Infierno en el islamismo

Religiones. Islam. Libro de la escala de Mahoma. Siete tierras. Las penas. Los pilares. Castigos. Al-Asari. Los condenados. Ángeles. El Corán

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Introducción

Tras el juicio final, el Islam, como el Cristianismo o el judaísmo, admite un premio para unos y un castigo para otros.

Aquí nos vamos a dedicar a presentar en que consiste el castigo o, mejor dicho, el Infierno, en sus diferentes modalidades literarias y legendarias.

El Infierno es un tema recurrente en la literatura y tradición islámica. Multitud de autores han elucubrado acerca de las características del infierno, de manera que han llegado a desarrollar toda una literatura infernal mucho más rica que la judía y la cristiana. Esto se debe al contacto con la religiosidad en la India, que poseía multitud de leyendas acerca del Infierno y sus castigos.

El tema del Infierno y sus castigos aparece citado en el Corán en numerosas ocasiones. Proliferan las alusiones al fuego eterno, quizá el castigo más recurrente en toda esta literatura. Este castigo es tomado por Mahoma de la escatología judeo-cristiana. Pero, más que en el Corán, las citas de Mahoma sobre los castigos infernales se encuentran en la tradición: en los hadices o dichos del profeta. Prueba de su factible veracidad es su contrastación con el propio Corán: 17,1; 53, 7-9; 55,12.

En estas citas se habla de un viaje realizado por Mahoma al más allá (cielo e infierno). Basándose en ellas, se ha considerado auténtico el relato del Libro de la escala de Mahoma, en el que el Profeta cuenta en primera persona su viaje. Este relato fue transmitido por compañeros del propio Mahoma, entre los que se citan a Abu Bakr y a Ibn Abbas. El texto se fue desglosando y aumentando, de forma que aparecieron multitud de textos acerca del viaje y otros con descripciones del Infierno. Esto se debe a la cultura oral y a la diversidad de fuentes empleadas por los diferentes compendiadores. El Libro de la Escala de Mahoma fue traducido por primera vez por orden de Alfonso X el Sabio, la lengua a la que se tradujo fue el castellano. Con base en estas traducciones se efectuaron otras y el libro se difundió por el mundo cristiano. Según algunas teorías, aceptadas hoy en día por los estudiosos de la Divina Comedia, Dante empleó estas tradiciones y gran parte de sus figuras para escribir su obra.

Otros autores también han escrito numerosos relatos acerca del Infierno. Uno de estos autores es Al-Asari, cuyas descripciones son minuciosas y ricas en figuras. También se conservan redacciones aparecidas en Al Andalus desde el siglo IX, entre las que destaca la del sufí murciano Ibn Arabi, quien desarrolla aspectos teológicos añadidos a los literarios y míticos.

Intentaré aquí describir estas concepciones del Infierno y finalmente desarrollaré unas conclusiones y un juicio valorativo sobre las mismas.

Libro de la escala de Mahoma

El Libro de la escala se inicia con la venida de Gabriel al mundo para recoger a Mahoma; juntos volarán hasta el cielo, pasando antes por el Templo de Jerusalén, con ayuda de una bestia llamada Alborac, peculiar monstruo mezcla de asno, hombre y pájaro. Aquí se inicia la aparición de una serie riquísima de figuras extraordinarias y de bestias peculiares, que aparecarán a lo largo de toda la narración.

El profeta efectuará en primer lugar una visita al cielo y paraíso, para posteriormente descender al Infierno, pero antes de penetrar en el cielo se producirá un primer encuentro con el Infierno, se encuentra en el capítulo X. En él, Mahoma y Gabriel se encuentran con el ángel tesorero del infierno, quien dice a Mahoma: “quiénes de tu pueblo vayan al Infierno tendrán menos castigos que los demás”. El Profeta, ávido de conocimientos a lo largo de todo el fantástico viaje, efectúa diversas preguntas al tesorero, entre ellas destaca esta: “ ¿cómo fue creado el infierno, cómo fueron creados los ángeles que allí moran y qué clase de vida llevan?” La respuesta del ángel informa a Mahoma sobre su creación y los peculiares ángeles que allí habitan: “el infierno fue creado al principio, Dios hizo prender fuego sobre él durante setenta mil años, hasta que estuviera al rojo vivo. A continuación, sobre este fuego prendió otro durante el mismo tiempo, hasta que todo se hizo blanco y sobre este otro, hasta que todo quedo completamente y más tenebroso que ninguna cosa. Es un fuego que siempre permanece ardiendo intensamente en sí mismo y no provoca llama alguna. Sobre los ángeles del infierno,.... Dios los creó del fuego, se alimentan del fuego y si salieran simplemente del fuego, morirían al instante, ya que no pueden vivir sin el fuego. Dios los creó sordos y mudos e infundió en su corazón tal insensibilidad y tanta crueldad que nadie podría expresarlo.; no saben hacer otra cosa que torturar y atormentar con crueldad a los pecadores. Son insensibles con la humildad de los pecadores y los atormentan golpeándolos con enormes mazos de hierro (Corán: En verdad hemos enviado al infierno a nuestros ángeles fuertes insensibles y crueles para que cumplan y respeten nuestras órdenes y nos obedezcan en todo lo que les hemos mandado).” Empezamos a vislumbrar la terrible dureza del castigo

Tras la visita de Mahoma al cielo y al paraíso, Gabriel le informa de cual será la siguiente etapa en la visita: el Infierno. Dios se lo quiere mostrar con sus penas y los tormentos de los infieles. “Tal como lo veas, así lo dirás y lo enseñarás a tu pueblo para que sepan quiénes van a ir y quiénes no van a ir a las penas del infierno; asimismo, también quiere que comuniques a tu pueblo que hagan lo que tú les ordenes que deben hacer” dice Gabriel a Mahoma en el capítulo LIII. El fuego eterno es, sin duda, una amenaza convincente y motivo de obediencia Tras esta explicación penetrarán en el infierno.

El infierno está situado debajo de la tierra donde habitan los hombres y en él hay una tierra y un mar de fuego. Está formado por siete tierras, como iremos viendo el número siete también es mágico en la escatología islámica. Debajo de las tierras hay una piedra, sujetada por un ángel, sostenido en un pez, debajo sólo existen tinieblas y viento huracanado. Con una cantidad infinitesimal de este viento destruyo Dios a varios pueblos de la antigüedad y arrasará el mundo antes del Juicio, también servirá de tormento en el infierno: arrancará la piel a los pecadores y los abrasará. Esta es en resumen la localización geográfica del averno musulmán.

La primera tierra es toda ella de fuego. La segunda tierra está habitada por escorpiones como mulos, con infinidad de colas, en cada cola infinidad de anillos y en cada anillo infinidad de cuernos con infinidad de vasos llenos de un veneno tan fuerte que si se colocará uno sólo de estos vasos en medio del mundo todo quedaría aniquilado. Su misión es desollar a los pecadores e inyectarles el veneno, cuyo poder les separa la carne de los huesos y de los nervios y los destruye por completo, tras esto Dios los vuelve a recomponer para que vuelvan a sufrir más. Es una constante la reconstrucción de los cuerpos en el Infierno, que impide la muerte y obliga al réprobo a sufrir el castigo eternamente.

3ªtierra: habitada por las tatas; bestias enormes mezcla de tierra y fuego que poseen un veneno tan fuerte que hace derretirse a los pecadores.

4ª tierra: Habitada por serpientes de enormes bocas con 18.000 dientes como palmeras, con 70.000 vasos cada uno y cada vaso terrorífico, suficiente para destruir el mundo con el poder de su veneno. “De buena gana querrían morir mil veces y más en un día, si no fuera porque Dios no permite que esto suceda, para que los pecadores sufran más y más tormentos”.

5ª tierra: llena de piedras sulfurosas gigantescas (Corán: Hemos preparado en el infierno unas piedras para quemar y atormentar a los pecadores). Estas piedras, a pesar de ser grandes como montañas, son atadas al cuello del pecador y posteriormente encendidas de manera que arden quemando totalmente al pecador. (Corán: Los rostros de los pecadores quedarán enteramente cubiertos por el fuego” “¿Quiénes son los que no tendrán miedo cuando el Señor les provoque unos castigos en el infierno sobre sus rostros, después del día del juicio?”, "En el infierno nosotros añadimos un castigo sobre otro castigo a los pecadores, para que ellos se atormenten más y más cruelmente”.

6ª tierra: en ella se encuentran los libros con los pecados de los pecadores (Corán: “Guárdate, pecador, pues en el Zahikika está el libro de tus merecimientos”). En esta tierra hay mares de aguas amarguísimas y muy calientes, tan terribles que una piedra grande y durísima se fundiría si fuera arrojada en ellas. Los pecadores se bañan y beben de esta agua.

7ª tierra: Vivienda del diablo, sus ejércitos y sus gentes. El diablo está encadenado y rodeado de tinieblas, detrás de las tinieblas hay un castillo de fuego, sede del diablo, rodeado de fosos llenos de terribles venenos.

El descenso a tierras inferiores supone el aumento de la dureza del castigo, que como se puede observar es de extremo sadismo.

Cerca del infierno está situado un pozo lleno de fuego, “cuando Dios quiera separar este mundo del otro, mandará abrir un pozo, todo él lleno de fuego y cerca del infierno..... Es un fuego tan ardiente y tan fuerte que quemará el fuego del infierno,......”.

El relato está lleno de contradicciones en aspectos geográficos, coherencia temporal, etc. Quizá se deba a su base en la tradición oral y su carácter popular y la narración es sencilla y cargada de figuras retóricas de la literatura oral, como son las repeticiones, las hipérboles, la constante aparición de cifras mágicas, etc.

Estas contradicciones se pueden observar en la descripción que versa sobre el modo de colocar Dios las siete tierras del infierno: todo giraba formando una especie de caos y Dios mandó a un ángel sostenerlas sobre sus hombros. El ángel sostiene las tierras, una piedra al ángel, un buey a la piedra y un pez al buey. Como podemos ver añade un buey a la narración anterior, demostrando una vez más la falta de cordura del narrador.

Tras esto, lo más interesante es la existencia de un mar que rodea los infiernos, donde los pecadores se bañan y purifican, así se atormentan hasta el día del juicio, cuando Dios los juzgará según sus méritos. La contradicción temporal se hace presente aquí con unas supuestas penas previas incluso al juicio, lo cual carece de lógica dentro de la teología o incluso del más rudimentario sistema judicial.

Las puertas del infierno: Son siete, todas muy ardientes, delante de cada puerta hay infinidad de diablos y hombres, que son atormentados en el infierno y que van cada día a las puertas para contemplar los bienes del paraíso, para que así se les dupliquen sus penas. Tras cada puerta hay setenta mil montañas, con setenta mil fuentes cada una, que hacen brotar setenta mil ríos, todo ello de fuego. Sobre cada río setenta mil castillos de otras tantas salas, donde hay la misma cantidad de horribles mujeres de fuego, que los abrazan y les infunden un terrible pavor. También existen multitud de árboles con frutos repugnantes con venenos terribles.

Como observamos el relato es rudimentario y puede llegar a confundirnos en un intento de dar coherencia geográfica a las tierras, las puertas, etc. Bajo mi punto de vista el autor del texto no pretende sistematizar científicamente el infierno, sino realizar una obra popular de carácter religioso-literario.

Siguiendo el texto encontramos el reparto de las penas del infierno: la primera puerta y, por consiguiente, la primera tierra corresponderían a los que creen en imágenes e ídolos. La segunda a los que reniegan de la Ley de Dios. La tercera a los que amasan riquezas de malos modo. La cuarta a los jugadores y blasfemos. La quinta a los que no oran ni dan limosna. La sexta a los que no creen en profetas (Corán: “Vosotros, que no creéis ni en mis profetas ni en mis mensajeros, mirad: el fuego de Halgahym será para vosotros y permanecerá para vuestra suerte”). La séptima para los que engañan en fraudes y medidas. El resto, dividido en siete partes, para los que asocian a Dios con otros dioses (cristianos) y para los que no siguen la voluntad de Dios.

En el infierno existen cuatro pilares inmensos y existirá una bestia terrorífica encadenada a ellos, que acudirá a Dios el día del juicio, para regresar al infierno tras este.

El puente de Azirat, que hay que atravesar para llegar al paraíso está dividido en siete, en cada una de estas partes se pregunta a los fieles si han cumplido los preceptos del Islam: fe, oraciones, conocimiento del Corán, ayunos, peregrinación, abluciones, honra a su padre y a su madre. Los que no hayan cumplido esto irán cayendo al infierno.

También se habla de terribles escorpiones, dragones y serpientes. (Corán: cuando las pieles de los pecadores estén quemadas les daremos nuevas pieles para que sufran más castigos).

Otros castigos: amputación de los labios con tenazas de fuego incandescentes, para los que siembran habladurías; a los mentirosos se les arranca la lengua; Adúlteros: colgados por ganchos de fuego de sus miembros viriles (sic), meretrices de la lujuria y la fornicación, colgadas de unos maderos por sus partes vergonzantes; ricos que no habían dado limosna ardiendo en un terrible fuego;

Tras todo esto, Mahoma mantiene la siguiente conversación con Gabriel:

-“Mahoma; ¿qué te han parecido todas las cosas, tan numerosas y tan importantes, que dios te ha mostrado gracias a su clemencia?”

-“En verdad que ningún corazón humano podría pensar el honor y el bien que Dios me ha concedido, porque ha hecho que yo viera su poder y su gloria; me ha mostrado también los bienes y el honor que están preparados para los buenos, así como los tormentos que serán aplicados a los pecadores”

-Mahoma, ¿tienes guardado en tu corazón todo lo que has visto?

-Así es.

-Ve, pues y tal como lo has visto así se lo mostrarás a tu pueblo para que lo sepan y para que sigan el camino recto de la ley; que aprecien y que pongan todo su cuidado en ir al paraíso y se guarden del infierno.

Este es el resumen del Infierno en El Libro de la escala de Mahoma. Pero, siendo esta narración la más importante, existen otras muchas, que desglosan los castigos con mayor amplitud y cuyo aspecto teológico es más rico.

Al-Asari

Empezaremos por el estudio del Al-Asari, quien sitúa el infierno “debajo de la séptima tierra inferior”, es decir bajo la tierra, en esto como en la división en siete pisos coinciden la totalidad de las narraciones. Los nombres de los siete pisos, citados desde abajo son: al-Hawiya, al-Yahim, Saqar, Laza, al-Hutama y al-Sair, omite el nombre de la última tierra. La intensidad de los castigos es mayor a medida que se desciende.

En los castigos del infierno saca a relucir su enorme imaginación y los describe con gran detalle. El tormento fundamental es el fuego, cuya intensidad es de tal calibre que si “se abriera en el infierno un orificio como el ojo de una aguja, se quemaría la tierra debido a su calor”. A esto añade la existencia de grandes serpientes y alacranes como mulas, de los cuales no podrán huir los condenados, salvo para caer en el fuego. Estos sufrirán la transformación de sus cuerpos: se ennegrecerán sus rostros, sus ojos se volverán azules, sus bocas se sellarán y su cuerpo quedará deformado de tal manera que “ les colocarán una cadena en la boca que les saldrá por la parte posterior; la mano izquierda se la atarán al cuello; la derecha se la introducirán en sus vísceras y les quitarán lo que hay entre sus hombros”. Otros tormentos son las cadenas, los vestidos de alquitrán, el agua hirviendo, que al beberla cortará las tripas. Ya dice el Corán :”Les añadiremos tormento al tormento, por la corrupción que sembraron”. La condena más llevadera es calzar sandalias de fuego.

Los condenados son según Asari muy numerosos, ya que de cada mil juzgados 999 irán al infierno y 1 al paraíso. Cuando estos llegan al infierno los ángeles guardianes salen a su encuentro con cadenas y grilletes, los atan, los arrastran y los arrojan al fuego, que por orden de Malik los rodea completamente. Una vez en el Infierno, se efectúa una separación por pisos entre los condenados. El primer piso y más caluroso está destinado a lo hipócritas, los glotones y la familia del faraón; el segundo a los politeístas; el tercero, a los sabeos; el cuarto a Iblis y sus seguidores; el quinto a los judíos; el sexto, a los cristianos y el séptimo y más suave a los musulmanes que hayan cometido pecados graves y hayan muerto sin arrepentirse, quienes finalmente saldrían del infierno por intercesión del Profeta.

La tradición cuenta una historia acerca de la procedencia del fuego en la tierra: Dios envió a Gabriel junto a Malik, el guardián del infierno, a fin de que le diera fuego y se lo llevase a adán para que calentase la comida. Malik le preguntó: oh Gabriel ¿cuánto fuego quieres? Contestó: Quiero la cantidad de un dátil. Malik dijo: Si yo te diera la cantidad de un dátil, seguramente se derretirían los siete cielos y las siete tierras por causa de su calor. Y añadió: Oh Gabriel, si yo te diera lo que deseas no bajaría del cielo una gota de agua, ni germinaría una planta en la tierra. Luego Gabriel preguntó: Dios mío, ¿cuánto fuego cojo? Este contestó: La cantidad de un átomo. Lo cogió y lo sumergió en setenta ríos, setenta veces. A continuación, llevó el fuego a Adán, lo colocó sobre una de las montañas más elevadas y ésta se derritió, volviendo el fuego a su lugar y quedando su humo en las piedras y en el hierro hasta hoy. Este fuego es del humo de aquel átomo. Escarmentad, Oh creyentes.

El castigo será eterno a pesar de los intentos de súplica de los condenados, que rogarán a Malik y a Dios sin ser escuchados. Sólo podrán emitir una especie de rebuzno.

También habla Asari de las puertas del infierno, que son siete como en las otras redacciones. Pero estas puertas no son como las nuestras El Profeta preguntó a Gabriel acerca de la Gehenna: ¿Acaso tiene puertas como las nuestras? Gabriel respondió: No, sino que estarán abiertas unas debajo de otras. De una puerta a otra hay una distancia de setenta años. Cada una es el doble de setenta veces más calurosa que la que está contigua. En ellas se reparten los condenados según sus creencias religiosas, siendo los hipócritas, los glotones y la familia del Faraón los situados en la primera puerta. Tras ellos encontramos a los politeístas, a los sabeos, a los seguidores de Iblis, a los judíos, a los cristianos y a los musulmanes, que se encuentran en el piso más externo.

En torno al infierno encontramos mil filas de ángeles, cada una de ellas numerosísima, rodeando a una bestia fantástica con multitud de bocas, ojos, etc...que sería el mismo infierno personificado. Dios llamará a esta bestia el Día del Juicio para que acuda a su presencia.

Los musulmanes condenados serán conducidos al fuego en tres grupos: el del jeque malvado, el del joven libertino y el de la mujer lujuriosa. Los ángeles se encargarán de ello cogiendo a los hombres por la barba y a las mujeres por el cabello. Ellos llorarán por no haber obedecido las enseñanzas del Profeta y rogarán ser perdonados por creer en un único Dios.

En el infierno los ángeles se encargarán de castigar a los condenados. El de mayor importancia es Malik, que posee un número de manos y pies igual al de los condenados, se encarga de encadenarlos y controla el fuego. Existen además 19 ángeles guardianes del infierno, que pueden coger 10.000 infieles en cada pie y cada mano, de manera que pueden atormentar a 40.000 a un tiempo. Cada uno de estos tiene a sus órdenes a un gran número de ángeles de luz, en cuyos corazones Dios no puso “ni un átomo de misericordia y compasión”.

“Los habitantes del infierno tienen el rostro negro, la mirada vaga, el conocimiento perturbado, la cabeza como una montaña, ojos rasgados y cabellos como tallos de junco. No tienen muerte pero mueren, ni vida pero viven. Cada uno tiene setenta pieles y entre piel y piel hay setenta capas de fuego. En sus entrañas hay serpientes de fuego cuyas voces se oyen como las de los animales salvajes. Dan vueltascon las cadenas y las argollas, son golpeados con palos ganchudos y arrastrados sobre sus rostros”. Los castigos serán terribles y los condenados suplicarán una disminución del sufrimiento. Rogarán un poco de lluvia y sobre ellos lloverán piedras de fuego que les traspasarán. Rogarán un poco de agua y se les dará agua hirviendo que les comerá las entrañas. Comerán del fruto del árbol del zaqqum, que una vez comido hervirá en sus entrañas, sus cerebros y sus muelas. Saldrán llamas de fuego de sus bocas y caerán sus entrañas a los pies. Tendrán como vestidos corazas de alquitrán que les desollarán la piel. Son ciegos, mudos y sordos y sólo desearán la muerte.

Clases de castigos según las obras: Asari clasifica los castigos en según las obras terrenas. La renuncia a la fe acarreará el castigo mayor, el fuego entrará en sus cuerpos por la parte posterior y les saldrá por la boca, orejas y ojos, será encadenado, colgado por la lengua y el cerebro le saldrá por la nariz. No dormirá ni un instante.

El adúltero, el usurero y los que omitieron la oración permanecerán en el infierno durante un huqb, medida de tiempo que equivale a cientos de miles de años. Los alacranes y las serpientes les proporcionarán su castigo y sólo beberán agua hirviendo. También los que beben vino merecen capítulo a parte: serán crucificados sobre maderos de fuego y posteriormente sufrirán otros castigos como permanecer en un ataúd o una cárcel de fuego durante mil años.

Pero los musulmanes condenados, tras un larguísimo periodo de castigo e infinitos ruegos obtendrán el favor de Mahoma, que intercederá ante Dios y conseguirá que los de su comunidad salgan del infierno. Saldrán del infierno todos aquellos que sepan pronunciar la profesión de fe: “No hay más que un solo Dios y Mahoma es su enviado”. Él mismo será el encargado de bajar al infierno a recoger a los suyos. Saldrán hechos carbón, pero se lavarán en un río situado en la puerta del paraíso y saldrán jóvenes y limpios. Los de otras religiones se lamentarán de no haber creído a Mahoma.

El día de la resurrección será sacrificada la muerte y los hombres tomarán conciencia del carácter eterno de los castigos o premios.

Esta es la narración de Asari, que introduce respecto a la Escala la salida del infierno de los musulmanes y puntualiza y detalla los castigos.

Otro autor fundamental en la tradición escatológica musulmana es Ibn Arabi, místico murciano que en su obra Futuhat recoge tradiciones coránicas y leyendas, además de revelaciones extáticas de los místicos.

Para él, el infierno es un pozo con 7 peldaños. Cada uno de ellos se reserva a una tipología de pecados, basada en una división corporal. Así, se separa a los condenados en: pecadores con los ojos, oídos, lengua, manos, vientre, órgano sexual y pies. Esta división sigue un criterio ético, aunque pueda parecer rudimentaria. Cada uno de los pisos esta a su vez dividido en cuatro departamentos: para incrédulos, politeístas, ateos e hipócritas de la fe. Cada círculo se divide en dos subcírculos, uno de ellos para los pecados consumados y otro para los de pensamiento. Las penas se basan en la aplicación de una especie de talión: el ladrón sufrirá la amputación de las manos, el adúltero será colgado de un madero por sus órganos genitales, el falso testigo será colgado por la lengua, el embustero sufrirá el desgarramiento de la comisura de los labios, etc...

Otras redacciones de textos escatológicos de menor importancia que las anteriores citan gran número de castigos para cada réprobo, en función de sus pecados. Todos ellos son castigos de carácter físico y relacionados con sus pecados y se sufren eternamente gracias a la regeneración de los cuerpos que impide el fallecimiento. Citaré algunos a modo de ejemplo: los beodos beberán una pócima de sangre, sudor, pus y podre que mana de las llagas de los otros condenados, el suicida sufre eternamente su suicidio, perpetrado esta vez por los ángeles, el avaro caminará con toda su riqueza a cuestas mientras serpientes le pican alternativamente en la mano derecha e izquierda, los sabios que no conformaron su conducta con su enseñanza darán vueltas como los asnos alrededor de una noria.

Además de ser prolijo en la descripción de los castigos, la tradición también se explaya con descripciones orográficas y nos habla de montes, ríos, mares de fuego, lluvia ígnea y otras características del entorno que servirán para atormentar al condenado.

CONCLUSIÓN

Como se puede observar el tratamiento del infierno en el Islam es detallado y también, hasta cierto punto, sádico. El aspecto ético o moral se desecha en beneficio del castigo físico. Este se potencia hasta límites insospechados cuando se describen las penas del infierno, que acaba por ser una cámara de tortura de la antigüedad, de las que supongo tomarían referencias. Frente al castigo moral que supone la privación de la relación con el dios que puede proporcionar plena felicidad al hombre, el Islam opta decididamente por un Infierno materialista y tangible, como es el de la tortura física y la crueldad, que llega a la aberración y al sadismo.

El contacto con los pueblos orientales ha servido como base para desarrollar esta literatura, que tiene la propiedad de ser muy popular, debido en parte a la tradición oral y legendaria de estos relatos. Asari y el Libro de la escala de Mahoma siguen la tradición de textos anteriores y los recopila, mientras que la Futuhat de Arabi es más personal y relacionada con la ética y la mística. Quizá la presencia de alusiones claras y directas al castigo en el propio Corán ha provocado la profusión de esta literatura frente a otra de carácter teológico-filosófica.

También guarda relación directa con la legislación humana del talión, base de la mayoría de los testigos, ya que cada condenado sufre una pena relacionada con sus pecados, pero de mayor intensidad y eterna. Esto implica una concepción cruel y justiciera, más que justa, de la divinidad.

La predilección de Dios por Mahoma y su comunidad se hace patente en todos los pasajes, demostrando que el respeto del Islam por el judaísmo y el cristianismo no equivale a una igualdad en el plano religioso. Dios sólo aceptará la intercesión de Mahoma por su comunidad, desoyendo los ruegos de otros profetas y comunidades. Lo único que se concede a cristianos y judíos es un infierno más leve que el de otras comunidades.

En cualquier caso todos los relatos islámicos acerca del Infierno son alegóricos, literarios y fantásticos, lo que les da un encanto, que en Occidente sólo ha podido igualar la Divina Comedia, al parecer basada en los textos que se citan anteriormente. La presencia de animales sorprendentes, el "exotismo" de sus castigos, la accidentada orografía, el lenguaje apocalíptico, la presencia de cifras consideradas sagradas en las religiones y el estilo medieval de las narraciones dan a esta literatura un atractivo sorprendente y nos acercan un poco más a la cultura musulmana.

BIBLIOGRAFÍA

El libro de la escala de Mahoma. Ed. Siruela. Madrid. 1996.

La escatología musulmana en la Divina Comedia. Miguel Asín Palacios. Ed. Hiperión. 1984.

Kitab sayarat al-yaqin. Edición de Concepción Castillo Castillo sobre texto de Al-Asari. Centro de Estudios Islámicos. Madrid.

El Corán. Ed de Juan Vernet.

Enciclopaedia of Islam.

Historias de los infiernos. George Minois. Ed Paidós Contextos. 1994.

El Infierno en el Islam

Instituciones Islámicas

EL INFIERNO EN EL CORÁN

Cuando en el año 632, las tribus árabes convertidas por Mahoma se lanzan a la guerra santa para la difusión de la fe, son ya portadoras de una rica escatología. El Corán utiliza la mitología infernal del Próximo Oriente, junto con elementos egipcios, semitas y cristianos para edificar una concepción del Infierno ampliamente detallada. Al contrario que en las escrituras cristianas, el Corán describe ampliamente el Infierno, lo que evita interpretaciones posteriores. Aunque en algunos pasajes es inevitable recurrir a la interpretación y con ello a diferentes escuelas y concepciones del Infierno.

Durante la vida terrena, las acciones de cada uno quedarán anotadas por los ángeles escribanos para poderlas mostrar el día del juicio: “Quién haya hecho el peso de un átomo de bien lo verá y quién haya hecho el peso de un átomo de mal lo verá”. Corán 99,7.

Tras la muerte el pecador será maltratado ya en la tumba: “Hemos de darle a gustar del castigo de aquí abajo antes del castigo mayor” Corán 32,21. De esto se deducen unos castigos previos y más ligeros que el Infierno. Los encargados de ejecutar estas penas son dos ángeles que preguntan al fallecido la profesión de fe. Si no puede recitarla lo golpean con mazas de hierro y le enseñan su lugar en el Infierno, mientras las paredes de la tumba se juntan para aplastarle y el pecador aguarda sin esperanza el Día del Juicio. Esta prueba es conocida como prueba de las Tumbas.

El final del mundo se anunciará mediante signos, tomados de la tradición judía: llegada de una bestia monstruosa, catástrofes apocalípticas, etc. El Corán lo describe diciendo que “la tierra temblará terriblemente”, “el cielo se hendirá”, “los muros se hincharán”, “el sol será una bolsa oscura”, “las estrellas quedarán sin brillo”, etc.. El ángel Israfil tocará la trompeta y los muertos resucitarán. Al segundo toque de trompeta empezará el Juicio, en el cual cada uno deberá afrontar individualmente sus responsabilidades: “El día que no aprovechen hacienda ni hijos varones”, “el día que nadie pueda hacer nada a favor de nadie”, “nadie pregunte por su amigo ferviente” y “día en que nadie podrá proteger a nadie, nadie será auxiliado”. Corán 26,88; 82,19; 70,10; 44,41.

El Juicio se efectúa mediante los libros citados anteriormente: “Aquel que reciba su escritura en la diestra dirá: Tomad, leed mi escritura, ya contaba con ser juzgado”. “Aquel que reciba su escritura en la siniestra, dirá: Ojalá no se me hubiera entregado mi escritura y no hubiera conocido el resultado de mi juicio. Corán 69,19-20 y 25-26. Los pecadores dirán: ¡ ay de nosotros! ¿Qué clase de escritura es esta que no deja de enumerar nada, ni grande, ni pequeño? Allí encontrarán ante ellos lo que han hecho. Y tu Señor no será injusto con nadie” Corán 18,49. También se habla de una balanza para pesar las acciones.

El puente Sirat es otra de las leyendas acerca del Infierno; por el deben cruzar los hombres para llegar al paraíso, su grosor es como un pelo y los pecadores caerán al infierno al no poder atravesarlo. Su cita se encuentra en Corán 21,47.

A pesar de todo la justicia y la piedad serán las características principales del Juicio sobre todo para los creyentes, pero no para los infieles que “son materia de la Gehenna” Corán 9,3.

Aparte de ser infiel, no hay pecado que conduzca automáticamente al Infierno, aunque se distinguen varios pecados graves, como la codicia, el rechazo del pobre y el huérfano, etc.... Los impíos irán al Infierno, pero Alá los salvará tras una estancia en el fuego: “Hemos de darles del castigo de aquí abajo antes del castigo mayor, quizás así se conviertan”. Corán 30,20-21.

En realidad sólo sufrirán rigor en el Juicio los que niegan a Alá y desprecian a los profetas. Algunos acudirán a Satanás y este les contestará: “Alá os ha hecho una promesa de verdad; yo os he hecho una promesa y os he abandonado. Yo no tenía ningún poder sobre vosotros. Yo os he llamado y vosotros habéis respondido a mi llamada; no me reprochéis; reprocháoslo a vosotros mismos. Yo no puedo socorreros, lo mismo que vosotros no podéis venir en mi ayuda.” Corán 59,16.

La descripción de los castigos ya en el infierno habla del fuego, tortura principal y de otras: “Les arrojaremos a un fuego. Siempre que les consuma la piel, se la repondremos, para que gusten el castigo”. Corán 4,56. “La Gehena será refugio de los rebeldes, que permanecerán en ella durante generaciones, sin probar frescor ni bebida, fuera de agua muy caliente y hediondo líquido, retribución adecuada” Corán 78,21-26. “Estarán expuestos a un viento abrasador, en agua muy caliente, a la sombra de un humo negro, ni fresca ni agradable. Corán 56,42-44. “Id a la sombra ramificada en tres, sombra tenue, sombra inútil frente a la llama, porque arroja chispas grandes como palacios, chispas que semejan camellos leonados” Corán 77,30-33. Otro de los suplicios de los condenados descrito en el Corán es la posibilidad de observar el Paraíso y hablar con sus moradores y les piden favores. Estos les contestan: “Hemos encontrado que era verdad lo que nuestro Señor nos había prometido. Y vosotros, ¿habéis encontrado si era verdad lo que vuestro señor os había prometido?” Corán 7,44.

Otra cuestión fundamental es la duración de las penas infernales. En algunos pasajes se habla de la eternidad de la condena. Corán 78,23. Pero en otros deja una puerta abierta ala esperanza: “eternamente, mientras duren los cielos y la tierra, a menos que tu señor disponga otra cosa: Tu Señor hace siempre lo que quiere”. Corán 11,107.