Política para Amador; Fernando Savater

Filosofía española contemporánea. Filósofos españoles. Aprendizaje de los adolescentes. Ideas políticas. Democracia y convivencia

  • Enviado por: Wollstein
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 14 páginas

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Autor

Savater, Fernando (1947- ): Filósofo y escritor español nació en San Sebastián en 1947, profesor de filosofía de la facultades de Madrid y Euskadi compagina esta actividad con otras muchas: director de la revista Claves, conferenciante, articulista del diario el País y escritor de más de 40 libros de ensayo. Influido por Emile Michel y Friedrich Nietzsche, publica en 1972 Nielismo y Acción, y la Filosofía tachada.

Los últimos años del franquismo vive refugiado en Francia voluntariamente. Mas tarde polemiza junto al también filósofo Javier Sadaba los conflictos del independentismo vasco y el renacimiento del nacionalismo y de las doctrinas xenófobas, neofascistas y racistas.

En 1982 gana el premio nacional de literatura en la modalidad de ensayo.

Su obra literaria: “A decir verdad”, “Contenido de la felicidad”, “Ética como amor propio”, “Apóstoles razonables”, “Así habla Nietzsche”, “En torno a la posmodernidad”, “Ética, política, ciudadanía”, “Humanismo impenitente”, “La filosofía como anhelo de la revolución”, “La herencia ética de la Ilustración”, “Las razones del antimilitarismo y otras razones”, “Loor al leer”, “Misterios gozosos”, “Pasado y presente. Diálogos.”, “Ética para Amador”, “Poetas y profetas del Antiguo Testamento”, “Las preguntas de la vida”, “El juego de los caballos”, “La aventura africana”, “Invitación a la ética”, “Despierta y lee”, “Diccionario filosófico”, “Política para Amador”, “El jardín de las dudas”, “El diario de Job”, “La infancia recuperada”, “Caronte aguarda”, “Saber, sentir, pensar”, “Apología del sofista”, “La voluntad disculpada”, “Contra las patrias”, “Integrismo, violencia y mujer”, “Instrucciones para olvidar el Quijote”, “Males y Malditos”, “Idea de Nietzsche”, “Libre Mente”, “Plafento contra el todo”, “Sobre vivir”, “El jardín de las dudas”, “La obscenidad”, “ La tarea del héroe”, “Ensayo sobre Cioran”, “Criaturas del aire”, “Último desembarco. Venste a Sinapia”, “Heterodoxias y contracultura”, “Perdonadme, ortodoxos”, “Historia de la filosofía”.

INDICE

Autor__________________________________________3

Resumen corto de cada capítulo____________________ 4

Resumen desarrollado de cada capítulo ______________5

Opinión personal________________________________13Resumen de cada capítulo

Capítulo I

La importancia del lenguaje, los hombres somos capaces de pensar, pero necesitamos unas leyes o normas.

Capítulo II

El hombre imita a sus semejantes pero llegado el caso también se revela y rompe con las normas establecidas.

Capítulo III

Los jefes siempre están rodeados de un alo especial de respeto y veneración. Los fuertes siempre gobiernan sobre los débiles, las personas más viejas son las más sabias, la autoridad está en todas partes, en casa los que mandan son los padres.

Capítulo IV

Los griegos fundaron la Polis. En ella las leyes estaban creadas por todos y a todos los ciudadanos (los de esa polis) afectaba de la misma manera.

Capítulo V

Después del invento griego, los romanos crearon el derecho. El individuo forma parte del estado.

Capítulo VI

Los humanos tenemos la necesidad de superarnos de más y mejor. Todos nacemos libres pero vivimos encadenados a unas necesidades que nosotros mismos nos hemos creado.

Capítulo VII

La guerra a acompañado al hombre a lo largo de su existencia, y hay pacifistas y antimilitaristas.

Capítulo VIII

El individuo le da miedo la libertad, porque la libertad conlleva una responsabilidad.Resumen por capítulos

Henos aquí reunidos- El ser humano, tras nacer, ya se fija en el resto de los humanos y en lo que hacen. Cuando se vive entre los seres de una misma especie, se vive en sociedad, la cuál nos ira modelando. En una sociedad, además de persona y cosas hay obligaciones y derechos. Desde que nacemos, gracias al lenguaje reunimos, dirigimos y almacenamos toda la información que tenemos, aunque la sociedad se guarda mucha. La sociedad nos acelera y nos ampara porque está hecha por y para hombres, que habiendo creado leyes ( más o menos comprensibles) son modificables. Lo más natural para el hombre es vivir en sociedad, ya que nos da lo que queremos y somos algo más que productos, como en biología, y por eso los inconvenientes de la naturaleza se aceptan sin más pero los de la sociedad se consideran una traición. La sociedad sirve al hombre y viceversa, pero hay hombres que no quieren que la sociedad les ayude a su modo, es decir, limitando sus acciones y, si se pasan, son castigados. Por eso las leyes son modificables. Hay convenciones que expresan perjuicios tontos pero hay otros (no matar, etc.) tienen más valor e incluso son necesarias para vivir, como el lenguaje, que nos permite manifestar lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto (Aristóteles, Política). Muchas convenciones se apoyan en condiciones naturales. Por eso, los animales hacen unas cosas y no otras.

El ser humano tiene la razón, que si bien los animales también tienen, el ser humano lo hace en mayor medida, y le sirve para establecer convenciones, que nos ayudan a vivir, no sólo el genético como en los animales, sino también el código penal, civil, y de circulación. Por ello muchas convenciones son hechas para, la supervivencia de la especie. Los animales mueren, pero el ser humano sabe que va a morir y está pendiente de ello. Por ello, el animal se agrupa para sobrevivir pero el hombre quiere la inmortalidad. Para eso, inventamos cosas (materiales o espirituales). Hay gente que piensa que deberíamos volver a la simplicidad natural, pero antes o después el hombre siempre ha sido complicado, y desde tiempos remotos, el hombre se ha guiado por la inquietud, que le hace crear remedios simbólicos contra la muerte ( religiosos o sociales). Entre los sociales destaca el buscar la fama en vida para ser recordado por todos. De este modo, como la muerte es algo natural, la sociedad humana es “sobrenatural”.

Obedientes y rebeldes- Los humanos inventamos formas diversas de sociedad, ya que además de obedecer y repetir lo que dicen y hacen los demás, nos rebelamos contra ellos. No es una rebelión contra la sociedad sino contra una sociedad, que en principio está hecha por y para nosotros pero que no nos deja seguir nuestra propia conciencia, y que podemos cambiar. Obedeciendo o en rebelión, el ser humano sigue siendo sociable. La política es el conjunto de razones que nos llevan a obedecer o rebelarnos.

La anarquía está a favor de que nadie tenga el poder, que cada uno siga su conciencia. El reconocer una autoridad, las leyes, etc. es lo que provoca los conflictos, es decir, el final de la política. Pero también es verdad que en anarquía, habría gente la que le daría ganas de hacer daño a los demás, y las leyes son lo que lo evitan. Los anarquistas dicen que el hombre es cooperador por naturaleza, y que sin política no habría conflictos, pero los conflictos es el choque de intereses que siempre existirá en las relaciones humanas. Los seres humanos tendemos a imitar lo que dicen y hacen los demás, y si estos quieren algo, se despierta en nosotros ese deseo de poseer eso que ellos tanto anhelan, y que une y separa a las personas lo que está-entre (interés), y que se parecen entre sí, lo que lleva a enfrentamientos, y a considerar enemigos a los distintos y a perseguirles, estas dos últimas, muy ayudadas por nuestra demasiada sociabilidad. La culpa de los males de la sociedad la tienen los que convierten sus deseos en pasiones feroces de su alma. Los individualistas respetan los gustos ajenos porque les trae sin cuidado y tienen unos valores distintos a los “generales”, La gente más sociable es la que acepta el compromiso con los demás, pero en su justa medida. Si bien los conflictos traen problemas, también hacen que la sociedad evolucione y se renueve. Cada uno debe ser uno mismo, y no seguir el rollo colectivista, tan utilizado en la guerra.

La guerra existe porque los hombres somos diferentes y tenemos nuestras propias iniciativas. Entre nosotros competimos y nos enfrentamos porque los demás nos importan y nos preocupan. No es la política lo que nos hace enfrentarnos, sino que los conflictos son los síntomas que acompañan a la vida en sociedad. Por tanto, la política trata de atajare ciertos conflictos, de canalizarlos y ritualizarlos, para que no destruyan el grupo social. Los animales que viven en grupo siguen unas pautas instintivas que limitan los conflictos intergrupales. Los hombres, como no somos tan piadosos como los animales, creamos instituciones a las que obedecer, y así los más débiles no sean “triturados”. La autoridad política también tiene otras funciones. Siempre hay cosas para las que se necesita el apoyo de la gente. Por tanto, la autoridad política existe para prevenir males de muchos que benefician a pocos y para asegurar una educación en todos los aspectos. Los partidos anárquicos dicen que establecer una jefatura estatal provoca un aumento de los problemas (en número y en intensidad). Sin embargo, hay algunas ordenes (no cualquiera), algún jefe (no cualquiera) y algún gobierno (no un gobierno cualquiera) que son necesarios.

A ver quien manda aquí- Ningún jefe es más fuerte que el conjunto de sus súbditos. Una dirección única en el poder nos hace unir nuestras fuerzas y conseguir mayores beneficios (imposibles para uno sólo). Esto hace que en la sociedad aceptemos una pequeña pérdida de la libertad personal.

También se dice que el hombre eligió jefes por miedo a sí mismo.

Lo cierto es que los jefes han disfrutado siempre de respeto y veneración por parte de todos como si no fuesen igual que ellos. Eso hizo que sobre todo en la antigüedad hubiese jefes, a los que además de la creación de leyes, también se les atribuía el poder de controlar la naturaleza. Por eso un gobernante no puede tener debilidades como los demás sino poderes especiales.

El primer poder de la historia debió ser algo “familiar”, pues a los primeros que obedecemos son los padres, ya que estos son más sabios y fuertes que los hijos, ya que nos protegen, nos enseñan, y así conseguimos sobrevivir a nuestros débiles inicios, y eso es lo que hace que la gente busque unos gobernantes, que se muestren como una especie de “padres”. Es más, cada hijo aprende que hay gente más sabia y fuerte que sus padres naturales, que alcanzarán el poder y serán obedecidos ( o no) por saber más que otros, por ser más fuertes o más predisposición para algo. Una de las ventajas de vivir en comunidad es que enseguida se puede aprender cosas nuevas que costaría mucho descubrir en solitario. Pero en algún momento, los jefes tenían que explicar el porqué de algo y, amparándose en sus ancestros (según ellos casi dioses), mitos, etc. lo que ellos decían de hacer en determinado momento lo justificaban (legitimaban) afirmando que siempre se había hecho así, aunque en realidad se había hecho para evitar un problema tiempo atrás. Pero cuando los grupos aumentaron de tamaño todo se complicó porque los candidatos a jefes aumentaron y tuvieron que ocuparse exclusivamente de mantener la paz con los vecinos para poder comerciar con ellos. Sin embargo, la evolución de estos grupos y de su política no pudieron evitar la lucha por el poder (hasta llegar a asesinatos entre hermanos) propiciada por la ambición de la gente y el deseo de recibir respeto. Por ello, numerosos jefes se “hicieron” también sacerdotes o incluso dioses y nadie podía dar su opinión. Unos nacían para mandar y otros para obedecer.

La gran invención griega- En la antigua Grecia se dio el primer paso para llegar a nuestra democracia. Según sus grandes filósofos todos los ciudadanos eran iguales, porque se diferenciaban de los demás. No todos eran ciudadanos (ni esclavos, mujeres, etc.) y no podían cumplir sus funciones políticas, es decir, de la administración de la polis, la comunidad establecida por los griegos en la que regía la libertad de cada uno). Esto se ve perfectamente reflejado en la Ilíada de Homero, en el pasaje de la discusión sobre qué hacer tras la retirada de Aquiles. La democracia nació entre conflictos y sirvió para aumentarlos y no para resolverlos. Sin embargo, nada estaba por encima de la ley, ni siquiera quién la había propuesto, pero esa ley era cambiable.

Para evitar una mayor dificultad a la hora de tomar una decisión sólo eran considerados como “iguales” aquellos que habían sido probados y valían. Otros inventos griegos que ayudaron a la democracia fueron los eventos deportivos y el teatro, ya que para los eventos deportivos hay que igualarse a los competidores y el teatro sirvió como elemento de reflexión democrática, debido a la utilización de las pasiones humanas como un espectáculo. Los espectadores eran capaces de ver las diferencias dentro de la igualdad política, cosa que serían incapaces de hacer en sociedades de pirámide como la egipcia en las que las clases inferiores no podían “mirar” a la clases más altas que ellas.

Todos para uno y uno para todos- Dentro de la política destacan dos grandes protagonistas: el individuo y el Estado. El Estado lo forman los individuos t los individuos llevan en sí mucho del Estado. Sin embargo, el Estado echa las culpas de los problemas a la desobediencia y el egoísmo de los individuos, y éstos se quejan de la opresión y arbitrariedad del Estado.

La evolución de ambos a lo largo de la historia es la siguiente: al principio los individuos no tenían peso propio dentro del grupo y se limitaban bastante las iniciativas individuales, pero era una comunidad muy sólida. Luego aparecieron sociedades en las que alguien destacaba dentro del grupo. Tras es invento de la democracia los que importaba era cada uno de los individuos y no el conjunto. Durante estos dos últimos casos la unidad de la comunidad se va rompiendo.

Antes la jerarquía social era vista como algo de la naturaleza, divino, etc. pero ahora es considerada un invento humano sujeto a cambios. Por tanto, el individuo, con su siempre presente intención de transformar, es el último elemento legitimador del Estado. Cuando el individuo destaca sobre el grupo se rompe la unidad, pero si es al revés, los individuos pierden su iniciativa propia.

El Estado ayuda al individuo a mantener unos valores específicos. La actitud que dice que el individuo forma la realidad humana es el individualismo, una forma de comprender y colaborar con la sociedad, no creerse fuera de ella y con ella se interviene en la política, y que ha sido fortalecida con el desarrollo de la sociedad. El individuo puede pertenecer ( con lealtad) al grupo o participar (cuando quiere) de él.

Se puede ser humano, si sobre todo se desarrolla la razón.

Lo que importa no es ser de un mismo país, cultura, sino ser humanos. Por eso se hizo “la Declaración de los Derechos Humanos”, en la que se reconoce a todos por igual, a pesar de las diferencias de los grupos. Pero cuando estos derechos pretenden ser aplicados a grupos especiales, se esta pervirtiendo su sentido.

El racismo es la peor de las abominaciones colectivas porque establece que le gente con unos rasgos característicos tienen también un comportamiento característico, aunque esté demostrado científicamente lo contrario. Además, el racismo no deja resquicios para la reconciliación con el “otro”. Sólo es inferior (no racialmente, sino ética y políticamente) quien cree que hay gente inferior a otra. Pero en la mayoría de gente lo que se da en la xenofobia, el odio a lo extranjero (pero sólo a lo de los países pobres, y no a los ricos).

Otra de estas abominaciones es el nacionalismo, originado en la ideología de los Estados modernos, que permitía a aquellos que no se identificaban con un rey o nobleza, alcanzar un nuevo ideal: la Nación, la Patria, el Pueblo. Para funcionar, tiene que sentirse amenazado por el exterior y si no, no tiene sentido. Principalmente promueve la distinción de algo dentro de un conjunto, para identificarse como algo aparte.

Las diferencias entre la democracia griega y la actual son notables: allí todo tenían que participar representándose a sí mismo, pues las ciudades eran pequeñas, y ahora, al ser más grandes, cada uno participa si quiere y vota a un representante para poder vivir su propia vida, ya que los griegos daban más importancia a lo público que a lo privado.

El elegir a unos representantes hace que a los votantes no se les pida la opinión, acaban desinteresándose de la política y la corrupción aparece. Para evitarlo hay que aplicar las leyes a rajatabla, relativizando a los partidos, desarrollando formas de participación social. Otro de los problemas que provoca la participación es el no darnos cuenta que lo intentamos es buscar una sociedad más social, y cuando nos “emperramos” en algo, no ayudamos a nuestros propios intereses.

Las riquezas de este mundo- El ser humano no sabe lo que quiere y sus necesidades van aumentando progresivamente. Al principio, sólo tenía las necesidades naturales, más adelante intentó superarse y aumentó sus necesidades hasta que esas necesidades las especificó. Esa forma de vivir (vivir para querer) es lo que llamamos cultura o civilización. Por eso, numerosos pensadores creían que el hombre debía volver a su estado anterior (no al primitivo). En realidad lo que hace falta es que la sociedad sea aún más civilizada, para tener así aún mayores beneficios. Los problemas, según Rousseau, surgieron principalmente tras la “aparición” de la propiedad, pero la propiedad hizo que parecieran individuos privados. Las desigualdades son las consecuencias directas de lo económico. Los hombres siempre han sido propietarios (en común o particulares). Las propiedades privadas han producido efectos negativos (desigualdades, envidias, etc.) y también positivos (desarrollo de la independencia). Con la llegada de las urbanizaciones, los problemas provocados por la propiedad aumentaron. Las clases sociales bajas tuvieron que trabajar (trabajo-trepalium-aparato de tortura) para las clases sociales altas y con la llegada de las sociedades burguesas y las revoluciones francesa y americana, surgió el capitalismo, cuyo máximo interés era el de buscar el bien para cada uno mismo, lo que produjo una expansión de la búsqueda del bien de cada uno a todo el conjunto, que a su vez hizo que aumentara la competencia. Pero, el capitalismo trajo también muchos inconvenientes, con la explotación de obreros, mujeres y niños. Por eso aparecieron las ideas socializantes. Con ellas se pretendió permitir a los trabajadores participar de las riquezas conseguidas en la revolución industrial. Pero los seguidores de la doctrina de Karl Marx se excedieron y quisieron abolir las sociedades capitalista y eso hizo que en los países donde fue impuesto el comunismo, tuviera un profundo fracaso mientras que en los países capitalistas sirvió para ayudar a los trabajadores y reconocerles sus derechos, para hacer al capitalismo un sistema más productivo y dignificado socialmente.

Las diferencias entre países en la actualidad se intentan explicar diciendo que los países colonizados fueron sobreexplotados. Pero, en realidad, los verdaderamente importantes, son los malos sistemas políticos que existen actualmente en esos países.

Si los países ricos ayudan a los pobres (lo cual es normal), ellos también dañarán el planeta, como siempre replican los ecologistas, pero hay que diferenciar ecología (intenta concienciar de los graves problemas que trae la industrialización para el medio ambiente) y la ecolatría ( basar el amor a la naturaleza en el odio a la sociedad moderna). Además, hay que tener en cuenta que son los países ricos los que muestran más preocupación por el medio ambiente.

Hacer guerra a la guerra- El razonar es lo que diferencia al hombre de los animales, pero en esto de la guerra poco vale la razón. Las guerras han acompañado al hombre a lo largo de su existencia “a sido una de las peores campañas de las que ha dispuesto el hombre”. Ero aunque a nadie le gusten las guerras no es menos cierto que los países y los hombres pasan a la historia por sus guerras no por su tiempo en paz. Desde el comienzo de la vida ha habido siempre innumerables guerras que azotan a los países y son millones el número de muertos. Basta recordar que en este último siglo ha habido dos guerras mundiales, en España una guerra civil y en este momento hay barias guerras declaradas. Pero se cual sea la razón de la guerra, siempre nos la muestran como justificada.

Se dice que desde un punto de vista es “buena” sirve para afirmar y potenciar los grupos humanos, para disciplinarlos, para renovar sus elites, para fomentar los sentimientos de pertenencia incondicional de sus miembros, para aumentar sus extensiones o influencias colectivas, para reforzar en todos los campos la importancia de lo público. En cambio es malo porque nos separa de los seres queridos, pone en peligro las vidas y crea una situación de angustia en la sociedad.

A medida que las sociedades han ido haciéndose más individualistas y sus gentes más egoístas, tienen menos ganas de meterse en problemas y quieren que les dejen en paz.

El sentido de la guerra a cambiado, hoy las guerras no las forman grandes ejércitos con grandes batallones de soldados, hoy la guerra es más selectiva con objetivos determinados y con la amenaza de la destrucción nuclear.

Hay dos grupos de personas que quieren encontrar otras soluciones a los problemas que no sean los bélicos.

-Los pacifistas: piensan que la guerra no tiene justificación y nace del orgullo y la codicia humana.

-Los antimilitaristas: no consideran la violencia armada un mal absoluto, sino un mal indudable muy grabe pero no único, y consideran que la institución militar de la violencia es una amenaza para las mejores posibilidades políticas. Y promulgan:

-El respeto a los derechos humanos.

-El fomento a la democracia y la educación.

-La universalización de las libertades individuales.

-La ayuda a los países más pobres.

-La potenciación de la inversión social por encima de la adhesión incondicional de símbolos jerárquicos.

Libres y felices- El hombre tiene miedo a su libertad, a su propia libertad, y a la variedad de opiniones que se abren ante él, a las barbaridades que puede cometer, pero sobre todo tiene miedo a la libertad de los demás. Si son libres, está claro, pueden portarse bien o mal.

La responsabilidad es ser capaz de responder por algo que se haya hecho, las libertades públicas implican responsabilidad. En una democracia siempre hay que establecer un debate con el resto de los socios, aunque uno tenga buenas razones para hacer algo siempre hay que escuchar otras opiniones.

Las irresponsabilidades pueden ser de muchos tipos. Las hay que no aceptan la autoría de lo que han hecho, yo no fui fueron las circunstancias. El individuo no quiere hacerse responsable del acto cometido y siempre busca otro culpable: por una infancia desgraciada, porque me mimaron mucho, por la casualidad. También está la irresponsabilidad por la ignorancia: como no sabía los resultados que iba a dar, no me hago responsable de ellos. Otra forma de irresponsabilidad es el fanatismo, el fanático se niega a dar ningún tipo de explicación, predica su verdad y no atiende a más razonamientos. La irresponsabilidad burocrática, se caracteriza porque casi nunca dimite nadie pase lo que pase, ni por las incompetencias ministeriales, por la corrupción política, por lo prometido y no cumplido... Los irresponsables infantiloides, son de dos tipos: los que tienen miedo a los demás y los que se tienen miedo así mismos. Cuanto más prohibiciones hayan, más seguros y contentos están. Porque todos los irresponsables, en lugar de creer en la libertad, creen en las tentaciones irresistibles.

Los irresponsables son los enemigos viscerales de la libertad.

Opinión personal

Para mi el libro está muy comprimido, son muchas las ideas de las que se habla de pasada. La lectura es amena, hace un repaso en la historia de la humanidad desde el principio de los tiempos hasta nuestros días, la forma del comportamiento humano, la forma de organización, nuestros deberes para con la sociedad, los miedos a la libertad. Hace repaso de las diferentes opciones políticas, de la muerte, de la guerra, etc. Pienso que leer el libro me ha servido para conocer mejor temas que están muy candentes(como el nacionalismo). Lo que no me gusta del libro es que creo que deja muchos temas en suspenso que vuelve a retomar en otros momentos. Si tuviese que elegir una frase de todo el libro, elegiría la última: “Don Manuel, ¿cree usted de veras que la libertad hace más felices a los hombres?” y Azaña contestó: “Francamente, no lo se, de lo que estoy seguro es de que los hace más hombres”. Sin ánimo de hacer la pelota estoy seguro que leerlo me ha servido para algo, porque estamos constantemente bombardeados con temas que se comentan aquí y se explican de una manera detallada. Ahora eso sí, ha habido veces en las que me he desesperado con la lectura porque cambiaba de tema dejando el anterior pendiente de un hilo. Esto valdría en una novela de misterio pero en este librito me alteraba perder la cuenta de lo que en él se estaba contando.