Ocio

Procesos educativos. Actividades recreativas. Tiempo libre. Entretenimiento. Recreo. Análisis del juego. Actitud lúdica. Enfoque materialista

  • Enviado por: Vanessa Rua
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 25 páginas
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RECREACION, TIEMPO LUDICO, TIEMPO LIBRE Y OCIO

RECREACION, TIEMPO LUDICO, TIEMPO LIBRE Y OCIO

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL

Asumir una postura reflexiva y crítica de la concepción del ocio, tiempo libre, tiempo lúdico y recreación, mediante la comprensión y el reconocimiento de estos como formas que en su practica se encuentran relacionadas en el mejoramiento de la calidad de vida.

OBJETIVO ESPECIFICOS

  • comprender la diferencia entre la recreación, el ocio, el tiempo libre, el juego y la lúdica

  • Distinguir la bifurcación dada entre trabajo, tiempo libre y ocio, como formas diferentes de ocupación de la vida humana

  • Observar la caracterización de la recreación como actividad educativa

- Identificar la realidad manifestada en cuanto a la reproducción del tiempo libre y ocio respecto al utilizado en el trabajo.

  • establecer la importancia del juego como actividad inherente a la especie viviente; fundamental en la vida del niño, hombre y en el desarrollo de las sociedades

- Designar la incidencia vital y necesaria en los proyectos de vida que el hombre emprende ocasionados por el desarrollo de la recreación, la actividad lúdica, el ocio y el tiempo libre.

INTRODUCCION

En la vida actual, se hace evidente de una forma u otra la caracterización de la ocupación, en la que no hay mas que el cumplimiento de las obligaciones cotidianas, ya que todos los sistemas sociales procuran establecer parámetros en su conformación social-económico-política que rijan el devenir de su comunidad, cabe anotar que algunos de ellos determinan y sujetan al individuo, predeterminan su vida, la estructuran, delinean y delimitan; Se impone una vida acelerada, lo cual implica abandonar casi por completo el propio ritmo convirtiendo a las personas en sujetos que responden a la obligatoriedad, a la imposición, donde prima el quehacer diario que se transforma, lógicamente, en la principal realización del hombre, dejando el lado de la subsistencia y producción para transformarse también como el causante de un mundo de violencia, estrés, de estructuras rígidas.

Se hace vital y claro la necesidad de una dinámica en las diferentes acciones y proyectos que implementa el ser humano. Así es como los papeles estipulados por el tiempo libre, el ocio, el tiempo lúdico y la recreación, toman una finalidad imprescindible en el hacer del hombre, estos fundamentan la integridad del individuo durante todo su proceso evolutivo e igualmente tienen incidencia en el desarrollo personal, como también lo tienen en la relación con el otro y con el entorno. Son por tanto medios de comunicación del hombre, formas estéticas de relacionarse con el mundo, maneras de percibir y de actuar, maneras de la auto expresión y la posibilidad de crear mundos.

JUSTIFICACION

Este trabajo se hace con la convicción de que el hombre como participante de una sociedad requiere de actividades que favorezcan su desarrollo individual y colectivo, igualmente el progreso de las relaciones dadas en una sociedad en las que se logra una amplia gama de manifestaciones, cumpliéndose la estabilización de pautas en las conductas dentro de un marco de valores propios.

Es notorio que con la involucrar del momento recreativo y lúdico con instante de trabajo, se resolverían muchos problemas, puesto que es incorrecta la presunción que solo por fuera de la actividad cotidiana es que uno puede recrearse, así, obviamente el tiempo de recreación sería el que queda después de cumplir con las tareas. Al modificarse lo anterior se vislumbra entonces que el conocimiento y la realización adecuada de la recreación y el juego, así como el desarrollo de el tiempo libre y el ocio se hacen fundamentales para la productividad.

Esta investigación esta encaminada al entendimiento de los elementos de el tiempo libre, recreación, tiempo lúdico, como esencia de la vida humana, y de que su conocimiento y los proyectos que a partir de esto se desplieguen puede resolver dificultades en el planeta, desde los pertinentes a la economía hasta los que se refieren a los temas de salud.

MARCO TEORICO

1. TIEMPO LIBRE

El tiempo libre, que para unos es poco y para otros es mucho, es un momento donde el hombre supuestamente, hace uso de su libertad y autonomía; en él, podría decidir qué hacer y realiza actividades no impuestas, que no estuvieran sometidas, ni restringidas; en las cuales no existiría una utilidad material, pero sí debería obtenerse de ellas un beneficio espiritual, psíquico, afectivo ido corporal.

Desafortunadamente, como lo plantea Juan Camilo Rodríguez, para nuestra sociedad es un tiempo que debe utilizar el sujeto para reponerse física y mentalmente, no pensando en su bienestar, en su equilibrio afectivo y emocional, sino para que de regreso al trabajo, sea un sujeto productivo en primera instancia y en segunda instancia, para que tenga tiempo de consumir lo que se produce. Por lo tanto se le deja en esa libertad, para que consuma y haga parte del engranaje comercial.

En el enfoque conceptual del tiempo libre podemos delimitar dos grandes campos de interpretación y desarrollo teórico - metodológico: el burgués y el marxista. Las concepciones teórico - metodológicas sobre tiempo libre se han desarrollado inconteniblemente en entre estas dos corrientes, existiendo una tradición cognoscitiva que brinda un cuerpo conceptual e instrumental común, y tendencias divergentes en la dinámica del conocimiento científico. Son comunes gran parte de los métodos y técnicas de obtención de la información. El concepto de tiempo libre ha sido definido, a partir de un proceso lógico que, aunque enmarcado en presupuestos filosóficos y sociales

esencialmente diferentes, muestra una convergencia sobre la cual pueden surgir esfuerzos comunes que consigan sobre bases actuales de las sociedades en que vivimos, aplicar modelos de comportamiento que conlleven el proceso de desarrollo humano en las condiciones de una creciente calidad de vida.

 

1. 1 El tiempo desde un enfoque materialista dialéctico

El núcleo esencial desde esta orientación se encuentra ubicado en dos grandes vertientes del conocimiento:

  • El tiempo como categoría filosófica.

  • El tiempo como categoría socioeconómica.

En el primero de los casos, al plantear que la definición y caracterización del concepto se realiza en los marcos del materialismo dialéctico, es decir que se sustenta en la leyes universales del movimiento y desarrollo de la materia. Aquí el tiempo y el espacio son definidos como formas objetivas de existencia de la realidad objetiva: los procesos y fenómenos de la realidad objetiva son dinámicos y existen en el espacio y en el tiempo. Se define una unidad entre el movimiento, el espacio y el tiempo, unidad que caracteriza el contenido material del mundo, pero de ninguna manera se establece una equivalencia entre el contenido material del mundo y la formas universales de su existencia.

En la particularización del tiempo como categoría filosófica la sociedad se desarrolla, establece sus principios generales del movimiento ( lucha de clases, papel del estado, dirección de la sociedad, etc.) en los marcos del tiempo y el espacio, condicionados por el tiempo y el espacio, que le otorgan carácter concreto y precisan el contexto y las determinaciones universales de la actividad y el movimiento social. Además, la consideración del espacio y del tiempo en la sociedad lleva a la función política organizativa.

El segundo modo de concebir el tiempo es como categoría socioeconómica y es realizado a partir del análisis de la formación económico social.

El sistema de conceptos en que se inscribe nos llega desde Marx como herencia del legado de la historia del pensamiento humano. En este sistema, el tiempo cumple la función de concepto auxiliar, en tanto forma o medio en el cual se desarrolla la actividad humana y las relaciones sociales que se desarrollan en ella, lo cual constituye la esencia de la sociedad y el hombre.

 

1. 2 Del tiempo social al tiempo libre

La actividad productivo material de los individuos en la cual descansa el fundamento de la sociedad, la cual determina como hemos visto las formas de vida fuera de la producción, naturalmente por esto se presenta la estructura del tiempo social en dos partes fundamentales:

-El tiempo de trabajo.

-El tiempo extra laboral, que se encuentra fuera de la producción material.

El tiempo extralaboral constituye, como promedio, aproximadamente las dos terceras partes del tiempo de la actividad cotidiana de los hombres, esto lo convierte en un importante categoría social y obliga a analizar seriamente los elementos que lo componen en su interacción.

Un análisis de la estructura del tiempo extra laboral conduce en general a extraer de este tiempo el propio tiempo libre, aunque para muchos este es el camino que nos lleva a el llamado concepto residual. Sin embargo no es menos cierto que e a partir de la incorporación tiempo extralaboral como categoría se acentúa y hace mas rigurosa la complejidad de la definición conceptual del tiempo libre ya que, por una parte nos lleva a la delimitación en principio de los elementos relativos o no al tiempo propiamente libre y, lo que es mas importante, en la condiciones sociales actuales, a la búsqueda de reservas de tiempo libre dentro de la esfera extralaboral.

El tiempo libre por lo tanto es una parte específica del tiempo de la sociedad.

La problemática del tiempo libre ha sido abordada por muchos autores cuyas concepciones varían en función de una situación y formación histórica determinada y respondiendo a una realidad socio - política muy definida. Resultaría difícil, por lo tanto, adoptar una definición valida universalmente.

Una gran cantidad de especialistas abordan la problemática a partir de un enfoque cronológico, donde surge la oposición entre tiempo de actividades y el tiempo extralaboral. Este enfoque tomaría el sentido de " libre de".

En lo general el tiempo humano se puede dividir en tiempo relacionado directamente con la producción (tiempo de producción) y un tiempo no relacionado directamente con la producción (tiempo de reproducción). Se sostiene la unidad de estos tiempos, puesto que se desarrolla el hecho de que el uso, forma y contenido de las actividades del tiempo libre, están determinadas por la forma en como se participe en el proceso de producción.

La dimensión del tiempo de la reproducción en general, está en relación directa con el grado de desarrollo de las fuerzas productivas que aumenta el tiempo libre, como parte que es el tiempo de reproducción y esto es cierto, pero sólo en general en abstracto.

Para llegar a la esencia del tiempo libre es necesario analizar las actividades de estos tiempos, especialmente las características de obligatoriedad y necesidad de ellas.

A simple vistas las actividades del tiempo de producción presenta un alto grado de obligación y necesidad que va decreciendo en las actividades del tiempo de reproducción que son denominadas utilitarias (comer, dormir, asearse, etc.) y que todavía tiene un grado de obligatoria ejecución pero una cierta flexibilidad oportunidad, duración y forma de esa ejecución.

Pero dentro de ese tiempo extra laboral (reproducción) hay un sector de actividades de reproducción que por el bajo grado de obligatoriedad y por la amplia gama de ellas permite al individuo optar por una u otra actividad según su interés, las cuales se encuentran condicionadas socialmente aunque se expresan individualmente.

Se debe enfatizar que las actividades antes mencionadas, actividades recreativas pueden escogerse libremente y pueden también no seleccionarse, no realizarse, porque aunque se sobreentienda que estas son absolutamente necesarias en la vida del hombre esta necesidad es de otro genero, por lo que la sociedad debe contribuir a condicionar los intereses en las esferas de las actividades del tiempo libre.

A la interrelación existente entre las actividades recreativas, la posibilidad de opción de estas y la disponibilidad de un tiempo para su realización dadas como una unidad es lo que denominamos genéricamente Recreación. Pero el tiempo disponible socialmente determinado para la realización de actividades recreativas, no es tiempo de recreación, no es tiempo libre, sino cuando se dan ciertas condiciones socioeconómicas que permitan satisfacer en un nivel básico, las necesidades humanas vitales que corresponde a la sociedad específica. Sobre esta base se encuentra sustentado el principio de opcionabilidad, de la libre selección de las actividades del tiempo libre.

E1 tiempo de la Recreación y el tiempo libre, más que la existencia de un tiempo cronológico, de un tiempo en horas y minutos, es un problema de la existencia de condiciones socioeconómicas que permita la realización o no, a la vez que utilizar y disfrutar ese tiempo sus actividades recreativas. Es obvio, que los millones desempleados y subempleados que existen en muchos países no poseen tiempo libre, es una burla decirles que lo tienen.

El concepto de tiempo libre ha sido durante un buen tiempo objeto de numerosas discusiones y debates entre economistas, sociólogos y psicólogos. Su definición plantea numerosas interrogantes que todavía hoy en día no están totalmente solucionadas por lo que al abordar este concepto existe un axioma que opera como punto de partida metodológico en el estudio del tiempo libre como fenómeno social: se considera que la cultura de la sociedad en general y del hombre en particular ( cultura en sentido antropológico) tiene dos fuentes, el trabajo, que es la fuente primitiva y fundamental, y la actividades de tiempo libre. A su vez, en términos de categorías socioeconómicas, trabajo y actividades de tiempo libre constituyen un binomio inseparable.

Por esto sería importante destacar que toda concepción del tiempo libre debiera contemplar además del aspecto cronológico el sentido y la significación que este posee o puede llegar a tener para el hombre. Esto representa, abordar el tema incluyendo la posición conceptual de "libre para".

De esta manera, se plantea algo más que el "tiempo por el tiempo"; es el "tiempo por el hombre", en el que pueda satisfacer no solamente sus necesidades biofisiológicas y domesticas, sino además, aquellas que lo definen como un ser biosicosocial, cargado de espiritualidad. Por tanto es necesario detenerse, en la atención del mundo interno del hombre, en el intento de aproximación a sus conflictos individuales y colectivos a través de una de las más genuinas formas de expresión humana: la capacidad creativa.

1. 3 el tiempo libre en la sociedad actual

 

La revolución científico técnica y sus consecuencias en el orden social, producen modificaciones sustanciales en el ritmo de vida del hombre contemporáneo. Los avances de la tecnología, implican un singular progreso en las sociedad actual, observándose también importantes transformaciones en la actitud del hombre frente al trabajo y la vida en general la manufactura sucumbe ante la producción masiva, se facilitan los procesos de comunicación a distancia, se masifica los gustos a partir de unos medios de comunicación omnipotentes, produciéndose un proceso ( de forma general) en que la creatividad individual queda subordinada a esquemas rutinarios y aparece un tiempo libre que en su relación conceptual y contenido guarda muy poca relación con el tiempo de trabajo.

Paralelamente a los cambios en el orden social, surgen corrientes filosóficas que abordan la temática del tiempo libre. Entre ellas la liberalista, que entiende al tiempo libre como versión opuesta al tiempo atado o sujeto (tiempo de trabajo). Por lo tanto, se ocupa de la significación de tiempo "libre de", sin contemplar la de " libre para". Por esto, no resulta apropiado concebir un tiempo libre opuesto al trabajo, sino diferenciarlo del trabajo alienante que no da lugar a la autoexpresión del hombre.

Ahora bien, en la sociedad contemporánea un gran porcentaje de la población laboral ejerce actividades productivas dentro de patrones rutinarios. Esta actitud se repite también en el tiempo extralaboral, de no producción. El tiempo libre ha sido disociado y prescripto, ha perdido su sentido totalizador y creativo; que el hombre lo posea no implica en sí la responsabilidad de disfrutarlo. A tantas horas de trabajo, se le oponen tantas horas de entretenimientos, pasatiempos, actividades con horarios rígidos, que en una gran mayoría ido perdiendo su finalidad cultural y social, ahogando todo ímpetu vital siendo este fenómeno conocido como un proceso de heterocondicionamiento.

Aceptar esta situación sin plantear alternativas adecuadas, conduce a la alineación progresiva del hombre. Se puede observar dificultad de encarar un cambio hacia otras posibilidades de disfrute de la vida Nos referimos hacia posiciones de autocondiconamiento.

Intentaremos abordar este planteo, desde dos aspectos fundamentales:

- Desde lo psicológico: El individuo tiene sus actividades pautadas o rutinarias dentro de una ocupación que le quita posibilidades de plantearse un tiempo para sí, cae también la mayoría de las veces, en actividades pautadas y rutinarias en su tiempo libre, lo que permite defensivamente negar sentimientos de angustia y soledad generados por ciertos conflictos personales; sentimientos que de lo contrario, emergerían ocasionando perturbaciones y malestar en la conducta manifiesta del individuo. Pero la negación no significa la resolución del conflicto, ya que éste permanece en forma latente, sino que es una manera defensiva que no permite el pleno desarrollo y bienestar del sujeto.

-Desde lo social: Esta angustia puede ser producida por una sociedad que tiende a la despersonalización y a la rigidez en la relación interhumana. El hombre es fijado en una actitud pasiva, de simple espectador y no de un participante creativo y crítico con su realidad. El tiempo extralaboral y de descanso es llenado por una variedad de actividades compulsivas que no le permiten el reencuentro consigo mismo y con los otros.

existe una interacción reciproca entre lo psicológico y lo social. Es decir, una sociedad que no favorece la relación del hombre con los otros, que no permite el pleno desarrollo de sus potencialidades, que no da lugar al pleno esplendor de la creación. etc., puede ser generadora de conflictos internos del individuo y estos una vez instalados, dificulta su plena inserción social. Este camino puede ser recorrido a la inversa, desde lo social a lo individual.

los intentos que se aborden para promover un cambio de actitud en el hombre, en los grupos que este integra, producirá modificaciones en la comunidad, que una vez alcanzadas, permitirán que el individuo se pueda desarrollar plenamente, en instancias más creativas, con una mayor capacidad de gestión, de autocondicionamiento.

Es importante y necesario promover la reflexión y propender a una toma de conciencia que permita acceder ( y disfrutar ) de un mayor grado de libertad de elección consciente. No solamente en lo individual sino también en los grupos que conforman nuestra comunidad, todo esto para el aprovechamiento adecuado de el tiempo libre.

2. OCIO

El ocio es el tiempo libre no utilizado para el trabajo. Se trata de distinguir entre trabajo y ocio.

Derivado del Latín Otium, que corresponde al significado de descanso y guarda relación con el entretenimiento, la distracción del espíritu. Entendido desde la época griega como momento de reflexión, encuentro consigo mismo, espacio para la creación, el fluir de ideas, el reposo material. El ocio como un momento espiritual, un estado del alma.

Juan Camilo Rodríguez G. , cita a Joffre Dumazedier, quien define el ocio como, esencialmente una forma de ser, un estado, un experiencia profunda que puede llegar a percibir el ser humano en el ejercicio libre de sus actividades. Entendiendo por actividades no sólo lo activo, en el estricto sentido de la palabra, sino también lo pasivo, porque en el ocio no puede existir tal diferencia. Según esto el ocio es la negación del tiempo. Negación experimentada como la abolición de la presión temporal al ejecutar cualquier actividad. de la libertad y la comprensión de la existencia humana.

Desde el punto de vista histórico, el ocio se ha asociado con el estilo de vida de la aristocracia, mientras que el resto de la población no podía disfrutar de él porque tenía que trabajar para subsistir. De hecho, y según el protestantismo, el objeto de la vida es glorificar a Dios por medio del trabajo. Paradójicamente, el crecimiento económico se ha explicado en parte como resultado de una mayor aceptación del protestantismo, y hoy es justamente en estos países donde la gente dispone de más tiempo libre para el ocio al ser más ricos y tener mayores ingresos.

En la realidad social, sin embargo, oportunidades de ocio y recreación han pasado a formar parte de la vida en todas las sociedades. Han variado de acuerdo con las condiciones climáticas y la naturaleza circundante, y han ido progresando a medida que se han producido mejoras tecnológicas y se ha logrado un mayor control sobre el medio ambiente. Realmente todos tienen momentos de ocio, momentos de reflexión, espacios para repensar, momentos que simplemente llegan, que no tienen espacios, ni horas, ni tiempos predeterminados. El llamado entonces, es a redimensionar no solamente el término, sino lo que este conlleva, a no dejarse poseer por la velocidad que imponen actividades como el trabajo, la familia, la educación... el tener que hacer, "la obligación"; procurar en cambio el acrecentar los momentos de ocio en pequeños y ancianos y recuperarlos e incentivarlos para el joven y el adulto.

El ocio, según parece, no es una pérdida de tiempo sino una actividad recreativa. De igual manera, el trabajo ya no se define tan sólo como una actividad, sino como una modificación del mundo físico y mental a través de

un esfuerzo, y sólo se considera como trabajo si no constituye un motivo de recreación para la persona. En última instancia, la diferencia entre trabajo y ocio radica en el significado que demos al concepto de recreación.

La pérdida de tiempo, tal y como Marx y De Tocqueville señalaron desde puntos de vista muy diferentes, es típicamente un fenómeno colectivo que surge como consecuencia de fallos del mercado. Ciclos de prosperidad y recesión, o fluctuaciones de la actividad económica de veinte años o más, pueden hundir o fomentar la prosperidad de una comunidad. La productividad está ligada a la especialización en la división del trabajo, pero, de igual manera, expone a la zona o región especializada a las vicisitudes de las fluctuaciones en la oferta y la demanda. Así, por ejemplo, Europa parece estar padeciendo una alta tasa de desempleo al final del siglo XX, debido no sólo a estos factores, sino también al desajuste entre las demandas del mercado de trabajo y las aptitudes de los trabajadores. Como resultado, se produce una desocupación forzosa allí donde la meta de la innovación para reducir las necesidades de trabajo ha sido ofrecer más ocio.

De cualquier manera, la tendencia actual se aventura por menos trabajo y más ocio o tiempo libre. Las horas de trabajo, diarias, semanales, anuales, así como vitales (a lo largo de toda la vida), se han visto paulatinamente reducidas, en especial para los hombres y, en particular, para los menos cualificados. La edad tradicional de jubilación de 65 años se anticipa e iguala con frecuencia entre los sexos, mientras que la esperanza de vida es mayor por lo que el mundo del ocio nos atrae cada vez más. Como consecuencia, surgen multitud de programas de construcción de estadios, complejos deportivos, centros de ocio y ciudades universitarias; el ocio se ha convertido en una industria gigantesca que, paradójicamente, ocupa a un número creciente de personal laboral. La televisión se acerca a niveles de saturación y el turismo o los viajes al extranjero se han generalizado. Distinciones tradicionales de sexo y edad pierden progresivamente su sentido en este contexto. La gente puede divertirse en oficinas y fábricas, del mismo modo que con el trabajo realizado desde su propia vivienda.

Sin embargo se debe el analizar el esquema de las 3 ocho: 8 horas de trabajo, 8 de sueño y 8 de descanso. Puesto que tristemente es imposible no con la realidad de que en este uso del tiempo, muchas de las actividades cotidianas extralaborales giran usualmente en torno al trabajo propio o del círculo familiar ( lo que hace quitar del de supuesto descanso para efectuar desplazamientos al lugar de trabajo o de estudio, el arreglo y aseo personal), la alimentación, la atención de compromisos familiares y sociales. Así mismo ha habido también una reestructuración generalizada de la división del trabajo en las sociedades industriales avanzadas. Las mujeres han entrado en el mercado de trabajo de forma masiva, empleadas tanto a tiempo parcial como a tiempo completo. Hace 50 años, las mujeres con niños pequeños estaban virtualmente confinadas en la economía doméstica. Hoy la mayoría de las mujeres trabaja fuera de casa y, por lo tanto, su tiempo para el ocio ha disminuido. De igual manera, los niños emplean más tiempo en el proceso educativo, permanecen en él hasta una edad más avanzada, juegan menos y se emplean en un trabajo remunerado con menor frecuencia.

Claro esta que adicionalmente existe el ocio casual y el ocio serio. Mirar para el techo es ocio, casual y del bueno (cuando no debería estar trabajando...). Aprender técnicas de pintura al óleo puede ser una excelente opción de ocio serio (a no ser que esto sea trabajo).

3. RECREACION

La recreación siempre ha estado sellada por la bifurcación de la sugestión de libertad en su goce y el direccionamiento implícito en la oferta institucional de alternativas para su disfrute.

En el programa recreativo, su practica generalmente es de carácter lúdico y sistemático, acciones continuadas con un sentido placentero, claro esta, en

que es el nivel de la simple vivencia individual el elemento más determinante está derivado del pensamiento ético de quien la disfruta, quien en su nivel de valores, gustos y preferencias determina que es conveniente o no para entrar en ese estadio de satisfacción que le brinda. Para algunos un casino, jugar monedas en la calle, puede ser una recreación positiva; para otros es censurable. Para algunos pintar, ir a un concierto callejero, detenerse a mirar un mimo en la calle es una recreación positiva; para otros es aburrido y lo más lejano posible de la recreación.

No obstante, la recreación tiene una significación educativa y no únicamente de entretenimiento, por cuanto proyecta generar modelos de conducta concientes y autónomos ante el tiempo; así mismo la recreación nace de la grupalidad como unidad de trabajo ( en contra de la tendencia individualista) sosteniendo el desarrollo de valores, tales como la solidaridad, la colaboración, etc.

En un programa recreativo los elementos que intervienen en la vivencia recreativa, a saber la actividad, el tiempo y el espacio deben ser tenidos en cuenta como piezas claves de el desenvolvimiento de esta.

3.1 La actividad Recreativa

Se considera que para que una actividad sea recreativa debe caracterizarse por que la participación concebida es voluntaria, placentera, libre de obligaciones externas. La integración debe ser basada en el compromiso, no en la indiferencia En consecuencia nadie puede obligar a alguien a recrearse.. Igualmente se debe especificar las clases de actividades voluntarias y placenteras que son recreativas, puesto que para algunos su trabajo es voluntario y placentero.

Desde una posición ideal, el proceso de recreación se caracteriza por operar con toda la realidad como contenido, enfatizando aquellos aspectos poco estimulados o no considerados por el sistema educativo formal o por la realidad social y cultural. Básicamente se trata de intervenciones intencionales que propenden a que los recreandos superen la expectación, por ejemplo la generada por los medios masivos de comunicación que estimulan el

sedentarismo y la dependencia. Se procura entonces, a través de acciones lúdicas y placenteras proveer condiciones para alcanzar el protagonismo y la participación activa y comprometida por parte de los participantes, en síntesis, la autonomía.

La propuesta fundamental entiende que las actividades son medios para alcanzar los fines. Por ende, lo que define la selección de esas acciones no es tanto el grado de diversión que proveen como el grado en que facilitan el logro de los objetivos educativos. Esta posición en recreación se enfrenta a la más conocida y comercializada que consiste en procurar el mayor placer en forma inmediata y pasajera entendiendo la tarea del recreólogo como aquel que “divierte aburridos” sin más intención que “pasar el tiempo”.

3.2 El tiempo de recreación

Un gran problema es la presunción que solo por fuera de la actividad cotidiana es que uno puede recrearse, y obviamente el tiempo de recreación sería el que queda después de cumplir con las obligaciones cotidianas. Ello es que lo que ha llevado a hacer sinónimo de recreación el tiempo libre. Sin embargo, la recreación no se refiere a esto, compete simplemente sobre acciones a lo largo de un tiempo determinado más que de situaciones aisladas o casuales, sin que este espacio sea necesariamente el que queda de las actividades cotidianas extralaborales, puesto que también puede ubicarse en el momento de trabajo.

3.3 El espacio recreativo.

La recreación como proceso, suele tener lugar  en estructuras específicas que desarrollan instituciones públicas, empresas u ONG- tales como colonias, campamentos, viajes de egresados, actividades turísticas, etc.

Sin embargo, el carácter recreativo del espacio se lo dará el carácter de la vivencia. Por esto es importante generar opciones que faciliten el tránsito del espacio físico al espacio lúdico, el transito del espacio al lugar.

Es decir un simple espacio físico, que está ahí, omnipresente, como una calle o un parque, puede convertirse en un espacio vital o en un espacio lúdico, puede transformarse en lugar de recreación, lo cual seria ideal en el campo cultural, lograr esa metamorfosis de espacio publico a espacio lúdico..

4. TIEMPO LUDICO

4.1 el juego

El juego es una actividad que se realiza en un tiempo y un espacio, está determinado por reglas, trazadas de antemano por los jugadores, creando así el campo de juego el cual es determinado por unas características específicas, una de ellas, la fundamental, la más importante, el como sí, la cual conduce a la representación. En el juego se funde la realidad con la virtualidad, la realidad con la fantasía.

Actividad que ha acompañado al hombre durante su proceso histórico y evolutivo, fundamental e inherente en el desarrollo del individuo, ha atravesado la cultura, el crecimiento de las comunidades y, por tanto, ha tenido un seguimiento histórico y un desarrollo teórico a través de diversas áreas. No es el juego una actividad exclusiva de los niños, ha sido parte del desarrollo cultural, del mito, de propuestas pedagógicas, de estudios psicológicos y, es parte fundamental en las expresiones del arte. Es por ello que tanto antropólogos, como sociólogos, psicólogos, pedagogos y filósofos se han ocupado de su estudio y han reflexionado acerca de él.

Es el caso del antropólogo Johan Huizinga, quien a través de su teoría de que el Homo Ludens (el hombre que juega), crea un puente entre el Homo Faber (el hombre que fabrica), y el Homo Sapiens (el hombre que piensa), y trata de buscar los orígenes del juego y de la cultura al cuestionarse, si el juego surge en la cultura o si por el contrario la cultura surge de la actividad de juego "la cultura brota del juego - como juego- y allí se desarrolla" ; además, amplía la actividad de juego, no como exclusiva del ser humano, sino que también la considera parte de la vida animal.

También expresa Huizinga, su concepción de juego y en el desarrollo de su teoría presenta algunas de sus características, como son: la socialización, libertad, la inutilidad, la regla e incluye la del como sí que hace referencia a que el juego, no es la vida corriente, es un espacio y un tiempo que se crean de antemano por un acuerdo de grupo y en el cual se realiza una representación y posteriormente plantea: El juego es una de las actividades humanas más comunes y uno de los hábitos más extendidos; aún cuando parezca paradójico, jugar es una de las cosas más serias que hay.

el filósofo y psicopedagogo, león zuleta r. , considera que el juego está en las entrañas del hombre, de la cultura y que es tan vasto su campo, que encierra la mayoría de las actividades y realizaciones del ser.

  • El campo de la actitud lúdica

  • Del Latín ludere, del Griego Lúdicra, que significa juego; no referenciado únicamente como actividad, sino como actitud ante la vida, que propone movimiento, inquietud, jugueteo, hacia los proyectos que se emprenden; es una forma de ser, de percibir el mundo, y conlleva a una dinámica particular de relacionarse con el entorno. La actitud lúdica va unida al hacer, al pensar y al sentir, está ligada a rasgos de la personalidad como son: el carácter y el temperamento; hace parte del carisma del individuo y está íntimamente relacionada con el liderazgo.

    La lúdica no está sujeta a reglas, puesto que su característica fundamental, es romper con ellas, no hace pactos con la norma, ni con las costumbres, mucho

    menos con los hábitos; quien posee una actitud lúdica suele fracturar esquemas y sus acciones conducen a la consecución de la libertad y la autonomía, que no pueden llegar a entenderse como libertinaje o anarquismo. Entonces encontramos la lúdica ligada al proponer, recrear, imaginar, a la exploración, a la reconstrucción, a la trasgresión; siempre acompañada de la búsqueda del placer, del disfrute, del goce y se evidencia cuando se emprenden actividades, acciones, proyectos que implican riesgo, azar, vértigo, sorpresa.

    El término "lúdico" ha sido empleado en sentido predominantemente descriptivo cuando se ha usado en relación con el examen de la función que tiene el juego en la vida humana y aun en muchos seres orgánicos. El impulso lúdico ha sido examinado estética, psíquica, biológica y culturalmente...

    Lo lúdico, al contrario del juego ( materialidad fenoménica) es un modo de ser. En una combinatoria entre deseo y ley, necesidad y azar, se cuela en lo cotidiano fundando un orden diferente. Implica una ruptura, un despegue de la realidad, una inclusión de lo imposible - posible en el tratamiento de la misma, un asomarse al vacío, a la aventura y en especial una disposición permanente para el cambio.

    es importante resaltar que tal vez no se encuentre un sujeto que active su actitud lúdica permanentemente, como tampoco aquel que no la contemple dentro de su forma de actuar; pero esta hace parte del comportamiento del hombre sólo que unos sujetos se potencian más a vivenciarla que otros, sólo que unos gustan más de sus riesgos y aventuras, que otros que prefieren la fijeza y "seguridad".

    No se trata pues, de mantener la ruptura entre lo útil y lo inútil, no podemos caer en la trampa de que en el proceso intelectual y el desempeño laboral no puede haber lúdica. No, la lúdica también acompaña al pensamiento, al concepto, a la razón, a la lógica; ya que es necesario transformar el pensamiento, movilizar los conceptos, buscar otras lógicas dentro de la lógica misma. Es necesario atreverse, proponer, romper para volver a construir.

    Ahora bien, si la actitud lúdica no realiza aleaciones con la regla, con la norma, tampoco lo hace con el orden; ya que el cumplimiento de reglas establece un orden, dando como resultado la organización, la tranquilidad; entendida ésta, no como paz interior, sino como sedante, algo que adormece... ya que la calma aparente, la quietud, conllevan a la certeza, que le brinda al sujeto la seguridad y desde ella se evade la turbulencia, la tempestad, el remolino que todo lo mueve y trastoca, y provoca el surgimiento del riesgo, el vértigo, el azar.

    El tiempo lúdico tiene características semejantes al tiempo sagrado, es el tiempo de la "fiesta", reversible y recuperable. La primera de ellas consiste en sostener un contrato (consigo mismo y/o con otros), cuyo efecto es poner la realidad cotidiana entre paréntesis. Este proceso es producto de un mecanismo psíquico que todos hemos creado que nos permite jugar, crear y también vivir. Para jugar, escribir, leer, ser espectador comprometido de un suceso de aventura, intriga, amor o espanto, necesitamos alojar una creencia que produce en un solo movimiento, una articulación entre un espacio de deseo, ilusión - donde sufrimos, reímos, nos enojamos, amamos - y otro espacio, donde se mantiene el saber sobre la realidad cotidiana.

    Una actitud lúdica propone el extravío, abandonarse a las actividades inútiles, a la revaloración de "el precio de las cosas sin precio" como las denomina Jean Duvignaud. Tratar de justificar esta forma de vida en el individuo, su concepción del mundo, no solamente puede estar ligada al desarrollo de la sociedad actual; sino que también puede tener explicación desde una mirada antropológica.

    A partir de la lúdica debemos considerar la forma de convertir nuestra vida acostumbrada en cotidiana y no se trata de la tarea ardua de crear una nueva vida, se trata de recrear la que se tiene.

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    · Huizinga, J. (1972). Homo Ludens. Ed. Alianza. Madrid.

    · Jitrik, N. (1988). Protocolos del Seminario "Prácticas discursivas". Maestría de Análisis del discurso. Fac. de Filosofía y Letras. UBA.

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    CONCLUSIONES

    • En el tiempo libre el hombre hace uso de su libertad y autonomía; en él, podría decidir qué hacer y realiza actividades no impuestas, que no estuvieran sometidas, ni restringidas. Desafortunadamente para la sociedad es un tiempo que debe utilizar el sujeto para reponerse física y mentalmente.

    • Desde esta posición la recreación será el proceso educativo, de carácter grupal, placentero y voluntario que tiene lugar en el tiempo no obligatorio de las personas, independientemente de su edad. Básicamente opera con toda la realidad como contenido, enfatizando aquellos aspectos poco estimulados o no considerados por el sistema educativo formal o por la realidad social y cultural. 

    • El ocio, el tiempo ludico, tiempo libre y recreacion son fundamentales en la integridad y desarrollo del ser humano, y para el mejoramiento de nuestra sociedad