La ciudad de la alegría; Dominique La Pierre

Literatura universal del siglo XX. Narrativa social. Realidad de la India. Hindúes. Valores humanos. Argumento

  • Enviado por: Paula
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
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El libro de la ciudad de la alegría, nos relata la vida de varias personas que viven en un mismo barrio de Calcuta, una de las ciudades más pobres de la India.

Uno de los personajes más significativos es Hasari, es un campesino que vivía felizmente junto a su familia en una pequeña aldea donde no se preocupaba más que de su cosecha que era lo que le abastecía de todas las necesidades alimentarias de toda la familia. Su supervivencia también dependía, en cierto modo, de los dioses pues ellos eran los responsables de las condiciones atmosféricas que decidían el futuro de tantas familias de campesinos.

Pero esta situación no fue eterna, hubo un año en el que el Monzón tardó en llegar y aunque los primeros meses sobrevivieran gracias a sus reservas, llegó un momento en el que Hasari tuvo que tomar la decisión más dura de su vida, abandonar la aldea dejando allí a sus padres y viajar junto a su mujer y sus hijos hacia la ciudad de Calcuta en busca de trabajo.

Cuando llegaron no todo fue tan fácil como esperaban, encontrar trabajo era una difícil tarea pues Calcuta estaba llena de una multitud de emigrantes que trabajaban hasta en las más infrahumanas condiciones a cambio de un salario mínimo. Por eso, Hasari estuvo buscando por si encontraba a alguien conocido por la ciudad, pues eso habría sido una gran ventaja. Pero pasaron las semanas y no había encontrado ningún trabajo, tal fue su desesperación de ver a su familia viviendo en mitad de una acera sin tener nada que llevar a la boca que después de haber agotado todas sus reservas un día llego a vender su sangre a cambio de dinero.

Por otra parte se relata las vivencias de Paul, un sacerdote católico francés de treinta y dos años que solidarizado con la pobreza que había en Calcuta, decide dejar su vida tranquila en su París natal para zambullirse en los barrios más pobres de Calcuta, en uno de los denominados “slum”, donde vivía la gente más pobres en condiciones infrahumanas.

Cuando llega a la ciudad toda va en contra suya, puesto que nadie es capaz de comprender cómo él prefiere vivir en la miseria a tener una vida acomodada como la que disfrutaba en Francia. Lo primero que hace al llegar es ir a visitar al obispo de la ciudad el cual le dice que está loco y le propone que se aloje allí, pero la intención de Paul no era esa y pese a la insistencia del obispo se va a vivir a un slum donde, le consiguieron una pequeña habitación.

En un principio la relación con sus vecinos no es muy grata puesto que nadie es capaz de comprender su postura y su decisión, por esto todos los vecinos creen que lleva dobles intenciones. Pero a Paul esto no le preocupa mucho, pues en cierto modo era normal que no confiaran en él.

Lo que más le preocupa cuando llega es aprender las costumbres indias, como por ejemplo que la mano izquierda es impura, el modo en el que debe asearse, se hacer sus intimidades, las fiestas de devoción hacia los Dioses y todas las ofrendas que se les hacen. El sacerdote consideraba esto de gran irrelevancia pues no podía vivir en las mismas condiciones que los demás e intentar pasar como uno más si no conocía sus costumbres.

Con el paso de los días Paul empieza a ayudar a los enfermos del barrio. Poco a poco sus vecinos le van cogiendo confianza al ver el gran corazón que posee y que es cierto que si ha venido es para ayudar a todo el mundo y compartir su vida desde la pobreza junto a todos los demás, hasta tal punto que hace que la madre de una familia vecina a la que curó a su hijo menor, le ponga cada día un plato de comida, pero exactamente la misma cantidad que al resto de su familia. Así con el paso del tiempo su labor es reconocida por todo el Anand Nagar, como se llamaba el slum donde Paul vivía y que cariñosamente había puesto el nombre de “La Ciudad de la Alegría” debido a las muestras de alegría que le habían demostrado muchos de sus habitantes hasta en los momentos más duros cuando sus cuerpos se retorcían de dolor debido a las enfermedades que sufrían. La noticia de la existencia de ese sacerdote cristiano se extiende por otros barrios cercanos y llegaba a la habitación de Paul gente enferma que necesita de su ayuda, en busca del gran “Father” como lo nombran para mostrarle su afecto, respeto y admiración.

Gracias a todos las situaciones por las que pasa el sacerdote podemos hacernos una idea de la situación tan inhumana en la que viven centenares de personas en Calcuta, así como toda clase de enfermedades que padecen tales como: la tuberculosis, el cólera, la fiebre roja, la lepra, la desnutrición. Las cuales eran motivo de centenares de fallecimientos cada día en la ciudad.

Hasari, el campesino sigue con la lucha por al supervivencia, recorriéndose la ciudad de una punta a otra en busca de un trabajo, hasta que un día la suerte le sonríe, pues cuando estaba sentado en una acera vio como un muchacho se desploma y cae bruscamente en el suelo cuando estaba transportando unas vigas de hierro entonces es cuando Hasari ofrece su ayuda para llevarlo al hospital y más tarde consigue empezar a trabajar en el puesto que había dejado vagante el muchacho. Esto fue una gran noticia para toda su familia tanto sus padres que estaban en la aldea y su mujer e hijos que vivían junto a él en la acera. Las aceras de las ciudad estaban todas repletas de familias que no tenían otro sitio donde alojarse, y hasta en esas situaciones todas las familias que compartían la acera juntos se ayudaban entre ellas aunque no se conocieran de nada. El ejemplo es que una familia musulmana que vivía junto a ellos en las primeras semanas compartió su comida, porque sabían que Hasari todavía no había encontrado trabajo. El mismo día que el campesino había encontrado trabajo llegó a donde estaba su familia con comida y se enteró de que su vecino había fallecido, dejando a viuda e hijos. Por lo la comida que tanto le había costado conseguir se compartió también con la familia musulmana. Estos detalles son los que nos hacen ver, que aunque en Calcuta este dominada por la pobreza, sus ciudadanos siguen siendo solidarios y compartiendo todo lo que tienen y más con el resto.

El campesino estuvo trabajando durante un largo tiempo allí hasta que un día se encontró con un vecino suyo de la aldea donde vivía anteriormente, éste trabajaba con un rickshaw que son unos carritos dotados de dos grandes ruedas a los lados con un sillín entre ellas y dos varas alargadas delante. Estos carritos servían de transporte para la gente más adinerada de la ciudad, eran arrastrados por los más pobres, aunque el simple hecho de tener este trabajo era un privilegio. El problema era la desnutrición que sufrían todos los que tiraban de los ricksaw debido a una mala y escasa alimentación. Pues gracias a este vecino Hasari encontró trabajo con uno de esos carritos, si no hubiese sido por él no lo hubiera hecho nunca. Pues para conseguir trabajo de conductor de ricksaw era necesario tener buenas recomendaciones.

Pero ser capaz de conducir por las peligrosas calles de Calcuta un ricksaw con pasajeros encima no era una tarea fácil. Las condiciones en las que tenía que trabajar Hasari es otra de las cosas que nos hace ver la situación social en la que se encuentra Calcuta. Los ricksaw pertenecían a unos señores que poseían cientos de ellos, por lo que cada uno de los conductores tenía que pagar un parte establecida de su recaudación todos los días. A parte de esto, muchos de los ricksaw circulaban sin permiso de circulación por lo que cuando pasaban por determinadas avenidas debían pagar ciertos tributos a los agentes de policía que dirigían en tráfico el Calcuta. A parte de esto, la situación en la que trabajaban no era mucho mejor, muchas veces se montaba gente adinerada llenas de compras que junto a los kilos de sobrepeso que gozaban se hacían una carga del triple de lo que pesaban los que conducían el carrito, y ellos con los pies totalmente desnudos y soportando una carga de tal magnitud, debían recorrer las calles de la ciudad, entre lo autobuses, los taxis que no les respetaban en absoluto. E incluso en muchas ocasiones eran golpeados por sus clientes para que fueran más rápido.

El sacerdote también fue víctima de cómo se regía la sociedad. Había una mujer que estaba muy enferma, a la cual le quedaba poco tiempo de vida, pero Paul no poseía los medicamentos necesarios para su enfermedad, por lo que se los pidió a un amigo en Francia, pero la sorpresa fue cuando Paul fue a la oficina de correos a recoger el paquete, en una primeras ocasiones los funcionarios no se encontraban en sus puestos de trabajo, cuando por fin consiguió hablar con alguno de ellos, no le pudieron dar ninguna información sobre el paquete. En la oficina de correos todos los papeles estaban alborotados y no había forma de encontrar nada, pero no sólo no había forma sin que los trabajadores tampoco estaban por la labor, así que en muchas ocasiones en la que Paul fue en busca de los medicamentos tuvo que pagar algunas tasa inventadas, y otras cantidades para que los funcionarios le permitieran buscar a él mismo entre los papeles. Así finalmente tras largos mese de espera se encontró el paquete de procedente de Francia, pero cual fue la sorpresa de los funcionarios que el medicamento estaba caducado y según las normas no le podían hacer entrega del mismo. Pero gracias a una cantidad extra, y a la insistencia del sacerdote puedo al fin conseguir la medicina. Aunque cuando la enferma se la tomó ya era demasiado tarde su enfermedad estaba muy avanzada y finalmente murió.

La estancia de Paul en el slum era cada vez más gratificante, pese a las calamidades que el también estaba sufriendo. Un día llegaron a su habitación unos agentes de la CIA, que estaban investigando acerca de qué es lo que hacia en Calcuta, y cual era en realidad su fin, porque al igual que le pasaba a sus vecinos, les era muy difícil comprender qué le movía a Paul querer vivir en esas condiciones. Pero finalmente uno de los agentes de la CIA en una conversación con el sacerdote se dio cuenta de que lo que lo movía era es AMOR por el prójimo y que estaba realizando una labor inmejorable.

Se cuentan multitud de casos y de enfermedades que trató Paul, y aunque él no fuera médico todo lo hacía con un amor que era agradecido por todos su pacientes, sobre todo los que sufrían enfermedades que hacían que el resto de los ciudadanos los despreciaran como es la lepra. La labor de Paul Se hizo muy famosa y un día llegaron a su habitación varias personas que le tenían una gran admiración y que querían ayudarle en su labor. Gracias a estas personas se creo “El Comité de Escucha”, esto consistía en que todos sus componentes ayudaban a todo el que lo necesitaba y también una de las cosas importantes que hacían era escucharlos, pues muchos de ellos como los ciegos, paralíticos, más que por sus enfermedades de lo que sufrían más era de soledad.

El comité ayudó a centenares de personas y Paul sobre todo se solidarizó con los leprosos. Nadie jamás se había metido en donde vivían los leprosos; éstos vivían en zonas aparadas aislados del resto, pero esto a Paul no le supuso ningún problema, todo empezó cuando Paul ayudó a un leproso, curándole cuidadosamente las llagas, entonces fue invitado por el leproso a su casa y allí fue cuando se metió de lleno en el mundo de los leprosos, aunque reconociendo que no fue nada fácil ni agradable. Paul curó, aseó, ayudó a muchos de los leprosos y aunque estuvieran sufriendo encarecidamente por el dolor todos ellos tenían una sonrisa, en sus caras desfiguradas se notaba una alegría y paz insuperable.

A Paul conmovido por todos estos enfermos y sabiendo que necesitaban bastantes cuidados se le ocurrió la idea de abrir un centro para ellos. Donde se acogieran a las personas los leprosos en estado terminal. Pero él no contaba con medios suficientes para ello, así que se le ocurrió la idea de visitar un centro que también acogía a enfermos que estaba fundado y dirigido pos La Madre Teresa. Él le pidió su ayuda porque necesitaba que algunas de sus voluntarias le ayudara, la Madre accedió encantada.

Antes de abrir el centro en un edificio abandonado que había en el slum, Paul fue a ver a “El Padrino”, que era el propietario de todos los terrenos de La Ciudad de la Alegría, el cual cobraba unos tributos pos las rentas de las casas y también por proteger a sus ciudadanos. Paul fue a verlo porque el hijo menor de éste fue a buscarlo, entonces es cuando le explicó su intención de abrir un centro de leprosos, y el Padrino accedió peor a condición de pagar un cierto dinero, pero Paul no estaba dispuesto a malgastar ese dinero, que hacía falta para medicamentos, vendajes... Pero esto no fue una gran decisión porque unos matones enviados por el Padrino aparecieron en el slum: incendiaron algunas casas, dispararon contra la gente, maltrataron a otros tantos...

Debido a este fracaso no se pudo crear el centro para leprosos pero una vez a la semana, dos voluntarias de la Madre Teresa se desplazaban hacia una calle cerca del slum con una furgoneta donde atendían a los enfermos.

Paralelamente la historia de Hasari continua, debido al gran esfuerzo que supone tirar de un ricksaw muchos de esos trabajadores caían enfermos. Hasari ya llevaba mucho tiempo trabando en ese oficio y estaba ya acostumbrado. Un día conoció a un taxista que sin querer le había golpeado y le ayudó a levantarse, le pidió disculpas, cuando ningún taxista había mostrado un mínimo de compasión por él. Éste le invitó a compartir un día de trabajo, Hasari accedió encantado, y pasó un día entero junto a su nuevo amigo, se quedo impresionado de la cantidad de dinero que se podía ganar conduciendo un taxi y el poco esfuerzo que suponía, por lo que se dijo a sí mismo que algún día ahorraría el dinero suficiente para sacarse el carnet de conducir y ser taxista.

Al otro lado del océano había un joven millonario, llamado Max Loeb. Era un joven estudiante de medicina que un día leyó un artículo escrito por Paul para una revista sobre la Ciudad de la Alegría, éste le conmovió y a partir de entonces se empezó a escribir cartas con el sacerdote, y éste le contaba la falta que hacia un médico. Entonces el joven chico decidió irse a pasar un año a la Calcuta para ayudara todas esa persona, dejando su espectacular vida de millonario, su novia, su dinero, su comodidad. Y Max emprendió el viaje hacia la India. Cuando llegó Paul fue a recogerlo al aeropuerto, estuvieron hablando y le preguntó si quería pasar esa noche en un hotel, pues la inmersión en la cruel realidad de la vida de Calcuta de repente podía ser muy dura, pero Max no acepó y se fueron juntos hacia el slum.

El recibimiento del que gozó Max fue muy fuerte, pues en cuanto tuvo que asistir un parto de una mujer que sufría lepra, de la que anteriormente Paul había asistido al acuerdo entre los hombre y su reciente boda. Max en unos primeros momentos se sintió mareado con náuseas pero finalmente todo acabó muy bien. Al día siguiente sin poder perder ningún momento en la habitación de Max se instaló un pequeño “centro sanitario”. El americano estaba viendo algo que jamás abría imaginado, había muchas enfermedades producidas por las condiciones de vida infrahumanas de las que jamás había oído hablar. Tuvo la ayuda de esto de las componentes del comité de escucha, que aunque no tenía ningún estudio en medicina sabía diferencias muchas de las enfermedades, y también diagnosticar que casos eran más urgentes. En eso momentos la ciudad estaba pasando por un tiempo de un calor espeluznante. De sequía por lo que centenares de personas morían por deshidratación, tuberculosis... Max se sentía impotente cuando muchas mujeres llegaban con sus bebes raquíticos, y sus mamas secas y le decían que se llevara a su hijo a su país que allí no pasarían hambre.

Hasari cayó enfermo, sufría de lo que se llamaba fiebre roja, peor él siguió tirando de su ricksaw, pues lo más importante para él es encontrar un marido para a su hija ya que para los hindúes el casar a una hija es muy importante, hasta el punto que para poder costear la boda de su hija firmará un contrato con un comprador de esqueletos el cual estipulaba que a cambio de cierta cantidad de dinero el comprador se llevaría su cuerpo cuando muriese.

Las bodas eran siempre contratos establecidos entre los padres, y Hasari necesitaba bastante dinero para poder ofrecer numerosas joyas y demás cosas valiosas y así poder encontrar un buen marido, digo para su espléndida hija.

Después de un tiempo que el cielo estaba totalmente cubierto y que cada vez eran más las personas que morían pos problemas pulmonares llegó el Monzón. Un diluvio empezó a caer en la ciudad. Todo el mundo salía a la calle, querían empaparse de esa lluvia tan necesitada, la gente era feliz, reía, bailaba, cantaba bajo la lluvia. Pero pasadas las primeras horas ya todo empezaba a inundarse, se buscaban plásticos, paraguas, ladrillos... Todo lo que sirviera para intentar que no se inundaran las casas, pero fue imposible, la lluvia no cesaba, las calles de slum estaban totalmente anegadas. Era cada vez peor, muchas personas se habían resguardado en la Mezquita porque tenías varios pisos, aunque ya el primero estaba inundado, peor esta situación era desesperante, el espacio era muy pequeño para tantísimas personas. A quien si ayudó la lluvia fue a Hasari, gracias a las inundaciones los trenes, taxis, autobuses no podían circular entonces eran los ricksaw eran los únicos transportes disponibles por lo que la gente adinerada se peleaba por montarse en ellos, pagando mucho más dinero y así, aunque era muy peligroso y su cuerpo cada vez estaba más castigado, Hasari obtuvo gran cantidad de dinero para casar a su hija.

Los más desfavorecidos por el diluvio eran los enfermos y leprosos que no se valían por si mismos, pues muchos murieron ahogados. Pero gracias a la intervención de Paul que pidió ayuda al Padrino, los leprosos fueron puestos a buen recaudo en el palacio que tenia por casa el Padrino.

Hasari consiguió al fin casar a su hija tras las largas disputas pro el contrato de matrimonio. El mismo día de la celebración de la boda Hasari cayó muerto y pronto vieron a por su cuerpo, según el contrato que había firmado. Pero la boda marchó con total normalidad, ya que nadie se dio cuenta y todo salió a la perfección, tal y como hubiese deseado Hasari.

Paul Lambert fue a otros lugares de la India que habían sido devastados por las inundaciones y por un tornado que acechó la ciudad. En una carta que le escribieron los que había ayudado el identificó un relato de la Biblia y se sintió muy feliz, ya que aunque el resto no fueran cristianos todos eran buenos de corazón y eso era lo que importaba.

Unas semanas después de la catástrofe, una mañana. La Ciudad de la Alegría y todos los barrios de Calcuta estaban invadidos por sus habitantes que cantaban, se felicitaban, bailaban. Max preguntó que ocurría porque ese día no era festivo. Alguien le respondió:

-¡Hemos ganado! ¡Ahora somos tan fuertes como los de tu país!(...) ¡Esta mañana hemos hecho explotar nuestra primera bomba atómica!