Lazarillo de Tormes

Renacimiento literario. Novela picaresca

  • Enviado por: Marta
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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La Vida de Lazarillo de Tormes

Lázaro de Tormes toma ese sobrenombre porque nació en el río Tormes. Sus padres son Tomé González y Antona Pérez, naturales de Tejares, en Salamanca. Su padre, Tomé, se dedicaba a proveer una molienda de una aceña; le acusaron de robar cereales en la aceña y fue preso, confesó, no lo negó y le persiguió la justicia. Más tarde fue desterrado y fue a una batalla de moros como acemilero de un caballero y murió. Su madre, Antona, viuda, se trasladó a la ciudad. Allí trabajó guisando y lavando la ropa a estudiantes y a mozos de caballos. Antona y un hombre negro se conocieron. Él estaba bastante en su casa. Al principio Lázaro no le quería; pero como veía que traía comida y leños para calentarse, le fue queriendo más. Entonces tuvieron un negrito, con el que Lázaro jugaba. El niño, huía de su padre pues veía que era negro, distinto a su madre y su hermano. Y Lázaro pensaba que había mucha gente que huía de otra porque no se veían a sí mismos. Se descubrió que el negro, robaba cosas a su amo, entonces le azotaron; y a su madre, en vez de eso, la pusieron una condena. Se fue a servir a un mesón y allí el hermano aprendí a andar y él se convirtió en un mochuelo. Llegó a la posada un ciego, que le pidió a su madre que Lázaro fuera su lazarillo; y ella aceptó. A los pocos días se despidieron, pues se iban a Salamanca. A la salida había un toro de piedra, el ciego le dije que se acercase porque se podía oír un ruido en él. Al hacerlo, el ciego le dio con la cabeza en la piedra y se burló de él. Entonces Lázaro se da cuenta de que tiene que espabilar, porque ahora está solo. El ciego ganaba dinero diciendo que sabía oraciones para cualquier cosa. Y todo el mundo iba a él, para que les ayudara. Pero aunque tuviera mucho dinero, no le daba a comer al muchacho, y a veces tenía que pasar hambre. El amo guarda la comida en una talega, con candado para que nadie le quitara, y cuando se descosía o rompía, Lázaro aprovechaba para quitarle algo, que más tarde cambiaba por monedas. Cuando alguien le daba alguna moneda al ciego, él la besaba aprovechando a cambiarla por media. Y luego dice el ciego que antes de que Lázaro llegara le daban más dinero. El ciego se ponía al lado un jarro lleno de vino, Lázaro bebía de él, el ciego se dio cuenta y lo cogió por el mango. Lázaro lo bebe con una paja, el ciego se vuelve a dar cuenta, y se lo pone entre las piernas y tapado con la mano. Entonces Lázaro le hizo un agujero por debajo y lo tapo con cera. Cuando se sentaban al lado de la lumbre, la cera se derretía y Lázaro podía beber el vino, y lo acababa. Al día siguiente, el ciego se dio cuenta y, como Lázaro estaba desprevenido, le tiró el jarro encima. Le hizo mucho daño, y desde entonces dejo de querer al ciego. Cada vez que alguien le decía al ciego que pobre muchacho, que por qué le pegaba; este les contaba lo que le había hecho con el vino y todos le decían que le castigara. Lázaro aprovechaba, y le tiraba piedras a la cabeza y después decía que no lo había hecho aposta. Un día fueron a un pueblo de Salamanca, y un vendimiador les dio un racimo de uvas. Al rato se pararon a comérselas, y el ciego le dijo a Lázaro, que iban a comer los dos por igual. Que cada uno cogería una uva cada vez. Empezaron, y al rato, el ciego iba cogiendo de dos en dos. Lázaro le vio, y decidió hacer lo mismo. Al terminar el racimo, el ciego le dijo que había comido las uvas de tres en tres, porque él había cogido de dos en dos y no le había dicho nada. Un día el ciego se chocó con unas sogas y le dijo a Lázaro que huyeran de ese manjar. Lázaro le dijo que por qué lo llamaba manjar y este le respondió que con el tiempo lo averiguaría. Pasaron por un mesón, en donde había cuernos colgados de la pared. El ciego cogió un cuerno, y le dijo que nadie quería tenerlo, pero que todos querían ponérselos a otros. Y le dijo a Lázaro que ya entendería eso cuando fuera más mayor. Un día estaba Lázaro cocinando una longaniza para el ciego, cuando le mandó a comprar vino. Lázaro cogió la longaniza, puso un nabo a cocinar, y se fue. Cuando volvió se lo encontró comiéndose el nabo entre dos rebanadas. Y al notar que era un nabo, en vez de una longaniza, que era lo que él esperaba, le echo la culpa a Lázaro, y este le dijo, que el no había podido ser, porque había ido a por el vino. Pero el ciego le abrió la boca, y notó el aliento que tenía de longaniza. . Todo el mundo que se encontraba el ciego, le contaba las hazañas de Lázaro, y todos se reían. Se hicieron amigos de la mesonera, y mientras le lavaban la cara a Lázaro, les contaba sus hazañas, todas las veces que le había arañado la cara, y que luego se la curaba con vino. Un día que estaba lloviendo, iban por la calle, y para llegar a la posada, tenían que cruzar un arroyo. Lázaro le dijo que sabía de un sitio, donde el arroyo era más estrecho. Le llevó a un poste que había en la plaza, saltó el primero, y cuando saltó el ciego se dio con otro poste, y se quedó tirado en el suelo. Lázaro se fue, y no volvió a saber nada de él.

Tratado 2

Lázaro: Se encuentra con un clérigo al que ayuda en misa. Sólo comía cebollas y a veces pasaba hambre. Comía los huesos y sobras del clérigo. Adelgazó mucho con el clérigo. No podía robarle ni una blanca pues todo lo veía, no como el ciego. Pensó irse pero pensaba que daría con otro peor. Un día que se fue el clérigo, llegó un calderero al que pidió una llave del arcaz que supuestamente había perdido, y al que pago con un bodigo. Él cogió otro y cerró el arcaz. Al día siguiente sólo pellizcó un cacho para que no se diera cuenta. Pasaba hambre así que pensó en pellizcar los panes para que creyera que habían sido ratones. Siguió pasando hambre porque el clérigo había tapado muy bien los agujeros del arcaz. Una noche, se levantó, hizo un agujero con un cuchillo en el arcaz y cogió pan. Abría todos los agujeros que tapaba el clérigo. Le despertaba el clérigo todas las noches buscando a una culebra. Por miedo a que el clérigo, buscando entre sus pajas encontrara la llave que tenía escondida en ellas, decidió metérsela en la boca mientras dormía. Una noche se metió la llave en la boca e tal manera que al respirar silbaba. El clérigo le dio con un palo en la cabeza confundiéndole con la culebra. Del gran golpe, perdió todos los sentidos, y se le medio salió la llave de la boca. Unos días después, el clérigo le levantó y le echó de su casa, pues le había descubierto la llave del arcaz

Clérigo: Es tan avaro como el ciego. Coge a Lázaro para que le ayude en misa. En su casa sólo tenía cebollas que daba a Lázaro para que comiera. Comía mucha carne diaria y a Lázaro sólo le daba el caldo y trozos de pan. Los sábados mandaba a Lázaro a comprar carnero del que sólo le daba los huesos. Se dio cuenta de que faltaban bodigos pero creyó que se había equivocado. Pero los contó para que no le volviera a pasar. Otro día vio los panes pellizcados y pensó que habían sido ratones. Dio la parte roída por los ratones a Lázaro y tapo los agujeros que había en el arcaz. Una mañana vio en el arcaz un agujero y falta de pan que había hecho Lázaro pero él siguió pensando que eran los ratones. Tapó los agujeros que iban apareciendo, o mejor dicho, que iba abriendo Lázaro. Ya cansado de tapar agujeros, decidió poner en el arcaz una trampa para ratones. Encontró el pan y el queso comidos, y el ratón no había caído en la trampa, entonces los vecinos le dijeron que por su casa andaba una culebra y que debía ser eso. Desde entonces, cada vez que oía un ruido por la noche, se levantaba, iba a ver si la culebra estaba en el arcaz, y a continuación iba a mirar a las pajas donde dormía Lázaro a ver si había ido allí buscando calor. Una noche oyó los silbidos que provocaba Lázaro con la llave y creyó que era la culebra. Siguiendo el sonido fue a la cama de Lázaro, y creyendo haber encontrado la culebra le dio a Lázaro con un bastón en toda la cabeza. Encontró una llave en la boca de Lázaro, la cual averiguó que era del arcaz. Echó a Lázaro de su casa.

TRATADO II

LAZARO: Llega a Toledo. Pide limosna de puerta en puerta, nadie le da nada. Se encuentra con un escudero. Se fue con él para que fuera su amo. Pasaron por unos puestos de comida y pensó que iban a parar a comprar, pero no fue así, así que pensó que su 3º amo tenía ya la comida guardada. Le mintió al escudero sobre sus anteriores amos. Lloró porque tenía mucha hambre. Y le dijo al escudero que podía aguantar sin comer. Sacó y empezó a comerse un pan de los que le habían dado. Bebió agua que le dio su amo. Se tuvo que acostar sin cenar. Se quedó solo en la casa. Cuando vio venir al escudero hizo la cama y se fue al rió a recoger agua. Desde allí le vio con dos mujeres. Como veía que el escudero no le daba de comer, volvió a pordiosear, y así consiguió pan para comer. Le ofreció uña de vaca y pan a su amo. Pocos días después de que anunciaran que a los extranjeros pobres que no abandonaran la ciudad se les azotaría, vio gente siendo azotada por las calles. Por ello se encerró en su casa y no salió, para que no le descubrieran. Sus vecinas le daban de comer. Fue a comprar, y en el camino se encontró con unos hombres que llevaban a un muerto, y su difunta decía que lo llevaban a la casa lóbrega oscura triste, y desdichada donde no se comía. Por ello, Lázaro corrió hacia su casa creyendo que lo llevaban allí, y se lo dijo al escudero, el cual se rió. Fue interrogado para averiguar donde estaba el escudero, pero al ver que no sabía nada, le dejaron. Y así se quedo sin su 3º amo.

ESCUDERO: Se lleva a Lázaro para ser su amo. Llevó a Lázaro por el pueblo. Oyó misa. Abrió la puerta de su casa con llave. Le preguntó a Lázaro por su vida. Eran las 2 y no comía. Le dijo a Lázaro que había comido temprano y que ya no comería nada hasta la cena. Vio comer a Lázaro y le quitó un pan y se lo comió. Sacó de una habitación una jarra, bebió y le ofreció a Lázaro. Le enseñó a hacer camas para que supiera como las hacían. Al llegar la noche dijo que no tenía comido y que tendrían que esperar al día siguiente para comprar. A la mañana siguiente se levantaron y le mostró a Lázaro su espada, presumiendo de haberla hecho él. Se fue a misa y mandó a Lázaro cuidar la casa, hacer la cama e ir a buscar agua. Volvió con dos mujeres que le pidieron de comer, y como él no podía darles, le dejaron. Estuvo mucho tiempo sin comer. Creía que no tenía suerte porque esa casa estaba desdichada. Un día llego con un poco de dinero, y mandó a Lázaro a comprar, y le dijo que había alquilado otra casa. Le contó a Lázaro su vida y su critica sobre los ricos. Cuando viven a pedirle el alquiler de la casa se va, y no vuelve.

TRATADO 4

LÁZARO: Encuentra un nuevo amo que le recomiendan unas mujercillas. Le abandona porque iba mucho de un lugar a otro.

FRAILE: Rompía muchos zapatos, porque viajaba mucho de un lado a otro.

TRATADO 5

LÁZARO: Encontró un nuevo amo. Descubrió como engañaba a la gente. Estuvo con él 4 meses.

BULDERO: Echaba muchas bulas. Cada vez que iba a echar una, hacía pequeños regalos a los curas y hablaba mucho, aunque no en latín. Una vez, tuvo una pelea con un alguacil que le dijo que sus bulas eran falsas. Al día siguiente, al ir a echar una bula, la gente decía que era verdad lo que el alguacil había dicho. Entonces entró el alguacil dijo que no le creyeran y que sus bulas no eran ciertas. Unos hombres intentaron que se callara pero él les quitó para que pudiera decir lo que quisiera. Cuando hubo terminado de hablar, el buldero se puso a rezar a Dios para que le perdonara. Entonces el alguacil, se tiró por los suelos y muchas personas intentaron sujetarle. Algunos hombres fueron a pedirle al comisario que le pidiera a Dios que lo perdonara, así lo hizo, y el alguacil volvió a estar bien, le pidió perdón, y el buldero le perdonó. Fueron a otro lugar donde todo el mundo quería tomar bula, así que él se puso a repartirlo arrojándolo desde el púlpito. Entonces todo la gente cogía para sus parientes, sirvientes... Y al terminar de repartir todo, le dijo a las gentes que tenían que decirle cuantas bulas habían cogido, y lo apuntó. Partieron hacia otra villa en la que, por el contrario, la gente no quería tomar la bula. Entonces cogió una cruz, la puso en un brasero; se la dio a besar a varios hombres y cuando se quemaban gritaba ¡Aleluya!, Por lo que creyeron que era un milagro, y entonces compraron muchas bulas. Se fueron de ese lugar muy contentos por el negocio que habían echó.

TRATADO 6

LÁZARO: Fue a la catedral. Vendía agua y pregonaba por las calles, con lo cual sacaba bastante dinero con lo que pudo comprase varias ropas y una espada. Cuando vio que tenía suficiente, le devolvió al capellán su asno y se fue.

CAPELLÁN: Pintaba panderos. Le dio a Lázaro un asno y agua para vender.

TRATADO 7

LÁZARO: Se asentó con un alguacil, pero por poco tiempo, porque pensaba que era un trabajo muy peligrosa. Consiguió un buen trabajo de pregonero de vinos. Un día ahorcando a un ladrón, se arrepintió de lo que le había hecho al ciego. Un arcipreste, amigo suyo, le prometió que le casaría con una criada suya, y aceptó. Y no se arrepiente pues ella es muy servicial, y el arcipreste le ayuda siempre. La gente le decía que su mujer le ponía los cuernos con el arcipreste, pero este, con la mujer presente, se lo desmintió. Ella se puso a llorar, pues no confiaba en ella, y Lázaro le prometió que nunca más creería lo que la gente le dijera. Y cada vez que alguien le iba a contar algo sobre su mujer, le mandaba callar, pues no quería tener problemas con ellas, porque la amaba mucho.

ALGUACIL: Fue apedreado por unas gentes.