Los orígenes del Pensamiento Griego; Jean Pierre Vernant

Evolución histórica clásica. Micenas. Edad del Bronce. Polis. Siete Sabios. Cosmogonías. Teogonías. Monarquías. Anaximandro. Tales. Solón. Epiménides

  • Enviado por: Pedro Gallardo
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 16 páginas

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CAPÍTULO I

CUADRO HISTÓRICO

En los albores del segundo milenio, el mediterráneo nos marca todavía a una y otra orilla, una factura entre oriente y occidente. El mundo egeo y la península griega se relacionan étnica y culturalmente: por un lado con la planicie Anatolia, a través del collar de perlas de las Cicladas y las Espóradas; y por el otro, a través de Rodas, Cilicia, Chipre y la costa norte de Siria, con la mesopotamia y el Irán.

Entre los años 2000 y 1900 ac Grecia es invadida por los minios se instalan en las islas y colonizan el litoral de Asia menor, crecen el Mediterráneo y en dirección al Mar Negro, llegan a construir el mundo griego como se conoce en la edad histórica.

Paralelamente en la otra orilla del mar, llegan los hititas y se expanden a lo largo de la planicie anatolia. El pueblo edifica la Troya VI (1900), ciudad principesca, es pariente de los minios de Grecia, elaboran la misma cerámica gris, torneada y cocida en hornos cerrados y se difunde por la Grecia continental, las islas jonias y Tesalia y Calcídica.

El caballo aparece en Troya con los hombres de la Troya VI. La reputación de los caballos de Troya, como la de sus tejidos era el interés que llevó a los aqueos a esa región. Los equinos eran utilizados militarmente. Para esta época hace ya mucho tiempo que los minios se han establecido en la Grecia continental, la vida urbana comenzó a desarrollarse al pie de las fortalezas, se les reveló un modo de vida nuevo para ellos y se inicia la cretización progresiva del mundo micénico, en una cultura palatina común a las islas. A los pueblos familiarizados con el caballo, la carreta les planteó nuevos problemas de selección y adiestramiento. Se relacionaron con los hititas, aqueos y micenios. La técnica del carro exige preparación y sirve para la guerra y los obligaba a disponer de una reserva de ellos para el campo de batalla.

Los micenios dominaron Creta desde 1450 a 1400, provocado por los dorios hasta su destrucción final. Los aqueos se apoderan del Mediterráneo y colonizan Rodas, desde donde controlan los distintos puntos de la costa anatólica.

Finalmente podemos decir que los micenios han conducido su espíritu aventurero y aparecen ligados a civilizaciones del Mediterráneo oriental, integradas con el Cercano Oriente que, pese a su diversidad, construye la amplitud de sus contactos, intercambios y comunicaciones.

CAPÍTULO II

LA MONARQUÍA MICÉNICA

De la interpretación del desciframiento de las tablillas en lineal B, escritura silábica que expresa muy imperfectamente los sonidos del dialecto de los micenios, se resuelven ciertas cosas y se suscitan otras nuevas planteadas por la arqueología. También el número de documentos que se posee es reducido y no se dispone de verdaderos archivos, sino algunos inventarios anuales escritos sobre ladrillos crudos, que sobrevivieron al incendio de los palacios.

Hay algunas lagunas para interpretar este dialecto, ya que por ejemplo la palabra te-re-ta, se interpreta como: sacerdote, hombre del servicio feudal, barón hombre del damos obligado a prestaciones, sirviente.

La vida social está centrada en torno del palacio, que tiene una función religiosa, política militar, administrativa y económica a la vez. El sistema de la economía se denomina palatina, el Rey concentra en su persona, todos los elementos del poder y aspectos de la soberanía, a través de los escribas, dignatarios del palacio e inspectores reales. (este régimen se llamó monarquía burocrática)

En esta economía no había lugar para el comercio privado. La administración real, reglamentaba la distribución e intercambio, así como la producción de los bienes.

Los escribas contabilizaban en sus archivos lo relativo al ganado y a la agricultura, la tenencia de las tierras evaluadas en medidas de cereales (monto de los tributos en semillas) los distintos oficios, las asignaciones de materia prima y los productos elaborados; la mano de obra disponible y ocupada, los esclavos de los particulares y del rey y las levas de hombres en ciertas poblaciones, a fin de equipar de remeros los navíos reales.

No se encuentran pruebas que demuestren pago en oro, plata o equivalencia entre mercancías y metales preciosos. Tenían un gran dominio de los estados fluviales, demostrado durante el desecamiento del lago Copaís.

La mansión micénica, con el Megaron y la sala del trono en el centro, era una fortaleza rodeada de muros, que domina y vigila el llano que se extiende a sus pies, esta mansión preserva a los familiares del rey, jefes militares y dignatarios palatinos, el tesoro real y las reservas acumuladas repartidas en el palacio

.

El rey recibe el título de wa-na-ka, ánax. El ánax gobierna también la vida religiosa, ordena su calendario, vela por los ritos, ordena los , la s oblaciones vegetales y la celebración en honor de los distintos dioses. Al lado del ánax estaba el wa-ge-tas, jefe del laós (pueblo en armas).

Los e-que-ta eran los dignatarios del palacio y séquito del rey.

Había dos formas de posesión de la tierra, las ki-ti-me-na-ko-to-na tierras privadas con propietarios y las ke-ke-me-na-ko-to-na tierras comunales de los demás aldeanos. En el cuadro provincial aparece el pa-si-re-u como dueño de un dominio rural y vasallo del ánax. El basiléus, que vigila la distribución del bronce destinado a los herreros que trabajan para el palacio. Los la-ke-ro-si-ja era el consejo de ancianos de la comunidad. El ko-re-te asociado al basiléus era el prefecto de la aldea.

Existía una analogía entre los micénicos y los hititas. Finalmente con la invasión dórica (Año 1150 a.c.), se destruye todo este conjunto y rompe por muchos siglos, los vínculos de Grecia con oriente para convertirse en una barrera.

CAPÍTULO III

LA CRISIS DE LA SOBERANÍA

La caída del poderío micénico y la expansión de los dorios en el Peloponeso, en Creta y hasta en Rodas, inauguran una nueva edad de la civilización griega. La metalurgia del hierro sucede a la del bronce. La incineración de los cadáveres reemplaza en amplia medida a la práctica de la inhumación. La cerámica se transforma y adopta la decoración geométrica.

Es el de la lengua el primer testimonio de las transformaciones sociales. Los pocos términos que subsisten, como basiléus o témenos, no conservan ya, una vez destruido el antiguo sistema, exactamente el mismo valor.

El cuadro de un pequeño reino como Itaca, con su basiléus, su asamblea, sus nobles turbulentos, su demo silencioso en segundo plano, prolonga y aclara ciertos aspectos de la monarquía micénica.

La desaparición del ánax parece haber dejado subsistir en forma simultánea las dos fuerzas sociales con las cuales había tenido que transigir el poder: de una parte, las comunidades aldeanas y, de la otra, una aristocracia guerrera, cuyas familias más nobles conservan por igual, como privilegio del genos, ciertos monopolios religiosos.

La búsqueda de un equilibrio, hará nacer, en un período de turbulencias, la reflexión moral y las especulaciones políticas que definirán una primera forma de “sabiduría” humana, que aparece desde el alborear del siglo VII y va unida a una pléyade de personajes bastante extraños que Grecia no cesará de celebrar como sus primeros y verdaderos “Sabios”

Esta sabiduría será el fruto de una larga historia en la cual intervendrán factores múltiples, pero que, desde sus comienzos, se ha desviado de la concepción micénica del Soberano para orientarse por otro camino.

Aun suponiendo que la Liga jónica del siglo VI prolongara en la forma de un agrupamiento de ciudades-estados independientes, una organización más antigua en la cual los reyes locales reconocieran la soberanía de una dinastía que reinaba en Éfeso.

En lo que refiere a Atenas, el testimonio de Aristóteles nos presenta las etapas de lo que podríamos llamar el estallido de la soberanía. La presencia del polemarca como jefe de los ejércitos, separa ya del soberano la función militar. La institución del arcontado marca una ruptura más decisiva. Es la noción misma del arkhé —el mando- la que se separa de la basíleia, conquista su independencia y va a definir el dominio de realidad propiamente política.

La imagen del rey, dueño y señor de todo poder, se reemplaza por la idea de funciones sociales especializadas, diferentes unas de otras y cuyo ajuste plantea difíciles problemas de equilibrio.

Desaparecido el ánax, que, por la virtud de un poder más humano, unificaba y ordenaba los distintos elementos del reino, surgen nuevos problemas:

Poder de conflicto-poder de unión, eris-phlia: estas dos entidades divinas, opuestas y complementarias, señalan como los dos polos de la vida social en el mundo aristocrático que sucede a las antiguas monarquías.

En el plano religioso: cada genos se afirma dueño de ciertos ritos, poseedor de fórmulas, de símbolos divinos especialmente eficaces, que le confieren poderes y títulos de mando.

La ciudad está centrada en el ágora, sede de la hestía coiné, espacio público en el que se debaten los problemas de interés general.

Es la ciudad misma que se rodea de murallas para proteger y delimitar en su totalidad el grupo humano que la constituye.

Este cuadro urbano define un espacio mental, descubre un nuevo horizonte espiritual. Desde que la ciudad se centra en la plaza pública, es ya, en el pleno sentido del término, una polis.

CAPÍTULO IV

EL UNIVERSO ESPIRITUAL DE LA “POLIS

La aparición de la polis constituye en la historia del pensamiento griego, un acontecimiento decisivo.

La polis conocerá múltiples etapas y formas variadas. Desde su advenimiento, que se puede situar entre los siglos VIII y VII, por ella, la vida social y las relaciones entre los hombres adquieren una forma nueva, cuya originalidad sentirán plenamente los griegos.

Llega a ser la herramienta política por excelencia, la llave de toda autoridad en el Estado, el medio de mando y de dominación sobre los demás.

El campo de la arkhé están sometidas al arte oratorio y deberán zanjarse al término de un debate.

El arte político es un ejercicio del lenguaje y el logos.

La retórica y la sofística son la que abre el camino de las investigaciones de Aristóteles y definen las reglas de la demostración, sientan una lógica de lo verdadero, propia del saber teórico.

Un segundo rasgo de la polis es el carácter de plena publicidad que se da a las manifestaciones más importantes de la vida social.

Este doble movimiento de democratización y de divulgación tendrá decisivas consecuencias en el plano intelectual. La cultura griega se constituye abriendo un círculo cada vez mayor y finalmente al demos en su totalidad.

Al convertirse en elementos de una cultura común, los conocimientos, los valores son llevados a la plaza pública y sometidos a crítica y controversia.

La supervisión constante de la comunidad ejerce sobre las creaciones del espíritu lo mismo que sobre las magistraturas del Estado. La ley de la polis exige que las unas y las otras sean igualmente sometidas a “rendiciones de cuentas”, éudynai. La palabra constituía, dentro del cuadro de la ciudad, el instrumento de la vida política, la escritura suministrará en el plano propiamente intelectual, el medio de una cultura común y permitirá una divulgación completa de los conocimientos anteriormente reservados o prohibidos.

Las inscripciones más antiguas en alfabeto griego que conocemos demuestran que, desde el siglo VIII, no se trata ya de un saber especializado, sino una técnica de amplio uso.

La escritura constituirá el elemento fundamental de la paideia griega. En virtud de la publicidad que le confiere la escritura, la diké, sin dejar de aparecer como un valor ideal podrán encarnarse en un plano propiamente humano, realizándose en la ley, regla común a todos pero superior a todos, norma racional sometida a discusión y modificable por decreto pero que expresa un orden concebido como sagrado.

Cierto es que la verdad del sabio, como el secreto religioso es revelación de lo esencial, descubrimiento de una realidad superior que sobrepasa en mucho al común de los hombres pero al confiarla a la escritura la expone a plena luz ante la mirada de la ciudad entera.

Los antiguos sacerdocios pertenecían en propiedad a ciertos gené y señalaban su familiarización especial con una potencia divina, cuando se constituye la polis, ésta los confisca en su provecho y hace de ellas los cultos oficiales de la ciudad. Los antiguos ídolos se convierten en “imágenes” sin otra función ritual que la de ser vistos.

Los “sacra” se convierten en una “enseñanza sobre los dioses”, los relatos secretos se despojan de su misterio y de su poder religioso para convertirse en las “verdades” que debatirán los Sabios.

El proceso de divulgación se realiza por etapas, en todos los terrenos encuentra obstáculos que limitan su progreso. Incluso en el plano político, ciertas prácticas de gobierno secreto conservan en pleno período clásico una forma de poder que opera por vías misteriosas y medios sobrenaturales (Esparta).

Además muchas ciudades cifran su salvación en la posesión de reliquias secretas. El valor político atribuido a dichos talismanes secretos responde a necesidades sociales definidas.

La laicización de todo un plano de la vida política tiene como contrapartida una religión oficial que ha establecido sus distancias en relación con los asuntos humano y que ya no están comprometidas con las vicisitudes de la arkhé. En el terreno de la religión se desarrollan asociaciones basadas en el secreto. Las sectas y cofradías son grupos cerrados jerarquizados que implican escalas y grados.

Organizados sobre el modelo las sociedades de iniciación, a todos cuantos deseen conocer la iniciación, el misterio les ofrece sin restricción de nacimiento la promesa de una inmortalidad bienaventurada divulga los secretos religiosos. Las investigaciones de los primeros Sabios iban a continuar las preocupaciones de las sectas hasta el punto de confundirse con ellas.

Se concibe a los ciudadanos en el plano político como unidades intercambiables dentro de un sistema cuyo equilibrio es la ley y cuya norma es la igualdad. Esta imagen del mundo humano encontrará en el siglo VI su expresión rigurosa en un concepto: la isonomía (igual participación de todos los ciudadanos en el ejercicio del poder).

Las transformaciones sociales y políticas que determinan en Esparta las nuevas técnicas de guerra traducen en el plano de las instituciones aquella misma exigencia de un mundo equilibrado, ordenado por la ley, que los Sabios, hacia la misma época, formularán en el plano propiamente conceptual cuando las ciudades pasen por sediciones y conflictos internos.

Pero si la nueva Esparta reconoce así la supremacía de la ley y el orden, es por haberse orientado a la guerra, la reforma del Estado obedece a preocupaciones militares. Es para la práctica de los combates, más que para las controversias del ágora, para lo que se ejercitan los kómoioi. Tampoco la palabra podrá llegar en Esparta la herramienta política que será en otras partes ni adoptará forma de discusión. Los lacedemonios celebrarán como instrumento de la ley, el poder del Phobos, ese temor que doblega a todos los ciudadanos a la obediencia.

CAPÍTULO V­

LA CRISIS DE LA CIUDAD - LOS PRIMEROS SABIOS

En un diálogo sobre la filosofía Aristóteles evocando los grandes cataclismos de destruyen la humanidad describía las etapas que tienen que recorrer sus sobrevivientes: redescubrir los medios de subsistencia, encontrar las artes que embellecen la vida y en una tercera etapa organizar la polis, y es aquí donde inventan las leyes. A ese invento lo denominaron SABIDURÍA. De esta sabiduría estuvieron dotados los Siete Sabios que establecieron las virtudes propias del ciudadano.

La función política y social de los SIETE SABIOS permite conciliar a personajes opuestos como Tales (hombre de Estado), Solón (poeta árbitro de las luchas políticas atenienses que rechaza la tiranía), Periandro (tirano de Corinto), Epiménides (mago cuya alma se escapa del cuerpo a voluntad).

La tradición más o menos mítica de los SIETE SABIOS nos permite comprender un momento de crisis de la historia social que se inicia a fines del siglo VII y se desarrolla en el siglo VI. Período de turbulencias y conflictos internos de los cuales se perciben condiciones económicas que los griegos vivieron en una plano religioso y moral cuestionando a todo su sistema de valores.

Las consecuencias de esta crisis serán ciertas reformas a las que se asocian adivinos purificadores como Epiménides, Solón, Pitaco o tiranos como Periandro. En el plano intelectual será un esfuerzo por trazar las nociones fundamentales de la nueva ética griega.

El punto de partida de la crisis fue de orden económico que revistió la forma de una efervescencia religiosa al mismo tiempo que social. Nació una reflexión moral y política de carácter laico que encaró los problemas del orden y del desorden en el mundo humano.

Las transformaciones económicas se conectan con la reanudación y el desarrollo de los contactos con Oriente que se habían roto con la caída el imperio micénico. En la Grecia continental las relaciones están establecidas desde el s.Vlll por intermedio de los navegantes fenicios. Pero sólo en el último cuarto del s. VII el tráfico por mar va a desbordar de la cuenca oriental del Mediterráneo, vuelto a su papel de vía de comunicación. Este ensanchamiento del horizonte marítimo responde al avance demográfico que plantea el problema de los cereales. El triple objetivo que se puede asignar a la expansión griega a través del Mediterráneo es la búsqueda de tierra, de alimentos y también del metal. A partir del s.Vlll se abren nuevas fuentes de metales preciosos, circulando en el mundo griego gran cantidad de oro, plata y lectro.

La orientación de todo un sector de la economía griega hacia el comercio marítimo provoca cambios de estructura social. La aristocracia del s.Vll se ve seducida por el lujo, el refinamiento y la opulencia oriental. La ostentación de la riqueza, pasa a ser uno de los elementos de más prestigio para la gene, un medio que se agrega al valor guerrero y a las calificaciones religiosas para demostrar la supremacia sobre los rivales.

En el seno de la nobleza aparecen nuevos personajes: el hombre bien nacido, que por espíritu de lucro se lanza al tráfico marítimo. Surge un propietario de bienes raíces que vigila el rendimiento de sus tierras, las agranda y especializa sus cultivos.

La propiedad territorial pasa a un pequeño número de manos. La cuestión agraria es el problema clave de este período arcaico. Se ha desarrollado una población de artesanos (la metalurgia del hierro -hecho técnico de máximo alcance a fines del s.Vlll­ reemplaza a la del bronce), que junto con la gente que vive del mar forman una categoría social nueva que irá creciendo.

En esta edad del hierro los cambios técnicos y económicos suscitan cambios en el grupo humano. Las relaciones sociales se caracterizan por la violencia, la astucia, la arbitrariedad y la injusticia. La renovación actúa simultáneamente en los planos religioso, jurídico, político y económico. Se pretende poner un limite a la ambición, iniciativa, voluntad de poder de los gene, sometiéndolos a una regla general aplicada a todos por igual. Esta norma superior, la dike , es la que establece entre los ciudadanos un justo equilibrio, garantizando la distribución equitativa de las obligaciones, de los honores, del poder, entre los individuos y las facciones que componen el cuerpo social. La dike concilia, armoniza y logra una ciudad unida.

Los primeros testimonios del espíritu nuevo afectan determinadas materias de derechos.

La renovación religiosa se caracteriza por la institución de procedimientos purificatorios en relación con las nuevas creencias (enseñanza acerca del destino de las almas, de su castigo en el hades ). Existen magos purificadores (Se destaca Epiménides).

Lo religioso y lo político se orientan en un mismo sentido para lograr ordenar la vida social, a reconciliar y a unificar la ciudad. Se trata de dar a los ciudadanos el sentimiento de que son en cierto modo hermanos.. El banquete es una comunión se realiza entre los comensales una identidad de ser, una especie de consanguinidad.

En el proceso arcaico, los gene se enfrentaban, a modo de armas, con fórmulas rituales y las pruebas previstas por la costumbre: el juramente y el testimonio.. Estas pruebas tenían valor decisorio poseían un poder religioso. El juez cumplía la función de puro árbitro, limitándose a declarar la victoria al término de la prueba. Pero cuando, con la ciudad, el juez representa aI cuerpo ciudadano, tiene que esclarecer una verdad en función de la cual habrá de pronunciarse en adelante. No pide a los testigos que juren sino que informen sobre los hechos.

En virtud de esta concepción enteramente nueva de la prueba y del testimonio, el proceso pondrá en juego toda una técnica de demostración, de reconstrucción, de deducción, y la actividad judicial contribuirá a elaborar la noción de una verdad objetiva que dentro del cuadro del <pre-derecho> el proceso antiguo ignoraba.

CAPÍTULO VI

LA ORGANIZACIÓN DEL COSMOS HUMANO

La efervescencia religiosa no contribuyó solamente al nacimiento del derecho. Preparó también un esfuerzo de reflexión moral y orientó especulaciones políticas.

Al ideal de austeridad que se afirma en el grupo como reacción contra el desarrollo del comercio, la ostentación del lujo, la insolencia brutal de los ricos, corresponde el ascetismo preconizados por ciertos grupos religiosos.

La virtud aristocrática era una cualidad natural vinculada al lustre del nacimiento.

En los agrupamientos religiosos, el árete se a definido por preferir el esfuerzo penoso.

La riqueza ha reemplazado a todos los valores aristocráticos: matrimonio, honores, privilegios, reputación, poder. Todo puede procurarlo. La esencia de la riqueza es la falta de mesura. Es la forma que adopta la hybris en el mundo.

En contraste con el hybris del rico, se perilla el ideal de la sóphrosyne . Está hecho de templanza, de proporción, de justa medida. La formula de la nueva sabiduría es: nada en demasía. Esta valoración da a la ateté griega un aspecto <burgués>: es la clase media la que podrá ejercer en la ciudad la acción moderadora, estableciendo un equilibrio entre los dos extremos: la minoría de los ricos que quieren conservarlo todo y la multitud de los desposeídos que quieren tenerlo todo.

Los hoi mesoc representan un tipo de hombre, encarnan los valores cívicos nuevo, como los ricos encarnan la locura de la hybris.

A la phrosyne, virtud del justo medio, responde la imagen de un orden político que impone un equilibrio a las fuerzas contrarias, que establece un acuerdo entre elementos rivales. El arbitraje supone un juez que para aplicar su decisión se remite a una ley superior, a una diké que debe ser igual e idéntica para todos.

Del poder del soberano, absoluto e irracional han pasado ahora al servicio de la ley. son servidores de Nomos que conserva cierta resonancia religiosa, pero se expresa sobre todo en un esfuerzo positivo de la legislación, en una tentativa racional en poner fin a un conflicto, por equilibrar fuerzas sociales antagónicas y ajustar actitudes humanas opuestas.

La justicia aparece como un orden enteramente natural que se reglamenta a sí misma.

La justa medida para restablecer el orden debe quebrar la arrogancia de los ricos y hacer que cese la esclavitud del demos sin transigir, no obstante con la subversión. Tal es la enseñanza que Solón expone a los ojos de los ciudadanos. El sabio confía en el tiempo. Una vez hecha pública la verdad, llegará el día en que los atenienses la reconozcan.. Con Solón Diké y Sophrosyne, bajadas del cielo a la tierra, se instalan en el ágora (es decir que ellas mismas en adelante tendrán que <rendir cuentas>).

A través de esta laicización tan acusada del pensamiento moral ha podido renovarse y precisarse la imagen de una virtud como la sophrosyne.

En Homero la sophrosyne tiene un valor muy genera; es el buen sentido: los dioses la devuelven a quienes la han perdido..

La sophrosyne adoptaría en el clima religioso de las sectas, una coloración ascética. Es una virtud de inhibición, de abstinencia, y consiste en apartarse del mal, en evitar toda mancha.

los males que sufre la colectividad son precisamente la ¡ncontinencia de los ricos, el espíritu de subversión de los <malvados>. Haciendo desaparecer lo uno y lo otro, la sophrosyne realiza una ciudad armoniosa y concorde, donde los ricos, lejos de desear siempre más, dan a los pobres lo que les sobra, y donde la masa, lejos de sublevarse en rebeldía, acepta someterse a los que, por mejores, tiene derecho a poseer más.

En conjunto es fuera de las sectas donde la sophrosyne adquiere una significación moral y política precisa. Muy pronto se opera una escisión en dos corrientes de pensamiento, de orientación bien diferente: una se preocupa de la salvación individual; la otra se interesa por la de la ciudad; de un lado agrupamientos religiosos, al margen de la comunidad, replegados sobre sí mismos en una aspiración a la pureza; del otro, medios directamente comprometidos en la vida publica, enfrentados con los problemas que plantea la división del Estado y que utilizan nociones tradicionales como la de sophrosyne para darles, con un contenido político nuevo, una forma no ya religiosa sino positiva.

La dignidad del comportamiento tiene una significación institucional; exterioriza una actitud moral y un modo psicológico que se imponen como obligaciones: el futuro ciudadano debe estar acostumbrado a dominar sus pasiones, sus emociones y sus instintos.

La sophrosyne somete así a cada individuo, en sus relaciones con los demás, a un modelo común de conformidad con la imagen que la ciudad se forma del <hombre político>, por so contención, el comportamiento del ciudadano se aleja tanto de la negligencia, de las trivialidades bufonescas propias del vulgo, como de las condescendencias y del orgullo altanero de los aristócratas, el nuevo estilo de las relaciones humanas obedece a las mismas normas de control, de equilibrio, de moderación, que traduce sentencias como: cconócete a ti mismo>.

La obra de los sabios ha sido la de extraer y expresar verbalmente, en sus máximas o sus poemas, los valores que continuaban más o menos implícitos en las conductas y en la vida social de los ciudadanos.

Manifiesta Solón que la ciudad forma un conjunto organizado, un kosmos, que resulta armonioso si cada uno de sus componentes está en su lugar y posee la porción de poder que le corresponde en función de su propia virtud. No hay derecho igual a todas las magistraturas, ya que las más elevadas están reservadas a los mejores, ni derecho igual a la propiedad territorial, la ley que ahora a sido fijada es la misma para todos los ciudadanos . hasta entonces era el orgullo>, la <violencia del corazon> de los rico, lo que regía las relaciones sociales. Ahora es la diké la que fija el orden de distribución. Son las leyes escritas las que reemplazan las pruebas de fuerza en que siempre triunfaban los poderosos y las que imponen ahora su norma de equidad. la homónoia, la concordia, es una armonía obtenida mediante proporciones.

El desenvolvimiento del pensamiento moral y de la reflexión política proseguirá en este sentido: se tratará de reemplazar las relaciones de fuerza por relaciones de tipo <racional>, estableciendo en todos los dominios una reglamentación fundada en la mesura y que aspira a proporcionar, a <igualar>, los distintos tipos de intercambios que constituyan la trama de la vida social.

Es muy notable que las dos grandes corrientes que se contraponen en el mundo griego, una de inspiración aristocrática y la otra de espíritu democrático, se sitúen en su polémica en el mismo terreno, haciendo ambas iguales protestas de equidad.

La CORRIENTE ARISTOCRÁTICA enfoca a la ciudad como un kosmos constituido por partes diversas que la ley mantiene dentro de un orden jerárquico. El acuerdo armónico estriba en una relación de tipo musical: 2/1; 3/2; 4/3

La armonía implica el reconocimiento, tanto en el cuerpo social como en el individuo, de cierto dualismo, de una polaridad entre el bien y el mal, la necesidad de asegurar la preponderancia de lo mejor sobre lo peor

Es la armonía del conjunto lo que hace de la cuidad un kosmos, lo que la hace <dueña de sí>.

El hombre de Estado pitagórico nos hace abandonar las alturas filosóficas para estrechar de cerca el concreto social. Nos muestra lo que la práctica de los intercambios comerciales y su necesaria reglamentación por vía de contratos han podido aportar a la noción de una medida de las relaciones sociales, al evaluar exactamente, de conformidad con los principios de igualdad proporcional, las relaciones entre actividades, funciones, servicios, ventajas y honores de las diversas categorías sociales. Una vez descubierto el cálculo razonado se efectúa el comercio en materia de intercambio contractual; gracias a esto los pobres reciben de los poderosos y los ricos dan a los que necesitan. de esta manera las clases bajas son mantenidas en la posición inferior que les es propia sin experimentar, no obstante, ninguna injusticia en ello. La igualdad realizada continúa siendo proporcional al mérito.

CAPÍTULO VII

COSMOGONÍAS Y MITOS DE SOBERANÍA

A principios del s.Vl, en Mileto, hombres como Tales, Anaximandro, Anaxímenes, inauguran un nuevo modo de reflexión acerca de la naturaleza, una investigación sistemática y desinteresada de una historia y de la cual presentan una theoria, del origen del mundo, de su composición, de su ordenamiento, de los fenómenos meteorológicos, proponen explicaciones sobre la generación de los dioses y del mundo.

Las grandes figuras de las potencias primordiales ya se han esfumado; nada de agentes sobrenaturales, cuyas aventuras, luchas y hazañas formaban la trama de los mitos de génesis que narraban la aparición del mundo y la instauración del orden; ninguna alusión a los dioses que la religión oficial asociaba, tanto a las creencias como en el culto, a las fuerzas de la naturaleza. Nada existe que no sea naturaleza, phisis.

Los hombres, la divinidad, el mundo, forman un universo unificado, homogéneo, todo él en el mismo plano. Las vías por donde ha nacido la phisis son perfectamente accesibles a la inteligencia humana: la naturaleza no ha operado <en el comienzo> de modo distinto de como lo hace todavía. No hay más que una sola phisis que excluya la noción misma de lo sobrenatural, no hay tampoco más que una sola temporalidad. No es lo original lo que ilumina y transfigura lo cotidiano, es lo cotidiano lo que hace inteligible lo original, ofreciendo modelos para comprender como se formó y ordenó el mundo.

Los filósofos jónicos -escribe Burnet- han abierto el camino que la ciencia después sólo ha tenido que seguir. Seria enteramente falso buscar los origenes en la ciencia jónica, en una concepción mítica cualquiera.

A esta interpretación se opone F.M. Cornford: la primera filosofía se acerca más a una construcción mítica que a una teoría científica. La física jónica nada tiene de común, ni en su inspiración, ni en sus métodos, con lo que denominamos ciencia, ignora todo acerca de la experimentación. No es tampoco producto de una reflexión ingenua y espontánea de la razón acerca de la naturaleza. Traspone en una forma laica y con un vocabulario más abstracto la concepción del mundo elaborada por la religión. Al hacerse naturaleza los elementos, han perdido el aspecto de dioses individualizados; pero continúan siendo potencias activas y animadas que se sienten como divinas; la phisis cuando opera, está toda compenetrada de aquella sabiduría y de aquella justicia que eran los atributos de Zeus. El mundo de Homero se ordenaba mediante una distribución de los dominios y las funciones entre los grandes dioses: a Zeus corresponde la luz deslumbrante del cielo (aithér); a Hades la sombra brumosa (Aér); a Poseidón, el elemento liquido; a los tres en común, gaia, la tierra en la que viven con los hombres. El cosmos de los jónicos se organiza mediante una división de provincias, entre potencias elementales que se oponen, se equilibran o se combinan. Entre la teogonía de Hesíodo y la filosofía de Anaximandro, el análisis de Cornford descubre estrechas correspondencias. Uno habla de generaciones divinas, allí donde el otro describe ya procesos naturales; el segundo se rehusa a jugar con la ambigüedad de términos como phúyein (engendrar) y génesis (producir) , nacimiento y origen. Estos diferentes sentidos se podían expresar en términos de unión sexual, dar razón de un fenómeno nombrando a su padre y madre, estableciendo su árbol genealógico.

De esta unidad primordial surgen, por segregación y diferenciación progresivas, parejas de opuestos:- lo oscuro y lo luminoso, lo cálido y lo frío, lo seco y lo húmedo, lo denso y lo raro, lo alto y lo bajo- que delimitan en el mundo realidades y campos diversos: el cielo, brillante y cálido; el aire oscuro y frío, la tierra seca, el mar húmedo. Estos opuestos que han llegado al ser separándose uno de otro, pueden unirse y mezclarse para producir fenómenos como el nacimiento y la muerte de todo lo que vive: plantas, animales y hombres.

Los físicos deliberadamente ignoran el mundo de la religión. Su investigación nada tiene que ver con los procedimientos del culto a los cuales el mito permanecía siempre ligado.

La filosofía se relaciona directamente con el universo espiritual que hemos creído que definía el orden de la ciudad y caracterizaba una laicización de la vida social.

Si los milesios han partido del mito y transformado profundamente la imagen del universo, lo han integrado a un cuadro espacial, ordenándolo según un método más geométrico. Para construir las cosmologías nuevas han utilizado las nociones que el pensamiento moral y político habían utilizado, han proyectado sobre el mundo de la naturaleza aquella concepción del orden y de la ley que, al triunfar la ciudad, había hecho del mundo humano un kosmos.

Exaltar el poder de un Dios que reina sobre todo el universo, habla de su nacimiento, sus luchas. En todo los dominios -natural, social y ritual-, el orden es el producto de esa victoria del Dios soberano.

El establecimiento de un poder soberano y la fundación de orden son dos aspectos inseparables de un mismo drama divino.

El ordenamiento del espacio, la creación del tiempo, la regulación del cielo atmosférico, aparecen integrados en la actividad real, son aspectos de su función de soberanía.

Teogonía griega e imagen del mundo:

1. El universo es una jerarquía de poderes, semejante en su estructura a una sociedad humana. Su orden complejo y riguroso, expresa relaciones entre agentes; está formado por relaciones de fuerza, de escalas de precedencia, de autoridad, de dignidad, de vínculos de dominación y sumisión. Sus aspectos espaciales - niveles cósmicos y direcciones del espacio- expresan menos propiedades geométricas que diferencias de función, de valor y de categoría.

2. Este orden ha sido instaurado dramáticamente por la intervención de un agente.

3. El mundo está dominado por el poder excepcional de ese agente , único y privilegiado, en un plano superior a los demás dioses: el mito lo proyecta como soberano sobre la cúspide del edificio cósmico; es su monarkhia, laque mantiene el equilibrio entre las potencias que constituyen el universo, la que fija a cada una de ellas su puesto en la jerarquía y la que delimita sus atribuciones, sus prerrogativas y su parte de honor.

CAPÍTULO VIII

LA NUEVA IMAGEN DEL MUNDO:

Dada la revolución intelectual realizada por los milesios, podemos destacar la obra de Ana­ximandro de Mileto, donde se encuentra expresado su nuevo esquema çosmológico que caracteriza la concepción griega del universo y lo expuso en un escrito en prosa haciéndolo público.

Esta nueva teoría rompe con la concepción religiosa y mitológica que sostenía hasta enton­ces que la tierra estaba sostenida por un soporte y que algún poder o elemento o porción del mundo estaba situada en una posición predominante ejerciendo el dominio del otro elemento o porción, y estaba dado por los religiosos, era secreto los ciudadanos no tenían posibilidad de debatirlo.

La diferencia de la teoría de Anaximandro, radica entonces en el contenido profano libre de mitología y tiene carácter geométrico y no aritmético, se inspira en las observaciones y métodos de los babilonios, estos se ubican en el espacio representando la organización del universo y el orden del cosmos, las posiciones las distancias, las dimensiones, y los movi­mientos de los astros. A la tierra la dibujan sobre un plano habitado con sus países, mares, ríos. Es a través de estas observaciones la afirmación de su teoría de esta manera: “ningún elemento o porción podría dominar a los demás por ser la igualdad y la simetría de los dis­tintos poderes que constituyen el cosmos y lo que caracteriza el nuevo orden de la naturale­za es una ley de equilibrio igualatorio y de reciprocidad constante, ejemplificando esta idea: se localiza a la tierra inmóvil en el centro del universo (sin soporte alguno), esta a igual distancia de todos los puntos de la circunsferencia celeste y no tiene razón para moverse por lo cual el hombre puede andar con seguridad sobre el suelo porque basta con saber que to­dos lo radios de un círculo son iguales, de esta manera no esta sometida a ninguna domina­ción porque el equilibrio y la igualdad de condiciones les impones una ley común.

Para poder regular las relaciones humanas también se establecen un modelo de orden igua­litario a través de esta nueva concepción del espacio.

El nuevo espacio social esta centrado y en relación con este centro están lo individuos y los grupos que ocupan posiciones simétricas, la ciudad (polis) esta en el centro y esta valoriza­da porque esta a igual distancia de los puntos extremos de manera tal que unos con otros están en relación de reciprocidad permanente y perfecta. En esta relación también aparece el espacio político donde también el centro de este espacio es una institución de la mesa pú­blica, esta mesa es un símbolo de esas relaciones con las múltiples mesas domésticas a igual distancia de las distintas familias que constituyen la ciudad el objetivo es represen­tarlas a todas por igual sin tener preferencia por ninguna, es un espacio centrado común y público igualatorio y simétrico y también constituido para la oposición, el debate y la ar­gumentación.

Esta nueva imagen del mundo se impuso con rigor para un conjunto de filósofos presocráti­cos y el pensamiento médico, de este pensamiento podemos citar a Alemeon a comienzos del siglo V cuando define a la salud como el equilibrio de poderes: lo húmedo y lo seco, lo frío y lo caliente, lo amargo y lo dulce; la enfermedad resulta por el contrario de un ele­mentos de los otros, pues la dominación exclusiva de un elemento particular es destructiva.

Anaximandro: Mileto (-610 al —545), fue conciudadano discípulo de Tales, fue el primero que dibujo la tierra habitada sobre un plano (mapamundi), e inventó el gnomon (reloj de sol) por el cual pudo prevenir un terremoto a los habitantes de Esparta.

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