a los plebeyos el acceso a los cargos públicos.

La desigualdad legal entre los ciudadanos romanos y los habitantes de las provincias del imperio terminó el año 212 d.C., cuando el emperador Caracalla extiende el derecho de ciudadanía romana a todos por igual.

Economía, Religión, Lengua y Arte

La economía romana era fundamentalmente agrícola y comercial. El trabajo de los esclavos y la explotación de las provincias del imperio, constituían la base de sus ingresos.
Los productos más importantes eran el olivo (aceite), la vid (vino) y el trigo.
Sicilia, Egipto y España eran las provincias que enviaban más cereales a Roma.
La minería y la industria artesanal también eran importantes para la economía imperial. La fina cerámica romana, por ejemplo, se exportaba por toda la cuenca del Mediterráneo.

Religión

Las primeras manifestaciones religiosas romanas eran sencillas, y estaban relacionadas con la vida doméstica y los trabajos agrícolas. Dentro de sus divinidades destacaban los númenes (espíritus de la naturaleza) y los lares (espíritus del hogar).
Los romanos fueron muy tolerantes con las creencias de los pueblos que conquistaban. Muchas veces adoptaban sus dioses, razón por la cual tenían tantos y tan diferentes. Cuando Roma tomó contacto con Grecia, recibió la influencia de la religión griega. Los dioses romanos adquirieron forma humana, y se hicieron populares las leyendas de sus aventuras. Al ser incorporados a Roma, los dioses cambiaron de nombre. Por ejemplo, el Júpiter romano es el Zeus griego, y Minerva es Atenea.
A fines de la República se va a implantar el culto al emperador. Julio César va a ser proclamado "divino" y, tanto a él como a Octavio Augusto se les dedican templos.
Cristo nació en uno de los tantos territorios dominados por Roma, Belén. El cristianismo, religión que se creó a la muerte de Jesús, constituyó una amenaza política para el Imperio, razón por la que sus seguidores fueron perseguidos.
Pero un cambio trascendental se produjo el año 392 d.C., cuando el emperador Teodosio proclamó al cristianismo como la religión oficial del Imperio, lo que consolidó el poder de la Iglesia Católica en el mundo occidental.

La lengua y el derecho

La cultura romana recibió la influencia de la cultura griega, y también de algunas culturas orientales. Roma fue capaz de asimilarlas y darles una unidad, basada fundamentalmente en la lengua (el latín) y el derecho.

El latín va a ser usado en todo el imperio romano, y también durante mucho tiempo después de su caída. El latín es la base de idiomas como el italiano, el francés, el castellano, el portugués, entre otros.

El derecho romano es la mayor creación de la cultura romana. Las primeras leyes escritas se encuentran en un código llamado "De las Doce Tablas". A estas leyes se les agregó muchas otras con el tiempo.

El derecho romano distinguía entre el derecho público (que regulaba las relaciones entre el estado y los ciudadanos), el derecho privado (que regulaba las relaciones entre los particulares) y el derecho internacional (que codificaba las relaciones entre los pueblos).

Las leyes romanas constituyeron las bases del desarrollo de las leyes de los estados modernos.

El arte romano

La arquitectura romana se caracteriza por ser grandiosa y monumental. Se construían grandes edificios, como las termas, los teatros y el circo. Hacían monumentos conmemorativos, como los arcos de triunfo, y grandes obras públicas, como los acueductos y los puentes.
La escultura romana estaba inspirada en la griega y sus realizaciones más típicas eran el retrato (en forma de busto y de estatuas ecuestres), y los relieves históricos donde los artistas esculpían escenas de algunos de los momentos más importantes del imperio. Los mejores ejemplos son las columnas de los emperadores Trajano y Adriano.

De Roma a nuestros días

Con la caída del Imperio Romano de Occidente, Europa necesitó una nueva organización.

Como no habían autoridades fuertes, los señores más poderosos decidieron gobernarse por sí mismos.

Entonces surgió el Feudalismo, una forma de vida que se caracterizó por: la gran influencia de la Iglesia Católica, la vida en los feudos (donde se producía todo lo necesario para vivir), la existencia de castillos, los caballeros que defendían a las personas más débiles, la escasez de comercio y relaciones personales donde la fidelidad y el honor eran fundamentales.

Resurgen las ciudades

Poco a poco, la vida en las ciudades volvió a ser importante. El comercio resurgió con gran fuerza y los reyes decidieron tener ellos el poder, negociando con los señores feudales.

Muchos intelectuales, admiradores de las culturas griega y romana, las estudiaron en profundidad, lo que dio origen a un desarrollo intelectual y artístico conocido como Renacimiento.

Los reyes, deseosos de sustentar todo el poder, comenzaron a discutir con los Papas: cada uno de ellos decía que tenía autoridad para mandar sobre el otro. Tras muchas discusiones, el resultado fue la división de la Iglesia entre católicos y protestantes, lo que se mantiene hasta hoy.

La fe y la razón

Muchos afirmaban que el mundo debía entenderse con la razón y no con la fe. Entonces, se desarrolló la ciencia. Desde el punto de vista de la razón, de lo que sus conocimientos le brindaban, el hombre buscó soluciones a los problemas que se le presentaban.

Afirmándose en la razón, muchos comenzaron a defender la idea de que todos los hombres eran iguales, y que debían ser tratados así. Pero, la realidad mostraba grandes diferencias entre ellos. Se iniciaron verdaderas luchas por lograr la igualdad en derechos y en deberes. La más influyente de todas la dio Francia, en el año 1789, y se conoce como la Revolución Francesa. Con el paso de los años, estas ideas han sido apoyadas en todo el mundo.

Desarrollo industrial

Utilizando también la razón, el hombre desarrolló máquinas que le permitieron producir mucho más rápido, lo que hizo que surgieran las industrias. A su vez, la producción en enormes cantidades necesitó de muchos empleados y de tecnología siempre nueva, comenzando otra relación entre el trabajador y el dueño de la empresa.

Para que no se produjeran situaciones injustas, todos los países que iban incorporando la industrialización hicieron leyes, exigidas por los empleados, para su protección. Tan importante fueron estos sucesos, que hablamos de una Revolución Industrial.

El interés por ganar dinero y poder fue una de las razones que llevó a los diferentes países a enfrentarse. Hubo numerosas guerras y durante este siglo (XX) se produjeron dos, consideradas mundiales porque participaron en ellas países de todos los continentes y afectaron a la población mundial.

 

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