La metamorfosis; Franz Kafka

Literatura universal contemporánea. Siglo XX. Narrativa. Relato y pensamiento kafkiano. Sentido de la vida

  • Enviado por: Lillofunk
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 7 páginas
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Departamento De Castellano

ENsayo: “La metamorfosis”,

de Franz kafka, como la vista irónica de una sociedad “trabajólica” y compuesta de seres desechables

Introducción

El problema de la explotación del trabajador y, a consecuencia de esto, la carencia de buenas relaciones sociales, son una realidad inevitablemente universal. A comienzos de la revolución industrial fue el obrero el principal afectado, pero luego con una etapa que podemos identificar como revolución comercial, el explotado se transforma en el ejecutivo. ¿Por qué si la explotación es una situación netamente inherente al hombre, no la podemos reflejar con ironía y surrealismo?

Kafka en su obra “La metamorfosis” (1915) nos propone ver la frustración y soledad social que vive un individuo, como la vil transformación de éste en un inútil insecto que sólo cumple las tres funciones básicas de los seres vivos: nacer (etapa no vista, ya que “Una mañana [...]Gregorio Samsa amaneció convertido en un monstruoso insecto), desarrollarse y morir.

Mediante este ensayo pretendemos plasmar la situación vivida por Gregorio de una manera interpretativa y adaptada a lo que realmente pudo haber sucedido, tomando en cuenta los cambios que tiene al adaptarse a su realidad, a la adaptación o no - adaptación de quienes lo rodean y todo lo que esta ridícula (no peyorativamente) situación conlleva.

Como pequeño marco teórico, diremos que la metamorfosis es un solo símbolo, que lo que se relata en el libro (obviamente) no sucedió realmente. Hablaremos de metamorfosis como el paso de una persona aceptada y requerida socialmente a ser un despojo o un desecho de la sociedad. Así pues, el insecto es sólo la imagen gráfica del proceso de enajenación del ser humano.

Desarrollo

“Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto”. Es un inicio bastante sorpresivo (y poco convencional) para un libro que está enmarcado dentro de los grandes relatos de la literatura universal. Sin embargo, la universalidad está en la problemática que trata y cómo la trata, no en el misterio y sorpresa del relato.

Gregorio Samsa, ejecutivo de comercio, un ser “trabajólico” que dejaría de lado cualquier relación social (familia o amigos), por cumplir su deber y, con justicia, ganar su sueldo para mantenerse a él y a su familia. Como una conducta totalmente paradójica, nuestro protagonista no tiene ningún amor en especial por su trabajo y lo abandonaría en cualquier momento, sin embargo sus circunstancias sociales se lo impiden. Un día sin trabajar significaría un día menos de sueldo, los perniciosos comentarios de sus compañeros de trabajo (que seguramente desean despojarle de su puesto en forma desleal) y, por sobre todo, la disfrazada presión de sus familiares, principales beneficiarios del dinero de Gregorio. Es una realidad sumamente conocida en el campo laboral, alrededor de todo el mundo.

¿Qué pasaría si un impedimento como el señalado con anterioridad afectara a un funcionario cómo Samsa?. Estos cambios radicales significarían un real e injustificable impedimento para efectuar su vida rutinaria, significarían la inútil lucha del hombre contra fuerzas incomprensibles y esto afectaría directamente al círculo social en que se desenvuelve. En efecto ante la visita de su jefe, Gregorio hace todo lo que le es posible para esconder su nueva condición, llevando sus intentos hasta el punto de lo patético. El humano no es más humano con su prójimo cuando éste está en aprietos, y por esto cuando el jefe de Gregorio lo ve en tan deplorable estado, en vez de reaccionar de manera comprensiva con él y sus familiares, decide irse indignado y censurar la metamorfosis de Gregorio como cualquier excusa médica para faltar a su trabajo, comparable a un resfriado o una jaqueca. En el fondo y, por consiguiente, lo medular es lo que acabamos de señalar, sin embargo para graficarlo irónicamente, Kafka utiliza el factor repugnancia, que también lo podemos interpretar como el rechazo de la sociedad a la persona repentinamente incapacitada, o también el rechazo a alguien que es distinto de nosotros. Debemos tomar en cuenta que la realidad contextual en que se escribe este libro es una de las tantas situaciones xenofóbicas que han afectado al pueblo judío, que es el origen de Kafka, y el pensamiento de constante persecución que ellos poseen. Por esto no es extraño encontrarse ante un relato que refleje una discriminación al ser distinto, quizás no intencionalmente planteado por el autor.

No hace falta mucho tiempo para que el protagonista se dé cuenta de que lo que le sucede no es algo transitorio y su cuestionamiento pasa a ser el de su condición física (el porqué de la metamorfosis) a ser el de su condición social y la de los que lo rodean. En un comienzo parece estar preocupado por cómo va a sobrellevar de una manera normal su situación: cómo va a comer cómo va utilizar sus extremidades que al principio hacen caso omiso de sus desesperadas órdenes, para qué sirven los órganos de los que está dotado, etc. Luego de aprender a manejar su cuerpo, comienza a preguntarse cómo afecta aquello a su familia, que lo ve como un repugnante insecto (excepto su hermana quien con un infinito cariño y deber moral le da de comer y le dedica algunos momentos). Por esta razón decide aislarse antes que ellos lo aíslen, en las que podrían ser sus palabras, “para que voy a molestarlos con mi presencia si con ella se sienten verdaderamente mal”. En otras palabras más allá de ir su cuestionamiento a figurarse como volver a ser el mismo de antes, se cuestiona cómo será la adaptación de su mundo circundante a la extraña condición que lo afecta, aunque Kafka lo plasma como una situación normal y casi cotidiana, de ahí el hecho que sin mayores artificios señala que el personaje se ha convertido en insecto.

Dejaremos de lado al protagonista por un momento y nos centraremos en su entorno familiar para analizar la influencia recíproca que tienen ambos.

La familia de Gregorio se compone por un núcleo de dos padres y dos hijos (Gregorio y Grete). Esta familia representa un modelo más o menos conocido y un lugar común y bastante recurrente dentro de la literatura: Padres jubilados, hija menor en la escuela (divagando sobre su futuro) e hijo trabajador que mantiene a su familia y le paga a la empleada de la casa. No vamos a discutir sobre el pasado laboral de los padres, ya que no lo conocemos, pero sí conocemos su realidad actual, en la que ellos esperan ser servidos y beneficiados con el sueldo de Gregorio. Por esto poseen comodidades como una empleada, una gran casa y solo tener que hablar para recibir lo que se desee. La primera impresión de la madre de Gregorio al ver lo que acontecía fue decir que ojalá se recuperara pronto, y como toda madre, trataba de justificar la situación ante el jefe de Gregorio. Está totalmente previsto que por este “pequeño” problemita quedarán quebrados en poco tiempo, y culpando a Gregorio (cómo si fuera él, el único culpable de haber sucumbido ante fuerzas infinitamente superiores al ser humano) lo aíslan y lo relegan a su habitación que pasó a ser su único hogar.

Por otra parte, ya excluido Gregorio de su núcleo familiar, su padre al no ver otra clase de solución por parte de su hijo decide (implícito en el relato) ponerse a trabajar para sustentar, en ese contexto aparece la apreciación “... Sin embargo, ¿era aquél realmente su padre?, ¿era el mismo hombre que, antes, cuando Gregorio iba a salir en viaje de negocios, permanecía fatigado en la cama?...”. He aquí la frase que redime lo malo que pudo haber causado Gregorio: en una simple frase el autor eleva al protagonista a un grado de héroe, al salvar indirectamente la vida de su familia.

En el final del relato, su familia lo deja morir abandonado, pero el inicio de su paso a la redención ya había comenzado hace algún tiempo. Salva el futuro de su hermana, en la que sus padres no habían tenido la deferencia de observar ni ayudar durante mucho tiempo. Para esto podemos poner dos ejemplos: con la muerte de Gregorio, la incipiente familia decide dar un paseo “... Cosa que no hacían hace mucho tiempo... “ y por primera vez se hace un reparo en las características físicas de la joven asegurando que ya se ha convertido en una hermosa mujer.

En la otra cara de esta moneda, podemos decir que el final es la parte en que menos se da importancia a Gregorio, ya que tal es su grado de escisión de la sociedad que ya deja de ser Gregorio (y con esto se corta su último nexo con el mundo humano), ahora simplemente es un bicho muerto. En un acto de grandísima hipocresía la familia llora por unos instantes la muerte del insecto, por un deber casi cívico (y cínico) y en completo contraste a la actitud ulterior para con Gregorio. Pero, ¿para qué amargarse?, Es mejor terminar esta irónica historia dando un lindo paseo en tranvía en un día de sol.

Conclusión

Esta obra nos pone ante los ojos en forma sobrecogedora la necesidad de fundar relaciones personales con quienes nos rodean, que nos permitan desarrollarnos normalmente y ganar autoestima, sobre todo en la familia. Así se evita que alguien, por no poder crear una red de relaciones auténticas, bloquee su desarrollo personal y se vea envilecido hasta considerarse como un repugnante insecto.

Una persona es, como se afirma en la filosofía kantiana, un fin en sí misma, no un medio para el logro de ciertos fines. Gregorio Samsa no fue nunca maltratado, ultrajado, humillado, pero él se vio reducido a un mero medio para el sostenimiento económico de la familia y necesitó, para cumplir esa función, someterse a un modo de vida mecánico, poco creativo. Su vida no le era más que una sucesión inerte de actividades rutinarias, por lo tanto carecía de completo sentido. Esa falta de sentido auténticamente personal queda expresada literariamente en la falta de posibilidades que implica la reducción a insecto, la muerte total de la libertad, siendo la carcaza del insecto una especie de cárcel ambulante. El protagonista desaparece de la escena cuando se rompe el débil hilo que lo unía al mundo del afecto y el trato social, siendo reconocido por todos sus prójimos como bicho.