Modernismo. Generación del 98 y del 27. Poesía de los 50. Novela experimental. Buero Vallejo

Literatura española contemporánea. Machado. Valle Inclán. Juan Ramón Jiménez. Realismo social. Blas de Otero. Eduardo Mendoza. La Fundación

  • Enviado por: Skarabajo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 16 páginas

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1. Modernismo y Generación del 98

Aunque había múltiples características comunes entre estas dos corrientes, sus componentes mantuvieron siempre un duro enfrentamiento. Los noventayochistas denominaban, casi siempre en modo peyorativo, a los modernistas como aquellos que se negaban a analizar el mundo que les rodeaba y se escudaban en la estética para abstenerse de la crítica, mientras que los nuevos escritores acusaban a la generación anterior de anticuados y pesimistas.

No obstante, son muchas las características que unen a estos dos grupos:

  • Común insatisfacción con el racionalismo, el utilitarismo y la impersonalidad de la civilización burguesa.

  • Afán de originalidad rayana en la extravagancia.

  • Vuelta al pasado o la Grecia clásica con el deseo de encontrar la verdad en lo imperecedero, rechazando la historia.

  • Concepción de Castilla como “alma” de España, a pesar del auge de los nacionalismos.

  • Decadentismo, complacencia en lo mortecino y ruinoso, como un síntoma más del “mal del siglo”: hastío vital, escepticismo, pesimismo, melancolía, abulia...

  • A menudo los protagonistas de las novelas tratan de evitar el sufrimiento absteniéndose de actuar y refugiándose en la mera contemplación.

  • Erotismo, desde la alusión delicada al sexo hasta lo francamente obsceno.

  • Atracción por lo marginal y lo exótico, en especial por Asia.

  • Cosmopolitismo: gusto por los viajes. París como Meca.

  • Panteísmo, identificación de Dios y naturaleza. Doctrinas esotéricas.

  • Esteticismo, culto supremo a la belleza.

  • El modernismo, nacido como antiburgués acaba siendo asimilado y convertido, paradójicamente en el arte de la burguesía.

2. La novela de la Generación del 98

La prosa de esta etapa supuso una brusca ruptura con las tradicionales novelas realistas, dando cabida a lo ensayístico, lo aforístico, la descripción, el lirismo intimista y también a la narración propiamente dicha.

En general puede decirse que estilísticamente el Realismo decimonónico va dejando paso a una prosa impresionista, en la que lo característico es la sugerencia, la imprecisión, la vaguedad simbolista, la pincelada rápida que evoca lo escrito así como la tendencia a lo inconcluso.

EL objetivo primordial no es reflejar objetivamente la realidad, sino que ésta suele aparecer diluida como un trasfondo de las experiencias subjetivas o de los problemas de conciencia.

Se produce una gran diversidad de estilos en la que los temas son comunes, casi obsesivos: voluntarismo frente a la abulia, pasión frente a inteligencia, problemas de personalidad, críticas sociales...

Con todo, la crisis de la novela realista no conduce a un modelo de novela narrativo, sino a una diversidad de experimentos narrativos, impugnadores unos y continuadores otros de la tradición relista-naturalista.

Los autores más importantes son:

  • José Martínez Ruiz, Azorín. Sus obras más importantes son La voluntad, Antonio Azorín, Las confesiones de un pequeño filósofo, Los pueblos y Castilla.

  • Vicente Blasco Ibáñez. Novelas de ambiente como Cañas y barro, novelas de intención social como La horda y La bodega.

  • Miguel de Unamuno. Amor y pedagogía, Niebla, La tía Tula y San Manuel Bueno, mártir.

  • Pío Baroja. Camino de perfección, la trilogía de La lucha por la vida, El árbol de la ciencia, Zalacaín el aventurero, Memorias de un hombre de acción y sus memorias, publicadas bajo el epígrafe Desde la última vuelta del camino.

3. Pío Baroja

La obra de Baroja estuvo siempre profundamente influida por los grandes filósofos de la época, de ellos tomó ideas que se convertirían en el eje de sus novelas. Así, de Kant deduce que las maravillas descritas por los filósofos son pura ilusión o que los postulados de la religión son indemostrables. De Nietzsche le atrae la idea del hombre fuerte, que actúa por encima de las convenciones morales.

Sin embargo, es Schopenhauer el que marca el pensamiento de Baroja con su concepción de la vida como algo doloroso y cruel. Por tanto para Baroja la vida carece de sentido y está sometida al mero azar. Esto conduce a la aspiración barojiana de la ataraxia, a la abstención de actuar, pues toda acción es dañina y más aun en los seres sensibles. De hecho, en la obra barojiana existe un enfrentamiento entre vida y pensamiento, pues los seres que más piensan son los que más sufren.

Así pues, el rasgo esencial del pensamiento de Baroja es su pesimismo existencial, su desconfianza en el hombre y en el futuro. Sin embargo, bajo esa capa de nihilismo existe una cierta raíz romántica, que se observa en la aparición de personajes positivos en sus novelas.

Baroja critica el modernismo por ser un movimiento excesivamente rebuscado y defiende al escritor que improvisa y que sabe utilizar toda clase de registros. Por ello, en sus novelas predomina el tono conversacional, que las dota de mayor naturalidad.

La intención primordial de Baroja es entretener al lector, por lo que busca una acción ininterrumpida, los rápidos cambios de escenario o las escenas dialogadas. El hilo narrativo discurre sin trabas y con escasas vueltas atrás en el tiempo.

Su obra tiene grandes dosis de tradición folletinesca, así los crímenes, la aventura y los ambientes sombríos son recurrentes en todas sus novelas.

Estilísticamente, su prosa es decididamente antirretórica: párrafos cortos, grases breves, léxico común... Así mismo, en sus novelas se mezclan episodios humorísticos con pasajes de alta intensidad lírica, sobre todo en las descripciones paisajísticas, a las que dota de intensa subjetividad.

Las obras más importantes de su primera etapa son Camino de perfección, la trilogía de La lucha por la vida y El árbol de la ciencia. En su segunda etapa abundan las novelas de aventuras como Zalacaín el aventurero, Las inquietudes de Shanti Andía o Memorias de un hombre de acción, así como su proyecto más ambicioso, la recreación de La guerra carlista. A su última etapa corresponden sus Memorias, que suponen un valioso testimonio de la época que le tocó vivir.

4. El Árbol de la Ciencia

Es esta la novela que mejor define el pensamiento de Baroja en lo que respecta tanto a la vida española como a la existencia en general.

En ella se plasman las enseñanzas adquiridas de Schopenhauer, según el cual la vida es un camino tortuoso y lleno de sufrimientos. Este precepto pretende evadirse mediante la absoluta abstención de realizar cualquier actividad, ya que toda supone un dolor. Por ello, el personaje, Andrés Hurtado se refugia en la ataraxia, en la contemplación, para evitar sufrir.

Es a través de esta contemplación como Baroja nos presenta la realidad bajo su propio prisma. Ve a la sociedad española como una sociedad retrasada y hundida por los errores del pasado y a la que no ve salida si no es a partir de una regeneración radical. Considera que la mentalidad española esta enferma, que se niega a luchar contra la miseria que le rodea y que es ante todo conformista, lo que indigna profundamente a Hurtado, que siente de manera muy sensible el dolor y la miseria ajena.

Sin embargo, opina que esta miseria es intrínseca a la propia existencia y que la lucha contra ella no serviría de nada. De esta manera se produce una contradicción entre la ira que le provoca la observación y la ausencia de acción.

No obstante, se adivina en Hurtado un personaje romántico, que cree que la vida puede llegar a ser mejor y que encuentra en el amor un refugio íntimo en el que desarrollar una existencia aislada de la sociedad.

5. Antonio Machado

La obra poética de Machado podría dividirse en tres etapas marcadas por la publicación de sus obras más características.

  • Soledades

Publicado en 1903, se sitúa en pleno apogeo modernista, y esto se nota en la mayoría de los 42 poemas que componen el libro. Predomina el tono melancólico y la anécdota argumental es nula, centrándose en los temas característicos: el amor, el paso del tiempo, la soledad, la infancia perdida, los sueños...

Es muy característico el empleo de símbolos, cuyos significados son muy diversos y varían de un texto a otro e incluso en el mismo texto.

En 1907 se publica la reedición del libro con el título Soledades. Galerías. Otros poemas. En esta nueva edición se eliminan los poemas más modernistas y se incrementa la línea intimista, dando paso a nuevos símbolos como el de las galerías del alma, que pretenden reflejar el interior de la conciencia. Es notable la sensación general de angustia y de premonición de la muerte. El paisaje es muy característico, la realidad exterior queda impregnada del sentimiento del poeta.

  • Campos de Castilla

En este libro se observan cambios fundamentales, como la atenuación del subjetivismo y la introspección para dar paso a una mayor importancia de la descripción exterior.

Si bien en Soledades el paisaje suponía un marco para los sentimientos del poeta, en este libro es tratado desde un punto de vista más objetivo. El intimismo pasa a abrirse a los demás. Así, rompe con la denominada “mazmorra simbolista” y comienza el enfrentamiento entre esta corriente y la que, capitaneada por Juan Ramón Jiménez, pretendía romper con el Modernismo mediante la poesía pura.

Los temas son muy variados. Abundan las descripciones paisajísticas y de las gentes, mientras que en otros se dedica a contrastar el glorioso pasado de esas tierras con su andrajoso presente desde una óptica regeneracionista.

Tras la muerte de Leonor, Machado recuerda las tierras castellanas desde Baeza con una mayor melancolía, lirismo y emotividad. También a la época de Baeza corresponden los poemas en los que critica la España tradicionalista, religiosa y conservadora desde una ideología plenamente liberal a través de los cuadros de paisaje y tipos andaluces.

Así mismo, surge una nueva poesía, la poesía sentenciosa de tipo filosófico que integra la serie Proverbios y cantares. Aquí, envuelta en un halo de humor e ironía, se hallan las más hondas preocupaciones del poeta: el conocimiento, la verdad, Dios, el sueño y la realidad...

Acaba el libro una pequeña sección denominada Elogios, dedicados a Unamuno, Darío, Juan Ramón Jiménez, Azorín...

  • Última Obra

Al parecer, Machado no encontró la plena satisfacción en la descripción paisajística, ya que concebía el paisaje como marco de las acciones humanas.

En Nuevas canciones, Machado incluye nuevos proverbios en los que manifiesta abiertamente su disgusto con la nueva lírica intelectual y propone una nueva poética de futuro, que presenta mediante escritores apócrifos.

Parte de los poemas de estos apócrifos, acompañadas de textos en prosa, se añaden a las Poesías completas. Gracias a estos personajes, Machado consigue un distanciamiento que le ayuda a presentar sus ideas con humor, ironía y escepticismo.

Todos ellos defienden postulados que el propio Machado considera justos, mientras que Juan de Mairena recela de la superstición de lo selecto, Jorge Meneses defiende las ideas democráticas y liberales del poeta.

En Poética enfrenta abiertamente su concepción poética a la de los vanguardistas, defendiendo que el poeta ha de captar el fluir temporal al mismo tiempo que da cuenta de la esencia permanente de las cosas. De este modo, temporalidad y esencialidad se convierten en los pilares básicos del concepto poético de Machado.

A esta última época corresponden las Canciones a Guiomar, poemas de amor cantados a Pilar Valderrama, y Poesías de la Guerra, donde muestra su compromiso cívico y político.

6. Valle-Inclán

Si bien la obra de Valle es variada en todos los géneros, destacó especialmente como gran narrador y excelente dramaturgo. Su obra se divide en:

  • Etapa Decadentista

En esta época las obras de Valle-Inclán se encuentran plenamente enmarcadas en la corriente modernista. Sus comienzos fueron como escritor de numerosos cuentos, que agrupa según su carácter amoroso o de misterio. Estos cuentos sirven de base para las obras mayores, que en esta época son las cuatro Sonatas (1902-1905), o Memorias del Marqués de Bradomín y Flor de Santidad.

Sonata de otoño desarrolla en Galicia las peripecias de un Bradomín que añora sus épocas de don Juan, pero que aún es capaz de seducir a las mujeres. Sonata de estío muestra en México la ardiente pasión del protagonista por una joven criolla. Sonata de primavera relata las juveniles aventuras del Marqués en Italia. Sonata de invierno, ambientada en Navarra carlista es el retrato del viejo y derrotado Bradomín.

El protagonista de estas novelas es un dandy aristocrático típico de fin de siglo, aventurero, exquisito y provocador. Se desarrolla en un ambiente de misterio y leyenda, que exalta un mundo decadente y refinado a veces subvertido por el humor.

En Flor de Santidad aparece la Galicia milenaria, una sociedad rural que conserva un modo de vida arcaico, muy alejada del mundo moderno que el autor vive entre la bohemia madrileña.

  • Etapa Primitivista

En apenas cinco años, Valle escribe las dos primeras obras de Comedias bárbaras y la trilogía de La guerra carlista. En ellas aparece una corriente común en el Modernismo, el primitivismo. La violencia, la crueldad, las pasiones desbordadas así como el mundo de las leyendas, los mitos, las supersticiones son rasgos comunes. El estilo aristocratizante de la etapa anterior da paso a un estilo bronco y desgarrado.

En Águila de Blasón y Romance de lobos se refleja a través de la historia de Juan de Montenegro, la relación patriarcal entre los campesinos y el señor feudal bárbaro y lujurioso. Con cierta visión utópica, los campesinos se unen para derrotar a los hijos del hidalgo y acabar con su opresión.

En La guerra carlista se relejan episodios reales mezclados con ficticios. En el carlismo encuentra Valle un sentimiento antiburgués y el encanto romántico de las causas perdidas.

  • Etapa del Distanciamiento Artificioso

Durante la segunda década del siglo, Valle se dedicó primordialmente a las obras teatrales en verso, pero muy alejadas del teatro poético modernista de la época y que suponían una serie de experimentos dramáticos.

En la mayoría de estas obras, Valle busca inspiración temática y formal en la tradición clásica, pero se aleja de personajes y situaciones, convirtiendo a los protagonistas en estereotipos en manos de un autor que los deforma grotescamente.

  • Etapa de los esperpentos

En 1920 Valle publica Farsa italiana de la enamorada del rey, Farsa y licencia de la Reina Castiza, Divinas Palabras y Luces de bohemia.

En las dos farsas, los personajes son marionetas grotescas, con lo que todo vestigio modernista es liquidado y la España de la época es caricaturizada al extremo.

En Divinas palabras se retoma el mundo misterioso y primitivo de la Galicia ancestral, pero desde una óptica alejada de los cantares de gesta y centrada en mostrar las miserias de una sociedad rural sórdida, dominada por la acaricia y le lujuria en el que un pueblo harapiento es sometido mediante un latín que ni siquiera entiende.

Aquí se pretenden mostrar los rasgos más desagradables de los personajes y del ambiente, llenándose de deformes y tarados.

Pero es sin duda Luces de bohemia la obra maestra de Valle, en la que la estética del esperpento es llevada hasta la culminación.

Más tarde publicó otras obras como Los cuernos de don Friolera o La hija del capitán, que hacía expresa referencia a la dictadura de Primo y fue secuestrada.

Sin embargo, su obra no se limitó al teatro y publicó novelas de importancia tan relevante como El ruedo ibérico y Tirano Banderas. Esta última es peculiar tanto en su ingrediente esperpéntico como en su ambientación americana, que le sirve para realizar una durísima sátira de las dictaduras en Hispanoamérica.

El ruedo ibérico era el título genérico de una serie de nueve novelas históricas que se desarrollarían desde el reinado isabelino hasta la España de la Restauración.

7. Luces de Bohemia

Los esperpentos encierran ante todo una honda disconformidad y una áspera crítica. Con Luces de bohemia, Valle pone sus espejos deformantes ante los más variados aspectos de la realidad española.

Aparte de algunas alusiones al pasado imperial, se hace referencia a las colonias americanas, a la Semana Trágica, a la revolución rusa y a los violentos acontecimientos posteriores a 1917 llegando así al tiempo mismo en que se escribe la obra.

Se recogen multitud de críticas a políticos de diverso talante, e incluso contra el rey Alfonso XIII. Se critica profundamente la corrupción y el mal gobierno y se fustiga al capitalismo y al conformismo burgués. Se presenta, en contraste, el hambre y las miserias del pueblo, sin idealizarlo, sino mostrando su cara más desagradable.

Del mismo modo, existe una durísima crítica a la represión policial, a la religiosidad tradicional y a las figuras e instituciones literarias.

En suma, todo ello nos lleva a la conclusión de Valle de que “España es una deformación grotesca de la civilización europea.

El esperpento supone un nuevo impulso creativo del mismo orden de las nivolas o las greguerías, que dan buena cuenta del esfuerzo innovador de la época.

Se caracteriza por la deformación de la realidad, en muchos casos en un tono de agria parodia. Así mismo, la degradación de los personajes se manifiesta, entre otras cosas, por los frecuentes rasgos de animalización, cosificación o muñequización. Es fundamental el empleo de contrastes, especialmente entre lo doloroso y lo grotesco. No menos característico es el tipo de humor: mordacidad, risa agria, que es una forma de ataque demoledora. En cuanto al lenguaje, posee gran riqueza y una enorme variedad de registros, como el habla cursi, el lenguaje caló o los giros castizos. Del mismo modo ha de destacarse el arte de las acotaciones, que dota a la obra de un tono cercano a la novela.

8. Juan Ramón JIMÉNEZ

  • Época Sensitiva

Esta etapa llegaría hasta 1915 y en ella se muestra y una adscripción neorromántica que sitúa claramente la poesía de su autor en la órbita del Modernismo intimista y simbolista: atmósfera quejumbrosa, sentimientos melancólicos, inevitabilidad del paso del tiempo, presencia de la muerte...

A esta etapa pertenecen Arias tristes, Laberinto y Estío.

  • Época Intelectual

Se inicia con un libro capital de la lírica contemporánea: Diario de un poeta recién casado (1917). Este libro abre la poesía española a las innovaciones vanguardistas con su verso libre, poemas en prosa, enumeraciones caóticas, palabras y frases en inglés, uso del collage. Así pues, el Diario supone una nueva concepción poética en el sentido más profundo, que conduce a una poesía esencial, poesía pura o desnuda. El cielo y, sobre todo, el omnipresente mar, representan la Naturaleza concebida ya en forma panteísta. Ambos sugieren las ideas de unidad, armonía, orden cósmico... La Estación total, publicada posteriormente en Buenos Aires, supone la progresiva maduración de la índole metafísica de su poesía.

  • Época Suficiente o verdadera

Esta etapa comprende toda su producción en los años del exilio. En realidad, La estación total podría ser considerada dentro de esta etapa, ya que su posterior obra es una profundización en los rasgos metafísicos de ésta.

En En el otro costado se recrean los conceptos claves del último Juan Ramón: La unidad profunda de todo, la visión panteísta de la realidad, la conciencia del poeta como Dios, etc... mediante una serie de recuerdos y evocaciones.

En Dios deseado y deseante se llega a la posesión de esa conciencia que definitivamente se identifica con Dios, un dios alejado del concepto cristiano, creado por el poeta y que se identifica con la Naturaleza y con la Belleza.

9. Generación del 27

La obra de los autores adscritos a la Generación del 27 es muy heterogénea en su conjunto. Sin embargo, puede percibirse en roda ella una pretensión de fusión de tradición y renovación.

Desde la misma concepción del grupo generacional alrededor del aniversario de la muerte de Góngora hay múltiples rasgos que definen esta defensa de la tradición. La defensa de Góngora como maestro les lleva a la imposición en sus versos de esquemas de antaño como sonetos y décimas e incluso hay quien se ve influido por el Romancero viejo. No obstante, en paralelo a estas tendencias y favorecidas por el alto nivel cultural de todos los poetas y su conocimiento de las lenguas extranjeras, entran en la poesía esquemas puramente surrealistas y composiciones de verso libre.

De la misma manera, los temas de la poesía pasan desde el folklore andaluz que presenta una Andalucía de personajes míticos, hasta los versos que hablan de la desolación del mundo, con claros elementos futuristas como las bombas atómicas, la electricidad, etc...

La misma concepción de la poesía sufre un cambio radical, ya que son los postulados de Ortega y Gasset y su deshumanización del arte y el concepto de poesía pura de Juan Ramón Jiménez los que dominan la intención de estos poetas.

Así pues, en resumen podría decirse que, si bien los poetas del 27 estuvieron profundamente influidos por la poesía clásica, su mentalidad abierta hacia las vanguardias supuso la introducción de nuevas métricas, temas y pretensiones poéticas.

10. Federico García Lorca

El primer Lorca tiene una marcada herencia de la literatura romántica y modernista, así como las composiciones populistas. Así es en Libro de poemas. Los temas van a ser recurrentes en toda su obra: la muerte, la desolación, el amor...

Posteriormente publica el Poema del cante jondo, Suites y Canciones, cuyos títulos demuestran su profunda relación con la música. Para esta musicalidad, Lorca utiliza versos muy cortos, de rima libre o asonantada, pero con marcado ritmo. En los tres libros se habla de la desolación amorosa en un contexto de gravedad y misticismo.

Pero el total reconocimiento popular le llegó con Romancero Gitano, que le llevó a ser encasillado como poeta excesivamente populista. Sin embargo, en este libro mas allá de lo puramente folklórico, se adivina la angustia vital del poeta, que se ve universalizada a través de unos personajes como los gitanos, históricamente marginados. Es un universo místico, donde lo tradicional da paso a lo global. En este libro aparecen multitud de símbolos que carecen de un sentido unívoco y que dependen del contexto en el que están utilizados. Los temas son en su totalidad de un marcado carácter trágico y versan en torno a l amor, la muerte, la pasión y el destino.

Tras esta época, Lorca viaja a los Estados Unidos gracias a una beca. En estos momentos, el mundo vivía sacudido por una profunda crisis económica que unida a la crisis personal del poeta dieron lugar a Poeta en Nueva York. Es esta una obra donde la sensibilidad del poeta está a flor de piel y en la que se dedican unas implacables críticas a la sociedad capitalista, la insolidaridad y la deshumanización.

Aquí Lorca deja a un lado el folklore y el mundo de los gitanos y se identifica, en vez de con seres míticos, con los más débiles y desamparados.

Durante todo el libro se deja bien clara la influencia superrealista, pero alejada de la escritura automática y bien anclada a un armazón lógico, bien narrativo o bien alrededor de una imagen, que en esta obra son, si cabe, de una mayor importancia.

A partir de los años 30, Lorca se dedica preferentemente al teatro, pero escribe composiciones tan interesantes como El diván del Tamarit, influido por la literatura árabe y Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, una elegía donde combina tradición popular y culta.

11. Novela de los años 50:

El realismo Social

A partir de los años 50, y conforme avanzaba el tiempo, comenzaron a aparecer en España novelas que se alejaban del carácter triunfalista o de la simple evasión de la posguerra.

Aquí aparece la miseria de la sociedad española y su falta de libertades con un marcado signo de literatura realista.

La aparición de esta generación de escritores realistas no es producto del azar, puesto que en estos momentos es cuando alcanza la madurez una generación que no vivió la guerra pero si que ha sufrido sus consecuencias y que no entienden el carácter totalitario del régimen español.

La posibilidad de que esta oposición se organizase que gracias a que el régimen, en su reciente política aperturista, necesitaba reducir su carácter represivo.

La literatura española cumple así el carácter testimonial que en otros países desempeña la prensa.

Suelen señalarse los años entre 1954 y 1962 como los de mayor auge de la novela social, comenzando con la publicación de las primeras obras de Aldecoa y Goytisolo entre otros y terminando con la publicación de Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos, que induce a los novelistas a buscar nuevas formas expresivas.

Se señalan dos corrientes distintas: el objetivismo y el realismo crítico.

El objetivismo

Tiene como referentes la narrativa norteamericana y francesa. Sus rasgos son:

  • El narrador desaparece, limitando sus funciones a la mera descripción de las actuaciones de los personajes y deja a un lado los juicios de valor. Son los lectores los que han de sacar sus propias conclusiones.

  • Predominio del diálogo, por lo que el lenguaje ha de reflejar en detalle el registro lingüístico propio de cada personaje, de modo que sea descrito por sus hechos externos y no por la descripción de su sicología.

  • Condensación espacial y temporal. La acción se desarrolla en un escenario apenas alterable y en espacios cortos de tiempo.

  • Los personajes encarnan los problemas de un grupo social concreto.

  • Linealidad narrativa. Se mantiene el orden temporal y no hay una gran trama sino un conjunto de pequeñas anécdotas.

El realismo crítico

Comparte con el objetivismo algunos rasgos como la condensación espacio-temporal y la desaparición del narrador. De hecho, esta ausencia de narrador se debe a que simplemente reflejando la realidad, sin emitir juicios, se esquiva la censura del régimen, dejando que los hechos hablen por sí mismos. Así, el PCE distribuyó la consigna de escribir novelas que detallasen la vida del proletariado urbano o rural.

Así, los personajes de estas novelas son en su mayor parte obreros explotados, campesinos sufridos y burgueses frívolos y egoístas.

Los temas de esta novela son variados pero tienen un denominador común, la sociedad española de la época. Son frecuentes los libros de viajes que pretenden dar cuenta de la verdadera realidad del país, distorsionada por la imagen triunfalista del régimen. Aunque la Guerra Civil no es un tema de primer orden, subyace en todas las narraciones.

Los autores más importantes del objetivismo son Rafael Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa y Carmen Martín Gaite.

Los autores más representativos del realismo crítico son los hermanos Goytisolo y Juan Marsé entre otros.

12. Poesía de los 50

Durante los años 50 continúan su labor los poetas españoles de posguerra. Sigue siendo característica de la lírica su gran diversidad. No obstante, también predomina el realismo social.

La poesía se caracteriza por la utilización de un lenguaje llano y simple que pone por delante el contenido de las obras a su formalidad. Tiene cierto carácter narrativo y en ocasiones deriva hacia un deliberado prosaísmo. Se toma la poesía como una herramienta que ayude al destinatario a tomar conciencia de la realidad social.

Se dirige la poesía a la inmensa mayoría, en contraposición a lo que Juan Ramón Jiménez definió como inmensa minoría culta. Se revaloriza la lírica de Machado. Aunque la crítica está en ocasiones velada por motivo de la censura.

Los poetas más importantes, aparte de Blas de Otero, son Gabriel Celaya (Las cartas boca arriba) y José Hierro (Tierra sin nosotros).

A esta corriente se pueden añadir sin dificultad los nombres de poetas que publican en los años 60, pero cuya inspiración está profundamente ligada a la Generación del 50, formando conjuntamente una denominada Generación de posguerra. Entre estos autores se encuentran Ángel González, José Agustín Goytisolo y Jesús López Pacheco.

13. Blas de Otero

La vida de Blas de Otero se vio marcada por una búsqueda de la verdad espiritual que le llevó desde las posiciones del bando nacional hasta la integración en el bloque republicano, donde encontró su ideal en el compromiso político, en vistas de la decepción religiosa que sufrió.

La poesía de Blas de Otero podría definirse como la síntesis de la poesía española publicada a partir de la Guerra Civil española, con una etapa de poesía arraigada, otra de poesía social y una última etapa en la que busca nuevos moldes expresivos.

Poesía Arraigada

En esta poesía, Blas de Otero publica poesías en diversas revistas y realiza multitud de recitales. A pesar de la dispersión de su obra, se forja una sólida fama como poeta. Los temas giran en torno al amor y la religión, y se observan influencias de Juan Ramón Jiménez, los poetas modernistas y San Juan de la Cruz. A esta etapa pertenece el cuadernillo Cántico espiritual.

Poesía Desarraigada

Tras la crisis sufrida por el poeta a finales de los 40, volvieron a aparecer publicados sus poemas, pero su tono era ahora completamente distinto. Era una poesía áspera y desgarradora en la que los protagonistas son el autor y el Dios del Antiguo Testamento que representa la Ley y el Poder. El poeta utiliza el código religioso, en el que fue educado, para representar todos los poderes opresores encarnados en Dios, que calla frente a los gritos de súplica del poeta.

Las composiciones, aunque existen versos libres, son más próximas a las formas clásicas, y en especial al soneto. Un soneto con bruscas rupturas rítmicas y un lenguaje brusco y violento en el que abundan múltiples imágenes religiosas y alusiones a la Biblia. Los poemas constan de un diálogo que al final se resuelve en ironía o reproche.

A esta época pertenecen Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia.

Poesía Social

Con la publicación de Pido la paz y la palabra se observa la superación de la crisis existencial, marginando su crisis individual frente a la preocupación por la sociedad española contemporánea y el anhelo de un futuro de convivencia en paz.

Durante toda la época, el autor pretende demostrar que la ética y la estética no son antagónicas y que pueden estar integradas en una misma obra.

La preocupación por la censura del momento obliga al poeta a dejar de lado la ambigüedad del lenguaje, lo que no ha de confundirse con un lenguaje fácil, ya que éste está plenamente depurado y contiene gran cantidad de elementos expresivos.

En su siguiente libro, En castellano, Otero extrema esta simplificación retórica y refuerza la contundencia del mensaje político.

Formalmente, en estos dos libros predominan el verso libre y la preferencia por los versos cortos, que adquieren ritmo a través de repeticiones tanto fónicas como sintácticas. Se observan elementos vanguardistas y referencias explícitas a otras obras y autores.

En Que trata de España, el poeta describe los lugares de España en los que ha pasado su vida. Este libro supone la asimilación de la lírica popular a partir de la poesía culta, con multitud de composiciones clásicas, sobre todo el soneto.

Obra Última

Blas de Otero comienza a escribir en Cuba una prosa de carácter autobiográfico en la que hace alusiones a su experiencia revolucionaria en la isla y a sus recuerdos españoles desde una acentuada nostalgia. Este libro acaba de escribirse en España y es publicado como Historias fingidas y verdaderas.

La poesía de esta época es una constante búsqueda de nuevos moldes expresivos, con una clara influencia superrealista. Los temas son el amor sensual y erótico y la conciencia de la llegada de la muerte y la destrucción física, que afronta con una serenidad y entereza muy alejadas del dramatismo de sus primeras obras.

14. La novela de los años 60 y 70: Renovación

Durante los años 60 comenzó a darse de lado la tendencia del realismo social para pasar a unas nuevas formas de expresión que reciben el nombre de literatura experimental e incluso de neovanguardismo. Sin embargo, este interés por la forma no dejará de lado el tema de la sociedad española. Este cambio estético viene dado por el contexto social de la época, en el que la sociedad española sufre un profundo cambio en todos los estratos de su vida.

La novela abandona su intención de arma política para empezar a indagar en la renovación formal, aunque en muchas de ellas el tema social sigue presente.

El comienzo de esta nueva etapa vino marcado por la publicación en 1962 de Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos. Los novelistas españoles están profundamente influidos por la literatura sudamericana y el conocimiento de los grandes novelistas del siglo XX (Kafka, Proust, Joyce, Faulkner...)

Estas novelas dan cuenta del profundo cambio de la sociedad tradicional española, que se transforma en una sociedad capitalista con todos los ingredientes del aumento de nivel de vida: turismo, emigración, conflictos sociales...

Los escritores critican la alineación del capitalismo y proponen una exploración de la propia conciencia. Esa búsqueda de identidad acaba por desembocar en la recreación en la creación artística. Esta corriente es la predominante aunque no la única y a ella se adhieren los viejos novelistas como Cela y Delibes.

Las principales características son:

  • La trama narrativa pierde importancia y se difumina.

  • El protagonista es el centro absoluto de la novela, aunque no está claramente definido y sus rasgos son amorfos y difuminados. Es el sostén de la novela a través del cual el autor expone sus pensamientos.

  • El espacio se comprime tanto que en ocasiones es tan borroso que no se percibe, sirviendo como marco.

  • Se produce un caos temporal, con continuos saltos atrás y anticipaciones.

  • La estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace no se respeta e incluso el desenlace está ausente en muchas ocasiones, dejándolo a juicio del lector.

  • Flexible empleo de las personas narrativas. Existe tanto un narrador omnisciente como un narrador objetivista. Existen también relatos en los que uno de los protagonistas es el narrador e incluso narraciones en segunda persona. Propone diferentes puntos de vista sobre una misma trama.

  • Se ha hablado de este tipo de novelas como antinovela, y en ellas es fácil encontrar un cuestionamiento de la propia esencia de la novela. Se habla entonces de metaliteratura, ya que la literatura es el tema de la novela.

  • Profunda renovación lingüística con uso por igual de frases largas y cortas, casi telegráficas y léxico rebuscado y vulgar.

  • Como elementos renovadores se encuentran la supresión de signos de puntuación, se exprime al máximo las posibilidades caligráficas como distintos tipos de letra, espacios en blanco...

Los autores más representativos de esta corriente son Luis Martín-Santos (Tiempo de silencio), Juan Marsé (Si te dicen que caí), Juan Benet (Volverás a Región) y Juan Goytisolo (Señas de identidad).

15. Antonio Buero Vallejo

El teatro de Buero ha ido adaptándose progresivamente a las tendencias marcadas en las letras españolas. Sin embargo hay factores recurrentes en su obra, como los personajes con limitaciones de tipo físico o mental y la utilización de elementos reales con carácter simbólico. Su obra podría dividirse en tres etapas fundamentales:

Teatro existencial

En esta época se inscribe su primera obra: Historia de una escalera, que marca la tendencia. Una tendencia de teatro realista y costumbrista, pero muy alejado de la comedia y el sainete dominantes por entonces y que, por el contrario, pretende mostrar el drama de unos personajes que se mueven entre la angustia y el anhelo de una vida mejor.

Teatro social

Aquí Buero utiliza el genero histórico para representar alegóricamente los problemas de la sociedad española del momento y al mismo tiempo eludir la censura del régimen. Así mismo, intenta encontrar en el pasado respuestas a los problemas actuales. En esta etapa, la escénica es concebida como un conjunto de pequeñas partes que dotan a la obra de un carácter de retablo.

Teatro Último

Aquí el autor insiste en temas anteriores, pero con la incorporación escénica de recursos que permiten al espectador percibir la realidad tal y como la perciben los protagonistas, como el ciego de Llegada de los dioses o el demente de La fundación.

16. Tema, Estructura y Técnicas de La Fundación

Tema

En la Fundación no se alude a un tema histórico ni político. El propio Buero estuvo en la cárcel como preso político al ser republicano. Sin embargo la intención de Buero no es hacer del teatro una plataforma para cambiar y revolucionar el mundo, como querían muchos escritores comprometidos, sino que Buero va de lo particular a lo universal.

         Podemos observar en la obra el deseo de superación, el ideal de libertad, pero donde también observamos el poder de la opresión.

Estructura

La obra esta dividida en dos partes y cada una en otras dos

         La primera parte esta dividida en dos escenas. La primera de ellas nos relata la presentación de los personajes y la descripción del lugar, y en la segunda Tomas va recobrando la cordura cuando se llevan al muerto.

La segunda parte también esta dividida en dos. La primera de ellas Tomas ve de nuevo la realidad cuando se llevan a Tulio, y en la segunda sucede el desenlace precipitado y trágico de la obra.

Técnicas

En la obra se observa la pretensión del último teatro de Buero por llevar al espectador la visión de los personajes a través de la escénica.

El escenario, que se limita a la celda, va evolucionando conforme la mentalidad de Tomás va aclarándose y así se percibe como va transformándose a los ojos de Tomás.

La utilización de la técnica de inmersión es esencial. Esta técnica, consistente en la desaparición de objetos del escenario en medio de una escena, consigue dar la impresión al espectador de que la habitación está cambiando hasta la celda.

La iluminación es algo determinante igualmente. Desde una iluminación clara que da una sensación de limpieza pasa progresivamente a unas luces grises que dan idea de la oscuridad de la cárcel.

17. La verdad sobre el caso Savolta

  • Estructura

La verdad sobre el caso Savolta se divide en dos partes de 5 y 10 capítulos respectivamente; A su vez, los capítulos se componen, salvo excepción, de varias secuencias, con lo que las unidades de la novela tradicional se combinan con las de la actual. Esta combinación se observa en la estructura interna.

Considerada en su conjunto, la novela recoge los recuerdos del protagonista, surgidos con ocasión de un pleito judicial muy posterior a los hechos recordados. A ello se añade los múltiples puntos que permanecen oscuros a veces hasta el final.

La estructura interna se divide en tres partes.

En la primera, los capítulos I-V, se recogen materiales heterogéneos que dan información sobre el hecho tratado, que se unen con dispersos retazos de la memoria del protagonista. Así mismo, existe un profundo desorden cronológico y una técnica caleidoscópica, que nos dan multitud de puntos de vista.

En los capítulos I-V de la segunda parte, se siguen alternando varias líneas narrativas y se conserva el desorden cronológico.

En los últimos cinco capítulos, la acción se desarrolla con máxima sencillez y en ellos se sacan a la luz los aspectos oscuros de las anteriores partes.

  • Procedimientos Técnicos

Uno de los puntos más importantes en cualquier obra es el punto de vista. En esta se alternan pasajes en primera y tercera persona, con una presencia casi inadvertida de un narrador omnisciente, ya que hay pasajes que no puede conoce el personaje.

Por otra parte, los materiales de tipo documental introducen otros puntos de vista, haciendo que los hechos estén iluminados desde diversos enfoques.

Son diversas las técnicas de narración. Domina la fragmentación de la historia, el montaje caleidoscópico y la presentación abrupta.

El retrato, si bien no es muy utilizado, es de gran calidad. Pero es en lo referente a los paisajes y ambientes cuando las descripciones son más detalladas.

El diálogo abunda en la novela, hay secuencias constituidas casi exclusivamente por conversaciones. Se alternan diálogos muy literaturizados con otros que fluyen con absoluta naturalidad.

  • Variedad de estilos

Los diversos materiales que integran la novela son la fuente de una gran variedad estilística, así pues, encontramos imitaciones del lenguaje judicial, del informe policial, del lenguaje periodístico. Así mismo, se parodia la torpeza expresiva y la literatura devota en las cartas.

Hay un especial desarrollo del pastiche de cierta retórica propia del discurso político, con expresión culta y arcaizante. Muchas páginas revelan el gusto del autor por un estilo decadentista.

Existe una gran variedad de registros que nos lleva desde el habla soez de los bajos fondos hasta el habla cursi. Así mismo, encontramos multitud de catalanismos.

El humor subyace en muchos de los aspectos citados, no sólo como cuestión de estilo, sino como enfoque, como actitud frente a los hechos.

También es destacable la presencia del lirismo, sobre todo en las alusiones del personaje a Teresa.

A través de esta variedad, el autor demuestra su dominio del lenguaje, ya que su agilidad y fluidez para pasar de unos niveles a otros es excepcional.

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