Keynes

Economía. Keynesianismo. Tratado de Versalles. Europa

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JHON MAYNARD KEYNES fue un economista británico, nacido en Cambridge (1883-1946), se le considera una de las figuras más relevantes del s. XX en el ámbito económico. Se licenció en la Universidad de Cambridge y comenzó a trabajar en la oficina de la India del gobierno británico. Ya en esta época escribió su primer libro “La moneda y las finanzas de la India” (1913).

En el periodo de la I Guerra Mundial, trabajo para el tesoro británico y fue representante de su gobierno en la Conferencia de París (1919), en ella se opuso radicalmente a los términos económicos del Tratado de Versalles, por lo cual dimitió y escribió la obra que nos disponemos a analizar, “Las consecuencias económicas de la paz” (1919). Con ella se comenzó a dar a conocer en el ámbito internacional y supuso uno de los pilares básicos para la critica de los acuerdos de paz. La obra fue muy significativa en aquel contexto internacional muy tenso y enrarecido.

Pero fue a partir de la década de los 30, y tras haber pasado una década, invirtiendo (acumulando fortuna), dando clases en Cambridge y escribiendo algún libro de carácter menor, cuando en un contexto de crisis generalizada y profunda que parecía no tener fin, Keynes publicó su gran obra “Teoría general sobre el empleo, el interés y el dinero”(1936); a partir de esta obra se creo una corriente propia el “keynesianismo”; esta corriente atacaba los postulados básicos de la economía clásica. Así las ideas de Keynes fueron cada vez más influyentes gracias al momento de grave crisis que ayudó a superar, y estas ideas comenzaron a diseñar las políticas económicas de muchos países desde la II Guerra Mundial; sus ideas crearon escuela y esto influyó en políticas como las de Kennedy en los 60.

Las últimas obras se centraron tal como en la obra de este trabajo, en intentar analizar los pagos que debían hacerse tras la guerra, en este caso tras la II Guerra Mundial. Además fue quien dirigió la delegación británica en la Conferencia de Bretton Woods, donde apoyo la creación del Fondo Monetario Internacional y del Banco Internacional.

En definitiva, Keynes es una figura clave para entender la economía del siglo XX, destacando su obra de 1936, anteriormente mencionada, pero sin olvidar su aportación a la reconstrucción financiera tras las dos guerras mundiales que sacudieron el mundo en el plazo de veinte años, de aquí la aportación de la obra que analizaremos, tanto dentro de su bibliografía, como dentro de las obras económicas contemporáneas a ellas.

CONTEXTO HISTORICO:

La obra que analizaremos, es contemporanea a los hechos que relata. Su publicación es en el mismo año que la firma del Tratado de París, el cual es el sujeto de las criticas del libro. Por ello la obra es una fuente de información de primera mano sobre el momento histórico al que hace referencia.

Europa que desde principios del siglo, había vivido una oleada de nacionalismos, de cambios drásticos y de ambiente tenso entre las naciones, entro en guerra en 1914. Esta guerra, se convirtió en la más devastadora hasta aquel momento, y supuso un duro golpe en todos los ámbitos de la vida europea. Tras cuatro años de conflictos bélicos y una gran devastación humana, material, económica, etc., la balanza se inclino del lado aliado, y los imperios centrales encabezados por Alemania aceptaron el armisticio el 11 de Noviembre de 1918. En ese momento parecía que las conversaciones de paz irían por la vía marcada por Wilson: los catorce puntos y la Sociedad de Naciones, pero los aliados comenzaron a dejar en un segundo plano esta base teórica wilsionana (idealista) y apoyados y presionados por las opiniones públicas de sus países, comenzaron a tratar en París una paz durísima, dejada de la teórica generosidad del vencedor, una paz de la que se debieron en gran medida todos los problemas internacionales que tendrían lugar en la década de los veinte.

IDEA GENERAL:

La obra que vamos a analizar, es la respuesta, oposición y critica más fuerte que se hizo del Tratado de Versalles, es todo un clásico, y se convirtió en un libro básico de referencia para comprender los problemas y tensiones del momento, fue una obra que sirvió como justificación a los países desfavorecidos para criticar la dureza del Tratado, y a su vez hizo sentir vergüenza y remordimiento a los vencedores que impusieron esta “Paz Cartaginesa”.

Así pues, este libro es considerado como el ataque más influyente y brillante contra el Tratado de Paz “impuesto”, nunca mejor dicho, a los alemanes, pues ellos no estuvieron presentes en las negociaciones, y tampoco tuvieron una opción real de respuesta.

Keynes, que había formado parte del tesoro británico en las negociaciones de paz, tras dimitir de su puesto por lo que veía que iba a suceder, intentó hacer ver a la opinión pública la insensatez y consecuencias graves del Tratado, y sobretodo, como él mismo indica, dirigiéndose a la nueva generación la cual para el todavía esta en silencio; pero debía comenzar a hablar y rechazar lo que sucedía para poder construir un porvenir mejor y más digno del que gracias al Tratado se iba a tener.

Para Keynes la paz que se había trazado tendría consecuencias catastróficas, no solo para los vencidos sino para toda Europa, pues consideraba que el funcionamiento de Europa era unitario, y si se le extirpaba Alemania, parte fundamental del engranaje, todo se iría a pique y se vivirían los momentos más dramáticos y oscuros de la historia. En el libro, Keynes critica tanto la postura francesa, más explícita de revanchismo contra los Alemania, de querer hundirla y que no se recupere, como la postura británica, en la cual parece desentenderse de los problemas europeos como si no formaran parte de Europa, algo que para el autor es incomprensible e intolerable

No se cansa a lo largo de todo el texto de calificar negativamente el Tratado, lo critica desde todos los aspectos, tachándolo entre otras cosas de vil, perverso, injusto, excesivo, destructor, insano, egoísta, mezquino... Pero sobretodo, Keynes se centra en las cláusulas económicas que contiene, pues gracias a ellas el mundo se hundirá y entraria en la fase más critica que el hombre habría conocido. Estas cláusulas intentan exclusivamente llevar a la ruina a Alemania, destruirla, desestructurar todo su sistema económico, para que así jamas volviera a ser una amenaza, intentan “reducir a Alemania a la servidumbre [...], envilecer la vida de millones de seres humanos y privar a toda una nación de felicidad”, y todo ello, tan solo para enriquecerse, quedarse tranquilos y apagar la sed de revancha de los países vencedores, y con la única justificación moral de haber triunfado en el conflicto bélico.

Para Keynes, la paz debería poner las bases de la reconstrucción económica de Europa, crear el ambiente idóneo para la recuperación de los países devastados por la guerra, a su vez servir de bálsamo a las tensiones internas de los países sedando y tranquilizando las opiniones públicas, muy radicalizadas y en un ambiente tenso y muy nacionalista. Debería crear un futuro lleno de esperanza y no volver la vista al pasado, cerrar las heridas de una guerra que hasta ese momento había sido la más devastadora de la historia, y crear un caldo de cultivo para la cooperación, solidaridad y el dialogo, todo a través de la SDN y con el espíritu de los catorce puntos de Wilson. Pero todo ello, se frustro en París, se inclino todo hacía el lado contrario, y solo sirvió para tensar la cuerda, el ambiente y garantizar la ruina total del viejo continente, colapsado, herido y triste.

Así Keynes en la obra analiza el Tratado en sus vertientes económicas, y argumentarse la injusticia y temeridad mundial, que suponía su puesta en práctica. Con la intención de que la gente y las generaciones venideras abrieran los ojos y se despojaran de la mentira a la que están sometidos, y así se pudiera comenzar a arreglar lo que políticos y opinión pública habían creado para saciar sus intereses (políticos y territoriales), olvidándose de las verdaderas necesidades de Europa para seguir viviendo: alimentación, estructuras, organización económica, colaboración, etc.

ESTRUCTURA:

Para realizar su crítica y poner en relieve los problemas del tratado y las posibles soluciones, estructura el libro en ocho capítulos que podíamos agrupar en tres bloques temáticos. En el primer bloque nos da una visión general de la situación económica de Europa antes de la guerra; es en el segundo bloque, el más extenso de la obra, donde entra directamente en la materia que concierne al libro. Trata detalladamente: la Conferencia, el Tratado y las reparaciones, este es el nudo de la obra y donde Keynes demuestra el gran dominio sobre la materia, y la buena documentación e información que posee.

Además para cerrar este bloque también señala la situación de Europa tras la guerra, indicando el colapso, ruina y miseria que se extiende por todo el continente. Por último para cerrar la obra, en el tercer bloque propone una serie de remedios para hacer más llevaderas y moderadas las cláusulas económicas del Tratado y con ello revitalizar la economía europea.

EXAMEN CRITICO:

En el primer bloque nos muestra la situación económica de Europa antes de la guerra, destacando los factores demográficos, la organización de la economía europea, sus relaciones, sobretodo alimenticias con países fuera del viejo continente, y también haciendo referencia a lo que llama “psicología de la sociedad” en la cual estaban arraigadas las ideas de desigualdad social, acumulación de riquezas, ahorro, etc.

Para Keynes la época que va de1870 a 1914, fue una época de prosperidad, de cambios importantes tanto en el campo, como en la industria y en las finanzas, se conoció una nueva forma de vivir, suministrarse y comunicarse, y la tecnología ayudo mucho a todo ello, parecía que el crecimiento no tenía barreras, que el fantasma malthusiano había sido superado y que no se tenía techo. Fue la época de un fuerte auge demográfico, sobretodo en la Europa central, la época de la acumulación de grandes riquezas, pero con ello época de graves desequilibrios en la distribución de las riquezas. Pero todo se veía bien, la mentalidad de la gente aceptaba esas reglas del juego, pues la abstención era para crear un mundo futuro mejor(vivían engañados). Además se habían levantado muchas barreras y obstáculos, y se habían creado grandes zonas de contactos, corrientes, y de comercio. Incluso en estos mercados se habían insertado zonas del Nuevo Mundo que se estaban convirtiendo en básicas para el aprovisionamiento de Europa, pero todo ello se tambaleó y acabó hundiéndose con la guerra.

Tras la larga y durísima guerra, a la cual los europeos no estaban acostumbrados dado su gran carácter devastador, siguió la Conferencia de paz, con ella Keynes da comienzo al segundo bloque el libro, en esta se deberían sentar las bases para la reconstrucción de cara al futuro de Europa. Pero todo se frustro, Keynes buscó el porque se produjo el viraje que condujo a un tratado tan injusto, egoísta y antagónico a lo que en principio, por el Armisticio y los catorce puntos, parecía que iba a ser, creándose así un tratado que proyectaba el hundimiento y no reconstrucción de Europa.

Para Keynes la conferencia estuvo marcada por el carácter y personalidades de los políticos presentes. Hace aquí una de las criticas más fuertes de la obra, pues inculpa directamente a figuras políticas del nivel de Cleamenceau y Wilson haciendo “un retrato de Wilson de una severidad sin igual, un retrato próximo al aniquilamiento”. Esboza las luchas entre los aliados a la hora de marcar la dirección del Tratado, y describe como la situación política y pública de los países hace que los dirigentes británicos y norteamericanos, cambien de opinión respecto al Tratado, haciendo así, que se imponga la corriente más dura, la francesa de Cleamenceau, el cual vivía anclado en el pasado y solo buscaba la revancha contra Alemania. Keynes explica como Wilson se ve superado por el nivel de las negociaciones por la capacidad de los políticos europeos y su realismo político. Todo ello le desborda poco a poco se va separando de los idealistas catorce puntos, se suponía no deberían haber sido discutidos.

En el siguiente capitulo Keynes, entra directamente a analizar lo que son las disposiciones económicas del Tratado, es la parte más extensa del libro, donde se analiza detalladamente la situación económica alemana, las disposiciones del tratado, las reparaciones que se exigen, la capacidad alemana para hacerlas frente, etc.

Comienza analizando los catorce puntos de Wilson, en los cuales se había basado la firma del Armisticio, en ello intenta demostrar el engaño y falta de palabra de los aliados los cuales no cumplieron su parte del trato. Y este incumplimiento se centra en el intento de destruir, por parte aliada, todo el sistema económico alemán; este sistema estaba basado en: comercio marítimo (colonias, marina, exportaciones, importaciones, inversiones extranjeras y comerciantes), explotación de hierro y carbón, y las industrias en ellos, y sus transportes y sistema aduanero.

Para conseguir esta destrucción se “imponen” las disposiciones del tratado, que Keynes analiza detalladamente. En principio, estas intentan acabar con toda la flota de Alemania, y con ello acabar con todo su comercio internacional tanto con la exportación como con su importación; pero además debe ceder todos sus derechos en sus colonias, es decir la soberanía de estas, y además y más grave, pues no existe precedentes, los aliados pueden expropiar terrenos, beneficios, etc., a ciudadanos particulares alemanes que tengan propiedades o intereses tanto en las colonias como en los países aliados y en los territorios cedidos por Alemania en el Tratado. Esto para Keynes es algo grave e inaudito y pretende “privar a Alemania de todo lo que posee fuera de sus fronteras”. En estas disposiciones queda patente que Inglaterra, no jugó su papel de arbitro intermediario entre los diferentes proyectos USA-Francia, pues aquí, en lo que respecta al comercio marítimo se puede decir que la gran beneficiada era ella, pues el que las colonias y la marina mercante fueran a manos aliadas, no hacía más que reforzar el imperio comercial ingles, y su dominio marítimo, y además eliminaba una competidora directa en este sector. Así pues la benevolencia británica brillo por su ausencia en el tratado y no supo o no quiso ejercer de contrapunto a las altas reclamaciones francesas.

Por otro lado, también se intenta minar y destrozar el entramado industrial alemán, muy poderoso, atacando donde más le duele, en la explotación de hierro y carbón, que es la base de la industria alemana. Respecto al carbón, se cede a Francia el Sarre (zona productora básica) por la destrucción de minas en el norte de Francia durante la guerra, pero para reparar esto ya se encarga otra parte del tratado; con lo cual es una falacia; también será sometida a plebiscito la Alta Silesia, productora del 23% del carbón, para ver si es cedida a Polonia. Además dentro de las reparaciones Alemania tiene que pagar parte en carbón, y debe pagar también la perdida que Francia tiene por destrucción de sus minas del norte. Con todo ello, y tras los cálculos, Keynes afirma que Alemania, tras la perdida de territorios y de producción no podrá hacer frente a los pagos, y necesitara comprarlo para seguir siendo industrializada.

Con el hierro pasa lo mismo, pues el 65% de su producción pasa a Francia con la cesión de Alsacia-Lorena. Así pues, la industria alemana quedara desestructurada con las nuevas fronteras, pues Sarre, Alsacia-Lorena, y Silesia, eran parte fundamental en la industria, que ahora queda desmembrada.

El problema de este punto, es que si no se hacen estas disposiciones, seran las industrias de los vencedores, destruidas las minas por Alemania en el conflicto, las que estén en crisis total, así parece legitimo estas reclamaciones. Keynes argumenta que puede ser legítima la reclamación, pero que esta provocará una reacción social en toda Europa central muy fuerte, haciendo referencia implícita al peligro bolchevique, muy presente en la Europa del momento. Pero ahora bien, cabe pensar, que si no se le perdona a Alemania este radicalismo u otro, puede salir en zonas vencedoras que no se han visto recompensadas y siguen hundidas por la guerra, como pudo ser el caso de Italia y la inminente ascensión del fascismo.

Tras esto, Keynes también menciona disposiciones menores como tratos de favor comercial, aduanas, o expropiación de los sistemas fluviales alemanes, que no son tan importantes pero dejan ver el carácter durisimo de la paz, incluso llegando entrometerse en asuntos internos del país, como en el caso de las vías fluviales, algo totalmente novedoso en esta paz.

Tras estas disposiciones y junto con ellas, Alemania también tendría que hacer frente a pagos en metálico, las llamadas reparaciones de guerra, que serán el verdadero caballo de batalla de Keynes, pues él encuentra estas compensaciones excesivamente abusivas, más cuando los propios técnicos de la Conferencia, de la que él mismo formó parte, saben y reconocen que las cifras que se barajan son imposibles de alcanzar por Alemania, lo que significa que estas reparaciones se van a convertir en un expolio, explotación y saqueo de Alemania, ya que al no poder hacer frente a ellas, los aliados que previamente han creado mecanismos para ello (Comisión de reparaciones), intervendrán en Alemania y se llevaran todo lo que puedan sacar de ella, dejando en una situación de miseria y desilusión a sus habitantes.

En principio se plantea la legitimidad de estas reparaciones, dado que el Armisticio dejo de manera muy ambigua el alcance de estas reparaciones, unos defendían los costes totales del conflicto, otros solo la parte referida a daños causados a población civil por tierra, mar y aire. Lo que ocurrió fue que la presión de la opinión pública llevó a los gobiernos de Inglaterra y USA, en principio reacios al exceso, a pedir reparación por todo, incluso para pensiones e indemnizaciones de guerra, lo que hacía ascender la cifra a números imposibles de alcanzar por Alemania. Keynes analiza las peticiones país por país, y habla de peticiones exageradisimas, de los aliados. Visto esas peticiones, da una solución para el problema, pero esta nunca se aceptó. Él hablaba de unas reparaciones de dos mil millones de libras, que las deudas internacionales se cancelaran, que también renunciara a las reparaciones, que se dieran crédito para garantizar los pagos, etc.

Pero siendo realistas, estas proposiciones, dado el ambiente en el interior de los países, hubieran sido imposibles aceptarlas, pues tras muchos años de resentimiento, la gente exigía compensaciones y no se iba a conformar con poco, y encima debía de perdonar deudas. Pues además muchos países en situación caótica esperaban este dinero como un maná y no habían sido nada imaginativo para salir de la crisis, tan solo esperaban dinero de Alemania para arreglar la situación, lo cual hace difícil poder aceptar las propuestas de Keynes

En definitiva y tras los cálculos, se habla de una cifra de ocho mil millones de libras de reparaciones, pero esto lo deduce el autor, pues el Tratado tampoco marca una cantidad exacta, esto lo deja como tarea futura a la Comisión de reparación; esto es una estratagema política aliada, para ganar tiempo, no radicalizar sus opiniones públicas, ni tampoco exaltar a los alemanes que no conocen la cifra exacta a pagar.

Como ya hemos dicho, estas reparaciones pueden suponer el expolio y explotación de Alemania, pues si se le pide más de lo que tiene se llevarán año tras año todo lo que ella produzca, cometiendo “uno de los actos más ultrajantes de un vencedor cruel en la historia civilizada”.

Derivado de la preocupación de la cifra a reparar, pues supone la explotación sistemática de Alemania, Keynes analiza la capacidad alemana para hacer frente al pago de estas reparaciones. En este análisis Keynes determina que Alemania no podrá hacer frente al pago inmediato de mil millones de libras a las que ha sido obligado en Mayo de 1921. Pues para él la riqueza inmediatamente transmisible de Alemania no tiene bastante para llegar a pagarlo, pues ni el oro del ReichBank, el cual bajo a la mitad desde el armisticio (utilizado para deudas, aprovisionamiento, etc.), ni los pagos por los barcos entregados por Alemania, ni los valores invertidos en el extranjero, tienen una proporción suficiente para hacer frente al pago. Además por la cesión de la Propiedad de territorios alemanes como sus Colonias, Sarre, Schleswig, Alsacia-Lorena, Alta Silesia, etc. Alemania no recibe nada a cambio, no se le abonan, con lo cual tampoco podrá hacer frente a la contribución.

Aparte de este pago, Alemania también debe hacer frente a un pago anual, en metálico y en especie. Este pago, hace suponer que el comercio alemán tras la guerra será más fuerte que antes de ella, lo cual es totalmente imposible según demuestra Keynes. Nos hace un análisis pormenorizado de las importaciones y exportaciones alemanas antes de la guerra, y luego una hipótesis basada en las perdidas que ha tenido, y en las restricciones del Tratado, sobre el nivel máximo que puede alcanzar tras la guerra; con todo ello Keynes demuestra, la imposibilidad de que Alemania pague la contribución, pues para ello necesita un balance comercial mejor que el de preguerra, y tras el tratado no podrá jamas conseguirlo, debido a que sus perdidas han sido terribles: ha perdido sus colonias, su comercio ultramarino, su marina mercante, sus propiedades en el extranjero, la cesión del 10% de su territorio y de su población, un tercio de su carbón y tres cuartas partes de su mineral de hierro, a dos millones de habitantes muertos en edad productiva, tiene una gran deuda de guerra, a depreciado la circulación a una séptima parte del valor anterior...

Concluyendo, las reparaciones afirma que el pago máximo exigible es de dos mil millones de libras, ataca a todo aquel que exceda esa cifra, y critica la ignorancia a la que ha llegado el pueblo dejándose llevar por las falacias políticas. En este apartado, el propio autor se da un margen de error en su planteamiento, y da tres condiciones por las cuales Alemania si podría hacer frente a los pagos, estas condiciones más que importantes por si mismas, son importantes porque Keynes se da cuenta que todo lo que esta analizando son meras hipótesis, porque nada es seguro, en ese momento el mundo había conocido grandes cambios y no era descartable que se produjeran otros más importantes tras la guerra que pudieran hacer renacer a Europa y a Alemania y así romper todas las previsiones económicas de Keynes. Así podemos hablar de que el ataque que Keynes realiza es quizás, moral y éticamente perfecto, respecto a la generosidad, benevolencia y cooperación de los hombres, pero también quizás, desde el punto de vista económico, donde la práctica es excesivamente arriesgada, pues no es una ciencia exacta, depende de innumerables factores que podían hacer cambiar el transcurso de los acontecimientos.

Así transcurrido el tiempo, podemos observar, que las reparaciones de guerra, tuvieron muchos efectos señalados por Keynes en el libro, pero hubo otros muy importantes que no fueron así, es decir, estas reparaciones fueron objeto de un resentimiento alemán que se tradujo en un nacionalismo radical, que llevo más adelante a una nueva guerra, pues no supo cerrar las heridas abiertas en la primera Guerra mundial, también el tratado impuso una carga económica fuerte para Alemania, pero no fue una carga radical que Keynes esperaba, incluso tras 1921 se puede decir, que se quedaron cortas las reparaciones y no impidieron el crecimiento alemán hasta 1929. Esto pudo deberse a cualquiera de los múltiples factores a los que esta sometido la ciencia económica, los cuales impiden que una hipótesis como la de Keynes pueda tener asegurada la validez, pues cualquier cambio político como el que hubo desde 1924-25, con las distancias entre los aliados y Alemania, y una mejor colaboración hizo que las expectativas negativas de Keynes quedaran muy pormenorizadas. Ahora bien, cierto es que el propio Keynes, en la obra, se daba como condición primordial para el pago, la revisión de las reparaciones (que se realizo en años posteriores con el Plan Dawes, el Plan Young, etc...) y la colaboración entre las potencias para revitalizar Alemania. También, y desgraciadamente, Keynes advirtió de que un tratado de estas características (un dicktat) llevaría a la siguiente generación el rencor, y que este no se cerraría hasta que se volviera a luchar, es decir, un tratado así, no cerraba heridas y dejaba abierta la puerta a un nuevo conflicto, que desgraciadamente sucedió veinte años después.

Más adelante en el libro pasa ha analizar el organismo que se crea para controlar todo lo referido a las reparaciones, para Keynes, se le dan a este organismo una serie de atribuciones que le confieren un gran poder, incluso dentro de la economía interior de los vencidos, esto no es bueno, pues va ser el instrumento perfecto para la explotación sistemática de la economía alemana, porque además esta respaldado por las fuerzas armadas, como quedo plasmado en 1923-24 con la ocupación francesa del Rhur ante el impago de Alemania de los plazos establecidos. Ahora bien, este organismo si cambiara sus objetivos y formas, podría llegar a vertebrar junto a la Sociedad de Naciones la rehabilitación de la economía europea, pasar de ser “un instrumento de opresión y rapiña [...] a un Consejo económico de Europa, cuyo fin sea la restauración de la vida y felicidad...”.

Quizás esta sea una muestra más del aroma idealista de Keynes, pues es difícil pensar que tras cuatro años de guerra devastadora, los aliados, que muchos de ellos están igual o más devastados que Alemania, puedan pensar en la felicidad o reconstrucción de una Europa unitaria y con ella de los vencidos. Es algo que éticamente es reprobable, pero que en la práctica es comprensible, con lo cual Keynes destila un cierto idealismo y generosidad, que es difícil de ubicar en un contexto postbélico tan reciente, pues tan solo han pasado meses del fin de la guerra.

Keynes también en este segundo bloque, critica la actitud alemana, pues a pesar de no participar en la Conferencia, cuando son llamados para presentar sus oposiciones al Tratado hacen una valoración irreal, ilusoria, y engañosa de la capacidad alemana, para Keynes deberían haberse ajustado a la realidad, y no haber intentado sacar tajada de la confusa situación, con lo cual no jugaron bien sus cartas. Pero, deberíamos analizar esta postura alemana en el contexto del momento, pues es algo difícil intentar que los demás tuvieran una visión más realista en este ambiente desquiciado, tenso y revanchista de la Conferencia, a la que además no asisten y en la que veían se estaba vertebrando su ruina como país, así es lógico esa postura desesperada para intentar salvarse de la ruina económica a la que se iban a ser abocados por los aliados.

Para cerrar este segundo bloque de la obra, Keynes presta atención a la situación de colapso generalizado de Europa tras la guerra, es decir, se centra en la situación del viejo continente en 1919, un año después del conflicto, en mitad de las negociaciones del Tratado y año en el que escribe el libro. Vuelve a criticar duramente los intereses egoístas de los políticos aliados, recalcando que no han puesto ningún interés en rehabilitar el continente, en darle estabilidad tras la guerra, analiza sobretodo la situación financiera centrándose en la circulación de moneda, en la increíble inflación de precios, y en el colapso productivo y comercial del continente, que esta creando unas bolsas ingentes de miseria y de gentes en situación infrahumana de vida.

Es aquí donde Keynes hace un análisis más detallado de la situación monetaria de Europa, destacando el desorden en la circulación y en el valor-cambio totalmente destrozado de las monedas haciendo énfasis en el enriquecimiento de solo unos pocos, los especuladores, que están amasando grandes fortunas. Es en este punto donde hace referencia a otro de los mayores temores de Keynes, el bolchevismo, expresa un temor a la expansión de este por el continente aprovechando la coyuntura critica que se vive. Tiene muy reciente la experiencia de Rusia, y de que las circunstancias en las que se encuentra Europa son muy propicias para su entrada y expansión, incluso como Keynes menciona, se están cumpliendo algunas de las hipótesis de Lenin sobre la destrucción del capitalismo. Así pues, podemos hablar de que la obra es también una llamada de atención para mantenerse alerta ante el Comunismo, dada también la cercanía de la revolución espartaquista en Alemania, cosa que confirma el temor de Keynes. Por ello quizás, este ataque tan duro al tratado y a los políticos implicados, sea algo partidista, pues Keynes también buscaba frenar el posible bolchevismo que se mueve muy bien entre las masas populares en crisis.

Por otro lado, podemos observar que Keynes en esta visión de Europa postbelica, achaca los problemas tanto a la guerra como a la paz, sin distinguir entre una y otra, algo que puede parecer precipitado, pues el colapso económico europeo, tanto productivo, monetario y comercial, viene dado en su mayor parte por la guerra y son consecuencia directa de ella, pues parece precipitado achacar los graves problemas económicos de 1919 a la paz, cuando tan solo se lleva transcurridos meses desde el abandono de las armas y el tratado definitivo todavía se esta discutiendo y no esta completo, así parece que señalar a la paz (tratado) como causante en igual porcentaje que la guerra de los desajustes europeos, es exagerar el ataque hacia un Tratado que puede que no solucionara nada, pero que en ese momento todavía esta en ciernes, y no puede ser en 1919 el causante de todos los males de Europa. Quizá también, destacar, tal como reconoce el propio Keynes, la poca atención que en el libro se pone a países implicados también en el conflicto y en las paces, y mucho más afectados por el desastre económico de Europa: Rusia, Austria-Hungria, Polonia, etc. El poco interés en dar a conocer la situación de estos países, y buscar soluciones para ellos, puede inducir a pensar que el humanitarismo y generosidad de Keynes muestra en la obra, no sea cierto, y su ataque sea partidista e interesado, y que tan solo su preocupación es en los países occidentales más desarrollados, sabiendo que los problemas de Alemania afectaban a los mercados ingleses más que a ningún otro, y centrando su interés únicamente en que en estos países más perjudicados no surjan “las llamas bolcheviques”.

Ya en el tercer bloque de la obra, Keynes con una valoración pesimista de lo irreversible de la situación creada en París, intenta aportar la solución para minimizar los efectos y consecuencias del tratado. Pone énfasis en la situación de Inglaterra, la cual para él no es tan grave como la de otros países, este énfasis para reseñar la mejor situación inglesa, viene como consecuencia directa de su visión de los posibles remedios, pues apela principalmente para ellos, a la generosidad y humanidad de USA (única que salió fortalecida de la guerra) y también de Gran Bretaña, pues no se puede cargar todo el peso de la guerra en Europa a los Estados Unidos. Partiendo de esta consideración de la mejor situación de USA y Gran Bretaña, su principal proposición para suavizar el ambiente económico europeo, será la de la cancelación total de la deuda entre aliados, la cual perjudicaría principalmente a Gran Bretaña y USA; esta medida que parece ser la mejor, pues así los aliados no tendrían cargas y deudas, y no necesitarían tan urgentemente las reparaciones alemanas; pero sinceramente, es una medida muy idealista y con pocas posibilidades de ponerse en práctica en aquel momento, pues ni la situación de Lloyd George ni la de W. Wilson al frente de sus gobiernos en el interior de sus países era la más idónea para poder tomar una decisión de este carácter, pues las opiniones en su mismo país hacía imposible en pensar en una solución de este tipo. Wilson tras pasar seis meses en París, y tras el gasto que había supuesto la guerra europea, estaba en una situación muy debilitada en su país, que contrasta con el recibimiento como héroe que tuvo en Europa, el republicanismo radical estaba ganando posiciones en el Consejo y Senado de Estados Unidos y estaban acorralando al presidente por culpa de la política exterior. En Gran Bretaña Lloyd George, también estaba debilitado y su campaña electoral se tuvo que centrar en un endurecimiento en las medidas a adoptar contra Alemania y ahora no se podía echar atrás, pues tenía la presión de la opinión pública que le había votado, todo ello sin mencionar la postura dura francesa, la cual no contemplaba en ningún momento dejar un ápice de humanidad con Alemania.

La otra gran solución, debía ser una revisión del Tratado, sobretodo en los aspectos arancelarios, carbón-hierro, y reparaciones, las cuales necesitaban ser revisadas para poder revitalizar la economía europea. Se suponía que el tratado debía ser revisado y vigilado para un perfecto funcionamiento, por la S.D.N., pero esto parecía algo difícil teniendo en cuenta los miembros que lo formaban y dirigían (los vencedores aliados), que en este momento, como ya hemos comentado, ni querían ni podían cambiar una coma del Tratado. Así, la S.D.N. que debía ser un instrumento de progreso, tenía “una inclinación casi fatal hacia el Status Quo [...] para perpetuar la ruina económica de los enemigos”. Keynes, expone toda una serie de modificaciones del Tratado para hacer que el pago alemán sea justo y se destine a los que verdaderamente los necesitan, indicando una cifra de reparaciones y unos plazos moderados y una serie de acuerdos respecto al comercio que permitan a los vencidos recuperar su nivel y hacer frente a las deudas.

A pesar del pesimismo de Keynes, este camino que el traza, es el que a grandes rasgos se fue tomando a partir de 1921, cuando los países se fueron dando cuenta de la imposibilidad de hacer frente al pago de Alemania, se comenzó a levantar la mano dura (excepto Francia), y se iniciaron negociaciones que fueron rebajando las pretensiones aliadas, como consecuencia de ellas, y dado de lo insoportable de la situación creada en París, hacia la mitad de la década de los veinte, Alemania entro en la S.D.N. y se negociaron revisiones de las reparaciones (Plan Dawes, 1924), y también se entro en un periodo de distensión nacido en LOCARNO (1925). En estas revisiones del Tratado, se tomaron medidas propuestas, en el libro por Kerynes, como fue el intento de un empréstito internacional, muy apoyado en U.S.A. única capaz de aportarlo, para reactivar la economía alemana, que necesitaba inyección de capital para sacar a flote el marco que había “desaparecido”. Esto se produjo con el Plan Dawes, donde se prestaron 800 millones de marcos oro a Alemania para revitalizar su economía, y hacer frente a los pagos y reflotar su moneda.

CONCLUSIONES:

La obra, como ya mencionamos, fue el ataque más influyente y crítico hacia el Tratado de París, gracias a su perfecta exposición, estructuración y claridad para sacar los grandes problemas que tenia el tratado. Es una obra fundamental para conocer el contexto de posguerra en Europa.

La obra de Keynes fue el argumento perfecto de los vencidos para intentar hacer ver que se les había impuesto una “Paz Cartaginesa“ una “Dicktat” y no un tratado justo, digno y coherente. Pero más importante fue que sirvió de guía y bases para crear una corriente pública opuesta no sólo al tratado en sí, sino al ambiente tenso, bélico y revanchista que se había instaurado en Europa desde la década anterior y en el cual los problemas eran imposibles de resolver de una manera justa y digna.

Keynes, fue uno de los grandes apoyos de estas corrientes, que ayudaron a destensar el ambiente internacional; y esto es básico, pues como el propio autor observa, todas las soluciones pasaban por las generaciones próximas, las cuales había de educar, para disipar el odio y los sentimientos malignos que rodaban Europa y hacerles mirar con unos nuevos ojos el mundo que les rodea10.

Ahora bien, estas corrientes desconocidas, no fueron suficientes para cambiar esa visión del mundo y educar a nuevas generaciones en el odio y revanchismo, la economia tampoco ayudó a ello, sobretodo tras el Crack del 29, y Europa entraría de nuevo, y tan sólo una década después de la Paz de París, en una nueva espiral de tensión y odio que llevaría irremediablemente a otra guerra Mundial. Además, con el añadido del nazismo en Alemania, el cual en muchos aspectos es consecuencia directa del Dicktat impuesto a Alemania en 1919. Con lo cual Keynes no se equivocaba ni un ápice, cuando veía que el tratado desembocaría otra vez en el militarismo y volvería a amenazar a la civilización.

J.M. KEYNES

Las consecuencias economicas de la paz

Historia de las relaciones internacionales XIX-XX

Keynes, J.M. Las consecuencias económicas de la paz. Critica, Barcelona 1987, p.145

Zorgbibe, Ch. Historia de las relaciones internacionales. Madrid, Alianza, 1997, vol. 1, p. 415

Keynes, J.M. op cit... p.53

Keynes, J.M op cit... p.109

Keynes, J.M. op cit... p.121

Kitchen, M. El periodo de entreguerras en Europa. Madrid, Alianza, 1992, p.35

Keynes, J.M. op cit... p.142

Keynes, J.M. op cit... p.162

Keynes, J.M. op cit... p. 169

10 Keynes, J.M. op cit... p.191

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