Organismos de Derechos Humanos

Derechos humanos. Declaración Universal de los Derechos Humanos. ONU (Organización de las Naciones Unidas). Edad contemporánea. OACDH. Esclavitud. Pobreza. ONG (Organización no Gubernamental)

  • Enviado por: Arsenio
  • Idioma: castellano
  • País: Ecuador Ecuador
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ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS

Las Naciones Unidas han ido adaptando a través de los años su mecanismo de derechos humanos, a fin de responder mejor a la evolución de las exigencias de la comunidad internacional. Durante la guerra fría, la Organización creó estructuras normativas e institucionales para la protección de los derechos humanos, ampliando continuamente su competencia en esa esfera; a la vez, apoyó un vasto proceso de descolonización, en el que surgieron más de 80 nuevos Estados independientes. Medidas históricas de las Naciones Unidas, tales como la aprobación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales (1960), sentaron las pautas para el establecimiento universal del derecho colectivo a la libre determinación. Las Naciones Unidas también concentraron sus esfuerzos en los atropellos de los derechos humanos producto de la política de apartheid en Sudáfrica, supervisando medidas internacionales que, a la postre, ayudaron a eliminar esa grave abrogación de los derechos fundamentales. Sin embargo, pese a los éxitos logrados, la guerra fría limitó extraordinariamente la eficacia de la Organización, tanto en cuanto a la gama de derechos humanos que defendía como a su capacidad de hacer que se respetasen en la práctica. La situación política mundial no permitía mucha concertación del activismo de derechos humanos sobre el terreno. Las doctrinas de seguridad nacional y soberanía se invocaban a menudo para ocultar, excusar o justificar abusos de los derechos humanos.

En la actualidad, se reconoce ampliamente que hay que darle un nuevo ímpetu a la cincuentenaria inversión en el desarrollo y los derechos humanos, a fin de extender y profundizar la aplicación de los derechos económicos y sociales. Millones de personas, tanto en los países en desarrollo como en los países desarrollados, siguen condenadas a la pobreza extrema y a la exclusión de la vida económica, política y cultural. En la actualidad, hay 48 países en los que más de la quinta parte de la población viva en la "pobreza absoluta", con pocas perspectivas de cambio sustancial a corto plazo. Romper el ciclo de la pobreza sigue siendo, pues, una tarea formidable para la comunidad internacional. Por esa razón, las Naciones Unidas han puesto énfasis en el derecho al desarrollo, que quizás constituya la base estratégica para un programa de derechos humanos más amplio.

Fortalecimiento del mecanismo de derechos humanos

A raíz de la Conferencia de Viena, las Naciones Unidas han intensificado sus esfuerzos por reorientar su programa de derechos humanos, concentrándose principalmente en la aplicación en vez de, como antes, en el establecimiento de normas. Ha encabezado este esfuerzo el principal órgano intergubernamental en esa esfera, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, apoyada por la secretaría del Centro de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En 1993, la Asamblea General fortaleció considerablemente el mecanismo de derechos humanos de la Organización al crear el puesto de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Encargado de coordinar todos los programas de derechos humanos de las Naciones Unidas y mejorar su efecto y eficiencia general, el Alto Comisionado es el responsable principal de los mismos. Trabajando bajo la dirección y autoridad del Secretario General, a quien representa en la esfera de los derechos humanos, el Alto Comisionado también rinde cuentas a la Asamblea General, el Consejo Económico y Social y la Comisión de Derechos Humanos. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH) es el centro de coordinación de todas las actividades de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos. Además, sirve de secretaría de la Comisión de Derechos Humanos, los órganos establecidos en virtud de los tratados y otros órganos de las Naciones Unidas.

El primer Alto Comisionado, Sr. José Ayala Lasso, que ocupó el cargo de 1994 a 1997, tomó posesión del mismo un día antes de que se desencadenase la matanza genocida en Rwanda. El Sr. Ayala Lasso pidió la celebración de una reunión de emergencia de la Comisión de Derechos Humanos para tratar sobre la situación de los derechos humanos en ese país. La tragedia de Rwanda puso en evidencia, claramente, que era necesario fortalecer toda la gama de instrumentos de derechos humanos con que contaban las Naciones Unidas.

En 1997, como parte de amplias reformas para mejorar la eficacia de las Naciones Unidas, el Secretario General Kofi Annan incorporó los derechos humanos a todos los aspectos de la labor de la Organización, atribuyéndoles una importancia esencial. El Secretario General organizó la labor de las Naciones Unidas en cuatro esferas sustantivas: paz y seguridad, asuntos económicos y sociales, cooperación para el desarrollo y asuntos humanitarios. Los derechos humanos eran, a la vez, quinta esfera prioritaria y esfera temática incorporada a las cuatro anteriores. En lo adelante, el programa de derechos humanos de las Naciones Unidas se realizaría a través de toda la gama de actividades de la Organización. Otra medida adoptada fue la de consolidar la Oficina del Alto Comisionado y el Centro de Derechos Humanos en una sola Oficina, la del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Esa consolidación le dió a la nueva Alta Comisionada una sólida base institucional para, precisamente, coordinar la incorporación de las actividades de derechos humanos en todo el sistema y dirigir así la misión de la Organización en esa esfera.

Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

El mandato del Alto Comisionado tiene cuatro componentes fundamentales:

  • forjar colaboraciones mundiales en pro de los derechos humanos;

  • prevenir violaciones de los derechos humanos y responder a emergencias;

  • promover los derechos humanos, junto con la democracia y el desarrollo, como principios orientadores para el logro de una paz duradera; y

  • coordinar el fortalecimiento del programa de derechos humanos de las Naciones Unidas en todo el sistema.

La Oficina del Alto Comisionado, con sede en Ginebra y oficinas en todo el mundo, tiene unos 200 empleados. Sus tres principales unidades se ocupan de actividades y programas, investigación y derecho al desarrollo, y servicios de apoyo. El presupuesto anual de la Oficina es limitado (alrededor de 20 millones de dolares, o sea, el 1,7 por ciento del presupuesto ordinario de las Naciones Unidas). Sin embargo, la cantidad cada vez mayor de actividades de derechos humanos sobre el terreno se ha traducido en un aumento notable de los costos. En 1998 las necesidades globales de financiación ascendieron a 54 millones de dólares. Conforme con su mandato ampliado, el Alto Comisionado apoya la labor de la Comisión de Derechos Humanos y de los órganos creados de conformidad con los tratados y se concentra, entre otras cosas, en el fomento de los derechos de la mujer y los niños, la lucha contra la discriminación racial en todas sus formas y la protección de los grupos vulnerables y las minorías, tales como las poblaciones indígenas, los trabajadores migratorios y las personas discapacitadas.

A fin de cumplir con ese mandato ampliado, la Oficina depende cada vez más de contribuciones voluntarias para financiar sus actividades. La Operación de Derechos Humanos en Rwanda, por ejemplo, se financió enteramente mediante contribuciones voluntarias de los gobiernos. Varios fondos de contribuciones voluntarias apoyan las iniciativas de la Alta Comisionada en materia de poblaciones indígenas, derechos del niño, derechos económicos, víctimas de la tortura y formas contemporáneas de esclavitud, así como de lucha contra el racismo y la discriminación racial.

Mediante la expansión de su programa de cooperación técnica, sobre todo, la OACDH ha logrado dar apoyo en materia de derechos humanos a casi todos los programas y organismos del sistema de las Naciones Unidas. En la esfera del mantenimiento de la paz, por ejemplo, el programa ha brindado diferentes tipos de asistencia a importantes misiones de las Naciones Unidas en Angola, Cambodia, Mozambique, Haití y los países de la ex Yugoslavia. También ha asesorado a las misiones electorales de las Naciones Unidas en Eritrea y Sudáfrica. Esos servicios de asesoramiento a menudo conllevan servicios de expertos en derechos humanos, análisis legislativo y capacitación del personal. El énfasis creciente en operaciones conjuntas ha permitido que se financie la presencia sobre el terreno de la Oficina del Alto Comisionado a través de los presupuestos ordinarios de otros componentes del sistema de las Naciones Unidas.

En la actualidad, prácticamente todos los órganos y organismos especializados de las Naciones Unidas, entre ellos el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, están esforzándose por incorporar a sus programas y actividades la promoción y protección de los derechos humanos, inclusive la perspectiva de género y el énfasis en el derecho al desarrollo. La Oficina del Alto Comisionado está tomando otras medidas para fortalecer el mecanismo de derechos humanos de las Naciones Unidas: por ejemplo, está apoyando la racionalización del funcionamiento de los órganos y mecanismos de vigilancia de los derechos humanos.

Comisión de Derechos Humanos

La política de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos es regida, a través de la Asamblea General, por una serie de órganos intergubernamentales que también dan orientación a la OACDH. La Comisión de Derechos Humanos es el principal órgano normativo intergubernamental en esa esfera. Establecida en 1946 por el Consejo Económico y Social, la Comisión da orientación política global, estudia los problemas relativos a los derechos humanos, elabora y codifica nuevas normas internacionales y vigila la observancia de los derechos humanos en todo el mundo. Integrada por 53 Estados Miembros elegidos por períodos de tres años, la Comisión es un foro en el que los Estados y las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales (ONG) expresan sus preocupaciones sobre cuestiones de derechos humanos.

La Comisión concentró originalmente sus esfuerzos en la definición y codificación de las normas internacionales de derechos humanos. En los últimos dos decenios, sin embargo, ha establecido un sistema de procedimientos especiales para investigar presuntas violaciones de los derechos humanos y envía rutinariamente misiones de investigación a países de todas partes del mundo. En la actualidad, el período anual de sesiones de seis semanas de duración de la Comisión, en Ginebra, constituye un singular foro mundial para plantear, examinar y aclarar aseveraciones sobre una amplia gama de violaciones. Tanto los Estados como las ONG presentan información sobre situaciones de interés para ellos y los gobiernos implicados a menudo presentan respuestas. Una vez examinada la situación, la Comisión puede enviar grupos de expertos investigadores, organizar visitas sobre el terreno, dialogar con los gobiernos, ofrecer asistencia y condenar violaciones.

En años recientes, la Comisión se ha ocupado cada vez más de la promoción de los derechos económicos, sociales y culturales, incluido el derecho al desarrollo. Para ayudarla en esa labor, ha establecido una serie de órganos subsidiarios, tales como los grupos de trabajo sobre los efectos de la carga de la deuda externa y de las consecuencias de la pobreza extrema en el disfrute de los derechos humanos.

Son prioridades en el programa de la Comisión la promoción de los derechos de la mujer y la protección de los derechos del niño. Se le presta atención especial a los niños en situaciones de conflicto armado y a la violencia contra la mujer (esto incluye a las trabajadoras migratorias y al tráfico de mujeres y niñas). La Comisión trata también de proteger los derechos de los grupos vulnerables, en especial las minorías étnicas, religiosas y lingüísticas y las poblaciones indígenas. Con tal fin, está tratando de crear un foro permanente para los pueblos indígenas dentro del sistema de las Naciones Unidas.

Desde 1948, ayuda a la Comisión su Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección de las Minorías, compuesta por 26 expertos independientes de todas las regiones del mundo. La Subcomisión tiene varios grupos de trabajo, que sirven de foro para los contactos entre los gobiernos y la sociedad civil en relación con los derechos de las poblaciones indígenas, las minorías y los grupos vulnerables a las formas contemporáneas de esclavitud. Entre otras cuestiones, la Subcomisión se concentra en las formas contemporáneas de esclavitud, entre ellas el trabajo forzado, las adopciones ilegales y seudo legales destinadas a explotar a los niños y la esclavitud sexual en tiempos de guerra.

También examina cuestiones de derechos humanos relativas a los trabajadores domésticos y migratorios y examina medidas preventivas para la eliminación de la violencia contra la mujer, en particular en situaciones de conflicto armado.

Vigilancia de las violaciones de derechos humanos

La función de vigilancia de las violaciones de derechos humanos que desempeñan las Naciones Unidas es parte integral del conjunto de instrumentos sobre derechos humanos. El fundamento del sistema de vigilancia de las Naciones Unidas lo constituyen dos tipos de mecanismos de derechos humanos, uno convencional y otro extraconvencional, que responden a abusos individuales de los derechos humanos y a abrogaciones sistemáticas de esos derechos por los Estados Miembros.

Seis tratados esenciales sobre derechos humanos han establecido mecanismos de vigilancia "convencionales", o sea, seis órganos o comités creados en virtud de los propios tratados, que vigilan la adhesión de los Estados partes a las normas internacionales establecidas en dichos instrumentos. Los principios y normas de esos tratados sólo se aplican a los Estados que los hayan ratificado.

El Comité de DDHH vigila la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

El Comité de DESC vigila la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

El Comité para la eliminación de la discriminación Racial vigila la aplicación de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial.

El Comité para la eliminación de la discriminación contra la mujer. vigila la aplicación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

El Comité contra la Tortura vigila la aplicación de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.

El Comité de los derechos del niño vigila la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño.

En informes periódicos a los comités, los Estados partes esbozan las medidas legislativas, judiciales y administrativas que han tomado para ajustar sus políticas y prácticas gubernamentales a los principios estipulados en el tratado. El Comité de Derechos Humanos, por ejemplo, ha examinado más de 800 informe sobre 56 países y ha publicado 270 decisiones. Aunque las opiniones del Comité no son jurídicamente vinculantes, tienen un peso considerable. Los Estados han acatado con frecuencia las decisiones del Comité y han efectuado cambios constitucionales o han ajustado sus políticas a raíz de recomendaciones de aquél. Tres tratados sobre derechos humanos permiten comunicaciones de particulares. El Comité de Derechos Humanos, el Comité contra la Tortura y el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial están autorizados a aceptar denuncias individuales de ciudadanos de Estados que han ratificado las disposiciones relativas a comunicaciones de esa índole. Dos organismos especializados, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), también examinan denuncias de discriminación presunta en sus respectivas esferas de competencia.


En 1967, el Consejo Económico y Social adoptó la resolución 1235 (XLII) en la que autorizaba a la Comisión de Derechos Humanos y su Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección de las Minorías a examinar información pertinente relativa a violaciones graves de los derechos humanos y las libertades fundamentales. En 1970, el Consejó adoptó la resolución 1503 (XLVIII), que estableció el mecanismo para responder a las denuncias de los particulares que hoy se conoce comúnmente como "procedimiento 1503". Esas aseveraciones se resumen en documentos confidenciales que se envían, para su examen, a la Comisión de Derechos Humanos. Si se ve que hay un cuadro persistente de abusos graves y verificados de los derechos humanos, la Comisión puede investigar la situación mediante su sistema de "procedimientos especiales".


La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos mantiene abierta las 24 horas del día una "línea de emergencia" de fax (0041-22-917-0092) a la que se puede informar sobre presuntas violaciones de los derechos humanos. Cada año, se reciben por esta vía casi 200.000 comunicaciones informando sobre violaciones.

Procedimientos especiales

El programa de derechos humanos de las Naciones Unidas depende cada vez más de un sistema de verificación independiente del marco de los tratados, que permite un enfoque más flexible y específico de cada violación. Los procedimientos especiales de la Comisión de Derechos Humanos constituyen este sistema de mecanismos denominados extra convencionales. La Comisión puede nombrar expertos de reputación internacional para examinar, vigilar y rendir informes públicos sobre la situación de los derechos humanos en determinados países o, cuando el mandato es temático, sobre las violaciones graves de los derechos humanos en diferentes partes del mundo relacionadas con un fenómeno determinado, como la intolerancia religiosa o el recurso a los mercenarios. Esos expertos, que actúan a título personal, son designados relatores especiales, representantes, expertos independientes o, cuando varios de ellos comparten el mismo mandato, grupos de trabajo.

Los relatores especiales tienen libertad de utilizar todas las fuentes fidedignas de que dispongan para preparar sus informes. Gran parte de su labor se realiza sobre el terreno (entrevistas con autoridades, ONG y víctimas y reunión de pruebas en el terreno, cuando pueden). En 1997, se realizaron misiones de investigación a 14 países y se transmitieron a los gobiernos peticiones de información sobre más de 5.000 casos. Los relatores especiales presentan informes anuales a la Comisión, en los que recomiendan medidas a tomar. Esas recomendaciones son también utilizadas por los órganos establecidos en virtud de los tratados en su labor, en especial en la evaluación de los informes de los Estados.

A mediados de 1998, había más de 20 mandatos por país sobre la situación de los derechos humanos en determinadas regiones. Los relatores por país generalmente vigilan la compleja situación de los derechos humanos en regiones donde han ocurrido violaciones en gran escala, a menudo a raíz de violencia o conflictos en gran escala, como en Cambodia, Rwanda y la ex Yugoslavia. Esos relatores hacen recomendaciones acerca de cómo fortalecer los derechos humanos a nivel nacional.


La Comisión de Derechos Humanos nombró un Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos en Rwanda en mayo de 1994, cuando todavía se estaba produciendo allí un genocidio. El Relator debía examinar todos los aspectos de la situación tocante a los derechos humanos, incluidas las causas primordiales de las atrocidades y las responsabilidades por las mismas. En 1997, al cumplirse los tres años previstos para aquel mandato, la Comisión nombró a un Representante Especial para facilitar la creación y funcionamiento eficaz de una comisión nacional independiente de derechos humanos en Rwanda.

La Asamblea General también solicitó al Secretario General que investigase la violación y atropellos sistemáticos de mujeres y niños durante el conflicto armado en la ex Yugoslavia, sobre todo en la República de Bosnia y Herzegovina.


Los expertos a los que se confían los mandatos temáticos cubren una gama de cuestiones específicas de derechos humanos de importancia mundial. El derecho a la vida, por ejemplo, es reconocido como el derecho más fundamental y su violación por los Estados es causa de preocupación internacional. El Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas o Involuntarias, establecido en 1980, fue el primero que aceptó denuncias de particulares y visitó Estados. En 1995, uno de los expertos del Grupo de Trabajo empezó a examinar el problema de los desaparecidos en la ex Yugoslavia. En su informe final, en 1997, el experto afirmó que unas 20.000 personas seguían desaparecidas en Bosnia y Herzegovina, y que la inmensa mayoría eran hombres bosnios de origen musulmán que habían sido víctimas de las operaciones de "depuración étnica" realizadas por las fuerzas serbias de Bosnia entre 1992 y 1995.


En 1997, la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer visitó Rwanda para estudiar la cuestión de la violencia contra la mujer en tiempos de guerra y situaciones posteriores a los conflictos, reuniéndose con numerosas sobrevivientes. La Relatora Especial también visitó el Tribunal Penal Internacional para Rwanda, en Tanzanía, donde observó el juicio contra Jean-Paul Akayesu, el primero de esta índole en incluir acusaciones de violencia sexual en la inculpación (véase la pág. XX).


Desde 1982, el Relator Especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias investiga violaciones del derecho a la vida cometidas por autoridades estatales o grupos armados. En colaboración estrecha con gobiernos, órganos de las Naciones Unidas y ONG, el Relator Especial hace llamamientos a los gobiernos para que prevengan ejecuciones, especialmente cuando parece que se ha violado el derecho a un juicio imparcial. El Relator pide que se realicen investigaciones públicas o hace llamamientos urgentes, en respuesta a la información que recibe sobre amenazas de muerte contra personas o muerte de personas detenidas.

La sociedad civil: colaboradora en la acción en pro de los derechos humanos

Las Naciones Unidas consideran que para crear una cultura generalizada de los derechos humanos se necesita una dinámica red de colaboraciones a nivel mundial. La Alta Comisionada para los Derechos Humanos lleva a cabo su misión en colaboración, entre otros, con programas y organismos del sistema de las Naciones Unidas, gobiernos, organizaciones regionales, comunidades universitarias, particulares comprometidos con los derechos humanos y la comunidad no gubernamental. Se están desarrollando nuevos tipos de colaboración con la sociedad civil. En materia de derechos del niño, las ONG han participado en deliberaciones sobre la preparación de informes gubernamentales y, con ayuda del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), han presentado su propia información al Comité de los Derechos del Niño, han asistido a las sesiones de éste y han vigilado, a nivel nacional, la aplicación de las recomendaciones del Comité.


Las ONG y otros representantes de la sociedad civil, tales como instituciones universitarias y grupos cívicos, han tenido, desde el principio, una importancia decisiva en la labor de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos. Por ejemplo, han contribuido, entre otras cosas, a la incorporación de las cláusulas sobre derechos humanos en la Carta y al establecimiento de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Las ONG también han desempeñado una función clave en la formulación de las prioridades en materia de derechos humanos en las importantes conferencias mundiales de este decenio, en especial en los acuerdos logrados sobre derechos humanos en Viena (1993), sobre población y desarrollo en El Cairo (1994), sobre desarrollo social en Copenhague (1995), sobre derechos de la mujer en Beijing (1995) y sobre seguridad alimentaria en Roma (1996).


El liderazgo de las ONG también se ha hecho sentir en otras esferas. En la preparación de la Conferencia de Roma, que estableció en julio de 1998 la Corte Penal Internacional, una bien informada y elocuente coalición de ONG insistió en que se le diese un mandato fuerte a la Corte. Dicha coalición encabezó a menudo el debate sobre cuestiones conflictivas, tales como la necesidad de que la Corte tuviese un fiscal independiente y la inclusión del delito de agresión como uno de los principales abarcados por la jurisdicción de la Corte. Gracias a la vigorosa colaboración de las ONG con los gobiernos y las Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional, última institución internacional que probablemente se cree en este siglo, tendrá la capacidad de cumplir su doble misión: enjuiciar a los responsables de atrocidades y refrenar barbaries futuras.


La fuerza de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos radica en su capacidad de movilizar a la opinión pública, difundir información y presionar a los gobiernos para que cumplan las normas internacionales de derechos humanos. Hay gran diversidad entre esas ONG. Algunas defienden todos los derechos humanos, en general, mientras otras protegen los intereses específicos de determinados grupos vulnerables, tales como las mujeres y los niños, o se ocupan de cuestiones urgentes de derechos humanos, tales como la tortura, las desapariciones forzadas o el tratamiento de los prisioneros.

Las ONG son participantes de primerísima importancia en la defensa de los derechos humanos: representan y protegen a las víctimas, ofrecen servicios de expertos, reúnen y difunden información y alientan la educación sobre los derechos humanos. Entre las más activas ONG dedicadas a los derechos humanos se cuentan, en la actualidad, los grupos de mujeres. Estos desempeñan una función esencial en el adelanto y habilitación de la mujer, al concientizar sobre cuestiones de interés para la mujer y educar a las mujeres sobre sus derechos humanos. Muchas otras ONG trabajan de manera indirecta en defensa de los derechos humanos. Aunque se concentran principalmente en otras cuestiones, han incorporado a sus actividades los derechos humanos y ayudan al fomento de éstos mediante, entre otras cosas, la asistencia jurídica a grupos vulnerables.

Algunas organizaciones de derechos humanos, como Human Rights Watch y la Federación Internacional de Derechos Humanos, tienen un amplio alcance internacional y llevan a cabo encuestas independientes, publican boletines y difunden informes detallados. En la actualidad, hay cientos de ONG cuya labor en la esfera de los derechos humanos es ya de índole transnacional. Amnistía Internacional, por ejemplo, la mayor ONG de derechos humanos, tiene 1,2 millones de miembros en 160 países. Recientemente, inició una campaña mundial para que más de 6 millones de personas prometiesen apoyar la Declaración Universal de Derechos Humanos. Las promesas se entregarán a la Asamblea General de las Naciones Unidas en el Día de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre, en ocasión del cincuentenario de la Declaración Universal

Campaña internacional de difusión de los Derechos Humanos 

Bajo el lema “si no conoces los Derechos Humanos, no puedes respetarlos”, la Fundación Ciencias de la Documentación (España) ha puesto en marcha una campaña internacional online para difundir la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada y proclamada por Naciones Unidas en 1948.
La campaña se basará en la difusión por Internet de pequeñas películas (en inglés con subtítulos en castellano), creados y cedidos por Youth for Human Rights Internacional (USA), por cada uno de los 30 artículos incluidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
El objetivo final es, según palabras del presidente de la Fundación, D. José Raúl Vaquero, “usar la documentación audiovisual como herramienta de difusión de los Derechos Humanos”.
Puede ver todas las películas y más información de la campaña en www.documentalistas.org

Fig. 1.- Cuadro Esquemático

La Soc. Civil: colaboradora en acción en pro de DDHH

  • NNUU, para crear cultura generalizada de DDHH se necesita una dinámica red de colaboración a nivel mundial

  • ONG, instituciones universitarias, grupos cívicos, etc

Vigilancia de Violaciones a DDHH

  • Parte integral del conjunto de instrumentos sobre DDHH

  • 2 tipos: convencional y extra convencional

Oficina del Alto Comisionado NNUU.

Cuatro Componentes:

  • Forjar colaboración Mundial

  • Prevenir violaciones DDHH

  • Promover DDHH

  • Coordinar fortalecimiento de prog DDHH en todo el sist.

Procedimientos Especiales:

  • Constituyen un sistema de mecanismos denominados extra convencionales

  • Relatores especiales por país, que son expertos que presentan informes sobre violaciones a DDHH en diferentes países miembros

Comisión de DDHH:

  • Principal órgano

  • Establecido 1946 por Consejo Eco.

  • Promoción derechos económicos, soc y culturales

  • Freno a Expl Hum.

Fortalecimiento de Mecanismos:

  • NNUU intensifican esfuerzos para reorientar su programa de DDHH, Puesto de Alto Comisionado NNUU para los DDHH.

ORGANISMOS

DE DD.HH.