La familia de Pascual Duarte; Camilo José Cela

Literatura española contemporánea. Narrativa expresionista. Novela social. Realismo. Argumento. Personajes. Espacio y tiempo. Estilo. Estructura

  • Enviado por: Juan Carlos Pulgar
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 21 páginas
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LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE

De Camilo José Cela

- I N D I C E -

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1.- ARGUMENTO Página 2

2.- ANALISIS DE LOS PERSONAJES Página 6

.- Pascual Duarte Página 6

.- El Padre: Esteban Duarte Diniz Página 8

.- La Madre Página 9

.- La Hermana: Rosario Página 10

.- El Hermano: Mario Página 10

.- Paco El Estirao Página 11

.- La Primera Mujer: Lola Página 12

.- La Segunda Mujer: Esperanza Página 13

3.- ESTRUCTURA DE LA OBRA Página 15

4.- TIEMPO DE LA OBRA Página 18

5.- EL ESPACIO Página 19

5.- EL ESTILO Página 20

6.- OPINION PERSONAL Página 21

Las citas que aparecen en el texto están tomadas de la edición de "La familia de Pascual Duarte" Editorial Destino, Col. Ancora y Delfín nº63. 23º edición, Barcelona 1.979.

1.- ARGUMENTO

Esta novela son las supuestas memorias escritas por un condenado a muerte que quiere contarnos cómo ha llegado a ese trágico final.

En una "Nota del transcriptor" que aparece al comienzo de la novela, el autor nos hace creer que ha encontrado el manuscrito en una farmacia de Almendralejo (Badajoz) y lo ha corregido omitiendo pasajes de mal gusto.

En una carta que el protagonista envía a un señor de Mérida, le explica que le queda poco de vida y le pide que guarde las memorias que ha escrito durante su estancia en la cárcel y que le han servido para reflexionar sobre sus culpas. Dice que no se las envía para pedir el indulto "porque es demasiado lo malo que la vida me enseñó" (página 21).

Aparece luego una cláusula del testamento de Don Joaquín Ibarra, el señor de Mérida al que Pascual Duarte envía sus memorias, en el que ordena quemarlas, aunque si se libran de este destino durante 18 meses "sin mediar malas artes de nadie" (Página 22) da permiso al que encuentre el manuscrito para hacer con él lo que quiera.

El manuscrito propiamente dicho comienza con el protagonista diciendo que él no es malo, sino que sus crímenes son consecuencia de su destino.

Cuenta que nació hace 55 años (o sea, que cuando escribe estas memorias tiene esa edad) en un pueblo a dos leguas de Almendralejo (Badajoz). Es un pueblo pequeño y mísero. La casa más grande es la de D. Jesús. Pascual Duarte vive a las afueras del pueblo y se dedica a cazar y pasear con su perra. Un día su perra se queda mirando fijamente y él piensa que le va a culpar de algo y le pega un tiro.

En el capítulo 2 habla de su niñez "de la que no guardo muy buenos recuerdos". Su padre, Esteban Duarte Diniz, era portugués "y cuarentón cuando yo niño" (página 35) Había estado preso por contrabandista y le pegaba. Siempre estaba peleándose con su madre, que tenía pinta enfermiza, blasfemaba mucho y bebía. Fue poco a la escuela, pero aprendió a leer y a escribir.

Cuando era pequeño nació su hermana Rosario, en un parto largo y difícil. Nada más nacer, su padre le pega a su madre y se va dos días de casa sin decir nada.

Su hermana cuando va creciendo es muy mala, pero

su padre no le hace caso más que a ella y cuando está delante no monta broncas en casa.

A los 14 años Rosario se va de casa y se da a entender que entra en una casa de prostitución en Trujillo, pero a los cinco meses vuelve muy enferma y está un año en coma. Cuando se cura se vuelve a ir a Almendralejo y allí conoce a Paco "El Estirao" que es un chulo que se aprovecha de ella. Un día se encuentran Pascual Duarte y él y discuten.

Su madre tiene un nuevo hijo de su relación con el señor Rafael. Se llama Mario y su nacimiento coincidió con la enfermedad de su padre, que tiene la rabia. Lo tienen que encerrar en la alacena y allí aparece muerto a los dos días.

Mario es un niño enfermo y desgraciado. Un día el señor Rafael que desde que murió su padre está en casa, le pega. Su hermana lo recoge del suelo. Cuando se va el señor Rafael, la madre lo consuela ("la única vez en su vida que le vi sonreír" página 60).

Cuando tiene 10 años, Mario aparece ahogado en un barril de aceite. Su madre no llora por su muerte y Pascual Duarte comienza a odiarla por ello. El entierro es pobre y aburrido. Después del entierro, se queda sentado en la tierra mirando la tumba y entonces ve a Lola. Le mira las piernas y Lola le dice que es igual que su hermano. Se pelean y Pascual Duarte la sujeta y le muerde. Ella le dice que no es como su hermano, que es un hombre.

En este punto de la historia (comienzo del capítulo 6) deja 15 días de escribir porque está en juicios. Le han cambiado a una celda mejor y por la ventana ve pasar a dos hombres, una mujer y un niño. El niño le recuerda a su hermano y la mujer a su madre.

En el capítulo 7 continúa contando su vida. A los cinco meses del entierro de su hermano, Lola se queda embarazada. Van a casa de su madre y le dicen que quieren casarse. esa noche duermen allí juntos. Pascual Duarte va a hablar con el cura sobre la boda.

Se casan el 12 de diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe, y se van en yegüa a Mérida en donde pasan tres días, "quizás los tres días más felices de mi vida" (Página 84). Al entrar en Mérida, la yegüa golpea a una vieja. Pascual Duarte le da un real. Su mujer se ríe y él lo toma como un presentimiento. Los dos primeros días no pisan la calle, pero al tercero viene a buscarlos la policía por el asunto de la vieja. Le dan seis pesetas al nieto de la vieja y se marchan.

Regresan al pueblo (que ahora sabemos que se llama Torremejía). Pascual Duarte se queda en la taberna y manda a Lola a casa. Canta y bebe con sus amigos y Zacarías le dice algo de un ladrón. Pascual Duarte cree que lo dice por él y le da tres navajazos en el hombro.

Pascual Duarte se va a casa con sus amigos. Cuando llega a su casa su mujer ha abortado por una caída de la yegua. Pascual Duarte va a la cuadra y la mata. Tras esto se queda muy deprimido durante un año entero. Lola se vuelve a quedar embarazada. Se vuelve "huraño y montaraz" y riñe mucho en casa. La perra, que también está embarazada, aborta tres perrillos. A Pascual Duarte le da mucha pena.

El embarazo va muy bien y tienen un hijo al que llaman Pascual. Su padre tiene miedo de que se muera. A los once mese, un "mal aire" penetra por la ventana y el hijo se muere.

Las tres mujeres que hay en su casa (su mujer, su madre y su hermana) no lo consuelan, sino que le amargan aún más la vida porque estaban todo el día recordándole al niño. Lola se enfada con él y le dice que es como su hermano. Su madre, por su parte, no entiende su pena. Le dice a su hermana que las otras dos piensan de él que es un hombre maldito. Piensa en matarlas.

En el capítulo 13 está un mes sin escribir tumbado en la cama. Añora la tranquilidad y se confiesa. Pasa mucha vergüenza y no puede dormir en toda la noche.

Pascual Duarte se marcha de casa. Va a Don Benito y toma el tren para Madrid con intención de ir a América. En Madrid duerme en un banco y luego se calienta en una hoguera con unos obreros. Para hacerse amigo de ellos manda a un chico a por vino y el niño se va con el dinero. Los invita a café y Angel Estévez, uno de ellos, se ofrece a alojarlo en su casa por 10 reales, aunque luego le ganaban otros tantos entre su mujer y él a las siete y media.

En Madrid se dedica a comprar algunas cosas y a ir al café-teatro. Un día van a pasear por el Retiro y Angel Estévez discute con un hombre por que había mirado a su mujer (era muy celoso). Se insultan pero no llegan a las manos y a Pascual Duarte le asombra que tengan tanta paciencia y no lleguen a pegarse.

A los 15 días se marcha a La Coruña en tren. Ve el mar por primera vez y le impresiona mucho. Pregunta por el precio del pasaje a América y resulta tan caro que no puede pagar ni la mitad. Se pone a trabajar en lo que le sale: llevando maletas y fardos, como pinche de cocina, de sereno en la Fábrica de Tabacos y finalmente en "casa de la Apacha", una casa de prostitución en la que sirve para hacer recados, para despachar a los clientes que montan escándalo y de "un poco de todo". En esa casa estuvo año y medio, al cabo de los cuales le entra la "morriña" y regresa a casa pidiendo dinero prestado.

Cuando llega a su casa, nota a su mujer muy cambiada. Le dice que va a tener otro hijo y Pascual Duarte quiere que llame a la señora Engracia, una vecina que le había ayudado en los partos anteriores, para que aborte, pero ella no quiere.

Su madre le evita siempre que se encuentran en casa y él sospecha que ha sido la "alcahueta de todo", es decir la que ha convencido a su mujer para que se fuera con otro.

Su mujer no quiere decirle de quién es el hijo, pero al final, Pascual la coge con mucho cariño y ella le dice que el padre es Paco El Estirao y después se muere.

Pascual Duarte va a buscar a Paco El Estirao, pero este huye al saber que ha vuelto. Va a preguntarle a su hermana Rosario, a la que encuentra muy aviejada. Rosario no sabe nada y se vuelve con él a casa. Allí lo cuida muy bien.

Un día le dicen que El Estirao está por el pueblo, pero antes de que vaya a buscarlo, se presenta en su casa para llevarse a la Rosario. Pascual Duarte no le deja marcharse, le pega a Paco El Estirao con una banqueta y lo tira al suelo con "los huesos de la espalda quebrados" (Página 146). El Estirao saca un cuchillo y promete matarle cuando se cure. Pascual Duarte lo arrastra fuera de casa y le dice que no lo mata porque se lo ha prometido a su mujer, pero discutiendo con él le pisa el pecho y lo deja allí muerto.

Lo condenan a 28 años por el asesinato y lo encierran en la cárcel de Chinchilla (Albacete), pero como trabaja en la zapatería del presidio y tiene buena conducta, a los tres años lo sueltan. Piensa entonces que si se hubiera quedado en la cárcel hubiera sido mejor.

Vuelve a casa en un tren que tarda día y medio en llegar. Llega a la estación y allí no le espera nadie. va a su casa andando y al pasar por el cementerio siente miedo y echa a correr. Se cruza con dos hombres que van hablando de él pero no le reconocen.

Cuando llega a su casa su madre no parece alegrarse de verlo. Su hermana se ha vuelto a ir a Almendralejo y se ha liado con el señorito Sebastián (el hijo del farmacéutico, que había sido su padrino de boda).

Su hermana Rosario va a verlo y le dice que le ha buscado una novia, la soobrina de la señora Engracia y se casa con ella. Se llama Esperanza y es muy limpia y ordenada, muy religiosa y mística.

La madre de Pascual Duarte no puede ni ver a Esperanza y le hace la vida imposible. Pascual Duarte se plantea matarla y huir. El 10 de Febrero de 1.922 es el día que elige para hacerlo. Cuando se van a la cama se levanta y va a matarla, pero duda y no se atreve. Después de mucho rato su madre se despierta y luchan. Su madre tiene mucha fuerza, le muerde el pezón izquierdo y se lo arranca de cuajo. Entonces aprovecha para clavarle el cuchillo en la garganta, matarla y huir. Al salir choca con su esposa, que lo ha visto todo, pero echa a correr.

Aquí acaban las memorias de Pascual Duarte. La novela sigue con una nota del transcriptor que dice que aunque ha buscado en la farmacia de Almendralejo en la que había encontrado el manuscrito no ha encontrado más papeles.

El transcriptor, es decir el autor de la novela, supone que Pascual Duarte volvió al penal de Chinchilla y que allí permanece hasta que comienza la guerra (1.936). Durante "los quince días de la revolución" (seguramente serán los días del alzamiento) mató al Sr. González de La Riva (el que tenía la casa más grande del pueblo).

La carta del principio con la que envía el manuscrito al señor de Mérida dice que por el tipo de tinta empleada, se ha dado cuenta de que la escribe entre los capítulos 13 y 14, lo que demuestra que no es tan olvidadizo ni atontado y que escribe esas memorias para que le indultaran,

Siguen dos cartas, una del que era párroco en la cárcel que le dice que Pascual Duarte "parecía una hiena, pero en el fondo era un manso cordero" (página 181) que hacía lo que hacía por que le obligaban las circunstancias de la vida. Dice que cuando lo iban a ejecutar tuvo mucho aplomo y serenidad pero en el último momento los perdió. En la otra carta, un guardia civil que estuvo con él en la cárcel dice que era el preso más famoso que tenían y que estaba loco. Desde que confesó sus crímenes hacía penitencias y ayunos y se pasaba los días escribiendo. Un día le pide, no sabe si en tono de súplica o de mandato, que envíe una carta al señor Barrera de Mérida.

Dice también que su muerte fue corriente y desgraciada, aunque "al principio se sintiera flamenco y soltase delante de todo el mundo un (Hágase la voluntad del Señor! que nos dejo a todos anonadados, pronto se olvidó de mantener la compostura", "y terminó sus días escupiendo y pataleando, sin ningún cuidado de los circunstantes y de la manera más ruin y más baja que un hombre puede terminar; demostrando a todos su miedo a la muerte." (Página 185).

2.- ANALISIS DE LOS PERSONAJES

PASCUAL DUARTE

Es el protagonista de la novela y el que nos cuenta en ella su propia vida. Desde el principio intenta explicarnos que es un delincuente por que se ve empujado a ello por el destino y por las circunstancias: "Yo señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo" (página 25). y por una infancia difícil y desgraciada: "La verdad es que la vida en mi familia poco tenía de placentera, pero como no nos es dado escoger, sino que ya -y aún antes de nacer- estamos destinados unos a un lado y otros a otro, procuraba conformarme con lo que me había tocado" (página 38)

Al final del libro el cura que le atendió cuando lo ejecutaron también opina lo mismo: "el hombre que quizás a la mayoría se les figure una hiena (como a mí se me figuró también cuando fui llamado a su celda), aunque al llegar al fondo de su alma se pudiese conocer que no otra cosa que un manso cordero, acorralado y asustado por la vida, pasara de ser" (página 181).

Pascual Duarte se caracteriza por su violencia, por una violencia ruda y primitiva que parece su destino, un destino trágico como le dice su propia mujer en la página 139:

"- Es que la sangre parece como el abono de tu vida"

Esta violencia se manifiesta desde el primer capítulo, cuando mata a su perra a tiros porque le mira "como si quisiera culparme de algo" (página 33). A la largo del libro, Pascual Duarte hiere a navajazos a un amigo porque cree que le ha llamado ladrón, mata a la yegüa porque su mujer ha abortado cuando se ha caído de ella, mata a Paco el Estirao, aunque le había prometido a su difunta mujer no hacerlo, mata a su madre y mata también a Don Jesús, el rico del pueblo.

Pascual Duarte no comprende como en la ciudad la gente discute y no llega a las manos, como le ocurre a su amigo Estévez en Madrid. Para él la violencia es algo natural, que le viene impuesto por el destino. Por eso, cuando planea matar a su madre no se siente culpable no siente remordimientos por ello, ya que "de aquellos actos a los que nos conduce el odio, a los que vamos como adormecidos por una idea que nos obsesiona, no tenemos que arrepentirnos jamás, jamás nos remuerde la conciencia" (página 172).

A lo largo de la novela podemos llegar a pensar que la maldad de Pascual Duarte es una consecuencia natural de su destino y de las desgracias que le van pasando, desde una infancia pobre y desgraciada con un padre que es un delincuente y una madre alcohólica, hasta el hermano que no es normal y que muere ahogado, la hermana que se marcha de casa a los 14 años a trabajas en un prostíbulo o los hijos que se le mueren (un hijo antes de nacer y otro a los once meses) o el que espera su mujer y que no es suyo, pasando por la muerte de su primera mujer.

Sin embargo en la "Otra nota del transcriptor" que aparece al final de la novela, el autor nos indica que esto puede ser falso y que es un truco de Pascual Duarte que quiere hacérselo creer así al señor al que envía sus memorias para que intercediese por él, consiguiese el indulto y no le ejecutaran por sus crímenes.

A esta conclusión llega el transcriptor, que no es otro que el autor de la novela porque según dice, la carta a Don Joaquín Barrera la escribió al tiempo de los capítulos XII y XII ya que en esos dos capítulos son los únicos en los que utiliza la misma tinta morada que en la carta.

Esta ficción nos sirve para saber que la carta la escribió a la vez que esos dos capítulos en los que abandona un poco la historia de su vida para dedicarse a reflexionar sobre su destino y a filosofar después de haberse confesado.

Todo esto demostraría según el autor que "Pascual Duarte no suspendió definitivamente, como decía, su relato, sino que preparó la carta con todo cálculo para que surtiera su efecto a su tiempo debido, precaución que nos presenta a nuestro personaje no tan olvidadizo ni atontado como a primera vista pareciera" (página 179)

Pascual Duarte sería entonces no un pobre hombre abocado al crimen por un destino fatal, sino un asesino premeditado que luego intenta justificar sus crímenes para que no lo maten por ellos. Por eso en las dos cartas que cierran el libro se nos cuenta que cuando lo van a ejecutar, al principio se muestra muy arrepentido, se confiesa y exclama: "Hágase la voluntad del señor", pero luego pierde su compostura y se desespera cuando ve que lo van a ajusticiar y que no llega el indulto que pretendía con su fingimiento.

A esta conclusión se llega también cuando observamos que aunque en los crímenes que nos narra el propio protagonista (la muerte de Paco el Estirao y la de su madre) parece estar empujado por ese destino fatal que le persigue, del asesinato del rico del pueblo, el señor Jesús González de La Riva, Pascual Duarte no nos cuenta nada, tan solo el transcriptor, el autor de la novela, dice que se confesó autor de ese crimen del que no se nos dice como fue, pero que podemos imaginar que tendría como móvil el dinero. Además la cita que abre el manuscrito de Pascual Duarte nos lleva a pensar que en ese crimen, que él omite en el texto, actúo con sangre fría, no con la angustia con que nos cuenta que actúo para matar a su madre, ya que con una ironía macabra le dedica el manuscrito y nos cuenta como murió:

A la memoria del insigne patricio Don Jesús González de la Riva, Conde de Torremejía, quien al irlo a rematar el autor de este escrito, le llamó Pascualillo y sonreía." (página 23)

Por todo esto Pascual Duarte se nos presenta como un hombre más listo de lo que parece que al relatar su vida intenta disimular lo pudiera perjudicarle y hacer creer al señor Barrera, es decir, hacernos creer a los lectores, que era una víctima de las circunstancias y que merecía el indulto, en vez del asesino que en realidad era.

Y la verdad es que las circunstancias que rodean su vida son todas desfavorables y le llevan de una desgracia a otra, pero en ningún caso llegan a justificar sus crímenes. Así, cuando su primera mujer aborta al caerse de la yegüa, Pascual Duarte la mata con su navaja con una sangre fría que nos hace pensar en que casi disfrutó matándola. Y esa muerte era perfectamente evitable, porque su mujer ya había abortado, no se remediaba nada matando a la yegüa y además la culpa de que su mujer se hubiese caído no era del animal, sino en última instancia del propia Pascual Duarte, que deja sola a su mujer y se va con sus amigos a la taberna.

Pascual Duarte nos cuenta su vida como un cúmulo de desgracias que le empujan a cometer esos crímenes pero evita cuidadosamente mencionar nada de su responsabilidad en los hechos que le pasan, por ejemplo cuando hiere a su amigo por un comentario que ni siquiera sabe si estaba referido a él.

"Se mata sin pensar, bien probado lo tengo, a veces sin querer" (página 116) llega a decir, pero la verdad es que él si que medita sus crímenes, como el de su madre, que lo va planeando durante lago tiempo.

Pascual Duarte parece despreciarse a sí mismo e incluso llega a decir que su madre "con echarme al mundo no me hizo ningún favor, absolutamente ninguno" (página 174) pero esto también es un engaño, porque desde el principio se encarga de intentar convencernos de lo contrario: "Yo señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo" (página 25). Esta hipocresía la demuestra con su muerte, que aunque intenta que sea ejemplar, acaba siendo, como dice el guardia civil en la última carta "corriente y desgraciada" como había sido toda su vida.

EL PADRE: ESTEBAN DUARTE DINIZ

El padre de Pascual Duarte era un portugués que tenía unos cuarenta años cuando Pascual Duarte era niño. Se llamaba Esteban Duarte Diniz y era un hombre muy violento que no toleraba que se le llevase la contraria y que siempre estaba discutiendo con su mujer y pegando a sus hijos, aunque a la hora de la verdad "en las cosas de trascendencia, no sé si por temor o por qué, rara vez hacía hincapié" (página 40).

Físicamente era "alto y gordo como un monte. Tenía la piel tostada y un estupendo bigote negro que se echaba para abajo" (página 35)

Había estado en la cárcel por contrabandista. Allí "se le arruinó la prestancia, se les ablandó la fuerza del bigote" (página 35).

Pascual Duarte le tenía mucho respeto, y también miedo, porque le pegaba cuando reñía con su madre, pero a pesar de todos sus defectos, Pascual Duarte no lo trata con desprecio, sino que, al revés se nota que siente cierto aprecio por él.

Sabía leer y escribir y se enorgullecía de ello. Esa era la causa de muchas discusiones con su mujer, que no sabía y pensaba que no era necesario.

Su carácter violento y primitivo es la causa de sus desgracias lo que le lleva significativamente a morir infectado de rabia. Sin embargo esta violencia no le sirve para imponerse a los demás, porque aunque en casa discutía mucho, su mujer no le hacía mucho caso y su hijo desde muy pequeño aprendió a esquivar sus golpes y a evitar rozarse con él. Cuando le muerde un perro rabioso, su mujer está a punto de dar a luz a un hijo que no es suyo, sino de Don Rafael, así que para que no muerda a nadie ni haga abortar a la madre por que "la señora Engracia nos enteró de que la mirada iba a hacer abortar a mi madre" (página 54), lo encierran y así muere solitario con toda su violencia y su rabia encerrada por los demás.

LA MADRE

Es todo lo contrario que su marido. Así, aunque tiene un gran protagonismo en la novela, nunca se sabe su nombre. Sin embargo, del padre se nos da el nombre y los dos apellidos y sin embargo aparece muy poco en la novela, sólo al principio y enseguida se muere y desaparece de la acción:

"Mi madre, al revés que mi padre, no era gruesa, aunque andaba muy bien de estatura; era larga y chupada y no tenía aspecto de buena salud, sino que, por el contrario, tenía la tez cetrina y las mejillas hondas y toda la presencia de estar tísica" (página 36)

Era también, como su padre, de carácter violento. Era muy mal hablada y blasfemaba mucho, vestía siempre de luto y "era poco amiga del agua" tanto para lavarse ("no la vi lavarse más que en una ocasión" página 37) como para beber, ya que bebía mucho vino.

No era una mujer agraciada: "Tenía un bigotillo cano por las esquinas de los labios, y una pelambrera enmarañada y zafia que recogía en un moño no muy grande, encima de la cabeza. Alrededor de la boca se le notaban unas cicatrices o señales, pequeñas y rosadas como perdigonadas, que según creo le habían quedado de unas bubas malignas que tuviera de joven" (página 37).

Enseguida se nota que Pascual Duarte le tenía poca simpatía. No dice de ella nada positivo, ni en el aspecto físico ni en el psicológico, e incluso en la única vez en que nos la muestra en actitud maternal, nos la presenta animalizada, casi como una bestia: "lo acunó en su regazo y le estuvo lamiendo la herida toda la noche, como una perra parida a los cachorros" (página 60).

Desde el principio se ve que la madre no se preocupa por sus hijos y no quería que Pascual fuese a la escuela. Cuando nace Mario no se preocupa de él y cuando el Señor Rafael le pega, su madre "no lo cogía y se reía haciéndole el coro al señor Rafael" (página 59). Cuando el niño muere ahogado, tampoco le llora ni parece que le de pena su muerte, y a partir de ahí Pascual le comienza a perder el respeto y a odiar a su madre.

Ese odio parece que es mutuo y cuando Pascual Duarte se case, su madre siempre estará haciéndole la vida imposible. Cuando se case por segunda vez, este odio mutuo se hará tan insoportable que llevará a Pascual Duarte a asesinarla.

Sin embargo nunca aparecen en la novela los motivos de esa actitud de la madre, que es siempre muy egoísta y no se preocupa más que de ella misma. La madre es un personaje que aunque es muy importante en el desarrollo de la novela no actúa mucho en ella, aunque su papel es fundamental. Así, Pascual Duarte cree que es la que induce a su primera mujer a liarse con Paco el Estirao, aunque nunca se sepa si es cierto o no.

Es un personaje totalmente negativo ya que para Pascual Duarte es directa o indirectamente la causa de todas sus desgracias.

LA HERMANA: ROSARIO

Es un personaje contradictorio, porque aunque se nos presenta como mala, es la que más se preocupa del protagonista y aparece como un personaje positivo.

Cuando nace es "pegajosa y colorada como un cangrejo" (página 43). De pequeña es débil y esmirriada, pero poco a poco se va criando. Cuando "llegó a ser casi una mocita ... dimos a observar que era más avisada que un lagarto, y como en mi familia nunca nos diera a nadie por hacer uso de los sesos para el objeto con que nos fueron dados, pronto la niña se hizo la reina de la casa y nos hacía andar a todos más derechos que velas" (página 45)

A pesar de que se nos presenta como mala ("servía para todo y para nada bueno: robaba con igual gracia y donaire que una gitana vieja, se aficionó a la bebida de bien joven, servía de alcahueta para los devaneos de la vieja" página 46) y de que ya a los catorce años huye de casa para irse a una casa de prostitución en Trujillo, Rosario tiene siempre cierta atracción para los demás. Cuando vivía su padre era la única que le hacía calmarse y cuando estaba ella delante nunca montaba broncas.

Cuando Pascual Duarte se queda viudo, no duda en abandonar la casa de prostitución y a Paco el estirao con el que vivía y en volver a casa para cuidarlo "con un regalo que nunca llegué -y,(ay!, lo que es peor-, nunca llegaré a agradecérselo bastante" (página 143), aunque para entonces la mala vida que había llevado la hacía estar "aviejada, con la cara llena de arrugas prematuras, con las orejas negras y el pelo lacio; daba pena mirarla, con lo hermosa que fuera" (página 141)

Cuando muere su hijo y las tres mujeres (su mujer Lola, su madre y su hermana) no hacen sino recordarle al hijo muerto, con lo que en vez de consolarle le hacen sufrir cada vez más siempre mira a su hermana de manera diferente e incluso le dice en el capítulo 12 que las otras dos piensan que es un hombre maldito, confesión que nos hace ver que a ella no al ve con los mismos malos ojos que a las otras dos.

A pesar de no ser un ejemplo de buena conducta, para Pascual Duarte su hermana siempre se porta bien con él y es casi el único apoyo que tiene, la única persona que lo comprende y que lo cuida y por eso a pesar de todos sus defectos, Rosario aparece siempre vista con cariño.

EL HERMANO: MARIO

Es el hermano pequeño de Pascual Duarte. Es mucho más pequeño que los otros dos hermanos, pues nace "a los quince años de haber nacido la niña" (página 53).

Este hijo se nos da a entender que no era de su marido, sino del señor Rafael, lo que no nos debe de extrañar, pues ya en el capítulo anterior se nos había insinuado la poca decencia de su madre, cuando se nos dice que la hermana servía entre otras cosas malas, "de alcahueta para los devaneos de la vieja" (página 46).

Este hijo será aún más desgraciado que sus hermanos, ya que no era muy normal. Nunca aprendió a andar ni a hablar, está continuamente enfermo y siempre está sólo y desatendido, hasta el punto de que un día un cerdo le comió las orejas.

El señor Rafael lo trataba mal y en una ocasión le llega a pegar sin que la madre haga nada por el hijo, al que tiene que recoger del suelo su hermana. Cuando se va el señor Rafael la madre "lo acunó en su regazo y le estuvo lamiendo la herida toda la noche, como una perra parida a los cachorros" (página 60). Pascual Duarte dice que esa es "seguramente la única vez en su vida que le vi sonreír (página 60).

El niño después de una existencia tan desgraciada se muere a los 10 años ahogado en una tinaja de aceite a la que se cayó. Como una triste y macabra paradoja, al sacarlo del aceite está reluciente y parece con más brillo y color que el que tenía en vida:

"el pelo que en vida lo tuviera siempre de la apagada color de la ceniza, le brillaba con unos brillos tan lozanos que daba por pensar que hubiera resucitado al él morir" (página 61)

con esta aparente contradicción quizás se nos quiera decir que con su muerte, Mario no hace más que dejar de sufrir, pues su corta vida habían sido todo enfermedades, soledad y desgracias.

Este hermano que no hace más que recibir golpes y enfermedades es el contraste con Pascual Duarte que, el revés que su hermano, nunca está enfermo y no recibe los golpes, sino que es él quien golpea e incluso mata. Eso lo vemos cuando en el entierro de Mario Lola le provoca diciéndole "-(Eres como tu hermano!" (página 67), aunque después de que peleen arrastrados por el suelo ella misma reconozca la diferencia:

"-(No Eres como tu hermano!"...(Eres un hombre!..."

(página 68)

PACO EL ESTIRAO

Es un chulo que provoca todas las desgracias de Pascual Duarte. Cuando su hermana se escape a Trujillo se hará su novio aprovechándose de ella, y cuando Pascual Duarte huya a La Coruña, dejará embarazada a su mujer.

Pascual Duarte dice de él que, a pesar de lo antipático que desde un principio le resulta "me es forzoso reconocer que era guapo mozo, aunque no con un mirar muy decidido, porque por tener un ojo de vidrio en el sitio donde sabe Dios en qué hazaña perdiera el de carne, su mirada tenía una desorientación que perdía al más plantado, era alto, medio rubiales, juncal y andaba tan derechito que no se equivocó por cierto quien le llamó por vez primera el Estirao" (páginas 48-49)

Paco el Estirao es el prototipo del chulo que se aprovecha de su buena presencia física para vivir engañando a las mujeres. Es un tipo que aparece mucho en la literatura y en el folclore español, siempre con ese andar muy derecho y con aspecto andaluz. En todos los casos, como en este, "no tenía mejor oficio que su cara, porque como las mujeres tan memas son que lo mantenían, el hombre prefería no trabajar" (página 49). Para completar aún más su retrato, se nos cuenta que fue novillero de joven, aunque "yo no sé si creerlo porque no me parecía hombre valiente más que con las mujeres" (página 49)

A pesar de lo que dice Pascual Duarte, Paco el Estirao es fanfarrón y mantiene su chulería hasta el final. Así, aunque parece que huye cuando se muere Lola, la primera mujer de Pascual Duarte y este va a buscarlo, acaba yendo a su casa a buscar a Lola para llevársela con él, "jaque como un rey de espadas, flamenco como un faraón" (página 144).

Incluso cuando Pascual Duarte le ha roto la espalda y no se puede mover, mantiene su gallardía y llama "zorra" a la difunta Lola, insulta a Rosario (-"Bien deshonrada estaba cuando yo la cogí" página 146) e incluso jura matar a Pascual Duarte cuando se recupere: "-Té pegaré dos tiros como a un perro rabioso" (página 146).

Esa actitud desafiante le va a costar la vida, pero podemos pensar que como le ocurre a Pascual Duarte ese era su destino, ya que su papel en la novela es el de causar las desgracias de Pascual Duarte ("al asesino de mi mujer, al deshonrador de mi hermana, al hombre que más hiel llevó a mis pechos" página 141) y por eso su destino no puede ser otro que el de morir a sus manos.

LA PRIMERA MUJER: LOLA

Su primera mujer era, cuando la conoció, una chica algo más joven que su hermana Rosario (no es nada extraño que la compare con su hermana, que hemos dicho que era la que más quería a Pascual Duarte).

Físicamente "era alta, morena de color, negra de pelo, y tenía unos ojos tan profundos y tan negros que herían al mirar; tenía las carnes prietas y como endurecidas de saludable como estaba" (página 65). Estaba muy desarrollada para su edad y era muy fuerte y vigorosa.

Su relación con Pascual Duarte es muy ardorosa, hasta el punto de que sus efusiones amorosas llegan casi a la violencia, como ocurre tras el entierro de Mario. Por eso no es extraño que enseguida se quede embarazada y tengan que casarse.

El matrimonio de Pascual y Lola parecía que iba a hacer la felicidad de los dos, pero esa felicidad es un espejismo que no dura más que la luna de miel, "quizás los tres días más felices de mi vida" (página 84). Nada más llegar a Mérida en esa luna de miel casi atropellan a una vieja. Lola se ríe y Pascual Duarte lo toma como un presentimiento. Ya desde ese momento el destino y los acontecimientos parecen jugar en su contra.

Quizás por eso los dos días que pasan encerrados en la habitación de Mérida son los más felices de su vida, porque están los dos solos sin influencias del exterior y sin nada que pueda alterar o torcer sus deseos.

Pero ese amor por Lola se desvanece cuando las adversidades del destino comienzan a aparecer. Nada más volver de la luna de miel, Pascual Duarte manda a su mujer sola en la yegüa y se queda con sus amigos en la taberna. La yegüa la tira y aborta. Un año después su mujer se vuelve a quedar embarazada. Esta vez el hijo nace bien, pero a los once meses, un mal aire que entra por la ventana provoca su muerte.

A partir de ahí Pascual Duarte no puede aguantar a las tres mujeres (madre, hermana y mujer) que le están todo el día recordando a su hijo. Sin embargo, y aunque acaba huyendo, a los dos años vuelve a casa y demuestra que sigue queriendo a su mujer.

Esta, cuando Pascual Duarte los abandona, acaba esperando un hijo de Paco el Estirao, un final parecido al que luego tendrá su hermana, que ante la necesidad de buscarse el sustento, se irá con el hijo del farmacéutico.

Parece ser que Lola lo hace por necesidad o por que la convence su suegra, como apunta Pascual Duarte, pero no porque no le quiera. Por eso cuando regresa acaba muriendo de pena quizás porque sospecha el trágico desenlace que van a tener los acontecimientos y aunque hace prometer a su marido que no va a matar a Paco el estirao, sabe que al final su destino le llevará a hacerlo.

LA SEGUNDA MUJER: ESPERANZA

También esta segunda mujer tiene mucha relación con Rosario, porque es ella la que le dice a Pascual Duarte que se case con ella.

Esperanza es huérfana. Vive con su tía la señora Engracia, una vecina de Pascual Duarte que hace de partera, sabe hacer abortar y curar las enfermedades con remedios caseros.

"La novia que la Rosario me tenía preparada, en verdad que era hermosa mujer...Era muy religiosa y como dada a la mística" (página 163)

Cuando se casa con ella pasa como con su primera mujer, que parece que todo le va a ir muy bien. En este caso esa felicidad le viene no por el ansia amorosa, sino por lo bien que le cuida y lo limpia que tiene la casa.

Esperanza es para Pascual Duarte como su hermana Rosario. Al igual que ella le cuida muy bien y le tiene la casa limpia y ordenada. No es una mujer amante para desenfrenos amorosos, sino una mujer para vivir tranquilo:

"No era del tipo de Lola, ..., incluso algo parecida en el tipo -fijándose bien- al de mi hermana." (página 163)

Pero esa felicidad que en este caso parece estar basada más en la tranquilidad del hogar que en el desenfreno amoroso, tampoco va a tener mucha continuidad, pues su madre se encargará de hacerle la vida imposible.

El desenlace de este matrimonio va a ser distinto. En este caso la víctima no va a ser la mujer, como le pasó a Lola, sino la causante de todo, su madre, mientras que Esperanza va a ser en este caso una simple espectadora del crimen.

3.- ESTRUCTURA DE LA OBRA

La novela está escrita en forma de memorias, y según el autor son el manuscrito que un preso condenado a muerte envía a un señor de Mérida. El manuscrito se completa con la carta que acompaña su envío al señor Barrera de Mérida y que precede al manuscrito y con dos notas del transcriptor, una al principio y otra al final de la obra (esta última se completa además con dos cartas del cura y de un guardia civil de la cárcel donde fue ajusticiado el protagonista).

El núcleo principal del relato es el supuesto manuscrito encontrado por el autor, que aparece como mero transcriptor, y que está dividido en 19 capítulos de una extensión más o menos semejante.

Las dos notas del transcriptor que encierran al texto principal no están escritas en primera persona, sino en tercera y sirven para situarnos en el contexto en el que aparece el manuscrito.

Así la primera, la que abre la novela nos explica cómo se encontró el manuscrito y la labor del transcriptor, que además de "traducirlo" es decir pasarlo a limpio, debe ordenarlo pues las cuartillas estaban desordenadas y sin numerar. Además ha suprimido algunos pasajes demasiado crudos. Por eso, aunque dice que ha respetado el original sabemos que lo ha alterado, pues lo ha ordenado según su criterio y ha suprimido cosas. Su labor, lo sabemos ya desde el principio, no es la de un mero traductor, sino que cambia el texto a su voluntad, es pues un autor y no un simple transcriptor.

Este papel de autor que influye en la acción de la novela se ve aún más claramente en la nota del final del libro, en la que después de haber leído todo el texto, el lector se ve influenciado por el que se supone transcriptor, que le cuenta el final de la historia (el último crimen de Pascual Duarte y su encarcelamiento y ajusticiamiento) y nos desvela las intenciones del protagonista al escribir sus memorias, que no son otras que conseguir el indulto y no ser ajusticiado.

En estas dos notas que enmarcan al texto central es en donde se ve el pensamiento del autor de la novela que se enmascara bajo el aspecto de transcriptor.

El texto principal, el manuscrito, está dividido en 19 capítulos a través de los cuales Pascual Duarte nos cuenta su vida desde su infancia hasta que es encarcelado.

Pero la estructura de este texto no es lineal, pues aunque más o menos va siguiendo la vida del protagonista, hay saltos en el tiempo, hay momentos en el que Pascual Duarte habla del tiempo en el que escribe (dice que tiene que dejar de escribir para ir a juicios en el capítulo 6, se confiesa y reflexiona sobre su situación en la cárcel y sobre su vida en el capítulo 13) y otros en los que nos va contando su vida.

Al principio no nos la va contando de forma cronológica, sino que se dedica a presentarnos a los principales personajes El mismo protagonista lo dice al comienzo del capítulo 4: "Usted sabrá disculpar el poco orden que llevo, pero esto de seguir por la persona y no por el tiempo me hace andar saltando del principio al fin" (página 53).

La estructura se basa entonces en los personajes y no en el desarrollo cronológico de los acontecimientos. esto pasa sobre todo al principio, en los que cada capítulo sirve para presentarnos a uno de los personajes.

Así en el capítulo 1 nos presenta al protagonista y supuesto autor del relato de su propia vida. Nos habla de su nacimiento hace 55 años, del pueblo donde nació, de su casa y de cómo pasaba la vida en un momento no determinado de su vida. Se trata de un capítulo de presentación en el que se ambienta geográficamente el relato.

En el segundo capítulo habla de su infancia y nos presenta a sus padres. En el tercero nos cuenta la vida de su hermana Rosario desde que nace hasta que se marcha de casa (a los 14 años) y la primera discusión que tiene con Paco el Estirao.

El cuarto y quinto capítulos están dedicados a hablar de su hermano Mario, desde su nacimiento, que coincide con la muerte y entierro de su padre, hasta su muerte y su entierro. En el capítulo seis vuelve al presente, al tiempo en el que está escribiendo y reflexiona sobre los que ha hecho.

A partir de este momento los capítulo 7 al 12 siguen un desarrollo más o menos lineal y nos narran la historia de su matrimonio con Lola, un desarrollo lineal que tiene un paréntesis en el capítulo 13 en el que vuelve al presente en el que escribe, y continua ya hasta el final (caps. 14-19) con su escapada, su vuelta, la muerte de Paco el Estirao, la cárcel, su segundo matrimonio y el asesinato de su madre.

La nota final del transcriptor hace como de continuación de la historia, pues en ella se nos cuenta el final del protagonista, su muerte que, lógicamente, él no nos puede contar, pero con una estructura diferente, pues la conocemos mediante unas cartas que el cura y uno de los guardias que vieron su ejecución envían al transcriptor, es decir, que esos hechos no los conocemos porque nos los cuenta Pascual Duarte, como el resto de la novela, sino por terceras personas.

En resumen, podemos hablar de una estructura que se basa en un relato autobiográfico enmarcado entre dos notas del transcriptor que sirven la primera para presentar el relato y la segunda para completarlo. El relato autobiográfico lo podemos dividir a su vez en dos partes, una de presentación (capítulos 1 al 5) en la que se nos va presentando a los personajes capítulo a capítulo (Pascual Duarte en el primero, sus padres en el segundo, su hermana en el tercero y su hermano en el cuarto y quinto) y otra, después de una interrupción el capítulo 6 que supone un regreso al tiempo presente en el que está escribiendo, en la que se nos narra de manera lineal los sucesos que constituyen la trama de la obra, que está interrumpida en el capítulo 13 por una nueva vuelta al presente en el que escribe el relato.

Estas dos interrupciones del relato son muy importantes porque marcan las diferentes fases por las que atraviesa el relato. Así la primera separa la fase de infancia y juventud, hasta que muere su hermano, que es la primera desgracia que le sucede, de la vida de adulto de Pascual Duarte que comienza cuando deja embarazada a su novia y tiene que casarse.

La segunda de estas interrupciones separa su primer matrimonio de la fase final del relato, que incluye su escapada, la muerte de su mujer, la cárcel, su segundo matrimonio y el trágico desenlace con la muerte de su madre.

Estas interrupciones son además en donde se expresa el pensamiento de Pascual Duarte, que se dedica en ellas a reflexionar y a filosofar sobre su existencia y sobre las razones que le han conducido a su situación de condenado.

4.- EL TIEMPO

Los hechos que se cuentan en la novela abarcan desde finales del siglo XIX en que nace el protagonista hasta el año 1940 ó 1941 en que lo condenan a la pena de muerte.

Sabemos esto porque las cartas que cierran el libro están fechadas a principios de 1942 cuando Pascual Duarte ya ha muerto, y no parece ser que haga mucho tiempo de ello, porque en la nota final del transcriptor se dice que estuvo en la cárcel hasta el año 35 ó 36 ("parece descartado que salió de presidio antes de comenzar la guerra" página 178) y es en esos años, "durante los quince días de revolución que pasaron sobre su pueblo" que serían seguramente los del comienzo de la guerra civil, cuando comete el asesinato del señor González de La Riva.

Pero el relato autobiográfico acaba mucho antes, concretamente el 22 de febrero de 1922, fecha en la que Pascual Duarte mata a su madre. El resto de su vida hasta su ajusticiamiento lo sabemos por la nota final del transcriptor y las cartas que lo acompañan.

El comienzo del relato hay que situarlo 55 años antes de que fuera escrito, porque en el capítulo 1 dice que nació "hace ya muchos años -lo menos cincuenta y cinco- en un pueblo perdido de la provincia de Badajoz" (página 25) y como la carta que acompaña a su envío al señor Barrera está firmada en la cárcel de Badajoz el 15 de Febrero de 1937, podemos decir que Pascual Duarte nació hacia 1880.

Pero el relato se concentra sobre todo en unos pocos años de la vida de Pascual Duarte, y sobre todo en los que van desde su primer matromonio, cuando "debía de andar por los veintiocho o treinta años" (página 65), es decir hacía 1910, y el asesinato de su madre, el 22 de Febrero de 1922, que son los que ocupan la mayor parte del texto.

Los años anteriores, los de la infancia de Pascual Duarte, se cuentan en la parte que hemos llamado de presentación (capítulos 1 a 5) y los posteriores al asesinato de su madre (desde que la mata en 1912 hasta que lo ajustician a finales de los años treinta o principios de los cuarenta) los conocemos por la nota final del transcriptor.

5.- EL ESPACIO

La novela se desarrolla fundamentalmente en el pueblo de Pascual Duarte (Torremejía) a dos leguas de Almendralejo (Badajoz), aunque también aparecen otros escenarios.

El más importante de ellos es la cárcel, que es el escenario desde donde escribe Pascual Duarte su vida y al que vuelve en ciertos momentos del texto.

También aparece Mérida, que es el lugar al que van de viaje de novios en la primera boda. En ese lugar pasan los mejores días de su vida, aunque lo hacen encerrados en la habitación de la pensión dedicados a su pasión amorosa.

Otro escenario que aparece es Madrid, en donde Pascual Duarte pasa quince días aunque pensaba estar sólo de paso. De aquí va a La Coruña en donde pasa dos años pero que se cuentan muy rápidamente en la novela. En La Coruña se queda porque pensaba ir a América pero no tiene dinero para pagarse el pasaje. América es el lugar en dónde Pascual Duarte pensaba empezar una nueva vida y olvidarse de todo lo malo que le había pasado aquí, pero se queda en un deseo que no puede llegar a ver.

La novela se desarrolla tanto en escenarios interiores (la casa de Pascual Duarte, la pensión de Mérida, la cárcel) como exteriores (el camino que lleva a la casa y que pasa por el cementerio, el parque del Retiro).

6.- EL ESTILO

La novela es una novela autobiográfica y por lo tanto está narrada en primera persona por el protagonista. Pero al principio y al final de esta autobiografía aparecen unas "Notas del transcriptor" en las que se habla en tercera persona del personaje de Pascual Duarte.

Hay una gran diferencia también de estilo entre ambas partes, pues las notas están escritas con corrección y en un lenguaje cuidado, mientras que el manuscrito (la autobiografía de Pascual Duarte) está escrito con un lenguaje mucho más sencillo y vulgar, como corresponde a un personaje como Pascual Duarte, que pertenece a una clase social pobre y miserable y apenas tiene cultura ni educación.

De aquí podemos deducir que el transcriptor del manuscrito, es decir el autor de la novela, sería una persona con educación y cultura, pues se expresa con corrección.

Todas estas diferencias entre estas dos partes también aparecen en cuanto al punto de vista. Así, el relato autobiográfico adopta el punto de vista del propio protagonista que nos cuenta las cosas tal y como él las ve o con la intención de hacernoslas ver como a él le interesa, pues ya hemos visto que al final el autor nos descubre que la intención de Pascual Duarte no es contar su vida sin más, sino conseguir convencer al Señor Barrera de su inocencia para que pida el indulto para él.

Por el contrario las notas del transcriptor son más frías y objetivas y tienen el punto de vista de terceras personas con respecto a Pascual Duarte, no sólo del propio transcriptor, sino también de otros testigos de la muerte de Pascual Duarte, con lo que se le da veracidad a lo que cuenta.

En la parte autobiográfica, la más extensa destaca la estructura del relato, que primero nos presenta a los personajes en los primeros capítulos y luego nos desarrolla la acción.

Las descripciones de los personajes son muy detalladas. Se nos informa en un párrafo de cómo es físicamente la persona y también se nos dan datos de su carácter.

En el texto abundan los diálogos con lo que a la voz de Pascual Duarte narrador, se unen las de otros personajes.

También hay varios fragmentos en los que Pascual Duarte deja de contarnos la acción y se dedica a reflexionar y a filosofar. En esos fragmentos emplea un lenguaje mucho más correcto que en el resto en el que emplea palabras y expresiones vulgares y giros coloquiales.

7.- OPINION PERSONAL

Me ha parecido un libro muy interesante y ameno aunque en ocasiones es un poco fuerte y violento.

Me parece que refleja muy bien la mentalidad de un hombre criado en una ambiente miserable como Pascual Duarte y sobre todo que emplea un lenguaje muy apropiado a la categoría social de los personajes que aparecen.

Lo que más me ha gustado es lo bien que ha conseguido el autor reflejar la forma de pensar y de expresarse de Pascual Duarte y lo ingenioso de la estructura y de la ficción que se inventa para hacernos creer que la novela la escribió el propio Pascual Duarte.

Lo que menos me ha gustado es la violencia que hay en todo el libro, muchas veces innecesaria, como cuando Pascual Duarte mata a la perra o a la yegüa, o cuando hiere a su amigo.

Por todo ello le doy al libro una nota de un ocho y medio, porque es un libro muy ameno y del que se puede aprender mucho, pero es un poco exagerado y macabro.

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