La idea del hombre y la historia; Max Scheller

Filosofía alemana contemporánea. Filósofos siglo XX. Análisis antropológico. Homo Faber. Marco judeo-cristiano. Homo Sapiens. La razón. El espíritu. Naturalismo y positivismo. Superhombre

  • Enviado por: Isiora
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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LA IDEA DEL HOMBRE Y LA HISTORIA

(MAX SCHELLER)

INTRODUCCIÓN

En este trabajo hablaremos sobre los 5 tipos de ideas de un hombre pero basados en el libro LA IDEA DEL HOMBRE Y LA HISTORIA de MAX SCHELLER.

Encontraremos resúmenes de cada capitulo del libro que nos darán a conocer con otra visión al hombre.

Hablaremos desde el homo sapiens hasta una serie de teorías del hombre.

Capitulo 1

La primera idea del hombre, idea dominante en los ambientes deístas (judíos y cristianos), no es un producto de la filosofía y la ciencia, sino una idea de la fe religiosa, un resultado complejísimo del judaísmo religioso y sus documentos, sobretodo del antiguo testamento y del evangelio.

El pecado del hombre seducido por un ángel caído, libre e independiente.

Dentro de este marco judeo-cristiano, pueden evidentemente manifestar su influencia histórico-filosófica varias antropologías teológicas; como también esta antropología de la fe cristiano-judaica ha producido una gran cantidad de exposiciones históricas y perspectivas de la historia universal.

Casi no hace falta decir que esta antropología religiosa carece en absoluto de importancia para una filosofía y una conciencia autónomas.

Pero una cosa queremos subrayar explícitamente: que este mito tiene mas poder e influencia sobre los hombres de lo que generalmente se sospecha.

Capitulo 2

Otra idea del hombre es una invención de los griegos, de la burguesía política griega; constituye uno de los descubrimientos más grandes y fecundos en la historia del juicio que el hombre forma de sí mismo.

Es la idea del homo sapiens, a la que Anaxágoras, Platón y Aristóteles dejaron una huella filosófica y conceptual con el máximo rigor, con la máxima presión y claridad. Esta idea abre una separación entre el hombre y la animalidad.

El pensamiento histórico dominante “del” hombre, tal como lo formulamos diez veces a diario, procede de una ley genética muy distinta.

En consecuencia del pensamiento de Dios, ya presupuesto, y de la doctrina del hombre como imagen y semejanza de Dios.

La filosofía clásica griega concibe este pensamiento por primera vez. En el campo de una perspectiva cósmica que interpreta todo lo existente en un sentido “órganológico”, merced a las categorías de una “forma” positiva, actuante, de especie parecida a la idea, y de un factor real, pasivo, negativo, encumbrase en Grecia, por primera vez, la conciencia humana, estable por encima de toda naturaleza. A la especie humana, estable y, como todas las especies, eterna, corresponde un “agente específico”, que sólo a ella conviene. La razón: Ratio. Mediante esta razón, el “hombre” es poderoso para conocer el ser, tal como es en sí.

Pero el fundamento por el cual el “hombre” puede realizar esa “asimilación” intelectual con el ser, es siempre el mismo, es la “razón” humana como función parcial que posee la fuerza de las ideas y que produce constantemente el mundo y ordenamiento.

En esta idea conviene precisar cuatro notas de importancia eminente:

  • El hombre lleva en sí un agente divino que la naturaleza no contiene subjetivamente

  • Ese agente se identifica antológicamente, o por los menos en su principio, con lo que eternamente plasma al mundo y le da forma de mundo, por lo tanto, ese agente es verdaderamente capaz de conocer el mundo.

  • Ese agente tiene poder y fuerza aun sin los instintos y la sensibilidad, comunes al hombre y a los animales, para realizar sus contenidos ideales.

  • Este agente es absolutamente constante en la historia, en los pueblos y en las clases.

  • Casi toda la antropología específicamente filosófica ha permanecido esencialmente invariable en lo que se refiere a esos cuatro puntos de la doctrina del hombre.

    Cuando, más tarde, los mundos del pensamiento dogmático dejaron de tener vigencia en amplios círculos e cultura occidental, quedo esta doctrina del homo sapiens como única dominante.

    El único pensamiento que la filosofía lleva a la historia universal es el sencillo pensamiento de la razón, de que la razón domina el mundo y de que, por lo tanto, la historia del mundo ha transcurrido racionalmente.

    Pero en procesos de advenimiento es como alcanza, y al mismo tiempo debe alcanzar el hombre la conciencia creciente de lo que es, de toda eternidad, según su idea, la conciencia de su libertad, superior a todo instinto, a toda naturaleza.

    Hegel lleva a cabo un enorme progreso al negar, al menos, la constancia de la razón humana. Conoce una historia de las formas y figuras categoríales subjetivas del espíritu humano, mismo.

    Los instintos y las pasiones obtienen su ingreso como siervos del Longos, como “astucias de la idea”, es decir, como herramientas elegidas con destreza por la idea divina para alcanzar un fin, para establecer una armonía y equilibrio que nadie conoce, salvo ella misma y Él, el filósofo ebrio de Dios, que repiensa el divino proceso dialéctico de la historia.

    Esta idea antropológica percibe “la” razón como una enfermedad de la vida, como la causa que aparta y desvía al hombre de los poderes creadores, latentes en la naturaleza y en la historia.

    Capitulo 3

    La tercera ideología sobre el hombre es la de las teorías “naturalistas”, positivista y también “pragmatista”, todas las cuales quiero designar con la breve fórmula del homo faber.

    Esta doctrina empieza por negar una “facultad racional” separada, específica en el hombre. No hay entre el hombre y el animal diferencias de esencia; solo hay diferencias de grado. En el hombre, según esta teoría actúan los mismos elementos, las mismas fuerzas y leyes que en todos los demás seres vivos; solo que con consecuencias más complejas. Y esto es cierto en el sentido físico, en el psíquico y en el “noético”

    Toda el alma, todo el espíritu ha de comprenderse por los instintos y las sensaciones y sus derivados genéticos.

    Así, pues, el hombre no es, en primer término, un “ser racional”, un homo sapiens, sino un ser instintivo.

    Eso que llamamos “espíritu”, “razón”, representa una evolución prolongada de las mismas facultades psíquicas superiores que ya encontramos en los monos antropoides, un perfeccionamiento, un perfeccionamiento de la “inteligencia técnica”.

    Dicha “inteligencia técnica” tiene por fin la satisfacción de los mismos instintos fundamentales que en la especie y en el individuo pertenecen también al animal.

    El hombre en una teoría primordial es:

  • el animal de señales (idioma).

  • El animal de instrumentos

  • Un ser cerebral, es decir, que consume mucha más energía en el cerebro solo que los demás animales.

  • Las variadísimas direcciones del instinto y del impulso, que surgen en parte por el proceso psicoenergético de los puros instintos. Siempre antagónicos, y en parte por la elaboración espiritual de los pruritos instintivos, pueden reducirse a tres y sólo tres potencias instintivas primordiales. Estas son: 1) Los instintos de reproducción con todos sus derivados (instinto sexual, de crianza, libido.)

    2) Los instintos de crecimientos y poderío

    3) Los instintos que sirven a la nutrición, en amplio sentido.

    Las concepciones de la historia correspondientes a esta idea naturalista del hombre, podrán adoptar tres formas fundamentales, según que se de la primacía a uno de los tres sistemas de instintos antes citados

  • La concepción llamada económica de la historia para la cual ante todo lucha de clases, cree poder considerar el sistema de los instintos como el resorte más poderoso y determinante de todo el acontecer colectivo: cree poder considerar toda clase de contenido espiritual de este instintivo nutritivo.

  • designada como variable absoluta de todo acontecer los procesos de la mezcla y separación de la sangre, el cambio en los sistemas de reproducción y generación corresponde a la teoría de los instintos, instinto primordial la reproducción y sus efectos cuantitativos.

  • concepción naturalista poderío político, iniciada ya en Hobbes y maquiavelo considera q el resultado de las luchas por el poderío político constituyen el factor que determina las líneas fundamentales para toda realidad y acontecer económico factor determinante de la historia. ve el motor primordial de la vida instintiva en la voluntad de poderío

  • Estas teorías de la historia se colocan en terreno del naturalismo y valoro la ley de los tres estados, etapas del saber humano cometiendo la enorme ingenuidad de medir la historia por la ciencia moderna. Hay algo común a todos esos tipos naturalistas es la creencia firme en una unidad de la historia en una evolución inteligible. Están unidos por la creencia en cierto aumento de valor de las cosas humanas.

    Capitulo 4

    Lo radical de esta nueva antropología y de esta nueva teoría de la historia consiste en que se coloca en oposición extrema a la creencia común de toda la antropología, de toda la doctrina histórica usada en Occidente.

    En esta idea existe la una necesaria afirmación a la decadencia del hombre durante esa llamada “historia”, que dura desde hace diez mil años.

    Esta idea del hombre afirma que la decadencia está en la esencia misma y origen del “hombre”.

    Esta antropología dice que el hombre es un desertor de la vida, que habiendo exaltado morbosamente el sentimiento de su propio ser, se vale, para vivir, de meros sucedáneos, sustitutivos de las auténticas funciones y actividades vitales, capaces de desarrollo; es un viviente que ha desertado de la vida, de sus valores fundamentales, de sus leyes, de su sentido “sagrado”, cósmico.

    La nueva doctrina, según Theodor Lessing, formula lo siguiente: el hombre, esto es, un simio fiero que, poco a poco, ha enfermado de megalomanía, por causa de sus “espíritu”.

    Un libro de un médico berlinés pretender haber descubierto el en “principio de la anulación de los órganos” un “principio de la humanidad”, ajeno por completo a todo sentido de comparación morfológica.

    El hombre de halla tan desarmado frente a su mundo circundante, justamente porque el hombre está mucho menos adaptado a su ambiente que los demás animales afines.

    Para esta doctrina, el hombre no es, en primer término una de tantas vías muertas, en que la vida, siguiendo una evolución determinada, detiene, provocando la muerte de la especie. No; el hombre es la vía muerta de toda vida en general. Además, el hombre no debe considerarse como un enfermo mental, sino que su espíritu mismo, su “ratio”, eso que, según Aristóteles, Descartes, Kant, Hegel, le convierte en homo sapiens y en partícipe de la divinidad, eso que constituye la cerebralidad del hombre, es decir, el hecho de que una cantidad tan considerable de la energía almacenada vaya a consumirse, no para el conjunto total de su organización, sino exclusivamente para el cerebro, eso mismo es una enfermedad, una dirección morbosa de la vida universal.

    El hombre individual no está enfermo; y aun puede estar muy “sano” dentro de su organización específica. Pero el hombre mismo es una enfermedad. Ese gusanillo llamado “hombre” podrá pavonearse cuanto quiera en la inmensidad del Universo, que sólo en muy pocos puntos muestra la posibilidad de la vida, y que en un minúsculo trozo de la historia terrestre nos ofrece e espectáculo del llamado “hombre”.

    Según esta doctrina, el hombre, es su historia, ha perdido más de lo que ha ganado; no solo por lo que se refiere a sus ser y a su existencia, sino también por lo que se refiere a sus facultades metafísicas de conocimiento.

    Capitulo 5

    Esta idea encumbra la conciencia, que el hombre tiene de sí mismo, a una altura tan escarpada, soberana y vertiginosa, que tampoco se encuentra en ninguna doctrina conocida. El punto de partida emocional de esta teoría es el “asco y el rubor doloroso” con que Nietzsche, en Zaratrustra, caracteriza al hombre, pero que no se produce hasta que se le compara con la refulgente figura del “superhombre”, del único responsable, presto a asumir gozoso toda la responsabilidad, del creador, del que da sentido a la tierra, del único que legitima cuanto llamamos humanidad y pueblo, historia y acontecer cósmico.

    CONCLUSIÓN

    Con este trabajo, pudimos aprender sobre varias visiones y teorías que tenía el autor, con respecto al hombre.

    Recorrimos desde el homo sapiens hasta el hombre de ahora.

    Este libro nos da a conocer a su vez una serie de autores y filósofos, y sus obras y citas textuales para ejemplificar y fundamentar las teorías nombradas en el texto.