Menón; Platón

Filosía griega antigua. Filósofos clásicos. Pensamiento platónico. Influencias y repercusiones. Dialéctica. Virtud

  • Enviado por: Zhelia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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2° Bach. Dist.

Menón

Nos encontramos ante un diálogo escrito por Platón (427- 347 a. C.), cuyo protagonista es Menón, un joven no ateniense y admirador de los sofistas, ante el cual, Platón, por boca de Sócrates, aprovecha para exponer alguna de sus ideas.

Identificación de las ideas o contenidos del texto.

El tema central del diálogo es la virtud, se trata de averiguar qué es, pero por el camino se presentan otros varios problemas que se han de resolver para poder llegar a una conclusión final sobre la virtud y su esencia.

El diálogo se puede dividir en tres partes principales:

La primera parte comienza con el planteamiento de una duda por parte de Menón: ¿la virtud es innata o se enseña? Para responderle Sócrates reta a Menón a que le de una definición de virtud: <<saber mantener el papel esperado dentro de la sociedad griega>> Relacionando así, como Gorgias, la virtud con la capacidad de habilidad para algo. Pero a Sócrates no le sirve esta respuesta, ya que solo abarca una clase de virtud, por lo que han de descubrir su esencia. Menón la define entonces com <<el deseo de lo bello y la capacidad de procurárselo con justicia>> Pero la justicia también es una virtud, y en la definición no se puede incluir lo definido, por lo que Sócrates tampoco acepta esta nueva definición, explicando a Menón que ha confundido la parte con el todo. Menón no lo acepta y acusa a Sócrates de entorpecer en vez de ayudar, comparándolo con un pez torpedo. Ante esta acusación Sócrates se defiende: <<sólo el que está confundido puede confundir>> demostrando así la veracidad de su famoso “sólo sé que no sé nada”.

En la segunda parte, Sócrates plantea una nueva duda: si no saben qué es la virtud ¿cómo investigarla? Introduce también el tema de la inmortalidad del alma y su teoría de la reminiscencia (aprender= recordar), desde la cual han de investigar qué es la virtud. Para corroborar su teoría hace una demostración con un esclavo.

A partir de este momento, la investigación continúa por medio de hipótesis:

La virtud seria enseñable si:

  • la virtud pertenece al alma, por lo que sería innata y se aprendería por medio de la reminiscencia, como la ciencia.

  • la virtud es algo diferente de la ciencia, algo no enseñable.

  • Pero:

  • teniendo en cuenta que sólo la ciencia es enseñable, ¿se puede enseñar lo que no es ciencia? (niega a la hipótesis b)

  • no sabemos si la virtud es ciencia

  • - la virtud es buena (útil) sólo si se lleva con rectitud o prudencia

  • - la virtud concierne al alma, como la justicia, el valor, la templanza, etc, pero estas no son enseñables y, aunque lo fueran*, que nos sean útiles depende de la prudencia con que se disponga de ellas.

    - luego lo útil radica en la prudencia, no en la virtud

    - virtud = prudencia

    - luego no se es bueno por naturaleza

    - Por tanto, si no se es bueno por naturaleza supondremos que será por aprendizaje. *acabamos de suponer que la virtud es ciencia, por lo que en principio se acepta la conclusión, pero Sócrates revoca:

    4. Si la virtud es enseñable habrá maestros y discípulos, pero al no conocerlos intentan identificarlos:

    - Los sofistas no son maestros de virtud.

    - Ánito (un tercer personaje incluido en el diálogo por un breve período) afirma que cualquier ciudadano virtuoso puede enseñar la virtud, pero Sócrates demuestra que no siempre es así. Ánito mal interpreta a Sócrates y se marcha enfadado.

    - los que son considerados maestros, no se reconocen a sí mismos como tales, y tampoco se ponen de acuerdo en si la virtud es o no enseñable

    Por esto, Sócrates concluye que la virtud no es enseñable.

    Llegamos así a la tercera parte, que trata sobre la relación entre saber y virtud, y en la que Menón vuelve a plantear una nueva duda: ¿cómo puede haber hombres buenos o llegar a serlo si la virtud no es enseñable? Para responder a esto, Sócrates cita otro de sus lemas “conócete a ti mismo”, con lo que explica que cada hombre ha de averiguar qué es lo que le dirige, si es o no la ciencia, ya que sólo los hombres buenos pueden ser útiles, y para ello también han de ser sabios. Tras esto, Sócrates afirma que aunque la opinión exacta (conjetura, no sujeta, puede cambiar) y la ciencia (conocimientofundado, sujeta, inamovible) son cosas distintas, ambas son igual de útiles.

    Para finalizar, tratan la naturaleza de la virtud, concluyendo que se trata de un favor divino, y recapitulan lo dicho hasta el momento:

    1° no es enseñable, porque:

  • no es sabiduría ni ciencia.

  • no hay maestros ni discípulos.

  • 2° que sea útil depende de que esté bien dirigida.

    3° para dirigirla bien hay que orientarse por la opinión verdadera

    El diálogo concluye así sin aclarar cual es la esencia de la virtud, pero identificando su naturaleza como un favor divino.

    Relación del contenido con el pensamiento de autor.

    En primer lugar, nos encontramos ante una cita socrática: “sólo sé que no sé nada” con ella, Platón reafirma su teoría de la reminiscencia (reminiscor = acordarse), en la que identifica el saber con el recordar. Esta teoría, también conocida como anámnesis (ððððððσðs = recuerdo), explica que, gracias al tiempo que el alma ha pasado en el mundo de las ideas, donde lo ha visto y aprendido todo, el hombre puede recordar lo que el alma olvidó al caer en el cuerpo, a través de la observación de las copias existentes en el mundo sensible.

    Sócrates pide a Menón que defina la esencia de la virtud, siendo definida esta como aquello por lo que una cosa es precisamente esa cosa; en el caso del ser humano, por ejemplo, la esencia es el alma (racional e irascible), ya que es la que debe dirigir a la parte concupiscible del cuerpo. Esto queda explicado en el mito del carro alado, en el que una auriga (racional) es dirigida por dos caballos, uno bueno que tira hacia la bóveda celeste (irascible) y otro malo, que cae por su propio peso hacia la tierra (concupiscible).

    Para responder a la pregunta de Menón de cómo podrían los hombres llegar a ser buenos, Platón utiliza otra de las citas socráticas: “conócete a ti mismo” con la que reconoce la importancia del individuo sobre la sociedad ya que, siendo aquel parte de esta, es primordial que cada uno actúe conforme a sus convicciones para que todo el colectivo marche bien. Es decir, cada uno ha de averiguar cuáles son sus virtudes específicas para encontrar su lugar en la sociedad. No todos los hombres están dotados por naturaleza de igual modo, y por ello no deben realizar las mismas funciones. En base a esto, Platón ofrece una jerarquización social con tres peldaños: el más alto sería el de los gobernantes- filósofos, a quienes corresponderían la prudencia y la sabiduría; después estarían los guerreros, quienes tendrían que demostrar fortaleza y valentía; y por último, en el escalón más bajo, haciendo funcionar la polis, los productores (artesanos, comerciantes, campesinos...) a quienes corresponde la templanza. Por tanto, para Platón, la ciudad no es un conjunto de individuos, sino que forma una unidad real, un organismo espiritual, y de ahí que, entre su estructura y la del hombre, exista tal paralelismo. Este proyecto utópico de ciudad ideal queda recogido en otro de sus diálogos: La República.

    Por último, Platón explica la diferencia entre la opinión exacta y la verdadera ciencia, siendo la primera una conjetura con posibilidad de cambio, mientras que la segunda es irrevocable y se puede enseñar. Ambos términos se relacionan con ambos mundos: la verdadera ciencia reside en el mundo de las ideas, la auténtica realidad, mientras que la opinión exacta es propia del mundo sensible, donde todo es cambiante. Se puede llegar, por tanto a la siguiente relación de términos:

    • Mundo sensible- devenir- irreal- copia- Opinión

    • Mundo inteligible- catarsis- realidad verdadera- original- Verdad

    Relación con el marco histórico, socio-cultural y filosófico de la época.

    Platón vive en Atenas, durante la época clásica de Grecia (500 - 323 a. C.), durante la cual, esta polis, alcanza su máximo esplendor cultural, político y económico.

    Durante su infancia, Platón (427 - 347 a. C) vive de cerca la Guerra del Peloponeso (431 - 404 a. C.), en la que se enfrentan Atenas y Esparta, enemigos tradicionales, con sus respectivos aliados. La muerte de Pericles , gran demócrata, y la subida al poder de dirigentes menos hábiles, conducen a la derrota de Atenas y a la consiguiente hegemonía de Esparta, que instaura el Gobierno de los Treinta Toranos, en el cual participan familiaresde Platón. Pero esta tiranía no dura mucho, y el control de la polis pasa a manos de Tebas para volver, finalmente, a la propia ciudad y a la democracia.

    Ya con Pericles (495 - 429 a. C.) se dio un gran avance en cuanto a la igualdad entre sexos y la democracia en general; pero este poder otorgado al pueblo es, precisamente, lo que hace estar tan en contra de este sistema a Platón, ya que fue un jurado popular quien sentenció a muerte a su adorado maestro Sócrates. Platón apuesta por un gobierno dirigido por filósofos y una sociedad dividida en clases según méritos propios y no por linaje.

    En la sociedad griega, la familia es la base de la comunidad, y la ciudad la comunidad más perfecta en la que pueda realizarse el individuo encaminado hacia la felicidad en la convivencia con sus semejantes. Cada individuo tiene su lugar natural según su edad y sexo. Los griegos se reúnen en el ágora, donde discuten los temas políticos y exponen sus ideas. No hay distinciones políticas entre los ciudadanos de la polis, pero sí para los extranjeros y esclavos.

    La mujer estaba relegada a un segundo plano, ocupándose de la casa y de los hijos, educando a las niñas mientras que los niños asistían a las escuelas y a los gimnasios, y sin participar en la vida política de la ciudad. Platón, por otro lado, abogaba por la total igualdad de sexos, por la responsabilidad de la ciudad en la educación de los jóvenes y por la supresión de la propiedad y la familia en las dos clases superiores, para evitar los intereses egoístas.

    La aparición del teatro en Atenas, en sus dos formas clásicas de tragedia y comedia, marca una nueva etapa para la literatura. En la tragedia, destacan autores como Esquilo, “creador de la tragedia” por haberle dado verdadero esplendor a esta; Sófocles, autor de Edipo Rey y Antígona, entre otras; y Eurípides, que no triunfó verdaderamente hasta después de su muerte. De autores de comedia, sólo se han conservado los escritos de Aristófanes

    En el panorama filosófico, Platón se opone a los sofistas, a quienes ya no les interesa la investigación de la naturaleza, sino la cultura y la política, poniendo en un pimer plano al hombre en sociedad y sus valores. Son hombres de diversa procedencia, caracterizados por su afán didáctico, tienen ideas progresistas y se presentan como maestros de educación y cultura, a la vez que de excelencia social, al servicio de quienes pretenden brillar en la sociedad. No dudan en cobrar las lecciones a sus discípulos, lo que Sócrates y, por consiguiente, Platón consideran escandaloso. Los sofistas son duramente criticados por Plat´n, que les reprocha cuidarse más de la opinión que de la verdad; les recrimina su relativismo, manifiesto en la frase de Protágoras <<el hombre es la medida de todas las cosas>>, y una cierta inmoralidad derivada de esta actitud, puesto que buscan el éxito social y no la auténtica sabiduría. Conscientes de que la vida política la dirigían los buenos oradores, enseñaban a <<hacer más fuerte el argumento más débil>>y, escépticos ante la posibilidad de hallar la verdad absoluta, adiestraban a sus discípulos para argumentar en pro y en contra de una misma opinión.

    Influencias y repercusión posterior del pensamiento del autor.

    Durante su formación Platón recibe muy diversas influencias, especialmente de Sócrates, de quien hereda el método de la dialéctica, la mayeútica y la ironía. Del pensamiento presocrático de Heráclito y Parménides, recoge la idea de cambio continuo del primero y la eternidad del Ser del segundo, explicando así la realidad dividiéndola en dos mundos: un sensible y cambiante y otro inteligible y estático. Desarrolla el nous de Anaxágoras hasta convertirlo en el Demiurgo, organizador entre los dos mundos. Con los pitagóricos descubre la inmortalidad del alma, identificándola con ese mundo estático y atribuyéndole la idea del pecado.

    Respecto a su repercusión posterior es aún mucho más variada y extensa. Comenzando por Academia, la cual subsistió durante nueve siglos hasta su cierre definitivo en 526 d. C por Justiniano I. Como demuestra la obra del filósofo alejandrino del s. I Filón, el pensamiento platónico influye en el judaísmo, y en el s. III, Plotino funda el Neoplatonismo, desarrollando aún más las ideas de Platón y llevándolas a un idealismo casi religioso. Está influída por el gnosticismo (el bien y l mal como principios que lo determinan todo)

    Los teólogos Clemente de Alejandría, Orígenes y San Agustín, fueron los primeros exponentes cristianos de una perspectiva platónica, destacando este último por su empeño por conciliar cristianismo y platonismo, con la particularidad de que identifica el mundo de las ideas con la mente divina. Conserva al dualismo platónico en antropología, pero no considera en absoluto al cuarpo como una cárcel de la que hay que escapar, en contra del neoplatonismo. San Anselmo, se sirvió de las ideas ontológicas de Platón para enunciar su argumento ontológico: <<Dios es aquel ser tal que no puede pensarse otro más perfecto, y como tal debe estar en posesión de todas las perfecciones, incluída la de su propia existencia, más allá de la mente humana. Dios ha de existir en nuestra idea y en la realidad objetiva>>

    Otros autores relacionados con la doctrina platónica son: Avicena, Leibniz, Descartes, Malebranche, Schopenhauer, Russell,...

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