Mitología grecorromana

Mitos. Mitología griega y latina. Héroes. Dioses. Animales y seres mitológicos

  • Enviado por: Naty C.
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Asignatura de Filosofía

“Mitología Grecorromana”

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Fecha: 27 de marzo de 2003

MITOLOGIA GRECO-ROMANA

Las mitologías griega y romana personificaron en los dioses a todas las fuerzas de la naturaleza y también aquellos principios morales que consideraron fundamentales en su sociedad. Como dioses, estos seres eran invencibles e inmortales, pero eran veleidosos y presa de los mismos defectos de los seres humanos. Quizás por ello tendían a mezclarse con los hombres y engendrar con ellos divinidades menores, encargadas de regir algunos aspectos de la vida cotidiana.

La aparición de la mitología de otros pueblos ha planteado el interrogante sobre en qué momento del desarrollo humano se generaron estas historias. Asimismo, los parecidos entre unas y otras nos hablan de la migración de los pueblos primitivos y el intercambio de sus tradiciones.

El mundo mitológico

Se suele definir a la palabra “mito” diciendo que es todo relato de los tiempos fabulosos y heroicos. Pero la verdadera significación de este término, su definición más exacta y comprensible es: “fábula, cuento o narración fantástica en la cual uno o varios dioses, semidioses o héroes divinizados tienen un papel predominante.” De no intervenir personajes de un panteón religioso, en vez de mitos se trata ya de leyendas o de cuentos.

Los mitos son esencialmente populares y anónimos. Los poetas influyeron mucho en su formación y más aún en su evolución; es decir, adquieren no solamente vida y consistencia sino fijeza gracias a la forma poética. En cambio el papel de los sacerdotes en la creación de los mitos fue mínimo, por no decir nulo.

El conocimiento necesario

Es imposible conocer bien las grandes civilizaciones antiguas (sobre todo la Griega y Romana) tan importantes para Occidente, sin conocer sus mitologías. No menos imposible es leer provechosamente a sus grandes autores a menos de suspender mil veces la lectura para acudir en busca de informes sobre dioses y tradiciones, a un buen diccionario. Y si de la literatura pasamos a las demás artes, ¿a quien deberían más la pintura y escultura que a la mitología?

En lo esencial, la mitología romana es tributaria de la griega. No fue en el campo de la especulación mítica en el que destacaron los latinos. En realidad su único aporte fue reemplazar los nombres de las divinidades.


El origen de los dioses

Según el poeta griego Hesiodo (siglo VII A de C.), en su obra Teogonía: “Ante todo fue el Caos. Luego Gea (la Tierra), la del ancho seno, eterno e inquebrantable sostén de todas las cosas, y Eros, el más hermosos de los inmortales, que penetra con su dulce languidez a dioses y hombres, doma los corazones y triunfa de los consejos prudentes”.

Caos, Gea y Eros fueron, pues, los tres elementos primordiales. Pero no coexistentes, sino aparecidos en el orden en que se van mostrando.

Para Hesiodo, el Caos era el espacio abierto, el vacío, y Gea no era la tierra tal cual estaba cuando los griegos la contemplaban en tiempos del poeta, sino la materia terrestre en vías de formación, concebida como elemento primordial del cual iban a salir las razas divinas. Eros no era tampoco el amor humano personificado, puesto que aún no existían los hombres y ni siquiera los dioses, sino esa especie de fuerza misteriosa que empuja todo a combinarse, mezclarse y unirse para dar origen a la vida. Fuerza que sin producir nada por si misma, hace producir a todo cuanto toca. Y en primer lugar a Caos y Gea, que gracias a él empezarían la sucesión de sus generaciones.

En virtud de la acción de Eros, de Caos salieron Erebos y Nix. Es decir, la oscuridad primordial, las tinieblas, dividida en dos principios, uno macho y otro hembra. Estos principios, al unirse mediante la acción de Eros, darán nacimiento a “la luz” doble, asimismo, personificada en Aiter y Hemera. Aiter (el Eter) o la luz de las regiones superiores, y Hemera (el Día), luz de la atmósfera terrestre.

El origen divino

Una vez hecha la luz, Gea entra en acción, comenzando la serie de sus generaciones que se suceden en el orden siguiente: como con Caos, con el Vacío, no puede engendrar (pues los griegos jamás admitieron que de la nada saliese algo, por ser la “nada” la negación misma de todo elemento), empieza a concebir sola. Es decir, sin el concurso de un elemento macho.

Lo primero que engendra es a Urano, el Cielo personificado, que cubre que cubre la Tierra como elemento fecundante. En Hesiodo, como se ve, Urano es hijo de Gea, la Tierra, antes de ser su esposo.

Luego Urano concibió a las Montañas (la Tierra va formándose en el tiempo) y enseguida Postos, personificación masculina del elemento marino, del Mar. Es decir, que da origen al Cielo (Urano) y al Mar que el cielo cubre.

Unión de la Tierra y Urano

Luego de engendrar sin intervención de un principio macho, Gea se unió a su hijo Urano, transformándose así en la primitiva pareja inmortal.

El primer fruto de la unión de Gea y Urano son los seis Titanes: Océano, Ceo, Críos, Hiperión, Japeto y Cronos. Luego las seis Titánidas: Tía, Rea, Temis, Mnemosina, Febe y Tetis. Después, los Cíclopes: Argés (el Rayo), Steropes (el Relámpago) y Brontés (el Trueno), y tras ellos, los Hecatonquiros: Coto (El Furioso), Egeón (el Vigoroso) y Giges (el Membrudo).

Océano, el, primero de los Titanes es el dios de los ríos, imagen de la formación de las aguas en fuentes y manantiales que, en efecto son hijos del cielo (lluvias) y de la tierra (que las filtra y recoge). Era la personificación del agua que, según las concepciones griegas primitivas, rodeaba al mundo (le representaban como un río que corría alrededor del disco plano de la Tierra). Océano era el padre de todos los ríos que había engendrado con Tetis, en número de más de tres mil. Con Tetis tuvo, asimismo, otras tantas Oceánidas, divinidades menores del mar. Esta Tetis, su hermana con la que formó pareja, representa la potencia fecunda, femenina del mar.

Ceo, por su parte, uniéndose a su hermana Febe, engendró a Leto (que con Zeus tuvo a Apolo y a Artemisa), y a Asteria, amada también por Zeus, que por escapar al dios se transformó en codorniz (o en una tortuga según otras versiones) y se arrojó al mar. Una vez en el mar, se metamorfoseó en una isla, la isla Ortigia, errática hasta que acogió a Leto.

Con su hermana Tía, Hiperión engendró a Helios (el Sol), Selena (la Luna) y Eos (la Aurora).

Crios y Euribia (esta última hija de Océano y Gea) tuvieron a Astreos, a Pallas y a Persés. Astreo,s uniéndose a Eos, engendró a los Vientos (Céfiro, Bóreas, Euros y Notos), a Eosforos (la Estrella de la Mañana) y a los Astros. Pallas tuvo con Stix (el río de los infiernos), a Zelos, Niké, Cratos y Bía; es decir, al Ardor, la Victoria, el Poder y la Violencia.

Origen del hombre

Japeto, uniéndose con Clímene, una de las Oceánidas (otras leyendas dicen que con Asia, también Oceánida), tuvo cuatro hijos: Atlas, condenado por Zeus a sostener con sus espaldas la bóveda del Cielo; Menecio, hundido en el Tártaros por los rayos del Olimpo, a causa de su orgullo y de su brutalidad; Prometeo, que por haber engañado al Padre de los dioses y haber dado a los hombres el fuego, fue encadenado en el Cáucaso, donde un águila le devoraba el hígado, el cual se reformaba continuamente; y Epimeteo, causante de los males de la humanidad por haber aceptado a Pandora, la primera mujer, creada por Hefestos y Atenea, ayudados por los demás dioses. Epimeteo tenía encerrada en un ánfora a todos los males. Pandora, curiosa (los dioses, al fabricarla, la habían adornado de todas las gracias y seducciones, pero Hermes puso en su corazón la mentira, el engaño y la curiosidad), abrió el ánfora, y los males escaparon, no quedando en ella sino la esperanza, pues asustada Pandora se apresuró a cerrarla.

Epimeteo y Pandora tuvieron una hija, Pirra (la Roja), que unida con Deucalión, hijo de Prometeo y de Clímenes, fueron los verdaderos padres del género humano, pues cuando Zeus decidió enviar un diluvio para destruir a los hombres, a excepción de Deucalión y Pirra, éstos construyeron un arca, en la que se metieron y flotaron durante nueve días y nueve noches. Cesado el diluvio, y habiendo tocado tierra en los montes de Tesalia, Zeus les envió a Hermes, su mensajero, para que les preguntase qué deseaban. Deucalión dijo que quería tener compañeros. Entonces Zeus le dijo que él y Pirra tirasen piedras por encina de sus hombros. Así lo hicieron, naciendo hombres de las arrojadas por el primero y mujeres las lanzadas por la segunda.

Cronos, el último de los Titanes, el de los hábitos de consejos, uniéndose a Rea tras destronar a su padre, luego de haberle mutilado con la hoz, que para ello le dió Gea, engendró a los Olímpicos.

Temis, diosa de la Ley, fue luego Metis la Oceánida, la segunda esposa divina de Zeus, con el que engendró a las Horas, las Moiras (Parcas), a la Virgen Astrea, personificación de la Justicia; a las Ninfas del rio Eridanos, a las que Heracles preguntó cuál era el camino para ir al país de las Hespérides.

La mitología griega adoptada por los romanos

Por influencia del arte y la literatura griegos, estos doce grandes olímpicos fueron adoptados por los antiguos romanos.

La adopción de los dioses griegos no presentó dificultades a los romanos, ya que éstos no tenían divinidades con personalidad bien definida. El romano era un pueblo muy religioso, pero de poca imaginación, razón por la cual nunca habría podido crear a los Olímpicos, personajes que estaban perfectamente individualizados y vívidos. Sólo cuando los griegos penetraron en Italia (se les llamó helenos) se preocuparon de infundir a sus dioses belleza y poesía. Los dioses romanos eran seres indeterminados conocidos como los Númina, los Poderosos. Los Númina más venerados e importantes eran los dioses Lares y Penates. Los Lares eran espíritu de un antepasado y los Penates guardianes del hogar. Otros de los Númina eran Priepo, dios de la fertilidad y la fecundidad; Pales, guardián de los rebaños; Silvano, protector de labradores y leñadores; Jano, diosa de las empresas favorables.


Algunos dioses de la mitología grecorromana

I.- Zeus:

Es el equivalente griego del dios romano Júpiter. Es el dios supremo y es el primero de los dioses en poder y saber. Hijo de Cronos (Saturno) y Rea (Cibeles), está casado con la diosa Hera, aunque tuvo numerosos amoríos con mortales con las que tuvo también varios hijos. Es el dios de la justicia, del cielo luminoso, de las tormentas y del rayo. Su animal representativo es el águila y a él le está consagrado el roble. Júpiter tiene nueve satélites, y todos son mujeres menos uno: Ganímedes (copero de los dioses). Todos los satélites son los amantes de Zeus. Metis era la sobrina y primera esposa de Zeus, de cuyo matrimonio nació Atenea (nacida de la cabeza de su padre). Dánae es una de las mortales que estuvo con Júpiter; era hija de un rey. Las representaciones de Dánae siempre tiene que ver con algo de oro por “la lluvia dorada”. Júpiter, junto a Juno y a Minerva, forma la Tríada Capitolina.

Tanto los griegos como los romanos reconocen en Zeus al principal y mas grande de los dioses. Cuando subió al trono, desplazó para siempre y relegó a un segundo plano a los Titanes, que hasta entonces eran los soberanos supremos del universo. Lo mismo hizo con los Gigantes y Tifón, a quienes venció tras largas y sangrientas luchas.

Como Zeus era padre todopoderoso, rey de reyes, el más grande, mejor, majestuoso y supremo conductor de todas las cosas, todo le estaba permitido. Incluso, tenía poder no sólo sobre los hombres, sino también sobre los inmortales.

En su acelerado andar amoroso, Zeus se unió también a Mnemosine (la Memoria). Estuvo con ella durante nueve noches consecutivas, haciéndola madre de las nueve Musas. Con Eurineme tuvo a las tres Charites (tres Gracias): Eufrosine, la Alegre; Agaia, la Brillante; y Talía, la Floreciente. De los amores con Leto nacieron Apolo (dios del Sol y de la Luz) y Artemisa (Diana), diosa de la Luna.

Con Hera, su esposa legítima y hermana, Zeus tuvo a Ares (dios de la guerra) y a Hebe (la Juventud).

Era tan mujeriego este dios todopoderoso, que habitualmente despertaba las iras y los celos de Hera. Razón tenía, pues Zeus persiguió durante diecisiete generaciones a las mujeres de los mortales, entre ellas a su madre y sus hijas, utilizando en estas conquistas todo tipo de recursos. Para amar a Semele se transformó en cenizas, para Danae se convirtió en lluvia de oro, y muchas veces se metamorfoseaba, para sus propósitos amorosos, en toro, cisne, palomo, águila, hormiga, etc.

II.- Hera:

Es el equivalente griego de la diosa romana Juno. Casada con Zeus y muy celosa debido a los constantes amoríos de su marido, por ello persigue incesantemente tanto a las amantes de éste como a los hijos nacidos de estas aventuras. Es la diosa de la fidelidad y del amor matrimonial.. Juno también aparece simbolizado con un cuco, una granada, una paloma, el color blanco y un ganso. Juno también es la hermana de Júpiter.

De la unión Zeus-Hera nacieron Hefesto (Vulcano), Ares (Marte), Eileitiia (diosa de los partos) y Hebe (la Juventud)

La leyenda muestra a Hera como una mujer poderosa, fuerte y respetada por los demás dioses, que la consideraban la verdadera reina del Olimpo. Era orgullosa en su posición, celosa e implacable, aunque también tuvo sus aventuras extraconyugales. Se dice que Eurimedón, rey de los gigantes, la ultrajó siendo niña, naciendo así Prometeo. La mitología romana tenía una diosa de casi similares características, que se llemaba Juno. La influencia griega en la península itálica asimiló a ambas.

Esposa legítima de Zeus, es una de las divinidades más importantes en el Olimpo. Es la representación femenina del cielo. Hija de Cronos y Rea, a la vez esposa de Zeus es su hermana, que tuvo pronto disensiones con él. Es muy bella, tanto que compite para la posesión de la manzana de oro, en el juicio de París. Presidía todas las fases de la existencia femenina, pero era, ante todo, la diosa matrimonial y maternal. símbolo del amor conyugal y la fecundidad

III.- Poseidón:

Es el equivalente griego del dios romano Neptuno. Hermano de Zeus y casado con Anfítrite. Hijo de Cronos y Rea y hermano de Zeus. Es el dios del Mar. Habitaba en el fondo de los mares recorriendo sus dominios en un carro arrastrado por briosos corceles marinos, armado con su tridente, tradicional símbolo de su representación. Tiene muchos hijos y algunos de ellos son seres dañinos y monstruosos, como el célebre Tritón, mitad hombre mitad pez, cuyo atributo fue una resonante caracola; en el estrecho de Mesina habitaba Caribdis y Escila. La primera, hija de Poseidón y Gea, representaba un precipicio que engullía a las naves tres veces al día, y la otra, Escila fue transformada por Circe en un monstruo de seis cabezas espantosas, que emergían de las olas dispuestas a devorar a los navegantes. Disputó a Atenea la posesión del Ática; a Hera, el dominio de Argos; y a Helios, el del istmo de Corintos. Dios de todas las aguas, tuvo amoríos con las ninfas de las fuentes.

IV.- Atenea:

Es la equivalente griega de la diosa romana Minerva. El nacimiento de Atenea fue bastante forzado. Antes de nacer de Metis, mujer de Zeus (según algunos), los dioses le dijeron: “Tras la niña que vas a tener con Metis, vendrá un hijo que te destronará, al igual que tú hiciste con tu padre y éste con tu abuelo”. Asustado por esta advertencia, Zeus se tragó a Metis, convertida en mosca, antes de que diera a luz. En cierta ocasión, Zeus sintió un terrible dolor de cabeza. Pidió a su hijo Hefesto que le diera un hachazo en la frente para que se le quitase. De la feroz herida surgió una hermosa joven cubierta de una armadura: era Atenea (Minerva),es la diosa de las artes y los oficios, de la astucia, de la sabiduría y la guerra ordenada. Su animal consagrado es la lechuza. En su corazón tenía un medallón donde se reflejaba una medusa, era la magia de la coraza. “Catasterización”, esto quiere decir que cuando las personas se morían se convertían en constelación. El cuerno de la abundancia procede de la cabra y sirve para que todo lo que le pidas te lo dé. Minerva aparece como la diosa de los artesanos y estaba asociada en Grecia con Palas Atenea (Diosa de la Sabiduría). Palas Atenea es todo lo que tiene que ver con la guerra, pero del lado de la victoria militar, se une victoria con sabiduría. Minerva era una diosa virgen, la cual se mantiene pura.

Llamada también Palas con los dos nombres juntos, Palas Atenea, parecía presentar en su origen el resplandor que despiden las nubes, mas sus características eran múltiples. Lleva casco y escudo como Zeus (con los cuales nació).

Según “La Ilíada”, tomaba parte activa en las batallas. A su estatua, el Paladio, se atribuía el bienestar de las ciudades. Pero además, presidía la vida pacífica y las deliberaciones políticas en los lugares públicos. Eran de su incumbencia los objetos útiles que atañen a los oficios y, en especial, a los trabajos femeninos. Existió rivalidad entre Atenea y Poseidón para dar nombre a la ciudad de Atenas. Zeus decidió que sería preferido el que hiciera el mejor presente de la ciudad. Poseidón, de un golpe con el tridente, hizo brotar una fuente en la Acrópolis; y de la fuente salió agua del mar. Atenea clavó su lanza en el suelo y allí nació un olivo, y los dioses la declararon vencedora. Transformó a Aracné en araña para castigarla por haberla desafiado a tejer, dio al Ática el olivo y la higuera, y enseño a domar el caballo, creado por Poseidón. El centro de su culto era Atenas y le fue consagrada la lechuza, celebrándose en su honor grandes fiestas religiosas.

V.- Apolo:

Es el equivalente griego del dios romano Febo. Hijo de Zeus y la mortal Leto, y hermano gemelo de la diosa Artemisa, es el dios de la belleza masculina, de la profecía, de la luz y de las artes. Su elemento es la lira. El número mágico de Febo es el 7 ya que coincide con su nacimiento, con los cisnes, las cuerdas de la lira y con las consultas al oráculo. Febo significa : “que saca los secretos a la luz” y es lo contrario que Helios (Sol). Este dios fue sinónimo de virilidad y apostura. Reunía en si todas las perfecciones físicas y las cualidades del espíritu. A pesar de esto, tuvo mala suerte con las mujeres. Según algunas versiones de la leyenda, es padre de Orfeo.

El nacimiento de Apolo fue bastante complicado, ya que su madre sufrió la persecución de la celosa Hera (Juno), esposa legítima de Zeus. De todas maneras, el apuesto varón nación en la isla de Delos y fue mellizo de Artemisa (Diana).

Los primeros indicios de valentía los dio Apolo a los tres días de haber nacido, cuando mató con su flecha a Pitón, terrible serpiente que era el terror de hombres y ganado.

A pesar de ser el dios del sol y de la luz, de la Medicina, creador de la Poesía y de la Música, no logró ser amado por Coronis, Casandra, Calliope, Dafne, Clitia, Thero, Coricia, Acacalis, Cleobule, Cinere y muchas otras.

La hermosa Dafne huyó de él y llegó hasta el sacrificio de convertirse en laurel antes de entregarse a los brazos de Apolo. Más suerte tuvo con Coronis. Cierto día, la joven mató con sus manos a un león. La hazaña fue contemplada por Apolo, quien se enamoró de ella. La cogió por la fuerza, y escondiéndola en su carro de oro, se la llevó, cruzando el mar, hasta Libia. Allí tuvieron un hijo llamado Esculapio, que fue después dios de la medicina. Sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos. Esto originó las iras de Hades (Plutón), que era el dios del mundo subterráneo (el infierno) y quejándose a Zeus, le dijo que nadie llegaba hasta allí. Entonces el todopoderoso mató a Esculapio con uno de sus rayos. Apolo se vengó matando a todos los Cíclopes, que eran unos formidables gigantes con un solo ojo en la frente y que ejercían las funciones de herreros de Hefestos (Vulcano).

Pero cuenta la historia que Apolo no sólo era amante de las mujeres; también gustaba de los bellos efebos, siendo los más célebres Jacinto y Cipariso. Es el único dios al que se le atribuyen amores con hombres (con Hiacintos, que dio el nombre a la flor llamada así; con Kiparisos, que se convirtio en Ciprés).

Apolo estableció en Delfos el famoso Oráculo que tanta influencia tuvo en la historia y aventura de los antiguos griegos. Cada año, a principios de otoño, se retiraba al misterioso país de los hiperbóreos. Hizo terminar los frutos de la Tierra y exterminó ratas y langostas. Hirió mortalmente a los humanos, pero también fue un dios sanador. Adivino y músico, tuvo por compañeras a las Musas, hijas de Mnemosina, que eran nueve, cada una con una atribución. Frecuentemente desgraciado en amores no pudo seducir a Dafne, que fue metamorfoseada en laurel. El más famoso de sus hijos es Asclepio (el Esculapio latino), inventor de la medicina.

VI.-Afrodita:

Es el equivalente griego de la diosa romana Venus. Es la diosa del deseo y del amor, de la belleza y la fertilidad. Encarna el impulso erótico y también el placer del sexo, simboliza la fuerza de la pasión y el deleite del amor. Es despiadada y rigurosa al castigar a los que desdeñan su poder. Su animal consagrado es la paloma. Hay dos leyendas sobre su nacimiento; en la primera versión se la hace aparecer como hija de Zeus y una mortal que se llama Dione; en la segunda versión, como hija de Urano. Su hermosa figura ha sido cantada por poetas de todos los tiempos.

Afrodita era la intranquilidad de los hombres y de los inmortales. Todos quedaban maravillados ante su hermosura, y hasta su padre, Zeus, quedó hechizado. Éste, en represalia por no ser correspondido, la casó con el más feo de sus hijos, Hefesto, y así ocurrió que la diosa mas bella del Olimpo fue esposa del más horrible. Pero Afrodita pretendía a Ares, de quien tuvo dos hijos: Eros, también llamado Cupido por los romanos y personificado como en dios del amor, y Anteros, que es dios de la correspondencia, o amor que corresponde al primero. Pero su gran amor fue Adonis, apuesto cazador, que también era pretendido por Perséfone.

Cuando las Diosas Hera, Atenea y Afrodita se disputaron el premio de la belleza en el monte Ida el pastor Paris, juez del torneo, concedió la manzana a Afrodita.

VII.- Artemisa:

Es el equivalente griego de la diosa romana Diana. Hermana de Apolo, es la diosa de la luna, bosques y selvas, castidad y de la caza. Su dominio es el monte y los espacios salvajes. También es compañera y protectora de las amazonas, mujeres guerreras que dedicaban su vida y a la contienda y a la caza.

Es la más pura, virginal y bella de las diosas. Obtuvo de su padre la gracia de permanecer siempre soltera. Le dio también un séquito (conjunto) de sesenta ninfas, llamas Océanas u Oceánidas, y otras veinte llamadas Asías. Su preocupación primordial era la caza, y es por ello que los pintores y escultores la muestran en sus obras con una túnica corta, recogida en un lado, llevando arcos y flechas y con perros de caza a su alrededor, en la frente tiene una medialuna.

Convertida luego en diosa de la luz, simbolizó la claridad lunar. Diosa cazadora, va siempre armada con un arco y una flecha de oro. Horrorizada por lo que sufrió su madre al darla a luz junto con Apolo (son mellizos) hace voto de no tener jamás contacto amoroso con dioses ni con hombres. Se convierte en el símbolo de la belleza virginal. Mata al que intenta poseerla. Los jóvenes de ambos sexos que se consagraban a esta diosa mantenían por encima de todo su virginidad.

VIII.- Hermes:

Es el equivalente griego del dios romano Mercurio. Hijo de Zeus y la mortal Maia, una de las siete Pléyades, es el dios símbolo de la astucia, la inteligencia, la práctica y la habilidad, además el protector de las actividades profesionales que requieren estas dotes. Dios también de los caminos, de los mensajes y de los ladrones. Fue el mensajero de los dioses, fundamentalmente de Zeus. Se le atribuyen el invento de la lira y de la flauta.

El más precoz de los dioses del Olimpo fue él. Relata la historia que Hermes fue tan aventajado personaje que, a poco de nacer, saltó de la cuna, salió de la gruta donde se encontraba con su madre, cogió una tortuga y con ella fabricó una cítara; luego de haber compuesto la primera melodía, corrió a las montañas y robó cincuenta vacas que protegía Apolo. Para que no lo encontraran, borró las huellas, inventó el fuego y asó dos animales que ofrendó a los dioses, arrojó sus sandalias al río y después escapó corriendo hacia la cueva donde había nacido, pocas horas antes. El precoz dios entró a la cueva por el ojo de la cerradura, empequeñeciéndose para ello, llegó a la cuna, se fajó en ella y cual niño bueno, se puso a jugar con su tortuga-cítara.

Las travesuras de hermes fueron descubiertas por Apolo, quien le pidió explicaciones. El astuto niño hizo sonar la cítara, y de esta forma conquistó el favor de Apolo, quien le encomendó se ocupara, desde ese momento, de las vacas.

Hermes fue afortunado en el amor. Con Afrodita tuvo a Hermafroditos; con Antianeira, a los gemelos Eritos y Echión. También se le atribuye la paternidad de Autólicos, el más audaz de los ladrones mitológicos.

IX.-Ares:

Es el equivalente griego del dios romano Marte. Hijo de Zeus y de Hera, es el dios de la guerra sangrienta y de la crueldad, personifica el furor bélico. Su animal consagrado es el gallo. El 1 de Marzo se celebraban unas fiestas llamadas Matronalia, que conmemoraban el nacimiento de Marte; en Marzo también empezaban las campañas militares. A Marte se le asociaba el lobo, los perros y el color rojo. En Grecia era un Dios muy cruel que en Roma se suavizó.

Fue revoltoso, bárbaro y cruel. Se hizo odiar por todos, incluso por sus padres. El poeta griego Homero lo califica de asesino, manchado de sangre, maldito por los mortales y hasta cobarde.

Ares gozaba en impulsar a la lucha a los hombres. Siempre iba acompañado de su mujer, Belona, y de sus hijos Delmos (el Espanto) y de Fobos (el Terror), además de Eris (la Discordia), Enio (la destructora de ciudades), las Keres (muerte violenta) y de una multitud de demonios, cual de todos más sanguinario.

Era en realidad una antigua divinidad de Tracia y nunca resultó muy grato a los griegos, quienes rechazaban su brutalidad y su amor por las matanzas. Este es el dios que da el nombre al areópago, colina inmediata a Atenas. Había un manantial al pie de la colina y allí Ares mató a un hijo de Poseidón que intentaba violar a su hija y fue juzgado por los dioses. Vencido por Atenea, fue luego amante de Afrodita y expuesto por Hefestos, esposo de ésta, a la burla de los dioses.

X.- Dionisos:

Es el equivalente griego del dios romano Baco. Es el dios de la vegetación, del ímpetu natural y de la vida desbocada. Dios del vino y de la vid, del entusiasmo y del éxtasis. Es una divinidad pacífica y bienhechora.

Los griegos también le llamaban Bakchos, es el más joven de todos los dioses griegos y uno de los más importantes de la Hélade; personifica en general la fuerza vegetativa de la naturaleza y en particular la de la vid, cuyas transformaciones, hasta la obtención del dorado zumo, permiten interpretar la mayoría de los mitos que le conciernen. Era hijo de Zeus y Sémele, al querer ésta contemplar a Zeus en todo su esplendor fue fulminada y el neonato Dionisos quedó encerrado en un muslo de su padre, por lo que se le llamó "el nacido dos veces". Educado por las ninfas de Niza, Dionisos inventó el cultivo de la vid y la preparación del vino se dio así: este dios había encontrado una planta pequeñita que le llamó la atención y la guardó en un huevo de pájaro; la planta creció y la guardó en un hueso de león; creció más y la guardó en un fémur de asno. Era la planta de la vid y, gracias a como fue guardada, el vino dio alegría, fuerza y estupidez. Además, enseña a los hombres el uso del arado y la extracción de la miel. Consoló y desposó a Ariadna, abandonada por Teseo, y a raíz de la expedición de Alejandro fue considerado como el primer conquistador de la India. ¡Desgraciados los que se opusieran a su poder victorioso! Hizo que Lizurgo, rey tracio, fuese devorado; convirtió en murciélagos a las hijas de Minias, que se negaron a celebrar su fiesta; Penteo, que trató de impedir su culto fue destrozado por su propia madre. Los piratas colocaban al dios en el mástil de su navio, pero poseídos por el delirio, se precipitaban al mar y desaparecián.

De las grandes fiestas áticas en honor de Dionisos nació el ditirambo, la tragedia y la comedia. Su culto recibió influencias orientales, que incluso llegaron a modificar el aspecto del dios, y el primitivo tipo barbudo y viril fue sustituido por un efebo de aspecto afeminado. Una especie de apasionado misticismo atrajo a las mujeres a su culto. El cortejo lo formaban las Bacantes embriagadas y desmelenadas, cuyas fiestas eran las orgías. En fin, bajo la influencia órfica, Dionisos se convirtió en un dios supremo, definitivo. Figuraban también en su séquito los Sátiros y Silenos, el dios Pan y los Centauros.

XI.- Hefestos:

Es el equivalente griego del dios romano Vulcano. Hijo de Hera y casado con Afrodita, es el dios de la fragua y del fuego artesano. Patrón de la metalurgia y de los artesanos que a ella se dedican. Dios cojo y de andar vacilante que provoca la risa de los demás, ese andar vacilante y su cojera evoca el movimiento turbulento del fuego.

De entre todos los dioses, éste era el único espantoso y deforme. Se cuenta que su madre, al verlo tan feo, lo arrojó desde lo alto del Olimpo. También se atribuye a Zeus esta acción. Cayó, según una leyenda, en la isla de Lemnos; según otra, en el fondo del océano, donde permaneció nueve años. De todas maneras, el pobre dios se salvó y de grande tuvo bastante suerte en el amor, ya que se casó con la bella Afrodita y con Charis, una de las tres Gracias.

Al principio personificó el fuego celeste y el rayo, llegó a ser el dios del fuego terrestre, a la vez terrible y útil. A su regreso al Olimpo, cojo y deforme, Hefestos fabrica las armas de los otros dioses; se le atribuyen tres esposas, las tres de mucha belleza: según “La Ilíada”, Carites; según “La Odisea”, Afrodita, y según Hesiodo, Aglaia, la más joven de las tres Gracias. Es el padre de Pandora, la primera mujer, aunque un padre sin ayuda de madre, pues la hizo de tierra y después le infundió vida. Recibió ayuda de los Cíclopes.

XII.- Eros:

Es el equivalente griego del dios romano Cupido, nombre por el cual más se le ha conocido. Es el dios del amor. En el primitivo mito nace de un huevo antes que todos los otros dioses y se convierte en el compañero de Afrodita. En mitos posteriores, es hijo de Afrodita. Eros vive en la isla de Chipre. Lleva un arco de madera de fresno y dispara flechas de madera de Ciprés. Sus flechas son como filtros de amor. El mito de Eros y Psiche es uno de los más bellos que existen, el cual expresa las pruebas del alma humana atormentada por el amor.

Animales y Seres Mitológicos

El Ave Fénix

Un ave legendaria que, según creencia popular, renacía de sus cenizas. Tenía un aspecto de un águila grande y vivía 560 años. De sus cenizas salía una especie de gusano que se convertía después en otra ave igual y transportaba el nido con los restos del ave muerta hasta un templo y lo dejaba sobre un altar. No tenía esta rara ave ningún significado simbólico especial. Sus lágrimas tienen poderes curativos muy fuertes. La cabeza era roja y el cuerpo y las alas dorados. Sólo existía un ave fénix. Cuando le llegaba la hora de morir construía un nido con trozos de corteza de árboles olorosos, y batía las alas hasta que se prendía fuego al nido.

El Basilisco

Es un animal fabuloso que tenía el poder de matar a los hombres con la mirada. Era más o menos como una gran serpiente, pero con cabeza de gallo y el cuerpo ensanchado como el de los sapos. Había sólo un sistema de anular su poder misterioso y era ponerle delante un espejo, de forma que viera reflejada su propia imagen.

Cancerbero o Cerbero

Es el perro fabuloso que guardaba las puertas del infierno. Tenía tres cabezas, aunque en algunas versiones llega a tener hasta cincuenta. Era hijo de Tifón y Equidna. Tenía el lomo erizado de serpientes, la cola de dragón y sus fauces destilaban veneno. Su sitio era la otra orilla de la laguna Estigia, por donde el barquero Caronte llevaba las almas desde la tierra a Hades, o sea, los infiernos. La principal misión de Cancerbero era no dejar salir a nadie. Sólo dos veces fue vencido. Una por Orfeo, que consiguió enternecerle con la música de su lira, y otra por Hércules, que en lucha abierta consiguió encadenarle y se lo llevo a Trecena. Éste fue uno de los doce famosos trabajos de Hércules. Pero después lo devolvió a su puesto de centinela.

Los Centauros

Son los seres fabulosos mejor descritos y conocidos, pues por su naturaleza mixta podían alternar y conversar con los hombres. Tenían cuerpo de caballo y busto de hombre. No cita la leyenda la existencia de centauros hembras. Habitaban las regiones montañosas de Tesalia y Arcadia. Su origen es distinto según las versiones. En una son hijos del Sol y una Oceánida. En otra, de Apolo y Hebe. Píndaro les supone descendientes de Ixion y de la nube Nefela. Ixion y Nefela tuvieron un hijo que se llamó Centauro o “cazador de toros”; este Centauro se unió con las yeguas del valle de Pelión, en Tesalia, y así dio origen al pueblo de monstruos medio hombres y medios caballos. El más famoso y sabio de todos los centauros fue Quirón, educador y maestro de muchos héroes y semidioses, entre ellos Aquiles, al que alimentó con médula de osos y sangre de leones. Quirón era hijo de Cronos (Saturno) y era inmortal, pero Hércules, en su lucha contra los centauros, le hirió con una flecha envenenada con sangre de la Hidra de Lerna, y Quirón, después de nueve dias de sufrimiento, pidió a los dioses que le dejaran morir. Y cedió su inmortalidad a Prometeo, que se hizo así inmortal en vez del centauro. Zeus, compadecido de Quirón, le trasladó al cielo, donde se convirtió en la constelación de Sagitario. Se conocen otros centauros por sus nombres: Neso, Nicos, Eurito, Bianor, Eurímonos, Agrios, Petraios, Drialos, Oureios.... Fue famoso el combate entre Centauros y Lapitas. Pirito, rey de los lapitas, se casó con Hipodamia. El centauro Eurito, invitado a la boda, se embriagó y trato de abusar de Hipodamia. En castigo, Pirito le corto las orejas y le echó. Los otros centauros acudieron a defenderle, lucharon con los lapitas y fueron vencidos. El centauro Neso raptó a Deyanira, esposa de Hércules. El héroe le atacó y lo abandono ya moribundo Neso acudio a Deyanira y le dijo que si recogía la sangre de las heridas y la bebiá, recuperaría el amor de Hércules. Deyanira empapó una túnica en la sangre de Neso y la mandó a Hércules. Pero era sangre envenenada y Hércules enloqueció cuando se puso la túnica.

El Dragón

Animal fabuloso que ha revestido muchas formas y ha participado, siempre como ser maléfico, en muchos cuentos y leyendas. Muchas princesas de los cuentos actuales sufren todavía cautiverio bajo el poder de algún fabuloso dragón. En general tenían varias cabezas, les salía fuego de los ojos y escupían veneno. Sólo los héroes eran capaces de vencerlos. Algunos tenían alas, otros vivían en el mar y eran monstruos marinos. El famoso vellocino de oro que conquistó Jasón estaba defendido por un dragón. En ciertas mitologías, el dragón era acreditado generalmente con poderes beneficiosos. Los antiguos griegos y romanos creían que el dragón tenía la habilidad de comprender y comunicar a los mortales los secretos de la tierra.

La Esfinge

Era un monstruo con la cabeza de mujer y el cuerpo de león, que se había instalado entre unos peñascos, al borde del camino entre Tebas y Atenas. Se apoderaba de los caminantes y les proponía un enigma, y si no encontraban la solución los despedazaba. Edipo, que después fue rey de Tebas, encontró la solución. El enigma era: "¿Cuál es el animal que por la mañana tiene cuatro patas, al mediodía dos y por la noche tres?". La solución de Edipo fue: "el hombre, que en los primeros años anda a gatas, después sobre los pies y en la vejez se apoya en un bastón". Cuando la Esfinge vio que el enigma había sido resuelto, se precipitó de lo alto de un acantilado y se mató.

El Grifo

Animal fabuloso, águila de medio cuerpo hacia arriba y león la mitad inferior. Es originario de la India y la leyenda lo supone guardia de tesoros y secretos. Acompañaba en sus desplazamientos al dios Apolo. No es protagonista de ningún hecho concreto.

Hidra de Lerna

Era un monstruo, hermana de Cancerbero, con muchas cabezas: siete, nueve, cincuenta o cien según las versiones. Habitaba en los terrenos pantanosos de Lerna. Tenía el hálito venenoso. Las heridas producidas por flechas envenenadas con la sangre de Hidra eran incurables. Paris murió herido por una flecha envenenada, así que lanzó Filoctetes. Hércules mató a Hidra, y éste fue el segundo de los doce trabajos del héroe.

Hombres Lobo

Sobre todo en las leyendas del norte aparecen con frecuencia esos hombres lobo, que muchas veces se mezclan con los otros hombres. Siempre persiguen a las mujeres y a los niños; a las mujeres para poseerlas y a los niños para devorarles. Los hijos de las mujeres fecundadas por un hombre lobo, no eran auténticos hombres lobo, pero huían de sus casas y muchas veces desaparecían para no regresar, sin que se supiera lo que había sido de ellos. Según la leyenda, los hombres lobo se podían reconocer por las cejas siempre prepobladas y reunidas encima de la nariz y por una gran mancha peluda que tenían en la espalda.

El Minotauro

Era un ser fabuloso con cuerpo y miembros de hombre y cabeza de toro. Según una versión era hijo de Pasifae, mujer de Minos, rey de Creta, y un toro que le había regalado Poseidón. Según otra versión, era el mismo toro regalado por Poseidón. Vivía en el Laberinto de Creta y todos los años devoraba los siete mancebos y las siete doncellas que pagaban los atenienses como tributo, hasta que Teseo fue a Creta a luchar con él y lo venció. Teseo logró salir del laberinto, por obra de Dédalo, gracias al hilo que le dio Ariadna, la hija del rey Minos.

Pegaso

Es un caballo con alas de la mitología griega. Nació del cuerpo de Medusa, una de las Gorgonas, después de que el héroe Perseo la hubo decapitado. Pegaso, en seguida después de nacer, aunque había nacido en el mar, golpeó la tierra con su casco y allí brotó una fuente de aguas milagrosas. Perseo montaba este caballo alado cuando luchó con el dragón marino para librar a Andrómeda encadenada a las rocas sobre el mar. Muchos trataron de atraparlo y domesticarlo, pero esto les fue inútil, y esto se convirtió en obsesión de Beleforonte, príncipe de Corintos. Un adivino le aconsejó que pasara una noche en el templo de Atenea. Mientras él dormía, la diosa se le apareció con un frenillo de oro al lado de él y le dijo que esto le permitiría atrapar a Pegaso. Cuando Beleforonte despertó, él encontró el frenillo de oro al lado de él, y con esto él capturó y domesticó fácilmente al caballo con alas. Pegaso demostró ser una gran ayuda a Beleforonte y ayudó después de eso al héroe en sus aventuras contra las Amazonas y la Quimera. Sin embargo, Beleforonte fue superado por su propio orgullo. Después, Beleforonte quiso llegar hasta el Olimpo montado en Pegaso, pero el caballo sabio lo lanzó, dejando a Beleforonte desconsolado y con una pierna rota, odiado por los dioses. El caballo alado continuó hasta el Olimpo, donde encontró abrigo en las paredes de éste. Zeus le confió traerle su relámpago y sus rayos. Pegaso llegó a convertirse en una constelación, cerca de Andrómeda, de Perseo y de Casiopea.

El Unicornio

Es un animal fabuloso que figura en el escudo de armas de la casa real de Inglaterra. En realidad es un caballo con un solo cuerno que le sale de la frente y se proyecta hacia adelante. No se sabe que este tipo de caballo haya existido jamás, pero mucha gente, sobre todo entre los anglosajones han creído en su existencia. Según la leyenda es un caballo salvaje que nunca pudo ser domado. Corre muy ligero pues tiene las patas finas y ligeras como los ciervos. Es conocido que sólo la voz de alguna muchacha bella pudo lograr dominarlo, produciéndole como un encantamiento. Entonces el unicornio recostaba la cabeza sobre el regazo de la muchacha. A pesar de que el unicornio no ha existido jamás, algunos cuernos a los que se le atribuían grandes virtudes eran considerados como de este animal. Y en la Edad Media se daba mucha importancia a la posesión de uno de estos cuernos de unicornio que nadie sabe de donde salían.

Las Sirenas

Seres legendarios con el cuerpo y la cabeza de mujer y la parte inferior primero de aves y después de peces. Eran hijas de Aquello, quien, según otras versiones de Forcis, era padre de otros monstruos. No dice el mito quién fue su madre. En las primeras versiones son muy pocas, entre dos y ocho, y sólo se citan los nombres de tres: Leucosia, Ligea y Parténote. En mitos posteriores son más y se citan otros nombres: Peisínoe, Agláofe, Telxiepeia. Son deidades del mal, enemigas de los hombres. Pero esta idea se fue modificando en mitos posteriores y hasta se les consideró bienhechoras. Tenían la voz hermosa y suave y cantaban muy bien. La diosa Hera promovió una competición entre las Musas y las Sirenas, venciendo las Musas y las Sirenas retirándose a Sicilia, en cuyas costas ejercieron su maléfico poder. Es curioso que en los primeros mitos las sirenas no son seres marinos, sino terrestres, y tienen cabeza de mujer y cuerpo de aves. Aparecían en los islotes y de allí se convirtieron en los seres que todavía se habla, con cuerpo de mujer y la parte inferior de pez. El mito primitivo cuenta que fueron convertidas en pájaros después de ser derrotadas por las Musas. Todos los mitos coinciden en que las sirenas atraen a los hombres con su canto, y si los hombres no saben resistir y acuden, ellas los matan. Orfeo, en la expedición de los Argonautas, anuló el poder de las Sirenas con la música de su lira. Ulises cuenta así a Alcinoo, rey de los Feacios, su encuentro con las sirenas: "Son unas ninfas que cantan maravillosamente y hechizan a los que se detienen a escucharlas. El que se deja atraer por ellas corre a una muerte segura, y en la orilla de la isla se amontonan las osamentas de muchos que han sucumbido. Cuando llegamos a la vista de la isla el viento amainó y mis hombres tuvieron que remar. Entonces comprendí que empezaba todo el peligro y cumplí todo lo que me había dicho Circe. Taponé con cera los oídos de mis hombres, y yo me hice amarrar al palo mayor de mi nave, y ordené a mis hombres que si les rogaba que me soltaran, apretaran más las ligaduras. Sólo así pude escuchar sin peligro el canto de las Sirenas. Era tan dulce su voz que varias veces rogué a mis compañeros que me desataran, pero ellos cumplieron mis órdenes. Sujetaron con más fuerza mis ligaduras y no me soltaron hasta que ya habíamos dejado lejos la isla y no se podían oír los cantos". En algunas figuras antiguas, en ánforas por ejemplo, se las ve con cuerpo de mujer y garras en vez de pies. Un oráculo había vaticinado que las sirenas morirían en el momento en que un hombre pudiera librarse del hechizo de su canto. Y en cumplimiento del oráculo, cuando Ulises se alejaba, ellas se arrojaron al mar y desaparecieron para siempre. Después, otros mitos las resucitan convertidas ya en seres marinos que viven en el fondo del mar y que son mitad mujeres y mitad pez, y que también intentan hechizar a los hombres con su canto. Pero en el cuento de Andersen "La Sirenita", sólo sienten curiosidad por conocer a los hombres, y la protagonista se enamora perdidamente del primero que conoce. Cuenta un mito que una de esas sirenas marinas, llamada Parténope, fue arrojada muerta a una playa de Italia. Nadie supo jamás la causa de su muerte. Los pescadores de allí recogieron el cadáver con todo respeto y le dieron sepultura cerca del mar. Tardaron algunos días en cubrirla de tierra para dar tiempo a que todo el mundo pudiera admirar la belleza de la muerta. Y de toda Italia acudió gente marinera, que había oído hablar del hechizo de las sirenas, a contemplar lo que ya era solo un cadáver. Se fueron edificando casas alrededor de la tumba de Parténope, y pronto se levantó allí una ciudad, que primero tomo el nombre de la misma sirena muerta y más tarde se llamó Nápoles.

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