Principales personajes de la mitología griega y romana

Dioses grecolatinos. Héroes. Ninfas. Reyes y príncipes. Monstruos

  • Enviado por: Sergio Rojas
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Mitología

Griega Romana

- Atenea - Minerva

- Zeus - Júpiter

- Hermes - Mercurio

- Apolo - Febo

- Hades - Plutón

- Poseidón - Neptuno

- Afrodita - Venus

- Perséfone o Core - Prosérpina

- Deméter - Ceres

- Cronos - Saturno

- Rea - Cibeles

- Urano - Urano

- Ares - Marte

- Gea - Vesta

- Pan - Fauno

- Hera - Juno

- Eros - Cupido

- Ártemis o Artemisa - Diana

- Hefestos - Vulcano

- Hestia - Vesta

- Dionisos - Baco

- Hipno - Sueño

- Eris o Eride - Discordia

Mini-Diccionario:

- Admeto: Rey legendario de Feras, en Tesalia, esposo Alcestis. Intervino en la expedición de los Argonautas

- Adrasto: Rey legendario de Argos, que acogió a Polinices en su corte y le dio por esposa a su hija. Organizó la expedición de los Siete contra Tebas para restablecer a Polinices en el trono de Tebas. La expedición fue un completo fracaso y sólo Adresto salvó la vida.

- Afrodita: Diosa del amor y de la belleza. Según unas versiones era hija de Zeus y Dione. De acuerdo con otras, de Urano. Los romanos la identificaron con Venus

- Alceo: Hijo de Perseo y abuelo de Hercules

- Alcestis: Hija de Pelias, esposa de Admeto, que consintió en morir en lugar de su marido. Heracles bajó a los infiernos y la restituyó entre los vivos.

- Alcides: Sobrenombre de Heracles y sus descendientes.

- Álcimo: Padre de Mentor, amigo de Ulises y custodio de sus interés.

- Alcínoe: - Hija de Esténelo y Artibia y hermana de Medusa, Euristeo e Ifis.

-Esposa de Pólibo que se enamoró de Janto.

- Alcínoo: - Rey de los feacios que acogió a Ulises. Era nieto de Posidón e hijo de Nausítoo. De su esposa Arete tuvo 5 hijos y una hija, Nausícaa, quien sería más tarde esposa de Telémaco, hijo de Ulises.

- Hermano de Crotón.

- Alcíone: - Hija de Eolo y esposa de Ceix. Fueron convertidos en alciones después de su muerte.

- Pléyade esposa de Posidón y madre de Hirieo.

- Hija de Esténelo.

- Hija de Idas y Marpesa.

- Alcioneo: - Gigante hijo de Urano y Gea. Es el padre de las Alciónides.

- Esposo de Corónide, hija del rey Flegias.

- Alciónides: Hijas de Alcioneo transformadas en aves.

- Alcipe: Hija de Ares y Aglauro.

- Alcítoe: Miníade también conocida con el nombre de Alcátoe. Era una de las tres hijas de Orcómeno, Minia. Las otras dos Miníades eran Leucipe y Arsipe.

- Alcmena: Esposa de Anfitrión. De su esposo tuvo a Ificles, y de Zeus a Heracles. A la muerte de su marido, contrajo nuevas nupcias con Radamantis.

- Alcmenor: Hija de Egipto y esposo de Hipomedusa.

- Alcmeón: -Hijo del adivino Anfiarao y de Erifila, y hermano de Anfíloco. Dio muerte al rey tebano Laodamante. Casó con Arsínoe, hija de Fegeo (según otras versiones, su esposa fue Alfesibea). Más tarde casó con Calírroe, hija del dios-río Aqueloo. De Manto, hija de Tiresias, tuvo un hijo, Anfíloco, y una hija, Tisífone.

-Hijo de Silo que fundó la familia de los Alcmeónidas.

- Alcmeónidas: Noble familia ateniense fundada por Alcmeón.

- Alcón: - Hijo de Erecteo. Fue el más certero arquero cretense y compañero de Heracles.

- Uno de los Argonautas y padre de Falero.

- Hijo de Cabiro y Hefestos.

- Hijo de Macaón y Anticlea y hermano de Nicómaco, Górgaso, Alexanor, Polemócrates.

- Alebión: Hijo de Posidón. Él y su hermano Dércino fueron muertos por Heracles cuando trataron de robarle.

- Alecto: Una de las tres Erinias nacidas de la gota de sangre con que se impregnó la tierra cuando la mutilación de Urano. Tiene dos hermanas conocidas: Tisífone y Megera.

- Alector: -Hijo de Anaxágoras y rey de Élide. Casó con Diogenia, hija de Forbante. Fue padre de Ifis.

- Padre de Leito, jefe tebano que mandó un destacamento ante Troya derribó a Fílaco y formó parte de una expedición de los Argonautas.

- Hijo de Magnes y una náyade. Era hermano de Polidectes, Dictis, Píero, Eyoneo y Eurínomo.

- Alectrión: - El vigilante de la aventura amorosa entre Ares y Afrodita.

- Otro nombre de Alector.

- Alejandra: Otro nombre de Casandra.

- Alejandro: -Otro nombre de París.

- Hijo de Euristeo.

- Áleo: Hijo de Afidas. Fue rey de Tegea (Arcadia) y esposo de Neera. Es el padre de Auge, violada por Heracles.

- Aletes: -Hijo de Hípotes.

- Hijo de Egisto y hermano de Erígone.

- Hijo de Icaro y de la náyade Peribea.

- Andrógeno: Hijo de Minos, muerto por Egeo.

- Andrómaca: Esposa de Hector, madre de Astianacte.

- Andrómeda: Hija de Cefeo, rey de Etiopía y de Casiopea. Disputo a las Nereidas el premio de la hermosura, por lo cual Neptuno asoló el país. Por eso fue condenada a ser atada a una roca para que un monstruo la devorase Perseo la salvó y se desposó con ella.

- Anfión: Rey de Tebas, cuyas murallas edificó atrayendo piedras al son de su lira.

- Hipno: Personificación del sueño, entre los griegos. Hijo de Nix y Érebo.

- Morfeo: Hijo de Hipno. Adoptaba apariencia de seres humanos y se presentaba a las personas dormidas.

- Hermafrodito: Hijo de Afrodita y Hermes.

- Niké: En la mitología griega, diosa de la victoria, hija del titán Palante y del río Éstige. Niké luchó con el dios Zeus en su batalla contra los titanes, y en el arte griego se representa a veces alada y llevando una guirnalda o palma de la victoria.

- Éter: Hijo de Nix y Érebo.

- Aqueronte: entre los griegos, río de los infiernos.

- Anteo: Gigante, hijo de Poseidón y de Gea. Heracles luchó con él, derribándole tres veces, pero al advertir que cada vez que el gigante tocaba la tierra, esto es, que s ponía en contacto con, su madre, adquiría nuevas fuerzas, lo levantó en vilo y así, oprimiéndolo, logró ahogarlo.

- Mnemosine: Diosa griega de la memoria, hija de Urano y Gea y madre de las nueve musas

- Musa: Hijas de Mnemosine (Memoria) y de Zeus, o según otra versión de Urano y de Gea. También llamadas piérides, a causa de un mítico Pieros, que habría introducido su culto, eran las divinas inspiradoras de los poetas y su importancia en esta función se puede medir por la posición excepcional del primitivo pota griego. Al distinguirse Apolo en esta misma función, las musas cayeron bajo la égida del dios, que tomó el nombre de musageta o “jefe de las musas”. El más celebre lugar de culto de las musas era el monte Helicón en Beocia. Con la especialización de la cultura se conocen nueve, ellas son:

Calíope: Poesía épica.

Clío: Historia

Polimia: mímica

Euterpe: Música

Terpsícore: la danza

Erato: Poesía lírica

Melpómene: Tragedia

Talía: Comedia

Urania: Astronomía

- Narciso: ·Hermoso joven, hijo del dios del río Cefiso y de la ninfa Liríope. A causa de su gran belleza, tanto doncellas como muchachos se enamoraban de Narciso, pero él rechazaba sus insinuaciones. Entre las jóvenes heridas por su amor estaba la ninfa Eco, quien había disgustado a Hera y ésta la había condenado a repetir las últimas palabras de lo que se le dijera. Eco fue, por tanto, incapaz de hablarle a Narciso de su amor, pero un día, cuando Narciso estaba caminando por el bosque, acabó apartándose de sus compañeros. Cuando él preguntaba “¿Hay alguien aquí?”, Eco contenta respondía: “Aquí, aquí”. Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: “¡Ven!”. Después de responder: “Ven, ven”, Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar el amor de Eco; ella estaba tan apenada que se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que nada quedó de ella salvo su voz. Para castigar a Narciso, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se apasionara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.

- Eco: Ninfa de la montaña. El dios supremo, Zeus, la persuadió de entretener a su mujer, Hera, con una charla incesante, para que ésta no pudiese espiarlo. Irritada, Hera le quitó a Eco el poder de hablar, dejándole sólo la facultad de repetir la sílaba final de cada palabra que oyera. Un amor no correspondido por el bello Narciso, que amaba a su propia imagen reflejada, hizo que Eco languideciera hasta que sólo quedó de ella su voz.

- Némesis : Personificación de la justicia divina y de la venganza de los dioses, a veces llamada hija de la noche. Representaba la legítima ira de los dioses contra la soberbia y la altivez, y contra los transgresores de la ley; distribuía la buena o mala fortuna a todos los mortales. Nadie podía escapar de su poder.

- Ate : Hija del dios Zeus y de Eris, diosa de la discordia. Ate era la diosa de las acciones irreflexivas y sus consecuencias. Zeus la arrojó del cielo por sentirse engañado cuando tomó a la ligera un juramento hecho por el dios. Se dice que fue responsable de la amarga disputa entre los héroes griegos Agamenón y Aquiles durante la guerra de Troya.

- Caronte: Hijo de la Noche y de Erebo, que personificaba la oscuridad bajo la tierra a través de la cual las almas de los muertos iban hacia la morada del Hades, el dios de la muerte. Caronte era el viejo barquero que transportaba las almas de los muertos por la laguna Estigia hasta las puertas del mundo subterráneo. Admitía en su barca sólo a las almas de aquellos que habían recibido los ritos sepulcrales y cuyo paso había sido pagado con un óbolo colocado bajo la lengua del cadáver. Aquellos que no habían sido sepultados y a quienes Caronte no admitía en su barca eran condenados a esperar junto a la laguna Estigia durante 100 años.

- Iris: Diosa del arco iris, hija del titán Taumante y de Electra, hija del titán Océano. Como mensajera del dios Zeus y de su mujer, Hera, Iris abandonó el Olimpo sólo para transmitir los divinos mandatos a la humanidad, por lo que se la consideraba una consejera y una guía. Viajando a la velocidad del viento, podía ir de un extremo al otro de la tierra y también al fondo del mar o a las profundidades del submundo. Aunque era hermana de los monstruos alados, las harpías, Iris aparecía representada como una hermosa joven, con alas y con ropa de colores brillantes y un halo de luz sobre su cabeza, atravesando el cielo con un arco de donde proviene el término arco iris que formaba su estela.

- Esfinge: Monstruo con cabeza y pechos de mujer, cuerpo de león y alas de ave. Acuclillada en una roca, abordaba a todos los que iban a entrar a la ciudad de Tebas planteándoles el siguiente enigma: “¿Qué es lo que tiene cuatro pies por la mañana, dos a mediodía y tres por la noche?”. Si los interpelados no resolvían el enigma, ella los mataba. Cuando el héroe Edipo lo resolvió respondiendo: “El hombre, que gatea al poco de nacer, camina sobre dos piernas cuando es adulto y anda con la ayuda de un bastón cuando llega a la vejez”, la esfinge se suicidó. Por haberlos librado de este monstruo terrible, los tebanos convirtieron a Edipo en su rey.

- Nudo gordiano: Complicado nudo atado por Gordias, rey de Frigia y padre de Minos. Gordias era un campesino frigio que se convirtió en rey porque entró el primero en un pueblo y cumplía con las condiciones del oráculo, según el cual los habitantes debían elegir como gobernante a la primera persona que entrara en la plaza pública en un carro. En agradecimiento, Gordias dedicó su carro al dios Zeus y lo colocó en el bosquecillo del templo, atando la lanza del carro al yugo con una cuerda. El nudo era tan complicado que nadie podía desatarlo. Se decía que quien fuera capaz de desatar el difícil nudo se convertiría en el gobernador de Asia. Muchos lo intentaron, pero en vano. Según la leyenda, el mismo Alejandro Magno fue incapaz de desatar el nudo gordiano, así que sacó su espada y lo cortó de un tajo.

- Aracne: Una joven tan hábil en el arte del tejido que se atrevió a desafiar a la diosa Atenea, patrona de las artes y de los oficios, a una competición. Mientras que Atenea tejía un tapiz que representaba a los dioses y las diosas en todo su esplendor, Aracne tejía uno que ilustraba sus romances. Furiosa por la perfección de la obra de la muchacha, Atenea arrancó sus hilos y Aracne quedó presa en ellos. Sin embargo, por piedad, Atenea soltó la cuerda y la transformó en telaraña e hizo lo mismo con Aracne, que la convirtó en araña, de ahí el nombre de los arácnidos y de las arañas.

- Eaco: Rey de Egina (ahora Aigina). Era hijo de la ninfa Egina, de quien tomó su nombre la isla en la que reinaba, y del dios Zeus. Hera, reina de los dioses, enfadada con Zeus por su amor a Egina, envió una plaga que destruyó a la mayor parte de los egitanos. Eaco suplicó a su padre que transformase a un grupo de industriosas hormigas en seres humanos para poblar su ciudad desertizada. Zeus le otorgó su deseo, creando una raza llamada mirmidones. Eaco gobernó a su pueblo con tanta justicia que después de su muerte se convirtió en uno de los tres jueces del submundo. Era padre de Peleo y abuelo de Aquiles.

Ganimedes (mitología), en la mitología griega, un joven y hermoso príncipe troyano a quien el dios Zeus, con figura de águila, raptó mientras se encontraba en medio de sus compañeros, y lo llevó al monte Olimpo. El dios supremo le otorgó la inmortalidad e hizo que sustituyera a Hebe, diosa de la juventud, como copero de los dioses. Ganimedes llegó a identificarse posteriormente con la constelación Acuario, el aguador.

Hebe, en la mitología griega, diosa de la juventud, hija de Zeus y Hera. Durante mucho tiempo, Hebe cumplía la función de copera de los dioses, a quienes les servía néctar y ambrosía. El príncipe troyano Ganimedes la sustituyó en esta tarea. De acuerdo con una versión, dejó de ser copera de los dioses cuando se casó con el héroe Hércules, que acababa de ser deificado. Según otra historia, fue apartada de su lugar a causa de una caída que sufrió mientras servía a los dioses.

Pitón (mitología), en la mitología griega, gran serpiente, hija de Gaya, la madre Tierra, nacida del barro que quedó en la tierra después del gran diluvio. El monstruo vivía en una gruta cerca de Delfos, sobre el monte Parnaso y allí custodiaba el oráculo. El dios Apolo mató a la Pitón, exigió el oráculo para sí y desde entonces fue conocido como Apolo Pitio. Se dice que el dios había establecido los Juegos Píticos para celebrar su victoria.

Príapo, en la mitología griega, dios de la fertilidad, protector de jardines y rebaños. Era hijo de Afrodita, diosa del amor, y de Dioniso, dios del vino, o, según algunos relatos, de Hermes, mensajero de los dioses. Solía representarse a Príapo como un individuo grotesco con un falo enorme. Los romanos colocaban crudas imágenes de Príapo en sus jardines, que servían como espantapájaros.

Radamanto o Radamantis, en la mitología griega, hijo de Zeus y Europa y hermano de Minos, rey de Creta. Según Homero, Radamantis vivía en los Campos Elíseos. Leyendas posteriores dicen que, respetado por su capacidad de juicio y su honradez, fue considerado uno de los tres jueces de los infiernos.

Titón, en la mitología griega, hijo de Laomedonte, rey de Troya, y hermano de Príamo, sucesor de Laomedonte. Era amado por la diosa de la aurora, Eos, quien le dio un hijo, el héroe Memnón, rey de Etiopía. Eos obtuvo de los dioses el don de la inmortalidad para Titón, pero, como olvidó pedirles la eterna juventud para su amado, Titón tuvo al final de su vida la apariencia de un anciano arrugado y decrépito mientras ella seguía siendo joven. Un relato posterior cuenta su transformación final en un saltamontes.

Tiestes, en la mitología griega, hijo de Pélope y hermano de Atreo. Rivalizó con su hermano por el trono de Micenas. Sedujo a la mujer de Atreo, Aérope, y la persuadió de que robara el vellocino de oro de un cordero que Atreo tenía en gran estima. El pueblo de Micenas decidió que su poseedor sería su rey y fue elegido Tiestes. Sin embargo, el dios Zeus intervino, y consiguió la abdicación de Tiestes, haciendo que el sol invirtiera su curso y se pusiera por el Este. Atreo se convirtió en rey y desterró a su hermano. Después descubrió la infidelidad de su mujer y, para vengarse, hizo que Tiestes volviera del exilio. En un acogedor banquete, Atreo sirvió a su hermano la carne de dos de sus hijos asesinados. Cuando le fue revelado el alimento que había tomado, Tiestes lanzó una maldición sobre Atreo y sus descendientes. El oráculo de Delfos advirtió a Tiestes que violaría a su propia hija, Pelopia. De esa unión incestuosa nació Egipto, quien posteriormente colaboró en el cumplimiento de la maldición que Tiestes había lanzado sobre La Casa de Atreo.

Teucro, en la mitología griega, nombre de dos héroes, uno troyano y el otro griego. Teucro, el troyano, era hijo del dios del río Escamandro y de la ninfa Idea, y fue el primer rey de Troya. Se cree que era un héroe inventado por los teucros, fundadores de la ciudad. Teucro, el griego, era hijo de Telamón, rey de Salamina, y de Hesíone, hija del rey Laomedonte de Troya. Acompañó a su hermanastro Áyax a la guerra de Troya, en la que se distinguió como arquero. Después de la guerra, su padre lo desterró por no haber impedido la muerte de Áyax, así que zarpó hacia la isla de Chipre y allí fundó otra Salamina.

Tersites, en la mitología griega, miembro del ejército griego en la guerra de Troya. Homero lo describe en la Ilíada como el más feo y más indecoroso de los griegos. El héroe griego Odiseo lo golpeó por insultar al general Agamenón, con el consiguiente jolgorio de los demás griegos reunidos. Según escritores posteriores, Tersites se burló de Aquiles porque éste llevaba luto por la muerte de la reina amazona Pentesilea y el héroe, encolerizado, lo mató.

Temis, en la mitología griega, una de las titánidas, hija de Urano y Gea, el Cielo y la Tierra, y madre de las tres Parcas y de las Estaciones. Diosa de la justicia y la ley divinas, Temis era la constante compañera del dios Zeus, y se sentaba junto a él en el Olimpo. En el arte antiguo se la representa sosteniendo una balanza con un par de platillos en los cuales pesa las peticiones de las partes en conflicto.

Telamón, en la mitología griega, rey de Salamina, hijo de Eaco, rey de Egina, y padre del héroe y guerrero conocido como el Gran Áyax. Después de ser desterrado de Egina, junto con su hermano Peleo, por haber asesinado a su hermanastro, Telamón se fue a Salamina, donde se casó con la princesa Glauce y ascendió al trono. Telamón engendró a Áyax con su segunda mujer, Peribea o Eribea. Posteriormente ayudó al héroe Hércules a matar a Laomedonte, rey de Troya, y recibió a cambio a Hesíone, hija del rey; ella le dio un hijo, Teucro, que también llegó a ser un gran guerrero. Otros hechos famosos en los que Telamón tomó parte son la cacería del jabalí de Calidó y el viaje de Jasón y los argonautas en busca del vellocino de oro.

Sísifo, en la mitología griega, rey de Corinto, hijo de Eolo, rey de Tesalia. Sísifo observó cómo el dios Zeus se llevaba a la hermosa joven Egina y le contó a su padre lo que había visto. Enfurecido con Sísifo, Zeus lo condenó al Tártaro, donde estaba obligado a llevar eternamente a la cima de una colina una piedra, que siempre caía rodando y, por tanto, su esfuerzo debía recomenzar.

Sirenas (mitología), en la mitología griega, ninfas del mar, con cuerpo de ave y cabeza de mujer, hijas del dios marino Forcis. Las sirenas tenían una voz de tal dulzura que los marinos que oían sus canciones eran atraídos hacia las rocas sobre las que las ninfas cantaban. El héroe griego Odiseo fue capaz de seguir adelante al pasar frente a su isla porque, siguiendo el consejo de la hechicera Circe, tapó los oídos de sus compañeros con cera y él mismo se hizo atar al mástil de la nave para oír las canciones sin peligro. En otra leyenda, los Argonautas escaparon de las sirenas porque Orfeo, que estaba a bordo de la nave Argo, cantó tan dulcemente que consiguió anular el efecto de la canción de las ninfas. Según leyendas posteriores, las sirenas, avergonzadas por la huida de Odiseo o por la victoria de Orfeo, se arrojaron al mar y perecieron.

Sileno, en la mitología griega, el mayor de los sátiros, hijo de Hermes, mensajero de los dioses, o de Pan, dios de los bosques. Tutor del joven dios Dioniso, Sileno solía acompañarlo en sus viajes. El viejo sátiro estaba a menudo borracho y, capturado en estado de embriaguez, podían obligarlo a predecir el futuro. Como recompensa por su hospitalidad a Sileno, Dioniso concedió a Midas, rey de Frigia, la facultad de transformar en oro todo lo que tocara. El arte representa a Sileno como un pequeño anciano en estado de jovial embriaguez.

- Sémele: Hija de Cadmo y Harmonía, rey y reina de Tebas, y madre del dios Dioniso. Hera, la celosa mujer de Zeus, cuando se dio cuenta de que su marido estaba locamente enamorado de la princesa tebana, engañó a Sémele diciéndole que le pidiera a Zeus que se mostrara en su divina majestad. Obligado por la promesa hecha a Sémele de concederle sus deseos, Zeus se apareció ante la desdichada mujer en la plenitud de su gloria divina. Cuando ella se acercó a él, acabó carbonizada por los rayos de luz que el dios irradiaba. Zeus pudo rescatar a su hijo nonato, Dioniso, de las cenizas; no obstante, tuvo que ocultar al feto en su muslo hasta que pudiera nacer. Después, el joven dios rescató a Sémele de los Infiernos y la llevó al Olimpo.

- Selene: Diosa de la luna, hija del titán Hiperión y de la titánide , y hermana de Helios, dios del sol. Selene se enamoró del joven y apuesto pastor Endimión, a quien sumió en un sueño eterno para que nunca pudiera abandonarla. En el arte, Selene aparece conduciendo un carro tirado por dos caballos o, a veces, por dos bueyes. Se la identifica a menudo con la diosa olímpica de la luna, Ártemis.

- Sátiros: Divinidades de los bosques y montañas, con cuernos y colas y a veces con piernas de macho cabrío. Los sátiros eran los compañeros de Dioniso, dios del vino, y pasaban su tiempo persiguiendo a las ninfas, bebiendo vino, danzando y tocando la siringa, la flauta o la gaita.

- Quimera: Un monstruo que echaba fuego por la boca, con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón. Aterrorizó a Licia, una región de Asia Menor, pero finalmente el héroe griego Belerofonte logró matarlo.

- Protésilas: Rey de Filacas, en Tesalia, que murió durante la guerra de Troya. Un oráculo había proclamado que el primer griego que pisara suelo troyano sería el primero en morir. Consciente de ello, Protésilas saltó valientemente a tierra y fue asesinado. Su mujer, Laodamia, quedó tan apenada que los dioses permitieron que la visitara durante tres horas.

- Proteo: Hijo de Poseidón, dios del mar, o su sirviente y cuidador de sus focas. Proteo conocía todas las cosas pasadas, presentes y futuras pero era capaz de cambiar voluntariamente su aspecto para evitar a los que requerían de su facultad profética. Todos los días, a mediodía, Proteo surgía del mar y dormía a la sombra de las rocas en la isla de Faros, en Egipto, con sus focas tendidas a su alrededor. Todo aquel que deseara saber el futuro tenía que retenerlo en ese momento e intentar no soltarlo cuando asumía apariencias horribles, como animales salvajes y monstruos terribles. Si ninguna de sus artimañas prosperaba, Proteo recuperaba su forma habitual y decía la verdad. Entre los que lucharon con Proteo para conocer la verdad se encontraba Menelao, rey de Esparta.

- Procrustes: Ladrón que vivió cerca de Eleusis, en Ática. Originalmente llamado Damastes o Polipemón, recibió el sobrenombre Procrustes (el estirador), porque torturaba a sus víctimas haciéndolos acostarse en camas diferentes: a los altos, en camas cortas, a los bajos, en camas largas. A los primeros les cortaba los pies, a los segundos los estiraba hasta conseguir que ocuparan el espacio debido. El héroe Teseo lo capturó y le infligió la misma clase de tortura que él había impuesto a sus víctimas.

- Príamo: Rey de Troya. Fue padre de 50 hijos, entre los que sobresale el gran guerrero Héctor, y de 50 hijas, entre ellas la profeta Casandra. Cuando era joven, Príamo luchó con los frigios contra las amazonas, pero en la época de la guerra de Troya era demasiado viejo para guerrear. El conflicto comenzó cuando los griegos se propusieron rescatar a Helena, que había sido raptada por Paris, el hijo de Príamo. Durante los diez años de combate, Príamo asistió ansiosamente al desarrollo de la batalla desde los muros de Troya con su mujer, la reina Hécuba. Después de la muerte de su hijo Héctor a manos del héroe griego Aquiles, Príamo se dirigió al campo griego para recuperar el cuerpo de Héctor. Aquiles perdonó la vida a Príamo y le entregó el cadáver de su hijo para que recibiese sepultura, pero durante el saqueo de Troya, Neoptolemo, hijo de Aquiles lo mató.

- Pléyades: Las siete hijas de Atlas y de Pléyone, la hija de Océano. Sus nombres eran Electra, Maya, Taigete, Alcíone, Celeno, Astérope y Mérope. Según algunas versiones del mito, se suicidaron por la pena que les produjo el destino de su padre, Atlas, o por la muerte de sus hermanas, las híades. Otras versiones las hacen servidoras de Ártemis, diosa de la fauna y de la caza. Las perseguía el gigante cazador Orión, pero los dioses consiguieron rescatarlas y las transformaron en palomas. Después de su muerte o metamorfosis fueron transformadas en estrellas, pero aún las sigue persiguiendo por el cielo la constelación Orión.

- Perséfone: Hija de Zeus, padre de los dioses, y de Démeter, diosa de la tierra y de la agricultura. Hades, dios del mundo inferior, se enamoró de Perséfone y quiso casarse con ella. Aunque Zeus dio su consentimiento, Démeter era contraria a la boda. Entonces, Hades atrapó a la muchacha mientras estaba recogiendo flores y la llevó a su reino. Cuando salió en busca de su hija perdida, Démeter quedó desolada. Murieron todas las plantas y el hambre devastó la tierra. Por este motivo, Zeus envió a Hermes, mensajero de los dioses, para que recuperara a Perséfone y la devolviera a su madre. Antes de dejarla ir, Hades le pidió que comiera un grano de granada, el alimento de los muertos. De esta manera, se vio obligada a volver al submundo y permanecer allí durante la tercera parte de cada año. Como diosa de los muertos y como diosa de la fertilidad de la tierra, Perséfone era la personificación de la renovación de la tierra en primavera. Los misterios eleusinos se celebraban en su honor y en el de su madre.

- Pelias: Hijo de Poseidón. Pelias usurpó el trono de Yolco a su tío, Esón, y envió a Jasón, hijo de éste y legítimo heredero, en busca del vellocino de oro a la Cólquide, confiando en que nunca regresaría. Sin embargo, con la ayuda de la hechicera Medea, Jasón superó la prueba. Al volver con Medea y el vellocino, Jasón descubrió que Pelias había forzado a Esón a matarse. Para vengarse, Medea engañó a las hijas de Pelias aconsejándoles que cortaran a su padre en pedazos y lo cocieran, pues de esa manera recuperaría mágicamente su juventud.

- Peleo: Rey de los mirmidones de Tesalia, hijo de Eaco, rey de Egina. Tomó parte en la caza del jabalí de Calidón y en el viaje de los argonautas en busca del vellocino de oro, pero es especialmente famoso por su matrimonio con Tetis, una de las nereidas, quien estaba destinada a engendrar un hijo más poderoso que su padre. Aunque Zeus, padre de los dioses, amaba a Tetis, deseaba que se casara con un mortal para que no se cumpliera con él la profecía. Ayudado por los dioses, Peleo se quedó esperando a Tetis en la orilla y, a pesar de sus transformaciones en fuego, agua y varios animales salvajes, él consiguió sostenerla hasta que recuperó su forma original. Todos los dioses esperaban la boda, con excepción de Eris, diosa de la discordia y la contienda quien, furiosa por ser excluida, arrojó en la reunión una manzana de oro que decía "para la más hermosa". La adjudicación de la manzana a Afrodita, diosa del amor, por parte del príncipe troyano Paris condujo a la guerra de Troya. Tetis y Peleo eran los padres del héroe y guerrero griego Aquiles. Finalmente, Peleo y Tetis fueron a vivir entre las nereidas. Peleo sobrevivió tanto a su hijo como a su nieto Neoptolemo.

- Paris: También llamado Alejandro.Hijo de Príamo y de Hécuba, rey y reina de Troya. Una profecía había anticipado que Paris causaría la ruina de Troya y, por esa razón, Príamo lo abandonó en el monte Ida, donde unos pastores lo encontraron y lo criaron. Estaba cuidando a su oveja, cuando se suscitó una discusión entre las diosas Hera, Atenea y Afrodita acerca de quién era la más bella. Las tres diosas le solicitaron que hiciera de juez. Cada una de ellas intentó sobornarlo: Hera le prometió que lo haría soberano de Europa y Asia, Atenea que le ayudaría a lograr la victoria de Troya contra los griegos, y Afrodita que le concedería la mujer más hermosa del mundo, Helena, la esposa de Menelao, rey de Esparta. Paris eligió a Afrodita, aunque en realidad estaba enamorado de la ninfa Enone. Su decisión hizo que Hera y Atenea se volvieran enemigas acérrimas de su país. Este hecho, unido al rapto de Helena en ausencia de Menelao, desató la guerra de Troya. Al décimo año del sitio de Troya, Paris y Menelao entablaron un combate singular cuerpo a cuerpo. Menelao habría logrado fácilmente la victoria si no hubiera intervenido Afrodita, que envolvió a Paris en una nube y lo llevó de vuelta a Troya pero, antes de la caída de la ciudad, fue herido mortalmente por el arquero Filoctetes y acudió entonces a Enone, para que lo curara con una droga mágica que tenía. Ella se negó pero, cuando Paris murió, decidió suicidarse transida de pena.

- Pandaro: Licio que luchó como aliado de los troyanos en la guerra de Troya. Famoso arquero, rompió la tregua entre los griegos y los troyanos al herir a Menelao, rey de Esparta. Murió a manos del héroe griego Diomedes.

- Orfeo: Poeta y músico, hijo de la musa Calíope y de Apolo, dios de la música, o de Eagro, rey de Tracia. Recibió la lira de Apolo y llegó a ser un músico tan excelente que no tuvo rival entre los mortales. Cuando Orfeo tocaba y cantaba, conmovía a todas las cosas, tanto animadas como inanimadas. Su música encantaba a los árboles y las rocas, amansaba las fieras y hasta los ríos cambiaban su curso para seguirlo.Es más conocido por su desafortunado matrimonio con la adorable ninfa Eurídice. Poco después de la boda, la novia sufrió la picadura de una víbora y murió. Abrumado por el dolor, Orfeo decidió ir al mundo subterráneo para buscarla y llevarla otra vez al mundo de los vivos, algo que nadie había hecho hasta entonces. Hades, el soberano del reino subterráneo, quedó tan conmovido por su música que le devolvió a Eurídice, con la condición de que él no volviera la cabeza hacia atrás mientras regresaban al mundo de los vivos. Orfeo no pudo dominar su ansiedad, y cuando alcanzó la luz del día giró la cabeza, por lo que Eurídice se desvaneció. Desesperado, Orfeo renunció a la compañía humana y vagó por el desierto, tocando su música para las rocas, los árboles y los ríos. Finalmente, un violento grupo de mujeres tracias, seguidoras del dios Dioniso, se encontraron con el delicado músico y lo mataron. Cuando ellas arrojaron su cabeza cortada al río Hebro, ésta continuó llamando a Eurídice y llegó finalmente a la costa de Lesbos, donde las musas lo sepultaron. Después de su muerte, la lira de Orfeo se transformó en la constelación Lira.

- Orestes: Hijo de Agamenón, rey de Micenas, y de Clitemnestra. Era aún un niño cuando su madre y su amante, Egisto, asesinaron a Agamenón. La hermana mayor de Orestes, Electra, temiendo por la vida del niño, lo envió al cuidado de su tío Estrofio, rey de Fócide. Allí creció junto con el hijo de Estrofio, Pílades, que llegó a ser su compañero de toda la vida. Cuando alcanzó la madurez, Orestes comprendió que era para él un deber sagrado vengar la muerte de su padre, pero consideraba espantoso el crimen del matricidio. Consultó el oráculo de Delfos y se le advirtió que mataría a los dos autores del asesinato de su padre. Con Pílades volvió a Micenas y vengó la muerte de Agamenón. Perseguido por las diosas de la venganza, las erinias, Orestes erró a través de muchas tierras. Finalmente, por orden del dios Apolo, fue a Atenas a defender su causa ante la diosa Atenea y un consejo de nobles, el Areópago. Orestes se declaró culpable del matricidio, pero afirmó que había purgado su culpa con el sufrimiento. El tribunal aceptó el alegato y absolvió a Orestes. Algunas de las erinias rehusaron aceptar el veredicto y continuaron persiguiendo a Orestes. Desesperado, consultó de nuevo el oráculo de Delfos. Se le advirtió que iría a Táuride (la actual Crimea) y robaría la imagen sagrada de Ártemis del templo de la diosa. Fue con Pílades al templo y descubrió que la sacerdotisa era su hermana Ifigenia, a quien él creía muerta. Con su ayuda robó la estatua sagrada y la llevó consigo a Micenas. Después, las erinias dejaron a Orestes vivir en paz.

- Oreas: Ninfas de las grutas y las montañas. Una de las oréades más famosas fue Eco que, privada por la diosa Hera de la facultad de hablar, sólo podía repetir las últimas palabras de lo que se le decía.

- Níobe: Hija de Tántalo y de la reina de Tebas. Su marido, el rey Anfión, era hijo del dios Zeus y un gran músico. Níobe le dio seis hijos y seis hijas muy bellos. Aunque era feliz, Níobe reveló la misma arrogancia hacia los dioses que había demostrado su padre (véase La casa de Atreo). Dispuso que el pueblo de Tebas le rindiera culto a ella en lugar de a la diosa Leto, que sólo tenía dos hijos. Los dioses oyeron sus palabras desde el remoto monte Olimpo y decidieron castigarla. Los hijos de Leto, Apolo, dios de la profecía y hábil arquero, y Ártemis, diosa de la caza, dispararon sus flechas y mataron a los hijos de Níobe. La desconsolada Níobe se convirtió en una piedra que permanece siempre humedecida con sus lágrimas.

- La casa de Atreo: Familia real de Micenas designada con el nombre de Atreo, quien fue elegido rey por los notables micénicos. La desafortunada casa de Atreo fue un asunto mencionado por muchos autores griegos antiguos, entre ellos Homero, Esquilo, Eurípides, Sófocles, Apolonio de Rodas y Píndaro. El motivo de las desgracias que cayeron sobre la casa fue la conducta de Tántalo, rey de Lidia, quien ofendió a los dioses y fue castigado para siempre en el Tártaro. Su hijo Pélope fue maldecido por el auriga Mirtilo, pero tuvo una vida feliz. Níobe, hija de Tántalo, fue castigada por los dioses por su arrogancia.

- Atreo: Hijo de Pélope, sus hijos y sus nietos sufrieron el peso de la ira divina. El hermano de Atreo, Tiestes, sedujo a su cuñada y como represalia, éste sirvió a Tiestes en un banquete la carne cocida de dos de sus hijos. El tercer hijo de Tiestes, Egisto, mató después a Atreo para vengar esta acción. De los hijos de Atreo, los más famosos fueron Agamenón y Menelao. El rapto de la mujer de Menelao, Helena de Troya, fue la causa de la guerra de Troya. Después de la guerra, Menelao y Helena se reconciliaron y, compartidas muchas aventuras, volvieron a Esparta, donde vivieron felices. Agamenón, por otra parte, fue asesinado el día de su llegada triunfante a Micenas por su mujer, Clitemnestra, y por Egisto, a quien ella había tomado como amante. La muerte de Agamenón fue vengada siete años después por sus hijos Electra y Orestes. Cuando Orestes fue absuelto por el Areópago en Atenas del delito de sangre cometido contra su madre, la maldición sobre la casa de Atreo llegó a su fin.

Armonía (mitología) o Harmonía, en la mitología griega, hija de Ares, dios de la guerra, y de Afrodita, diosa del amor, y mujer de Cadmo, fundador de Tebas. Con ocasión de la boda de Harmonía, en presencia de los dioses, Afrodita le regaló un hermoso collar hecho por Hefesto, dios de la metalurgia. El regalo la hizo afortunada, pero a su familia sólo le trajo muerte y miseria. En su vejez, Harmonía y Cadmo fueron transformados en serpientes.

Aqueronte, en la mitología griega, río del Hades.

Anfitrión, en la mitología griega, príncipe de Tirinto. Se casó con Alcmena, hija del rey Electrión de Micenas. Durante su ausencia a causa de una expedición militar, el dios Zeus visitó a Alcmena disfrazado de Anfitrión. Alcmena dio a luz dos hijos gemelos: Hércules, el hijo de Zeus, e Ificles, el hijo de Anfitrión.

Alcestes, en la mitología griega, hija de Pelias, rey de Yolco en Tesalia. Se casó con Admeto, rey de Feras y amigo del dios Apolo. Cuando a Admeto le llegó la hora de morir, Apolo persuadió a las Parcas para que lo dejaran vivir si podía convencer a otro para que muriera en su lugar. Alcestes tomó veneno voluntariamente para salvar la vida de Admeto. Posteriormente Hércules la rescató del Hades.

Aedón, en la mitología griega, mujer de Zeto, rey de Tebas. Sentía celos enfermizos de su cuñada Níobe, que tuvo siete hijos, mientras que ella tenía sólo uno. Aedón quiso matar al hijo mayor de Níobe, pero, por error, asesinó a su propio hijo. El dios Zeus la convirtió en un ruiseñor, cuyo melancólico canto es un lamento por el niño perdido.

Amazonas (mitología), en la mitología griega, una raza de mujeres guerreras que excluían a los hombres de su sociedad. Las amazonas tenían ocasionalmente relaciones sexuales con hombres de los estados vecinos, y mataban o enviaban a vivir con sus padres a los hijos varones que parían. Las niñas eran entrenadas como arqueras para la guerra, y la costumbre de quemarse el seno derecho fue practicada para facilitar la tensión del arco — de ahí el nombre de amazonas, derivado de la palabra griega que significa sin pecho. En la iconografía artística, sin embargo, donde se las representa a menudo, aparecen como bellas mujeres sin signos de mutilación. El arte antiguo, tal como el de los frisos de templos, vasos y sarcófagos, suele presentarlas en escenas de batalla. De acuerdo con la leyenda, estuvieron casi constantemente en guerra con Grecia y combatieron también a otras naciones. Según una versión, estuvieron aliadas con los troyanos, y durante el sitio de Troya su reina fue asesinada por el guerrero griego Aquiles.

Antígona, en la mitología griega, hija de Edipo, rey de Tebas, y de la reina Yocasta. Antígona acompañó a su padre en el exilio pero volvió a Tebas después de su muerte. En una discusión sobre el trono, sus hermanos Eteocles y Polinices perdieron la vida uno a manos del otro. El nuevo rey, Creonte, dio honrosa sepultura a Eteocles pero ordenó que el cuerpo de Polinices, a quien consideraba un traidor, permaneciera donde había caído. Antígona, creyendo que la ley divina debía ser anterior a los decretos terrenales, enterró a su hermano. Creonte la condenó a ser enterrada viva. Ella se colgó en la tumba, y su desconsolado amante, Hemón, hijo de Creonte, se suicidó.

Aretusa, en la mitología griega, ninfa del bosque, favorita de Ártemis, diosa de la caza y de los animales salvajes. Un día, mientras Aretusa se estaba bañando en una corriente que pertenecía al dios del río Alfeo, éste apareció y le declaró su amor. Aretusa huyó bajo el océano hasta la isla de Ortigia donde Ártemis la transformó en una fuente. Pero Alfeo la persiguió por el fondo del mar donde él mismo se convirtió en un río cuyas aguas se unieron con las de la fuente. En época antigua se pensaba que el río Alfeo corría bajo el mar desde Grecia y emergía en la fuente de Aretusa en el puerto siciliano de Siracusa.

Argonautas, en la mitología griega, el grupo de héroes que zarparon en el barco Argo para obtener el vellocino de oro. El jefe de la expedición fue Jasón, hijo de Esón, rey de Yolco en Tesalia. Esón fue depuesto por su hermanastro Pelias, quien entonces intentó impedir que Jasón reclamase el trono. Con este propósito, persuadió a Jasón de emprender la peligrosa búsqueda del vellocino de oro, que guardaba Eetes, rey de Cólquida, una región situada en el extremo oriental del Ponto Euxino (mar Negro). Jasón reunió a los 50 jóvenes más nobles de Grecia para que lo acompañaran en el viaje. El grupo elegido incluía a Heracles, Orfeo, Cástor y Pólux y Peleo.Argo zarpó de Yolco hacia la isla de Lemnos, y pasó por el Ponto Euxino Misia, una zona al este del mar Egeo, y Tracia. En la primera parte del viaje la tripulación perdió a Heracles, quien abandonó el barco para buscar a Hylas, su amigo y escudero. Los argonautas salvaron a un rey tracio, Fineo, del hambre causada por las harpías, criaturas aladas con cabezas de viejas y cuerpos de aves, quienes se llevaban o ensuciaban sus alimentos. En agradecimiento, Fineo les dijo cómo pasar a través de las Simplégades, las rocas que guardaban la entrada al mar Euxino chocando unas contra otras cuando alguien pasaba entre ellas. Tal como Fineo les había advertido, los argonautas soltaron una paloma que voló entre las Simplégades. Como las rocas se entrechocaron y comenzaron a volver a su posición, Argo pasó rápidamente a través de ellas.Cuando la nave finalmente alcanzó Colco, Eetes afirmó que no entregaría el vellocino si antes Jasón no uncía a dos toros de pezuñas de bronce que echaban fuego por sus ollares y araba un campo. Él debería después sembrar el campo con los dientes de un dragón y vencer a los hombres armados que nacieran de aquéllos. Ayudado por la hija de Eetes, la hechicera Medea, que se había enamorado de él, Jasón superó esas pruebas y se llevó el vellocino. Medea, al huir con él, mató a su hermano Apsirto para impedir la persecución de su padre. En el viaje de regreso a casa, el Argo pudo pasar sin inconvenientes entre Escila, el monstruo de seis cabezas, y el remolino de Caribdis. Las nereidas, enviadas por la diosa Hera, salvaron al barco de la destrucción en una tempestad en la costa de Libia, y desde allí, el Argo zarpó hacia Creta y llegó entonces a Yolco.

Argo era también el nombre del constructor de Argo, la nave que llevó al héroe griego Jasón en su búsqueda del vellocino de oro

Ariadna, en la mitología griega, hija de Minos, rey de Creta, y de Pasifae, hija de Helios, el dios del sol. El héroe Teseo fue a Creta desde Atenas con un grupo de 14 jóvenes para matar al Minotauro, un monstruo mitad toro mitad hombre que estaba encerrado en los intrincados pasadizos del laberinto. Cuando Ariadna vio a Teseo, se enamoró de él y se ofreció ayudarlo si le prometía volver a Atenas y casarse con ella. Ella le dio entonces un ovillo de hilo, que había recibido de Dédalo, el inventor y diseñador del laberinto. Sujetando un extremo en la puerta y devanando el ovillo a medida que entraba en el laberinto, Teseo encontró al Minotauro y lo mató. Así, rebobinando el hilo, fue capaz de escapar de ese intrincado lugar.Llevando a Ariadna con ellos, Teseo y sus compañeros se internaron en el mar hacia Atenas. En el camino se detuvieron en la isla de Naxos. De acuerdo con una leyenda, Teseo abandonó a Ariadna, zarpando mientras ella estaba durmiendo en la isla; el dios Dioniso la encontró y la consoló. De acuerdo con otra leyenda, Teseo dejó a Ariadna en tierra para que se recuperara del mareo mientras él volvía al barco donde necesitaba hacer algunos trabajos. Un fuerte viento lo arrastró a altamar. Cuando finalmente pudo volver, descubrió que Ariadna había muerto.

Aristeo, en la mitología griega, hijo del dios Apolo y de la ninfa Cirene. Era venerado como protector de los cazadores, pastores y rebaños y como el inventor de la apicultura y del cultivo del olivo. Cuando Aristeo intentó seducir a Eurídice, la mujer del poeta y músico Orfeo, ella huyó de él y recibió una fatal picadura de serpiente. Las ninfas lo castigaron causando la muerte a todas sus abejas; pero él apaciguó a las ninfas con un sacrificio de ganado, de cuyas osamentas surgieron nuevos enjambres de abejas. Aristeo fue educado en las artes de la curación y la profecía, y recorrió muchas regiones compartiendo su conocimiento y curando a los enfermos. Fue muy venerado como dios benefactor y a menudo como un joven pastor con un cordero.

Asclepio, en la mitología griega, dios de la medicina. Era hijo del dios Apolo y de Corónide, una hermosa muchacha de Tesalia. Disgustado porque Corónide le era infiel, Apolo la mató y entregó a su pequeño hijo al centauro Quirón para que lo criara. Asclepio aprendió todo lo que Quirón sabía sobre el arte de la medicina y pronto se convirtió en un gran físico. Como cometió el imperdonable pecado de dar vida a los muertos, el dios Zeus lo castigó con un rayo. Durante cientos de años después de su muerte, los enfermos visitaron los numerosos templos construidos en su honor. Allí ofrecían sacrificios y elevaban plegarias a Asclepio quien, según creían, se les aparecía en sueños y les prescribía remedios para su enfermedad.

Atlas (mitología), en la mitología griega, hijo del titán Jápeto y de la ninfa Clímene, y hermano de Prometeo. Atlas luchó con los titanes en la guerra contra las deidades olímpicas. Como castigo, fue condenado a cargar para siempre en sus espaldas la tierra y el firmamento y en sus hombros la gran columna que los separaba.

Atlas era el padre de las Hespérides, las ninfas que guardaban el árbol de las manzanas de oro, y Hércules le solicitó ayuda para realizar uno de sus trabajos. Hércules se ofreció a asumir la carga de Atlas si éste le conseguía las manzanas de oro. Atlas aceptó de buen grado, pensando librarse para siempre de su peso abrumador. Una vez que Atlas volvió con las manzanas, Hércules le pidió que lo descargara por un momento del peso en la espalda para acomodarse una almohada en los hombros. Atlas volvió a sostener la carga y Hércules escapó con las manzanas.

Como la figura de Atlas soportando el peso de la tierra solía usarse en las portadas de las primeras colecciones de mapas, su nombre acabó siendo aplicado a un volumen de mapas.

Atreo, en la mitología griega, hijo de Pélope. Cuando el rey de Micenas murió sin heredero, los notables del reino eligieron a Atreo como su nuevo rey. El hermano de Atreo, Tiestes, un rival para el trono, sedujo a Aérope, mujer de Atreo y madre de Agamenón y Menelao. Para vengarse, Atreo mató a dos hijos de Tiestes y se los sirvió cocidos en un caldero a su padre en un banquete. Cuando Tiestes terminó de comerse el repugnante alimento, Atreo ordenó que trajeran una bandeja con las cabezas sanguinolentas de los niños. Tiestes lanzó entonces una maldición contra su hermano. Después Atreo se casó con Pelopia, hija de Tiestes, sin saber su verdadera identidad. Su hijo Egisto mató a Atreo por orden de Tiestes.

Egisto, en la mitología griega, hijo de Tiestes y de su hija Pelopia. Deseando vengarse de su hermano Atreo y actuando bajo el consejo del oráculo de Delfos, Tiestes consumó una unión incestuosa con Pelopia. Poco después, Atreo se casó con ésta, sin saber que era su sobrina. Cuando nació Egisto, Atreo lo aceptó como su propio hijo, pero Egisto llegó a enterarse de su verdadera identidad y, acuciado por Tiestes, mató a Atreo. Mientras Agamenón, rey de Micenas, continuaba luchando en la guerra de Troya, Egisto se hizo amante de la reina Clitemnestra. Ayudó a Clitemnestra a matar a su marido cuando éste volvió de Troya. Después, junto con la reina, Egisto gobernó Micenas durante siete años; fue asesinado por Orestes, hijo de Agamenón.

Augias, Los establos de, en la mitología griega, los establos pertenecientes a Augias, un hijo del dios Helios y rey de Elis, al noroeste del Peloponeso. Poseía un gran rebaño de ganado que incluía doce toros blancos consagrados a su padre, y que estaban en unos establos que durante años no se habían limpiado. Uno de los doce trabajos del héroe griego Hércules fue limpiarlos, sin ayuda, en un solo día. Lo logró desviando a los ríos Alfeo y Peneo para que corrieran por ellos. Augias había prometido a Hércules una décima parte de su rebaño como pago, pero no cumplió su palabra. Hércules envió entonces un ejército contra él y mató a Augias y a sus hijos.

Ayax, hijo de Oileo, en la mitología griega, jefe de Locris en la Grecia central, que luchó en la guerra de Troya. Después de la caída de Troya, violó el templo de Atenea al arrastrar a la profetisa Casandra desde el altar de la diosa. Atenea acudió al dios del mar Poseidón para vengar este sacrilegio. Cuando los griegos zarparon de vuelta a casa, Poseidón les envió una gran tempestad. Áyax naufragó, pero consiguió llegar a nado hasta la orilla. Aferrándose a una roca escarpada, se jactó de ser un hombre que no podía ahogarse en el mar. Irritado por sus palabras, Poseidón hendió en la roca su tridente y Áyax fue arrastrado por las olas.

Ayax, hijo de Telamón, en la mitología griega, poderoso guerrero que combatió en la guerra de Troya. Era hijo de Telamón, rey de Salamina, y condujo a las fuerzas de esta isla hacia Troya. Un hombre corpulento, lento en el hablar pero veloz en la batalla, Áyax fue llamado “baluarte de los aqueos“ por Homero. Encolerizado por no habérsele concedido la armadura del difunto Aquiles, Áyax decidió matar a los jefes griegos Agamenón y Menelao. Para protegerlos, la diosa Atenea golpeó con violencia a Áyax, que acabó con su vida (véase suicidio) clavándose su propia espada.

Cadmo, en la mitología griega, príncipe fenicio que fundó la ciudad de Tebas en Grecia. Al producirse el rapto de su hermana Europa por el dios Zeus, Cadmo recibió el encargo de su padre, rey de Fenicia, de encontrarla; si fracasaba en el intento, no volvería a su casa. Incapaz de encontrar a su hermana, consultó al oráculo de Delfos y se le recomendó que abandonara la búsqueda y que, en cambio, fundara una ciudad. Una vez que abandonara Delfos, le advirtió el oráculo, Cadmo encontraría una vaquilla, debería seguirla y construir la ciudad donde ella se parara a descansar.Cerca del sitio de la nueva ciudad, Cadmo y sus compañeros encontraron un bosquecillo sagrado custodiado por un dragón. La fiera mató a sus compañeros y Cadmo acabó con el dragón. Por consejo de la diosa Atenea, sembró los dientes del animal en la tierra. De ellos surgieron hombres armados y lucharon entre sí hasta que todos, menos cinco, acabaron muertos. Cadmo obtuvo la ayuda de los vencedores para fundar la ciudadela de la nueva ciudad de Tebas, y ellos se convirtieron en los jefes de sus familias nobles. Antes de que Cadmo pudiera disfrutar de su nuevo hogar, sin embargo, tuvo que hacer penitencia por matar al dragón, que estaba consagrado a Ares, dios de la guerra. Después de ocho años de servidumbre, Cadmo llegó a ser rey de Tebas y recibió como esposa a Harmonía, la hija de Ares y Afrodita, diosa del amor.Aunque Tebas prosperara bajo el gobierno de Cadmo, el infortunio marcó la vida de sus descendientes. Ya anciano, después de que dos de sus hijas y dos de sus nietos sufrieran muertes violentas, Cadmo escapó con su mujer a Iliria donde, al morir, tanto él como Harmonía fueron convertidos en serpientes. Según la tradición, Cadmo introdujo el alfabeto en Grecia.

Calipso (mitología), en la mitología griega, ninfa del mar e hija del titán Atlas. Calipso vivía sola en la mítica isla de Ogigia en el mar Jónico. Cuando el héroe griego Odiseo naufragó en Ogigia, se enamoró de él y lo retuvo prisionero durante siete años. Aunque le prometió inmortalidad y eterna juventud si se quedaba con ella, no pudo hacerle desistir de su deseo de volver a su hogar. Ante la orden del dios Zeus, finalmente liberó a Odiseo y le dio los materiales necesarios para construir una balsa con la que dejar la isla. Murió de tristeza después de su partida.

Casandra, en la mitología griega, hija del rey Príamo y de la reina Hécuba de Troya. El dios Apolo, que amaba a Casandra, le concedió el don de la profecía, pero cuando ella se negó a corresponder a su amor, Apolo volvió inútil el don haciendo que nadie creyera en sus predicciones. Casandra advirtió a los troyanos de muchos peligros, incluso del caballo de madera con el que los griegos entraron en la ciudad, pero fue desestimada como una loca. Después de la caída de Troya, fue sacada del santuario del templo de la diosa Atenea por Áyax, hijo de Oileo, y llevada al campamento griego. Cuando se repartió el botín, Casandra fue entregada al rey Agamenón como su esclava y amante. Casandra le advirtió de que sería asesinado si volvía a Grecia, pero de nuevo no obtuvo crédito. A su llegada a Micenas ella y Agamenón fueron asesinados por Clitemnestra, esposa de éste y reina de Micenas.

Casiopea (mitología), en la mitología griega, la mujer de Cefeo, rey de Etiopía. Cuando Casiopea se jactó de ser más hermosa que las Nereidas, estas ninfas del agua se quejaron a Poseidón, el dios del mar, quien envió un monstruo marino a que asolara la tierra. Poseidón pidió que la hija de Casiopea, Andrómeda, fuera castigada por la vanidad de su madre a ser ofrecida en sacrificio al monstruo, pero la muchacha fue rescatada por el héroe Perseo. Según la tradición, Casiopea fue convertida a su muerte en la constelación que lleva su nombre.

Cástor y Pólux, en la mitología griega y romana, los hijos mellizos de Leda, mujer del rey espartano Tindareo. Eran hermanos de Clitemnestra, reina de Micenas, y de Helena de Troya. Aunque ambos eran conocidos como los Dioscuros, o Hijos de Zeus, en la mayor parte de las narraciones sólo a Pólux se le considera inmortal, porque fue concebido cuando Zeus sedujo a Leda bajo forma de cisne. Sin embargo, se considera que Cástor, su hermano gemelo, era hijo mortal de Tindareo. Ambos fueron venerados como deidades en el mundo romano, aunque también se los conceptuaba como protectores de marinos y guerreros. Vivieron justo antes de la guerra de Troya, y tomaron parte en muchos de los grandes hechos, incluido la caza caledonia del jabalí, la expedición de los Argonautas, y el rescate de su hermana Helena, llevada a cabo por el héroe griego Teseo. Los hermanos fueron inseparables en todas sus aventuras, y cuando Idas, un ganadero, mató a Cástor por una disputa sobre sus bueyes, Pólux quedó desconsolado. En respuesta a sus plegarias en las que pedía la muerte para sí mismo o la inmortalidad para su hermano, Zeus reunió a ambos, permitiéndoles estar siempre juntos, la mitad del tiempo en el submundo y la otra mitad con los dioses en el monte Olimpo. Según una leyenda posterior, Cástor y Pólux fueron transformados por Zeus en la constelación de Géminis o los Gemelos.

Cécrope, en la mitología griega, fundador de Atenas y de la civilización griega. Se creía que había nacido de la tierra, mitad hombre, mitad serpiente. Llegó a ser el primer rey de Ática, que la dividió en doce comunidades. Sancionó las leyes del matrimonio y la propiedad, introdujo sacrificios no sangrientos y el enterramiento de los muertos, e inventó la escritura. Durante su gobierno, que duró cincuenta años, arbitró en una disputa entre Atenea y Poseidón sobre la posesión de Atenas, y se la otorgó a Atenea.

Céfiro, en la mitología griega, dios del viento del Oeste. Era hijo del titán Astreo y de Eos, la diosa de la aurora. Se decía que Céfiro estaba casado con Iris, la diosa del arco iris y mensajera de los dioses. Sus hermanos eran Bóreas y Noto, los dioses de los vientos del Norte y del Sur, respectivamente.

Cerbero, en la mitología griega, perro de tres cabezas, con cola de dragón, que guardaba la entrada al Hades, el mundo subterráneo. El monstruo permitía que todos los espíritus entraran en el Hades, pero no dejaba que nadie saliera. Sólo unos pocos héroes escaparon en alguna ocasión del control de Cerbero; el poeta y músico Orfeo que encantó al animal con su lira, y el héroe griego Hércules que lo capturó con sus propias manos y lo llevó por poco tiempo del mundo subterráneo a las regiones superiores. En la mitología romana la hermosa doncella Psique y el príncipe troyano Eneas consiguieron aplacar a Cerbero con un pastel de miel y continuar, por tanto, su travesía por el transmundo. Cerbero es representado a veces con cincuenta cabezas y una melena de serpientes.

Circe, en la mitología griega, hechicera, hija del dios Helios y de la nereida Perseis. Vivía en la isla de Ea, cerca de la costa oeste de Italia. Con pociones y encantamientos, Circe era capaz de convertir a los seres humanos en animales. Sin embargo, sus víctimas conservaban la razón, y sabían lo que les había ocurrido. Durante su travesía, el héroe griego Odiseo visitó la isla de Circe con sus compañeros, a los que ésta transformó en cerdos. Con el fin de ayudar a sus hombres, Odiseo recurrió al dios Hermes, de quien recibió una hierba que lo hizo inmune a los encantamientos de Circe. La obligó a restablecer la forma humana de sus compañeros y, sorprendida de que alguien pudiera resistirse a sus sortilegios, se enamoró de Odiseo. Sus compañeros y él permanecieron con ella durante un año. Cuando finalmente decidieron volver, Circe le dijo a Odiseo cómo encontrar el espíritu del adivino tebano Tiresias en el mundo subterráneo para que le enseñara a continuar con seguridad el camino de regreso a casa.

Creonte, en la mitología griega, hermano de Yocasta, reina de Tebas. Creonte fue regente de Tebas tras el exilio del rey Edipo, hasta que su sobrino Eteocles, hijo menor de Edipo, reclamó el trono. El hijo mayor, Polinices, enojado por esta usurpación de su derecho legal, condujo un ejército invasor en la batalla de los Siete contra Tebas. Ambos hermanos murieron en combate, y Creonte asumió de nuevo el mando de Tebas, y tras el entierro de Eteocles decretó que se negaran los ritos funerarios a todos los que habían luchado contra la ciudad. El entierro de los muertos se consideraba un deber sagrado, y Antígona, hermana de Polinices y Eteocles, desafió a Creonte y enterró a su hermano, declarando que debía una obediencia mayor a las leyes de los dioses que a las de los hombres. Irritado por tal desafío a su autoridad, Creonte ordenó que su sobrina fuese enterrada viva. Su hijo Hemón, que amaba a Antígona, se quitó la vida desesperado por su muerte.

Dafne (mitología), en la mitología griega, ninfa hija del dios del río Peneo. Era una cazadora que consagrada a Ártemis, diosa de la caza, y, como ésta, se negaba a casarse. El dios Apolo se enamoró de Dafne y, cuando ella rechazó sus requerimientos, él la persiguió por el bosque. Suplicó a su padre que la ayudara y, como Apolo insistiera en cortejarla, la ninfa se transformó en un laurel (daphne en griego). Desconsolado por la transformación de Dafne, Apolo hizo del laurel su árbol sagrado.

Dafnis, en la mitología griega, el pastor siciliano que inventó la poesía pastoril, nacido de la unión del dios Hermes con una ninfa. Según una leyenda, Dafnis fue cegado después de romper el voto de fidelidad a la ninfa que lo amaba. En otro relato, Dafnis amaba a la ninfa Pimplea y, para rescatarla de Litierses, rey de Frigia, compitió con éste en la siega. Dafnis perdió el desafío y estaba a punto de ser decapitado por el rey cuando apareció el héroe Hércules y mató a Litierses. En un poema pastoril griego, Dafnis es el amante de la pastora Cloe.

Dánao, en la mitología griega, hijo de Belo, rey de Egipto, y de Anquínoe. Egipto, hermano gemelo de Dánao, deseaba casar a sus cincuenta hijos con las cincuenta hijas de Dánao y sus hijas, que se oponían a ese acuerdo, huyeron de Egipto a Argos, donde Dánao se convirtió en rey. Sin embargo, los jóvenes las persiguieron, y Dánao finalmente accedió, pero dio a cada hija una daga para que matase a su marido la noche de bodas. Hipermnestra, la única hija que no obedeció, fue aprisionada por Dánao, pero después liberada. Como castigo por los asesinatos, las 49 hermanas obedientes, conocidas como Danaides, fueron condenadas por los dioses a la infructuosa y eterna tarea de llenar un tonel sin fondo en el mundo subterráneo.

Dárdanos, en la mitología griega, antepasado de los troyanos e hijo del dios Zeus y de la ninfa Electra. Se casó con la hija de Teucro, quien gobernaba en una región de Asia Menor. Después de la muerte de Teucro se convirtió en gobernador de la región, a la que llamó Dardania, y que posteriormente fue denominada Tróade o Troya por Tros, el nieto de Dárdano. La ciudad capital de la región fue llamada Troya, y el pueblo de Dárdano, próximo a Troya, conservó el nombre del antiguo rey.

Deucalión, en la mitología griega, hijo del titán Prometeo. Deucalión era rey de Pitia en Tesalia cuando el dios Zeus, a causa de las depravadas costumbres de la raza humana, la castigó con un diluvio. Durante nueve días y nueve noches Zeus envió raudales de lluvia. Sólo Deucalión y su mujer, Pirra, sobrevivieron a la inundación. Fueron salvados porque habían sido los únicos en llevar una vida recta y en mantenerse fieles a las leyes de los dioses. Cuando su padre le advirtió de la inminente catástrofe, Deucalión construyó una barca con la que él y Pirra llegaron sanos y salvos a la cumbre del monte Parnaso. El oráculo de Delfos les ordenó arrojar los huesos de sus madres por encima de los hombros. Al darse cuenta de que los huesos significaban las piedras de la tierra, ellos obedecieron, y de las piedras surgió una nueva raza humana.

Dido, en la mitología griega, fundadora legendaria y reina de Cartago, hija de Belo, rey de Tiro. Cuando el marido de Dido fue asesinado por su hermano Pigmalión, rey de Tiro, Dido huyó con sus seguidores al norte de África. Consiguió el emplazamiento de Cartago por intermedio de un gobernador nativo, Yarbas, quien, cuando la nueva ciudad comenzó a prosperar, amenazó a Dido con la guerra si no se casaba con él. Antes que someterse ella o sus seguidores a esa alternativa, Dido prefirió suicidarse.Según Virgilio, el príncipe troyano Eneas, que fundaría Roma, naufragó en Cartago. Se quedó allí con Dido, quien se había enamorado de él, hasta que el dios Júpiter le ordenó que la abandonara y que continuara su travesía. Desesperada por la partida de Eneas, Dido se mató sobre una pira funeraria.

Diomedes, en la mitología griega, rey de Argos, e hijo de Tideo, uno de los guerreros conocidos como los Siete contra Tebas. Diomedes fue uno de los héroes griegos destacados de la guerra de Troya. Mató a varios de los guerreros troyanos más notables y, con la asistencia de la diosa Atenea, hirió a Afrodita, diosa del amor, y a Ares, dios de la guerra, que estaban ayudando a los troyanos. Cuando volvió de la guerra y descubrió que su mujer le había sido infiel, Diomedes se fue a Apulia, donde volvió a casarse.

Dríade, en la mitología griega, ninfa de los árboles y los bosques. Según las leyendas antiguas, las dríades nacían en el seno de un árbol determinado al que debían cuidar. Podían vivir en el mismo árbol (llamándose hamadríades) o en sus proximidades. Los dioses, muchas veces, castigaban a quienes destruían los árboles, ya que provocaban la muerte de las dríades. La palabra dríade también se emplea para referirse a las ninfas que viven en los bosques.

Edipo, en la mitología griega, rey de Tebas, hijo de Layo y Yocasta, rey y reina de Tebas respectivamente. Un oráculo advirtió a Layo que sería asesinado por su propio hijo. Decidido a rehuir su destino, ató los pies de su hijo recién nacido y lo abandonó para que muriera en una montaña solitaria. Un pastor recogió al niño y se lo entregó a Pólibo, rey de Corinto, quien le dio el nombre de Edipo (pie hinchado) y lo adoptó como su propio hijo. El niño no sabía que era adoptado y, cuando un oráculo proclamó que mataría a su padre, abandonó Corinto. Durante su travesía, encontró y mató a Layo, creyendo que el rey y sus acompañantes eran una banda de ladrones y así, inesperadamente, se cumplió la profecía.Solo y sin hogar, Edipo llegó a Tebas, acosado por un monstruo espantoso, la Esfinge, que andaba por los caminos que iban a la ciudad, matando y devorando a todos los viajeros que no sabían responder al enigma que les planteaba. Cuando Edipo resolvió acertadamente el enigma, la esfinge se suicidó. Creyendo que el rey Layo había muerto en manos de asaltantes desconocidos, y agradecidos al viajero por librarlos del monstruo, los tebanos lo recompensaron haciéndolo su rey y dándole a la reina Yocasta por esposa. Durante muchos años la pareja vivió feliz, sin saber que ellos eran en realidad madre e hijo.Entonces descendió una terrible peste sobre la tierra, y el oráculo proclamó que debía ser castigado el asesino de Layo. Pronto Edipo descubrió que involuntariamente había matado a su padre. Atribulada por su vida incestuosa, Yocasta se suicidó y, cuando Edipo se dio cuenta de que ella se había matado y que se condenaba a sus hijos, se quitó los ojos y abandonó el trono. Vivió en Tebas varios años pero acabó desterrado. Acompañado por su hija Antígona, vagó durante muchos años. Finalmente llegó a Colono, un santuario cerca de Atenas consagrado a las poderosas deidades llamadas Euménides. En este santuario para suplicantes murió Edipo, después de recibir la promesa del dios Apolo de que el lugar de su muerte permanecería sagrado y otorgaría un gran beneficio a la ciudad de Atenas, que había dado refugio al vagabundo.

Egipto (mitología), en la mitología griega, rey de Arabia y de Egipto, territorio que conquistó y al que dio su nombre. Era el hermano gemelo de Dánao, quien llegó a ser rey de Argos.

Electra, en la mitología griega, hija de Agamenón, rey de Micenas, y de la reina Clitemnestra. Después del asesinato de Agamenón por Clitemnestra y su amante Egisto, Electra envió a su hermano, Orestes, a refugiarse al palacio de un tío. Ella se quedó en Micenas, viviendo en la pobreza bajo constante vigilancia, mientras Clitemnestra y Egisto dirigían el reino. Electra envió frecuentes advertencias a Orestes para que fuera a vengar la muerte de su padre. Transcurridos siete años, Orestes y su hermano Pílades fueron en secreto hasta la tumba de Agamenón. Allí se encontraron con Electra, quien había ido a verter libaciones y a suplicar venganza. Orestes reveló su identidad a su hermana; entonces juntos se dirigieron al palacio, donde él mató a Egisto y a Clitemnestra. Electra se casó después con Pílades, el leal compañero de Orestes.

Elisio, también conocido como Campos Elíseos, en la mitología griega, un paraíso prehelénico, una tierra de paz y felicidad plenas. En las obras de Homero, Elísio era una tierra en el extremo más lejano y occidental del mundo adonde eran llevados los grandes héroes, en cuerpo y alma, para hacerlos inmortales. Allí eran libres de proseguir con sus actividades favoritas y las penas y las enfermedades eran desconocidas. Pronto, sin embargo, Elísio fue considerado como la residencia de los muertos bienaventurados, donde las almas de los héroes, poetas y sacerdotes vivían en total felicidad, rodeados de hierba, árboles y suaves brisas, y envueltos en una luz rosada perpetua.

Endimión, en la mitología griega, joven de belleza excepcional que duerme eternamente. A Endimión se le describe como el rey de Elis, que según las fuentes era un cazador o un pastor. Según la mayoría de las narraciones era pastor en el monte Lamos, en Caria. Selene, la diosa de la luna, se enamoró de él y lo visitaba cada noche cuando él yacía dormido en una cueva. Ella le dio cincuenta hijas, pero lo mantuvo siempre dormido con el fin de retenerlo para ella.Otras leyendas dan diferentes razones para su sueño eterno. En una, el dios Zeus le ofreció lo que deseara, y Endimión eligió un sueño sempiterno, en el que él permaneciera joven para siempre. En otra, su sueño perpetuo fue un castigo infligido por Zeus por haberse atrevido a enamorarse de Hera, la consorte del dios.

Eneas, en la mitología latina, hijo de Anquises, un príncipe troyano, y de Venus, diosa del amor. Después de la toma de Troya por los griegos, Eneas fue capaz, con la ayuda de su madre, de escapar de la ciudad caída. Con su padre anciano a cuestas y mientras guiaba a su hijo pequeño de la mano, hizo su camino hasta la costa. En la confusión de la fuga, su mujer quedó atrás.

Un largo, peligroso y aventurado viaje lo llevó a Tracia, Delos, Creta y Sicilia, donde murió su padre. La diosa Juno, que siempre había odiado a Eneas y quería impedirle que fundara Roma, destino del héroe que ella conocía, intentó detenerlo con una violenta tempestad. Él y su tripulación fueron arrojados a la costa africana, donde los recibió Dido, la hermosa reina de Cartago. Dido se enamoró de Eneas y le suplicó que se quedara. Cuando él se negó y se hizo a la mar, ella, desesperada, se quitó la vida. Después de varios años de navegación, Eneas alcanzó Italia y la desembocadura del Tíber; allí fue recibido hospitalariamente por Latino, rey del Lacio. Se convirtió en prometido de Lavinia, la hija de Latino, pero antes de que pudiera casarse con ella, Juno hizo que Turno, rey de los rútulos y un pretendiente rechazado de Lavinia, entablara la guerra contra Eneas y Latino. La guerra se desencadenó como un combate cuerpo a cuerpo, en el que Eneas venció y mató a Turno. Eneas gobernó así durante varios años en el Lacio y, casado con Lavinia, fundó el pueblo romano.La gran epopeya latina, la Eneida de Virgilio, narra la historia detallada de las peligrosas travesías de Eneas y acaba con la muerte de Turno.

Eolo, nombre de dos figuras en la mitología griega. La más conocida era la del guardián de los vientos. Vivía en la isla flotante de Eolia con sus seis hijos y sus seis hijas. El dios Zeus le había dado el poder de aplacar y provocar los vientos. Cuando el héroe griego Odiseo visitó a Eolo, fue recibido como un huésped honorable. Como regalo de despedida, Eolo le dio un viento favorable y un odre de cuero que contenía todos los vientos. Los marineros de Odiseo, al creer que el odre contenía oro, lo abrieron, y al liberarse los vientos la nave fue llevada hasta las costas de Eolia. Allí Eolo se negó a ayudarlos de nuevo.Otro Eolo en la mitología griega fue el rey de Tesalia. Era el hijo de Heleno, antepasado de los helenos, los antiguos habitantes de Grecia. Eolo fue a su vez el antepasado de los griegos eolios.

Epígono, en la mitología griega, los hijos de los siete jefes griegos conocidos como los Siete contra Tebas. Para vengar la muerte de sus padres, asesinados en la desafortunada expedición contra Tebas, los Epígonos conquistaron la ciudad y la destruyeron por completo. Aunque su nombre, Epígonos o “nacidos después“ significaba que habían llegado al mundo demasiado tarde y después de que todas las grandes hazañas fueran cumplidas, uno de ellos, el guerrero Diomedes, llegó a ser uno de los mayores héroes griegos de la guerra de Troya.

Eros (mitología), en la mitología griega, dios del amor equivalente al romano Cupido. En la mitología más antigua se le representaba como una de las fuerzas primigenias de la naturaleza, el hijo de Caos, y como encarnación de la armonía y del poder creativo en el universo. Pronto, sin embargo, se le consideró como un hermoso y apasionado joven, acompañado por Poto o Hímero ('el Deseo'). La mitología posterior hizo de él el permanente acompañante de su madre, Afrodita, diosa del amor.

Escila y Caribdis, en la mitología griega, dos monstruos marinos que moraban en los lados opuestos de un estrecho, personificación de los peligros de la navegación cerca de rocas y remolinos. Escila era una criatura horrible con doce pies y seis largos cuellos, cada uno con una cabeza con tres hileras de dientes, con los cuales devoraba cualquier presa que tenía a su alcance; vivía en una gruta sobre un acantilado. Cruzando el estrecho, en su lado opuesto, había una gran higuera bajo la cual vivía Caribdis, el remolino, que, al tragar y vomitar las aguas del mar tres veces al día, devoraba cualquier cosa que se le acercara. Cuando el héroe griego Odiseo pasó entre ellas, fue capaz de evitar a Caribdis, pero Escila se apoderó de seis hombres de su barco y los devoró. En épocas posteriores, se creía que la posición geográfica de este peligroso paso era el estrecho de Mesina, entre Italia y Sicilia, con Escila en el lado italiano. Escila, originalmente una hermosa muchacha a la que amaba un dios marino, había sido transformada en un monstruo por su celosa rival, la hechicera Circe.

Eurídice, en la mitología griega, hermosa ninfa esposa de Orfeo, el poeta y músico. Poco después de su boda, a Eurídice la picó en el pie una serpiente y murió. Desconsolado, Orfeo descendió a los infiernos para buscar a su mujer. Acompañando su canto con los sones de su lira, le rogó a Hades, dios de los muertos, que liberase a Eurídice. Su música conmovió tanto a Hades que a Orfeo se le permitió volver con su mujer con la condición de que no girara la cabeza para mirarla hasta que no hubiera llegado al mundo exterior. Habían completado casi todo su ascenso cuando Orfeo, abrumado por el amor y la ansiedad, se volvió para ver si Eurídice lo seguía. Rota la promesa, Eurídice se desvaneció para siempre en la región de los muertos.

Faetón, en la mitología griega, hijo de Helios, dios del sol, y de la ninfa Clímene. Helios le había prometido, sin reflexionar, concederle todos sus deseos, y Faetón eligió conducir el carro del sol a través del cielo. En vano Helios intentó explicarle que ningún mortal podía conducirlo; Faetón, sin embargo, insistió en que su padre cumpliera su promesa y este, después de explicarle los espantosos peligros que le esperaban, le concedió, aunque con reticencia, lo solicitado. Pronto Faetón se dio cuenta de que su padre tenía razón. Aterrorizado, perdió el control de los caballos, y por conducir muy cerca de la tierra estuvo a punto de provocar un incendio. Para salvar al mundo de una completa destrucción, el dios Zeus lanzó su rayo al joven e irreflexivo conductor y lo mató instantáneamente. Faetón cayó a tierra y, según la leyenda, fue sepultado a orillas del río Eridano (hoy río Po).

Filoctetes, en la mitología griega, famoso arquero, amigo del héroe Hércules, quien le legó su arco y sus flechas envenenadas. Camino de la guerra de Troya, una serpiente picó a Filoctetes en un pie y, como la herida tardaba en sanarse, tuvieron que dejarlo en la isla de Lemnos. En el año final de la guerra, cuando un oráculo anunció que los griegos no podrían tomar Troya sin las flechas de Hércules, el héroe Odiseo, acompañado por el guerrero Diomedes o por Neptólemo, el hijo de Aquiles, fue a Lemnos y persuadió a Filoctetes para que volviera a Troya. Después de que un físico griego tratara su herida, Filoctetes entró en batalla y mató al príncipe troyano Paris. Al volver a su casa, en el norte de Grecia, después de la guerra, Filoctetes descubrió que había estallado una sublevación contra él, por lo que volvió a zarpar y se estableció en Italia.

Flegetonte, en la mitología griega, río del fuego, uno de los ríos de los infiernos, junto con el Aqueronte, Éstige, Lete y Cocito.

Harpías, en la mitología griega, monstruos alados con cabeza y pecho de mujer, y cuerpo y garras de aves de presa; en la creencia popular, eran agentes de la venganza divina.Las harpías (su nombre sugiere la idea de arrebatar, agarrar) aparecen primero como hermosas divinidades, pero después comenzaron a representarse como viejas semejantes a brujas con los pechos caídos. Se las confunde a menudo con las tres sirenas, y a través de esta asociación se las vincula con las hijas del Dios marino Forcis: las tres górgonas y las tres grayas. Las harpías, identificadas por algunas fuentes como Aelo (borrasca), Celeno (oscura, en alusión a las nubes de tormenta) y Ocípete (que vuela rápido), eran hijas de Taumante, hijo a su vez del titán Ponto y de la madre tierra. Se decía que vivían en las islas Estrofiades, o Islas del Regreso, en el mar Jónico, o bajo tierra en la isla de Creta; en vuelo, se las asociaba con la velocidad y el poder de los vientos tormentosos.En el relato mitológico, las harpías son bien conocidas por un episodio de la historia de Jasón y los argonautas. En viaje hacia el este de Tracia, los argonautas encontraron a Fineo, por cuya agudeza profética lo cegaron los dioses y lo persiguieron dos harpías, quienes le impedían comer quitándole la comida o defecando sobre su mesa. Antes de informar a Jasón en su búsqueda del vellocino de oro, Fineo pide ser librado de las harpías. Realizan esta tarea Zetes y Calais, hijos alados de Bóreas, el viento norte, quienes las persiguen a través del mar, aunque no las matan.

Hécate, en la mitología griega, diosa de la oscuridad e hija de los titanes Perses y Asteria. A diferencia de Ártemis, que representaba la luz lunar y el esplendor de la noche, Hécate representaba su oscuridad y sus terrores. Se creía que, en las noches sin luna, ella vagaba por la tierra con una jauría de perros fantasmales y aulladores. Era la diosa de la hechicería y lo arcano, y la veneraban especialmente magos y brujas, quienes le ofrecían en sacrificio corderos y perros negros. Como diosa de las encrucijadas, se creía que Hécate y su jauría de perros aparecían en esos espacios apartados, que eran para los viajeros lugares demoníacos y espectrales. El arte representa a Hécate a menudo con tres cuerpos o tres cabezas y con serpientes entrelazadas alrededor de su cuello.

Helena de Troya, en la mitología griega, la mujer más bella de Grecia, hija del dios Zeus y de Leda, mujer del rey Tindáreo de Esparta. De niña fue raptada por el héroe Teseo, quien esperó el tiempo necesario para casarse con ella, pero sus hermanos, Cástor y Pólux, la rescataron. Más tarde, su fatal belleza fue la causa directa de la guerra de Troya.

La historia de los diez años de conflicto comenzó cuando las tres diosas Hera, Atenea y Afrodita le pidieron al príncipe troyano Paris que eligiera a la más hermosa de ellas. Después de que cada una de las diosas hizo lo posible por influir en su decisión, Paris otorgó la manzana de oro a Afrodita, quien le había prometido el amor de una mujer de insuperable belleza.

Poco después, Paris zarpó hacia Grecia, donde lo recibieron cálidamente Helena y su marido, Menelao, rey de Esparta. Lamentablemente Helena, la más bella de su sexo, fue el premio destinado a Paris. Aunque vivía feliz con Menelao, cayó bajo la influencia de Afrodita y permitió que Paris la persuadiera para fugarse con él, llevándosela fuera de Troya. Menelao, entonces, convocó a los capitanes griegos para que lo ayudaran a rescatar a su mujer y, con pocas excepciones, ellos respondieron a su convocatoria. Durante nueve años de conflicto sin solución, Helena se sentó en su telar en el palacio de Troya tejiendo un tapiz con su dolorosa historia. Entonces Paris y Menelao decidieron trabar un singular combate entre los ejércitos opuestos y Helena fue citada para asistir al duelo. Cuando ella se aproximaba a la torre, donde el anciano rey Príamo y sus capitanes estaban sentados, su belleza era aún tan incomparable y su pena tan grande que nadie pudo sentir por ella más que compasión. Cuando los griegos ya daban por hecha la victoria de Menelao, Afrodita ayudó a Paris a escapar del enfurecido contendiente envolviéndolo en una nube y poniéndolo a salvo en la cámara de Helena, donde ésta lo consoló.

Después de la caída de Troya, Menelao se reunió con su mujer y ambos salieron de Troya hacia su Grecia natal. Ellos, sin embargo, habían disgustado a los dioses y, por tanto, varias tormentas los arrastraron de una a otra costa del Mediterráneo, por lo que debieron detenerse en Chipre, Fenicia y Egipto. Al llegar finalmente a Esparta, Menelao y Helena retomaron su reinado y vivieron una situación de esplendor el resto de sus días. Tuvieron una hija, Hermíone.

Hermione, en la mitología griega, hija de Helena de Troya y Menelao, rey de Esparta. Aunque estaba prometida a Orestes, rey de Micenas, después de la guerra de Troya Hermíone se casó con Neoptólemo, hijo del héroe griego Aquiles. Orestes mató después a Neoptólemo y se convirtió en el segundo marido de Hermíone.

Hero, en la mitología griega, sacerdotisa de Afrodita, diosa del amor, en Sestos, un pueblo en el Helesponto (actualmente Dardanelos). Hero era amada por Leandro, un joven que vivía en Abidos, un pueblo en el lado asiático del canal. No pudieron casarse porque Hero había hecho un voto de castidad, a pesar de lo cual, como ella le correspondía, Leandro nadaba todas las noches de Asia a Europa, guiado por una lámpara, hasta la torre de Hero. Una noche tormentosa un fuerte viento apagó la luz y Leandro se ahogó. Su cuerpo fue arrastrado hasta la costa bajo la torre de Hero. Desesperada, ella se arrojó al mar.

Hilas, en la mitología griega, hermoso joven, inseparable compañero del héroe Hércules. Hilas acompañaba a Hércules como portador de su armadura durante el viaje de los argonautas en busca del vellocino de oro. Cuando se detuvieron en la costa de Misia, en Asia Menor, una ninfa marina arrastró a Hilas a la fuente de la que estaba sacando agua. Él no volvió a aparecer. Hércules abandonó la expedición para buscar a Hilas y su búsqueda se extendió a los propios misios, que la repetían un día por año.

Hiperión, en la mitología griega, uno de los titanes. Era padre de Helios, dios del sol, de Selene, diosa de la luna, y de Eos, diosa de la aurora.

Hipólita, en la mitología griega, reina de las amazonas e hija de Ares, dios de la guerra. Fue muerta por el héroe Hércules cuando él le quitó, como uno de sus trabajos, el cinturón que le había dado su padre a Hipólita. De acuerdo con otra leyenda, fue la mujer del héroe griego Teseo, con quien tuvo un hijo, Hipólito.

Hipólito, en la mitología griega, hijo del héroe tebano Teseo y de su mujer Hipólita, reina de las amazonas, o tal vez hijo de Antíope, hermana de Hipólita. Hipólito era un excelente cazador y auriga, devoto servidor de Ártemis, diosa de la caza. Hipólito despreciaba a todas las mujeres, y cuando su madrastra Fedra se enamoró de él, rechazó sus insinuaciones. Desesperada por este rechazo, Fedra se suicidó y dejó una nota en la que acusaba a Hipólito de haber intentado violarla. Teseo, creyendo culpable a su hijo, invocó a su padre, Poseidón, dios del mar, para que destruyera a Hipólito. Cuando el joven conducía su carro por la costa, Poseidón envió un monstruo marino que espantó a sus caballos; éstos se escaparon, el carro se estrelló y se hizo pedazos. Mortalmente herido, fue llevado ante su padre, quien, mientras tanto, había sabido por Ártemis que su hijo era inocente. Cuando Hipólito murió, el desconsolado padre y su hijo se habían reconciliado.

Idomeneo, rey legendario de Creta, hijo de Deucalión y nieto del rey Minos de Creta. Pretendiente de Helena de Troya, fue uno de los griegos más valientes en la guerra de Troya. Sorprendido por una violenta tempestad en su camino de regreso después de la guerra, prometió al dios del mar Poseidón que, si llegaba sano y salvo a su casa, le ofrecería el sacrificio del primer ser viviente con que se encontrara. La primera persona que encontró al desembarcar fue su propio hijo, pero él, de todos modos, cumplió su voto. Cuando una peste cayó sobre Creta, no obstante, sus súbditos lo desterraron. Huyó a Calabria, en Italia, y después a Colofón, en Asia Menor, donde se cree que está enterrado.

Ifigenia, en la mitología griega, hija mayor de Agamenón y de Clitemnestra. Antes de la guerra de Troya, cuando las fuerzas griegas se preparaban para zarpar de Áulide a Troya, un fuerte viento del norte retuvo a los mil navíos griegos en el puerto. Un adivino reveló que Ártemis, diosa de la caza, estaba furiosa porque los griegos habían matado a uno de los animales salvajes que ella protegía. La única manera de apaciguar a la diosa y obtener vientos favorables para zarpar era sacrificar a Ifigenia. Agamenón, enardecido por su ambición de conquistar Troya, aprobó el sacrificio. Hizo llamar a su hija a Micenas, diciéndole que se casaría con Aquiles, el mayor de los héroes griegos. Cuando la muchacha llegó a Áulide, la llevaron al altar de Ártemis y fue inmolada. De inmediato, el viento del norte dejó de soplar y los barcos griegos zarparon hacia Troya.

En las tragedias del autor griego Eurípides, Ifigenia no es sacrificada. Ártemis, que no permitiría que su altar se manchara con sangre humana, la sustituye por una cierva y lleva a Ifigenia a Táuride (actual Crimea). Allí se convirtió en la sacerdotisa principal del templo de la diosa. Pasados muchos años, Orestes, su hermano, la rescató y volvió con él a Micenas.

Ío (mitología), en la mitología griega, hija del dios del río Ínaco. Amada por el dios Zeus, éste la transformó en una vaquilla blanca para protegerla de los celos de su mujer, Hera. Sospechando que el animal era realmente la amante de Zeus, Hera le pidió la vaquilla de regalo y dispuso que Argos, el monstruo de los cien ojos, la custodiara. Como el monstruo nunca dormía con todos sus ojos cerrados, a Ío le resultaba imposible escapar hasta que Zeus envió a su hijo, el dios mensajero Hermes, para que la rescatara. Hermes se las ingenió para matar al monstruo haciendo que se durmiera con todos sus ojos cerrados mediante un retahíla de aburridas historias. Hera seguía enojada, sin embargo, y envió un tábano para que atormentara a Ío, quien vagó por la tierra acongojada. Finalmente, Ío atravesó nadando el mar cuyo nombre sería un derivado del suyo propio (el mar Jónico) y llegó a Egipto. Allí recuperó su forma física original y dio a Zeus un hijo, Épafo, antepasado del héroe griego Hércules.

Ixión, en la mitología griega, el primer hombre que asesinó a un miembro de su familia. Mató a su suegro para evitar entregarle los regalos de boda prometidos. Después de obtener la purificación del dios Zeus, el ingrato Ixión intentó seducir a Hera. Para desbaratar los planes de Ixión, Zeus creó una nube semejante a su mujer; engañado, Ixión hizo el amor con el fantasma y engendró a los monstruosos centauros. Como castigo, Ixión fue atado a una rueda que giraba eternamente en el mundo inferior.

Jacinto, en la mitología griega, hermoso joven espartano amado por Apolo, dios del sol, y por Céfiro, dios del viento del Oeste. Un día, mientras Apolo enseñaba al joven a lanzar el disco, el dios mató accidentalmente a Jacinto. De la sangre del joven, Apolo hizo brotar una flor (no el jacinto, exactamente, sino el lirio o la espuela), que llevaba inscrita en cada pétalo una exclamación de lamento. De acuerdo con otra leyenda, Céfiro estaba celoso del amor del joven por Apolo y, lanzando el disco, consiguió herir a Jacinto.

Jasón, en la mitología griega, hijo de Esón, rey de Yolco. Cuando Pelias, hermanastro de Esón, le arrebató el trono, Jasón, legítimo heredero, aún un niño, fue enviado al cuidado del centauro Quirón. Alcanzada la edad viril, volvió resueltamente a Grecia para recuperar su reino. Pelias simuló estar dispuesto a dejar el trono, pero dijo que el joven debía emprender primero la búsqueda del vellocino de oro, que era legítima propiedad de su familia. Pelias no creía que Jasón pudiera salir airoso de esta búsqueda ni que regresara vivo, pero el joven supo burlar todos los peligros que se le presentaron. Jasón reunió una tripulación de jóvenes heroicos de todas partes de Grecia para que zarparan con él en la nave Argo. Después de un viaje de inmensos peligros, los argonautas llegaron a Cólquida, el país donde el rey Eetes guardaba el vellocino de oro. Eetes estuvo de acuerdo con entregárselo si Jasón conseguía ungir a dos toros con patas de bronce que echaban fuego por la boca, y sembraba los dientes del dragón que Cadmo, el fundador de Tebas, había matado tiempo atrás. De los dientes brotó una cosecha de hombres armados que se volvieron contra Jasón.

Jasón llevó a cabo su proeza con la ayuda de la hechicera Medea, la hija del rey. Sin que éste lo supiera, la diosa Hera había intervenido a su favor haciendo que Medea se enamorara de él. La maga le dio a Jasón una pócima para rociar sus armas que le harían invencible el día de su prueba, y lo ayudó a robar el vellocino esa noche, hechizando al dragón insomne que lo custodiaba. A cambio de su ayuda, Jasón prometió que amaría siempre a Medea y que se casaría con ella en cuanto estuvieran de regreso y a salvo en Grecia. Llevando el vellocino y acompañado por Medea, Jasón y los argonautas se las ingeniaron para escapar de Eetes.

Al llegar a Grecia, la tripulación se dispersó, y Jasón y Medea entregaron el vellocino de oro a Pelias. En ausencia de Jasón, Pelias había obligado a Esón a matarse y su madre había muerto de pena. Para vengar esas muertes, Jasón le pidió ayuda a Medea; ésta engañó a las hijas de Pelias haciendo que mataran a su padre y después ella y Jasón se fueron a Corinto, donde tuvieron dos hijos. En lugar de demostrar gratitud a Medea por todo lo que le había dado, Jasón la traicionó, casándose con la hija del rey de Corinto. Presa de la desesperación, Medea empleó sus recursos de hechicera para matar a la novia. Después, temiendo que sus hijos pudieran quedarse solos y que cualquier extraño los maltratara, ella los mató. Cuando el furioso Jasón estaba dispuesto a matarla, ella escapó en un carro tirado por dragones.

Laoconte o Laocoonte, en la mitología griega, sacerdote de Apolo, dios del Sol, o de Poseidón, dios del mar. En el último año de la guerra de Troya, los griegos fabricaron un caballo gigante de madera, que hacían pasar por una ofrenda votiva a la diosa Atenea, pero que, en realidad, era un escondite para los soldados griegos. Laocoonte, temiendo el ardid, aconsejó vanamente a los jefes troyanos que destruyeran el regalo, advirtiendo: “temo a los griegos hasta cuando llegan con regalos”. Mientras se decidía si era conveniente arriesgarse a introducir el caballo en la ciudad por los augurios favorables que estaban supuestamente ligados con él, Poseidón, la divinidad más implacable con Troya, envió dos horribles serpientes marinas hacia la tierra. Avanzando hacia el sitio donde se encontraban Laocoonte y sus dos hijos, las serpientes se enroscaron en el cuerpo de los niños. Laocoonte se esforzó por soltarlas, pero ellas le estrangularon a él y a sus hijos. Los troyanos, convencidos de que era una señal del cielo para ignorar la advertencia de Laocoonte, llevaron el caballo dentro de las murallas de la ciudad y así contribuyeron directamente a su propia destrucción.

La más famosa interpretación literaria de la leyenda de Laocoonte se encuentra en la Eneida de Virgilio. La representación artística más conocida es una escultura de mármol del sacerdote y sus hijos oprimidos por las serpientes; este grupo, conocido como Laocoonte y sus hijos, data del siglo I a.C., y ahora se encuentra en el Vaticano, en Roma.

Laodamia, en la mitología griega, esposa del comandante tesalio Protésilas, el primer griego muerto cuando la flota griega llegó a la costa de Troya, durante la guerra de Troya. Cuando llegó a Laodamía la noticia de la muerte de su marido, imploró a los dioses que la dejaran verlo una vez más aunque sólo fuera por poco tiempo. Atendidas sus súplicas, el dios Hermes llevó al marido de Laodamía al mundo de los vivos para una visita de tres horas. Cuando llegó el momento de la despedida, sin embargo, Laodamía no pudo resistirlo. Se mató y acompañó a su marido al mundo de los muertos.

Laodamia, en la mitología griega, esposa del comandante tesalio Protésilas, el primer griego muerto cuando la flota griega llegó a la costa de Troya, durante la guerra de Troya. Cuando llegó a Laodamía la noticia de la muerte de su marido, imploró a los dioses que la dejaran verlo una vez más aunque sólo fuera por poco tiempo. Atendidas sus súplicas, el dios Hermes llevó al marido de Laodamía al mundo de los vivos para una visita de tres horas. Cuando llegó el momento de la despedida, sin embargo, Laodamía no pudo resistirlo. Se mató y acompañó a su marido al mundo de los muertos.

Layo, en la mitología griega, rey de Tebas, marido de Yocasta y padre de Edipo. Cuando el oráculo de Delfos le predijo que su propio hijo lo mataría, Layo abandonó al recién nacido en la ladera de una montaña. Lo rescató un pastor, sin embargo, y lo adoptó. La profecía se cumplió cuando Edipo, ya muchacho, mató a su padre sin saber que lo era.

Leda, en la mitología griega, mujer de Tindáreo, rey de Esparta, y madre de Cástor y Pólux, Clitemnestra y Helena de Troya. Cuando Zeus la sedujo bajo la apariencia de un cisne, ella puso dos huevos. En uno incubó a Pólux y Helena, que eran los hijos inmortales de Zeus, y en el otro a Cástor y Clitemnestra, los hijos mortales de Tindáreo.

Lete, en la mitología griega, río del olvido, situado en el mundo subterráneo. Los espíritus de los muertos bebían de sus aguas para olvidar los pesares de su vida en la tierra antes de entrar en el Elisio. Cuando el príncipe troyano Eneas visitó el mundo de los muertos, encontró una gran cantidad de almas que vagaban por las orillas. Su padre, Anquises, con quien felizmente se había reunido, le dijo que antes de que esos espíritus pudieran revivir en el mundo superior, debían beber del río del olvido para olvidar la felicidad experimentada en el Elisio.

Leto, en la mitología griega, hija de la titánide Febe y del titán Ceo, y madre de Ártemis, diosa del Sol. Fue una de las muchas amantes del dios Zeus quien, por temor de los celos de Hera, su mujer, desterró a Leto cuando estaba a punto de dar a luz. Ante la posible venganza de Hera, todos los países e islas se negaron a dar a la desesperada Leto un hogar donde su hijo pudiera nacer. Después de una larga travesía, ella llegó a una ínsula que flotaba en el mar Egeo. La isla, que se llamaba Delos, era un lugar árido y rocoso pero, cuando Leto llegó allí y pidió refugio, recibió hospitalidad. En ese momento, surgieron cuatro grandes columnas del fondo del mar para sostener la isla, que quedó firmemente anclada para siempre.

Marsias, en la mitología griega, uno de los sátiros. Encontró la flauta que Atenea, la diosa de la sabiduría, inventara y que después abandonaría porque al tocarla se hinchaban sus mejillas y se deformaban sus rasgos. Marsias llegó a ser un músico tan eximio que desafió a Apolo, dios de la música, a una competición, cuya ganador tendría derecho a castigar al perdedor. Las musas otorgaron la victoria a Apolo, quien tocaba la lira. El dios desolló a continuación a Marsias, de cuya sangre brotó un río.

Medea, en la mitología griega, hechicera, hija de Eetes, rey de Colquidae. Cuando el héroe Jasón, al frente de los argonautas, llegó a Colquidae en busca del vellocino de oro, Medea se enamoró desesperadamente de él. A cambio de la promesa de Jasón de una fidelidad duradera y de llevarla a Grecia con él, se sirvió de sus poderes mágicos para permitirle engañar a su padre y obtener el vellocino. Medea zarpó entonces de Colquidae con Jasón, llevándose a Apsirto, su joven hermano, con ella. Para escapar de la persecución de Eetes, Medea mató a Apsirto y dispersó sus restos en el mar. El rey se detuvo a recogerlos y la demora permitió escapar a Jasón y a su grupo. En otra leyenda, es Jasón quien mata a Apsirto después de que Eetes lo envía en persecución de los fugitivos.

Cuando Jasón y Medea llegaron a Grecia, supieron que Pelias, el malvado tío de Jasón, había sido responsable de la muerte de los padres del héroe. Para vengar sus muertes, Jasón pidió una vez más a Medea que lo ayudara con su magia. Complaciente siempre a sus deseos, la hechicera consiguió la muerte de Pelias mediante una astuta estratagema. Les dijo a sus hijas que sabía cómo ellas podían hacer que su anciano padre recuperara la juventud y, para demostrarlo, descuartizó a una oveja de muchos años y puso los trozos a hervir. Después, soltó a un cordero joven, encantador y juguetón, que surgió de la caldera de agua caliente. Las hijas se convencieron de que podían rejuvenecer de manera semejante a su padre. Así, después de darle Medea a Pelias un poderoso narcótico, las hijas se dispusieron a cortarlo en pedazos, pero Medea desapareció sin decir las palabras mágicas que le habrían devuelto la vida. Después de esto, Jasón y Medea zarparon hacia Corinto, donde tuvieron dos hijos. Vivieron felices hasta que Jasón se enamoró de la hija del rey Creonte. Para vengarse, Medea mató a su rival enviándole un vestido envenenado. Temiendo que el padre intentara vengar la muerte de su hija haciendo daño a sus hijos, ella los mató.

Medea escapó de la ira de Jasón abandonando Corinto en un carro alado en dirección a Atenas. Allí logró gran influencia sobre el rey Egeo. Gracias a sus poderes como maga, se dio cuenta de que Egeo era, sin saberlo, el padre de Teseo, un joven héroe que en ese momento llegaba a Atenas. Ella no deseaba que su influencia sobre Egeo se viera afectada por la aparición de un hijo, así que tramó con Egeo invitar a Teseo a un banquete y le dio un vaso con una bebida envenenada. Egeo voluntariamente conspiró con ella por miedo a que los atenienses prefirieran al popular y joven héroe antes que a él y quisieran colocar a Teseo en el trono. Afortunadamente, Teseo le hizo saber que era su hijo y Egeo arrojó el vaso con veneno. Medea escapó de la ira de Egeo y se fue a Asia.