Historia periodística

Periodismo. Origen. Estructuras. Antecedentes informativos. Diarismo. Papeles periódicos. Expansión. Revolución liberal. Silencio publicístico

  • Enviado por: Javier Sanchez Zapatero
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 36 páginas
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HISTORIA DEL PERIODISMO

Tema I: Introducción.

Cuestiones teóricas y metodológicas sobre la Historia de la Comunicación en España.

HISTORIA SOCIAL DE LA PRENSA

Los primeros que hablaron de la Historia Social de la Prensa fueron los historiadores de Pau, que afirmaban que estudiar la prensa puede servir para desentrañar y analizar los mecanismos del poder.

Esta Historia Social parte de la aplicación del esquema materialista en el que superponen la superestructura, la estructura y la infraestructura:

SUPRAESTRUCTURA

Esfera de lo inmaterial (ideologías)

ESTRUCTURA

Estructura social (su forma depende de la estructura económica, por lo que:

relaciones sociales = relaciones de producción)

INFRAESTRUCTURA

Relación de los tres medios de producción (tierra, trabajo y capital)

Es éste un esquema de carácter mecanicista, en el que cada nivel condiciona al superior. Por tanto, la esfera de lo inmaterial está determinada económicamente por la estructura de la sociedad. Esto hace que el bloque dominante sea el único capaz de hegemonizar el discurso ideológico. No sólo lo produce, sino que también lo hace hegemónico. Además de ese carácter mecanicista, el sistema posee retroalimentación, ya que la superestructura ayuda a perpetuar la estructura.

En el siglo XIX, a partir de la generalización de los medios de comunicación de masas el bloque dominante tiene la posibilidad de infundir su propio discurso al resto de la estructura social.

Este esquema de la hegemonía cultural lo diseñó el italiano Gramsci, cuyo planteamiento fue recogido después por los historiadores de Pau. Ellos fueron los que crearon el término Historia Social de la Prensa, porque para ellos la prensa es un órgano de expresión de clase cuya función bien puede ser crear una ideología dominante subyagando cualquier otro tipo de discurso.

  • Anotaciones para una reflexión sobre la Historia de la prensa y de la comunicación en España

Gloria M. García González

A mediados de los años 70 aparecen el algunas universidades españolas materias como Historia del Periodismo (en la Complutense de Madrid) o como Historia de la Comunicación (en la Autónoma de Barcelona).

La primera es una versión actualizada del positivismo. En ella, se va instruir a los estudiantes en la historia de la actividad profesional que ellos van a desarrollar en el futuro. La Historia del Periodismo se diferencia de la Historia de la Prensa en que introducir variables no contempladas antes (tales como el estudio sociológico del periodista en el pasado o el análisis de las rutinas profesionales y los géneros de información). Las viejas Historias de la Prensa habían de servir exclusivamente a los historiadores de la contemporaneidad, su única función era la de aportar algo a los nuevos historiadores que podían recurrir a ellas como una fuente de información más.

La Historia de la Comunicación, por su parte, aparece planteada en dos momentos sucesivos con arreglo a dos planteamientos teóricos diferentes, uno surgido a finales de los 70 desde la Universidad Autónoma de Barcelona y otro a principios de los 80 en la Complutense de Madrid.

  • Los estudios de Historia de la Comunicación de Jesús Timoteo Álvarez en la Universidad Complutense de Madrid parte de un modelo teórico que toma como corriente de inspiración la corriente estructuralista, la teoría de sistemas y la Escuela de Annales. Con esta amalgama teórica plantea que la comunicación como objeto de estudio puede hacer una propuesta viable de historia total. Su propuesta es que la sociedad ha de ser entendida como un sistema (porque es una organización cerrada) adaptado a un funcionamiento interno. Las piezas de ese sistema se denominan subsistemas que están interconectados. Entre estos subsistemas cabe destacar la presencia del sistema comunicativo. A partir de aquí plantea que todo estudio social no puede dejar a la comunicación como un aspecto marginal, sino que es una parte integrante y definida de la propia realidad social. La realidad comunicativa debe ser puesta en relación con el resto de los subsistemas. En todas las sociedades se producen desequilibrios entre los subsistemas.

  • El modelo de la Autónoma de Barcelona parte de una teoría marxista, aunque puesta en práctica de modo muy original. Reinterpretan el marxismo a partir de la New Left, que dará lugar a una corriente de historiadores donde destaca Random Williams. Para estos autores el sistema comunicativa forma parte de la infraestructura porque para ellos la comunicación es una actividad social, de tal manera que el sistema cultural es un sistema producto de significados y símbolos. Ese sistema productivo está integrado por el conjunto de la ciudadanía -se apropian así del concepto de trabajo comunicativo de Rossi-Landi. Para ellos, ola comunicación es un agente constitutivo del ser social. El status, las clases sociales se definen a partir de la asimilación de contenidos culturales y de cómo la usamos se diferencian del primero, sobre todo en la reivindicación del sujeto, aunque no como clase, sino como colectivo cultural diferenciado.

  • Existe un tercer modelo de historia del periodismo que nace en Francia de la mano de R. Chartier. Este autor parte de la idea de que hay que pasar de la historia social de la cultura a la historia cultural de la sociedad y, una vez estudiadas las dos, entenderemos mejor a la sociedad. El periódico, entendido como forma de cultura, nos puede ayudar a entender la sociedad. No interesa tanto estudiar los hechos sociales sino el espíritu simbólico que ocupan. El hecho social interesa, pero únicamente como algo creado desde los condicionamientos culturales.

  • Tema II: Antecentes informativos en la España del XVII.

    La expansión del noticierismo con los últimos Austrias. La Gaceta de Madrid, su incardinación en la estructura del poder absoluto.

    **incardinación: Vinculación de cosas o personas a instituciones.

    Habermas afirma que sólo a partir del siglo XVII podemos hablar en Europa de “lo público”. Sólo entonces se detecta en el continente la maduración de una estructura de poder consolidado: el Estado. Comienza también en esa época a percibirse la emergencia de lo que va a acabar siendo el mercado nacional (empieza a regularse la emisión y circulación monetaria y se crean las redes de comunicación -aunque tardarán algún tiempo en desarrollarse-).

    La legitimación del Estado absoluto en el siglo XVII se justifica y asienta sobre una serie de competencias:

  • Competencias militares: el Estado se define en primer lugar por sus límites geográficos, modificados constantemente por guerras, tratados, matrimonios de conveniencia, etc... El Estado debe proteger y fijar sus límites con el ejército.

  • Competencias fiscales: capacidad de obrar impuestos a sus súbditos.

  • Competencias legislativas: capacidad de ordenar la sociedad con arreglo a la voluntad del monarca.

  • Competencias informativas: la Corona que encarna al Estado debe legitimar su proyecto político - aquél que concentra toda la autoridad posible en sus manos- ante los no privilegiados y ante los estamentos privilegiados.

  • La legitimación ante los primeros se realiza sustituyendo la lealtad que éstos antes tenían a los señores feudales (basada en el conocimiento físico y la cercanía) por la lealtad a la Corona (no tiene ninguna base cognitiva, los miembros del tercer estamento no saben quién es el rey, no lo han visto nunca). Se ha de ser fiel a algo que no se conoce, que no se ve, que no se siente cercano.

    Para llevar a cabo esta legitimación se promocionan hojas de noticias (el llamado noticierismo). Estas hojas proliferan de forma extraordinaria.

    A partir del siglo XVII la curiosidad popular va a desatarse debido a la sucesión de elementos extraordinarios, como los ligados al comercio con América o con las campañas de guerra. Esta curiosidad va a ser aprovechada por los impresores.

    La Corona, a través de los censores de la Inquisición, controla la emisión de noticias y advierte a los impresores que no se ha de imprimir nada que pueda lesionar los intereses de la Corona. Debido a esto, los impresores vana a realizar, por miedo a las represalias de la Corona, una fuerte propaganda estatal.

    Los contenidos de los noticieros van a ser:

    · hechos extravagantes

    · hechos relacionados con la Corona

    A partir de esto se va ir formando un muy pequeño espacio público donde lo trascendente es el punto de unión de los dos tipos de noticias: la voluntad de Dios está detrás tanto de los hechos anormales como de la Corona (el monarca lo es porque así lo quiere Dios). Nada es cuestionable, porque todo ocurre porque Dios lo quiere.

    Hacia 1640 se desatan en Rusia e Inglaterra unos grandes conflictos que ponen en duda la legitimación de la Corona. En Inglaterra es tan grave que se acaba con el absolutismo.

    La Corona Española, por su parte, también aparece en peligro. Portugal, Cataluña y Nápoles amenazan con escindirse. En Cataluña, en 1640, se produce una fuerte rebelión anti-Austrias (en este momento, está Felipe IV en el poder). La revuelta, muy variopinta socialmente hablando (burguesía y campesinado) es aplastada de modo muy violento. Jaume Romeu publica, en 1641, las “Novas Ordinarias”. Su importancia radica en que es toda una provocación hacia la Corona al estar escrito en catalán y manifestar en su mancheta que el catalán es la lengua del país catalán. Parece ser que la publicación contó con el apoyo de la Administración catalana. Se pone de manifiesto entonces que el funcionariado catalán no es leal al Estado, que muestra así síntomas de debilidad. La publicación, años más tarde, de “La Gazeta Nueva” (1661; primera publicación estatal española) busca el apoyo y la lealtad del funcionariado y los miembros de la Administración de todo el país, vistos los problemas surgidos en Cataluña.

    Las “Gazetas” oficiales surgen a lo largo de toda Europa, ya que la Corona necesita un órgano de expresión. La finalidad última de este tipo de publicaciones de carácter oficial es definir en exclusiva el espacio público, con lo que cualquier voz que ose elevarse por encima de este tipo de publicaciones será penalizada. Sólo se admiten las publicaciones de carácter oficial.

    El Estado Español es frágil en la época que nos ocupa (siglo XVII) y pierde Nápoles y Portugal. La voluntad de crear la “Gazeta” surge del Gobernador de Flandes, Juan José de Austria, no del propio monarca. La publicación está dirigida a los sectores más privilegiados y a la alta burguesía, buscando su lealtad para poder así legitimar la Corona. En 1661, con la oposición de Mariana de Austria, se encarga a Fabro de Bremundán, erudito de la época, la elaboración del periódico con periodicidad semanal. En principio se llamaba “Relación” (una de las publicaciones del proto-periodismo), aunque en el tercer número ya aparece el nombre de “La Gazeta Nueva” y con estas características:

    • Extensión es de cuatro hojas (tamaño de cuartilla).

    • Contenido: información internacional, porque las fuentes de información son otras publicaciones similares de otros países y porque interesa demostrar al público lector que la Corona española tenía presencia en el concierto europeo (las noticias están casi siempre relacionadas con los monarcas españoles). La información política de carácter nacional apenas tiene cabida, salvo disposiciones administrativas de carácter legal.

    Ante el relativo éxito de la “Gazeta”, la regente Mariana ve con envidia el ascenso político de Juan José de Austria, impulsor y creador de la publicación, y lo destierra de Madrid a Zaragoza. Allí crea, de nuevo con la colaboración de Fabro de Bremundán, una nueva publicación llamada “Novas ordinarias de las cosas del Norte”, con la que conspira contra la Corona. Al ver esta situación y la presión que sobre la Corona crea, Mariana hace que Juan José vuelva de su destierro en 1677 y publique de nuevo la “Gazeta” , que había desaparecido tras su marcha, (ahora con el nombre de “La Gazeta de Madrid”). En 1680 muere Juan José de Austria y se vuelve a interrumpir la “Gazeta”. Vuelve en 1683, cuando la Corona da a Fabro de Bremundán el privilegio (concesión en monopolio) de la impresión hasta 1690, cuando se cede el privilegio al Hospital General de Madrid como donativo benéfico (la publicación era rentable). En 1696 vuelve a manos de un impresor, José de Goyeneche.

    A partir de 1699 se produce una grave crisis en la política española al morir Carlos II sin descendencia. Los Borbones y los Habsburgo, capitaneados por las principales potencias europeas, luchan por el trono español. La situación desemboca en la Guerra de Sucesión (1699 - 1714), que finaliza con los Tratados de Utrech (1714) y de Rastatt (1715). Por el primero, Felipe de Anjou (de la dinastía de los Borbones) ocupa el trono como Felipe V cediendo Gibraltar, Menorca y Flandes.

    Felipe de Anjou ratifica el privilegio de impresión a Goyenehe como un gesto de continuismo político en plena de Guerra de Sucesión. Lo hace porque gran parte de la aristocracia española no quería a la dinastía de los Borbones, al ser mucho más centralistas que los Austrias. Con esto pretende indicar que sus pretensiones en la forma de hacer política son continuistas, para así ganarse el apoyo popular.

    Sin embargo, a partir de 1715 la situación cambia y el nuevo monarca da un giro a su política, olvidándose de su promesa de continuismo y comenzando a gobernar de forma centralista.

    TEMA III: Periodismo e Ilustración en el XVIII español.

    Los primeros papeles periódicos. La aparición del diarismo. La primera prensa clandestina: caracterización de una incipiente oposición al poder por la vía impresa.

    Con la dinastía borbónica asentada en el poder, el periodismo (y todo un proyecto cultural más amplio en el que se incluía) tuvo como principal misión el reforzamiento estatal. El de esta época es un periodismo de carácter ilustrado y de iniciativa fundamentalmente privada (para publicar hay que obtener, sin embargo, licencias de la Administración).

    La política borbónica de la época es de carácter despótica, centralista y absoluta. Con esta política, los Borbones querían hacer más fuerte y eficaz el Estado. Quieren conseguir un Estado más poderoso, un Estado que concentre la mayor cantidad de poder posible en las manos del monarca. El medio para conseguir esto va a ser un proyecto cultural de reformas, dentro de las que se sitúan los proyectos periodísticos ilustrados. El periódico va a ser la correa de transmisión discursiva desde el estado hasta el público lector (que es, no obstante, muy poco).

    La dinastía borbónica manifiesta la intención de acabar con el aislamiento cultural que llevaba siglos sufriendo España, provocado por:

    • Falta de información relacionada con el relativismo (movimiento europeo del siglo XVII, con autores como Hume, Locke o Newton), provocada por el temor de los Austrias a que las ideas relativistas desestabilicen la Corona.

    • A España no ha llegado aún en esta época ninguna de las publicaciones culturales que circulaban por Europa (“Journal de Savaris”, “Acta Eruditorum”, “La república de las letras”), tan sólo llegaban gacetas oficiales europeas.

    El Estado español ya tiene en esta época los límites geográficos y fronterizos perfectamente establecidos, ya había una definición territorial del Estado. Desaparece así la gran preocupación de siglos precedentes, la militar para defender los límites geográficos. Se crean por ello nuevas necesidades y prioridades no militares en el siglo XVIII. La principal es el fortalecimiento del proyecto absoluto: concentración del poder en la monarquía. Para ello, se buscan nuevas vías de legitimación (ya no basta con la divina, que decía que el monarca era la representación de Dios en la tierra) y la monarquía se presenta como garante del orden político-militar, de la estabilidad y del progreso. Esto viene a decir que la monarquía es legítima porque es eficaz. Si la monarquía es necesaria como garante, es legítima. La monarquía se caracteriza por tanto por la utilidad y la necesidad.

    Para que el Estado lleve a cabo esa función de garante del orden, el progreso y la estabilidad se va a llevar a cabo un período de reformas:

  • Reformas políticas: El Estado ha de ser central (así es más eficaz y más racional). El centralismo estatal va a basarse en la racionalidad: sólo es racional lo centralista. Éste es el planteamiento racional de los déspotas ilustrados: racionalismo + divinidad.

  • Reformas económicas: Se justifican por contagio de la corriente fisiocrática, que define la riqueza de una nación como la capacidad de producción de ésta, olvidando la vieja definición que igualaba riqueza de un país a metales preciosos. El medio de producción es la tierra, por lo que hay que acometer reformas agrarias para conseguir más producción y así, un país más poderosos. Con este fin, la monarquía va a incentivar propuestas para conseguir avances en los cultivos de la tierra (cercamientos, rotación de cultivos). Esto es difícil en España en esos momentos, pues los terrenos no son materia comercial: ni se compran no se venden, sólo se donan o se heredan. Si la tierra no está sometida a exigencias del mercado, es difícil entender como se pueden hacer en ella reformas fisiocráticas: de ahí las limitaciones que tuvo esta reforma. Además de las reformas agrarias, también se produjeron reformas en la hacienda, persiguiendo el centralismo. Se intenta que todos los súbditos paguen los mismos impuestos. Aunque la hacienda pública lucha por ello, mediante iniciativas censales, aún perduran las desigualdades fiscales y algunos de los antiguos impuestos feudales.

  • Reformas culturales: La Corona promueve la fundación de las Reales Academias, como la de la Lengua o la de Bellas Artes de San Fernando. También se incentivan el avance de la ciencia, la reflexión, el desarrollo del pensamiento...

  • Reformas religiosas: La autoridad religiosa había mantenido unos prerrogativas muy amplias con respecto a la Corona. Con la llegada de los Borbones esto termina y, del mismo modo que revierten en la Corona el poder feudal, revierten también el poder eclesiástico. La Corona va a intervenir incluso en el nombramiento de obispos (el rey nombra una terna y luego elige el Papa). Estas manifestaciones de poder real en la Iglesia se denominan regalías.

  • Estas reformas, sin embargo, no plantean ninguna modificación estructural. No cambia el sistema de propiedad ni las estructuras políticas. La originalidad del proyecto reside en que se buscan reformas dentro del sistema. Las reformas las lleva a cabo la Corona con la implicación de amplios sectores sociales. Los colectivos a los que apelan son interestamentales: un sector de la nobleza y el clero, casi todos los miembros de la burguesía, algunos funcionarios, militares y profesionales liberales. Todos estos hombres tienen en común la creencia de que la cultura es un vehículo de progreso y el haber abierto sus propias mentes al conocimiento. A la Corona le interesa contar con gente de la cultura para realizar una tarea pedagógica-moral: difundir las luces y el saber por todo el territorio estatal. La Corona ayuda económicamente y favorece legalmente las iniciativas culturales de carácter privado. El objetivo de estas propuestas culturales privadas son hacer que el país se constituya en nación activa. La nación empieza a constituirse como comunidad de ciudadanos activos que trabajan para inducir la actividad y llegar a un país activo. La actividad hace renacer la cultura en el país y con la cultura se puede llegar al progreso:

    • ACTIVIDAD CULTURA PROGRESO

    Para que esta cadena tenga éxito hay que evitar dos escollos:

    • Ociosidad: La ociosidad impide la actividad. Era un vicio de la nobleza (eran los únicos que podían permitirse no hacer nada). Existía además en la época la creencia de que el trabajo era propio del vulgo y de que el no trabajar era una distinción social.

    • Ignorancia: Analfabetismo y superstición. La incultura y las falsas creencias están reñidas con el progreso. Era patrimonio de las clases populares.

    La lucha contra estas trabas va a romper además el tabú que existía alrededor del trabajo, que se había asociado siempre a algo indigno y propio de las clases populares, de aquéllas que tenían la obligación de trabajar. El movimiento ilustrado va a reivindicar la dignidad del trabajo.

    A través de los periódicos se va a conseguir difundir la nueva mentalidad a la gente, esto es, se va a difundir de la minoría a la mayoría. La Corona va a alentar la publicación de papeles periódicos (denominación que recibían en la época) para desarrollar la sociedad civil, difundiendo nuevas ideas y actividades culturales.

    Sin embargo, todas estas publicaciones alentadas por la Corona van a tener prohibido el tratamiento de una serie de temas, como el político.

    * PERIÓDICOS OFICIALES: La Gazeta de Madrid, El Mercurio histórico - político, Diario de Madrid (diario de avisos, anuncios por palabras)

    * PERIÓDICOS NO OFICIALES: prensa informativa (Diario noticioso, de Mariano Nipho), prensa divulgativa (boletines), prensa de crítica social y de costumbres (El pensador, El censor)

    Estas publicaciones van a crear un ámbito de interacción comunicativa entre minorías y van a hacer posible la erradicación de muchos tabúes y la difusión de los principios ilustrados.

    • RELACIÓN ENTRE EL MOVIMIENTO ILUSTRADO DEL SIGLO XVIII Y EL LIBERAL DEL SIGLO XXI

  • Richard Herr (no confundir con el de Pretty Woman): Afirma que el liberalismo entró en España con la invasión napoleónica, lo que significa que es una ideología importada. Debido a esto, nunca caló demasiado entre las clases populares.

  • Antonio Elorza: Este autor defiende que existió un enlace muy sutil entre los ilustrados reformistas del siglo XIII y los revolucionarios liberales de siglo XIX. Hay continuidad entre ambos movimientos, por tanto. El enlace se encuentra en un sector minoritario ilustrado (minoría dentro de la minoría, pues) de carácter radical. Esta radicalización del movimiento ilustrado va a dejar un sustrato de rebeldía contra lo establecido que tomaran más tarde los liberales. Este sector ilustrado radical se encontraba, según Elorza, en el periódico “el censor”, muy crítico en la época con las estructuras de poder, de sociedad e incluso con las formas de entender la fe religiosa.

  • La difusión de la prensa va a tener una serie de dificultades:

  • La censura (las ideas ilustradas francesas, por ejemplo, sólo pudieron llegar a España de forma clandestina. De ahí que se diga que España vivió una ilustración institucionalizada).

  • Analfabetismo (90% de la población)

  • Escasa tasa de urbanización. Población rural, contra lo que choca un producto urbano y burgués como es el peródico.

  • Coste de papel (muy caro al ser de importación). Muchas veces se suple por otro material de pero calidad.

  • Falta de colaboradores (no hay profesionales dedicados a estos periódicos de forma exclusiva).

  • El objetivo de todas las publicaciones es ganar lectores, no hay ningún objetivo económico. Se necesitan, sin embargo, mecenas que sufraguen los gastos de las publicaciones. Esto significa que por primera vez en España se constituye el público. Antes sólo se hablaba de público para las obras teatrales. Los editores van a dirigirse por primera vez al público, cuyo papel será el de participar en el proyecto de desarrollo cultural del país. El periódico necesita a los lectores para conseguir que los valores del periódico sean los suyos también, y convertirse así en un arma difusora.

    **Estrategias de los periódicos para ganar lectores

    • Todos los periódicos desmienten el carácter despreciable del periódico. Las clases más populares tradicionalmente lo habían despreciado, convencidos de que el libro era el único vehículo de cultura.

    • La prensa se dirige a un público ya habituado a la lectura (lectores habituales de libros). Eran gente adinerada, que al suscribirse a un periódico (era la forma más común de conseguirlo) corrían un grave riesgo, pues nunca se conocía el futuro ni la suerte que iba a correr el periódico.

    • Había que luchar contra la creencia de las clases elevadas de que divulgación era sinónimo de vulgarización.

    • Los periódicos se esfuerzan por defender su utilidad: resolución de problemas sociales, agrarios....

    • Buscan también lectores no acostumbrados a la lectura, dado el nivel más sencillo y vulgar del periódico.

    • Buscan lectores facilitando la vía de distribución (suscripción, imprentas, puestos ambulantes, barberías, gabinetes de lectura, cafés... -la creación de los cafés como lugar de reunión social en el siglo XIX en España va a provocar la creación de numerosos publicaciones e incluso partidos políticos, fruto de las tertulias que allí tenían lugar-)

    • El periódico era un hombre básicamente dirigido a los hombres, que eran los que dominaban el espacio público. La “prensa femenina” , con un papel mucho menos importante, se ocupaba de asuntos domésticos internos (crianza de hijos, tareas domésticas), que eran los únicos que dominaba la mujer en la época.

    ** Estilo de los periódicos de la época: Había fundamentalmente dos tipos de recursos estilísticos: 1recursos dialécticos, 2argumentación y exposición a través de la estrategia de contraponer dos posturas antagónicas a través de dos clases sociales, dando siempre la razón del ilustrado.

    **ALGUNOS EJEMPLOS DE PRENSA DE LA ÉPOCA

    • “La pensadora gaditana”, ejemplo de prensa femenina editada por un sacerdote que, bajo el seudónimo de Beatriz Cienfuegos, llevaba a cabo un discurso femenino moralizante.

    • “Diario noticioso”, editado por Mariano Nipho con interés económico (el único periódico de la época que lo tiene). Se componía de secciones de avisos o anuncios por palabras, y en su última página incluía un resumen de la vida de un santo.

    • Discurso CXXXVII, 28 de diciembre de 1786, EL CENSOR

    Entre 1779 y 1791 se produce una expansión periodística en España debido al crecimiento económico y a la permisibilidad que desde el Estado se da a las publicaciones son oficiales, que en sus primeros años no sufrirán sobre ellos los efectos de la censura con tanta fiereza como años después. En este contexto nace el periódico El Censor, con pretensiones radicales, que aprovecha la estabilidad del país para evitar la acción de la censura en su primeros números. Hacia 1787 comienza a haber en la Corona un sentimiento de temor hasta este tipo de publicaciones de carácter radical, debido a los sucesos acontecidos en Francia. El ministro Floridablanca ofrece entonces, aprovechando la precariedad económica de El Censor, una subvención oficial, para que la publicación cambie así su discurso ideológico. Los editores de El Censor aceptan la subvención, pero no cambian su línea ideológica pre-revolucionaria y de crítica social y política. En 1799 el tribunal de la Inquisición cierra el periódico.

    Durante los años que se publicó, los asuntos más tratados de el periódico fueron los de crítica social, política, religiosa (fanatismo, falsos milagros); también se criticó la tortura, los riesgos del despotismo (abuso de poder, sentido de paternalismo).

    El artículo comentado intenta hacer una reflexión sobre el periodismo, señalando las diferencias entre un artículo periodístico y una obra o tratado, así como el estilo con el que se ha de escribir un texto periodístico (no ha de ser erudito ni pretencioso). Asimismo, el periodista ha de ser firme y no influyente por nada ni por nadie. El periodista ha de ser, según el artículo en cuestión, patriota, y su amor al país ha de manifestarse en la denuncia de todos aquellas trabas que impidan el desarrollo del país. Los periodistas no resuelven problemas, únicamente los denuncian.

    También sobre la cultura habla el periódico, afirmando que no ha de ser minoritaria, sino que hay que intentar llevarla al mayor número de gente posible. La cultura y la sabiduría no se han de identificar con erudición, sino con capacidad de análisis y discusión. El periódico ha de contribuir a ella, ya que su lectura, llevada a cabo en tertulias o lugares de reunión, ya que de su lectura llevará a la conversación y de ésta a la reflexión y a la discusión. Esta discusión ha de llevarse a cabo en un ambiente libre y entre iguales.

    Señala también el artículo de El Censor, por último, que la monarquía ha de explicar su política y sus decisiones al pueblo, al que se le denomina aquí con el término político de público (conjunto de receptores de disposiciones políticas).

    Tema IV: Expansión periodística y revolución liberal.

    La Guerra de la Independencia y la revolución de Cádiz. El levantamiento de la opinión pública y la exaltación de la libertad de prensa.

    La importancia de la Guerra de la Independencia en la Historia de España ha sido vista desde diferentes puntos de vista por las diferentes corrientes historiográficas:

    • HISTORIADORES CONTEMPORÁNEOS: La guerra es importante porque coincide con un proceso revolucionario que liquida las estructuras del Antiguo Régimen.

    • HISTORIADORES LIBERALES (FINALES DEL SIGLO XIX): La guerra es importante porque durante ella España se articula como nación, como sujeto histórico. Implícitamente esto significa que, para la doctrina liberal, la nación se configura como un pueblo consciente de la necesidad de defenderse frente a una agresión. La invasión francesa significa poner en cuestión la tradición política del país. En conclusión, si la nación se forja en la lucha frente a la agresión extranjera, y esa lucha supone la resolución de la agresión, la nación es anterior al Estado. Los historiadores liberales se sienten en el compromiso de justificar el modelo de estado liberal y lo hacen afirmando que la nación así lo quiso durante el proceso de la guerra de la independencia.

    • HISTORIA DEL PERIODISMO: En el marco de la Historia del Periodismo, la Guerra de la Independencia supone el nacimiento de una nueva fórmula de comunicación de la que harán uso los tres bandos (dentro de los españoles, el cuarto sería el francés: liberales -saben más de prensa al haber publicado ya durante el siglo XVIII y la van a utilizar con más costumbre y rigor-, absolutistas y afrancesados -donde se encontraban una buena parte de los ilustrados españoles, que veían en Francia y Napoleón el progreso que necesitaba España). Es una contienda a tres bandas de carácter discursivo. Esto significa que por primera vez en España nace y sale a la luz pública la política como uso público de la palabra. Se hace público porque se desarrolla en el ámbito de las instituciones (Cortes, por ejemplo) y en el de la prensa.

    LA NUEVA FÓRMULA PERIODÍSTICA: PRENSA POLÍTICA

    La prensa política nace como una fórmula diferenciada de la prensa ilustrada.

    Entre 1808 y 1814 hay una gran proliferación de publicaciones, aunque casi todas tienen una vida efímera.

    La prensa liberal de la época se concreta en la definición de la esfera pública. Es ésta una esfera de debate y crítica en la que personas privadas hacen uso de su palabra y de su razón con total libertad en un debate entre iguales.

    En 1734, el primero que habló de esfera público fue Kant. Para él, el uso público de la razón era el que se hacía como sabio delante del público que lee. La verdad que sale del debate es la única legítima, es la única dotada del apoyo de la mayoría. Esa mayoría es para Kant el público que lee, porque según él el vínculo que ha de unir a los ciudadanos con la política es la lectura. El ciudadano se configura como tal discutiendo y leyendo. Si el público no es crítico no es público. Ha de estar formado, por tanto, por lectores críticos. La ciudadanía se va a constituir como público que lee.

    Uno de los problemas en España de la legitimación del proyecto político fue que la ciudadanía sobre la que se asentó fue la de los lectores, con lo que constituyó una base social muy minoritaria. Al resto de la sociedad no sólo no le es indiferente el proyecto liberal, sino que a muchos les repatea. No lo entienden y lo rechazan.

    La burguesía liberal se va a articular como sujeto, en tanto co-participa y comparte un mismo universo simbólico: mismos proyectos, mismas experiencias, mismas referencias... Ella se erige en representante de la nación.

    En 1808 emergen de forma espontánea, ante el vacío de poder y la ausencia de legitimación, las juntas provinciales, órganos de gobierno de carácter local articuladfos globalmente en la Junta Central. Los miembros de la Junta Central se declaran representantes de la soberanía nacional. Ellos van a abrir un proceso electoral (importancia de los párrocos en estos procesos) con sufragio universal en el que la nación ejerza su soberanía.

    La clase burguesa se va a erigir en representante de la nación y se sienten por ello patriotas, ya que entienden la nación como una comunidad de intereses y ellos se sienten partícipes en el desarrollo de esa comunidad.

    Los liberales construyen un concepto de nación donde los ciudadanos libres en el ejercicio de su libertad deciden coaligarse y construir un estado nuevo, unas estructuras que dependen de su libertad. Los liberales van a alardear de su patriotismo porque ello significa comprometerse en el proyecto común de desarrollo de la nació.

    Los procedimientos para ser patriota y manifestar el patriotismo van a ser dos:

    • Las armas, frente a las agresiones bélicas del enemigo (como en el caso de ola Guerra de la Independencia).

    • La palabra, hecha pública en las instituciones y en la prensa. Con la palabra se realiza una defensa de las instituciones españolas frente a las francesas.

    La nación aparece definida en la Constitución. Por tanto, defender la constitución va a ser sinónimo de patriotismo. Durante todo el siglo XIX el nacionalismo español va a tener este carácter constitucionalista. Sólo a partir de 1898 y durante todo el siglo XX este nacionalismo se tiñe de autoritarismo, llegando incluso a veces a actitudes fascistas.

    La prensa como proyecto revolucionario va a crear un espacio público de expresión libre, plural y participativo (aunque estos tres aparecen matizados):

    • Decimos que este espacio público es relativamente libre porque las posibilidades de expresión pública se reducen a la clase burguesa. Aunque la burguesía se dice representante de la nación, realmente sólo se representa a sí mismo. Está muy alejada de las clases populares.

    • Decimos que es relativamente plural porque las corrientes ideológicas que aparecen en la prensa cubren toda la representación parlamentaria, pero no la de aquellos grupos no presentes en las Cortes. Las capas más populares de la población sólo pueden manifestarse a través de la tradición oral, están silenciados y no tienen espacio en las publicaciones.

    • Decimos que es relativamente participativo porque del uso de la prensa sólo se va a beneficiar la burguesía. De ahí que finalmente la burguesía tergiverse su propia identidad (no representan a toda la nación, se representan a ellos mismos, la nación son ellos). De hecho, a partir estas elecciones (en las que hay sufragio universal) se va a utilizar el sufragio censitario en el sistema electoral: sólo votarán las clases económicamente más poderosas. Sólo a partir de 1868 cambiará esto y se comenzará a hablar de soberanía popular.

    La actividad ciudadana, el status de ciudadano va a venir dado por la posibilidad de votar y por la lectura de prensa. La lectura de prensa es un instrumento para el ciudadano. De hecho, la burguesía liberal se constituye como ciudadano leyendo prensa. Las funciones de la prensa en este proceso de formación del ciudadano van a ser la de hacer conocer los proyectos políticos, la de hacer sentir al ciudadano integrado en la comunidad; la de hacer al ciudadano consciente de los problemas del país (la ciudadanía no es un status, es un proceso abierto en el que participan los medios de comunicación).

    La prensa política se denomina así porque desde ella se hace política. A partir de ella se desarrolla la agenda política y se define el debate político de las instituciones. Los propios políticos (miembros de la burguesía representantes en las Cortes) son los que promueven y escriben en los periódicos. Los temas de esta prensa son, evidentemente, fundamentalmente políticos.

    Los diputados de las Cortes de Cádiz han sido elegidos por su condición de individuos, no por pertenecer a ninguna lista. En Cádiz hay disputados de todo tipo, desde reaccionarios a radicales pasando por liberales o absolutistas. La Cámara se va a estructurar ideológicamente en torno a los discursos de los individuos, no en torno a ningún grupo. Los propios diputados van a promover periódico para dar fuerza a sus proyectos políticos (no tienen el apoyo de una lista, pero sí el de un medio). Sólo desde el periódico un político puede ostentar cierta relevancia pública. La prensa no difunde el discurso liberal, sino que lo construye: pone sus bases ideológicas y simbólicas. El pensamiento liberal español no nace en tratados filosóficos como en otros países europeos, sino en la prensa. Los revolucionarios liberales adaptan las ideas filosóficas liberales europeas que conocen mediante viajes o publicaciones clandestinas y las dan a conocer en los periódicos. El discurso liberal nace de la práctica política entendida en su doble dimensión: institucional y periodística.

    Las clases populares, que no entran en este juego político, cobran su identidad a través de los mitos tradicionales: altar y trono. Mientras, las señas de identidad burguesas giran en torno a la defensa del constitucionalismo. Por tanto, la minoría burguesa va a tener una identidad política y mayoría popular va a tener una identidad étnico-religiosa tradicional.

    Una de las primeras prioridades de las Cortes de Cádiz fue de la libertad de imprenta (que no de expresión), defendida con ahínco por diputados como Flórez Estrada:

    “La prensa es necesaria para lograr el bien, para conseguir el patriotismo, frenar a los gobernantes de sus estragos...”

    Se dice en este discurso del diputado Flórez que la prensa es necesaria para alcanzar el bien . Con esta afirmación estrada quiere ganarse a los liberales moderados. Se habla del biencomún como un objeto que trasciende el bien individual: la libertad de imprenta trasciende el interés personal. La prensa ha de cobrar, según este diputado, una función controladora de extravíos y desmanes achacables a los gobiernos autoritarios. De ahí que los liberales quieran que el poder sea limitado, lo que se va a conseguir con la Constitución.

    La prensa favorece el patriotismo y ser patriota significa defender un proyecto político, la defensa de un proyecto de convivencia basado en la libertad y en el respeto. La prensa se convierte en un instrumento de políticos estables: se da una identidad entre la agenda política y la agenda periodística. Por tanto, la política encuentra su refrendo en la prensa.

    Flórez Estrada se declara defensor de la liberta de imprenta pero no habla de la libertad de expresión (tampoco se habla de ella en la Constitución de Cádiz). Esto sucede porque a los representantes en Cádiz no se les ocurre ninguna otra forma de expresarse que no fuese el papel. La libertad de expresión se asocia con la capacidad de leer y de escribir. Se defiende desde Cádiz un derecho de disfrute de tal libertad por una minoría (burguesía). Este proyecto es altamente elitista y excluyente porque los constitucionales de Cádiz van a defender el sufragio censitario. La burguesía entra en Cádiz como representante de la nación y al final es ella misma la nación. Según ellos, la nación debe estar dirigida por gente intelectualmente competente. Ellos van a asociar los niveles de riqueza con la inteligencia y esto es porque parten de la idea de que en un contexto donde existen movilidad y libertad social y economía de mercado (y, por tanto, la libre competencia de todos los sujetos), se harán más ricos y triunfarán los individuos más inteligentes y audaces. Debido a esto, durante muchos años el sufragio fue censitario (sólo votaban los más ricos, que eran los que habían conseguido su riqueza gracias a la inteligencia). De ahí que se asocien los niveles intelectuales y económicos.

    El Semanario Patriótico y los orígenes del liberalismo en España Manuel Moreno Alonso

    El texto nos muestra la conexión existente entre el desarrollo del liberalismo en España y el Semanario Patriótico, importante publicación de la época. El Semanario nace de una iniciativa política, ya que su fundador (el periódico se funda el 1-IX-1808), Manuel José Quintana, que también encabeza una tertulia, quiere hacer del periódico una plataforma pública de difusión de ideales políticos de su tertulia.

    Se construye desde la publicación un discurso político que irá dando forma en un proyecto político. Sólo se hace política cuando los ciudadanos hablan de asuntos públicos (Habermas). Así los lectores asumen la conciencia de ciudadano.

    La suscripción, que era la forma más normal de adquirir el periódico, es una forma de militancia política. Todos los políticos deben por ello disponer de un periódico, como órgano de expresión y de relación con la ciudadanía.

    Este tipo de actividades periodísticas dinamizan a la sociedad civil. Además, el periódico quiere estructurar la sociedad: inculcar, instruir a la ciudadanía en cuestiones liberales. La difusión de la política y de la cultua que hacen estos medios hace que los periódicos cumplan una función educativa.

    Pág. 168: Resumen de los contenidos programáticos del periódico · Pág. 169: Contenido del periódico

    Pág. 170: Crítica contra la literatura antigua que estaba al servicio del Régimen. Piden que las nuevas letras abran el camino hacia la libertad · Pág. 171: Tipo de Gobierno · Pág. 172: Parcialidad de los redactores · Pág 175: Trayectoria del periódico.

    Tema V: La vuelta al absolutismo: el silencio publicístico (1814-1820).

    La prensa política como fiel expresión de la libertad durante el trienio. La década ominosa: Los estertores del absolutismo. Romanticismo y costumbrismo en el quehacer periodístico.

    En 1814, tras la expulsión de los franceses de la península, Fernando VII regresa a España como monarca soberano y absoluto, aclamado por las masas (“Vivan las caenas” ). Los liberales, que tanto habían luchado para hacer sus reformas desde las Cortes de Cádiz, ven estupefactos cómo las masas piden a gritos la vuelta del Absolutismo y el final de la política liberal.

    Fernando VII va a gobernar desde 1814 hasta 1820 (el llamado Sexenio Absolutista) de modo absoluto, ignorando todas las reformas liberales y retrocediendo hasta la política de 1808. Las represalias contra los liberales de las Cortes de Cádiz son frecuentes y duras. Los periódicos han de cerrar ante la presión institucional de las fuerzas del Orden.

    El pensamiento liberal se ve obligado entonces a pasar a la clandestinidad, en dos ámbitos bien diferenciados:

    • Ámbito burgués: Relaciones privadas de la burguesía urbana.

    • Sociedades secretas: Fundamentalmente eran de dos tipos: carbonarios y logias masónicas

    Estas sociedades, además de ejercer el pensamiento liberal, conspiran contra el poder. A través de la conspiración conseguirán en 1820 desencadenar un proceso revolucionario en toda Europa occidental (las revoluciones de 1820) que, al menos de forma transitoria, lucha contra el orden establecido de las monarquías absolutas.

    Durante estos seis años comprendidos entre 1814 y 1820 el periodismo se caracteriza por el silencio publicístico. Hablar de periodismo en esta época es hablar de la nada. El periodismo ha sido aniquilado y la única prensa que sale a la calle es la prensa oficial.

    En 1820 triunfa el levantamiento de Riego en Cabezas de San Juan (Sevilla), cuando un destacamento que iba a América a aplacar una insurrección se levanta en armas contra el absolutismo de Fernando VII. El levantamiento tarda tres meses en triunfar, debido en parte a los problemas que hubo para informar sobre él (en Madrid no se tuvo constancia de él hasta mes y medio después de que se produjera). Al movimiento de Riego, organizado por una conspiración de la que son copartícipes todas las sociedades secretas, le suceden otros parecidos por toda la península (aunque no se ha informado de él, lo conocen porque han participado en su planeamiento).

    Socialmente, las sociedades secretas se componen de:

    • Miembros de la burguesía

    • Militares. El ejército tiene, después de la Guerra de la Independencia, una composición heterogénea, sin restricciones clasistas de ningún tipo. El ejército es por entonces el encargado de luchar contra los enemigos externos (defienden las fronteras -conjunción Nación-Estado-) e internos, que quieren destruir el desarrollo del país. El ejército tiene un carácter eminentemente liberal y se refugia en sociedades secretas durante el Sexenio Absolutista para intentar devolver el liberalismo a España.

    Tras el levantamiento de Riego se obliga a Fernando VII a jurar la Constitución. Los absolutistas, que hasta entonces habían tenido en el monarca un guía, critican al rey por su debilidad a la hora de aceptar la Constitución. Tras este hecho, la facción absolutista, sin Fernando VII, queda descolocada. Desestima además la oportunidad de presentar candidatura a Cortes, lo que hace que las Cortes del Trienio sean totalmente liberales. No se presentan porque no tienen cabeza visible que los representantes, tras la deserción de Fernando VII

    Los absolutistas van a utilizar formas de comunicación no institucionalizadas, como la comunicación oral (rumores, sermones del clero). El objetivo de los absolutistas con esto es el de llamar a la ciudadanía a la desobediencia civil. A través de estos vehículos de comunicación oral se transmite un discurso que más que una ideología (no tiene coherencia interna ni parte de ningún tipo de pensamiento para serlo) es una contraideología, pues su única función parece ser la de ir en contra de las ideas liberales. Instrumentalizan además la religión con fines políticos y se sataniza todo lo liberal. Es muy frecuente en el discurso absolutista el recurrir a mitos como el del soberano, el de la autoridad divina, el del orden como fruto de la autoridad divina, etc... Equiparan la Constitución y todo lo liberal con el caos y la anarquía.

    Además, los absolutistas, viendo que el ejército es en su mayoría liberal, acuden a fuerzas militares exteriores (Cien Mil Hijos de San Luis, de la Sta. Alianza), para que intervengan contra el levantamiento de Riego (en 1820 acaban con él).

    Los absolutistas, al no poder contar ya con la figura de Fernando VII, busca su referencia en su hermano Carlos María Isidro (de ahí que a una de las facciones absolutistas comience a denominarse carlista). El sustrato ideológico del carlismo está en el Antiguo Régimen.

    Los liberales, por su parte, concurren a las Cortes del Trienio, lo que supone una progresiva escisión en sus filas en dos facciones: la moderada y la exaltada o progresista. Los moderados son los llamados doceañistas y son en su mayoría diputados mayores que ya habían participado en Cádiz (también había muchos que habían sido afrancesados durante la Guerra de la Indepedencia). Son más retraídos y conservadores que los exaltados, también denominados veinteañistas, más jóvenes. Éstos últimos piden modificar radicalmente la Constitución de 1812, mientras que los primeros prefieren dejarla tal y como está.

    La organización de estas facciones tiene lugar en dos ámbitos:

    • Cortes (comunicación institucional)

    • Cafés: En ellos se gesta lo que Gil Novales llama “primeras formas de asociacionismo político”. Allí emerge una forma de vinculación política, al formarse las sociedades patrióticas, cuyo nombre se toma de los cafés donde se reúnen.

    PUBLICACIONES MÁS DESTACAS DURANTE EL TRIENIO: Casi todas las cabeceras son de carácter liberal.

    -Moderados:

    • “El Universal” : Conocido popularmente como sabanón por sus medidas (31 x 21 cm. -no era formato sábana, era del tamaño de un folio, pero para la época era un tamaño gigantesco-)

    • “El Censor” : No tenía nada que ver con el anterior de Cañudo y Pereira. Éste está dirigido por Alberto Lista.

    • “El imparcial” : Durante la Guerra de la Independencia la cabecera estuvo dirigida por Alcalá Galiano y fue muy criticado por mantener una posición neutral en la contienda. Durante esta época, la publicación la dirigió Javier de Burgos, posterior ministro -a él se debe la actual división de provincias del Estado español-.

    • “El periódico de las damas” : Siendo prensa femenina, hace un llamamiento político a las mujeres, para que inculquen a sus hijos los valores de la Constitución. Se le atribuye a la protagonista del espacio doméstico conocimiento sobre los asuntos del espacio público, al que nunca ha tenido acceso, lo que es toda una contradicción. Esta actitud liberal de inculcar a los niños los valores constitucionales intentaba contrarrestar la habitual influencia que la Iglesia, totalmente instrumentalizada por los absolutistas, tenía en los procesos educativos. Esta publicación rompió así con el carácter clásico de las publicaciones femeninas, aunque fracasó y no duró más de tres números.

    -Exaltados:

    La prensa liberal exaltada introduce un elemento novedoso en la prensa española: la expresión gráfica (caricaturas y chistes con connotaciones políticas). Se utilizan los gráficos para la difusión política.

    • “El eco de Padilla” : Órgano de expresión de la sociedad secreta de los Comuneros.

    • “El Zurriago” : Fue uno de los periódicos más radicales, muy crítico y sátiro; transgredió el orden y las normas hasta lo máximo permitido a través de las caricaturas.

    En 1820 se proclama la liberta de imprenta a través de un decreto directamente inspirado en la Ley de 1810 (en las Cortes había mayoría moderada, que impedía las reformas que los veinteañistas hicieran las reformas que pedían para esa ley). Debido a los efectos de esa ley, todo lo que no era prensa ordinaria (folletos, hojas volanderas) pasa a la clandestinidad. En 1822 se reforma el decreto y se tipifican todos los delitos posibles en la actividad periodística (calumnia, injuria). También en 1822 se confirma (ya aparecía enla lLey de 1820) el juicio por jurado popular para delitos de imprenta. La magistratura era eminente antiliberal y por ello el Gobierno liberal se ve obligado a tomar esta medida, para proteger las publicaciones. Además, si la ciudadanía es sujeto político activo, ha de juzgar los actos que ocurran en esa esfera. Entre 1829 y 18243 prácticamente no se procesó a ningún periodista.

    En 1823 vuelve a cambiar el panorama político con la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis en defensa del absolutismo. Vuelve al absolutismo representado por la persona de Fernando VII. Se producen entonces los mismos actos de represión, cierres de cabeceras y represión de liberales de 1814.

    Sin embargo, en 1828 Fernando VII inicia un tímido aperturismo, provocado sobre todo por la cuestión carlista (ha de ganarse a los liberales en su lucha contra su hermano Carlos María Isidro). A partir de esa fecha, se permite la publicación de cabeceras costumbristas y románticas, lo que significa que el pensamiento liberal está intentando salir del ahogo al que le ha sometido el monarca a través de iniciativas periodísticas socio-culturales y no políticas.

    PUBLICACIONES ROMÁNTICAS:

    “El duende satírico del día” Mariano José de Larra, 1828

    “El pobrecito hablador” Mariano José de Larra, 1831

    PUBLICACIONES COSTUMBRISTAS:

    “El curioso parlante” Mesonero Romanos, 1831

    “Semanario pintoresco” Mesonero Romanos, 1835

    Grosso modo, ambas publicaciones coinciden en que las dos hacen crítica de costumbres. El costumbrismo de Mesonero conecta con la tradición de crítica de costumbres del periódico “El Pensador” (de Fajador). La corriente romántica de Larra, por su parte, conecta con la acidez, la mordacidad y el sentimiento de desengaño de “El censor” . El costumbrismo es un movimiento muy del gusto de los liberales moderados. Es el suyo un discurso inmovilista que no pretende ninguna transformación social, que da por bueno el panorama social a pesar de sus injusticias. Busca sólo entretener a la burguesía más acomodada, ofreciendo una visión plural y acomodaticia de la sociedad. Son frecuentes las burlas hacia los sectores más populares de la sociedad, para regocijo de las clases burguesas.

    ¿Quién es el público y dónde se encuentra? Mariano José de Larra

    El tema fundamental del artículo es el intento de Larra de resolver la cuestión que se plantea en el título. Larra busca infructuosamente el público, o al menos el público que el desea: un público racional que discuta y llegue acuerdos sin apasionamientos ni tópicos ni prejuicios. El público que él observa (o las masas a las que algunos llaman público), el que ve en los cafés o teatros capitalinos, se caracteriza precisamente por aquellas características que él aborrece. Llega a la conclusión de que el público es una masa completamente heterogénea, que no es más un pretexto para fines concretos.

    Tema VI: La era isabelina

    La creciente diversificación política y periodística: prensa conservadora, progresista y democrática. La primera prensa obrera: una contestación al sistema. El arranque de la prensa informativa moderna.

    Desde 1840 a 1843 tiene lugar la regencia de Espartero, hasta que un pronunciamiento militar inicia el reinado de Isabel II, que se prolongará hasta 1868, año de la Revolución Gloriosa (o “Septembrina”).

    La regencia de Espartero (1840-1843) es un caldo de cultivo propicio para que empiece la prensa democrático. Se inicia la conquista de una mayor cota de libertad después de la censura anterior.

    En 1868 termina de forma brusca el reinado de Isabel II, en la que confluyen todas las fuerzas políticas radicalizadas (esto es, las de izquierdas, como el partido demócrata, el primer socialismo o los progresistas dentro del liberalismo) que han ido madurando desde los años 40. Aunque ideológicamente tienen sus diferencias, coinciden en que todos quieren derrocar a Isabel II. Estas fuerzas han ido consiguiendo a través de la prensa cierta presencia social.

    ORIGEN DE LAS IDEAS DEMOCRÁTICAS EN ESPAÑA

    Hablar del nacimiento del periódico “Guindilla” significa hablar del pensamiento democrático en España: en el se puede ver cómo se empiezan a difundir las ideas democráticos, cómo se gesta la formación del partido democrático y qué significa ser demócrata en el siglo XIX.

    A partir de 1830, las ideas democráticas comienzan a aparecer dentro de los periódicos liberales a través de los artículos de colaboradores. Filtran gotas de un ideario que resulta distinto al liberalismo progresista. La mayoría de estas publicaciones proceden de Barcelona, como “El vapor” o “El eco del comercio” . En estos periódicos se van a ir infiltrando muchas de las ideas del idealismo socialista utópico (ideales de Saint-Simon, difundidas en ese momento en Francia). La recepción de estas ideas se produce entre estrechos márgenes sociales (intelectuales atraídos por ideales de cambio).

    Durante toda la era isabelina persiste una estrecha conexión entre líderes republicanos y líderes obreros. En estos círculos donde prosperan las ideas de cambio. Se materializan proyectos y consignas de cambio político en publicaciones como “La Fraternidad”, publicación barcelonesa vinculada a los ideales de Saint-Simon o “La Organización del Trabajo”, publicación madrileña vinculada a las teorías de Furiase.

    Este primer socialismo utópico tiene muchos de populista. Sus llamamientos se dirigen al pueblo (ahí confluyen con los republicanos).

    · Diferencias entre el concepto de pueblo y el de clase: El concepto de pueblo es vago, difuso, impreciso, pero a la vez tiene connotaciones unitarias y homogeneizadoras. En el concepto de pueblo cabe casi todo el mundo, no como en el de clase, donde sus miembros de sitinguen de lo9s demás por algún u otro motivo.

    Los llamamientos del socialismo utópico español se hacen al pueblo y no a la clase obrera porque a mediados del siglo XIX España todavía es un país pre-industrial. Los movimientos de la clase obrera son pocos porque no hay obreros; sin embargo, si se llama al pueblo todos se movilizan. Hay capas sociales muy perjudicadas.

    Las movilizaciones sociales desde la década de los 40 son continuos porque en ellos se mezclan los clásicos movimientos que solicitaban abastecimiento de mercado y control de precios (motines de subsistencia) con movimientos pretendidamente revolucionarios. Los líderes políticos quieren encauzar políticamente los movimientos del pueblo.

    En 1841 en Madrid el Gobierno ordena disolver todas las sociedades o tertulias políticas en las que se leyese el periódico y/o se hablase de temas políticos. El Gobierno tiene miedo de que se tiña de ideología el descontento popular.

    En 1844 (dentro de la llamada “era moderada” del período isabelino) se prohibe la lectura colectiva de periódicos en las fábricas.

    En 1848 en España se suceden tumultos y desórdenes callejeros graves. Es a partir de esa experiencia revolucionaria (que coincide con la oleada que se produce en Europa), que no llegó a nada, cuando los primeras formaciones socialistas el movimiento federalista, los liberales progresistas y los republicanos confluyen en el partido demócrata en España. Nacen de la experiencia movilizadora (salir a la calle) y de la periodística (lectura de periódicos). Algunos de los periódicos demócratas de la década de los 50 en España fueron: “Soberanía Nacional” (dirigido por Sixto Cámara) o “La discusión”.

    Avanzada la década de los 50, el partido demócrata se ve impulsado por la incorporación de Castelar (que posee un increíble don de oratoria), Salmerón, Figueras... En esta época cuando van a surgir las grandes figuras del republicanismo en España.

    Durante los años 60 los principales periódicos son “Democracia” de Castelar y “El pueblo” de Blasco Ibáñez (que será durante el sexenio y la restauración será el principal órgano de expresión demócrata).

    La formación de la prensa obrera en Madrid Antonio Elorza

    La formación del concepto de clase obrera que maneja Elorza está claramente influida por Thompson. La formación de este concepto obedece a un proceso de convivencia e interacción. La clase emerge a partir del sentimiento de lucha, en la medida en que el grupo intenta conformar un discurso propio. El concepto de compromiso cobra gran importancia en este contexto.La clase no es una categoría objetiva (que viene definida por la relación del individuo con los medios de producción), sino que es una categoría subjetiva de carácter cultural.

    La prensa obrera es el instrumento a través del que los propios obreros elaboran, construyen y definen su propio discurso, sus propias señas de identidad. En sentido estricto, la prensa obrera no es la prensa de la clase obrera, sino que es el instrumento cultural que permite que los obreros se articulen como clase.

    En España, la prensa obrera tiene unos orígenes burgueses directos. Desde los años 40 la burguesía republicana ejerce la tutela intelectual de la formación del proletariado (del proletariado cualificado, con mayor nivel adquisitivo y más abierto a nuevas ideas). La prensa obrera no es la prensa de la clase obrera, sino simplemente uno de los instrumentos de los que se sirven para configurarse como clase. La prensa obrera en España nace con dificultades, debido a la escasa industrialización del país. En Madrid, por ejemplo, no hay proletariado industrial, tan sólo hay una clase trabajadora pre-industrial.

    El movimiento obrero está inspirado por un altísimo nivel de pasión en la mayoría de las clases. Este nivel de pasión se produce, según las últimas teorías de Josep Ramoneda, por el compromiso de los políticos y poor la inmadurez de los sistemas democráticos.

    En 1854, durante el Bienio Progresista, aparece el primer proyecto de ley de asociaciones. Hay facilidades para el asociacionismo sindical y político, fuera hasta entonces del marco legal. Las primeras publicaciones obreras nacerían después de esta ley, aunque el ideario obrero tardará aún en madurar. Comenzará a hacerlo en 1862, con la I Internacional.

    En las páginas 66, 67 y 68 el autor del texto explica cómo la prensa republicana ejerce su papel de tutela sobre el movimiento obrero.

    En la página 69 aparece una cancioncilla que exalta la dignidad del trabajo, el valor del esfuerzo, el valor del asociacionismo. Según esta composición, de ello se derivan la dicha, la abundancia y la paz.

    El periódico “Guindilla” Víctor Carrillo

    En la página 38 el autor realiza una descripción física del periódico. El formato es le normal para la época (7 x 11 cm). La periodicidad del periódico era de dos veces por semana; salía los jueves y los domingos. El hecho de que saliera los domingos supone una transgresión y una muestra de radicalidad política, dadas las rigurosas costumbres religiosas de la época. El periódico está adornado con viñetas y caricaturas (una por ejemplar). Esta característica es propia del periodismo del radicalismo político, que utiliza con frecuencia en caricaturas gráficas y textuales.

    Más adelante (página 39), se habla del contenido del periódico, claramente doctrinario dentro de los postulados izquierdistas radicales. Es una publicación que suele dar información sobre el movimiento republicano.

    Existían durante la época pequeños tratados de pensamiento político. Se hacían publicaciones gratuitas de los periódicos locales republicanos que convenía leer. Su objetivo era instruir en lo que significaba ser demócrata en los años 40.

    En las páginas de El Guindilla aparecían también reseñas teatrales, crónicas taurinas y todo aquellos relacionado con el ocio de su público, formado por miembros de la clase burguesa.

    Podemos delimitar la estrategia política de El Guindilla en tres áreas o líneas estratégicas de actuación:

    • Oposición al Gobierno de Espartero: A partir de la página 43, el autor del artículo explica la decepción sufrida por el periódico ante la postura adoptada por Espartero. Mientras los redactores de El Guindilla esperaban la proclamación de la República, éste asumió la Regencia.

    • Adoctrinamiento de los lectores: Hay que oponerse al Gobierno, pero también hay que dar alternativas, es decir, hay que enseñar a los lectores qué significa ser demócrata. Hay que darles una señas de identidad.

    • El director usará el periódico para diseñar un programa político (páginas 49-51). Se dice cómo debe actuar un Gobierno desde los pensamientos demócratas.

    Tema VIII: Las dificultades de implantación de la prensa de masas durante la Restauración (1875-1923)

    La canalización constitucional de la vida política y periodística. De la censura gubernamentiva a la Ley de 1883. Información, opinión pública y grupos de presión. El 98 y los ulteriores intentos de regeneración desde la prensa.

    Decadencia del sistema y movimientos regeneracionistas Jesús Timoteo Álvarez

    El texto nos ofrece un enfoque sistémico (muy influido por el estructuralismo) de la época de la Restauración, una de las más estudiadas de la Historia de España.

    El marco político de la Restauración está presidido por la figura de Cánovas del Castillo, verdadero ideólogo de este período. La principal característica del período es la del orden frente a la inestabilidad del sexenio revolucionario. Para asegurar este orden, Cánovas creó el sistema bipartidismo de turnos, en el que las dos fuerzas mayoritarias del país, conservadores y liberales (liderados respectivamente por Cánovas y Sagasta), gobernaban alternativamente el país. Los dos partidos aglutinaban al conjunto de fuerzas de una u otra tendencia del país. Aquellas fuerzas que no entren en ninguno de los dos partidos (como los carlistas o los republicanos) quedaban fuera del sistema.

    En lo que se refiere a la economía, el período se caracteriza por la desindustrialización. Tan sólo Cataluña muestra un ligero avance en materia industrial. La economía es, por tanto, pre-industrial, lo que no permite la creación de una prensa de masas, que es un proyecto industrial que persigue los beneficios.

    Hubo, sin embargo, algunos intentos durante la época de crear periódicos con objetivos industriales, como El imparcial, publicación creada por Eduardo Gasset y Antonio Ortega en 1867, que se presentaba como una publicación no política e independiente, que se basaba en la información y en las iniciativas culturales, como la creación de suplementos de literatura.

    El marco legal de la época permitió la creación de un marco legislativo que posibilitó a la postre la consolidación de la prensa durante los últimos años del siglo XIX y los primeros del siglo XX (frente al poco consolidado sistema informativo de la II República) a través de leyes para regular la información. La más importante de éstas es la Ley de Imprenta de 1883, en la que se consagra la libertad de expresión y se eliminan figuras del censor y del tribunal de prensa (los delitos cometidos en prensa -calumnias, querellas- se juzgan en los tribunales ordinarios). La ley es un plagio de la de la República Francesa de 1881. Sin embargo, la aplicación de la ley va a ser muy restrictiva. Los Gobernadores Civiles, cabeza visible de los partidos en el sistema caciquil, van a controlar las publicaciones mediante amenazas y sobornos.

    En el texto se remite, además, a otros periódicos de la época, como La Vanguardia, editada po Javier de Godó, o a iniciativas periodísticas de carácter local (El Adelanto de Salamanca, Las Provincias de Valencia).

    También se habla del periódico del político conservador Silvela, El tiempo, que pretendía renovar el programa político conservador con ideas regeneracionistas y servir de oposición a Cánovas dentro del conservadurismo español.

    Por último, se hace mención al caso del periódico Cu-cut, cuya sede fue destrozada por los militares tras un artículo del periódico crítico contra ellos. Todos los periódicos de la época criticaron esta actitud del Ejército, pero el Gobierno no tomó ninguna medida ante ello.

    “Sin pulso” Francisco Silvela

  • CONTEXTO

    • Guerra de Cuba: insurrección y guerra internacional tras la intervención de EEUU

    • Gobierno de Cánovas. Romero Robledo, hombre fuerte del gobierno de Cánovas, se enfrenta al gobierno bélico bajo tesis asimilistas. Se era consciente del descalabro, pero aún así se insistía en la vía bélica frente a EEUU. Se aseguraba que la no conflictividad española podría suponer el descalabro de la Restauración y el prestigio logrado durante siglos anteriores y en el último, aunque en empresas de menor monta. La importancia de Robledo en la época es importante por:

    · influyó en Cánovas

    · promulgó la primera ley de prensa (1879)

    · realizó, desde el Partido Conservador, un férreo control en el proceso electoral

    Fallecido Cánovas, el partido conservador es liderado por el propio Silvela, aportando sus ideas regeneradoras del sistema político-social del país.

  • SOCIEDAD ANTE LA GUERRA

    • Prensa: patrioterismo (tanto de las publicaciones como del público). Se tiene la impresión equivocada de que los triunfos del pasado aseguran la victoria en la guerra. Esta actitud de la prensa es criticada duramente por el autor del artículo. Tilda a la prenda de ilusa y patriota frente a la guerra. El autor exige una responsabilidad de cara al público, un público que no está informado de la realidad de España como país (quizás esto sea un argumento que modifique la actitud de los intelectuales respecto del público español, convirtiéndose en “víctimas” de la información de la prensa)

    • Clase media (lectora): actitud pasiva ante el conflicto. El público es fuertemente criticado por el autor en el texto, ya que su indiferencia, conformismo y pasividad hace que los que hacen que un país está vivo no lo estén intelectualmente. Es decir, no exigen una información de la prensa más crítica, sino que se conforman con lo que les dan. El autor refleja que el público está contento por contar con la censura como aliada dado que no deja desarrollar a la prensa un mínimo de crítica, lo que agrada a un público que está más preocupado por acudir al teatro y a los toros que por los jóvenes que están muriendo en la guerra.

    • Políticos: convencidos de la derrota ante EEUU. No pueden negarse a la guerra por salvaguardar el prestigio internacional.

    • Políticos y medios de comunicación mienten a la opinión pública, que veía una fácil victoria en el conflicto

  • SILVELA

    • Planteamientos renovadores: realiza el primer intento de programación renovadora en los conservadores (tras la derrota de Cuba). Es el iniciador político del regeneracionista. Intenta movilizar y transformar la realidad política española.

    • Crítica a Cánovas

    • Su gobierno (ministros: Dato -reformas judiciales en línea regeneracionista- y Villaverde -austeridad económica, con perjuicio para Cataluña-).

    Entre 1914 y 1918 el periodismo español sufre una gran crisis económica, debido a grandes subidas del precio del papel de prensa debido a la Primera Guerra Mundial (el papel se importaba y la guerra corta el flujo comercial). Los periódicos subsisten a la crisis mediante una subvención del gobierno Dato. Es un préstamo que en teoría debía de ser devuelto al Estado tras el conflicto bélico, aunque finalmente no se devolvió. Los únicos que recibieron la ayuda, llamada anticipo reintegrable, fueron los periódicos conservadores.

  • ORIGEN DEL SENTIMIENTO REGENERACIONISTA

    • Allmirall: En España tal y como es, 1885, realiza afirmaciones muy significativas como “España sólo es superior a los demás en deuda y en número de generales”

    • Costa (cirujano de hierro): “Despensa, escuela y doble llave al sepulcro del Cid”. Propone instaurar una figura basada en el “dictator” romano. Esa figura será también a la que aluda Primo de Rivera al dar su golpe de estado, autoproclamándose como tal.

  • COMPARACIÓN LITERATURA/REALIDAD (El árbol de la ciencia)

  • * Obsesión por la desaparición de la pasión política y del sentimiento nacional

    * Silvela hace un llamamiento a las élites para intentar resolver la situación

    Tema IX: El viraje autoritario de la dictadura

    La expansión de la prensa especializada y la irrupción de la radio.

    El error Berenguer José Ortega y Gasset

    ***Comentario en fotocopias

    Tema X: La crisis de los años 30

    Los medios de comunicación y su función propagandística. La II República: la prensa al servicio del compromiso político. La Guerra Civil: la expansión de la propaganda. El enfrentamiento entre dos sistemas de comunicación.

    PERIÓDICO EL SOL

    Periódico de vocación política republicana hasta se traspaso, poco antes de la instauración de la II República, a un grupo de monárquicos. Se da así la curiosa paradoja de que El sol fue republicano en monarquía y monárquico en República. El sol de la República no es, por tanto, el periódico republicano de Nicolás de Urgoiti o de Ortega y Gasset.

    El sol sale a la calle por primera vez el 1 de diciembre de 1917, año grave y crítico para el país. En este año se producen varios conflictos y, sobre todo, tres grandes crisis estructurales:

    • Crisis obrera con visos revolucionarios (se proclama por primera vez una huelga revolucionaria, alentada por la CNT y por la UGT, con la que se pretende usar la parálisis del sistema productivo para tirar por tierra el sistema político -todo alentado por movimientos que en el mismo momento se están produciendo en URSS)

    • Crisis militar, provocada por el malestar generalizada de la cúpula del ejército respecto a la política colonial (conflictos en el N de Marruecos).

    • Crisis autonómica, provocada por la decisión de la Lliga de Cataluña de convocar una Asamblea de diputados que exige al Gobierno central ciertos derechos de autogobernación.

    El fundador del periódico es el empresario Nicolás de Urgoiti, presidente de Papelera Española y miembro de una familia acomodada de origen vasco. Para afrontar el proyecto de “El Sol” se hace con la colaboración de Ortega, que sólo había trabajado hasta la fecha para “El imparcial”, periódico de su empresa familiar. Urgotiti quería hacer un periódico que representara las inquietudes generalizadas, presentes en una parte importante de las elites instruidas españolas. Este periódico nace con clara vocación intelectual, porque se va a desarrollar como la plataforma desde la que construir una visión crítica con bases intelectuales sólidas con la realidad del momento. Tiene también un propósito político: pretende afianzar la cultura democrática de las elites instruidas españolas.

    El Sol es un periódico moderno, que nace desde una iniciativa empresarial, pero además con inquietudes culturales y políticas. Se sostiene mayoritariamente por la publicidad, pero una parte muy importante de su tirada se vendía por suscripción. Se vendía mayoritariamente por suscripción en provincias, en Madrid las ventas no son tan grandes. La mayor tirada que va a alcanzar el periódico va a ser de 95.000 lectores. A pesar de que sus ventas son escasas, su repercusión es grandísima en la sociedad de la época. Sus escasas ventas se entienden por:

    • El precio: era un periódico muy caro, el doble que cualquier otro periódico de tirada nacional

    • Tenía contenidos muy densos, difíciles de leer para cierto tipo de público


    El Sol se dedicó a la difusión de la cultura democrática. Será el espíritu de Ortega, ya que muchas de sus obras se publicaron por primera vez en el periódico y toda su ideología empapa al periódico.

    El periódico de autodeclaró progresista y fue, de hecho, el órgano de expresión de una intelectualidad con inquietudes políticas de carácter progresista:

    • Era muy complaciente con el movimiento obrero reformista, no fue nunca crítico con este movimiento

    • Manifiesta una clara vocación europeísta: quiere introducir a España en Europa por la vía de la cultura

    • Manifiesta interés por lo qué ocurre en América Latina, algo novedoso en una época en la que casi no hay información internacional. La consiguen por suscripción a diferentes agencias. Sólo había un corresponsal en todo el staff del periódico: Corpus Barga, en París

    • Nunca insertó información taurina, ni de juegos de azar... esto lo hace porque no les parece ético alentar a las lectores a una forma indigna de enriquecerse (había que ganarse dinero mediante el trabajo propio)

    • Tampoco incluían sección de sucesos (o, si lo hacía, era muy breve). Dan muy poca importancia a los escándalos.

    En su época despertó animadversión e incluso se desataron campañas de prensa contra él debido a algunas de sus características:

    • Progresismo intelectual

    • Vinculación con Papelera Española

    • Pedantería doctoral

    • Elitismo intelectual

    • Academicismo

    • Anticlericalismo

    • Democratismo y republicanismo

    • Progresismo

    Servidumbre de la prensa. El pueblo republicano sin periódicos Manuel Azaña

    Azaña presupone que las masas son leales a la República. Hace un diagnóstico: la República no tiene prensa ni base social.

    Lo más fácil es deducir que sin no hay prensa republicana es porque no hay público republicano. Entonces no tendría lugar una República, ya que no hay republicanos. Sin embargo, Azaña se niega a aceptar esto. Cree que no hay cultura republicana, pero al no querer aceptarlo, busca una explicación compleja: no es que los lectores no sean republicanos, sino que el capital está en manos de monárquicos (que promueven periódicos republicanos). Hace un llamamiento a los lectores para que compren prensa republicana (confía en que la prensa es el cimiento de los ideales republicanos. El sistema necesita de prensa leal, prensa a favor del sistema republicano). La prensa de la monarquía es prensa antirrepublicana.

    Azaña vela por la perpetuación del sistema. Le da mucha importancia a la prensa, porque cree que es el cimiento de la República.

    Los medios de comunicación leales al sistema difunden cultura democrática. Un aparato institucional no se puede sostener sin el apoyo de la ciudadanía. Si el pueblo no conoce el proyecto político, no se puede identificar con él.

    Azaña dice que la República no tiene prensa leal, pero sí que existen republicanos.

    Azaña critica a los periodistas que sean simples voceros de sus empresarios.

    La II República sólo tiene apoyo en las grandes ciudades; el problema es que España era eminentemente rural. El gobierno republicano de 1931 proyecta un plan de difusión de la cultura republicana: “Misiones Pedagógicas” (proyectos de carácter educativo dirigidos a adultos en las zonas rurales que duran desde 1931 a 1933 -cuando la CEDA las suprime- y que están promovidas por Manuel Cossío).

    En el último párrafo hay una referencia a los últimos acontecimientos ocurridos en España (“tantas cosas ocurridas...”: Sanjurjada, con participación de Conde de Barbate y Conde de Anteo -éstos compran El Sol ,pero en 1932 tiene que venderlo (lo vuelve a comprar Nicolás de Urgoiti, hijo).

    En 1932 Nicolás Urgoiti une a Luis Miguel y a Martín Luis Guzmán (propietario del diario Ahora ) para que se hagan con la propiedad del El Sol (el fundado por su padre), Luz (el fundado por Urgoiti y Ortega) y La Voz (fundado en 1922). Pretendían formar una concentración leal a la República, conocida como “Trust Azañista”. Sin embargo, a estos periódicos les falla el capital al ser boicoteados por los anunciantes, y tampoco logran despegar en ventas.

    En 1935 los dos empresarios (Miguel y Guzmán) venden el grupo de periódicos a un grupo de derecha radical (encabezado por Miguel Maura, que cuenta con el apoyo de Manuel Aznar, el abuelo de Aznarín). Ya con los nuevos dueños, desde El Sol se publican artículos en los que se defiende la necesidad de imponer en España una dictadura republicana nacional (escritos por Aznar, pero firmados por Maura).

    Aunque la República apenas tiene periódicos fieles, a partir de 1933 la izquierda (socialistas, comunistas, CNT, libertario...) asume un proyecto revolucionario. La derecha, por su parte, se aglutina a partir de 1933 en opciones monárquicas y opciones autoritarias.

    Radio, prensa y literatura Jean Michel Desvois

    14-IV-1931: Cuatro días después de la proclamación de l II República se promulga el Estatuto Jurídico de la República (todas las normas del Estado dictatorial de Berenguer y Alfonso XIII han desaparecido). Este estatuto amplia los derechos individuales, pero no deroga la Ley Buyon (ley policial contra la libertad de imprenta), aunque sí acaba con la censura previa y con tribunales de prensa. En diciembre de 1931 se crea una ley verdaderamente democrática de prensa: no hay censura, ni tribunales, ni suspensión de edición si no es bajo ciertas y determinadas circunstancias...

    1931-1936: No hay conflictos durante este período entre prensa y poder político porque los conflictos y rivalidades políticos se manifiestan en distintos escenarios, entre ellos la prensa. La prensa está tan politizada que los conflictos entre fuerzas políticos tiene lugar en la prensa. Cuando el gobierno suspende a un periódico, lo hace no castigando a su línea editorial, sino a la fuerza política que está detrás. La prensa asume las estrategias de las partidos de los que se hace portavoz.

    11-V-1931: Momentos de gran tensión (quema de conventos, etc...) Se suspenden periódicos: ABC, El Debate, Mundo Obrero. También se suspenden periódicos nacionalistas y antinacionalistas después de toda la polémica surgida tras el asunto de las negociaciones del Estatuto Vasco.

    Las Cortes crean la “Ley para la defensa de la República”, que reconocía la discrecionalidad del gobierno para adoptar medidas para suspender o multar un periódico. La ley trae consigo una oleada de multas y sanciones sobre la derecha y la izquierda: publicaciones monárquicas católicas (El Debate, Gaceta del Norte), anarquistas (Solidaridad obrera, Tierra y libertad), comunista (Mundo obrero).

    Como respuesta a esta ley, se organiza la “Liga de la libertad de prensa” desde la prensa antirrepublicana, dándose así la paradoja que desde los periódicos que menos libertades tradicionalmente se habían defendido se pide la libertad de prensa únicamente por motivos políticos.

    1932: Golpe fallido del General Sanjurjo. Suspensión de 127 periódicos afines a los golpistas. Resulta escandaloso comprobar como existen tantos periódicos contrarios al régimen imperante.

    1933 (se avecinan las elecciones): Se deroga la Ley para la defensa de la República, al ser preconstitucional y porque además se acaba de aprobar en Cortes una ley de orden público que contemplaba tres estados de excepción (prevención, alarma y guerra) en los que se recogía el cierre de periódicos en determinadas circunstancias. Cuando la CEDA gana las elecciones aplica esta ley sobre la prensa izquierdista (se vuelve sobre ellos, pues).

    1934 (Revolución Octubre y Proclamación del Estatuto Catalán): La CEDA intenta sacar adelante una ley de publicidad que venía a ser tan autoritaria que hasta los sectores más conservadores se opusieron.

    PRENSA ANARQUISTA-SOCIALISTA: Todas las publicaciones de este carácter se publican en Barcelona. Dentro de la prensa anarquista, las publicaciones más importantes son:

    • Revista blanca : Dirigida por Federica Montseny (hija de Federico Urales, fundador de la revista e importante dirigente anarquista), que tuvo gran importancia en el bando anarquista (fue algo así como la “Pasionaría” de los anarquistas. En plena guerra civil, se la pidió ayuda desde el bando republicano para entrar en el gobierno (se pedía formar parte del Estado a alguien en cuyo ideario lo más importante era su desaparición).

    • Tierra y libertad : Creada en el año 30. Publicación portavoz de la FAI.

    • Solidaridad obrera :Órgano de la CNT (desde 1911)

    Dentro de la prensa socialista:

    • El Socialista : Dirigida por Andrés Savorí en 1931. En 1932 Julián Zuzagoitia es su director. Zuzagoitia ayudó a apaciguar los ánimos en los tres bandos del PSOE, delimitados claramente después del Congreso de 1933: conservador (Besteiro) - pactista (Indalecio Prieto) - radical (Largo Caballero). Intenta hacer del periódico algo más que el órgano de un partido (porque éstos sólo los leían los militantes). En 1933 la unidad en torno al periódico se rompe al crear Largo Caballero su propio periódico (Claridad) y Julián Besteiro otro (Democracia). La división entre el partido se traslada al ámbito periodístico.

    PRENSA CONSERVADORA:

    • El Debate : Periódico creado por iniciativa eclesiástica de carácter católico. El catolicismo pasa a ser con iniciativas como éstas forma de militancia política (conservadora, de derechas). Es un diario confesional dirigido por un obispo, Herrera Oria, que toma una actitud posibilista con la República (no era republicano, pero la criticaba no atacaba). Defiende los derechos de la iglesia y tiene un concepto de patria española asociado al catolicismo. Defiende principios de autoridad, orden, respeto a la familia (critica con dureza decisiones republicanas como el divorcio constitucional, la igualdad de hijos legítimos e ilegítimos...) . En 1933 se funda un partido político en su redacción (Acción Nacional), encabezada por Gil Robles (exsubdirector de El Debate). A medida que se radicaliza la situación en España, el periódico se va decantando y sintiendo simpatía hacia posiciones nazis, al responder esta doctrina a la idea de orden, autoridad y patriotismo de las clases medias. En 1935, un hermano del director promueve la publicación, también desde la misma Editorial Católica, del diario Ya. El períodico se va a situar en la misma línea editorial, aunque mucho más crítico con la República, lo que hace que cuando Franco llega al poder cierra El Debate y permite que el Ya siga publicándose.

    • ABC: Nació en 1903 como publicación semanal política de la mano de Torcuato Luca de Tena tras el éxito de otra publicación suya, Blanco y Negro, revista ilustrada de consumo familiar). Cuando se proclama la República ABC está en minoría ante la prensa republicana. En este contexto hostil se engrandeció al aglutinar todas las fuerzas sociales que se sienten agredidas por el ideario republicano. A medida que avanza la República, el ABC va haciéndose cada vez más antirrepublicano (lo que en aquella época significaba ser antidemócrata. Ser monárquico era ser antidemócrata porque en España la monarquía nunca fue democrática). A partir de 1933, el ABC manifiesta una muy marcada inclinación hacia inclinaciones totalitarias (admiración por Hitler). A pesar de que Juan Ignacio Luca de Tena criticó la violencia de la falange, otros colaboradores del periódico (Alcalá Galiano, por ejemplo) exigen lo contrario (radicalización y mayor violencia). Desde febrero de 1936 (elecciones que gana el Frente Popular) el ABC se radicaliza aún más. Apoyó la conspiración de 1936.

    PRENSA FALANGISTA: En 1933 José Antonio crea la Falage, naciendo también entonces el boletín del periódico. Un año más tarde, el partido se une con las Juntas Ofensivas Nacional Sindicalista (JONS) de Ramiro Ledesma y Ruiz de Alba, que trae consigo la desaparición del boletín y la creación, el 31 de diciembre de 1935, del periódico Arriba , financiado directamente por Mussolini.

    Tema XI: La dictadura franquista

    Propaganda y represión. La prensa del Estado como instrumento de construcción nacional. La ley de 1966. Un nuevo marco jurídico de relaciones entre el poder político y la prensa. El “desarrollismo político”. El dirigismo estatal sobre la radio y la televisión. La resistencia cultural: la prensa democrática frente a la dictadura.

    ORGANIZACIÓN DE LA PRENSA EN EL ESTADO FRANQUISTA

    Concepto de prensa: Va a ser concebida por el bando sublevado como un instrumento imprescindible al servicio de la construcción de un nuevo Estado y una nueva sociedad.

    Uno de los conceptos claves de la ideología franquista es la nacionalización de las masas, haciendo desaparecer el concepto de clase. El concepto de nación franquista es interclasista y homogeneiza a la sociedad bajo una misma denominación e identidad. Este modelo de nación integrada y asociada aparece como opuesta a la disgregación producida por los ideales democráticos; la libertad se asocia al caos. La ciudadanía ya no tiene derechos, ahora son todos del Estado.

    La prensa ha de ser la creadora de una conciencia nacional, ha de cohesionar a la ciudadanía y unirla en el régimen. Gracias a la prensa se conocen las instituciones, de ahí que la prensa legitime al Estado. La prensa favorece los tres tipos de legitimación:

    • Cognoscitiva (conocer instituciones)

    • Valorativa (favorece la valoración positiva)

    • Estimativa (favorece la estimación de la ciudadanía)

    El Estado usurpa y hace suya su identidad, lo que hace que ser español equivale a ser católico y franquista, pilares del régimen. De ahí que la oposición sea reconocida como anti-española.

    A finales del siglo XIX, el Papa Leon XIII realiza la encíclica Rerum novarum , en la que afirma que el cristianismo debe tener más protagonismo en el espacio público, a través de la prensa y de diversas asociaciones. Así se pretende luchar contra el anticlericalismo liberal predominante en buena parte del mundo. En cuanto a la función de la prensa, Leon XIII habla de lo que él denomina “buena prensa”.

    Para Franco, la buena prensa no sólo va a ser la confesional, sino aquella que defienda el estado totalitario.

    En 1938, se promulga la Ley de Prensa Súñer, que no es sino una copia de la Ley de Prensa de Mussolini de 1935. Se basa en principios ideológicos de antiliberalismo y anticapitalismo. Regula el número y la extensión de las publicaciones periódicos (acaba con la libertad de empresa). Faculta al gobierno para designar director, con lo que éstos van a pasar a ser comisarios políticos. Se van a dar así conflictos como el del diario Ya , propiedad de la Editorial Católica, en el que su director (Juan José Pradera) va a mostrar una postura pro-nazi que contrasta con la cautela mostrada por la Iglesia en el conflicto. Algo parecido ocurrió en el ABC , donde el director nombrado por Franco se mostró muy crítico con Don Juan, lo que chocaba con el carácter monárquico de los editores del periódico. Ningún periódico podría protestar ante esto, pues el director estaba nombrado por Franco. A La Vanguardia se le obligó a cambiarse el nombre (La Vanguardia Española) ya finalizar, por supuesto, con su carácter liberal. Además, se reglamenta la actividad periodística: se necesita el carnet de periodista, dispensado por el Registro Oficial de Periodistas. Se requería ser incondicional del régimen. Hay, por tanto, que depurar la profesión, expulsando y procesando a todos los periodistas rojos. También se vigila y censura la actividad periodística. Censura no es sólo igual a silenciamiento, sino también a dictar consignas.

    Cerrar algunas bocas, Diario Pueblo Emilio Romero

    *** Comentario en fotocopias

    LA LEY FRAGA DE 1966

    La promulgación de la nueva ley de prensa ha de entenderse desde la nueva realidad internacional tras la II Guerra Mundial. La desaparición de los estados totalitarios y la supremacía de las democracias provocan la transformación funcional del Estado franquista, aunque sin modificar a grandes rasgos las estructuras de poder. En este contexto de aperturismo se suceden la Ley de Fueros, la Ley de referéndum o la Ley de Sucesión, personificada en la figura de Juan Carlos I. Además, la presencia de la falange en el gobienro disminuye hasta casi desaparecer, y los ministros van a proceder ahora de sociedades católicas como ACNP o Opus Dei.

    Los puntos principales de la Ley del 66 son la permisividad de la libertad de empresa (en el 38 no había, pues era el Gobierno el que decidía que periódicos salían a la calle y cuáles no). Asimismo, el Estado comienza a tolerante con cierto sector de la prensa, el controlado por las familias del régimen. La ley consagra el poder gubernativo al dar al Gobernador Civil la potestad de amonestar las publicaciones y decidir qué medidas tomar a instancias de su decisión. La Ley de Prensa de 1966 ha pasado a la historia con una valoración quizá demasiado positiva. Sí es cierto que eliminaba la censura, pero también lo es que se el Gobierno se reservaba en su polémico artículo II la posibilidad de sancionar a aquellas publicaciones que publicasen informaciones que atentasen contra la moral. Lo que se consiguió con ello fue que los propios periodistas pasaron a convertirse en auto-censores ante posibles sanciones.

    Cuando aparece la Ley existe ya un caldo de cultivo propicio para el aperturismo, con la presencia en la calle de de publicaciones de carácter aperturistas, críticas y democráticas. Una de ellas es Cuadernos para el diálogo, publicación de carácter socio-democráta fundada por Ruiz Giménez. El éxito de la revista posibilitó a Ruiz Giménez la fundación de una editorial, con la pretende abrir una vía de comunicación para los franquistas aperturistas.

    TRIUNFO

    Triunfo nace en 1946 en Valencia como revista de cine, dirigida por José Ángel Ezcurra. Dos años más tarde la redacción de la revista se traslada a Madrid y en 1960, ante el éxito de la publicación, el Delegado de Prensa y Propaganda del Movimiento ofrece a Ezcurra la posibilidad de incorporar la revista a la Cadena del Movimiento. Ezcurra declina la oferta y comienza entonces a buscar apoyo financiero para cambiar el tono y estilo de la revista para llegar a hacer un magazine de información general. El capital lo va a encontrar en la empresa de publicidad Movierecor. En 1962 se funda, con capital de Movierecord, Prensa Periódica S.A., que va a editar el nuevo Triunfo , convertido en magazie de información general al estilo de los principales magazines europeos, como París Match. Se modificó prácticamente toda la plantilla, incorporándose firmas como Luis Carandell (responsable de la sección “Celtiberia Show”, basada en la recopilación de muestras reales de la sociedad española), Diego Galán (sección de cine), César Alonso de los ríos, Miret Magdalena (sección de religión), Vázquez Montalbán (firma una columna “La capilla Sixtina”, con el seudónimo Sixto Cámara), Eduardo Haro Tecglen (pseudónimo de Pozuelo, encargado de una columna y de una sección de análisis internacional a través de la que se va a tomar partido por temas de carácter nacional)... Triunfo logra aglutinar en torno a la publicación a gran parte de los intelectuales democrátivcos antifranquistas de la población. Triunfo ofrece una realidad diferente a la que ofrecen las publicaciones del Movimiento.

    En el año 1966 Fraga intentó que la revista publicara en su portada la efigie del Caudillo. Ezcurra no sólo no lo publica, sino que dedica un número monográfico de homenaje por esas fechas a Picasso, acompañado en la portada de un poema de Alberti.

    En 1971 sale a la calle un número hablando sobre la crisis del matrimonio con artículos de Jesús Aguirre, Lidia Falcón (importante feminista) , Carmen Martín Gaite... La publicación es sancionada con 250.000 (que para la época es una barbaridad) y cuatro meses de suspensión. La publicación aprovecha entonces para sacar a la calle la revista de humor Hermano Lobo. Fuentes del Gobierno justificarán la canción afirmando que así se acallaba un movimiento crítico que amenazaba con destruir los cimientos y el orden político del Estado. Es, pues, una sanción ejemplificadora.

    Características de la publicación: 10 pts de precio, 600.000 ejemplares tirados

    Liberalización de añoranzas Manuel Vázquez Montalbán

    Uno de los miembros de la redacción de Triunfo hace balance de la trayectoria e importancia de la revista, con motivo de un congreso que sobre la publicación se celebró. Algunos de los puntos más importantes del texto están entre las páginas 172 y 174, cuando el autor señala las funciones de la publicación:

    • recuperación de la identidad democrática y antifranquista. Cohesiona a todo el movimiento antifranquista, dispersado en diferentes partidos y opiniones. Comienza a dar señas de autoridad a la izquierda antifranquista.

    • innovación en la formación de la agenda setting

    En la última parte del texto, Vázquez Montalbán hace referencia a la situación de la revista durante la publicación (publicó su último número en agosto de 1982)

    Tema XII: Transición política e informativa

    La liberalización comunicativa: principales transformaciones en prensa, radio y tv.


    En julio de 1976 Juan Carlos I decide sustituir a Arias Navarro como presidente del Gobierno por Adolfo Suárez (elegido de una terna en la que también estaban Fraga Iribarne y Areiza). Hasta ese momento, la carrera política de Suárez había estado muy vinculada al movimiento falangista y el cargo más importante que había ocupado hasta la fecha había sido el de director de RTVE.

    La respuesta de la prensa a esta decisión es mala. Todos los periódicos critican la decisión, especialmente El País, Cuadernos para el diálogo, Triunfo y Cambio 16... El diario Ya, por su parte, manifiesta un claro desconcierto ante la noticia. La importancia del Ya en estos años va a ser grande, debido a la presencia en su plantilla de un grupo de colaboradores que firman sus artículos como Tácito (grupo Tácito). Este grupo va a ser de gran importancia a la hora de llegar y guiar desde su posición en la prensa a la sociedad a posiciones de libertad y democracia. De este partido saldrá una importante base de la UCD.

    A pesar de estas críticas, las primeras medidas de Suárez van ser bien acogidas por la prensa, especialmente la amnistía de presos políticos (sólo permanecerían en la cárcel los condenados por motivos de sangre). Sus primeras medidas políticas van encaminadas a superar los problemas económicos motivados por la crisis del petróleo.

    Suárez aborda como prioritaria la negociación con el núcleo duro del franquismo (“el búnker”). Los franquistas reformistas son minoría ante este bloque en las Cortes, lo que obliga a Suárez a negociar de forma casi personalizada (no hay partidos) con los parlamentarios para sacar adelante un proyecto de ley: la Ley para la Reforma Política, votada en Cortes y posteriormente en referéndum (1976). A partir de esta aprobación, Suárez consigue que la estructura jurídico-político del Estado se transforma desde dentro dando paso a la nueva realidad del sistema democrático.

    No hay ruptura con lo anterior (no se abole de inmediato el anterior aparato estatal), sino que hay reforma,, lo que provoca que el proceso sea más lento. Tras la ley de reforma se disuelven las Cortes franquistas, se legalizan los partidos -excepto el PCE (que representaba la negociación de todos los principios del régimen y era por ello odiado y temido por gran parte de la población)- y se convocan elecciones para junio de 1977. Sin embargo, Suárez se enfrenta a dos grandes problemas con la convocatoria de estas elecciones:

    • Suárez no tiene partido con el que presentarse a las elecciones: para resolver esto, funda UCD uniendo fuerzas políticas preexistentes (Partido Popular, formado por el grupo Tácito, Partido Demócrata Cristiano, Partido Social Demócrata -Fdez. Ordóñez-). Sus militantes eran en su mayoría simpatizantes del viejo régimen que habían ido evolucionando hacia posiciones aperturistas.

    • Las fuerzas políticas de izquierda piden la legalización del PCE para que pueda concurrir a las elecciones, afirmando que sin su presencia las elecciones no serían totalmente democráticas. El problema se resuelva el 7 de abril de 1977 (coincidiendo con un Domingo de Resurrección). La legalización supone una decisión de gran riesgo, por las repercusiones (hubo miedo a un Golpe de Estado militar) que pudiera tener. De este modo, todos los partidos confluyen así de forma libre a las elecciones.

    Dentro de este proceso de transición hay que hacer referencia a Alianza Popular, aunque obutvo pocos votos en estas elecciones -iría poco a poco creciendo-. Manuel Fraga lideraba el partido, que se presentaba como una formación franquista menos moderada que la de UCD. Con la figura de Fraga se consiguió atraer a muchos sectores que sin este partido hubieran acabado en partidos de corte ultraderechista.

    Los sectores franquistas quedaban descolocados ante estas situaciones, del mismo modo que la prensa de movimiento, que, influida por la espiral del silencio de la que hablaba Noelle-Neumann, fueron quedando poco a poco y casi sin querer en posiciones democráticas. Esto hizo que los movimientos ultraderechistas se aglutinasen en diarios como El Alcázar. Es verdad que este periódico aumentó sus ventas en la transición, pero también lo es que era el único de ese corte que quedaba -los demás habían desaparecido o cambiado de tono -, con lo que más que aumentar lo que hizo fue aglutinar.

    En el espacio sociológico de las clases medias se asumen actitudes proclives al cambio democrático (“la madurez del pueblo español” a la que muchos historiadores han hecho referencia). Las clases medias bien situadas en el régimen lo apoyaban por tradición histórico-familiar (sus padres sí habían sido afines al régimen) y por falta de motivación a la hora de asumir riesgos (la oposición comprometía mucho), no por convencimiento. Al llegar Suárez al Gobierno se dan cuenta de que la opción que menos coste político conlleva es la del cambio y no la de reafirmación y por ello la apoyan.

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