Inmigración

Ciencias sociales. Diferencias. Prejuicios. Iegalidad. Mujer. Ley de extranjería. Pateras. Fronteras

  • Enviado por: Jm
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  • País: España España
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INTRODUCCIÓN

Se habla de sociedades postmodernas, de sociedades digitales, informatizadas, cibernéticas, globalmente economizadas. Tal vez sería más apropiado hablar de sociedades migratorias, en las que la salida del hogar y de la patria nativa tiene un precio casi universal, precio que hay que pagar para poder sobrevivir y progresar en ellas. Son sociedades sometidas a procesos millonarios de emigraciones e inmigraciones, que las han cambiado, y las han hecho evolucionar.

Son muy pocos, en nuestras sociedades occidentales, los que viven y mueren en el mismo lugar en que nacieron. Muy pocos ejercen la misma profesión que sus padres y mantienen el mismo círculo íntimo de amistades que cultivaron siendo niños. El lugar de nacimiento, el círculo profesional y el entorno social de la infancia son diferentes, para la mayoría de los ciudadanos, de los de la edad madura y del retiro. La emigración residencial, profesional y social han dejado de ser una experiencia excepcional en los grupos inmigrantes, abarcando a sectores de población cada vez más amplios porque la experiencia de la partida se repite cada vez con más frecuencia en la vida de cada uno.

El fenómeno migratorio ha dejado de ser la experiencia de unos pocos, en un solo momento excepcional de sus vidas, y ha comenzado a ser una alternativa cotidiana en la sociedad actual. No es que hayan desaparecido las olas migratorias, como las históricas de los pueblos germánicos del norte hacia el sur, de los pueblos Árabes hacia Europa, de los europeos hacia América o de los europeos del sur hacia el norte. Subsiste la emigración suramericana, y estamos en las fronteras migratorias norteafricanas y medioorientales. Todo ello sin mencionar las migraciones millonarias de los países de la región del Golfo, del sur y este de Asia y de no pocos países africanos. A este tipo de migración ha venido a sumarse el de la universalizacion migratoria por la que las poblaciones migrantes dejan de ser minorías para transformarse en mayorías, las masas desplazadas se transforman en nómadas permanentes, los estratos sociales afluentes se suman a los desposeídos, los siervos del sistema productivo se suman a sus administradores y directivos.

Los flujos migratorios aumentan tanto cuantitativa como cualitativamente. Las estadísticas relativas al número de personas que cambian de domicilio aumenta incesantemente, y, del mismo modo, aumentan los tipos de personas que se trasladan y los motivos por lo que lo hacen. Hoy, son parte de la escena cotidiana los movimientos migratorios atribuidos al fenómeno del “retiro internacional”, al de los “trabajadores fronterizos”, al de los “estudiantes en el extranjero, al de los “intercambios de personal en empresas multinacionales”, al de los “viajes de negocios”, al de los “desplazados de la guerra”, al de las reuniones de miembros familiares”.

i. ¿Quiénes son los inmigrantes?

A España vienen extranjeros de todas partes (609.813) divididos por procedencia de la forma siguiente:

De Europa (28.267): de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Portugal, Suecia, Albania, Andorra, Bielorrusia, Bosnia-Herz, Bulgaria, CEI, Checoslovaquia, Chequia, Chipre, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Islandia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Macedonia, Malta, Moldavia, Mónaco, Noruega, Polonia, Rumania, Rusia, San Marino, Servia, Suiza, Turquía, Ucrania, Ucrania y Yugoslavia.

De América Latina (108.426): Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Rep. Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Surinami, Trinidad, Uruguay, Venezuela.

De Norteamérica (18.533): Bahamas, Barbados, Belice, Canadá, Dominica, EEUU, Haití, Jamaica, México, Puerto Rico, San Vicente y Santa Lucía.

Del Norte de África (118.310): Argelia, Egipto, Libia, Marruecos y Túnez.

De África Subsahariana (24.506): Angola, Benin, Botswana, Burkina Faso, Burundi, Cabo Verde, Camerún, Rep. Centroafricana, Chad, Congo, Costa de Marfil, Djibuti, Etiopía, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea Bisau, Guinea Ecuatorial, Guinea Rep. Kenia, Lesotho, Liberia, Madagascar, Malawi, Malí, Mauricio, Mauritania, Mozambique, Níger, Nigeria, Ruanda, Santo Tome, Senegal, Seychelles, Sierra Leona, Somalia, Sudáfrica, Sudán, Swazilandia, Tanzania, Togo, Uganda, Zaire, Zambia y Zimbabwe.

De Asia: Afganistán, Arabia Saudí, Armenia, Azerbaidjan, Bangladesh, Bhután, China, Corea del Norte y del Sur, Filipinas, Georgia, Hong Kong, India, Irán, Japón y Paquistán.

Traen sus costumbres de allá de donde vienen, las cuales no se parecen mucho a las nuestras, y eso es una de las principales dificultades para su adaptación.

Vienen en busca de dinero, no en busca de un trabajo para toda la vida, una familia feliz, un perro y todo eso. Quieren dinero para poder enviárselo a su familia que reside en su país de origen, la cual no vendrá nunca a vivir a nuestro país. El dinero para algunos es para volver dentro de unos años a su país y poder prosperar allí. El problema es que algunos vienen de países en tan malas condiciones que seguramente nunca regresarán.

Algunos consiguen adaptarse de una forma “decente” gracias a ONG's como AENA, ANAFE, Almería Acoge, SOS Racismo, Cáritas y organizaciones religiosas. También se organizan entre ellos, se meten varios en el mismo piso y los más “viejos” van distribuyendo al resto en trabajos ya localizados. Pero muchos otros son explotados por las mafias, por gente de aquí que les contratan por muy poco y abusan de ellos, no les dan la seguridad social, les chantajean para que sigan trabajando quitándoles los papeles, les engañan y timan, les obligan a prostituirse y muchas cosas más que todavía no sabemos.

ii. La diferencia inexistente::el prejuicio

Prejuicios son esas imágenes desfavorables que se tienen sobre un grupo de personas y que llevan a pronunciar juicios negativos sobre ellas sin antes verificar los hechos. Los prejuicios se autoalimentan a partir de cualquier acción negativa de un miembro del grupo, haciéndose servir tal acción como “prueba” de que todos los miembros del grupo actúan así o son de una determinada manera. Pero el prejuicio ni siquiera necesita que alguien aporte la “prueba” que lo ha de corroborar; si un magrebí huele mal, eso servirá para “demostrar” que todos los magrebíes huelen mal pero habrá personas que jamás han estado en contacto con un magrebí que también tendrán la certeza de que huelen mal, o que roban, o que son vagos, o cualquier otra cosa parecida.

El prejuicio es la manifestación del racismo en la que la ignorancia juega un papel determinante. Pero el prejuicio no es sólo una idea equivocada que se tiene sobre un grupo de personas (si así fuese resultaría fácil aclararla y eliminar la confusión); en el fundamento del prejuicio se halla, además, el interés del grupo dominante, el que está en situación de privilegio (la población autóctona frente a la inmigrada), por mantener esa situación de dominación o privilegio. La “idea equivocada” se mantiene interesadamente, porque eso es lo que permite discriminar al grupo dominado, volcar sobre él las frustraciones propias y apartarlo de la competencia de bienes escasos (trabajo, prestaciones sociales, etc.).

iii. La inmigración ilegal:

Característica común a todos los países de recepción de inmigrantes es la hostilidad y repulsa indiscutibles hacia aquellos que acceden ilegalmente. Este hecho se traduce en una lucha abierta contra la inmigración ilegal, que pone en cuestión el derecho exclusivo que se atribuyen todos los países a conceder el permiso de residencia a los extranjeros.

Es un proceso viejo que continúa aplicando, cada vez con mayor rigor, los mismos esquemas de control fronterizo, inspección del mercado laboral y chequeos callejeros de identificación personal. Todas estas medidas están orientadas a hacer más dificultosa la entrada con documentos inválidos o falsificados, reducir la participación legal en el mercado de trabajo y desalentar en su empeño de permanencia los que carecen de permiso para ella.

La mayor parte de los países de la OCDE tienen la experiencia de una inmigración ilegal que, lejos de remitir, parece ir más bien en aumento y, en la mayoría de ellos, se constata que este fenómeno está organizado a nivel internacional, a base de métodos cada vez más sofisticados utilizados por los traficantes, entre los que destacan el uso de sofisticadas técnicas para la fabricación de un equipamiento que les permite producir falsos documentos virtualmente indetectables con los medios habituales, sobre todo en aquellos países carentes de experiencia.

Todos estos países combaten la inmigración ilegal recurriendo a medidas de control más estrictas, a mayor presencia y participación policial, a sanciones cada vez más graves para los traficantes, al mismo tiempo que multiplican pactos de cooperación destinados al desmantelamiento de las redes de tráfico humano. Es general el convencimiento de que se está produciendo un acercamiento y sincronización de las redes del tráfico inmigrante con las que controlan la mafia y la prostitución.

iv. LA MUJER INMIGRADA

A principios de 1998 de los 176.022 permisos de trabajo a extranjeros que había vigentes, 60.938 estaban concedidos a mujeres. Estas eran las que tenían residencia legal, con un permiso que les permitía trabajar, pero además de éstas habría que considerar la proporción de mujeres que disponen de permiso de residencia sin trabajo.

Los países de los que principalmente procede la inmigración femenina son en orden de mayor número de personas a menor son principalmente Marruecos, Rep. Dominicana, Perú, Filipinas, China, Colombia, Argentina, Ecuador, chile, Polonia, Brasil.

En cuanto al sectores de actividad, las mujeres inmigradas trabajan mayoritariamente en el servicio doméstico, como lo demuestra el hecho de que los países que dan un porcentaje más alto de mujeres ( Perú, República Dominicana y Filipinas), también dan un alto porcentaje de permisos de trabajo para el sector servicios. Es un sector que la sociedad deja gustosamente en manos de la inmigración extranjera, y que, por otra parte, ocupa un lugar cada vez más destacado en la distribución por sectores de los permisos de trabajo a extranjeros. De hecho, los nuevos permisos otorgados se concentran cada vez más en el servicio doméstico, y están suponiendo un mayor incremento de la inmigración femenina respecto a la masculina.

Muchas mujeres han inmigrado por iniciativa propia, pero otras han venido por procesos de reagrupación familiar, después de que su marido ya estuviese aquí. En tales casos buen número de ellas lo único que consiguen es un permiso de residencia sin derecho a trabajar.

El permiso de residencia sin trabajo (RST), además de no permitir trabajar, tiene la característica de dejar a su titular en situación de dependencia respecto del cónyuge: si el marido, con permiso de trabajo, ha tramitado la reagrupación de la esposa, logrando que a ésta se le conceda el permiso RST, la vigencia de éste dependerá de la vigencia del permiso del marido, así como del mantenimiento del lazo conyugal.

Así, para muchas mujeres, se produce un caso de triple discriminación: discriminación respecto al hombre, como inmigrante y una última producida por esta ley.

v. OPINIONES

EN CONTRA DE LA LEY DE EXTRANJERÍA

Desde la entrada en vigor de la reforma de la ley de extranjería nuestro país se ha situado a la cabeza de los estados que tratan la inmigración en los términos más puramente mercantiles empleando la represión policial y legal como principal instrumento.

Un colectivo de unas 200.000 personas, a partir de la entrada en vigor de esta contrarreforma legislativa, viven asediadas por la amenaza de una expulsión inminente, sin poder trabajar o, ni siquiera, circular tranquilamente por la calle.

Ante esta situación, es claro que no sobra ningún esfuerzo en la defensa de unas condiciones laborales y sociales dignas para estas personas, con o sin papeles. Económicamente y socialmente, junto a la dotación de sistemas que impidan la explotación laboral de estas personas y los proyectos a medio plazo de integración social, económica y educativo-cultural, también son necesarias medidas urgentes de concienciación ciudadana, de apoyo y de solidaridad social concreta.

La lucha por la libertad y la dignidad de los “sin papeles” es también la nuestra. Te invito personalmente a solidarizarte y a participar activamente en este proceso.

VI. RELATO: “Las estrellas del Atlas”

Aquella noche sin Luna, las olas golpeaban con fuerza el arca y escupían su espuma sobre todos nosotros. Mi padre y yo nos abrazábamos para luchar contra el frío y la incertidumbre. La oscuridad escondía el terrorífico paisaje marítimo que se agitaba fuera de la barca y el cansancio comenzaba a aparecer en las caras de todos los integrantes de la expedición.

A pesar de todo, nadie tenía miedo. Detrás de las olas nos esperaba la orilla del Norte, la meta que alimentaba nuestro valor, el lugar donde los sueños se hacían realidad. Pero antes debíamos vencer a un mar poderoso y extraño al ser humano. Un mar que yo veía por primera vez en mi vida. Todo lo que había oído de él se refería a un horizonte infinito de agua azul y de misterios, pero nadie me había hablado de olas feroces ni del frío ni de barcas a la deriva y atestadas de personas.

En mis doce años de vida, nunca había salido de Figuiq, una pequeña ciudad fronteriza entre Marruecos y Argelia situada en las montañas del Atlas. Allí el horizonte es siempre seco, pardo de día y gris por la noche. En las montañas sólo hay oscuridad cuando las nubes ocultan los torrentes de estrellas que habitan el cielo. Si está despejado, mires donde mires, siempre ves estrellas, todas hermosas. Mi padre decía que las estrellas de los montes del Atlas brillaban también en la otra orilla. Como no le creía, me aseguró que un día tendríamos que cruzar el estrecho que separa el Sur del Norte, los problemas e la felicidad, y que, entonces me lo demostraría.

“Pronto volverás a ver tus estrellas”. Las palabras de mi padre me tranquilizaron cuando varias personas de la patera afirmaron que se podía divisar la orilla. Un rato después, un ruido seco y un golpe frenaron la barca y alguien se lanzó impaciente fuera de la embarcación pensando que ya habíamos llegado. Desde el agua nos gritó que estábamos encallados y, en la parte trasera, otro gritó con pánico: “Nos estamos hundiendo”.

Sentí el agua helada en mis pies y mi padre me levantó con sus brazos. En un momento, flotábamos separados por la violencia de las olas. Los que tenían fuerza gritaban pidiendo ayuda. Yo había perdido de vista a mi padre, pero lo vi, lejos, cuando una lancha con policías llegó hasta nosotros y encendió unos focos. Escuchamos una voz potente en una lengua que no entendía. Mi padre, agotado, hacía gestos con la mano indicándome que me marchase. De repente, se hundió. Sus sesenta años no aguantaron más.

Me sumergí para intentar salvarlo, pero debajo del agua del mar no se ve nada. Sin salir a la superficie y, como por instinto, buceé hacia el lado contrario de la lancha. Salí a tomar aire y vi que estaba lejos de ella. Entonces, divisé la orilla y, aterrado y solo, nadé hacia ella.

La mañana siguiente, perdido en una playa, ya no sabía si estar al otro lado del estrecho merecía la pena. Tampoco entendía por qué mi padre no tenía derecho a realizar su sueño, ni quién había decidido que llagar al Norte tuviera que ser siquiera un sueño. Me preguntaba de qué me servía ver las estrellas de los montes del Atlas desde la otra orilla, si no estaba él para demostrarme que tenía razón.

Yo sólo era un niño marroquí, huérfano y alejado de su hogar. Y entonces pensé que me quedaba el consuelo de quien logra cruzar con vida el estrecho de Gibraltar hasta España. Al fin había alcanzado la tierra donde no existen los problemas y la gente es feliz, el país donde todos los sueños se hacen realidad. Eso me había dicho mi padre.

vii. Sucesos

Con esta relación de sucesos reales pretendemos mostrar diferentes situaciones dentro del problema de la inmigración de la manera más objetiva posible.

Vii.1 SOBRE LA TENSIÓN EN LAS FRONTERAS

Día 14 de mayo de este mismo año a las 23:30 horas las cámaras infrarrojas de la frontera detectaron que unos 20 marroquíes habían comenzado a saltar la valla. Dos guardias civiles acudieron a la zona y consiguieron retener a 14 marroquíes.

Finalmente detuvieron al resto. Al ver que uno presentaba síntomas de agotamiento decidieron llamar a una ambulancia. Mientras esperaban fueron apedreados por un grupo de unos 30 jóvenes. Utilizando un gran contingente policial se consiguió parar la revuelta.

Desde que comenzó el año, tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil han rechazado a unos 10.000 marroquíes que quisieron entrar en la ciudad autónoma burlando la vigilancia. Se registraron unos 2.000 intentos mensuales.

Sólo en el mes de abril, 2571 magrebíes que intentaron internarse en la Ceuta fueron devueltos a su país.

vii.2 ¿CONVENIENCIA O SIMPLES PREJUICIOS?

Ningún ayuntamiento de Almería ha solicitado las ayudas del decreto autonómico que subvencionan la construcción de alojamientos para temporeros en 42 localidades de alta movilidad laboral. Según el informe del defensor del pueblo andaluz entre el 60% y el 80% de los lugares dónde viven inmigrantes son infraviviendas.

El decreto se dirigía inicialmente a 42 municipios de Jaén, Huelva, Almería, Córdoba y Granada con una gran estacionalidad en sus ciclos de producción agraria. Sin embargo sólo 12 de estos ayuntamientos se han inscrito a este proyecto.

Paradójicamente, las localidades donde existe un déficit mayor como las de Almería no se han interesado por las propuestas. Debido a esto el gobierno andaluz ha ampliado el plazo hasta el próximo 31 de diciembre.

El decreto, aprobado el pasado 9 de enero, fue consensuado entre la administración central y autonómica después de las agresiones xenófobas de El Ejido con el objetivo de remediar las situaciones de marginalidad en la que viven los temporeros extranjeros.

vii.3 LAS PATERAS: ESTAFA QUE MUCHAS VECES ACABA EN TRAGEDIA

La guardia civil interceptó otra vez una patera sin piloto en aguas de Ceuta. En esta ocasión en la embarcación había 32 marroquíes, todos varones con edades comprendidas entre los 18 y 36 años que habían pagado 300.000 pesetas cada uno por cruzar el estrecho en una frágil patera sin guía, ya que a las organizaciones dedicadas al tráfico de inmigrantes prefieren perder la embarcación que a uno de sus miembros, por lo que suelen instruir a los propios pasajeros a los que les enseñan a guiar la barca hasta las costas peninsulares. Sólo con este viaje, los traficantes habían obtenido un beneficio de unos 10 millones de pesetas.

vii.4 La inmigración ilegal:

Agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) procedentes de la Península se presentaron el miércoles por la mañana en el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI) de Ceuta y reclamaron la presencia de 40 internos nigerianos, entre ellos varias mujeres. Les quitaron los teléfonos móviles y les ordenaron que hicieran sus maletas. A la caída de la noche los subieron en furgones, que embarcaron en dos transbordadores con destino a Algeciras. Desde allí les trasladaron hasta Málaga donde serán repatriados en breve a su país..

Al contrario que el CETI, el recinto de Málaga al que han sido trasladados es de régimen cerrado. En él permanecerán bajo vigilancia junto a delincuentes que han protagonizado frecuentes reyertas.

Los inmigrantes sólo fueron informados en el último momento de que serán deportados a su país de origen. El secretario de Estado para la Extranjería, Enrique Fernández-Miranda, cursó órdenes estrictas a los organismos dependientes de Interior para que no facilitaran a la prensa detalles sobre el futuro que les aguarda. No obstante, fuentes policiales calificaron la operación como 'estrictamente legal'. 'Se ha aplicado a rajatabla la Ley de Extranjería', precisaron.

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía ha exigido al delegado del Gobierno en Ceuta que aclare el destino de los inmigrantes. En un comunicado, afirma que 'se han violado todos sus derechos fundamentales' y exige la regularización de ellos y del resto de los acogidos en el CETI.

vii.5 Otros 165 inmigrantes buscan su futuro en patera

Las buenas condiciones meteorológicas facilitan la llegada masiva de indocumentados a Tarifa.

Un grupo de inmigrantes subsaharianos es trasladado por la Guardia Civil tras desembarcar en una playa de Tarifa cercana a Punta Paloma. La mejoría de las condiciones meteorológicas en la zona del Estrecho de Gibraltar a lo largo de las últimas horas facilitó la llegada en la madrugada de ayer de un importante contingente de inmigrantes indocumentados a la zona de Tarifa. En total fueron 165 las personas las interceptadas ayer por la Guardia Civil. A éstas hay que sumar el cadáver de un inmigrante magrebí que podría haber perdido la vida a bordo de una de las embarcaciones que llegaron a la costa tarifeña.

Todos los indocumentados fueron trasladados hasta las dependencias de la Guardia Civil en Tarifa y Algeciras, después de que algunos de ellos tuviesen que ser atendidos por la Cruz Roja tarifeña.

vii.6 Cientos de extranjeros de16 países esperan desde hace 10 meses una salida para su situación.

Hace un año que, presionado por las imágenes que difundía la prensa internacional sobre el campamento de Calamocarro, el gobierno inauguró el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta. Sus instalaciones son ejemplares. Tanto, que el Gobierno decidió el pasado junio enviar allí a 120 subsaharianos indocumentados que acaban de llegar a Algeciras. El CETI se ha saturado y la tensión ha aumentado hasta provocar episodios de violencia, como el motín del pasado 21 de abril que terminó con cuatro guardias jurados heridos y un inmigrante en urgencias.

El CETI se ha convertido en una ratonera para extranjeros. La desesperación los empuja a motines cada vez más frecuentes. Algunos han decidido que merece la pena jugarse la vida para alcanzar las costas andaluzas. Desde sus habitaciones del CETI, los internos pueden ver la costa andaluza. Pero, tras contemplarla durante 10 meses, la mayoría se halla al borde de la desesperación.

El CETI fue construido en el tiempo récord de seis meses para albergar a los irregulares que se hacinaban en el campamento de Calamocarro. Es un conjunto de módulos de hormigón que se extienden sobre una parcela de 12.815 metros cuadrados situada en las afueras de Ceuta. Aunque cuenta con 448 plazas y sólo hay 365 internos, se halla “técnicamente saturado”. La razón es que varias habitaciones (cada una de las cuales tiene ocho camas) han sido destinadas al alojamiento de familias.

Sus 365 habitaciones forman una babel: proceden de 16países de Africa y Asia. De ellos, 313 son hombres, 38 mujeres y 14 menores. La mayoría han llegado de Nigeria (99), Argelia (77), Sierra Leona (43) y Bangladesh (25). La Delegación del Gobierno reconoce que con relativa frecuencia los extranjeros deciden abandonar el CETI e introducirse en alguna embarcación, rumbo a Europa. La mayoría son detenidos por la policía.

CONCLUSIÓN GENERAL

El problema migratorio necesita una reflexión urgente que supone que supere los estereotipos y prejuicios que aún justifican una actitud antidemocrática revestida de prudencia y de sensatez administrativa. Suele decirse que sería imprudente una política de puertas abiertas mientras que queden entre nosotros pobres y marginados, y que es mejor esperar a que todos los de casa estén bien sentados y alimentados para permitir que un nuevo cupo llene los asientos vacíos. Es una teoría clasista que, en el fondo, sigue defendiendo que es sensato y prudente que haya ricos bien atendidos junto a marginados excluidos del banquete de nuestra ciudadanía.

La migración, tanto la interna como la externa, que trasciende tales fronteras, es un fenómeno cotidiano universal. La universalizacion y cotidianización del fenómeno migratorio son más significativas, desde el punto de vista social y político, que el cambio de los puntos de partida y de destino, o la dirección de la misma. La migracionalización de la sociedad europea y, dentro de esta, la española, es un hecho nuevo, social y políticamente hablando. Durante siglos, Europa fue un punto de partida desde el que millones de europeos emigraron hacia el continente americano, amparados en el sistema político y económico de aquellas colonias.

El desequilibrio socioeconómico entre Europa y el norte de África y la interrelación postindustrial de todo el continente europeo, unidad a los cambios políticos del Este socialista, han iniciado un intercambio de migraciones internas de individuos que, a diferencia de los movimientos migratorios de “colonizadores” o “subdesarrollados”, cambian su lugar de residencia por razones de “promoción” y de “planificación” económica, más que de subsistencia o pobreza. La migración dentro y fuera de las fronteras nacionales, desde la lucha por la subsistencia o desde la promoción profesional, desde la explosión demográfica o desde la planificación económica, constituye un modus vivendi fundamental de las sociedades contemporáneas desarrolladas y ha conmocionado la opinión pública de los ciudadanos, que deben enfrentarse a situaciones y condiciones sociales hasta ahora nunca experimentadas.

Un sentimiento difuso de descontrol político, así como de pánico social colectivo, ha dado lugar al desarrollo de comportamientos anómalos entre la población tanto de acogida como de llegada y a la adopción de estrategias publicas ambiguas que han originado dos efectos sociales que podrían calificarse como perversos. Por un lado, una erosión de legitimidad y perdida de credibilidad en las políticas institucionales de tratamiento, y, por otro, una exacerbación de actitudes y de comportamiento contrarios a los valores y principios de democracia y de justicia social que sostiene el hecho político de nuestra sociedad europea en su conjunto.

El ideal democrático requiere una pedagogía de la tolerancia y de la convivencia que se debe aprender a ejercitar con, pero no solo con, los inmigrantes.

Finalmente, es de trascendencia fundamental reconocer la necesidad de educar a las poblaciones de acogida en el respeto a la diversidad de los otros, como única forma de garantizar la salvaguardia de la convivencia democrática, no solamente entre iguales, sino entre las múltiples formas culturales, étnicas y políticas de la vida social.

BIBLIOGRAFÍA

  • Inmigrantes.

  • Los inmigrantes en España.

  • Internet: -www.elpais.es

-“Almería Acoge”

-www.derechos.org

-www.el-mundo.es

-med.unex.es

-www.sindominio.es

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