Justiniano

Derecho Romano privado. Corpus Iuris Civilis. Contexto histórico. Interpolaciones. Compilaciones anteriores

  • Enviado por: Minelia Manrique Y Otros
  • Idioma: castellano
  • País: Venezuela Venezuela
  • 37 páginas
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UNIVERSIDAD BICENTENARIA DE ARAGUA

VICERRECTORADO ACADÉMICO

FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS

ESCUELA DE DERECHO

MARACAY - VENEZUELA

CATEDRA: DERECHO ROMANO I

MARACAY, FEBRERO DEL 2.000

INTRODUCCIÓN

Para conocer la obra jurídica de Justiniano son muchos los aspectos que hay que tomar en cuenta, pues fue él quien dejó en nuestras manos los más importantes textos legales cuyo origen y desenvolvimiento desarrollan la historia de Roma, su sociedad y su cultura.

El corpus iuris civilis, es el esfuerzo legislativo más extraordinario de la historia que comprende una serie de obras muy importantes para el desarrollo del derecho desde ese momento en que surge hasta la actualidad.

Es así como se consagra el sistema de derecho definiendo su duración en la historia y en el campo jurídico, conservando la jurisprudencia clásica.

ANTECEDENTES:

  • COMPILACIONES Y LEGES ROMANAS Y ROMANO GERMANAS.

I. Compilaciones prejustinianeas.

Decaída la jurisprudencia, en la época del imperio absoluto se lleva a cabo la tarea de extractar, ordenar y compilar, con miras a la práctica, las obras de la jurisprudencia -iura- y las constituciones imperiales -leges-. Las compilaciones son de varios tipos:

Compilación del "ius"

Este es el derecho tradicional de los romanos que estaba conformado principalmente por:

  • La ley de las XII Tablas, la cual no se ha comprobado su real existencia, lo que se conoce de ella a través de obras literarias que han trascrito algunos de sus pasajes.

  • El texto de algunas otras leyes, que llegaron a nuestras manos escritas en planchas de mármol o de bronce, encontradas durante la realización de excavaciones en distintas ciudades, especialmente Pompeya.

  • Las institutas de Gayo, realizadas el siglo II d.c. y cuyo texto casi entero se dio a conocer a través del descubrimiento de Niebuhr.

  • Los 5 libros de las sentencias de Paulo, estas fueron dirigidos a su hijo en el siglo III, y comprende un conjunto de reglas que se redactan en tono dogmático, bajo una forma de manual muy elemental de derecho.

  • El libro único de las reglas de Ulpiano, que tiene origen en el siglo III y es una reproducción de las institutas de Gayo.

  • Los fragmentos de papiniano quien fue uno de los juristas clásicos de mayor fama y es representado como el padre de la jurisprudencia romana.

  • Los schoila sinaítica o escolios sinaíticos, son breves referencias y comentarios en griego sobre los libros 35 al 38 de Ulpiano.

Compilaciones de "iura". Con el fin de facilitar la consulta de los iura clásicos, y a la hora de ser invocados éstos ante los tribunales, se establece por una constitución de Teodosio II y Valentiniano III, del año 426, que tienen eficacia legal, en términos de obligar al juez, las opiniones de Papiniano, Ulpiano, Paulo, Gayo y Modestino. Tal es la llamada ley de citas o citaciones, que regula, por lo demás, el modo según el cual han de tenerse en cuenta las opiniones de los juristas mencionados: opuestos los pareceres, prevalecen los de la mayoría; prevalece el de Papiniano en caso de empate, y, si no es posible aplicar ninguno de estos dos criterios, el juez es libre de adoptar el que estime oportuno. Acogida dicha constitución en el Codex Theodiosanus, Teodosio otorga también eficacia vinculante a los autores citados en sus obras por los cinco juristas mencionados.

Los juristas postclásicos prestan especial atención al aspecto didáctico. En sus reelaboraciones utilizaban, por modo principal, las Instituciones de Gayo. Resumido y simplificado está el libro gayano en el Epitome Gai, que compiladores visigóticos insertan, a su vez con abreviación y reforma, en la Lex Romana Wisigothorum. Una interpretación pobre del propio libro de Gayo es la realizada, en el siglo IV ó V d.c., por un oscuro maestro occidental, y de la que sólo poseemos algunos fragmentos: los fragmentos de Autun o fragmenta Augustodunensia.

Entre las reelaboraciones de materiales clásicos figuran los Tituli de Ulpiano y las Sententiae de Paulo. El liber singularis regularum o Tituli ex corpore Ulpiani es una obra elemental, del siglo IV d.c., dispuesta según el orden de las Instituciones de Gayo. Obra también elemental son las Pauli Sententiae, conocidas asimismo por los nombres de sententiae receptae y sententiae ad filium. La obra, dividida en cinco libros, repartidos en títulos y ordenada según el esquema de los digesta, aparece frecuentemente transcrita en los manuscritos de la Lex Romana Wisigothorum. Por vía directa sólo ha llegado a nosotros un fragmento conservado en un papiro egipcio del siglo III o comienzos de IV. Si ambas obras no pertenecen ni a Ulpiano ni a Paulo -y tal es la opinión hoy más aceptada-, su contenido sustantivo es clásico.

b) Compilaciones de "leges". Con la doble finalidad de poder utilizar ante los tribunales y en la enseñanza las muchas y dispersas leges -constituciones imperiales-, se procede en Oriente a su compilación. Compiladas aparecen las leges en dos obras de iniciativa privada. Código Gregoriano y Hermogeniano; y una de carácter oficial: Código Teodosiano.

El Codex Gregorianus es una compilación privada, hecha por autor desconocido del tiempo de Diocleciano, donde se recogen constituciones dictadas entre los años 196 y 295. El Codex consta de 15 libros, divididos en títulos.

El Codex Hermogenianus es también una compilación privada, hecha a fines del siglo III o comienzos de IV, por un autor no bien identificado, acaso un tal Hermógenes, de escaso mérito, o el jurista Hermogeniano. Consta de un sólo libro, dividido en títulos, y recoge constituciones promulgadas entre los años 291 y 324. Es a manera de apéndice del Codex Gregorianus.

Ninguno de dichos códigos ha llegado directamente a nosotros. Se ha hecho su reconstrucción -más completa la del Codex Gregorianus- a través de colecciones posteriores y de las leyes de los bárbaros: Fragmenta Vaticana, Collatio, Consultatio, Lex Romana Wisigothorum, Lex Romana Burgundionun.

El Codex Theodosianus es una compilación oficial ordenada por Teodosio II, con vigor a partir del primero de enero del año 439 d.c. Se promulga en Occidente por Valentiniano III.

Consta de 16 libros, repartidos en títulos, y recoge las leges generales dictadas desde Constantino a Teodosio II, y, por modo preciso, desde el 313 al 437. El orden sistemático es, por modo esencial, el del Código Gregoriano, pero en el nuevo Código, hay una concesión importante a materias de Derecho Público -libros I, VI-VII, IX, X-XI, XII-XV, XVI-.

La comisión compiladora, integrada por dieciséis funcionarios, recibió autorización para hacer variantes o alteraciones en los textos de las leges, según lo aconsejaran las exigencias de la práctica.

Con posterioridad a la promulgación del Código Teodosiano fueron dictadas nuevas constituciones imperiales, que se conocen por el nombre de Novellae postheodosianae. De ellas se hicieron varias compilaciones en Oriente y Occidente. Por las occidentales y, de modo especial, por la Lex Romana Wisigothorum, conocemos un buen número de leges, que van desde Teodosio II a León, en Oriente, y desde Valentiniano III a Antemio en Occidente.

Por colecciones de escasa importancia y, singularmente, por la que se conoce bajo el nombre de Constitutiones Sirmondianas, del jesuita francés Jacobo Sirmond, que las descubre y publica en el siglo XVII, conocemos algunas leges anteriores a las Novelas posteodosianas. La Colección Sirmondiana, de 16 constituciones, se refiere, por lo demás, a Derecho eclesiástico.

c) Compilaciones de "iura" y "leges". Hay varias compilaciones de carácter mixto, esto es, agrupadoras de iura y leges.

Entre ellas figuran los Fragmentos Vaticana, fragmentos de una compilación privada descubiertos en un palimpsesto de la Biblioteca Vaticana, y de ahí el nombre, en 1821, por Mai. La amplia obra, conservada acaso en una décima parte, se divide en títulos, en cada uno de los cuales se recogen pasajes de Papiniano, Ulpiano y Paulo y del autor -desconocido- de una obra de interdictis, junto con constituciones imperiales, especialmente de Dioclesiano. A lo que parece, la compilación fue hecha en Occidente, sin carácter oficial, entre los años 372 y 438.

Obra mixta también es la Collatio legum Mosaicarum er Romanarum, descubierta en el siglo XVI, por tres manuscritos, de Berlín, Viena y Vercelli, que hace una compilación entre los Derechos Mosaicos y Romano, valiéndose de los textos bíblicos, de las obras de Papiniano, Ulpiano, Paulo, Cayo y Modestino, -los juristas de la ley de citas o citaciones-, y de varias constituciones imperiales. De la obra sólo conocemos los primeros dieciséis títulos del libro primero.

Del mismo carácter mixto participa una obra descubierta por Cuyacio en 1577, y a la que éste atribuyó el nombre de Consultatio veteris cuiusdam iurisconsulti. Parece que fue escrita en las Galias, del siglo V al VI, y en ella se da solución, por un jurista, a casos y cuestiones varias, con auxilio de las Sententia de Paulo y de constituciones de los Códigos Gregoriano, Hermogeniano y Teodosiano.

II. Compilación de Justiniano.

Es Justiniano quien hace realidad una aspiración acariciada por Teodosio II: la de reunir, en un sólo cuerpo general, y sin mezclarlos ni confundirlos los iuras y las leges, la obra de la jurisprudencia clásica y el material legislativo de los emperadores.

La obra compiladora de Justiniano, llevada a cabo en corto curso de tiempo -528 a 533 d.c.-, y gracias al concurso de Triboniano y de otros juristas, trata de servir a las demandas o exigencias de su tiempo. El espíritu animador de Justiniano está patente en la obra, a la que quiere imprimir un notorio sello de unidad, trayendo a concierto el cúmulo legislativo y jurisprudencial formado en ambientes distintos y en un correr de siglos.

A la hora de compilar, y siempre que las circunstancias lo permiten, se guarda respeto por la tradición clásica. En todo caso, las discordancias o contradicciones de los viejos textos o la imposibilidad de su llana aplicación a las necesidades nuevas, recomienda su modificación.

Los compiladores, expresamente autorizados por Justiniano, alteran los textos genuinos, sea en términos formales, sea en términos sustantivos. Las alteraciones se traducen en adiciones, omisiones, cambios o sustracciones al contenido de los textos, y se conocen con el nombre de interpolaciones o emblemata Triboniani.

OBRA JURÍDICA DE JUSTINIANO:

Benito Sansó, sobre este tópico señala:

"Justiniano nació en Iliria en el año 482. Su tío Justino, emperador de Oriente, lo asoció al trono, sucediéndole después de su muerte en el año 527 y gobernando hasta el año 565. Se casó con Teodora, una bailarina de circo. Él tuvo la idea de restaurar la unidad romana, uniendo otra vez el imperio de Occidente con aquel de Oriente y al mismo tiempo hizo una reforma completa de la administración pública y, cosa más importante, realizó la reconstrucción de todo el sistema del derecho. Su gran labor codificadora y legislativa consistió en reunir en códigos las leyes y el ius, es decir el derecho antiguo y el nuevo, empresa que había intentado también, pero no alcanzado del todo, el emperador Teodosio II. La obra de Justiniano está compuesta por el Código Antiguo, el Digesto o Pandectas, las Instituciones, el Código Nuevo y las Novelas (Nuevas Constituciones). A este conjunto se denominó en el siglo XII Corpus Iuris Civilis, para distinguirlo del Corpus Iuris Canonici".

Justiniano

LA CORTE DE JUSTINIANO: Este gran mosaico representa al emperador bizantino Justiniano I rodeado de su corte y forma parte de una serie de grandes mosaicos que decoran la iglesia de San Vitale en Ravena que, junto con la basílica de San Apollinare in Classe, posee algunos de los mosaicos más importantes de principios del periodo cristiano.

Justiniano

SANTA SOFIA: El emperador Justiniano I mandó construir Santa Sofía en Constantinopla (Estambul en la actualidad) entre el 532 y el 537. Los arquitectos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto diseñaron una inmensa cúpula sobre un espacio diáfano y cuadrangular, como se aprecia en la fotografía. La bóveda original se derrumbó a causa de un terremoto y hubo de ser reemplazada en el 563. La iglesia pasó a ser una mezquita tras ser conquistada Constantinopla por los otomanos (1453).

Justiniano inició inmediatamente tras su acceso al trono imperial una política tendente a la restauración del Imperio romano, cuya parte de Occidente se había perdido con las invasiones de los pueblos bárbaros en el siglo V. La frontera oriental del Imperio estaba asegurada mediante la paz eterna firmada con Persia en el 532.

El gran general Belisario eliminó el desorden interno. Un ejército imperial marchó en el año 533 contra el reino vándalo del norte de África, reincorporando esta zona al Imperio en el 534. Otro ejército atacó, en el año siguiente, a los ostrogodos establecidos en Italia; sin embargo, éstos resistieron durante veinte años. Una tercera campaña militar, en esta ocasión realizada contra los visigodos, permitió reconquistar el sureste de la península Ibérica. El antiguo territorio romano en torno al Mediterráneo, excepto la Galia y gran parte de Hispania, formaba de nuevo parte del Imperio en el momento de la muerte del emperador Justiniano I; todo ello a pesar de la reanudación de la guerra con Persia en el año 540 y a la gradual infiltración eslava en los Balcanes.

La Obra Legislativa de Justiniano.

Justiniano rigió el Imperio Romano de Oriente desde el año 527 al 565. Su gobierno puede calificarse de esplendoroso. Los esfuerzos de su política se encaminaron a restablecer el antiguo Imperium romanum, y para ello dirigió su atención a reconquistar los territorios de Occidente que habían caído en poder de los bárbaros. Paralelamente, su obra legislativa no obedece más que a esta restauración del antiguo Imperio romano.

En Oriente, ya Teodosio, en la primera mitad del siglo V, había intentado una codificación del derecho, obteniendo por resultado el Codex Theodosianus. También en Occidente, los Estados germánicos habían realizado intentos de codificación. La misión que se impuso Justiniano era semejante a la de éstos.

En la legislación justinianea destacan dos características principales:

1ª.- En ella se observa la tendencia a construir un Derecho en consonancia con los tiempos.

2ª.- Los compiladores, y, por tanto, la legislación resultante, se hallan sometidos a la autoridad de todos los elementos de la época clásica.

La obra de Justiniano, que a partir de la Edad media se denominó Corpus Iuris Civilis, a pesar de su carácter unitario, estaba compuesta por los siguientes elementos: Código, Digesto, Instituciones y Novelas.

OBRA DE JUSTINIANO:

Código de Justiniano: es una compilación legislativa llevada a cabo por el emperador de Bizancio Justiniano I (527-565). Bajo sus auspicios se realizaron cuatro importantes obras que, a partir de la edición completa publicada en 1583 por Dionisio Godofredo en Ginebra, se denominaron Corpus Iuris Civilis. En esta obra podemos distinguir cuatro partes.

Las Instituciones

Etimológicamente significa instituciones. Contienen una síntesis de preceptos y doctrina en cuatro libros de reducida extensión que abordan las siguientes materias: el primero, de las personas; el segundo, de la división de las cosas, de la propiedad, de los demás derechos reales y del testamento; el tercero, de la sucesión intestada y de las obligaciones que proceden del contrato; y el cuarto, de las obligaciones ex delicto y de las acciones, con un apéndice de publicis iudiciis. La obra es fruto del encargo que Justiniano hizo a los juristas Triboniano, Teófilo y Doroteo: realizar una obra de lenguaje accesible que pudiera sustituir a las Instituciones de Gayo en las escuelas. Así fue promulgada el 21 de noviembre de 533 dedicada a la juventud estudiosa y más tarde, el 30 de diciembre del mismo año, adquirió fuerza de ley.

El Código:

Justiniano dictó el 13 de febrero del año 528 una constitución denominada “Haec quae necesrio”, por ser estas las palabras iniciales de su texto, en la cual designó una comisión a la que encomendó la tarea de proceder a la recopilación de las leyes, o sean las constituciones imperiales vigentes en la época, que habrían de tomar de los códigos Gregorianos, Hermogeniano y Teodosiano, agregándole las constituciones posteriores del mismo Teodosio II y las llamadas novelas post-teodosianas.

Existió una comisión que recibió el encargo de reunir las constituciones imperiales; el emperador dio su autorización para proceder a una recopilación de las que tuvieran en vigencia en ese momento, pudiendo modificar su redacción y hasta su contenido, a fin de adaptarlas a las necesidades actuales, ya que la obra perseguía una finalidad: facilitar la aplicación del derecho, transcurrido unos meses la comisión presentó su proyecto al emperador. Quién el 7 de abril del año 526 publicó una constitución que fijaba el día 16 de abril de ese mimo año la entrada en vigencia del “Novus Iustiniano Codex” , o sea el “Nuevo Código”, que fue nuevo con relación a los códigos que se habían tenido en cuenta, pero que dejó de serlo , cuando posteriormente el mismo Justiniano ordenó en el año 534 la redacción de una nueva recopilación, que fue aprobada por el emperador con el título de “Codees repetitae praelectionis” y que es, el “Nuevo Código Justinianeo”.

El texto del primitivo código justiniano (529), al que se le denomina “Codex Vetus”, no ha llegado hasta nosotros y sólo se conserva en un manuscrito conocido por “Papiro de Oxyrrinco”, publicado en 1922 un fragmento de su índice en que figuran los “inscriptiones” de las constituciones incluidas en los títulos II, que no fue incluida en el nuevo del año 534, circunstancia ésta que demuestra que en el momento en que Justiniano ordenó la redacción del primer codees no había concebido todavía la idea de hacer compilar un cuerpo de doctrina jurídica como el Digesto, ya que, de lo contrario, no se explicaría aquella inclusión.

El Digesto

Nombre tomado en tributo al anterior Digesto, que etimológicamente significa enciclopedia, compuesto por Juliano. Dividido en 50 libros, es la parte más voluminosa del Corpus y está formada por una reunión de fragmentos procedentes de las obras de los grandes juristas, armonizando una edición oficial de los más selectos de la jurisprudencia romana.

El 15 de diciembre de 530 Justiniano encargó a Triboniano que seleccionara unos colaboradores que juzgara con la capacidad necesaria para acometer la abrumadora tarea de compilar con carácter oficial los precedentes jurisprudenciales que integraban el ius, pero que no estaban recogidos en leges. Para darle un carácter unitario se procedió también a ordenar y eliminar las repeticiones, y resolver los aspectos contradictorios de la ley existente e incluso variar el tenor literal de todos los documentos, si hacía falta para lograrlo.

El Derecho de juristas recogido en el Digesto es el fruto de la aplicación profesional, y por su propia naturaleza es fragmentaria, por lo que resulta indudable el enorme esfuerzo que conllevó esta empresa, que además se caracterizó por la tremenda riqueza por su contenido, que todavía resulta actual. Los 50 libros de que consta se encuentran divididos en títulos, dentro de los cuales se incluyen los fragmentos, cada uno con la inscriptio que indica el nombre del jurisconsulto, el número del libro y el título de la obra originaria de la que proceden, no contándose con una sistemática práctica en la ordenación interna de cada título.

Cabe señalar que el digesto es dividido por Justiniano para servir a fines didácticos en 7 partes, siguiendo el esquema de los comentarios del edicto. Estas partes son:

  • Del libro 1 al 4: Principios generales sobre el derecho y la jurisdicción.

  • Del libro 5 al 11: Doctrina general sobre las acciones de protección judicial de la propiedad y de los demás derechos reales.

  • Del libro 12 al 19: De rebus, obligaciones y contratos.

  • Del libro 20 al 27: Umbilicus, obligaciones y familia.

  • Del libro 28 al 36: De testamentis et codicilis, herencia, legados y fideicomisos.

  • Del libro 37 al 44: Herencia pretoriana y materias referentes a derechos reales, posesión y obligaciones.

  • Del libro 45 al 50: Stipulatio, derecho penal, apellation, derecho municipal.

Las Novelas

Nombre cuyo origen es el de Novellae constitutiones post Codicem. Contienen las constituciones promulgadas por Justiniano después de publicar la compilación integrada por las tres secciones ya descritas. A diferencia de las partes anteriores, las Novelas no están recopiladas como unidad formal que responda al designio de un soberano, sino que se conocen a través de colecciones particulares.

El auténtico esplendor del trabajo de Justiniano se produjo unos seis siglos más tarde de la publicación de estas obras, cuando la cultura europea adoptó su legado como una referencia cargada de autoridad y muy útil para la formación de los nuevos juristas en un Derecho común. El gran mérito de la obra de Justiniano fue condensar el saber jurídico de Roma y actuar como el eslabón de continuidad para que ese pensamiento pasara a la conciencia jurídica europea suponiendo, sin duda, el segundo gran momento de expansión del Derecho romano.

Las “Novellae Leges” se clasificaron en:

Epidome Iuliani: Es una colección de 124 novelas que se encuentran en orden cronológico y escritas en latín, estas se le atribuyen a un profesor de Constantinopla, llamado Juliano. Se cree que fue compuesta en tiempos de Justiniano, aproximadamente en el año 555. Estas se transmitió en manuscritos en el siglo VII.

Las Autenticas (Authenticum): Esta es una colección de 134 novelas, que fueron publicadas entre los años 535 y 556, estas están ordenadas cronológicamente hasta el No. 124. Su traducción al latín no se realizó de manera fiel, y su nombre proviene por haberse otorgado autenticidad por los juristas de Bolonia, tras tenerlas por falsas, se hicieron aproximadamente en el siglo XI.

Colección Anónima: Es una colección de 168 novelas que originalmente se redactaron en griego y fueron llevadas a cabo bajo Tiberio II. En su mayoría pertenecen a Justiniano, otras a Justiniano II y Tiberio II.

CORPUS IURIS CIVILIS:

LAS INTERPOLACIONES:

BREVES REFERENCIAS ACERCA DEL DERECHO ROMANO BIZANTINO:

Este es el conjunto de normas, códigos constituciones imperiales y leyes que fueron dictadas durante el período en que se divide el imperio romano.

Durante el imperio bizantino, Justiniano hizo una importante recopilación jurídica que inmortalizó a Roma, que fue llamado el Código Justinianeo, para el año 800 de Roma, cuando es coronado Carlo Magno, Emperador del Imperio Bizancio , Roma se convierte en la primera potencia del mundo antiguo Oriental, ésta cultura bizantina fue esencialmente de tipo conservadora y teocrática debido a sus características políticas. Es lógico reafirmar que la iglesia tenía una actuación importante en todas las actividades, como la lengua bizantina fue la griega la iglesia logró intervenir en toda actividad del espíritu y en el orgullo por la tradición griega.

Es importante destacar que la legislación propuesta por Justiniano se mantuvo por un largo período del imperio bizantino como derecho positivo, esto hizo que las obras que estaban escritas en idioma latino se tradujeran en griego.

El derecho bizantino, específicamente la obra de Justiniano son productos de la combinación del derecho romano auténtico, filosofía griega, cristianismo y la obra de jurisconsultos orientales.

Para citar los jurisconsultos bizantinos que surgen después de Justiniano y de las cuales se tiene conocimiento por las compilaciones oficiales que llevaron a efectos los emperadores de bizancio, y juristas de fines del siglo VI, por citas hechas en las basílicas como:

  • Parafrasis de Teófilo

  • La Egloga

  • La Basílicas

  • El prontuarium o Exabiblos

CORPUS IURIS CIVILIS

Así se llama la obra de Justianiano, está integración por: Los Códigos: el viejo y el nuevo, el Digesto o Pandectas, las Institutas y las Novelas.

Conocida con el nombre de Corpus Iuris Civilis, la obra que reúne en un solo cuerpo de ley, todas las obras de Justiniano, conocida desde la edición de Dionisio Godofredo (Ginebra 1.583).

Según el manual sobre apuntes de derecho romano I de la Universidad de Carabobo, aquí se reúnen en un solo libro las iuras y la leges, la obra de la Jurisprudencia y el material legislativo de los emperadores. Justiniano y otros juristas tratan con esto de servir a las demandas y exigencia y el material legislativo de los emperadores. Justiniano y otros juristas tratan con esto de servir a las demandas y exigencias de sus tiempos.

Es la que reúne en un solo libro o cuerpo general sin mezclarlo ni confundirlo, los iura y las leges, la obra de la jurisprudencia clásica y el material legislativo de los emperadores.

La obra compiladora de justiniano, llevada a cabo en un corto tiempo, 553 d.c. Y gracias al concurso de Justiniano, y otros juristas, trata de servir a las demandas o exigencias de su tiempo. El espíritu animador de Justiniano está patente en la obra, a la que quiere imprimir un notorio sello de unidad, trayendo a concierto el cúmulo legislativo y jurisprudencial formando en ambientes distintos y en un correr de siglos.

A la hora de compilar, y siempre que las circunstancias lo permitan, se guarda respeto a la tradición clásica. En este caso, las discordancias o contradicciones de los viejos textos da la imposibilidad de su llana aplicación las necesidades nuevas, recomienda su modificación.

Partes y contenido

Código Viejo.

Código Nuevo.

Digesto.

Institutas.

Novelas.

A este conjunto se denominó en el siglo XII Carpus Iuris Civilis, para distinguirlo del “Corpus Iuris Canonici”.

Según Eugene Petit, cabe preguntarse cuales eran los propósitos, que éste se disponía alcanzar y proseguir, muchos autores señalan que quizás éste haya querido transmitir a las generaciones y siglos futuros, las ideas de los jurisconsultos romanos; Esto es demasiado difícil saber, visto de manera objetiva quizás el fin que perseguía Justiniano se basaba en la idea de entonces de todas las fuentes y la más importante, crear nuevas reglas de derecho según las necesidades, civilización y costumbres de su tiempo.

El corpus iuris civilis, como empezó a llamase en la Edad Media el conjunto de la recopilación justinianea: Los códigos, Digesto, Instituciones y Novelas, fue un trabajo majestuoso, un gran paso en el propósito de dar alcance universal al derecho romano tal como había sido concebido por los clásicos; sin esta codificación el sistema jurídico romano se habría perdido para la Europa mediioeval y por lo tanto, para el mundo moderno.

La finalidad de estas obras significaba el esfuerzo de un gobernante para dotar a su pueblo de un sistema jurídico tan cercano al modelo clásico. La obra de Justiniano, es posible gracias a la conservación clasicista del derecho romano en las escuelas orientales especialmente las de Beirut y Constantinopla, fue considerada como fuente única del derecho en esa parte del imperio hasta la victoriosa campaña de los otomanos.

Importancia del Corpus Iuris Civilis:

Consagró el sistema de derecho, definiendo la perdurabilidad en la historia y en el campo jurídico. Esta obra es considerada como una antología jurídica, como una colección de escritores antiguos en la que se condensa lo mejor de la jurisprudencia romana.

El primer objetivo fue dar el pueblo un código práctico; y el segundo, conservar la jurisprudencia clásica.

Importancia de la obra jurídica de Justiniano

Según el manual sobre apuntes de derecho romano I de la Universidad de Carabobo, de todas aquellas maravillosas obras podríamos decir que des el punto de vista jurídico de la mayoría de los juristas más destacados de toda la época romana; y desde el punto de vista de la legislación Justiniana, las novelas vienen a ser más importantes por ser la producción jurídica de Justiniano; y las Institutas, desde el punto de vista de la enseñanza. Toda esta obra se perdió desde la caída del imperio Romano. La obra jurídica de Justiniano tiene tres aspectos de importancia:

  • Desde el punto de vista histórico: Esta obra se preservó a través del tiempo y de la barbarie, toda la tradición romana, por cuanto una vez que se produce la expulsión de los bárbaros que mantenían el Imperio de Occidente, la obra jurídica de Justiniano vuelve a entrar el periodo de vigencia.

  • Sus obras se aprecian a través del tiempo al ser estudiadas por todos, ya que sobresale su inteligencia y la voluntad perseverante de sus obras que al pasar del tiempo son estimadas.

  • Desde el punto de vista de su codificación: Comprende todos los aspectos del derecho positivo romano que se había desarrollado desde la época clásica en razón que no sólo se codifican las clásicas constituciones imperiales promulgadas desde el reinado de Adriano, sino que también se codifica la jurisprudencia, es decir, todas las obras escritas y publicadas por los jurisconsultos clásicos que habían obtenido el ius publicae respondendi, es decir, la facultad de responder consultas jurídicas con fuerza de leyes.

  • Por haber tenido la intención, aparentemente, de transmitir a los siglos futuros lo esencial del derecho romano y a su vez el ingenio de aplicarlo a la vida y a las costumbres de su tiempo.

  • Desde el punto de vista legislativo: En virtud que Justiniano le da fuerza legal a todas las partes de las cuales dividió el corpus iuris civilis haciéndolas normas de carácter obligatorio para todos los ciudadanos romanos.

  • Es justo reconocerlo como el autor de excelentes reformas, ya que nunca sale de un tema sin dar la solución definitiva. Sus leyes son inelegantes, y enemigo de las sutilezas.

    Según Chibly Abouhamad Hobaica, para finalizar, veamos algunas ideas sobre el carácter de la obra justinianea. Petit dice: “Los trabajas de Justiniano tiene un doble carácter: a) en primer lugar es una obra de codificación, obra completa abrazando todas las partes del derecho, el jus y las leges; b) es también una obra de legislación. Justiniano no se contenta sólo con codificar; da fuerza de ley a todas sus complilaciones, a las Institutas, al Didesto y aal Código. Prohíbe el comentario del Digesto con el objeto de evitar controversias y únicamente permite traducir su texto al griego con tal de que la traducción sea literal; hacer sumarios (índices) o en fin, completar las disposiciones de un título.

    La obra de Justiniano ha sido apreciada de diferentes maneras, pero para hacer un juicio hay que tener presente el fin que se proponía alcanzar. Que haya tenido el pensamiento de trasmitir a los siglos futuros un cuadro de conjunto del derecho romano, tal cual lo representaban las obras de los grandes jurisconsultos, es difícil afirmarlo. Pero lo más cierto, es que ha querido extraer de todas las fuentes, y crear según la necesidad reglas de derecho en relación con la civilización y las costumbres de su tiempo. Es pues sobre todo como legislador, que hay que examinarlo. En este punto de vista es justo reconocer que Justiniano es el autor de excelentes reformas. Desde el punto de vista histórico su obra se aprecia porque mientras el tiempo y la barbarie aniquilaban poco a poco la obra de los jurisconsultos romanos, el Digesto remediaba tratados donde se reconocen las dotes de sus autores. En resumen, los trabajos legislativos de Justiniano, como en toda obra humana, cabe el elogio y cabe la censura. Pero él haber emprendido semejante tarea en una época de decadencia, y haberla llevado a su fin completo, es indicio de una inteligencia, y una voluntad no comunes. Tal monumento basta de una inteligencia, y una voluntad no común. Tal monumento basta para la gloria de Justiniano, que ordenó su edificación y para Tribonisano que lo dirigió.”.

    Esta obra tiene una gran importancia en la interpretación del derecho romano, ya que su compilación en los números romanos clásicos, se aplican a situaciones nuevas, revela la continuidad del método interpretativo creado, que no solo utilizaron los interpolares, sino también los redactores de las disposiciones imperiales post-clásicos anteriores a Justiniano.

    Criticas

    Según Chibly Abouhamad Hobaica, se le puede tachar de carencia de vista de conjunto. Vuelve sobre los mismos temas sin dar solución definitiva. El estilo de sus constituciones es inelegante contrario al de los clásicos. Es enemigo de sutilezas y tiene el mérito de haber creado teorías amplias y equitativas que las del antiguo derecho romano.

    Realizada la obra justinianea, Justiniano pretendió impedir comentarios sobre ella, o al menos sobre el digesto, permitiendo sólo versiones literales, resúmenes, pasaje, etc., pero, realmente esa prohibición en sí misma, hizo que se desarrollara su interpretación y hubo trabajos de doctrina, índice, cuadros sinóptico, en los cuales existen comentarios interpretativo. Podemos citar de los jurisconsultos bizantinos después de Justiniano, y de las cuales se tiene conocimiento por las compilaciones oficiales que llevaron a efecto los emperadores de Bizancio y por juristas de fines de siglo VI, por citas hechas en las basílicas.

    LAS INTERPOLACIONES

    Según el manual sobre apuntes de derecho romano I de la Universidad de Carabobo, el término interpolaciones viene del latín interpolis que significa renovar o rehacer. Las interpolaciones introducidas por los juristas justinianeos, así como modificaciones a los textos de los juristas clásicos, por ellos consultados introduciéndolas al corpus iuris civiles.

    Los compiladores del Digesto procedieron a hacer uso de la autoridad concebida por el Emperador para proceder a la depuración del derecho, ya que, estas opiniones fueron de los compiladores.

    Se entiende por interpolaciones aquellas alteraciones realizadas por los compiladores en las obras de los juristas citados en al día, instituciones, leyes o principios jurídicos que a su juicio lo ameritaban de acuerdo a las nuevas circunstancias históricas.

    El estudio de estas interpolaciones ha sido hecha de manera exhaustiva por algunos estudios dedicados en especial a ellas, entre ellos podemos mencionar a Cuyacio y la escuela, después de estos y más modernamente a Bonfante. Las interpolaciones tuvieron dos aspectos:

    Aspectos positivos

    Adecuaron al viejo derecho romano a las exigencias de la época, haciendo que esta preservara su vigencia.

    Aspecto negativo

    Desfiguraron los textos originales de los juristas clásicos y dieron opiniones que estos nunca sostuvieron, o sea, las opiniones de los interpoladores, ya que estos prestigiaban sus propias opiniones poniéndolas bajo el nombre o como si fuera de aquellos.

    LAS ESCUELAS:

    A la muerte de Justiniano se produce la caída del imperio romano del occidente, los bárbaros recuperan sus tierras y a pesar de la caída del imperio las obras que constituían el hábeas iuris civilis siguen ejerciendo influencia en los juristas de la época, por esto surgen las siguientes escuelas:

  • Los Glosadores, fue fundada por un jurista llamado Irnerio de la Universidad de Boloña, quién le dio un extraordinario empuje al derecho romano en Italia, estos fueron llamados así por las glosas (aclaratorias o notas que ellos hacían a la legislación de Justiniano y que fueron de dos clases). Había dos clases de glosas, las cuales fueron:

  • 1. Glosas interlineales, las cuales explicaban en forma resumidas y escritas entre línea y línea de los textos el significado de una palabra o expresión.

    2. Glosas marginales, que eran explicaciones más extensas hechas al margen del texto para profundizar en sus sentidos.

    El método utilizado por esta escuela para la investigación jurídica fue el método exegético que consistía en realizar simples interpretaciones de carácter legal dentro del texto sin generalizar y sin análisis comparativo o comentarios.

    Esta escuela tuvo dos etapas: una primera etapa donde alcanza su mayor esplendor entre el 1100 y el 1250 y una segunda etapa llamada etapa de recopilación donde se recopiló todo lo realizado por los antecesores.

    Esta escuela fue criticada porque a pesar de ser estos textos importantes para los juristas estos carecían de perspectiva histórica, pues solo se analizaron sin adaptarlos a las necesidades de la época y hacia el futuro

  • Post-glosadores, En 1314 aparece una nueva escuela en Perugia fundada por Bartolo de Sassoferrato, la cual fue llamada la escuela de los post-glosadores, esta hizo verdaderos tratados acerca del hábeas iuris civilis pero utilizando el método dialéctico, el cual extrae de los textos legales principios y teorías aplicables a las necesidades jurídicas de la época. Sus principales seguidores fueron: Bartolo de Sassoferrato, quién fue profesor de varias universidades de Italia, sus conocimientos fueron profundos y originales y sus opiniones tenían fuerza de ley. Baldo de Ubaldis, quién fue sucesor de Bartolo trabajando con el derecho romano y el derecho canónico, otros seguidores fueron Bartolomé de Saceto, y Bartolomé de Uliodo.

  • La doctrina de ésta escuela equivale a lo que se denomina hoy jurisprudencia conceptual, sin sacrificar la vida a los conceptos. Fue criticada por abusar de la forma escolástica lo que dio distinciones y subdivisiones alejadas de la realidad de los textos justinianeos.

    c. Humanismo Jurídico

    Cuyacio, jurisconsulto francés, ilustre representante de la escuela, cuya tendencia se designa con el nombre de humanismo jurídico, empleó con maestría el método histórico y puso en práctica la idea de que las compilaciones de Justiniano no son una legislación homónima, sino estratificaciones doctrinarias que corresponden a diferentes épocas

    El hombre tiene importancia para el derecho cuando figura como sujeto activo o como sujeto pasivo de una obligación (cuando realiza compra venta, arrendamiento, testamento).

    Usus Modernus Pacdentarum. (Usos Modernos De Las Pandectas)

    Nace en Alemania en el siglo XVI con el objeto de adaptar el Hábeas Iuris Civilis a las necesidades de la época. Esta escuela dice que hay que estudiar a la obra de Justiniano para adaptarla y actualizarla y ponerla como derecho vigente. Esta tendencia alcanza su mayor auge en Alemania en el siglo XIX con la escuela que funda Federico Carlos Savigny, el cual elaboró el derecho de las Pandectas en una forma sistemática que sirvió de base a la ciencia jurídica contemporánea, valiéndose siempre de los principios rectores dados por el derecho de la ciudad eterna.

    e. Escuela De Las Pandectas O De Los Pandectistas

    Heredera de la escuela histórica, aparece en Alemania en las postrimerías del siglo XIX, la escuela de las pandectas, llamada así porque sus representantes, entre los que se destacan Windscheid y Dernburg, fueron grandes investigadores de las pandectas de justiniano. La pandectística alemana desarrolló sus ideas basándose en los principios de la legislación romana, promulgándose un retorno a ella y aspirando a que se le aplicara como derecho vigente. Estas concepciones del pandectismo han hecho decir que por su intermedio se produjo la “segunda recepción” del derecho romano.

    f. Escuela De Derecho Natural O Ius Naturalismo

    Fundamentó sus teorías en el filosofismo racionalista de los siglos XVII y XVIII y tuvo como principales sostenedores a Grocio, Heinecio, Tomasio y Leibniz. Los racionalistas rompen el equilibrio entre el derecho natural y el derecho positivo poniéndose de parte del primero. Conciben la posibilidad de elaborar un derecho o código perfecto, eterno e inmutable para todo lugar y tiempo, basado en la realización natural, por eso rompen con los partidarios del derecho natural; de ahí que los naturalistas, no se mostraban hostiles al derecho romano, por que eran de la opinión, que este se acercaba bastante al derecho derivado de la razón misma que ellos pregonaban como ideal.

    g. Escuela Histórica O Culta

    A principios del siglo XIX se produce un nuevo reverdecimiento de los estudios romanistas con el nacimiento en Alemania de la escuela histórica del derecho, que tiene como abanderado máximo a Federico Carlos Savigny. Se presenta como reacción contra el derecho natural abstracto, que pretendía estar fundado en principios de validez universal. El derecho, para el historicismo, es un producto del espíritu del pueblo a semejanza del idioma, del arte, de la literatura y de las demás manifestaciones culturales.

    Propugna un retorno al derecho romano concebido como el más magnifico exponente de la cultura occidental, reivindicando su estudio histórico sin el utilitarismo de los teóricos, ni las abstracciones del derecho natural.

    La escuela histórica que había recurrido al derecho romano porque le suministraba el ejemplo más acabado de una ciencia jurídica bajo el signo de una disciplina histórica, resulta la más eficaz aliada del romanismo en su campaña contra el movimiento codificador.

    SITUACIÓN ACTUAL DEL DERECHO ROMANO

    Actualmente, se señala que en algunas partes del mundo, como Sudáfrica, Escocia y la República de San Marino, el derecho romano se emplea todavía como derecho positivo y hasta hace poco era utilizado como derecho supletorio en las regiones españolas de Navarra y Cataluña. No acontece igual en los demás países donde sus legislaciones sólo hacen remisión a los principios generales del derecho (Compilación Justiniana), como fuente de interpretación e integración.

    Según el profesor mexicano Guillermo Floris Margadant, divide las direcciones del derecho romano en dos grupos:

    1.- Códigos Romano-Latino: divididos en códigos con influencia ibérica, como Portugal, y varios países iberoamericanos y los de influencia francesa (Holanda y Haití).

    2.- Código Romano-Germano: Austria, Alemania y Suiza.

    En Venezuela, se estudia el derecho romano desde la creación de la Universidad Central de Venezuela en 1.725, y en el antiguo Colegio Seminario Santa Rosa de Lima, en los cuales funcionaba una cátedra de Institutas de leyes.

    En el año de 1.904, el derecho romano forma parte del pensum de estudios de la Facultad de Ciencias Políticas, pese a la importancia que ha tenido el derecho romano a través de toda la historia, la bibliografía venezolana en esta materia es muy escasa, pues grandes maestros de derecho romano no dejaron obras, aunque si existen estudios muy valiosos venezolanos sobre derecho romano en diferentes universidades de Venezuela.

    El derecho romano en nuestro país sin dejar constancia de que nuestra materia es muy importante y básica para la preparación del jurista no escaso a la consideración y profundidad del pensamiento de Bolívar quien en una carta al maestro de su sobrino Fernando Bolívar cita “... porque ese derecho como base de la legislación universal debe estudiarse”.

    CONCLUSIÓN

    Para concluir podemos afirmar que es inminente la labor codificadora y legislativa que realizó Justiniano durante su presencia física en Roma, escribiendo el código antiguo, el digesto, la instituciones, el código nuevo y las novelas, que luego vendrían a formar parte del corpus iuris civilis.

    Es increíble el solo hecho de imaginar como Justiniano recuperó de la decadencia en que se encontraba la jurisprudencia realizando las compilaciones que permitieron sobrevivir y servir de base para la mayoría de los sistemas legales de los países occidentales.

    Otra forma ñeque se puede analizar la obra de Justiniano es a través de las guerras que hizo con fines defensivos u ofensivos de la construcción de su obra legislativa, que se llevó a cabo por su orden y que lo hizo inmortal.

    Para finalizar el imperio se presenta con una característica ambiental totalmente distinta a la que tenía en si el mundo romano, por la influencia griega que lo caracteriza, además la de los pueblos orientales, es decir, ya no es el mundo romano el que se mantiene en el imperio de oriente, es mas bien fundamentalmente la influencia cultural griega y en donde incluso las costumbres son propias de los pueblos orientales.

    REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

    Abouhamad, Ch, (1998), Anotaciones y comentarios sobre Derecho Romano, Caracas, Universidad Central de Venezuela. Ediciones de la Biblioteca.

    Apuntes de Derecho Romano I, (1984), Universidad de Carabobo, Valencia.

    Artíles, S (1986), Derecho Romano, Caracas, Editorial Jurídica Venezolana.

    Hurtado, A (1983) Lecciones de Derecho Romano, Caracas, Ediciones Justiniano, S. R. L.

    Villa Sainz, David. Guía de Romano. (Noviembre 1.996). Universidad de Zaragoza.