Meditaciones metafísicas; René Descartes

Literatura filosófica del Renacimiento. Filósofos franceses. Racionalismo siglo XVII. Existencia de Dios. Verdades apodícticas. Cogito ergo sum. Ideas. Sustancia

  • Enviado por: Elena
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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  • Resumen del texto

MEDITACION PRIMERA

  • Plan general de la obra.

El punto de partida es reconocimiento del error. La tarea previa es deshacerse de las opiniones falsas para renovar el saber y el objetivo es establecer algo firme y constante en las ciencias.

Consideraciones circunstanciales: no puede esperar más y dispone del tiempo y las condiciones necesarias para llevar a cabo esta tarea.

La estrategia para llevarla a cabo es rechazar aquello que ofrezca duda empezando por los fundamentos del saber.

  • Primer motivo de duda:

Los sentidos a veces nos engañan y, aunque otras no lo hagan, es prudente no fiarse de ellos.

  • Segundo motivo de duda:

Los sueños: lo que acaece en ellos no es claro y distinto y tampoco podemos distinguir con claridad el sueño de la vigilia. Los sueños son representaciones de la realidad. Los compara con las obras pictóricas.

  • Consideración sobre este problema:

Anticipa que tanto las imágenes fantásticas corno las verdaderas son posibles gracias a otras cosas más simples y universales [las ideas innatas].

  • Conclusión derivada de los anteriores motivos de duda: la duda en las ciencias empíricas:

La ciencias que no tratan de cosas simples [las empíricas) son dudosas e inciertas, al contrario que la aritmética y la geometría, cuya verdad es independiente del estado de conciencia (dormido o despierto).

  • Tercer motivo radical de duda:

Es posible que Dios me engañe permanentemente: cuando percibo los objetos o cuando realizo cálculos matemáticos.

  • Argumentos que disiparían esta duda:

El engaño repugna la bondad divina. El sentido común nos llevaría antes a negar la existencia de Dios que a aceptar que vivimos en una mentira permanente.

  • Validez hipotética pero no probatoria de estos argumentos:

Si yerra, será él mismo quien se engañe, pero puesto que sigue dudando, tiene que suspender el juicio para poder alcanzar el objetivo inicial. Las dificultades de la duda son, en general, el peso de las viejas opiniones (basadas en los sentidos).

La estrategia que se ha de seguir es la de fingir que las viejas opiniones son falsas hasta que dejen de influir en la razón.

  • Se confirma provisionalmente el tercer motivo de duda y se enuncian sus consecuencias.

Supuesto que no hay un Dios verdadero sino un genio maligno, la realidad exterior y el mismo sujeto que duda y piensa son mentira.

  • Se señala la utilidad de la duda:

Disponer el espíritu contra la falsedad y la pereza.

MEDITACIÓN SEGUNDA

  • Introducción y objetivo de esta meditación:

Retorna el problema tal corno quedó al final de la meditación anterior y enuncia el objetivo de ésta: hallar algo que sea cierto e indudable, una primera verdad.

  • Punto de partida:

Negar, hipotéticamente, todo aquello cuya existencia ofrezca duda.

  • Descubre la primera verdad:

Si piensa y duda es imposible que no sea: 'yo soy, yo existo'.

  • Problemas generales que plantea esta tesis:

1º: Naturaleza del yo 'soy':

Es cierto que 'yo soy' pero no sabemos en qué consiste este ser o existir.

Examina y rechaza sus antiguas opiniones acerca de lo que creía ser. El espíritu, a través de los pensamientos espontáneos que nacen en él, le permite diferenciar dos aspectos de su ser y separar lo que pertenece a cada uno de ellos: el cuerpo y el alma.

No sabemos en qué consiste el alma, pero sí el cuerpo: aquello que puede ser delimitado por una figura [extensión].

Consecuencia de este análisis: no puedo saber qué soy yo si o sé en qué consiste el alma.

  • Análisis de los atributos del alma:

El único atributo [actividad] que no precisa de la existencia corpórea y que, por tanto, es exclusivo del alma es el pensamiento.

  • Conclusión: 'Yo soy, yo existo' significa que soy 'una cosa que piensa'.

  • Problemas derivados de esta tesis: ¿Sólo soy 'una cosa que piensa' soy algo más?

No se puede saber con certeza si soy algo más que pensamiento, pues tendría que suponerlo, fingirlo o imaginario. Este modo de conocer no es seguro: procede de los sentidos y de las cosas corpóreas cuya existencia aún no ha sido probada.

  • 2º Naturaleza de la cosa pensante:

Una cosa que duda, entiende, afirma, niega, quiere, imagina y siente, existe y es evidente (claro y distinto) que 'yo soy' el sujeto de todos esos atributos, que no son otra cosa que 'pensar'.

Dificultades para definir el pensamiento: las ideas provenientes de los sentidos.

Aplicación al ejemplo de la cera: una vez separado cuanto sabemos de ella a través de los sentidos, el entendimiento descubre clara y distintamente [función del pensar] que sólo es un cuerpo extenso.

El lenguaje corriente también contribuye al error.

El conocimiento sensible no es exclusivo del alma humana, el intelectual si.

El espíritu como naturaleza pensante [el sujeto, el yo] se concibe a sí mismo con claridad y distinción (verdad y certeza).

. Conclusión- Tesis: conocemos a través del entendimiento y no de los sentidos.

MEDITACIÓN TERCERA

  • Resumen de tesis y problemas anteriores:

Retorna las tesis y planteamientos de la anterior meditación y se pro- pone examinar si hay en él otros conocimientos ciertos.

  • Se procede a presentar el criterio de certeza.

Retorna el modo en que descubrió la primera verdad y deduce (sin demostrar) la siguiente regla general: Verdad es concebir con claridad y distinción.

Nos recuerda el carácter hipotético que tiene (por ahora) la existencia de la realidad exterior al sujeto que piensa.

Retorna la hipótesis del Dios engañador: de ella surge la duda en las verdades aritméticas y geométricas.

  • Dificultades para sostener la hipótesis del Dios engañador-

No puede engañarnos en la certeza del 'yo soy' y en las verdades de la matemática.

Este argumento no es concluyente, de él no se deduce la existencia de Dios. Hay que examinar:

1º: Si hay Dios.

2º: Si puede ser engañador.

La obtención de cualquier tipo de certeza va a depender de esta demostración.

  • Plan general de esta meditación:

Nos previene del rodeo a dar para demostrar la existencia de Dios.

  • Consideraciones generales sobre las ideas:

Los pensamientos pueden ser afecciones o ideas, sólo estas conciernen a la verdad.

Las ideas pueden ser representaciones de cosas o modos del pensamiento [actos mentales]

  • Clases de ideas:

Pueden ser de tres tipos: innatas, adventicias y facticias. Hay que demostrar su origen.

  • El problema del origen de las ideas:

Se enuncian dos hipótesis: son producto de la voluntad o de la realidad sensible.

· Primera hipótesis: las inclinaciones naturales o apetencias no afectan a la distinción entre lo verdadero y lo falso.

· Segunda hipótesis: tampoco es válida. Razones:

1º: Puedo tener, por ejemplo, dos ideas opuestas sobre el sol y la verdadera no procede de los sentidos sino de la astronomía.

2ª: Habría que presuponer que existan cosas fuera de mí.

  • Solución al problema del origen de las ideas:

1º: Se postula la realidad objetiva de la idea de Dios: Se retoman los postulados anteriores sobre las ideas y se completan: como representaciones de substancias las ideas son más objetivas. La mayor objetividad la posee la representación de la substancia infinita: Dios,

2ª: Se postula la necesidad de la causalidad eficiente: Es evidente que a todo efecto le corresponde una causa (actual o formal) proporcionada, nada se sigue de la nada. Igual ocurre con las ideas.

3º: Se aplica el argumento anterior a las ideas: La realidad objetiva y formal de las ideas y los objetos que representan requieren, igualmente, de una causa proporcionada. No proceden de la nada, y aunque unas ideas nazcan de otras este proceso no puede ser infinito.

  • Conclusiones:

1ª Debe existir otra cosa que sea la causa de mi idea sobre ella y sobre la existencia del mundo [Dios].

2ª: Además del 'yo soy' disponemos de otras dos ideas [representaciones de cosas o substancias]: Dios y el mundo corpóreo.

  • Demostración de la verdad de las ideas de mundo exterior, del sujeto pensante y de Dios:

1º La idea de mundo: De lo corpóreo sólo son verdaderas las ideas de extensión, figura, substancia, etc., que están en el sujeto.

2ºEl sujeto dispone de ideas claras y distintas y es una substancia (pensante).

3º La idea de Dios:

  • No procede del sujeto: la substancia finita no puede ser causa de la infinita.

  • No procede de la negación de la finitud pues lo infinito es anterior a lo finito.

  • No puede ser materialmente falsa.

  • Es absolutamente verdadera pues su idea es concebida con claridad y distinción.

  • No puede proceder de la potencialidad de sus atributos en el sujeto.

- Necesidad de la existencia de Dios. Demostración:

La idea de Dios sólo puede haber sido puesta en el sujeto por un ser más perfecto.

La substancia pensante ('yo mismo') no podría existir si no hubiera Dios.

Demostración:

El sujeto no es autor de su ser; no procede de la nada y no es eterno, [es contingente], luego depende de un ser diferente a él. Tampoco puede proceder de una causa menos perfecta que Dios. Tampoco de la concurrencia de varias causas juntas, ni tampoco de los padres.

Conclusión: De la causalidad aplicada a la idea de Dios queda demostrada su existencia.

  • Solución al problema del origen de la idea de Dios:

La idea de Dios no es adventicia ni facticia, sino innata.

  • Consideraciones finales:

La idea de Dios equivaldría al 'sello' que todo creador imprime a su obra. La existencia de Dios demuestra también la naturaleza espiritual del hombre. De la existencia y de su idea se deduce que no puede ser engañador. La existencia de Dios permite mantener la fe en la inmortalidad del alma.

  • Relación texto-tema

Una vez realizado el eaquema anterior, vamos a comenzar a desarrollarlo de tal forma que vamos a seguir cuatro puntos generales, siguiendo el orden de las meditaciones. Estos cuatro puntos van a ser: el método, el cógito cartesiano, las ideas y la sustancia.

  • EL MÉTODO

  • La razón sigue el camino: puesto que éste es el significado etimológigo de método. En el discurso del método se definirá éste como la regla de la mente que distingue lo verdadero de lo que no lo es: lo cierto de lo incierto, por esa regla la razón se somete a su misma ley; que es -como se ha dicho- absoluta: es la absoluta imposibilidad de dudar.

    Este planteamiento lo realiza Descartes en la primera parte de su obra mencionada; junto con el análisis de la subjetividad (Importancia de¡ sujeto en el conocimiento), sobre la que volveremos más adelante.

    En la segunda parte se pone de manifiesto el escepticismo del autor, que le lleva a dudar de todo:, y es producido por la incoherencia que él percibe en los conocimientos de su contemporáneos, por la diversidad de pareceres existente, y por su sospecha de que los apetitos y la educación recibida impiden que nuestros juicios sean verdaderos, como sí lo serían si estuviesen producidos sólo por la razón. La duda cartesiana no es la duda de los escépticos, (recordamos que la postura de¡ escéptico radical sería la de no construir sistema alguno, ya que no hay certeza posible), sino que es una duda metodológica (o metódica); Descartes duda porque sólo de la duda puede nacer la certeza máxima. Expone también en esta parte su método como “una serie de reglas ciertas v fáciles que permiten, a quien las observe alcanzar un conocimiento verdadero". Estas reglas o preceptos suponen las operaciones o procesos naturales de la mente humana, a saber: la intuición y la deducción. La primera la define como "la concepción no dudosa de una mente pura y atenta que nace de la sola luz de la razón, y que por ser más simple, es más cierta que la propia deducción " y define la deducción como "todo aquello que se sigue necesariamente de las cosas conocidas con certeza”. La intuición sería la deducción' instantánea sin la progresión de pasos deductivos, que eliminamos, así como la temporalidad en el conocimiento que supone la intuición. El Método consiste en cuatro reglas o preceptos que nos sirven para emplear correctamente esas dos operaciones de la mente:

    La primera de ellas es la de la evidencia donde aparecen como criterios de verdad dos conceptos de suma importancia para el pensamiento cartesiano: la claridad y la distinción. La primera se manifestaría en aquellos pensamientos cuya realidad es reconocible de manera inmediata, (relacionamos claridad con intuición); y la segunda es una característica de las ideas que se dan en el pensamiento sin mezcla de otras. Descartes llamará a las Ideas definidas mediante estas dos pautas Naturalezas simples. La segunda regla será la del análisis, la tercera de la síntesis, y la cuarta, de la revisión y enumeración.

    El Método parte de descomponer todo en naturalezas simples, de forma que el conocimiento se efectúe por intuición directa del espíritu. De ahí la necesidad de fragmentar toda cuestión en sus elementos más sencillos y últimos; y de reconstruirla luego con los mismos elementos, esto es, con las mismas y primarias evidencias. Toda verdad se compone, por lo tanto, de evidencias originarias, simples e irreductibles, o bien de nociones con ellas relacionadas. Con lo visto, Descartes busca una verdad apodíctica, es decir, que pueda ser creída por ella misma, con independencia de toda autoridad y tradición; una verdad de la cual se deduzcan las restantes, por medio de una serie de intuiciones en el curso de un proceso deductivo.

    Nuestro autor extiende este método, propio de las matemáticas, a todos los dominios del conocimiento, todo cuanto se conoce, debe ser conocido por este método deductivo. Descartes tiene la certidumbre de que ningún principio de la Filosofía anterior, establecido cono absoluto seguro, resiste la prueba de su método.

    b) EL CÓGITO CARTESIANO

    Es en la parte cuarta de la obra sobre la que hablamos, donde profundiza en la cuestión de la duda, y llega a la conclusión de que la total esencia del sujeto, (del yo), consiste en pensar.

    Descartes escribe claramente en contra de una epistemología basada en los sentidos, (en la filosofía anterior se tiende a privilegiar la percepción sensorial) ya que la información de éstos es incierta. Si todo es inseguro y dudoso, hay que buscar una certidumbre, puesto que hay la posibilidad de que todo mi saber incluso las matemáticas, sea engañoso. A partir de esta necesidad surge el "Pienso luego existo” como la verdad básica y apodíctica sobre la que se van a basar las restantes. "Cogito, ergo sum", o por citario en versión original "Je pense, donc je suis" es, al mismo tiempo, la primera verdad y criterio de verdad.

    Pero analicemos esta proposición; ¿qué es el pensamiento para Descartes?:

    El cógito cartesiano se correspondería con cualquier actividad de la mente. Significa esto que hay una cosa de la que no puedo, en modo alguno, dudar, y es que tengo la cabeza llena en todo momento de ideas de uno u otro tipo; y en cualquier caso de lo que no dudo es de que esas ideas son mi espíritu. Significa también esta verdad inamovible: Hay pensamiento. Descartes parece pretender que son las ideas, y no de aquello de lo que proceden, lo único seguro, y por lo tanto, como esas ideas son pensadas o tienen lugar en la mente de un sujeto, el punto de partid del conocimiento es la subjetividad

    Esta primera verdad está enunciada en primera persona, este dato implicaría que la esencia del yo, de la propia conciencia, sería el pensamiento, hasta el punto de que la consciencia afirma en ello su existencia con independencia del propio cuerpo, e incluso que sin pensamiento no habría existencia posible, ni espiritual ni física. . Para salvar la eventualidad de una realidad con esencia de espejismo el autor elabora la llamada Hipótesis del Genio Maligno. Sería un genio todopoderoso cuyo empeño sería engañarme: El aire, el suelo, todos los seres físicos, los sonidos, etc. No son sino sueños, ilusiones, espejismos industria del genio, que también me engañaría haciéndome ver en mí mismo carne y sangre; cuerpo. Todo sería falso e inexistente a excepción de la mente que piensa, y no sabe que es imaginario el material de sus pensamientos.

    Pero Descartes nos hace libres del tal genio: porque podemos plantearnos la existencia del mismo y de su falacia

    Aquí entraría en juego una posibilidad impensable para la época de Descartes, a saber; que absolutamente todo dependiera, para su realidad, de la mente que piensa y que sería soberana a partir de la hipótesis arriba expuesta. La idea innata de Dios, (volveremos sobre este particular), es en el pensamiento más cierto que éste mismo, y es garantía de la realidad de todo lo demás.

    A esta evidencia de Descartes se le han encontrado antecedentes; el más antiguo, importante. y ya conocido, sería la máxima agustiniana "Si fallor sum" Y se le han encontrado también objeciones, como que tal afirmación no sería sino un silogismo simple al que le falta la premisa mayor: Todo lo que piensa, es. Yo pienso. Luego yo soy. También siguiendo lo arriba expuesto, sólo podríamos estar seguros de nuestra existencia mientras pensamos, es decir, mi existencia sólo es válida mientras pienso, si no, no estará garantizada.

    Para nosotros, debe quedar claro que el cógito es el principio de reconstrucción del mundo. Pero de un mundo distinto al hasta entonces conocido.

    c) LAS IDEAS

    La primera verdad obtenida por Descartes es "yo pienso", es decir, "tengo ideas". ¿Cómo serían las ideas que constituyen el yo? Pueden ser de tres clases:

    • 1 Innatas: están en la mente al nacer, como la idea de Dios

    • 2 Adventicias: Son producidas por la percepción de las cosas, como por ejemplo la idea de sol, de los animales, de los sentimientos, etc. (a este tipo de ideas asimilamos la Determinación como modo general de pensamiento).

    • 3 Facticias: Generadas por la imaginación, como la idea del centauro, (a este grupo de ideas asimilaremos como modo general de pensamiento la Voluntad).

    Todas las ideas claras y distintas son innatas, existen desde siempre, de alguna forma replegadas, y son desarrolladas con ocasión de alguna experiencia, pero en modo alguno podremos decir que son causadas por la experiencia. Con esto dejamos sentado que Descartes, como racionalista que es, toma una postura intelectualista, que valora la inteligencia o el pensamiento en el conocimiento humano por encima de la experiencia empírica de los sentidos. No toma información de afuera, no obtiene ideas de lo real, sino que construye o deduce lo real a partir de la razón.

    Comenzará Descartes su investigación de las ideas por la idea de Dios, por tratarse, según él mismo de una idea privilegiada; lo es así por ser la idea más clara y distinta , y previa a las restantes ideas. No sólo es innata, sino que además el autor necesitará esta idea de Dios como garantía de las otras ideas, ya que puede ser que cualquier idea, incluso si la percibo clara y distintamente, sea falsa (Vid. hipótesis del Genio Maligno). Por ello, dedica la Meditación tercera a demostrar la existencia de Dios, mediante tres argumentos:

    • No podemos concebir la existencia de algo sin concebir sus propiedades esenciales, así la idea de Dios implica existencia de modo necesario. Por lo que Dios existe.

    • Tenemos idea de Dios como un ser perfecto, pero tal idea no puede proceder de la nada ni de nuestra propia imperfección. Por lo que Dios existe para ser la fuente de esa noción.

    • Dios es la causa del ser -imperfecto- de los hombres, la existencia humana requiere algo más perfecto de lo que ser creación.

    Dios es una sustancia infinita, es independiente, etc. por la cual todo, incluido el hombre, existe y tiene su realidad. Principalmente Dios por perfecto no puede ser engañador, así por la veracidad divina se garantiza la validez de nuestro conocimiento. Esto no significa que todas nuestras ideas sean verdaderas, sino que podemos llegar a un conocimiento verdadero. Esta posibilidad la culminará la razón humana si piensa de acuerdo a la determinación, es decir, correctamente, sin precipitación y metódicamente ajustando cada paso a la razón. El error procede del exceso de voluntad, es decir, el atribuir verdad en seguida a ideas que no son claras ni distintas (facticias). La voluntad sin determinación sólo es propia de Dios , y representa la necesidad de las cosas que son.

    d) LA REALIDAD EN DESCARTES; LA SUSTANCIA.

    La siguiente verdad que establece Descartes será la de la existencia del mundo material, tercera verdad de la que podemos estar bien seguros, tras el cógito y la existencia de dios. Esta tercera cuestión, en la filosofía anterior era considerada evidente, además de ocasión para el conocimiento; aquí es algo problemático que hay que demostrar.

    Descartes es dualista cuando distingue dos órdenes de realidad: la materia y el espíritu; aunque habla de tres tipos de sustancia, una infinita: Dios, y dos finitas: el yo, o sustancia pensante “Res cogitans” y los cuerpos materiales “Res extensa”. Deja definida la sustancia como una cosa que existe de tal manera que no necesita de ninguna otra para existir, se entiende que de la manera en que es. Aunque esta definición corresponde propiamente a Dios, Descartes la extiende en segundo lugar al resto de las criaturas. Lo que el hombre percibe no son las sustancias como tales, sino atributos de las sustancias. Cada sustancia posee un atributo esencial del cual derivan el resto de los atributos que la definen como lo que sea, (vemos aquí la Determinación a la que se debe ceñir la razón). El yo tiene como atributo esencial el pensamiento, la res extensa la extensión, y Dios la perfección. Hay también nociones que afectan a los atributos, y estos son los modos (accidentes), algunos corresponden a la res extensa: figura y movimiento; y otros a la res cogitans: memoria, imaginación, voluntad etc. (que puede conducir al error).

    Se derivan problemas de la radical separación de las sustancias, y uno de los más graves es el vínculo entre el cuerpo y el alma en el hombre. Para Descartes constituye una unión accidental, por lo tanto, ambas sustancias, alma y cuerpo, son independientes; creerá resolver el problema apelando a la glándula pineal, como lugar de encuentro entre las dos. El cuerpo, por ser material se haya sometido a las leyes deterministas del mundo material, en el que no cabe libertad, siendo ésta competencia del alma: libre y sin embargo impotente sin un cuerpo desde donde operar.

    • Relación con autores anteriores

    Se va cambiando la postura hacia el mundo. Intentan conocer la realidad la realidad sin una revelación inicial porque la razón comienza a ser totalmente independiente.

    La caída aristotélica lleva consigo la caída del realismo:

    • Las cosas eran inteligibles

    • El conocimiento era el formarse conceptos, y eran verdaderos si había una coincidencia entre estos y los objetos

    • El edificio filosófico se mantiene desde Aristóteles hasta el siglo XV donde San Agustín le da creencia

    Pero fue en este siglo precisamente cuando el edificio se cae y hay que volver a construirlo, y para ello cuentan con una tradición histórica que pesa mucho.

    El idealista tiene que dudar. Hay que tomar precauciones. El primer problema es el del conocimiento, el que es lo que se conoce. No parte del concepto y no interesa más que lo indudable, aunque sólo sea una cosa; luego buscaremos la verdad.

    En el realismo la duda es el concepto ya que es conocimiento mediato, y en el idealismo lo que es dudoso es el concepto, por lo tanto no se puede partir de los conceptos. Es un conocimiento inmediato, y lo que no tiene conceptos es el pensamiento (no es dudoso). Se presenta como inmediato el sujeto que piensa. El mundo queda fuera del conocimiento. Hay un paso del objeto al sujeto. Se parte del yo. Las ideas ahora van a ser contenidos del pensamiento, y dependiendo de su origen, van a originar dos nuevas tendencias:

    • Empirismo, si su origen es psicológico, es decir, la asociación de ideas para conocer.

    • Racionalismo, si su origen es lógico, es decir, leyes por las que construimos las ideas

    • Definiciones de interés

    DUDA METÓDICA: La duda de Descartes no es existencial, sino un puro artificio metodológico para fundamentar la primera verdad.

    METÓDO. "Conjunto de reglas ciertas y fáciles... que conducen al conocimiento verdadero de todo lo que el hombre es capaz de conocer."

    CLARO Y DISTINTO: 'Claro' es lo que se manifiesta plenamente a la mente; 'distinto', lo que está perfectamente delimitado de las demás ideas.

    SIMPLE: La segunda regla del método exige que reduzcamos las cuestiones a sus elementos más simples. Estas ideas simples son concebidas por la intuición y, por ello, evidentes.

    EXTENSIÓN: Cuando Descartes examina la naturaleza de los cuerpos ve que aquello "que percibo clara y distintamente" en ellos es únicamente la extensión: lo que tienen de longitud, anchura y profundidad. Reduce, pues, los cuerpos a mera extensión.

    DIOS: Descartes concibe a Dios desde el atributo de infinito. Es, pues, para él la substancia infinita. Es, además, la garantía suprema de la veracidad de mi conocimiento.

    GENIO MALIGNO: Es una ficción que se inventa Descartes para poder extender la duda a la propia constitución de la mente.

    PIENSO (COGITO). Yo pienso. Es la intuición fundamental y originaria. En ella me capto simultáneamente como existencia y como pensamiento.

    CERTEZA (CRITERIO): La primera verdad "pienso, luego soy" se convierte para Descartes en modelo de toda verdad. Por ello "puedo aceptar como ciertas las cosas que percibo con la misma claridad y distinción.

    EVIDENCIA: "Aquello que se presenta tan clara y distintamente a mi espíritu que yo no tengo ninguna ocasión para ponerlo en duda".

    INTUICIÓN: Un concepto de la mente que nace de la sola luz de la razón." Nos da conocimientos claros y distintos y, por tanto, evidentes. No proceden de la experiencia, sino que son "concepciones" -creaciones- de la propia mente.

    IDEA: Para los antiguos, idea era la esencia de una cosa. Descartes entiende, en cambio, por idea cualquier objeto del pensamiento: "pensamiento", "existencia", etc., son otras tantas ideas. La idea es, pues, la forma de un pensamiento por cuya inmediata percepción soy consciente de ese pensamiento. Idea, pensa- miento, es, por consiguiente, todo lo que percibimos inmediatamente.

    IDEAS INNATAS: Ideas nacidas conmigo y que parecen proceder únicamente de mi naturaleza, como la idea general de cosa, verdad o pensamiento.

    IDEAS ADVENTICIAS: Ideas que representan cosas naturales y están en mí "como venidas de fuera".

    IDEAS FICTICIAS: Son ideas hechas o inventadas por mí. La idea de sirena, quimera o hipogrifo, por ejemplo. "Son ficciones o invenciones de mi pensamiento".

    REALIDADES MENTALES: Son actos de mí pensamiento; no hay diferencia entre ellos y de ellos podemos estar absolutamente seguros.

    SUBSTANCIA: Para Aristóteles era lo que está debajo, aquello de lo que se dicen los atributos. Descartes la concibe desde la razón: "aquello que existe de tal manera que no necesita de ninguna otra cosa para existir". Así entendida sólo valdría para Dios, la substancia infinita. Por ello añade "excepto Dios".

    ENTIDADES OBJETIVAS: Son las ideas en cuanto imágenes que representan unas, una cosa, y otras, otra. En este sentido son muy distintas unas de otras. Descartes las divide en tres clases: ideas innatas, adventicias y ficticias.

    INFINITO (IDEA DE): Es la idea del ser más perfecto y que contiene en sí más realidad. Descartes identifica la idea de infinito con Dios.

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