Reflexión filosófica sobre el ser humano

Filosofía. Antiguedad. Aristóteles. Platón. Ser racional. Alma. Mundo cristiano. Dios. Renacimiento. Modernidad. Autonomía moral. Hombre contemporáneo. Marx. Nietzsche. Sigmund Freud. Jean Paul Sartre. Diferenciación entre varón y mujer

  • Enviado por: Fabián Giménez
  • Idioma: castellano
  • País: Estados Unidos Estados Unidos
  • 7 páginas

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1.EL HOMBRE EN LA ANTIGÜEDAD: EL HOMBRE COMO SER RACIONAL

Antes del nacimiento de la filosofía (siglo VI a.C en Grecia) la fuente de saber era la religión y de ella procede la idea que tiene el hombre de sí mismo y del mundo. Encontramos a un hombre que vive sometido a la voluntad caprichosa de los dioses y sometido al destino, al que no puede escapar.

La filosofía surge cuando los hombres se atreven a buscar explicaciones por sí mismos. La filosofía nace como el descubrimiento del orden del mundo, la racionalidad del mundo, y de la razón del ser humano.

Por tanto, los primeros filósofos fueron hombres que iniciaron un modo original, nuevo, de explicación del mundo que les rodeaba y de sí mismos. Estos hombres, llamados sabios, entienden que no es el capricho de los dioses lo que marca el devenir, sino las leyes de la Naturaleza.

  • Los primeros problemas de la Filosofía y su relación con el Hombre.

  • La primera noción antropológica que aporta la filosofía es la de un ser que posee la capacidad para conocer, para desentrañar los secretos de la Naturaleza y que cuenta con sus sentidos y su inteligencia como armas fundamentales.

    Pero la aparición de la democracia en Atenas en el siglo V a.C. tuvo consecuencias para la filosofía ya que con su llegada a las polis surge un nuevo problema, el de las leyes de la ciudad, establecidas por los hombres. La búsqueda de las verdades inmutables de la Naturaleza queda en un segundo lugar, ya que lo que preocupa ahora a los pensadores es determinar cómo saber que leyes debe tener una ciudad. A partir de este momento se pone de manifiesto que el hombre también crea realidades , la de la ciudad, al organizar la convivencia a través de las leyes humanas. La ciudad ya no es como la Naturaleza, y se presenta en un primer momento como el ámbito en el que no existe lo permanente, de modo que no se puede hacer ciencia sobre ella, sino que sólo se puede encontrar opiniones, una saber que se caracteriza porque carece de fundamento, aunque no es ignorancia.

    A partir de este momento el hombre griego se ve a sí mismo como ser en el que se dan cita dos naturalezas: una natural y una social. El hombre comparte el mundo de las leyes naturales (inmodificables por la voluntad humana), y el mundo de las leyes sociales y políticas (establecidas por el propio hombre)

    1.2. Primeras reflexiones sobre el hombre: ser racional

    Platón y el alma

    Platón defiende que el alma (psyché), de origen divino, es inmortal y se une accidentalmente a un cuerpo, de modo que la auténtica vida sólo podrá llegar una vez que hayamos muerto. Lo que define al hombre es su alma, el cuerpo es algo completamente accidental. La muerte será entendida como una liberación del cuerpo, la parte de nuestra naturaleza que nos dificulta el que podamos llevar una vida plena.

    Aristóteles y el alma

    Aristóteles, por su parte, piensa que el hombre es un ser natural, y su alma, es la forma de vida propia del hombre y está unida esencial e inseparablemente al cuerpo, formando una única realidad, sin que ninguno de ellos pueda tener sentido por separado. Aristóteles utiliza el término de alma como sinónimo de vida.

    Sentido de la vida: alcanzar la felicidad

    Platón y Aristóteles formularon la pregunta ¿qué debo hacer para tener una vida mejor?

    Ambos pensadores van a defender para el hombre el mismo modelo de vida. Los hombres aspiran a la felicidad y el camino para alcanzarla es a través de la búsqueda del conocimiento y de la Justicia. A eso lo llamaron vida contemplativa. El hombre debe saber utilizar su inteligencia para saber qué debe hacer y actuar en consecuencia.

    Aristóteles plantea que la felicidad es aquello que anhelamos todos los hombres, aunque a menudo no estemos de acuerdo sobre cómo alcanzarla.

    Tanto Platón como Aristóteles están de acuerdo en que sólo el hombre libre es el auténtico hombre y debe huir del trabajo y de las tareas que no le encaminen hacia el conocimiento.

  • Varón y mujer, dos modos distintos de ser Hombre.

  • Se pueden encontrar textos de la Antigüedad Clásica en donde la mujer es descrita como un ser imperfecto. Es el caso de la visión aportada por Aristóteles. Este filosofo piensa que es el varón quien engendra al hombre, porque sólo él es una hombre en el sentido pleno de la palabra.

    Platón opina de forma parecida. Si bien establece que las mujeres deben acceder a la educación, no por ello considera que varón y mujer son dos modos equivalentes de ser hombre.

    Esta situación que se repite a lo largo de la historia determina el lugar que ocupa en la sociedad la mujer, que se definirá siempre en función de su relación con los hombres.

    2. EL HOMBRE EN EL MUNDO CRISTIANO: CRIATURA PREDILECTA DE DIOS

    La cosmovisión de los hombres y mujeres tras el cristianismo va a estar definida por la religión.

    El Dios cristiano es único y todopoderoso, creador a partir de la nada de todo lo que existe. Todos los seres somos sus criaturas, seres que existimos porque Dios lo ha querido así. Es un Dios providente, que cuida a sus criaturas.

    Las leyes de la Naturaleza han sido puestas por Dios, todo lo que existe es porque Dios así lo ha querido, y puede interrumpir este orden cuando quiera. Aparece la idea de los milagros.

    El Hombre aparece como la criatura predilecta de Dios. El hombre es natural y mortal en cuanto a su cuerpo, pero inmortal y casi divino en cuanto a que Dios le concede un alma personal, inmaterial y eterna . El hombre es además libre. Junto a esta idea de libertad se introduce otro concepto nuevo, el de pecado. El bien será entendido como el respeto a la voluntad de Dios, y el mal será pecado, la desobediencia.

    La vida terrenal del hombre queda se entiende como un tránsito, como una preparación para la otra. Existe además la creencia de que hubo un tiempo mejor en el que los hombres no eran mortales y en el que no existía el dolor ni el sufrimiento (el hombre sufre porque pecó).

    La Biblia es el libro sagrado. Es la fuente de perfecta sabiduría y se convierte en fuente privilegiada de saber sustituyendo a la ciencia y dejando a la filosofía en un segundo plano.

    Por último, la búsqueda de la felicidad en esta vida desaparece de la mentalidad de los hombres del mundo occidental. La felicidad es pospuesta a la otra vida.

    2.1. Varón y mujer en el mundo cristiano

    La diferencia entre varón y mujer es mitigada al ser ambos inteligentes,

    pero inmediatamente se justifica como natural la sumisión al varón. La mujer será considerada como un ser débil que necesita de la guía en lo moral e intelectual del varón y cuya “buena vida” será servirle.

    3. EL HOMBRE EN EL MUNDO MODERNO: SER AUTÓNOMO

    3.1. El hombre en el Renacimiento

    Se comienza a producir un cambio de mentalidad. Surge el Humanismo, un movimiento cultural que nace en torno a la figura de Petrarca. Comienza un lento proceso de secularización, y el hombre va recuperando poco a poco su autonomía moral.

    Los grandes temas vuelven a ser el propio hombre y la Naturaleza, tal y como ocurría en la Antigüedad. El hombre es visto como una ser protagonista de su vida, centro del cosmos y de la creación.

    a)El hombre como ser indeterminado:

    Pico della Mirándola, humanista italiano, define a este nuevo hombre como un ser que se hace a sí mismo, libre, capaz de lo mejor y de lo peor, creado por Dios para que admire y comprenda la grandeza de su obra.

    b) Ciencia y técnica se reúnen a favor del hombre:

    Francis Bacon aporta otro cambio importante, esta vez en relación con el concepto de saber. El hombre debe dominar la Naturaleza, pero para ello sólo hay un camino, conocerla para poder utilizarla en beneficio de la humanidad.

    3.2. El hombre en la modernidad filosófica

    Durante los siglos XVII y XVIII el giro antropocéntrico iniciado en el Renacimiento se lleva hasta sus últimas consecuencias. La Razón va a ser la fuente del saber, de las acciones y de las soluciones a los problemas del momento.

    Se puede afirmar que en la modernidad se sigue manteniendo una concepción dualista del hombre, en el que se dan cita dos esencias distintas: la natural y la racional. El hombre tras los avances de la ciencia es considerado como un ser sometido a los mismos procesos causales que el resto de los seres, pero a la vez es el único que es libre. Su cuerpo pertenecerá al reino natural, mientras que la mente lo hará al de la libertad. Así, la Ciencia y la Ética serán los dos saberes fundamentales. Esta nueva visión habría sido imposible sin la revolución científica.

    Pero esta imagen del hombre como un ser en el que se dan dos naturalezas distintas se ha ido construyendo paso a paso:

  • Nueva razón: saber renovado

  • René Descartes defiende que el hombre sólo puede confiar en su propia razón, en su propio criterio, llevando de este modo hasta el extremo la caracterización del ser humano como un ser racional. Esta Razón es a la vez fuente de saber y objeto de estudio.

    Las conclusiones de los distintos autores, como Hume y Kant, permiten afirmar que el hombre toma conciencia de los límites de sus capacidades intelectuales. En definitiva, el hombre rebaja sus pretensiones y marca los límites entre lo que es cognoscible y, por lo tanto, susceptible de ser ciencia. El proceso de secularización iniciado en el Renacimiento comienza a tener consecuencias claras.

    b) Ética: autonomía moral

    Razón, libertad y autonomía son las tres claves en las que se apoya un nuevo concepto de la ética.

    Kant es el teórico de esta nueva ética en la que defenderá que el hombre debe hacer un uso racional de su libertad siendo en todo momento autónomo, de acuerdo con la propia razón, que es común a todos los seres humanos.

    Esta ética moderna es una ética laica, sin el carácter religioso propio del mundo antiguo. La moral se basa ahora en el esfuerzo, en el mérito.

  • Optimismo, el mundo avanza hacia el progreso

  • Durante la Edad Moderna se produce un gran cambio social, el surgimiento de la burguesía, que exigirá privilegios. El movimiento ilustrado que recorre Europa defiende la igualdad de los hombres ante la ley y el reconocimiento por parte del Estado de su mayoría de edad. El hombre ya no quiere ser súbdito, quiere poder tomar ciertas decisiones por sí mismo. Esta nueva actitud traerá el progreso a la vida de los hombres, y este período acabará precisamente con la Revolución Francesa.

    Este optimismo dará lugar, entre otras cosas, a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789).

    Esto demuestra que el individuo exige un cambio social y político que reconozca a cada hombre como un ser racional, libre y autónomo.

    3.3. Varón y mujer: exigencia de la ciudadanía

    En el siglo de la Razón, por poco lógico que parezca, se sigue sin considerar a la mujer como un ser racional pleno. Se vuelve a encontrar la idea de que la mujer sin el hombre está incompleta, y se da por sentado que la mujer es una eterna menor de edad cuya misión en la vida es hacer ésta más grata a su esposo.

    Sin embargo, comienzan a surgir voces que reclaman el derecho de las mujeres a la ciudadanía, a ser tratadas por la ley como iguales a los hombres. En definitiva, se comienza a reivindicar una única naturaleza para ambos sexos, varones y mujeres.

    4. EL HOMBRE CONTEMPORÁNEO

    A partir del siglo XIX el concepto de hombre se va enriqueciendo. Se siguen defendiendo y desarrollando las ideas de siglos anteriores, pero al mismo tiempo va a ir apareciendo una línea de pensamiento que busca romper con esta tradición que encuentra lo esencialmente humano en la racionalidad. Por otra parte, el proceso de secularización iniciado en la Edad Moderna tiene aquí su expresión en forma de ateísmo. Surge además una visión crítica de la religión, que es considerada como un mecanismo de evasión del hombre.

    Surge una visión en la que se defiende que el hombre está sometido a condicionamientos, a circunstancias que limitan su libertad, de manera que la autonomía defendida por los Ilustrados como una de las nota esenciales del hombre queda cuestionada. Es lo que se llama Determinismo.

    Frente a la visión optimista del siglo XVIII, el Irracionalismo presenta una visión opuesta, donde la inseguridad, las fuerzas ocultas en el hombre y en la Naturaleza van a determinar la vida: se produce una rebelión contra la visión del hombre como un ser racional. El movimiento romántico y filósofos como Nietzsche van a intentar devolver al hombre una visión en la que lo no racional es, si cabe, más humano que lo racional. El sentimiento, la pasión, el amor a la vida..., van a ser un nuevo elemento en nuestra tradición.

    4.1. El hombre como ser práctico, social e histórico. Karl Marx

    Karl Marx (1812-1843), filósofo alemán, acusó al pensamiento occidental de haber elaborado un concepto de hombre abstracto, que solo existe en la mente. Él quiere dar una descripción de naturaleza humana basada en el hombre real. No es el conocimiento, sino la actividad, el trabajo, lo que constituyen la nota distintiva de los seres humanos. Más tarde afirmará que el hombre es un ser práctico, social e histórico.

  • Hombre: reflexión y acción. El trabajo.

  • Marx consideraba que la caracterización del hombre como ser racional y libre es una visión sesgada porque olvida un elemento fundamental de la naturaleza humana: su carácter activo y transformador. El hombre es naturaleza y pensamiento. Estos dos elementos se conjugan en su acción transformadora de la realidad, en el trabajo, que pasa así a ser considerado como la actividad humana por excelencia.

    Así, el hombre no es ya sólo un ser racional sino un ser cuya esencia consiste en ser capaz de crear, de producir un mundo nuevo.

  • Ser productor, social e histórico

  • Marx considera que el hombre es, ante todo, un ser que produce en sociedad. No puede dejarse a un lado el carácter social porque el individuo aislado no existe. La esencia del hombre viene dada por su carácter productor. Aparece así el tercer rasgo, el carácter histórico del hombre. No existe una esencia permanente e inalterable del hombre, sino que este se va definiendo a sí mismo a lo largo de la historia.

  • Conciencia: alienación religiosa e ideología

  • Marx defiende que, en cada momento de la historia, cada sociedad ha considerado como verdadero aquello que interesaba que fuera visto como tal a una parte de la sociedad que oprimía a la otra. La ideología tiene un sentido negativo, se trata de falsa conciencia. La falsa conciencia se produce cuando la clase dominante presenta su ideología como universal. Ideología es pues sinónimo de engaño, falsedad y sólo desaparecerá cuando desaparezca la sociedad de clases.

    Religión e Ideología colaboran defendiendo como verdades una visión interesada de la realidad, dando razones que presentan como inevitable lo que no lo es. La sociedad de clases no es más que un hecho histórico producto del propio hombre puesto que es él quien crea las relaciones sociales.

  • Filosofía entendida como Praxis

  • Marx propone un nuevo concepto de filosofía, de saber, la filosofía entendida como “praxis”: “Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo”.

    La filosofía moderna había visto en el conocimiento una vía para la liberación del hombre, para su autonomía. Marx considera que esto no es cierto si la comprensión de la realidad no va acompañada de una plan de acción para transformar esa realidad.

    De acuerdo con el análisis de Marx, el hombre es dueño de su destino, puede aspirar a una vida auténticamente humana, feliz, siempre que transforme la sociedad de clases en una sociedad justa e igualitaria. Y esta es una tarea colectiva.

    4.2. El hombre como ser trágico. F. Nietzsche

    La filosofía de F. Nietzsche (1844-1900) destaca sobre todo por su carácter fuertemente crítico con toda la tradición anterior. Nietzsche considera que la visión platónica es una gran falsedad. El hombre es un ser trágico que no puede controlar su vida puesto que no puede escapar a su destino.

    Parece, según Nietzsche, que la vida del hombre es un sinsentido, pero frente a este destino fatal, le queda una opción, ser valiente, aceptar la vida, decir sí al dolor y al sufrimiento que ella conlleva. Pide que aceptemos la vida con todas sus consecuencias. No debemos someternos a la vida, limitarnos a aceptarla, sino zambullirnos en ella sin reservas.

    Nietzsche vio en la religión una gran mentira que impedía al hombre alcanzar el auténtico conocimiento sobre la vida. Pero esta época está llegando a su fin, porque “Dios ha muerto”, y el futuro ya no será el hombre sino el superhombre, que amará la vida y querrá vivir eternamente. Pero sobre todo Nietzsche destaca que el superhombre acabará con los valores de la democracia y del cristianismo y defenderá valores radicalmente nuevos.

    4.3. Mente humana: lo inconsciente. Sigmund Freud

    S. Freud (1856-1939) fue creador del psicoanálisis, una terapia destinada a la curación de enfermedades mentales que es, al mismo tiempo, una explicación de la mente humana, de su funcionamiento y desarrollo. Una de las ideas fundamentales en la que se basa su teoría y su práctica profesional es la afirmación de que en la mente humana no sólo hay contenidos conscientes, sino también inconscientes y que éstos tienen una influencia activa y crucial en nuestra vida.

  • Lo inconsciente y la autonomía humana

  • La existencia del inconsciente pone en cuestión un principio fundamental de la visión del hombre del siglo XVIII, la autonomía. Según las tesis freudianas este inconsciente, donde ocultamos nuestros deseos y experiencias traumáticas, influye en nuestro modo de actuar consciente sin que lo sepamos. De este modo, nuestra libertad no es más que mera apariencia.

  • Mente humana: ello, yo y superyó

  • En la teoría de Freud sobre la mente humana no existen unas capacidades determinadas por la naturaleza, sino que se van desarrollando y fortaleciendo o debilitando. La mente del hombre está formada inicialmente por el “Ello”, que es energía instintiva que nos lleva a buscar el placer. A partir del “Ello” se forma el “Yo”, la parte realista de nuestra personalidad; es la parte consciente en la que se desarrollan las capacidades racionales. El “Yo” debe solucionar los conflictos a los que nos enfrentamos y que no somos capaces de solucionar. Por último Freud mantiene que existe un tercer elemento que guía al “Yo” en sus acciones: el “Superyó”, la instancia moral. La moral ya no está unida a la razón, en este caso al “Yo”, sino que es un mecanismo de control del mismo.

    c) Los instintos: Vida y Muerte en el hombre

    Es necesario señalar la teoría de Freud sobre los instintos. Estos instintos se resumen en dos: Eros y Tanatos. Con el nombre de Eros Freud se refiere a todo aquello que asegura la continuidad de la vida. Tanatos es entendido como la fuerza natural que garantiza que todos los seres vivos tengan también un fin.

  • El hombre se hace a sí mismo: Jean Paul Sartre

  • Jean Paul Sartre (1905-1980), filósofo existencialista, niega que exista algo a lo que podamos llamar esencia o naturaleza humana. No hay una manera definida de ser hombre. Dios no existe, y por ello Sartre afirma que sólo somos algo en el momento en que empezamos a existir, no hay nada previo y somos nosotros los que nos definimos, sin tener que compararnos con una esencia anterior a nuestra existencia. El hombre se hace a sí mismo con cada una de las decisiones que toma.

    El hombre es, ante todo, libre y esto le exige vivir una vida auténtica, al mismo tiempo que reconoce a los otros seres también libres que luchan por construir sus vidas sin mala fe, sin mentiras.

    Sartre huye de las visiones deterministas y radicaliza la autonomía del ser humano. Ser hombre es vivir de acuerdo con uno mismo, comprometido con la vida y con los demás.

  • La reflexión sobre el hombre comienza a incluir a varones y mujeres

  • A partir del siglo XIX las ideas sobre la mujer empiezan a cambiar como consecuencia del empuje de las ideas igualitarias y democráticas, pero se sigue encontrando comentarios entre los pensadores mas ilustres que ponen de manifiesto la debilidad de la mujer.

    Nietzsche otorga valores radicalmente distintos al varón y a la mujer. Para la mujer queda la ignorancia y el sometimiento al varón. En definitiva, la vida de la mujer sólo tiene un sentido, dar a luz hijos sanos, “su primera y última profesión”.

    En los siglos XIX y XX la mujer comienza a ser integrada en todos los órdenes y esto significará también que el concepto de hombre empieza a ser realmente un término general.

    Stuart Mill exigió la posibilidad de la autonomía y de la libertad también para las mujeres. Este pensador hace un análisis de la situación de la mujer y explica su situación social como producto de la educación recibida y no de una naturaleza distinta a la de los hombres.

    Ya en el siglo XX, Simone de Beauvoir plantea la gran dificultad que supone para las mujeres definir su proyecto de vida ya que carecen de la libertad y condición imprescindible para ello. No somos seres definidos previamente, pero en el caso de la mujer los varones han impuesto una idea previa, un “carácter femenino” al que ésta debe acomodarse. Además, rebatirá los argumentos de carácter biológico que se utilizaban para demostrar la diferencia de la mujer, su naturaleza propia que le hacía estar destinada a un tipo de vida en función de los deseos de los varones, en la que la autonomía y la libertad eran sustituidos por la sumisión y la obediencia.