Miguel de Unamuno. Antonio Machado

Literatura española contemporánea. Generación del 98. Géneros literarios. Poesía. Ensayo. Nivola. Etapas líricas. Trayectoria poética

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TEMA XXII

UNAMUNO. MACHADO

I.DON MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936).

1.Vida y obra.

1.1. Etapas de su biografía.

Se pueden distinguir cinco etapas fundamentales, enlazadas por la problemática actual vital y personal que en ellas se planteó. Estas etapas son:

La primera (1864-1884).Desde su nacimiento en Bilbao hasta que consigue su doctorado en la Universidad central. Época de formación humana e intelectual. Ve desarrollarse las guerras carlistas. Uno de los rasgos que le caracterizaban como individuo, es su horfandad. Su padre murió cuando tenía seis años, por lo que su hogar se convirtió en un matriarcado, lo que influyó en la concepción que Unamuno tuvo de la mujer = madre y refugio (esto se manifiesta en las relaciones que mantuvo con su propia esposa. Su carencia de padre quizás fue uno de los determinantes que originaron su cte búsqueda de Padre Eterno, su ansia de Dios.

La segunda (1884-1901) recoge los años en los que se encuentra en plena lucha por la vida, para conseguir un puesto dentro de su profesión. Termina cuando toma posesión del cargo de rector en la Universidad de Salamanca. Época dura, llena de dificultades personales. Opositó cinco veces hasta que consiguió la plaza de catedrático de griego en Salamanca. Fue socialista “practicante” (llegó a estar afiliado al partido, pero a partir de 1895 su interés por esa ideología, se fue enfriando) en 1897 sufre una crisis religiosa, que le lleva a plantearse más seriamente el problema de Dios y el papel del hombre en el mundo, problema que no le abandonará en el resto de su vida haciéndole olvidarse de otros muchos.

La tercera (1901-1924) etapa en la que se encuentra plenamente dedicado a las obligaciones de su cargo de rector y a sus disputas con el gobierno y muchos políticos tras su destitución, si explicaciones, por lo que estuco constantemente reclamando, que le explicasen las razones que lo motivaron, sin obtener resultado positivo. Sus enfrentamientos con políticos como el conde de Romanones y sus ataques al propio rey le convirtieron en un hombre tremendamente polémico para la opinión pública.

La cuarta (1924-1930) incluye sus años de exilio bajo la dictadura de Primo de Rivera, su destierro a Fuerteventura, su huida a París y su llegada al País Vasco francés en espera del regreso. Época en la que su producción literaria aumenta considerablemente.

La quinta (1930-1936) encuadra los últimos años de su vida tras su regreso a España y la gran acogida de que es objeto en Salamanca. Se declara partidario de la República, es elegido diputado en Cortes y nombrado rector vitalicio de Salamanca. Pero su espíritu crítico le lleva a atacar directamente al gobierno republicano, por lo que en 1936 es destituido (ese mismo año el gobierno militar nacional se lo restituirá, aunque muy pronto es desposeído de él definitivamente por Franco, a petición del claustro universitario).

1.2.Producción literaria.

  • ENSAYOS:

  • En torno al casticismo (1895)

    Paisajes (1902)

    Vida de don Quijote y Sancho (1905)

    Por tierras de Portugal y España (1911)

    Del sentimiento trágico de la vida (1912)

    Andanzas y visiones españolas (1922)

    La agonía del cristianismo (1925)

  • NOVELAS:

  • Paz en la guerra (1897)

    Amor y pedagogía (1902)

    Niebla (1914)

    Abel Sánchez (1917)

    Tres novelas ejemplares y un prólogo (1920)

    La tía Tula (1921)

    San Manuel Bueno, mártir y tres historias más (1933)

  • TEATRO:

  • La esfinge (1898)

    La verdad (1899)

    La princesa doña Lambra (1909)

    La difunta (1909)

    El pasado que vuelve (1910)

    Fedra (1910)

    Soledad (1921)

    Raquel encadenada (1921)

    Sombras de sueño (1926)

    El otro (1926)

    El hermano Juan o el mundo es teatro (1927)

    Medea (1933, versión de la obra de Séneca de igual título)

  • POESÍA:

  • Poesías (1907)

    Rosario de sonetos líricos (1911)

    El Cristo de Velázquez (1920)

    Rimas de dentro (1923)

    Teresa (1924)

    De Fuerteventura a París (1925)

    Romancero del destierro (1928)

    Cancionero, diario poético (1953, publicado póstumo)

    2. El pensamiento de Unamuno: carácter unitario de su producción.

    Tras la lectura de un texto de Unamuno, queda la impresión de que en él no existe una doctrina coherente y completa. Don Miguel suele pasar de un tema a otro sin llegar a finalizar completamente el análisis de ninguno. En sus obras se abordan una serie de temas que se repiten constantemente y se enlazan entre sí . Pero nuca se incluye una solución única y definitiva. Pero pese a esta aparente asistematicidad y falta de orden, la producción unamuniana, recoge manifestaciones distintas de un único tema central obsesivo: el tema del hombre, pero no en gral, abstracto, sino del hombre concreto que nace, vive, se multiplica y muere. Se fija en un aspecto que le interesa especialmente: la naturaleza del hombre de ser que ha de enfrentarse con la muerte, que se ve convertida en el desencadenante de toda la actividad intelectual de Unamuno. Le preocupa no por sí misma, sino por la incertidumbre que crea el no saber qué existe después de ella. Quiere saber cuál es la auténtica naturaleza de la muerte, pero para llegar a averiguarlo, ha de plantearse previamente dos problemas: cómo es la vida, y cómo es realmente la divinidad. De ahí que estas tres cuestiones: vida, muerte y Dios, aparezcan entremezcladas en sus textos (el análisis que se hace de la vida y de Dios, está siempre en función del problema de la muerte y la eternidad). Estos temas se enlazan a través de una concepción del mundo, plasmada con gran frecuencia en los textos de Unamuno, la concepción de la vida como sueño, como ficción. Observa que el individuo muerto sólo tiene realidad, cuando nosotros, los vivos, lo recordamos, cuando “soñamos” en su existencia. Por eso necesita que Dios exista, porque tiene que soñarnos, ha de convertirse en garantía de nuestra vida en el mundo y de nuestra vida tras la muerte.

    En toda la producción unamuniana hay pues, un tema básico, el que emanan dos ppales (que a su vez generan otros secundarios). Su obra no es por tanto tan incoherente y dispersa como podría parecer a 1ª vista. Sí es cierto que se observa una falta de soluciones concretas a las cuestiones analizadas y una diferencia en los puntos de vista incluidos. Los escritos de Unamuno sí son en gran parte contradictorios. Él no creía que la razón pudiera llegar a obtener conclusiones verdaderas, pero al analizar sus problemas ppales, trataba de utilizar la razón. Quería racionalizar al mundo y quería racionalizar a Dios. Pero estaba convencido de que razón y vida son totalmente contrapuestos (como razón y sentimiento). Dios tampoco puede ser comprendido por la razón, sino que es a través del sentimiento como se llega a percibir su existencia. La razón es el instrumento con que cuenta el hombre para comprender el mundo y llegar a comprender a Dios y sin embargo es algo que se opone a ambos. Por ello sus intentos están casi siempre, para don Miguel, destinados al fracaso. De ahí la falta de soluciones claras. Pese a todo afirma que el hombre debe intentar luchar para comprender el mundo y a Dios. Debe vivir esa agonía (lucha), porque ella es la que da sentido a la existencia, enriquece al hombre y evita que caiga en absurdos dogmatismos.

    3. Géneros literarios abarcados por Unamuno.

    3.1. Problemas generales.

    Unamuno para comprender al mundo y sobre todo para comprender al hombre, necesitaba filosofar, necesitaba de la filosofía, como medio distinto de la ciencia (que se ocuparía sólo de la vida y de intentar prolongar ésta) como medio que proporciona una concepción del mundo y de la vida. Pero para exponer los pensamientos obtenidos en su filosofar, rechazaba el tratado de filosofía por considerarlo falso, pues según él, un tratado deforma necesariamente la realidad. Por es escoge la literatura como medio de investigar y de exponer las ideas obtenidas en sus análisis. La creación literaria no es un fin en sí para Unamuno, es un medio de penetrar en la sustancia del mundo, de satisfacer un ansia de saber y comprender la realidad, lo que se puede cumplir a través de cualquier género literario. Las barreras entre dichos géneros están para él muy poco delimitadas.

    3.2. El ensayo.

    De toda su producción es donde encontramos la exposición más teórica de su propia concepción del mundo, del hombre y de la vida por ser el género que mejor admitía la explicación gral de un pensamiento filosófico. Pero rehuye constantemente realizar una exposición abstracta y descarnada de una ideología. Tiende siempre a concretar, a literaturizar el contenido. En el ensayo los mismos temas esenciales en su obra han sido abordados. Nos ocupamos ahora de dos:

    LA INTRAHISTORIA. Don Miguel trata de averiguar qué es la historia (por saber qué es lo que existe de permanente en la vida de los hombres). Para él, existen dos conceptos distintos y enfrentados entre sí: la historia y la intrahistoria. Esto lo explica a través de dos comparaciones: el río y el mar: 1. La existencia humana es semejante a un río. Los ríos arrastran con sus aguas una serie de materiales; una parte se queda depositada en sus orillas y llega a fecundar las tierras (esto sería la intrahistoria) y parte es desperdigada por el mar (la historia). 2. La vida humana es comparable con el mar. En el mar hay una parte que se ve, que brilla, que hace ruido: es la superficie (la historia) pero tb hay otra que es silenciosa, que apenas se mueve y está en la oscuridad (la intrahistoria, auténtico soporte de la historia). La intrahistoria, recogería todo aquello que de permanente e imperecedero existe en la vida. Los protagonistas de la historia son los hombres famosos, los héroes admirados por todos. Los de la intrahistoria son los hombres normales, anónimos, que nacen, crecen, se reproducen y enseñan a sus hijos una lengua, unas costumbres, unas ideas y un folklore que son trasmitidos de generación en generación, que sueñan en los seres históricos y son dirigidos por ellos. La intrahistoria es la verdadera historia; no le interesa lo individual, lo distintivo, sino lo cotidiano, lo común a todas las personas. Este planteamiento queda incluido en uno de sus ensayos ppales En torno al casticismo (2ª época biográfica). Al descubrimiento del concepto de intrahistoria no llega directamente, sino al plantearse en dicho ensayo, el problema de España, al tratar de averiguar en qué consiste lo genuino, lo castizo español. Abordó el estudio concreto de la intrahistoria tb en sus novelas, y concretamente en la 1ª, Paz en la guerra (2ª época) que viene a ser en parte una ejemplificación práctica, de unas ideas descubiertas en un ensayo, como pasa tb con Del sentimiento trágico de la vida y Niebla.

    LA RELIGIOSIDAD. La preocupación por este tema surge como consecuencia directa de su interés por el problema de Dios, producto a su vez, de su obsesión por la inmortalidad. Para él, el fundamento de la religiosidad no está en Dios, sino en el hombre. Él parte siempre del ser humano y de sus deseos de eternidad. Concibe a Dios como garante de la perduración del hombre. Cree que es imprescindible que exista un ser superior al hombre, que sirva, no de explicación de los orígenes del mundo sino de garantía absoluta de que el ser humano perdurará. La dificultad está en que no juzga que la razón sea útil para demostrar que tal existencia necesaria, sea un hecho real. Pese a esto, piensa que el hombre debe esforzarse por llegar hasta Dios, debe luchar por comprenderlo racionalmente, ya que es esa lucha, la que proporciona auténtico sentido a la vida. Esto lo encontramos en ensayos como Del sentimiento trágico de la vida o La agonía del cristianismo. Se sentía muy cercano al cristianismo, de cuya doctrina le interesa sobremanera el pto referente a la resurrección Cristo, pues en él encuentra una esperanza para sus ansias de inmortalidad. Pero rechaza cualquier tipo de dogmatismo; no quería ser católico ni protestante. Creía que el problema de Dios había de ser resuelto por cada individuo personalmente, sin intermediarios. Sus dudas sobre la existencia de Dios le persiguieron toda su vida. Tb quiso reflejarlo en algunas novelas como en San Manuel Bueno, mártir.

    3.3. La novela.

    Dentro de toda su obra literaria, la novela tiene una importancia fundamental. Para él es un medio importantísimo con el que cuenta para llegar a conocer más exactamente la realidad. La novela le ofrece la posibilidad de penetrar en una problemática determinada, recreando situaciones. A través de la novela investiga los problemas esenciales del hombre y los refleja en ella. Unamuno no crea por el placer de crear, por lo que sus obras de este género, se ven convertidas en un espejo de sus propias preocupaciones personales.

    Unamuno llama nivolas a sus novelas, con ello se quería defender contra los críticos que podían echarle en cara, que sus obras no se ajustaran a las normas de composición típicas del género en su época. Son relatos cortos, en los que los personajes tienen una importancia fundamental. Elimina lo más posible las descripciones externas a ellos y resta importancia a la acción. Son, dice él, a modo de dramas íntimos, en esqueleto. El lector con su imaginación, debe encargarse de suplir los elementos ausentes de la narración como las descripciones.. No trata de dar una visión determinada de un país o una sociedad concretos, le interesan los personajes y sus problemas. Pero la novela de Unamuno no es psicológica, no se pretende hacer un análisis psíquicos de los protagonistas, es una novela “personal” i “existencial”. No le interesan tanto los sentimientos de los personajes, sino su ser interior, no hay conflictos de sentimientos, sino un problema de personalidad. No trata de crear seres abstractos símbolos de preocupaciones universales, sino hombres concretos que actúen como si fueran auténticamente reales. Así consigue comprender mejor su propio ser interior, sentirse por encima de su propia problemática, al verla como ajena y liberarse de su agonía, asumiendo así con respecto a sus personajes, el mismo papel que Dios desempeña con respecto a él. No existe una uniformidad absoluta en el tratamiento de los personajes por Unamuno. Hay dos clases, que se corresponden con los dos tipos de hombres que hallamos en el mundo, con dos posturas diferentes: los que asumen los problemas y por tanto caen en el “ensimismamiento” y vive el “sentimiento trágico de la vida” (para él esta es la postura correcta) y los que adoptan una actitud de evasión, lo que les produce “enajenación” y viven el “sentimiento cómico de la vida”. (En Niebla, Augusto Pérez evoluciona desde el sentimiento cómico al sentimiento trágico de la vida.

    En la producción novelística de Unamuno, se registra una evolución, trata de exponer el drama de la existencia y la personalidad humanas, adoptando distintos puntos de vista, por eso en sus novelas se distinguen varios momentos. En su 1ª novela Paz en la guerra tiende a mostrarnos la vida de una comunidad más que de un individuo concreto y estudia intrahistóricamente en este personaje colectivo lo que en él hay de eterno, teniendo como fondo su preocupación por la inmortalidad. Amor y pedagogía, marca el tránsito hacia otros núcleos de interés. Los protagonistas ya están individualizados, pero no personalizados, lo que no se consigue hasta Niebla, Abel Sánchez, La tía Tula, en las que los personajes son analizados ya en profundidad. En el último estadio no es suficiente mostrar a la persona humana independientemente de su circunstancia, quiere ofrecer una visión de los personajes incluidos dentro de un mundo concreto, de “su” mundo, como en San Manuel Bueno, mártir.

    3.4. El teatro.

    Sintió siempre por este género un gran interés. Ideó cerca de medio centenar de piezas teatrales a lo largo de su vida, aunque sólo 14 quedaron totalmente terminadas (el resto se conocen por referencias). Pero estos textos no siempre tuvieron el éxito que su autor hubiera deseado, de ahí que a menudo, no lograse estrenarlas. Los dramas forman el grupo más numeroso, pero tb sintió interés por la composición de piezas cómicas; aun así lo más interesante de su producción teatral es el drama. La llegada de Unamuno al género dramático, se produce no sólo como consecuencia de las preocupaciones económicas que le persiguieron a lo largo de su vida, sino principalmente como resultado de su concepción del mundo y de la creación literaria, que él utiliza como medio de investigar y exponer los resultados obtenidos. Por otro lado, tb aborda la composición dramática, porque era consciente del enorme poder de difusión que tenía el género, sobre todo entre gentes que no eran excesivamente aficionadas a la lectura. No sólo deseaba investigar unos problemas, sino extender tb una ideología, por eso siente tanto interés en que sus obras sean estrenadas (rehuye la publicación de sus piezas antes de que hubieran sido llevadas a las tablas). La obra dramática de Unamuno trata de romper con los moldes de composición propios del teatro de su época (que a él no le gusta, sólo algo del género chico, al estilo de los Quintero). A finales del XIX el teatro español, se había quedado atrasado con respecto al del resto de Europa. Para don Miguel, el único teatro auténtico es el que se acerca a la tradición popular. Según él, la salvación, regeneración del teatro español sólo es posible con una vuelta a sus fuentes, si se sitúa en la misma línea en que estaba por ejemplo, Lope en el Siglo de Oro. Pero Unamuno no fue fiel a su concepción y en sus textos se muestra tan alejado de la tradición popular, como cualquier otro dramaturgo de su tpo. Hace hincapié en el valor educativo del teatro. Toda la realidad encierra en sí misma una enseñanza; el trabajo del dramaturgo consiste en sacar tal enseñanza a la superficie, en exponerla para que sea entendida y asumida por los espectadores. No debe buscar pues, la popularidad, sino mostrar una tesis. Rechaza el teatro costumbrista y el psicológico. Afirma que en una obra dramática lo fundamental es el texto y no la escenificación, el espectáculo, por lo que el diálogo tiene una importancia esencial. Esta es la concepción unamuniana del género dramático, aunque no siempre se verá totalmente reflejada en la composición de sus obras. El drama unamuniano es la nivola llevada a sus últimas consecuencias. Inserta los mismos temas y utiliza técnicas similares al resto de su producción. Es por ello que sus obras no resulten bien sobre las tablas y sean más propias para ser leídas que para ser representadas. Él nunca intentó dominar en profundidad la técnica dramática.

    El autor se halla constantemente detrás de sus criaturas, tanto, que llegamos a encontrar “monodiálogos” de Unamuno consigo mismo, pero expuestos a través de unos seres de ficción. El personaje central destaca demasiado sobre el resto y la verosimilitud técnica, brilla por su ausencia. El diálogo es enteramente similar al de sus novelas, no está adaptado al medio teatral, por lo que resulta poco dramático. No se gradúan las emociones para que vayan ascendiendo hasta desembocar en un clímax, sino que se plantean desde el primer momento en toda su crudeza y se mantienen así hasta el final, con lo que actores y público terminan tremendamente fatigados. La historia no es relatada objetivamente, desliga muy mal su problemática personal de sus personajes, por lo que sus escritos no se entienden bien sin situarlos en el contexto de su persona y producción. Pero a pesar de todas estas limitaciones técnicas el teatro de Unamuno, es importante dentro de su momento histórico, por lo que contiene de intento (en parte fracasado) de renovar el género en su época y porque adelanta aspectos que serán típicos del teatro en España en los años posteriores.

    3.5. La lírica.

    Abordó la composición de poemas a lo largo de toda la vida y paralelamente al resto de su producción. De ellos vio publicados siete libros y diversos textos en revistas. Otros los incluyó en obras como Andanzas y visiones españolas y Cuaderno de la Magdalena. Otros quedaron inéditos y han sido editados póstumos como Cancionero, diario poético. Para Unamuno el verso tiene una importancia fundamental, pues a través de él comunica los descubrimientos intelectuales que va realizando y que cree no poder expresar correctamente por medio de la prosa. Se incluyen y reflejan las mismas preocupaciones intelectuales, los mismos temas del resto de su producción. Por medio de sus versos trata de saciar su afán de saber o de comunicar los conocimientos adquiridos. A diferencia del relato, evita la referencia directa a las cosas y alude a los conceptos, si bien trata de colocar al lector en la misma situación vivida por el autor, con el fin de que pueda revivirla.

    II. ANTONIO MACHADO (1875-1939)

    • 1. Vida y obra.

    • Etapas de su biografía.

    • La PRIMERA ETAPA, recoge sus años de formación (1875-1907). En ella acaece su nacimiento en Sevilla en el seno de una familia culta y liberal; su traslado a Madrid; sus primeros estudios junto con su hermano Manuel, que hubo de abandonar como consecuencia de las dificultades económicas que sufrió su familia, tras las muertes de su padre y de su abuelo. Después, consiguió el grado de bachiller; sus primeras colaboraciones en publicaciones periódicas junto a Manuel (firmadas con seudónimos) y la publicación de sus primeros poemas; sus fallidos intentos de vincularse al mundo del teatro como actor; sus primeras salidas al extranjero: sus andanzas por el mundo de la bohemia literaria al lado de Manuel y sus primeros contactos y amistades con escritores del momento (Rubén Darío, Villaespesa, Unamuno, Valle-Inclán, Maeztu, Baroja...). Esta es una época en la que la familia tiene una importancia especial, como los años transcurridos durante su estancia en la Institución Libre de Enseñanza. En esta etapa se confirmó el carácter liberal de sus ideas. Literariamente, la figura de Machado es poco apreciada en estos momentos, era tan sólo “el hermano de Manuel”. Los textos que escribe en este período, que culmina con la publicación de Soledades en 1903, están muy apegados a la corriente modernista. En esta época su poesía revela una inseguridad, es un período de tanteos. La madurez literaria sólo la alcanzará en la que consideramos como 2ª etapa de su vida.

      La SEGUNDA ETAPA, (1907-1919). Época en la que se traslada a Soria para tomar posesión de la plaza de catedrático de francés en el instituto (no se exigía poseer el título de licenciado que no tenía). En Soria vive una vida tranquila. Acude a las tertulias de la ciudad. Colabora en sus periódicos. Y sobre todo, conoce a Leonor (muchacha 19 años menor que él) de la que se enamora apasionadamente y con la que se casa. Pero ella muere tres años después a causa de una tuberculosis, que le sobrevino en París. Machado nunca logró sobrellevar bien esta pérdida. La vida en Soria se le hizo insoportable, por lo que solicitó el traslado a Baeza (Jaén). Pero allí no se siente cómodo, añora Castilla y el recuerdo de su mujer le persigue. Intenta (sin éxito) conseguir una plaza en Salamanca, para marchar al lado de Unamuno. Por fin es nombrado catedrático en el Instituto de Segovia. Esta etapa, está fundamentalmente caracterizada por dos rasgos: en el aspecto biográfico, porque toda ella gira en torno a Leonor, a su presencia real 1º y a su ausencia (o presencia soñada, añorada) después; en el aspecto literario, porque en ella se registra el gran cambio de enfoque que se produce en su poesía. Trata de liberarse del modernismo de sus primeros versos, cambio que se está preludiando en Soledades. Galerías. Otros poemas (1907) y que queda perfectamente plasmada en Campos de Castilla.

      La TERCERA ETAPA, (1911-1939). Se inicia con la llegada a Segovia de don Antonio y finaliza en el momento de su muerte en Collioure (Francia). En esta época son tres los lugares alrededor de los cuales giran todos los sucesos: Segovia, Madrid y el exilio (en Valencia, Barcelona y Collioure). En Segovia lleva una vida más tranquila que en Baeza. Participa en las tertulias de la ciudad, lee, continua la redacción de sus textos y conoce a la mujer que se convertiría en el 2º gran amor de su vida, una mujer cuya identidad real no es bien conocida, a la que llama Guiomar y a quien dedicó una buena parte de su producción a partir de 1928. Durante su estancia es nombrado académico de la Real Academia Española, si bien nunca llegó a tomar posesión de su sillón. Y tb le sorprende la proclamación de la 2ª república. Consigue el traslado a Madrid en 1932, donde vive modestamente con su familia. Participa en las tertulias, colabora en periódicos, continua escribiendo. El levantamiento militar del 18 de julio de 1936, le sorprende en Madrid. Toma partido abiertamente a favor del gobierno constitucional republicano. Es evacuado a Valencia y después a Barcelona, obligado una vez más a emprender la marcha junto a su madre, se instala en Collioure, donde muere. Este período está biográficamente caracterizado por sus amores con Guiomar; literariamente por un nuevo cambio en su labor: muestra un mayo interés por entroncar sus poemas con la lírica popular andaluza o por acrecentar en ellos el carácter sentencioso y filosófico, aumenta en producción en prosa y publica sus famosos apócrifos.

    • Producción literaria.

    • Es relativamente escasa, en comparación con otros autores de su época, como Unamuno o Baroja. Utilizó la prosa y el verso y tb junto a Manuel, probó suerte en el género dramático. La composición de estos escritos no fue abordada en momentos cronológicos distintos, sino que fue alternando la redacción de unos y otros.

      Sus OBRAS TEATRALES , tal vez sean el grupo de sus textos, que tenga una menor importancia literaria y una más baja calidad. Su nombre en este campo, va indefectiblemente unido al de su hermano Manuel. La labor de ambos hermanos no quedó reducida a la creación de textos originales, realizaron tb traducciones de obras extranjeras y adaptaciones de textos españoles del Siglo de Oro. Sus piezas originales tienen una serie de características en común: en todas aparecen grandes sentimientos: heroísmo ético más que psicología. En el teatro de los Machado se puede ver una evolución. Su 1ª obra original Desdichas de la fortuna o Julianillo Varcárcel, (1926) ambientada en el Siglo de Oro, fue escrita siguiendo un tipo de versificación de corte lopesco, para pasar después a unos textos cuyo planteamiento ha sido realizado de una manera bastante realista, como en El hombre que murió en la guerra (1928). Con La Lola se va a los puertos (1930) entre otras, se produce un nuevo cambio en la producción poética de los Machado. La investigación psicológica de los personajes queda abandonada y se produce una vuelta a la ambientación de corte romántico. Es muy difícil llegar a determinar cuál fue la parte de cada uno de estos textos redactada o planeada directamente por Antonio.

      COMO PROSISTA, su labor es mucho más apreciable que su trabajo como dramaturgo. Su producción en prosa barca tanto los artículos que escribió, como el cuaderno que ha sido titulado con el nombre de Los complementarios (iniciado en Baeza y ampliado durante su estancia en Segovia) y sus famosa obras De un cancionero apócrifo (1928) y Juan de Mairena (1936) en las cuales mezcla fragmentos en prosa con poemas redactados en verso. La prosa es utilizada por don Antonio como medio para expresar sus preocupaciones de índole filosófica, literaria... Su más notable aportación en este campo es la invención y uso del apócrifo.

      Pero su creación en verso es la parte más importante de su producción.

      2. Machado poeta.

      2.1 Ideas de Machado sobre la poesía.

      Él explicó directamente en sus escritos su concepción de la poesía, llevado por el deseo de responder a objeciones que algunos críticos hicieron a su obra “o más bien a mis intenciones, a mi ideario estético”. Parte de la idea de que entre poesía y filosofía, existe una serie de relaciones. Poetas y filósofos se preocupan de los temas esenciales del hombre como Dios, la muerte, el tpo, la nada... (Piensa que el poeta puede aprender de los filósofos el arte de las grandes metáforas) pero tienen distinta manera de acercarse e intentar aprender sus coincidentes objetos de estudio y de exponer el resultado de sus indagaciones. El filósofo opera por medio del pensamiento lógico, lo que supone la eliminación de las barreras temporales; el poeta, por el pensamiento poético, directamente sobre la realidad, con su tiempo concreto y no sobre conceptos abstractos. El pensamiento poético se manifiesta a través de intuiciones. La distinción entre ambos tipos de pensamiento, está en que cada uno se corresponde a dos posiciones opuestas con respecto a la realidad: una de incredulidad y otra de fe. Machado define la poesía como “el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo”.

      Para él, la poesía no debe tener un carácter intelectual, sino sentimental. El poeta no ha de intentar formalizar el mundo que le rodea, ni exponer los problemas esenciales del hombre, con una sistematización en sus afirmaciones. La lírica debe convertirse en el vehículo de expresión de las intenciones del autor; no ha de ocuparse de la objetividad, sino de lo subjetivo. El poeta no debe contentarse con sentir en solitario, debe comunicar a los demás sus sentimientos. La claridad de expresión es, por tanto, fundamental para don Antonio. Claridad para él, es sinónimo de sencillez en el lenguaje, pero no uso de un léxico y una sintaxis vulgar. Rechaza las nuevas corrientes vanguardistas, defensoras de una poesía intelectual y “deshumanizada” que en su época comenzaban a proliferar en España.

      Machado se sintió preocupado por el lenguaje poético y habla de él en sus textos, de los símbolos, de las imágenes, de las metáforas, de la importancia del verbo dentro de la frase... El símbolo, cumple la función de acentuar la emotividad dentro de cualquier tipo de descripción. No dificulta la comprensión del texto, si el poeta da los suficientes datos que permitan la identificación del objeto real, que se oculta tras él. Su valor es fundamental para Machado, pues le permite expresar las “realidades del espíritu”, que no tienen una traducción directa en palabras. Las imágenes tienen gran importancia en su obra y distingue dos tipos (según sus palabras) “que se engendran en dos zonas diferentes del espíritu del poeta”: imágenes que expresan conceptos y tiene una significación lógica, e imágenes que expresan intuiciones y su valor es emotivo. Según él, ambos tipos pueden ser utilizados por el poeta, pero sus preferencias deben inclinarse por las segundas, pues piensa que los objetos en un poema, deben definirse emotivamente y no conceptualmente. La adjetivación utilizada por Machado es casi siempre cualificadora, rara vez definidora, sobre todo porque corresponde a una intención de subjetivizar el paisaje, de convertirlo en paisaje del alma. Respecto a las metáforas, don Antonio no se muestra muy partidario de su utilización, debido a sus preferencias por el lenguaje claro y directo (hay que tener en cuenta, que la metáfora, es una forma especial de perífrasis). Para él hay dos clases de metáforas, las m. líricas y m. conceptuales y recomienda siempre el uso de las primeras. Prefiere las metáforas definidoras que sólo pueden ser aplicadas a un solo objeto que queda individualizado. Su empleo debe ser reservado para la expresión de aquellas intuiciones difíciles de explicar en el lenguaje directo. Descubrió metáforas muy originales, aunque tiende siempre a repetirlas una y otra vez, con el fin de individualizar los objetos. El verbo tiene un importancia esencial, pues a través de él se puede expresar mejor la temporalidad. Sus preferencias se inclinan hacia el imperfecto de indicativo. Por ello, alaba la poesía popular y el romancero (en ellos es muy usado el imperfecto). El adverbio tb es muy apreciado por él, pues se convierte en un importante auxiliar a la hora de comunicar al verso un carácter temporal. Lo emplea abundantemente en sus obras.

      En cuanto a sus rimas y estrofas preferidas, no explicó en su prosa con amplitud sus preferencias en cuanto a estrofa, pero sí sobre la rima, que para él es “el encuentro más o menos reiterado, de un sonido con el recuerdo de otro”. Así la función de la rima según él es “conjugar sensación y recuerdo para crear así la emoción del tiempo... las palabras rimadas deben espaciarse cautelosamente” (no ir muy separada). Prefiere la rima asonante a la consonante y las combinaciones libres. Por eso usa las formas estróficas típicas del asonante, como romances, seguidillas, soleares y coplas. Sobre todo se interesó por el romance, en el que veía plasmado su ideal de rima (con el asonante en los pares). Aunque es una composición que se presta mucho a incurrir en la monotonía, lo solucionaba con recursos como el encabalgamiento o los versos de pie quebrado... Pero su composición más característica es una combinación caprichosa de versos de 7 y 11 sílabas, con una asonancia única de principio a fin en los versos pares. Como en el romance no se introduce una división de estrofas. Tiene pues, rasgos comunes con el romance, pero le aventaja en flexibilidad (útil para evitar la monotonía) y era una estructura para él ideal, para la expresión temporalista que él perseguía. Pero tb usa metros tradicionales que usan el consonante, si bien suele establecer combinaciones entre ellos, para flexibilizar su rima. Usa el zéjel, el soneto (aunque con variaciones)...

      2.2. Obra poética.

      Machado en sus escritos es un poeta innovador y tradicionalista a la vez. Tradicionalista porque demuestra las mismas preocupaciones españolas de todos los tiempos (el ser, el tpo, la muerte, la vida como sueño... Innovador, porque sabe dar unas nuevas formas de expresión. En sus textos se pueden ver influencias modernistas, simbolistas... pero no se encuadra dentro de ninguna escuela, aunque por haberse planteado los problemas propios de su tpo, es considerado miembro de la Generación del 98. En su producción se pueden distinguir distintas fases y etapas, pero posee una auténtica unidad. Los mismos rasgos (intimismo) y los mismos temas (tpo, sueño, amor, España) aparecen en todos sus libros sin excepción, si bien en los distintos momentos de su vida hizo más hincapié en unos o en otros.

      TEMAS

      a) El tiempo. Es en Machado la preocupación vital máxima (como para Unamuno lo era la inmortalidad). Es el problema que se convierte en desencadenante de toda su producción poética. Es el tema que está constantemente presente, implícita o explícitamente en sus escritos. Pero no el tiempo en abstracto, sino el vivido y personal. Para él, es el eje en torno al cual gira toda la labor de un poeta, que debe dialogar con su propio tpo vivido (y es precisamente ese diálogo, el que da origen a la auténtica poesía). Los escritos de Machado, no son sino conversaciones suyas con distintas figuraciones poéticas, tras las que se oculta el tpo en realidad. Pero para entablar tal diálogo, necesita un interlocutor. Si la conversación que va a mantener versa sobre temas filosóficos inventa personajes “reales” que representan filósofos. Así nacen los apócrifos. Si la conversación girará alrededor de temas poéticos, crea personajes abstractos o personifica elementos de la naturaleza (la mañana, la tarde, la noche, el agua, la fuente y todos sirven para representar el tpo). La selección de sus distintos interlocutores, no la realiza al azar, las elige según su estado interior de ánimo. Ej.: la tarde, con unos caracteres de lentitud y melancolía, se escoge para conversar en los momentos en que el autor se halla triste. El paisaje, siempre es situado temporalmente (en gral a través de las cuatro estaciones) igual que los elementos que lo integran, como un olmo. Igual pasa con el tema de España (tratado en Campos de Castilla) pues le interesa y preocupa la situación por la que atraviesa España en su época. Pero para averiguar las causas del desastre, debe estudiar la historia y ofrecer una visión panorámica de ésta, para que la historia ofrezca las soluciones oportunas. La preocupación por el tpo, le genera tb una preocupación por la muerte, que a su vez provoca en él, el interés por Dios: el tpo lleva inexorablemente a la muerte, cosa que no le crea una angustia especial pues cree en la existencia de un Dios después de la muerte. Según Machado, el diálogo angustioso y solitario de un hombre con su tpo, no es otra cosa que la preparación para ese otro diálogo, el último, intemporal y definitivo con Dios en la eternidad. Dios que es la única y verdadera compañía, que puede librarnos a todos de esa tremenda soledad de ser hombre. No era pues, un hombre sin esperanza.

      b) El sueño como forma de conocimiento. Otro de los grandes temas de la poesía de Machado, no tanto por sus valores intrínsecos cuanto por las posibilidades que ofrece para llegar a un conocimiento más exacto de su preocupación básica: el tpo. De los dos tipos de sueños que pueden existir, él se preocupa más del sueño de la vigilia que del sueño del dormir. Pensaba que el poeta debe soñar despierto y vivir el sueño vigilante. Para Machado, el sueño es la única forma posible de llegar a conocer el mundo y llegar el hombre a conocerse a sí mismo. Frente a los métodos racionalistas del filósofo, el poeta posee el sueño para investigar la realidad. Puede revivir su existencia, , convertir en presente su pasado. Para él hay dos tipos de pasado: el “pasado irreparable”, el histórico que se mide en tpo y es el auténtico, y el “pasado apócrifo”, que vive en la memoria de alguien y es el que le parece interesante por las posibilidades poéticas que contiene. De la memoria, tan sólo se siente interesado por su capacidad de evocar sueños. Olvido y memoria son complementarios. Con el olvido, podemos soñar nuestros recuerdos, convertirlos en sueños y con la memoria podemos recordar nuestros sueños. A través del sueño evoca toda su vida (sobre todo su juventud) aunque más que recordar sucesos, los sueña en sus textos. Tb sueña la naturaleza, siendo sus sueños la proyección en lo de fuera de lo que el poeta lleva dentro. Le atribuye a la naturaleza que le circunda, las actividades de su propio espíritu, de las que e l sueño es la más representativa. La visión que Machado tenía del mundo era de carácter onírico. El sueño le servía, para escapar del dolor de la vida, a la amargura de “vivir tragando tpo” y a la angustia de no poder conocer ni alcanzar las esencias.

      c) El amor. No expuso en sus escritos una teoría sistemática sobre e l amor. El planteamiento de este tema está enfocado a partir del tema del tpo y en este caso tb partir de su peculiar visión del sueño y el recuerdo. Don Antonio afirma que existen tres momentos clave en el desarrollo de las relaciones amorosas. El 1º, es el nacimiento del amor, el 2º es el instante en que se centra ese sentimiento en una persona concreta y el 3º, el fracaso, al comprender las dificultades que encierra el amor y entender que el objeto erótico es inaccesible. Es la última fase es, según él, la más fértil para el poeta. A Machado la mujer no le interesa en sus poemas como puro objeto erótico. Por ello no se realizan de ella descripciones físicas completas, le interesa como “simple proyección subjetiva” del amante. Para llegar a amar a una mujer, es necesario olvidarla previamente. Así, el amor puede ser definido como “el recuerdo de un olvido voluntario”.

      TRAYECTORIA POÉTICA.

      Pese a la unidad que posee toda la producción de Machado, es posible distinguir una serie de fases correspondientes a las diferentes correcciones de rumbo de don Antonio a lo largo del proceso de su creación. Estas fases no suponen ningún tipo de ruptura dentro de la línea de continuidad de su obra, son sólo momentos en los que el autor juzga correcto hacer más hincapié en otros aspectos diferentes a los anteriores, aun manteniendo inmutados los rasgos, temas y caracteres que eran básicos, esenciales en y para él. Cuatro etapas:

      1. Período modernista (1899-1902) representada por Soledades. Muy próximo al modernismo (adjetivación, motivos poéticos como el crepúsculo...). Recibe directa influencia de Santa Teresa, Bécquer, Rosalía de Castro, Rubén Darío y tb de los simbolistas franceses. Realiza un tipo de poesía de tono intimista, un tanto alejada de los poemas típicos de sus períodos posteriores.

      2. Eliminación (no total) del modernismo en su obra (1903-1907), hecho que tiene lugar en Soledades. Galerías. Otros poemas. Aquí existe un cambio en planteamiento poético machadiano. Trata de corregir los rasgos claramente modernistas de sus anteriores poemas. Abandona el esteticismo típico de Soledades. Pasa del intimismo a la exteriorización, de preocuparse sólo de sí mismo a interesarse tb por los demás.

      3. Época noventayochista (1907-1912) reflejada en Campos de Castilla. Esta etapa se inicia con su llegada a Soria y es un período que va a estar dominado por un tema: España y su decadencia. Desea hallar soluciones. Se fija en el paisaje, ve en él la encarnación del alma castellana. Piensa que España se salvará si Castilla vuelve a resurgir; es la idea básica que inserta en Campos de Castilla (1912). En este período se produce la culminación de esa tendencia a la exteriorización, es el momento en que alcanza su madurez como poeta. Su estilo se vuelve mucho más sobrio y austero.

      4. Poemas de contenido ideológico-filosófico (1913-1939), etapa ejemplificada por Nuevas canciones, Juan de Mairena. El clima poético de la etapa anterior se mantiene. El alejamiento de Castilla y la muerte de su esposa, hacen que se acentúe en él su tendencia al diálogo interior. Comienzan a aflorar en sus versos unas preocupaciones filosóficas, expresadas a través de estrofas tomadas de la tradición folklórica andaluza. Se acreciente el carácter discursivo y la inclinación, a veces, a incluir elementos dotados de valor simbólico. Es el período que algunos críticos han juzgado, en parte de menos valor de toda su producción.