Partidos políticos venezolanos

Historia de Venezuela. Sudamérica. Acción Democrática. Partido Demócrata Cristiano COPEI

  • Enviado por: Elber Suárez
  • Idioma: castellano
  • País: Venezuela Venezuela
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ACCIÓN DEMOCRÁTICA (AD)

Indudablemente, ningún partido ha tenido tanta significación ni ha marcado tanto a la sociedad venezolana como AD. Acción Democrática constituye el último eslabón de una cadena que va, en un período de unos diez años, desde ARDI (1931), pasando ORVE (1936), PDN (1936 y 1939) y que concluye con su legalización en 1941. Hemos recorrido ya las primeras etapas de esta historia así que vamos a concentrarnos ahora en las últimas.

Una vez concretada la designación del PDN-36, Betancourt reorganiza su grupo y lanza la propuesta de refundar el PDN pero no como un bloque, sino como un partido aglutinado alrededor de un programa y una ideología comunes, que deben ser de orientación policlasistas. Así, y bajo la doctrina formulada por Betancourt, se refunda el PDN en septiembre de 1939, esta vez de forma clandestina, razón por la cual se le conoce como “PDN ilegal”. A la cabeza de la nueva organización permanece Betancourt, ejerciendo el cargo Secretario General. En la primera Conferencia Nacional del PDN-39, realizada el 30 de septiembre de1939, se presentan la Tesis Política y el Programa de la organización. Normalmente se entiende que la tesis (análisis de la realidad) y programa del PDN-39 son los mismos que los que dan origen a AD en 1941. Entre las ideas contenidas en el programa del PDN-39 es importante señalar las siguientes:

En materia económica: aumento de la capacidad de consumo de la población desarrollando el mercado interno y la capacidad adquisitiva de los trabajadores; política de mejoramiento obrero y campesino como instrumento para la revitalización de las fuerzas productivas del país; reglamentar el establecimiento de empresas y fábricas dirigidas a la explotación de las riquezas del país aplicando leyes que protejan los bosques y las aguas; reforma del sistema bancario con el propósito de materializar la inversión del Estado en el desarrollo de la economía nacional, y otorgar créditos baratos y a plazos razonables a todos los sectores productivos del país; abolición de los impuestos; reforma del estatuto del Banco Central a fin de garantizar créditos blandos a los industriales; y reforma legal orientada a la protección de la industria y de la producción nacional contra la competencia extranjera intensificando además la persecución a los monopolios privados.

En materia laboral: reforma de la Ley del trabajo con la intención de ponerla en sintonía con los principios de la justicia social; igualdad de salarios para trabajos desempeñados en puestos y condiciones similares; participación de los trabajadores en las utilidades de las empresas en donde laboran; vacaciones anuales remuneradas para todos los trabajadores; extensión de los beneficios de la nueva Ley del Trabajo a los funcionarios de la Administración Pública; derecho de sindicalización; establecimiento del Seguro Social; y protección educativa, cultural y sanitaria para todos los trabajadores del campo y de la ciudad.

En materia educativa: planificación de la educación nacional y modernización de los sistemas de enseñanza; difusión de la cultura entre las masas populares; lucha contra el analfabetismo; expansión de las escuelas rurales; reorganización y modernización de la educación secundaria, normalista y especial; reforma de la universidad; fomento y difusión de la ciencia y la técnica; mejoras en los sueldos y seguros del magisterio; establecimiento de escuelas técnicas.

En materia sanitaria: saneamiento planificado del territorio nacional; campaña masiva contra las principales endemias; promoción de la educación higiénica y sanitaria del pueblo; asistencia a la vejez, a la mujer embarazada y al niño; construcción de dispensarios, hospitales y jardines de infancia; campaña contra el alcoholismo.

En materia agrícola: implementación de la Reforma Agraria; desarrollo intensivo de una política de inmigración planificada, incluyendo la creación de colonias agrícolas mixtas (constituidas por venezolanos y por inmigrantes); creación de cooperativas de producción agrícola y pecuaria; legislar en contra del latifundismo; establecimiento de medidas de protección a la agricultura; apoyo técnico del Estado a los campesinos, en coordinación con el sistema de créditos; creación por parte del Estado de escuelas y laboratorios de agronomía.

Estas tesis programáticas, enmarcadas en el contexto ideológico del partido policlasista, constituyen la génesis en Venezuela de lo que hoy en día se conoce como el proyecto populista de modernización, el cual descansa en los partidos como sujeto político del proceso. Para llevarlo adelante es necesario constituir una fuerza política cuyo punto de apoyo sean las necesidades del pueblo y sus esperanzas de verlas satisfechas por la acción del Estado. Así, ese partido se erige como representación de los ideales del pueblo.

El PDN nunca logró su legalización, razón por la cual los miembros del PDN-39 formulan finalmente una estrategia para salir de la clandestinidad, transformándose en 1941 en Acción Democrática y lanzando la llamada “candidatura simbólica” de Rómulo Gallegos para las elecciones indirectas de ese año. Desde el 41, el gobierno de Medina había dejado de lado los procedimientos judiciales para impedir la actuación legal de los partidos políticos, poniendo en práctica un complejo sistema de requisitos entre los cuales se destacaba la presentación de un “examen ideológico”. Para la legalización de una organización de tipo político era obligatorio dar respuesta a un cuestionario que entregaba la Gobernación del Distrito Federal. A fin de evitar la posibilidad de cualquier objeción, Betancourt, quien recién regresaba de su segundo destierro, no firmó ninguna de las solicitudes ni colocó su nombre en el acta de fundación del nuevo partido. El cuestionario del examen era del siguiente tenor:

“1) En relación con el derecho de propiedad: a) ¿Debe abolirse la propiedad privada?; b) ¿Debe abolirse la propiedad privada sólo de los medios de producción?; c) ¿A qué limitaciones debe estar sometido el derecho de propiedad?

2) En relación con la libertad económica: a) ¿A cuántas limitaciones debe estar el ejercicio de la libertad económica?

3) En relación con la lucha de clases: a) ¿La vida social es el campo de una lucha de clases? b) ¿Debe llegarse al establecimiento de una sociedad sin clases?

4) En relación con la Familia: a) ¿La Familia debe mantenerse o debe ser substituida por la comunidad? b) ¿La Familia debe mantenerse o debe ser substituida por el Estado?

5) En relación con el estado: a) ¿Debe el Estado substituir al individuo? b) Hasta qué punto?”

Como quiera que lo importante para los futuros adecos no era entrar en un debate ideológico con el Gobernador sino poner en marcha su nuevo proyecto político, todas las respuestas fueron acomodadas al gusto y mentalidad del gobierno, por lo cual no se encontraron argumentos para impedir la legalización del nuevo partido.

Bajo este nuevo esquema, e impulsados por la candidatura de Gallegos, Betancourt y sus seguidores articularon un vasto movimiento que, aprovechando la estructura del PDN, le dio alcance nacional a la nueva organización, convocando a incorporarse a gente de todas las clases sociales y económicas. Pronto, el poder del nuevo partido se consolidaría básicamente en la provincia, en los campos petroleros y en los pueblos de Monagas, Lara, Guárico, los Andes y Miranda. La consigna de AD fue: Ni un solo distrito ni un solo municipio sin un organismo del partido. Luego de tantos años de sucesivas dictaduras, a pesar de la apertura registrada entre 1936 y 1941, convocar al pueblo para discutir los problemas nacionales, plantear críticas y alternativas a la situación del país y a la actuación del gobierno, eran acontecimientos inauditos. Adicionalmente, el pueblo encontraba en esas discusiones a unos líderes que hablaban en un lenguaje lleno, igual al suyo.

Algunas de las propuestas y reivindicaciones auspiciadas por AD habían sido aplicadas por el gobierno de López Contreras o lo estaban siendo por el de Medina; sin embargo, Ad se convierte, gracias a su estrategia y a su praxis política, en la organización que sintetiza las aspiraciones de un conjunto importante de miembros de la sociedad venezolana duramente castigados por el gomecismo y que, a pesar de los logros de López y de Medina, aún no habían logrado salir de la miseria. AD se apoya en su sólida organización de cuadros y activistas y en un sentido sumamente realista de la política para ir estrechando sus vínculos con esas clases populares.

El 13 de septiembre de 1941 tiene lugar en el Nuevo Circo de Caracas el mitin de instalación del partido de Acción Democrática, con la asistencia de Gallegos, para ese momento Presidente del partido, y de Rómulo Betancourt, Andrés Eloy Blanco, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Mario García Arocha y Ricardo Montilla. En ese acto, y en todos los que le seguirían, se insiste reiteradamente en el tema de la Reforma Agraria, del combate de la pobreza campesina, de los artesanos y de los proletarios en general, se habla de la reforma fiscal y de la promoción de la pequeña producción, de la erradicación del analfabetismo y de la industrialización del país para alcanzar la mejora de los servicios públicos y así elevar las condiciones materiales de existencia del pueblo.

Durante los cuatro años del gobierno de Medina, AD asume la tarea de la oposición al régimen. Para 1943, dicha oposición estaba conformada, además de por AD que ya era una fuerza popular a escala nacional, por el partido “Acción Nacional”, dirigido por Rafael Caldera y Pedro José Lara Peña, y por las fuerzas que seguían al expresidente López Contreras.

La línea de entendimiento entre los Aliados y la Unión Soviética en razón del esfuerzo de guerra, había determinado el cese de las actividades de oposición del PCV, cuyas formas legales “Unión Municipal” y “Unión Popular” brindaban ahora un franco respaldo a la acción del gobierno.

AD esgrimía en contra de Medina la presencia en su gobierno de elementos gomecistas y el origen ilegítimo del mismo, ya que la elección del Presidente de la República se debía a la actuación de una camarilla cívico militar mediante votaciones amañadas de segundo y de tercer grado. Igualmente, AD acusaba al régimen de haber constituido ventajosamente un partido político, el PDV, utilizando desde el gobierno todos los recursos del Estado, y de haber fraguado una alianza con los grupos comunistas. Así las cosas, AD convirtió al voto universal, directo y secreto para la elección de todos los poderes públicos en su principal bandera, haciendo uso de ella a diario y desde todas las tribunas.

El año de 1945 marca el definitivo rompimiento entre los generales López Contreras y Medina, lo cual genera una crisis a lo interno del sistema político-militar venezolano. Desde comienzos de ese año la lucha ya no parece ser entre el gobierno y Ad sino entre “continuismo” y “anticontinuismo”, entre “medinismo” y “lopecismo”. A partir de ese momento el debate es copado por el problema de la de sucesión presidencial y la forma de elección. En mayo es reformada la Constitución Nacional, manteniéndose las elecciones de segundo grado para el Senado y el Presidente de la República. El cambio más significativo, aparte de los nuevos poderes en materia económica otorgados al presidente, es la eliminación del famoso Inciso Sexto, que impedía la legalización del PCV.

El 18 de octubre de 1945 se produce el movimiento cívico-militar que derroca a Isaías Medina Angarita y coloca en el poder a una autoproclamada “Junta Revolucionaria”, conformada por oficiales de la Fuerza Armada miembros de una especie de logia llamada “Unión Patriótica Militar”, y varios connotados líderes de la Dirección Nacional del Partido Acción Democrática. Como Presidente de la Junta de Gobierno es designado Rómulo Betancourt, acompañado por Raúl Leoni, Gonzalo Barrios, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Edmundo Fernández, y los militares Carlos Delgado Chalbaud y Mario Ricardo Vargas Cárdenas.

Por primera vez en la historia nacional, un partido político perfectamente cohesionado por una doctrina y una praxis política compartida por todos sus miembros, y con un proyecto de país claramente articulado por sus principios orientadores asume junto con las Fuerzas Armadas la dirección del Estado.

Según sus propios líderes sus objetivos inmediatos eran devolverle al pueblo su soberanía usurpada , mediante la creación de un sistema electoral universal; en primera instancia para la elección de una Asamblea Nacional Constituyente, y después para el Congreso Nacional y el Presidente de la República.

En marzo de 1946 se promulga el estatuto electoral que regirá el proceso de conformación de la Asamblea Nacional Constituyente. Se decide que podrán votar todos los venezolanos mayores de 18 años, hombres y mujeres, incluso los analfabetos. Se fijó la base de un Diputado por cada 25.000 habitantes y uno por cada exceso de 10.000 habitantes. Las elecciones fueron fijadas para el día 27 de octubre, y contaron con una masiva participación del pueblo. La lista del CSE registraba una población de votantes inscritos que alcanzaban a 1.621.687 electores, de los cuales 1.099.000 votaron por Diputados propuestos por AD, 78,43% del total de votos emitidos. El 17 de diciembre se redacta una nueva Constitución Nacional y un Estatuto Electoral Permanente. El 5 de julio de 1947 es aprobada la nueva Constitución, con la cual la tesis de AD se convierte en proyecto estratégico de la sociedad venezolana.

Los preceptos de la Constitución de 1947, en su mayoría reflejo de las tesis de AD, guardan estrecha relación con la corriente popular en boga en América Latina en esos años. El Estado se pone al servicio de toda la sociedad, especialmente de los más pobres, y deja de ser concebido como un instrumento de oligarquías locales.

Sin embargo, a pesar de todas las realizaciones no puede decirse que el trienio haya sido precisamente una etapa de armonía, durante todo el período se vivieron fuertes tensiones, algunas creadas por elementos del viejo orden que todavía intentaban recuperar el poder; otras por la férrea oposición de los partidos de reciente creación COPEI (1946) y URD (1945), que luchan por disputarse el espacio político de AD.

Mención especial merece el conflicto con la Iglesia y el partido COPEI, generado por la política educativa de Ad, inspirada en la doctrina elaborada por Luis Beltrán Prieto Figueroa y que se concretó en el principio del Estado-docente. Según tal principio, el estado se reservaba el monopolio de la formación docente para todos los niveles educativos. Este monopolio, que durante el trienio funcionó a plenitud, tuvo una de sus máximas expresiones en el famoso decreto 321, que consagró la unificación de todos los sistemas de evaluación bajo supervisión suprema del Estado.

A partir de allí, el principio del Estado-docente fue atacado como expresión de una intención totalitaria por parte de AD, que se asemejaba a los sistemas estatistas de los regímenes comunistas y, en consecuencia, fue catalogado de “marxistoide” y contrario a los principios católicos de la sociedad venezolana.

La oposición COPEI-Iglesia planteó entonces una confrontación de carácter estratégico, catolicismo vs. Marxismo. A los miembros de AD se les empezó a llamar “comunistas blancos”, ADecomunistas o Ade-cos, intentando descalificarlos políticamente. Sin embargo, a la larga esa combinación fue asimilada y asumida por Ad como su signo de identidad permanente, en una muy buena demostración de lo que más adelante Betancourt llamaría la “terquedad adeca”. Este conflicto fue tan explosivo y sostenido que muchos autores no dudan en colocarlo como una de las causas del posterior derrocamiento de Gallegos.

A pesar de los conflictos, pudo convocarse a elecciones, que fueron el 14 de diciembre de 1947. El 6 de enero de 1948 se declaró Presidente de la República del período 1948-1952, al insigne escritor adeco Rómulo Gallegos. En su alocución inaugural ante el Congreso Nacional, e 15 de febrero de 1948, Gallegos prometió mantener y acentuar el perfil social de la obra desarrollad por la Junta de Gobierno. Solo ejercería el cargo por ocho meces .

El acuerdo político que hizo posible el movimiento del 18 de octubre de 1945 se rompe violentamente con el golpe de Estado del 24 de noviembre de 1948 dado por los mismos militares que habían apoyado a AD apenas tres años atrás.

De esa forma, comienzan diez dramáticos años para AD, que también han sido calificados “como heroicos” por la histografía del partido. El 5 de diciembre de1948, Rómulo Gallegos sale del país rumbo a su destierro en la Habana, Cuba, el día 7, la Junta Militar de Gobierno dicta un decreto disolviendo en todo el país el partido Acción Democrática. El 25 de febrero la Junta Militar disuelve la Confederación de Trabajadores de Venezuela y sus organizaciones afiliadas.

Un año después del golpe, un número importante de los dirigentes adecos desterrados se encontraban de vuelta en el país de forma clandestina. La orden era organizar la resistencia al régimen militar. Ruiz Pineda pasa a dedicarse a la reconstrucción de la organización AD.

En ese mismo año de 1950 le toca el turno de la ilegalidad al PCV, que inmediatamente pasa a la clandestinidad igual que AD, solo quedan funcionando COPEI y URD.

En abril de 1951 se promulga un estatuto electoral que reglamenta las elecciones de una nueva Asamblea Nacional Constituyente, las cuales serían efectuadas en 1952. Para esas elecciones, se funda en 1951 el Frente Electoral Independiente (FEI), agrupación integrada por personas cercanas al régimen militar y organizadas desde el propio gobierno.

A finales del mes de octubre de 1952, el FEI revela los nombres de sus candidatos a la Asamblea Constituyente: Laureano Ballenilla Lanz, Oscar Rodríguez Gragirena, Luis García, Juan Arismendi y Luis Malausena; pero sorpresivamente, Ballenilla Lanz funda la “Agrupación Pro-candidatura Presidencial de Marcos Pérez Jiménez” y comienza a aparecer por todas partes fotos del militar con la leyenda: “Presidente de Venezuela”.

El clima político es cada vez más turbio y en el seno de los partidos surgen fuertes discrepancias en torno al proceso electoral, URD, a pesar de intensificar su campaña, se muestra dividido. La dirigencia de AD en la clandestinidad y en el exilio lanza la línea de la abstención, pues afirman, con razón, que el gobierno jamás reconocerá un triunfo de la oposición. Los comunistas son partidarios de la participación como estrategia para movilizar la conciencia política del país e ir creando frentes de resistencia. COPEI, al igual que finalmente URD, decide ir a las elecciones.

En los primeros meses de 1953, se instala la Asamblea Constituyente fraudulenta, lo cual nombrará Presidente Constitucional de la República para el período comprendido entre el 19 de abril de 1953 y el 19 de abril de 1958 al Coronel Marcos Pérez Jiménez y sanciona un nuevo texto constitucional. A partir de ese momento se abre un período de abierta resistencia, en donde el protagonismo lo tendrán la lucha clandestina liderizada por AD y el PCV.

El gobierno del General Marcos Pérez Jiménez fue finalmente derrocado después de diez años de dictadura, el 23 de enero de 1958 con la participación fundamental de sectores militares de acuerdo con los grupos políticos en la clandestinidad. Sin embargo, son los líderes tradicionales, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera, los que definen en New York el acuerdo que culmina con la firma del “Pacto de Punto Fijo” y que permitió consolidar la base de sustentación del actual modelo democrático venezolano.

Con la formalización del Pacto de Punto de Fijo se institucionalizan las reglas del funcionamiento de sistemas de partidos, en cuyo seno se conocen relaciones de cooperación para el mantenimiento del orden establecido. Se fijan las fronteras ideológicas de participación en el sistema excluyéndose en principio las doctrinas que se perciben como inaceptables, tal como la comunista.

Ese mismo año de 1958 se convoca a elecciones para designar al Presidente de la República y a los miembros del Congreso Nacional en la creencia de que sólo un gobierno electo a través del voto universal aseguraría la estabilidad del recién inaugurado sistema. Debido a que resultó imposible a los principales partidos políticos ponerse de acuerdo para designar una candidatura única, como se había propuesto en la reunión de Nueva York, cada partido lanza su candidato, resultando electo por esta vía Rómulo Betancourt con un 18% de ventaja sobre Wolfgang Larrazábal y casi el 50% de los votos. Sin embargo, es importante destacar el hecho de que si bien AD gana las elecciones, lo hace principalmente en el interior del país. URD, COPEI, y el PCV acapararon buena parte de la votación de los electores caraqueños.

Este gobierno transcurrió en medio de múltiples dificultades, enfrentando la fuerte oposición de algunos sectores políticos, especialmente los de izquierda, excluido del Pacto de Punto Fijo, y a los que Betancourt se opuso férreamente a lo largo de su gobierno. El ascenso de masas iniciado en enero del 58, que se mantuvo vivo con las jornadas antigolpistas, las frecuentes manifestaciones universitarias, las protestas populares en contra de la visita del vicepresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, y las multitudinarias expresiones de solidaridad con Cuba, se prolongó hasta los primeros meses del gobierno de Betancourt. El Presidente se fijó como objetivo detener el auge de las masas a cualquier precio, sobre todo porque la situación podía terminar socavando el apoyo de AD, que en las elecciones resultó fuertemente golpeada en Caracas, Miranda, Aragua y Carabobo.

El marco jurídico-político de la democracia venezolana quedará establecido en la Constitución de 1961, promulgada durante el gobierno de Betancourt como expresión formal del puntofijismo. Sin embargo, no puede decirse que todo el texto constitucional haya sido “dictado” por los partidos del status. El enfrentamiento entre Betancourt y él ala izquierda de AD, que dio como resultado la división del partido, trajo como consecuencia una redefinición de la correlación de fuerzas en el seno del Congreso Nacional.

De un bloque mayoritario representativo básicamente de los tres firmantes del “puntofijismo”, que presagiaban un firme respaldo del parlamento al gobierno, se pasó con las divisiones de AD (1960 y 62) y la salida de URD del gobierno en 1961 a un Congreso divido y convertido en el centro de una crisis político-institucional, en donde la oposición logró la Cámara de Diputados. Con el PCV y el MIR ya abiertamente lanzados a la lucha armada, parte del proyecto democrático popular de 1958 logró incorporarse en los debates del nuevo texto constitucional. Por ello, la Constitución de 1961 no sólo proporciona las reglas básicas del juego político, sino que también constituye la Carta Magna más progresista de nuestra historia.

Lo más resaltante de la evolución política de Acción Democrática durante estos años es su definitivo abandono de total ideología de corte marxista. En los primeros años de la democracia esa posición anticomunista de AD, así como su línea de gobierno, va a ser interpretada por algunos sectores a lo interno del partido como una traición a los intereses populares que respaldan desde la calle tanto a AD como al sistema democrático. La agudización de esas tensiones provocará importantes divisiones en el seno del partido, que a la postre terminarán en nuevas organizaciones, algunas de las cuales enfrentarán a los gobiernos adecos a través de la lucha guerrillera.

La primera división tiene lugar en el sector juvenil, donde más se disiente de la línea anticomunista y conservadora del gobierno de Betancourt. En 1960 un grupo importante de la juventud adeca es expulsado. Este grupo crea una organización política que inicialmente se denomina Acción Democrática de Izquierda y, más tarde, Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Sus líderes principales son Simón Sáez Mérida, quien fue el Secretario General de AD en los momentos culminantes de la resistencia, Américo Martín, Moisés Moleiro y Rómulo Henríquez, entre otros. Este partido pasará inmediatamente a formar parte de la oposición guerrillera y, en alianza con el PCV, inicia la lucha armada en Venezuela con el objetivo de instaurar un gobierno revolucionario por la vía de la insurrección popular.

Una segunda división de AD se produce en 1962. esta, menos ideológica que la anterior, origina a Acción Democrática de Oposición; entre sus miembros vale mencionar a Raúl Ramos Jiménez, José Manzo González y José Ángel Ciliberto. Después de las elecciones de 1963, este partido se transformará en el partido Revolucionario nacionalista, PRN; más tarde, al incorporarse algunos miembros del MIR, ya derrotado militarmente, se transforma en Partido Revolucionario de Integración Nacionalista, PRIN; participan en él, entre otros, Domingo Alberto Rangel y José Vicente Rangel.

Las elecciones a Presidente de la República fueron convocadas y se realizaron el 1º de diciembre de 1963, venciendo el adeco Raúl Leoni con el 32,7% de los votos, con un margen de 12% sobre Rafael Caldera. Igualmente Leoni va a tener que enfrentar situaciones conflictivas y de fuerte oposición.

Las elecciones del 63 conocieron un elevado numero de candidatos a la Presidencia, y el Congreso que resultó de ellas contó con la más variada gama de representantes partidistas. De estas elecciones fueron excluidos los partidos de izquierda debido a haberse efectuado su ilegalización en los meses anteriores como consecuencia de la lucha armada. La jornada electoral definió el rumbo de la democracia representativa en Venezuela, superando el sistema los riesgos de caer en una nueva dictadura militar. Venezuela se enrumbó definitivamente hacia la estabilidad del sistema, que en los años setenta alcanzaría su culminación con la consolidación del bipartidismo.

Si bien la primera división en AD tiene gran importancia por su contenido ideológico, la tercera debe considerarse como de primer orden por el número y la relevancia de los militantes que abandonaron al partido. Se trata del Movimiento Electoral del Pueblo, MEP, fundado en 1967 por Luis Beltrán Prieto Figueroa y Jesús Ángel Paz Galárraga.

En 1988 AD obtiene nuevamente la victoria, por medio de Carlos Andrés Pérez, quien se convirtió en presidente de la republica por segunda ves, Pérez logro el 53% de votos validos frente al candidato de COPEI, Eduardo Fernández que obtuvo el 40%

La candidatura de Pérez y su triunfo de 1988, reflejaron la ilusión de la inmensa mayoría de la población en torno a la vuelta a la Venezuela saudita de los petrodólares, ya que el primer período de Pérez fue valorado por las masas de esta manera y no como el inicio de la crisis que sacudía al país.

En general puede decirse que tanto Pérez como AD sobreestimaron su liderazgo, ignorando las consecuencias sociales y políticas de la aplicación del paquete del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Venezuela. Para ponerlo en práctica de forma tan acelerada hubiera sido necesario primero informar adecuadamente al pueblo, igualmente tomar en cuenta el aspecto social a través de políticas concretas bien instrumentadas que antecedieron a las medidas de shok.

Debido a estas fallas, entre otros factores, se produjo el estallido social del 27 de febrero de 1989, que mostró la inconformidad de un pueblo olvidado a la hora de implementar las políticas de ajuste. Se puso de manifiesto la ruptura entre el pueblo y sus líderes institucionales.

El 27 de febrero constituyó entonces el punto de ruptura de la Venezuela de la bonanza populista. Los venezolanos, de un día para otro, tuvieron que enfrentarse con la dura realidad de la crisis, que significaba el empobrecimiento y el agotamiento de sus esperanzas y de la credibilidad en el modelo de progreso populista.

La reforma económica del país debía ir acompañada de la reforma del sistema político, de la cual se encargaría la COPRE. Entre sus principales objetivos se encontraba la reforma de los partidos, en el sentido de dedicar un esfuerzo a la formación ideológica, intelectual y cultural a todos los dirigentes, militantes y candidatos a cargos públicos, revisar la política de financiamiento así como también de las campañas electorales.

La situación de inestabilidad político-social llegó a su apogeo al introducirse una demanda en la Corte Suprema de Justicia en contra de Pérez por malversación de fondos de la partida secreta, de esta manera, Pérez se vio en la obligación de abandonar la Presidencia siendo ocupada de manera interina por el Presidente del Congreso, Octavio Lepage, también dirigente de Acción Democrática, hasta que se designara al nuevo ocupante del cargo.

La elección del historiador Ramón J. Velázquez como sucesor de Pérez en la Presidencia de la República fue el resultado de un acuerdo entre las cúpulas de AD y COPEI, el mecanismo usado para designar a Velázquez, además de ser el establecido en la Constitución, era el necesario para designar rápidamente al nuevo Presidente garantizando de este modo un período de transición lo más breve posible.

Finalmente llegó el día de las elecciones el domingo 5 de diciembre de 1993, desde tempranas horas de la mañana comenzó el movimiento de personas en un ambiente de relativa tranquilidad. Sin embargo, desde el mismo momento de apertura de las mesas electorales comenzaron a suscitarse algunos problemas, que continuarían a lo largo de todo el proceso; el cual culminaría proclamando como ganador a Rafael Caldera con un 30.45% de los votos.

Una vez asumido el gobierno por parte de Rafael Caldera, Acción Democrática se aprestó a recuperar el terreno perdido, aplicando una estrategia política de largo alcance que tiene como base la actuación parlamentaria del partido. Luis Alfaro Ucero, Secretario General de la organización, tomó acciones conducentes al desplazamiento del “Perecismo” y a la centralización del poder en sus manos. Luego de la expulsión de Carlos Andrés Pérez, AD asumió una línea pragmática , apoyando al gobierno de Caldera y sirviéndole de piso político para deslastrarse de la imagen negativa que le dejó la crisis de ilegitimidad del gobierno anterior.

EL PARTIDO SOCIAL-CRISTIANO COPEI

Durante la etapa de transición postgomecista, quienes poseían ideas más definidas en el campo de lo político eran los dirigentes que en el destierro o en la cárcel habían adoptado las corrientes marxistas-leninistas o socialistas, por lo que todas las organizaciones que comienzan a funcionar en el país están influidas por este pensamiento. Contra esta hegemonía ideológica del socialismo marxista aparece en mayo de 1936 la Unión Nacional estudiantil (UNE), contraparte de la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV), y liderizada por Rafael Caldera y Pedro José Lara Peña. Esta UNE será la raíz del movimiento social-cristiano venezolano que cobrará importancia a partir de 1945, cuando luego de ser “Acción Electoral” y después de “Acción Nacional” se transforme en COPEI.

El partido social-cristiano COPEI es de data más reciente que otros; no tiene su origen en la oposición o la herencia del régimen de Gómez. Podría decirse más bien que nace de los movimientos laicales que estimularon las encíclicas papales de finales del siglo XIX y principios del siglo XX; organizaciones o movimientos que fueron mundialmente conocidos como la Acción Católica.

En Venezuela, un sector en particular, la Juventud de Acción Católica (JAC) fue la que tuvo mayor dinamismo gracias al auspicio de los colegios de religiosos donde se formaban jóvenes dispuestos a defender las ideas católicas frente a las amenazas del liberalismo capitalista y muy especialmente de las tendencias comunistas. Así, la JAC debe considerarse como el espacio inicial de formación doctrinaria de una juventud destinada a ser futura élite política, pero no debe confundirse con las organizaciones políticas que algunos de sus miembros formarán más adelante.

El primer antecedente propiamente político-organizacional de los socialcristianos debe situarse, como ya se ha mencionado, en 1936 en esa fecha se funda la Unión Nacional Estudiantil (UNE), organización universitaria formada como escisión de jóvenes militantes católicos en fuerte desacuerdo con la dirigencia laicista y anticlerical de las FEV.

Si bien, es una organización estudiantil, la UNE alcanza un alto nivel de audiencia nacional, principalmente en los sectores conservadores del país que carecen de organizaciones distintas al gobierno y agrupaciones a fines.

Con respecto a Venezuela, el tema educativo ocupa un lugar central en el programa, poniendo el énfasis en la defensa de la educación privada y la función subsidiaria del Estado. Otras materias, como la económica, la social y la política, tendrán una formulación muy ambigua que puede sintetizarse en la idea de la búsqueda de una conciliación de las clases sociales que apunte hacia el bien común. Continúan reivindicando la lucha por la defensa de las legítimas tradiciones venezolanas, por la justicia social, por la exclusión de la propaganda internacional clasista y por la defensa de la Iglesia Católica.

En el seno de esta organización comienza a parecer divergencias en cuanto al carácter democrático o no del sistema político a instaurar . Si bien AN no es sino una agrupación minoritaria, su actividad publica se centra en el parlamento y en uno de sus representantes, Rafael Caldera. Esto tendrá mucha importancia no solo en el ámbito político sino en la aproximación de Caldera y su grupo hacia posiciones democráticas , no del todo claras par otro sector del partido AN comienza un debate por la aceptación o de las ideas democráticas, el cual esta liderizado por Caldera por el lado democrático y Lara Peña por el conservador.

El nuevo partido fuerza durante esta etapa entre los sectores de activa fe católica de Caracas y Valencia ligados al liderazgo de caldera y vinculado desde el principio a la UNE y a AN , además de arraigarse rápidamente en la región de los andes, especialmente en Táchira , Mérida . Gracias al respaldo obtenido en estas poblaciones, COPEI se constituirá a los pocos meces de su fundación como el segundo partido del país.

La lista de principios que conformaron el pensamiento inicial del partido COPEI puede resumirse de la siguiente manera; En primer lugar resaltan cinco elementos procedentes del pensamiento católico: la afirmación de lo espiritual en el hombre como reconocimiento de su aspiración a un destino mejor ; el respeto ante todo de la dignidad humana como un valor que esta por encima de cualquier sistema político; la preeminencia del bien común entendido por la constitución de un ordenamiento socio-político armónico donde la población pueda disfrutar de los beneficios del orden social; y por ultimo, la perfectibilidad de la sociedad civil pensada como la capacidad del hombre para intervenir en la realidad y transformarla .

Durante el trienio Adeco, COPEI crece y se fortalece, fuertemente apoyado por la iglesia católica, que desde 1945 tomar parte activa en el proceso de reorganización política del país. COPEI adquiere papel protagónico en la disputa por el celebre decreto 321 y apoya las ideas de la iglesia acerca de la educación nacional .

En las elecciones de 1945 para la Asamblea Nacional Constituyente, COPEI alcanza el 13,22% de los votos, consolidándose como la segunda fuerza política nacional. Esta posición se mantiene en las elecciones presidenciales de 1947, en las cuales Rafael caldera alcanza el segundo lugar detrás de Rómulo Gallegos, con 264.204 votos.

Luego del derrocamiento de Gallegos, en 1948, COPEI, al igual que URD, culpa al sectarismo adeco de lo ocurrido y expresa su apoyo a la Junta Militar de Gobierno, dejando constancia de su confianza en la promesa militar de convocar a elecciones democráticas en el menor plazo posible. Durante los primeros tiempos de la dictadura, COPEI disfrutó de una mediana legalidad e incluso Rafael Caldera participó en la redacción de un nuevo estatuto electoral, como vicepresidente de la comisión designada a tal fin.

En Enero de 1958, cuando ya se acerca el final del régimen, la Nunciatura Apostólica negocia con el gobierno un salvo conducto para Caldera, en calidad de refugiado político, abandonando el dirigente nuestro país pocos días después. Al poco tiempo Caldera participa en la famosa reunión de Nueva York junto a Betancourt y Villalba, teniendo un destacado papel en el diseño del actual sistema político. De hecho el pacto que institucionaliza recibe el nombre de “Punto Fijo” por la casa de Caldera, lugar en donde se firma.

En Octubre de1958, al fracasar las conversaciones entre los distintos factores políticos en pos de una candidatura única, tal y como estipulaban los acuerdos de Nueva York, la Séptima Convención Nacional de COPEI proclamó en acto público la candidatura de Rafael Caldera, con la convicción de que “... no es una candidatura partidista, sino de sentido nacional”. El 6 de Diciembre de ese año, Caldera suscribe en la sede del CSE, como candidato presidencial, la “Declaración de Principios” y el “Programa Mínimo de Gobierno”, consecuencia del pacto de Punto Fijo.

En la jornada electoral del 7 de Diciembre de 1958, la abstención fue insignificante. Las cifras definitivas del CSE colocaron a COPEI en el tercer lugar, obteniendo Caldera 423.262 votos, por detrás de los candidatos de AD, Rómulo Betancourt y del URD, Wolfgang Larrazábal .

Para las elecciones de 1963 se presentan siete candidatos presidenciales y diez planchas para los cuerpos deliberantes, lanzando COPEI una vez más la candidatura de Rafael Caldera, quien obtiene el 20.19% de los votos, es decir, 589.372. COPEI logra 596.052 votos obteniendo ocho senadores y 39 diputados. El partido Social Cristiano registró una considerable elevación de su participación electoral, triunfando no sólo en Táchira y Mérida, sino también en los estados centro occidentales y centrales, obteniendo significativos resultados en el oriente.

En Abril de 1967, la Convención Nacional lanza oficialmente la candidatura de Caldera. En esta campaña, Caldera se dedica a traer a sectores independientes. COPEI moviliza el país agitando la bandera del cambio, advirtiendo del peligro de la perduración de un solo partido en el poder, ésta ardua campaña da como resultado que el 11 de Marzo de 1968, Raúl Leoni le entrega la banda presidencial a Rafael Caldera que era candidato desde 1941.

Durante el gobierno de Caldera, la evolución de los precios volúmenes exportados del petróleo venezolano permitió un relativo auge económico. La deuda externa se mantuvo en un nivel bajo, acumulándose una importante masa de reservas monetarias. Se promulgó la Ley de Reversión de la Industria Petrolera y la Ley de Nacionalización de la Industria del Gas Natural.

El 9 de Diciembre de 1973 se realizaron las elecciones presidenciales. Carlos Andrés Pérez obtuvo 2.122.427 votos válidos (44.4%) y el candidato de COPEI, Lorenzo Fernández, 1.598.929 votos, es decir el 33.8%, alcanzando el MAS un tercer puesto con el 5.8%.

Durante el primer gobierno de Pérez, la línea tuvo que ser de dura oposición por parte de COPEI, ya que AD enfilo sus baterías en contra de la administración Caldera y del partido Social Cristiano, acusando de ser culpable del mal estado de la administración pública y del país en general.

El 23 de Junio de 1975 se realiza el debate para la aprobación del artículo 5 de la Ley de Nacionalización del Petróleo el cual fue aprobado con 104 votos de AD contra 94 de la oposición.

El gobierno de Pérez enfrentó acusaciones de todo tipo en torno a la corrupción administrativa generalizada, lo que trajo como consecuencia entre otras cosas que los ciudadanos comunes al percibir las dificultades se inclinaran por el candidato de COPEI en las elecciones de 1978. Luis Herrera Camping derrotó al gobierno y al candidato de AD con un 46.7% de los votos emitidos.

Una de las características del gobierno del presidente Herrera fue que su equipo económico no estaba controlado por el partido que lo impulso a la candidatura (COPEI), lo cual tuvo como consecuencia el progresivo aislamiento entre el gobierno y el partido, que era proclive a no asumir la liberación de precios debido a su costo político. Las contradicciones internas le restaron efectividad al gobierno el cual, adicionalmente, no logro controlar el crecimiento de el gasto publico.

En el marco de esta coyuntura, COPEI eligió su candidato para las elecciones de 1983, resultando una ves mas designado el líder máximo, Rafael Caldera . Debido a la mala administración de el presidente Herrera , el 18 de febrero de 1983, día que a pasado a los anales de nuestra historia como “viernes negro”, se tomo la decisión de aplicar la devaluación de nuestro símbolo monetario y aplicar el régimen de cambio diferencial , proceso que desde un principio se corrompió, agravando las dificultades de nuestra economía y reduciendo aùn mas la confianza de la población en el gobierno y en el sistema mismo.

Luis Herrera Camping llegó al final de su mandato gozando únicamente del aprecio de su círculo mas intimo de colaboradores , sumiéndose en el mas profundo aislamiento, tanto de su partido , quien en un último esfuerzo electoral y llevado de la mano de Rafael Caldera lo había dejado completamente solo, como del pueblo en general. A pesar de la habilidad política de Caldera , el electorado no hizo distinción entre las distintas tendencias al anterior de COPEI y aplico al partido Social-Cristiano el voto de castigo, provocando que AD y Jaime Lusinchi arrollen a Caldera ventaja alcanzada desde 1958, 22 puntos porcentuales de diferencia, derrota de la que hasta ahora (1996) COPEI no ha podido recuperarse.

Luego de la aplastante derrota electoral de 1983, COPEI se ha sumergido en una profunda crisis política y organizativa, diluyéndose su coherencia como partido en una interminable guerra intestina de fracciones y tendencias, cuya máxima expresión ha sido la división, no oficializada mas si de hecho, orquestada por su máximo líder, Rafael Caldera, quien en 1993 abandono las filas del partido Social-cristiano seguido de un gran número de militantes para fundar junto a otros factores políticos una alianza electoral con pretensiones de organización :Convergencia Nacional. Esta división ha reducido ha COPEI a su mínima expresión, lo cual a quedado evidenciado por los resultados obtenidos por la organización en los procesos electorales han tenido lugar desde 1993 . Al momento de escribir estas líneas, existe una verdadera preocupación en las filas de el partido social-cristiano en torno a su futuro inmediato, considerando gran parte de su dirigencia que las elecciones de 1998 pueden constituirse como un punto crucial en la existencia de la organización , por cuanto se afirma que COPEI no resistirá permanecer otros 5 años en la oposición. Por ello, cada día parece cobrar mayor fuerza la tesis de la reunificación Social-cristiana , mientras algunas tendencias hablan con insistencia de la posibilidad de apoyar una candidatura estra-partido.

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