Observación de las actividades escolares

Psicopegagogía. Educación. Tipos de observación. Técnicas de observación. Instrumentos de observación. Calidad de los instrumentos

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TEMA 4: OBSERVACIÓN DE LAS ACTIVIDADES ESCOLARES

1. La observación como técnica

2. Tipos de observación

3. Metodología y técnica de la observación contextualizada

4. Otros instrumentos de observación.

5. Construcción de instrumentos.

6. Calidad de los instrumentos.

7. Valoración de los resultados.

8. Bibliografía

TEMA 4: OBSERVACIÓN DE LAS ACTIVIDADES ESCOLARES

  • La observación como técnica

  • Cualquier persona sabe, por ejemplo, que es bueno cepillarse los dientes después de las comidas, sin embargo, otra cosa es hacer. En nuestro caso, nos interesa observar si lo hace. En la observación directa de las conductas para apreciar si se dan o no y cómo se dan, es interesante incluir características como su frecuencia, perfección, rapidez, lugar, tiempo, intensidad, etc.

    La observación es imprescindible para determinados tipos de sujetos, como aquellos que no saben expresarse o no tienen capacidad para verbalizar sus sentimientos, ideas o preferencias; en tales casos, al igual que cuando se teme una distorsión interesada de la información que pueden ofrecer, explicable por la deseabilidad, entre otros factores, se debe acudir a la observación.

    (Ver transparencia: Ventajas e inconvenientes)

    La característica principal de la observación como técnica de recogida de datos es la naturalidad. Sin embargo, la presencia del observador puede dar lugar a la alteración de la conducta por parte del sujeto al sentirse observado. Este hecho ha llevado a diversos intentos de solución que van desde:

    • el acostumbramiento a la presencia del observador, con lo que se espera que la conducta vuelva a ser natural

    • técnicas de registro de conductas por medios técnicos, como el vídeo o el audio, si la presencia física del observador, como participante o no, lleva aparejado el riesgo de la alteración de la conducta tal como se produce naturalmente. El registro sin conocimiento del observado puede plantear problemas éticos.

    Para que la observación no se quede en un simple ver u oír, hace falta conocimiento teórico previo y tener las ideas que orientan y guían la observación para probar algo, ya sea una hipótesis científica, ya la existencia de un rasgo en un alumno, ya la causa de un fracaso reiterado.

    Es preciso que la observación sea realizada de forma sistemática y no casual.

    (Ver transparencia: Requisitos)

    2. Tipos de observación

    En cuanto al tipo de observación podemos distinguir entre la observación participativa y la no participativa. La observación participativa nos puede interesar cuando queremos ver la capacidad del niño para admitir ayuda, cómo se organiza a partir de nuestras sugerencias, captar su percepción sobre cómo hay que hacer un trabajo determinado, etc. Se realiza en situaciones de juego y a la hora de realizar ejercicios. Se emplea, sobre todo, en las etapas de Educación Infantil, ciclo inicial de Primaria y Educación especial.

    En cuanto al momento de la observación podemos distinguir entre observación inicial y de seguimiento. La observaciones de seguimiento la realizamos cuando queremos ver como sigue un alumno después de un periodo de ayuda a través de un programa.

    3. Metodología y técnica de la observación contextualizada

    Los aspectos que podemos evaluar a través de la observación son el funcionamiento del grupo-clase y/o un alumno en concreto.

    (Ver transparencia: actividad general del grupo-clase y actividad del alumno que observamos)

    En el momento de preparar una sesión de observación deberíamos tener en cuenta los siguientes pasos:

    Datos previos

    Es interesante recoger información previa del profesor. La información se puede limitar a la hoja de derivación o bien puede ser una entrevista con éste.

    La información recibida determinará el momento y la hora, en relación a la actividad de clase. Si es posible, es útil tener datos previos sobre la actividad que los alumnos realizarán a la hora de la observación

    Contexto

    Es necesario recoger el número de alumnos en el aula y el número de alumnos que observamos, así como su posición en el aula.

    Señalar el día hora y actividad que los alumnos hacen y hacían antes de iniciar la actual.

    Técnica de la observación

    Pedimos a los profesores que nos presente a los alumnos

    Nos sentamos en un lugar cercano al niño o niños que vamos a observar

    La transcripción de la observación tiene una forma narrativa e intenta recoger las situaciones tal como se producen

    Cuando se anoten los datos sobre las actividades de clase, se deberá constatar el tipo de material, así como las intervenciones del maestro y la respuesta del grupo-clase y de los niños observados

    Es interesante ir introduciendo datos sobre el ambiente en general de toda la clase, tanto en lo que atañe a los hábitos propios de trabajo como a la problemática observada.

    Una vez finalizada la observación de clase, es importante hacer un comentario global con el maestro (no de valoración).

    Una vez realizado el análisis, es importante quedar con el profesor para comentar y discutir aspectos concretos de la conclusiones y orientaciones.

    4. Otros instrumentos de observación.

    Básicamente tres son los instrumentos de observación para la recogida de datos: la Ficha anecdótica, la lista de control y la escala de estimación.

  • La ficha anecdótica es una cartulina en la que se registra la conducta que se considera relevante y pertinente en el momento en que se produce, procurando ser lo más objetivos posibles, para ello, se reservan los comentarios personales y la interpretación del observador (que podrían quedar registrados en el reverso de la cartulina).

  • Lista de control: Se registra si se da o no determinada conducta y el momento, duración y/o frecuencia de la misma. Se pueden construir listas de control sobre objetivos de comportamiento (ej.: relaciones humanas), hábitos (ej.: de estudio), destrezas (ej.: necesarias para preparar y realizar un experimento).

  • Escala de estimación: Es un listado de comportamientos que además indica la intensidad, duración y frecuencia, e incluso sobre ciertas circunstancias del contexto. Puede ser una escala numérica, o que indique el grado con palabras (nunca, pocas veces, a veces, casi siempre, siempre). También existen escalas descriptivas en las que cada rango es una descripción de conducta.

  • Ej.: Tendencia a la crítica: Aparenta no critica, pero excita a los demás. Indiferente, no se preocupa ni analiza las cosas de los demás. Critica poco y, cuando le parece necesario, critica adrede demasiadas cosas. Mordaz y negativo en muchas ocasiones.

  • Observación de procesos: Es útil para detectar las causas de determinados comportamientos. Ej.: alumno de tercero de Bachillerato que fracasa. Al observar su forma de estudio se aprecia que cada cuarto de hora ha cambiado varias veces de tarea. Este comportamiento, ya es causa suficiente, además de otras que puedan existir, para el fracaso escolar.

  • 5. Construcción de instrumentos.

    El requisito para elaborar los anectodarios es el de tener la capacidad para redactar las anécdotas.

    Las listas de control y las escalas exigen conocimiento del constructo teórico de los aspectos que se quieren observar si se desea que tanto la lista o la escala tenga un rigor científico. A veces la elaboración de listas y escalas es un proceso largo. Cuanto más indirecta sea la medida más rigor científico es preciso tener para construirla y seleccionar las conductas a observar.

    En el caso de las escalas, hay que decidir el número de rangos o intervalos de la escala. Suele oscilar entre 3 y 7, siendo 5 el número más común de rangos. Los rangos pueden referirse a la duración, cantidad o intensidad de la conducta.

    Los riesgos que hay a la hora de contestar las escalas, y que pueden sesgar la información, son los efectos de halo, y de tendencia central, además del efecto de arrastre de conductas recientes más o menos llamativas.

    Tanto la escala, como sobre todo la lista, puede ser utilizada por profesores para observar procesos como ver si el alumno realiza todas las operaciones en el orden adecuado en el laboratorio con seguridad o indecisión, etc. La observación de estos aspectos puede ayudar al profesor para mejorar su práctica al ver en qué puntos de la secuencia fallan más sus alumnos.

    6. Calidad de los instrumentos.

    Los profesores deberían plantearse como meta a lograr la validación de los instrumentos construidos, o analizar y valorar los datos que ofrezcan sobre sus características técnicas de otros instrumentos ya elaborados.

    La validez de contenido se comprobaría viendo si en la lista o escala elaboradas se incluyen todas las manifestaciones relevantes de la realidad a observar. También se contribuye a lograr esa validez de contenido mediante la elaboración en equipo de listas y escalas y la lectura de textos sobre el tema a observar.

    Las técnicas estadísticas de correlación nos pueden ofrecer índices empíricos de concordancia entre la prueba elaborada y otro procedimiento diferente, que permitan mantener o desechar ciertos instrumentos.

    También se puede solicitar el juicio cualificado de un experto para validar el instrumento.

    Además de la Validez hay que tener en cuenta la fiabilidad. La fiabilidad se refiere a la congruencia de resultados obtenidos por varios observadores sobre los mismos alumnos y conductas. También se puede hallar la fiabilidad como estabilidad, mediante la repetición de la cumplimentación de la escala o lista.

    7. Valoración de los resultados.

    A parte de los problemas de la observación ya comentados, se han de tener otras dificultades adicionales. Una recogida de datos asistemática puede tener como consecuencia el olvido-recuerdo diferencial o selectivo, o que la información recogida se vea influida por los prejuicios de la manera de pensar el observador-observado y las valoraciones previas de determinados aspectos pueden relegarse o destacarse. De ahí la exigencia de la prudencia en cualquier interpretación, sobre todo con conductas que no se hayan revelado como estables o consistentes.

    8. Bibliografía.

    PÉREZ JUSTE, R. Y GARCÍA RAMOS, J.M. (1989): Diagnóstico, evaluación y toma de decisiones.

    BASSEDAS, E. Y otros (1991): Intervención educativa y diagnóstico psicopedagógico. Barcelona: Piados.