Martín Fierro; José Hernández

Literatura hispanoamericana contemporánea del siglo XIX. Lírica y poesía gauchesca. Argumento

  • Enviado por: Isabel Peirano
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 3 páginas
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MARTÍN FIERRO, RESUMEN PRECISO DEL GAUCHO ARGENTINO.

A lo largo de esta exposición, describiré como era el gaucho, centrándome en su origen, su personalidad, su condición, su forma de vida. La descripción será ejemplificada con citas del Martín Fierro de José Hernández.

El gaucho habitante nómade de nuestro campo, tuvo origen en el hombre vagabundo que se alejaba de las estancias para ir a las vaquerías, expediciones que se organizaban para aprovechar los animales chúcaros que pastaban sueltos en las llanuras.

El gaucho nómade amaba su libertad. Trabajaba como y cuando quería, pero tampoco era un ocioso. Tenía mucho que hacer y muchos servicios que prestar en el campo abierto. Estaba en los ranchos y en las postas, y también en las pulperías de campaña. El gaucho era ligero con el cuchillo. Le servía para todo: para trabajar, para comer, para atacar y para defenderse. Era un hombre astuto y socarrón en la forma de hablar, de muy pocas palabras.

El gaucho tocaba la guitarra y se trenzaba en interminables payadas de contrapunto cuando aparecía otro gaucho cantor, pero era poco dotado para la música y el baile. El prestigio payador y del cantor, fue legendario. El payador no se confunde con el simple guitarrero. Rinde culto a la amistad y respeta en los hombres el valor. El ser payador reputado implica la posesión de condiciones intelectuales adecuadas, como facilidad de invención, ingenio, memoria, agilidad mental, inspiración poética. Combinados con estas, se añaden, la ejecución de la guitarra, propiedad en el ritmo, riqueza en la rima, acierto en la metáfora, variedad en la adjetivación.

Los gauchos con bien formados, altos y fuertes, generalmente despejados y vivos, muy altivos y insubordinados; son silenciosos y observadores. Son hospitalarios pero reservados y fríos al principio; el aire de superior les ofende mucho.

Fue un ser humano atrasado social y materialmente, dentro del atraso social y material de la desierta campaña argentina del siglo XIX, pero fue mejorando en todo lo posible su estado y condición.

Se afirma que el gaucho fue un eximio jinete y que ésta fue la principal característica que definió su personalidad, su prestigio y su fama. Desde niño, ya cumplía trabajos de campo. Vestía una indumentaria muy particular, y esto fue lo que sin duda impresionó de manera especial a los extranjeros y también a los argentinos de la época. Porque con esos largos calzoncillos cribados, las piernas envueltas en el chiripá, que era otro poncho, el poncho colgado en los hombros, el cuchillo y las bolas, el gaucho saltaba con increíble agilidad sobre el caballo en pelo o sobre un enorme recado.

La generalidad de los testimonios contemporáneos coinciden en afirmar que el gaucho era de manera indolente y perezosa, sin que ello quiera decir que no haya sido activo y trabajador a su manera. El peón de campo no era solamente un hábil y consumado jinete, sino que trabajaba en la formación de los establecimientos de campo que se fueron multiplicando en toda la extensión del país, hasta construir la base de su riqueza. Domaba

Isabel Peirano

Oral de Lengua: Martín Fierro

potros y los transformaba en instrumentos de trabajo. Era amigo y compañera de su patrón, a quién defendió más de una vez contra el ataque de los indios.

En cuanto tuvo caballo, el gaucho pensó en la mujer. Tuvo hijos y construyó una familia. Con el caballo y la familia, necesitó un rancho. Lo construyó de adobe y techo de

paja. Algunas veces era hecho con cuero y con cañas. El interior tenía solo un ambiente en el que convivían en forma promiscua los gauchos, sus mujeres, los hijos, los perros, algunas gallinas, y los viajeros que buscaban alojamiento en su recorrido por el desolado desierto.

Los matrimonios del gaucho eran uniones libres, sí bien estables con frecuencia, por generosidad del varón y mansedumbre de la mujer. En el gaucho, el amor, no era un sentimiento en el cual, el mismo se mostraba apasionado.

Dentro de estilo tan peculiar de vida, la pulpería de campo fue el centro de las diversiones del gaucho, que tuvo gran variedad de entretenimiento dentro de su vida simple. La pulpería de campo era un lugar de reunión al que concurrían los gauchos de las estancias vecinas y también guachos nómades y errantes, sin excluir la posibilidad de que, de vez en cuando, cayera un gaucho alzado o matrero. Eran negocios donde se vendía todo lo necesario para la subsistencia, especialmente los llamados vicios: yerba, tabaco y alcohol. Los gauchos bailaban cielitos, la media caña y el gato, en los ranchos, frente a las pulperías. Nunca faltaba en las pulperías una guitarra vieja y sucia que los clientes usaban para cantar, con voz gangosa y monótona, inacabables tristes y payadas.

Una legislación del transito implantada en 1825, decía: “todo individuo que no tenga propiedad legítima de que subsistir, será reputado en la clase de sirviente; debiéndole hacer constar ante el Juez Territorial de su Partido. Los que no tengan una papeleta de su patrón, visada por el Juez, serán tenidos por vagos. Se castiga a los vagos con 5 años de servicio en el ejército de línea…”

El juez de paz, el comandante, el comisario lo explotaban, especialmente con motivos de las parodias electorales. A veces tenían que huir del pago, acosado por la jauría policial, entregándose a la vagancia, el cuatrerismo y al alcohol.

En el caso de Martín Fierro, José Hernández no deja lugar a duda sobre el papel que asignó a su personaje. Martín Fierro fue en su origen un simple peón de estancia. Pero un día Fierro, peón de estancia, encontrándose en la pulpería, fue enganchado y obligado a incorporarse en las filas del ejército. La vida en la frontera, cruel e injusta, se fue prolongando mucho más allá del plazo previsto. Fierro desesperado, decide huir de la frontera. Volvió al lugar de su rancho, que encontró convertida en tapera. La mujer se había ido con otro, y los hijos habían desaparecido. A raíz de esto, tomó una tremenda decisión, la de convertirse de gaucho manso a gaucho matrero. Todo lo que ocurrió después fue explicable y casi natural consecuencia de esta decisión. Provocó y mató al moreno, y después a otro gaucho en una pulpería, siempre dentro de su condición de gaucho matrero, voluntariamente adoptada.

Luego de una investigación, concluimos que el gaucho argentino, es el ser más libre e independiente de la especie humana. Sus necesidades están reducidas a las primeras de la naturaleza. Cigarrillos, yerba amarga, un rancho de cueros, una guitarra para divertirse

Isabel Peirano

Oral de Lengua: Martín Fierro

y matar de cuando en cuando, cuando es necesario, es lo que los hace tan únicos en su especie. En pocas palabras son valientes, indolentes, jugadores, bebedores, fieles en sus amistades, algo rencorosos y no muy humanos.

1115 palabras

-faltan las citas textuales-