Literatura hispanoamericana

Cronistas de indias. Romance en América. Poesía épica y lírica. Alonso de Ercilla. Barroco literario. Prosa barroca. Carlos de Sigüenza y Góngora. Juan del Valle Caviedes. Juana Inés de la Cruz

  • Enviado por: Patruskillä
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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TEMA 1: INTRODUCCIÓN AL MUNDO HISPANOAMERICANO: LA CONQUISTA Y SU CONTEXTOS HISTÓRICO

Cuando hablamos de Hispanoamérica nos encontramos con varios aspectos problemáticos:

  • Influencia de Europa (Francia, España, Inglaterra y Alemania sobre todo) que se caracteriza por el asincronismo; es decir, las tendencias que se dan en Europa llegan con retraso a América.

Esto tiene que ver con los medios de comunicación (a principios del siglo XVI hablaremos de una transmisión oral, sobre todo). Las posibilidades eran mínimas; por ello, los movimientos europeos llegan con retraso a Hispanoamérica.

La situación socio-política de cada zona es diferente. En los primeros momentos, los conquistadores tienen la preocupación solo de colonizar; por ello, el hecho de transmitir sentimiento literario no es prioritario.

Este desfase irá cambiando y en el Romanticismo habrá una sincronía entre Hispanoamérica y Europa. Así, la primera obra romántica en Hispanoamérica se escribe en 1832.

Se ha hablado de un proceso invertido: con el nacimiento del Modernismo, la literatura hispanoamericana se pone a la cabeza.

  • La diversidad geográfica es otra peculiaridad. Viene dada por la cantidad de países que componen Hispanoamérica. Esto lleva, también, a una diversidad literaria que, en principio, se notará menos porque los virreinatos son pequeños. Al extenderse estos virreinatos, aparecerá la diversidad.

Esta característica se enlaza con la historia, los problemas y las situaciones dadas en Hispanoamérica. Por ejemplo:

    • La literatura gauchesca: solo se refiere al Río de la Plata (hay más escritores, pero fundamentalmente esa es su situación)

    • La narrativa de la revolución mexicana es estrictamente de México

  • La tercera peculiaridad es la búsqueda de expresión propia que va surgiendo con el pasar de los siglos. En la conciencia de todos los escritores, sobre todo después del Barroco, hay una necesidad de búsqueda de identidad. Esto surge en el Barroco porque es cuando decae el imperio español en América (hasta este momento había un paralelismo). A partir de esto, hay un sentimiento de independencia intelectual.

Esta independencia inconscientemente ya existía ya que Sor Juana, con sus villancicos (poemas en castellano deformado que reflejan el mestizaje debido a la diversidad) había salido de los límites.

Los escritores proponen incluir lo propio del lugar: folclorismo (aunque en el siglo XIX se huirá de esto), ensayos sobre las peculiaridades de Hispanoamérica, etc.

HISTORIA DE AMÉRICA

Época prehispánica: corresponde a los pueblos indígenas cuya historia es de enorme valor para entender lo posterior. Con rasgos propios, determinan el nacimiento de una nueva sociedad y cultura.

Las tres culturas que conviven allí son los aztecas, los mayas y los incas. Estas culturas se dividen en dos grandes virreinatos españoles: Virreinato de Nueva España (aztecas e mayas) y el Virreinato de Perú (incas)

  • Aztecas: era un pueblo monoteísta. Su estratificación social estaba perfectamente estructurada (había un rey, nobleza de sangre, clase aristocrática, labradores y esclavos). Era una sociedad clasista; en las escuelas había división según la clase social. Comienza en una zona concreta y pequeña y se va extendiendo asimilando tribus cercanas.

En el siglo XV había ya una confederación azteca que dura hasta 1521 (fecha en la que llega Hernán Cortés). Su lengua es nahuatl (conocido por las crónicas escritas por Hernán Díaz del Castillo)

  • Mayas: se encuentran en la península de Yucatán. Aquí no se conoce una descripción detallada de la cultura, pero sí tenemos fuentes arqueológicas y literarias; una de ellas es el Popol Vuh (libro de carácter mitológico) con influencia posterior en Miguel Ángel Asturias (en su libro Las leyendas de Guatemala).

La organización social es similar a la de la Grecia clásica: hay una ciudad estado donde una ciudad principal controla los alrededores. El control efectivo lo ejercen las clases nobiliarias y la sacerdotal.

La cultura maya está ligada a dos grandes creaciones intelectuales: la astronomía y las matemáticas.

Su base económica principal era la agricultura.

  • Incas: imperio de Cuzco, también conocido como Tahuantinsuyo. Se extiende asimilando las distintas tribus cercanas. La historia de esta cultura es importante y se muestra en Los comentarios reales de los incas de Garcilaso de la Vega.

Fueron los primeros en implantar un censo utilizando reglas memotécnicas, con el quipú (cuerda con nudos de colores que, dependiendo de la combinación, simbolizan camas o personas)

Son monoteístas: se dan cuenta de que la religión unifica a los pueblos y se impone el culto al sol; así, se decía que el emperador inca era descendiente del sol (en realidad, el inca es el emperador, y los pertenecientes de la cultura inca son los quechuas).

La lengua también es unificadora, por eso se impone una lengua oficial y común: el quechua.

La literatura se transmite oralmente y tiene un carácter juglaresco. Se recoge, más tarde, en códices cuya base es el jeroglífico o la escritura ideográfica.

En todos los pueblos hay personas importantes: poetas, sacerdotes, etc. que eran consideramos como sabios y filósofos.

Cuando Colón llega a América, la situación geográfica es:

  • Aztecas que son caníbales. Incluso Hernán Díaz del Castillo en sus crónicas dice que para el emperador se reservaban los adolescentes, a los que se les alimentaba durante un periodo para que, al comerlo, estuvieran más deliciosos.

  • En Hispanoamérica no hay Edad Media, sino que de la época precolombina se pasa directamente al Renacimiento. Este cambio es muy grande, ya que se pasa de la prehistoria directamente a la modernidad.

Periodo virreinal: existen virreinatos, con presencia española. Comienza con la llegada de Colón a América. Se pueden distinguir tres etapas:

  • Descubrimiento

  • Conquista

  • Virreinato

Nueva España llegará hasta el sur de EEUU. Perú, desde el punto de vista administrativo, es imposible de gobernar; por eso, en el siglo XVIII se divide en virreinatos para facilitar la colonización:

  • Virreinato de Perú (Cuzco y Callao)

  • Virreinato de Nueva Granada (Venezuela)

  • Virreinato del Río de la Plata (Chile)

(Las dos últimas son las capitanías generales)

Emancipación política: los movimientos emancipadores surgen con más fuerza

Consolidación de las naciones: es el primer momento en que las naciones independientes tienen sus propios problemas y su inestabilidad. La expansión se da cuando llegan las nuevas ideas europeas.

Colón llega a América porque va en busca de las Indias por otra ruta distinta a la de Marco Polo; por esta razón se llamó en un primer momento Las Indias, porque se pensó que había conseguido su propósito.

Para conseguir financiación, Colón visitó diversas Cortes, finalmente los Reyes Católicos aceptaron. Se firman las capitulaciones de Santa Fe, que es un convenio entre Colón y los Reyes Católicos en el que si Colón conseguía el propósito, obtendría un 10% de ganancias, sería virrey y el nombramiento de Almirante de la Mar Oceánica. Llegó a ser nombrado las dos cosas, pero no llegar a ejercer de virrey, solo fue título honorífico.

El 12 de Octubre de 1492 llega a tierra firme, a la que llamaron San Salvador (hoy es una de las Islas de Las Bahamas).

A lo largo de sus viajes fue descubriendo todo lo que hoy conocemos como Las Antillas, Cuba y la República Dominicana, que se convirtieron en el cuartel de los españoles.

Hasta 1498 no llegan al continente, los años atrás tan solo eran islas; es entonces cuando se cree que es el paraíso terrenal (misticismo, leyendas sobre ello, etc.).

Este proceso de descubrimiento se acaba en distintas fechas; ya que se irán fundando ciudades en cada una de las regiones conquistadas.

El proceso de población no fue entendido como invasión, sino como emigración. Los peninsulares forman familias con las leyes de la Península, se crea una nueva cultura relacionada con la española, pero en cierta manera fundida con la cultura anterior que había en el continente americano, esto es lo que se llama mestizaje cultural.

Está muy presente la evangelización. Al firme tratado de Tordesillas, uno de los puntos es como se reparten las tierras en España y Portugal. El Vaticano pone una condición: llevar el evangelio para ampliar el cristianismo. Esta evangelización lleva consigo la idea de culturizar a esos pueblos indígenas, empezando con nuestra lengua. Este hecho, desde el punto de vista social y religioso, es ir a esas tierras a comerciar con los asiáticos (recordemos que siguen pensando que donde están es en Asia) y a evangelizar, "tierra de misión".

Se crea un sistema político- administrativo, donde la ciudad va a ser el núcleo de la organización. Poco a poco, como va creciendo, se va organizando hasta crear virreinatos. El virreinato de Nueva España se crea en 1534 y el de Perú en 1543.

Una vez creados, los funcionarios y gobernadores son los que tiene el poder y quitan el sitio a los conquistadores (que son los que, hasta este momento, estaban organizando las ciudades).

Virreinato de Nueva España: Después de un par de ediciones que salen desde Cuba, en 1519 (tercera expedición) se tendrá éxito y se hablará ya del descubrimiento o asentamiento en México. En 1521 se consigue someter a los aztecas por Hernán Cortés.

Virreinato de Perú: llega Pizarro. Se puede definir como la primera guerra civil del Nuevo Mundo. El gobierno Glorial está organizado de la siguiente manera:

- Virrey, representante del rey, jefes de todas las secciones (militares, políticas, administrativas, fiscales, etc.). El rey elegía al virrey desde una lista de posibilidades que el Consejo de Indias le facilitaba.

- Audiencias, que eran consejeros del virrey. Constaba de tribunales regionales para todo lo que tenían que ver con lo civil y lo criminal. Las audiencias se dividen en:

* Vidores

* Fiscales

- Gobernador: representantes del virrey en provincias independientes, sobre todo en lo político y en lo administrativo.

- Corregidores: eran los alcaldes mayores, gentes del poder central en cada distrito de cada provincia

- Cabildos: eran los administradores de villas, ciudades y pueblo indígenas.

Esto crea un problema, porque los conquistadores son desplazados, sobre todo los hijos, la descendencia que se supone que debían heredar los puestos. Empiezan a ser marginados por la sociedad y la política. Se lleva a cabo una emigración cada vez mayor que trata de hacerse valer con una posición social que en España no se tenía, etc.

Todo esto se refleja en la poesía satírica, que nace como poemas anónimos para protestar contra las injusticias de los virreinatos.

ORGANIZACIÓN SOCIAL

Peninsulares

Criollos forman el grupo de blancos puros

De estos grupos nacerá la aristocracia criolla. Es el grupo de los dirigentes, poderosos, y privilegiados. Sin embargo, había un problema posterior: los peninsulares tenían un monopolio político- administrativo y los criollos el poder económico.

Solo en la península se podía acceder a ser virrey. Los criollos generan desconfianza a la corona española y crean fianzas (ésta será una de las causas de la independencia.). Los peninsulares iban con esos cargos siempre con el mismo número; sin embargo, los criollos van creciendo y van sintiendo más su pertenencia a esa tierra americana y desean formar parte de la organización de sus tierras (hecho que les impiden por ser criollos, a pesar de ser también españoles).

Indígenas: desde el punto de vista jurídico, estaban en la misma posición que los españoles. En la práctica estaban bajo un régimen de tutela y protección que pasaba por esa culturización (evangelización). Ese régimen dio, a veces, la explotación de indígenas. Las encomiendas son grupos de indígenas y un peninsular que se evangelizaban y explotaban las tierras. Los peninsulares eran comendadores. El problema es que a veces se explota al indígena para trabajar en la tierra; esto da rebeliones que resultan matanzas por parte de los dos grupos. Fray Bartolomé de las Casas promulga por una reinstitución de las leyes de las Encomiendas.

Mestizos, mulatos y negros libres: los mestizos también va a ser un grupo social que plantea problemas en los siglos XVI y XVII. Se iba a África y se escogían esclavos que se trasladaban al Nuevo Mundo. Sor Juana Inés de la Cruz, en sus villancicos, habla de las distintas razas del virreinato con la malformación normal de cada un en el habla del español; también habrá portugueses, aztecas, etc. Sor Juana nos da una visión de la composición social del virreinato y se puede hablar de "lo propio de Hispanoamérica".

En esta sociedad podríamos hablar de tres instituciones importantes, que se influencian mutuamente en lo social, cultura y espiritual y que dirigen la vida de todas las clases sociales:

- Corte: era un teatro de actividades sociales y culturales con intrigas políticas. La Corte entiende que hay dos visiones para inculcar a la sociedad:

* Transmitir al Nuevo Mundo los modelos de cultura aristocrática europea.

* Proponer un tipo de socialización que sea distinto a los ofrecidos por la Iglesia y la Universidad

- Iglesia

- Universidad: la primera universidad se crea en el virreinato de Nueva España (México) en 1551

En el siglo XVII hay un equilibrio de poderes que se romperá con la independencia. Aquí, lo que se acentuará es el resentimiento de lo criollo hacia lo peninsular y el malestar de los mestizos porque ellos mismos se denotan como personas ambiguas (ni criollos, ni peninsulares, ni indígenas) de raza que les hace sentirse mal con ellos mismos y con la sociedad. Estos mestizos son rechazados por los demás grupos sociales y son la imagen de la ilegitimidad (la mayor parte de ellos son hijos nacidos fuera del matrimonio y eso provoca un sentimiento de inseguridad).

La sociedad es culta y vive la cultura hispánica adaptándola a sus peculiaridades, modificándola si fuera necesario. Esta sociedad culta es minoritaria, ya que pocos tenían acceso a la corte, a la iglesia o a la universidad (prohibida para las mujeres).

Dentro de la corte hay aristocracia con aficiones literarias, mecenas: una de las aficiones más comunes aquí es escribir poemas, resolver acertijos poéticos, juegos poéticos, etc., como se puede ver en "laberinto endecasílabo" de Sor Juana Inés de la Cruz.

Es una literatura cortesana y hermética: es para y de un grupo escogido, con un argot solo conocido por los iniciados. Es también una literatura escrita por hombres y para hombres (con sus excepciones, como Sor Juana); la mujer solo accedía a la cultura a través de la corte o la iglesia. Además, es literatura verbal, es decir, gira en torno a un púlpito, a la cátedra de la universidad, donde los profesores transmiten ideas cultas, o a la tertulia de la corte. En "Discurso en loor a la poesía" de 1608 hay un terceto en que se menciona una obra de Diego de Ojeda, lo curioso es que la obra de Diego no se publica hasta 1611; esto quiere decir que los contertulios se reunían e intercambiaban sus propias obras.

El barroco es un período con más fuerza, rico en figuras literarias y muchos escritores, porque es un período que dura mucho en Hispanoamérica. Podemos definirlo como original: se empieza a incluir en las obras de Hispanoamérica lo propio de la cultura hispanoamericana.

TEMA 2: LAS CRÓNICAS DE INDIAS. LAS PRIMERAS CRÓNICAS. LOS CRONISTAS. HISTORIA Y FANTASÍA

Las crónicas son la primera manifestación literaria que tenemos en Hispanoamérica. El autor quiere transmitir objetivamente el Nuevo Mundo. El tema principal es el hombre y la realidad americana. Son obras literarias fruto del descubrimiento y de la conquista; por ello, la literatura aquí es auxiliar de la historia. Con lo que nos encontramos es con un primer mensaje histórico y el primer testimonio literario.

Estas crónicas eran el medio más objetivo para comunicar lo nuevo (iban encaminadas a la historia, no a la literatura.). No todas las crónicas son iguales: unas imitan a los clásicos, otras se decantan por las viejas crónicas españolas, pero en general lo importante no es el estilo, sino que en cada una de ellas nos encontramos con la interpretación de la realidad americana: hombre y naturaleza nueva. Se nos ofrece una visión de esa nueva naturaleza como un paraíso habitado por un hombre bueno. Cronológicamente, y teniendo en cuenta la existencia de una superposición de movimientos (es decir, que coexisten distintos movimientos en algunas etapas), podemos dividir las crónicas en:

- 1492-1542: Etapa de expansión territorial de España: es el momento del impulso humanístico; en cierto sentido se aparca la crónica medieval. Aquí nace la historiografía indiana, que consiste en un grupo de crónicas que nos transmiten la historia.

En la etapa de expansión territorial se encuentran Cristóbal Colón (1451-1507) y Hernán Cortés (1485-1547). Hay quien dice que el verdadero conquistador fue Colón, pero no hay objetividad alguna; Colón vende a los europeos una América como paraíso con hombres buenos ya que quería afianzar su fama como descubridor.

La obra de Colón la conocemos por su diario de viaje, el cual conservamos por Fray Bartolomé de las Casas (quien lo trata en sus crónicas). En las cartas de Colón se recoge la visión de lo que estaba ocurriendo y la gente que había allí. Se conservan 17 ediciones de diferentes momentos y lugares. Se les ha dado el nombre de Diario a bordo, y fueron escritas entre 1492 y 1493

HERNÁN CORTÉS

El conquistador del virreinato de Nueva España nace en la península a finales del siglo XV. Algo importante en su figura es que estudia en la Universidad de Salamanca (es decir, ya no hablamos de un aventurero sino de una persona instruida culturalmente). Esto produce una gran admiración en Díaz del Castillo, su subordinado.

Le atraían las armas y las mujeres; y la decisión de embarcar hacia América, que lleva a cabo en 1504 desde San Lucar de Barrameda, es debido a un escándalo amoroso.

En 1519 gana a los aztecas. Entre 1528-1530 vuelve a la península y le es concedido el título de Marqués del Valle de Oaxaca. Hacia 1540 regresa a Nueva España.

Sus crónicas son importantes porque cuenta paso a paso lo que ocurre en la conquista de Nueva España: problemas, descripciones de la tierra, etc.

Las cartas de relación es una obra que consta de cinco cartas, que actualmente se encuentran en la biblioteca Imperial de Viena:

  • Primera Carta: se ha perdido. Sabemos de su existencia por referencias. Parece que fue escrita en 1519 en Veracruz.

  • Segunda Carta: escrita en 1520 e impresa en Sevilla en 1522. fue traducida al latín en 1524. lleva, adjunto, un plano de la ciudad de México que dibujó él mismo. En esta carta se describen las maravillas del lugar conquistado.

  • Tercera Carta: escrita en 1522 e impresa en 1523. cuenta cómo ha sido la conquista de México (el avance de las tropas españolas hacia la capital, el asedio y la caída de Tenochtitlán) y la intención de extender la conquista.

  • Cuarta Carta: escrita en 1524 e impresa en 1525. es la organización y crecimiento del nuevo estado.

  • Quinta Carta: escrita en 1526. trata de la expedición a Honduras y posterior llegada a México.

Hay una característica común en las cartas: además de la relación de sucesos, incluyen una carta más personal al Emperador Carlos V, consta históricamente que tuvieron una gran amistad, donde Hernán Cortés es más subjetivo. Nos presentan una prosa cuidada, debido a su formación. Aquí deja constancia de su admiración por:

  • Heroísmo de los aztecas a la hora de defender su territorio, además de su organización religiosa

  • Las ciudades con las que se encuentran.

A Hernán Cortés le llena de admiración esa realidad que ha encontrado. Al contrario que a sus compañeros de conquista, esa admiración no es tanto por la naturaleza, sino por el hombre y su hábitat en sociedad.

- 1543-1592: Se puede hablar del comienzo del siglo de oro en España. Con rigor científico y literatura con preocupación por la historia indígena.

FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS (1474-1566)

Es el símbolo del cronista que va a evangelizar esas tierras. Juega un papel histórico importante: es, a la vez, actor y testigo de las hazañas españolas en el Nuevo Mundo. Será el defensor de los indios. Toda su vida fue una continua lucha para tratar de mejorar la forma de vida indígena, quienes estaban mal tratados por los españoles.

Nace en Sevilla, en 1484 (o 1474, según que manual utilicemos, veremos una fecha u otra de nacimiento) en el seno de familia de mercaderes. Hacia 1500 viaja a Nuevo mundo y está allí en el comienzo de la explotación de la isla La Española.

Va viendo el aniquilamiento de indígenas que viene dado por el trabajo, al que los indígenas no están acostumbrados y por las enfermedades a las que los indígenas no estaban inmunizados.

En 1510 existen ya las Leyes de Burgos, con buenas intenciones, pero no consiguen terminar con el sistema casi feudal que existía allí. De hecho, Fray Bartolomé tuvo su repartimiento de indígenas, a los que no trató nunca mal.

En 1513 estaba en Cuba y presenció la matanza de Caonao; ante esto, reaccionó con fuerza porque entendió que el sistema era esclavista y, como tal, injusto. En 1514 renuncia a su repartimiento de indígenas y regresa a España para hablar con el rey, Fernando El Católico, para promulgar unas leyes nuevas, ya que las de Burgos no eran suficientes. De hecho habla con el Cardenal Cisneros e intenta que se supriman los repartimientos de indios.

En 1515 es nombrado procurador y protector universal de todos los indios. Y en 1523 en el Convento de dominicos, en la isla de La Española, comienza a interesarse por la doctrina tomista; busca en las bibliotecas argumentos científicos que sirvieran de base para ayudar a los indígenas. Así, comienza a poner en práctica sus teorías y participa en la reducción pacífica de la rebelión de un cacique indígena llamado Enriquillo (tema que será tratado en el siglo XIX por Manuel de Jesús y Galván en una novela histórica).

En 1540 vuelve a la península para seguir reclamando esos derechos de los indígenas; algo le favorece esta vez: años antes el Papa Pablo III proclamó que los indios son verdaderos hombres y no deben ser privados de su libertad. En este momento escribe Brevísima relación de la destrucción de las Indias, donde da una espantosa visión de lo que ocurre en el Nuevo Mundo. Entre 1542-1543 Carlos V afirma en Valladolid las Leyes Nuevas, donde se suprimen las encomiendas, esclavitud y el trabajo forzado para los indígenas (algo insuficiente para Fray Bartolomé).

En 1544 regresa a La Española como obispo. Se encuentra con el rechazo de todos los españoles que estaban allí; con resistencia imposible de controlar, e incluso desde la península, donde se vuelven a establecer las encomiendas. Durante unos años, Fray Bartolomé está aislado, decepcionado.

En 1547 vuelve a la península para volver a hablar con la corte. Escribe poniéndose al servicio de los indígenas.

Tanto la Historia general de las Indias como Apologética Historia no fueron editadas hasta el siglo XIX.

! Historia general de las Indias: ofrece una de las grandes historias de la conquista escritas en el siglo XVI ya que se basa no solo en su experiencia (característica principal de las crónicas) sino en documentos que conoce de primera mano, como el diario de Colón.

Recoge la historia del descubrimiento hasta 1520, donde destacan dos figuras: colón y Fray Bartolomé. La obra está dividida en tres libros y se comenzó a escribir en La Española, pero se terminó en la península. El prólogo se escribió en 1552 y los dos primeros libros están dedicados a Colón (considera la misión de Colón querida por la providencia divina para descubrir el Nuevo Mundo).

El tercer libro trata sobre él mismo, en su época de clérigo hasta su entrada en la orden dominica. Aquí hay datos biográficos gracias a los cuales conocemos su evolución con respecto a los problemas del Nuevo Mundo.

Esta obra es importante porque en ella se denuncian los abusos cometidos por parte de los conquistadores y las consecuencias negativas que ello tuvo para los indígenas. Además, todo está descrito con un tinte trágico.

! Brevísima relación de la destrucción de las Indias: al contrario que las otras obras, sí fue editada en su momento, en Sevilla en 1552. en un principio estaba destinada a la mejora de las condiciones indígenas y sirvió a los enemigos de la corona española para extender la leyenda negra española.

Es una crónica atroz, donde se describen barbaridades cometidas en Hispanoamérica. Tuvo su proyección europea: en la edición alemana de 1597 aparecían láminas donde se representaban escenas macabras hechas por españoles con al finalidad de que, aquel que no supiera leer, por lo menos que conociera la historia.

En esta crónica están descritos unos atropellos contra los indígenas. Hay una clara diferenciación entre los indígenas (que representan el bien) y los españoles (que representan el mal).

La comienza a escribir entre 1542-1543 y hasta que la edite irá añadiendo párrafos, sobre todo del incumplimiento de las leyes por parte de los españoles. Está dedicado a Felipe II, algo corriente en la época, ya que esperaba el apoyo del príncipe.

Tiene una estructura sencilla y, a pesar del título, es una larga sucesión de acciones (matanzas, destrucciones, barbaridades, etc.) que se hacen en la primera mitad del siglo de conquista en el nuevo territorio. Lleva un orden geográfico que se corresponde, más o menos, con la cronología de la conquista.

La clave de la obra es la oposición entre el bien y el mal.

Con esta obra, Fray Bartolomé será el precursor de la literatura indianista (llamada así en el siglo XIX) e indigenista (en el siglo XX). Marca el camino que seguirán otros ante la injusticia de la situación inhumana de los indígenas en la sociedad.

La figura del indígena: está presente en la literatura desde siempre (Fray Bartolomé, Palafox y Mendoza, etc.). En el Barroco Sor Juana Inés de la Cruz introduce la figura del indígena y su lengua en sus poemas, algo que será más habitual en el siglo XIX.

Concha Meléndez diferencia entre indianismo e indigenismo. En ambos casos es literatura de indígenas, la diferencia es el trato que se le da. En el indianismo, del siglo XIX, se utiliza la figura del indio como elemento literario, sobre todo en el Romanticismo, donde el indígena es contemplado más como ser exótico que como hombre con problemas sociales. En la literatura indigenista el indígena es el protagonista; hay una intención consciente por parte del autor de protestar. El indio ya no será exótico y decorativo, sino el centro de la novela (como Rosario Castellano que, además de escribir novelas y cuentos indigenistas, es activa en la política mediante diálogo, talleres, enseñanza a indígenas y escribiendo teatro, etc.; José María Arguedas también escribe literatura indigenista)En 1898 se publica Aves sin nido de Clorinda Matto de Turner, donde, sin dejar de incluir elementos románticos y naturalistas, denuncia la situación del indígena en la sociedad peruana. Esta novela está considerada como transición entre indianismo e indigenismo.

! Apologética Historia: la concibe como continuación de La Historia General de las Indias. Aquí se centra en la descripción del Nuevo Mundo y sus habitantes. Se divide en tres libros:

! Primer libro: descripción de la isla La Españoleta: belleza y riqueza de la tierra

! Segundo libro: organización social y cultural del indígena

! Tercer libro: demostración de la capacidad racional del indígena

Le falta de objetividad, pero no encubre sistemáticamente las “inferioridades sociales” de los pueblos, ya esto lo acuña al atraso de la evolución histórica y se puede remediar con la enseñanza.

Además, esta obra es una enciclopedia del Nuevo Mundo.

Además de las obras mencionadas, Fray Bartolomé de las Casas tiene otra obra llamada De unico vocationis modo, el latín era la lengua universal. Esta obra no se conserva completa. Aquí defiende la llamada de Dios a todos los pueblos de la tierra e insiste en que el único modo de transmitir la fe es a través de la constante dulzura en la enseñanza y no imponiéndola por la fuerza. Es una obra erudita donde, para darnos estas ideas, utiliza argumentos bíblicos, patrísticos e históricos. Todo ello lo aprendió en el tiempo que estuvo en La Españoleta estudiando.

BERNAL DÍAZ DEL CASTILLO (1496-1582)

Nace en Medina del Campo entre Octubre de 1495 y Marzo de 1496. A los dieciocho años embarca para América. En Cuba firma parte de tres expediciones (una por año entre 1517-1519), pero será la tercera, en la que le acompaña Hernán Cortés, la más importante, de hecho es la que aparece en su crónica.

Vuelve a España en 1538 buscando un premio a su labor en el Nuevo Mundo y se le concede una encomienda en Guatemala. Después de otra serie de viajes a la Península, se instala en Guatemala hasta su muerte.

Historia verdadera de la conquista de la Nueva España fue escrita después de su segundo viaje a la península, fiándose de su memoria, ya que jamás tomó notas en el campo de batalla. Por esta razón hay que hablar de falta de justeza cronológica, ya que se debe tener en cuenta que, además, cuando escribió la obra, tenía ya sesenta años (muchos para el siglo XVI). Hay distintas teorías sobre por qué escribió las crónicas: Manuel Alvar habla de la melancolía del pasado, pero la más extendida es la que propone el propio Díaz del Castillo: según iba escribiendo su obra, conocía las crónicas de otros (como la de López de Gomara) y, según él, no se ajustaban a la realidad.

López de Gomera era un capellán de la tropa de Hernán Cortés. Cuando escribe su obra no lo hace por decisión propia, sino por encargo del hijo de Cortés. Díaz del Castillo critica esta obra porque dice que Gomara es injusto con los soldados y que solo glorifica la figura de Hernán Cortés.

Díaz del Castillo dice la verdad, porque su intención es demostrar una realidad en la conquista de México. Nunca habla en contra de Hernán Cortés, sino que resalta la labor colectiva de los demás soldados.

El contenido de su obra comienza con hechos que van desde 1514 hasta 1568. aunque el interés fundamentalmente se centra en los acontecimientos desde 1517 hasta 1521 (conquista de México).

Se publica en el siglo XVII y fue utilizada por los historiadores. A lo largo de los siglos ha tenido diferentes consideraciones:

! Obra nacida por la envidia que le tenía Díaz del Castillo a Hernán Cortés

! En el siglo XIX se pensaba que era un soldado vanidoso que solo quería ser recordado

! Hoy se piensa que es aportación historiográfica de primer orden en lo que se refiere a contenido histórico.

Desde el punto de vista de la lengua, es un testimonio de la importancia que tuvo el nagual para la gente que estuvo allí. Se considera un “diccionario” del nagual ya que hay referencias a flora, fauna, etc. y la traducción al castellano.

Los antecedentes de la autobiografía. Se publicó en el siglo XVII y tuvo distintas apreciaciones de la crítica a lo largo de la historia. Consta de 212 capítulos y se sabe que tenía intención de añadir más. El manuscrito de la crónica lo encontró Fray Alonso Remón, miembro de la escuela de Lope de Vega, en una biblioteca particular, y lo mandó a la imprenta. Tiene un estilo sencillo, con una descripción penetrante, frases cortas, etc. Se nota la hispanización del nagual.

Esta crónica tiene mérito porque fue escrita muchos años después de haber sido vivida y teniendo en cuenta que el cronista no tomó notas (por eso a veces no recuerda cierto tipo de detalles)

- 1593-1623: Auge de las letras y ciencias. En la iglesia hay un período renovador. Hay una evangelización y aprendizaje de las lenguas indígenas por parte de los peninsulares. En la época se habla de un auge de las letras y de las ciencias. Existe un interés por parte de los españoles por integrar la cultura hispánica en el Nuevo Mundo.

GARCILASO DE LA VEGA, EL INCA:

Así como Cristóbal Colón y Hernán Cortes simbolizaban a los cronistas conquistadores y Fray Bartolomé de las Casas al cronista sacerdote, Garcilaso de la Vega, el Inca, representa el cronista soldado. También simboliza el Nuevo Mundo ya que es donde nace.

Nace en Cuzco en 1539 y por sus peculiaridades se convierte en el símbolo de la sociedad del Nuevo Mundo. Su padre era un capitán español y su madre era una princesa inca nieta del antepenúltimo emperador inca.

Sebastián Garcilaso de la Vega, el padre del cronista, llega a América en las primeras décadas del siglo XVI y fue enviado a Perú. En un primer momento comienza a conspirar y llega a montar la primera guerra civil del virreinato de Perú, donde toma parte. Esto le acarrea problemas con Pizarro y con la corona española.

Tras mantener una relación con la princesa inca Isabel, el padre del cronista abandona a su madre y se casa con una española de la aristocracia instalada en Perú. Por su parte, su madre se casa con un soldad español de clase más humilde. Esto influye en la vida y obra del inca ya que, por la diferente cultura de sus padres, conocerá tanto la cultura indígena como la española a la perfección.

ETAPAS DE LOS AÑOS EN CUZCO:

  • Los doce primeros años de su vida los pasa junto a sus padres en un ambiente noble. Hubo guerras civiles y vivió en un ambiente quechuizante. En esta etapa está en contacto con la cultura y el mundo indígena ya que no deja de convivir con la familia materna a pesar de vivir en el ambiente noble.

  • Después vivirá con su padre y se mezcla en la sociedad hispana de Cuzco, formada pro la primera generación de mestizos y criollos. Aquí se fue "españolizando"; además, aprende humanidades y el manejo de las armas. Se prepara para lo que vivirá posteriormente.

  • Hacia 1560 su padre muere y el inca viaja a la península para instalarse en Montilla. Una de sus intenciones es conseguir alguna renta por parte del consejo de indias, pero sus intentos son nulos hasta que participa como soldado en la guerra de las Alpujarras y consigue una "conducta de capitán".

  • A finales del siglo XVI se instala en Córdoba. Son unos años relajados ya que recibe una herencia a la muerte de sus tíos. Aquí comienza a escribir lo que había preparado en Montilla. Muere en Córdoba, en 1616 (en la mezquita de Córdoba está su tumba).

Una de las características de la obra de Garcilaso es el largo período que pasa entre cuando las escribe y cuando las imprime (algunas ni siquiera se imprimieron en vida del cronista).

En 1590 imprime una traducción de Los Diálogos de amor de León Hebreo y lo titula Traducción del indio de los dos diálogos de amor de León Hebreo.

En 1593 termina la Introducción de la Historia del adelantado Hernando de Soto, que no será impresa hasta 1605.

- La Florida del Inca: La Relación de la descendencia de Garci Pérez de Vargas, pensaba que sería un prólogo para La Florida del Inca.

- Comentarios Reales: En 1596 tiene avanzada esta crónica, cuyo verdadero título es Primera parte de los comentarios reales de los incas. A pesar de la fecha, no fue publicada hasta 1609, en Lisboa.

Gracias a esta obra sabemos que el inca es una verdadera autoridad en el pasado incaico, pro eso se explica el estilo de su crónica, que son cuentos (como hará después Miguel Ángel Asturias) debido a que conoce el pasado por las leyendas incaicas que le han contado.

Aquí se nos presenta la historia y civilización incaica y, a través de sus nueve libros, la llegada de los españoles. Intenta destacar que el pasado inca es glorioso; así nos encontramos con un proceso histórico del incanato. Cada uno de los nueve libros está dedicado a una parte del incanato (la corte del inca, la sociedad, etc.). El tema está concretado. Se puede decir que se evoca al pasado y recuerda lo que ha vivido y le han contado describiéndonos el drama que alcanzó al pueblo inca. Constituye una apología de los incas.

Igual que Bernal escribe contra ciertas crónicas, Garcilaso de la Vega también escribe contra las crónicas que se empeñan en demostrar la fiereza de los incas.

- Historia general del Perú: comenzada en 1609, se concibe como Segunda parte de los comentarios reales de los incas. También fue publicada más tarde, en 1617.

Sigue el mismo esquema que los Comentarios Reales: cuenta las campañas españolas, llegadas de España a Perú, las guerras civiles entre los diferentes bandos y la instauración del coloniaje hispano. La historia llega hasta 1569, cuando fue virrey Francisco de Toledo.

Tanto los Comentarios Reales como la Historia general del Perú se entienden como un todo porque en los Comentarios Reales de lo que se nos habla es del honor y la nobleza del inca y en la Historia general del Perú se demuestra el honor de su sangre española.

Escribe estas crónicas porque cuando le negaron los favores al llegar a España y lo llamaron "hijo de traidor" se siente con la obligación de dignificar su condición de mestizo y reivindicar el honor y la honra que le habían negado.

Si consideramos los Comentarios Reales y la Historia general del Perú como una sola obra, debemos tener en cuenta que se apoya en dos núcleos:

1. Se proyecta la historia de los incas con evocación del pasado glorioso que pone de manifiesto el linaje de los incas.

2. Historia de Perú fijándose en las guerras civiles.

Se apoya en datos autobiográficos, por lo que las obras no están exentas de protagonismo.

Utiliza, entre otras cosas, el desdoblamiento del autor, relator y el personaje, los datos históricos con visión del pasado y abandona lo histórico para apoyarse en lo fantástico. El valor literario tiene su base en su propia configuración:

  • Perspectiva histórica: se contemplan los hechos del pasado cercano (su historia) y lejano (historia de los incas, conquista, etc.)

  • Perspectiva personal: mediante el recuerdo nos ofrece su propio pasado.

La obra está construida desde la concepción heroica de la historia, por influencia del humanismo, la cultura clásica y el contexto). Se distancia del estilo utilizado en la época mientras que en Hispanoamérica todavía seguía existiendo el hombre renacentista, en España ya habíamos superado esa etapa y estábamos en el Barroco.

La originalidad es que papel del inca es simétrico al de los españoles: antes de los incas, que civilizaron a su paso, todo era barbarie; esto permitió que a la llegada de los españoles, se pudiera dar la evangelización. De hecho, Garcilaso demuestra como tribus que no estaban civilizadas por los incas fueron difíciles de colonizar.

La obra de Garcilaso se presenta como prosa renacentista, con un lenguaje cuidado. Intenta ensalzar el imperio inca.

En Historia del Perú cuenta, a partir de la llegada de los españoles a ese Virreinato.

AUTORES QUE EXPONEN LA REALIDAD DE LA NATURALEZA AMERICANA QUE VIVÍAN:

Hasta ahora había crónicas tal y como los cronistas ven las cosas. Pero en los siguientes autores no solo hay historia, sino que juegan con elementos fantásticos. Por eso, hay quien dice que aquí podría haber un antecedente del realismo mágico:

  • Alvar Núñez Cabeza de Vaca: personaje real, es el prototipo del héroe de una novela de aventuras. Su existencia y cuantos peligros corrió, la narró, él mismo, en su obra Naufragios, impresa en el año 1.542 con el título de La relación que dio Alvar Núñez Cabeza de Vaca de lo acaecido en las Indias en la armada donde iba por Gobernador Pánfilo de Narváez, desde el año de veinte y siete hasta el año de treinta y seis que volvió a Sevilla con tres de su compañía. En esta obra hay una narración más fantástica que real.

  • Fray Gaspar de Carvajal: ofrece una Relación del nuevo descubrimiento del famoso río grande de Las Amazonas. Su intención al describirla es justificar por qué Orellana no regresó al lado de Francisco Pizarro cuando estaban en el Amazonas.

Introduce un relato que pone en boca de un indio, que va contestado a las preguntas del capitán del barco, es la “leyenda de Las Amazonas”, lo que parece más ser fruto de la fantasía del narrador que la realidad vista pro Carvajal. Utiliza el recurso de contar lo que él ha oído a otro; así, no podemos deducir que certifica su veracidad, sino que se limita a contar lo que ha oído. Sin embargo, lo que narra tiene verosimilitud.

TEMA 3: CORRIENTES POÉTICAS DEL SIGLO XVI. EL ROMANCE EN AMÉRICA

En Hispanoamérica van más retrasados que en la Península porque hubo unos años en los que los conquistadores estaban más ocupados en asentar la sociedad que en transmitir la cultura. Por ello, los peninsulares llevan la cultura renacentista cuando ellos están ya entrando casi en el Barroco.

La literatura hispanoamericana vive las mismas inquietudes que en España: clasicismo, objetividad, equilibrio y armonía.

Poco a poco surgen composiciones de tema religioso y heroico, que dan paso a lo amoroso, erótico y al juego de ingenio.

También habrá en Hispanoamérica manifestaciones populares, fundamentalmente son el Romancero. Los romanceros son romances llevados por los conquistadores y que pronto arraigan en Hispanoamérica las luchas entre indígenas y españoles o únicamente entre españoles.

Hay bloques de romances relacionados con la conquista de México y Hernán Cortés.

Con influencia italiana, las estrofa preferida es la octava real fundamentalmente, que será la estrofa utilizada por los poetas épicos. En la lírica será el soneto el más utilizado.

Serán fundamentalmente versos endecasílabos y octosílabos (estos últimos serán más propios de la poesía popular).

A Hispanoamérica llegan los gustos europeos que se van americanizando, porque las manifestaciones literarias del Nuevo Mundo son las que llevan los conquistadores, que llevan su propia cultura. Ya no se habla solo de la llegada de conquistadores, sino de gente que va a poblar el Nuevo Mundo.

La actividad cultural aumenta a medida que se van consolidando los virreinatos y las ciudades. Entre los testimonios de la época el más importante es el de Juan de Castellanos, que escribe Elegías de varones ilustres de Indias; se trata de una obra en verso muy larga donde se describen personajes, actitudes y circunstancias del momento. Entre otras cosas, se narra en esta obra la rebelión de Enriquillo en la isla de La Española.

El primer núcleo literario se da en Santo Domingo, donde encontramos a la primera autora del Nuevo Mundo, Sor Leonor de Ovando. Conservamos pocos versos de ella, pero conocemos su poesía de circunstancia. Fue conocida gracias a Eugenio de Salazar, donde en Silva de varia poesía la incluye como la primera escritora del Nuevo Mundo; incluye de ella en esta obra dos sonetos sobre la navidad, tres tercetos respondiendo a otro autor, etc.

La mayoría de los poetas son peninsulares: Gutiérrez Cetina, etc. Hay que decir que tenemos problemas con los textos renacentistas ya que se conservan mal y porque, salvo Ercilla, los textos no tienen ediciones sueltas sino que aparecen en antologías Así, podemos dividir la literatura Hispanoamericana del momento, que fundamentalmente es poesía, en:

  • Poesía lírica: representada por Francisco de Terrazas, sigue la huella de Boscán y Garcilaso. Se dice que Francisco de Terrazas es el primer autor nacido en Hispanoamérica. Es amigo de Gutiérrez de Cetina, quien parece que fue muy conocido en la época. Su obra se divide en:

    • Respuestas: es una poesía de circunstancias: González de Eslava escribe unas estrofas y Terrazas lo responde en décimas.

    • Epístolas: para las que utiliza tercetos encadenados. Está entre los cánones de la época. Son quejas del enamorado ante el desdén de la amada.

    • Nuevo Mundo y conquista: poemas épicos escritos en octavas reales. Sabemos que el tema fundamental era la conquista de Nueva España, aunque solo conservamos fragmentos, donde se habla de la pobreza y penurias de la sociedad en la que lo importante eran los recién llegados peninsulares.

    • Sonetos: prevalece el tema amoroso. Son de corte clásico renacentista y marcados por Garcilaso de la Vega. Hay un contraste entre la realidad y el sueño. El esquema es la tiranía del autor, el amante lamentándose por los desdenes de la amada y la amada, pro su parte, esquiva.

En algunos sonetos se puede hablar de cierta expresión culterana, con mayor riqueza de léxico, de metáforas que hacen que pensemos en la cercanía con la Escuela Sevillana de Herrera.

SONETO

Dejad las hebras de oro ensortijado

Que el ánima me tienen enlazada,

Y volved a la nieve no pisada

Lo blanco de esas rosas matizado.

Dejad las perlas y el coral preciado

De que esa boca está tan adornada;

Y al cielo, de quien sois tan envidiada,

Volved los soles que le habéis robado.

La gracia y discreción que muestra ha sido

Del gran saber del celestial maestro

Volvédselo a la angélica natura;

Y todo aquesto así restituido,

Veréis que lo que os queda es propio vuestro:

Ser áspera, cruel, ingrata y dura

El soneto se atiene a las normas: catorce versos; en los primeros se desarrolla el tema (en este caso el hecho de que la amada es cruel) mientras que en los últimos hay una conclusión. Las metáforas son los tópicos renacentistas y recuerdan a Garcilaso de la Vega. Otro ejemplo es el siguiente, donde se puede hablar de una herencia petrarquista:

A UNA DAMA QUE DESPABILÓ

UNA VELA CON LOS DEDOS.

El que es de algún peligro escarmentado,

suele temerle más que quien lo ignora;

por eso temí el fuego en vos, señora,

cuando de vuestros dedos fue tocado.

Mas, ¿vistes qué temor tan excusado

del daño que os hará la vela agora?

Si no os ofende el vivo que en mí mora,

¿cómo os podrá ofender luego pintado?

Prodigio es de mi daño, Dios me guarde

ver al pabilo en fuego consumido,

y acudirle al remedio vos tan tarde:

señal de no esperar ser socorrido

el mísero que en fuego por vos arde,

hasta que esté en ceniza convertido

  • Poesía religiosa: Sor Leonor de Ovando se ciñe al tema religioso. Nace, como Francisco de Terrazas, en el Nuevo Mundo. En las antologías aparecen más autores, pero tanto Sor Leonor como Francisco son los únicos Hispanoamericanos, ya que el resto serán autores peninsulares.

Tenemos de Sor Leonor de ovando varios sonetos y unos versos sueltos como los siguientes:

Y sé que por mí sola padeciera

y a mí sola me hubiera redimido

si sola en este mundo me criara

Esta autora está dentro de la línea religioso- mística, aunque en Hispanoamérica no exista como existió en España.

  • Poesía épica: Alonso de Ercilla con La Araucana escribe una crónica en verso

  • Poesía satírica: Mateo Rosas de Oquendo inicia la crítica social. Utiliza como vehículo de crítica a la sociedad. Es el autor más importante en estos ecos del Renacimiento. Es un peninsular que nace en Sevilla a mediados del siglo XVI. Gustaba de viajar y pronto marcha a Hispanoamérica (no como aventurero, sino como funcionario9. ahí, viaja y conoce la sociedad de los dos virreinatos.

De este autor nos han llegado dos sátiras, llegadas a través de Alfonso Reyes. Lo que hace a través de sus sátiras es darnos su versión burlona de la conquista. No llega al sarcasmo, sino que se queda con una ironía muy fina:

    • Una de ellas se refiere a la sociedad del virreinato de Perú, Sátira a las cosas que pasan en el Perú. A parte de la pintura de la sociedad peruana hay un ataque contra las mujeres de dudosa reputación, contra los impostores y, al hablar de los peninsulares que llegan e intentan engañar fingiendo lo que no son, endurece la crítica.

Comienza con un estilo juglaresco, lo que la hace más llamativa para que se siga el relato. Los recursos que utiliza son los paralelismos -repetición de la misma estructura sintáctica en dos o más periodos; puede llevar implícita la anáfora- de todo tipo (antitéticos- de contenidos opuestos -, sintéticos - desarrolla nuevos contenidos - y sinonímico - repite aproximadamente el mismo contenido), sarcasmo, ironía, juegos de palabras, etc.

Es importante saber que, a través de estos escritos, tenemos constancia del seseo y ceceo en América (dicen “consiencia”), algo lógico si tenemos en cuenta que los conquistadores son mayoritariamente del sur.


    • La otra es la Sátira que hizo un galán a una dama que le alababa mucho a México, donde hace referencia al virreinato de México

Una de las características formales de la poesía satírica es el empeño de la utilización de la lengua popular, lo que lleva a la inclusión de lo propio e Hispanoamérica dentro de la poesía universal como es la sátira.

Quien también cultiva este tipo de poesía es Francisco de Terrazas. Al Nuevo Mundo fueron marchando las personas proscritas en la sociedad peninsular, aunque no todos los que poblaron el Nuevo Mundo eran de esa condición. Lo normal, y quitando la aristocracia de los virreinatos, era que la gente de clase media- baja peninsular marchara a Nuevo Mundo en busca de una posición que en España no tenían.

En esta sociedad virreinal ocurre que las personas que luchan por organizar el virreinato son relegadas porque comienzan a llegar “aristócratas“ de la península; éstos últimos serán los importantes, no porque realmente lo sean, sino porque llegan aparentando lo que no son.

Los “intelectuales” utilizan la poesía como vehículo para protestar ante esto. Todo esto tiene como resultado la poesía satírica, que en un primer momento es anónima. Se trata de retratar a la sociedad criolla de ese momento.

En esta poesía nos encontramos con dicotomías que se repiten constantemente en los poemas: peninsulares VS criollos, o lo que es lo mismo enchufados VS marginados. Esta dicotomía hace que comience en el criollo el sentimiento independentista.

Lo más importante en este tipo de poesía será la comicidad con ironía que, en ocasiones, llega al sarcasmo.

De la poesía anónima conocemos tres sonetos, encontrados por Menéndez Pelayo, quien se los atribuye a Terrazas ya que fueron encontrados junto a otros textos del autor. Hoy en día esto no está claro aún. En uno de ellos se nos ofrece una visión negativa de México: hombre vago, corrupto, etc. Denuncia lo que está pasando en el virreinato de Nueva España:

En el primer cuarteto plasma la situación del peninsular que llega a México, pobre; en el segundo cuarteto se dice que, una vez allí, México le aporta riquezas materiales y estimaciones; en el último terceto hay una respuesta del autor a la sociedad, que le ha aportado toda esa riqueza

En otro se denuncia el conformismo con el que las personas del reinado aceptan ese enchufe.

  • Poesía popular: El Romancero es el padre del corrido mexicano, donde se hace referencia a los problemas de la revolución

TEMA 4: LA POESÍA ÉPICA Y ALONSO DE ERCILLA

La crítica ha considerado que La Araucana es la obra más lograda de todos los poemas narrativos, ya que aquí está el sentimiento del autor y sus experiencias.

Pero decir que es el mejor poema épico no significa que los demás no alcancen un valor importante.

El hecho de hablar de este poema como mejor es por:

  • Narra hazañas concretas

  • Su publicación fue inmediata en Madrid

En realidad, seguimos hablando de crónicas, aunque esta vez sean en verso. Ercilla fue el protagonista de los hechos narrados, y esto da lugar a una temática que distingue el poema de otros, y los podemos relacionar a través de los recursos formales. Los rasgos principales de La Araucana son sus polos:

  • Polo particular: la temática no coincide con nadie porque el autor narra sus propias experiencias

  • Polo común: la tradición, que tiene su origen en modelos clásicos, hispánicos e italianos.

A la hora de hablar de modelos, hay que hablar de Homero y Virgilio: a partir de las primeras décadas del siglo XVI, ya todas las obras clásicas (tanto La Eneida como La Iliada) habían sido traducidas al castellano, por lo que la cultura clásica estaba más cercana al escritor español. La más conocida en esos momentos era la traducción que Juan de Mena hizo de La Iliada.

Los traductores dan a conocer con más intensidad la configuración del héroe. De La Iliada y La Odisea Ercilla toma esa configuración y las aventuras complicadas.

Tanto Virgilio con La Eneida como Lucano con La Farsalia (también traducida esta última por Juan de Mena) son importantes, ya que sus traducciones hicieron que se difundieran rápidamente por la península. De Lucano aprende Ercilla a utilizar Ercilla lo fantástico dentro de la poesía épica.

Otra tradición que influye a Ercilla es la italiana: tanto Boccaccio, Ariosto, (considerado el nuevo Virgilio) y Taso fueron traducidos al castellano. Ercilla conoce estas traducciones y, cuando marcha a la conquista de Chile, decide regalar a la posteridad la historia de la conquista e introduce en su poema, al lado de la historia, la fantasía, el amor y la mitología.

Don Alonso de Ercilla y Zúñiga nace el 7 de Agosto de 1533 en Madrid, España. Procede de familia vasca ligada ala corte castellana de Carlos V. Su padre fue Fortún García de Ercilla y su madre Leonor de Zúñiga.

Habiendo quedado viuda cuando Alonso tenía 1 año de edad, Leonor consiguió ubicarlo como paje del Príncipe Felipe, futuro Rey de España (Felipe II), siendo ella guardacama de la infanta María.

La permanencia de Ercilla en la Corte, le permitió adquirir los conocimientos entregados por el preceptor de pajes, el latinista Cristóbal Calvete de la Estrella. El estudio de clásicos como Virgilio y Lucano, y la lectura de otros autores como Garcilaso, Dante, Ariosto y Boccaccio, conformaron su universo intelectual, que incluyó también la Astronomía y la Astrología. Su educación se complementó con una serie de viajes que hizo acompañando a Felipe II a Flandes, Viena e Inglaterra.

En un momento determinado, Ercilla decide viajar a Nuevo Mundo: Perú y Lima. Traba amistad con don García Hurtado de Mendoza (hijo del virrey). Su llegada coincidió con los preparativos de García Hurtado de Mendoza para hacerse cargo de la gobernación del Reino de Chile; por ello, Ercilla se incorporó a esta expedición, con el grado de capitán.

A finales del siglo XVI, pidiendo previamente el permiso a la corona española y siéndole otorgando ese permiso, publica en Madrid su poema La Araucana.

Desde la portada del libro, Ercilla ya explica la autoridad que ha recibido para poder publicar esa obra: SEGUNDA PARTE DE LA ARAUCANA, de d Alfonso de Ercilla y çuñiga, Cavallero de la Orden de Santiago, gentilhbre de la camara de la Majestad del Emperador. También deja constancia de a quién va dirigido: DIRIGIDA AL REY don Felipe nuestro Señor.

En su prólogo se nos habla del temor ante la publicación de la obra, la responsabilidad ante lo que ofrece; además, deja constancia del profundo respeto hacia los lectores. También habla de la razón de la publicación del poema, que es contar la historia verdadera de la conquista del Arauco, que no sufran agravio los españoles que tomaron parte en estos hechos y contar su verdad y experiencia. También justifica la ensalza del pueblo araucano en el prólogo, pero esto se entiende si tenemos en cuenta que ese hecho daría más importancia a la hazaña española.

'Literatura hispanoamericana'
Díaz del Castillo, cuando lee las crónicas escritas y ve que no son ciertas, contesta con Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, pero no había tomado notas en su momento porque su intención en la batalla no era escribir la crónica. Ercilla, desde que llega a Chile y toma parte de esa conquista, comienza a tomar notas, impresiones, etc. con la finalidad de escribir un poema.

Respecto al contenido, se puede decir que hay una parte histórica y que responde a la realidad vivida por Ercilla. Esta primera intención fue trabajar con materia histórica que respondiera a la verdad objetiva. Poco a poco empieza a introducir en el poema otros temas que no tienen que ver con la conquista del Arauco como pueden ser el canto a las victorias de San Quintín y Lepanto, el canto a los derechos de Felipe II o narración que el mismo Ercilla hace de los amores de la reina Dido de Cartago, que será una obra histórica a la que introduce su “verdad poética”.

El hecho de que Ercilla se proponga trabajar con la historia, le distancia de la tradición de poeta renacentista: Ercilla se separa de Ariosto, con su Orlando furioso, desde la primera octava. Frente al caballero cortés que quiere alcanzar el favor de su dama y los honores correspondientes, Ercilla se centra en las heroicidades del grupo que fue a la conquista del Arauco:


Damas, armas, amor y empresas canto,

caballeros, esfuerzo y cortesía,

de aquel tiempo que a Francia dañó tanto

pasar moros el mar de Berbería,

de Agramante, su rey, siguiendo cuanto

con juvenil furor les prometía,

en el vengar la muerte de Troyano

sobre el rey Carlos, emperador romano

(Comienzo de Orlando furioso)

No las damas, Amor, no gentilezas

de caballeros, canto, enamorados,

ni las muestras, regales y ternezas

de amorosos afectos y cuidados;

mas el valor, los hechos, las proezas

de aquellos españoles esforzados

que a la cerviz de Arauco no domada

pusieron duro yugo por la espada.

(Comienzo de La Araucana)


En la segunda estrofa se hace una defensa de los araucanos, y en la tercera, desde el poema, hace una llamada al rey y deja constancia de que él no es “un cualquiera”, sino que tiene una formación y una posición privilegiada, apoyada por el rey.

La finalidad del poema es resaltar la heroicidad de los españoles en la conquista del Arauco. Esta finalidad fue ampliando su espectro y termina siendo, a la vez, resaltar la valentía de los araucos.

Se puede decir que el héroe de La Araucana es, tanto el pueblo español (que actúa por el deber y están con situación favorecida por la posesión de las armas), como los araucanos. Por eso se ha dicho que el héroe de La Araucana es un colectivo y no una persona.

La crítica de la obra está repartida: según quien lo escriba, el héroe será el pueblo español, el araucano, los dos, o ninguno, sino uno particular en cada parte del poema.

El hecho de haber sido desterrado de Chile y los problemas que Hurtado de Mendoza le provocó, hacen que no sea éste el héroe de la obra (quien, en circunstancias normales, debería haberlo sido).

La estructura formal que sigue el poeta es la tradición formal de la poesía época:

  • Se apoya en el endecasílabo: se apoya en todas sus formas

  • Estrofa utilizada: la octava real, que será a veces narrativa, a veces descriptiva.

Hay que tener en cuenta que la estrofa cada estrofa no tiene una temática independiente, sino que el sentido de una estrofa se cierra en la siguiente.

Es Chile norte a sur de gran longura,

Costa del nuevo mar, del Sur llamado;

Tendrá de leste a oeste de angostura

Cien millas por lo más ancho tomado;

Bajo del polo antártico en altura

De veinte y siete grados, prolongado

Hasta do el mar océano y chileno

Mezclan sus aguas por angosto seno.

En esta estrofa, el sentido empieza y se cierra, pero hay en algunas que no sucede esto. Esto sucede en las dos primeras octavas, donde el tema comenzado en la primera estrofa, termina en la segunda, y el comenzado en la segunda, termina en la tercera:

Como en el ya revuelto cielo, cuando

se forman por mil partes los ñublados

que van unos creciendo, otros menguando,

otros luego de nuevo levantados;

mas el norueste frígido soplando

los impele y arroja amontonados

hasta buscar del ábrego el reparo,

dejando el cielo raso y aire claro,

así la gente atónita y turbada

en partes dividida se esparcía,

y a las veces juntándose esforzada,

haciendo cuerpo y rostro revolvía.

Pero de la violencia arrebatada,

dejó el campo y banderas aquel día,

quedando de los rotos escuadrones

gran número de muertos y prisiones.

RECURSOS ESTILÍSTICOS:

  • Utilización del símil referido a batallas y cacerías

  • Presencia de las alusiones mitológicas que son de mitología clásica y dioses de la mitología egipcia

  • Por las lecturas del autor de Virgilio y Lucano, hay alusiones a la historia de Roma.

  • El rasgo dominante es el uso de epítetos, constantes en todo el poema.

  • Personificaciones e hipérboles: a través de esto llega a expresiones de crudo realismo:


Quién aquéste y aquél alanceando

abre sangrienta y ancha la salida,

quién a diestro y siniestro golpeando

priva a aquéstos y a aquéllos de la vida;

no hay ánimo ni brazo allí tan blando

que no cale y ahonde la herida,

ni espada de tan grueso y boto filo

que no destile sangre hilo a hilo.

Quisiera aquí despacio figurallos,

y figurar las formas de los muertos:

unos atropellados de caballos,

otros los pechos y cabeza abiertos,

otros que era gran lástima mirallos,

las entrañas y sesos descubiertos,

vieran otros deshechos y hechos piezas,

otros cuerpos enteros sin cabezas.

Las voces, los lamentos, los gemidos,

el miserable y lastimoso duelo,

el rumor de las armas y alaridos

hinchen el aire y cóncavo del cielo;

luchando con la muerte los caídos

se tuercen y revuelcan por el suelo,

saliendo a un mismo tiempo tantas vidas

por diversos lugares y heridas


  • Temas renacentistas recurrentes en otros autores: milagros, presagios funestos, pasajes mitológicos, etc. aunque también vemos ciertos rasgos barrocos como el amor a la patria y la honra, la fugacidad de la vida, etc.

  • Estamos hablando de un poema, en cierta parte, autobiográfico: es innegable que una parte de su vida está plasmada en el poema.

  • La verdad histórica se trabajó en el campo de batalla y la fantasía e imaginación se compusieron fuera de ese entorno.

Se considera la gran epopeya americana. Es un poema nacional, aunque no siempre se le dio ese valor a pesar de ser el modelo de los preceptistas del siglo XVII. Pero los críticos del siglo XIX no la consideraron meritoria. Menéndez Pelayo, como hizo Voltaire, dice que Ercilla es comparable con Homero pro su calidad y valor épico. En su momento, tuvo tanto éxito que tuvo inmediatos imitadores que, muchos a petición de otros, realizaron imitaciones.

IMITADORES DE ERCILLA.

Pedro de Oña: El arauco domado.

Nace en Chile y toma parte en la conquista del Arauco. Queda huérfano joven, y su madre se vuelve a cenar con Cristóbal de la Cueva, hombre emparentado con la nobleza y la corte virreinal (con el virrey Hurtado de Mendoza, quien recrimina a Ercilla el no aparecer en su obra como héroe, ni siquiera citado). Así, el virrey encarga a Pedro de Oña que escriba una obra en la que aparezca su figura.

El Arauco domado es un poema en diecinueve cantos, publicado en Lima en 1596. tiene una calidad literaria destacable. En el prólogo, el autor reconoce, en un juego dialéctico, su osadía al tratar de seguir los pasos de Ercilla. Justifica su empeño para que no se olvide lo que Ercilla olvidó: la presencia de hurtado de Mendoza en la conquista del Arauco.

En este poema épico, el autor pone en marcha la imaginación para contar episodios que él no ha vivido, contados por otros, que giran en torno a un héroe: Hurtado de Mendoza. Es un poema con ciertos rasgos del Barroco (más que el de Ercilla). Usa los endecasílabos y la octava real, pero modifica el esquema de la octava real en cuanto a la rima:

Esquema tradicional (Ercilla) Esquema modificado (Oña)

ABABABCC ABBAABCC

Así volvió rabiando nuestra gente

y ardiéndose en coraje de corrida

por verse de los bárbaros corrida

a vista de su ejército potente,

el cual, como el contrario ve de frente,

entrársele con furia desmedida,

movió su fuerza toda a recibillo

habiéndolo mandado su caudillo.

Mas el furor y estrépito era tanto

con que el poder incrédulo venía

que, salvo en el valor de don García,

en otro cualesquier causara espanto.

Estuvo por los suyos puesto a canto

de peligrar su crédito aquel día,

por solo haber tenido tal desorden

a no le hallar los bárbaros en orden

El cambio consciente de Oña lo hace para separarse de la poesía tradicional de Ercilla. Mientras que el poema de Ercilla transmite una realidad que se está viviendo, Pedro de Oña muestra un paisaje arcádico y mitológico que se ajusta a los modelos europeos del momento (no describe el paisaje chileno). Está organizado en una unidad estructural en torno al héroe principal.

Juan de Castellanos, con su poema Elegías de varones ilustres de Indias

Se dice que Juan de Castellanos es más historiador que poeta. Nace en la península, en Sevilla, pero se establece en las indias hasta su muerte. Esta obra tardó 24 años en componerse. Supone un testimonio de la historia indiana con valor histórico. Recoge en forma versificada lo que otros han referido en prosa sobre el descubrimiento, refiriendo también hechos de la conquista además de episodios de su experiencia.

A veces imita la manera de Ercilla o la influencia de otros autores del momento, pero pretende dar una visión al lector desde la llegada de Colón al Nuevo Mundo (la isla de La Española).

Es un autor que gusta de la observación analítica. Encontramos en su obra rasgos de realismo e interjecciones que se ajustan a la realidad que está viviendo.

Se puede definir como una obra criollista, pues, a través de sus octavas reales, aparecen rasgos definitorios de lo propio de Hispanoamérica.

Elegías de varones ilustres de Indias fueron compuestas por Castellanos en distintos momentos de su vida. Están divididas en cuatro partes, las que fueron publicadas en épocas diferentes con intervalos hasta de siglos:

  • «Primera Parte» lo fue en vida del autor, por iniciativa suya y a sus expensas, en Madrid, 1598. habla del descubrimiento de América pro parte de Colón y los primeros acontecimientos en La Española. Además, cuenta las primeras conquistas, entre las que se encuentra la de las Antillas.

  • Las otras, aunque el autor dejó estipulada su publicación en su testamento y dejó fondos para tal efecto, nunca lo fueron sino hasta siglos después: la Segunda Parte (que trata los acontecimientos de la llamada Provincia de Venezuela) y la Tercera Parte (que narra la historia y descripción de las ciudades hoy pertenecientes a Colombia: Cartagena de Indias, Popayán o Antiloquia), en 1847 por la B.A.E.

  • La Cuarta, en 1886. cuenta la historia del Nuevo Reino de Granada

Aun así, quedó un fragmento sin publicar por desconocerse su existencia, el cual fue impreso en 1925. Se trata del «Discurso del Capitán Francisco Draque de nación inglés.»

Todo lo narra a través de los distintos personajes que tuvieron protagonismo en estos acontecimientos. Subyacen los recuerdos personales del autor: hechos en los que él estuvo presente.

También sus contemporáneos de su círculo cultural, por petición del autor, elaboraron relaciones escritas de hechos no vividos por el autor, para ser más fiel a la realidad. En aquellos acontecimientos lejanos en el tiempo, acude a obras de otros historiadores, así como obras historiográficas que habían sido impresas con anterioridad. Así, vemos que todo son fuentes históricas.

TEMA 6: LA POESÍA ÉPICA: BERNARDO DE BALBUENA Y DIEGO DE HOJEDA

- Poesía épica narrativa: es la más tradicional (autor característica: Ercilla). Destaca Grandeza mexicana de Bernardo de Balbuena. En este caso, no hay héroe humano, sino que será la ciudad de México.

Bernardo de Balbuena nace en España en 1562. en seguida marcha a Nueva España, concretamente a Guadalajara. Inicia estudios eclesiásticos y en 1592 ejerce el cargo de capellán de la Real Audiencia.

Preocupado por las letras y los ciclos culturales de la corte virreinal, escribe varias obras. En su juventud gana distintos certámenes literarios organizados por la corte virreinal.

Escribe y publica entre 1602-1608: La grandeza mexicana (1604), El siglo de oro en las selvas de Erifile (1608) y El Bernardo o victoria de Roncesvalles (escrita en 1602 pero publicada en 1624).

Hacia 1607 regresa a España y en Sigüenza se doctora en teología. Dentro de su carrera eclesiástica, será abad de Jamaica y arzobispo de Puerto Rico, donde morirá en 1627 después de que San Juan sufriera el ataque de los imperios holandeses.

! La primera edición de El siglo de oro en las selvas de Erifile es de 1608, y ya no se reeditará más hasta 1821 (una edición de la BAE). Hay críticos que la definen como una novela pastoril. Se la puede incluir, pues, junto a La arcadia de Sannazaro y con la literatura de autores clásicos.

Aún cuando en la literatura peninsular se sigue el modelo de La Diana de Jorge de Montemayor, Balbuena rechaza ese modelo.

El siglo de oro en las selvas de Erifile está dedicada al Conde de Lemos (el importante del momento por ser virrey de Nuevo España virrey como mecenas)

Se ve como Balbuena describe la naturaleza con la presencia de la amada platónica (recuerda al tipo de amor cortesano). Este tipo de obras estaban ya en decadencia y Balbuena trata de impulsarlas.

Se puede destacar la armonía del conjunto de la obra.

! El bernardo o victoria de Roncesvalles fue escrita entre 1585-1602, pero no se publicó hasta 1624. es un poema épico ajustado a los moldes temáticos y formales. Se ve claramente la influencia de Ariosto, Ovidio y Virgilio.

En esta obra domina lo fantástico sobre lo histórico. Los recursos estilísticos utilizados son de tendencia gongorina (imágenes y metáforas tópicas de Barroco, hipérboles, hipérbaton y contraste). Respecto a la métrica, se puede decir que utiliza versos endecasílabos en octavas reales; un dato curioso es que se dice que son cinco mil octavas.

Narra la historia de Bernardo El Carpio contra Rolan. El Carpio es designado por las hadas para enfrentarse a Carlomagno, pero antes debe hacerse con las armas de Aquiles. En la batalla de Roncesvalles, Bernardo vence a Rola. Se ve en el poema la exaltación de lo hispano, como se dice en el prólogo “...escogí la más célebre victoria de Roncesvalles donde con la gente española el rey D. Alfonso el Casto su tío, por cuyo general iba, destruyó la potencia de Carlomagno que venía a dar sobre Asturias, venciendo por su persona y la de los fieles españoles a los tan celebrados Paladines de Francia, y dando de su mano con el último de sus golpes muerte a Roldán...”

Estas dos obras nos interesan menos porque están entroncadas con la tradición europea y no aportan nada a la literatura hispanoamericana. Pero Grandeza mexicana, publicada en 1604, es claramente de corte épico narrativo. Se aparta, no obstante, de la épica porque no está dedicada a la historia de un personaje, son a la de una ciudad, que es el héroe del poema.

La primera edición, de la imprenta de Dávalos, incluye una canción y la dedicatoria “Al excelentisimo don Pedro Fernández de Castro, Conde de Lemos, y Andrade, Marqués de Sarría, y Presidente del Real Consejo de Indias”. Conoció dos ediciones distintas en ese mismo año, que difieren solo en la dedicatoria. En la segunda edición, que es de Ocharse, está dedicada al arzobispo de México.

En esta segunda edición incluye una Carta al arcediano de Nueva Galicia cuyo núcleo es la Canción al arzobispo (poema adulatorio compuesto por Balbuena para celebrar la llegada a México del Arzobispo). Después aparece una glosa de ese mismo poema (comentario erudito en el que explica las imágenes y símbolos utilizando referencias y citas de la sagrada escritura y autores clásicos.) así demuestra su cultura literaria; la erudición iba unida a la idea de prestigio en las clases altas (la literatura era un medio de elevación social). Además, añade cuatro poemas que habían sido premiados en distintos certámenes.

La obra Grandeza Mexicana está dedicado a modo de “Carta del bachiller Bernardo de Balbuena a la señora doña Isabel de Tobar y Guzmán” (mujer importante en la época). Es un canto elogioso a la ciudad de México. Su intención es informar de la grandeza del virreinato de Nueva España, y el hecho de que elija una ciudad está entroncado a una rama renacentista: ciudad como civilización.

Los antecedentes que tiene Balbuena para escribir esta obra, poema a la civilización, son Cervantes de Salazar y Juan de la Cueva.

El poema presenta una originalidad aparatosa del modelo de poema épico: nueve cantos en tercetos encadenados (no en octavas reales como era lo normal). Cada canto, además, se cierra con una cuarteta. Hay octavas reales del principio del poema que funcionan como argumento del poema, pero cada uno de los versos primeros será el título de cada uno de los cantos, salvo el séptimo verso, que se dividirá en “Gobierno ilustre” para el canto séptimo y “religión y estado” para el canto octavo:

De la famosa México el asiento,

origen y grandeza de edificios,

caballos, calles, trato, cumplimiento,

letras, virtudes, variedad de oficios,

regalos, ocasiones de contento,

primavera inmortal y sus indicios,

gobierno ilustre, religión y Estado,

todo en este discurso está cifrado

Para Balbuena, México es una ciudad ideal. Es un poema con barroquismo absoluto, con acumulación de imágenes y metáforas, de epítetos (como en La Araucana), etc.

Cierra la edición el Compendio apologético en alabanza de la poesía: ensayo sobre la poesía donde ensalza el papel de poeta. Es un escrito breve y erudito, donde nos encontramos citas tanto de las sagradas escrituras como de autores contemporáneos, clásicos, etc. haciendo entronque de todas las ciencias. Trata, así, de justificar la poesía y al poeta y decir que la poesía existe desde siempre (se utilizó en el derecho, en la música, etc.) y por ello es necesaria.

- Poesía épica religiosa: autores que centran sus esfuerzos en escribir un poema épico con temática religiosa. Es el caso de Fray Diego de Hojeda, con La Cristiada, donde el héroe es Cristo.

Fray Diego de Hojeda nace en Sevilla en 1571 (período de plenitud de las letras españolas y Sevilla era el centro de importancia artística y literaria). Marcha a Nuevo Mundo, al virreinato de Perú, donde ingresa en la orden dominica. Es profesor de teología y funda nuevo conventos; incluso será prior en conventos de Lima y Cuzco.

Poco después de la publicación de su obra tiene problemas con sus superiores y debe exiliarse en Huanuco, donde morirá en 1615 sin llegar a ser perdonado.

Su actividad apostólica se mueve a través de academias (tiene contacto con la Academia Antártica, muy prestigiosa en la época) donde estrecha relaciones con escritores importante del momento.

Su obra La Cristiada se publica en 1611 en Sevilla, y está dedicada al Marqués de Montesclaros (virrey del Perú). Es un poema épico religioso compuesto en doce cantos y escrito en octavas reales. El tema es la pasión de Cristo desde la última cena hasta su crucifixión, pero introduce episodios de la vida de Cristo de una forma no lineal, sino que empieza in medias res, sigue cronológicamente y luego vuelve hacia atrás. Además, introduce episodios de la Iglesia, de los padres de la Iglesia, mitología clásica, etc.

Durante el Barroco fue utilizada como modelo religioso. Las fuentes que utilizó el autor fueron: los evangelios, que son la base del poema (interpreta y adapta las narraciones al poema que está escribiendo), tradiciones y leyendas de textos apócrifos, fuentes posbíblicas (padres de la Iglesia) y creencias populares no bíblicas. Los modelos poéticos utilizados hacen que lleve su poema a lo patrimonial, cristiano de occidente. Fueron Virgilio y Tasso principalmente. Virgilio fue el autor que más influyó en los primeros escritores cristianos; en las escuelas romanas, el modelo de poesía era Virgilio con La Eneida; al aparecer el cristianismo, juntos con los padres de la Iglesia, entendieron que una obra profana no puede ser un modelo para adolescentes, así que adaptaron La Eneida como la vida de Cristo.

Fray Diego de Hojeda utiliza un lenguaje barroco, enfático y una serie de recursos que dan al ritmo cierta rapidez (anáfora, polisíndeton, versos encabalgados o bimembres), hipérbaton cercano a Góngora, onomatopeyas, aliteración, etc. recursos que incluyen una cierta belleza al poema.

Una de las intenciones de Hojeda era evangelizar. Fue conocido, pero no tuvo una segunda edición de su obra hasta 1833 (edición parcial, por cierto). En 1851 se hizo completa por la BAE y en 1869 se hizo una edición profundamente adornada (los dibujos tienen ya rasgos modernistas, algo no disonante con el Barroco; normalmente, el dibujo tiene que ver con el tema que se trate; además, ningún dibujo se repite).

TEMA 5: INTRODUCCIÓN AL BARROCO. LAS POÉTICAS HISPANOAMERICANAS

Anteriormente, lo importante era la historia. En estos momentos (siglo XVII), ya hay una estabilización política, lo que favorece la literatura como creación. En este siglo va a haber un período de esplendor de la prosa, la poesía y el teatro, con una madurez literaria de los creadores. La actividad literaria es continua y no ocasional en los círculos culturales de los virreinatos; supone el reflejo del esplendor literario peninsular.

Hay autores que superan estos moldes y transmiten las características propias tantos suyas como de Hispanoamérica.

Las influencias principales son Góngora, Quevedo y Calderón en una primera línea. Después, Lope de Vega, Mateo Alemán y Tirso de Molina.

En este siglo van a tener importancia las dos grandes metrópolis virreinales: México (capital de Nueva España) y Lima (capital de Perú). Se organizan círculos culturales con su “residencia” en la corte virreinal: abundarán academias y salones literarios donde se pondrán en contacto los autores y dan a conocer sus obras.

Mientras que en la península el Barroco comienza desde finales del siglo XVI hasta finales del siglo XVII, en Hispanoamérica no se instala como tal hasta mediados del siglo XVII.

POÉTICAS:

Hay que hablar de los autores que siguen el camino de la estética que se amolda a lo que se hace en esos momentos.

Las poéticas existían ya en Europa, pero eran renacentistas, aunque con temas barrocos.

Para entender el sentido de estas poéticas hay que tener en cuenta los aspectos sociales, históricos y culturales que se dan en Nueva España y en Perú.

En las dos poéticas principales de la literatura hispanoamericana del momento aparece como idea central la alabanza y loor de la poesía. Demuestran la importancia de la poesía, que se concibe como don divino, entendiendo así la figura del poeta (como elegido de Dios para transmitir sabiduría). Ambas poéticas son creaciones que surgen por parecidos motivos: justificación de los autores; esto recuerda a la Respuesta de la poetisa a la muy ilustre Sor Filotea de la Cruz de Sor Juana Inés de la Cruz.

Hay que contar con que tanto en Perú, donde vive Clarinda, como en Nueva España, hay una relación estrecha entre los poderes civiles y eclesiásticos, y la influencia de la Iglesia alcanza al mundo político- social y al artístico.

A finales del siglo XVI (1575-1580 aproximadamente) se aprecia un gusto por la poesía, por eso hablamos más de poesía que de prosa. Además, hay que pensar en toda la teoría emanada del Concilio de Trento, que se implantó a la fuerza en el ámbito eclesiástico, donde se decía que en los virreinatos era igual el poder eclesiástico que el civil. Entonces, el hecho de que la poesía sea un don divino no debe llamar la atención ya que debemos tener en

cuenta que en el Concilio de Trento también se habló sobre si el poeta tenía solo la gracia de Dios o necesitaba algo más para llegar a cultivar su arte. Todo esto se difundió por los dos virreinatos y era algo conocido y asumido por la población.

En estas poéticas se une la poesía con la gracia. La poesía es considerada como el don más preciado que Dios ha dado al hombre y éste debe cultivarla; aunque no de cualquier modo, porque si la gracia se puede echar a peder, la poesía también, y si el poeta usa mal la poesía, los hombres podrán llegar a despreciarla.

Lo que caracteriza a la poesía hispanoamericana es la teología. Hasta este momento podemos saber que la poesía servía a la política, pero a partir de ahora la finalidad de la poesía será la fe. La ética cristiana se convertirá en guía de la estética literaria. Un ejemplo claro es que en la Respuesta de la poetisa a la muy ilustre Sor Filotea de la Cruz de Sor Juana Inés de la Cruz, se ve una justificación por escribir versos basándose en el seguimiento de unos cánones estéticos.

DISCURSO EN LOOR DE LA POESÍA de Clarinda.

El poeta es un Vicediós y debe, pues, ser considerado por la sociedad como tal, dándole toda la importancia que en realidad tiene. Esto se ve en Discurso en loor de la poesía de Clarinda.

Clarinda es alguien que vivió en el virreinato de Perú y que perteneció a círculos intelectuales de Lima. Utiliza el pseudónimo y por ello no conocemos al autor real.

El Discurso en loor de la poesía fue publicado en Sevilla en 1608. No aparece como obra independiente, sino que se incluye en los preliminares de Primera parte del Parnaso Antártico de Diego Mexía (esta obra consta de traducciones de poemas de Ovidio). En estos preliminares aparecen, entre otras cosas, dedicatorias, un prólogo y el discurso de Clarinda.

Son 808 versos agrupados en tercetos encadenados. El texto defiende la poesía a través de la propia poesía ya que, si para Clarinda la poesía era buena, debía defenderla utilizándola.

Es uno de los textos con trascendencia grande a la hora de explicar el barroco hispanoamericano.

En el título ya nos indica con qué nos encontramos: pieza literaria escrita para albar al objeto al que se hace referencia. El poema se pudo dar por la mala fama que tenía la poesía entre el pueblo, quienes la despreciaba porque había sido utilizada para difundir causas deshonestas.

Lo que mueve a Clarinda a escribir el texto es que el concepto de poesía fuera eterno y considerado en todo el universo. Primero alaba la poesía: debe ser respetada por la misma esencia de la poesía. Para referirse a la poesía lo hace en los mismo términos de la teología que para hablar de la gracia. Si Clarinda quiere alabar la poesía, al “divinizarla” trata de que el pueblo lo reciba de otra manera.

Evoca a Diego Mexía, habla de poesía como cumbre de la sabiduría, se remonta al origen divino de la poesía (que tiene su primer momento en el propio Génesis); se presenta la poesía como un regalo de Dios al hombre.

En más de 50 versos explica cómo se valora la poesía desde la antigüedad y el Nuevo Testamento, en Grecia y Roma, como existen poetisas, cómo España tiene grandes poetas (aquí aprovecha para hablar de autores que estaban ene l virreinato)

Después habla de la unidad de la poesía y su fin teológico. Termina diciendo que nadie debe despreciar este tipo de literatura porque si en algún momento alguien lee una poesía mala, lo que es malo es el poeta, no la poesía.

Nos encontramos con problemas en el texto ya que recoge una enorme carga de erudición por parte de la autora. Siguiendo los cánones estéticos, vemos mitología y literatura clásica, recursos literarios, referencias a momentos concretos que, a día de hoy, nos dificultan la comprensión del poeta:


La mano y el favor de la Cirene,

A quien Apolo amó con amor tierno;

Y el agua consagrada de Hipocrene,

Y aquella lira con que del Averno

Orfeo libertó su dulce esposa,

Suspendiendo las furias del infierno;

La célebre armonía milagrosa

De aquel cuya testudo pudo tanto,

Que dio muralla a Tebas la famosa;

El platicar süave, vuelto en llanto

Y en sola una voz, que a Júpiter guardaba,

Y a Junio entretenía y daba espanto;

Quisiera que alcanzaras, Musa mía,

Para que en grave y sublimado verso

Cantaras en loor de la Poesía.

Que ya el vulgo rústico, perverso,

Procura aniquilarla, tú hicieras

Su nombre eterno en todo el universo.

Aquí, Ninfas del Sur, venid ligeras;

Pues que soy la primera que os imploro,

Dadme vuestro socorro las primeras.

Y vosotras, Pimpleides, cuyo coro

Habita en Helicón, dad largo el paso,

Y abrid en mi favor vuestro tesoro;

De el agua medusea dadme un vaso,

Y pues toca a vosotras, venid presto,

Olvidando a Libetros y a Parnaso.

Y tú, divino Apolo, cuyo gesto

Alumbra al orbe, ven en un momento,

Y pon en mí de tu saber el resto.

Inflama el verso mío con tu aliento,

Y en el agua de tu trípode lo infunde,

Pues fuiste de él principio y fundamento.

¿Mas en qué mar mi débil voz se hunde?

¿A quién invoco? ¿Qué deidades llamo?

¿Qué vanidad, que niebla me confunde?

Si, ¡oh gran Mexía! En tu esplendor me inflamo,

Si tú eres mi Parnaso tú mi Apolo,

¿para qué a Apolo y al Parnaso aclamo?

Tú en el Perú, tú en el Austrino polo,

Eres el Delio, el Sol, el Febo santo;

Sé, pues, mi Febo, mi Sol y Delio solo.

Tus huellas sigo, al cielo me levanto

Con tus alas; defiendo a la poesía:

Fébada tuya soy, oye mi canto.

Tú me diste precepto, tú la guía

Me serás, tú que honor eres de España,

Y la gloria del nombre de Mexía.

Bien sé que con intentar esta hazaña

Pongo un monte, mayor que Etna el nombrado,

En hombros de mujer, que son de araña;

Mas el grave dolor que me ha causado

Ver a Helicona en tan humilde suerte,

Me obliga a que me muestre tu soldado.

Que en guerra que amenaza afrenta o muerte,

Será mi triunfo tanto más glorioso

Cuanto la vencedora es menos fuerte.

Después que Dios con brazo poderoso

Dispuso el caos y confusión primera,

Formando aqueste mapa milagroso;

Después que en la celeste vidrïera

Fijó los signos, y los movimientos

Del Sol compuso en su admirable esfera;

Después que concordó los elementos

Y cuanto en ellos hay, dando preceto

Al mar que no rompiese sus asientos;

Recopilar queriendo en un sujeto

Lo que criado había, al hombre hizo

A su similitud, que es bien perfecto,

De frágil tierra y barro quebradizo

Fue hecha aquesta imagen milagrosa,

Que tanto al autor suyo satisfizo,

Y en ella con su mano poderosa

Epilogó de todo lo criado

La suma, y lo mejor de cada cosa.

Quedó del hombre Dios enamorado,

Y dióle imperio y muchas preeminencias,

Por Vicediós dejándole nombrado.


En estos párrafos la idea es la misma que se verá en Sor Juana Inés de la Cruz; en el Divino Narciso se hace un paralelismo entre Narciso y Cristo.

Cuando habla de distintos poemas de literatura clásica, introduce datos que estaban presentes en la cultura del momento: (cuando Virgilio murió encargó a sus amigos que quemaran su obra y Julio César lo impidió)

A Julio César vimos (por quien luto

Se puso Venus, siendo muerto a manos

Del Bruto en nombre, y en los hechos bruto)

En cuánta estima tuvo el soberano

Metrificar, pues de la negra llama

Libró a Marón, el Docto Mantüano.

Y en honor de Calíope su dama

Escribió el mismo la sentencia en verso,

Por quien vive la Eneida y tiene fama

Así, a lo largo del texto nos acercamos a toda la cultura griega, romana, etc.

Conoce bien los círculos intelectuales del virreinato. El círculo de la Academia Antártica, en Lima; se nos habla de su fundador y de poetas contemporáneos de Clarinda (Miguel Caballo de Balboa, Diego de Hojeda, etc.). además, en este círculo se intercambiaban las obras que escribían:


Pues nombrarlos a todos es en vano,

Por ser los del Perú tantos, que exceden

A las flores que Tempe da en verano.

Más, Musa, di de alguno, ya que pueden

Contigo tanto, y alza más la primas,

Que ellos su plectro y mano te conceden.

Testigo me será sagrada Lima,

Que el doctor Figueroa es laureado

Por su grandiosa y elevada rima.

Tú, de ovas y espadañas coronado,

Sobre la urna transparente oíste

Su grave canto, y fue de ti aprobado.

Y un tiempo fue que en tu Academia viste

Al gran Duarte, al gran Fernández digo,

Por cuya ausencia te has mostrado triste.

Fue al cerro donde el Austro es buen testigo

Que vale más su vena, que las venas

De plata que allí puso el cielo amigo.

Betis se ufana que éste en sus arenas

Gozó el primer aliento, y quiere parte

El Luso de su ingenio y sus Camenas.

Quisiera, ¡oh Montesdoca!, celebrarte;

Mas estás retirado allá en tu cama,

Cuando siendo a Febo, cuando a Marte.

Pero como tu nombre se derrama

Por ambos polos, has dejado el cargo

De eternizar tus versos a la fama.

Del Tajo ameno por camino largo,

Un rico pescador las aguas de oro

Trocó por Tetis y su remo amargo.

Mas no pudo al Perú tanto tesoro

Ganar, sino ganando a ti, ¡oh Sedeño!,

Regalo del Parnaso y de su coro.

Ya el mundo espera que del grave ceño

De Glauca el pescador tuyo le cante;

Mostrando el artificio de su dueño.

Con reverencia nombra mi discante

Al licenciado Pedro de Oña; España,

Pues lo conoce, templos le levante.

Espíritu gentil, doma la saña

De Arauco (pues con hierro no es posible)

Con la dulzura de tu verso extraña.

La Volcánea, horrífica, terrible,

Y el militar elogio, y la famosa

Miscelánea, que al Inca es apacible;

La entrada de los Mojos milagrosa

La comedia del Cuzco y Vasquirana,

Tanto verso elegante y tanta prosa,

Nombre te dan y gloria soberana,

Miguel Cabello y ésta redundando

Por Hesperie Archidona queda ufana.

A ti, Juan de Salcedo Villandrando,

El mismo Apolo délfico se rinda,

A tu nombre su lira dedicando;

Pues nunca sale por la cumbre Pinda

Con tanto resplandor cuanto demuestras

Cantando en alabanza de Clarinda,

Ojeda y Gálvez, si las plumas vuestras

No estuvieran a Cristo dedicadas

Ya de Castalia hubieran dado muestras.

Tal vez os las ponéis y a las sagradas

Regiones os llegáis tanto, que entiendo

Que de algún ángel las tenéis prestadas.

El uno está a Trujillo enriqueciendo,

A Lima el otro, y ambos a Sevilla

La estáis con vuestra musa ennobleciendo.

Déme su ingenio Juan de la Portilla,

Para que enlace su fecunda vena,

Que temo con mi voz disminuilla.

La antártica región que al orbe atruena,

Con Potosí celebrará su nombre,

Nombre que el cielo eternizarlo ordena.

Gaspar Villarroel, digo aquel nombre

Que a pesar de las aguas del Leteo,

Con verso altivo ilustra su renombre;

Aquel que en la dulzura es u Orfeo,

Y un griego Melesígenes en ciencia,

Y en majestad y alteza un dios Timbreo.

Este, por ser quien es, me da licencia

Que abrevie aquí las alabanzas suyas;

Que es símbolo el callar de reverencia.

Mas aunque tú la vanagloria huyas

(que por la dar mujer será bien vana),

callar no quiero, ¡oh Avalos!, las tuyas;

y cuando calle yo, sabe la Indiana

América muy bien cómo es con Diego

Honor de la poesía castellana.

Con gran recelo a tu esplendor me llego,

Luis Pérez Angel, norma de discretos,

Porque soy mariposa y temo el fuego.

Fabrican tus romances y sonetos

(como los de Anfión un tiempo a Tebas)

muros a Africa a fuerza de concetos.

Y tú, Antonio Falcón, bien es te atrevas

La Antártica Academia, como Atlante,

Fundar en ti, pues sobre ti la llevas.

Ya el culto Tasso, ya el oscuro Dante,

Tienen imitador en ti, y tan diestro,

Que yendo tras su luz, le vas delante,

Tú, Diego de Aguilar, eres maestro

En la escuela Cirrea gradüado,

Por ser tu metro honor del siglo nuestro.

El renombre de Córdoba, ilustrado

Quedará con tu lira; justa paga

De el amor que a las Musas has mostrado.

No porque al fin, Cristóbal de Arriaga,

Te ponga de este elogio, eres postrero;

Ni es justo que tu gloria se deshaga;

Que en Pimpla se te da el lugar primero,

Como al primero que con fuerza de arte

Corres al parangón do llegó Homero.

De industria quise el último dejarte,

Don Pedro ilustre, como a quien Apolo

(por ser tú Carvajal) dio su estandarte.

Ni da el Perú, ni nunca dio Pactolo

Con sus minas y arenas tal riqueza

Como tú con tu pluma a nuestro polo


Hay menciones a mujeres que se han dedicado a la poesía y poetas peninsulares. En definitiva, Clarinda nos ofrece la historia de la poesía para justificar su profesión.


Y olvido al español que, en dulce historia,

El farsálico encuentro nos dio escrito

Por dar a España con su verso gloria.

Pero ¿do voy, a do me precipito?

¿Quiero contar del cielo las estrellas?

Quédese, que es contar un infinito.

Mas será bien, pues soy mujer, que de ellas

Diga mi Musa si el benigno cielo

Quiso con tanto bien engrandecellas.

Soy parte, y como parte me recelo

No me ciegue afición; mas diré solo

Que a muchas dio su lumbre el dios de Delo.

Léase Policiano, que de Apolo

Fue un vivo rayo, el cual de muchas canta,

Divulgando su honor de polo a polo.

Entre muchas, ¡oh Safo!, te levanta

El cielo, por tu metro y por tu lira,

Y también de Damófila discanta.

Y de ti, Pola, con razón se admira,

Pues limaste a Lucano aquella historia,

Que a ser eterna por tu causa aspira.

Dejemos las antiguas: ¿con qué gloria

De una Proba Valeria, que es romana,

Hará mi lengua rústica memoria?

Aquesta, de la Eneida mantüana

Trastocando los veros hizo en verso

De Cristo vida y muerte soberana.

De las Sibilas sabe el universo

Las muchas profecías que escribieron

En metro numeroso, grave y terso.

Estas, del celestial consejo fueron

Partícipes, y en sacro y dulce canto

Las Fébadas oráculos dijeron.

Sus vaticinios la Tiresia Manto

De divino furor arrebatada,

En versos los cantó, poniendo espanto.

Pues ¿qué diré de Italia que adornada

Hoy día se nos muestra con matronas

Que en esto exceden a la edad pasada?

Tú, ¡oh Fama!, en muchos libros las pregonas

Sus rimas cantas, su esplendor demuestras,

Y así de lauro eterno las coronas


Al final del poema aparece un soneto de Diego Mexía dando las gracias a Clarinda. Aquí se habla de nueve poetisas. Estas nueve poetisas griegas y las musas, con quien se las compara, no es un recurso barroco para decir que las nueve musas son poetisas, sino que el paralelismo se hizo muchos siglos antes, cuando fueron conocidas como las nueve musas mortales.

También habla Clarinda de Alejandro Magno como culto: cómo prohibió a su ejército arrasar la casa de Píndaro, hecho histórico.

Es la poética más atractiva por la forma (poesía y fácil de entender generalmente agradable).

COMPENDIO APOLOGÉTICO EN ALABANZA DE LA POESÍA de Balbuena

Aparece en 1604, por Bernardo de Balbuena. Al revés que la obra de Clarinda, ésta está escrita en prosa.

Lo que intenta, a través de toda su glosa de la carta que había escribo al arcediano es demostrar su erudición.

Este Compendio apologético en alabanza de la poesía se hace algo difícil de leer y lento porque no es solo poética, sino que utiliza el texto para demostrar todos sus conocimientos intelectuales y culturales. Es un texto difícil por sus paréntesis con comentarios de obras clásicas o tratando de dar la referencia exacta de la idea que ofrece, por las largas enumeraciones de nombres, por las frases latinas que intercala (a veces las traduce, otras veces no), por sus párrafos largos y por la sintaxis complicada.

Trata de apoyar sus ideas sobre la poesía buscando raíces en autores consagrados clásicos. Termina diciendo que la poesía es importante hasta para gobernar, porque Justiniano introduce en su obra versos de Ovidio.

Realmente, Balbuena escribe de oídas y a veces se equivoca con los autores. Existe la posibilidad, no obstante, de que el editor haya tenido erratas en la impresión, como es el caso de “San Agustín define la poesía como vino de horror” cuando en realidad era de “herror”, pero son demasiadas las confusiones como para pensar en simples equivocaciones en la impresión.

Se sabe que utilizó polianteas, que eran, a modo de enciclopedias, ayudas para el erudito con notas y citas necesarias para la elaboración de sus textos.

Encontramos en su obra los mismo temas que en Clarinda: la presencia de la poesía en la Biblia, en la Iglesia, en los poetas clásicos, en los peninsulares del momento. También menciona a aristócratas y nobles españoles (bien por su presencia en las letras, bien por su mecenazgo) y les da cierta importancia.

Es interesante conocer los textos por lo que significaron en su momento. En la Respuesta de la poetisa a la muy ilustre Sor Filotea de la Cruz de Sor Juana Inés de la Cruz se ve una influencia de Balbuena y es innegable que los dos, además, utilizaron la misma poliantea.

La poética no es propio de Hispanoamérica, sino que tiene una tradición europea amplia. Lo original en Hispanoamérica es cómo, por parte de Clarinda, se defiende la poesía con poesía, y por parte de Balbuena, aprovecha el que debe justificarse como erudito para defender la poesía.

Amarilis: Está dentro del bloque de poetisas anónimas de Perú. Parece que fue una mujer, pero lo que quizás llama más la atención es que Lope de Vega hable de ella en algunas de sus obras.

Nos ha dejado una epístola dirigida a Belardo, que es Lope de Vega. Es un poema escrito en silvas que tiene como centro el tema del amor platónico. También se ven en él temas barrocos como la contradicción. La mayoría de la crítica dice que es un poema que imita a Lope de Vega ya que utiliza recursos barrocos como el retruécano o la paradoja.

Atendiendo a lo que dice el poema, Amarilis es de origen noble, huérfana desde su niñez, nos presenta datos familiares y personales. No obstante, es arriesgado tener por reales los datos que nos ofrece el poema, ya que es recurso del Barroco el juego poético del autor. Lope de Vega contestó a esta epístola en Epístola a Amarilis, donde elogió a la poetisa, su expresión y sus sentimientos. La idea más difundida sobre Amarilis es la de Menéndez y Pelayo, quien sostiene que la autora es oriunda de Huánuco, hija de conquistadores, de esmerada educación y que su nombre probable es María de Alvarado.


Tanto como la vista, la noticia

de grandes cosas suele las más veces

al alma tiernamente aficionarla,

que no hace el amor siempre justicia,

ni los ojos a veces son jueces

del valor de la cosa para amarla:

mas suele en los oídos retratarla

con tal virtud y adorno,

haciendo en los sentidos un soborno

(aunque distinto tengan el sujeto,

que en todo y en sus partes es perfecto),

que los inflama a todos

y busca luego aficiosos modos,

con el que pueda entenderse

el corazón, que piensa entretenerse,

con dulce imaginar para alentarse

sin mirar que no puede

amor sin esperanza sustentarse.

El sustentarse amor sin esperanza,

es fineza tan rara, que quisiera

saber su en algún pecho se ha hallado,

que las más veces la desconfianza

amortigua la llama que pudiera

obligar con amar lo deseado;

mas nunca tuve por dichoso estado

amar bienes posibles,

sino aquellos que son más imposibles.

A éstos ha de amar un alma osada;

pues para más alteza fue criada

que la que el mundo enseña;

y así quiero hacer una reseña

de amor dificultoso,

que sin pensar desvela mi reposo,

amando a quien no veo y me lastima:

ved qué extraños contrarios,

venidos de otro mundo y de otro clima


TEMA 9: LA PROSA BARROCA. JUAN DE PALAFOX Y MENDOZA. CARLOS DE SIGÜENZA Y GÓNGORA Y SUS INFORTUNIOS DE ALONSO RAMÍREZ

Cuando nos enfrentamos a la prosa barroca, lo primero que debemos decir es que, frente a las crónicas del siglo XVI, en el Barroco es complicada ya que está llena de adornos expresivos. También hay que marcar la diferencia temática, mientras que la prosa del siglo XVI está preocupada por el tema histórico (más o menos literario, pero sí cercano) y versa los acontecimientos de la conquista, en el Barroco hay una ampliación temática (aspectos filosóficos, políticos, religiosos, literarios, etc.). se puede decir que en este momento los escritores están abiertos a la cultura europea, que es la universal.

JUAN DE ESPINOSA MEDRANO, apodado “el lunarejo”

Es hijo de indígenas. La obra que deja es Apologético a favor de d. Luis de Góngora; este texto tiene importancia porque es un ensayo crítico filológico, estilístico, a la manera de lo que hará Dámaso Alonso. También es importante porque es, aunque no directamente, un antecedente de la Generación del 27 por la idea de la defensa a Góngora.

El centro de la obra es el estilo gongorino. Escribe esto como reacción a la crítica de Manuel Faria que, en un intento de alabar la poesía de Camoens, ataca la de Góngora.

En la defensa a Góngora intenta señalar las similitudes con otros escritores para terminar diciendo que Góngora no se ha inventado las transposiciones, ni el hipérbaton, sino que retoma el orden sintáctico que viene de las lenguas clásicas. También habla de los recursos estilísticos de Góngora denigrados por Manuel Faria. Nos acerca, además, a la métrica de Góngora y a su vocabulario, donde la mayor parte de las palabras son cultismos.

Además de la defensa de Góngora, la obra en sí es una prosa barroca, elegante, donde se unen culteranismo y conceptismo a la manera de Gracián.

En esta obra hay conexiones con las poéticas: no alaba la poesía en abstracto pero, al fin y al cabo, alaba la poesía. Para defender a Góngora introduce los mismos argumentos que quien defiende la poesía en abstracto.

No inventó Góngora las transposiciones castellanas, inventó el buen parecer y la hermosura dellas, inventó la senda de conseguirlas. Era ese lenguaje ornamento poético de la majestad romana, no cabía en nuestro idioma tanta a imitación de lo grande. La ropa, que sirvió de gala a las musas latinas, arrastraba más aína a la castellana: tal vez que se atrevió a ostentar esos aparatos, le decía el aliño mal porque ella decía mal el aliño. Mas, ¡oh prodigios del ingenio de Góngora! Levantó a toda superioridad la elocuencia castellana y sacándola de los rincones de su hispanismo, hízola de corta, sublime; de balbuciente, fecunda; de estéril, opulenta; de encogida, audaz; de bárbara, culta; maravilla que reconoció el mayor orador que admiró España, Hortensio, cuando dijo:

«¡Oh, tú, Lelio!, que heredando

al docto Marcial la pluma,

las sales, que el mundo admira,

Píndaro mejor renuncias.

»A quien el jayán de Ulises

duarta de trinaquia punta

debe más luz, que a su frente

apagó la griega astucia.

»Cuyas sacras soledades

misteriosas, si no mudas,

cuanto respeto las puebla

tanta deidad las oculta.

»Hijo de Córdoba grande,

padre mayor de las Musas,

por quien las voces de España

se ven, de bárbaras, cultas.»

JUAN DE PALAFOX Y MENDOZA

Nace en Navarra, hijo bastardo del marqués de Ariza y de una mujer con una clase social inferior. Por esta razón fue criado con un matrimonio que tenía arrendado un molino; no obstante, el marqués pagó su educación en Zaragoza, formación jesuita que le hizo en 1629 ser ordenado sacerdote y nombrado capellán de la infanta doña María (hermana de Felipe IV), con quien viaja por toda Europa hasta que en Hungría ésta se casa con Fernando III. Es en este viaje donde conoce al nuncio del Papa en España, Panfilio Doria, quien será más tarde el Papa Inocencio X.

En 1639 es consagrado como obispo de Puebla de los ñángueles y después parte hacia el Nuevo Mundo desde el Puerto de Santa María. En 1640 llega a Veracruz y dos años más tarde el virrey, el duque de Escalona, es destituido por problemas sociales y Palafox será nombrado virrey de Nueva España con carácter interino (aquí se ve la estrecha relación entre gobierno y religión).

Mas tarde se le nombrará arzobispo de México, cargo que en un primer momento rechazará para dedicarse por entero a su diócesis.

Tuvo gran importancia en la sociedad virreinal ya que consiguió que se terminaran las obras de la catedral de Puebla, fundó conventos, iglesias... y todo con su propio presupuesto, sin ayudas de la corte.

Denunció ante el consejo de indias el deseo desmedido de los peninsulares por enriquecerse y esta fue la idea central de su vida, siendo todo lo demás subordinado a ello.

También trabajó a favor de los indígenas por mejorar sus condiciones de vida. Pero los problemas surgen porque comienza a resultar incómodo para muchos peninsulares (incluso para los propios jesuitas).

Para Palafox, la moda de las comedias es perjudicial para la religión católica. Un fraile franciscano protesta por lo mismo y es castigado por sus superiores condenándolo a vivir recluido en su celda. Palafox toma partido por el fraile e intercede ante el superior de la orden expresando su opinión (pero amigablemente, más tarde con su autoridad eclesiástica). La contestación del franciscano superior hacia Palafox será tratarlo de mala persona.

Por otro lado, Palafox se da cuenta de lo que ocurre en los conventos jesuitas: estaban acostumbrados a no rendir cuentas al virreinato y gozan del favor de los más poderosos. Se atreve a recordarles cuáles son sus obligaciones (dar ejemplo, pagar sus diezmos, obtener las licencias oportunas, etc.); ante el silencio que recibe, dicta órdenes rigurosas que los jesuitas no aceptan, llegando incluso a excomulgar a algunos jesuitas. La orden, por su parte, escribe al Papa y consiguen, a pesar de la amistad que los unía, echar a Palafox de Nueva España. Será llamado por Felipe Iv y fue “deportado” a la diócesis de Osma (Soria), donde muere en 1659.

A los pocos años de su muerte, se abre un proceso de beatificación que fue frenado por los jesuitas. Pero más tarde, en el reinado de Carlos III, se reabre ese proceso de beatificación: el conde de Florida Blanca toma el tema como asunto propio y viaja a Simancas en busca de documentos interesantes para el proceso, pero allí solo encuentra desorden y caos; por ello, el conde propone al rey la creación del archivo de Indias, sugiriendo el edificio de la casa de contratación de Sevilla, donde actualmente se encuentra dicho archivo.

Será Carlos III quien imprima la obra de Palafox, en 13 volúmenes. A finales del siglo XVIII Palafox serán nombrado venerable.

Su obra se considera crónica histórica: heredera del descubrimiento. De la naturaleza y virtudes del indio que recoge las ideas de Fray Bartolomé de las Casas de incumplimiento de las leyes promulgadas a favor del indígena.

Tiene una obra titulada El pastor de nochebuena, que es una reflexión sobre el nacimiento de Jesús.

De la naturaleza y virtudes del indio tiene cierto paralelismo con Fray Bartolomé de las Casas al hablar de la mansedumbre de los indios, quizás para conseguir los mismo efectos.

CARLOS DE SIGÜENZA Y GÓNGORA

Nace en México a mediados del siglo XVII y procede de una familia acomodada. Desde pequeño tiene oportunidad de una buena formación, ya que su padre está cercano a la corte española. Su madre está emparentada, además, con Luis de Góngora.

Ingresa en la compañía de Jesús, aunque por problemas debe abandonar la orden, a la que regresará antes de morir.

Su figuran es importante e interesante porque es hombre rudito, “humanista” (evidentemente no podemos utilizar este término ya que no será propio de la época) y no hay pedantería en él.

A los 17 años ya había compuesto Primavera indiana, poema sacro-histórico, que se unió más tarde a las Glorias de Querétaro, como ejemplos de aptitud al respecto. Su obra se presenta en dos vertientes: la poesía, que sigue una dirección culterana, y la prosa, que se ha considerado más importante.

También tiene obras históricas como Belerofonte Matemático contra la Quimera Astrológica de don Martín de la Torre, Libra Astronómica y Filosófica, Manifiesto filosófico sobre los cometas, despojados del imperio que tenían sobre los tímidos.

La obra más importante de Sigüenza y Góngora es una prosa novelística, Los infortunios de Alonso Ramírez que declara la decadencia del Barroco. La obra está dedicada al virrey de Nueva España, el conde de Galve, amigo del autor:

AL EXCMO. SEÑOR

D. GASPAR DE SANDOVAL CERDA SILVA y MENDOZA.

Conde de Galve, gentil hombre (con ejercicio) de la cámara de S. M., comendador de Salamea y Seclavin en la orden y caballería de Alcántara, Alcaide perpetuo de los reales alcázares, puertas y puentes de la ciudad de Toledo y del castillo y torres de la de León, señor de las villas de Tórtola y Sacedón, virrey, gobernador y capitán general de la Nueva España y presidente de la real chancillería de México, etc.

Pudo escribirse por encargo del virrey, pero no se puede asegurar. En la dedicatoria, hay tal minuciosidad de detalles con descripción y narración, que parece que los hechos que cuenta en la obra sean verídicos (cuidado, no reales).

El título nos muestra ya una narración limitada por el espacio de la biografía. Es más, el propio título nos ofrece otra limitación: sólo los infortunios, las desgracias del protagonista.

La obra se ha dividido en dos partes:

El primer capítulo narra los hechos ocurridos en América, donde Alonso es el protagonista y responsable de lo que le sucede. Se habla con subjetivismo aquí.

Los restantes seis capítulos narran la aventura de la que Alonso es testigo y sujeto paciente de lo que sucede.

Es importante esta obra ya que anuncia la decadencia del imperio español: la visión de una España en decadencia, de un imperio que, poco a poco, pierde el control de sus posesiones en América. Además, el texto nos ofrece una visión amable del Nuevo Mundo. Se ha dicho por todo esto que la obra tiene gérmenes de ideas independentistas, pero esto no se puede asegurar.

Se puede hablar, eso sí, de una enseñanza ilustrada: se platean temas como la importancia del trabajo para la felicidad del hombre, el providencialismo, la enseñanza matriarcal, etc.; también se ve la admiración al clero.

Alonso viaja mucho y cae prisionero de los ingleses (aquí está la decadencia española); sigue su trayectoria y hasta las costas de Brasil no es liberado por los piratas.

Vemos al protagonista en multitud de oficios: zapatero, barbero, carpintero, etc. Ésta es una de las razones por las que se ha emparentado la obra con la picaresca española.

La Iglesia está tratada con respeto, aunque en Hispanoamérica esto no es extraño ya que allí está arraigado el catolicismo y hasta en el naturalismo se evita el anticlericalismo.

Hay personales que entran y salen, el eje de la obra es Alonso, y los demás personajes dependen de él.

Respecto al lenguaje. Se ve un fuerte barroquismo con hipérbaton, alusiones y contraste.

El problema que plantea esta obra es si se puede considerar novela o no. No se puede negar que hay elementos novelescos, como la primera persona en la narración, las descripciones y temas típicamente novelescos. Pero hay quien dice que está más cerca de la crónica histórica que de la novela porque no hay un propósito de caracterización de los personajes ni una progresión dramática.

Motivos que tuvo para salir de su patria: Ocupaciones y viajes que hizo por la Nueva España, su asistencia en México hasta pasar a las Filipinas.

I

Quiero que se entretenga el curioso que esto leyere por algunas horas con las noticias de lo que a mí me causó tribulaciones de muerte por muchos años. Y aunque de sucesos que solo subsistieron en la idea de quien los finge se suelen deducir máximas y aforismos que entre lo deleitable de la narración que entretiene cultiven la razón de quien en ello se ocupa, no sera esto lo que yo aquí intente, sino solicitar lástimas que, aunque posteriores a mis trabajos, hayan por lo menos tolerable su memoria, trayendolas a compañía de las que me tenía a mi mismo cuando me aquejaban. No por esto estoy tan de parte de mi dolor que quiera incurrir en la fea nota de pusilánime y así omitiendo menudencias que a otros menos atribulados que yo lo estuve pudieran dar asunto de muchas quejas, diré lo primero que me ocurriere por ser en la serie de mis sucesos lo más notable.

Es mi nombre Alonso Ramírez y mi patria la ciudad de San Juan de Puerto Rico, cabeza de la isla, que en los tiempos de ahora con este nombre y con el de Borriquen en la antigüedad, entre el seno mexicano y el mar Atlántico divide términos. Hácenla célebre los refrescos que hallan en su deleitosa aguada cuantos desde la antigua navegan sedientos a la Nueva España; la hermosura de su bahía, lo incontrastable del Morro que la defiende; las cortinas y baluartes coronados de artillería que la aseguran. Sirviendo, aun no tanto esto, que en otras partes, de las Indias también se halla, cuanto el espíritu que a sus hijos les reparte el genio de aquella tierra sin escasez a tenerla privilegiada de las hostilidades de corsantes.

Empeño es este en que pone a sus naturales su pundonor y fidelidad sin otro motivo, cuando es cierto que la riqueza que le dio nombre por los veneros de oro que en ella se hallan, hoy por falta de sus originarios habitadores que los trabajen y por la vehemencia con que los huracanes procelosos rozaron los arboles de cacao que a falta de oro provicionaban de lo necesario a los que lo traficaban, y por el consiguiente al resto de los isleños se transformó en pobreza.

Entre los que ésta había tornado muy a su cargo fueron mis padres, y así era fuerza que hubiera sido porque no lo merecían sus procederes; pero ya es pensión de las Indias el que así sea. Llamóse mi padre Lucas de Villanueva, y aunque ignoro el lugar de su nacimiento, cónstame, porque varias veces se le ola decir que era andaluz, y se muy bien haber nacido mi madre en la misma ciudad de Puerto Rico, y es su nombre Ana Ramírez, a cuya cristiandad le debí en mi niñez lo que los pobres solo le pueden dar a sus hijos, que son consejos para inclinarlos a la virtud.

Era mi padre carpintero de ribera, e impúsome ( en cuanto permitía la edad) al propio ejercicio, pero reconociendo no ser continua la fábrica y temiendome no vivir siempre, por esta , causa, con las incomodidades que aunque muchacho me hacían fuerza determiné hurtarle el cuerpo a mi misma patria para buscar en las ajenas más conveniencia.

Valíme de la ocasión que me ofreció para esto una urqueta del capitán Juan del Corcho, que salía de aquel puerto para el de la Habana, en que corriendo el año de 1675 y siendo menos de trece los de mi edad, me recibieron por paje. No me pareció trabajosa la ocupación considerándome en libertad y sin la pensión de cortar madera; pero confieso que tal vez presagiando lo porvenir dudaba , si podría prometerme algo que fuese bueno, habiéndome valido de un corcho para principiar mi fortuna. Mas, ¿quién podrá negarme que dudé bien, advirtiendo consiguientes mis sucesos a aquel principio? Del puerto de la Habana, célebre entre cuantos gozan las islas de Barlovento, así por las conveniencias que le debió a la naturaleza que así lo hizo, como por las fortalezas con que el arte y el desvelo lo ha asegurado, pasamos al de San Juan de Ulva en la tierra firme de Nueva España, de donde, apartándome de mi patro, subí a la ciudad de la Puebla de los Ángeles, habiendo pasado no pocas incomodidades en el camino, así por la aspereza de las veredas que desde Xalapa corren hasta Perote, como también por los fríos que por no experimentados hasta allí, me parecieron intensos. Dicen los que la habitan ser aquella ciudad inmediata a México en la amplitud que coge, en el desembarazo de sus calles, en la magnificencia de sus templos y en cuantas otras cosas hay que la asemejan a aquélla; y ofreciéndoseme (por no haber visto hasta entonces otra mayor) que en ciudad tan grande me sería muy fácil el conseguir conveniencia grande, determiné, sin más discurso que éste, el quedarme en ella, aplicándome a servir a un carpintero para granjear sustento en el ínterin que se me ofrecía otro modo para ser rico.

En la demora de seis meses que allí perdí y experimenté mayor hambre que en Puerto Rico, y abominando la resolución indiscreta de abandonar mi patria por tierra a donde no siempre se da acogida a la liberalidad generosa, haciendo mayor el número de unos arrieros sin considerable trabajo me puse en México.

Lástima es grande el que no corran por el mundo grabadas a punta de diamante en láminas de oro las grandezas magníficas de tan soberbia ciudad. Borróse de mi memoria lo que de la Puebla aprendí como grande desde que pisé la calzada, en que por la parte de medio día (a pesar de la gran laguna sobre que está fundada) se franquea a los forasteros. y siendo uno de los primeros elogios de esta metrópoli la magnanimidad de los que la habitan, a que ayuda la abundancia de cuanto se necesita para pasar la vida con descanso, que en ella se halla, atribuyo a fatalidad de mi estrella haber sido necesario ejercitar mi oficio para sustentarme. Ocupóme Cristóbal de Medina, maestro de alarife y de arquitectura, con competente salario, en obras que le ocurrían, y se gastaría en ello cosa de un año.

El motivo que tuve para salir de México a la ciudad de Huasaca fue la noticia de que asistía en ella con el título y ejercicio honroso de regidor D. Luis Ramírez, en quien por parentesco que con mi madre tiene, afiancé, ya que no ascensos desproporcionados a los fundamentos tales cuales en que estribaran, por lo menos alguna mano para subir un poco; pero conseguí después de un viaje de ochenta leguas el que negándome con muy malas palabras el parentesco, tuviese necesidad de valerme de los extraños por no poder sufrir despegos sensibilísimos, por no esperados, y así me apliqué a servir a un mercader trajinante que se llamaba Juan López. Ocupábase éste en permutar con los indios Mixes Chontales y Cuicatecas por géneros de Castilla que les faltaban, los que son propios de aquella tierra, y se reducen a algodón, mantas, vainillas, cacao y grana. Lo que se experimenta en la fragosidad de la Sierra, que para conseguir esto se atraviesa, y huella continuamente, no es otra cosa sino repetidos sustos de derrumbarse por lo acantilado de las veredas, profundidad horrorosa de las barrancas, aguas continuas, atolladeros penosos, a que se añaden en los pequeños calidísimos valles que allí se hacen, muchos mosquitos y en cualquier parte sabandijas abominables a todo viviente por su mortal veneno.

Con todo esto atropella la gana de enriquecer y todo esto experimente acompañando a mi amo, persuadido a que sería a medida del trabajo la recompensa. Hicimos viaje a Chiapa de Indios, y de allí a diferentes lugares de las provincias de Soconusco y de Guatemala, pero siendo pensión de los sucesos humanos interpolarse con el día alegre de la prosperidad, la noche pesada y triste el sinsabor, estando de vuelta para Huaxaca enfermó mi amo en el pueblo de Talistaca, con tanto extremo que se le administraron los Sacramentos para morir.

Sentía yo su trabajo y en igual contrapeso sentía el mio gastando el tiempo en idear ocupaciones en que pasar la vida con más descanso, pero con la mejoría de Juan López se sosegó mi borrasca a que se siguió tranquilidad, aunque momentánea, supuesto que en el siguiente viaje, sin que le valiese remedio alguno, acometiéndole el mismo achaque en el pueblo de Cuicatlan, le faltó la vida.

Cobré de sus herederos lo que quisieron darme por mi asistencia, y despechado de mi mesmo y de mi fortuna, me volví a México, y queriendo entrar en aquesta ciudad con algunos reales, intenté trabajar en la Puebla para conseguirlos, pero no hallé acogida en maestro alguno y temiéndome de lo que experimenté de hambre cuando allí estuve.

Debíle a la aplicación que tuve al trabajo cuando le asistí al maestro Cristóbal de Medina, por el discurso de un año y a la que volvieron a ver en mí cuantos me conocían, el que tratasen de avecindarme en México, y conseguílo mediante el matrimonio que contraje con Francisca Xavier, doncella, huérfana de doña María de Poblete, hermana del venerable señor Dr. D. Juan de Poblete, deán de la iglesia metropolitana, quien renunciando la mitra arzobispal de Manila, por morir, como Fénix, en su patrio nido, vivió para ejemplar de cuantos aspiraran a eternizar su memoria con la rectitud de sus procederes.

Sé muy bien que expresar su nombre es compendiar cuanto puede hallarse en la mayor nobleza y en la más sobresaliente virtud, y así callo, aunque con repugnancia por no ser largo en mi narración, cuanto me está sugiriendo la gratitud.

Hallé en mi esposa mucha virtud y merecíle en mi asistencia cariñoso amor, pero fue esta dicha como soñada, teniendo solos once meses de duración, supuesto que en el primer parto le faltó la vida. Quedé casi sin ella a tan no esperado y sensible golpe, y para errarlo todo me volví a la Puebla.

Acomodéme por oficial de Esteban Gutiérrez, maestro de carpintero, y sustentándose el tal mi maestro con escasez, ¿cómo lo pasaría el pobre de su oficial?

Desesperé entonces de poder ser algo, y hallándome en el tribunal de mi propia conciencia, no sólo acusado, sino convencido de inútil, quise darme por pena de este delito la que se da en México a los que son delincuentes, que es enviarlos desterrados a las Filipinas. Pasé, pues, a ellas en el galeón «Santa Rosa», que (a cargo del general Antonio Nieto, y de quien el almirante Leandro Coello era piloto) salió del puerto de Acapulco para el de Cavite el año 1682.

Está este puerto en altura de 16 gr. 40 m. a la banda del Septentrión, y cuanto tiene de hermoso y seguro para las naos que en él se encierran, tiene de desacomodado y penoso para los que lo habitan, que son muy pocos, así por su mal temple y esterilidad del paraje, como por falta de agua dulce, y aun del sustento, que siempre se le conduce de la comarca, y añadiéndose lo que se experimenta de calores intolerables, barrancas y precipicios por el camino, todo ello estimula a solicitar la salida del puerto.

En este primer capítulo se ve:

  • Relato en primera persona

  • Se ciñe a las noticias acotando el tema que relata

  • El primer párrafo es una introducción

  • Describe Puerto Rico y habla de la situación privilegiada por su aislamiento. Esta descripción objetiva puede simbolizar al Nuevo Mundo que está más preparado para impedir la entrada de gente ajena a España.

  • Descripción con denuncia; quién ha dejado que aquél lugar rico decaiga en la pobreza

  • Nos habla de que es hijo natural. Se hace alusión a la educación; posteriormente se verá en José Joaquín Fernández de Lizardi que no solo hay que ser erudito y sabio, sino que también hay que ser virtuoso.

  • Idea del nomadismo: mozo de muchos amos pero en muchos países

  • Al enumerar los hechos no se detiene en lo progresivo, sino en las dificultades que encuentra

TEMA 7: LA POESÍA LÍRICA. JUAN DEL VALLE CAVIEDES

Es el representante de la sátira barroca en Hispanoamérica ya que es por lo que más destaca. La sátira comenzó con Mateo Rosa de Oquendo, Caviedes sigue las huellas conceptistas de Quevedo (sin dejar de estar influido por Góngora) frente a Sor Juana Inés de la Cruz, que sigue la línea gongorina. Coincide en la vena crítica satírica contra los médicos y demás personajes de la vida social. Representa al Perú colonial y su obra es la raíz de la literatura nacional.

Desde su literatura nos da una visión amplia y crítica de la sociedad virreinal.

Nace en Jaén en 1652, pero muy joven se estableció en Perú, donde pasó toda su vida. Su padre era comerciante y, a la muerte de éste, Caviedes se dedicó al comercio y a la minería. En un romance llamado A la monja de México, dedicado a Sor Juana Inés de la Cruz, nos da datos sobre su vida: su autodidactismo, su mejor aprendizaje cuando tiene contacto con la vida cotidiana, etc. Aunque es posible que “decorara” su vida ya que muchos datos no se han podido contrastar.

Se dice que no gozó siempre de buena fortuna, aunque sí perteneció a una clase social media- alta y se arruinó.

El núcleo de su obra está constituido por la poesía satírica; alrededor de 70 poemas que se reúnen en El diente del parnaso, escrito aproximadamente en 1698.

Durante su vida se publicaron 4 ó 5 poemas, pero su obra quedó recogida en archivos, colecciones particulares, etc. y hasta el siglo XX no vieron la luz.

A lo largo de estos 70 poemas aparecen muchos personajes criticados pertenecientes al virreinato del Perú; es posible que esta sea la causa de su no publicación.

El diente del parnaso es una sátira y burla contra todos los sectores de la sociedad limeña. Se centra en la crítica a los médicos, algo tradicional desde la literatura latina de Marcial o Juvenal, incluso en uno de los poemas cita toda esta tradición literaria para justificarse. Además de seguir esta tradición, tiene motivos personales para escribir contra los médicos ya que la muerte de su mujer fue por un error médico y su propia enfermedad, que no se diagnosticó, lo llevó a la muerte. Su propósito es avisar al pueblo del peligro que corren poniéndose en manos de los médicos. Además de los médicos, una profesión castigada por Caviedes es la abogacía, ala que dedica otros tantos poemas satíricos.

A lo largo de los setenta poemas nos vamos a encontrar con unos recursos indispensables para este tipo de poesía:

  • Ironía que se va a convertir en sarcasmo

  • Elementos propios del Barroco como antítesis, equívocos, hipérboles, alusiones literarias e históricas clásicas y la utilización de un vocabulario coloquial y popular

  • Gusto por lo feo y lo grotesco. En sus poemas pinta a personas deformadas físicamente

  • Decadencia moral de la sociedad limeña de finales del siglo XVII

En un poema titulado “Remedios para ser lo que quisieres” hace una crítica sobre la hipocresía de la sociedad de ese momento centrándose en diversos sectores: doctores, mujeres de mala vida, caballeros que intentan aparentar lo que no son, etc. Trata de imitar la forma de hablar de los médicos, deformando el latín. lo que pretende es mostrar la situación de la sociedad, la hipocresía, siendo ésta un valor en alza en el virreinato. Da, además, consejo a las mujeres que quieren ser damas y enseña a los hombres importantes a vestir, hablar, andar, etc.

Rasgos particulares de la lengua de Caviedes:

  • Utilización de lenguaje coloquial dado por el autodidactismo y el contacto que tenía con nieves medio- bajos de la sociedad.

Mientras que Sor Juana Inés de la Cruz era una poetisa dentro de la corte virreinal, Caviedes es el poeta que está dentro del pueblo. Así, su intención al utilizar ese lenguaje es que su poesía sea entendida por el vulgo.

  • Utilización de americanismos. Esta moda es posterior al Barroco, salvo cuando se plantean incluir en la obra el mestizaje cultural, como es el caso de Caviedes.

Así, utiliza palabras que vienen del quechua, sobre todo al aludir a la flora y la fauna del país. Además, se permite juntar el principio de una palabra y el final de otra, creando así palabras con determinados rasgos de humor (chauchilla < chauca (del quechua)+ illa (sufijo del castellano) o chafalinía que quiere decir “aparentar lo que no se tiene“ y procede del peruano)

  • Utilización de latinismos, fundamentalmente cuando se satirizan distintos sectores de la sociedad, como los médicos. Muchas veces esos latinismos son deformados para dar un aspecto más jocoso al poema. Con todo esto, lo que se pretende es ridiculizar al sector del que se habla

  • Utilización de neologismos. Deforma el quechua que conoce, haciendo que se parezca al castellano, para que al lector castellano le resulte todo más familiar. Por ejemplo: melisendra procede de melindrosa (palabra castellana) y algo de quechua

  • Utilización de ceceo y seseo. Se ve porque en sus formas, las rimas solo son aptas si son con ceceo o seseo

  • Utilización de lleísmo y yeísmo como burla a la pronunciación limeña que quería hacerse pasar por culta. Estamos, pues, ante un fenómeno de ultracorrección.

Usa una letra por otra tratando de dar a entender la hipocresía de la sociedad. Así, cambia sistemáticamente la y por la ll y viceversa.

El resto de la poesía de Caviedes es distinta. Por lo general es un poeta serio, barroco, con gran preocupación por la muerte. Se pueden distinguir tres tipos más de poesía en Caviedes:

POESÍA RELIGIOSO- FILOSÓFICA

Pese a sus desgracias, aparece como un hombre religioso. En sus poemas están presentes tanto Dios como el hombre que pide la salvación. Dios es justo, misericordioso y siempre perdona.

También nos ofrece juegos poéticos en la métrica, los conceptos, etc. no solo por alarde de conocimientos, sino buscando la belleza poética.

Ofrece también un romance con octosílabo dactílico con principio esdrújulo titulado “Letanía de dos esdrújulos a María Santísima”. En este tipo de versos hay dos ejes (el normal, que está en la penúltima sílaba, y al empezar todos los versos con palabras esdrújulas, obtenemos el segundo eje).

Además, también hace glosas de distintas oraciones, como Salve glosada, donde toma la oración en latín y, entre las frases, introduce glosas castellanas. Esta obra consta de una introducción y la salve. Otras oraciones glosadas son Glosa del Padre Nuestro, que se compone de una décima y una frase del Padre Nuestro, así hasta terminar la oración. Consejos sobre los diez mandamientos está en esa línea.

Sobre el tema de la muerte, podemos observar los siguientes poemas:


Para vivir muerto importa

morir vivo, piensa el fin

que es ensayo a eterna vida

antes de morir, morir.

En la cama y el sepulcro,

oyo (sic) en que todos caemos

en la una mueren vivos

en la otra moran muertos

Definición a la muerte

La muerte viene a ser cumplirse un plazo,

un saber lo que el hombre en vida ignora,

un instante postrero de la hora,

susurro que al tocarla deja el mazo,

último aprieto con que estrecha el lazo,

la ejecución mortal por pecadora,

un pesar que el ajeno siente y llora,

un descuido que al vivo da embarazo.

Eterno enigma es, pues nadie sabe

cómo es la muerte cuando está viviendo,

ni en finando, si queda luego iluso;

y así tan sólo el punto en que se acabe

nuestra vida, se sabe, a lo que entiendo,

conque el temerla no es razón, sino uso


Se dice que hay en Caviedes un antecedente de lo que se verá en el modernismo con Manuel Gutiérrez Nájera, quien insiste en la muerte, las penas y el dolor.

POESÍA AMOROSA

Hay una contraposición básica: dios del amor y dios del desprecio.

Es un tipo de poesía en la que nos encontramos con lamentos por el desprecio de la amada. Hay quien define estos poemas como pastoriles, por los paisajes (hace descripciones de damas bellísimas paseando por paisajes idealizados).

Los recursos que utiliza son el retruécano, la antítesis y los equívocos

POESÍA DE CIRCUNSTANCIAS

Está dentro de los gustos de la época. Aquí se va a referir a sucesos contemporáneos de todo tipo (la muerte de su esposa, la presencia de Sor Juana Inés de la Cruz en el virreinato de Perú y acontecimientos como el terremoto de Lima). Respecto a la presencia de la poetisa en Perú, Caviedes escribe un romance para enviarle sus obras; las relaciones entre los dos virreinatos son, pues, evidentes


Carta que escribió el autor a la Moja de México, habiéndole ésta enviado a pedir algunos de sus versos; siendo ella en esto y en todo el mayor ingenio de estos siglos.

ROMANCE.

Por vuestro ingenio divino,

sutil, la del oro llaman,

si a influjos los dos de Apolo

cultiváis venas de Arabia.

El aplauso vuestro es tal

que, porque sabio sonara,

el doctor clarín de letras

fundió de bronce la fama.

De su materia hizo imprenta,

que a muchas sonoras planas

hablan con lo que se mira,

porque se ve lo que hablan.

De vuestra obras he visto

lagunas, para admirarlas

no como merecen, sino

como mi entender alcanza.

Pésame de no tener

envidia para ensalzarlas,

que luce más la virtud

cuando este vicio la apaga.

También fuera ser soberbio

intentar vuestra alabanza,

que el ciego de entendimiento

por la fe del tacto alaba.

En el mar de vuestro ingenio

veo lo que el mío alcanza

y en lo poco que percibo

conozco lo que me falta.

Dícenme que sois hermosa,

para ser en todo rara,

pues así sois de las feas

discreta excepción gallarda.

Naturaza, sin duda,

discurriendo que no hallaba

feldades, que a tan grande

ingenio contrapesaran

se explicó por lo contrario

con su saber, e irritada,

dándose de gracias hermosas

lo que pudo en desgracias.

Un lugar que está entre dos

volcanes de fuego y agua,

para ser notable en todo,

dicen que fue vuestra patria,

uy por eso la memoria

y el entendimiento se hallan

iguales en vos, que es cosa

que en ningún sujeto igualan,

porque la humedad y el frío

a la memoria adelantan,

y sequedad y calor

al entendimiento inflaman.

Mis obras pedís y es cierto

que a mí me hacéis muchas malas,

pues no es bueno que sepáis

por extenso mi ignorancia.

Ahí las envío y yo quedo

dando a la cinta lanzadas,

como niño que temblando

llega a corregir la plana.

Porque como en el ingenio

sois el Morante de España,

más que no firmas por premios

temo guarismos por tachas.

Y porque vuestra sentencia

sea piadosa en mi causa,

quiero dar de mis errores

disculpas anticipadas.

De España pasé a Perú

tan pequeño que mi infancia

no sabiendo de mis misas

ignoraba mi desgracia.

Heme criado entre peñas

de minas, para mí avaras,

mas ¿cuándo no se complican

venas de ingenio y plata?

Con ese divertimento

no aprendí ciencia estudiada

ni a las puertas de la lengua

latina llegué a llamarlas,

y así doy frutos silvestres

del árbol de inculta montaña,

que la ciencia del cultivo

no aprendió en la lengua la azada.

Sólo la razón ha sido

discursiva Salamanca,

Que entró dentro de mi ingenio

ya que él no ha entrado en sus aulas.

La inclinación del saber,

viéndome sin letras, traza

para haber de conseguirlas,

hacerlas para estudiarlas.

En cada hombre tengo un libro

en quien reparo enseñanza,

estudiando la hoja buena

que en el más malo señalan.

En el ignorante aprendo

aguda y docta ignorancia,

que hay cosas donde es más ciencia

que saberlas, ignorarlas.

Pavesas del entendimiento

tengo de las luces claras

del vuesto, si en mí son humos

lo que en vos se ostenta llama.

Permitid, beldad discreta,

que os hable un rato de chanza,

porque es ser necio dos veces

el necio que en veras habla.

Vuestra gloria, mi señora,

es el clarín de la fama

se suena en plausibles lienzos

en Cambray, Rüán y Holanda.

De apolo heredáis, siendo hembra,

su ilustre, ingeniosa casa,

que no hay varones en

los mayorazgos de las almas.

Alimentos dais de versos

a cuantos de hacerlos tratan

hermanos, si no por sangre,

por vena ingeniosa de arca.

Corridos tenéis los hombres

porque vencéis su arrogancia,

amazona de discretos,

con diestras, agudas armas.

Y pues cualquiera puede

sayo en verso de su capa,

haced, para honrar ingenios,

un calzón de vuestra saya.

Como hubo la Monja Alférez

para lustre de las armas,

para las letras en vos

hay la Moja Capitana.

Emparedados en coplas

se puede por muchas causas,

porque en tratándose de ellas,

todo a la moja sacan.

Corréis con aqueste aplauso

la peltoa de aclamada

y nadie os la vuelve porque

todos quisieran hurtarla,

y yo así os la devuelv, porque

no llego a necesitarla,

pues en la pelota está quien

desnudo de ingenio se halla.

Contiagioso es vuestro aplauso

si se pega al que os alaba,

pues crédito de entendidos

logran con vuestra alabanza,

y así el discreto y el necio

os hacen plausible salva;

el capaza, a carga abierta

y el tonto, a carga cerrada,

siendo éste el trueno del tiro

y el entendido la bala

pues si el ingenioso apunta,

también el necio dispara.

Guárdenos Dios con los aplausos

de hermosa, entendida y sabia,

y con las dichas de necia

por premio de vuestras gracias


Además, Caviedes escribió teatro. Sus obras no son barrocas y conservamos tan solo tres piezas cortas

  • Entremés del amor alcalde

  • Baile del amor medico

  • Baile del amor tahur

Podríamos asimilarlas a las loas de los autos sacramentales aunque también encontramos ironía y sátira en ellas.

Hay que decir que Caviedes presenta una línea similar a Quevedo y lo que utiliza es la versificación tradicional basada en octosílabos (romances) y endecasílabos (sonetos).

TEMA 8: LA OBRA DE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

'Literatura hispanoamericana'



Es la escritora perfectamente inmersa en la corte virreinal de Nueva España. Es uno de los personajes más importantes de la literatura hispanoamericana. Nace en 1650-51 y es hija natural, lo que le provoca problemas personales (apartada de algunos estamentos). Se introduce en la religión, primero en las Carmelitas y más tarde en los Jerónimos, y se hace un sitio en el virreinato, donde siempre estará protegida por la corte.

Es una mujer que desde sus primeros años está arraigada a la cultura, incluso llegó a vestirse de hombre para poder asistir a la universidad. Su vida es su obra. Tuvo problemas con el obispo de Puebla, por lo que no continuó escribiendo y murió convencida de su error.

Dentro de su obra hay que distinguir:

POESÍA PROFANA

  • Poesía lírica: la crítica, en general, habla de su poesía lírica como síntesis poética, ya que caben todos los tipos de poesía conocidos hasta el momento (filosófica, satírica, etc.). Utiliza métodos tradicionales, salvo cuando se propone un divertimento poético

  • Poesía satírica

  • Poesía de circunstancias, festiva y con divertimentos poéticos

Desde el punto de vista métrico, lo más abundante son el romance y el soneto, aunque también utiliza décimas, cuarteta, redondillas, etc.

Tiene poemas que retratan a personajes de la corte virreinal. El más importante es el poema que hace viendo el retrato que se le hizo, “Procura desmentir los elogios que a un retrato de la Poetisa inscribió la verdad, que llama pasión”, donde aparece la idea barroca de la desilusión. Ofrece eso a través del transcurso del tiempo. El tiempo deja como fruto esa desilusión. Además, esa desilusión aparece, en el último verso, en forma escalonada. Centra el desengaño en la negación del a belleza: el cadáver. Da un paso más hacia la sombra (la realidad impalpable) para llegar a la nada. Véanse los siguientes poemas:


A LA MUJER JOVEN

Mientras por competir con tu cabello,

oro bruñido, el Sol relumbra en vano,

mientras con menosprecio en medio el llano

mira tu blanca frente el lirio bello;

mientras a cada labio, por cogello,

siguen más ojos que al clavel temprano

y mientras triunfa con desdén lozano

de el luciente cristal tu gentil cuello

goza cuello, cabello, labio y frente

antes que lo que fue en tu edad dorada

oro, lirio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata, o víola troncada

se vuelva, mas tú y ello juntamente

en tierra, en humo, el polvo, en sombra, en nada

(Góngora)

El humo que formó cuerpo fingido

que cuando está más denso para en nada;

el viento que pasó con fuerza airada

y que no pudo ser en red cogido;

el polvo en la región desvanecido

de la primera nube dilatada;

la sombra que, la forma al cuerpo hurtada,

dejó de ser, habiéndose partido,

son las palabras de mujer; si viene

cualquiera novedad, tanto le asombra,

que ni lealtad, ni amor, ni fe mantiene;

mudanza ya, que no mujer, se nombra;

pues cuando más segura, quien la tiene,

tiene polvo, humo, nada, viento y sombra

(Lope de Vega)


Góngora comparte la idea de la desilusión, negando la belleza. Lope de Vega niega el concepto renacentista de la vida porque, si pensamos en ella, al cadáver le corresponde la hermosura, al polvo la fama, a la sombra la gloria y a la nada la vida gloriosa.

A través del soneto de Sor Juana, nos apartamos de la concepción ante la vida y el tiempo renacentista. Es un soneto perfectamente estructurado: la primera palabra es el sujeto de todo el soneto: en el primero cuarteto no dice que el engaño colorida es cauteloso engaño del sentido y refuerza el engaño con las subordinadas; el segundo cuarteto dice que el engaño no es capaz de borrar los rigores del tiempo, quien es ley nefasta para el hombre porque acaba con su belleza; en los tercetos en cada verso se da una definición del retrato (vano artificio, flor, resguardo, etc.) y los adjetivos son los que dan la carga negativa. Es en los tercetos donde utiliza verbos “ser” con atributos negativos, con los que niega la existencia, como “caduco”. El último verso, sin embargo, no necesita ya adjetivos, pues que los sustantivos son lo suficientemente negativos. El hecho de no utilizar el determinante hace que haya progresión y se refuerce la negativa.

En que da moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes” aparece la idea de la cuna y la sepultura, que viene de España. Sigue una línea barroca, con el tema del paso del tiempo y la caducidad de la belleza.

Quéjase de la suerte: insinúa su aversión a los vicios, y justifica su divertimiento a las Musas”, define la vida, aparece el pensamiento personal de Sor Juana, apartándose así del Barroco, que pretendía un acercamiento al mundo del conocimiento. Aparecen antítesis y contrastes.

El poema más importante es Primer Sueño, compuesto con el fin de imitar Soledades de Góngora. Aquí vierte su conocimiento filosófico y literario.


Primero sueño

Piramidal, funesta, de la tierra

nacida sombra, al Cielo encaminaba

de vanos obeliscos punta altiva,

escalar pretendiendo las Estrellas;

si bien sus luces bellas 5

--exentas siempre, siempre rutilantes--

la tenebrosa guerra

que con negros vapores le intimaba

la pavorosa sombra fugitiva

burlaban tan distantes, 10

que su atezado ceño

al superior convexo aun no llegaba

del orbe de la Diosa

que tres veces hermosa

con tres hermosos rostros ser ostenta, 15

quedando sólo o dueño

del aire que empañaba

con el aliento denso que exhalaba;

y en la quietud contenta

de imperio silencioso, 20

sumisas sólo voces consentía

de las nocturnas aves,

tan obscuras, tan graves,

que aun el silencio no se interrumpía.

Con tardo vuelo y canto, del oído 25

mal, y aun peor del ánimo admitido,

la avergonzada Nictimene acecha

de las sagradas puertas los resquicios,

o de las claraboyas eminentes

los huecos más propicios 30

que capaz a su intento le abren brecha,

y sacrílega llega a los lucientes

faroles sacros de perenne llama,

que extingue, si no infama,

en licor claro la materia crasa 35

consumiendo, que el árbol de Minerva

de su fruto, de prensas agravado,

congojoso sudó y rindió forzado.

Y aquellas que su casa

campo vieron volver, sus telas hierba, 40

a la deidad de Baco inobedientes,

--ya no historias contando diferentes,

en forma sí afrentosa transformadas--,

segunda forman niebla,

ser vistas aun temiendo en la tiniebla, 45

aves sin pluma aladas:

aquellas tres oficïosas, digo,

atrevidas Hermanas,

que el tremendo castigo

de desnudas les dio pardas membranas 50

alas tan mal dispuestas

que escarnio son aun de las más funestas:

éstas, con el parlero

ministro de Plutón un tiempo, ahora

supersticioso indicio al agorero, 55

solos la no canora

componían capilla pavorosa,

máximas, negras, longas entonando,

y pausas más que voces, esperando

a la torpe mensura perezosa 60

de mayor proporción tal vez, que el viento

con flemático echaba movimiento,

de tan tardo compás, tan detenido,

que en medio se quedó tal vez dormido.

Éste, pues, triste son intercadente 65

de la asombrada turba temerosa,

menos a la atención solicitaba

que al sueño persuadía;

antes sí, lentamente,

su obtusa consonancia espaciosa 70

al sosiego inducía

y al reposo los miembros convidaba,

--el silencio intimando a los vivientes,

uno y otro sellando labio obscuro

con indicante dedo, 75

Harpócrates, la noche, silencioso;

a cuyo, aunque no duro,

si bien imperïoso

precepto, todos fueron obedientes--.

El viento sosegado, el can dormido, 80

éste yace, aquél quedo

los átomos no mueve,

con el susurro hacer temiendo leve,

aunque poco, sacrílego ruïdo,

violador del silencio sosegado. 85

El mar, no ya alterado,

ni aun la instable mecía

cerúlea cuna donde el Sol dormía;

y los dormidos, siempre mudos, peces,

en los lechos lamosos 90

de sus obscuros senos cavernosos,

mudos eran dos veces;

y entre ellos, la engañosa encantadora

Alcione, a los que antes

en peces transformó, simples amantes, 95

transformada también, vengaba ahora.

En los del monte senos escondidos,

cóncavos de peñascos mal formados

--de su aspereza menos defendidos

que de su obscuridad asegurados--, 100

cuya mansión sombría

ser puede noche en la mitad del día,

incógnita aun al cierto

montaraz pie del cazador experto,

--depuesta la fiereza 105

de unos, y de otros el temor depuesto--

yacía el vulgo bruto,

a la Naturaleza

el de su potestad pagando impuesto,

universal tributo; 110

y el Rey, que vigilancias afectaba,

aun con abiertos ojos no velaba.

El de sus mismos perros acosado,

monarca en otro tiempo esclarecido,

tímido ya venado, 115

con vigilante oído,

del sosegado ambiente

al menor perceptible movimiento

que los átomos muda,

la oreja alterna aguda 120

y el leve rumor siente

que aun le altera dormido.

Y en la quietud del nido,

que de brozas y lodo, instable hamaca,

formó en la más opaca 125

parte del árbol, duerme recogida

la leve turba, descansando el viento

del que le corta, alado movimiento.

De Júpiter el ave generosa

--como al fin Reina--, por no darse entera 130

al descanso, que vicio considera

si de preciso pasa, cuidadosa

de no incurrir de omisa en el exceso,

a un solo pie librada fía el peso

y en otro guarda el cálculo pequeño 135

--despertador reloj del leve sueño--,

porque, si necesario fue admitido,

no pueda dilatarse continuado,

antes interrumpido

del regio sea pastoral cuidado. 140

¡Oh de la Majestad pensión gravosa,

que aun el menor descuido no perdona!

Causa, quizá, que ha hecho misteriosa,

circular, denotando, la corona,

en círculo dorado, 145

que el afán es no menos continuado.

El sueño todo, en fin, lo poseía;

todo, en fin, el silencio lo ocupaba:

aun el ladrón dormía;

aun el amante no se desvelaba. 150

El conticinio casi ya pasando

iba, y la sombra dimidiaba, cuando

de las diurnas tareas fatigados,

--y no sólo oprimidos

del afán ponderoso 155

del corporal trabajo, mas cansados

del deleite también, (que también cansa

objeto continuado a los sentidos

aun siendo deleitoso:

que la Naturaleza siempre alterna 160

ya una, ya otra balanza,

distribuyendo varios ejercicios,

ya al ocio, ya al trabajo destinados,

en el fiel infïel con que gobierna

la aparatosa máquina del mundo)--; 165

así, pues, de profundo

sueño dulce los miembros ocupados,

quedaron los sentidos

del que ejercicio tienen ordinario,

--trabajo en fin, pero trabajo amado 170

si hay amable trabajo--,

si privados no, al menos suspendidos,

y cediendo al retrato del contrario

de la vida, que--lentamente armado--

cobarde embiste y vence perezoso 175

con armas soñolientas,

desde el cayado humilde al cetro altivo,

sin que haya distintivo

que el sayal de la púrpura discierna:

pues su nivel, en todo poderoso, 180

gradúa por exentas

a ningunas personas,

desde la de a quien tres forman coronas

soberana tiara,

hasta la que pajiza vive choza; 185

desde la que el Danubio undoso dora,

a la que junco humilde, humilde mora;

y con siempre igual vara

(como, en efecto, imagen poderosa

de la muerte) Morfeo 190

el sayal mide igual con el brocado.

El alma, pues, suspensa

del exterior gobierno,--en que ocupada

en material empleo,

o bien o mal da el día por gastado--, 195

solamente dispensa

remota, si del todo separada

no, a los de muerte temporal opresos

lánguidos miembros, sosegados huesos,

los gajes del calor vegetativo, 200

el cuerpo siendo, en sosegada calma,

un cadáver con alma,

muerto a la vida y a la muerte vivo,

de lo segundo dando tardas señas

el del reloj humano 205

vital volante que, si no con mano,

con arterial concierto, unas pequeñas

muestras, pulsando, manifiesta lento

de su bien regulado movimiento.

Este, pues, miembro rey y centro vivo 210

de espíritus vitales,

con su asociado respirante fuelle

--pulmón, que imán del viento es atractivo,

que en movimientos nunca desiguales

o comprimiendo ya, o ya dilatando 215

el musculoso, claro arcaduz blando,

hace que en el resuelle

el que le circunscribe fresco ambiente

que impele ya caliente,

y él venga su expulsión haciendo activo 220

pequeños robos al calor nativo,

algún tiempo llorados,

nunca recuperados,

si ahora no sentidos de su dueño,

que, repetido, no hay robo pequeño--; 225

éstos, pues, de mayor, como ya digo,

excepción, uno y otro fiel testigo,

la vida aseguraban,

mientras con mudas voces impugnaban

la información, callados, los sentidos 230

--con no replicar sólo defendidos--,

y la lengua que, torpe, enmudecía,

con no poder hablar los desmentía.

Y aquella del calor más competente

científica oficina, 235

próvida de los miembros despensera,

que avara nunca y siempre diligente,

ni a la parte prefiere más vecina

ni olvida a la remota,

y en ajustado natural cuadrante 240

las cuantidades nota

que a cada cuál tocarle considera,

del que alambicó quilo el incesante

calor, en el manjar que--medianero

piadoso--entre él y el húmedo interpuso 245

su inocente substancia,

pagando por entero

la que, ya piedad sea, o ya arrogancia,

al contrario voraz necio lo expuso,

--merecido castigo, aunque se excuse, 250

al que en pendencia ajena se introduce--;

ésta, pues, si no fragua de Vulcano,

templada hoguera del calor humano,

al cerebro envïaba

húmedos, más tan claros los vapores 255

de los atemperados cuatro humores,

que con ellos no sólo no empañaba

los simulacros que la estimativa

dio a la imaginativa

y aquésta, por custodia más segura, 260

en forma ya más pura

entregó a la memoria que, oficiosa,

grabó tenaz y guarda cuidadosa,

sino que daban a la fantasía

lugar de que formase 265

imágenes diversas. * Y del modo

que en tersa superficie, que de Faro

cristalino portento, asilo raro

fue, en distancia longísima se vían

(sin que ésta le estorbase) 270

del reino casi de Neptuno todo

las que distantes le surcaban naves,

--viéndose claramente

en su azogada luna

el número, el tamaño y la fortuna 275

que en la instable campaña transparente

arresgadas tenían,

mientras aguas y vientos dividían

sus velas leves y sus quillas graves--:

así ella, sosegada, iba copiando 280

las imágenes todas de las cosas,

y el pincel invisible iba formando

de mentales, sin luz, siempre vistosas

colores, las figuras

no sólo ya de todas las criaturas 285

sublunares, más aun también de aquéllas

que intelectuales claras son Estrellas,

y en el modo posible

que concebirse puede lo invisible,

en sí, mañosa, las representaba 290

y al Alma las mostraba.

La cual, en tanto, toda convertida

a su inmaterial Ser y esencia bella,

aquella contemplaba,

participada de alto Ser, centella 295

que con similitud en sí gozaba;

y juzgándose casi dividida

de aquella que impedida

siempre la tiene, corporal cadena,

que grosera embaraza y torpe impide 300

el vuelo intelectual con que ya mide

la cuantidad inmensa de la Esfera,

ya el curso considera

regular, con que giran desiguales

los cuerpos celestiales, 305

--culpa si grave, merecida pena

(torcedor del sosiego, riguroso)

de estudio vanamente judicioso--,

puesta, a su parecer, en la eminente

cumbre de un monte a quien el mismo Atlante 310

que preside gigante

a los demás, enano obedecía,

y Olimpo, cuya sosegada frente

nunca de aura agitada

consintió ser violada, 315

aun falda suya ser no merecía:

pues las nubes:--que opaca son corona

de la más elevada corpulencia,

del volcán más soberbio que en la tierra

gigante erguido intima al cielo guerra--, 320

apenas densa zona

de su altiva eminencia,

o a su vasta cintura

cíngulo tosco son, que--mal ceñido--

o el viento lo desata sacudido, 325

o vecino el calor del Sol lo apura.

A la región primera de su altura,

(ínfima parte, digo, dividiendo

en tres su continuado cuerpo horrendo),

el rápido no pudo, el veloz vuelo 330

del águila--que puntas hace al Cielo

y al Sol bebe los rayos pretendiendo

entre sus luces colocar su nido--

llegar; bien que esforzando

más que nunca el impulso, ya batiendo 335

las dos plumadas velas, ya peinando

con las garras el aire, ha pretendido,

tejiendo de los átomos escalas,

que su inmunidad rompan sus dos alas.

Las Pirámides dos--ostentaciones 340

de Menfis vano y de la Arquitectura

último esmero, si ya no pendones

fijos, no tremolantes--, cuya altura

coronada de bárbaros trofeos

tumba y bandera fue a los Ptolomeos, 345

que al viento, que a las nubes publicaba

(si ya también al Cielo no decía)

de su grande, su siempre vencedora

ciudad--ya Cairo ahora--

las que, porque a su copia enmudía, 350

la Fama no cantaba.

Gitanas glorias, Ménficas proezas,

aun en el viento, aun en el Cielo impresas:

éstas,--que en nivelada simetría

su estatura crecía 355

con tal diminución, con arte tanto,

que (cuanto más al Cielo caminaba)

a la vista, que lince la miraba,

entre los vientos se desparecía,

sin permitir mirar la sutil punta 360

que al primer orbe finge que se junta,

hasta que fatigada del espanto,

no descendida, sino despeñada

se hallaba al pie de la espaciosa basa,

tarde o mal recobrada 365

del desvanecimiento

que pena fue no escasa

del visüal alado atrevimiento--,

cuyos cuerpos opacos

no al Sol opuestos, antes avenidos 370

con sus luces, si no confederados

con él (como, en efecto, confinantes),

tan del todo bañados

de su resplandor eran, que --lucidos--

nunca de calorosos caminantes 375

al fatigado aliento, a los pies flacos,

ofrecieron alfombra

aun de pequeña, aun de señal de sombra

éstas, que glorias ya sean Gitanas,

o elaciones profanas, 380

bárbaros jeroglíficos de ciego

error, según el Griego

ciego también, dulcísimo Poeta,

--si ya, por las que escribe

Aquileyas proezas 385

o marciales de Ulises sutilezas,

la unión no le recibe

de los Historiadores, o le acepta

(cuando entre su catálogo le cuente)

que gloria más que número le aumente--, 390

de cuya dulce serie numerosa

fuera más fácil cosa

al temido Tonante

el rayo fulminante

quitar, o la pesada 395

a Alcides clava herrada,

que un hemistiquio sólo

de los que le dictó propicio Apolo:

según de Homero, digo, la sentencia,

las Pirámides fueron materiales 400

tipos solos, señales exteriores

de las que, dimensiones interiores,

especies son del Alma intencionales:

que como sube en piramidal punta

al Cielo la ambiciosa llama ardiente, 405

así la humana mente

su figura trasunta,

y a la Causa Primera siempre aspira,

--céntrico punto donde recta tira

la línea, si ya no circunferencia, 410

que contiene, infinita, toda esencia--.

éstos, pues, Montes dos artificiales

(bien maravillas, bien milagros sean),

y aun aquella blasfema altiva Torre

de quien hoy dolorosas son señales 415

--no en piedras, sino en lenguas desiguales,

porque voraz el tiempo no las borre--

los idiomas diversos que escasean

el socïable trato de las gentes

(haciendo que parezcan diferentes 420

los que unos hizo la Naturaleza,

de la lengua por sólo la extrañeza),

si fueran comparados

a la mental pirámide elevada

donde, sin saber cómo, colocada 425

el Alma se miró, tan atrasados

se hallaran, que cualquiera

gradüara su cima por Esfera:

pues su ambicioso anhelo,

haciendo cumbre de su propio vuelo, 430

en la más eminente

la encumbró parte de su propia mente,

de sí tan remontada, que creía

que a otra nueva región de sí salía.

En cuya casi elevación inmensa, 435

gozosa mas suspensa,

suspensa pero ufana,

y atónita aunque ufana, la suprema

de lo sublunar Reina soberana,

la vista perspicaz, libre de anteojos, 440

de sus intelectuales bellos ojos,

(sin que distancia tema

ni de obstáculo opaco se recele,

de que interpuesto algún objeto cele),

libre tendió por todo lo crïado: 445

cuyo inmenso agregado,

cúmulo incomprehensible,

aunque a la vista quiso manifiesto

dar señas de posible,

a la comprehensión no, que--entorpecida 450

con la sobra de objetos, y excedida

de la grandeza de ellos su potencia--,

retrocedió cobarde.

Tanto no, del osado presupuesto,

revocó la intención, arrepentida, 455

la vista que intentó descomedida

en vano hacer alarde

contra objeto que excede en excelencia

las líneas visuales,

--contra el Sol, digo, cuerpo luminoso, 460

cuyos rayos castigo son fogoso,

que fuerzas desiguales

despreciando, castigan rayo a rayo

el confïado, antes atrevido

y ya llorado ensayo, 465

(necia experiencia que costosa tanto

fue, que ícaro ya, su propio llanto

lo anegó enternecido)--,

como el entendimiento, aquí vencido

no menos de la inmensa muchedumbre 470

(de tanta maquinosa pesadumbre

de diversas especies, conglobado

esférico compuesto),

que de las cualidades

de cada cual, cedió; tan asombrado, 475

que--entre la copia puesto,

pobre con ella en las neutralidades

de un mar de asombros, la elección confusa--,

equivocó las ondas zozobraba;

y por mirarlo todo, nada vía, 480

ni discernir podía

(bota la facultad intelectiva

en tanta, tan difusa

incomprehensible especie que miraba

desde el un eje en que librada estriba 485

la máquina voluble de la Esfera,

al contrapuesto polo)

las partes, ya no solo,

que al universo todo considera

serle perfeccionantes, 490

a su ornato, no mas, pertenecientes;

Mas ni aun las que integrantes

miembros son de su cuerpo dilatado,

proporcionadamente competentes.

Mas como al que ha usurpado 495

diuturna obscuridad, de los objetos

visibles los colores,

si súbitos le asaltan resplandores,

con la sobra de luz queda más ciego

--que el exceso contrarios hace efectos 500

en la torpe potencia, que la lumbre

del Sol admitir luego

no puede por la falta de costumbre--,

y a la tiniebla misma, que antes era

tenebroso a la vista impedimento, 505

de los agravios de la luz apela,

y una vez y otra con la mano cela

de los débiles ojos deslumbrados

los rayos vacilantes,

sirviendo ya--piadosa medianera— 510

la sombra de instrumento

para que recobrados

por grados se habiliten,

porque después constantes

su operación más firmes ejerciten, 515

--recurso natural, innata ciencia

que confirmada ya de la experiencia,

maestro quizá mudo,

retórico ejemplar, inducir pudo

a uno y otro Galeno 520

para que del mortífero veneno,

en bien proporcionadas cantidades

escrupulosamente regulando

las ocultas nocivas cualidades,

ya por sobrado exceso 525

de cálidas o frías,

o ya por ignoradas simpatías

o antipatías con que van obrando

las causas naturales su progreso,

(a la admiración dando, suspendida, 530

efecto cierto en causa no sabida,

con prolijo desvelo y remirada

empírica atención, examinada

en la bruta experiencia,

por menos peligrosa), 535

la confección hicieran provechosa,

último afán de la Apolínea ciencia,

de admirable trïaca,

¡que así del mal el bien tal vez se saca!--:

no de otra suerte el Alma, que asombrada 540

de la vista quedó de objeto tanto,

la atención recogió, que derramada

en diversidad tanta, aun no sabía

recobrarse a sí misma del espanto

que portentoso había 545

su discurso calmado,

permitiéndole apenas

de un concepto confuso

el informe embrïón que, mal formado,

inordinado caos retrataba 550

de confusas especies que abrazaba,

--sin orden avenidas,

sin orden separadas,

que cuanto más se implican combinadas

tanto más se disuelven desunidas, 555

de diversidad llenas--,

ciñendo con violencia lo difuso

de objeto tanto, a tan pequeño vaso,

(aun al más bajo, aun al menor, escaso).

Las velas, en efecto, recogidas, 560

que fïó inadvertidas

traidor al mar, al viento ventilante,

--buscando, desatento,

al mar fidelidad, constancia al viento--,

mal le hizo de su grado 565

en la mental orilla

dar fondo, destrozado,

al timón roto, a la quebrada entena,

besando arena a arena

de la playa el bajel, astilla a astilla, 570

donde--ya recobrado--

el lugar usurpó de la carena

cuerda refleja, reportado aviso

de dictamen remiso:

que, en su operación misma reportado, 575

más juzgó conveniente

a singular asunto reducirse,

o separadamente

una por una discurrir las cosas

que vienen a ceñirse 580

en las que artificiosas

dos veces cinco son Categorías:

reducción metafísica que enseña

(los entes concibiendo generales

en sólo unas mentales fantasías 585

donde de la materia se desdeña

el discurso abstraído)

ciencia a formar de los universales,

reparando, advertido,

con el arte el defecto 590

de no poder con un intüitivo

conocer acto todo lo crïado,

sino que, haciendo escala, de un concepto

en otro va ascendiendo grado a grado,

y el de comprender orden relativo 595

sigue, necesitado

del del entendimiento

limitado vigor, que a sucesivo

discurso fía su aprovechamiento:

cuyas débiles fuerzas, la doctrina 600

con doctos alimentos va esforzando,

y el prolijo, si blando,

continuo curso de la disciplina,

robustos le va alientos infundiendo,

con que más animoso 605

al palio glorïoso

del empeño más arduo, altivo aspira,

los altos escalones ascendiendo,

--en una ya, ya en otra cultivado

facultad--, hasta que insensiblemente 610

la honrosa cumbre mira

término dulce de su afán pesado

(de amarga siembra, fruto al gusto grato,

que aun a largas fatigas fue barato),

y con planta valiente 615

la cima huella de su altiva frente.

De esta serie seguir mi entendimiento

el método quería,

o del ínfimo grado

del ser inanimado 620

(menos favorecido,

si no más desvalido,

de la segunda causa productiva),

pasar a la más noble jerarquía

que, en vegetable aliento, 625

primogénito es, aunque grosero,

de Thetis,--el primero

que a sus fértiles pechos maternales,

con virtud atractiva,

los dulces apoyó manantïales 630

de humor terrestre, que a su nutrimento

natural es dulcísimo alimento--,

y de cuatro adornada operaciones

de contrarias acciones,

ya atrae, ya segrega diligente 635

lo que no serle juzga conveniente,

ya lo superfluo expele, y de la copia

la substancia más útil hace propia;

y--esta ya investigada--,

forma inculcar más bella 640

(de sentido adornada,

y aun más que de sentido, de aprehensiva

fuerza imaginativa),

que justa puede ocasionar querella

--cuando afrenta no sea-- 645

de la que más lucida centellea

inanimada Estrella,

bien que soberbios brille resplandores,

--que hasta a los Astros puede superiores,

aun la menor criatura, aun la más baja, 650

ocasionar envidia, hacer ventaja--;

y de este corporal conocimiento

haciendo, bien que escaso, fundamento,

al supremo pasar maravilloso

compuesto triplicado, 655

de tres acordes líneas ordenado

y de las formas todas inferiores

compendio misterioso:

bisagra engarzadora

de la que más se eleva entronizada 660

Naturaleza pura

y de la que, criatura

menos noble, se ve más abatida:

no de las cinco solas adornada

sensibles facultades, 665

mas de las interiores

que tres rectrices son, ennoblecida,

--que para ser señora

de las demás, no en vano

la adornó Sabia Poderosa Mano--: 670

fin de Sus obras, círculo que cierra

la Esfera con la tierra,

última perfección de lo criado

y último de su Eterno Autor agrado,

en quien con satisfecha complacencia 675

Su inmensa descansó magnificencia:

fábrica portentosa

que, cuanto más altiva al Cielo toca,

sella el polvo la boca,

--de quien ser pudo imagen misteriosa 680

la que águila Evangélica, sagrada

visión en Patmos vio, que las Estrellas

midió y el suelo con iguales huellas,

o la estatua eminente

que del metal mostraba más preciado 685

la rica altiva frente,

y en el más desechado

material, flaco fundamento hacía,

con que a leve vaivén se deshacía--:

el Hombre, digo, en fin, mayor portento 690

que discurre el humano entendimiento;

compendio que absoluto

parece al ángel, a la planta, al bruto;

cuya altiva bajeza

toda participó Naturaleza. 695

¿Por qué? Quizá porque más venturosa

que todas, encumbrada

a merced de amorosa

Unión sería. ¡Oh, aunque repetida,

nunca bastantemente bien sabida 700

merced, pues ignorada

en lo poco apreciada

parece, o en lo mal correspondida!

Estos, pues, grados discurrir quería

unas veces; pero otras, disentía, 705

excesivo juzgando atrevimiento

el discurrirlo todo,

quien aun la más pequeña,

aun la más fácil parte no entendía

de los más manüales 710

efectos naturales;

quien de la fuente no alcanzó risueña

el ignorado modo

con que el curso dirige cristalino

deteniendo en ambages su camino, 715

--los horrorosos senos

de Plutón, las cavernas pavorosas

del abismo tremendo,

las campañas hermosas,

los Eliseos amenos, 720

tálamo ya de su triforme esposa,

clara pesquisidora registrando,

(útil curiosidad, aunque prolija,

que de su no cobrada bella hija

noticia cierta dio a la rubia Diosa, 725

cuando montes y selvas trastornando,

cuando prados y bosques inquiriendo,

su vida iba buscando

y del dolor su vida iba perdiendo)--;

quien de la breve flor aun no sabía 730

por qué ebúrnea figura

circunscribe su frágil hermosura:

mixtos, por qué, colores

--confundiendo la grana en los albores--

fragante le son gala: 735

ambares por qué exhala,

y el leve, si más bello

ropaje al viento explica,

que en una y otra fresca multiplica

hija, formando pompa escarolada 740

de dorados perfiles cairelada,

que --roto del capillo el blanco sello--

de dulce herida de la Cipria Diosa

los despojos ostenta jactanciosa,

si ya el que la colora, 745

candor al alba, púrpura al aurora

no le usurpó y, mezclado,

purpúreo es ampo, rosicler nevado:

tornasol que concita

los que del prado aplausos solicita, 750

preceptor quizá vano

--si no ejemplo profano--

de industria femenil que el más activo

veneno, hace dos veces ser nocivo

en el velo aparente 755

de la que finge tez resplandeciente.

Pues si a un objeto solo, --repetía

tímido el Pensamiento--,

huye el conocimiento

y cobarde el discurso se desvía; 760

si a especie segregada

--como de las demás independiente,

como sin relación considerada--

da las espaldas el entendimiento,

y asombrado el discurso se espeluza 765

del difícil certamen que rehúsa

acometer valiente,

porque teme cobarde

comprehenderlo o mal, o nunca, o tarde,

¿cómo en tan espantosa 770

máquina inmensa discurrir pudiera,

cuyo terrible incomportable peso

--si ya en su centro mismo no estribara--

de Atlante a las espaldas agobiara,

de Alcides a las fuerzas excediera; 775

y el que fue de la Esfera

bastante contrapeso,

pesada menos, menos ponderosa

su máquina juzgara, que la empresa

de investigar a la Naturaleza? 780

Otras --más esforzado--

demasiada acusaba cobardía

el lauro antes ceder, que en la lid dura

haber siquiera entrado,

y al ejemplar osado 785

del claro joven la atención volvía,

--auriga altivo del ardiente carro--,

y el, si infeliz, bizarro

alto impulso, el espíritu encendía:

donde el ánimo halla 790

--más que el temor ejemplos de escarmiento--

abiertas sendas al atrevimiento,

que una ya vez trilladas, no hay castigo

que intento baste a remover segundo,

(segunda ambición, digo). 795

Ni el panteón profundo

--cerúlea tumba a su infeliz ceniza--,

ni el vengativo rayo fulminante

mueve, por más que avisa,

al ánimo arrogante 800

que, el vivir despreciando, determina

su nombre eternizar en su ruina.

Tipo es, antes, modelo:

ejemplar pernicioso

que alas engendra a repetido vuelo, 805

del ánimo ambicioso

que --del mismo terror haciendo halago

que al valor lisonjea--,

las glorias deletrea

entre los caracteres del estrago. 810

O el castigo jamás se publicara,

porque nunca el delito se intentara:

político silencio antes rompiera

los autos del proceso,

--circunspecto estadista--; 815

o en fingida ignorancia simulara,

o con secreta pena castigara

el insolente exceso,

sin que a popular vista

el ejemplar nocivo propusiera: 820

que del mayor delito la malicia

peligra en la noticia,

contagio dilatado trascendiendo;

porque singular culpa sólo siendo,

dejara más remota a lo ignorado 825

su ejecución, que no a lo escarmentado.

Mas mientras entre escollos zozobraba

confusa la elección, sirtes tocando

de imposibles, en cuantos intentaba

rumbos seguir, --no hallando 830

materia en que cebarse

el calor ya, pues su templada llama

(llama al fin, aunque más templada sea,

que si su activa emplea

operación, consume, si no inflama) 835

sin poder excusarse

había lentamente

el manjar trasformado,

propia substancia de la ajena haciendo:

y el que hervor resultaba bullicioso 840

de la unión entre el húmedo y ardiente,

en el maravilloso

natural vaso, había ya cesado

(faltando el medio), y consiguientemente

los que de él ascendiendo 845

soporíferos, húmedos vapores

el trono racional embarazaban

(desde donde a los miembros derramaban

dulce entorpecimiento),

a los suaves ardores 850

del calor consumidos,

las cadenas del sueño desataban:

y la falta sintiendo de alimento

los miembros extenuados,

del descanso cansados, 855

ni del todo despiertos ni dormidos,

muestras de apetecer el movimiento

con tardos esperezos

ya daban, extendiendo

los nervios, poco a poco, entumecidos, 860

y los cansados huesos

(aun sin entero arbitrio de su dueño)

volviendo al otro lado--,

a cobrar empezaron los sentidos,

dulcemente impedidos 865

del natural beleño,

su operación, los ojos entreabriendo.

Y del cerebro, ya desocupado,

las fantasmas huyeron

y --como de vapor leve formadas-- 870

en fácil humo, en viento convertidas,

su forma resolvieron.

Así linterna mágica, pintadas

representa fingidas

en la blanca pared varias figuras, 875

de la sombra no menos ayudadas

que de la luz: que en trémulos reflejos

los competentes lejos

guardando de la docta perspectiva,

en sus ciertas mensuras 880

de varias experiencias aprobadas,

la sombra fugitiva,

que en el mismo esplendor se desvanece,

cuerpo finge formado,

de todas dimensiones adornado, 885

cuando aun ser superficie no merece.

En tanto el Padre de la Luz ardiente,

de acercarse al Oriente

ya el término prefijo conocía,

y al antípoda opuesto despedía 890

con transmontantes rayos:

que --de su luz en trémulos desmayos--

en el punto hace mismo su Occidente,

que nuestro Oriente ilustra luminoso.

Pero de Venus, antes, el hermoso 895

apacible lucero

rompió el albor primero,

y del viejo Tithón la bella esposa

--amazona de luces mil vestida,

contra la noche armada, 900

hermosa si atrevida,

valiente aunque llorosa--,

su frente mostró hermosa

de matutinas luces coronada,

aunque tierno preludio, ya animoso, 905

del Planeta fogoso,

que venía las tropas reclutando

de bisoñas vislumbres,

--las más robustas, veteranas lumbres

para la retaguardia reservando--, 910

contra la que, tirana usurpadora

del imperio del día,

negro laurel de sombras mil ceñía

y con nocturno cetro pavoroso

las sombras gobernaba, 915

de quien aun ella misma se espantaba.

Pero apenas la bella precursora

signifera del Sol, el luminoso

en el Oriente tremoló estandarte,

tocando al arma todos los suaves 920

si bélicos clarines de las aves,

(diestros, aunque sin arte,

trompetas sonorosos),

cuando, --como tirana al fin, cobarde,

de recelos medrosos 925

embarazada, bien que hacer alarde

intentó de sus fuerzas, oponiendo

de su funesta capa los reparos,

breves en ella de los tajos claros

heridas recibiendo, 930

(bien que mal satisfecho su denuedo,

pretexto mal formado fue del miedo,

su débil resistencia conociendo)--,

a la fuga ya casi cometiendo

más que a la fuerza, el medio de salvarse, 935

ronca tocó bocina

a recoger los negros escuadrones

para poder en orden retirarse,

cuando de más vecina

plenitud de reflejos fue asaltada, 940

que la punta rayó más encumbrada

de los del Mundo erguidos torreones.

Llegó, en efecto, el Sol cerrando el giro

que esculpió de oro sobre azul zafiro:

de mil multiplicados 945

mil veces puntos, flujos mil dorados

--líneas, digo, de luz clara--, salían

de su circunferencia luminosa,

pautando al Cielo la cerúlea plana;

y a la que antes funesta fue tirana 950

de su imperio, atropadas embestían:

que sin concierto huyendo presurosa

--en sus mismos horrores tropezando--

su sombra iba pisando,

y llegar al Ocaso pretendía 955

con el (sin orden ya) desbaratado

ejército de sombras, acosado

de la luz que el alcance le seguía.

Consiguió, al fin, la vista del Ocaso

el fugitivo paso, 960

y --en su mismo despeño recobrada

esforzando el aliento en la rüina--,

en la mitad del globo que ha dejado

el Sol desamparada,

segunda vez rebelde determina 965

mirarse coronada,

mientras nuestro Hemisferio la dorada

ilustraba del Sol madeja hermosa,

que con luz judiciosa

de orden distributivo, repartiendo 970

a las cosas visibles sus colores

iba, y restituyendo

entera a los sentidos exteriores

su operación, quedando a luz más cierta

el mundo iluminado y yo despierta. 97


El poema se define como poema del conocimiento, donde el léxico y la sintaxis están encuadrados en el Barroco. Se platea la experiencia del alma humana, el deseo de conocer científicamente el mundo. El yo del poeta solo aparecerá al final del poema (por eso es más filosófico que personal).

Da una visión intelectual del mundo. La idea del sueño aparece como imagen de la muerte, q a la vez es liberación del alma (sueño muerte liberación). Partes del poema:

  • Noche y sueño del cosmos: Empieza con la descripción de la llegada de la noche, y como los animales se duerme, llenándose la tierra de sombra. Esto produce el descanso

  • Sueño intelectual del hombre: es la parte central del poema, donde el dormir humano, la intuición neoplatónica, la noche que envuelve a la tierra y la deja en silencio están presentes. También dedica versos a la filosofía tomista y aristotélica. El verso 886 es el Despertar humano, donde desaparecen los fantasmas, las ideas, y el hombre, al fin, despierta.

  • Triunfo del día: la noche huye cobarde, el sueño termina, desaparecen las tinieblas, huyen los fantasmas y todo vuelve a ser día.

  • Es un poema difícil puesto que fue el único escrito por voluntad propia, según ella. Lo escribió echando mano del modelo de Góngora y de sus conocimiento.

    Hay críticos que en el sueño han visto culteranismo y conceptismo. Lo cierto es que en el poema se ve el interés por la ciencia. Pinta un universo como laberinto en el que el alma está perdida. Viene a decir que el entendimiento humano lucha por desvelar el misterio.

    Si Soledades de Góngora es un poema de la lengua, ya que es fuego, el Primer Sueño es el poema del entendimiento, ya que la idea principal es el conocimiento humano.

    Para Sor Juana lo principal era conocer, ya que era una intelectual.

    Además, es difícil el texto por los conceptos que introduce (metáforas, alusiones y conceptos filosóficos- teológicos, etc.)

    Si Don Alonso hizo una prosificación de Soledades, Alfonso Méndez Placarte, quien editó cuatro tomos de la obra de Sor Juana, prosifica Primer sueño.

    Los metro más comunes son los octosílabos, endecasílabos, hexasílabos, es decir, los metros tradicionales.

    Ensaya, además, formas originales como el decasílabo dactílico con principio esdrújulo, utilizado en dos romances. Su peculiaridad está en el trisílabo esdrújulo del comienzo del verso. Es peculiar porque nunca se había jugado con esdrújulos durante todo el poema. Así, consigue que el poema tenga dos ejes: axis rítmico normal (el acento final) y el eje rítmico en la primera sílaba del verso.

    En Laberinto endecasílabo nos muestra su conocimiento del ritmo y su talante y conocimiento de la lengua. En Glosa en décimas demuestra el dominio de la métrica, ya que compone cuatro décimas glosando las cuartetas de Góngora; cada verso de Góngora es el último verso en el cuarteto de Sor Juana. En De pintura, no vulgar, en ecos, de la Excelentísima Señora Condesa de Galve, Virreina de México lleva la métrica al extremo; la primera sílaba del verso es la última del anterior.

    POESÍA RELIGIOSA

    Hay que hablar de nocturnos, que son composiciones para ser cantadas en la catedral de México. Esto era una manera de llevar la religión al pueblo. Cada nocturno consta de varias partes. En cada una de ellas hay villancicos (composiciones basadas en las coplas y en los estribillos, aunque también encontramos villancicos tradicionales, que es la prueba de que conocida la forma: aa (estribillo): bccb (redondilla): ba (verso de enlace): ac (verso de vuelta)) o villancicos y ensaladas .

    También funcionan romances hexasílabos con formas repetidas o cualquier tipo de estrofa con la edición del estribillo. Hay una gran variedad que se aparta de lo tradicional

    Las ensaladas se basan en la recitación y el canto. Presentan el tema en introducción. Contra de tres o cuatro poesías en forma de villancicos tradicionales, o jácaras. Son composiciones que Sor Juana pone en boca de personajes que están en la sociedad virreinal (indígenas, vascos, portuguesas) imitando sus lenguas y la deformación que hacen del castellano. No obstante, no hay intención burlesca en estos poemas, sino que pretende señalar el mestizaje existente en la sociedad virreinal. Se ha dicho, por eso, que Sor Juana fue el antecedente de la poesía que reproduce el lenguaje castellano del negro, tratando así de seguir el folclore africano.


    Hoy dici que en las Melcede

    estos Parre Mercenaria

    hace una fiesa a su Palre,

    ¿qué fiesa? como su cala.

    Eya dici que redimi:

    cosa palece encantala,

    por que yo la Oblaje vivo

    y las Parre no me saca. 20

    La otra noche con mi conga

    turo sin durmí pensaba,

    que no quiele gente plieta,

    como eya so gente branca.

    Sola saca la Pañola;

    ¡pues, Dioso, mila la trampa,

    que aunque neglo, gente somo,

    aunque nos dici cabaya!

    Mas ¿qué digo, Dioso mío?

    ¡Los demoño, que me engaña, 30

    pala que esé mulmulando

    a esa Redentola Santa!

    El Santo me lo perrone,

    que só una malo hablala,

    que aunque padesca la cuepo,

    en ese libla las alma


    También introduce el latín y la lengua nagual, llegando a componer poemas completos tanto en latín como en nagual

    TEATRO

    Es todo en verso. Las obras de teatro estarán escritas, sino por estricto encargo, con el fin de tributar a los virreyes o conmemorar alguna fiesta señalada (bien familiar, bien litúrgica)

    • Teatro religioso: los autos sacramentales. Escritos para ser representados. El tema fundamental es la eucaristía. Trata de transmitir su teoría cerca de ella y de temas bíblicos, mitológicos, etc.

      • El mártir del sacramento: impreso en Sevilla, en 1692. Estaba acompañado por una loa protagonizada por personajes simbólicos donde están presentes los indios y su deficiente cristianización. Recuerda al hecho histórico de Hermenegildo, quien se niega a recibir la eucaristía de manos de su sacerdote y por ello se busca su propia muerte.

      • El cetro de José: impresa en Sevilla, en 1692. Cuenta el hecho bíblico de José, vendido por sus hermanos. Da entrada a coros, música. En la loa del principio, donde habla de la idolatría entre indígenas, una de las ideas que lanza es que a Dios hay que ofrecerle sacrificios, pero no los indígenas, sino la propia eucaristía.

      • El divino narciso: impresa en México en 1690 y representada en Madrid, en 1869. Es el auto más chocante. Tiene una clara intención didáctica: mover a los indígenas y enseñarles la religión cristiana. La loa del principio tiene también personajes simbólicos, que representan Occidente y América, dos civilizaciones enfrentadas. A través de esta loa acepta las ideas del descubrimiento y la conquista; incluso para Sor Juana España fue elegida por Dios para la evangelización de Nuevo Mundo.

    Por esto Sor Juana se acerca a Fray Bartolomé de las Casas: evangelización mediante el amor, y no por la fuerza.

    En el auto se juega con ocho personajes, grupos de ninfas, pastores, etc. La obra se divide en dieciséis escenas en cinco cuadros utilizando métrica variada (octosílabos, heptasílabos, redondillas, romances, silvas, etc.)

    El auto se refiere al hecho mitológico de Narciso dando un salto a la religión: Narciso a lo divino. El personaje principal es Dios, que, bajo la apariencia de pastor, busca la oveja perdida por toda la tierra. Llega a identificar a Narciso con Cristo basándose en:

    Narciso está enamorado de sí mismo en la mitología. Cristo se enamora del hombre, que fue creado por dios a semejanza de Cristo, por lo que se enamora de sí mismo.

    Narciso muere de amor a su imagen. Cristo muere por amor al hombre, es decir, por amor a sí mismo.

    Narciso deja un símbolo. Cristo también deja el símbolo del amor en la eucaristía.

    El auto se cierra con la adoración a la eucaristía y con dos cantos litúrgicos católicos: Pange lingua y Tantum ergo

    ESCENA XI

    (Hace extremos, como que quiere hablar, y no puede;

    y salen, como asustados, la SOBERBIA y el AMOR PROPIO.)


    AMOR PROPIO

    ¿Qué confusiones

    Eco triste lamenta?

    Que aunque no es nuevo en ella ver que sienta,

    parece nueva pena

    la que de sus sentidos la enajena.

    SOBERBIA

    Estatua de sí misma, enmudecida,

    ni aun respirar la deja dolorida

    la fuerza del ahogo que la oprime,

    aunque con mudas señas llora y gime.

    AMOR PROPIO

    A consolar lleguemos su lamento,

    aunque le sirva de mayor tormento.

    SOBERBIA

    Lleguemos a saber lo que la enoja,

    aunque le sirva de mayor congoja.

    AMOR PROPIO

    Pues el tener su Propio Amor consigo,

    claro está que será mayor castigo.

    SOBERBIA

    Pues tener su Soberbia, ¿quién ignora

    que le será mayor tormento ahora?

    AMOR PROPIO

    Mira, que juzgo que precipitada

    quiere arrojarse, del furor llevada;

    ¡tengámosla!

    SOBERBIA

    Tenerla solicito,

    aunque yo soy quien más la precipito.

    (Lléganse a ella y tiénenla; y ella hace como que quiere

    arrojarse.)

    SOBERBIA

    ¡Tente, Eco hermosa! ¿Dónde vas? Espera;

    cuéntanos por qué estás de esa manera,

    que despeñarte intentas.

    ¿Con ver a tu Soberbia no te alientas?

    ¿Cómo querré yo verte despeñada,

    si siempre pretendí verte exaltada?

    AMOR PROPIO

    ¿Que con ver tu Amor Propio no te animes?

    ¿Cómo podré sufrir que te lastimes,

    si por haberte amado

    tanto, nos redujimos a este estado?

    (Todo esto, teniéndola; y desde aquí, va respondiendo.)

    SOBERBIA

    Tente, pues que yo te tengo.

    ECO

    Tengo.

    AMOR PROPIO

    Refiere tu ansiosa pena.

    ECO

    Pena.

    SOBERBIA

    Di la causa de tu rabia.

    ECO

    Rabia.

    (Dentro, repite la MÚSICA, con tono triste, los ecos.)

    AMOR PROPIO

    Pues eres tan sabia,

    ¿dínos qué accidentes

    tienes, o qué sientes?

    ECO

    Tengo Pena, Rabia...

    AMOR PROPIO

    ¿Pues qué has echado de ver?

    ECO

    De ver.

    SOBERBIA

    ¿De qué estás así, o por qué?

    ECO

    Que.

    AMOR PROPIO

    ¿Hay novedad en Narciso?

    ECO

    Narciso.

    SOBERBIA

    Dínos, ¿qué te hizo

    para ese accidente,

    o si es solamente...?

    ECO

    De ver Que Narciso...

    SOBERBIA

    No desesperes aún...

    ECO

    Aún.

    AMOR PROPIO

    que aún puede dejar de ser...

    ECO

    Ser.

    SOBERBIA

    que ese barro quebradizo...

    ECO

    Quebradizo.

    AMOR PROPIO

    no logre su hechizo,

    ni a su Amante obligue.

    Mas ¿Él a quién sigue?

    ECO

    A un Ser Quebradizo.

    AMOR PROPIO

    ¿Es posible que la quiere?

    ECO

    Quiere.

    SOBERBIA

    ¿Ese agravio me hace a mí?

    ECO

    A mí.

    AMOR PROPIO

    ¿Así por ella me agravia?

    ECO

    Me agravia.

    SOBERBIA

    Pues brote la rabia

    de mi furia insana;

    pues a una villana...

    ECO

    Quiere, A mí Me agravia.

    SOBERBIA

    Juntemos estas voces, que cortadas

    pronuncia su dolor despedazadas,

    que de ellas podrá ser nos enteremos

    por entero, del mal que no sabemos.

    AMOR PROPIO

    Mejor es oírla a ella,

    que las repite al son de su querella.

    (Dice ECO, con intercadencias furiosas:)

    ECO

    Tengo Pena, Rabia,

    De ver Que Narciso

    A un Ser Quebradizo

    Quiere, A mí Me agravia.

    (Repite la MÚSICA toda la copla.)

    AMOR PROPIO

    En el estéril hueco de este tronco,

    la ocultemos, porque el gemido ronco

    de sus llorosas quejas

    no llegue de Narciso a las orejas;

    y allí tristes los dos la acompañemos,

    pues apartarnos de ella no podemos.


    • Teatro profano: las comedias. Tiene dos obras, ambas escritas para homenajear a virreyes y formar parte del programa de fiestas a la llegada de éstos. Están en la línea teatral barroca de la península:

      • Los empeños de una casa: homenaje a los Marqueses de la Laguna. En ella se habla de la influencia de Calderón. Fue representada en 1683.

    Tiene acción en Toledo. Aunque no es su misión, tiene presente la catequización, por ello en la obra se habla de la sinceridad: Leonor y Carlos son los únicos que se pueden casar, porque son sinceros.

    También hay rasgos autobiográficos. En algunos momentos lanza ideas acerca de su vida, mostrando una visión crítica hacia los hombres, cosa que enlaza con su poema


    Hombres necios que acusáis

    a la mujer, sin razón,

    sin ver que sois la ocasión

    de lo mismo que culpáis;

    si con ansia sin igual

    solicitáis su desdén,

    por qué queréis que obren bien

    si las incitáis al mal?

    Combatís su resistencia

    y luego, con gravedad,

    decís que fue liviandad

    lo que hizo la diligencia.

    Parecer quiere el denuedo

    de vuestro parecer loco,

    al niño que pone el coco

    y luego le tiene miedo.

    Queréis, con presunción necia,

    hallar a la que buscáis

    para prentendida, Thais,

    y en la posesión, Lucrecia.

    ¿Qué humor puede ser más raro

    que el que, falto de consejo,

    él mismo empaña el espejo

    y siente que no esté claro?

    Con el favor y el desdén

    tenéis condición igual,

    quejándoos, si os tratan mal,

    burlándoos, si os quieren bien.

    Opinión, ninguna gana,

    pues la que más se recata,

    si no os admite, es ingrata,

    y si os admite, es liviana.

    Siempre tan necios andáis

    que, con desigual nivel,

    a una culpáis por cruel

    y a otra por fácil culpáis.

    ¿Pues como ha de estar templada

    la que vuestro amor pretende?,

    ¿si la que es ingrata ofende,

    y la que es fácil enfada?

    Mas, entre el enfado y la pena

    que vuestro gusto refiere,

    bien haya la que no os quiere

    y quejaos en hora buena.

    Dan vuestras amantes penas

    a sus libertades alas,

    y después de hacerlas malas

    las queréis hallar muy buenas.

    ¿Cuál mayor culpa ha tenido

    en una pasión errada:

    la que cae de rogada,

    o el que ruega de caído?

    ¿O cuál es de más culpar,

    aunque cualquiera mal haga;

    la que peca por la paga

    o el que paga por pecar?

    ¿Pues, para qué os espantáis

    de la culpa que tenéis?

    Queredlas cual las hacéis

    o hacedlas cual las buscáis.

    Dejad de solicitar,

    y después, con más razón,

    acusaréis la afición

    de la que os fuere a rogar.

    Bien con muchas armas fundo

    que lidia vuestra arrogancia,

    pues en promesa e instancia

    juntáis diablo, carne y mundo.


    Aparece, además, la figura del gracioso, típica del Barroco, que será un mexicano; así, cuando se habla de la identidad americana en Sor Juana, se ve la formación hispana e introducción de rasgos propios de Hispanoamérica.

      • Amor es más laberinto: homenaje a los Condes de Galve. Fue representada en 1689. Fue escrita en colaboración, tan solo la primera y la tercera jornada son suyas. La crítica, basándose en que es un encargo, habla de su menor calidad; incluso la propia Sor Juana dice “contra el ingenio fue hecha por encargo”.

    Aparece en la obra la mitología. El tema principal es el concepto del héroe, que no es necesario sea ilustre. El héroe debe buscar el heroísmo en el esfuerzo, no en el triunfo. Además, debe estar proyectado hacia el bien.

    El título recoge el tema del El laberinto de Creta, obra de Tirso de Molina, y lo traslada al mundo de capa y espada.

    PROSA

    Se puede decir que no escribe prosa por gusto. Es cierto que escribe un diario por recomendación de sus confesores, donde sigue una misma línea, aunque no como divertimento; por ello hay diferencias entre su pasión por el teatro y la poesía y su deber de escribir obras en prosa.

    La carta Atenagórica es un folleto que aparece en Puebla en 1690. se puede definir como una crítica por parte de Sor Juana a un sermón que el jesuita padre Vieira pronunció en Lisboa el jueves santo de 1650, Sermón del mandato, donde Vieira se centra en la idea de cuál es la mayor fineza, muestra de amor, de Cristo. Para explicar la visión, el jesuita contradice las posturas de tres santos de la Iglesia (San Agustín, Santo Tomás de Aquino y San Juan Crisóstomo) dando su teoría.

    Sor Juana rebate las ideas de Vieira y demuestra a través de silogismos teológicos que cada uno de los santos tiene razón.

    Puntos que rebate Sor Juana:

    • San Agustín: la mayor muestra de amor de Cristo es morir por los hombres

      • Vieira: la mayor muestra de Cristo es ausentarse de los hombres

      • Sor Juana: Cristo no se ausenta de los hombres puesto que queda en la eucaristía

    • Santo Tomás de Aquino: la mayor muestra de amor de Cristo es quedarse con nosotros en la eucaristía al ausentarse de nosotros físicamente

      • Vieira: la mayor muestra fue encubrirse en el sacramento que quedarse para que lo adoraramos

      • Sor Juana: el argumento de Vieira es sofístico: generus versus especie

    • San Juan Crisóstomo: la mayor muestra de amor de Cristo fue lavar los pies a sus discípulos, incluido Judas

      • Vieira: eso no es muestra de amor ya que Cristo ama por amar. Para esto piensa que el amor de verdad no busca causa ni efecto

      • Sor Juana: define la palabra fineza, que no es tener amor, sino demostrarlo. Lavar los pies a Judas y a los demás es expresión de amor

    A partir de aquí, Sor Juana rebate cosas al Padre Vieira que no tienen que ver con los santos:

    • Vieira: la mayor muestra de amor de Cristo fue amar sin correspondencia

    • Sor Juana: echa mano de las Sagradas Escrituras y acumula citas a través de las cuales demuestra que Vieira está equivocado, “...quiere Dios, solicita y manda al hombre que le ame...”. Refuta, con esto, las ideas del Padre Vieira

    Todo esto lo hace con un lenguaje claro y directo, aunque es una prosa muy densa por su contenido filosófico y teológico.

    Este folleto, escrito de forma personal, fue propagado por el Obispo de Puebla, escondido tras la firma de “Sor Filotea”; cuando el obispo leyó la carta de Sor Juana pensó que debería ser dada a conocer. Así, en la Carta Atenagórica, el obispo admira a Sor Juana desde el punto de vista teológico, filosófico y literario. La firma de Sor Filotea y no del nombre real se debe a que, si la carta era de una mujer, la firma de un hombre no iba a encajar en el folleto.

    Pero cuando aparece el folleto en Puebla provoca un gran escándalo por:

    • Estar escrito por una mujer, además religiosa, que se atreve a utilizar conceptos teológicos para explicar esa materia filosófica- teológica y refutar toda una serie de ideas que el Padre Vieira había lanzado

    • El Padre Vieira era jesuita, y en ese momento los jesuitas tenían mucho poder.

    La complicidad que había entre el Obispo de Puebla y Sor Juana se torna para convertirse en una falta de apoyo por parte del Obispo ante el escándalo social. A partir de ese momento, el Obispo le reprochará el que su obra no se haya ocupado de “asuntos divinos” y haya dedicado su vida a escribir poesía profana. Además, argumenta su rechazo diciendo que una mujer no debe ocuparse de asuntos filosóficos y que ella, en su calidad de religiosa, debe dejar los lujos de la corte virreinal e intelectuales y dedicarse por enero a la oración y al servicio.

    La carta atenagórica no fue escrita para ver la luz, como dice Sor Juana, “Finalmente, aunque este papel sea tan privado que sólo lo escribo porque V.md. lo manda y para que V.md. lo vea”.

    Sor Juana hace caso al Obispo y regala su biblioteca, deja de escribir y se dedica a orar y al servicio. De hecho, morirá en 1695, por la peste (contagiada por cuidar a enfermos), con una crisis religiosa y personal.

    Pero ante el problema con el Obispo, Sor Juana escribirá Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, donde presenta una autobiografía; parte desde su infancia explicando porqué se ha dedicado a la poesía y las letras. Hace una defensa de las letras profanas, que, al fin y al cabo, es una defensa de sí misma.

    En esta carta, cita toda su obra y va haciéndose una crítica a su propia obra. Además, esta carta es una reflexión sobre la vida intelectual y, como intelectual, se muestra a sí misma.

    Hasta que entra en su vida, hace una introducción en la que justifica el haber escrito esta última obra.

    En ella Sor Juana habla de su autodidactismo, aprende de los libros. Además, reivindica su posición de mujer y escritora argumentando que no es la primera mujer que escribe, y hace un repaso bíblico (Deborah, Judith), latino y griego de mujeres escritoras.

    Sigue diciendo que, si el problema era que en La carta atenagórica rebatía ideas al Padre Vieira, él era más culpable aún ya que intentaba rebatir ideas a tres santos.

    Se puede entender esta obra como una poética barroca al estilo de Clarinda o Balbuena. Además, hay frases que coinciden con Balbuena (esto se ha intentado explicar diciendo que, bien conocía la obra de Balbuena, bien utilizaron las mismas fuentes).

    Esta obra, además, supone el fin de la vida intelectual de la autora, quien muere dudando, pero con remordimientos por su error.

    Época prehispánica

    (x-1492)

    Periodo Virreinal

    (S. XVI-XVIII)

    Emancipación política

    (1783-1826)

    Consolidación de las naciones

    Inestabilidad

    (1826-1870)

    Expansión y positivismo

    (1870-1910)

    Crisis liberal y nueva revolución

    (1910-1960)