Literatura española del siglo XX

Modernismo. Generación del 98 del 14 y del 27. Vanguardias literarias. Poesía, narrativa y teatro anterior y posterior a 1936

  • Enviado por: El remitente no desea revelar su nombre
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 77 páginas

publicidad
cursos destacados
Cómo montar un Ordenador
Cómo montar un Ordenador
En este curso te guiamos de una forma muy práctica y gráfica, para que puedas realizar el montaje de tu...
Ver más información

Graba audio con Apple Logic Pro 9
Graba audio con Apple Logic Pro 9
En este curso aprenderemos a realizar grabaciones de audio de calidad utilizando Apple Logic Pro 9. Exploraremos todo...
Ver más información


Tema 1

PROSA ANTERIOR A 1936

1. MODERNISMO Y 98: CUESTIONES PREVIAS

  • MODERNISMO ESTETICISTA

    • TEORÍA NARRATIVA E IDEOLOGÍA

    • RETÓRICA

    • AUTORES Y OBRAS: VALLE INCLÁN.

  • MODERNISMO INTIMISTA

    • TEORÍA NARRATIVA E IDEOLOGÍA

    • RETÓRICA

    • AUTORES Y OBRAS: ÁNGEL GANIVET, UNAMUNO, PÍO BAROJA, “AZORÍN”, RAMIRO DE MAEZTU.

    2. NOVECENTISMO: GENERACIÓN DEL 14

    2.1 TEORÍA NARRATIVA E IDEOLOGÍA

    2.2 RETÓRICA

    2.3 AUTORES Y OBRAS

    • AUTORES PRÓXIMOS AL 98: GABRIEL MIRÓ, RAMÓN PÉREZ DE AYALA.

    • AUTORES DEL VANGUARDISMO: RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA, BENJAMÍN JARNÉS.

    3. VANGUARDIAS Y NOVELA SOCIAL: GENERACIÓN DEL 27

    3.1 PROSA DE VANGUARDIA: GRUPO “NOVA NOVORUM”.

    3.2 NOVELA SOCIAL: AUTORES Y OBRAS

    4. OTRAS TENDENCIAS NARRATIVAS EN PROSA ANTERIOR AL 36

    MODERNISMO Y 98

    La transición del s. XIX al XX que ocupa de 1898 a 1910 (más ó menos) estuvo marcada por la aparición del Modernismo.

    La crítica ha distinguido en este periodo 2 grupos que, dependiendo de factores ideológicos, han sido representados como opuestos. Las causas de la oposición obedecen al fin del sistema colonial, pues el Modernismo es un movimiento que se origina en América e influye en los autores españoles cambiando así el sentido de Metrópoli Cultural.

    Como argumento contrario podemos esgrimir la evolución de la obra de Rubén Darío (gran introductor del Modernismo en España). Su obra se obedece a una evolución que pasa en un primer momento de la influencia dominante del Parnasianismo en los libros Azul y Prosas Profanas, para pasar a una influencia dominante del Simbolismo en Cantos de Vida y Esperanza (1905).

    Esta evolución es observable en el periodo Modernista que arranca desde los planteamientos parnasianos para evolucionar hacia una concepción simbolista.

    Distinguimos 2 momentos: Modernismo Esteticista e Intimista.

    PARNASIANISMO Y SIMBOLISMO

    Son movimientos poéticos de mediados del s. XIX en literatura francesa. El Parnasianismo surge en torno a 1860 y define la finalidad del arte en su valor estético (“El arte por el arte”). El objeto de la literatura es “lo inequívocamente bello”, lo que marca al movimiento con un carácter tradicionalista, culturalista y estetizante. El sentido del arte es el goce, y por ello lo sensorial resulta predominante. Introducido por Theophile Gauthier.

    El Simbolismo surge como evolución del Parnasianismo, debido a la “Teoría de la Correspondencia de las ideas” desarrollada por Arthur Rimbaud. Defiende que los sonidos del lenguaje, sometidos a ritmo, poseen un carácter evocador de intuiciones, que sumado al mensaje lingüístico permiten un conocimiento ó acceso al mundo trascendente de lo racional.

  • MODERNISMO Y 98: CUESTIONES PREVIAS

  • MODERNISMO ESTETICISTA

  • - TEORIA NARRATIVA E IDEOLOGIA: hay un predominio de influencia Parnasiana que hace concebir la narración como placer estético, tradicionalismo que se corresponde con una ideología restauracionista (RESTAURACIONISMO: los autores frente al modelo burgués reinante mantienen un proyecto de restauración de la moral aristocrática).

    Automarginación: aislamiento aristocrático (Bohemia y Dandismo): los autores se consideran seres especiales, señalados por encima del común y ajenos a una realidad mezquina que les ha tocado vivir.

    Individualismo egocentrista: autobiografismo.

    Abulia: es el hastío, ausencia de voluntad, rechazo de lo inmediato, forma de lograr felicidad.

    Literatura como comunicación y predominio de lo sensorial.

    - RETORICA:

    *Planteamiento lírico- descriptivo de la novela (interesa más el ambiente)

    *Ruptura de la fábula y estructura abierta

    *Protagonista individual que conserva el carácter de héroe y autobiografismo (las novelas esconden historias de los personajes). El nombre del héroe esconde el del autor.

    *Retoricismo: Barroquismo formal: acumulación de recursos retóricos asociados a las formas, horror al vacío, predominio de lo descriptivo, tendencia a la amplificación, uso de la sinestesia, preferencia por cultismos y arcaísmos.

    *Tópicos temáticos: el Escapismo (huir de la realidad como tema, la huida se produce en 3 direcciones: clasicista (huida al universo greco- latino), historicista (huida al pasado histórico) y exotista (huida hacia culturas remotas, preferentemente China)), el Culturalismo (las artes plásticas, la arquitectura y la música se convierten en temas. Los autores pretenden traducir al lenguaje literario la emoción estética de estas obras), el Decadentismo (elogio del pasado aristocrático en decadencia connotado siempre por la ideología restauracionista y el distanciamiento aristocrático), el Cosmopolitismo (búsqueda de ambientes y escenarios en las grandes ciudades culturales. Los autores pertenecen a todos ó a ningún sitio)

    - AUTORES Y OBRAS: el único autor es Valle-Inclán (1866-1936); hombre polémico y aislado (Bohemio) con una estética rompedora (perdió un brazo a causa de una pelea).

    Su obra se divide en 3 etapas:

    - MODERNISTA: protagonizada por el Marqués de Bradomín (su heterónimo). Corresponde al ciclo llamado Sonatas, cuatro libros publicados entre 1902 y 1905. Cada uno corresponde a una etapa vital asociada a un ambiente y una estación: Sonata de Otoño(1902, Navarra), Sonata de Estío(1903, El Caribe), Sonata de Primavera(1904, Florencia) y Sonata de Invierno(1905, Galicia). (Otoño y Estío: decadencia y máxima exaltación; Primavera: adolescencia; Invierno: decadencia final y muerte).

    Barroquismo formal y contraste como forma lingüística basada en la mezcla de registros cultos y regionales (exuberancia léxica)

    - PERIODO INTERMEDIO: en prosa es representado por la obra Las Guerras Carlistas (trilogía formada por los libros: Las cruzadas de la causa, El resplandor de la hoguera y Gerifaltes de antaño.)

    Rasgos: evolución temática hacia el historicismo, aparición del tema de España como preocupación, se conservan ideologías modernistas (restauracionismo, pesimismo, sentido romántico de loa causa perdida), crea su propio universo de personajes que comparten presencia en su teatro, la deformación grotesca se utiliza como forma de reflejar la barbarie.

    - ESPERPENTICO: utiliza mecanismos retóricos semejantes al modernismo esteticista, pero de una estética luminosa pasa a una de lo negro. Se presenta como un nuevo género y él lo veía más como una postura poética. Es una superación de comedia y drama, una nueva relación moral entre personaje y autor, una deformación de los clásicos que permite el conocimiento de la realidad trascendente.

    La mejor obra es Tirano Banderas(1926), primera novela de dictador (subgénero narrativo), la segunda aportación es la creación de una coiné (lengua artificial que aglutina variedades lingüísticas) literaria del español en América. Con esta obra aparece el recurso simbólico cabalístico de la división en partes y capítulos. Temática: se somete a crítica la figura del dictador, en una isla imaginaria, un sistema político se convierte en tema.

    El Ruedo Ibérico: proyecto inacabado que pretendía abordar el periodo histórico anterior a la Segunda República. Formado por La corte de los milagros, Viva mi dueño y Baza de espadas.

  • MODERNISMO INTIMISTA

  • - TEORIA NARRATIVA E IDEOLOGIA: los autores del 98 parten de la concepción literaria simbolista. Entienden que la literatura es conocimiento.

    Unamuno declara que escribir novelas es para abrir los ojos al lector.

    El objeto de la literatura es el conocimiento y por ello lo formal queda supeditado a lo conceptual.

    El simbolismo en España se convierte en una teoría poética y una aplicación retórica sometida a las corrientes ideológicas que vive la sociedad española en un periodo muy convulso(marasmo cultural).

    No suelen hablar del desastre del 98.

    Idea regeneracionista: la Generación del 98 es heredera de la visión del atraso cultural de España que comenzó en el s. XVI como reacción a la Contrarreforma. Su mejor representación es “El Grupo de los Tres” formado por Pío Baroja, “Azorín” y Ramiro de Maeztu

    Escriben en 1902 un manifiesto en el que señalan un programa de regeneración cultural.

    Filosofía crausista: adaptación de los modelos empiristas para hacerlos compatibles con los dogmas católicos. El mayor responsable es Krausse (en España es Sanz del Río). Hace compatible ciencia y religión.

    Intrahistoria: concepto unamuniano. Galimatías léxico. “Es la historia por de dentro”, define así la sustancia de la historia. Según él lo que llamamos historia es lo externo y perceptible de lo intrahistórico que son las corrientes ideológicas, modos de ser y carácter de un pueblo. Esencia de la historia. El paisaje está ligado. Se ve bien en la vida rural. Ligado al problema de España y su esencia cultural.

    Influencias filosóficas: el Marxismo y el Anarquismo son influencias no políticas, sino filosóficas, de actitud vital. Muy importante es la influencia de Nietzsche y el Vitalismo (superación por rechazo de los condicionamientos culturales). Schoppenhaver es nihilista, esto es, una corriente filosófica que evalúa la vida como sin sentido, un pesimismo vital y una postura estoica que deriva en la Abulia: Ataraxia (posición en que se anula la voluntad). Los Noventaiochistas entienden que España es una nación abúlica y proponen el modelo nietzschiano.

    Kierkegaard adopta el concepto religioso como superación del nihilismo.

    Otras corrientes:

    • Anticlericalismo: reacción contra las instituciones religiosas. Los Noventaiochistas creen que el atraso de España se debe a la religión católica.

    • Educación: está en manos religiosas y por ello condiciona a los individuos en su formación.

    • Institución libre de enseñanza: creada por Jiner de los Ríos. Pretende una enseñanza laica de inspiración socrática.

    - RETORICA:

    • Novelas de estructura abierta, con ruptura de la fábula y narración episódica

    • Autobiografismo y heterónimo (José Martínez Ruiz = Antonio Azorío)

    • Renovación de técnicas narrativas cuyo objetivo es eliminar el retoricismo potenciando el carácter puramente narrativo. Depuración de recursos formales

    • Concepción de la novela como género expositivo- argumentativo: valor docente o educativo de la narración

    • Temas de la novela:

    * “España como problema”:

    + análisis del problema

    + temas intrahistóricos: paisajismo, Castilla, costumbrismo, ambientes rurales,...

    + lenguaje vinculado al costumbrismo

    + religión: anticlericalismo, educación religiosa

    + proyecto regeneracionista: actitud vital, acción y rechazo del sistema moral (búsqueda de una nueva forma de comportamiento)

    + discusión filosófica (El árbol de la ciencia de Pío Baroja)

    * “La sociedad”

    + la vida social analizada desde posturas empiristas

    * “Problemas existenciales”

    + la muerte y su superación

    - AUTORES Y OBRAS:

    • Ángel Ganivet (1865-1898): su obra vincula la narrativa dialéctica ó prosa didáctica de los autores inmediatamente anteriores al 98 (el mejor representado era Silverio Lanza (Regeneracionista)) y la renovación narrativa que supone el 98. Parte de posturas simbolistas para incorporar los tópicos temáticos que se generalizan durante el 98, estos se encuentran ya en su ensayo Idearium español en el cual aborda el problema de España como tema de reflexión. Desde el análisis intrahistórico aporta las siguientes ideas:

    - aislamiento cultural producto del aislamiento peninsular

    - sistema moral basado en el estoicismo senequista

    - descentralización del esfuerzo por una política colonial expansiva

    Propone una regeneración basada en:

    - concentración en el problema nacional

    - europeización de España

    Su obra literaria avanza el uso de heterónimos y autobiografismo como tema, rechazo de lo descriptivo concentrándose en el diálogo como fórmula narrativa. Sin embargo sus obras tienen un carácter satírico como fórmula de crítica y exposición doctrinal, lo que le aleja del sentimiento noventaiochista.

    Escribió 2 obras: La conquista del reino de Maya y Los trabajos. El protagonista es su heterónimo Pío Cid. En la primera utiliza el argumento de la colonización del buen salvaje con resultado contrario al esperado, y en la segunda pretende regenerar España repasando las clases sociales y poniendo de manifiesto los tópicos del atraso cultural.

    - Miguel de Unamuno (1864-1936): se convirtió en el líder ideológico del período, opuesto a la dictadura de Primo de Rivera por la que fue desterrado a Fuerteventura de donde se escapó y volvió a España, se le restituye el doctorado en Salamanca.

    Rasgos de su ideología:

    - superación de la muerte como motivación vital

    - dialéctica de la afirmación de contrarios

    - vitalismo como teoría del conocimiento: sólo se comprende ó comparte lo que se siente ó se cree

    - crisis espiritual que divide su obra en 2 períodos: regeneracionismo material (europeizar España) y regeneracionismo espiritual (“españolizar Europa”: pretende aplicar la base católica a la Regeneración nacional)

    - liberalismo moral y político frente a Democracia y Totalitarismo.

    Teoría narrativa: posición simbolista y concepción de la novela como fórmula para el conocimiento intuitivo.

    Retórica: destaca su concepto “Nivola” debido a la reducción de recursos narrativos de corte expresionista. Características de la “Nivola”:

    - supresión de lo descriptivo y selección como material de ensayo

    - promoción del diálogo y monólogo como fórmulas narrativas

    - narración episódica elíptica (elipsis frecuentes y amplias) en la que la estructura es abierta y la fábula desaparece

    - simbolismo acentuado por los paralelismos culturalistas

    - uso frecuente del léxico regional (palabras terruñeras) como forma de reflejar la esencia cultural de España.

    - búsqueda de lo sentimental como vía de reflexión (figuras retóricas patéticas)

    - acumulación de material no narrativo que permite una orientación interpretativa del texto

    - estructura de novela en la novela

    - discusión del concepto de realidad frente a ficción

    Temas: el problema de la existencia (maternidad, inmortalidad, creación artística), la conciencia extinguida (alude a los problemas relativos a la conciencia del individuo y asociados a la contradicción), la realidad como ficción y el vitalismo (la vida como impulso opuesto y que triunfa sobre otros condicionantes culturales).

    Obras:

    - Ensayo: como todos los autores del 98, lo concibe como un género literario, lo que supone eliminar un tratamiento excesivamente técnico de los temas y favorecer los recursos literarios y el sentimiento como fórmula de argumentación, todo ello en busca de un receptor amplio, no exclusivamente profesional. Entornan 4 temas: filosófico (desarrollo asistemático. Del sentimiento trágico de la vida), religioso (Mi religión), paisajista (libro de viajes. Por tierras de España y Portugal) y crítica filosófica (Lengua y Patria y Vida de Don Quijote y Sancho).

    - Prosa narrativa: Paz en la Guerra (1898) es la única novela que corresponde al período de Regeneracionismo material, de tema autobiográfico, intentó una narración en 2 planos: histórico (sitio de Bilbao por los carlistas) e intrahistórico (protagonizado por Zabalbide, su heterónimo). Amor y pedagogía (1902) presenta el tema de la oposición entre vida y educación, la obra gira en torno al proyecto de engendrar y educar al “superhombre” (se enamora y luego se suicida). Niebla (1914) es su obra maestra por el tratamiento de la realidad y la ficción como tema, se adelanta a las corrientes europeas, su protagonista es Andrés Hurtado, quien toma conciencia de su existencia ficticia y visita Salamanca para hablar con su creador. El título tiene que ver con la relación entre realidad y ficción. Abel Sánchez intenta representar la envidia y el cainismo como males de la cultura hispánica, el protagonista es Joaquín Monegro quien, pese a sus métodos, observa que los reconocimientos van para Abel Sánchez. La Tía Tula trata el tema del mundo femenino y la maternidad.

    - Novelas cortas: Tres novelas ejemplares y un prólogo (formada por San Manuel Bueno, mártir, La novela de Don Sandalio y Pobre hombre rico. Son obras de medios seres, es decir, los protagonistas están en actitud agónica por completar su condición).

    - Pío Baroja (1872-1956): forma junto con Maeztu y Azorín el “Grupo de los Tres” y representan el Regeneracionismo material más característico del 98 (Documento de los Tres(1902)).

    Teoría narrativa: es el más vinculado a la visión naturalista; concibe la novela como reflejo de la vida por lo que rechaza artificios que alejen la obra del realismo.

    Entiende que existen 2 tipos de escritores y de obras: ovíparos (obras de estructura cerrada y argumento pensado y trabado antes de la escritura) y vivíparos (obras de estructura abierta en las que creación literaria y argumento se desarrollan espontáneamente, como la vida. Se incluye él mismo).

    Ideología: ha pasado como el “anticasitodo”: misógino, antisemita,... Conciencia crítica.

    Retórica: autor más vinculado al modelo narrativo naturalista; su renovación se orienta hacia una simplificación del retoricismo que permita aligerar las formas como medio de atracción del lector. Según esta teoría, la narración ha de apoyarse en 3 componentes básicos:

    - ambientes: el espacio narrativo ha de ser cambiante de manera dinámica. Las topografías han de reducirse de un modo selectivo, reduciendo la amplificación de lo descriptivo a la llamada descripción impresionista.

    - personajes: el protagonista individual constituye el único vínculo de unión como testigo presencial entre todas las escenas que componen la narración. La consecuencia de un gran número de personajes, de los que una gran mayoría son tipos curiosos y anecdóticos, es otro de los elementos de atracción a la lectura.

    - situaciones: se identifican con temas debido a la narración episódica; dichas situaciones se suceden de estructura temporal lineal y suponen un cambio constante que elimina el carácter troncal de densidad temática en la novela.

    El lenguaje busca la sencillez expresiva próxima al habla estándar; sintaxis oracional de periodos breves. Pueden encontrarse algunos rasgos arcaizantes, como la construcción del pronombre enclítico y el uso de cultismos y arcaísmos. Realismo en los diálogos.

    Temas: 2 rasgos básicos: concepto de héroe como hombre de acción (acción en sentido externo ó interno) y concepto de acción como aventura (un héroe en un camino lleno de obstáculos que debe superar).

    Obra: el autor clasificó su obra en trilogías (algunas de 4 libros) temáticas, de las que hay que destacar los libros escritos hasta 1912, como período creativo. Destacan: La Tierra Vasca (formada por: La casa de Aigorri, El mayorazgo de Labraz, Zalacaín el aventurero y La leyenda de Juan de Alzate. La unidad temática es el análisis intrahistórico del País Vasco), La vida fantástica (formada por: Aventuras, inventos y mistificaciones de Silvestre Paradox, Camino de perfección y Paradox, rey), La lucha por la vida (formada por: La Busca, Mala hierba y Aurora Roja. Plantea la aplicación práctica de análisis del modelo Darwinista a lo social), La Raza (formada por: La dama errante, La ciudad de la niebla y El árbol de la ciencia (1911-1912?)) y Memorias de un hombre de acción (colección de obras autobiográficas, protagonizadas por Eugenio de Aviraneta, su heterónimo)

    - José Martínez Ruiz “Azorín” (1874-1967): nació en Alicante.

    Teoría narrativa: recibe el nombre del subjetivismo realista porque pretende reproducir en el lector los estados anímicos del protagonista, situando para ello al lector en la misma circunstancia que aquel.

    Retórica: para conseguir el subjetivismo realista utiliza un modelo de descripción detallada que permita reproducir la influencia ambiental. El problema es que el tiempo de percepción resulta mucho más corto que el tiempo de lectura. Como solución se propone un trabajo en 2 planos: descripción selectiva (se eligen exclusivamente los elementos esenciales del ambiente) y selección estilística (la estructura lingüística, el léxico, se trabajan hasta encontrar la fórmula exacta).

    Sus novelas son las más descriptivas del periodo.

    Obra:

    - ensayo: casi todos se publicaron como artículos periodísticos, por ello es predominante lo descriptivo, el carácter literario más que investigador (más como género literario) y la busca de un receptor genérico. Los que le dieron mayor crédito fueron los de temas paisajístico vinculados al análisis intrahistórico. De ellos destacan: Los Pueblos, Castilla y La ruta de Don Quijote.

    Fijó el tópico de Castilla como representante de del paisaje español, sobre todo en Los Pueblos destaca la insistencia en el atraso cultural, en el carácter de la “España profunda” que preludia un componente de crítica social.

    - prosa: dividida en 4 etapas:

    * puramente noventaiochista: Diario de un enfermo, La voluntad, Antonio Azorín y Confesiones de un pequeño filósofo

    * características próximas al novecentismo sobre todo en el juego con la perspectiva temporal y la reinterpretación y actualización del mito clásico. Destacan: Don Juan (1922) y Doña Inés (1923).

    * experimentalismo centrado en el problema del tiempo y la interrelación del plano real e imaginario. Superrealismo

    * búsqueda de modelos narrativos para recuperar el éxito: Diario del enfermo y Salvadora de Olbena (intento de novela rosa)

    - Ramiro de Maeztu (1875-1936): fusilado por la guardia republicana. Su obra se desarrolla sólo en el ensayo que es más intelectualizado y de tema específico socio- político. 3 períodos en su evolución intelectual marcados por otras tantas obras:

    - propiamente noventaiochista: ideología regeneracionista, representada (en “El documento de los Tres”) por la obra Hacia otra España. Parte de posturas próximas al socialismo.

    - marcado por el ensayo La crisis del Humanismo, publicado en inglés y traducido al castellano, que revela la crisis ideológica de Maeztu, que analiza las posturas totalitaristas como fórmula de organización social en la guerra.

    - marcado por un apoyo ideológico al fascismo basado en el concepto de nación y España del período imperial tomando como modelo la España de los Reyes Católicos. Destaca también la recuperación de los mitos de la cultura castellana que ejemplifican el potencial de la esencia cultural hispana: Don Quijote representa el idealismo, La Celestina la acción y Don Juan el heroísmo.

    2. NOVECENTISMO: GENERACIÓN DEL 14

    2.1 INFLUENCIAS E IDEOLOGIA: el término Novecentismo lo acuña Eugenio D´Ors, para señalar el movimiento como el primer movimiento del s. XX. Este filósofo, junto con Ortega y Gasset, constituyen los principales ideólogos. El Novecentismo presenta un carácter más racionalizador, más intelectualizado, aunque se admite la intuición como medio de conocimiento. Esta debe ser razonada, elaborada racionalmente según las leyes de la lógica.

    El perspectivismo de Ortega y Gasset induce a una visión relativa de los valores éticos y estéticos. El raciovitalismo es el sistema que propone Ortega, frente al vitalismo.

    Aunque se mantiene la reflexión sobre el problema de España, ésta tiene un carácter más universalista. En la mayor parte de los casos se abandona la tradición popular como forma de ahondar en la cultura hispánica. Esta pasa a ser a veces criticada.

    Posición antitaurina en general.

    La formación universitaria de los autores parece facilitar el intelectualismo de lo literario y es al mismo tiempo la causa de que el ensayo sea concebido como un género más profesional, es decir, de desarrollo investigador para iniciados en contra de la divulgación general que tuvo en el ´98.

    El universalismo, intención de los autores de escribir obras con carácter universal, no restringido exclusivamente a lo español, es consecuencia del europeísmo como deseo de la generación.

    Nacionalismos: los autores buscan identidades regionales concretas. Concepción del arte como un objeto cuyo goce es puramente racional.

  • CONCEPCION NARRATIVA: novelas de estructura cerrada, lo que supone crear una estructura trabada, un carácter simbólico análogo al tema. El uso del narrador de perspectiva, partiendo siempre de la primera persona, es también una forma de relativismo intelectual. Los personajes tienen una dimensión simbólica, encarnación de un arquetipo del comportamiento humano. El uso de la ironía, que viene a sustituir al sentimentalismo, supone una forma de distanciar al autor de los hechos por medio de una respuesta esencialmente racional. El problema de España, desde una perspectiva regeneracionista es tratado, a través de la ironía, como una batalla perdida. Uso del mito cultural, y su actualización como forma de análisis y desmitificación. Los temas principales se centran en el hombre y su comportamiento desde su perspectiva universal (comportamiento humano como tópico, como abstracción).

  • 2.3 AUTORES Y OBRAS: los autores pertenecientes a este grupo se dividen en dos grupos: cercanos al ´98 (viejos) (Gabriel Miró y Ramón Pérez de Ayala) e inmersos en las vanguardias (jóvenes) (Ramón Gómez de la Serna, Benjamín Jarnés y otros)

    - AUTORES PROXIMOS AL ´98: Gabriel Miró (1879-1930): este alicantino es considerado por buena parte de la crítica como un continuador del Modernismo Esteticista, debido a su concepción narrativa centrada en los aspectos formales, e influenciada por Azorín, con quien mantuvo amistad. Pretende, como aquél, el realismo psicológico, pero, en lugar de emplear una descripción selectiva, pretende reproducir en el lector las emociones del protagonista por el uso de la expresión exacta, lo que supone una selección minuciosa de la estructura sintáctica, de la figura retórica y del léxico. La descripción se amplía y diluye el argumento en un continuo tiempo estrófico descriptivo: el narrador en primera persona, su corriente psicológica, sus emociones, etc. constituyen el hilo narrativo.

    Obra: ciclo de dos obras de influencia noventaiochista protagonizadas por su heterónimo Sigüenza, caracterizadas por el autobiografismo y temas regeneracionistas: El libro de Sigüenza y Años y leguas.

    Ya en su libro Las cerezas del cementerio (1910) aparecen los rasgos característicos de su narrativa, aunque la descripción aquí se centra en lo sensible, lo que lo emparenta con el esteticismo. Sus obras más importantes son las situadas en Oleza, ciudad simbólica que representa su Orihuela natal, obras en que analiza el comportamiento humano a través de la burguesía rural: El obispo leproso y Nuestro padre, San Daniel.

    Por su influencia en autores extranjeros hay que destacar Figuras de la pasión de nuestro Señor. En ella, por medio de cuadros descriptivos, se realiza una descripción detallada que incluye terminología científica- médica, lo que le da un carácter realista cercano al informe forense de los episodios Pasión y Muerte de Jesucristo. Es influencia de obras de autores como Mauriac y Giovanni Pappini.

    Ramón Pérez de Ayala (1880-1936): su caso ejemplifica las teorías de Ortega y Gasset sobre la novela como género agotado; es decir, Ortega señala que la novela no tiene posibilidad de renovación temática, sino solamente formal. Así, se entiende que Pérez de Ayala deja de escribir novelas en la década del ´30 por su incapacidad para la inventiva argumental. Su obra se divide en tres etapas:

    • Noventaiochista: son novelas protagonizadas por su heterónimo Alberto Díaz de Guzmán, y caracterizados por los rasgos propios (ya señalados) del ´98: La pata de la raposa, A.M.D.G., Tinieblas en las cumbres y Troteras y danzaderas.

    • Marcada por su evolución hacia la narrativa novecentista, formada por tres novelas cortas publicadas con el título Novelas poemáticas de la vida española, influencia del regeneracionismo desde una perspectiva intelectual. Las tres novelas cortas, Luz de domingo, La caída de los limones y Prometeo, recuperan el mito clásico y lo actualizan en un análisis intelectual desmitificador propio del Novecentismo.

    • Belarmino y Apolonio inaugura una etapa en la que presenta al hombre dividido en dos arquetipos: el hombre filósofo, reflexivo (el zapatero Apolonio) y el hombre de acción, dramaturgo aficionado (el guardagujas Belarmino). Aparece el perspectivismo como forma de presentar dos visiones opuestas, irreconciliables, del mundo. El autor utiliza el tópico de los dos jóvenes enamorados como un modo de acercamiento de estas dos posturas, ironizando sobre el extremismo en ambas. El resto de las novelas de esta etapa se organizan en dos ciclos: en el primero la temática gira en torno a la educación sentimental, protagonizado por Urbano y Simona en novelas como Luna de miel, luna de hiel y Los trabajos de Urbano y Simona; las novelas de Tigre Juan con los tópicos del matrimonio del viejo y la joven, problemas del matrimonio, la infidelidad, ... en Tigre Juan y El matrimonio de su obra.

    - AUTORES DEL VANGUARDISMO: Ramón Gómez de la Serna (1888-1962): figura capital, introductor del Vanguardismo a través de su revista “Prometeo”, en la que publicó tempranamente el “Manifiesto futurista”.

    En una tertulia que dirigía en el Café del Pombo se agrupó a una serie de escritores de inquietudes vanguardistas que culminaron con el Ultraísmo. Gómez de la Serna protagonizó el Ramonismo, su propio movimiento de Vanguardia. En esta nueva relación artística, el autor basa su construcción sobre la metáfora, como forma de establecer un sistema de referencias puramente ideal. A esta concepción metafórica del texto hay que sumar el humor como forma intelectual de alejar al mundo literario de la realidad. La greguería es el género inventado por Gómez de la Serna que mejor ejemplifica su concepción literaria. Según él, la greguería es una suma de metáfora y humor capaz de atrapar la espontaneidad de la vida cotidiana. Es un género breve que no ocupa más de una página, a medio camino entre prosa y poesía. Obra: en Total de greguerías (1935) publica una extensa selección de éstas. Su obra narrativa se desarrolla en dos frentes: el Frente vanguardista: precursor de una concepción narrativa de vanguardia, así como creador de nuevos modelos narrativos, son sus rasgos más destacados. Así con su novela El incongruente, a través de un narrador en primera persona, estilo indirecto libre, se reproduce la corriente de conciencia de este por medio de la yuxtaposición de imágenes que dotan al texto de una incoherencia de sentido que preconiza el surrealismo. Con su novela El dueño del átomo se declara precursor de la novela atómica y de la novela científica. La creación de dos modelos narrativos en esta línea de vanguardia, el relato greguería y la novela de nebulosa son obras en las que el plano real se mezcla con la imaginación y los sueños creando una indeterminación en la que es difícil delimitar qué es imaginario y qué es real. El doctor inverosímil; el frente costumbrista: Gómez de la Serna, también conocido por su habilidad para la descripción de ambientes urbanos (que comenzó utilizando en artículos periodísticos), escribe una serie de novelas de ambiente sainetesco, herederos del sainete de D. Ramón de la Cruz y Mesonero Romanos, retoma el ambiente castizo en novelas como La Nardo, Piso bajo y, sobre todo, El torero Caracho, en la que aborda la desmitificación del tema taurino.

    Benjamín Jarnés pertenece plenamente a los “Nova Novorum”. Otros autores: Concha Espina /1867-1949): autora característica del naturalismo como forma narrativa, pero contagiada con el tema social como fondo ó los temas femeninos en novelas como La esfinge Maragata. También autora de novela corta, muy cultivado como género en este principio de siglo y durante la Guerra Civil. Se destaca en este periodo por sus relatos de ideología próxima al Nuevo Régimen. Ricardo León: autor de novela histórica, de tema hispánico y generalmente medieval, cuya ideología conservadora encajó con el programa ideológico nacionalista, lo que le valió el apoyo social en la posguerra. Wenceslao Fernández Flórez (1885-1964): su narrativa está enteramente basada en el humor como forma de racionalización crítica de la realidad. Este efecto humanístico se consigue por el contraste o el paralelismo entre el mundo ideal al que se accede por lo metafórico y el mundo real. Además de sus colecciones de relatos breves (Volvoreta), su obra más importante es El bosque animado (1943), donde aparece ya el realismo mágico propio de escritores gallegos como Álvaro Cunqueiro. Esta obra se sitúa en una fraga gallega en la que los animales, así como el mismo bosque, están personificados por medio de la metáfora. Al mismo tiempo, el plano de la superstición de la cultura gallega es incorporado como un plano real. Así, los personajes, arquetipos de las aldeas, conviven con las meigas, la Santa Campaña, penados,...

    3. VANGUARDIAS Y NOVELA SOCIAL: GENERACION DEL 27

    La prosa de vanguardia se desarrolla en España en torno a la colección “Nova Novorum” publicada en la “Revista de Occidente” por Ortega y Gasset, por medio de sus ensayos La deshumanización del arte e Ideas sobre la novela. Este grupo, el “Nova Novorum”, aborda una narración intelectualizada en la cual la renovación se reduce a estructuras y técnicas, pues la imposibilidad de renovación temática conduce a la novela a una concepción discursiva cercana al ensayo. El estilo indirecto libre, el realismo psicológico, el perspectivismo, son rasgos que obligan a la destrucción de la fábula. Esta, además, se refuerza por la ruptura de la linealidad espaciotemporal. La narración es no-descriptiva. Los temas se centran en ambientes urbanos y tienen como punto recurrente la alienación y la incomunicación.

    3.1 PROSA DE VANGUARDIA: GRUPO “NOVA NOVORUM”: el “Nova Novorum” son los jóvenes de la generación del ´27, entre ellos Rosa Chacel, Francisco Ayala, Rafael Cansinos-Assens y principalmente Benjamín Jarnés.

    Benjamín Jarnés (1888-1962): por nacimiento pertenece a la generación del ´14, pero publicó en esta colección y su obra se enmarca en las características propias del grupo: destrucción de la fábula y de la linealidad temporal, narrador perspectivista, uso del estilo indirecto libre como forma de introducir la corriente de conciencia de los personajes y uso de la cita como encabezamiento de los episodios de la narración, que permite una lectura más intelectualizada del texto. Entre sus obras más importantes cabe citar Locura y muerte de nadie y El profesor inútil.

    3.2 NOVELA SOCIAL: al aproximarnos a la fecha de la Guerra Civil, comienza a imponerse un proceso de rehumanización de la concepción narrativa en el que sentimentalismo, la respuesta anímica y la solidaridad con el prójimo vuelven a ser las claves para buscar un acercamiento al lector, es decir, recuperar la lectura como comunicación. José Díaz Fernández con su ensayo La nueva sentimentalidad, abre una nueva orientación narrativa basada en el compromiso de los autores con la realidad inmediata, la denuncia de las injusticias sociales y el tratamiento realista del asunto narrativo. Entre los motivos de este proceso estaría la influencia del surrealismo y su doble programa de liberación del hombre: la primera parte del programa pretendía liberar al hombre de la cohesión social, y la segunda de su propio subconsciente. Otro motivo de este proceso está en las tensiones sociales, que hace que el proceso rehumanizador se encamine hacia el tema social. La publicación en 1930 del libro El nuevo romanticismo de José Díaz Fernández se considera el inicio de esta tendencia narrativa. En cuanto a técnicas narrativas, esta tendencia supone una vuelta al Realismo, al narrador en tercera persona, a la fábula y a la linealidad temporal. Por parte de los autores, se establece un compromiso de denuncia de la realidad social y política. La novela El Blocao de José Díaz Fernández es uno de los primeros ejemplos. El autor más destacado de la época es Ramón J. Sender.

    Ramón J. Sender: con sus primeras obras acumuló dos premios nacionales de narrativa. Su primer libro, Imán, aborda el tema de la guerra de Marruecos. También en la línea de la novela social pública O.P., que aborda el tema de la represión policial. Progresivamente el tema social de su novela se va tiñendo de un barniz humanístico, satírico, que desemboca en su novela Mr. Witt en el cantón, que aborda el tema del cantonalismo. En esta línea también, La tesis de Nancy, que ironiza sobre la cultura hispánica donando como punto de contraste la cultura anglosajona. Tras la Guerra Civil su libro más importante es Crónica del alba, autobiográfica, protagonizada por José Garcés (heterónimo). Posteriormente su obra evoluciona hacia el Realismo mágico y el uso de técnicas narrativas vanguardistas, como en La isla de los jacintos cortados.

    4. OTRAS TENDENCIAS NARRATIVAS

    4.1 NATURALISMO EROTICO: se da durante todo este período anterior al ´36. Arranca con Eduardo Zamacois a finales del s. XIX, y en esta misma línea se incorpora el novecentista Felipe Trigo. Esta novela utiliza las técnicas narrativas propias de la concepción naturalista, pero interpretando la sexualidad como principal motor del comportamiento humano. En este tipo de narraciones, por tanto, las novelas cargadas de erotismo constituían uno de los principales atractivos de su lectura.

    Tema 2

    POESIA ANTERIOR A 1936

    1.MODERNISMO ESTETICISTA

  • POETICA

  • RETORICA

  • PRECURSORES: EL COLORISMO ANDALUCISTA: MANUEL REINA, RICARDO GIL Y SALVADOR RUEDA.

  • AUTORES: MANUEL MACHADO, FRANCISCO VILLAESPESA, EDUARDO MARQUINA Y JUAN RAMON JIMENEZ (1° ETAPA)

  • 2.MODERNISMO INTIMISTA

    2.1 POETICA

    2.2 RETORICA

    2.3 MIGUEL DE UNAMUNO

    2.4 ANTONIO MACHADO

    3. NOVECENTISMO

    3.1 IDEAL DE PUREZA POÉTICA

    - JUAN RAMON JIMENEZ: POETICA, RETORICA Y OBRAS

    3.2 VANGUARDISMO (1914-1940)

    • IDEOLOGIA Y ETAPAS

    • FUTURISMO Y DADAISMO

    • CREACIONISMO Y ULTRAISMO

    • SURREALISMO

    • OTROS MOVIMIENTOS POSVANGUARDISTAS

    4.GENERACION DEL 27

    4.1 POETICA E IDEOLOGIA

    4.2 EVOLUCION Y ETAPAS:

    • HASTA 1927: POESIA PURA, NEOPOPULARISMO, PRIMEROS VANGUARDISMOS

    • 1927-1939: SURREALISMO, GONGORISMO, POESIA SOCIAL

    • 1939-1999: EVOLUCION PERSONAL, EXILIO, TENDENCIA AL MISTICISMO

    1. MODERNISMO ESTETICISTA

  • POETICA: se concibe la poesía como recreación estética cuyo objeto es la belleza inequívoca, lo que contagia de tradicionalismo y culturalismo al movimiento.

  • RETORICA: la principal aportación es la renovación formal aplicada especialmente a metros, ritmos y formas estróficas, puesto que el componente fónico musical se concibe como clave sensorial de mayor importancia. Novedades: los versos eneasílabos, alejandrinos, decahexasílabos, formas estróficas en desuso (tercetos, cuaderna vía,...), mezcla de pies rítmicos (períodos que marcan un ritmo), recurrencia fónica (aliteraciones, anáforas,...), barroquismo formal (forma de construcción del lenguaje literario basado en el “horror vacui” y profusión del adorno), concepción lírica que se apoya en la descripción como fórmula del discurso poético.

  • Destacan como fórmulas descriptivas la adjetivación colorista (adjs. cuya cualidad es sensorial) y la sinestesia (síntesis de los sentidos).

    Temas:

    - escapismo: adquiere la forma de historicismo y exotismo

    - decadentismo: ideología restauracionista asociado al Cosmopolitismo y la Abulia

    - distanciamiento aristocrático: asociado a una actitud dandista (Manuel Machado)

    - reinterpretacion de otras artes en clave poética: se pretende desde la poesía reinterpretar la sensación artística.

  • PRECURSORES: EL COLORISMO ANDALUCISTA

  • En el último tercio del s. XIX surge un grupo de autores discípulos de Nuñez de Arce que aplica los procedimientos del Parnasianismo y del Simbolismo coetáneos de su desarrollo en Francia.

    Como claves comunes hay que destacar la concepción lírico- descriptiva, el sensorialismo (búsqueda de un efecto sensorial de la poesía) y la preocupación por ajustar ritmos, metros y estrofas a los temas tratados.

    Manuel Reina (1856-1905): adelanta múltiples rasgos del Parnasianismo en su primer libro Cromos y Acuarelas en el que destaca la descripción paisajística y el colorismo (1977). El segundo libro que publica, Andantes y Allegros, aborda el carácter musical de la composición. Antologías de autores de la tradición poética desde los clásicos latinos hasta el s. XIX: Robles de la Selva Sagrada.

    Ricardo Gil (1858-1908): preocupado por la investigación sobre el ritmo, su concepción poética deriva del sentimentalismo becqueriano. Su obra más importante es La caja de música (1898).

    Salvador Rueda (1857-1933): autor más destacado debido a su longevidad, lo que le permitió vivir el período modernista. Mantuvo una “polémica” con Rubén Darío respecto del origen de la renovación formal del modernismo, puesto que Rubén Darío se limitó a adaptar estrofas, estrofas, metros y ritmos de la poesía francesa, mientras que Salvador Rueda aborda su renovación desde las formas poéticas de la tradición castellana. Autor muy prolífico (muchas obras) lo que diversifica las orientaciones temáticas en su obra: tema lírico- descriptivo (En tropel, de temas diversos), retrato de personalidades, mitos literarios (Camafeos), tema geórgico (trata sobre los trabajos campestres asociados a las estaciones, Cantos a la vendimia) y de inspiración popularista (Poema Nacional).

    1.4 AUTORES

    Manuel Machado (1874-1947): nació en Sevilla. Se formó en la Institución Libre de Enseñanza con su hermano. Es visible en ambos la influencia del trabajo de Antonio Machado y Álvarez (su padre) que era folclorista y el primero en realizar una antología de poesía popular andaluza.

    Concepción narrativa y retórica: representa la imagen del esteta decadente. Sus primeros libros reflejan las concepciones tópicas del esteticismo. Se habla de influencia de Gabrielle D´Annunzio.

    Temas: destacan por un tratamiento egocentrista en el que lo sensorial es buscado como efecto. Destaca Adelfos. Su obra evoluciona hacia preocupaciones formales, entre las que destacan la asociación del ritmo al tema tratado y la reflexión casticista. La fiesta nacional (describe la fiesta nacional) ajusta ritmos y metros a cada una de las fases. Es también importante en su obra el intento por traducir la emoción de la pintura al lenguaje poético (Apolo, es teatro pictórico: sonetos que describen pinturas). Influencia del folclorismo que se desarrolla en varios poemarios en los que reproduce temas y formas de la poesía popular (soleá, seguidilla,...): Cante hondo.

    Francisco Villaespesa (1877-1936): autor esteticista que mejor presenta la estética historicista y de vertiente exotista. Junto con Salvador Rueda, Manuel Machado y Juan Ramón Jiménez su poesía fue nominada por la crítica como “Colorismo Andalucista” debido a la descripción sensorial del paisaje andaluz. Desarrolla en su poesía los tópicos del modernismo en el libro Tristiae Rerum. Sin embargo, el género que más fama le dio fue derivado de la vinculación entre historicismo y exotismo en el tema de la España medieval musulmana con su obra de teatro El Alcázar de las perlas, éxito que extrapoló a la poesía pidiendo como tema el de los vestigios de la España árabe: Nocturnos del Generalife, La fuente de las gacelas y El patio de los Arrayanes.

    Eduardo Marquina (1878-1946): modernista catalán. Su obra se caracteriza por un fuerte componente restauracionista de corte novecentista. En especial hay que señalar la influencia de Garcilaso de la Vega. Compuestos en tercetos los libros: Elegías y Églogas. Destaca el tema geórgico que trata, al igual que Salvador Rueda, en 2 obras: A la vendimia y Vendimión.

    Juan Ramón Jiménez (1888-1958): introducido en los círculos madrileños por Villaespesa. Su primer libro presenta una orientación intimista: Arias Tristes. Sin embargo, sus primeras obras famosas son los poemarios modernistas Ninfeas y Almas de Violeta. Poeta barroquista que interpretó el esteticismo en una clave personal de temática intimista en la que sólo las formas reflejan el predominio del Parnasianismo. Entre los poemarios destacan: Jardines Lejanos, Elegías, La Soledad Sonora, Estío y Los Sonetos Espirituales.

    2. MODERNISMO INTIMISTA

    2.1 POETICA: el predominio de la poética simbolista y la teoría de la

    correspondencia de las ideas influye en estos autores para determinar una concepción idealista de la poesía, es decir, la poesía permite acceder al mundo intuitivo en que pensamiento y sentimiento están vinculados. Sin embargo para los autores intimistas es primordial la comunicación de estas intuiciones, por lo que la construcción poética se convierte en una búsqueda del equilibrio entre poesía como comunicación y poesía como conocimiento.

    2.2 RETORICA: frente a la retórica esteticista, los simbolistas proponen un proceso de depuración del retoricismo cuyo límite está en el habla estándar. El símbolo, es decir, los valores simbólicos, que adquiere términos habituales dependiendo de los contextos se convierte en clave de significación poética, se elude la metáfora por lo que tiene de formalización conceptual, lo que aleja a la poesía de lo sentimental. El ritmo y los efectos fónicos son esenciales puesto que son responsables del valor intuitivo de lo poético. Temáticamente conservan el carácter egocentrista pero eliminando en gran medida el componente decadentista y de distanciamiento aristocrático a favor de la introspección personal que da nombre al movimiento. La temática es principalmente humana, de tema metafísico en la que aparecen como componentes simbólicos el paisaje y otros tópicos ideológicos del 98.

    2.3 AUTORES:

    Miguel de Unamuno: presenta una concepción poética que ha sido considerada como decimonónica por la crítica. Sí hay que hacer notar que en su concepción formal métrico- rítmica utiliza esquemas tradicionales (soneto, romance,...). Sin embargo, en su poema del libro Poesías titulado “Cuadro poético” declara como objeto de la poesía el vínculo entre pensamiento y sentimiento y como forma densidad temática acompañada de un estilo que se aproxima al lenguaje normativo. Su poesía es predominantemente expositivo- argumentativa. Su obra comienza con el libro Poesías que es un conjunto de poemas escritos entre 1898 y 1907. A este sigue Rosario de sonetos líricos (1911), estos sonetos son composiciones sugeridas por citas de otros autores de los que hay que destacar sonetos de Shakespeare. Tras el libro de sonetos escribe Teresa, un poemario apócrifo (aunque él es el autor, que es de otro) de tema lírico- amoroso. En el período del destierro escribe 2 libros: De Fuerteventura a París y Romancero del destierro, del que destaca la recuperación de la fórmula del romance facilitada por las tendencias neopopularistas de la Generación del 27. Su mejor obra es El Cristo de Velázquez (2538 endecasílabos blancos en los que partiendo de la técnica parnasiana de asociación de artes plásticas a la poesía, elabora una obra en la tradición de la cristología en la misma línea que De los nombres de Cristo de Fray Luis de León).

    Antonio Machado (1875-1939): poeta en que se una vida y obra poética. Se educa en la Institución Libre de Enseñanza. Nació en Sevilla. Su primer gran paso está en la cátedra que aprueba para el Instituto Francés en Soria (1907). A partir de aquí se marca su período castellano, más vinculado al 98 por el paisaje castellano. En Soria se casa con Leonor. Le conceden una beca para estudiar Filología Francesa. Bergson influye en su poética. Leonor enferma en Francia y muere en Soria. Mantuvo una relación con una mujer a la que nombra en un libro llamándola Guiomar. Apoyó a la República. Cruzó la frontera con su madre, quien muere en un pequeño pueblo francés en el que también morirá Machado 3 años después.

    Poética: define la poesía como “palabra esencial en el tiempo”.

    Retórica: como rasgo general se preocupa por aproximar el lenguaje poético a la

    lengua de uso estándar como una primera fórmula para facilitar la comunicación. Sin renunciar al componente fónico- musical del poema que considera clave para la dinámica temporal de los temas, realiza una reducción basada en la aproximación a las formas de la tradición popular. La canción en cuartetas y redondillas, el romance, la silva arromanzada y la soleá revelan su intención de buscar formas estróficas que permitan una mayor libertad en la construcción al tiempo que mantienen la familiaridad musical con la tradición popular.

    Aspectos formales: su concepción es lírico- descriptiva, pues parte del valor simbólico del paisaje como geografía del alma. Estos paisajes son concebidos como sucesión de impresiones ó instantáneas sensoriales, clave de la descripción es la adjetivación que suele tener carácter sensorial ó sinestésico. Podemos distinguir 2 tipos de calificación de un sustantivo: mediante el adjetivo (Machado dota al sustantivo de una referencia atemporal, de ahí las construcciones fijas, alude a una referencia intrahistórica) y el sintagma preposicional (señala una cualidad circunstancial del sustantivo, alude a una referencia histórica). La supresión verbal, la reducción de nexos, es un recurso utilizado para hacer prevalecer al sintagma nominal, acentuando así la yuxtaposición de impresiones y el valor simbólico de las mismas. Otro recurso frecuente es la personificación de elementos paisajísticos con valor simbólico, en especial aspectos cronológicos, como la mañana ó la tarde, con los que el autor establece un diálogo como metáfora de un proceso de introspección. Las personas y los tiempos verbales se utilizan como claves interpretativas. En su primer período existe un predominio de la primera persona del singular debido al solipsismo (tendencia de que el mundo se explica a partir del yo que conozco). Los tiempos verbales permiten dinamizar los paisajes y las sensaciones, hay que señalar el predominio del presente como medio de actualización de las impresiones. Los recursos retóricos parten de su oniroscopia (es una imagen ó visión a través del sueño). Según este concepto lo soñado se convierte en material de la intuición no racional, por lo que en su obra es frecuente encontrar símbolos relacionados con este campo semántico. La clave principal de significación en su poesía es el símbolo, a través del cual pretende reflejar los “Universales del sentimiento”, es decir, intuiciones esenciales válidas para todo individuo. Entre los símbolos utilizados los predominantes son los relativos a la descripción paisajística: los árboles y sus variedades, los elementos que suponen proceso ó transcurso (ríos, caminos,...), las construcciones generalmente aisladas, los fondos paisajísticos (montañas,...) que representan las tonalidades emocionales. La fuente tiene 3 componentes: la materia (piedra) (que es el símbolo de lo esencial), el agua (que es el símbolo de la vida) y el vaso (el agua estancada significa la muerte). Es un símbolo de eterno retorno (continuo paso del tiempo) y adquiere diferentes modificaciones según la talla de la piedra. Símbolos que tienen que ver con lo temporal: tiempo cíclico (relacionado con lo circular; noria, tiovivo,...), tiempo cronológico y climático (las partes del día y las estaciones del año). Rechaza lo metafórico por ese intento por buscar una expresión sencilla. Es frecuente el desarrollo conceptual del poema con final en el epifonema.

    Obra: se inicia con el libro Soledades (1903). En este primer poemario son más frecuentes los versos de arte mayor y la rima consonante. Aparece fijada la concepción intimista, el libro se amplía y corrige en 1907 como Soledades. Galerías. Otros poemas. Se amplía la composición de arte menor, rimas asonantes, se evitan cultismos, aparece el símbolo de las galerías como proceso de introspección. En 1912 publica Campos de Castilla en el que aparecen componentes del Regeneracionismo. Especial análisis intrahistórico del paisaje y la cultura castellana/ española. En él aparece también la recuperación del Romancero, antecedente del neopopularismo en “La Tierra de Alvargonzález”; así también en el apartado “Proverbios y cantares” Machado toma el papel de consejero moral utilizando estructuras poéticas propias del de la poesía popular y del refranero. Sus publicaciones en poesía se convierten en complemento de textos en prosa como Juan de Mairena y El cancionero apócrifo de Abel Martín en el cual se hace recopilación de obras poéticas de distintos autores imaginarios en los que se desdobla Antonio Machado. Su siguiente obra es Nuevas Canciones, en la cual progresa lo popular, las formas del cante popular andaluz y genera una tendencia a la síntesis. Teme lírico- amoroso en Canciones a Guiomar. Las canciones de Guerra es un volumen que recopila todas sus poesías comprometidas con la causa republicana.

  • NOVECENTISMO: GENERACION DEL 14

  • 3.1 IDEAL DE PUREZA POÉTICA: el concepto de pureza poética surge como evolución extrema de las posturas simbolistas. Según esto, si la poesía permite un acceso a la realidad esencial es preciso identificar poesía y esencia fomentando una construcción formal que corresponda de forma exacta a esta identidad. Esta radicalización del concepto de poesía como conocimiento implica una racionalización del objeto poético, una deshumanización del tema y un consiguiente hermetismo de los significados que suponen un receptor elitista.

    Juan Ramón Jiménez (1881-1958): define la poesía como una triple aspiración a lo absoluto: belleza, esencia y eternidad. Belleza como abstracción idealizada, correspondencia con la idea; Esencia en tanto que debe designar la realidad esencial; Eternidad, valor atemporal por corresponderse con un universal del conocimiento.

    Retórica: el principal rasgo es la aplicación del principio de depuración formal, que supone una reducción de recursos estilísticos cuya única constante es el símbolo. Paralelamente se reducen los recursos expresivos del lenguaje, suprimiendo lo ornamental, adjetivación, nexos, formas verbales, complementos circunstanciales y adverbios son eliminados ó reducidos para favorecer un discurso poético basado en la yuxtaposición del sintagma nominal y construcciones elípticas. Se generaliza el uso del verso libre como medio para adecuar la forma a la idea y no al contrario. El collage y el grafismo, así como tímidas estructuras morfosintácticas, se utilizan como recursos para establecer la significación del texto adelantándose a las Vanguardias. El poema tiende a la síntesis. Los temas se abordan desde el egocentrismo (que en Juan Ramón Jiménez es egotrismo, hasta el punto de que al final de su poesía tiende a identificar poesía pura y pensamiento) y de la experiencia personal para, a través del símbolo, adquirir valores universales. Es preciso destacar el rechazo del sentimentalismo como vía de interpretación poética, es la intuición racional la que convierte a su poesía en un arte de la designación de lo esencial.

    Obra: es preciso destacar como ejemplificación del proyecto de pureza poética la continua reelaboración y corrección a la que sometió su obra, que llega a una preocupación editorial, la poesía era libro, edición. Según su propia clasificación, su obra se divide en 4 etapas:

    - Poesía verdadera: representa el primer contacto espontáneo e intuitivo con la poesía, que es visto por el autor como la forma inmediata de enfrentarse con el concepto de poesía pura. El libro Arias Tristes (1903) es formalmente clasificable como modernismo intimista, de temática lírica y orientación becqueriana.

    - Poesía esteticista: la interpreta como una contaminación por las formas del modernismo. Sus dos primeros libros, Almas de Violeta y Ninfeas, ya pertenecían a este estilo (referencia al modernismo esteticista)

    - Poesía pura: se inaugura con el libro Diario de un poeta reciéncasado (1914), la experiencia personal del viaje de bodas le sirve como material para abordar la aplicación del concepto de poesía pura. El periodo se completa con otros libros como Eternidades, Esencias, La estación total,...

    - Poesía suficiente: la influencia de Zenobia Camprubí condiciona la evolución poética hacia el misticismo connotado con planteamientos filosóficos orientales. Dios deseado y deseante y En el otro costado (poema en prosa reproduciendo la corriente de pensamiento como identidad con la idea pura)

    3.2 VANGUARDISMO (1914-1940): conocemos con el nombre de Vanguardias o “ismos” a la serie de movimientos artísticos que se sitúan en el período de entreguerras. Todos estos movimientos tienen al menos dos rasgos comunes:

    - estética de la sorpresa: búsqueda de lo nuevo como criterio formal

    - tradición de la ruptura: todos los movimientos surgen con la intención de romper con lo precedente, lo que llega a institucionalizar el recurso del manifiesto

    En cuanto a la concepción poética, las vanguardias son una consecuencia de la posición idealista del novecentismo. La definición que Ramón Gómez de la Serna hace de su Greguería ilustra esta postura (Greguería = metáfora + humor). A través del humor se propone un análisis racional intelectualizado que deshumaniza el objeto artístico. Mediante la metáfora se consigue trasladar la realidad artística a un mundo conceptual independiente de la realidad material.

    Podemos distinguir los siguientes períodos en su evolución:

    - PRIMER PERIODO: movimientos que consolidan la ruptura entre realidad material y realidad artística rechazando el arte como mimesis de la naturaleza.

    *FUTURISMO (1909): ideado por Marinetti y conocido en España gracias a Ramón Gómez de la Serna en la revista “Helios”, se define como el arte del progreso y pretende erigirse en la expresión propia del mundo moderno, para ello es necesario romper con la tradición artística, ruptura que puede resumirse en los siguientes frentes:

    - antirretoricismo: búsqueda de una expresión funcional, retórica utilitarista

    - ruptura del tópico estético: el deporte, las máquinas, lo urbano, el desarrollo industrial son objetos bellos, artísticos.

    - ruptura morfosintáctica: romper las leyes del lenguaje para liberar los significados. Sustitución por otros recursos como grafismo, caligrama,...

    Este movimiento influye en los autores del ´27, que parte de una visión de la poesía pura pero contagiada por planteamientos de vanguardia, entre ellos destacan Pedro Salinas y Rafael Alberti.

    *DADAISMO: fue divulgado en 1914 por Tristán Tzara, surge bajo el lema “escandalizar a los burgueses” como reacción contra el sistema burgués que propició la Guerra Mundial. Su retórica busca una ruptura de todo tipo de convencionalismo moral y estético que llega al irracionalismo, por ello la violencia, el sexo, lo antirreligioso, y todo aquello que por estar descontextualizado provoque una reacción de incomodidad, se convierte en orientación temática.

    - SEGUNDO PERIODO: movimientos que conciben la realidad artística como entidad conceptual superior a la realidad material. Son movimientos que se dan entre 1915 y 1924.

    * CREACIONISMO: fue concebido por el chileno Vicente Huidobro, que completó la teoría con Pierre Réverdy. Concibe el poema como medio para nombrar lo imperceptible, en otras palabras, cada poema constituye el nombre de una realidad jamás percibida. Para conseguir esto, los creacionistas, proponen los siguientes recursos:

    • ruptura morfosintáctica: implica romper una relación lógica entre lenguaje y pensamiento. La jitanjáfora, que consiste en el uso de fonemas con un valor musical sugestivo (por ejemplo: Trilce- Trilcedumbre)

    • imagen múltiple: eliminar elementos contextuales a las metáforas para favorecer asociaciones de ideas varias

    • inventario ó “rapport” de imágenes: establecer un vínculo racional mínimo entre todas las imágenes múltiples del poema

    • grafismo y título como recursos de interpretación gramatical

    Por la aplicación de este proceso, el poeta creacionista, entiende que accede a una suprarrealidad por medios racionales.

    Las obras de Huidobro, Horizonte cuadrado y Altazor, se convierten en manuales del Creacionismo para autores de la generación del ´27 que desarrollan su poesía en estas claves. Los más destacados son Gerardo Diego, con Manual de espumas e Imagen de tu huella, y Juan Larrea, con Versión celeste.

    *ULTRAISMO: movimiento de vanguardia específicamente español ideado por Guillermo de Torre, propone en el manifiesto de 1922 una concepción poética basada en alcanzar el “ultra”, es decir, trascender la utilidad y el objeto tradicional de la poesía utilizando, para ello, cualquier metodología de vanguardia que queda autorizada por la consecución del fin. Esta falta de un soporte retórico consistente condujo al Ultraísmo al juego formal como síntesis de recursos de vanguardia y experimentación de fórmulas retóricas. El libro Hélices es uno de los más representativos en un movimiento que hay que destacar a autores como Juan Chabás (El ala del Sur) así como algunos poemarios del ´27, Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos de Rafael Alberti.

    - TERCER PERIODO: movimientos que superan la división arte-realidad. Se trata del SURREALISMO, cuyo primer manifiesto publica en 1924 André Bréton, quien, junto con Louis Aragón y Paul Elovard forma el primer núcleo surrealista. El Surrealismo se define como un movimiento de rehumanización del arte cuyo programa consiste en la liberación del hombre según dos planos de aplicación: 1°el plano social: liberación de los oprimidos mediante la militancia en el Partido Comunista; 2° la liberación individual: liberando al individuo de las cadenas del subconsciente. Es este el que centra la finalidad del arte.

    Con este planteamiento, el Surrealismo presenta la actitud del compromiso social “engagement”, que sin embargo no afecta a la concepción artística para conseguir la liberación del hombre de su propio subconsciente.

    Los autores del Surrealismo proponen dos recursos como planteamientos principales:

    • automatismo ó escritura automática, es decir, eliminar del proceso creativo los estados conscientes

    • metáfora hiperreal: consiste en el uso de la metáfora entre términos cuyos significados no presentan semejanza por denotación, si no por asociación automática (por ejemplo: Perfume de flor de cuchillo)

    El Surrealismo es una corriente que influye decisivamente a partir de 1925, fecha en que Elovard dio la conferencia en la residencia de estudiantes.

    En la generación del ´27 supuso el inicio de la rehumanización de la poesía y marcó varios autores como fórmula retórica que caracterizaría su obra, es el caso de Vicente Aleixandre ó Luis Cernuda; para otros, el Surrealismo supuso una etapa de transición como en Lorca ó en Rafael Alberti; y en otros autores un procedimiento retórico que aparece en síntesis con lo popular como Manuel Altolaguirre.

    Aunque el Surrealismo tiene sus mejores libros en estos autores, jamás practicaron ni la escritura automática ni el irracionalismo propio de otras lenguas. Tras la Guerra Civil, algunos autores continuaron con la producción surrealista en la inmediata posguerra, como Miguel Labordeta ó Juan Eduardo Cirlot, aunque su uso queda muy limitado con las orientaciones de la poesía social, el experimentalismo de los años ´70 recupera el uso de la metáfora hiperreal en la generación de los novísimos; ejemplo de ello es la obra de Pere Ginferrer, pero más acentuado está en la obra de sus continuadoras de la década de los ´80 Blanca Andreu y Luisa Castro.

    4. GENERACION DEL 27.

    4.1 POETICA E IDEOLOGIA: con el nombre de “Generación de la Amistad” es conocido el grupo de autores de la Generación del ´27:Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre y Miguel Hernández. Su principal característica en común es su relación personal que permitió que concepciones individuales e influencias personales se contagiaran, si bien todos ellos presentan una fuerte personalidad poética y una concepción personal que presenta rasgos individuales y no una concepción colectiva. Es por ello que la teoría poética del Grupo del ´27 se ha definido tradicionalmente como oscilación ó eclepticismo entre posturas enfrentadas, definiéndola así como entre el conocimiento y la comunicación, entre lo culto y lo popular, entre la vanguardia y la tradición, entre lo místico y lo social, entre lo formal y lo humano, entre la poesía pura y la poesía sin pureza.

    4.2 EVOLUCION Y ETAPAS:

    - introducción: es preciso señalar, según Cernuda, 3 autores de la Generación del ´14 que influyeron en las distintas corrientes que forjaron las tendencias del ´27, dejando atrás, por supuesto, el liderazgo indiscutible de Juan Ramón Jiménez y su poesía pura como punto de partida de la Generación, se trata de Ramón Gómez de la Serna, José Moreno Villa y León Felipe.

    Ramón Gómez de la Serna influye a través de su proyecto vanguardista, su concepción de poesía como juego aportando tópicos estéticos y procedimientos de raíz futurista.

    José Moreno Villa presenta por primera vez una síntesis entre tradición y vanguardia, poesía popular y culta en su obra Jacinta, la pelirroja, lo que sirvió de modelo de la tendencia neopopularista en el ´27.

    León Felipe se convirtió en un modelo perfecto para el proceso de Rehumanización de la poesía en los años del 27 al 39. El concepto de poeta como guía espiritual del pueblo, el tono profético y el uso del verso libre, inspirado en los libros poéticos bíblicos. Salmos y Cantar de los cantares fueron modelos utilizados para la aplicación de la retórica surrealista, lo cual permitió un surrealismo de corte racional frente al irracionalista que en lengua francesa debe su origen al Dadaísmo.

    - etapas y evolución: la evolución del Grupo se sintetiza con la expresión “del yo al nosotros”, puesto que los autores parten de posturas egocentristas para desembocar en posturas solidarias propias de lo social, podemos distinguir 3 etapas:

    * hasta 1927 (homenaje a Góngora): los autores se inician en distintos tipos de corrientes poéticas, de las cuales la más generalizada es la poesía pura de Juan Ramón Jiménez. Esta visión formalista e intelectualizada es la que caracteriza la obra de Jorge Guillén, el cuál fue extremadamente fiel a esta concepción poética, si bien definió su personal teoría poética con la expresión “poesía pura pero no tanto que no sea humana”, otro rasgo de su obra es su visión optimista, su presentación del mundo como obra bien hecha consecuencia de su religiosidad y postura burguesa. Sus libros Cántico, Clamor y Homenaje (exilio) son consecuentes con su concepción poética y sólo en el tercero se puede observar una evolución que acerca su poesía al misticismo. En esta línea de pureza poética arranca el primer libro de Vicente Aleixandre titulado Ambito. Otros autores parten de posiciones que mezclan el concepto de poesía pura con tendencias de vanguardia, Futurismo y Ultraísmo principalmente, entendidas como procedimientos retóricos asimilables, es el caso de Pedro Salinas, el cual, en sus primeros libros Presagios, Seguro Azar y Fábula y Signo.

    El caso de Gerardo Diego presenta una ligera diferencia, y es que él dividió su creación poética en dos bloques independientes: poesía creacionista, que caracteriza este periodo con libros como Imagen, Manual de espumas y Fábula de equis y zeda; y poesía de corte tradicional, que en esta primera etapa arranca de lo neopopular (ej. El Romancero de la novia).

    El neopopularismo se convierte en una tendencia poética de gran éxito en este primer período, recoge las distintas fórmulas de poesía popular que habían surgido en autores esteticistas e intimistas (Manuel y Antonio Machado) así como el interés por el folclore que despertó en el ´98 con el análisis intrahistórico de España. El neopopularismo propone una poesía a semejanza de la poesía popular, en especial en formas estróficas, ritmos y tópicos temáticos pero elaborada desde posturas cultas, lo que produjo una fusión de tradición y vanguardia del conceptismo y formalismo de la poesía pura y la simplicidad y naturalismo de la poesía popular. El autor que mejor representa esta tendencia es Federico García Lorca (1898-1936): ya en su primera obra Libro de poemas aparecen composiciones inspiradas en canciones populares, así como su concepción intuitiva de la poesía representada en la expresión “misterio poético”. Según Lorca, la poesía no admite una interpretación racional sino intuitiva, debido al papel de “desrealización” que tiene la metáfora, en otras palabras, la metáfora presenta la realidad ordenada de forma distinta a la perceptible, lo que supone entrar en una realidad intuitiva ó misteriosa. Tras el libro Poema del Cante Hondo, en el cual utiliza formas estróficas propias del folclore andaluz, escribe el libro Canciones, en el cual empiezan a aparecer temas y personajes que constituirán el núcleo de su mejor libro en esta tendencia, Primer Romancero Gitano, el cual es escrito como proyecto para dotar a la cultura andaluza de un universo mítico que represente sus componentes esenciales, lo gitano es elegido por Lorca como mejor representación del pueblo andaluz. A través del romance pretende identificar expresión popular con entidad cultural. El Romancero Gitano representa el primer impulso en la poesía de Lorca para hacer una poesía cercana a lo social, puesto que puede observarse un tono, en ocasiones, de denuncia de la opresión. Así también puede observarse una influencia del gongorismo en el uso del concepto barroco, que en ocasiones adelanta una metáfora surrealista.

    El otro gran autor es Rafael Alberti (1903-1999): sus 3 primeras composiciones, de las que destacan Marinero en tierra, El alba del alelí y La amante se realizan en la clave neopopularista en cuanto a temas, pero utilizando estructuras estróficas cultas e incluso figuras retóricas de inspiración vanguardista.

    En línea semejante de fusión de lo popular y las vanguardias se desarrolla la obra de autores como Altolaguirre y Prados. En los años próximos a 1927 puede observarse en los autores una influencia del conceptismo barroco que encaja, en buena parte, con el formalismo conceptual de la poesía pura y las vanguardias.

    * de 1927 a 1969 (rehumanización): este período está marcado por la rehumanización de la poesía que culmina con la poesía social comprometida con el hecho de la Guerra Civil. El primer punto que supuso un cambio de orientación fue la influencia del surrealismo, aunque no se practique el automatismo, la imagen surrealista supuso una renovación de la expresión poética que permitió eliminar el distanciamiento de os autores por su aproximación al subconsciente. Para algunos autores se convierte en una vía de expresión perfecta de su propia personalidad, es el caso de Luis Cernuda en libros como Donde habite el olvido, Un río, un amor y La realidad y el deseo, este último se convierte en un libro recopilatorio al que va incorporando cada nueva obra, en él sintetiza la lucha entre individuo y colectivo, entre libertad individual y opresión social.

    Un modelo semejante reproduce Rafael Alberti en libros como Sobre los ángeles y Sermones y moradas. Vicente Aleixandre adopta con el lenguaje surrealista la forma de expresión perfecta para su concepción poética basada en la visión del amor como fuerza de atracción y destrucción del individuo a favor de su fusión en el todo universal; los libros La destrucción ó el amor, Espadas como labios, Pasión de la tierra y Nacimiento último son dedicadas a esta personal concepción del mundo.

    Federico García Lorca escribe Poeta en Nueva York, considerado el mejor libro surrealista, en él se concentra su poesía social, la ambientación urbana permite el tratamiento temático de la alienación, la soledad, la discriminación racial y la opresión social de los obreros. El resto de su obra social se desarrollará en el teatro por considerarlo un medio más directo y efectivo. Sobre 1930 la evolución hacia el “nosotros” se consolida con la aparición de Pablo Neruda, el cual propuso con el editorial publicado en la revista “Caballo verde para la poesía” el artículo “Sobre una poesía sin pureza”, en oposición a la poesía pura Juanramoniana. Propone una poesía impura, imperfecta, que rechaza el formalismo y busca la espontaneidad de lo conversacional, dando entrada a términos antipoéticos y realidades cotidianas que favorezca la denuncia de la situación social.

    Es Rafael Alberti quien, por su compromiso personal, resulta más permeable a esta influencia, y tras la elegía Con los zapatos puestos tengo que morir centra su producción en el compromiso social, Trece barras y 48 estrellas.

    En otros autores la poesía sin pureza fue aplicada como procedimiento retórico, que simplificó el barroquismo gongorista y permitió una reducción del formalismo de la poesía pura, así, por ejemplo, en las obras de Pedro Salinas La voz a ti debida y Razón de amor, poemarios lírico-amorosos, constituyeron la expresión lírica de mayor altura en el período.

    En otros autores supone una apertura hacia tratamientos temáticos más personales, es el caso de García Lorca con El llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, en el que continúa con la fusión de vanguardia y tradición en línea semejante a los libros Suites y Diwán del Tamarit. En los años próximos a la Guerra Civil se impuso una vuelta a los metros tradicionales inspirados en el período renacentista que fomentó el uso del soneto. Así Los versos humanos de Gerardo Diego, Los sonetos del Amor Oscuro de Lorca y, en especial, El rayo que no cesa de Miguel Hernández.

    * de 1939 en adelante (evolución personal): tras la muerte de García Lorca, los autores del ´27 quedan divididos en 2 bloques: los exiliados y los que permanecieron (Vicente Aleixandre, Gerardo Diego y Dámaso Alonso), de ellos es Dámaso Alonso quien marca el nuevo rumbo de la poesía en España con el libro Hijos de la ira (1944), abriendo una nueva tendencia, el Tremendismo, que conducirá a una nueva poesía social.

    El resto de los autores desarrollan sus vías personales; Gerardo Diego en su poesía de corte tradicional mantiene la línea de los garcilasistas con Alondra de verdad, abriendo posteriormente su obra a la recuperación de temas modernistas, la música y lo taurino, por ejemplo, La suerte ó la muerte y Elegía, aria y coda a Gabriel Fauré. Vicente Aleixandre lo cultiva con su proyecto poético de raíz surrealista. Su postura se interpreta como un aislamiento interior, si bien algunas de sus obras, como Sombra del paraíso, se ha interpretado como referencia a la España perdida. Su evolución desde 1960 hacia una concepción mística es paralela de la que se produjo en los autores del exilio, Poema de la consumación, Diálogos del conocimiento. Entre los autores que salen al exilio se generaliza en un primer momento el tema de la derrota de España perdida asociado a la frustración y a la condición de exiliado. En Rafael Alberti el tema se convierte en un motivo recurrente en libros como Entre el clavel y la espada, Canciones del alto Paraná y Roma, peligro para caminantes. En su obra se observa también la tendencia semejante a la de Gerardo Diego, en la que el mundo de la pintura, la música y lo taurino ocupan motivos estéticos en sus obras: Los nueve nombres de Picasso y El cordobés dilucidado. Hay que señalar como evolución común la tendencia a una poesía de lo absoluto, de concepción cercana a la mística, que resume la evolución del ´27 con una vuelta a la poesía pura según el modelo que desarrolla Juan Ramón Jiménez también en el exilio. Así los libros de Pedro Salinas El contemplado y Todo más claro, y de Luis Cernuda Las nubes y Desolación de la quimera.

    Tema 3

    TEATRO ANTERIOR A 1936

    1. MODERNISMO

  • DRAMA HISTÓRICO EN VERSO

    • INFLUENCIAS E IDEOLOGIA

    • CONCEPCION ESCENICA

    • AUTORES: EDUARDO MARQUINA,FRANCISCO VILLAESPESA, HNOS. MACHADO, JOSÉ MARIA PEMAN

    • OTROS AUTORES

  • DRAMA BURGUES

    • INFLUENCIAS E IDEOLOGIA

    • CONCEPCION ESCENICA

    • AUTORES: JACINTO BENAVENTE

  • COMEDIA

  • -SAINETE: AUTORES: HNOS. ALVAREZ-QUINTERO, CARLOS ARNICHES

    - COMEDIA ASTRACANADA: AUTORES: PEDRO MUÑOZ SECA

    1.4 LOS RENOVADORES: UNAMUNO, AZORIN. JACINTO GRAU, VALLE-INCLAN, RAMON GOMEZ DE LA SERNA.

    2. GENERACION DEL 27

    2.1 LA COMEDIA: JARDIEL PONCELA, MIGUEL MIHURA,

    2.2 EL DRAMA: ALEJANDRO CASONA, MAX AUB, ALBERTI, MIGUEL HERNANDEZ, LORCA

    1.MODERNISMO: dentro del largo período modernista se distinguen cuatro etapas: el drama histórico en verso, el drama burgués, la comedia y el grupo de los renovadores.

  • DRAMA HISTORICO EN VERSO:

  • - influencias e ideología: es un género, en gran medida, correlativo a la poética modernista-esteticista. Como corresponde a esta poética, que es una evolución extrema de las poéticas del Romanticismo, en teatro se recupera un género, la reconstrucción histórica a través de la versificación de diálogos que tuvo su origen en el s. XIX

    - concepción escénica: la ambientación histórica coincide perfectamente con el escapismo característico del movimiento. Además, permite una expresión práctica de la ideología restauracionista (recuperación de valores morales aristocráticos) de los modernistas. Así, los episodios de la historia seleccionados son tratados desde una perspectiva épica, ejemplificantes de unos valores que no se corresponden con la moral burguesa del momento. La renovación métrica y rítmica que, desde la retórica simbolista, los modernistas habían operado en el verso en castellano es la principal aportación formal a este género. Generalmente, en él se respetan las tres unidades. No renuncian, sin embargo, al cambio de escena debido al efecto que producía en el público. Del mismo modo se mantiene el monólogo como fórmula de cierre entre actos, en la que se acumulan expectativas de recepción.

    - autores:

    Eduardo Marquina (1879-1956): autor en el que la ambientación de sus obras se sitúa mayoritariamente en el medievo y el renacimiento, como corresponde a su origen catalán y como demuestra su primera obra Benvenuto Cellini.

    Obra: su primer gran éxito fue Las hijas del Cid (1908), recuperando la figura reivindicativa en aquel periodo por los intelectuales del ´98, en especial Menéndez Pelayo. La obra dramatiza los hechos de la Afrenta de Corpes, pero siempre desde la perspectiva heroica de exaltación de tópicos como la honra, el honor ó la venganza. Esta obra también le vale la fidelidad de María Guerrero como actriz, sumando así un nuevo elemento para el éxito. También de tema medieval Doña María La Brava, sobre la figura de María de Padilla, personaje histórico que tuvo bastante extensión en este género. Otra obra del mismo tema medieval es En Flandes se ha puesto el sol. Marquina también intentó abrir la temática del drama histórico al tema hagiográfico (vida de santos), en obras como Santa Teresa. De estos intentos de abrir el tema para el teatro en verso quizá el más destacado sea el del drama rural, en su obra La ermita, la fuente y el río, en la que no consigue hacer compatible el lenguaje elevado necesario para la tragedia y el habla popular regional característico de ambientes rurales.

    Francisco Villaespesa (1877-1936): nació en Almería. Su concepción modernista se enmarca en el “Colorismo Andalucista”, de ahí que la exuberancia sensorial, así como el escapismo hacia lo exótico sean rasgos que identifican su teatro histórico.

    Obra: su obra de mayor éxito fue El alcázar de las perlas (1911), en la que utiliza el pasado arábigo-andaluz para ambientar la acción, lo que le valió la caracterización de autor de ambientes exóticos. Trata también la ambientación hispanoamericana en sus obras Bolívar y El sol de Ayacucho. Aparte de estas escribe también obras en la línea de recuperación del pasado medieval, como María de Padilla.

    Hnos. Machado: realizaron su producción dramática utilizando una versificación como corresponde a la concepción poética de Antonio Machado más contenida, en busca de una visión poética más auténtica, cercana a lo popular.

    Su obra se divide en 2 líneas:

    *por un lado cultivan el drama histórico, pero dando una perspectiva ideológica alejada del planteamiento restauracionista. En primer lugar, la selección de los personajes históricos, que demuestran una preocupación por el drama personal, íntimo, alejado de la época de Marquina ó Villaespesa. Así, en Juan de Mañara, personaje perteneciente a la corte que abandona el mundo cortesano y elige la vida del ascetismo. En esta misma línea está la obra Julianillo Valcárcel, figura de un bastardo que hace d bufón en la Corte.

    *en una línea de teatro de corte popular y carácter simbolista, destaca la obra La Lola se va a los puertos, que simboliza el espíritu del pueblo andaluz, que se disputan bajo la apariencia del requerimiento amoroso, los arquetipos de la sociedad andaluza. En esta misma corriente se sitúa Las adelfas.

    José María Pemán (1898-1981):es el continuador más sólido de este género histórico, que lo llevara hasta la Guerra Civil. Por nacimiento pertenece a la Generación del ´ 27.

    Obra: aunque su primera obra, El divino impaciente (1933), está ya muy alejada del período de más éxito del drama histórico, encuentra un público entusiasta en las corrientes conservadoras de oposición a la República. Su teatro representa, a través del modelo de ejemplificación heroica en la historia, los valores de la España imperial que constituyeron el programa ideológico del Nuevo Régimen. Destacan sus obras Cuando las Cortes de Cádiz, una crítica al Parlamentarismo, y Cisneros, que presenta a uno de los personajes históricos que junto con los Reyes Católicos fue ejemplo para el programa nacionalista.

    - otros autores: sin duda la mejor obra de este género es Mariana Pineda, de Federico García Lorca. En ella, y siguiendo la tendencia de los Machado, se elige un hecho histórico que ejemplifica valores más acordes con el programa moral del s. XX.

    También en esta líneas de teatro histórico estarían algunas de las primeras obras de Valle-Inclán, centradas en conflictos locales y siempre con referencias al carlismo, como por ejemplo Voces de gesta.

    Este estilo produce un género paralelo de deformación satírica, cuyo principal representante es La venganza de Don Mendo, de Pedro Muñoz Seca. En ella la forma poética es reducida al mínimo, y el argumento reproduce por hipérbole los tópicos del género que culminan en una acumulación truculenta de muertes sin sentido como desenlace trágico.

  • DRAMA BURGUES

  • - influencias e ideología: consecuente con la ascensión de la burguesía del período industrial y paralelo al realismo en narrativa, el teatro de finales del s. XIX busca ambientaciones y temas más cercanos a la realidad social y moral de esta clase. Producto de ello es el teatro realista de Anton Chejov y Enrik Ibsen

    - concepción escénica: estos modelos, que buscan en la ambientación burguesa un medio para dramatizar cuestiones propias de la edad moderna, son las utilizadas simultáneamente al drama histórico como una forma de innovar en el género dramático sin perder el efecto comercial.

    - autores:

    Jacinto Benavente (1866-1957): es el principal representante del drama burgués. Su teatro recibe un temprano reconocimiento. Obtuvo el premio Nobel. Su gran mérito en teatro consiste en traer a la escena española la ambientación burguesa y los personajes de la alta comedia basados en el tópico “discreto encanto de la burguesía” como fórmula de un drama que pretende identificar los intereses de la pequeña burguesía con los de la alta.

    Obra: en El nido ajeno (1898) hizo pensar a sus contemporáneos que sería el representante de la Generación del ´98 en teatro, sin embargo, cede a la revisión crítica en busca de una fórmula más acorde con los intereses comerciales. Dentro del drama de ambientación burguesa, Benavente, utiliza dos tipos de obras:

    *las de primer tipo son dramas basados en hechos de actualidad reflejados en la prensa del momento y que constituían un motivo de inquietud que aprovecha el autor. Así, obtiene su primer gran éxito con su obra La comida de las fieras, en la que aborda la caída en la ruina de una familia altoburguesa y su asedio por acreedores y subasteros. En esta misma línea estarían obras como Lo cursi, La noche del sábado ó La mariposa que voló cerca del mar.

    *una segunda línea es la representada por los dramas situados en Moraleda, que representa una ciudad provinciana. En estos dramas el tema se centra más en el comportamiento individual frente a la presión por lo rígido de las costumbres en la sociedad provinciana. Obras como Las cigarras hormigas ó Pepa Doncel, en la que la protagonista vive como viuda respetable que con la visita de una antigua amiga comienza una transformación en la cual surge la verdadera Pepa Doncel, que esconde un pasado de vida comprometida.

    Benavente también intenta dar con una fórmula para el drama rural, cuyo éxito venía avalado por La Dolores de Feliu y Codina, aunque se encuentra con los mismos problemas que su predecesor, Marquina, por el desfase que supone la ambientación realista y el lenguaje pulido. Las dos obras que escribe en esta línea son Señora ama, sobre el tema de la mujer en el matrimonio, y La malquerida, sobre el incesto entre hijastra y padrastro. En general, el teatro de Benavente busca el éxito del público sin excesiva carga ideológica, hecho que queda patente en sus obras Santa Rusia (1936), en la que el último acto se cierra con la Internacional y un escenario plagado de banderas rojas, y Aves y pájaros (1940), en la que se aporta una visión desde el lado de los vencedores de la Guerra Civil. Sin duda, su mejor obra es Los intereses creados, obra que queda un tanto al margen de su producción teatral, ya desde la ambientación que se sitúa en los siglos de oro. Utiliza en la estructura dramática las claves de la llamada “comedia dell´arte”, género característico de compañías itinerantes, sobre todo a partir del s. XVIII, que utiliza una serie de personajes fijos, arquetípicos, con personalidades bien conocidas por el público: el capitán Spavento ó Spagnolo (el bravucón), Arlequín (poeta enamorado), Colombina (joven amante), Sirena (prostituta alcahueta) y Polichinela (viejo rico jorobado). Estos personajes se someten a tramas fijas e igualmente conocidas. Benavente utiliza buena parte de estos personajes para reflejar arquetipos de la sociedad burguesa, aunque presenta un personaje geminado, Leandro (el enamorado), de moralidad aceptable, y Crispín, verdadero protagonista, pícaro que somete a los personajes a una red de intereses que le lleva a aceptar como reales sus falsas identidades frente al cumplimiento de la justicia. Es una crítica implícita a la moral burguesa, y para que sea aceptada por el público, el autor la pone en clave de farsa (personajes degradados), y en diálogo directo con el espectador.

    En esta línea de teatro burgués, cultivada por otros autores, tiene en Gregorio Martínez Sierra a uno de sus principales representantes, reconocido como innovador, pero que la crítica defiende que sus obras fueron escritas por su mujer, María, y luego firmadas por él. La obra más importante es Canción de cuna.

  • COMEDIA

  • - la principal fórmula para esta primera veintena es el SAINETE que, como corresponde al período, es una fórmula continuadora del sainete decimonónico iniciado por Don Ramón de la Cruz y Mesonero Romanos. Estas obras, desarrolladas como divertimento en un solo acto, utilizan la ambientación costumbrista popular y la deformación lingüística, desde el habla regional como fórmulas principales de su comicidad. Sobre esta misma fórmula se crean las zarzuelas, alternando escenas musicales con desarrollos en diálogo.

    Autores:

    Hnos. Alvarez-Quintero: de nombres Serafín (1871-1938) y Joaquín (1873-1944). Son los primeros en utilizar en escena, en el s. XX, el sainete. Por nacimiento pertenecen a la Generación del ´98.

    Obra: en 1907 estrenan El ojito derecho y La reja, dos sainetes cuya principal novedad reside en su ambientación andaluza. Los personajes constituyen arquetipos deformados de la realidad social, aprovechando así la corriente ideológica popularista que tenía como principal motivo el folklore andaluz. Aunque han sido considerados por la crítica del momento como conservadores y depositarios de la esencia del andalucismo, la crítica actual ve en sus obras el instrumento de una ideología conservadora que presenta como modelos de comportamiento aquellos convenientes a la burguesía pujante. Otros sainetes de los Alvarez-Quintero: Las de Caín, Malvaloca ó Los milagros del jornal.

    Carlos Arniches: es el continuador del sainete de ambientación madrileña.

    Obra: con El santo de la Isidra inaugura dicho género, que desarrolla divertimentos cómicos en un acto recopilados en el libro Del Madrid castizo ó en sus obras extensas en tres actos. La trama argumental reproduce la estructura de dos personajes tópicos, el chulo bravucón, cobarde y vividor, y el joven honesto, sincero y honrado, que se enfrentan para conseguir el amor del personaje femenino, el joven ayudado por un personaje de edad, sentencioso, representante del sentido común popular. La ejemplarización sobre la figura del trabajador perfecto y la objetualización de la mujer como premio han sido argumentados como muestras de la ideología conservadora del género. Quizá, respecto del sainete, su mejor aportación fuera la creación de un lenguaje literario a partir de usos de las hablas populares en ambientes castizos, que a veces constituyó una influencia, sobre todo por medio de frases hechas, para el madrileñismo. A partir de la década del ´20, Arniches, aborda la creación de un nuevo género, que denomina “comedia grotesca”. Con una estructura dramática de tragicomedia, utiliza los planteamientos propios de la comedia, es decir, el enredo y los personajes tópicos (sin verdadera actitud humana, sino sólo con faceta cómica). Sin embargo, el desenlace revela la verdadera dimensión humana de los protagonistas, habitualmente a través de un monólogo que hace de la burla una crueldad y de la comedia un drama. La señorita de Trévelez, primera comedia grotesca, gira en torno al personaje de una solterona y al engaño de un novio tardío aderezado con los tópicos cursis del noviazgo, se desenlaza la tragedia personal del papel de la mujer en la sociedad. Otras comedias grotescas de Carlos Arniches son El tío Miserias, El señor Badanas,... Arniches también intentó una fórmula de sainete de ambientación andaluza con Gazpacho andaluz, así como de ambientación levantina en Doloretes.

    - el segundo género cómico trascendente es el de la COMEDIA ASTRACANADA. También llamada “comedia de Astracán”, basa los aspectos cómicos en los juegos verbales, en especial el retruécano, sobre el cual se establece un equívoco que provoca un enredo cómico. Sobre esta estructura aparecen unos personajes característicos, emparentados con la picaresca y conocidos como “frescos”.

    Autores:

    Pedro Muñoz Seca (1881-1936): en su obra Las hijas del rey Lear utiliza un método característico de la comedia astracanada, basada en el uso de personajes clásicos degradados (de Shakespeare), así como el asunto de una obra clásica igualmente degradado.

    Otras obras astracanadas: Los extremeños se tocan, La tonta del bote (de Pilar Millán Astray), El chanchullo,...

  • LOS RENOVADORES

  • - en oposición al teatro levemente innovador sobre géneros decimonónicos como fórmula comercial aparecen concepciones teatrales puramente artísticas, cuya preocupación es la búsqueda de una fórmula dramática acorde con las corrientes ideológicas del siglo. En la mayor parte de los casos sin éxito de público, estos autores encuentran en la estética expresionista una fórmula escénica de relevancia al diálogo como principal elemento para el drama.

    Autores:

    Miguel de Unamuno (1864-1936): mantiene en su teatro los postulados retóricos e ideológicos comunes en toda su obra. Así, su principal característica es la desnudez escénica: se trata de eliminar los elementos superficiales, incluso eliminar el decorado, reducido a simbólicas túnicas, de tal forma que es la densidad del diálogo la principal responsable de crear la tensión dramática. En cuanto a la temática, es la superación de la muerte, la trascendencia vital y la dialéctica de los contrarios. Los personajes representan conceptos universales del comportamiento humano. No tienen verdadera dimensión personal, y en la mayor parte de los casos se encuentran divididos por impulsos alternativos que se contradicen. De aquí el nombre de “dramas de la conciencia escindida” para sus obras.

    Obra: su teatro no tuvo especial éxito. Sus traducciones y adaptaciones de tragedias clásicas como Medea, de Séneca (que tradujo), y Fedra, de Eurípedes (que adaptó, y fue considerada “cristianización del mito”) que fueron las de mayor repercusión. Entre sus dramas destacan La esfinge, Sombras de sueño (titulada en un principio Tulio Macedo y Julio Montalbán y que representa el drama de un personaje de la independencia americana cuyo “yo humano” ó “intrahistórico” está siendo destruido por su “yo histórico”) y El otro (obra en la que, sobre el planteamiento de una investigación policial sobre un crimen, se plantea el tema del doble, pues el muerto y el asesino son gemelos. La obra gira en torno a la posibilidad de establecer la verdadera identidad de víctima y asesino).

    Azorín (1873-1957): su teatro es considerado como un teatro de renovación formal sin su consiguiente renovación ideológica. En este sentido, su teatro mantiene la ideología conservadora característica del teatro comercial (basada en la identificación de los intereses de la pequeña burguesía con los de la alta burguesía oligárquica). Formalmente, puesto que casi la totalidad de sus obras se sitúa con posterioridad a la influencia surrealista, su teatro reproduce técnicas características del surrealismo, sobre todo por la preocupación compartida en cuanto al tema de la muerte y el tiempo. En muchos casos en el planteamiento de la obra la situación es de carácter onírico, si bien el desarrollo de la obra permite una lectura perfectamente racional.

    Obra: en Old Spain se propone la renovación de la aristocracia a través de los valores económicos y morales de la burguesía americana, por el matrimonio entre la condesa y un rico indiano. En Brandy, mucho brandy la temática es la referencia a la cultura británica a través de la figura del albacea Mr. Frogg, quien debe asistir anualmente al cumplimiento de la cena ritual exigida en la herencia. La trilogía compuesta por las obras breves El segador, Dr. Death de tres a cinco y La arañita en el espejo tiene como temas la muerte y el tiempo, que aparecen abordados desde una perspectiva, al tiempo que estructural, simbólica. Del mismo modo, en Angelita un anillo funciona como máquina del tiempo. Con su obra La guerrilla (1936) se cierra su teatro. En ella la actitud heroica e irracional de los españoles es opuesta a la inteligencia estratégica de los franceses.

    Jacinto Grau (1877-1958): su teatro no tuvo especial repercusión en España. Sin embargo, sus obras se tradujeron y representaron en Praga, París y E.E.U.U. Aunque fue influido en gran medida por el expresionismo, su teatro aborda el desarrollo psicológico de los personajes, debido a sus orígenes naturalistas, como principal técnica dramática. Su obra cultiva el drama histórico en prosa, como en El Conde Alarcos, aunque quizá sus obras más representativas sean aquellas en las que se revisa y actualiza un mito clásico en la línea característica del novecentismo, como en El señor de Pigmalión.

    Ramón del Valle-Inclán (1866-1936): su obra dramática tiene como principal característica su teoría dramática del esperpento, estética que define a partir de 1920, aunque varios rasgos (procedimientos retóricos) que caracterizarán al esperpento pueden encontrarse ya en sus primeras obras. En cualquier caso, la estética expresionista, en este caso desde la deformación más ó menos acentuada de los personajes, y el asunto dramático, es rasgo común de todas las etapas de su teatro.

    Su obra teatral se divide en tres etapas:

    - CICLO MITICO: tiene como rasgo común la situación en la Galicia rural en la que la superstición se convierte en algo real incorporado a la acción como realidad cotidiana. Está formado por la trilogía Comedias bárbaras (Aguila de blasón, Romance de lobos y Cara de Plata). Aborda la historia del terrateniente Juan Manuel de Montenegro (protagonista de las dos primeras, que datan de 1907). En ellas es presentado como un ser demoníaco, amancebado con su ahijada, que rechaza a sus seis hijos, quienes se disputan la herencia materna. En la segunda, Montenegro adopta a los pobres y desarrapados como verdaderos hijos y herederos. Cara de Plata (1922) aborda hechos anteriores a las otras dos, y está escrita por la necesidad de situar en un contexto el desenlace de las dos obras anteriores. El protagonista es Cara de Plata, hijo de Montenegro, que disputa a este el amor de la ahijada, de donde se desencadena la tragedia posterior. Presenta de forma explícita escenas cruentas y de violencia, por lo que se ha considerado un antecedente del surrealista “Teatro de la crueldad” de Antonin Artaud. El ciclo se cierra con Divinas Palabras (1920), dramatización simbólica de hechos históricos, que adelanta el código doble característico del esperpento. En ella, Mari Gaila y el Marica del reino se disputan a Laureaniño, un enano hidrocéfalo, para explotarlo en las ferias. La situación es una deformación de los Pactos de El Pardo de Alfonso XII, según los cuales, el conservador Cánovas (representado por Pedro Gailo, sacristán) y Sagasta (liberal representado por Marica, el vividor) se alternaban el gobierno de España, representada por el enano hidrocéfalo. La obra se desencadena por el adulterio en que es sorprendida Mari Gaila. El sacristán intenta detener su lapidación por el pueblo, y lo consigue al pronunciar las palabras en latín, símbolo de la incomprensión reverente del pueblo para el lenguaje de los políticos.

    - CICLO INTERMEDIO: formado por las obras La cabeza del dragón, La Marquesa Rosalinda, Farsa y licencia de la enamorada del rey y Farsa de la reina castiza. Las dos últimas (1920) constituirán, junto con Divinas Palabras, los antecedentes inmediatos del esperpento, puesto que en ellas la deformación característica de la farsa presenta ya rasgos de animalización, munequización e igualación prosopopéyica.

    - CICLO ESPERPENTICO: el esperpento es entendido por Valle-Inclán como algo más que una estética. Para él es un medio de abordar el conocimiento, la comprensión de la realidad trascendente, en sentido análogo a los movimientos artísticos que en este periodo ven en el arte un medio de trascender a la realidad aparente. La teoría poética del esperpento aparece reflejada en tres perspectivas: la primera de ellas en boca de Max Estrella en Luces de Bohemia, quien define el esperpento como una deformación de la realidad, así como una deformación del teatro clásico utilizando la metáfora de los espejos cóncavos del Callejón del Gato, deformación esta que es la única estética válida para el momento histórico de España. Según esto, el esperpento permite acceder, a través de la deformación de la realidad, a la verdadera realidad de España, más allá de la realidad aparente. El segundo punto de vista aparece en boca de Don Estrafalario en Los cuernos de Don Friolera; define el esperpento como una superación de la risa y el llanto, por encima de comedia y tragedia. Según esto, el esperpento elimina lo sentimental como forma de atraer al lector al asunto dramatizado, proponiendo una lectura intelectualizada relacionada con la concepción novecentista y vanguardista. Por último, y a través de declaraciones directas, Valle-Inclán define el esperpento en términos de “teoría de los géneros literarios”. Señala que según la relación entre el autor y los personajes tendríamos: la épica, en la que los personajes están por encima del autor, que los contempla de rodillas; la tragedia, en que los personajes comparten su condición humana con el autor, que los contempla de pie; y el esperpento, en que el autor se eleva por encima de los personajes, contemplando los hilos que los mueven.

    Retórica lingüística del esperpento: los tres pilares del esperpento (presentación de lo irreal como verosímil, deformación sistemática de la realidad y código doble) se consiguen mediante los siguientes recursos:

    - presentación de lo irreal como verosímil, a través de la selección y encadenamiento de escenas tomadas de la realidad que presenta elementos grotescos.

    - contrastes violentos, desde la escenografía, escenas luminosas en ambientes elevados frente a escenas oscuras en ambientes marginales, contraste que atañe a la clase a la que pertenecen los personajes así como al registro lingüístico que utilizan.

    - la muerte como personaje esencial, cumpliendo la función igualadora característica de las danzas de la muerte medievales.

    - muñequización de los personajes, despojándolos de su condición humana de forma que constituyen, a veces, una deformación de personajes del teatro clásico, y se comportan como peleles a los que se impone la situación.

    - animalización, caracterización de humanos con rasgos animales, que tiene como contrapartida la igualación prosopopéyica, humanización de los animales.

    - desgarro lingüístico de los personajes. Aparecen usos lingüísticos contradictorios por su pertenencia a distintos registros. Así, un mismo personaje puede utilizar giros característicos de la lengua culta y citas, y al mismo tiempo expresiones de hablas vulgares y argots de los mundos marginales.

    - libertad formal. Para la construcción del esperpento, Valle-Inclán rechaza lastres unidades adoptando la estructura que más conviene a la obra, en muchos casos incorporando prólogo y epílogo como fórmulas para una lectura intelectual de la obra.

    Obra: Luces de Bohemia (1920-1924) constituye su primer esperpento, en el que se aborda como asunto un viaje a través de una noche en el Madrid de la época de Max Estrella, el escritor ciego y bohemio. La obra se divide en quince escenas, de las cuales la primera y las tres últimas constituyen el marco en el que se cumple como desenlace lo prevenido en la primera escena, el suicidio de Collete y Claudinita, mujer e hija de Max Estrella. Las escenas que van de la segunda a la doce están dispuestas como una deformación del asunto de la divina comedia, simbolizando un descenso a los infiernos en los calabozos de la Puerta del Sol desde la buhardilla en la que vive el protagonista. En este descenso, Max Estrella, es acompañado por su personaje geminado, Don Latino de Híspalis, que frente al romántico presenta el lado del superviviente práctico. En la obra aparece representado el mundo de la cultura, a través de Zaratustra y Rubén Darío, el mundo de la política, con la figura del Ministro, y, sobre todo, la represión, representada por el preso catalán.

    Martes de carnaval, trilogía formada por La hija del capitán, Las galas del difunto y Los cuernos de Don Friolera, presenta el mismo asunto desarrollado en los tres asuntos genéricos que definió Valle-Inclán para el teatro. Son trece escenas: de la dos a la doce trata del esperpento. El teniente de la Guardia Civil, Don Friolera, es acusado por sus compañeros para que vengue el honor del cuerpo de la Guardia Civil. En la huida dispara y mata, por error, a su hija. En la primera escena se desarrolla el nivel de la tragedia. En ella Don Estrafalario y su compañero asisten a una representación pública, cuyo desenlace es la salvación de la mujer tras fingirse muerta. La escena trece y última aborda el nivel de la épica. Don Estrafalario y su compañero escuchan desde la cárcel un romance de ciego en el que Don Friolera venga su honor matando a su mujer, por lo que es condecorado. La obra presenta una deformación del asunto del Ottelo de Shakespeare, basado en una moral caduca y la presión social como fuerza muñequiza al protagonista. El último de los esperpentos es una tetralogía de obras en acto llamada Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte, formada por La rosa de papel, La cabeza del bautista, Ligazón y Sacrilegio. En ellos, avaricia y lujuria son presentados como motivaciones del comportamiento humano que culminan con la muerte.

    Ramón Gómez de la Serna (1888-1961): su concepción teatral preconiza rasgos del teatro surrealista, así como del teatro del absurdo que se desarrollará a partir de 1950. Como en Valle-Inclán, su teatro fue un modelo sin éxito. Esta fórmula dramática tiene sus características especialmente significativas:

    - ruptura con las convenciones sociales como punto de partida argumental y escénico, emparentado con el “épater les bourgeois” del teatro dadaísta-surrealista.

    - intención antiteatral, concepto de “teatro para ser leído en la tumba fría”, teatro sin acción que enlaza con las técnicas de distanciamiento del teatro racionalista y el antiteatro del teatro del absurdo.

    En sus obras La utopía, Los unánimes y Los medioseres utiliza una simbología en la escenografía de carácter onírico similar a la del teatro surrealista.

    2. GENERACION DEL 27: pese a que existen rasgos, influencias y evoluciones comunes, el grupo mantiene sus peculiaridades individuales, que responden a concepciones dramáticas particulares, que se basan en teorías opuestas, similares a los expuestos en la “Poesía de la Generación del 27”. Distinguiremos comedia y drama.

    2.1 LA COMEDIA: AUTORES

    Enrique Jardiel Poncela (1901-1952): es el principal renovador del grupo, renovación que realiza sin romper con la ambientación burguesa realista sin establecer tampoco una crítica colectiva, sino particular e individual. Su comedia es un antecedente del teatro del absurdo, en ella el efecto cómico se basa en la solución disparatada de situaciones inverosímiles, muy en la línea de los Hermanos Marx. Para mantener el principio de verosimilitud divide a sus personajes en dos bloques:

    - personajes altoburgueses de comportamiento extravagante en el tono de “los felices años veinte”

    - personajes que mantienen actitudes racionales y consecuentes con la convención social, que conservan el vínculo social con el espectador.

    Obra: en Un adulterio decente y Cinco corazones con freno y marcha atrás utiliza el recurso de la juventud para tratar el tema del conflicto generacional. Su mejor obra es posterior al ´36: Eloisa está debajo de un almendro.

    Miguel Mihura (1905-1979): aunque desarrolló gran parte de su obra tras la Guerra Civil, su mejor obra es Tres sombreros de copa, que anticipó el teatro del absurdo de la década del ´50, fue escrita en 1932, si bien no representada hasta 1952. En ella no sólo la actuación, el movimiento y la escenificación de los personajes está culminado por el absurdo, sino también el lenguaje, utilizando este como una fórmula crítica de revelar las incongruencias de las convenciones sociales en la moral burguesa. Lo que caracterizará a su teatro anterior al ´36 así como al de la posguerra serán las obras escritas en colaboración con humoristas cercanos a la revista “La Codorniz”, con Tono, Gila,...

    2.2 EL DRAMA: AUTORES

    Alejandro Casona (1900-1965): es presentado por la crítica del momento como renovador del drama burgués. Su renovación no afecta a la concepción escénica ni a la concepción del teatro como drama individual. Sin embargo, aporta el tema característico de la generación: la oposición entre ideal y realidad.

    Obra: su obra La sirena varada obtiene el efecto dramático por el desarrollo del universo individual idealizado que choca con la realidad, la cual se impone frustrando su mundo. Tema similar desarrolla en Otra vez el diablo (1935). Anterior a 1936 escribe Nuestra Natacha, en la que trata los abusos en los orfelinatos. Formó parte también del proyecto de las misiones pedagógicas con su compañía “La pájara pinta”, para la cual escribió una serie de obras en un acto de teatro infantil recopiladas en su Retablo jovial.

    Max Aub (1903-1972): autor, en el marco de las “misiones pedagógicas” (grupos de cultura itinerante que actuaban en lugares poco cultos), de un grupo de obras en un acto, agrupadas en Teatro incompleto, en las que la influencia del teatro de vanguardia, sobre todo en la estructura escénica, es su principal característica. Así, la escenografía simbólica, el pespectivismo, el tema de la incomprensión y la alienación humana, así como un acento social latente ya en el proyecto de las misiones son rasgos comunes a estas obras: Crimen, que aborda el tema de la incomunicación por la imposibilidad de desvelar un crimen por las confesiones incompatibles de los testigos, y Una botella, que aborda el tema del pespectivismo y la alienación, con la presencia de una gran botella en el escenario, vista de forma distinta por cada uno de los personajes e ignorada en realidad por todos ellos.

    Tras la Guerra Civil, en el exilio, su teatro profundiza en el compromiso social, adoptando una línea semejante al teatro racionalista de Bertold Brecht.

    Rafael Alberti (1903-1999): su teatro presenta la misma variedad de estilos que su obra poética. Así, tradición y vanguardia, lo popular y lo culto, tiene cabida en su teatro.

    Obra: El hombre deshabitado (subtitulada como “Auto sacramental sin sacramento”) presenta la escenografía simbólica característica del teatro realista, enlazando con la abstracción conceptual dogmático-religiosa del auto sacramental del siglo de oro (fusión de tradición y vanguardia). Fermín Galán, teatro en verso, utiliza la estructura del romance del viejo desarrollado en doce escenas (lo popular) para desgranar el tema histórico desde la perspectiva heroica del militar sublevado contra la dictadura de Primo de Rivera (lo culto).

    Miguel Hernández (1910-1942): su teatro, semejante al de Alberti y otros autores del ´27, refleja la fusión de influencias de los vanguardistas y de la tradición, sobre todo gongorina, con una evolución hacia el compromiso social según se acerca la Guerra Civil.

    Obra: sus obras en verso son las que más próximas están al lenguaje gongorino, así como a la concepción vanguardista de este intelectual. De entre ellas destaca el auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve, y la sombra de lo que eras y El pastor de Más aire. De tema social destaca Teatro de guerra, colección en la que aborda, desde una perspectiva realista, la escenificación de las injusticias sociales, que culminan con la arenga a la rebelión y a la defensa del ejército republicano.

    Federico García Lorca /1898-1936): su concepción teatral encaja con lo que se ha llamado teatro poético que recupera la tradición de la tragedia grecolatina y del teatro del siglo de oro, rota por el prosaísmo realista del s. XIX. Para Lorca, su teatro poético es distinto del de sus contemporáneos. No necesariamente en verso, esta concepción teatral consiste en escenificar, dramatizar, encarnar el drama de la condición humana abandonando la circunstancia individual (concreta, realista) para abordar la dimensión universal de lo humano. A este rasgo hay que sumar otro, que enlaza con la concepción surrealista de Artaud, y es que Lorca concibe el teatro también como espectáculo total. No es sólo el texto, sino la simbología de la escena, la gestualización, el movimiento de los actores, la iluminación y la música, componentes que globalmente constituyen el hecho teatral. Sus influencias se mueven entre la tradición y la vanguardia, arrancando de la tragedia griega, de los clásicos del siglo de oro (destacando Shakespeare, Lope de Vega, Calderón de la Barca y Cervantes), de los realistas del s. XIX (Ibsen y Chejov)... También recibe influencias de sus contemporáneos, en especial de Eduardo Marquina, sobre todo a través del teatro histórico y del drama rural. También de los surrealistas en sus “comedias imposibles” y de Benavente y Arniches en el drama burgués. En su teatro, Lorca, conserva los rasgos retóricos de su poesía, tanto en prosa como en verso. La metáfora, basada en la construcción del concepto en el sentido barroco, sigue apareciendo en su teatro. Del mismo modo, lo popular, a veces inventado, se incorpora por medio de canciones, poesías ó reproducción de hablas rurales. El protagonista femenino se convierte en una constante como representante de la opresión social sobre el individuo.

    El tema central de su teatro es la frustración como oposición del universo personal, de la intuición a la imposición colectiva de la convención social. Otro de los temas constantes es el amor, abordado también desde la imposibilidad material ó social. El tema de la revolución aparece a partir de 1930, con el impulso de los social, en la Comedia sin título. Aborda este tema desde la oposición individuo-colectividad, libertad-represión. También es tema recurrente, igual que en su poesía, la muerte, no desde el elogio de la muerte sino cmo frustración de la vida.

    En su teatro aparece la misma simbología que en su obra narrativa y poética (luna = mito; metal = tragedia; vegetación = amor).

    Para estudiar su obra se recurre a dos clasificaciones: criterio histórico y géneros dramáticos.

    Según un criterio histórico-marxista, social, del teatro, su obra se divide en dos bloques:

    - Dramas de la conciencia individual: aquellos en los que es la circunstancia personal del protagonista la responsable de la tensión dramática, sin implicar por extensión al colectivo. Las farsas El maleficio de la mariposa y las dos primeras comedias imposibles (El público y Así que pasen cinco años) y el drama burgués Doña Rosita la soltera son ejemplos de este grupo.

    - Dramas de la conciencia colectiva: son aquellos en los que el colectivo está representado en el drama que se escenifica. Tiene, por lo tanto, una repercusión social, presentan modelos de conducta ó denuncian situaciones morales. Antes de 1930, Mariana Pineda, las tragedias Comedia sin título y La casa de Bernarda Alba.

    El otro modo de clasificación se basa en la teoría de los géneros dramáticos:

    1- Farsas: en ellas aparece la deformación de la realidad a lo grotesco, propia del género, y el uso de personajes arquetípicos es estructura utilizada por Lorca con planteamiento cómico como corresponde, pero en ocasiones revelando una dimensión dramática que, sin duda, lo sitúan próximo a las farsas de Valle-Inclán, y en cierto modo también a la tragedia grotesca de Arniches. Estas farsas se dividen en dos bloques:

    - farsas para guiñol: el mundo de la infancia, que es una constante en la obra de Lorca, aparece bajo la forma del teatro del guiñol, sobre la que proyecta temas para adultos. La tragicomedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita, El retablillo de Don Cristóbal y La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón. Las dos primeras abordan, a partir de los personajes del guiñol, en especial del viejo Don Cristóbal, el tema del matrimonio de conveniencia y el amor verdadero.

    - las farsas propiamente dichas: con El amor de Don Perlimpín con Belisa en su jardín y La zapatera prodigiosa; presentan el mismo asunto que las comedias de Don Cristóbal, pero desde la dimensión del viejo enamorado y el drama de un amor imposible. La segunda de las citadas es considerada su mejor farsa, y es sobre el asunto de La fierecilla domada de Shakespeare, que presenta a una protagonista femenina como representante de la libertad individual que preserva sometiéndose en apariencia. Mezcla prosa y verso, e incluso bailes y canciones.

    2- Las comedias imposibles: son el grupo de obras en las que Lorca utiliza la retórica surrealista como forma de expresión, el uso de la metáfora superreal, el onirismo y las escenas que representan espacios simbólicos son constantes en estas tres obras, que serían El público, Así que pasen cinco años y Comedia sin título. Esta última, inacabada, es una reflexión sobre la revolución y contrarrevolución como proceso social que abandona, según declara, por la urgencia de la denuncia social. El público es una obra sobre el teatro, representado por las reflexiones de su protagonista, un director teatral. La obra se desarrolla como escenario en la mente de este personaje. En Así que pasen cinco años también se desarrollan algunas escenas en los sueños del protagonista. Utiliza aquí al personaje del adolescente para dramatizar el tema de la frustración, de la idealización del mundo juvenil.

    3- En las tragedias, Lorca se planteó una trilogía en la cual crear un universo mítico reflejo de la cultura andaluza. Sólo escribió dos obras, Yerma y Bodas de sangre. En estas obras recupera la estructura de la tragedia griega. Aparece el coro para subrayar los momentos de tensión dramática, usa la prosa y el verso utilizando la tradición popular respecto de las tres unidades, y desnudez escénica. En Bodas de sangre trata el tema del amor imposible por la oposición familiar; en el caso de Yerma, el caso de la mujer estéril.

    4- Dramas: escribe una serie de obras utilizando géneros dramáticos de su teatro contemporáneo. Su primera obra El maleficio de la mariposa, es un drama simbolista, característico del modernismo, que tuvo bastante éxito en Europa (como género). En él se representa una historia de amor imposible entre Curianito y Mariposa en un universo de insectos. Mariana Pineda utiliza la estructura del teatro histórico y, al igual que Marquina, selecciona un personaje elevándolo a la dimensión heroica como ejemplificación. Sin embargo, frente a la ideología restauracionista, el personaje seleccionado es condenado a muerte por no retractarse de haber bordado una bandera republicana, con un espíritu semejante al teatro histórico de los Machado ó al Fermín Galán de Alberti. Con la estructura del drama burgués de origen benaventino, escribe Lorca el drama rural La casa de Bernarda Alba y la comedia burguesa Doña Rosita la soltera. En la primera recupera el drama rural iniciado por la Dolores de Feliu y Codina, en el que Marquina había buscado también modelos dramáticos. El logro de Lorca reside en hacer compatible el aspecto realista necesario para un reflejo natural del ambiente requerido por el género dramático. Doña Rosita la soltera está más emparentada con los dramas burgueses provincianos de Moraleda de Benavente y con la comedia grotesca de Arniches. El tema de la obra es paralelo al de La señorita de Trevelez. El personaje femenino encarna el drama de la soltería.

    Tema 4

    LA PROSA HISPANOAMERICANA DEL S. XX

    1. INTRODUCCION

    2. LA NOVELA MODERNISTA

    3. EL REGIONALISMO

    3.1 ANTECEDENTES: HORACIO QUIROGA

    3.2 TENDENCIAS

    • NOVELAS DE LA TIERRA

    • NOVELAS DE LA REVOLUCION MEXICANA

    • NOVELAS INDIGENISTAS

    4.LA RENOVACION NARRATIVA DE 1940

    4.1 CAUSAS

    4.2 ANTECEDENTES: MACEDONIO FERNANDEZ, ROBERTO ARLT

    4.3 TENDENCIAS

    • NOVELA DE FICCION: JORGE LUIS BORGES, ADOLFO BIOY CASARES

    • “EL REALISMO MAGICO”: MIGUEL ANGEL ASTURIAS, ALEJO CARPENTIER, JUAN RULFO

    • NOVELA URBANA-CAOTICA: LEOPOLDO MARECHAL, EDUARDO MALLEA, JUAN CARLOS ONETTI, ERNESTO SABATO, JOSÉ DONOSO

    • NOVELAS DEL LENGUAJE: JOSÉ LEZAMA LIMA, GUILLERMO CARRERA INFANTE

    • NOVELA HISTORICA: MANUEL MUJICA LAINEZ, ARTURO USLAR PIETRI

    5. EL “BOOM” NARRATIVO DE 1960

    5.1 JULIO CORTAZAR

    5.2 GABRIEL GARCIA MARQUEZ

    5.3 CARLOS PUENTES

    5.4 MARIO VARGAS LLOSA

    6. ULTIMAS TENDENCIAS NARRATIVAS

    1. INTRODUCCION: desde sus orígenes, la literatura hispanoamericana ha estado marcada por un fuerte carácter realista vinculado a la crítica social, ello es debido al carácter de colonia dependiente de la metrópoli así como al estamento burgués vinculado a los criollos, quienes, a pesar de su ascenso económico, se ven separados de los órganos de gobierno. La construcción de las nuevas naciones en el s. XIX concentró la producción literaria en el trabajo de fijar el carácter nacional, así como un proyecto de hombre y cultura nacionales. El s. XX va a suponer la consolidación de las naciones y la ruptura definitiva de la literatura con el Realismo por primera vez en la historia hispanoamericana.

    2. LA NOVELA MODERNISTA: el Modernismo supuso el primer cambio de dirección en el flujo de influencias España-América. La novela modernista se caracteriza por el preciosismo lingüístico y el barroquismo formal, sin embargo, sus temáticas están muy próximas del Costumbrismo característico del s. XIX. Entre las distintas tendencias podemos destacar:

    - Novela esteticista: caracterizada por el exotismo y el lenguaje preciosista; es el caso de La gloria de Don Ramiro de Enrique Larreta, el cual, aprovecha el tema del gaucho para introducir la descripción esteticista como base narrativa.

    - Novelas naturalistas: derivadas de la influencia del francés Zola, basadas en el conductismo como método de análisis de la realidad; El Terruño de Carlos Reyles.

    - Novelas criollistas: de tema costumbrista, basadas en la descripción del ambiente indígena-criollo; El gaucho florido de Carlos Reyles ó Zogoibi de Enrique Larreta

    3. EL REGIONALISMO: se conoce con este nombre una nueva tendencia narrativa que se caracteriza por la reflexión sobre los procedimientos narrativos en busca de una mayor veracidad, y tiene como consecuencia la implicación del lector en el proceso narrativo. El término Regionalismo alude al carácter regional de las ambientaciones de esta tendencia.

    3.1 ANTECEDENTES: Horacio Quiroga es el principal antecesor del movimiento, incluso se le puede considerar su creador. Partiendo de orígenes modernistas, su contacto con la selva motivó un cambio en su narrativa en el cual cabe destacar la presentación de la naturaleza como fuerza fantástica a la que se opone el hombre en su intento por racionalizarla. Formalmente, se convierte en el primer cuentista inaugurando la tradición del relato breve en la prosa hispanoamericana del s. XX. Su renovación de las técnicas narrativas fue expuesta en el libro Manual del perfecto cuentista, en el cual, aporta los siguientes rasgos que caracterizan al movimiento:

    • limitación de la omnisciencia del narrador a la perspectiva del protagonista

    • reducción de localismos lingüísticos al mínimo necesario para la caracterización de los personajes

    • depuración de recursos formales, lo descriptivo y lo estetizante, para favorecer una temática central y un desarrollo sintético propio del relato breve

    Entre los libros de colección de relatos breves que destacan en su obra son Cuentos de la Selva y Anaconda.

    Quiroga adelanta con su obra una nueva serie de principios básicos que desarrollará la novela regionalista:

    • el conflicto entre civilización y barbarie como fondo temático de la obra, que responde al proceso histórico de colonización de la selva como fórmula de expansión colonial

    • la mitificación de la selva presentada como fuerza sobrehumana, y que en el Regionalismo corresponderá a distintos factores (el caudillo de la Revolución Mexicana ó el mundo indígena) como fórmula para introducir lo fantástico en una ruptura, que está en sus inicios, con el Realismo

    3.2 TENDENCIAS: dependiendo de la ambientación, principalmente ligada a la nacionalidad del autor, podemos distinguir 3 modelos narrativos:

    • Novelas de la Tierra: las más próximas a la temática de Quiroga se caracterizan por la mitificación de una naturaleza exuberante; novelas centradas en la oposición civilización-barbarie como respuesta a la expansión territorial hacia la selva, características en países que se hayan en proceso de colonización económica de territorios vírgenes. Autores y obras destacados: La Vorágine de José Eustasio Rivera, en ella aborda el tema de la explotación laboral en la caucherías, utilizando la estructura del viaje iniciático; Doña Bárbara de Rómulo Gallegos, el mejor ejemplo de la lucha entre civilización y barbarie simbolizado por la protagonista, propietaria de una hacienda que lucha contra la selva, y su oponente, el delegado del gobierno que pretende imponer la legislación en el territorio; Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes, ambientada en La Pampa, utiliza al personaje del gaucho como protagonista ejemplar de la colonización armónica de un territorio salvaje.

    • Novelas de la Revolución Mexicana: contemporáneas de la Revolución de 1910, surgen la serie de novelas que aplican los procedimientos del Regionalismo al análisis del hecho revolucionario y la sociedad mexicana, en ellas, el caudillo de la Revolución es mitificado y el conflicto entre civilización y barbarie es expuesto en términos de Revolución y justicia social. Podemos distinguir 2 tipos de obras: las que tratan hechos de la Revolución y las que tratan las consecuencias. La mejor obra es Los de debajo de Mariano Azuela; El águila y la serpiente de Martín Luis Guzmán.

    • Novelas indigenistas: supone el primer impulso de reivindicación indígena en el s. XX; mitifica el universo indígena tomando como base su concepción religiosa y su integración en la naturaleza. El conflicto civilización-barbarie cambia de orientación presentando la expansión económica como una agresión al mundo indígena. El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría, la construcción de una presa destruye el territorio de los indígenas, se describe su proceso de alienación en la incorporación al mundo moderno; Huasipungo de Jorge Icaza, la construcción de una carretera destruye los huasipungos, minifundios de explotación familiar, condenando al hambre a la población.

    4. LA RENOVACION NARRATIVA DE 1940:

    4.1 CAUSAS: la narrativa hispanoamericana presenta una evolución demasiado radical para tener sus motivos en la propia cultura hispanoamericana. La llegada masiva de exiliados tras la Guerra Civil y su contacto con los autores hispanoamericanos, propició la adopción de nuevos modos y modelos de narrar. Los autores abordan un experimentalismo narrativo equiparable al vivido en España durante el Novecentismo y el Vanguardismo, por otra parte, la concentración urbana que genera el proceso de industrialización facilitó el acceso a la educación de clases sociales antes inexistentes, lo que aumentó el público potencial y el modo de abordar la lectura de la novela. Los nuevos narradores buscan fuentes de inspiración distintas de la generación anterior, interesándose por otras literaturas y autores de entre los que destacan William Faulkner, James Joyce y Franz Kafka.

    4.2 ANTECEDENTES: es preciso señalar como paso previo a la renovación de la década de 1940 la obra de 2 autores que adelanta planteamientos narrativos y, sobre todo, crea nuevos géneros que serán cultivados posteriormente. El argentino Roberto Arlt pondrá en marcha a partir de 1926 un nuevo género narrativo que se conoce con el término de “Novela urbana-caótica”, novelas realistas de ambientación urbana en las que la visión existencialista se aplica al análisis del comportamiento humano, en ellas los personajes tienen una actitud paranoica y violenta como respuesta de la alienación característica de la vida urbana, destaca la novela Los lanzallamas, este género tendrá un gran éxito entre los autores del área Rioplatense. Por otra parte el también argentino Macedonio Fernández inaugura en 1947 con su novela Museo de la novela eterna la tendencia de las novelas del lenguaje ó antinovela, en ella suprime todo argumento reduciendo la novela a una yuxtaposición de pensamientos en estilo indirecto libre, lo que convierte al lenguaje en procedimiento argumental.

    Como características generales hay que señalar:

    • orientación filosófica existencialista que se corresponde con el desarrollo urbanístico, temas como la soledad, la alienación, la incomunicación, se incorporan como una constante narrativa

    • rechazo del realismo como método expositivo y analítico eficaz, lo fantástico es utilizado como forma de crítica y/ó análisis

    • se aprovecha de las fórmulas genéricas fijadas en la novela por los regionalistas para renovarlas desde las técnicas y los temas, lo que permite captar el interés que por los géneros ya instituidos presentan los lectores

    • subyace en todos ellos un afán de subversión (reacción en contra) de los valores burgueses y las convenciones, cuya mejor expresión son las referencias explícitas a las relaciones sexuales en sus obras

    4.3 TENDENCIAS: la complejidad que presenta una clasificación exhaustiva de autores que por nacimiento corresponden a distintas generaciones, aconseja establecer una clasificación por géneros, por lo que autores correspondientes a 3 generaciones pertenecen a esta.

    - Novelas de Ficción: es un género que recupera las tendencias decimonónicas, consideradas como subliteratura, del cuento fantástico para someter a juicio crítico los grandes sistemas de explicación del mundo de la sociedad occidental. Es característico de este género su desarrollo en relato breve, lo que vincula al mismo con el precedente de Quiroga, además, la estructura del relato breve es modificada para conseguir un desenlace inesperado que provoque la reflexión del lector sobre la materia expuesta.

    Jorge Luis Borges (1898-19686): inició su producción literaria bajo las claves del Creacionismo y Ultraísmo; su producción narrativa se centra en el relato de ficción, él se encargó de fijar las características temáticas del género, así como de dotar al relato de una estructura que permitiera la identificación entre protagonista y lector. También aporta la técnica de la falsa eludición consistente en facilitar una bibliografía erudita para el texto del relato, remontándose a autores, bibliotecas y textos legendarios que en su mayoría son inventados para dotar de verosimilitud al relato, al tiempo que criticar los medios de transmisión del conocimiento humano. De entre los temas recurrentes en sus obras hay que destacar el tema del doble, forma de expresión de la máxima “todos los hombres: el hombre”, el lenguaje como medio de conocimiento y sistema de referencia equívoco, la inmortalidad es una forma de expresión de lo humano y su limitación. De entre sus obras cabe destacar: Ficciones, El aleph y El libro de la arena.

    Adolfo Bioy Casares: discípulo de Borges, heredó sus planteamientos teóricos y narrativos para aplicarlos a la fórmula de la novela, el resultado fue su obra La invención de Morel, en la que los temas de la soledad, la incomunicación, son trasladados mediante un planteamiento de ficción al dilema entre apariencia y realidad. Cabe destacar también la línea policiaca detectivesca que escribió, en colaboración con Borges, una colección llamada Seis problemas para Isidro Parodí.

    - “El Realismo Mágico”: se convierte en el modelo narrativo que caracterizará a la novela hispanoamericana a partir del ´40. Consiste en presentar hechos fantásticos como parte de la rutina cotidiana, asimilados con normalidad por los personajes y por el lector. Como técnica deriva de la narrativa surrealista, en la que la fusión del plano real y el onírico (sueño) son convertidas en una misma realidad. También la mitificación característica del Regionalismo es aprovechada por estos narradores que presentan las supersticiones mágicas del mundo indígena como reales. Cabe destacar una línea narrativa que arrancaría con el género fantástico de Kafka, pasando por autores españoles del Novecentismo como Wenceslao Fernández Flórez ó Alvaro Cunqueiro, los cuales presentan la metáfora como realidad literal. Los primeros autores de esta tendencia son proclives al retoricismo, con un estilo cargado de cultismos, hipérbaton, abundante adjetivación que recupera modelos lingüísticos modernistas.

    Miguel Angel Asturias: escribe El señor presidente, recuperando el modelo de novela de dictador inaugurado por Valle-Inclán con Tirano Banderas. Cabe destacar también en la línea de la novela indigenista la obra Los hombres de maíz.

    Alejo Carpentier: su prosa se considera muy próxima a la literatura francesa del s. XVIII, autor en el que el tema de la revolución como expresión de la barbarie humana constituye el núcleo más importante de su creación. Su obra más destacada es El siglo de las luces en la que se describe una expedición científica por El Caribe coetánea de la Revolución Francesa; aunque su obra más elogiada por la crítica es Los pasos perdidos, en la que se invierte la oposición civilización-barbarie en las Novelas de la Selva en el Regionalismo, reconociendo la vida armónica con la naturaleza del antepasado indígena como verdadera civilización.

    Juan Rulfo: pese a su escasa producción, una novela y una colección de relatos, se le considera el mejor escritor de nacionalidad mexicana. Su novela Pedro Páramo recupera el modelo narrativo de las novelas de la Revolución Mexicana para establecer una analogía con el abandono de las haciendas y de la economía agroganadera en el México de los ´50. Su colección de relatos El llano en llamas centra su argumento en episodios de la Revolución en los que el miedo y la violencia se convierten en el argumento central desde una técnica realista.

    - Novela urbana-caótica: género iniciado por Roberto Arlt que se convertirá en característico de los autores del cono sur. Esta narrativa está ligada a los ambientes urbanos de las megalópolis, al paisaje suburbial, a la ideología existencialista y a una retórica basada en la sencillez expresiva que busca un registro próximo al habla estándar, influido por la novela negra americana. Los primeros autores se encuentran todavía próximos al estilo didáctico y de propuesta de soluciones del Regionalismo.

    Leopoldo Marechal: en su obra Adán Buenos Aires propone el catolicismo como expresión de solidaridad que solucione la alienación urbana.

    Eduardo Mallea: supone un paso a la visión pesimista de esta narrativa con obras como Todo verdor perecerá.

    Pero será Juan Carlos Onetti quién elevará el género a su mayor estatus literario, incorporando técnicas narrativas próximas al Realismo Mágico en obras como Juntacadáveres ó El astillero; Onetti desdobla la realidad en 3 planos: el real, el onírico y el literario. Esta confusión de planos coincide con un desdoblamiento de personalidades, que pretende reflejar la insatisfacción y frustración individual que busca salida a través de la ficción.

    Ernesto Sábato: con su novela El túnel generalizó con gran éxito la fórmula narrativa de la novela urbana en la que el universo onírico del protagonista es presentado como un paralelo simbólico del plano real. La obra insiste en los conceptos de incomunicación y aislamiento individual de la filosofía existencialista, presentando la vida como metáfora de un túnel en el que el individuo permanece aislado.

    José Donoso: autor perteneciente por nacimiento a la Generación del 60 que utiliza la estructura de la novela urbana-caótica incorporando técnicas experimentalistas, e incluso, planteamientos de novela negra. Su principal obra es El obsceno pájaro de la noche.

    - Novelas del lenguaje: género creado por Macedonio Fernández que tiene especial éxito entre los narradores cubanos y que se incorporará junto a otros procedimientos narrativos a las novelas de la Generación del 60. Suprime el planteamiento narrativo y el argumento construyendo la novela mediante un discurso ininterrumpido descriptivo, en el que el humor, la sátira y la reflexión sobre el propio discurso, constituyen el asunto de la novela.

    José Lezama Lima: con su obra Paradiso consigue hacer la Cuba poscolonial la protagonista de la novela. Su segunda obra es Oppiano Licario, publicada póstumamente

    En esta línea narrativa destaca Guillermo Cabrera Infante, el cual incorpora a su obra referencias a la cultura de medios de masas en la segunda mitad del s. XX. Su mejor obra es Tres tristes tigres.

    - Novela histórica: como género muy cultivado en el s. XX, especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, el género histórico también constituye uno de los modelos de apoyo de la narrativa hispanoamericana. Contiene las mismas constantes formales que la novela histórica de este siglo, es decir, fuerte documentación sobre el periodo, rechazo de planteamientos maniteistas (rechazo de héroe y villanos, el héroe suele ser también un villano) e importancia de la evolución psicológica de los personajes. La narrativa hispanoamericana contamina los procedimientos narrativos con planteamientos argumentales de ficción y Realismo Mágico para conseguir al tiempo que una interpretación simbólica, un atractivo para los lectores.

    Manuel Mujica Lainez: recurre a lo fantástico como fórmula narrativa de reconstrucción del período histórico, utilizando como narrador la perspectiva de un personaje mítico ó maravilloso. La novela El unicornio narrada por un hada (Melusina). El escarabajo narrada por un escarabajo de lapislázuli tallado en el periodo egipcio. Su mejor obra es Bomarzo, que reconstruye el periodo renacentista en Italia.

    Arturo Uslar Pietri: aplicando el realismo Mágico a la novela histórica consigue una visión simbólica de la historia que llama “adivinación profética”. Su libro más importante es Las lanzas coloradas, que trata sobre las campañas de Bolívar y San Martín.

    5. EL “BOOM” NARATIVO DE 1960: el discutido término por la crítica de “Boom” sirve para designar un fenómeno de expansión editorial protagonizado por las empresas Seix-Barral y Barral Editores que difundieron la producción narrativa hispanoamericana en el panorama de la literatura universal. El grupo de autores vinculados a este epígrafe pertenece a distintas generaciones y concepciones narrativas. Su único punto en común es el apoyo al régimen castrista tras el éxito de la Revolución cubana. Los autores más destacados del grupo son: Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Carlos Puentes y Mario Vargas Llosa. De estos cuatro autores, los dos últimos retirarán en el 72, tras el encarcelamiento del poeta Heberto Padilla, su apoyo al castrismo como protesta por la represión de los intelectuales contrarios al régimen; hecho que romperá definitivamente la cohesión del grupo. Como teoría narrativa común se destaca la recuperación del “Gusto por narrar”, es decir, recuperar la figura de la narración tradicional como punto de partida y la utilidad de la novela supeditada al placer de la lectura. De entre las figuras retóricas más destacadas es el carácter experimentalista de su prosa el rasgo que comparten, que buscan nuevos modos de expresión que sean compatibles con una narración comprensible. El aprovechamiento de los procedimientos narrativos de la Renovación del 40 utilizados en síntesis para le escritura de sus obras constituye el otro rasgo común al grupo.

    Julio Cortázar: escribió casi toda su obra en el exilio en Francia. Divide toda su producción en 2 géneros: relato breve y novela. Su producción en relato breve está marcada por el género de ficción ó fantástico, en una primera etapa con procedimientos semejantes al relato de Borges, pero con una menor influencia en lo referente a falsa erudición compensada por una mayor experimentación formal que utiliza el recurso de la narración dentro de la narración. Alguien que anda por ahí, Todos los fuegos, el fuego, aunque también da cabida a lo satírico e hiperbólico como fórmula crítica del convencionalismo en Historias de Cronopios. A partir de la publicación del relato “El perseguidor”, su relato corto abandona el terreno de la ficción para abordar, a través de lo simbólico, una interpretación trascendental de la realidad. Respecto de su novela, la obra de Cortázar destaca por la experimentación sobre fórmulas narrativas que permitan obtener un rendimiento expresivo inspirado en el lenguaje audiovisual, por ejemplo simultaneidad de acciones, espacios y tiempos. Cortázar concibe la literatura como un producto orientado a 2 finalidades y tipos de lector complementarios, el “ lector hembra” que busca en la novela una satisfacción pasiva, y el “lector de reflexión” que busca integrarse, no sólo en la reflexión de los temas, sino también en la construcción de la estructura narrativa. Producto de esta concepción son Rayuela y 62/ Modelo para armar, obras en las que se propone una guía para estructurar los capítulos según los intereses del lector. En ambas aparece también el concepto de “novela global”, que se generalizará en varias obras de este grupo de autores. Este tipo de novelas crea un mundo virtual habitado por personajes que se convertirán en referencias constantes en otras obras. Dicho mundo virtual tiene también su apocalipsis en el fin de la obra.

    Gabriel García Márquez: sus orígenes en la profesión periodística marcaron el inicio de su narrativa con un modelo que novelaba, utilizando el “Realismo Mágico”, una noticia ó documento periodístico; así se inicia con la obra Relato de un naufrago. Tras esta inicia el conjunto de obras que forma “El ciclo de Macondo”, con el que caracterizará lo mejor de su producción narrativa agrupando personajes y asuntos en torno al espacio imaginario que representa el universo hispanoamericano y el mundo en su globalidad. Estas obras se caracterizan por la creación de referencias metaliterarias que establecen conexiones entre todas las novelas, así como por sintetizar los procedimientos narrativos de la renovación del 40 con 2 constantes básicas: el uso del “Realismo Mágico” como fórmula satírico-humorística de interpretar la realidad, y el planteamiento narrativo de las Novelas del lenguaje, partiendo del narrador en tercera persona como medio de encontrares con un lector genérico que traduce la máxima del autor por reencontrar el placer de narrar. La gran obra de este periodo es Cien años de soledad, constituye el cuerpo central del ciclo porque a través de la estructura narrativa crea y destruye el universo de Macondo. Pertenecientes a este ciclo son también El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca, Los funerales de la mamá grande (colección de cuentos), La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada.

    El segundo ciclo se inicia con Crónica de una muerte anunciada, en la que retoma el modelo de narración periodística, el cual no abandona en sus siguientes obras: Del amor y otros demonios, El amor en los tiempos del cólera y Noticia de un secuestro.

    Carlos Puentes: caracterizado por la reutilización de los modelos narrativos de la Revolución Mexicana, a los que añade el uso de técnicas experimentales que le permiten la revisión del período histórico en simultaneidad con el análisis de la sociedad mexicana contemporánea. Su mejor obra es La muerte de Artemio Cruz (que usa las tres personas narrativas), otra obra es La región más transparente.

    Mario Vargas Llosa: autor destacado por recuperar la denuncia de la situación política y social en Hispanoamérica como fondo significativo de su obra, sin renunciar a procedimientos narrativos experimentales heredados de la renovación del 40. 2 etapas en su obra: la primera de mayor compromiso social, retórica experimental y centrada en el mundo peruano, en sus obras Conversación en la catedral, La ciudad y los perros y La isla del fin del mundo; y la segunda, tras la ruptura del grupo pasa a centrar su obra en el efecto humorístico y satírico como una crítica más próxima al escepticismo, en obras como La tía Julia y el escribidor y Pantaleón y las visitadoras.

    6. ULTIMAS TENDENCIAS NARRATIVAS: la trascendencia en la literatura universal que han tenido en este siglo los grandes maestros de la prosa hispanoamericana ha tenido como consecuencia la extensión de sus modelos narrativos, reutilizados gracias a su prestigio por los autores de generaciones posteriores. Por este motivo no ha habido una ruptura con estos autores, sino una evolución sin solución de continuidad animada por las políticas editoriales. Podemos destacar entre los últimos autores los siguientes casos:

    Manuel Puig: se caracteriza por una obra comprometida con la denuncia de la represión militar y su efecto en las libertades individuales, en las que la homosexualidad se presenta como factor opositor al rigor moral del régimen. En Boquitas pintadas, novela a medio camino entre documento gráfico y la literatura. Su mejor obra es El beso de la mujer araña, a la que incorpora las referencias mitómanas a la Edad de Oro de Hollywood.

    Alfredo Bryce Echemique: que partiendo de modelos narrativos próximos a las Novelas del lenguaje utiliza la sátira humorística como instrumento para un análisis crítico-irónico de la alta sociedad limeña. En sus obras Un mundo para Julius y La vida exagerada de Martín Romaña.

    Cabe destacar la importancia del modelo generado por García Márquez que encuentra como seguidores a las escritoras. El modelo más conseguido en esta línea es el que utiliza Isabel Allende, pues encuentra una vertiente de denuncia política que apenas es un esbozo de García Márquez (La casa de los espíritus). Otras reproducen un modelo que aprovecha el éxito de la fórmula entre el público. Laura Esquivel escribe Como agua para chocolate.

    Tema 5

    LA POESIA POSTERIOR A 1936

  • INTRODUCCION

  • DECADA DE 1940 A 1950

  • DECADA DE 1950 A 1960

  • DECADA DE 1960 A 1970

  • DECADA DE 1970 A 1980

  • POESIA DESDE 1975

  • 1. INTRODUCCION: inmediatamente antes de iniciarse la Guerra Civil, España disfrutaba de una producción poética comparable a la de los Siglos de Oro; con Machado y Juan Ramón Jiménez, además de los poetas del 27. Ya en 1935, fecha de la publicación de la revista “Caballo Verde para la Poesía”, bajo la influencia de Pablo Neruda, se observa un proceso de rehumanización iniciado con el surrealismo. Esta misma línea seguirá la poesía tras la guerra; puesto que los autores que establecen el vínculo entre ambos períodos desarrollaron su obra en estos años, bien en uno u otro bando, a la luz de esta rehumanización. Se trata de Miguel Hernández de una parte, y El Grupo Escorial de otra.

    Miguel Hernández (1910-1942): nacido en Orihuela. Su origen humilde (fue pastor) le obligó a ser autodidacta, en oposición a la formación universitaria de los autores del 27; sin embargo comparte con este grupo la evolución poética “del yo al nosotros”. Su obra se inicia con Perito en Lunas (1934) compuesto por 42 octavas reales que encierran a través de un juego de metáforas un objeto que descifrar. Se trata de un libro de clara influencia gongorina en el uso del conceptismo y el hipérbaton. Su siguiente publicación se considera se considera ya parte de su plenitud poética, se trata de El Rayo que no Cesa (1936). Este libro abre su producción en sonetos de temática amorosa, en los que la metáfora constituye su principal base estilística. A este libro siguieron Imagen de tu Huella y Silbo vulnerado. El período se considera cerrado con el poema Elegía a Ramón Sijé, obra en la que el autor inicia el tratamiento del tema de la muerte y el dolor humanos y con ellos da paso hacia el nosotros de la temática social. Este paso ya es evidente en su libro Viento del Pueblo (1937) con el que se inicia su etapa de poesía comprometida, y en el que defiende el papel de conductor del sentir popular que tiene la poesía. En consecuencia su estilo se torna más llano, buscando la palabra más elocuente y por esto mismo, más comprensible; aunque sin renunciar al poder de la metáfora. En esta misma línea se encuentra su libro El Hombre Acecha. Su última obra Cancionero y Romancero de Ausencias, escrita en prisión entre 1938 y 1941, refleja una evolución hacia J.R. Jiménez, en él se sirve de las formas de la poesía popular para reflejar el sentimiento poético reducido a su expresión más lacónica, más esencial.

    El Grupo Escorial, también conocido como Generación del 36, inicia su creación poética antes de la guerra en una línea de rehumanización de la poesía desde los planteamientos éticos de Unamuno y Machado. Agrupados en la revista “Cruz y Raya” de José Bergamín, autores como Leopoldo Panero, Luis Felipe Vivanco y Luis Rosales siguen esta tendencia. Durante la guerra se unen a ellos autores como Dionisio Ridruejo y Germán Beilberg, para realizar una poesía propagandística en oposición a la del bando republicano de Machado, Hernández, etc. Tras la guerra se intenta crear una poesía artificiosamente heroica siguiendo el modelo de Rosales y Vivanco. La antología de poesía de los Siglos de oro publicada en 1940 y titulada Poesía Heroica del Imperio intentó animar esta corriente. Fruto de ella son los Sonetos a la Piedra de Ridruejo, Retablo Sacro del Nacimiento del Señor de Rosales y Sonetos Amorosos de Germán Beilberg. En todos ellos se observa una evolución hacia el formalismo (métricas regulares, sonetos principalmente y modulación del sentimiento, así como de los recursos retóricos). La revista “Escorial” dirigida por Ridruejo, órgano de expresión de Falange, reúne a estos autores en torno a las siguientes constantes poéticas:

    - vuelta al intimismo, a la intimidad cotidiana, que incluye una poesía “arraigada” en el terruño natal, en la familia y en Dios;

    - formalismo clasicista en sus comienzos, soneto y fórmulas poéticas de los Siglos de Oro;

    - lenguaje deliberadamente sencillo, pretendidamente cotidiano.

    De entre las aportaciones de este grupo a la poesía posterior hay que destacar la recuperación de Unamuno y Machado, así como la de César Vallejo, además de sus más destacados libros de poemas: La Casa Encendida de Rosales, Escrito a cada Instante de Leopoldo Panero y El Descampado de Vivanco.

    2. DECADA DE 1940 A 1950: la poesía de este período ha sido clasificada por Dámaso Alonso en dos tendencias opuestas: poetas “arraigados”, frente a poetas “desarraigados”. La poesía “arraigada” corresponde al grupo de poetas cercano al nuevo régimen, es por lo tanto poesía “arraigada” a la tierra, a los nuevos ideales y a la tradición clasicista. La poesía “desarraigada” corresponde a la corriente “tremendista”, inaugurada por el propio Dámaso Alonso en Hijos de la Ira, es anticlasicista y busca acercarse a la problemática real a través de la angustia existencial como tema principal. Estas dos tendencias quedan perfectamente representadas por los siguientes grupos poéticos:

    - Garcilasistas: continuadores de la corriente iniciada con el Grupo Escorial, los poetas llamados garcilasistas se agrupan en torno a la revista “Garcilaso”, la cual sustituyó a “Escorial” como medio de expresión de Falange. José García Nieto, director de la revista, y un grupo de jóvenes que se autodenominan como “Juventud Creadora”-Jesús Revuelta, Pedro de Lorenzo y Jesús Juan Garcés- declaran su voluntad de oponer al 27 una nueva concepción poética acorde con el rumbo ideológico de la nueva España. La revista creada en 1943 se mantiene hasta el 46 bajo el lema: “Una poética, una política, un Estado”. Su poesía señala como maestro a Garcilaso y Quevedo, autores ambos que representan el conceptismo y la pureza artística, en oposición al gongorismo, inspiración del 27. Por otra parte, Garcilaso representa el ideal de caballero renacentista, guerrero y poeta, hecho que encaja con la “visión militar, castrense, imperial y amoroso” que pretender dar a la poesía. La temática, consecuentemente, aborda el tema amoroso desde los tópicos renacentista de la ausencia, la pérdida o desdén de la amada; los temas sacros y religiosos abordados como ejercicio retórico; y el paisaje castellano como expresión de espiritualidad. Formalmente utilizan formas clásicas, sobre todo el soneto, con algunos ejemplos de tono burlesco en el uso del concepto a imagen de Quevedo.

    En este grupo aparece una tendencia neorromántica que aborda el tema amoroso, religioso e incluso de la tradición popular, abandonando el tono castrense y el exceso de retoricismo; se trata de Rafael Morales, premio Adonais 1943 con Poemas del Toro, y Vicente Gaos con Arcángel de mi Noche (1944).

    - Tremendistas: en 1944 se produce la auténtica ruptura con la poesía anterior al 36, y son dos poetas del 27 los que la impulsan: Vicente Aleixandre y Dámaso Alonso. Gerardo Diego, que completa la terna de representantes del 27 que no se exilió, se había decidido ya por el soneto y el clasicismo con sus libros Ángeles de Compostela (1940) y Alondra de Verdad (1941), enlazando con “Juventud Creadora”. Vicente Aleixandre con Sombra del Paraíso (1944), reacciona contra la realidad de la posguerra publicando un libro que se centra en el tema del paraíso personal, íntimo, que se vislumbra, pero no se alcanza; frente al clasicismo formal mantiene su constante versolibrismo asentado en la imagen surrealista. Aunque sin duda el más influyente fue Dámaso Alonso con Hijos de la Ira (1944), supuso una protesta radical contra la evasión y serenidad garcilasista por medio de la angustia humana como tema, oponiendo el versículo, los términos antipoéticos (como pus o ciempiés), el poema largo y libre a la poética garcilasista. En esta misma línea expresiva se crea la revista “Espadaña” en León, dirigida por Antonio González de Lama, Victoriano Crémer y Eugenio de Nora entre 1945 y 1951, que supuso la principal protesta contra “Garcilaso” defendiendo la libertad creadora, el verso libre, la rehumanización de la poesía y la influencia de Neruda, Vallejo y el 27; y sirvió al mismo tiempo como escaparate de las distintas corrientes líricas del momento, en especial como vehículo expresivo de la primera promoción de posguerra: Celaya, Otero, Bousoño, José Hierro, autores que inician su obra desde el existencialismo tremendista para evolucionar al “nosotros” de la poesía social.

    - Otras corrientes poéticas del período: tres son las tendencias que destacan como concepciones poéticas al margen del garcilasismo y tremendismo: el Postismo, el Surrealismo y el grupo “Cántico”.

    * El Postismo: refleja en su nombre la vocación de movimiento heredero de las vanguardias o “ismos” con que nace en 1945 en los primeros y únicos números de las revistas “Postismo” y “La Cerbatana”. Movimiento liderado por Carlos Edmundo de Ory, influye decisivamente sobre autores posteriores como Félix Grande, Gloria Fuertes, Arrabal y Nieva. Su poética se basa en el carácter experimental de la obra, en la exploración de nuevos ritmos y metros, en el uso del humor y la ironía como técnicas de distanciamiento de la realidad, y la asociación subconsciente de las imágenes heredada de surrealismo y dadaísmo.

    * La poesía surrealista: también fue cultivada en este periodo no solo por autores como Alonso o Aleixandre, sino por autores que se declaran abiertamente surrealistas. Pese a que no practiquen el automatismo, sí utilizan la imagen surrealista así como el irracionalismo del discurso y el versículo, además del “collage”. Los principales representantes son Juan Eduardo Cirlot, Gabino Alejandro Carriedo y, sobre todo, Miguel Labordeta, quien une a la concepción surrealista la visión existencial de la sociedad contemporánea tremendista.

    * El Grupo “Cántico”: toma su nombre de la revista dirigida por Pablo García Baena, Ricardo Molina y Juan Bernier, poetas que forman dicho grupo. Este defiende una concepción culturalista, que enlaza con el modernismo y el 27, con los que además tiene en común el preciosismo formal, la búsqueda de la palabra rica y justa, y el tratamiento vitalista de los temas religiosos y amorosos. Reivindicado en los años setenta por el poeta Guillermo Carnero, del grupo destaca Pablo García Baena con sus obras Mientras Canten los Pájaros (1948) y Antiguo Muchacho (1950). De tono intimista y sentimental que utiliza la descripción y la metáfora como medios de transmisión de la sensibilidad característica del grupo.

    3. DECADA DE 1950 A 1960: al comenzar la década del 50, el tremendismo es un estilo ya agotado por distintos motivos: en primer lugar, la situación social de España tras la guerra requería una posición crítica por parte de los intelectuales liberales, hecho posible gracias al aperturismo del régimen debido al intento por incorporarse en los foros internacionales. Además, en Europa, se impone una revisión de las teorías literarias marxistas, cuyo mejor reflejo es la publicación en 1948 del libro de J.P. Sartre ¿Qué es Literatura?, en el que defiende el compromiso social como única actitud válida para los creadores. De este modo, en 1952 el editor Francisco Ribes publica una antología poética tras consultar al público sus preferencias. Esta Antología Consultada de la Joven Poesía Española se considera el inicio de la poesía social; puesto que en ella, excepto Morales y Gaos, el resto de los autores: Carlos Bousoño, Gabriel Celaya, Victoriano Cremer, Eugenio de Nora, José Hierro, Blas de Otero y José María Valverde; se pasaron en bloque de las filas del tremendismo al compromiso social.

    Por supuesto, sus influencias literarias se mantienen en la línea de los poetas que pretenden la rehumanización del arte; pero en su versión más comprometida con la realidad inmediata. Desde el Pablo Neruda de Caballo Verde para la Poesía, pasando por César Vallejo, García Lorca, Alberti, Miguel Hernández y Espadaña. Su teoría poética defiende el realismo literario como única posibilidad de expresión, puesto que la visión histórica de la sociedad debe ser incorporada como tema poético central. La poesía debe ser, por lo tanto, el testimonio crítico de su época. Esta concepción pretende utilizar la poesía como un instrumento capaz de modificar la realidad, despertando a las clases más desfavorecidas, lo que confiere al poeta el papel de conductor de la protesta social. Para conseguirlo, es necesario concebir la poesía como comunicación, como medio que facilita la transmisión más efectiva de este análisis social.

    Consecuentemente, el estilo de los autores, intenta dirigirse a la inmensa mayoría, a través del uso del registro coloquial, la simplificación de la expresión reduciendo los juegos retóricos y el excesivo esteticismo. La búsqueda de una expresión directa conduce a una sencillez cercana al prosaísmo, que se acentúa debido al desarrollo narrativo, sin apenas espacio para lo lírico. La poesía describe de forma la realidad de la injusticia social; pero también es poesía de intenciones que refleja los deseos de los autores. Los temas revelan el compromiso de los autores: la solidaridad con el débil, la injusticia social, la represión, la lucha por las libertades. España y la Guerra Civil, como temas histórico-sociales. Además del tratamiento amoroso y religioso en continuidad con el tremendismo.

    Entre los autores de esta tendencia hay que destacar a Gabriel Celaya (1911-1992), quien en sus inicios formó parte del grupo surrealista cercano a la Residencia de Estudiantes, se inaugura en la posguerra con Tranquilamente hablando (1947) enmarcado en el tremendismo, pero con un estilo directo cercano al prosaísmo. De su etapa social destacan Cantos Iberos (1955) y Las Cartas Boca Arriba (1951). A partir de 1960 abandona el tema social y pasa a abordar el ejercicio poético desde el experimentalismo, recuperando rasgos de su etapa surrealista. José Hierro (1922-) se inició en el tremendismo con Tierra sin Nosotros (1947), pero como se delata el “nosotros”, siempre desde la solidaridad y el compromiso, más alejado de la expresión individual de la agonía existencial. Su poesía social se caracteriza por el testimonio personal de sus experiencias como reflejo de la realidad social inmediata, así como por su experimentalismo formal, sobre todo en materia de versificación. Son buen ejemplo de esto sus libros Quinta del 42 (1952) y Cuánto Sé de Mí (1959). Y por supuesto, Blas de Otero.

    El comienzo de la industrialización de España, su aceptación en los foros internacionales, el crecimiento del nivel de vida, así como la saturación del género social condujeron a esta tendencia al punto de mira de las críticas. Se les acusó de prosaísmo; de convertir a la poesía en un medio, no en un fin; de no llegar al pueblo, su destinatario; de falta de imaginación; etc.

    4. DECADA DE 1960 A 1970: mientras la poesía social es en la década del cincuenta la tendencia dominante, una serie de autores comienzan a publicar en este período desde una concepción poética que aunque comparte algunos puntos con la poesía social presenta una nueva forma de ver el hecho poético. Son los autores de la llamada segunda generación de posguerra, nacidos entre 1925 y 1938, los cuales inician su producción en los primeros años del 50, con libros como Las Adivinaciones (1952) de Caballero Bonald, Don de la Ebriedad (1953) de Claudio Rodríguez. Junto con José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente y Ángel González, que publican también antes del 60, forman el grupo de los autores cercanos al tema social. Autores como Gil de Biedma, Gamoneda, Grande, Brines y Carlos Barral publican a finales de los 50, forman el grupo de los jóvenes, que rompe definitivamente con el tema social. La antología Veinte Años de Poesía Española (1960) editada por José María Castellet, crítico cercano al grupo de los catalanes (Biedma, Barral y Goytisolo), dio a conocer la tendencia que dominará la década denominada poesía vivencial o poesía de la experiencia.

    Su poética parte de la negación de la poesía como comunicación (en 1953 Barral publica un artículo titulado “Poesía no es comunicación”) en oposición a los poetas sociales. Pese a que reconocen y comparten la necesidad de ser comprendido que tiene el poema (Gil de Biedma), entienden la poesía como un ejercicio de conocimiento del mundo real. De modo que se establece un equilibrio en el estilo entre la poesía como comunicación y la poesía como conocimiento. La poesía es por lo tanto un modo de revelar la realidad oculta para acceder a ella, se parte de la vivencia personal a través de la intimidad del yo poético. Pretenden además aligerar el poema de peso temático social en beneficio del lenguaje, que enriquecen como instrumento adecuado para abordar la realidad trascendente.

    Sus influencias recuperan la figura de Antonio Machado tanto en la estética de Campos de Castilla como en la actitud ética de Juan de Mairena, además de Luis Cernuda, Pablo Neruda y César Vallejo. Su estilo utiliza el tono conversacional, antirretórico heredado de los autores del 50 como forma de acceder a la comunicación, se busca el equilibrio entre el desgarro tremendista del tono exclamativo, el prosaísmo y el refinamiento lingüístico para alcanzar la palabra justa. El humor y la ironía aparecen como fórmulas de distanciamiento de la idealización del mundo de su experiencia personal. Las citas a cabeza de poema intentan vincular éste con la tradición literaria.

    Los temas abordan los aspectos menos trascendentes de la realidad cotidiana, éstos son elaborados como dignos temas de ser poetizados. De entre ellos destacan la infancia y la adolescencia como paraísos rotos, el tiempo y el paso de la vida como herencia machadiana, el amor como intimidad erótica, la amistad tema característico de la escuela poética de la escuela de Barcelona. España y lo social se convierten en temas autobiográficos. Por último, el tema de la metapoesía se utiliza como forma de introducir la concepción personal en la propia obra.

    5. DECADA DE 1970 A 1980: en 1970 José María Castellet quiso dar cuenta del nuevo clima poético juvenil con una antología que iba a levantar buen número de polémicas: Nueve Novísimos Poetas Españoles. Sus nombres eran: Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, José María Álvarez (los “seniors” nacidos entre 1939 y 1942), Félix de Azúa, Pere Gimferrer, Vicente Molina-Foix, Guillermo Carnero, Ana María Moix, Leopoldo María Panero (“la conqueluche” nacidos entre 1944 y 1948). En el prólogo, Castellet habla de ruptura y de cambio radical, dejando claro que solo ha seleccionado a un grupo de poetas nacidos después del 1939 y representativos de tal ruptura, dejando fuera a los jóvenes que no se habían propuesto a la misma tentativa. Castellet caracteriza a sus novísimos con los siguientes rasgos:

    - ruptura con el realismo típico de la literatura de posguerra, debida sobre todo a la formación de estos autores no en el humanismo literario, sino en los medios de masas;

    - aceptación del gusto “camp” por lo que tiene de democratización de la cultura a través de las mitologías creadas por los medios de masas o por lo que representa la innovación;

    - frente a la lírica escasamente retórica de posguerra, propugnan la autonomía del arte, de forma que el poema es antes un signo o símbolo que material literario transmisor de ideas;

    - formación literaria fundamentalmente extranjera: Elliot Pound, Saint-John Perse, Yeats. Ignoran voluntariamente la tradición hispánica, excepto Aleixandre, Cernuda y Gil de Biedma;

    - rasgos formales de la poesía novísima: despreocupación hacia las formas tradicionales, evitación del discurso lógico por medio del automatismo, elipsis, sincopación y “collage”. Introducción de elementos exóticos de inspiración modernista, experimentación sobre la estructura del lenguaje, desmitificación del lenguaje cotidiano y aprovechamiento de los recursos rítmicos y musicales de la lengua.

    En la evolución de la poesía novísima se consideran dos etapas:

    - la estética veneciana que abarcaría los años entre 1966, fecha en que se publica Arde el Mar de Pere Gimferrer, y 1973; esta etapa se caracteriza por el culturalismo temático y esteticismo y barroquismo formal además de las características anteriormente señaladas, también se trata el tema de la metapoesía dado el carácter de afirmación de la concepción poética que este aporta a la obra;

    - la segunda etapa se desarrolla de 1973 en adelante, en esta los autores buscan una evolución personal acorde con la temática y la concepción formal dominante en la etapa anterior. Así Luis Alberto de Cuenca y Luis Antonio de Villena evolucionan hacia la tradición grecolatina, mientras autores como Guillermo Carnero se centran en el tema de la metapoesía. En general se puede señalar una vuelta a la poética de los 60 sobre todo en el tema de lo cotidiano desde la vivencia personal de los autores y la relajación del uso lingüístico que se acerca más a un tono conversacional.

    6. POESIA DESDE 1975: la muerte de Franco acaba con un período histórico en España y de algún modo marca la ruptura, no solo de los poetas novísimos, sino también de las nuevas generaciones de poetas que dan por terminada, al igual que los anteriores, la estética veneciana. Esta nueva promoción de poetas, a los que Villena llama “postnovísimos” desarrollan su creación en dos líneas básicas: el uso personalizado de la tradición clásica en poetas como José Gutiérrez o Felipe Benítez Reyes (siguiendo el camino trazado por Cuenca o Villena). La otra línea es la llamada poesía del silencio, siguiendo la línea de poesía pura cuyo principal representante es Julia Castillo. Al lado de estas, debido a la libertad de concepción poética que proclaman se dan muchas otras opciones entre las que destacan la poesía surrealista con referencia a temas clásicos y la tradición poética moderna de Blanca Andréu y Luisa Castro. La llamad nueva sentimentalidad de los poetas granadinos, Javier Egea y Luis García Montero, seguidores de la creación poética de Gil de Biedma, y por último el ruralismo simbólico de Julio Llamazares que utiliza la descripción del ambiente rural por medio de la estructura del salmo. Destacar por último la especial atención que las editoriales han prestado recientemente a la poesía escrita por mujeres en la que destaca el tratamiento del tema amoroso, con referencia explícita al amor carnal, buena muestra de ellos es la antología titulada Las Diosas Blancas publicada en 1985 bajo el subtítulo de Joven Poesía Española escrita por mujeres.

    Tema 6

    EL TEATRO POSTERIOR A 1936

  • INTRODUCCIÓN

  • LA INFRAESTRUCTURA TEATRAL EN LA ESPAÑA DE POSGUERRA

  • EL TEATRO ESPAÑOL EN LA INMEDIATA POSGUERRA (DEL 39 AL 50)

  • LA GENERACIÓN REALISTA DE 1950

  • LA SEGUNDA GENERACIÓN REALISTA (DE 1960 A 1970)

  • LAS TENDENCIAS TEATRALES A PARTIR DE 1970

  • 1. INTRODUCCIÓN: la distinción del programa entre teatro anterior al 36 y posterior es algo más que una distribución simplemente pedagógica. Hay que considerar las diferencias sociales entre la España anterior y posterior a la guerra civil, quizá entre los más determinantes para la literatura estén la censura, el ostracismo cultural y el exilio.

    La censura comenzó su andadura bajo el régimen establecido por los vencedores a partir de la orden de 1936 que establecía una censura ejecutada por la junta militar de cada región. En 1938 se promulga la ley de prensa que establecía la censura previa y que se extendió hasta 1966, año en que se promulga la llamada “Ley de Fraga”, por la cual se suspende la censura previa de las obras. Desde los primeros días del nuevo régimen, el poder en cuestiones culturales estuvo dividido; el Ministerio de Educación y Cultura estaba en manos monárquicas, mientras que el de Prensa y Propaganda en manos falangistas. Esta división quedaba reflejada en las revistas culturales del momento: “Arbor”, que con dirección del Opus Dei dejaba entrever una tendencia al escolasticismo; al tiempo que “escorial” con inspiración falangista demostraba una vocación de aperturismo cultural que fue malograda por la reacción conservadora, la cual expulsó a Serrano Suñer del gobierno y a Dionisio Ridruejo de Prensa y Propaganda. Abierto el camino al sector más conservador, la primera consecuencia fue la Ley de Ordenación Universitaria de 1943 por la que se declaró la confesionalidad católica de la Universidad. Se creó un cuerpo de inspectores universitarios eclesiásticos encargados de depurar actitudes poco cristianas en la docencia y en consecuencia gran parte del profesorado abandonó la docencia de España para exiliarse o dedicarse a otras tareas.

    2. LA INFRAESTRUCTURA TEATRAL EN LA ESPAÑA DE POSGUERRA: las salas teatrales determinaban la producción, puesto que estas son indicativas de los gustos del público, así como, del apoyo del estado a los géneros y autores privilegiados. En general, como en otros períodos, se dará la distinción entre teatro comercial, teatro nacional y teatro de arte y ensayo.

    2.1 Los Teatros Nacionales: el gobierno entendió el teatro como un buen vehículo de propaganda y apoyó la difusión teatral a través de las salas fijas de representación. Estas quedaron establecidas en dos grupos:

    a) el teatro nacional de la falange: que desarrolló su actividad con un criterio temporal, quedando el teatro Español como sala fija para la representación de los clásicos, con directores como José Tamayo o Luca de Tena. Los modernos se quedaron en el teatro María Guerrero con directores como Luis Escobar.

    b) el teatro nacional de cámara y ensayo: creado a partir de 1960 y que desarrolló su actividad en diferentes salas y al que se debió el montaje de Marat-Sade de Peter Weiss por Adolfo Marsillach en 1968, obra emblemática en la vocación social de la vanguardia teatral del momento.

    2.2 Los Teatros Comerciales: viven el teatro como un negocio lucrativo, la calidad estética, moral, política o humana de las obras es apreciada en función del público que con el dinero de la entrada avala el proyecto de los autores, de modo que estas salas son ocupadas por compañías fijas que montan comedias de enredo, dramas burgueses y ocasionalmente se ocupan de obras de mayor prestigio literario. La revista se convierte en un fenómeno comercial que en la década de los 80 decae hasta su práctica desaparición. En 1960 se crea el Café-Teatro, locales donde se compagina el teatro o el cabaret con la cena o las copas de después de cenar.

    2.3 El Teatro de Arte y Ensayo: con este término se intenta señalar a esas obras en las que por su especial concepción genérica, no tienen la ocasión de ser apreciadas por el público en general, lo que les convierte en producto de élites intelectuales, suelen abordar estas obras grupos cercanos a círculos universitarios que alquilan salas ocasionalmente para la representación durante uno o dos días. El TEU (Teatro de Estudiantes Universitarios) es buena muestra de ellos en los años 50, grupo al que se le debe el montaje de Tres sombreros de copa en 1952 dirigida por Gustavo Pérez Puig.

    Hacia 1970 con la aparición generalizada del teatro colectivo se crea un convenio entre salas de teatro independiente para poder configurar un circuito permanente. Así en Madrid surge el Teatro Magallanes, el TEI, la Sala Cadalso y el Gayo Vallecano. En Barcelona el teatro CAPSA y en Valencia el OMART 23.

    3. EL TEATRO ESPAÑOL EN LA INMEDIATA POSGUERRA (DEL 39 AL 50):

    3.1 Los renovadores de la escena: el teatro en los primeros años tras la guerra, vivió las mismas circunstancias que la gente que lo escribía, lo que supuso que los comprometidos tuvieran que partir al exilio, mientras que el teatro que no suponía un peligro para la nueva estabilidad pudo desarrollarse dentro de los límites del país. Este teatro constituye una continuidad genérica con el desarrollado por la generación del 27, de hecho algunos autores que llevan a cabo esta renovación son, por la edad, pertenecientes a esta generación.

    a) La Tragedia: dos son los autores responsables de la renovación de este género:

    - Max Aub: autor que conoció el exilio, su obra se divide en dos etapas, la primera la anterior a la Guerra Civil, y la segunda el teatro en el exilio. Autor perteneciente a la generación del 27, especialmente influenciado por las Técnicas de Vanguardia, tanto a través de la estética racional y el distanciamiento, como a través de la línea de los dadaístas. Su teatro se caracteriza por el compromiso social.

    Primera etapa (anterior a la Guerra Civil): se dedicó al teatro ambulante que acercará la escena a lugares que no tenían la oportunidad de contemplarla, así dirige EL BUHO teatro popular. Sus obras de esta etapa son obras en un acto, de carácter simbólico en las cuales se presentan temas existenciales como la incomprensión y la incomunicación. Obras recopiladas en su libro Teatro Completo (1931).

    Segunda etapa (teatro en el exilio): sin abandonar estructuras y técnicas desarrolladas en la primera etapa, la derrota y el exilio motivaron un ligero cambio en los temas que pasaron a centrarse en la protesta y la conciencia social, así como la España perdida. La obra Morir por cerrar los ojos (1944) es la más destacada del período.

    -Alejandro Casona: Alejandro Rodríguez Álvarez vivió tras la Guerra Civil exiliado en Argentina; no obstante, este autor disfrutó de un importante éxito antes de la guerra y fue premio nacional de teatro Lope de Vega en 1934 con su obra La Sirena Varada.

    Primera etapa: también se ocupó del teatro popular ambulante como otros autores del mismo período, por ejemplo Lorca y La Barraca. En el caso de Casona, se dedicó a la escritura de “teatro para el pueblo”, obras breves en uno o dos actos cuyos personajes eran arquetipos sociales, y cuyo contenido era claramente didáctico. Su teatro “El Pájaro Pinto” y su obra Retablo Jovial son las mejores representaciones de esta etapa.

    Segunda etapa: se caracteriza por las obras pensadas para abordar salas de circuito comercial. En ellas el rendimiento dramático se obtiene por el conflicto entre realidad y ficción que viven los protagonistas de sus obras, personajes atormentados por sus deseos nunca alcanzados o por el contraste entre lo que esperan de otras y lo que realmente reciben. Subyace en todas ellas un interés de didactismo. Destacan La Sirena Varada (1934) y Otra vez el Diablo (1935). Ante el exilio, que dará con él en Argentina en 1944, Alejandro Casona evita cualquier referencia en su obra tanto hacia la Guerra Civil como al exilio o a España. Sus obras son una continuación del teatro anterior, destacan sus dos grandes éxitos La Dama del Alba (1944) y Los árboles mueren en pie (1949).

    b) La Comedia: la renovación de la comedia fue quizá algo más temprana gracias a las obras de Jardiel Poncela; puesto que Tres Sombreros de Copa, aunque escrita en 1932 no fue representada hasta 1952. no obstante, la renovación en ambos autores tiene el mismo origen, provocar situaciones humorísticas forzando los límites de la verosimilitud de la representación. En Jardiel Poncela por la excentricidad de los personajes, en Miguel Mihura por el equilibrio de lo absurdo entre todos los personajes.

    - Jardiel Poncela: su teatro se caracteriza por el ritmo rápido de la acción, acumulación de elementos estrambóticos y la ausencia de pasión en las soluciones de la intriga. Pero sobre todo su concepción del absurdo humorístico que cumple con el principio de verosimilitud gracias a los personajes que comparten el mundo de la lógica con el espectador frente a los personajes que viven en un absurdo mundo de excentricidad. Sus obras más representadas son Tres corazones con freno y marcha atrás (1936) y su mejor obra Eloísa está debajo de un almendro (1946).

    - Miguel Mihura: su obra presenta una particularidad fuera de lo común, por lo novedoso y peculiar de su primera obra Tres Sombreros de Copa (1932). Esta inaugura el teatro del absurdo como género al tiempo que clausura este tipo de teatro en la obra de Miguel Mihura. Su obra, por lo tanto, puede dividirse en tres etapas: una primera de teatro del absurdo, una segunda de humor “codornicesco” y una tercera de comedia comercial.

    - Primera etapa (teatro del absurdo): formada por Tres Sombreros de Copa exclusivamente, obra escrita en 1932 y no representada hasta 1952 por el Teatro de Estudiantes Universitarios TEU y dirigida por Gustavo Pérez Puig. La obra supone toda una novedad hasta el punto de que llega a adelantar rasgos propios del teatro de 1950 desarrollado en Europa por Ionesco o Beckett, que se caracterizará por el “No sense” o falta de lógica en las conversaciones, actitudes y concepciones dramáticas. Apoyada esta ilogicidad en la crítica implícita a la incomunicación y alineación del individuo en la sociedad moderna, propia de la reflexión existencialista. La obra de Mihura comparte la técnica del absurdo, lo cual (frente al teatro de Jardiel Poncela) basa su efectividad en conseguir un equilibrio entre los personajes y la realidad ficticia que representan. Tanto esta realidad como los personajes y sus reacciones resultan ilógicas y absurdas, estos comportamientos se sitúan en un marco de situaciones cotidianas, reconocibles por el espectador, el cuál acaba por comprender la crítica implícita en la obra por la asimilación del absurdo de la ficción teatral y el absurdo, que desde esta nueva perspectiva, supone la vida cotidiana. Las técnicas de distanciamiento (por ejemplo, la escena final en Tres Sombreros de Copa) vienen a reforzar esa actitud razonadora que el teatro del absurdo exige a sus espectadores.

    - Segunda etapa (humor “codornicesco”): durante el período de la inmediata posguerra, Mihura dirige la revista de humor “La Codorniz”, ésta generalizó una peculiar concepción de lo irrisorio que llegó a denominarse como humor codornicesco. Este humor se asentaba en la inocencia y el equilibrio sobre el cual construía una crítica atroz sobre actitudes individuales (nunca achacables al régimen o a la situación social) que, normalmente, se asentaban en tópicos culturales, como el paleto, y con un especial gusto por el humor negro. Tono y Gila son quizá los autores más destacados de este tipo de humor. En esta etapa la obra de Mihura se caracteriza por las obras escritas en colaboración, que no gozaron de excesivo éxito entre el público, seguramente debido a la incomprensión de este tipo de humor.

    Ni rico ni pobre, sino todo lo contrario (1943) escrita en colaboración con tono. El caso de la mujer asesinadita (1943) escrita en colaboración con Álvaro de la Iglesia.

    - Tercera etapa (comedia comercial): cansado por la falta de éxito, Mihura decide hacer en su teatro una concesión al público y se ajusta a los modelos de éxito comercial, para ello abandona los rasgos del peculiar humor codornicesco, así como el ya olvidado absurdo y recupera un modelo teatral y humorístico muy cercano a él: el modelo de Jardiel Poncela. Ahora la situación absurda procede de lo peculiar o extravagante de las situaciones, o de los personajes (por ejemplo en Maribel y la extraña familia proviene de lo extraño de la familia protagonista). El ritmo, no obstante, continúa basando su efectividad en las continuas entradas y salidas y no en el cambio de escenario. Destacan: El caso de la señora estupenda (1953), Maribel y la extraña familia (1959) y Ninette y un señor de Murcia (1964).

    3.2 El Teatro Comercial: a partir de la Guerra Civil, el teatro comercial aprovechó en gran medida las estructuras de este tipo de teatro antes de la guerra, no obstante, algunos críticos han señalado una diferencia importante en la concepción del contenido dramático que se explicaría por un cambio en la moral burguesa durante este período. Este cambio es el responsable de que socialmente resulte más condenable la murmuración que las pasiones, lo que conduce a un teatro en el que importa más lo que se dice que lo que se hace. El predominio del juego lingüístico es total sobre la escena en el teatro comercial de este período. También los modelos dramáticos del período anterior (drama rural, drama burgués, drama histórico, comedia astracanada, sainete) se reducen en tres grandes grupos en éste:

    a) Comedia humorística: basada en la frase ingeniosa y la sorpresa de las situaciones, que habitualmente utiliza una situación de equívoco para producir un enredo cuya solución devuelve la paz. El vodevil acaba por dominar en este modelo, sobre todo a partir de 1960 con Alfonso Paso.

    b) El Drama de Tesis: en él se plantean problemas morales que se encarnan en el protagonista individual, de tal modo que la crítica que se efectúa es de carácter ético, se justifican por la conducta individual los fallos del sistema.

    c) El Drama Histórico: en el que se ejemplifican los valores intemporales, así como el programa imperial del nuevo régimen.

    Nombres ilustres de este tipo de teatro son: José María Pemán, Juan Ignacio Luca de Tena, Joaquín Calvo Sotelo y Edgar Neville.

    4. LA GENERACIÓN REALISTA DE 1950: en la década de 1950 a 1960 empezó a cundir entre los autores una intención solidaria, una vocación social y reivindicativa con el hombre y su condición social, que pasaba lógicamente por el realismo como técnica dramática. Esta tendencia venía avalada por el premio Lope de Vega en 1949 a Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo. El neorrealismo de Italia y el teatro de Arthur Miller y Tenessee Williams en USA confirmaban la nueva tendencia del teatro internacional. De todo este alboroto realista es prueba el artículo titulado “Teatro de Agitación Social”, manifiesto publicado en la revista “La Hora” del Sindicato de Estudiantes Universitarios (S.E.U.) en 1950. El manifiesto pretende ser una declaración de intenciones y un código estético para la producción de un teatro social, solidario y reivindicativo, firmado por autores como Alfonso Paso y Alfonso Sastre, el T.A.S. pretendía denunciar el llamado Pacto Burgués como punto de partida, es decir, el pacto entre Arte y Burguesía, sostenido por la sociedad consumista. Además de este programa ideológico, la generación de 1950 se caracteriza por el uso de lenguajes estéticos, derivados de las vanguardias del periodo de entreguerras (1914-1940), combinando así la visión realista del mundo con la expresión compleja y, en muchos casos, simbólicamente abstracta del vanguardismo.

    Antonio Buero Vallejo: uno de los primeros dramaturgos del teatro español posterior al 36. su gran éxito seguramente se corresponde con el modelo dramático elegido, pues Buero Vallejo desarrolló su obra utilizando las formas del teatro comercial, lo que aseguraba un reconocimiento de estructuras por parte del público. Los contenidos, sin embargo, buscan una conciencia al espectador de la situación social y ética del momento a través de la reflexión existencial, su teatro no desdeña la incorporación de técnicas de vanguardia, sobre todo en la concepción escénica, se distinguen dos grandes periodos en su teatro:

    - primera etapa: el drama de tesis es el modelo dominante en esta primera etapa, quizá porque en ella predomina una visión existencialista, de reflexión social, más propicia para la reflexión individual. El didactismo, despertar la conciencia a la realidad es el objetivo. Historia de una escalera (1949) es la más destacada por la crítica de este periodo, en ella se muestra la sociedad estancada a través de tres generaciones que reproducen los mismos esquemas y frustraciones.

    - segunda etapa: en esta etapa destaca el elemento social sobre el existencialista, igualmente los contenidos acentúan su simbolismo. El drama histórico es el modelo más repetido en este periodo en el que destacan Las Meninas (1960), El sueño de la razón (1970) y El tragaluz (1967).

    Entre el resto de integrantes del periodo destacan Alfonso Sastre y Alfonso Paso, creadores del llamado Teatro de Arte Nuevo, teatro que no vio nunca un escenario; entre ambos autores se entabló la polémica constante del realismo social, aceptar el pacto burgués y cambiar la sociedad desde dentro, o por el contrario denunciar tal pacto y motivar una conciencia social que ponga de manifiesto los fallos del sistema. Esta actitud condujo a Alfonso Paso al teatro comercial donde se convirtió en una figura especialmente destacada en comedias como Los ladrones somos gente honrada. Alfonso Sastre, tras el manifiesto del T.A.S., formó el grupo de teatro realista G.T.R. creando un género social donde la vanguardia y el realismo social se conjugaban; destacan Muerte en el barrio (1955) y La cornada (1960).

    5. LA SEGUNDA GENERACIÓN REALISTA (DE 1960 A 1970): la gran diferencia estética entres esta segunda generación y la anterior se encuentra en el rechazo de las técnicas de vanguardia en el lenguaje escénico de los autores de este periodo. Este rechazo es consecuente con las ideas estéticas del realismo marxista derivadas del ideólogo Valery Luckacs, que entiende la vanguardia como un arte burgués que predica el gozo de las minorías, lo que hace imposible el contacto con el pueblo; puesto que el arte, y más el dramático, tienen valor en tanto educa al pueblo, la vanguardia es un ejercicio estético inútil por incomprensible. En buena lógica, aprovecharán de la generación anterior el uso de los modelos del teatro comercial, que aseguran la audiencia; sin embargo, la libertad a la hora de elegir diferentes modos en la expresión dramática es también una característica reseñable en estos autores. De tal modo que cada autor da nombre a una tendencia individual dentro de este teatro realista. Así nos encontramos con:

    a) El Realismo Directo: de Rodríguez Méndez Los inocentes de la Moncloa (1960) y de Rodríguez Buded La madriguera (1960). Obras en las que la situación cotidiana (estudiantes que preparan oposiciones en la primera y la vida de una pensión en la segunda) posibilita un análisis desgarrador de la realidad inmediata del espectador.

    b) El Realismo Lingüístico: cercano al sainete de Lauro Olmo La camisa (1962), en la cual la inmediatez de la situación realista intenta ser acentuada por la reproducción del lenguaje coloquial.

    c) El Esperpento: de Martín Recuerda Las salvajes en Puente San Gil (1965), en la que las salvajes, un grupo de chicas de revista, llegan a Puente San Gil para representar su espectáculo y son víctimas de la actitud salvaje de los habitantes del pueblo instigados por las mentes bienpensantes de la localidad.

    En general, el tono conversacional en la lengua, el reflejo de lo cotidiano y la despoetización, tanto del lenguaje como del hecho dramático, son características comunes a toda la generación.

    Antonio Gala: autor que se decidió por lo que él llamó “realismo dialogado”, que consiste en utilizar el diálogo como elemento esencial de tensión dramática, prescindiendo de golpes de efecto en escenografía o decorados. Se inaugura con la obra Los verdes campos de Edén (1963), premio Calderón de la Barca, que tuvo un éxito bastante importante, su segunda obra, considerada la mejor por la crítica, Noviembre y un poco de hierba (1967). Se encaja ya perfectamente en el teatro de realismo social y en su visión particular del realismo dialogado. Pero esta historia de un “topo” escondido desde el fin de la Guerra Civil, que ha perdido absolutamente el contacto con el mundo real, supuso un fracaso absoluto de público, lo que decidió a Gala para dedicarse a un teatro más comercial y en esta línea se enmarca su producción posterior: Petra regalada (1979).

    6. LAS TENDENCIAS TEATRALES A PARTIR DE 1970: la característica más destacada del teatro a partir de 1970 es, sin duda, la recuperación de las técnicas de vanguardia como lenguaje escénico. Entre las causas de esta recuperación se señala, en primer lugar, el contacto de los autores con el teatro europeo que hace posible la apertura democrática, también la reacción frente a las formas comerciales adaptadas por la generación anterior, así como cierta sensación de que las vanguardias jamás existieron en España; todo ello debió motivar la búsqueda de renovación en el teatro por derroteros vanguardistas, los cuales sintetizaban las líneas del teatro racionalista de Bertold Brecht y el irracionalismo de Artaud y los dadaístas.

    En consecuencia, los rasgos más destacados de este periodo son:

    - estética de la sorpresa, “Epater les bourgeois”, máxima dadaísta que se convierte en el objetivo de la escenografía. El autor debe asegurarse la atención del espectador para hacer efectivo el mensaje de la obra, lo que supone buscar efectos que alejen la escena de la estética a que está acostumbrado el receptor.

    - el rasgo anterior supone que el teatro se convierta en minoritario, dirigido a los iniciados, hecho que convierte el contenido didáctico en poco efectivo. En consecuencia este teatro supone un intento de cambiar el mundo desde fuera.

    - esta vocación por el didactismo queda más o menos enmascarada para no encontrar el rechazo directo del receptor, a través del simbolismo y de la abstracción de los temas tratados.

    - la crítica social está en el punto de mira de todos los autores, crítica que se centra en múltiples ocasiones en tópicos de la cultura hispánica.

    - por último, la libertad creativa es mayor que nunca, lo que provoca una coexistencia de estilos diversos. Pese a todo se pueden destacar dos grandes tendencias para las décadas que van del 70 al 90: el teatro del autor y el teatro colectivo.

  • El Teatro de Autor:

  • - predominio del teatro sobre lo escénico.

    - ilogicismo, falta de sentido como método de crítica a la alienación del hombre en la sociedad moderna.

    - responsabilidad individual sobre los contenidos, mayor cohesión en la evolución artística.

    - preferencia del lenguaje ceremonial, norma culta, literaria; con el fin de conferir a la obra dramática el uso lingüístico adecuado a su altura artística.

    - uso de lenguajes no verbales como recursos o complementos del texto: efectos sonoros o bandas sonoras, efectos visuales, etc. En general, este teatro incorpora elementos de otros tipos de espectáculo (ballet, ópera, cabaret, etc) como aconsejaba Antonio Artaud en 1930 en su obra Teatro de la crueldad, el teatro tiende a convertirse en un espectáculo total.

    Entre los autores destacados estarían José Ruibal y Luis Riaza, ambos muy influidos por el lenguaje surrealista, la metáfora inverosímil y la deformación crítica de la realidad como es el caso también de :

    a) Fernando Arrabal: que define la década de los sesenta y su concepción teatral, el “teatro pánico”, basado en el simbolismo o parábola, el lenguaje surrealista, la deformación de la realidad y, sobre todo, la provocación, la sorpresa en escena por medio del salvajismo más cruento y explícito protagonizado siempre por los inocentes, los niños. Su obra no gozó del fervor público, por lo que se exilió a Francia voluntariamente donde es ya un clásico del mundo teatral.

    b) Francisco Nieva: autor apreciado y galardonado en nuestro país, quizá el más destacado por dicho motivo de todo el grupo. Su teatro se define como teatro espectáculo: simbólico, de lenguaje poético altamente literaturizado y de estructuras complejas. La incorporación de efectos visuales, como la sustitución de los personajes por juegos de sombras, o el uso de grabaciones en escena, así como la apertura del escenario a todo el recinto teatral son rasgos que se deben en gran medida a la línea de evolución dadaísta. Destacan Es bueno no tener cabeza (función para luces y sombras) y el auto sacramental reconcebido La carroza de plomo candente. Su actividad como director artístico de diversos montajes teatrales le valió en buena medida su reconocimiento como autor.

    6.2 El Teatro Colectivo: como principal peculiaridad que este tipo de teatro presenta, está la política de estos grupos de controlar todo el proceso teatral, desde la creación del texto hasta la representación. La creación de una estructura de salas independientes en las que estos grupos pueden presentar su producto final, hace posible la representación de sus obras, que de otra manera no hubieran accedido nunca al circuito comercial, como ocurrió con las obras de autor. Este tipo de teatro representa el verdadero éxito de estos años, éxito que ha llegado a imponer a los grupos que sobreviven de los años setenta como verdaderos clásicos que consiguen llenos en todas sus representaciones, fuera ya del circuito independiente hoy en día ocupado por nuevos grupos que intentan buscar una alternativa al teatro subvencionado por el Ministerio y las Comunidades Autónomas (por ejemplo, teatros como La Cuarta Pared o la sala El Mirador). Por otra parte, el ánimo que mueve a estos grupos es sin duda una actitud crítica; pero dicha crítica adquiere la forma, en buen número de ocasiones, de la parodia, lo que suaviza con humor el efecto de la misma al tiempo que garantiza una mayor asistencia de público que busca la diversión a parte de la reflexión. Este y otros rasgos distinguen este tipo de teatro del anterior, entre los más destacados estría el proceso de creación que es a su vez colectivo, el texto procede de la colectividad del grupo y se reduce al mínimo de la expresión. El resto lo debe poner la improvisación de los autores-actores en cada representación, factor que hace más atractiva a una función cambiante día a día. Por lo tanto, este teatro marca un claro predominio de lo escénico sobre el texto; eso sí, sin renunciar a rasgos vanguardistas como la amplitud del escenario que abarca todo el teatro, la incorporación de elementos de otros géneros escénicos como el circo, la danza o el cabaret, etc. Destacan: El Joglars de Barcelona, únicos supervivientes bajo la dirección de Albert Boadella; Tábano de Madrid, con una clara preocupación social y La Cuadra de Sevilla, actualmente vueltos a los escenarios. Actualmente esta tendencia se mantiene aún viva en grupos como El Tricicle y Els Comediants.

    Tema 7

    LA PROSA POSTERIOR A 1936

  • DEL 36 AL 50: LA NARRATIVA DE POSGUERRA

  • DEL 50 AL 60: EL REALISMO SOCIAL

  • DEL 60 AL 70: EL REALISMO DIALECTICO

  • DEL 70 HASTA NUESTROS DIAS: EXPERIMENTALISMO Y NOVELA REFERENCIAL

  • 1. INTRODUCCIÓN: antes de realizar un recorrido por la literatura de este periodo debemos hacer unas breves consideraciones:

    - la ausencia de figuras literarias que tengan un peso importante en autores posteriores: quizá por la falta de perspectiva que supone abordar unos años tan cercanos a nuestros días;

    - la importancia del factor económico en el desarrollo de la narrativa. Las editoriales condicionan y, en algunos casos, imponen diferentes subgéneros narrativos: por ejemplo, a través de la convocatoria de premios literarios con importantes sumas para las novelas seleccionadas;

    - el objetivismo (como “cristal” a través del cual se dirige la mirada del narrador) y el experimentalismo (como modelo estructural) son constantes literarias hasta nuestros días;

    - la literatura de este periodo será estudiada a través de los movimientos literarios que se suceden década tras década: puesto que los autores ajustan coordenadas de su estilo personal a la evolución literaria general.

    2. DEL 36 AL 50: LA NARRATIVA DE POSGUERRA:

    2.1 Del 36 al 39: junto a la literatura panfletaria de uno y otro bando, se puede destacar una línea narrativa de leve carácter social, cuyo máximo representante es el autor Ramón José Sénder (Premio Nacional de Literatura por la República en 1937 por su novela Contrataque) y por el bando franquista cabe destacar a Concha Espina con su obra Retaguardia (1937) y Agustín de Foxá con Madrid, de corte a chekal (1938).

    2.2 Del 40 al 50: el Objetivismo Tremendista: en los años inmediatos a la posguerra, la sensación de inseguridad para los intelectuales alejados del régimen, lo cercano del trauma que supuso la Guerra Civil y el funcionamiento de la censura impiden el desarrollo de la novela de temática social iniciada antes y durante la guerra. Son, precisamente, la censura y el temor a las represalias dos elementos que determinan el hecho de que los autores adopten el método Objetivista como mejor medio para reflejar unos mecanismo sociales que critican de manera implícita. Dos libros destacan por encima del tono general de la década: La familia de Pascual Duarte (1942) de Camilo José Cela y Nada de Carmen Laforet, que inaugura el premio para escritores noveles Nadal.

    - El Objetivismo:

    • influencias: la “generación perdida” de U.S.A en los años veinte (Hemingway, John Dos Passos, John Steinbeck, F. Scott Fitzgerald);

    • concepción filosófica: nihilismo, el hombre alienado en el grupo social al que pertenece, que no encuentra sentido a su evolución vital;

    • características: el Objetivismo es un modo de realismo: pero frente al Realismo del siglo XIX , el Objetivismo se propone mostrar la realidad tal cual es, como la mostraría una cámara que refleja aquello que enfoca el objeto, sin valorarlo.

  • predomino del “mostrar” frente al “explicar”, las descripciones son frías, evitando una adjetivación excesivamente valorativa;

  • el narrador, aunque mantiene la tercera persona, tiende a desaparecer detrás de los personajes por medio del estilo indirecto libre;

  • se abandona el psicologismo de los personajes a favor del behaviorismo o conductismo. No se sus modos de pensar o de concebir la realidad circundante, sino la conducta que adopta ante la misma, dejando la valoración psicológica al lector;

  • reducción del tiempo y el espacio del relato a medida que aumenta el Objetivismo. El hecho de narrar acciones y conductas dificultaría su análisis, si éstas se acumularan en un espacio y un tiempo demasiado dilatados: así mismo el afán de realismo conduce hacia un intento de ajustar tiempo real y tiempo del relato;

  • el diálogo se convierte en un rasgo formal importantísimo para la evaluación de la conducta de los personajes debido a la desaparición del análisis psicológico de los mismos;

  • rigurosa selección del objeto de la narración. El Objetivismo narra las acciones tal como son, pero selecciona los objetos de su percepción, incidiendo en aquellos que resultan más negativos con el fin de acentuar la crítica.

  • Este proceso selectivo de los aspectos más angustiosos, alienantes y salvajes de la actitud humana es el que dio al Objetivismo de 1940 en España el apellido de Tremendista. Pese a todo, no hay que olvidar que junto a esos aspectos también existe una exaltación vital de lo humano, que en nuestra literatura queda representada por la sexualidad.

    2.3 Del 50 al 60: el Realismo Social:

    • influencias: los neorrealistas italianos (Moravia, Pavese, Pratolini)

    • concepción filosófica: el Existencialismo. ¿Qué es literatura? de J.P. Sartre (1947). El hombre puede superar su alienación por la solidaridad con sus semejantes. Los neocomunistas: Goldmann reedita el libro de Lukacs Teoría de la novela (1920) en el que se aboga por el Realismo como mejor método para reflejar la opresión de las clases obreras.

    • características: a las señaladas en el Objetivismo, puesto que es el método Objetivista el que adoptan estos escritores como mejor medio para reflejar lo social, hay que añadir las siguientes características:

  • el autor se compromete con la realidad que describe. No basta con reflejar más o menos objetivamente la realidad, sino que esta debe ser además una realidad social desfavorable, el escritor adopta la voz de los oprimidos, de los que no tienen voz;

  • los personajes pertenecen a esos sectores oprimidos de la sociedad, obreros, campesinos, etc. En algunos casos (como en las novelas de Juan García Hortelano) los personajes son burgueses desocupados efectuando en estos casos la defensa de las clases oprimidas por la crítica de la clase opresora;

  • el lenguaje adquiere una gran importancia, pues sirve para caracterizar a la clase social a la que pertenecen los personajes. Se desarrolla una técnica de reflejar los diálogos similar a la trascripción magnetofónica;

  • el espacio se reduce al lugar de trabajo o a ámbitos muy pequeños: la aldea, el campo las minas, la pensión, el café... (También el tiempo se reduce al mínimo necesario para describir la situación social);

  • se abandona la línea argumental tradicional, rota generalmente en dos sentidos:

  • - se rompe la linealidad de la sucesión temporal por medio de la técnica flash-back;

    - desaparece la fábula (es decir, la “historia”, planteamiento, nudo y desenlace). Se trata de reflejar la realidad, o mejor dicho, un fragmento de la realidad seleccionado por el autor, por lo tanto, las situaciones descritas no empiezan ni terminan en la novela, sino que están en la realidad y por ello existían antes y existirán después de que el autor las refleje en su obra;

  • el protagonista individual desaparece. El individuo pasa a ser integrante de una colectividad que desempeña el protagonismo de la novela. El individuo pasa a ser elemento significante de la “colmena” que supone el grupo social en el que se inserta. En el mejor de los casos, el personaje individual es el hilo conductor de los hechos narrados, nunca el protagonista;

  • En España, la apertura del gobierno franquista a los fueros políticos internacionales aflojó el nudo de la censura, lo que impidió a ésta seguir funcionando. La Colmena fue censurada y tuvo que ser censurada en Buenos Aires en 1951. aunque sí eliminó en los autores la prudencia propia del temor a la represalia, lo que facilitó el desarrollo del Realismo Social.

    En mayor o menor medida, los autores adoptaron este subgénero narrativo, pero hay que destacar en especial a tres de ellos:

    • Camilo José Cela: adquiere su mayor renombre con la publicación de La Colmena en 1951, presentada la censura en 1946 y rechazada por esta; fue publicada en Argentina y leída en la clandestinidad;

    • Rafael Sánchez Ferlosio: recibe el premio Nadal en 1955 por su libro El Jarama, el cual centra su acción en una excursión al río, describiendo y reproduciendo con una monotonía agobiante ambientes y conversaciones tediosas y vulgares de los personajes;

    • Juan García Hortelano: con Nuevas Amistades (1959) y Tormenta de Verano (1961) se destaca como un claro seguidor del Realismo Social, con la peculiaridad de que su crítica se centra en los ambientes burgueses junto a un narrador más cercano al omnisciente;

    2.3 Del 60 al 70: El Realismo Dialéctico: a principios de los sesenta, el Realismo Social producía un cansancio expresivo en autores y críticas, el género estaba agotado por la reproducción estereotipada de los mismos mecanismos. Además, la sociedad española había cambiado, se vivía un optimismo económico basado en la reindustrialización, la censura había aflojado muy considerablemente su presión, y España se abría al turismo y al mundo exterior definitivamente. Por todo ellos, los autores buscaban los procedimientos técnicos para restablecer el contacto entre escritor y lector. El libro Tiempo de Silencio (1962) de Luis Martín Santos marcaría el camino a seguir.

    • influencias: el “nouveau roman” francés (Natalie Sarraute, Robbe-Grillet);

    • concepción filosófica: el Existencialismo se mantiene como análisis de la realidad, aunque se incorpora cierta concepción dialéctica de los contenidos como contrarios, dejando al lector la tarea de realizar la síntesis entre tesis y antítesis. Así como el tono de crítica y denuncia social pervive en la intención de los autores;

    • características:

  • se concibe el mundo a reflejar compuesto por elementos contradictorios que suponen tesis y antítesis, siendo la síntesis de los mismos el objeto de la lectura;

  • el lenguaje usado es complejo como el mundo que refleja, por ello reproduce una variada serie de registros en idiomáticos;

  • ruptura entre lenguaje y razón. El lenguaje acaba por traicionar la lógica de los personajes desembocando en monólogos absolutamente caóticos;

  • incorporación de personas narrativas poco frecuentes, sobre todo segunda persona del singular;

  • relevancia de la descripción. Ante el hastío y la inautenticidad de las personas, la mirada del autor se centra en los objetos, la novela se convierte en una novela de la descripción pormenorizada de los objetos;

  • Dos autores se destacan en este periodo:

    • Luis Martín Santos: muerto en 1964. Publicó únicamente Tiempo de Silencio (1962), novela que recupera la fábula o historia como elemento integrador de las situaciones del texto. También recupera el protagonismo del personaje individual e incorpora como elemento de fondo la crítica social y el reflejo de los estratos sociales;

    • Juan Goytisolo: con su libro Señas de Identidad (1966) se convierte en uno de los autores de esta tendencia. En él, el protagonista hace un recorrido por el recuerdo de su pasado en España, recorriendo y justificando, a través de las situaciones vividas, su actual desarraigo;

    En este período habría también que destacar la importancia del libro Cinco horas con Mario (1966) de Miguel Delibes. Autor que hasta la citada obra había centrado su creación en los ambientes rurales y las relaciones entre hombre y naturaleza en novelas como El camino (1950) y La hoja roja (1959). A veces, con una leve intención social como en Las ratas. Con Cinco horas con Mario, obra que parte de un continuo monólogo interior ante el cadáver de Mario, Delibes incorpora a su creación las técnicas experimentales que seguirá desarrollando en la siguiente década.

    2.4 Del 70 hasta nuestros días: Experimentalismo y Novela Referencial: el Realismo Dialéctico había abierto el camino a la experimentación narrativa, hasta tal punto los autores se entregaron a esta experimentación que se dejaron de lado los aspectos sociales que constituían el fondo de la novela en la década anterior, para dar paso a una complejidad profunda de las técnicas narrativas que tienen su punto de partida y llegada en el hecho literario. Es la novela por sí misma.

    - El Experimentalismo:

    • influencias: novela hispanoamericana del siglo XX, en especial los autores del “Boom” de 1960 (García Márquez, Vargas Llosa, Julio Cortázar y Carlos Fuentes);

    • características:

  • complejidad de la estructura narrativa que presenta los materiales de manera aparentemente caótica;

  • disgregación de los hechos narrativos en unidades mínimas inconexas;

  • investigación sobre el lenguaje: abundancia de neologismos, ausencia de los signos de puntuación, etc;

  • innovación en la reproducción gráfica del texto: reproducción de acciones simultáneas por la disposición en columnas, técnicas del contrapunto, etc;

  • Realismo Mágico: confusión de los planos ficticio y real en un solo plano de narración;

  • La mayoría de los autores de esta mitad de siglo cayeron en este proceso experimental:

    • Camilo José Cela con San Camilo 36 y Oficio de Tinieblas 5;

    • Miguel Delibes con Parábola del naufrago;

    • Juan Benet con Volverás a Región;

    Pero de entre todos ellos destaca especialmente un autor: Gonzalo Torrente Ballester, quien acaparó el reconocimiento del público y crítica con su trilogía Los gozos y las sombras (1962). En 1969 publica Off-side, novela experimental narrada por la alternancia de las acciones casi simultáneas, con predominio del verbo en presente y centrada en el mundo de lo fuera de la ley. Es La Saga-fuga de Juan Benet (1972) la obra que le consagra, centrada en el mundo cultural popular gallego, es una novela de construcción desorganizada, rota cronológicamente, cargada de elementos fantásticos e imaginarios que se mezclan con hechos históricos que confunden la realidad de ambos planos.

    - La Novela Referencial: paralelamente al Experimentalismo, y con mayor intensidad a medida que la literatura se adentra en la década de los ochenta, existe un grupo de escritores que, sin abandonar las técnicas experimentales, dan absoluta prevalencia a la “historia” o argumento, a su desarrollo y a la verosimilitud de los hechos narrados y de los personajes. Son precisamente los autores más leídos de la década, y los que acaparan los premios literarios más comerciales (Planeta).

    • influencias: la novela negra de U.S.A (Chandier, Capote, etc) y novela histórica (Gore Vidal, R. Graves, Mujica Laínez);

    • características:

  • el desarrollo argumental se apoya en la estructura y tópicos de la intriga policial o del período histórico en que se refleja la narración;

  • uso moderado y muy reflexivo de las técnicas experimentales, especialmente las relacionadas con el mundo del cine;

  • creación de un personaje protagonista que aparece continuamente en las obras del autor;

  • visión escéptica y desencantada del mundo;

  • crítica social implícita al modo del Objetivismo de 1940;

  • Dependiendo de si la novela centra su contenido en el género policiaco o en el histórico, existen diferentes características que separan y contraponen la una de la otra.

    Novela Negra Novela Histórica

    - anticulturalismo - referencia continua al pasado cultural

    - trama argumental ficticia - el acontecimiento o periodo histórico

    como punto de partida de la ficción

    novelística

    - referencia al mundo de los bajos fondos - extensa documentación sobre el periodo histórico de la novela como marco verosímil de la acción

    Los autores más destacados de esta tendencia son:

    • Manuel Vázquez Montalbán: es conocido por sus novelas policíacas, protagonizadas por el detective Pepe Carvalho. Destacan Los mares del Sur, premio Planeta 1979, y Los pájaros de Bangkok (1983);

    • Eduardo Mendoza: revolucionó el ambiente literario con su primera novela en 1975 La verdad sobre el caso Savolta, novela en la que se mezclan trama policíaca con la recreación de los hechos históricos situados en la Barcelona de principios de siglo. La principal novedad de la novela es el uso que en ella se hace de las técnicas experimentales, que la convierte en una inteligente estructuración de textos documentales del periodo histórico abordado. A medida que avanza la década de los ochenta se incorpora a su producción un tono sarcástico y humorístico, apoyado en situaciones fantásticas. Sin noticias de Gurb (1990), historia de un extraterrestre que busca en la Barcelona actual a su compañero perdido, es buena muestra de su evolución.

    • Juan Marsé: es, de los tres autores, el escritor con la trayectoria más dilatada. Arrancó su creación literaria dentro del realismo social en Encerrados con un solo juguete (1960), pasando por el Realismo Dialéctico en Últimas tardes con Teresa. Es considerada obra experimental Si te dicen que caí (1973). Ya dentro de la novela referencial, recibe el premio Planeta con La muchacha de las bragas de oro.

    En la década de los ochenta, la novela histórica es, sin lugar a dudas, , el género preferido por los autores. Las novelas de Manuel Mujica Laínez (Bomarzo, El Unicornio, El escarabajo de oro, etc), así como el gran éxito internacional que supuso la novela del simiólogo Umberto Eco El Nombre de la Rosa, fueron los puntos de apoyo de la proliferación del género (animado, por otra parte, por los cinco millones del premio Planeta, que en diez años recae, casi todo, en una novela histórica).

    También hay que señalar una línea de novelas de introspección, en las cuales el monólogo interior centra el relato, que se compone de los recuerdos del narrador, al mismo tiempo personaje protagonista. El mejor representante de esta narrativa sería José Luis San Pedro, con Octubre, Octubre y La sonrisa etrusca.

    LA COLMENA. Camilo José Cela

  • Estructura y contenido

  • Cela en el prólogo: “Su arquitectura es compleja; a mí me costó mucho trabajo hacerla”. “Una novela reloj”.

    Seis capítulos y un final o epílogo. Cada capítulo se divide en una serie de secuencias separadas por un espacio en blanco y de dimensión variable. Cada secuencia, en general, se centra en un personaje.

    Composición simultánea: varias secuencias transcurren en un mismo momento. La suma de esas secuencias es como el conjunto de las “celdillas” de una “colmena”.

    Estructura caleidoscópica: un ir y venir de personajes que el autor va tomando, dejando y volviendo a tomar en rápidos apuntes. Son vidas paralelas o entrecruzadas que tejen un vivir colectivo.

    El tiempo: poco más de dos días invernales del año 42 o 43:

    Cap. I: primer día por la noche;

    Cap. II: primer día al anochecer;

    Cap. III: segundo día por la tarde;

    Cap. IV: primer día por la noche;

    Cap. V: segundo día por la tarde y por la noche;

    Cap. VI: segundo día al amanecer;

    Orden: I, II, IV, VI, III, V y Final.

    A esta organización del tiempo se debe la impresión de laberinto o caos humano que produce la novela.

    Novela abierta: sin argumento y sin desenlace. “Ignoro si La Colmena es una novela que se ciñe a los cánones del género, o

    un montón de páginas por las que discurre, desordenadamente, la vida de una desordenada ciudad. Más bien me inclino a suponer que lo cierto sea esta segunda sospecha”.

  • Protagonista colectivo

  • “Ciento sesenta personajes que bullen (no corren) por sus páginas...”

    Caballero Bonald: 296, además de 50 personas reales.

    E. de Nora: personajes de cierto relieve “unos 45”. (Otros muchos son meras alusiones).

    Destacan:

    • Martín Marco: escritor que es un pobre hombre y que va dando tumbos por la vida. En él se refuerza esa sensación de incertidumbre de la novela.

    • Doña Rosa: despreciable dueña del café.

    • Filo: la hermana de Marco, mujer sacrificada por las estrecheces económicas.

    • Don Roberto: su marido, pobre pluriempleado.

    La familia de los Moisés:

    • Doña Visi: beata y ciega para lo que le rodea.

    • Don Roque: su marido.

    • Julita: su hija, que se reúne con su novio en la casa de citas.

    • Señorita Elvira: buscona marchita, condenada a la soledad.

    • Victorita: muchacha que se vende por llevar medicamentos y comida a su novio tuberculoso.

    • Petrita: criada de pobres, mezcla de abnegación y animalidad.

    Además: el sablista, el poeta joven y ridículo, el guardia, el prestamista, el médico oscuro, el señorito vividor, el pedantón, el impresor adinerado, los músicos miserables, el gitanillo...

    Y mujeres de todas las clases: beatas, prostitutas, dueñas de casas de citas, alcahueta, niña vendida a viejo verde, criaditas, castañera...

    Son gente mediocre y de baja talla moral. Pocos se salvan de la vulgaridad.

  • Aspectos técnicos

  • Caracterización de los personajes: “Las figuras se definen hablando y moviéndose”. El diálogo: lo que dicen y cómo lo dicen: tono, fraseología, léxico...

    Descripción: pinceladas miniaturistas: técnica impresionista.

    Realismo: el autor selecciona ambientes y personajes, y realiza una estilización deformante: técnica cercana al esperpento.

    Estilo: cuidadosamente trabajado.

  • Alcance social y existencial

  • Tema central: “Incertidumbre de los destinos humanos” (Sobejano).

    Temas dominantes: hambre, dinero, sexo, recuerdo de la guerra... alineación.

    Desde enfoque social: no enfoque dialéctico, pero sí hay un testimonio social: alusiones políticas, insolidaridad, impotencia, masa alienada.

    Desde enfoque existencial: los personajes son criaturas echadas en la vida. Desesperanza...

    El enfoque existencial amplía el sentido de la novela y restringe su carácter “social”.

    CIEN AÑOS DE SOLEDAD. Gabriel García Márquez

    Índice:

    - narrador: caleidoscópico, en tercera persona, omnisciente, característico del realismo;

    - espacio: es siempre el mismo;

    - tiempo: parte del presente implícito, prolepsis y analepsis;

    - cambio de perspectiva por cambio de anécdotas;

    - Macondo = Universo

    * Primer Macondo - prehistórico

    * Segundo Macondo (peste del insomnio) - histórico

    * Tercer Macondo (peste de la guerra) - industrial

    * Cuarto Macondo (peste del diluvio) - decadente

    * Quinto Macondo - apocalíptico - cola de cerdo

    En la obra aparece un narrador caleidoscópico, el cual rompe la linealidad y luego reordena el material narrativo según los intereses del autor. (Ej. “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo...”).

    Narrador en tercera persona que es omnisciente porque sabe lo que va a pasar y lo que va a pensar el personaje en un futuro. Es un narrador característico del Realismo.

    El espacio siempre es el mismo.

    El tiempo parte de un presente implícito de lectura, en el cual se produce una prolepsis (salto al futuro), del cual hace una aclaración de la situación. Luego aparece un tiempo pasado que no sabemos donde se sitúa (analepsis - envío al pasado) si antes o después del presente de lectura.

    Se produce un cambio de perspectiva por un cambio de anécdotas.

    Se ha interpretado que Macondo equivale al Universo:

    1. Aspectos formales: narrador caleidoscópico que atoniza la narración y la reordena posteriormente según el criterio ideológico del autor. El desmembramiento narrativo es por una ruptura temporal que crea un bucle o tiempo cíclico, un cambio de perspectiva en el narrador. El reordenamiento está orientado a intentar reproducir el tiempo en los manuscritos de Melquíades. El narrador está en tercera persona, omnisciente. El espacio cumple una función simbólica que es Macondo, el cual simboliza el mundo en su totalidad, pero a su vez describe la selva colombiana.

    Etapas:

    - Macondo del Génesis José Arcadio Buendía y Úrsula Plaga del insomnio Macondo Histórico llegada del cura y el gobernador Plaga de las guerras Macondo Industrial con la llegada de la industria bananera y el ferrocarril

    Plaga del diluvio Macondo Decadente donde los protagonistas invierten los papeles

    Plaga de las hormigas Macondo del Apocalipsis

    Estilo: la técnica más destacable es el Realismo Mágico y lo Real Maravilloso. Las técnicas utilizadas están vinculadas al Surrealismo. Se presenta como real lo fantástico por medio de la hipérbole. Lo onírico y lo real aparecen en el mismo plano. Utiliza un planteamiento de ficción basado en los manuscritos de Melquíades. Caracterización por el estilo directo e indirecto. Como técnica de caracterización está la simbología de los personajes.

    2. Significación: se trata de una novela de Historia de la Humanidad basado en la alineación individual: soledad y frustración de contacto humano. Como temas claves hay que destacar el lenguaje, porque tiene que ver con el desenlace y con el planteamiento metaliterario de la obra. El lenguaje como instrumento para la comprensión del mundo. El histórico: paralelismo con la historia de Sudamérica y el mundo, reflejo de la realidad.

    3. Conclusiones: recupera el narrador del Realismo para recuperar “el gusto por narrar”. Aprovecha modelos narrativos e innovaciones técnicas. En Cien Años de Soledad se mezclan los temas de la antinovela, el Realismo Mágico y la novela urbana-caótica, y los funde en un solo estilo. “Ciclo de Macondo” (apuntes).