La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

Literatura española contemporánea. Narrativa. Novela histórica. Biografía y obras. Argumento. Tema. Ambiente social de Barcelona. Personajes. Estilo

  • Enviado por: Rubén
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 31 páginas
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0. DECLARACIÓN DE INTENCIONES.

En este trabajo sobre el libro de Eduardo Mendoza, La verdad sobre el caso Savolta, voy a tratar diversos aspectos:

Hablaré sobre la vida y la obra del autor en primera instancia, para poder conocer el ambiente en el que ha vivido nuestro autor y las obras que ha desarrollado a lo largo de su vida. Mas adelante expongo el argumento de la obra de forma resumida. Luego se habla de los personajes principales y secundarios manifestando sus características físicas y psíquicas y la localización en el texto de ellos. Después doy a conocer el espacio y tiempo en el que se mueve la novela y los ambientes que existen dentro de ella, dando también su localización en el texto. Posteriormente aparece el lenguaje y estilo que utiliza el autor en la obra poniendo sus características más importantes y señalando su localización.

Por último doy a conocer mi opinión personal acerca de la obra, y señalo la bibliografía. 1. AUTOR Y SU OBRA.

Consultada página web oficial del autor

1.1. Cronología.

1943:

Nace en Barcelona el 11 de enero. Hijo de un fiscal y de un ama de casa, el niño Mendoza quiso ser torero, explorador y capitán de barco. Pero como estas actividades no eran factibles y en su familia había un culto a la literatura, tuvo que dedicarse a leer, lo cual, según confiesa él mismo, influyó algo en su futura vocación.

1950-1960:

Estudios en el colegio religioso de los Hermanos Maristas.

1960-1965:

Estudios de Derecho.

1965-1972:

En 1965 viaja por varios países de Europa. Luego (1966-67) se va con una beca a Londres, donde en teoría está un año estudiando Sociología en la Universidad, aunque en la práctica pasa casi todo ese tiempo paseando, leyendo y escribiendo. A su regreso trabaja como abogado en el caso de la "Barcelona Traction" y en la asesoría jurídica del Banco Condal, lo que le sirve para familiarizarse con el lenguaje jurídico y burocrático, que luego parodiará en algunas de sus novelas.

1973-1978:

El 1 de diciembre de 1973 abandona Barcelona y se va a Nueva York como traductor de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Una vez, cuando le preguntaron por qué un joven abogado con ambiciones había dado ese paso, mencionó el cierre de un bar de la calle Tuset, y cómo después de eso Barcelona se había vuelto muy aburrida. Pero también, agregó luego con una sonrisa, "España en aquellos años era triste, amarga y violenta".

En la primavera de 1975 aparece en España su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, cuyo título original, Los soldados de Cataluña, suscita el recelo de la censura franquista. Unos meses después muere Franco, y el libro se convierte en precursor de un cambio que la sociedad española va a iniciar justo en ese momento, y que en literatura se había ido fraguando desde hacía algún tiempo. "La verdad sobre el caso Savolta" es saludada como un verdadero acontecimiento: la primera novela de la transición democrática. La primavera siguiente recibe el Premio de la Crítica.

1979-1983:

Cuatro años después, en 1979, Mendoza se revela como un gran parodista, capaz de reducir al absurdo una de las vetas que encerraba su primera novela. El misterio de la cripta embrujada se plantea, ya desde su título, como una especie de divertimento, mezcla de novela negra y relato gótico, que gira alrededor de un humor exacerbado hasta el paroxismo.

En 1982 se afianza como parodista al publicar El laberinto de las aceitunas, una novela negra similar a la anterior, con el mismo escenario y el mismo protagonista, un extraño detective que es cliente de un manicomio.

Ese mismo año regresa a Barcelona, pero sigue dedicando unos seis meses al año a la traducción simultánea en distintos organismos internacionales.

1983-1989:

Transcurre el periodo viajando por Ginebra, Viena y otras ciudades. En 1986 publica su novela más ambiciosa y aplaudida, y lo convertierte en una figura crucial de la literatura española: La ciudad de los prodigios. En 1989 la revista "Lire" elige "La ciudad de los prodigios" como el mejor libro del año anterior publicado en Francia.
Publica La isla inaudita.

1990-1995:

En agosto de 1990 se comienza a publicar por entregas en el diario "El País" un singular folletín, Sin noticias de Gurb, la historia de un extraterrestre que aterriza cerca de Barcelona y se dedica a contemplar la situación catalana con ojos asombrados. La historia será editada por Seix Barral al año siguiente. Ese mismo año estrena Restauraciò en el Teatro Romea, de Barcelona, que luego, traducida por él mismo al castellano, se representa en Madrid. En 1992 publica El año del diluvio.

El 26 de octubre de 1993, gana la III Edición del Premio Literario de las lectoras de "Elle" por "El año del diluvio".

1995-2001:

Imparte clases en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Unas declaraciones a la prensa y una ponencia del autor en un curso de verano en la Universidad Menéndez y Pelayo de Santander desatan una larga polémica sobre la muerte de la novela invocada por Mendoza como una especie de propuesta de "suicidio literario".

En 1996 publica Una comedia ligera.

En 1998 obtiene el Premio al Mejor Libro Extranjero (Francia) por "Una comedia ligera" y el conjunto de su obra.

En 1999 Mario Camus estrena su película basada en La ciudad de los prodigios, protagonizada por Emma Suárez y Olivier Martínez.

En 1999, el director Jaime Chávarri comienza la filmación de la versión fílmica de "El año del diluvio".

En enero del 2001 publica su novela "La aventura del tocador de señoras", nuevo episodio en la saga del detective Ceferino, que se convierte en un inmediato éxito de ventas.

En agosto del 2001 publica una novela por entregas en "El País", titulada "El último trayecto del Horacio Dos".

En noviembre del 2001 publica "Baroja, la contradicción" (Ediciones Omega, Barcelona), un ensayo biográfico sobre una de sus más antiguas e inalterables devociones.

1.2. Premios.

La verdad sobre el caso Savolta.

Premio de la Crítica, 1975.

La ciudad de los prodigios.

Premio Ciudad de Barcelona, 1987.
Mejor Libro del año, Revista "Lire". Francia, 1988.
Finalista Premio Grinzane Cavour (Narrativa extranjera), Italia, 1988.
Finalista Premio Médicis y Femina, Francia, 1988.

El año del diluvio.

III Edición del Premio de las Lectoras de la revista "Elle", 1992.

Una comedia ligera.

Premio al Mejor Libro Extranjero (Francia), 1998.

1.3. Su gente, su mundo.

El club de los desarraigados

Mendoza se ha confesado miembro de ese extraño Club de Desarraigados en el que los funcionarios internacionales forman una célula particular. Con un sueldo decoroso y cierto bienestar material, el funcionario que deambula por ciudades como Ginebra, Viena, Estambul o Nueva York es, de todas formas, un marginal que vive en contacto con otros marginales. Ese mundo, de indiscutible atractivo, puede llegar a convertirse en caldo de cultivo de la inestabilidad, cuando uno ya no sabe muy bien quién es, ni dónde está, ni qué idioma habla. Por suerte para sus lectores, el escritor catalán ha conseguido sacar provecho a su peregrinaje. Decidió renunciar a su profesión nómada cuando empezó a intuir, aun sin estar del todo convencido, que se podía vivir de la literatura.

Afinidades electivas.
A pesar de las apariencias, Eduardo Mendoza no es ningún solitario. Está casado y tiene dos hijos; durante años mantuvo una intensa relación con los novelistas Juan Benet y Juan García Hortelano, así como con el poeta y académico Pere Gimferrer, que ha sido el editor de casi todas sus obras en España. Se le puede ver lo mismo en actos cívicos que en celebraciones oficiales, aunque prefiere los primeros a las segundas. A menudo, desayuna con su vecino Félix de Azúa, con quien comenta, no siempre de manera pacífica, los titulares de la prensa.

Un cosmopolita de Sarriá

Mendoza ve su ciudad natal como sólo alguien que ha pasado años fuera de ella es capaz de apreciar: comparándola: "Porque he nacido aquí y hace cincuenta años que veo su evolución. En una ciudad todo es anónimo, y las cosas funcionan de una manera muy poco humana, que es, al mismo tiempo, la más humana de todas. Barcelona y yo hemos formado un matrimonio que ha ido muy bien. Hemos tenido hijos muy sanos y fuertes. Pero mi intención no era esta. A mí lo que me interesaba era lo que sucede en la ciudad. Así, en genérico".

En Nueva York

Este interés particular por lo urbano tiene algo que ver con los diez años que el escritor pasó en Nueva York. Allí se largó aburrido de una Barcelona triste, que esperaba el cambio, pero sin saber cómo ni cuando iba a llegar: "Cuando llegué a Nueva York en 1973 parecía que era el infierno, la gente sólo veía al navajero o al violador. Cuando me fui, años después, eran las mismas calles, el mismo índice de criminalidad, pero la gente iba como si fuera al Trianón. Barcelona era un buen ejemplo de ciudad, dio la batalla de la modernidad y creo que la dio bien".

1.4. Obra.

La verdad sobre el caso Savolta. Seix Barral, 1975

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

El misterio de la cripta embrujada. Seix Barral, 1978

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

El laberinto de las aceitunas. Seix Barral, 1982

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

La ciudad de los prodigios. Seix Barral, 1986

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

Nueva York. Destino, 1986

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

La isla inaudita. Seix Barral, 1989

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

Barcelona modernista. Planeta, 1989 (coautora: Cristina Mendoza)

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

Sin noticias de Gurb. Seix Barral, 1990

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

Restauración. Seix Barral, 1990 Publicada en catalán y español.

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

El año del diluvio. Seix Barral, 1992

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

Una comedia ligera. Seix Barral, 1996

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

La aventura del tocador de señoras. Seix Barral, 2001

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

Mendoza, biógrafo de Baroja

Dentro de unos días estará en las librerías un ensayo biográfico de Mendoza sobre una de sus más tempranas e inalterables devociones: Pío Baroja. Bajo el título de "Baroja, la contradicción" el autor catalán repasa la vida de un escritor que últimamente ha desatado pasiones encontradas, más por su controvertida biografía que por su profusa obra novelística. Mendoza confronta una y otra, en un sorprendente juego de reflejos.

Baroja, la contradicción. Ediciones Omega, 2001

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

2. ARGUMENTO.

En este libro, Eduardo Mendoza, relata a través de Javier Miranda una historia relacionada con la empresa Savolta. Esta historia es un relato policiaco, ya que acontecen diversos asesinatos.

En la primera parte de este libro Eduardo Mendoza empieza situando Barcelona en el ambiente social y político en el que se encontraba inmersa a principios del siglo XX. Barcelona se encontraba con un gran problema social con revueltas del pueblo y manifestaciones sociales. Luego prosigue con la aparición de Javier Miranda y que consigue trabajo después de venir de Valladolid con cartas de recomendación de los amigos de su difunto padre. Este empezó trabajando con un abogado llamado Cortabanyes, junto a Serramadriles y la Doloretas. Javier Miranda entabla amistad con Lepprince.

Lepprince se fue con Miranda a un cabaret y allí estuvo hablando con unos acróbatas que eran asesinos en paro para que les pegaran una paliza a unos obreros de la empresa Savolta. Allí Lepprince conoció a Maria Coral también con la que tuvo una especie de aventura pero que luego desaparecerá.

Miranda conoce a Pajarito de Soto y empieza a enamorarse de su mujer, Teresa. Pero poco después se comete el asesinato de Pajarito de Soto. Que tenía relación con la empresa, ya que fue contratado por Lepprince. El asesino de este fue Víctor Pratz, que era conocido como Max, el guardaespaldas de Lepprince, el cual había sido ordenado por éste, ya que este se había dado cuenta del contrabando de armas que Lepprince estaba realizando con la empresa.

Por otra parte, Nemesio Cabra Gómez, un joven que había sido contratado por Pere Parells para vigilar a Pajarito contó todo esto al comisario Vázquez y a Parells. Nemesio cuando ve muerto a Pajarito de Soto observó una carta en la que contaba las trampas de Lepprince, que estaba dirigida a Miranda.

A partir de estos sucesos Miranda decide investigar por su cuenta.

Savolta, el mayorista de acciones de la empresa (fundada por un holandés llamado Van der Virch) también es asesinado, entonces el comisario Vázquez esta al tanto de este caso, y con la ayuda del sargento Totorno investigan el caso. Al ser asesinado Savolta las sospechas surgen, ya que la empresa comenzaba a ir muy bien, porque al surgir la guerra obtenían muchas ganancias al estar produciendo armas.

A partir de aquí reaparece María Coral, la cual había sido amante de Lepprince, y éste la casó con Miranda ya que éste estaba enamorado de ella, y a cambio Lepprince le dio trabajo con él para que ganara más dinero y pudiera mantenerla, pero todavía seguía siendo amante de Lepprince.

María Coral y Miranda estuvieron de Luna de miel en un balneario alejado de la ciudad, el cual fue elegido por Lepprince, y casi ni se dirigían la palabra. La relación de matrimonio existente entre ambos era mínima ya que Miranda dormía en una cama en otra habitación.

Mientras tanto Pere Parells es asesinado por mandato de Lepprince mediante una bomba puesta en casa de Parells.

El matrimonio Lepprince y Miranda tenían una estrecha relación amistosa y a veces quedaban para irse de campo o a casa de Lepprince.

Mientras María Coral seguía manteniendo relaciones con Lepprince sin que Miranda lo supiera, aunque todo el mundo lo sabía, hasta que un día María Coral le contó la verdad a Miranda.

Poco después María Coral se escapa con Max, y Lepprince le dice que vaya en busca de ellos a Miranda. Miranda tras largos viajes encuentra a Max en un pequeño pueblo y Max le cuenta que Lepprince está arruinado y que se le iba a venir todo abajo, ya que tenía muchos enemigos porque les había hecho mucho mal, y por eso escaparon. Max muere en un confrontación con la Guardia Civil y María Coral escapó y salió ilesa, aunque Miranda creyó que habia muerto.

Miranda vuelve a Barcelona y al enterarse de la muerte de Lepprince, supuestamente debido a que la fábrica se derrumbó sobre él, va a visitar a la viuda, y al salir de la casa de escucha unos pasos en el piso de arriba y descubre que es el comisario Vázquez quien le revela toda la verdad, y le entregó la carta de Pajarito de Soto.

Al día siguiente, Miranda fue a visitar a Cortabanyes, el cual le dio una carta que Lepprince había dejado para él. En ella le aconseja hablar con los abogados de Nueva York para cobrar el seguro de la empresa y así dárselo a María Rosa Savolta y a su hija Paulina.

Mientras todos estos sucesos ocurrían aparece María Coral la cual había sobrevivido en una casa en mitad del bosque junto a unos pastores.

Tras todo esto Javier Miranda y María Coral huyen a Nueva York en busca de trabajo, donde Javier Miranda se somete a juicio para obtener el dinero del seguro de la empresa. El libro acaba con la carta escrita por la señora Lepprince agradeciendo a Miranda el dinero del seguro.

3. PERSONAJES.

3.1. Personajes principales.

Javier Miranda:

Es el protagonista del libro. Nace el 9 de mayo de 1891 en Valladolid. En 1917 se translada a Barcelona a trabajar. Consigue trabajo en un despacho de abogados con Cortabanyes. Se hace amigo de Lepprince. Él es una persona normal, con una aspiraciones sencillas, pero Lepprince le va metiendo en una red de extorsión de la que no podrá salir. El mayor problema de toda la historia, es descubrir lo que siente por María Coral, y casi hasta el final de ella, no lo descubre. A pesar de que haga algunas cosas mal, resulta ser una buena persona.

Según aparece en:

“MR. MIRANDA. Javier Miranda, agente comercial.

J.D. Nacionalidad.

M. Estadounidense.

J.D. ¿Desde cuándo es usted ciudadano de los Estados Unidos?...

... M. No encontraba trabajo en Valladolid.”

Paul-André Lepprince:

Es uno de los personajes más importantes, ya que entorno a él gira todo la historia. Simula ser un burgués francés, pero en realidad no tiene dinero, lo único que busca es una buena dote para conseguir dinero. Consigue casarse con la hija de Savolta, y manda asesinarlo para hacerse con la mayoría de las acciones de la empresa, lo que demuestra que no tiene escrúpulos, ya que incluso engaña a su supuesto mejor amigo, Javier Miranda. Es un personaje escurridizo, inteligente, pérfido, de arrogante figura y muy complejo, porque aunque aparentemente parece ser una persona despiadada, muchas veces no se comporta como tal, revelándonos al final del libro sus sentimientos, al preocuparse por su familia.

Según aparece en:

“El escurridizo y pérfido Lepprince, de quien poco o nada se sabe, salvo que es un joven francés...

...del momento y la ciudad.”

Según aparece en:

“En efecto. Soy francés. Soy de París.

-Nadie lo diría, oyéndole hablar...

... Incluso antes que el francés.”

Comisario Vázquez:

Su nombre es Alejandro Vázquez Ríos. Nació el 1 de febrero de 1872 en Antequera (Málaga). Ingresó en la policía en abril de 1891, en 1907 ascendió y se translado en Zaragoza y en 1910 a Barcelona. Era un policía inteligente, metódico, tenaz y poco dado a los alardes imaginativos. Es el encargado de investigar la muerte de Pajarito de Soto y posteriormente la de Enrique Savolta. Cuando se está acercando a la verdad es trasladado a África por culpa de Lepprince, pero eso no le impide volver y descubrir qué paso en realidad. Es un personaje muy importante, ya que gracias a él se descubren muchas cosas acerca Lepprince.

Según aparece en:

“Yo, Alejandro Vázquez Ríos, presto juramento y digo:

Que nací en Antequera (Málaga)...

... <<el caso Savolta>>.”

Según aparece en:

“El comisario Vázquez era un policía metódico, tenaz y poco dado a los alardes imaginativos.”

María Coral:

Es una chica gitana, de cabello negro y espeso que caía en serenas ondas sobre su espalda, de ojos negros y muy grandes, de boca pequeña con gruesos labios, la nariz recta, la cara redonda, de pechos redondos y oscuros, hombros frágiles e infantiles, piernas ligeras y la cintura y las caderas de adolescente. Era una joven muy hermosa, suave, frágil, sensual, caprichosa, egoísta y desconcertante. Trabajaba junto a dos forzudos haciendo acrobacias, aunque la ocupación de éstos en realidad era la de ejercer de matones a sueldo para Lepprince. Con el tiempo se convierte en la amante de Lepprince y la mujer de Javier, aunque en realidad no le ama. Es una chica que le ha ido muy mal la vida y ha sido maltratada en muchas ocasiones, por eso no se fía de nadie, y menos aún de los hombres, por eso al principio desconfía de las intenciones de Javier, pero al final descubre que es un buen hombre y lo quiere.

Según aparece en:

“Tenía el cabello negro y espeso que caía en serenas ondas sobre sus espaldas, los ojos negros también muy grandes...

...después de su actuación.”

Según aparece en:

“...joven al parecer hermosa, de profesión artista y complicada en los hechos objetos...

...categoría de esta ciudad.”

Según aparece en:

“Era suave, frágil y sensual como un gato; y también caprichosa, egoísta y desconcertante.”

Según aparece en:

“Al voltear y girar su capa negra dejaba entrever fragmentos de su cuerpo, de pechos redondos y oscuros como cántaros, sus hombros frágiles...

... caderas de adolescente.”

Cortabanyes:

Este curioso personaje jadea cuando habla y producía instantáneas burbujas de saliva. Es muy gordo, calvo, tiene bolsas amoratadas bajo los ojos, nariz de garbanzo, y un grueso labio inferior, colgado y húmedo. Poseía una papada tersa que se unía con los bordes del chaleco, unas manos delicadas, como rellenas de algodón, uñas muy estrechas. Era holgazán, moroso y chapucero. Es un abogado de Barcelona, del cual Javier es su ayudante. Aunque durante todo el libro, no sale muy a menudo, es un personaje muy importante, ya que fue él quien ayudó a Savolta a montar la empresa y dio trabajo a Miranda.

Según aparece en:

“Cortabanyes jadeaba sin cesar. Era muy gordo; calvo como un peñasco. Tenía bolsas amoratadas bajo los ojos...

... Era holgazán, moroso y chapucero.”

María Rosa Savolta:

Era la hija de Enrique Savolta. Era una niña adinerada muy bella que tenía el cabello rubio y ojos grandes y luminosos. Estudiaba en un colegio de monjas. Poco después de morir su padre se casa con Lepprince con el que vive a veces feliz y otras triste. Cambia de ser una niña a ser más adulta, mas reposada de maneras, con mas serenidad... Vive engañada por su marido ya que éste es amante de María Coral, aunque a pesar de ello la ama. Al final de la historia Maria Rosa queda arruinada debido a un saqueo que le hicieron los criados tras la muerte de su marido, aunque años después recibe el dinero del seguro de la empresa por parte de Miranda, que le ayudará para cuidar de su hija Paulina.

Según aparece en:

“Era poco más que una niña de larga cabellera rubia, Vestía un traje de soirée...

...palidez de su cutis.”

Según aparece en:

“Me pareció más adulta, más reposada de maneras, lo que traslucía una mayor serenidad de espíritu...

... de la ansiosa enamorada.”

3.2. Personajes secundarios.

Pajarito de Soto:

Su nombre completo es Domingo Pajarito de Soto. Era de corta estatura, cabezudo y cetrino, con el pelo negro y brillante, con manos diminutas y brazos excesivamente cortos, ojos abultados, y boca rasgada y carnosa, nariz chata y cuello breve: una rana. Era un periodista anarquista, que protesta en contra de la empresa Savolta, ya que es un lugar en el que explotan a los obreros. Al principio de la historia es muy importante, ya que es eje sobre el cual gira, pero una vez que es asesinado, deja de ser importante, hasta que al final del libro se descubre quien le mató.

Según aparece en:

“Parecía de corta estatura, como era, cabezudo y cetrino, con el pelo negro y brillante...

... y cuello breve: una rana.”

Nemesio Cabra Gómez:

Era un individuo de débil constitución, bajito, delgado, sucio, iba sin afeitar, y que parecía un obrero en paro. Este personaje es un loco, que según dice, es el elegido de Dios para llevar a cabo una misión. Aunque no aparece mucho en el libro, tiene algunos capítulos para él sólo. Es muy importante, ya que gracias a él se descubre la carta que envió Pajarito de Soto antes de morir. Es un personaje muy curioso, porque aunque está loco, hay momentos en los que demuestra estar muy cuerdo y lúcido.

Según aparece en:

“-Bajito, moreno, delgado, sucio, sin afeitar...

...-Obrero en paro, supongo.”

Según aparece en:

“Nemesio era un individuo débil de constitución.”

Víctor Pratz:

Este individuo es el guardaespaldas de Lepprince. Es conocido como Max, pero en realidad es el socio de Lepprince y se llama Víctor Pratz. Tiene un falso acento alemán.

Es un hombre pálido que llevaba siempre un bombín negro. No se fiaba ni de su sombra, es muy buen pistolero y un gran profesional. Es el autor de los asesinatos cometidos contra Pajarito de Soto, Savolta, Parells y Claudedeu.

Según se dice en:

“El hombre pálido del bombín negro...

...me impedía el acceso.”

“Max, mi guardaespaldas. Desertor del ejército...

...Es un gran profesional.”

Enrique Savolta:

Aunque el título de la obra lleva su nombre aparece escasas veces. Su nombre entero era Enrique Savolta y Gallibós, de 61 años, casado, nacido en Granollers y poseía el 70% de las acciones de la empresa que llevaba su nombre, dedicada a la fabricación de armas y situada en Hospitalet, de la cual era director-gerente.

Era un hombre de cierta edad, pero no viejo. Tenía mirada malicienta y poseía un mal color y voz temblorosa con lo que parecía que le roía una enfermedad.

Fue asesinado en su casa durante una fiesta por Víctor Pratz.

Según aparece en:

“Era un hombre de cierta edad, pero no viejo. Sin embargo, tenía una mirada malicienta, mal color y gestos y voz temblorosos. Supuse que alguna enfermedad le roía.”

Según aparece en:

“el difunto Enrique Savolta y Gallibós, de 61 años de edad, casado, natural de Granollers...

...era director-gerente.”

Pere Parells:

Era socio de la empresa Savolta. Expresaba inteligencia en su cara vieja. Su padre fue fusilado por los carlistas por lo que es liberalista. Era librepensador y ateo pero acompañaba a su mujer a misa. En el fondo era un hombre bueno, íntegro, incapaz de una deslealtad. Tuvo un hijo llamado Mateo, el cual murió en Oxford mientras estudiaba.

Fue asesinado con una bomba en su propia casa, puesta por Víctor Pratz.

Según aparece en:

“Me impresionó la expresión de inteligencia que abarcaba, no solo en sus ojos...

... a su mujer a misa.”

Según aparece en:

“Era un gran hombre, un hombre íntegro, incapaz de una deslealtad. Aún recuerdo el día que murió...

... en esta misma casa.”

Claudedeu:

Era otro socio de la empresa Savolta. También era conocido como “el hombre de la mano de hierro” ya que perdío la mano y ahora tenía una de hierro. Era un hombre que rebosaba vitalidad, tenía un gran vozarrón, una gran corpulencia y una carcajada pegajosa. Murió también a manos de Víctor Pratz.

Según aparece en:

“Claudedeu, en cambio, rebosaba vitalidad; por todas partes se oía su vozarrón...

... los objetos al chocar.”

Doloretas:

Trabajaba en el despacho de Cortabanyes junto a Miranda. Era una gran mecanógrafa aunque no era muy rápida al principio. Su marido, abogado, murió. Era muy trabajadora y no quebrantó nunca su lealtad.

Ella al final se puso muy enferma y murió.

Según aparece en:

“Hacía muchos años que la Doloretas trabajaba para Cortabanyes. Su marido había sido abogado... <<solo adiós y gracias>>.”

Sargento Totorno:

Era un individuo escuálido, huraño y cerril. No tenía el brazo derecho a causa de un disparo. Tenía un comportamiento precipitado. Era el fiel ayudante del comisario Vázquez y gracias a su ayuda consiguieron numerosas pistas para la resolución de los asesinatos.

Según aparece en:

“-Un tipo escuálido, huraño y cerril, manco del brazo derecho a consecuencia de un disparo...

... en el cogote>>.”

Teresa:

Era la mujer de Pajarito de Soto. Era una mujer joven, de sonrisa hermosa, de piel tersa con un tinte descolorido, una red irregular de venillas grisáceas e inicios de surcos en los alrededores de los ojos y de la boca. Se convirtió en el primer amor de Javier Miranda. Cuando murió su marido, desapareció con su hijo.

Según aparece en:

“...su piel tersa un tinte descolorido, una red irregular...

... secreto de la infancia.”

Según aparece en:

“...una mujer joven, de sonrisa hermosa. Aún no sabía que se llamaba Teresa ni que, sería el primer gran amor de mi vida.”

Perico Serramadriles:

Era un gran amigo de Javier Miranda. Usaba gafas. Trabajaba en el despacho de Cortabanyes. Le gustaba comprender a toda la gente. Le ayudó a afrontar el engaño de María Coral llevándoselo de fiesta para que no se deprimiera más.

Al final de la obra monta su propio despacho de abogados y le da trabajo a M.Rosa Savolta.

Según aparece en:

“Claro que soy de la condición de que me gusta comprender a todo el mundo.”

“... y quisiera desprenderse de sus gafas.”

Rosita <<La Idealista>>:

Su nombre era Rosa López Ferrer, pero era conocida como Rosita <<La idealista>>. Era una prostituta que frecuentaba la taberna de Don Segundino. Había sido encarcelada dos veces. Protegió a Nemesio de Don Segundino y le dio de comer.

Según aparece en:

“Rosa López Ferrer, más conocida por Rosita <<La Idealista>>, prostituta de profesión...

... por actos de terrorismo.”

Don Segundino:

Era el tabernero. Era un individuo de carácter agrio. Tenía el rostro barbado y cejijunto. Sus brazos eran hercúleos y peludos. No le gustaba la presencia de Nemesio en su taberna.

Según aparece en:

“... distinguió el rostro barbado y cejijunto del hombre y sus brazos hercúleos y peludos que abrazaban a la prójima.”

Pepín Matacríos:

Era otro tabernero. Era un hombrecillo enteco y ceniciento de cuerpo esmirriado. Tenía una cabeza descomunal y solo tenía pelos en el bigote que lo tenía con las puntas retorcidas hacia arriba. No tiene mucha importancia en la obra, pero si la tiene su taberna.

Según aparece en:

“Pepín Matacríos era un hombrecillo enteco y ceniciento, de cuerpo esmirriado...

... desde detrás del mostrador.”

4. ESPACIO Y TIEMPO.

4.1. Espacio y tiempo: Barcelona.

En el relato aparece Barcelona durante los primeros años del siglo XX.

Durante esta época hay existe una revolución social en Barcelona producida por la crisis que contrae la 1ª Guerra Mundial.

Se dice que en Barcelona durante ese periodo de tiempo había una empresa encargada en la fabricación de armas, la empresa Savolta, que sirve de apoyo para relatar en esta historia los diferentes ambientes sociales que se viven en Barcelona como lo son el de sus calles, en la rambla o la plaza de Cataluña; la estación de tren, las numerosas tabernas o salas de baile que había y que frecuentaban sus habitantes...

Según nos da a conocer la obra, durante esta época se podían entrever dos clases sociales muy diferenciadas: la del obrero y la de la clase alta.

Se narran los ambientes barceloneses en que vivían los obreros, siempre pobres, llenos de tristeza, con muchas dificultades... y en los que vivían los de la clase alta, siempre en fiestas importantes, casas lujosas, mucho dinero...

4.2. Ambientes.

Despacho de Cortabanyes:

El Despacho de Cortabanyes es un lugar donde suceden numerosas cosas. Es donde trabaja Miranda, la Doloretas y Serramadriles, donde Miranda conoce a Lepprince, donde recibe la carta de Lepprince... El despacho de Cortabanyes estaba en una planta baja, en la calle Caspe de Barcelona. Constaba de un recibidor, una sala, un gabinete, un trastero y un lavabo. Las restantes habitaciones las tenía Cortabanyes cedidas a su vecino por una indemnización. Era un local reducido y se ahorraba por tanto en gastos de limpieza y mobiliario. En el recibidor había unas sillas de terciopelo granate y una mesilla negra, con revistas polvorientas. La sala estaba rodeada por una biblioteca, sólo interrumpida por tres puertas, una cristalera de vidrio emplomado que daba al hueco de la escalera y una ventana de una sola hoja, cubierta por una cortina del mismo terciopelo que las sillas, y que daba a la calle. Al gabinete se llegaba por la puerta horadada en la biblioteca: en él estaba la mesa de trabajo de Cortabanyes, de madera oscura con tallas de yelmos, arcabuces y tizonas, una silla semejante a un trono tras la mesa y dos butacones de piel. El trastero estaba lleno de archivadores y armarios con puertas de persiana que corrían de arriba abajo y se plegaban por iniciativa propia, con estrépito de trallazo. Tenía el trastero una mesita de madera blanca y una silla de muelles: donde trabajaba el pasante Serramadriles. En la sala-biblioteca, una mesa larga, circundada de sillas tapizadas, servía para las reuniones numerosas aunque raramente acontecían.

Según aparece en:

“El despacho de Cortabanyes estaba en una planta baja, en la calle Caspe. Constaba de un recibidor...

... Era donde trabajamos la Doloretas y yo.”

Boulevard de las Ramblas:

Es una de las calles principales de Barcelona. Por ella circulan personajes importantes, adinerados, estudiantes... todo tipo de gente.

Según aparece en:

“El boulevard de las Ramblas estaba vistoso: circulaban banqueros encopetados, militares graves...

...marinos recién desembarcados.”

Taberna de Pepín Matacríos:

Es una taberna la cual frecuentan nuestros personajes. Esta taberna estaba situada en un callejón que desemboca en la calle de Aviñó. A esa taberna iban infrecuentemente artistas y conspiradores, aunque solía ir todo tipo de gente. Había allí una ciega la cual cantaba coplas que no pronunciaba las consonantes.

Según aparece en:

“La taberna de Pepín Matacríos estaba en un callejón que desemboca en la calle Aviñó...

... las letras consonantes: e-u e-u-o e-a-i-o-o-o.”

Cabaret:

Fue el lugar donde cenaron por primera vez Lepprince y Miranda. Fue el lugar elegido por Lepprince para comentarle a Miranda lo que debía de hacer. Era una sala no muy grande donde se alineaban una docena de mesas en torno a un espacio vacío, rectangular, en uno de cuyos extremos había un piano y dos sillas. En las sillas reposaban un saxo y un violoncelo.

Según aparece en:

“Consistía en una sala no muy grande donde se alineaban una docena de mesas en torno a un espacio vacío...

... un saxófono y un violoncelo.”

Salón de baile:

Es el lugar donde fueron Teresa y Miranda que estaba situado en la parte alta de la ciudad. Se llamaba Reina de Primavera. Estaba repleta casi siempre. El ambiente era alegre y simpático. Tenía lamparillas de gas ocultas tras cristales de colores que esparcían haces de luz mortecina sobre las parejas, las mesas rebosantes de familias sudorosas, la orquesta bullanguera, las mozas trajinantes y los guardianes del orden que recorrían la pista y oteaban los rincones empuñando cachiporras.

Subían globos gaseosos por entre los estratos de humo hasta el techo desportillado del que pendían guirnaldas y banderolas con las que rebotaban para emprender un lánguido descenso hacia las cabezas abrillantadas de los danzantes. Era un sitio bastante divertido al fue Miranda con Teresa porque estaba enamorado de ella.

Según aparece en:

“Un salón de baile situado en la parte alta de la ciudad, donde ésta entronca con la villa de Gracia...

... abrillantadas de los danzantes.”

La casa de Savolta:

Es un lugar clave de la historia, pues es aquí donde ocurre el asesinato que da nombre a este libro. Estaba situada en Sarriá sobre un barrio residencial. Era una casa muy grande y hermosa, tipo torre (con dos o una planta y rodeada de un jardín), típica de un hombre adinerado. La casa se emplazaba en el centro del jardín.

La casa constaba de un salón, un vestíbulo y una biblioteca en la planta baja, y en la parte de arriba estaban las demás habitaciones de las que no se da descripciones.

Savolta fue asesinado en la escalera que comunica el piso de abajo con el de arriba.

Según aparece en:

“MIRANDA. Estaba enclavada en el barrio residencial de Sarriá. En un montículo que domina Barcelona...

...MIRANDA. Fuera, es, decir, en el salón.”

Balneario de Gerona:

Era un paraje hermoso de Gerona, alejado del jaleo popular. Fue el lugar elegido por Lepprince para la luna de miel de Miranda y María Coral.

Constaba de un hotel señorial y unas pocas casas circundantes. El hotel tenía un extenso jardín al estilo francés, con estatuas y cipreses. Terminaba en un bosquecillo que atravesaba un sendero y se llegaba a una fuente termal. La vista era espléndida y agreste, y el aire purísimo.

La gente de allí era ya de cierta edad, y recibían a la gente con mucha cordialidad. La suite del hotel en la cual estaban constaba de una alcoba, un baño y un salón. La cama era más ancha que larga, y además había en la habitación un ventilador eléctrico con la función de renovar el aire y ahuyentar los mosquitos de la zona.

Según aparece en:

“ El lugar elegido por Lepprince era un balneario de la provincia de Gerona al que se llegaba en una destartalada...

...insectos procedentes del parque.”

Estación de Barcelona:

Hay una cierta tensión en el ambiente. La estación de tren de Barcelona estaba abarrotada de pedigüeños y desocupados que ofrecían solícitos sus servicios a los viajeros. Había niños harapientos que corrían por los andenes tendiendo sus manos, vendedores ambulantes, la guardia civil controlaba el tráfico de los vagones y hacía formar en míseras escuadras a los inmigrantes. Damas de caridad seguidas de criados que acarreaban espuertas repartían bollos entre los necesitados. En las paredes y tapias se leían inscripciones de todos signo que incitaban a la violencia y a la subversión. En resumen, había un ambiente grotesco, pobre que creaba una cierta tensión.

Según aparece en:

“La estación estaba abarrotada de pedigüeños...

... y a la subversión.”

Pueblo:

Este lugar aparece cuando Max se escapa con María Coral. Era un lugar tranquilo de no ser por las manifestaciones que se produjeron y el corte de la luz. El pueblo era muy pequeño y pintoresco, no sobrepasaba el centenar de habitantes. Situado en un valle breve, de vegetación escasa por lo árido del suelo, rodeado de altísimas montañas en parte rocosas y en parte arboladas, cubiertas de nieves perpetuas en las cimas más altas.

Las casas del pueblo eran de una sola planta, pardas y de muros gruesos, con ventanas estrechas e irregulares con grietas. Las chimeneas humeaban.

Es el típico ambiente que hay en el campo.

Según aparece en:

“Era un pueblo muy pequeño y pintoresco. Situado en un valle breve, de vegetación escasa...

... Las chimeneas humeaban.”

4.3. Contexto histórico.

A lo largo del s. XIX se dio un gran desarrollo industrial. La oposición popular a la leva de quintos para la guerra contra Marruecos provocó el amotinamiento de la población que acabó con los dramáticos acontecimientos conocidos como la Semana trágica en 1909.

La primera guerra mundial constituyó una oportunidad favorable para el enriquecimiento de la burguesía.

En 1901 diversos grupos anarquistas comenzaron a publicar en Cataluña un periódico que en 1907 patrocinó una asociación de igual nombre. Fue una de las protagonistas de las Semana Trágica de Barcelona (1909).Un congreso reundo en Barcelona (1910), bajo la inspiración del incansable patriarca del anarcosindicalismo español Anselmo Lorenzo, dio lugar a la constitución legal de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT), cuya acción en al huelga general de 1917 fue la + destacada.

Por su falta de disciplina interna, su sistema asambleario, su apoliticismo y su implantación todos los ámbitos laborales fue el sindicato con mayor nº de afiliados, en su mayoría jornaleros andaluces y obreros industriales catalanes y levantinos.

Los principales rasgos ideológicos q definían a los anarquistas eran:

A) Rechazo d cualquier autoridad impuesta, defensa utópica d la autonomía individual total y abolición del Estado con todas sus instituciones.

B) Supresión d la propiedad privada y defensa del colectivismo, entendido como articulación armónica d pequeñas unidades económicamente autosuficientes donde la propiedad d los factores y medios d producción sería colectiva.

C) Defensa d la revolución violenta y del recurso a huelgas generales, insurrecciones, sabotajes y actos terroristas como medios para destruir el Estado burgués capitalista opresor y liberar a la humanidad d la explotación.

D) Apoliticismo, rechazo del juego político y d la participación en elecciones, considerada un engaño.

E) Anticlericalismo, negación d la religión y d la Iglesia.

La finalidad principal del autor con esta obra es dar a conocer el ambiente que se vivía en Barcelona durante el periodo de la 1ª Guerra Mundial. Toda la novela se desarrolla en la Barcelona del primer cuarto de siglo. La novela es un fiel reflejo de lo que ocurría allí, es decir, el ambiente de revolución, el descontento de la población, el pistolerismo que ejercían los patronos para acabar con los hostigadores de la revolución, etc. Pero la novela nos retrata dos mundos, por un lado el mundo de los obreros. Nos enseña como vivían, como se divertían, lo que pensaban, etc. y por otro lado nos enseña el mundo en el que se movía la burguesía. Los personajes a través los cuales vemos todo esto, son Paul-André Lepprince y Javier Miranda, personajes, que aunque son diferentes, son parecidos, ya que no acaban de encajar bien en ninguno de los dos ambientes.

Nos describe con toda perfección el descontento de la población, las revoluciones anarquistas y sus enfrentamientos con la policía. Hay un claro contraste entre la vida opulenta que llevaban los burgueses y la miseria en la que vivía la mayoría de los obreros.

5. ESTILO DEL AUTOR.

El lenguaje de esta obra es muy variado, mostrándonos diferentes tipos, ya que no todos los personajes pertenecen al mismo ambiente social y por lo tanto no utilizan el mismo lenguaje. Esto queda reflejado en algunas conversaciones que hay a lo largo del libro:

Lenguaje vulgar, según aparece en:

“-¡Sois unos malparidos, me cago en vuestras madres!- gritó con su potente vozarrón.

-Para cantar ya me basto yo solo- dijo el marino y entonó una balada de ron y piratas con hosca voz.

-¡Hijos de puta!- tronó la cantante- Quisiera yo veros en el Liceo, haciendo estas charranadas.

-Ahí me gustaría verte a ti cantando- dijo el vejete, que había soltado el oficinista y gesticulaba, de pie.

-¡Me sobra de todo para cantar en el Liceo, colgajo de mierda!

-¡Te sobra finura, putarraco!- aulló el vejete.”

En este fragmento se puede observar la sencillez de los personajes debido a su uso del lenguaje. Este diálogo es un claro ejemplo del lenguaje vulgar por su continuo uso de palabras malsonantes o popularmente dichos, “tacos”.

Lenguaje coloquial, según aparece en:

“- ¡Hay tantos rumores, amigo Casabona!

-Si, pero alguno será cierto.

- Eso mismo me digo cuando juego a la lotería: algún numero ha de salir. Y nunca es el mío, ya ve usted.

- Vaya, amigo Cortabanyes, barrunto que escurre usted el bulto y eso es señal de que hay gato encerrado. A mí no me la pega, no, señor.

- Amigo Casabona, si algo supiera, se lo diría. Pero la pura verdad es que nada sé. Ha llegado a mis oídos ese rumor, no quiero mentirle, pero no le presté más atención de la que presto a todos los rumores, es decir, bien poca.”

El lenguaje coloquial es el que utilizamos para hablar con nuestra familia y amigos, y este fragmento es un ejemplo.

Lenguaje Culto, según aparece en:

“El escurridizo y pérfido Lepprince, de quien poco o nada se sabe, salvo que es un joven francés llegado a España en 1914, al principio de la terrible conflagración que tantas lágrimas y muertes ha causado y sigue causando al país de origen del mencionado y desconocido señor Lepprince, que pronto se dio a conocer en los círculos aristocráticos y financieros de nuestra ciudad, siendo objeto de respeto y admiración en todos ellos, no sólo por su inteligencia y relevante condición social, sino también por su arrogante figura, sus maneras distinguidas y su ostentosa prodigalidad. [...]”

Es clara la diferencia que existe en este fragmento respecto los demás por su delicada y refinada utilización del lenguaje.

La mayor parte del libro está escrito como una narración, aunque también abundan los diálogos y hay partes en las que el autor transcribe los pensamientos de los personajes. La mayoría de las frases son cortas, y en los diálogos, los personajes utilizan también frases cortas, aunque hay partes, por ejemplo en la que el filósofo anarquista está hablando, que un personaje está hablando durante bastantes páginas.

La narración está hecha en 1ª persona, siendo el narrador Javier Miranda, pero tambien hay partes en las que la narración es en 3ª persona, como por ejemplo cuando el autor no cuenta lo que hizo Nemesio. En estas partes en las que Javier no es el narrador, el autor se limita a contar los hechos, sin intervenir para nada ni dar su opinión. Cabe destacar que desde el comienzo del libro, se entiende que toda la historia contada por Javier es el relato que hace ante un Juez en Estados Unidos, para cobrar el seguro de vida de Lepprince, por lo que a veces se entremezclan fragmentos de periódicos.

Narrador en primera persona, según aparece en:

“Yo, Alejandro Vázquez Ríos, presto juramento y digo: que nací en Antequera (Málaga) el día 1 de febrero de 1872, que ingresé en el cuerpo de policía en abril de 1891 y, como tal, desempeñé mis funciones en Valladolid, siendo ascendido en 1907 y trasladado a Zaragoza, nuevamente ascendido en 1910 y trasladado a Barcelona, donde resido actualmente. [...]”

El primer indicativo que nos muestra que este fragmento está escrito en primera persona es el llamativo pronombre “yo” el cual enfatiza toda la oración.

Posteriormente encontramos diversos verbos escritos en primera persona del singular de manera que nos dejan sin dudas.

Narrador en tercera persona, según aparece en:

“Un perro ladró entre las piernas de Nemesio, que tuvo que encaramarse a un banco para evitar las mordeduras del animal. Fue un recorrido, en suma, sin incidentes dignos de mención. Al llegar a la esquina de las Ramblas y la calle de la Unión, el beodo se despidió de Nemesio. [...]”

En este fragmento se puede ver la presencia del narrador en tercera persona en el simple hecho de que lo sucedido no es contado en primera persona sino que el protagonista está “lejos de la narración”.

Narrador Omnisciente, según aparece en:

“La empresa Savolta, cuyas actividades se han desarrollado de manera colosal e increíble durante los últimos años al amparo y a costa de la sangrienta guerra que asola a Europa, como la mosca engorda y se nutre de la repugnante carroña. Y así es sabido que la ya citada empresa pasó en pocos meses de ser una pequeña industria que abastecía un reducido mercado nacional o local a proveer de sus productos a las naciones en armas, logrando con ello, merced a la extorsión y al abuso de la situación comprometida de estas últimas, beneficios considerables y fabuloso lucro para aquélla a costa de éstas. [...]”

Se nota el uso del narrador omnisciente porque lo conoce todo sobre los personajes incluyendo sus sentimientos y sus intenciones.

El autor también incorpora un poco de humor en la obra, según aparece en:

“Cortabanyes jadeaba sin cesar. Era muy gordo; calvo como un peñasco. Tenía bolsas amoratadas bajo los ojos, nariz de garbanzo y un grueso labio inferior, colgante y húmedo que incitaba a humedecer en él el dorso engomado de los sellos. Una papada tersa se unía con los bordes del chaleco, sus manos eran delicadas, como rellenas de algodón, y formaban los dedos tres esferas rosáceas. las uñas eran muy estrechas, siempre lustrosas, enclavadas en el centro de la falange. Cogía o la pluma o el lápiz con los cinco deditos, como un niño agarra el chupete. Al hablar producía instantáneas burbujas de saliva. Era holgazán, moroso y chapucero.”

Cortabanyes es aquí sujeto de una clara caricaturización.

En el siguiente caso el sarcasmo es el recurso humorístico utilizado para calificar a Nemesio.

“Nemesio Cabra Gómez permaneció quieto junto a la entrada, mudo y encogido, hasta que uno de los asistentes reparó en su presencia.

- Mirad qué bicho más asqueroso se ha colado en este cuarto, compañeros- fue la salutación.

- Se me antoja un gusano- apuntó un contertulio fijando en el recién llegado unos ojos pequeños, separados por un chirlo que le bajaba de la ceja izquierda al labio superior.

- Habrá que utilizar un buen insecticida- señaló otro abriendo una navaja de cuatro muelles.

Y así fueron apostrofando a Nemesio, que se inclinaba servilmente a cada comentario y ensanchaba su sonrisa desdentada.”

El autor utiliza diferentes estilos en la obra.

Estilo directo, según aparece en:

“Al salir del templo me topé con Lepprince.

-¿Qué se dice por ahí?- me preguntó.

-¿Por ahí? ¿Dónde?

- Pues por ahí..., en los periódicos, en la calle. [...]”

Al ser la intención de este fragmento el de reproducir los comentarios de estos dos personajes de forma idéntica a la realidad, hace que este fragmento esté narrado con un estilo directo.

Estilo indirecto, según aparece en:

“He olvidado la fecha exacta de nuestro encuentro. Sé que fue a principios del otoño del 17. Habían finalizado las turbulentas jornadas de agosto: las Juntas habían sido disueltas; los suboficiales, encarcelados y libertados; Saborit, Anguiano, Besteiro y Largo Caballero seguían presos, Lerroux y Maciá, en el exilio; las calles, tranquilas. [...]Me pidió que acompañara al francés y le prestase mi ayuda, que me convirtiese, por una noche, en «algo así como su secretario particular». [...] Me preguntó si me daba miedo el automóvil y le contesté que no.”

En el fragmento se adaptan las palabras de un personaje a una nueva situación comunicativa y esto es característico del estilo indirecto.

Monólogo interior, según aparece en:

“María Rosa Savolta examinó con severa mirada la contradictoria figura de la criada. ¿ Qué hacía aquel ser de rudeza esteparia y garbo de dolmen, chato, cejijunto, dentón y bigotudo en un salón donde todos y cada uno de los objetos rivalizaban entre sí en finura y delicadeza? ¿ Y quién le habría puesto aquella cofia almidonada, aquellos guantes blancos, aquel delantal ribeteado de puntillas encañonadas?, se preguntó la señora”.

Éste es un monólogo interior por la expresión de pensamientos interiores de una persona, es decir se ha escrito tal como dicha persona piensa.

Una de las características de esta obra es una variedad estilística. Junto a la mezcla de géneros, como el folletín o la novela policíaca, encontramos parodias o imitaciones del lenguaje judicial y administrativo, del informe policial o del lenguaje periodístico:

Lenguaje judicial y administrativo, según aparece en:

“J.D. Dígame su nombre y profesión.

M. Javier Miranda, agente comercial.

J.D. Nacionalidad

M Estadounidense.

J.D. ¿Desde cuándo es usted ciudadano de los Estados Unidos de América?

M. Desde el 8 de Marzo de 1922.

J.D. ¿ Cual era su nacionalidad anterior?

M. Española de origen. [...]”

Informe Policial según aparece en:

“[...] La ficha adjunta dice:

ANDRES N I N PÉREZ

PROPAGANDISTA PELIGROSO

MAESTRO DE ESCUELA

Nació en Tarragona en 1890

Perteneció a las Juventudes Socialistas de Barcelona, las que dejó (sic) para ingresar en el Sindicalismo, siendo con Antonio AMADOR OBÓN y otros, los organizadores del Sindicato Único de Profesiones Liberales. [...]”

Lenguaje periodístico según aparece en:

“El autor del presente artículo y de los que seguirán se ha impuesto la tarea de desvelar en forma concisa y asequible a las mentes sencillas de los trabajadores, aún los más iletrados, aquellos hechos que, por haber sido presentados al conocimiento del público en forma oscura y difusa, tras el camuflaje de la retórica y la profusión de cifras más propias al entendimiento y comprensión del docto que del lector ávido de verdades claras y no de entresijos aritméticos, permanecen todavía ignorados de las masas trabajadoras que son, no obstante, sus víctimas más principales. [...]”

A lo largo de la obra podemos observar numerosas descripciones, esta descripción se puede considerar un retrato porque combina tanto la prosopografía como la etopeya que simplemente son la descripción física y psicológica, en este caso, de una persona.

Prosopografía - Etopeya

Según aparece en:

Cortabanyes jadeaba sin cesar. Era muy gordo; calvo como un peñasco. Tenía bolsas amoratadas bajo los ojos, nariz de garbanzo y un grueso labio inferior, colgante y húmedo que incitaba a humedecer en él el dorso engomado de los sellos. Una papada tersa se unía con los bordes del chaleco; sus manos eran delicadas, como rellenas de algodón, y formaban los dedos tres esferas rosáceas; las uñas eran muy estrechas, siempre lustrosas, enclavadas en el centro de la falange. Cogía la pluma o el lápiz con los cinco deditos, como un niño agarra el chupete. Al hablar producía instantáneas burbujas de saliva. Era holgazán, moroso y chapucero.”

6. OPINIÓN PERSONAL.

Este libro de Eduardo Mendoza me ha parecido muy bueno en todo su conjunto: la adjetivación refleja a la perfección los diferentes estratos sociales; la originalidad en la conducción de la trama; el retrato histórico social de Barcelona en 1917/19 y los dramas humanos individuales y colectivos que me han parecido muy conmovedores.

Me ha encantado el suspense que tiene el libro hasta el final, ya que en ningún momento te puedes imaginar lo que puede ocurrir, exceptuando algunos casos especiales. También me gusta como aparece el humor, a veces negro, muchas veces grotesco, absurdo, surrealista... Quizás lo que más me ha desconcertado ha sido el principio ya que existe un desorden cronológico en el que te puedes perder un poco con este extenso relato.

Pero en resumen, es un libro muy entretenido y de una calidad excepcional, al que puntuaría de sobresaliente.

7.BIBLIOGRAFÍA.

Páginas web:

http://www.rincondelvago.com

http://clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/mendoza

http://clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/mendoza

Mendoza, Eduardo; La verdad sobre el caso Savolta, Madrid, Seix Barral, 2001, pág. 14 y 15.

(Citaré siempre por la misma edición)

Op. Cit. p.28

Op. Cit. p.29

Op. Cit. p.34 y 35

Op. Cit. p.277

Op. Cit. p.46

Op. Cit. p.47

Op. Cit. p.96

Op. Cit. p.198 y 199

Op. Cit. p.21

Op. Cit. p.37 y 38

Op. Cit. p.160 y 161

Op. Cit. p.72

Op. Cit. p.117

Op. Cit. p.220

Op. Cit. p.122 y 123

Op. Cit. p.106

Op. Cit. p.125

Op. Cit. p.106

Op. Cit. p.340

Op. Cit. p.106

Op. Cit. p.155

Op. Cit. p.409

Op. Cit. p.44

Op. Cit. p.71

Op. Cit. p.163

Op. Cit. p.181

Op. Cit. p.278

Op. Cit. p.33

Op. Cit. p.21 y 22

Op. Cit. p.22

Op. Cit. p.32

Op. Cit. p.36

Op. Cit. p.44

Op. Cit. p.108 y 109

Op. Cit. p.296

Op. Cit. p.313 y 314

Op. Cit. p.380

Op. Cit. p.50

Op. Cit. p.238

Op. Cit. p.28

Op. Cit. p.34

Op. Cit. p.221

Op. Cit. p.25

Op. Cit. p.21

Op. Cit. p.118

Op. Cit. p.31

Op. Cit. p.189

Op. Cit. p.14 y 15

Op. Cit. p.105

Op. Cit. p.13

Op. Cit. p.21

2

La historia del asesinato del industrial catalán Savolta, traficante de armas durante la primera guerra mundial, escrita en clave de novela negra, revela un corrosivo análisis de la realidad económica, política y social de una Barcelona en la que conviven una burguesía reaccionaria, otra liberal y un potente movimiento obrero y anarquista.

Las enigmáticas desapariciones de niñas del Colegio de las Madres Lazaristas de San Gervasio son el inicio de la aventura indagatoria que tiene como protagonista a un interno de un manicomio, quien, obligado a convertirse en investigador, se verá envuelto en toda clase de percances de los que logrará salir descubriendo una intrincada farsa de gente pudiente.

 

Esta novela sitúa nuevamente en el centro de una espiral de intriga al detective demente y paródico que protagonizaba "El misterio de la cripta embrujada". No es menos deslumbrante aquí que en sus obras anteriores la capacidad del autor para la escritura que contiene en sí su propia caricatura, a la vez que la caricatura de un género, y, en él, de una sociedad y sus diversas áreas de lenguaje.

En 1887, Onofre Bouvila, un joven campesino arruinado, llega a la gran ciudad que todavía no lo es, Barcelona, y encuentra su primer trabajo como repartidor de panfletos anarquistas entre los obreros que trabajan en la Exposición Universal del año siguiente. El lector deberá seguir la espectacular historia del ascenso de Bouvila, que lo llevará a convertirse en uno de los hombres más ricos e influyentes del país con métodos no del todo ortodoxos.

El cielo de Nueva York es un cielo racionalista, prosaico, alejado por igual de la sensualidad del Asia Menor y de las brumas fantasmagóricas del Norte. Bajo este cielo, que invita a callejear a pesar de los rigores del clima, un indio a quienes todos llaman Jimmy, pero cuyo verdadero nombre es Washakie, explica al autor que hasta hace poco, en una Nueva York que ya no existe, las luces no se apagaban nunca. Así se inicia un recorrido personal, casi íntimo, por las calles de una ciudad que irá revelando algunos de sus secretos.

Fábregas, un empresario barcelonés harto de la aburrida cotidianidad de su despacho, decide una mañana de primavera emprender un viaje a Venecia. Lo que en un principio parecía ser un paréntesis momentáneo en su vida, empieza a convertirse en una odisea indefinida. Una serie de encuentros casuales y sucesos imprevistos, le hacen sentir que la realidad está regida por unas leyes enigmáticas y ocultas. Su estancia en esta ciudad se convierte en una tregua romántica, en un interludio esperanzador.

Este libro es una aproximación, a la vez imaginativa y rigurosa, al periodo crucial de la historia de Barcelona comprendido entre la Exposición Universal de 1888 y los albores de la Primera Guerra mundial, un tramo de relativa estabilidad política y fuertes altibajos económicos, de renovación artística y cambios radicales en las costumbres, de profundas desigualdades sociales y grandes ideales de justicia, un periodo de esplendor y miseria, en el que el trabajo y la bohemia, los bailes de máscaras y las bombas anarquistas configuraban la vida de la ciudad. Escrito en colaboración con su hermana Cristina, este ensayo explora la obsesión de Mendoza por una ciudad que se ha convertido en el escenario de sus más importantes obras de ficción.

 

Esta divertida novela relata la búsqueda de un extraterrestre que ha desaparecido, tras adoptar la apariencia de la vocalista Marta Sánchez, en la jungla urbana barcelonesa. Pero el protagonista de la narración no es Gurb, sino otro alienígena que sale en pos de él y cuyo diario constituye el esqueleto de la narración. La verdadera naturaleza del relato es de carácter satírico: Mendoza convierte esta Barcelona, a un tiempo cotidiana y absurda, en el escenario de una carnavalada que revela el verdadero rostro del hombre urbano actual.

 

Mallenca vive sola en una casa de campo hasta que de pronto coinciden a su alrededor varios personajes masculinos que irán revelando una trama insospechada de motivos míticos y obsesiones íntimas. Las cualidades de imaginación e inventiva habituales en el autor actúan aquí con una una ironía que no excluye la emoción lírica ni la exploración de las posibilidades rítmicas de la lengua hablada. El resultado: una experiencia imaginativa y singular de teatro poético, que estiliza el marco histórico de la época de Alfonso XII en un juego sutil de perspectivas múltiples basado, según el propio autor, en "lo que puede suceder cuando una noche de tormenta provoca encuentros casuales que en el fondo nada tienen de casuales".

La acción se sitúa en un pueblo catalán de los años cincuenta, donde viven Augusto Aixelà de Collbató, un cacique falangista, y Constanza Briones, una monja llena de dudas y buenas intenciones. Fingiendo su participación en un proyecto piadoso de Constanza, Augusto se propone seducirla. En el destino final de esta relación tormentosa participará también la naturaleza, en forma de riada, y una desdichada y pintoresca partida de maquis.

Un verano de la posguerra: la guerra civil empieza ya a ser un recuerdo, aunque su huella resulte visible tras la forma en que se organiza la vida cotidiana de los supervivientes. Estamos en Barcelona, y también en una no lejana localidad de veraneo, donde Carlos Prullàs, un distinguido comediógrafo cuyas piezas empiezan a quedar pasadas de moda, vive las perplejidades de la entrada en la edad otoñal, no menos que la indecisión y el titubeo entre simultáneos o sucesivos reclamos amatorios. Parece el esquema de una comedia burguesa de costumbres, pero la irrupción del crimen y la intriga policial convierte la indagación humana en intermitente investigación detectivesca.

Algo más que entrado en años, pero igual de estrambótico, nuestro antiguo conocido, el personaje que protagonizó "El misterio de la cripta embrujada" y "El laberinto de las aceitunas", abandona definitivamente el manicomio en el que lleva décadas confinado, con la idea de encauzar su vida. No se espera de él que resuelva enigma alguno, pero su destino le llevará a hacerlo. Tampoco la ciudad que lo aguarda es la Barcelona cambiante de la transición o la todavía en embullición de comienzos de los años ochenta: nos encontramos en la resaca postolímpica, en un mundo turbio y complejo cuyas leyes permanecen tan inescrutables para el improvisado sabueso como las de antaño. Sin más recursos que su instinto, ha de encararse en una malla de lianas invisibles, aunque mortíferas, que tejen un entramado de crimen y corrupción.

Presentado como un prólogo extenso a una pequeña antología de Baroja, este ensayo es en realidad un inteligente perfil biográfico de una de las más controvertidad figuras de la literatura española. Desde hace tiempo Mendoza viene repitiendo que se reconoce como un discípulo de la peculiar narrativa barojiana, puesto que fue la lectura de algunas de sus novelas lo que determinó el modo en que empezó a abordar la literatura. A contracorriente de una serie de libros recientes que abordan desde diversos flancos militantes, las conductas éticas y las ideas políticas de Baroja durante el franquismo, Mendoza ha preferido ofrecer una visión menos ambiciosa, pero mucho más precisa. Descrito como "un texto para barojianos, tanto adeptos como detractores", este ensayo está dedicado, sobre todo, a argumentar qué es lo que representa Baroja en la narrativa española, y su tono irreverente recuerda en ocasiones al del propio escritor vasco, cuyo sentido del humor fue y sigue siendo el mejor antídoto contra cualquier forma de sacralización.

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza

La verdad sobre el caso Savolta; Eduardo Mendoza